scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Instituciones españolas y su adaptación en América: fundación de capellanías y donación de arras en Sevilla y Guatemala (siglos XVI y XVII)

Sanchiz Ochoa, Pilar; Morell Peguero, Blanca

Full text

INSTITUCIONES ESPAÑOLAS Y SU ADAPTACION EN AMERICA: FUNDACION DE CAPELLANIAS Y DONACION DE ARRAS EN SEVILLA Y GUATEMALA (SIGLOS XVI Y XVII) por BLANCA MORELL PEGUERO PILAR SANCHIZ OCHOA El interés por ios procesos de aculturación en América durante la época colonial comenzó con los estudios de Foster sobre las condiciones de contacto que se produjeron bajo la dominación española. No obstante, en general, los antropólogos se centraron sobre problemas de difusión o, a lo más, se ciñeron a la corriente principal de los estudios de aculturación que era eminentemente descriptiva. Es decir, se preocuparon fundamentalmente por el paso de rasgos culturales aislados del Viejo al Nuevo Mundo, existiendo un gran interés por descubrir raíces españolas en el comportamiento y formas de vida de poblaciones autóctonas americanas. Sin embargo, y debido a la relevancia que los funciona - listas tradicionales dieron a los conceptos de función y estructura, algunos estudios de aculturación se orientaron a determinar de qué clase de elementos culturales cambiaron fácilmente al contacto con la cultura europea, cuáles opusieron resistencia al cambio y dóndo radicaba la causa. Son pocos, sin embargo, los estudios de aculturación que tratan de explicar la resistencia o adaptación atendiendo a las funciones y a los significados que tales elementos culturales UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 188  BLANCA MORELL P. Y PILAR SANCHIZ O. desempeñan y cómo queda afectada toda la cultura y la sociedad ante la introducción de rasgos culturales extraños. En esta línea de trabajo se hallan las obras de Roger Bastide, especialmente dedicadas a las Américas Negras, y quizás, en otro sentido, la obra de Wachtel sobre la conquista de Perú. Aunque gran parte del bagaje cultural que hoy día presentan las poblaciones autóctonas americanas (costumbres, normas, instituciones, etc.) tuvo su origen en la tradición española, no ha sido suficientemente analizado si el modelo cultural hispano se plasmó fielmente o si, por el contrario, cambió llegando a alcanzar un sentido completamente opuesto en las Indias. Nosotros pensamos que según prevalezcan unos imperativos étnicos, económicos, poblacionales, etc., este modelo español podrá sufrir una serie de modificaciones cuando dichas presiones de poder o económicas así lo exijan, según ponía -mos de manifiesto en otros trabajos anteriores. Por ello seria necesario que los estudiosos de la cultura americana no la tratasen de forma global, sino que, tomasen para su análisis parcelas más pequeñas de la cultura total. Es decir, es conveniente el análisis de instituciones, costumbres, etc., aisladamente y descubrir las funciones que cumplen (o sea, necesidades que satisfacen) y los significados o conjuntos de asociaciones mentales, imágenes e ideas que se agrupan en torno a una institución concreta en España y América, tanto por lo que respecta a la población española como a la indígena. En este sentido, algunos miembros del Departamento de Antropología y Etnología de América de la Universidad de Sevilla venimos desarrollando un programa de investigación sobre las sociedades sevillana y guatemalteca en la Edad Moderna, comparándolas para verificar si rasgos, complejos culturales e instituciones cumplen idénticas funciones y tienen los mismos significados en uno y otro lado del Océano. Por otra parte, hay que señalar que la atención de los investigadores se ha centrado fundamentalmente en el estudio de instituciones de gran trascendencia para los trabajos de Historia Económica, como por ejemplo la encomienda, mientras que otras instituciones, que son de gran valor para nosotros como indicadores sociales, han sido relegados ante UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA ACTAS III JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA 189 el auge que tomaron los estudios económicos y que todavía prevalecen frente a la Historia Social y de las Mentalidades. Por