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La realización del programa fenomenológico de Husserl

Gutiérrez Pozo, Antonio

Abstract

La verificación del programa fenomenológico de Husserl depende de la obtención de un conocimiento filosófico estricto, es decir, fundamentado en absoluto sobre las cosas mismas. Este trabajo muestra cómo los conceptos centrales de la fenomenología (intuición, intencionalidad, constitución, reducción, subjetividad trascendental) sólo pretenden justificar la realización de esa síntesis entre radicalidad del conocimiento y fundamentación sobre un nivel ontológico adecuado. En esta dirección, cabe decir que la filosofía husserliana es ciencia estricta porque parte -mediante la reducción- del objeto intencional, la objetividad primaria de las cosas, la objetividad que se constituye como correlato del sujeto trascendental, y cuya intuición permite un conocimiento descriptivo absoluto, previo a las construcciones científicas.

Full text

LA REALIZACIÓN DEL PROGRAMA FENOMENOLÓGICO DE HUSSERL An onio Gu ié ez Pozo RESUMEN La e i icación del p og ama enomenológico de Husse l depende de la ob ención de un conocimien o ilosó ico es ic o, es deci , undamen ado en absolu o sob e las cosas mismas. Es e abajo mues a cómo los concep os cen ales de la enomenología (in uición, in encionalidad, cons i ución, educción, subje i idad ascenden al) sólo p e enden jus i ica la ealización de esa sín esis en e adicalidad del conocimien o y undamen ación sob e un ni el on ológico adecuado. En es a di ección, cabe deci que la iloso ía husse liana es ciencia es ic a po que pa e -median e la educción- del obje o in encional, la obje i idad p ima ia de las cosas, la obje i idad que se cons i uye como co ela o del suje o ascenden al, y cuya in uición pe mi e un conocimien o desc ip i o absolu o, p e io a las cons ucciones cien í icas. La in uición de la cosa misma. base de la iloso ía como ciencia es ic a La pieza cla e del p og ama enomenológico husse liano es la cons i ución de la iloso ía como ciencia es ic a, o sea, undamen ada en absolu o. De ello dependen la ecupe ación del homb e como suje o acional, y la supe ación de la c isis de la ida y la cul u a eu opeas. La e i icación de la enomenología como ciencia ilosó ica es ic a no puede lle a se a cabo sino sob e las cosas mismas y, po an o, sob e la base del mé odo de la in uición, en endiendo po al la capacidad en gene al del suje o de da se cuen a de sus es ados obje i os indi iduales, la capacidad median e la cual le son dados obje os. Con el p incipio de in uición Husse l p e ende ob ene un mé odo que o ezca e dades absolu as, au oe iden es, independien es del suje o, e dades que enga que admi i cualquie suje o -Dios incluido. P e ende encon a en él la base pa a elabo a una iloso ía como ciencia es ic a. Pa a comp ende la na u aleza de ese mé odo y el ipo de e dades a que aspi a la enomenología pensemos es os ejemplos (1). Las p oposiciones ' oda p oposición es un ac o de segundo g ado que se unda en ac os p esen a i os' o 'la línea ec a es la dis ancia más co a en e dos pun os', son el ipo de p oposiciones a que aspi a la iloso ía según Husse l. Se undan a sí mismas, no dependen de o as, lle an su e dad en sí; ep esen an e dades in ocables, pues p oclaman necesidades absolu as. Según la p ime a, p. e., es e iden e que pa a deci algo de algo necesi o p e iamen e ene p esen es esos obje os, de mane a que es imposible emi i una p oposición sin p e ia p esen ación de los obje os que en ella in e ienen, sea quienquie a el suje o que la emi a; es una e dad absolu a pa a odo suje o capaz de emi i p oposiciones. Son, po an o, e dades independien es de odo sabe e lexi o, de modo que e dades ob enidas median e eo ías no pueden a ec a les (2). Es as e dades no se han ob enido po inducción, pues no hemos necesi ado es udia muchos casos eales de p oposiciones ni de líneas, ni po deducción, ya que no es án incluidas en los concep os 'p oposición' o 'línea ec a' y, en consecuencia, no hemos podido ex ae las de ellos. Han sido ob enidas po in uición de la cosa misma. Esas e dades no p oceden ni de la suma de casos indi iduales, ni de concep os, sino de la p esencia de la cosa misma dada en la in uición. La ley que me impide emi i una p oposición sin ene p esen es los obje os no se unda sob e mi emisión e ec i a de una p oposición; no se unda sob e un hecho conc e o aquí-aho a. Con a el psicologismo, que educe odo lo obje i o a lo ác ico-subje i o, la e dad de esa ley no se debe a que yo -de hechono pueda emi i una esis sin p e ia p esencia de los obje os. Esa ley no depende de mi cons i ución subje i a, no exp esa mi necesidad subje i a de ene p esen es los obje os an es de conec a los en un enunciado; más bien, es una e dad de la cosa misma p oposición, y exp esa que es ella la que necesi a la p e ia p esen ación de los obje os. Se ex ae di ec amen e de la cosa misma dada en la in uición y po eso es álida pa a odo suje o que emi a p oposiciones. Según Husse l, odo suje o, ambién un se di ino, un en endimien o in ini o, sólo puede ene del eidos 'p oposición' -o ' ojo', 'línea', e c.- su in uición gené ica o esencial (3). Husse l conside a que, a di e encia de la in uición, la inducción y la deducción, los mé odos de las ciencias no ilosó icas, son mé odos indi ec os de ob ene e dades ya que no las ex aen de las cosas mismas. Con a el idealismo cons uc i o de Kan , que hace de la cons ucción de obje os median e ca ego ías el mé odo de la iloso ía, Husse l a i ma su iloso ía sob e la p esencia de la cosa misma dada en la in uición. Po an o, no la in uición indi idual, la que da el hecho, una exis encia aquiaho a, sino la in uición de esencia, la que hace p esen e la cosa misma libe ada ya de oda condición ác ica, es la base del e dade o mé odo ilosó ico, de la enomenología. La ac i ud na u al de la conciencia y la desc ipción de las cosas mismas El mé odo de la in uición nos exige, p ime o, acla a qué son esas cosas mismas de la iloso ía. Luego e emos cómo se las in uye. Todo ello nos obliga á a p o undiza en los concep os básicos de la enomenología. El pun o de pa ida de la iloso ía husse liana es la ac i ud na u al de la conciencia, pe o ambién es su me a. Si la ciencia posi i a, a juicio de Husse l, se ha pe dido en el mundo, la enomenología, en cambio, p e ende "pe de p ime o el mundo po medio de la epokhé pa a ecupe a lo luego en la medi ación uni e sal sob e sí mismo" (4), es o es, pa a explici a median e la e lexión el logos del mundo de la ac i ud na u al, que sin aquélla queda la en e. La ac i ud na u al de la conciencia es desc i a po Husse l como el na u al deja se i i de la conciencia en el que és a i e e ec i a y de ini i amen e en sus ac os -los ejecu a- c eyendo en la ealidad de lo que en ellos se le p esen a (5). La conciencia na u al, ca ac e izada po el alo ejecu i o de sus ac os, es de inida po Husse l como un cogi o lebendig, es deci , como un cogi o -ac o de conciencia- i ien e. Cuando la conciencia ejecu a algo en ac i ud na u al, pe cibe, ama, se duele, e c., se dice que i e en esos ac os -los ejecu a; o sea, ama, piensa, se duele, ecue da e ec i amen e, sin educciones, y lo que i e lo i e como ealidad. En ac i ud na u al, la conciencia se halla pene ada po una con icción de ealidad, po un comp omiso con el mundo (6). Es lo que llamamos ida, i i : la conciencia ejecu ando ac os. De hecho, i encia de la conciencia es cada ac ualización de la elación de conciencia en ac i ud na u al. Al i i , la conciencia oma una o ma ansi i a, es deci , en a cons i u i amen e en elación inmedia a con cie as obje i idades. Es o es la in encionalidad de la conciencia y po eso se habla de i encias in encionales. Aho a bien, el cogi o i ien e -la ac i ud na u al- se ca ac e iza, según Husse l, po que consis e en un "un sabe que no iene nada de pensa concep ual" (ID, § 27, p. 65; p. 57); un sabe an ep edica i o del mundo. Es el con ac o p ima io, ingenuo, p e eó ico, de la conciencia con el mundo. Po an o, la ac i ud