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Globalización y Protección Internacional del Medio Ambiente

Herrero de la Fuente, Alberto A.

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GLOBALIZACIÓN Y PROTECCIÓN INTERNACIONAL DEL MEDIO AMBIENTE ALB ERTO A. HERRERO DE LA FuENTE Ca ed á ico de De echo In e nacional y Relaciones In e nacional es. I. INTRODUCCIÓN En un a ículo publicado hace es años en el Anua io de De echo In e nacional, me e e í a cómo la idea de F ancisco de Vi o ia de que odo el o be cons i uía una comunidad se había acabado mos ando, pa a bien y pa a mal, como una ealidad insoslayable1• Y es qu e, e ec i amen e, el p og eso cien í ico y ecnológico ha edu- cido las dis ancias y ha pe mi ido que quienes habi amos el plane a Tie a podamos conoce nos con ex ema acilidad. Las cosas han cambiado mucho y, segu amen e, en los úl imos cincuen a años se ha e olucionado más que en los cinco siglos an e io- es. Como mues a de lo que decimos ba s e eco da que en 1571 , es deci , pocos años después de la mue e del undado del De echo In e nacional, Felipe 11 , sin duda el mona ca más pode oso de su iempo, a dó ein icinco días en conoce la no icia de la ic o ia log ada en Lepan o. Un acon ecimien o de al ele ancia sólo a da ía hoy escasos segundos en se di undido po odo el mundo e incluso es p obable que ue a ele isado en di ec o. Es e ace camien o en e las pe sonas ha engend ado solida idad pe o lo cie o es que el p og eso ambién ha p oducido e ec os nega i os en e los que ocupa un p ime luga la con aminación y el consiguien e de e io o de la Na u aleza. Pues bien, es p ecisamen e en el ámbi o de la necesa ia p o ección de la Na u aleza donde el concep o de Comunidad in e nacional que in uye a F ancisco de Vi o ia co- b a una especial ealidad a pa i de Ja cons a ación de que la con aminación no co- noce on e as y de que, po lo an o, exis e la posibilidad de que odo el o be pueda su i la s consecuencias -quizá le ales- de la al a de p e isión, de los abusos de al- gunos o, en gene al, de la escasa diligencia en la adopción de medias p o ec o as. La globalización que en o os sec o es puede se posi i a, se con ie e en una amenaza global cuando del medio ambien e se a a. La globalización de los p oblemas medioambien ales supone que la Humanidad iene que en en a se a una amenaza gene alizada de la que nadie escapa y en la que segu amen e lo que es é en juego sea su p opia supe i encia. Po ese mo i o, la Comunidad in e nacional deja de se una 1. A.A. He e o de Ja Fuen e, «Medio ambien e y segu idad. Algunas e lexiones a aiz de la segunda Cumb e de la Tie a », Anua io de De echo In e nacional 1997, pp. 561 y ss. u opía en es a ma e ia pa a con e i se en un ac o in e nacional, i ula de un de e- cho a su p opia conse ación, del que pueden deduci se di e en es consecuencias ju- ídico-in e nacionales. La Con e encia de Rio de 1992 signi icó una oma de conciencia del p oblema. Sin emba go, cinco años después, la denominada «segunda Cumb e de la Tie a», celeb ada en Nue a Yo k del 23 a 27 de junio de 1997 como eunión ex ao dina ia de la Asamblea Gene al de Naciones Unidas, puso de elie e -así lo expusie on la inmensa mayo ía de los pa icipan es-que el es ado del medio ambien e seguía sien- do p eocupan e, que los p og esos alcanzados e an escasos y, lo que es peo , que al- gunos países es aban incumpliendo los comp omisos asumidos en 1992 en ma e ia de p o ección de la biodi e sidad, de educción de las emisiones de dióxido de ca bono, de aho o ene gé ico, e c. Han pasado es años más desde en onces y si bien es e - dad que la si uación no han empeo ado, la ealidad es que ampoco mejo a si nos a enemos, po ejemplo, a los da os que los cien í icos apo an sob e el es ado del is- emen e amoso aguje o de la capa de ozono. El p oblema, sin emba go, no se esuel e señalando