ello, nosotros, desde el análisis de estas institucio nes consideradas menos importantes en el estudio de la sociedad colonial americana, queremos, por una parte, mostrar algunas tendencias en los procesos de cambio cultural —concretamente en Guatemala— y, por otra, profundizar en el conocimiento de ciertos indicadores sociales, conocimiento necesario para la comprensión de la sociedad y la cultura de la época colonial americana. A esta línea de trabajo responde el presente artículo, en el que presentamos sólo dos ejemplos concretos: la fundación de capellanías y la institución de arras. Finalmente, hemos de añadir que la documentación utilizada para este análisis procede del Archivo del Palacio Arzobispal de Sevilla (especialmente las secciones de expedientes matrimoniales y capellanías), Archivo General de Indias (secciones Audiencia y Contratación), Archivo de Protocolos de Sevilla (testamentos y cartas de dote y arras) y del Archivo General de Centroamérica (fundamentalmente los Protocolos, donde aparecen testamentos y cartas de dote y arras). INSTITUCIONES DE CAPELLANÍAS La capellanía era una fundación por la cual se imponía la celebración de cierto número de misas anuales en determinada capilla, iglesia o altar, dejando para su sostenimiento la renta de ciertos bienes. Estos bienes consistían en los siglos XVI y XVII en casas, tierras o censos impuestos sobre propiedades rústicas o urbanas. Aunque jurídicamente se hace la distinción entre capellanías mercenarias, colativas y gentilicias —según intervenga o no en ellas la autoridad eclesiástica— no es nuestra intención abordar su análisis desde el punto de vista legal, sino atender al valor etnográfico de esta institución ya que nos va a ayudar a conocer y comprender la realidad social de aquella época. Pero sí nos interesa hacer la distinción entre las caUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 190  BLANCA MORELL P. Y PILAR SANCHIZ O. pellanías que se instituyen con la intención expresa de que sean servidas por capellanes pertenecientes al linaje del fundador (capellanías de sangre o de parentesco) y aquellas otras en las que no hay relación alguna entre fundador y capellán. Otro aspecto de interés para nosotros es el de las agregaciones o ampliaciones de capellanías ya establecidas. Esto responde en muchos casos a la necesidad de actualizar las dotaciones, pues con el paso del tiempo las rentas que se designaron en un principio se vuelven insuficientes para el mantenimiento de la cera, vino y otros gastos derivados del culto, así como de los estipendios del capellán designado. Esta depreciación de las rentas fundacionales, si no se las enriquece con nuevas dotaciones, hace que al cabo del tiempo resulten tan insuficientes que se hayan de reunir varias capellanías en una sola. Pero centrándonos en nuestro tema, ¿qué funciones cumple esta institución? Fundamentalmente la dotación de una capellanía viene a desempeñar tres funciones: religiosa, social y económica, aunque no tienen por qué darse aisladas ya que en la mayoría de los casos estarían asociadas, aun cuando prevalezcan, a veces, unas sobre otras. Si bien el motivo religioso no es el que lleva en la mayoría de las ocasiones a la fundación de capellanías, en algunos casos la función religiosa supera a la social y económica. Así, es muy significativo el hecho de que en toda la documentación consultada un buen número de fundadoras de capellanías son mujeres, algunas viudas, otras casadas, pero la mayoría solteras. Esta circunstancia no es de extrañar, ya que es tradicional en la cultura española la mayor vinculación de la mujer a las manifestaciones religiosas, teniendo en cuenta que la propia sociedad dejaba reducido el ámbito de la muj er al hogar y al templo. Junto a la motivación religiosa las capellanías desempeñan una clara función social. Desde la Alta Edad Media la fundación de capellanías había sido atributo de la nobleza y en la Edad Moderna siguió tan arraigada la relación entre nobleza y tenencia de capellanías en la mentalidad del pueblo UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA ACTAS III JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  191 que un autor costumbrista, recogiendo el sentir