na u al consis e en una expe iencia o igina ia del mundo, de as cosas, en el que és as se nos dan al como son pa a noso os an es de odo eo iza . Es e el p ime concep o de las cosas mismas: las cosas al como se dan a la conciencia an es de las cons ucciones y signi icados cul u ales. En es a expe iencia o igina ia de la ac i ud na u al, en las cosas mismas que expe imen a, sa is ace Husse l su ape i o on ológico, el ins in o de ealidad p ima ia -sin supues os- que impulsa su iloso ía. La suma de sabe es o expe iencias p ima ias es lo que Husse l llama mundo na u al o i al, el luga de la expe iencia o igina ia. En él eside el sen ido p ima io -p ecul u al- de las cosas, el sen ido sob e el que se le an a odo o o sen ido pos e io ya cul u al, cons uido. El p opio sabe cien í ico supone es e mundo i al, es e sabe elemen al, que puede conside a se uen e de odo signi icado cul u al. Si el posi i ismo y el idealismo cul u al habían desalojado el logos del mundo, Husse l lo de uel e al mundo i al. Es e iden e que el obje o de la iloso ía husse liana es el sabe p ima io de la conciencia na u al donde se dan las cosas nusmas, pe o ese sabe que cons i uye al cogi o lebendig es ejecu i o, p e e lexi o, no sabe de sí, es mudo. La unción de la iloso ía en onces consis i á en un odeo pa a ol e a la ac i ud na u al, al mundo i al, y ele a a ni el e lexi o el sabe p e eó ico que con iene; es o es, pa a enuncia sulogos, el sen ido o igina io de las cosas mismas que la conciencia na u al ap ehende p econcep ualmen e. Po es o Husse l conside a, p ime o, que la a ea de la iloso ía es ob ene un concep o na u al del mundo, o sea, "explici a el sen ido que es e mundo iene pa a odos noso os, an es de odo iloso a "; y segundo, que "el comienzo es la expe iencia pu a y, po así deci lo, oda ía muda, a la que hay que lle a a la exp esión pu a de su p opio sen ido" (MC, § 62, 16, pp. 226, 84; pp. 177, 77. C . ID, § 28, p. 67; p. 59). Ha mann, Me leau-Pon y y T an-Duc-Thao coinciden en a i ma que la misión de la enomenología husse liana es ascende odo signi icado cul u al, cien í ico, y ol e al con ac o ingenuo -p e e lexi o- con el mundo que de ine a la conciencia na u al pa a o o ga le es a u o ilosó ico; o sea, explici a , ele a a concep o, el sen ido au én ico de la posición ingenua de exis encia p opia de la ac i ud na u al (7). La enomenología husse liana p e ende comp ende -lle a a e lexión- las a i maciones -p e e lexi as- de la ac i ud na u al, pa a lo cual hab á que suspende ías. Como odo sabe no es sino exp esión segunda de es e sabe o expe iencia p ima ia del mundo, sob e el cual es á cons uido, pa a comp ende la cul u a, ambién la ciencia, es necesa io despe a , lle a al concep o, a la palab a, ese sabe mudo (8). Pe o lo que se apa ece a la conciencia p e e lexi amen e, las cosas mismas, las cosas al como se dan en el con ac o ingenuo de la conciencia na u al, an es de odo signi icado cul u al, no son sino las cosas ap ehendidas po la conciencia en an o que ap ehendidas, o sea, los enómenos. La cosa misma, lo que nos es la cosa sin la eo ía, es ealmen e lo ep esen ado en la conciencia como al, independien e de cualquie in e p e ación. Husse l dis ingue en el ámbi o del se dos planos o dimensiones de obje i idad. Po una pa e, el plano de las apa iencias o del se enoménico consis e en lo que se nos apa ece inmedia amen e an e la conciencia, en lo pa en e como al. Fenómeno es el se que es á cons i uido po lo p esen e en cuan o al, el se cuya consis encia no posee más no as que aquellas que se nos dan con p esencia inmedia a; es lo en absolu o pa en e, lo que no es sino al y como se apa ece. Po o a, el plano de ealidad o del se eal consis e en lo que no se p esen a inmedia amen e an e la conciencia, es deci , en las cosas pensadas, u o de cons ucciones eó icas. La cosa eal es a mesa, p. e., no me es dada nunca con inmedia ez; inmedia amen e sólo eo una ca a de ella, no la mesa en e a, que es algo pensado, supues o, añadido al pu o enómeno. El plano de los enómenos, nues a conciencia de las cosas, el plano en el que las cosas educen su se a lo que de ellas se apa ece a la conciencia sin más añadidos eó icos, es el ámbi o de la obje i idad p ima ia pues las cosas an es que nada, an es que eales o i eales, e dades o alucinaciones, son eso, p esencias inmedia as an e la conciencia. De es a esis ha pa ido odo el idealismo desde Desca es. Pe o lo pu amen e cap ado -in encionado- po la conciencia no se nos da conscien e o concep ualmen e en el i i na u al; en ac i ud na u al pasa desape cibido. Lo no edoso de la enomenología y lo que Husse l echa en al a en el idealismo mode no, es que ele a a mé odo de la iloso ía la de ención en esa egión de obje i idad. Pa a log a lo es necesa io p ac ica la epokhé, ins umen o que nos pe mi e ol e conscien e lo que na u almen e no lo es. Si el idealismo desde Desca es no se ha de enido en ella, sino que, una ez descubie o el suje o, pasaba a demos a la alidez obje i a de lo cap ado po la conciencia, e a po que no p ac icaba la educción ascenden al, la única que nos pe mi e accede a ese ámbi o, y seguía en ac i ud na u al suponiendo el mundo en sí. Esas obje i idades p ima ias son las cosas mismas, el obje o de la enomenología, donde la iloso ía ecupe a la expe iencia on ológica y la au onomía espec o de las ciencias, y donde -dado su ca ác e de obje o absolu o- unda la posibilidad de es ablece un conocimien o absolu o (9). En odo i i , en odo ac o de conciencia hay que dis ingui : el ac o, el obje o eal al que se e ie e, y el sen ido, lo pu amen e ap ehendido, el obje o in encional median e el cual nos e e imos al obje o eal, es o es, un eidos, el elemen o in a iable, absolu o y e e no. Pe cibo una mesa. Mi ac o de isión de la mesa -y yo mismo- pasa, la mesa eal que he is o cambia, se co ompe, pe o el obje o 'mesa que yo he is o aho a' es inco up ible, ajeno a las icisi udes de lo eal: la mesa que í, al y como la í, la mesa ap ehendida en an o que al, lo que yo he en endido cuando he pe cibido la mesa eal, ese sen ido u obje o in encional, cons i uye un obje o absolu o, e e no e idén ico a sí mismo; no es un obje o indi idual, es una esencia. El obje o que pe cibo puede no exis i y se una alucinación, pe o lo que yo he is o qua al, el obje o en an o p esencia inmedia a, es incues ionable, es un obje o absolu o; el se eal pod á se de o o modo que como pienso que es, pe o lo que yo pienso es al y como lo pienso. La conciencia pu a, ascenden almen e educida, donde se da lo pu amen e in encionado, es un se absolu o (10). El mé odo de la in uición. La enomenología como au én ico posi i ismo Husse l c ee que la in uición de las cosas mismas es el mé odo adecuado pa a ealiza una iloso ía como ciencia es ic a, au ónoma y adical. No sólo asume la esis posi i is a que exige la uel a a las cosas mismas como p incipio me ódico undamen al, sino que as conside a que el p opio posi i ismo empi is a no le ha sido iel (11), p opone a la enomenología como su e dade a ealización: "Si 'posi i ismo' quie e deci an o como undamen ación, absolu amen e exen a de p ejuicios, de odas las ciencias en lo 'posi i o', en, pues, lo que se puede ap ehende o igina iamen e, en onces somos noso os los au én icos posi i is as" (ID, § 20, p. 52; p. 45). La enomenología es pleno posi i ismo, o sea, la e dade a educción del conocimien o a lo p esen e y posi i o, a las cosas mismas, a lo que se mues a al y como se mues a. Cie amen e si hubiese una unción pu amen e ecep i a, que eciba la cosa misma, y si luego nos e e imos esc npulosamen e a lo en ella pe cibido al como es pe cibido, ob end íamos un conocimien o absolu o pues o que donde es á el obje o no hay luga pa a el e o . Esa unción es la in uición eidé ica, no la sensación. De acue do con ello, Husse l oma el "pun o de pa ida de aquello que se encuen a an es de odas las posiciones posibles: del eino ín eg o de lo dado in ui i amen e y an es de odo pensa eó ico, de odo aquello que se puede e y ap ehende di ec amen e -cuando uno no se deja cega