con el dedo a los in ac o es y menos buscando esponsables cuando, en g an medida, la esponsabilidad es com- pa ida. Los países desa ollados son culpables del ago amien o de los ecu sos, de la disminución de la capa de ozono y del e ec o in e nade o pe o los países pob es am- poco escapan a las c í icas pues o que cuen an en su «habe » con la des ucción de los bosques y la desapa ición de la di e sidad biológica. Su c ecimien o demog á i- co, po o a pa e, ampoco acili a las cosas. Pe o, en odo caso, lo que se necesi a son soluciones y olun ad de lle a las adelan e aunque, al ez, una más gene aliza- da oma de conciencia de los p oblemas y un mayo con ol de la sociedad in e na- cional sob e de e minadas ac uaciones no es a ía de más. 11. EL BALANCE ECOLÓGICO DEL SIGLO XX En los albo es del siglo XXI sólo pocos y cada ez más educidos g upos huma- nos i en en a monía con la na u aleza. Po el con a io, una pa e muy impo an e de la población de nues o plane a p ac ica un consumismo desa o ado capaz de de- as a no sólo su p opio en o no sino ambién el ajeno. La consecuencia es el ago a- mien o de los ecu sos, la con aminación, la dese i icación, la des ucción del pa imonio gené ico, Jos esiduos óxicos, la disminución de la capa de ozono y el e- calen amien o del clima. En los países subdesa ollados es la pob eza, po el con a- io, la causa p incipal de la deg adación ambien al. Las necesidades más pe en o ias se sa is acen des uyendo masas o es ales, ago ando acuí e os y sob e-explo ando ie as ágiles. En es as condiciones, el p óximo siglo se p esen a, desde el pun o de is a del medio ambien e, con una se ie de p oblemas que es p eciso esol e cuan o an es. En unos casos son consecuencia de una baja calidad de ida mien as que en o os, po el con a io, de la iqueza y la excesi a indus ialización. En odos ellos, sin emba - go, la consecuencia es Ja misma: La sob e-explo ación y el de e io o de los ecu sos na u ales. Si odos los p oblemas son g a es algunos lo son más oda ía en azón de que, po su dimensión, suponen una amenaza global. Po ese mo i o pa ece cla o que es a la Comunidad in e nacional en su conjun o a quien co esponde pone en p ác i- ca las medidas que se juzguen necesa ia y, en consecuencia, asumi un p o agonismo que debe á se canalizado po cauces ju ídicos. Las amenazas globales más acucian es son, sin duda, el ecalen amien o del pla- ne a, el de e io o p og esi o de la capa de ozono y la disminución del pa imonio gené ico. T as ellas iene la con aminación de los oceanos, la sob e-explo ación de la pesca y la al a de agua en zonas cada día más ex ensas y en mayo núme o cada ez. El cambio climá ico no debe ía cons i ui ninguna so p esa p eocupan e pues o que ha habido a ios a lo la go de la His o ia. Sin emba go, és os se han p oducido len a- men e como consecuencia de causas na u ales, undamen almen e las a iaciones de la o ma de la ó bi a e es e y la inclinación de la Tie a en su con inuo camina al ededo del Sol. Po el con a io, el cambio climá ico que es amos empezando a su i en la ac ualidad se es á p oduciendo muy apidamen e y po causas que no son na u - ales sino que son la consecuencia de la ac i idad del homb e: De e minados gases que se encuen an en la a mós e a dejan pasa la luz sola pe o e ienen una pa e de los ayos in a ojos, lo que p oduce como esul ado el aumen o de la empe a u a en odo el plane a y, especialmen e, en las egiones pola es. Su p incipal e ec o, como es sabido, es la ele ación del ni el de los ma es y el consiguien e pelig o de que muchas islas y egiones cos e as esul en anegadas. La ele ación en un me o del ni- el del ma pa ece que pod ía sume gi al es po cien o de la ac ual supe icie e- es e y, como consecuencia de la en ada de agua salada po los cauces de los ios, una e ce a pa e de las ie as cul i adas pod ían esul a a ec adas. En la segunda «Cumb e de la Tie a», los ep esen an es de Maldi as y Mic onesia señala on una ez más que, aunque no ue a espec acula , la su bida de las aguas en el Pací ico e a cons an e. El Con enio sob e cambio climá ico abie o a la i ma en la Con e encia de Rio de 1992, en ó en igo el 23 de diciemb e de 1993 y a inales de los años no en a lo habían a i icado más de cien o sesen a y cinco Es ados además de la Comunidad eu opea. Sin emba go, el comp omiso adqui ido pa a educi las emisiones de dióxido de ca bono -el mayo esponsable del e ec o in e nade o- a los ni eles de 1990, pa- ece que ha sido incumplido po la mayo ía de ellos y los Es ados Unidos, p incipal con aminado , las ha aumen ado en un ece po cien o desde la Cumb e de Rio. Como se eco da á, el dióxido de ca bono p ocede de los combus ibles ósiles cuyo consu- mo se ha mul iplicado po ein a a lo la go del siglo que aho a e mina y sigue au - men ando. Po lo que se e ie e a la capa de ozono, és a se encuen a en la es a os e a y sus moléculas cons i uyen un il o na u al que nos p o ege de los ayos ul a iole a ca- paces, como se sabe, de p oduci cánce de piel. Pues bien, los cien í icos han descu- bie o que la capa de ozono que odea la Tie a es cada ez más énue y han de ec ado, además, la exis encia de un «aguje o» sob e la An á ida. La p olongación de es a si uación ae á como consecuencia el aumen o de las a ecciones cance os as y el cam- bio de los ecosis emas e es es y acuá icos con la consiguien e al e ación de la p o- ducción de alimen os. La disminución de la capa de ozono iene su o igen en la u i- lización de de e minados compues os do ados en e los que los CFC (Clo o luo oca bu os) son los más conocidos. Pa a hace en e a la si uación se adop ó el 22 de ma zo de 1985, en Viena, el Con enio in e nacional pa a la p o ección de la capa de ozono y, dos años después, el P o ocolo de Mon eal ela i o a las sus ancias que ago an la capa de ozono, en el que son pa e ya más de cien o sesen a Es ados y en el que se es ablece un calenda io pa a la educción escalonada de la p oducción, consumo y come cialización de un de e minado núme o de sus ancias que apa ecen ecogidas en un Anexo. Pe o plazos ijados son demasiado la gos y, po lo an o, ex- cesi amen e pe misi os si, como se nos dice, la desapa ición de la capa de ozono puede aca ea an g a es consecuencias. Así, po ejemplo, el b omu o de me ilo -muy u ilizado en la ag icul u a- iene «asegu ada» su u ilización has a el año 2010. Po o a pa e, hay sospechas undadas de que de e minados países p oduc o es que aunque inicialmen e se esis ie on han acabado i mando el Con enio, siguen pe mi- iendo la ab icación y la come cialización de es os p oduc os bajo denominaciones que a an de enmasca a su e dade a en idad. Finalmen e, el pa imonio gené ico desapa ece a la ez que los bosques opicales en los que habi a la mi ad de odas las especies animales y ege ales que exis en en la Tie a. No es p eciso e e i se al inmenso alo económico que encie a el ma e- ial gené ico, pa a mos a lo que de desas oso iene su desapa ición. Es su icien e pone de elie e su alo in ínseco, al como se desp ende del Con enio sob e di- e sidad biológica, i mado en Rio en 1992, con el que se p e ende la conse ación de la biodi e sidad median e «la u ilización sos enible de sus componen es y la u ili- zación jus a y equi a i a de los bene icios que se de i en de la u ilización de los e - cu sos gené icos median e, en e o as cosas, un acceso adecuado a esos ecu sos y una ans e encia ap opiada de las ecnologías pe inen es». Sin emba go, desg aciadamen e, el ci ado Con enio más que p o ege la biodi- e sidad Jo que hace es eglamen a su u ilización económica y a a de asegu a el acceso de los países icos a los ecu sos gené icos de los menos desa ollados a cam - bio de la an e encia de las ecnologías necesa ias pa a su ap o echamien o. Es e sucin o epaso del es ado del medio ambien e es su icien e pa a mos a el ca ac e global de las amenazas que se cie nen sob e el u u o de la Humanidad, el g a e pelig o que ep esen an y, inalmen e, la insu iciencia de las medidas que has a aho a se han omado al obje o de pone in a es a si uación. 