popular, puede comentar en una de sus obras: "...y se pierde en los anales mi nobleza y tengo trescapellanías de sangre". El enriquecimiento que experimentó la sociedad sevillana a partir del descubrimiento de América vino a limar un poco las grandes diferencias existentes entre nobles y plebeyos. Así, por una parte, los nobles contemporizaron con los ricos mercaderes a quienes acogieron en sus círculos sociales y con quienes, incluso entroncaron por medio de enlaces matrimoniales. Por otra parte, estos mercaderes enriquecidos intentan su ennoblecimiento; gracias a su dinero pueden adoptar unas pautas de comportamiento propias de la nobleza, emparentar con ella y adquirir sus ejecutorias de hidalguía. De esta forma, en el siglo XVI mercaderes y algunos artesanos que también se habían enriquecido en el comercio, igual que adquieren otras pautas de comportamiento nobiliario, llegan a fundar capellanías. Asimismo hemos percibido, al manejar las fuentes documentales del Archivo del Palacio Arzobispal de Sevilla, que en ciertas parroquias ubicadas en las collaciones con mayoría de población conversa hay muchos mercaderes, cristianos nuevos, que instituyen capellanías. Junto con el afán de prestigio y ennoblecimiento de todo comerciante, en estos casos, además, encubrían su pasado y, adoptando las manifestaciones religiosas externas de los cristianos viejos, trataban de ser confundidos con ellos. Ya que las capellanías tenían que ser saneadas en sus rentas que se devaluaban con el paso del tiempo, cada nueva generación de los linajes nobiliarios había de agregar nuevas donaciones de bienes para el mantenimiento y perpetuación de las fundaciones hechas por sus antepasados. Con el empobrecimiento general del siglo XVII, los mercaderes y artesanos que no habían entroncado con el estamento superior y salvo los más poderosos, o no pudieron dotar generosamente las nuevas capellanías fundadas o bien no pudieron actualizar 1 Jackson, W. M. (ed.): Dicionario enciclopédico Hispano-Americano, t. IV, s.a., pág. 530. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 192  BLANCA MORELL P. Y PILAR SANCHIZ O. las ya existentes. En consecuencia hallamos que para fines del siglo XVII muchas de estas capellanías hubieron de ser refundidas en una sola a fin de poder atender a los gastos del culto y el estipendio de los capellanes. También entre las capellanías reunidas notamos que había algunos artesanos y personas pertenecientes a las capas bajas de la sociedad. Pensamos que ya que entre estas personas no prevalecerían los imperativos de status y prestigio — puesto que la baja dotación llevaba a la fusión o prescripción de estas fundaciones— la motivación de estas personas podría ser más auténticamente religiosa que la razón que movía a los individuos de los estratos superiores donde prevalecían los condicionamientos sociales. En esta misma línea, situamos la fundación de medías capellanías que comparten las características de las capellanías reunidas. Lo parco de las dotaciones de una fundación de este tipo hacía que debiera ser reunida a otra para ser servida por un solo capellán. Por lo que se refiere a Guatemala sabemos que los conquistadores y antiguos pobladores quisieron consolidar su hidalguía de notoriedad reforzando las pautas de comportamiento de los nobles peninsulares. Y, puesto que la dotación de capellanías era un indicador social de las capas más altas de la población española, a pesar de las penurias económicas que pasaban estos conquistadores y antiguos pobladores, cuyo fundamento económico era la encomienda, también ellos instituyeron capellanías. Dichas capellanías casi nunca supondrán un beneficio económico para sus hijos o descendientes, ya que no son fundaciones de sangre, es decir, no son dotadas con la condición expresa de que los capellanes sean del propio linaje puesto que eran establecidas generalmente en los conventos de la capital guatemalteca. En cambio, para el siglo XVI no hallamos fundaciones hechas por mercaderes ni artesanos como en el caso de Sevilla. El enriquecimiento que experimentó la sociedad hispalense y la mayor complejidad de la comunidad sevillana facilitaron la extensión social de esta norma religiosa. Sin embargo, ya