po p ejuicios" (ID, § 20, p. 52; p. 45). A su juicio, el posi i ismo empi is a no es adicalmen e posi i is a po que no se ha limi ado a lo dado sino que ha pues o: pa e de la hipó esis de que sólo hay enómenos sensibles y de que no hay más p esencia inmedia a que la de los obje os sensibles. F en e a es e posi i ismo ingenuo, la enomenología es un posi i ismo ascenden al pues conside a que lo ealmen e posi i o, la cosa misma donde unda sus desc ipciones, no es algo dado sin más, no es explíci a en la ac i ud na u al, sino que sólo puede ob ene se median e la educción ascenden al. El ámbi o de las cosas mismas dadas o igina iamen e en la in uición, el ámbi o de lo que apa ece a la conciencia en an o que apa ece, una es e a exen a de p ejuicios, es el eino de la iloso ía. Es e mé odo de in uición de la cosa misma pe mi e a Husse l sal a la adicalidad on ológica de la iloso ía espec o de las ciencias. Pe cibimos, p. e., un sonido musical. La ísica es udia las causas ísicas de ese enómeno, las combinaciones no mani ies as que lo p oducen, las ib aciones acús icas eales, de modo que busca del lado de allá del enómeno 'sonido musical' la cons i ución de la cosa ma e ial que lo p oduce y que se mani ies a en ese enómeno. La psicología es udia el mecanismo psico isiológico po el que llegamos a pe cibi lo, de modo que busca la génesis del enómeno en la ealidad de una psique indi idual. Po an o, las ciencias pa en del enómeno -plano enoménico- pe o no lo desc iben, sino que al in en a explica lo lo abandonan po obje os eales -plano de ealidad-, que son p oduc os de ope aciones eó icas, cons ucciones cien í icas, y que ienen una ealidad de segundo o den espec o del sonido mismo. Pe o an es de es o hab á que en ende qué es la cosa misma sonido musical, el sonido musical mismo, es deci , hab á que ija -desc ibi - la esencia, el logos, de ese enómeno -hace enomeno/logía. Es o equi ale a desc ibi la esencia de lo que se me apa ece en cuan o y sólo en cuan o se me apa ece. El mé odo de in uicion queda esumido po Husse l en el "p incipio de odos los p incipios": "Que oda in uición en que se da algo o igina iamen e es un undamen o de de echo del conocimien o; que odo lo que se nos b inda o igina iamen e (po deci lo así, en su ealidad co pó ea) en la in uición hay que oma lo simplemen e como se da, pe o ambién sólo den o de los lími es en que se da" (ID, § 24, p. 58; p. 51). La enomenología consis e en desc ipción pu a, libe ada de oda eo ía, o sea, en la iel aducción a concep os de lo dado po la in uición, la cosa misma. Sólo habla de lo is o in elec i amen e sob e la base de la pu a cap ación in ui i a de esencia. Es e es el mé odo que es á anunciado en el i ulo a las cosas mismas: Husse l p e ende que odo concep o y eo ía sean una desc ipción iel de los enómenos cap ados en la in uición, pues "la isión di ec a", como " o ma de conciencia en que se da algo o igina iamen e" es el "úl imo undamen o de de echo de odas las a i maciones acionales"; dicho de o o modo, pues o que la in uición eidé ica -me ced a las cosas mismas que da-, "es la única que puede da sen ido y de echo acional a nues as palab as" (12). Pa a Husse l, "si emos un obje o con oda cla idad, si hemos lle ado a cabo la explicación y la aducción en concep os pu amen e sob e la base de la isión y den o del ma co de lo ap ehendido ealmen e en la isión, (...) en onces goza de odos sus de echos la p oposición que exp esa eso ielmen e" (ID, § 19, p. 50; p. 43). Teo ías y concep os son e dade os si cuan o en ellos se dice ha sido omado po isión di ec a -sin añadi ni co egi - de los enómenos mismos, de mane a que pa a habla con undamen o acional de las cosas enemos que e las, es deci , ienen que se nos inmedia amen e p esen es; en suma, enemos que in ui ías. "Lo decisi o, esc ibe Husse l, es á an e odo en la desc ipción absolu amen e iel de lo que se iene ealmen e delan e en la pu eza enomenológica y en man ene alejadas odas las in e p e aciones que ascienden de lo dado" (ID, § 90, p. 218; p. 207). Cuando Husse l p esen a su lema ¡ a las cosas mismas! quie e deci que en e a la olun ad de sis ema dominan e en el acionalismo ilosó ico, especialmen e en Schelling o Hegel, y según la cual el pensa se dedica a cons ui , a legisla cómo deben se las cosas siguiendo su p opia lógica a p io i , el mé odo adecuado de la iloso ía es la olun ad de e dad, según la cual el pensa debe a ene se esc upulosamen e a los enómenos mismos y supedi a a ellos la eo ía y los concep os. Es e mé odo de la olun ad de e dad obliga a no acep a ninguna eo ía que no se ea en los enómenos, o sea, que no pueda se cumplida en e idencia in ui i a, eniendo en cuen a que la e idencia no es sen imien o sino el ca ác e que adquie en odos nues os elemen os eó icos cuando lo que en ellos decimos lo decimos po que lo hemos is o. Husse l sos iene que econocemos con e idencia la e dad de una p oposición cuando odo lo en ella pensado se halla en la in uición; la e idencia es la más al a o ma de cumplimien o en la in uición de lo men ado en un concep o, la iden idad en e lo pensado y lo dado en la in uición, la "au én ica adaequa io ei e in ellec us" (13). Es a olun ad de e dad, la exigencia de que lo eó ico se cumpla en in uiciones e iden es donde se pueda e lo dicho, no es sino la olun ad de cla idad que a a iesa la ob a de Husse l y que él conside aba cons i u i a de la iloso ía (14). El adicalismo que Husse l le exige a la iloso ía la obliga a que el modo de e dad de sus p oposiciones sea el de o al e idencia basada en la in uición de la cosa misma. Dado que el mé odo de la in uición desc ibe la cosa misma, independien e de cualquie ipo de in e p e ación, el pu o da se del obje o a la conciencia, en endida és a a su ez como es e a (p e eó ica) del pu o mani es a se las cosas, Husse l deduce que es a desc ipción del logos del enómeno ale pa a odo suje o, y no es ela i a a las condiciones ác icas de las conciencias. Todo suje o que pueda pe cibi el sonido musical lo pe cibi á de la misma mane a esencial. Ningún suje o puede ene de la esencia del sonido musical más que su in uición eidé ica. Pe o es o se debe a que el esul ado de la desc ipción iel de un enómeno, que dice sólo lo pu amen e is o, es deci , una e dad undada en una e idencia in ui i a, es una e dad absolu a, indes uc ible po las eo ías; nada pueden con a ella las e dades explica i as po que és as se localizan en un plano secunda io, que da po supues o y que en nada a ec a al plano del sen ido p ima io de las cosas ap ehendidas po la in uición (15). Po an o, el mé odo de la desc ipción basada en la in uición de la cosa misma a a pe mi i a Husse l ealiza -como enomenología- el ideal ca esiano de la iloso ía como ciencia de undamen ación absolu a, sin pe de el ni el on ológico: es más, su p opio ca ác e de conocimien o absolu o, sin supues os, independien e de o os sabe es, compues o de e dades que se undan a sí mismas, au oe iden es, se debe a su adicalidad on ológica, se sos iene sob e el hecho de que la iloso ía husse liana se localiza en el plano an ep edica i o del logos, y consis e en la aslación al concep o de la cosa misma. La iloso ía es ciencia es ic a po que consis e en enomeno-logía, en desc ipción y ijación del logos del enómeno dado o igina iamen e en la in uición. La in encionalidad de la conciencia como supe ación del esquema clásico den o/ ue a La obje i idad p ima ia de la iloso ía, la obje i idad que sa is ace su exigencia de localiza se en las cosas mismas, es, a juicio de Husse l, el obje o in encional, lo in encionado qua al po la conciencia, la conciencia de independien e de cualquie eo ía; es o es, el eidos, el logos, que lle a consigo -en i ud de la in encionalidad de la conciencia- odo ac o de conciencia na u al. La in encionalidad, "la peculia idad de las i encias de 'se conciencia de algo' " (ID, § 84, p. 199; p. 188), signi ica que en odo i i hay algo eidé ico, hay logos; hace e e encia al hecho de que oda expe iencia na u al de la conciencia posee un obje o in encional, lo ap