111. LA LIMITADA EFICACIA DE LA REGLAMENTACIÓN INTERNACIONAL EN MATERIA DE PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE Hace ap oximadamen e ein a años se empezaban a coloca las bases cien í icas de una nue a ama del De echo in e nacional que en muy poco iempo ha adqui ido un desa ollo sin igual. Sus eglas se han mul iplicado y, lo que es más impo an e, han pa sa do de pe enece mayo i a iamen e al eino de la so law a ene ue za inculan e y a alcanza , incluso, algunas de ellas el ca ac e de no mas de ius cogens o, quizá más exac amen e, a impone obligaciones cuya iolación puede da luga a un c imen in e nacional. Po aquél en onces, los pione os del De echo in e nacional del medio ambien e, como A.Ch.Kiss o Y.Mo in, pudie on pa ece a algunos un poco ala mis as cuando se e e ían a los pelig os que co ía la bios e a como consecuencia del uso deso denado de los ecu sos na u ales y del consiguien e de e io o del medio ambien e en gene al2. Sin emba go, pocos años han bas ado pa a que hayamos podi- do comp oba que aquellas p e isiones no sólo e an undadas sino que, incluso, ha- bían sido supe adas po la ealidad. Po ese mo i o, aún a iesgo de pa ece ca as o is a, es p eciso llama la a ención de la sociedad in e nacional sob e la nece- sidad de oma más medidas y de que és as sean más expedi i as que las has a aho a adop adas pa a a a así de pone in a si uaciones que, de pe du a , -y de se cie o lo que los cien í icos nos anuncian- se con e i án a no muy la go plazo en un peli- g o pa a la supe i encia de la humanidad. El ápido desa ollo del De echo del medio ambien e no ha log ado i acompa- ñado de la con undencia necesa ia pa a que sus conquis as supe en el plano casi eó- ico en el que en buena medida se man ienen. Po o a pa e, algunas de sus eglas sólo obligan a un educido núme o de Es ados. Incluso muchas de ellas -aunque es o no es lo peo - ca ecen de ue za inculan e3• Po odo ello se a haciendo cada ez más impe iosa la necesidad de es ablece mecanismos ealmen e capaces de impone un cie o o den ecológico mundial y do ados de compe encias su icien es como pa a pode impedi o sanciona ac i idades lesi as pa a el medio ambien e que, aunque no causen un daño inmedia o, pueden llega a p oduci lo a la go plazo o c ea un iesgo de g an en e gadu a y cons i ui po ello una amenaza pa a la segu idad in e nacio- nal y, a más la go plazo, pa a la paz mundial. Es cie o que los medios ju ídicos que, en poco iempo, se han ido es ableciendo pa a p o ege el medio ambien e han e olucionado y, sob e odo, se han ido mul ipli- cando a medida que los pelig os que acechaban al se humano como consecuencia del uso abusi o de esos ecu sos han ido aumen ado y se han ag a ado. Hoy, asun os como el de las ocas del ma de Beh ing o el de la undición de T ail pe enecen casi al géne o na si compa amos la capacidad dep edado a de los canadienses de inales del siglo pasado con la de los ac uales o si con on amos los daños p oducidos po las chimeneas de la undición de T ail - ambién canadiense- con el e ible balance de íc imas que a oja, po ejemplo, el acciden e de una cen al nuclea . En e ec o, el De echo in e nacional del medio ambien e ha e olucionado muy á- pidamen e4. Pasó po una p ime a e apa, iniciada a comienzos de los años se en a, en 2. Vid. A.A. He e o de la Fuen e, «P o ec ion de l'en i onnemen e sécu i é ín e na ionale», Les hommes e l'en i onnemen . Hommage il Alexand e Kiss, Roche-F ison, Pa ís 1998, pp. 297 y ss. 3. Vid. A.A. He e o de la Fuen e, «La eglamen ación in e nacional en ma e