Full text
Hegel:
una
in e p e ación
del
pla onismo
MANUEL
BARRIOS
CASARES
Uni e sidad de
Se illa
El
obje i o
del
p esen e
abajo
es
el de con ibui a de e mina la unción
que
cumple
den o
del pensa especula i o hegeliano
su
in e p e ación
de la
iloso ía
de
Pla ón.
Nues o p opósi o
es
mos a ,
más allá
de
co espondencias
ex e nas en e
uno
y o o
pensamien o,
la impo ancia esencial de la
dialéc ica
pla ónica pa a la
génesis
y
au ocomp ensión
de
la
dialéc ica hegeliana.
Ade
-
más,
in en a emos mos a
cómo
algunos
signi ica i os
ma ices de la
in e p e
-
ación
hegeliana
de
Pla ón
son
suscep ibles
de
explicación
a pa i
de
un
es u
-
dio
de la
p ime a
ecepción
del
pla onismo
en
el
jo en
Hegel.
Pa a
ello
conside a emos
es a
cues ión
desde
un
pun o
de
is a
gené ico.
Pe o an es
p o
-
cu a emos
esboza ,
con ca ác e
in oduc o io,
una
ap oximación
gene al
al
espec o.
1
Auncuando ya
en
1810,
al ecensiona la
Fenomenología
del
espí i u
en
el
p ime
ascículo
del
Anua io
de
Heidelbe g,
un
an iguo
discipulo
jenense
de
Hegel
llamado
Bachmann
es ableció
un
pa alelismo
en e
Schelling
como
el
Pla ón
de
la iloso ía mode na y
Hegel como
su
A is ó eles’
—un
pa alelismo
que,
pese a la
gene alidad
de
su
o mulación,
p on o
ob u o
o una y
ino
a
de e mina
en
g an
medida
y
du an e
bas an e iempo
lacomp ensión
global
de
¡
K.
E
Bachma ni,
en
Heideibe gc .Iah biiche E s e
Ab eilung,
PP.
145-163
y
193-209.
AnoMsjpI
Semina io de
Me a ísica.
ni
2(Y
995. Se icio
de
Publicacinnesc
Uni e sidad
Complu ense.
Mad id
126
Man
¿¡cl
Ba ios
Gasa
es
las
elaciones
en e
Hegel
y
el
pensamien o
g iego—
no
po eso
los
es udiosos
han
dejado
de
sub aya
los
ínculos
exis en es
en e
pla onismo
y
hegelianis
-
mo.
Cie o
es
ambién,sin
emba go,que
en
muchas
ocasiones
es o se ha
hecho
en
é minos
de
una
compa ación
pu amen e
ex e na
en e
ambos
es ilos
de
pen
-
samien o2;
o
bien,
en
odo
caso,
se ha
es ablecido
dicha
inculación
e i iéndo
-
la de
una
mane a
sumamen e
gené ica a
las
Lecciones
sob e
la
His o ia
de la
Filoso/I
Decimos
«gené ica»
po que,
a
pesa
de
se
en
es as
Lecciones
don
-
de
Hegel
ha
a ado
de
ina
mane a
más
ex ensa
a
Pla ón,
con
odo, no ha
sido
muy
habi ual
el
abo da
un
es udio
po meno izado
de
es a
in e p e ación
hege
-
liana
del
pla onismo. Más ecuen e ha sido el
plan ea
una
compa ación
glo
-
bal
en e la
concepción
pla ónica
del
conocimien o como
anámnesis
y
la
con
-
cepción
hegeliana
de
la
his o ia
de la
iloso ía
como
ámbi o donde,
median e
el
ecue do
in e io izan e
de
su
pasado,
la
iloso ía
alcanza a
concebi se
plena
-
men e a sí
misma.
Sin
duda,
si
es a
concepción
hegeliana
de
la
his o ia
de
la
iloso ía,
que
esul a
p o undamen e inno ado a
en e
a
la
en onces
habi ual
educción
de la
disciplina
a
me o
compendio
de
ideas
y
opiniones dispe sas,
ha
log ado ele a la a
un
ango
e dade amen e
especula i o,
ha
sido
p ecisamen
-
e po concebi lap opia
iloso ía
como
un
consumado
eje cicio
de
ememo a
-
ción,
en
é minos
que,
e iden emen e,
se
asemejan a
los
de
la
ci ada
concep
-
ción
pla ónica.
Mas,
como decimos,
en la
mayo ía
de los
casos
és a
no ha
pasado
de
se
una
señalización
ex e na
de
las
co espondencias
en e
uno y o o
pensamien o.
Ha
sido
p opiamen e
a
pa i
de la
década
de los
sesen a,
con el
nue o
ímpe u
cob ado
po
los
es udioshegelianos
en
i ud
de
las
ac i idades
del
Hegel-A chi
de
Bochum
bajo
la
di ección
de
O o
Póggele ,
cuando
se ha
comenzado
a
p ecisa
más
y
mejo
el
in e és po
es e
«sus a o
g iego»
de su
pensamien o.
Aun
así, hay que
ad e i
además
lo
siguien e:
y
es
que,
has a
los
abajos
ilológicos
de
Jean-Lonis
Vieilla d
Ba on
a
inales
de los
años
se en a,
la
úni
-
ca
edición
« iabk»
de
ese
capí ulo
dedicado
a
Pla ón,
como
en
gene al
de
odo
el
conjun o
de
esas
Lecciones
sob e
la
His o ia
dc
la
Filoso ía
con la
que
han
con ado
los
es udiosos,
ha
sido
p ác icamen e
la
edición
de
Michele ,
publica
-
da en
1833
den o
del
p ime
p oyec o
de
ob as
comple as
de
Hegel
(o, a lo
sumo,
la
e sión
ex ac adapo He mannGlockne
pa a
la
Jubildumsausgabe
en
l92’7~.
Ka l Ludwig
Michele ,
discípulo
di ec o
de
Hegel,
se
limi ó
empe
-
o a
ealiza
ahí una
labo
de
compilación
de
di e sas
uen es,
sin
mé odo
ni
c i e io ilológico
igu oso
alguno.
Sabemos
po
el
p opio
Michele
que
Hegel
Ch.
y.
g.
E ied ich Kíin, nel.
Pla o
und
Hegel.
Za
on alogishen
Beg únuíang
des
Zi kels
ja
¿lc
E únsi o
ix.
Túbingen.
1968.
Vo~/csangen
ilbe
¿Ile
Óesúhich¿e
¿lc
Ph.ilosopl~ie,
en:
Geo g
Wilhelm
F ied ich
Hegel
We ke.
Volís ándige
Ausgabe
du cli
cinen
Ve ein
on
F eunden
des
Ve ewig en.
Be lín,
Dunckc
und
lum
-
bioS.
¡833,
oN.
xlii,
XIV
y
XV.
Hay
e sión
cas ellana
de
es as
lecciones
a
ca go
de
Elsa
CesAba
1- oss
y
Wenceslao
Roces,
Méx¡co,
ECE.
1955.
U.
W.
F.
Hegel.
Sñnnlh:he
We ke.
Jabí
kia~nxausgabe
la
¿wanzig Banden,
cd. po
H.
(iLoekne .
Síui ga .
F o nínann,
1927
ss., Rd.
Ii.
Hegel:
una
in e p e ación
del
pla onismo
127
se
había
ocupado
de
es a
disciplina
—y,
con
ella,
de
Pla ón—
yaen
sus
lecciones
de
Jena,
en el
semes e
de
in ie no
de
1805-1806;
luego,
du an e
dos cu sos
seguidos
en
Heidelbe g,
de
1816
a 1818;
y
las
es an es
seis
eces
en
Be lín,
en e
1
8
1
9
y
1
830.
Pues
bien,
Michele
manejópa a
su
ediciónapun es
de
dis
-
cípulos
asis en es
a
a ios
de
esos
cu sos,
e
incluso
con ó
con
el
cuade no,
hoy
desa o unadamen e
pe dido,
que
el
p opio
Hegel
edac ó
ín eg amen e
en
Jena
a
al
e ec o
y
que
siguió
empleando
en
odas
sus
Vo lesungen
pos e io es.
Sin
emba go,
Michele
mezclé
sin
o den
ni
concie o
odo
es e
ma e ial,
has a
com
-
pone
un
único
ex o
de las
Lecciones
sob e
la
His o ia
de lo
iloso ía,
con
odos
los
p oblemas
he menéu icos
que
semejan e
p ocede
compo a.
A la
ho a
de
calib a
el
abajo
edi o ial
de
Michele ,
no hay
que
ol ida
el
nomb e
que
se
dio
a si
mismo
aquel
p ime
g upo
de
discípulos-edi o es
de las
ob as
de
Hegel:
«Asociación
de
amigos
del
di un o»,
es o
es,
des
Ve ewig en,
o
sea,
del
mue o,
pe o
ambién
del
«e e nizado»
( e -ewig )
Hegel.
Fue
en
e ec o
la
p e ensión
de
da ese
ca ác e acabado
y
pe du able
a los
dis in os
ex
-
os
hegelianos,
en
un
a án
sis ema izado
indi e en e
a
oda
comp ensión
e o
-
lu i a,
lo
que
se
p oyec ó
asimismo
en
el
abajo
de
Michele .
Y lo
cie o
es
que
du an e
más de
un
siglo
los
especialis as
se han
a enido
esencialmen e
a
es a
edición
(más
educida
en el
caso
de
Glockne .
e isada
sólo
en
cuan o
al
capí
-
ulo
in oduc o io
po
JohannesHo meis e
y algo
más
pe ilada,con
ecogi
-
da
de
cie as
mínimas
a ian es,
en el
caso
de la
Theo ie
We kausgabe
de
E a
Moldenhaue
y
Ka lMa kus
Michel,
en
1971)>.
No es
exage ado
a i ma ,
po
an o,
que
sólo
a
pa i
de
los
abajos
de
Jean-Louis
Vieilla d
Ba on
nos
es
posible
dispone
de un
conocimien o
más
p eciso
del
cu so
de
es as
lecciones,
al
menos
po
lo
que
oca
a
Pla ón.