ehendido en an o que ap ehendido. El es udio de la in encionalidad, po an o, es imp escindible pa a comp ende el s a us del obje o de la iloso ía. La comp ensión de la conciencia como in encionalidad es el esul ado que ob iene Husse l de la aplicación del mé odo p opio de la iloso ía: la in uición y desc ipción de la cosa misma conciencia. La desc ipción del enómeno conciencia, de lo que pu amen e se nos apa ece de la conciencia an es de oda eo ía, nos enseña que la conciencia es in encionalidad. Husse l conside a que es a idea de la conciencia ep esen a una comp ensión más adical que la que ep esen an los concep os adicionales, ya ealis a ya idealis a, los cuales han sido o mados desde la ac i ud na u al, sin adop a la ac i ud enomenológica, y po ello no han podido accede a la cosa misma conciencia. Consecuencia de su al a de adicalidad ha sido su comp ensión de la conciencia desde el esquema inmanencia/ ascendencia, den o/ ue a. La adopción de la ac i ud enomenológica, la desc ipción de la conciencia en pu eza enomenológica, nos impide en ende la como una cosa que a ue a, hacia las cosas eales ascenden es, las cosas en sí - ealismo; pe o ambién como una cosa que consis e en un con inen e, un den o, que engulle el mundo -idealismo. El esul ado que a oja la desc ipción pu a del enómeno 'conciencia' es que an es que nada, an es de cualquie hipó esis que sob e ella o ¡emos, la conciencia - el supues o den o- es conciencia de, pu o e e i se a (=nóesis, cogi o), sali de sí a lo o o, el ámbi o del da se o apa ece lo o o, lo que no es conciencia. En una palab a: in encionalidad. Es a desc ipción pu a a ec a ambién a la ealidad ascenden e, al obje o -el supues o ue a-, el cual, an es de se in e p e ado como eal o i eal, es obje o in encional. A i ma que lo p ima io y esencial de la conciencia es la in encionalidad, implica a i ma que lo p ima io del obje o es se aquel de del que la conciencia es conciencia de, lo pu amen e e e ido po la nóesis, una p esencia inmedia a an e la conciencia, lo in encionado o men ado qua al (=nóema, cogi a um). Nóesis es, pues, el ac o de conciencia e e ido al obje o en an o pu a e e encia, mien as que nóema es el obje o al y como apa ece en ese ac o; no el obje o eal sino el obje o con enido de o ma in encional en la nóesis. Deci que la conciencia es in encionalidad es lo más adical, lo p ima io, lo mínimo, que sob e ella puede deci se; signi ica deci que la conciencia es la ins ancia donde se cons i uye el se p ima io de las cosas, el plano de la obje i idad p ima ia, es o es, el plano donde el se de las cosas se educe a lo que de ellas se apa ece an e la conciencia ( enómeno). La enomenología se si úa en es e plano adical, úl imo e ugio de una iloso ía como ciencia es ic a con ni el on ológico. La p opia comp ensión de la conciencia como in encionalidad es u o de la desc ipción de lo que de la conciencia se apa ece en an o que al an e ella. Esa comp ensión pe mi e a Husse l delimi a la enomenología de la psicología, que ambién iene po obje o a la conciencia. La psicología, oda ía en ac i ud na u al, a a la conciencia como un hecho ya dado, como una cosa del mundo, como una ealidad, una exis encia; la enomenología, en cambio, suspende el hecho de la conciencia, su sen ido mundano, pa a ocupa se sólo de su esencia, de su se enomenológico, o sea, de la conciencia en endida como plano de obje i idad p ima ia, como egión del apa ece qua al (16). La conciencia que a a la enomenología, po así deci lo, es una conciencia p e ia al hecho de conciencia que a an las ciencias desde la ac i ud na u al, y a la que sólo se accede en ac i ud enomenológica. No puede se conside ada una ealidad pues la ealidad, en su sen ido p ima io, lo que la ealidad es pu a e inmedia amen e an e la conciencia, se cons i uye en ella, incluido el sen ido ealidad. La in encionalidad, se p ima io de la conciencia, lo que es la conciencia como p esencia inmedia a an e ella misma, no puede se ya en endida -como c eía B en ano, p isione o de la ac i ud na u al-como una p opiedad de los ac os psíquicos eales, a di e encia de los ac os ísicos. La adicalidad de la idea husse liana de conciencia le si úa más allá de la dis inción en e lo ísico y lo psíquico. Husse l p e ende supe a el idealismo subje i is a con su de inición de la conciencia como in encionalidad, es deci , como es e a donde se cons i uye la obje i idad p ima ia de las cosas, donde las cosas son lo ap ehendido qua al. Pa a acla a es a sepa ación del idealismo hay que da un paso más ad i iendo que, pa a Husse l, a i ma la in encionalidad de la conciencia equi ale a a i ma la co elación esencial conciencia/obje o. En e ec o, la in encionalidad no es sino el "a p io i uni e sal de co elación" en e obje i idad y o ma de da se, que Husse l -lle ado po el a án de e i a el psicologismo y el logicismo- descub ió ya en In es igaciones lógicas, y cuya elabo ación sis emá ica -según con esó más a de- dominó oda su ob a (17). La in encionalidad de la conciencia, en endida como a p io i de co elación, como co ela o- en la au o e lexión (MC, § 64, pp. 231 s, 234; pp. 181, 183) (33). La educción como mé odo de la iloso ía En ac i ud na u al, en el na u al deja se i i , in encionamos un eidos, un sen ido, lo ap ehendido qua al, pe o no lo explici amos, no lo ema izamos. Pe cibimos los obje os en in uiciones indi iduales, pe o no cap amos las esencias in encionales, los sen idos que se o man como co ela os de las in encionalidades cons i uyen es. Vi imos el mundo como ealidad, pe o no la conciencia, ni lo concienciado como al; la conciencia no es un obje o na u al de la p opia conciencia. En el p ime capí ulo de Ideas, Husse l mues a que en odo obje o indi idual hay dos elemen os: el hecho, la no a de su exis encia aquí/aho a, y la esencia, lo que el obje o es, esencia enomenológica que consis e en el logos de lo i ido, en el sen ido in encionado, en conciencia de. La in uición indi idual me da el obje o conc e o, el hecho; pe o en oda in uición indi idual puedo abs ae es e elemen o que indi idualiza y con ie e en hecho al obje o pa a queda me sólo con el obje o mismo, con la esencia, con lo mani es ado en an o que mani es ado. Aho a bien, el sen ido p ima io de lo i ido, la cosa misma buscada po la enomenología, se cons i uye en la ida in encional subje i a, que, po eso, es ida ascenden al, o sea, cons i uyen e, condición de posibilidad de la obje i idad p ima ia. Es a subje i idad ascenden al, el ambi o del apa ece se de la obje i idad p ima ia, el polo subje i o de la cons i ución de las cosas mismas, es el obje o de la enomenología, y la educción es el mé odo de que se ale pa a des ela la. En la educción p escindimos de la ac i ud na u al de la ida o dina ia y la ciencia, o ien ada hacia las cosas, con su con icción de p esencia, pa a explici a las i encias in encionales, los ac os de conciencia en que se cons i uyen/mani ies an los obje os y que en ac i ud na u al, olcados sob e el mundo, comp ome idos con él, no pe cibimos. Po odo es o la educción es ascenden al, po que no mues a obje os sino p ocesos de conciencia en que aquéllos se dan, son posibles. Supues a la inculación esencial en e obje i idad y modo de da se, la educción es el camino de econducción desde el obje o que se mues a has a la es uc u a in encional en que se mues a. La educción no es como la duda ca esiana, que inge la inexis encia del mundo, sino que consis e en un cambio de ac i ud que -median e la e elación de los espec i os co ela os in encionales- acla a el sen ido p ima io de ese mundo, explici a el logos de oda ascendencia, opaca e incomp ensible en su ac icidad. La educción, po an o, equi ale a una he menéu ica de la comp ensión na u al del mundo: aspa en a el obje o posi i o des elándolo como un índice de conjun os de expe iencias. Nos enseña que el mundo es ealmen e una ed de in e eses, deseos, ecue dos, ilusiones, e c., subje i os. La educción p o undiza en la ac i ud na u al pa a descub i que su a i mación de la ascendencia de la cosa es á imp egnada de