ia de p e ención de iesgos nuclea es», Anua io de De echo In e nacional 1982, pp. 102 y ss. 4. Vid. A.Ch. Kiss, Los p incipios gene ales del De echo del medio ambien e, Uni e sidad de Valladolid, Valladolid J 975; «L'é a du D oi de l'en i onnemen en 1981: P oblemes e solu ions• >, Jou nal de D oi In e na ional 1981 , pp. 499 y ss.; «Nou elles endances en D oi in e na ional de l'en i onnemen », Ge man Yea book o In e na ional Law 1989, pp. 241 y ss.; «La c ise écologique de la in du siecle ue pa un ju is e», Re lexiones as un año de c isis, Uni e sidad de Valladolid, Valladolid 1996, pp. 159 y ss. la que se eglamen ó la p o ección de de e minados elemen os de la na u aleza ale! como el ma , la a mós e a o la ida sal aje. La segunda e apa co espondió a la dé· cada de los ochen a y se ca ac e izó po la supe ación de la p o ección de ipo sec o· ial y la adopción del denominado mé odo ans e sal que consis ió en la c eación de no mas di igidas a egula la p oducción, el anspo e, la dis ibución, la u ilizació y la eliminación de odas aquellas sus ancias que podían esul a ne as as pa a el medie ambien e. El inal de los años ochen a coincide con el inicio de la e apa ac ual que puede conside a se como la de Ja globalización. Los p oblemas medioambien ales ha . alcanzado, inalmen e, la escala mundial -disminución de la capa de ozono, modi i- cación del clima- y, en consecuencia, el De echo del medio ambien e ambién se ha globalizado cons i uyendo el mejo ejemplo de ello la conclusión del Con enio sob e biodi e sidad con mo i o de la Con e encia de Rio de Janei o en 1992. En el plano no ma i o, la e olución ha dado luga a la consolidación de los ie- jos p incipios y a la apa ición de o os nue os -p e ención, p ecaucion, u ilización de la mejo ecnología disponible, e c.- así como a la mul iplicación de los con e- nios in e nacionales an o bila e ales como mul ila e ales. Sin emba go, los p incipios ienen un ca ac e an gene al que son di icilmen e u ilizables cuando se a a de a- lo a en la p ác ica la conduc a de un Es ado o de exigi su cumplimien o. En cuan o a los a ados in e nacionales, la libe ad pa a adhe i se a ellos y la ela i idad de los mismos puede lle a a que, como sucedió con mo i o de la ca ás o e de Che nobyl, el Es ado que hubie a debido oma medidas pa a e i a la o pa a minimiza sus e ec- os -la Unión So ié ica- no es aba obligado po no ma alguna de ca ac e con en- cional. Po lo que se e ie e a no mas de ca ac e consue udina io, és as no han enido iempo de consolida se en un ámbi o an ecien e como es el De echo in e nacional del medio ambien e. Sólo en el caso de que se conceda una muy supe io ele ancia a la opinio iu is con elación al ac o ma e ial que se conc e a en la epe ición de ac os pod á encon a se alguna no ma consue udina ia en Ja ma e ia o, al ez, como consecuencia de la epe ición de de e minadas eglas de ca ac e muy gene al en los ex os con encionales. En cuan o a los mecanismos ju ídicos u ilizados pa a asegu a la p o ección de la na u aleza es, segu amen e, en el campo de la codi icación del De echo in e nacional y, conc e amen e, en ma e ia de esponsabilidad in e nacional donde los abajos ea- lizados po la Comisión de De echo In e nacional (CDI) de las Naciones Unidas han apo ado las mayo es no edades. Asi, po un lado, en e a la adicional esponsabi- lidad po ac o ilíci o se ha con igu ado la esponsabilidad po las consecuencias pe - judiciales de ac os no p ohibidos po el De echo in e naciona l. Po o o lado, el p oyec o de a ículos des inados a con e i se en un con enio codi icado en ma e ia de esponsabilidad de los Es ados ha in oducido el concep o de «c imen in e nacio- nal» al que co esponde un égimen ag a ado de esponsabilidad. Tan o la esponsabilidad po ac os no con a ios al De echo in e nacional como Ja ag a ada como consecuencia de la comision de un c