en el siglo XVII algunos comerciantes guatemaltecos siguen las UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA ACTAS III JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  193 pautas de los mercaderes sevillanos y, a imitación del estamento superior, fundaron también capellanías. Tampoco para este mismo siglo —XVII— tenemos datos de fundaciones de capellanías por oficiales de oficios mecánicos, salvo algún que otro caso, lo que nos hace pensar que esta norma no se debió extender en dicho estrato. Proba -blemente, al ser la sociedad guatemalteca muy reducida en cuanto a población y ser además poco diversificada, había una separación más tajante entre los estamentos de forma que los individuos de cada estrato tenian los roles muy bien definidos y diferenciados. Ahora bien, llegado a este punto habría que distinguir entre los individuos que hacen sus fundaciones en Guatemala y los que las instituyen en la Península. ¿Cuáles son las causas que les llevan a dotar sus capellanías en una u otra parte del Océano? El factor decisivo será el prestigio que dichas dotaciones puedan conferir a sus descendientes y, por tanto, está en estrecha relación con el asentamiento definitivo de las familias en el Nuevo Mundo. Así los que residen en Guatemala temporalmente, bien por el desempeño de cargos públicos —como los altos puestos de la Audiencia, oficiales reales, clérigos, etc.— o bien por razones de negocio --como ciertos merca -deres— establecen sus capellanías en la Península, lugar donde permanecen sus familias y donde deberán perpetuar sus linajes. De igual forma, conocemos algunos casos de personas que mueren sin descendencia, bien solteros o matrimonios sin hijos, que igualmente fundan en España; unos en sus pueblos y otros en sus collaciones sevillanas, en suma, allí donde son conocidos y donde serán recordados. Un caso extremo sería el de un mercader sin hijos que, siendo bien conocido tanto en México y Guatemala como en España, condiciona 2 Recordemos que en 1572-77 había en Santiago 227 vecinos, de los cuales 77 eran encomenderos y en 1604 había 75 encomenderos y 87 oficios; mientras que sólo la collación de Santa María de Sevilla tenía a mediados del siglo XVI casi 1.500 vecinos. Vid. Sanchiz Ochoa, Pilar: Los hidalgos de Guatemala: realidad y apariencia en un sistema de valores, Publicaciones de la Universidad de Sevilla, Sevilla, 1976 y Collantes de Tern, Antonio: Sevilla en la Baja Edad Media. La ciudad y sus hombres, Publicaciones del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, Sevilla, 1977. (ii) UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 194  BLANCA MORELL P. Y PILAR SANCHIZ O. el cumplimiento de sus fundaciones y manejas testamentarias al lugar en que muera. Una de las causas por las que se incrementaron poderosamente las capellanías en la Península, además del prestigio que suponían y del sentimiento religioso que las animaba, era también porque fue una manera de asegurar la subsistencia de hijos y parientes. Las capellanías de sangre eran tan comunes en España que muchos se ordenaban exclusivamente para ocupar las capellanías que les habían sido asignadas por sus parientes. Incluso niños de corta edad podían ser nombrados capellanes titulares, señalándose un capellán sustituto mientras alcanzaban la edad y terminaban sus estudios eclesiásticos. Mientras que en la Península el interés por colocar a hijos o parientes llega a estar implícito en la fundación de capellanías, en Guatemala esta función no aparece tan claramente. Quizás ello fuera debido a que el Colegio Seminario de la Asunción de Santiago no se funda hasta 1596, siendo la mayoría de los clérigos hasta entonces peninsulares. Además, los parientes eclesiásticos de las familias importantes de Guate -mala posiblemente estuviesen más interesados en gozar de un beneficio curato o vicaría en los pueblos de indios. Prueba de esto es que la Audiencia de Guatemala y, posteriormente algunos capitulares del cabildo eclesiástico en relaciones hechas al rey, denuncian el hecho de que los prebendados de la catedral abandonan la iglesia mayor para administrar vicarías y curatos de pueblos de indios. 