in encionalidad; des ela la ac i idad cons i uyen e de la conciencia ascenden al, ocul a bajo capas de obje i aciones, y descub e que el sen ido del mundo se le an a sob e la ida in encional. Es una decons ucción hacia las in encionalidades cons i uyen es del ego, donde se mani ies a lo que son pu a e inmedia amen e las cosas an e la conciencia, pa a des ela las e idencias cada ez más o igina ias, o sea, el sen ido de lo posi i o y p esupues o. La educción pa e de la suspensión de la e p imo dial, la c eencia na u al que da p eeminencia al mundo, a los en es, como ealidades en sí y po sí, y que encub e la uen e e e na de sen ido: la ida o subje i idad ascenden al. Lo que apa ece en la educción es que el mundo, los en es, son básicamen e sen ido, cogi a um, co ela o de la ida ascenden al. El p oblema es cómo con e i la in uicion indi idual en in uicion esencial, cómo pasa de una a o a; o sea, cómo cap a la conciencia de desape cibida en ac i ud na u al, y ema iza así el sen ido in encional. La educción ascenden al es á compues a po dos momen os: la epokhé espec o de oda posición obje i a, y la cap ación y desc ipción de las i encias in encionales en que se dan los obje os. La mane a na u al de e ec ua los ac os de conciencia se ca ac enza po su alo ejecu i o y po su comp omiso con el mundo: la conciencia na u al i e en sus ac os ascendiendo hacia el mundo, al que pone como ealidad. Como la conciencia na u al no cesa de ejecu a sus ac os, de ansi a hacia el mundo, pa a comp ende esencialmen e sus a i maciones, pa a lle a a e lexión el sabe p e eó ico del mundo en que consis e, es o es, pa a cap a la conciencia de, es necesa io p ac ica la epokhé, ope ación que consis e en de ene , desconec a , suspende o pone en e pa én esis, ese mo imien o ejecu i o de ascendencia, o sea, en deja de ejecu a la esis de la ac i ud na u al de la conciencia. F en e a las in e p e aciones que ci an en la educción la comp ensión po pa e de Husse l de la conciencia como clausu a y su adopción de un idealismo solipsis a, Me leau-Pon y sos iene que la educción es sín oma jus o de lo con a io: "Es po se de cabo a cabo elación con el mundo que la única mane a que enemos de ad e i lo es suspende es e mo imien o" (34). Po que la conciencia es ascendencia hacia un mundo que esencialmen e nos p ecede, hay educción. Con la epokhé, de enemos la ejecución de ac os, dejamos de di igi nos a las cosas, y nos ol emos - educimos- a los ac os in encionales y a los obje os que en ellos se dan. Ya no i imos los ac os ni sus obje os; los men amos (IL-2, In es . V, § 19, p. 519; pp. 422 s). Es a e lexión enomenológica conside a el ac o sin pa icipa en él, sin ejecu a lo, sin i i lo (35); en ez de segui su di ección emá ica, lo con ie e en ema, en enómeno. La enomenología suspende el i i , es deci , pone en e pa én esis las condiciones ác icas pa icula es y a iables de la in uición indi idual median e las que -p e e lexi amen e- se da el eidos, pa a pode ema iza lo i ido, lo pu amen e in encionado. En la epokhé pe sis e el obje o del ac o p ima io na u al, pe o sólo comoin en ado, como co ela o de los ac os in encionales en que se da, no como ealidad. De hecho, lo que ex i pa la epokhé es la con icción de ealidad que pene aba al ac o na u al, y lo que esul a as ella -el " esiduo enomenológico", la conciencia pu a, o sea, la i encia pu a y sus co ela os pu os (ID, § 33, p. 75; pp. 66 s)- es lo mismo que había an es, en ac i ud na u al, pe o educido a enómeno. Po an o, la educción ascenden al, que educe el polo obje i o del ac o de conciencia a índice de una se ie de hilos in encionales, y que como al lo conside a, es ambién educción enomenológica. Al e lexiona sob e un ac o de conciencia y con empla lo, en ez de i i lo, ese ac o, con odas sus consecuencias ejecu i as, con oda su a i mación de que algo eal hay an e él, queda en suspenso. T as la suspensión, a i ma Husse l, " odo sigue igual que an es. También la i encia de pe cepción enomenológicamen e educida es pe cepción de 'es e manzano en lo , en es e ja dín e c.' [que] no ha pe dido ni el más le e ma iz de odos los elemen os, cualidades, ca ac e es con los cuales apa ecía en la pe cepción" (ID, § 88, p. 215; p. 204.); sólo que aho a la i encia y el manzano apa ecen desconec ados, educidos a enómeno, como una ealidad i ealizada, anes esiada, sin ca ga de ealidad, i ual. El á bol eal pe cibido, añade, puede a de , pe o el sen ido de esa pe cepción, ob enido as la educción, no puede a de (ID, § 89, p. 216; pp. 205 s.). Es el mismo á bol, pe o en ecomillado, pues o en e pa én esis, libe ado del peso de la ealidad. Al ejecu a la epokhé, "no abandonamos la esis que hemos p ac icado", pe o "la esis expe imen a una modi icación -mien as sigue siendo la que es, la ponemos, po deci lo así, ue a de juego, la desconec amos, la colocamos en e pa én esis" (ID, § 31, p. 71; p. 63.). El mundo, con la educción, no a ía de con enido sino sólo en nues a ac i ud: ya no posee -po que lo suspendemos- el signi icado de ascendencia eal que le a ibuíamos ejecu i amen e en ac i ud na u al (36). En luga de ese sen ido, con la nue a ac i ud enomenológica, el mundo nos es enómeno. Fenómeno, po an o, no signi ica pa a Husse l lo mismo que pa a Kan , es deci , apa iencia que ocul a algo sus ancial, el noúmeno; en palab as de O ega, signi ica "el ca ác e i ual que adquie e odo cuando de su alo ejecu i o na u al se pasa a con empla lo en una pos u a espec acula y desc ip i a, sin da le ca ác e de ini i o" (37). Aho a bien, oda obje i idad, cuando es a ada desde una ac i ud pu amen e con empla i a, lo p opio de la ac i ud enomenológica, se educe a lo que apa ece en an o que apa ece, y no en an o que ocul a una ealidad sus ancial; se educe a la mani ies o qua al, a pu o aspec o (= eidos), sin añadi le el supues o o esis de la ascendencia eal, p ecisamen e lo que su-pone la ac i ud na u al. Desde es a pe spec i a hay que en ende la a i mación de Me leau-Pon y según la cual la enomenología consis e en "ap ende de nue o a e el mundo", en una segunda isión as la p ime a de la ac i ud na u al (38). El cambio de la ac i ud na u al a la enomenológica no implica e un nue o mundo sino el mismo, sólo que de o a o ma: como enómeno, no como ealidad, es o es, como co ela o de un ac o in encional, como cons i uyéndose en la conciencia. Es e mundo epokheado, desconec ado, educido a enómeno, a co ela o pu o de conciencia, a conciencia de, es la cosa misma de la iloso ía p e endida po Husse l, lo que sa is ace su a án on ológico. Pe o la educción enomenológico- ascenden al nos o ece oda ía un da o enomenológico indi idual, aunque pu o, y no un eidos: un obje o pu i icado, educido a lo in encional, conside ado como pu o cogi a um. Es necesa io some e lo a una segunda educción, la educción eidé ica, que lo que p e ende es educi se a su eidos, desc ibi y ija el sen ido de la obje i idad ap ehendida qua al, mani es a en de ini i a las es uc u as esenciales in a ian es de la ida psíquica. El idealismo enomenológico- ascenden al La enomenología husse liana es ascenden al po que iene po me a educi se a la subje i idad ascenden al, el ámbi o del apa ece p ima io, la es e a donde se cons i uye el sen ido adical de odo lo mundano que nos encon amos en el i i na u al, la uen e úl ima de logos, la ida p oduc i a o igina ia. Husse l pe enece, pues, a la me a ísica del undamen o. El ca ác e undamen al del suje o ascenden al -"el se en sí p ime o que p ecede y sopo a oda obje i idad"- signi ica que en él es á el sen ido p ima io de odo lo exis en e, su logos: "La acionalidad del ac um yace en el a p io i", de mane a que sólo así, como o mación de la subje i idad ascenden al, se uel e comp ensible odo se (MC, § 64, p. 233; p. 181. C . LFT, § 93 a, p. 238; p. 235.). En es e sen ido hay que en ende la de inición husse liana de la subje i idad ascenden al como "único en e absolu o", como undamen um absolu um e inconcussum: el es o de se es, odo lo que es y ale pa a noso os, es ela i amen e a ella (39). También en es a di ección