imen in e nacional, a ec an di- ec amen e a la de ensa de la na u aleza. En la p ime a de ellas, la p o ección del medio ambien e cons i uye incluso su p incipal campo de aplicación. Sin emba go, se a a de un ámbi o en el que aún subsis en amplias di e gencias sob e pun os undamen a- les como puede se el de sabe si po esponsabilidad del Es ado se en iende unicamen e la obligación que és e iene de adop a las medidas que se conside en necesa ias pa a e i a un daño -labo de p e ención- o si, po el con a io, la espon- sabilidad comp ende ambién la obligación de epa a en el caso de que se p oduzca un pe juicio. Mayo in e és iene pa a noso os la de inición po pa e de la CDI del concep o de c imen in e nacional, especialmen e en lo que se e ie e al denominado «c imen ecológico». En e ec o, el quin o in o me sob e esponsabilidad in e nacional, p esen- ado en 1976 po el Rela o especial R.Ago, ab ió nue os cauces en el ámbi o de la p o ección de la na u aleza al p opone -y se acep ada po la Comisión- la idea de dis ingui dos egímenes di e en es de esponsabilidad según la g a edad de la obli- gación in e nacional obje o de iolación. Se c eaba así la igu a del c imen in e na- cional, que suponía una esponsabilidad ag a ada y que quedaba con igu ado en el a ículo 19 de la p ime a pa e del p oyec o como «El hecho in e nacionalmen e ilí - ci o esul an e de una iolación po un Es ado de una obligación in e nacional an esencial pa a la sal agua dia de in e eses undamen ales de la comunidad in e nacio- nal que su iolación es á econocida como c imen po esa comunidad en su conjun- o». Es e mismo a ículo añadía que un c imen in e nacional podía esul a , en e o as, «de una iolación g a e de una obligación in e nacional de impo ancia esencial pa a la sal agua dia y la p o ección del medio humano, como las que p ohiben la con a- minación masi a de la a mós e a o de los ma es». Es sabido que el in e és de la dualidad de egímenes adica, sob e odo, en sus consecuencias y, como suele sucede , ahí es donde la CDI ha encon ado se ias di i- cul ades a la ho a de pone se de acue do y adop a una decisión. Según la idea expues a po R. Ago, en la hipó esis de un c imen in e nacional el Es ado íc ima de la iola- ción de una obligación undamen al no solo pod ía exigi la epa ación sino que, ade- más, es a ía legi imado pa a adop a ep esalias an o al obje o de o za el cese de de la iolación o log a una epa ación como con una inalidad cla amen e puni i a que, incluso, en algún supues o conc e o, pod ía implica el uso de la ue za a mada. Es e pun o de is a ue bien acogido inicialmen e, aunque con algunas ma izacio- nes, po pa e de los miemb os de la CDI; pe o las opiniones deja on de con e ge cuando el siguien e Rela o especial, W.Riphagen, p opuso que, en caso de c imen in e nacional, odos los Es ados pod ían conside a se íc imas y, po lo an o, adop- a sanciones con a el au o del c imen. A pa i de es e momen o, el emo a legi i- ma una especie de « ep esalia popula is», de consecuencias pelig osas e imp e isibles, hizo que la CDl inicia a una p uden e ma cha a ás des inada a educi las consecuncias de la dualidad de egímenes concebida po R.Ago sob e la que luego ol e emos. Pe o llegados a es e pun o, es p eciso señala que el medio ambien e necesi a p o- ección mucho an es de que se p oduzca la g an ca ás o e que pueda se conside ada como un c imen in e nacional y ambién sin necesidad de que haya íc imas conc e- as que puedan eclama la esponsabilidad obje i a del au o del hecho dañino. Las íc imas pueden apa ece cuando el daño sea ya i e e sible y en ese caso puede no ene el meno in e és pedi esponsabilidades a nadi e. La ex inción de una especie animal conc e a a causa de la al a de p o ección nece · sa ia po pa e del Es ado en el que aquella se encon aba es ablecida puede pa ece 1 unicamen e una desg acia en el sen ido de que no ol e emos a e la más que di s eca · da. Sin emba go, esa especie o maba pa e de una cadena ó ica que, al al a le un es· labón , a a deses abiliza el equilib io na u al ini cian do un e ec o dominó d( consecuencias imp e isibles, pe o sin duda nega i as. La explo ación abusi a de lo ! ecu sos pesque os del ma po un g upo de Es ados no p oduce segu amen e un dañe inmedia o e aluable a co o plazo, pe o a la la ga puede ago a de e minadas especie! y, inalmen e, pone en pelig o la supe i encia de la población cada ez más nume os~ de nues o plane a. La len a pe o inexo able ala de la Amazonia puede ya pa ece noi más pelig osa si, como se nos ha dicho, ese e i o io cons i uye el «pulmon» del~ Tie a. Los Es ados que no impiden que sus indu s ias emi an impunemen e sus ancia! que con aminan la a mós e a es an con ibuyendo al aumen o de las llu ias ácidas y al ag a amien o del denominado e ec o in e nade o. Los que no e i an que en su e i o ic se sigan ab icando y expo ando los CFC, es an a o eciendo la desapa ición de la cap~ de ozono. Los que, po las azones que sea, p e mi en que unas cen ales nuclea e~ obsole as sigan en uncionamien o con el consiguien e pelig o que ello implica, o lm que, inalmen e, ealizan p uebas nuclea es en las que se desp ende al can idad de a· diac i idad que, de alla algo po causas na u ales o humanas, pod ía p oduci una ca ás o e a escala plane a ia, odos es os Es ados ealizan o ole an la ealización de ac i idades que en añan un pelig o pa a la Humanidad. Ni el concep o de c imen in e · nacional ni la esponsabilidad obje i a si en pa a pone in a odos los p oblemas des- c i os. Ello hace pensa en la necesidad de que la sociedad in e nacional eaccione 'J busque las ó mulas p ecisas pa a impedi ac uaciones como las señaladas ya que lo que se encuen a en juego puede se , inalmen e, la p opia supe i encia de la Humanidad. En es as condiciones, en e a la globalización de los p oblemas medioambien ales no pa ecen su icicen es los mecanismos clásicos de ca ac e con encional, ni siquie- a los mul ila e ales. Se iene la sensación de que esas ías han llegado ya a su ago- amien o. Hay que busca o as nue as aunque, al ez, lo que se necesi e ealmen e sea una especie de e olución medioambien al que, de o ma semejan e a lo que en su día ue la e olución indus ial, suponga un cambio o al de umbo económico, social y cul u al capaz de modi ica po comple o la o ma de ida y la escala de alo es ac uales5• Po el momen o, la Comunidad in e nacional pa ece habe comen- zado a eacciona a a és de la u ilización de dos nue as ías de p o ección: La con- sag ación del de echo a un medio ambien e sano como un de echo humano undamen al y la conside ación del medio ambien e como un ac o de segu idad in- e nacional de o ma que su al a de p o ección pueda se conside ada como una amenaza y pueda jus i ica una «in e ención ecológica» semejan e a las in e encio- nes humani a ias que ya conocemos. Es cie o que odo lo que sea in e ención debe se conside ado sospechoso y echazado de en ada o cuando menos obse ado con lupa pa a es a segu os de su lici ud, pe o no es menos cie o que si lo que nos augu- an los cien í icos es e dad, la Comunidad in e nacional en su conjun o end á que ac ua p on o y de o ma con unden e. 5. Vid. L.R. B own, «Launc hing he En i onmenial Re olu iOn» Global En i onmen al Secu i y, Sp inge , Be lin 1996. pp. 17 y ss. IV. EL DERECHO A UN MEDIO AMBIENTE SANO Lo que acabamos de pone de elie e lle a a conside a que se ía bas an e lógico que, den o de la e olución de los acon ecimien os y del consiguien e p og eso de l De echo, jun o a la asunción de la necesidad pe en o ia de p o ege el medio ambien e con medidas cada ez más con unden es se hubie a econocido enseguida la exis en- cia de un de echo undamen al de la pe sona humana al dis u e de un medio ambien