Ello
se
debe
undamen almen e
a su
edición
c í ica
del
manusc i o
inédi o
del
discípu
-
lo
de
Hegel,
Ka l
Gus a
on
G iesheim,
que
con iene
los
apun es
de
clasede
las
lecciones sob e
Pla ón
co espondien es
al
semes e
de
in ie no
de 1825-
1826,
impa ido
en la
Uni e sidad
de
Be lin.
El
ma e ial
apo ado
po
el
aba
-
jo
de
edición
de
es as
Vo lesungen
líbe
Pla o
nos
pe mi e
así
plan ea
con
én asis
eno ado
el
es udio
de la
in luenciaeje cida
po Pla ón
en la
con igu
-
ación
del
pensamien o
hegeliano5.
Aho a
bien,
exis e
asimismo,
a
nues o
juicio,
o a
dimensión
de las
más
ecien es in es igaciones
sob e
la
e olución
del
pensamien o
hegeliano, que
p opicia
una
comp ensión
inédi a
de
es a
emá ica:
nos e e imos
al
es udio
de
la
his o ia
e olu i a
del
jo en
Hegel
y,
más en
conc e o,
al
análisis,
den o
de
.Wi,n l
¡¿he
We ke:
K i iseheAu.sgabe,
ed.
pe i.
I-Io ímeis e ,
Leipzig,
93?,
eed.
bambe g,
Mci
-
nel.
1952.
HegeL
We ke.
Theo,ie
We kausgabe.
Ed. de E.
Moidenhace
y
K.
M.
Michel,
F ank ii .
Suh kanip.
1970171,
eis.
18,
¡9
y
20.
Ci amos
en
adelan e
es a
edición
co no
MW.
con
indicación
del
olumen
y
ná ne o
de
página.
U.
W.
F.
Hegel.
Vo le.sungen
ilbe Pia o
(1825-1826).
Un e ó endiebe 7 x .
Ed.
po Jean-Lonis
Vieilia d-Ba on.
F ank u .
Ulis ein,
¡979.
Exis e
una
edición
an e io
del
manusc i o
en
e sión
bílin
-
gile
ancés-alemán
a
ca go
del
p opio
Vieiila d
Ban>n
(Pa s,
Aubie ,
976). no
obs an e
e isada
y
co egida
po la
p esenl.e edición
alemana,
a
la
cual
nos
Ce limos
a iol.
128
Manuel
Ba ios
Casa es
al
con ex o
his ó ico,
de las
elaciones
en e
sus
ideas
y
las de
Hólde lin.
En
ese
sen ido,
puede
deci se,
po consiguien e,
que
lo
aquí
expues o
es
u o
del
in en o
de
a icula
es as
dos
pe spec i as.
Pe o
queda
dicho
ambién
que
esa
ap oximación
no
suele
se
la
más
habi ual
y.
más
comúnmen e,
el
es udio
com
-
pa ado
del
pensamien o
de
Hegel
y
Pla ón
suele
plan ea se
en
é minos
bas
-
an e
más
gene ales.
Así
pues,
ayamos
po
pa es.
En
p ime
luga .
comenza
-
emos
po una
some a
señalización
de las
concomi anciasexis en es
en e
algunos
de los
p ime osplan eamien ossis emá icos
de la
iloso ía
hegeliana
de
madu ez
y
cie os
mo i os eó icos
undamen ales
del
pla onismo.
Sin
duda,
a
al
in la
Fenomenología
del
espí i u
puedese i noscomo
un
e e en e
des acado,
y
así
lo
han
es imado
au o es
comoF ied ich
Kíi nmel o,
en
un
con ex o
más
ce cano,
Ma iano
Al a ez GómeZ.
Ya la
misma
idea,
expues a
desde
el
P ólogo,
de
que
el
indi iduo
ha de
eco e
en su
p opia
o
-
mación
las
e apas
pasadas
de
o mación
del
espí i u,
sólo
que
con emplándolas
aho a
como
«p oyec adas
en un
con o no
de
somb as
(Scha en isse)»5,
o sea,
como
algo
ya
supe ado,
apa e
de
inco po a
la
concepción
lessinguiana
del
p oceso
pedagógico
del
géne o
humano,
modula
la
concepcionpla ónica
de la
w ánznesis.
Y
sub ayando
aún
más
es e pa en esco,
la
necesidad
especula i a
de la
iloso ía
de i más
allá
de
una
ep esen ación
de e minada
y
p og esa
hacia
una
comp ensión
más
abie a
de la
ealidad
que
aquélla
que
enca na
en
una
o ma
especí ica
de
conciencia,
esul a
exp esamen e
concebidapo
Hegel
como
exigencia
de la
memo ia.
En
e ec o:
an es
de
que
es a
memo iasea
ca ac
-
e izada
po
Hegel
según
los
asgos
delini o ios
del
pensamien o
mode no,
es o
es.
como
E -inne ung,
o sea,
como ecue do
in e io izan e,
como
camino
hacia
el
in e io
donde
el
concep o
que
es en
sí
econoce
su
na u aleza
de
se
pa a
sí
y se
au o econoce
como
suje o,
an es
de
odo
es o,
en lo
que
se ía
una
imagen
p ime a
de la
memo ia
que
es
común
a la
an igua
dialéc ica,
de
imp on a
obje
-
i a.
y a la
mode na,
aquélla
es
is a
comop incipio
inspi ado
de la
concien
-
cia
ilosó ica
y.
así,
del
azado
enomenológico
que
lle a
de la
ce eza
sensi
-
ble al
sabe
absolu o.
Pues
la
memo iap ese aesa
ac u a
que impide
a
oda
igu a
enomenológica
de la
conciencia
man ene se
en la
obs inación
de
pen
-
sa
que
su
p opio
se ,
su
se
más
p opio,
es á
ya, en
cada caso,
ealizado
po
comple o.
En el
P ólogo
de la
Fenomenologíaesc ibe
Hegel:
«En la ida
o dina ia,
la
conciencia
iene
po con enido
conocimien os,
expe iencias,
conc eciones
sen
-
sibles,
ambién
pensamien os,
p incipios,
en
suma
algo
que
se
conside a
áli
-
do en
cuan o
dado
en
p esencia
(als
ciii
Vo bandenes)
o
en
cuan o
un
se
o
una
esencia
i me,
es able.
La
conciencia
.(...)
se
compo a
como
un
ex ínseco
«¡mmci,
o.
e.,
passini.
M. Al a ez
(jómez,
LI
qw ie uia
y
si,s e,na.
],z odn¿y.ión
¿d
pen amnien
-
¿o
dehegel.
Salamanca,
.JP5,
1978.
pp
1
3Oss.
1-4W,
Iii,
32:
«y
en
las
p og esi as
e apas
pedagógicas econoce emos
la
his o ia
uni e sal
de
la
cul u a
p oyec ada
co no
en
con o nos
dc
somb as».
La
ca e na
pla ónica,
ese
u bio
y
umb ío
mun
-
do
dc
somb as,
se
con ie e
aho a
pa a
Hegel
en
el
mundo
dc
nues o
p opio
pasado. sus a o
ino gá
-
meo
(le
nuesi o
p esen e.
Hegel;
una
in e p e acióndel
pla onismo
129
de e mina
y
ene
a la
mano
(Handhaben)
al
con enido.
Lo
econduce
a
algo
cie o,
aunque
sólo
se
a e
de la
sensación
del
momen o,
y
la
con icción
se
con en a
cuando
alcanza
un
pun o
de
eposo que
le
esul a
conocido»<.
Cada
igu a
pa icula
en
cuan o
al
oma,
pues,
su
o mao dina ia
de
con
-
ciencia
como
ya
hecha,
se
obs ina
en
pe manece
idén ica
a
si
misma
y
ol ida
la
unila e alidad
de
esep oceden
Pe o
el
noso os
que
uel e
la
is a
a ás
y
con empla
e ospec i amen e
la
pe ipecia
enomenológica
gua dauna
memo
-
ia mas iel de la
andanza
y del
llega
a
se
lo
que
se
es,
y
econoce
que
el
sabe
de
esa
conciencia
pa icula
no es
odo
el
sabe ,
ni el
mundoconcebidopo ella
es la
o alidad
del
mundo.
Aho a
bien,
el
genio
de
Hegel
—y
aquí
si ua ían
algunos
au o es
la
di e en
-
cia
con
Pla ón—
es iba
sob e
odo
en
hace
que
el
con enido
de
esa
memo ia,
lejos
de
lo a
en
una
an
aga
como
emo a
en elequia,
aloje
y
ge mine
en la
p opia
conciencia
o dina ia,pa icula ,que
hace
en
cada
caso
la
expe iencia
de
sabe se.
Es
así
ella
misma,
en su
p opio
empeño
en
pe se e a
y
man ene
su
«en sí». la
que
se
en eda
en
con adicciones,
cuyo
in en o
de
esolución
la
lle
-
a
mas
allá
de
sí
misma,
has a
descub i
a
la
pos e
que
su
iden idad,
su
posi
-
bilidad
más
p opia
de
sabe se,
no
esidía
en
una
abs ac a
mismidad
ni en
una
acía
au ocon emplación,
sino
en
su
sali
ue a
de
ella
misma,
en su
ex e io i
-
zación
y
enajenación:
es
habi ando
la
ex e io idad
y
la
di e encia
como
llega
-
mos
a
un
sabe
de
noso os
que,
po
lo
demás,
siemp e
di ie e
y
escapa.
Lo
que
Hegel
es á
diciéndonos
aquí,
po cie o,
bien
cab ia in e p e a lo
en
p oximi
-
dad con
lo
que
la
he menéu icacon empo ánea
ha
ema izado
exp esamen e
comohis o icidad
del se ,
como
cuandoGadame
a i maque
«se
his ó ico
sig
-
ni ica:
no
llega nunca
al
sabe
de
sí»’0.
En
cualquie
caso,
de
es a mane a
esul a
se
el
despliegue
inmanen e
del
con enido
de
cada
conciencia
pa icula
lo que
lle a
a
és a
a
ad e i
su
con adicción
in e na,
con lo
que
al
e ec ua -
se”,
al
hace
la
p opia
expe iencia
de sí,
decae
espec o
a su
obs inada
ijeza
y
descub e
que,
pa adójicamen e
—pa adoja
de la
dialéc ica—
ealizándose
po
en e o,
se
uel e
i eal:
a más
allá
de
su
ealidad
es á ica
(Reali i ),
pie de
consis encia,
pie de
el
suelo
y
sus a o
ijo
donde
an es
pisaba
i memen e.
An es
de p osegui
el
hilo
p incipal
de la
a gumen ación,
quisié amos
aña
-
di
algo
más
sob e
el
ema
de
los
modos
de
se
en
la
Fenomenología;
y aun sin
p e ende
desa olla
aho a
odo
un
excu sus
al
espec o,
deci
al
menos
que
Hegel,
en el
mismo
mo imien o
especula i o
en
que
sub ie e
la
o ma
adi
-
cional
de
pensa
las
ca ego ías
de
sus ancia
y
elación, modi ica
ambién
la
comp ensión
de
esas
nociones
de
ealidad,e ec i idad
y
posibilidad,
Pues
pa a
Ibid..
p.
48.
aH.-C.
Cadame ,
Walz bei
und
Me¿hode,
Túbingen,
Moh
1965.
p.
285.
Wi kliehked:
«la
unidad
inmedia amen e
gene ada
de
la
esencia
y
la
exis encia,
o
de
lo
in e io
y
lo
ex e io »
(Enz,
&
¡42).
En
el
glosa io
a
su
edición
de
la
Filoso ía
Real
(Mad id,
PCE,
1984,441),
apun aS.
M
Ripalda
que
el
é mino
posee
un
sen ido
dinámico
y
exis en e,
en e
al
más
o mal
y
abs
-
i ae o
de
Reali ñ :
«es la
cualidad,
como
de e minidad
que
es,
I en e
a
la
negación
con enida
en
ella,
pe o
di e en e
de
ella>,
(Caz,
&
91).
130
Manuel
Ba ios
Casa es
él, la
ealización
de la
cosa
la
lle a
jus amen e
a
excede
su
ealidad,
es o
es,
su
ija
de e minación
ón ica.
Po eso
las
igu as
enomenológicas,
en el
momen o
en
que cob an
máxima
ac ualidad
o
e ec i idad,
cuando
más
plena
y
comple a
se
expone
la
p esen ación
de su
se ,
con ie en
és a
en
ep esen a
-
ción:
me a
ep esen ación
del
en endimien o
(Ve s md).
Cae
po
ejemplo
la
másca a
del
alma
bella,
y
aquel
p u i o
suyo
de
man ene
su
juicio
incon ami
-
nado,
de no
he i se
así
misma
ni
he i
a
nadie,
la
lle a
a
hace se
eso que
Hegel
llama
co azón
du o
y
condena
a
odo
el
mundo.
Al
e lexiona
sob e
el
cu so
de las
igu as
enomenológicas,
cabedeci
que
su
se
más
p opio
se
esuel e
siemp e
en
un
pode -se ,
que
disuel e
la
an e io
de e minación
y
lle a
más
allá
de la
esencia
ya
ealizada.
Po
lo
demás,
es a
expe iencia
de
pé dida
de la
ón ica
solidez
de las
cosas
esul aexp esamen e
desc i a
po
Hegel
con
los
ca ac e es
de
una adical
pues
-
a
en
suspenso
de las
ce ezas
co idianas.
Reco demos
aquel
lamoso
pasaje
—no
exen o
de
i onía—
del inal del
capi ulo
sob e
la
ce eza
sensible
en
que
Hegel
a i ma
que,
en e
al
dogma ismo
ealis a
del
sano
sen ido
común,
que
se
de ie
-
nc
an e
las
cosas
sensibles
como
si
uesen
cosas
en
si,
con iene
ecuen a
la
escuela
más
elemen al
de la
sabidu ía
(ed.,
los
mis e ios
eleusinos
de
Ce es
y
Baco)
pa a
ap ende
a
ele a se
«no
sólo
a la
duda
ace ca
del
se
de las
cosas
sensibles,
sino
incluso
a
la
desespe ación
de
él»”.
La
adicalidad
de
es a
pues
-
a en
cues ión
de i a
así,
en
úl ima
ins ancia,
de que
con
la
ac i ación
de
un
o al
escep icismo
an e
la
inmedia ez
de lo
en e,
ambién
la
p opia
conciencia
pie de
el
i me
asien o
de
su
cla a
e
inmedia a
au oe idencia
de
an año.
Lejos
de
se
una
pu a
ope ación
eo é ica
de
duda
de lo
en e
en la
que
la
conciencia
se
p ese a,
su
mi ada
en
lo
eal,
su sképsix en el se , la
sume
a
ella misma
en
el
é igo
de
esa
sospecha.
Duda
(Zwe¡ el)
y
has a
desespe ación
(Ve zwei
-
jlung)
po
la
anulación
de
aquella
ealidad
inmedia a
con igu an,así
pues,
es e
i ine a io
del
cons an e
ascende
de
las
o mas
de
la
conciencia
na u al,
que
p ecisamen e
po
ello
ambién
es
designado
ahí
po
Hegel como
«mo imien o
del
escep icismo
consumándose»’.
Cie amen e,
ambién
losin e locu o es
de
Sóc a es
son
mos ados
a
menu
-
do en
los diálogos
pla ónicos
como
aquejados
de
dolo es
de
cabeza,
ma eos,
é igos
o
simplecon usión
men al
a
consecuencia
del
eje cicio
dialéc ico,
que
conmue e
los
cimien os
en
que
eposaban
suscon icciones.
Pe o
en
de ini i
-
a,
con
independencia
de
que
Hegel
en a ice
más
es a
nega i idad
del
cu so
dialéc ico
al
p esen a
la
expe iencia
de
la
conciencia
como
un
camino
de
duda
e
incluso
de
desespe ación,
o
como
un
mo imien o
del
escep icismo
consuma
-
do.
lo
que esul a
a
odas
luces
e iden e
es
que
se
man iene
muyce cano
a
Pla
-
ón,
al
concebi lo
asimismo
como
un
diálogo
en e
la
conciencia
na u al
y
la
conciencia
ilosó ica,
diálogo
que
se
alza
al
ango
de
ciencia enomenológica
en
i ud
del
ecue do
o
e-conocimien o
de su
na u aleza
de
se
pa a sí.
y¡w,
¡
II,
p.
91:
«
...nicb
no
zum
Lwei
leí an
dem
5cm
de
sinnlicben
Dinge.
sonde n
So
Ve ,—
wei iong
an
ihm>.
(‘I
y
Ibid.,
p.
72:
«Diese sieh
olib ingende
Skep izismus».
Hegel:
una
in e p e ación
del
pla on¡smo
131
II
En
in,
las
co espondencias
en e
Pla ón
y
Hegel
has a
aquí
eseñadas
pue
-
den,
en
e ec o.
oma se
simplemen e
como
una
señalización
ex e na
de las
ela
-
ciones
en e
ambos
pensado es.
Pe o
lo
cie o
es
que
Hegel
ha
sido
cla amen
-
e
conscien e
de
es e
pa en esco
esencial
en e
su
p opues a
dialéc ica
y la
p opues a
pla ónica.
Es
más,
como
amos
a
e
seguidamen e,
oda
su
in e
-
p e ación
de
Pla ón
en
las
lecciones
be linesassob e
la
His o ia
de
la
Filoso ía
no
hace
sino
acen ua
al
pa en esco
median e
una
singula
comp ensión
del
au én icosigni icado
especula i o
de las
esis
pla ónicas.
Una
compa ación
de
los
dis in os
cu sos
mues aademás
que
Hegel siguió
básicamen e
el
mismo
plan
exposi i o
en
odos
ellos.
Luego
ol e emos
sob e
la
impo ancia
de
es e
da o
a la
ho a
de
as ea
la
posibilidad
de
una
in luencia
pla ónica
emp anaen
la
e olución
in elec ual
de
Hegel.
Po
aho a
bas e
consigna
que,
p obable
-
men e,
aquel
cuade no
de
clase
jenense
conocido
aún
po
Michele
y
hoy
pe
-
dido
había
elabo ado
ya
las
líneas
undamen ales
de su
in e p e ación
de
Pla
-
ón,
y
luego
los dis in os
cu sos
de la
época
de
Be lín
la
hubie on
de i
desa ollando
en
mayo
o
meno
g ado.
No
obs an e,
hay
ma ices
de
g an
in e ésque
se
ap ecian,
mucho
mejo
que
en el
ex o
de
Miehele ,
en el
manusc i o
de on
G iesheim,
co espondien e
al
cu so
en
que
Hegel
ha
expues o
a
Pla ón
con mayo
de enimien o.De
ahí la
impo ancia
del
abajo
de
Vieilla d
Ba on
al
edi a
los
apun es
de
es as
lec
-
ciones.
así
como
nues aa enencia
a
los
esul ados
de su
labo
Po
de
p on o,
desde
un
pun o
de
is a
es uc u al,
lo
p ime o
que
el
manusc i o
de on
G ies
-
heim
pe mi e
ad e i
espec o
al
diseño
edi o ial
de
Michele
es la
des acada
a ención
concedida
po
Hegel
a la
cues ión
de
la
o ma
de la
iloso ía
pla óni
-
ca.
Así
i ulap ecisamen e
Hegel
en
sus
lecciones
de
1825/26
el
segundo
epí
-
g a e
de su
exposición,
quepo
lo
demás
no se
subdi ide
como
en
Michele
en
un
apa ado
gene al
ace ca
de los
esc i os
pla ónicos
ansmi idos,
o o
especí
-
ico
sob e
la
o ma
del
diálogo
y
un
e ce o
sob e
los
mi os,
sino
que
se
epa
-
e
simé icamen e
en
dos
polos
de
aquellamisma
cues ión:
p ime o
«la
o ma
dialógica»
y,
segundo
«la
o ma
mí ica».
Que
es a
pe spec i a
no es
acciden al
ni
pu amen ein oduc o ia,
comopuede
suge i
la
o denación
de
Michele ,
nos
lo
mues a
ya
el
inicio
del
ci adomanusc i o,
en el
que
Hegel
comienza
sus
lec
-
ciones a i mando
que,
en la
ob a
de
Pla ón, « o ma
y
con enidoson
de igual
a ayen e
impo ancia»
«.
Es e
es.
así
pues,
el
pun o
de
pa ida
y
el
ho izon e
de
conjun o
de su
in e
-
p e ación
de
Pla ón.
Resul a
decisi o
ad e i lo
pa a
pode
comp ende
la
polé
-
mica
implíci a
a lo
la go
de
odo
el
ex o
con
o as
in e p e aciones
que
Hegel
es imainadecuadas.
De
hecho,
en
esa
a i mación
de la
simé ica
impo ancia
de
ambos
aspec os
de la
esc i u a
pla ónica
no
nosencon amos
an
sólo
con
«
Hegel.
Vo lesun
gen
Ube
Pla on.
ed.
ci .,
p.
65:
«Fo m
ond
inhal
sind
on gleich
an,iehende
Wich igkci
.>.
132
Manuel
Ba ios
Casa es
una
cons a ación
de la
conocida
esis
hegeliana
de la
unidad
in ínseca
de
o
-
ma
y
con enido,
sino
sob e
odo
con
la
ad e encia
de
que
el
a ac i o
de la
o
-
ma del
diálogo
pla ónico
puedese uen e
de
equí oco;
y
po
ello
Hegel,
en su
es ue zo
po
des ela
la
au én ica o ma
dialéc ica
del
pla onismo,
se e
p eci
-
sado
en onces,
en
es e
caso,
a
cues iona
de
en ada
aquella
unidad.
Así, la
lec
-
u a
hegeliana
de
Pla ón
comienza
en
es as lecciones
p ac icandocie a
io
-
lencia
in e p e a i a
al
sepa a
o ma
y
con enido
de
ese
pensaníien o,
jus amen e
pa a
pode luegoace ca lo
a
los
p opios
plan eamien os.
De ahí
su
conside ación
p elimina
de
que,
pues oque
«el
mi o
es
siemp e
una exposiciónque
se
si e
de
modos
e
imágenessensibles,
ade ezadas
pa a
la
ep esen ación,
no
pa a
el
pensamien o».
y
pues o
que,
como
incluso
llega
a
deci
a
englón
seguido,
el
mi o
supone
«una
impo encia
del
pensamien o»’,
en
consecuencia,
la
o ma
mí ica
de
los diálogos
pla ónicos
sea
«una
uen e
de
malen endidos»’’
y,
po
an o,
esul e necesa iodescon a
dicha
o ma
mí ica
pa a
cla i ica
el
con enido
del
pensamien o
pla ónico.
De lo
con a io,
opina
Hegel,
se
susci an
dos
clases
de
e o es:
o
bien
se
encuen a
demasiado
en la
iloso ía
pla ónica,
como
es el
caso
de los
neopla ónicos,
que
alego izan
sus
mi os
con i iéndolos
en
iloso emas;
o
bien
se
encuen a
demasiado
poco,
como
los
mode nos,
que
la
educen
a
dicho
con enido mí ico
desp o is o
de
alo
concep ual.
Nó ese
además
que,
en
el
ondo,
Hegel
es á
polemizando
aquí
an o
con
el
ex emado acionalismo
de
una
e sión
ilus ada,
cuan o con
el
ex emado
i acionalismo
de
una
e sión
omán ica
de
Pla ón.
En
suma,
Hegel
c i ica
el
que
los
in é p e esmode nos
iendan
a
conside a
di ec amen
-
e
como
iloso ía
lo
que Pla ón
exp esa
a
eces
en
o ma
dialogada,po
ía de
ep esen ación
y
de un
modo
mí ico.
F en e
a
és os,
él
depu a
el
con enido
especula i o
de
diálogoscomo
Menón,
República
o
Fed o
y
obse a
así,
po
ejemplo,
que
«cuando
Pla ón
habla
del
ap ende
como
una
eminiscencia,
no
p esuponecon
ello
una
exis encia
p e ia
an e io
al
nacimien o»”;
o
que
cuan
-
do
habla
de las
ideas,
ampoco
las
en iendecomo
ealidadesindependien es.
La
edición
de
Michele
glosa
es e
pun o
en los
siguien es
é minos:
Con
las
ideas,
Pla ón
puso
al
descubie o
el
mundo
in elec ual,
pe o
sin
e
en él un
mundo
si uado
más
allá
de la
ealidad,
en
el
cielo,
en o o
luga
(...),
sin
coloca lo
—me a ísicamen e—
de ás
de
la
na u aleza.
La
esencia
de la
eo
-
ía
de las
ideas
ha de
busca se,
po
an o,
en la
concepción
de
que
lo
e dade
-
o no es lo
que
exis e
pa a nues os
sen idos,
sino
que
el
e dade o
y
uníco
se
del
mundo
es á
en lo
de e minado
de
suyo,
en lo
uni e sal
en
y
pa a
sí’5.
T as es a
decla ación, sin omá icamen e,Hegel
uel e
a
enume a
dos
posibles e gi e saciones
de las
ideas
pla ónicas.
La
p ime aconsis e
en,
o
bien
oma las
como
algo
pu amen e
o mal,
o
bien con e i las
«si no
p ecisamen
-
e en
cosas,
po
lo
menos
en
una
especie
de
esencias
ascenden es
si uadas
¡bid?,
p.
7
i
¡6
Ibid..
p.
70.
¡bici.
p.?l.
MW.
XIX,
39-40;
cd.
cas ..
i.
160
Hegel: una
in e p e ación
del
pla onismo
133
muy
lejos
de
noso os»;
la
segunda
e gi e sación
—y
Hegel
ambién
piensa
aquí
en la
idea egula i a
kan iana—
«consis e,
no en
si ua las
ue a
de
nues a
conciencia,
sino
en
conside a las
como
idealesnecesa ios
pa a
nues a
azón,
pe o
cuyos
p oduc os
ni
ienen
ealidad
aho a
ni
pueden
llega
a
adqui i la
nun
-
ca»
‘¼
Es á
cla o
qué poseen
en
común
odas
esas
denominadas
e gi e sacio
-
nes
de
Pla ón:
en en su
iloso ía
la
p oclamación
de
algún
ipo
de
ascenden
-
cia
inalcanzable
y,
en
ese
sen ido,
la
p oclamación
me a ísica
de
un
asmundo.
Pe o
el
dualismo
me a ísico,
eso
que Nie zscheiden i icó
p ecisamen e
como
pla onismo,
sólo
es
aquípa a
Hegel
el
esul ado
de
una
comp ensión
mí ica,
no
especula i a,
de la
idea
pla ónica.
Es o
es lo
p ime o
que
llama
pode osamen e
la
a ención
en las
leec ones
hegelianas
sob e
Pla ón:
que son una lec u a
no
dualis a
de
Pla ón.
Y a
pa i
de
es a
lec u a
no
dualis a,
pa ece
como
si el
es o
de la
exposición
se
empe
-
ña a
en
hegelianiza
los
con enidos
de la
iloso ía
pla ónica.
Menciona emos
muy
b e emen eaquellos
con enidosque sonobje o
p e e en e
de la
a ención
de
Hegel.
Po
ejemplo,
el
amoso
mi o
de la
ca e na.
Es e
es
desc i o
como
un
ánsi o
de la
concienciasensible
a lo
sup asensible
en
é minos
de
ele ación
de la
conciencia
a
au oconciencia
median e
la
con emplación
de
lo
qi~e
es
pa a
si
(donde
Hegel
aduce
como
« l
sich>~,
«pa a
sí>~.
el
ka h’ausó
del
ex o
pla
-
ónico
del
lib o
quin o
de
La
República
que
eza
así:
«¿no
son
muy
a os
los
homb es
capaces
de
ele a se
po
sí
mismos
a
lo
bello
y
con empla lo
pa a
si?»).
O
ambién,
po
ejemplo,
según
aludimosan e io men e,
que
el
ap ende
sea
un
eco da posee en onces
un
sen ido
especula i o,
ela i o
a la
esencia
del
conoce
y
no a la
cues ión
empí ica
de
cómo
se
adquie en
los
conocimien
-
os. A
p opósi o
de
es o,
Hegel
dice
li e almen e
que
la de
ecue da
«es
una
exp esión
inap opiada,
po que
alude
a la
ep oducción
de
una
ep esen ación
que
se ha
enido
ya en o o
iempo; pe o
F inne ungposee
además
o o
sen i
-
do,
que
le
da
su
e imología:
el
de
hace se-algo-in e io ,
el de
aden a se-en-sí
-
mismo;
y
és e
es el
p o undo
sen ido
pensan e
de
la palab a>?’,
empleado
asi
-
mismopo Pla ón.
Lo
que Pla ón
end ía
pues
a
exp esa
con
esame á ó a
del
ecue do,
es
que
la
ep esen ación
del
p oceso
del
ap endizajecomo
una
ope
-
ación
mecánicade
inco po ación
de
da os
ex e nos
en
que
el
alma
apa ece
como
labula
osa
esul a
algo
inadecuado
a la
na u aleza
del
espí i u,
po
cuan
-
o
el
alma
ya es
en
si
misma
lo
que
es á
llamada
a
se
pa a
si,
de
mane a
que
su ap ende
es a e dad,
su
E kennen,
cons i uye
un
p oceso
inmanen e
de
au odespliegue.Po
an o,
la
ep esen ación
mí ica
de la
anámnesis
exp esa ía
aquel
se
en si del
espí i u bajo
la
o ma
de
un
se
an es
en el
iempo.
Pe o
a su
ez
—y
és e
es un
aspec o
decisi o
de la
exégesis
hegelianaque
Vieilla d
Ba on
se
enca ga ambién
de
sub aya --
el
alma
no
hab ía
sido
pensa
-
da
po Pla ón
como
una
sus ancia
apa e,
sino
como
asun o
de la
idea
misma
en su
ya
señalado
sen ido
especula i o.
Vinculandoesa in e p e ación
de la
Ibid.,
p.
41;
cd.
cas ..
p.
61,
Vo le
sungeu>
ahe
Pías
o i,
p.
79.
140
Manuel
Ba ios
Casa es
con o me
a
lo
que acabamos
de
comp oba ,
que
ha
sido bajo
el
signo
de
Pla
-
óncomoHegel
ha
llegado
a
escla ece
el
sen ido
de
esa
ín ima
conexión
en e
escep icismo
y
dialéc ica que
le
ha
lle ado
a
con igu a
és a
como
mé odo
especula i o.
Esa
es
además
una
de las
azones
po
las
que
en
Hegel
la
dialéc
-
ica
no
nomb a
an o
un
~<mé odo»,en
el
sen ido
del
acionalismo
p eceden e,
cuan o
un
examen
dinámico
de
¡ano- e dad
de
las
de e minaciones
abs ac as.
Su
in en o
de i más
allá
del
kan ismo,
en una
di ección
dis in a
a la del
Yo
pos
-
ulado
como
p incipio
po
pa e
del
idealismo
subje i o
de
Fich e.
se
mues a
aquí
solida io
con
un
ap o echamien o
de la
dialéc ica,
en
p incipio
como
eje
-
ciclo
p opedéu ico
de
epojé
del
en endimien o
y
po
an o
de
c í ica
de las
ilo
-
so ias
de la
e lexión;
pe o
que
más
a de,
en la
Ciencia
de la
lógica,
se á
pen
-
sado
posi i amen ecomoese mo imien o
de
las
pu as
de e minaciones
de la
e lexión
que
cons i uye
la
«lógica
de
la
esencia».
En
cualquie
caso,
ya
aquí.
incluso
ese
momen o
nega i o
de la
dialéc ica
en
que
la
azón
discu e
consigo
m smasupone
el
que
esa
discusión
o
pues a
en
suspenso
no se
plan ea
desde
la
consis encia
inal e ada
de
una
ins anciasubje i a
o
un
p incipio
o mal
abs
-
ac o,
como
en
Fich e
o
como
en
el
dogma ismo
en
gene al.
La
dialéc ica
es
jus amen e
cues ionamien o
de
esos
p incipios
y
es
al e ación
de
esa
subje i i
-
dad
en el
p oceso
mismo
de
discusión
de sus
o denes
sus an i os,
y
po
an o
adelan a
ya
aquí
la
idea
de
que el
absolu o
ha de
se ap ehendido
no
sólo
como
sus ancía,
sino ambién
como suje o.
es o
es,
como
de eni
de sí
mismo
en su
con a io.
En
de ini i a:
los
cimien os
de
aquel
camino
de
duda
y
desespe ación,
de
aquel
mo imien o
dcl
escep icismo
consumándose
con que
el
p opio
Hegel
desc ibe
el
cu so
expe iencial
de
las
igu as
de la
conciencia
en la
Fenómeno
-
logw,
han
sido
así
es ablecidos
en
es echa
elación
con una lec u a
del
pla o
-
nísmo
que
des aca
ya la
po encia
a i mado a
de la
nega i idad
dialéc ica.
Pue
-
de
conclui se.
po
an o,
po
lo
que
espee a
a
es e
penúl imo
amo
dc
la
exposición,
que
el
análisis
de
esa
peculia
conside ación
de
Pla ón
como
escép
-
ico
po
pa e
del
Hegel
jenese
demues a:
p ime o.
el
ínculo
de la
dialéc ica
pla ónica
con
el
plan eamien o
de la
enomenología:
y,
segundo,
que.
al
menos
ya
desde
es a
dapa,
a la
base
del
in e és
de
Hegel
po Pla ón
ha
es ado
p esen
-
e la
cues ión
de
la
o ma
del
sabe
dialéc ico
— is o
aquí,
en
su
ace a
nega i
-
a,
como
c í ica
de la
p oposición
del
en endimien o.
Y
aunque
en el
a iculo
sob e
el
escep icismo
Hegel
emplea
aún la
exp esión « e níin ige
Sa z»,
o
sea.
p oposición
de la
azón, como
opues a
a
aquella
~< e s ándige
Sa z»,
no
obs an e,
su
sen ido
co esponde
ya
p ác icamen epo
en e o
al
de
la
doc ina
de la
p oposiciónespecula i a
expues a
en el
P ólogo
de la
Fenomenología
del
espí i u,
que
es
el
luga
donde
más
cla amen e
se
pa en iza
has a
qué
pun o
ha
p eocupado
ya a
Hegel
du an e
el
pe iodo
de
Jena
el
p oblema
de cuál ha de
se
la
o ma
en
que
la
e dad
ilosó icadebe
expone se.
Un
denso
y
pe íe an e
es udio
de
es a
doc ina
de
la
p oposición
especula i a
puede
lee se
en
Félix
Duque.
Hege/.
La
espec ulacióuu
de
la
íuzdí)¡¿-nci¿¡.
Baicciona.
(i an
ca. 1990.
Hegel:
una
in e p
e/ación
del
pla onismo
141
Si
ecapi ulamos,
pues,
aquellos
asgos
de la
in e p e ación
hegeliana
de
Pla ónque
a
lo
la go
de
odo
el
p esen e
eco ido
se
nos han
ido
mos ando
como
decisi os,
enemos,
en
esencia,
lo
siguien e:po una
pa e,
unalec u a
no
dualis a
del
pla onismo,
aquélla
que
an e odo
se
ha
examinado
a
pa i
del
manusc i o
de
las
lecciones
be linesas
de
1825-26;
y,
po
o a
pa e,
la
consi
-
de ación
de la
dialéc ica
como
un
eje cicio
de
consumado
escep icismo
y
pues
-
a en
suspenso
de las
ep esen aciones
del
en endimien o,
con
is as
al
log o
de
una
comp ensiónespecula i a
de la
unidad
de
los
con a ios, asgo
és e
que
sob e
odo
ha
sido
examinado
en el
a ículo
sob e
el
escep icismo.
Uno
y
o o
aspec ocon luyen
en
úl ima
ins anciaen
el
p oblema
de la
o ma
del
sabe
ilo
-
só ico
—o
dicho
con mayo p ecisión,
en la
cues ión
de
cómo
ebasa
la
o ma
del
juicio
del
en endimien o,
que
da
exp esión
al
dualismo
on ológico
en que
desemboca
oda
iloso ía
de la
e lexión,
ya
sea
en su
o ma
kan iana,
ich ea
-
na
o
jacobiana.
Pues
bien: si
nos
emon amos
aho a
en el
liempo
has a
la
época
en
que
el
jo en
Hegel
ha
comenzado
a
esboza
en
F ank u
sus
p ime as
concepciones
on ológicas
de
signo
no
dualis a,
en
es echa
ce canía
a
Hólde lin
—po
an o:
sí
nos ace camos
a
ese
espacio
eó ico
que au o es
como
Die e
Hen ich
han
dado
en
llama
el de la
Ve einigungsphulosophie”
—
pod emos
comp oba ,
po
úl imo,
cómo
ya
desde
aquel
en onces
Pla ón
ha
jugado
un
des acado
papel
en
la
m-ja
de
dicha
iloso ía
de la
uni icación
y,
consiguien emen e,
en la
génesis
del
pensa
especula i o
hegeliano
a
pa i
de
ella.
I
Po
azones
de
economía
de la
exposición,
amos
a
cen a
es e
úl imo
aná
-
lisis en
aquellos
agmen os
edac ados
po
Hegel
en
F ank u en e
1797
y
1798, y
que
se
conocen
con
el
í ulo
de
«Esbozos
sob e
eligión
y
amo ».
Po
o a
pa e,
pues oque nume osos
y
ecien es
es udiossob e
la
génesis
del
ide
-
alismo
alemán
han
mos ado
ya
con
bas an e
exhaus i idad
an o
la
in luencia
de
1-lélde lin en la
me a ísica ank u iana
del
jo en
Hegel
como,
a su ez, la
in luencia
de
Pla ón
en las
p opias
concepciones
hólde linianas,
no
nos
amos
a
de ene
en
po meno iza
esas
dimensiones
de
la cues ión4’
—máxime
cuando
nues o
p opósi o
es
el
de
mos a
es a
elación
po
ía
di ec a,
y
no
po
ía
indi ec a
(lo
cual
exigi íaademáscomplica
la
cosa
con
e e encias,
cuando
menos,
a
Sehille ,
cuyo papel
mediado
en su
ecepción
de
Pla ón
es
igual
de
Flen ich,
U.,
Hegel
ím
Komexí.
F ank u ,
Suh kamp,
1971.
Tenemos
aquí
bien
p esen e,
además
dci
ya
mencionado
abajo
de
Die e
Hen ich,
el
de
Ch is
-
oph
Jamme,
«Fin
angeleh ¿es
Bu¿h».
Dic
j’hilosophi.s.he
Ge neíns¿hn
zwischen
Hñlde /ín ami
Hegel
in
Fuank u
1791-1800
(Bonn,
Bou ie ,
983).
o
las
apo aciones
de
O o
Póggele
y
¡<laus
Díising
en
el
olumen colec i o
Honubu g
on
¿lc
Hobe
in
¿lc
¿íeu¡scben
Geis esgeschích¿c,
edi ado
po
Ch.
mmmc
y
O.
Pdggele ,
(S u oa ,
Kle -Co a.
1981).
así
como
el
poco
comen ado
pe o
escia
-
ecedo
es udio
dc
Oca i
Piula s.
An ígona
>.‘
Pla ón
en
eí
¡o en
Hegel
(Baicciona,
In eg al,
1989).
142
Manuel
Ba ios
Cosa
es
p egnan e
en
ambos,
si
bien en
Hegel
esul a
más
decisi o
pa a
su
p on o
ale
-
jamien o
del
oman icismo).
Sí
con iene,
en
cambio, pa a
con ex ualiza
ade
-
cuadamen e
la
inno ado a
dimensión
ilosó ica
de
esos
esbozoshegelianos
en e
a
sus
an e io esposiciones
de
c í ica
his ó ica
a
la
posi i idad
de la
eli
-
gión
c is iana
desa olladas
en
Be na,
acla a cie os elemen os
del
pensamien
-
o
de
Hólde linque
Hegel
eelabo a
en
dichos ex os.
An e
odo
hay
que
ene
p esen e
que,
po
aquel
en onces,
el
in en o
más
decidido
de ebasa
una
ilo
-
so ía
de
la
e lexión,
en lo
que
és a
iene
dc
concepción
escindida
de lo
eal,
lo
ha
emp endido
Hólde lin,
en
é minos
de
una emp ana
c í ica
a
Fich e.
Es
p e
-
cisamen e
en la
solapa
de su
ejempla
de la
G undiagede
gesa n en
Wissens
-
:ha isleh e
ich eana
(1794)
donde
Hólde lin
edac a
en
1795
un
apun e
ensa
-
yis ico,
i ulado
po
los
edi o es
Juicio
y
se ;
en el
que
a gumenía,
con a
Fich e,
la
imposibilidad
de
oma
la
au oposición
del yo
como
lo
absolu amen
-
e
p ime o
en los
siguien es é minos:
Allídonde suje o
y
obje o
no
solo
es án
unidos
de
mane a
pu amen e
pa —
cM,
sino que es án
unidos
de
al
mane a
que
no
puede e ec ua se
ningu
-
na
pa ición
sin
daña
la
esencia
de
aquello
que
debe
se
sepa ado,allí
y
en
ningún
o o
luga
puedehabia se
pu amen e
de
un
se :
como
ocu e
en
el
caso de
la
in uición
in elec ual.
Pe o
es e
se
no
debe
se
con undido
con
la
iden idad.
Cuando
digo
«yo
soy
yo»,
el
suje o
(yo)
y el
obje o
yo)
no
es án
unidos
de
al
mane a
que
ninguna
sepaíación pueda se e ec uada
sin
daña
la
esencia
de
aquello
que debe se
scpauado:
al
con a io.
el yo
sólo
es
posible
po medio
de
es a
sepa ación
del
Yo
espec o
al Yo.
¿Có no puedo
deci
‘¡yo!’
sin
au ocon
-
ciencia?
Pe o,
¿cómo
es
posible
la
au oconciencia?
Es
posible
po que
inc
con apongo
a
mí
mismo,
po que
me
sepa o
(le
ini
mismo,
pe o
sin
ene
en
cuen a esa
sepa ación
me
econozco
co no
lo
l]ismo
en
aquello
q ie
es a
con apues o.
¿Pe o
en
qué
medida
como
lo
mismo?
Puedo,
engo
que
p egun a
así,
po que
desde
o o
pun o
de
is a
es á
con apues o
a
si
mis—
mo.
Po lo
an o,
la
iden idad
no es
una
unión
del
obje o
y el
suje o
que
u ie a
luga
pu a
y
simplemen e.
po
lo
an o,
la
iden idad
no es igual
al
se
absolu ’.
Pa a
Hólde lin,
el
se absolu o,
en su
esencial unidad,
no
puede
pensa se
desde
el
suje o
de
es a
p oposición
de
iden idad,po que
es e
suje o
cons i uye
ya
de
hecho
un
miemb o
sepa ado
den o
de
dicha
elación.
Ese
se
es
p e io,
po
an o,
al
su gi
de la
au oconciencia,
la
cual implica
un
desdoblamien o
suje o-obje o.
sólo
a
pa i
del
cual
se
cons i uye
la
iden idad
e lexi a
que es
p opia
del
Yo
ich eano.
Ese
se
supone,
po consiguien e,una
unidad
p e
-
e lexi a,
no
condicionada
po
la
sepa ación
de
suje o
y
p edicado
desde
la
que
se
exp esa
la
esis
de
iden idad
del
Yo.
y
sólo
en
al
medida
esul a
ese se
-.
Hólde lin.
Sd,nI/í he
We ke
uuid
B iú ,
h sg.
y.
(idn e
M,e h,
Da m’, ad .
W
B.
1989,
omo
1.
pp.
84(1—841
.
Hay
aducción,
aquí
lige amen e
modi icada.
de
F.
Ma ines
Ma ,oa
en
Iú, ,oy,
a,
Mad id.
Ilipciión,
1976.
Hegel:
una
in e p e ación
del
pla onismo
143
unbeding ,
in-condicionado,
o
sea,
absolu o.
Y
es o
es
lo
nos
in e esa
ecalca
aho a:
que Hólde lin
no
sólo
señala
aquí
la
insu iciencia
del
concep o
ich ea
-
no de
un
Yo
pa a
nomb a
a
ese se absolu o
uni icado ,
sino
la
de
la
p opia
es uc u a
p edica i a
del
Juicio.
Apoyándose
en la
e imología
de la
palab a
alemana«U eil»,
Hólde lin
en iende
el
juicio
como
U -Theilung,
como
«pa
-
ición
o igina ia»
o
sepa ación
en e
sule o
y
obje o, que
es la
que
hace
su gi
la
au oconciencia.
El
se absolu o
es
algo
o igina iamen e
unido
en e
al
ámbi
-
o de la
e lexión,que
siemp e
es ablece
escisiones, ígidas
con aposiciones
y,
con
ellas,
la
posibilidad
de
dominio
de
un
elemen o
sob e
o o,
la
posibilidad
de
dogma ismo
o.
como
ambién
suele
deci
Hegel
en
aquellos
años,
de
posi i
-
idad. Según
es a
c í ica
al
idealismo ich eano,
lo
único
que
en él
cambia ía
en e
al
dogma ismo
ealis ase ía
el
que
aquí
ya no
domina
el
no-yo,
sino
el
p incipio
subje i o
de la
yoidad;
pe o
és e
segui ía
siendo
al in y
al
cabo
o o
in en o acasado
de
supe a
aquel
dualismo.
Así, en su
ad e encia
de la
inadecuación
en e
Juicio
y
Se ,
es e
ex o
de
Hólde lin
an icipa
ya la
pos e io
c í ica
hegeliana
a la
p oposición
del
en en
-
dimien o,
an
ce cana,
como
hemos
is o,
a
oda
su
in e p e ación
de
Pla ón.
Pe o
no
sólo
es o.
Pues
lejos
aún
de
o mula
una
doc ina
como
la de la
p o
-
posición
especula i a
de la
Fenomenología,
el
Hegel
ank u iano
sigue
am
-
bién
a
Hólde lin
en su
in en o
de
ebasa
odo
el
ámbi o
e lexi o
de la
con
-
ciencia,
en
cuan o ámbi o
gene ado
de
escisiones
suje o-obje o,median e
la
in uición
in elec ual
de
un
p incipio
uni icado .
A
ese
p incipio
uni icado ,
a
esese
p e io
a la
escisión,
Hólde lin
lo
nomb a
en
Hipe ióncomo
Na u aleza
y
concibe
su
mani es ación
como
belleza,
en
di ec a
emisión
a la
eo ía
pla ó
-
níca
del e os.
Desde
el
nomb e
de la
p o agonis a,
Dió ima,
has a
las
múl iples
ec eaciones
del
mi o
de
e os
como
un
daimonhijo
de
Po os
y
Penía,
de
abun
-
dancia
e
indigencia,
que
apa ecen
ya en las
e sionesp e ias
de la
no ela,
incluido
el
F agmen o
Thalia,
soncons an es
las
alusiones
en
1-lÉilde lin
a
diá
-
logos
pla ónicos
como
Banque e
o
Fed o.
Además
de
ello,
la
esis
an idualis a
del
Hen
kaí
Pan
(que
al
pa ece Lessing
hab ía
sos enido eso é icamen e,
según
el
e elado es imonio
de
.iacobi
en
aquellas
Ca as
al
S
Moses
Meo
-
delssobn
sob e
la
doc ina
de
Spinoza,
de onan ede
la
llamada
dispu a
del
pan
-
eísmo)
es
aho a exp esamen e
susc i a
po Hólde lin
en
su
Hipe ión,
en el
con ex o
de
las
denominadas
«con e saciones
á icas»,
en las
que
de
nue olos
mo i os
pla ónicos
y
neopla enicos
son
ecu en es.
De
es e
modo,
el
p og a
-
ma
hólde liniano
exp esado
ya
desde
las
p ime as
páginas
del
Hipe ión
de
«se
uno con
odo
lo
i ien e,
de
ol e ,
en un
eliz
ol ido
de si. al
Todo
de la
na u
-
aleza».
ci a
la
epa ación
del
desga o
de la
conciencia
que
es
inhe en e
al
cumplimien o
de
dicho
p og ama
en
la
in uición
es é ica
de un
absolu o
al
que,
en su
in e p e ación, ambién
apela ía
el
e os
pla ónico.
FI
jo en
Hegel.
po
su
pa e.
insis e
menos
en la
dimensiónes é ica
de
es e
se
uni icado ,
pe o
no
desa iende
en
absolu o
su
ca ac e ización
como
amo ;
an es
al
con a io,
es
és a
la
que
o ien a
en
F ank u¡
odo
el
sen ido
de su
nue
-
a
concepcion
dc la
e icidad
o
Si ílichkci
en e
a la
Alo aliki
kan iana,así
144
Manuel
Ba ios
Casa
e.
como
su
p oyec o
de
una
nue a
eligión
capaz
de
supe a
la
posi i idad
de la
eligión
c is iana.De ahí
jus amen e
el
que
es os
esbozos
ank u ianos
en
-
gan
a
se
designados,
en
i ud
de
lo
que cons i uye
su
emá ica
undamen al,
como
«Esbozos
sob e
eligión
y
amo ».
En
ellos
no
nos encon amos
desde
luego,
o mulada
an
cla amen e
como
en
Hólde lin,con una
c í ica
a la
o ma
del
juicio;pe o
sí en
cambio
con
el
o o
aspec o
del
ensayo
hólde liniano
que
si e
de
base
a
esa
c í ica,
es
deci ,
con
el
pos uladode
un
se absolu amen e
uni icado
Y
en
cualquie
caso
lo
que
si
esul a
igualmen e
e iden e
es
que
pa en
de
una
con o e siapa alela
a la de
Hólde lin
con
oda concepción
gno
-
seológica
dualis a.Dicha
con o e sia
es
p ecisamen e
la
que
lle a
po
ejem-
pío
a
a i ma
a
Hegel,
al
comienzo
de uno de
esos esbozos,
que
«comp ende
es
domina
Vi i ica
a los
obje os,
en
cambio,
es
con e i los
en
dioses»’
Y
un
poco
más
adelan e,
en
ese
mismopasaje,
de
modo
muy
signi ica i o
esc i
-
be
Hegel,
casi
pa a aseando
el
comienzode
aquel ex o
de
1-I ilde lin
que
an es
ci amos:
Ahí
donde
suje o
y
obje o
—o
]ibe ad
y na u aleza— se
piensan
unidos
de
mane a
al
que
na u aleza
es
libe ad,
que
suje o
y
obje o
no son
sepa a
-
bles,
ahí
es á
lo
di ino;
al
ideal
es el
obje o
de
oda e]igión.
Una
di ini
-
dad
es
suje o
y
obje o
a la
ez;
no se
puede
deci
que sea
suje o
cii
oposi
-
cion
a
obje os
>
que
iene
obje os.
i.>as
sín esis eó icas
se
con ie en
en
en e amen e
obje i as,
en
algo
que
se
opone
o almen e
al
suje o
<Hegel
piensa
aquí
en
Kan
y
en
oda
ilo
-
so ía
eo é icadel
en endimien o>.
La
ac i idad
p ác ica
des íuye
el
obje
-
o y
es
en e amen e
subje i a
<alusión
a
Fich e>;
únicamen e
en el
amo
s )inos
Lino
con
el
obje o;
aquí
el
obje o
no
domina
ni
es á
dominado.
Es e
amo ,
con e ido
po
la
imaginación
en un
se
(Wesen).
es la
di inidad’’.
Tenemos
ya
aquí
la
idea
de
que
la
imaginación
an asea
ace ca
del más
cie o
sen ido
de
ese
e os
uni icado ,
al
oma
su
esencia
co no
si
uese
o a
dis
-
in a
a
la del
mundo.
Po
su
pa e,
ambién
la
e lexión
man iene
la
sepa ación
en e
los
dos miemb os
de la
elación
amo osa.
La
insu iciencia
señalada
po
el
jo enHegel
en
es os
dos modos
de
ep esen a se
la
cosa
co espondeasí
po
en e o
a
la de las
dos e siones,pu amen e
acionalis a
o
omán ica,
del
pla o
-
nismo
que
luego
c i ica á
en
Be lín. F en e
a
ambos
modos
de
comp ensión
dualis a.
el
Hegel
ank u iano
conside a
que
en
la
in uición
e ó ica
de
los
aman es
de
compa i
un
único
se
se
descub e
una dimensión
de lo
eal
que
pe manecía
ocul a.
Pe o
que
odaes a concepción
del
amo
comose absolu o
uni icado
depende
di ec amen e
en
el
Hegel
ank u iano
de
una
in e p e a
-
ción
no
dualis a
de
Pla ón.
eso
lo
mues a
con muchamayo e idencia
esle o io
agmen oque
eza
así:
»
HW,
1
(F ilbe
SePu-jI en),
p.
242. Hay
ed.
cas . de
J.
NI.>
Ri
palda.
Lsc i o.s
¿le
ju en/I.<¿l
(41
[S.l
Y
Mad id,
FCE.
1978,
p.
241,
Idein.
Hegel:
una
in/e p e ación
del
pla onismo
145
Si se
uni ica
ahí
donde
en
la
na u aleza
p e alece
la
e e na
sepa ación,
si
se
uni ica
lo
que
es
incompa ible,
se
p oduce
la
posi i idad.
Loasí
uni i
-
cado,
es e
ideal,
es
en onces
algo
obje i o,
hay
algo
en
él
que no es
suje o.
Al
ideal
no
lo
podemos
pone ue a
de
noso os;
si
lo
pusié amos
se ia
un
obje o.
Y
no
lo
podemos
pone en e amen e
en
noso os,
ya
que
en onces
no
se ia
un
ideal45.
Si
se
ecue da
aho a
aquel
pasaje
de las
lecciones
be linesas
en el
que
Hegel denunciaba
dos
posibles e gi e saciones
de
la
idea
pla ónica,
pod á
comp oba se
cómo
la
a gumen ación
es
pa alela
a
és a
que
aquí
di ige Hegel
an o
con a
Kan
como
con a
Fich e.
El
ex o
sigue diciendo:
La
eligión
es una
con
el
amo
El
amado
no
es á
opues o
a
noso os,
es
uno con
nues o
se ;
a
eces
nos
e nos
solamen e anoso os
mismos
en
él
y
luego,
de
echazo,
es
algo
di e enle
de
noso os:
un
milag o
que
no
llegamos
a
comp ende .
Y,
a
englón
seguido,Hegel
glosa
su
p opues a
de
una
Ve einigunsphilo
-
sophie,
donde
el
amo
ac úa
comop incipio
uni icado ,con
es a
ci a
del
Fed o
pla ónico
(25
1
a):
El
iniciado,
que
an es
gozaba
de
la
isión
compie a de
la
belleza
e e na,
se
sob ecoge inicialmen e
cuando
e
un
os o
casi
di ino
que
es
una
bue
-
na
imi ación
de
la belleza
o
de
o a idea
inco pó ea,
y
le
eco e
un
es e
-
mecimien o
como
los
del
p incipio;
luego
mi a
con
más
a ención
y
ene
-
a en onces
al
amado
como
a
un
dios;
si
no emie a
la
ama de
locu a.
sac i ica ía
an e
el
amado
como
an e
una
e igie,
como
an e
un
dios.
Que,
como
sugie e
el
ex o,
la
mi ada
más
a en a
del
aman e46
descub a
en
el
amado,
no ya la
mimesis
de la
belleza,
sino
el
mismo
as o
sag ado
de
ese
p incipio
di ino,
es
lo
que
induce
a
Hegel
a
inco po a
en
cla e
no
dualis a
la
iloso ía
pla ónica
a su
p opiame a ísica ank u iana
del
amo . Según
es o,
en
la
in uición
e ó ica
de la
unión
esencial
con lo
amado
se
da
un
pensamien o
no
abs ac o
ni
escindido
del
ideal,
donde
és e
se
mues a
a la
ez inmanen e
y
anscenden e
a
los
suje os
de
la
elación
amo osa:
el
aman e
e al
amado
como
o o se ,
pe o
al
momen o,
como
un
milag o,
esc ibeHegel,
lo
e
como
un
úni
-
co
se
consigo mismo.
De
es a
mane a,
no
sólo
la
unción
mediado a
del
e os
pla ónico
se
cons i uye
aquí
en
cen al
—más
aún:
la
peculia idad
de
Hegel
es iba
en
hace
de
e os
a
un
iempo
undamen o
y
mediación.
Po
él
supe an
los
aman es
su
se -sepa ado,
abs ac o,
y
econocen
su
unidad
esencial
en una
»
Ibid..
p.
244;
HEJ.
p.
243.
»
Es a
emá ica
pe i e
en
el
Hólde lin
de
madu ez,
as~
en
el
penól im()
e so
de
Andenken:
«y
el
amo
ambién
ija ojos
a en os».
Heidegge
ha
p ocu ado escla ece
la
esencialidad
de
ese
mi a
a en o
en
la
medida
en
que
lo
ija
odo
al
undanien o
en
sus E íliu e angen
zu
Hiilde,-/ins
Dicb ung’
( ad.
casídel,
MI
Val e de,
Ba celona,
A iel.
1983,
p.
154>.
1
46
Manuel
Ba ios
Cas¿, e.s
ins ancia
p e ia
a
su
cons i ucióncomo
suje os.
en la que
uni icación
y
se
son
sínonímos.
Abundando
en
es a
lec u a
no
dualis a,
en o o
ex o
de
F ank u
que se
conoce
con el
i ulo
de
El
espí i u
del
c is ianismo
y
su
des ino
comen aHegel
que
«Pla ón.
pa a ep esen a
al
espí i u,
es deci , lo
di ino
ue a
de su
limi a
-
ción,
po
un
lado,
y
la
comunidad
de lo
limi ado
con lo
i ien e,
po
el
o o,
sepa a
lo
que
es
ida pu a
de lo
limi ado
median e
unadi e encia
en el
iempo:
ep esen a
así
los
espí i us
pu os
como
si
hubie an
i ido
po
en e o
en
la
con
-
emplación
de lo
di ino
y
luego
en la ida
e enal sólo
exis ie an
con la
con
-
ciencia
oscu ecida
de
aquello»”.
A la luz de
eslas
conside aciones,
odo
el
ag
-
men o
i ulado
Dic
Liebe,
edac ado
en e
inales
dc
1797
y
p incipios
dc 1799,
cob a
una
nue a
dimensiónque
lo
empa en a
con
aquella
in e p e ación
no
mí i
-
ca
de la
anómnesis
del
Hegel
be linés
(De
hecho,
ya es
odo
un
indicio
de
la
p o
-
ximidad
del
diálogo
pla ónico
el que
Hegel
hable
ahí de
aman e
y
amado .
Lo
que
l(>s
aman es
ecue dan
en
el
o o no
es,
po
an o,
una
ida
p eexis
-
en e
en
un
mundomí ico
de
las
ideas
si uado
más
allá, sino
su
unidad
p imo
-
dial en
cuan o
se es
i ien es.
La
eminiscencia
p opiciadapo
e os
es la de
aquello
que
exis ecomo
p e io
a
k
escisión
de
suje o
y
obje o.
Eso
p e io
a
odo
juicio, a
oda
U — beilung,
a
oda
pa ición
o
sepa ación
espec o
del
o i
-
gen es,
pa a
el
Hegel
ank u iano,
la
o alidad
conco dan e
de la Vida en su
ca ác e
de
unidad
au ogene ada.
El
impulso
euni icado
de
e os
iende
a
eba
-
sa
esas
dos
abs acciones
que son cue po
y
espí i u,
y
posibili a
así
que el
aman e econozca
en el
amado
a
esa
misma
o alidad
i ien e,
ep oduciendo
de
es e
modo
a ni el
in e subje i o
lo
que
en su
gene alidad
mues a
el
p oce
-
so
dialéc ico
de la
ida,
un
p oceso que,
como Hegel
explica
ahí.
pa e
de la
union
no—desa ollada
y
sigue
el
cu so
de
las
oposiciones
p o(lucidas
po
la
e lexión
«has aque
el
amo canecía
la
e lexión
en
una
ausenciacomple a
de
obje i idades,
qui ándole
a lo
opues o odo
su
ca ác e
ajenos>”’.
HW.
1.
p.
386:
clx
¡dEi,
p.
357.
i
n
iRiso
a
p opos
ilo
ic
esí
e
I agí
nen
o.
En
la
llíeo,ie
VV :
kaí,sgabe
de
Nl
ol
¿len
la.,
ucí
y
Mi
che
1
apa ece
i
n
í
ecli
a am
e
nie
cíe
spcíés
del
pasaje
que
acabam
>5
dc
Comen a ,
po
aní
o.
cíe
n o
del
conj
un
-
lo
cíe
los
dcníiíaiííados
«
Esbozos sob e
eí
ición
y
ssoío ,>.
En
su
edie
lón
cíe
los
Esí
iii,
,s
le
Jo en
¡
íd
de
Hegel.
1.
M
.‘
R
i
pal
da
lo
sepa a de
és os
y
lo
ii u
la
«
El
a
mo
y
la
piopeda í
».
¿lii
1
e,.
clii
eco
ic
la
po
¿ni
ca de
Luis
íes
Co
ni
a
la
denominación
de
es os
ex os
hegel
i
anos
como
Es¿
i os
e¿iló
gis
ox de
ji,
‘eni íd píi
pa e
de
su p
i
inc
cdi
b .
Ile
olan
u
No
h
1.
así
c
¡
í
dcl i e
nio
al
ie nali
‘o
cíe
p opí
o
.u
isde
s
de
III
osí
a
la
cen al
i
dad
dc
las
p ecie
i
pie
‘ illeS
eCOil(i
nl
Cas
y
pol
i
cas en
el
~i
í eil
1
lege
1?
1—>,
ci
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es
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Ii
ay
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iVg
cas
pa a
el
piocede
edilo ial
de
R
i
pal
cia,
sc
es o
que
la
e si
oíl de
i
—
i
i a
de
ese
ex o
es
p ís e
i
o
al
e
s o.
conc e amen e,
dc
ciioñoli
ny
i
c íl
o
de
1
798—99;
pe o
s<
o
p i
1
e
—
1-a
e s
i
da
1;
í
-eci ící
a
1
lege
1
cii
las
iíí isolas
lee
h;ís
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‘¡e
ící
oc
líos
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is
sob e
eligión
y
amí.í .
Po
1
o
deíííás.
la
alíe na i a
ca e
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ice e sa,
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como
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1
lege
1
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—
hi -~io/í. isí
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1
98
1
y
¡
o
cío
e
po
huí
ni
desea
¡líos
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más
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Le
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sí
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I ’
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cii
el
111
liii
o
¡
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1;>
s
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iones
p ecedeií es,
y
e
cii
es e
caso
1
;í
apa ición
dci
e
‘lía
ic
la
p opi
cd ;íd
coilio
ele
ílenio
de
pos
i
i
iciad
quc iii
e ic e
1
i ’ ic
ación
cn
e
los
aman es
nace.
cli
el
sc
no
de
p
eoc ipac
i í íes
dcc
la adaiííe
íí e
ci
o ológicas.
Ibid.
p.
246; ¡dEi.
p.
263.
Hegel:
una
in e p e ación
del
pla onismo
147
Es e
es,
en
suma,
el
p ime cla o
esbozo
de
una
concepción
dialéc ica
en
Hegel.
Po
lo
demás,
como
es
sab¡do,
Hegeldeses ima á
bien
p on o
la
mme
-
dia ez
de
es a
uni icación,
pasando
a
conside a
que
la
con adicción
no se
supe a
o almen e
en lo absolu o5’.
La
sus i ución
de la
ca ego íade
Vida
po
la
de
Espí i u
ae á
consigo
la
de
la
dialéc ica
en e
suje os
de
amo
po una
dia
-
léc ica
en e
suje os
de
pode ,
la
amosadialéc ica
del
amo
y
del
escla o,
como
ía de
alumb amien o
del
espí i u.
Pe o
en
cualquie
caso,
lo
que
aho a
nos
in e esaba
y
c eemoshabe
mos adosu icien emen e
es
has a
qué
pun o
es e
p ime
esbozo
hegelianode
unadialéc ica
de
la
ida
esul a
deudo ,
ambién,
de
una
singula
lec u a
de
Pla ón.
En
conclusión:
aho apuede
en ende se
mejo
po qué
en
sus
Lecciones
sob e
la
his o ia
de la
iloso ía
el
Hegel
de
madu ez,
con a iniendo
su
consi
-
de ación
esencial
de
que
o ma
y
con enido
de un
pensamien o
cons i uyen
de
consuno
su
e dad,
se ha
is o
p ecisado,
en el
caso
de
Pla ón,
a
comenza
des
-
lindandod ás icamen e o ma
mí ica
y
con enidoespecula i o.
Dos
son
las
cla
-
es
undamen ales
as eadas
a
lo
la go
del
p esen e
abajo
y
que
a
nues o
jui
-
cio pe mi en
explica
es o:
una nos
la ha
p opo cionado
el
esc i o
de la
época
de
Jena
sob e
la
elación
en e
el
escep icismo
y
la
iloso ía,
en el que
Hegel
ha
conside ado
la
dialéc ica
pla ónica
del
Pa ménides
como
una
o ma
más
depu ada
de
escep icismo
que
no
concluye
en un
esul ado
pu amen e
nega i
-
o, síno
que
se
consuma
en
una
e dad
especula i a
supe io
La
o a
pis a
nos
la ha
p opo cionado
un
aspec o
de i ado
de la
in luencia
de
Hólde lin
en el
jo en
Hegel,
es o
es:
la
c í ica
de la
iloso ía
de la
e lexión
en
gene al
y, en
pa icula ,
de la
o ma
del
Juicio
(o,
según
di á
Hegel
más
a de,
de la
p oposi
-
ción
del
en endimien o),
como
base pa a
su
concepción
del
amo
como
abso
-
lu o
se
uni icado .
Laconjugación
de
ambas
cla es
pe mi e
comp ende
mejo
po qué
la
lec u a
no
dualis a
del
pla onismo
que
Hegel
ha
lle ado
a
cabo
ya
desde
la
época
de
F ank u ,
en
bene icio
de la
a iculación
de su
p opia
ilo
-
so ía
de la
uni icación,
le ha
impulsado
a
dis ingui
las
o mulaciones
«mí i
-
cas»
de
o o
mundoque
apa ecen
en los
diálogos
pla ónicos
—pe o
ambién
las
o mulaciones
no
menos
mí icas
de
odo
ipo
de dualismo
me a ísico—
de
las
o mulaciones
especula i as
de la
iden idaddialéc ica
de
suje o
y
obje o,
de
libe ad
y
na u aleza,
o
de
alma
y
mundo.
Es a
necesidad
de
dis ingui en e
o ma
mí ica
y
o ma
especula i a
se ha
agudizado
además
desde
el
p eciso
ins an e
en
que
Hegel
ha
pues o
en
cues ión
los
p incipios
uni icado es
inmedia is as
de la
Ve einingungsphiloso~hie
y,
í)i¡ e;ízsí-b i¡i.
1-1W,
II.
p.
96:
úTan ís
eo no
se
haga
ale
la
iden idad,
hay
que
hace
ale
la
selsa aciói
En
la
medida
en
que
iden idad
y
sepa ación
se
con aponen
la
una
a
la
s a,
ambas
son
absolu as;
y
si
la
iden idad
debe
consolida se
a
base
de
aniquila
la
escisión,
ambas
peímauíeeen
coíí
-
u
apoes as. La
i
loso ía
iene
que
hace
jus icia
a
la
sepa ación
dc
suje o
y
obje o;
pe o en
cuan o
la
ponecíimci
an
; bsoiu a
co nil
la
denudad
con apues a
a
la
sepa ación,
sólo
la
pone
condicionada-
unen e:
del
iííisnío
mod í
que
ulla
al
iden idad
—condicionada
po
la
aniq íilación
dc
los
ccín apues css—
es
asimismo
ela i a.
Pe o
po
eso
el
alsscsliíí í
husmo
es
la
iden idad
de
la
iden idad
y
la
no-iden idad;
con ap ine
yse
unc,
es án
al
íííism i
iemp í
en
élíí,
Hay
ací.
cas , a
ca go
de
Juan
An cinic,
Rcíd í—
goez loos. Mad id,
Alianza,
1989,
ydc Mu
Ca menPa edes, Mad id,
Teenos,
1990.
148
Manuel Ba ios
Casa
es
consiguien emen e,
se ha
apa ado
del
p oyec o
de
una «mi ología
de la
azón»
o mulado
en 1796 en
El
más
an iguop og ama
de
sis ema
del
idealismo
ale
-
mán;
y
odo
ello
en
la
misma
medida
en
que,
como
él
mismo
esc ibie a
a
Sche
-
lling
en
aquella
amosa
ca a
echada
en
1800,
signo
biog á ico
pa a
muchos
de la
on e a
en e
el
jo en
Hegel
y el
Hegel
madu o,
~<el
ideal
ju enil
u o
que
oma
la
o ma
de la
e lexión,
con i iéndose
en
sis ema».
Po
lo
mismo,
su
base
ex ual
a la
ho a
de
sos ene
unalec u a
no
dualis a
del
pla onismo
ha
de i
-
ado
de las
o mulaciones
mí icas
del
e os
en
Fed o,
dependien es
aún en
el
jo en
Hegel
de
una me a ísica
i alis a
del amo , a las
o mulaciones
especu
-
la i as
del
eje cicio
dialéc ico
y
el
au o no imien o
de las
de e minaciones
del
pensa
en
Pa ménides
o
So is a.
Pe o
aunque
ambién
en
es a
ace a
el
camino
hegeliano
hacia
el
sis ema
se ha
ido
some iendo
a
los
igo es
de la
pacien e
a ea
del
concep o,
oda ía
en
las
lecciones
be linesas
sob e
la
his o ia
de la
iloso ía
la
e ocación
de
Pla ón
ha
gua dado
memo ia
de
la
p o unda
inspi a
-
ción
que
aquella
an igua
dialéc ica
supo
concede
a los
p ime os
a isbos
de una
iloso ía
del
espí i u.