hay que in e p e a la iden i icación es ablecida po Husse l en e la on ología uni e sal y la egología ascenden al, es deci , su con icción de que odas las "in es igaciones de esencia" no son sino "descub imien os del eidos uni e sal ego ascenden al" (MC, § 34, p. 126; pp. 105 s.). Esa on ología uni e sal, cuya me a es explici a el logos p ima io de odo se , es ealmen e la a ea básica que se p oponía la enomenología: eco demos, acla a el sen ido que el mundo iene pa a noso os an es de odo eo iza . Pues bien, ese sen ido p e eó ico lo iene p ecisamen e de nues a expenencia. Aho a bien, la subje i idad ascenden al husse liana no es la kan iana. En p ime luga y de acue do con Schele (40), no es, como en Kan , un conjun o de ca ego ías que ya es á ahí en el mundo, no es una cosa del mundo, una pa e de él, sino que sólo es median e el es ue zo de la ac i ud enomenológico- ascenden al; sólo en onces comienza la iloso ía. Po es o ni ella ni la iloso ía pueden se comp endidas desde la ac i ud na u al (41). Más aún: el suje o ascenden al husse liano es el mismo suje o na u al, pe o en ac i ud enomenológico- ascenden al, de mane a que sólo en es a ac i ud es accesible. El yo ascenden al es el yo empí ico, pe o no al como lo encuen o en la ac i ud na u al del i i y de las ciencias posi i as -o sea, como un ozo del mundo-, sino como un suje o que es conscien e de se el luga úl imo de odo da se y legi ima se, la egión donde se cons i uye el sen ido o igina io de las cosas. En conclusión, Husse l niega an o la exis encia de dos subje i idades -una empí ica y o a ascenden al- como la oposición que ambién Kan es ableció en e ellas. Cie amen e, en segundo luga , Kan y Husse l exigen di igi se al suje o ascenden al pa a log a el des elamien o del sen ido p ima io de oda obje i idad, pe o en Husse l es o no se debe a que el suje o posea las condiciones lógico- ascenden ales de posibilidad de la expe iencia, sino a que es el úl imo luga de odo mani es a se, la es e a de las expe iencias absolu as y ascenden ales, siemp e p esupues a, donde se cons i uye la obje i idad p imana. Es a desc ipción de la subje i idad ascenden al nos a a pe mi i delimi a el idealismo enomenológico- ascenden al, y ma ca sus di e encias espec o del idealismo ca esiano y kan iano. Desca es inició el gi o ascenden al. Mien as pe manecemos en ac i ud na u al sólo hallamos la conciencia empí ica, una cosa más del mundo; sólo en ac i ud enomenológica encon amos la conciencia ascenden al y emos la co elación, o sea, que el sen ido se cons i uye en ella, que los obje os an es que nada son p esencias inmedia as an e la conciencia. Si en ac i ud na u al hay pa a mí mundo, cosas, sin conciencia, en la e lexión enomenológica descub o que no hay mundo sin mí. La subje i idad ascenden al supe a oda alidez mundanal, pues oda obje i idad -su sen ido p ima io- es ela i amen e a ella; se cons i uye en ella como co ela o pu o de sus ac os de conciencia. Husse l asume que ambién Desca es había asegu ado que " odo lo que es pa a mí, es g acias a mi conciencia cognoscen e; es pa a mí lo expe imen ado de mi expe imen a , lo eo izado de mi eo iza , e c." (MC, § 40, pp. 138 s; p. 115.). Pe o a su juicio, Desca es y odo el idealismo mode no, que había seguido el camino po él ma cado, no llega on a desplega el e dade o sen ido del idealismo - ep esen ado po el idealismo enomenológico-, po que no habían p ac icado la ac i ud enomenológico- ascenden al, su e dade a y única pue a de acceso. Nunca abandona on la ac i ud na u al, y desde ella, desde su c eencia en posiciones obje i as, ealiza on su -po an o allido- idealismo. Sin suspende oda posi i idad ingenua, suponiendo la cosa en sí, consecuencias de su pe manencia en la ac i ud na u al, plan ea on -e óneamen e- los p oblemas ascenden ales. El gi o ascenden al, desde Desca es, es aba las ado po el obje i ismo na u alis a, y po eso el p oblema clásico de la iloso ía ascenden al mode na ue la jus i icación de la alidez obje i a de los con enidos de conciencia. Desca es dudaba de la exis encia en sí del mundo y accedía al ego cogi o, y allí comp obaba que la cosa, al menos, e a cogi a um, que enía una exis encia indudable como cosa pensada, idea. Pe o -y aquí eside la di e encia adical en e el idealismo mode no y el de Husse l- al no p ac ica la epokhé y pensa desde la ac i ud na u al, seguía suponiendo la exis encia en sí y, p ecisamen e po ello, oda su p eocupación e a demos a que el mundo, además de idea, es una cosa en sí, independien e y au osu icien e -lo que log ó median e la e aci as Dei. Aho a bien, es e p oblema adicional de la iloso ía mode na, el p oblema de la ascendencia, sólo su ge den o de la ac i ud na u al, mien as se piensa bajo la ca ego ía de cosa en sí; pe o Husse l sos iene que es un p oblema absu do una ez p ac icada la epokhé (MC, § 41, pp. 140 s; p. 117). Después de ejecu a la y de descub i que el sen ido p ima io de las cosas se cons i uye en noso os - incluido el de cosa en sí, el de ascendencia-, abandonamos la c eencia en lo ascenden e en sí y deducimos que el p oblema de la iloso ía no puede se p egun a se po cómo cob a signi icación obje i a odo el juego inmanen e de la ida de conciencia. Con a el idealismo ingenuo de Desca es y Kan , Husse l no sepa a ' ep esen ación de la ealidad' y ' ealidad', pa a luego, como hacen ellos, elega lo eal, ocupa se de la ep esen ación y demos a al in su ealidad obje i a. Pa a el idealismo enomenológico pone un obje o como ascendencia, como exis en e en sí, independien e de mí y más allá de la ep esen ación, es ya un ca ác e de la p opia ep esen ación, un logos de mi ida in encional. El e o de en ada del idealismo mode no eside en que iloso a desde la ac i ud na u al, en la cual nos emos a noso os mismos como una pa e del mundo. Sólo la educción enseña que nada hay pa a noso os que no se cons i uya en su sen ido p ima io en el yo ascenden al; sólo ella enseña que no hay cosa en sí, pues nada más pensa la ya es á bajo el a p io i de co elación. Husse l, como Desca es, había descubie o que las cosas son, an e odo, lo expe imen ado de mi expe imen a , o sea, p esencias inmedia as an e la conciencia, que su obje i idad p ima ia es lo ap ehendido qua al; pe o sólo la epokhé, la desconexión de la con icción na u al de ealidad ascenden e, le pe mi e plan ea como nue o p oblema de la iloso ía la de ención en el cogi a um, en lo i ido como al, pa a desc ibi su logos, pa a ija la esencia de la obje i idad p ima ia, en luga de sali de él pa a demos a su alidez obje i a. Sólo la educción pe mi e a Husse l gana aquel yo donde pueden plan ea se los p oblemas ascenden ales, el yo ascenden al donde se cons i uye odo se y sen ido adicales. El yo en ac i ud na u al no puede plan ea se semejan es p oblemas po que al pe cibi me a mí como homb e na u al, ya he pe cibido y dado po supues o el mundo como exis en e y no puedo asis i al su gimien o de su sen ido o igina io, lo que iene luga en el yo ascenden al. Es absu do, pues, p e ende cap a el uni e so del e dade o se , el logos p ima io, como si es u ie a ue a de conciencia, como si ambos uni e sos se elaciona an de o ma pu amen e ex e na. Po an o y a di e encia del idealismo mode no, la enomenología nada iene que e con una in e encia desde una supues a inmanencia a o a p esun a ascendencia de cosas en sí, concep os que Husse l in alidó al comp ende la conciencia como in encionalidad; en ez de eso, e ocede y explici a las e ec uaciones in encionales en que esas cosas, y en gene al odo se y sen ido, se nos hacen comp ensibles (42). Lejos de pone en duda la exis encia eal del mundo, su ascendencia, pa a luego deduci la desde la absolu a au oce eza del yo, lo único que p e ende la enomenología husse liana es des ela el sen ido o igina io -implíci o en las a i maciones na u ales de la conciencia- que el mundo iene pa a noso os y que en noso os mismos se cons i uye como co ela o de nues as i encias in encionales. Del mismo modo que Desca es, po no ace a con el e dade o sen ido de la epokhé y no supe a la ac i ud na u al, pos ulaba la exis encia de un mundo en sí y no llegó a e el enómeno del mundo ni cap ó el eidos 'mundo' que se cons i uye en la conciencia ascenden al, ampoco -y po lo mismo- pudo en ende el ego cogi o como subje i idad ascenden al en la que se cons i uye odo sen ido. En luga de ello, y debido a que se guía suponiendo la exis encia de lo en sí, sin da se cuen a de que ambién ese sen ido se da en el yo ascenden al, lo comp endió como una "pa cela del mundo", la única incues ionable, desde la cual había que deduci la exis encia en sí del es o del mundo (MC, § 10, p. 64; p. 63.). Desca es no en endió que su ego cogi o, esc ibe Husse l, "su yo desmundanizado po la epokhé, y en cuyas cogi aciones uncionan es posee el mundo odo el sen ido de se que pueda en absolu o ene pa a él, no puede apa ece en el mundo como ema, po que odo lo mundano oma su sen ido p ecisamen e de esas unciones" (CRI, § 19, p. 86; pp. 83 s.). Pa a Husse l, el suje o no es, como pa a Desca es, una cosa mundana, un ozo cie o de mundo, pues odo lo mundano cob a sen ido en sus e ec uaciones; más bien, es un ámbi o absolu amen e o iginal que asciende oda expe iencia mundana, un egodesmundanizado, uen e e e na de odo logos (43). No es un p incipio es ablecido como p emisa pa a pos e io es deducciones, sino un campo de expe iencias absolu as en las que se cons i uye -como co ela os suyos- oda obje i idad p ima ia, o sea, un campo donde de ene se pa a desc ibi sus es uc u as in encionales. An onio Gu ié ez Pozo es Doc o en Filoso ía yP o eso del lES Pino Mon ano de Se illa, A enida de Kansas Ci y 28, p. 20141007 - Se illa-. Telé ono 954584125 NOTAS 1. Ejemplos que omamos p es ados de un abajo de O ega de 1913 ("Sob e el concep o de sensación", Ob as Comple as, Mad id, Alianza, 1983, ol. I, pp. 244-260) en el que p esen a al publico español la enomenología de Ideen I ecién publicadas. 2. "Ninguna eo ía cien í ica puede des ui una in uición", a i ma J. San Ma ín (La es uc u a del mé odo enomenológico, Mad id, UNED, 1986, p. 24). En cla e enomenológica, O ega ya había esc i o que "ninguna e dad explica i a puede ene e ec o e oac i o sob e las e dades desc ip i as" (In es igaciones psicológicas, O. C., XII, 392). 3. Husse l, La idea de la enomenología, Mad id, FCE, 1982, p. 70. Ed. alemana en Husse liana -Hua- II, he . . W. Biemel, The Hague, Nijho , 1973, p. 57. En adelan e y en el ex o: FEN, p. en ed. esp.; p. en ed. alemana. 4. Husse l, Medi aciones Ca esianas, Mad id, Paulinas, 1979, § 64, p. 234. Ed. alemana en Hua 1, he . . S. S asse , Den Haag, Nijho , 1973, p. 182. En adelan e, en el ex o: MC, nº pa ág., p. en ed. esp; p. en ed. alem. 5. Husse l, Ideas ela i as a una enomenología pu a y una iloso ía enomenológica, México, FCE, 2ª ed., 1985, § 27-28, pp. 64-68. Ed. alemana en Hua III, he . . K. Schuh iann, Den Haag, Nijho , 1976, pp. 56-60. En adelan e y en el ex o: ID, nº pa ág. (§), p. en ed. esp.; p. en ed. alemana. 6. Engagemen es el é mino que emplea Me leau-Pon y pa a desc ibi la ac i ud na u al husse liana, ese "in e és po el mundo que nos de ine" (Fenomenología de la pe cepción, Ba celona, Plane a, 1984, p. 14). La conciencia na u al es ponen e, lo que i e lo pone como ealidad, o sea, lo i e con la con icción su icien e como pa a deci : es o es (J. Pa ocka, Pla ón y Eu opa, Ba celona, Península, 1991, p. 24). A es o lo llama Husse l ' esis ( í hemi = pone ) gene al de la ac i ud na u al'; según ella siemp e me encuen o el mundo ya allí delan e como ealidad (ID, § 30, p. 69; p. 61). 7. Ha mann, Me a ísica del conocimien o, Buenos Ai es, Losada, 1957, I, p. 205; Me leau-Pon y, op. ci ., p. 7; T an-Duc-Thao, Fenomenología y ma e ialismo dialéc ico, Buenos Ai es, Nue a Visión, 1971, p. 80. 8. Teniendo p esen e que el mundo i al, la pe manen e uen e de sen ido, es el mundo siemp e p esupues o en la ac i ud na u al del i i , el mundo que es á ya dado an es de oda e lexión, el in en o de ob ene un concep o de él es in e minable; la e lexión que uel e sob e él pa a comp ende lo no pod á nunca aba ca lo comple amen e, pues o que po de inición siemp e pa e del mundo. La educción no puede se comple a. Es a esis sub aya la dis ancia en e Husse l y el acionalismo: la e lexión es ac o segundo y no sus ancia, depende esencialmen e de la ida i e leja, na u al, sob e la cual se le an a y hacia la cual no cesa cons an emen e de e oma . Po eso, en 1931, Husse l se conside a aún un p incipian e con "la espe anza de pode llega a se un ilóso o" (Epilogo de Ideas..., ed. ci ., p. 394. Ed. alem. en Nachwo , Ideen III, Hua V, he . . M. Biemel, Den Haag, Nijho , 1971, p. 161). 9. J. Pa ocka de ine esa obje i idad p ima ia descubie a po la e lexión enomenológica como lo que se mani ies a qua al, las cosas al como se nos apa ecen (op. ci ., p. 37). De ahí pa e p ecisamen e la enomenología, según N. Ha mann, de lo ap ehendido qua al (op. ci ., I, p. 147). 10. Un se absolu o en dos sen idos. P ime o, po que la pe cepción inmanen e - en e a la pe cepción ascenden e del mundo, que siemp e es pe spec i is a y nunca da el obje o del odo- p esen a su obje o al como es, en absolu o, pues "una i encia no se ma iza ni esco za"; y segundo, po que mien as la exis encia de las cosas, del mundo, es p esun a, con ingen e, el se de la i encia y su obje o inmanen e, lo i enciado qua al, es absolu o, de mane a que oda cosa dada en pe sona puede no exis i , pe o ninguna i encia en pe sona puede no exis i : según Husse l, la esis del mundo es con ingen e mien as que la de mi yo pu o es absolu amen e necesa ia, es o es, no necesi a de ninguna cosa Pa a se . Po eso, anade, al p ac ica la epokhé p opiamen e no pe demos nada, sino que ganamos el "ín eg o se absolu o" (ID, § 42,46, 50, pp. 96, 106, 115; pp. 88, 97 s, 107). 11. Ello se debe a que el posi i ismo empi is a ha con undido la exigencia me ódica basica de ol e a las cosas mismas con la exigencia de unda odo conocimien o en la expe iencia sensible, dando po supues o p ime o que la expe iencia sensible es el único ac o en que se dan las cosas mismas, y segundo que las cosas son, sin mas, las cosas na u ales (c . ID, § 19, p. 49; p. 42). 12. Husse l, ID, § 19, p. 50; p. 43. Husse l, La iloso ía como ciencia es ic a, Buenos Ai es, No a, 4ª ed., 1981, p. 63. Edición alemana en Husse liana -Hua- XXV, he . . Th. Menon und H.R. Sepp, Do d ech , Nijho , 1987, p. 21. En adelan e y en el ex o: FCE, p. en ed. española; p. en ed. alemana. 13. Husse l, In es igaciones lógicas , . II, Mad id, Alianza, 2ª ed., 1985, In es . V, In ., p. 473, In es . VI, § 37-38, pp. 683 ss. Ed. alemana en Hua XIX, he . . U. Panze , The Hague, Nijho , 1984, pp. 352, 648 ss. En adelan e y en el ex o: IL-2, p. en ed. española; p. en ed. alemana. Se ci a á IL-1 pa a "P olegómenos a la lógica pu a", p ime a pa e de IL publicada en Hua XVIII, he . . E. Holens ein, Den Haag, Nijho , 1975). 14. La con esión husse liana: "Lo que quie o es cla idad" (FEN, p. 95; p. 6), puede se i como p og ama de odo su pensamien o. Desde su pe spec i a ca esiana, la iloso ía debe es a gobe nada po es a olun ad de cla idad en e ala p o undidad (Tie sinn) que a eces se conside a algo p opio de la iloso ía y que ealmen e la con e i ía en mís ica (FCE, p. 106; p. 59). Es e iden e que es a esis le alejó de Heidegge , ejemplo de p o undidad pa a Husse l. La p o undidad heidegge iana se debe a que pa a él el se , a di e encia del en e, excede oda posibilidad de se cap ado en un concep o, no puede se dado; pa a Heidegge , la olun ad de cla idad husse liana, su a án de educi el se a lo dado en la in uición, algo po an o delimi able, aducible en concep os, no e a sino un ejemplo de me a ísica, de ol ido de la di e encia on ológica y de educción del se a en e. 15. A juicio de L. Kolakowski la in uición del enómeno, sin dis o sión, es la única base ga an izado a del conocimien o absolu o (Husse l y la búsqueda de la ce eza, Mad id, Alianza, 2ª ed., 1983, p. 35). 