e sano en el que pudie a desa olla su ida de o ma adecuada. Pe o no ha sido así, al menos den o del de echo in e nacional posi i o6• El «de echo al medio ambien e» no igu a en la Decla ación Uni e sal de los De echos Humanos adop ada en 1948 po la Asamblea Gene al de las Naciones Unidas. En es e caso, la azón no es la ausen- cia de acue do ace ca de su in oducción en an impo an e documen o sino, pu a y simplemen e, la al a de conciencia en aquél momen o de la necesidad de p o ege al se humano en e a las ag esiones al medio ambien e o, en gene al, a la na u aleza. La opinión pública mundial no comenzó a pe cibi el p oblema has a que se p odujo el desas e del To ey Canion en 1967. Pe o ha si do oda ía después - as acciden es como el de Se eso en 1976, o los de la Isla de las T es Millas en 1979, Bhopal en 1984, o Chemobyl en 1986- cuando el g an público ha omado ealmen e conciencia de la g a edad de la si uación. Todo es o induce a pensa que una decla ación semejan e, adop ada con pos e io- idad a la de 1948, debe ía habe incluído el de echo al medio ambien e y, sin em- ba go, el Pac o in e nacional sob e De echos económicos, sociales y cul u ales, adop ado en 1966 po las Naciones Unidas, ampoco in odujo en e los de echos que p oclamaba el de pode dis u a de un medio ambien e adecuado. Es o puede esul- a ya más so p enden e si se iene en cuen a que en aquél momen o ya había apa e- cido en la doc ina la idea -eso sí, muy con o e ida- de que el medio ambien e sano cons i uía uno de los de echos humanos de la e ce a gene ación, llamados ambién de echos de la solida idad, jun o con el de echo a Ja pa z y al desa ollo7• En ealidad, el documen o de ele ancia in e nacional uni e sal que, po p ime a ez, conec a la calidad del medio ambien e con los de echos humanos es la Decla a- ción adop ada al é mino de la Con e encia de Naciones Unidas sob e Medio Huma- no celeb ada en Es ocolmo en 1972. En ella se puede lee que «El homb e iene el de echo undamen al a la libe ad, la igualdad y el dis u e de condiciones de ida adecuadas en un medio de calidad al que le pe mi a lle a una ida digna y goza de bienes a ... » En es e pun o, la Decla ación de 1972 se e ía comple ada, diez años después, po la Ca a de la Na u aleza adop ada po la Asamblea Gene al de la ONU en la que se p oclama el de echo de oda pe sona a pa icipa , de o ma indi idual o colec i a, en la elabo ación de las decisiones que a ec an di ec amen e a su medio ambien e y, en el caso en que és e esul a a dañado, a en e acceso a la jus icia pa a ob ene epa ación. Pe o, desg aciadamen e, ni la Decla ación de Es ocolmo ni la Ca a de la Na u aleza ienen ue za inculan e. 6. Vid. A.A. He e o de la Fuen e, «Nue os cauces ju ídicos pa a la p o ección in e nacional del medio ambien e», La Decla ación uni e sal de los De echos humanos en su 50 ani e sa io, Bosch. Ba ce lona 1998, pp. 465 y SS. 7. Vid .• en e o os, D.U ibe Va gas, « La oisieme géné a ion des d oi s de l'homme», Recueil des Cou s de l'Académie de D oi ln e na ional de La Haye 1984-l, ol. 184, pp. 359 y ss. das o mas, nadie ha uel o a habla de ello desde en onces. Lo cie o es que aunque no llegue a p oduci se esa e olución medioambien al a la que nos hemos e e ido, los miemb os de la sociedad in e nacional end án que acep a nue as limi aciones a la sobe anía en a as de su p opia supe i encia. Hab á que oma nue as medidas pa a e i a la con aminación, end á que habe más con ol sob e los ecu sos pa a asegu- a que su explo ación sea sos enible y end á que exis i una mayo solida idad en el epa o de los mismos. Lo que ya se es á empezando a ges a a odos los ni eles con elación al agua hab á de ex e de se a no a da mucho a o os ecu sos na u ales. BIBLIOGRAFÍA M. BACHELET, L'ingé ence écologique, Ed. F ison-Roche, Pa is 1995. R. 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