4 Quizás el interés por los curatos y el hecho de que los hijos de estas familias importantes que profesaban lo hicieran en los conventos, haría que dichas familias sintieran más interés por fundar en los monasterios, ya que así seguían la tradicional vinculación de la nobleza peninsular con las órdenes religiosas e, indirectamente, favorecían a sus hijos. Si hasta aquí hemos tratado de las funciones que en una 3 AG 1., Contratación, 321 B, ndm. 4. 4 A.G.I., Guatemala, 10 y 41, 1.578 y 1.591. En una carta del presidente de la Audiencia al rey señala que hasta 1590 sólo existía la catedral y no se erige la primera parroquia, la de San Sebastián, hasta 1592. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA ACTAS III JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  195 y otra parte del Atlántico cumplía la dotación de capellanías, querríamos ahora ahondar en las asociaciones mentales, imágenes e ideas que se agrupan en torno a esta institución en España y Guatemala. La proliferación de capellanías y el interés económico que ellas llevaban implícito dieron lugar a la aparición de sacerdotes poco virtuosos. Así lo comenta un personaje de la época, el jesuita Juan Eusebio Nieremberg, que se refiere a éstos diciendo: «Muchos hay que porque puedan alcanzar sus capellanías se ordenan sin examinar primero qué caudal de virtud tienen para ser sacerdotes de Dios». :' Pero, dejando a un lado la cuestión de la mayor o menor vocación sacerdotal, podemos preguntarnos qué movía a las personas fundadoras — además de estas razones económicas— a establecer dotaciones, las cuales aumentaron a expensas de otras obras pías que también podían catalogar a las personas como formalmente religiosas y que, a su vez, daban prestigio a los donantes. . Una idea fundamental obsesiona las mentes de los cris -tianos de la época, la salvación, y ella llega incluso a ser objeto de adquisición (exagerando los términos), ya que se podía obtener —no habiendo muerto en pecado mortal— por medio de misas que debían ser pagadas. Aún después de ver tantos testamentos donde se repite lo mismo, nos sorprendemos de la cantidad de misas por su alma que un individuo puede dejar establecidas y pagadas de sus bienes; a veces, la fundación de una capellanía suponía la celebración de miles de misas por el alma del fundador. En último extremo, a mayor número de misas pagadas mayor posibilidad de salvación, de forma que el dinero acumulado durante la vida venía a hacer más asequible el bienestar ultramundano, acortando a las almas el sufrimiento del purgatorio. Al fin y a la postre, el dinero, que abría todas o casi todas las puertas en la tierra, también permitía gozar más pronto a sus poseedores de la presencia Divina en el Cielo. En este sentido y, abundando en lo que venimos dicien5 Jackson, W. M. (ed.): op. cit., pág. 530. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 202  BLANCA MORELL P. Y PILAR SANCHIZ O. En último extremo, pensamos que con las arras se estaban pagando linaje y virginidad unidos, porque en los matrimonios secundarios la viuda no recibe arras aunque pertenezca a una familia importante. De la misma manera, las don cellas pobres y huérfanas dotadas por la beneficencia pública tampoco recibían arras; en cambio, las huérfanas pobres de ilustres linajes nunca eran dotadas por las instituciones de caridad sino por parientes, allegados o amigos de la familia (llegándose a establecer, muchas veces en estas dotaciones que las doncellas han de casarse con hidalgos) y en este caso dichas doncellas ya reciben sus arras. Pero, con respecto a Guatemala, ¿adoptaron estas instituciones los indígenas? El español intentó imponer a los indios las normas, costumbres e instituciones peninsulares siempre que mediaran unos intereses económicos o evangelizadores con una visión muy etnocentrista. Así, quieren establecer entre los indios, junto con el matrimonio canónico, la práctica de la dote, erradicando la costumbre del precio de la novia. Como ejemplo de ello traemos aquí una información hecha por la Audiencia de Guatemala sobre la conveniencia t de que los indios tributen en productos de sus propias tierras en vez de en cacao o en moneda; de esta forma el impuesto sería menos pesado para los indios de manera que con ello «les quedase de que puedan pasar la vida, curarse de sus enfermedades y dar dote a sus hijas ». 