16. "La psicología, esc ibe Husse l, se ocupa de la 'conciencia empí ica', de la conciencia en la ac i ud de la expe iencia, como exis en e en el o den de la na u aleza, mien as que la enomenología se ocupa de la conciencia 'pu a', es deci , de la conciencia en la ac i ud enomenológica" (FCE, p. 59; p. 17). 17. Husse l, La c isis de las ciencias eu opeas y la enomenología ascenden al (1935), Ba celona, C í ica, 1991, § 48, p. 175 n. Ed. alemana en Hua VI, he . . W. Biemel, Den Haag, Nijho , 1962, p. 169. En adelan e y en el ex o: CRI, nº pa ág., p. en ed. esp.; p. en ed. alemana. 18. No obs an e, en de e minadas si uaciones de la ac i ud na u al sí podemos e la conciencia: en el i i dia io puedo pensa sob e ella y las ciencias -la psicología o la isiología p. e.- no hablan de ella desde o a ac i ud. Pe o en es os casos la conciencia es a ada como una cosa del mundo, y la e lexión que se e ie e a ella es, en palab as de Husse l, una " e lexión na u al", e lexión que no llega a conside a la conciencia como enómeno, lo que sólo es posible en ac i ud enomenológico- ascenden al, o sea, una ez suspendida - ascendida- la ac i ud na u al. Es o es lo que llama Husse l " e lexión ascenden al" (MC, § 15, pp. 77-82; pp. 72-75). 19. Po es o sos iene Zubi i que la conciencia husse liana ca ece de se sus an i o, no es cosa sino un "ca ác e o p opiedad que poseen algunos -no odos- de los ac os que el homb e ejecu a; hay ac os conscien es, pe o no hay conciencia" (Sob e la esencia, Mad id, Alianza, 1985, pp. 28 s). Sólo hay conciencia en ac i ud enomenológica; se explici a al de ene el ejecu a se de la ac i ud na u al. Y Gadame a i ma que "la conciencia no es pa a él [Husse ll un 'obje o' sino una a ibución esencial" (Ve dad y mé odo, Salamanca, Sígueme, 1977, p. 307). 20. C . Husse l, ID, § 23. C . Zubi i, Sob e la esencia, p. 25. También O ega se sin ió p on o a aído po es a obje i idad in encional a la que llamó g a icamen e "lo in asubje i o" ("Sob e el pun o de is a en las a es", O. C., ed. ci ., IV, p. 457). 21. Es o ue lo que lle ó a Husse l a e i a la exp esión 'obje o inmanen e' y a sus i ui la po 'obje o in encional'. En las In es igaciones lógicas aún hablaba de 'obje o inmanen e'; luego, en Ideas, usó la exp esión 'obje o in encional'. Que ía e i a odo iesgo de ecae en la -en palab as de Sa e- "philosophie diges i e" ("Une ideé ondamen ale de la phénomenologie de Husse l: l 'in en ionnali é ", enSi ua ions philosophiques, Pa is, Gallima d, 1990, p. 9) del idealismo subje i is a, segón el cual el yo engullía el mundo, lo con e ía en con enido de conciencia, disol ía la obje i idad en subje i idad: el Yo es Todo, decía Fich e. 22. Husse l, ID, § 129, p. 308; p. 297. Pa a acla a lo Husse l expone el ejemplo de la i encia de un cen au o: es cie o que el cen au o sólo se da en una i encia psíquica, en un ac o imagina i o, pe o "el cen au o mismo no es na u almen e nada psíquico", sino que iene una consis encia obje i a (ID, § 23, p. 57; pp. 49 s); no se puede, pues, con undi esa i encia imagina i a con lo en ella imaginado. Toda conciencia es siemp e conciencia de algo. 23. Zubi i ha p o undizado en el jun o a que ca ac e iza a la idea husse liana de conciencia: el se de la conciencia -y aquí eside su capacidad cons i u i a- consis e en ilumina el se de las cosas, en hace que las cosas se ayan mani es ando ales como son, y las cosas sólo son lo que son a la luz de la conciencia (Na u aleza, his o ia, Dios, Mad id, E. Nacional, 5ª ed., 1963, p. 239; Cinco lecciones de iloso ía, Mad id, Alianza, 1980, p. 245). 24. Sen ido es la ma e ia de que es á hecha la esencia de la enomenología según Zubi i (Sob e la esencia, p. 23). 25. Husse l, ID, § 75, p. 166; p. 156. Po eso el "campo undamen al de la enomenología" es el "campo in ini o de las i encias absolu as" (ID, § 50, p. 116; p. 107). Schele de ine la enomenología como "desc ipción de lo dado en la i encia", o sea, "de lo que eo en an o que lo eo" ("Fenomenología y gnoseología", en La esencia de la iloso ía y la condición mo al del conoce ilosó ico, Buenos Ai es, No a, 3ª ed., 1966, pp. 83 s). 26. Husse l, In i ación a la enomenología, Ba celona, Paidós, 1992, pp. 50 ss. Ed. alemana en Phänomenologische Psychologie. Vo lesungen Somme semes e 1925, Hua IX, he . . W. Biemel, Den Haag, Nijho , 1962, pp. 282 ss. 27. Segun T an-Duc-Thao, la cons i ución husse liana, en e a su in e p e ación cons uccionis a en Kan , consis e en "el mani es a se las cosas en su se o igina io, p e io a odo eo iza " (op. ci ., pp. 60 ss). 28. C . Gadame , Ve dad y né odo, Salamanca, Sigueme, 1977, pp. 306 s. 29. Pa a T an-Duc-Thao "el analisis eidé ico es un analisis in encional que se igno a a sí mismo" (op. ci ., p. 42). 30. Zubi i, Sob e la esencia, p. 27. No obs an e, es comp ensible el desencan o que su ie on sus discípulos en 1912 con la publicación de Ideas, donde se exponía sin e icencias la iloso ía ascenden al. Lo que chocó del ex o ue que ahí se desa ollaba la enomenología como es udio de las i encias de conciencia o del yo. Pensa on que con el ascenden alismo que adop aba, Husse l sepa aba o almen e la esencia de la ealidad na u al, o igina ia, y, con ello, pe día ni el on ológico, o sea, enegaba de su olun ad de i a las cosas mismas, pa a cen a se en el suje o ascenden al y ol e al cul u alismo neokan iano que c eían ya supe ado. La enomenología husse liana, que has a en onces había sido desc ipción de los enómenos del mundo ci cundan e al y como apa ecen a la conciencia -es deci , la conciencia mo al, los sen imien os, el espacio y el iempo, y las o mas básicas de la ciencia, la ida social eligiosa o la exp esión es é ica-, se con e ía aho a -debido a que la enomenología desc ip i a no podía llega al sis ema y sólo log aba un mundo a omizado, plu al- en enomenología ascenden al, en desc ipción de la ida del suje o ascenden al, de los ac os subje i os donde se mues an las cosas (c . J.L. Villacañas, "La me a ísica, c isis y econs ucciones", Bole ín In o ma i o de la Fundación Juan Ma ch, Mad id, Agos o-Sep iemb e 1997, pp. 3 s). Pe o Husse l no seguía al cual la ía ca esiana en Ideas: no p e endía llega a un ego apodíc ico y deduci de él el mundo, sino accede al a p io i de co elación, el cual, como des aca Mu al (L' idée de la phénoménologie, Pa is, PUF, 1958, pp. 85, 353 ss), al ga an iza la conexión en e esencia y exis encia, ep esen a la base ilosó ica que pe mi e e i ica el p og ama enomenológico: búsqueda de la esencia, de los sen idos ideales, pa a conquis a la ac icidad, pa a comp ende el mundo na u al, pa a des ela su logos. 31. P. e., las cosas ma e iales se mani ies an en unas expe iencias peculia es: isuales, ác iles, mien as que ellas mismas como ins umen os ya ienen unos modos dis in os de da se, pues ya no son p incipalmen e obje os del ojo/ ac o sino que se ca ac e izan po un uso que es á más allá de lo óp ico- ác il. Pa a ene expe iencia de una e dad ma emá ica engo que hace unas ope aciones cognosci i as dis in as de las que engo que hace pa a ene expe iencia de algo ma e ial o ins umen al. Como no se pueden da obje i idades sino en su o ma de da se, Husse l a i ma que "el mundo a i mé ico sólo es á pa a mí ahí, si y mien as es oy en ac i ud a i mé ica" (ID, § 28, p. 76; p. 59). Así, quien haya de pode e un colo -sea animal, homb e, ángel o Dios- necesi a á i i un ac o in encional de e minado. Po eso odo suje o lo pe cibi á esencialmen e de la misma mane a. El ela i ismo y el acionalismo ealizan una in e p e ación p opia de una misma ac i ud ilosó ica de base: elegación de la obje i idad y p imacía del suje o. El p ime o, haciendo depende de lo subje i o la expe iencia del obje o, y el segundo, al dis ingui en e en endimien o ini o e in ini o. F en e a ellos, Husse l des-subje i a la azón cen ando su iloso ía en la obje i idad, en la obje i idad p ima ia cla o, en lo pu amen e ap ehendido po la conciencia. El análisis del enómeno espacial, p. e., le pe mi e cali ica de absu do el hecho de pensa que el espacio mismo, que jamás se da en una pe cepción que aba que al iempo odas sus pe spec i as, se o ezca de