13 Aunque entre los es pañoles el dotar a las hijas era tan importante como curarse y subsistir, ya que la dote constituía uno de los principales fundamentos de la honradez femenina, ni el significado ni la institución de la dote parece que se extendieran entre los indígenas y ello lo demuestra el hecho de que los pueblos maya - quichés, actualmente, siguen practicando la donación de regalos por parte del novio a la familia de la novia. Por otra parte, el español aplica su concepción de las arras como pago de la virginidad femenina a la población nativa. Al igual que con la dote, esta costumbre no arraigó entre los indios; sin embargo, al morir un indígena los jueces es13 A.G.1., Guatemala, 1Q. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA ACTAS III JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  203 pañoles benefician a la viuda con los bienes del difunto que legítimamente le hubiesen correspondido «atento a que ave -riguó (el juez) haberse casado con ella el difunto siendo doncella» ; de forma que el español confiere al régimen hereditario el significado de las arras españolas, por cuanto implica una valoración de la virginidad prematrimonial. Ninguna de estas dos instituciones españolas —arras y dote— tuvieron significado alguno para los indios. Pero aún hay más; como decíamos al principio, los intereses económicos a veces llevan a los españoles a dar a ciertas pautas funciones y significados distintos a los que tenían en la Península. Este es el caso de algunos clérigos, beneficiados en los pueblos de indios, que con un afán de lucro personal imponen entre la población autóctona la costumbre de las arras canónicas, o, mejor dicho, la forma canónica de las arras, por cuanto se les exigía en el momento del matrimonio trece tostones que equivalían a las trece monedas simbólicas del ceremonial religioso. No obstante, el cura le aplicaba el significado de las arras civiles que, como hemos dicho, llevaba implícitos los conceptos de honra y linaje. Así, mientras que a los hijos de los caciques y principales se les exigían trece tostones de arras a cada uno, a los macehuales se les impedía casarse cuando quisieran y cada pareja por separado, teniendo que hcerlo en grupo para poder reunir entre todos los trece tostones requeridos: "Cuando se casa alguna persona principal que lleva por arras trece tostones y aquellos se toma el deán para sí y, que, cuando casa pobres, se juntan tres o cuatro y que el uno lleva tres tostones y el otro cuatro o cinco y como tienen los dichos trece tostones para las arras los casa y lleva las arras". t" En cierto sentido, se estaba imponiendo la costumbre española de las arras civiles ya que, si esta donación era constante  en las  altas capas sociales  españolas  y  en  las  capas bajas podía no existir, también entre caciques y macehuales las  arras fueron un  elemento  claramente  dife14 Tasación y cuenta de San Pedro Zacatepequez. 1562. A.G.I., Guatemala, 78. 15 Información sobre la vida y costumbres de los clérigos, 1552. A.G.T. Guatemala, 168. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 204  BLANCA MORELL P. Y PILAR SANCHIZ O. renciador, como acabamos de ver. Finalmente, tanto si el cura tomaba las arras en el sentido canónico como en el civil, la función que el sacerdote le daba era bien distinta a la que uno u otro tipo de arras cumplía entre los españoles, puesto que el cura las tomaba como estipendio por la celebración del sacramento: «...Y aquellos trece tostones los tomaba (el deán) para sí». En suma y como hemos visto en los dos ejemplos que acabamos de analizar, el hecho de que en América arraigasen instituciones hispanas no quiere decir que cumpliesen las mismas funciones ni encerrasen los mismos significados que en la Península, ya que, a veces, de tales costumbres no queda más que el nombre, habiendo sido despojadas de todo el contenido que tuvieron en sus orígenes. En otras ocasiones, no solo los indios sino también los españoles les dieron funciones distintas a instituciones que, en principio, sí mantuvieron el mismo significado. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA