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Hegel: una interpretación del platonismo

Barrios Casares, Manuel

Abstract

El objetivo del presente trabajo es el de contribuir a determinar la función que cumple dentro del pensar especulativo hegeliano su interpretación de la filosofía de Platón. Nuestro propósito es mostrar, más allá de correspondencias externas entre uno y otro pensamiento, la importancia esencial de la dialéctica platónica para la génesis y auto-comprensión de la dialéctica hegeliana. Además, intentaremos mostrar cómo algunos significativos matices de la interpretación hegeliana de Platón son susceptibles de explicación a partir de un estudio de la primera recepción del platonismo en el joven Hegel. Para ello consideraremos esta cuestión desde un punto de vista genético. Pero antes procuraremos esbozar, con carácter introductorio, una aproximación general al respecto.

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Hegel: una in e p e ación del pla onismo MANUEL BARRIOS CASARES Uni e sidad de Se illa El obje i o del p esen e abajo es el de con ibui a de e mina la unción que cumple den o del pensa especula i o hegeliano su in e p e ación de la iloso ía de Pla ón. Nues o p opósi o es mos a , más allá de co espondencias ex e nas en e uno y o o pensamien o, la impo ancia esencial de la dialéc ica pla ónica pa a la génesis y au ocomp ensión de la dialéc ica hegeliana. Ade - más, in en a emos mos a cómo algunos signi ica i os ma ices de la in e p e - ación hegeliana de Pla ón son suscep ibles de explicación a pa i de un es u - dio de la p ime a ecepción del pla onismo en el jo en Hegel. Pa a ello conside a emos es a cues ión desde un pun o de is a gené ico. Pe o an es p o - cu a emos esboza , con ca ác e in oduc o io, una ap oximación gene al al espec o. 1 Auncuando ya en 1810, al ecensiona la Fenomenología del espí i u en el p ime ascículo del Anua io de Heidelbe g, un an iguo discipulo jenense de Hegel llamado Bachmann es ableció un pa alelismo en e Schelling como el Pla ón de la iloso ía mode na y Hegel como su A is ó eles’ —un pa alelismo que, pese a la gene alidad de su o mulación, p on o ob u o o una y ino a de e mina en g an medida y du an e bas an e iempo lacomp ensión global de ¡ K. E Bachma ni, en Heideibe gc .Iah biiche E s e Ab eilung, PP. 145-163 y 193-209. AnoMsjpI Semina io de Me a ísica. ni 2(Y 995. Se icio de Publicacinnesc Uni e sidad Complu ense. Mad id 126 Man ¿¡cl Ba ios Gasa es las elaciones en e Hegel y el pensamien o g iego— no po eso los es udiosos han dejado de sub aya los ínculos exis en es en e pla onismo y hegelianis - mo. Cie o es ambién,sin emba go,que en muchas ocasiones es o se ha hecho en é minos de una compa ación pu amen e ex e na en e ambos es ilos de pen - samien o2; o bien, en odo caso, se ha es ablecido dicha inculación e i iéndo - la de una mane a sumamen e gené ica a las Lecciones sob e la His o ia de la Filoso/I Decimos «gené ica» po que, a pesa de se en es as Lecciones don - de Hegel ha a ado de ina mane a más ex ensa a Pla ón, con odo, no ha sido muy habi ual el abo da un es udio po meno izado de es a in e p e ación hege - liana del pla onismo. Más ecuen e ha sido el plan ea una compa ación glo - bal en e la concepción pla ónica del conocimien o como anámnesis y la con - cepción hegeliana de la his o ia de la iloso ía como ámbi o donde, median e el ecue do in e io izan e de su pasado, la iloso ía alcanza a concebi se plena - men e a sí misma. Sin duda, si es a concepción hegeliana de la his o ia de la iloso ía, que esul a p o undamen e inno ado a en e a la en onces habi ual educción de la disciplina a me o compendio de ideas y opiniones dispe sas, ha log ado ele a la a un ango e dade amen e especula i o, ha sido p ecisamen - e po concebi lap opia iloso ía como un consumado eje cicio de ememo a - ción, en é minos que, e iden emen e, se asemejan a los de la ci ada concep - ción pla ónica. Mas, como decimos, en la mayo ía de los casos és a no ha pasado de se una señalización ex e na de las co espondencias en e uno y o o pensamien o. Ha sido p opiamen e a pa i de la década de los sesen a, con el nue o ímpe u cob ado po los es udioshegelianos en i ud de las ac i idades del Hegel-A chi de Bochum bajo la di ección de O o Póggele , cuando se ha comenzado a p ecisa más y mejo el in e és po es e «sus a o g iego» de su pensamien o. Aun así, hay que ad e i además lo siguien e: y es que, has a los abajos ilológicos de Jean-Lonis Vieilla d Ba on a inales de los años se en a, la úni - ca edición « iabk» de ese capí ulo dedicado a Pla ón, como en gene al de odo el conjun o de esas Lecciones sob e la His o ia dc la Filoso ía con la que han con ado los es udiosos, ha sido p ác icamen e la edición de Michele , publica - da en 1833 den o del p ime p oyec o de ob as comple as de Hegel (o, a lo sumo, la e sión ex ac adapo He mannGlockne pa a la Jubildumsausgabe en l92’7~. Ka l Ludwig Michele , discípulo di ec o de Hegel, se limi ó empe - o a ealiza ahí una labo de compilación de di e sas uen es, sin mé odo ni c i e io ilológico igu oso alguno. Sabemos po el p opio Michele que Hegel Ch. y. g. E ied ich Kíin, nel. Pla o und Hegel. Za on alogishen Beg únuíang des Zi kels ja ¿lc E únsi o ix. Túbingen. 1968. Vo~/csangen ilbe ¿Ile Óesúhich¿e ¿lc Ph.ilosopl~ie, en: Geo g Wilhelm F ied ich Hegel We ke. Volís ándige Ausgabe du cli cinen Ve ein on F eunden des Ve ewig en. Be lín, Dunckc und lum - bioS. ¡833, oN. xlii, XIV y XV. Hay e sión cas ellana de es as lecciones a ca go de Elsa CesAba 1- oss y Wenceslao Roces, Méx¡co, ECE. 1955. U. W. F. Hegel. Sñnnlh:he We ke. Jabí kia~nxausgabe la ¿wanzig Banden, cd. po H. (iLoekne . Síui ga . F o nínann, 1927 ss., Rd. Ii. Hegel: una in e p e ación del pla onismo 127 se había ocupado de es a disciplina —y, con ella, de Pla ón— yaen sus lecciones de Jena, en el semes e de in ie no de 1805-1806; luego, du an e dos cu sos seguidos en Heidelbe g, de 1816 a 1818; y las es an es seis eces en Be lín, en e 1 8 1 9 y 1 830. Pues bien, Michele manejópa a su ediciónapun es de dis - cípulos asis en es a a ios de esos cu sos, e incluso con ó con el cuade no, hoy desa o unadamen e pe dido, que el p opio Hegel edac ó ín eg amen e en Jena a al e ec o y que siguió empleando en odas sus Vo lesungen pos e io es. Sin emba go, Michele mezclé sin o den ni concie o odo es e ma e ial, has a com - pone un único ex o de las Lecciones sob e la His o ia de lo iloso ía, con odos los p oblemas he menéu icos que semejan e p ocede compo a. A la ho a de calib a el abajo edi o ial de Michele , no hay que ol ida el nomb e que se dio a si mismo aquel p ime g upo de discípulos-edi o es de las ob as de Hegel: «Asociación de amigos del di un o», es o es, des Ve ewig en, o sea, del mue o, pe o ambién del «e e nizado» ( e -ewig ) Hegel. Fue en e ec o la p e ensión de da ese ca ác e acabado y pe du able a los dis in os ex - os hegelianos, en un a án sis ema izado indi e en e a oda comp ensión e o - lu i a, lo que se p oyec ó asimismo en el abajo de Michele . Y lo cie o es que du an e más de un siglo los especialis as se han a enido esencialmen e a es a edición (más educida en el caso de Glockne . e isada sólo en cuan o al capí - ulo in oduc o io po JohannesHo meis e y algo más pe ilada,con ecogi - da de cie as mínimas a ian es, en el caso de la Theo ie We kausgabe de E a Moldenhaue y Ka lMa kus Michel, en 1971)>. No es exage ado a i ma , po an o, que sólo a pa i de los abajos de Jean-Louis Vieilla d Ba on nos es posible dispone de un conocimien o más p eciso del cu so de es as lecciones, al menos po lo que oca a Pla ón. Ello se debe undamen almen e a su edición c í ica del manusc i o inédi o del discípu - lo de Hegel, Ka l Gus a on G iesheim, que con iene los apun es de clasede las lecciones sob e Pla ón co espondien es al semes e de in ie no de 1825- 1826, impa ido en la Uni e sidad de Be lin. El ma e ial apo ado po el aba - jo de edición de es as Vo lesungen líbe Pla o nos pe mi e así plan ea con én asis eno ado el es udio de la in luenciaeje cida po Pla ón en la con igu - ación del pensamien o hegeliano5. Aho a bien, exis e asimismo, a nues o juicio, o a dimensión de las más ecien es in es igaciones sob e la e olución del pensamien o hegeliano, que p opicia una comp ensión inédi a de es a emá ica: nos e e imos al es udio de la his o ia e olu i a del jo en Hegel y, más en conc e o, al análisis, den o de .Wi,n l ¡¿he We ke: K i iseheAu.sgabe, ed. pe i. I-Io ímeis e , Leipzig, 93?, eed. bambe g, Mci - nel. 1952. HegeL We ke. Theo,ie We kausgabe. Ed. de E. Moidenhace y K. M. Michel, F ank ii . Suh kanip. 1970171, eis. 18, ¡9 y 20. Ci amos en adelan e es a edición co no MW. con indicación del olumen y ná ne o de página. U. W. F. Hegel. Vo le.sungen ilbe Pia o (1825-1826). Un e ó endiebe 7 x . Ed. po Jean-Lonis Vieilia d-Ba on. F ank u . Ulis ein, ¡979. Exis e una edición an e io del manusc i o en e sión bílin - gile ancés-alemán a ca go del p opio Vieiila d Ban>n (Pa s, Aubie , 976). no obs an e e isada y co egida po la p esenl.e edición alemana, a la cual nos Ce limos a iol. 128 Manuel Ba ios Casa es al con ex o his ó ico, de las elaciones en e sus ideas y las de Hólde lin. En ese sen ido, puede deci se, po consiguien e, que lo aquí expues o es u o del in en o de a icula es as dos pe spec i as. Pe o queda dicho ambién que esa ap oximación no suele se la más habi ual y. más comúnmen e, el es udio com - pa ado del pensamien o de Hegel y Pla ón suele plan ea se en é minos bas - an e más gene ales. Así pues, ayamos po pa es. En p ime luga . comenza - emos po una some a señalización de las concomi anciasexis en es en e algunos de los p ime osplan eamien ossis emá icos de la iloso ía hegeliana de madu ez y cie os mo i os eó icos undamen ales del pla onismo. Sin duda, a al in la Fenomenología del espí i u puedese i noscomo un e e en e des acado, y así lo han es imado au o es comoF ied ich Kíi nmel o, en un con ex o más ce cano, Ma iano Al a ez GómeZ. Ya la misma idea, expues a desde el P ólogo, de que el indi iduo ha de eco e en su p opia o - mación las e apas pasadas de o mación del espí i u, sólo que con emplándolas aho a como «p oyec adas en un con o no de somb as (Scha en isse)»5, o sea, como algo ya supe ado, apa e de inco po a la concepción lessinguiana del p oceso pedagógico del géne o humano, modula la concepcionpla ónica de la w ánznesis. Y sub ayando aún más es e pa en esco, la necesidad especula i a de la iloso ía de i más allá de una ep esen ación de e minada y p og esa hacia una comp ensión más abie a de la ealidad que aquélla que enca na en una o ma especí ica de conciencia, esul a exp esamen e concebidapo Hegel como exigencia de la memo ia. En e ec o: an es de que es a memo iasea ca ac - e izada po Hegel según los asgos delini o ios del pensamien o mode no, es o es. como E -inne ung, o sea, como ecue do in e io izan e, como camino hacia el in e io donde el concep o que es en sí econoce su na u aleza de se pa a sí y se au o econoce como suje o, an es de odo es o, en lo que se ía una imagen p ime a de la memo ia que es común a la an igua dialéc ica, de imp on a obje - i a. y a la mode na, aquélla es is a comop incipio inspi ado de la concien - cia ilosó ica y. así, del azado enomenológico que lle a de la ce eza sensi - ble al sabe absolu o. Pues la memo iap ese aesa ac u a que impide a oda igu a enomenológica de la conciencia man ene se en la obs inación de pen - sa que su p opio se , su se más p opio, es á ya, en cada caso, ealizado po comple o. En el P ólogo de la Fenomenologíaesc ibe Hegel: «En la ida o dina ia, la conciencia iene po con enido conocimien os, expe iencias, conc eciones sen - sibles, ambién pensamien os, p incipios, en suma algo que se conside a áli - do en cuan o dado en p esencia (als ciii Vo bandenes) o en cuan o un se o una esencia i me, es able. La conciencia .(...) se compo a como un ex ínseco «¡mmci, o. e., passini. M. Al a ez (jómez, LI qw ie uia y si,s e,na. ],z odn¿y.ión ¿d pen amnien - ¿o dehegel. Salamanca, .JP5, 1978. pp 1 3Oss. 1-4W, Iii, 32: «y en las p og esi as e apas pedagógicas econoce emos la his o ia uni e sal de la cul u a p oyec ada co no en con o nos dc somb as». La ca e na pla ónica, ese u bio y umb ío mun - do dc somb as, se con ie e aho a pa a Hegel en el mundo dc nues o p opio pasado. sus a o ino gá - meo (le nuesi o p esen e. Hegel; una in e p e acióndel pla onismo 129 de e mina y ene a la mano (Handhaben) al con enido. Lo econduce a algo cie o, aunque sólo se a e de la sensación del momen o, y la con icción se con en a cuando alcanza un pun o de eposo que le esul a conocido»<. Cada igu a pa icula en cuan o al oma, pues, su o mao dina ia de con - ciencia como ya hecha, se obs ina en pe manece idén ica a si misma y ol ida la unila e alidad de esep oceden Pe o el noso os que uel e la is a a ás y con empla e ospec i amen e la pe ipecia enomenológica gua dauna memo - ia mas iel de la andanza y del llega a se lo que se es, y econoce que el sabe de esa conciencia pa icula no es odo el sabe , ni el mundoconcebidopo ella es la o alidad del mundo. Aho a bien, el genio de Hegel —y aquí si ua ían algunos au o es la di e en - cia con Pla ón— es iba sob e odo en hace que el con enido de esa memo ia, lejos de lo a en una an aga como emo a en elequia, aloje y ge mine en la p opia conciencia o dina ia,pa icula ,que hace en cada caso la expe iencia de sabe se. Es así ella misma, en su p opio empeño en pe se e a y man ene su «en sí». la que se en eda en con adicciones, cuyo in en o de esolución la lle - a mas allá de sí misma, has a descub i a la pos e que su iden idad, su posi - bilidad más p opia de sabe se, no esidía en una abs ac a mismidad ni en una acía au ocon emplación, sino en su sali ue a de ella misma, en su ex e io i - zación y enajenación: es habi ando la ex e io idad y la di e encia como llega - mos a un sabe de noso os que, po lo demás, siemp e di ie e y escapa. Lo que Hegel es á diciéndonos aquí, po cie o, bien cab ia in e p e a lo en p oximi - dad con lo que la he menéu icacon empo ánea ha ema izado exp esamen e comohis o icidad del se , como cuandoGadame a i maque «se his ó ico sig - ni ica: no llega nunca al sabe de sí»’0. En cualquie caso, de es a mane a esul a se el despliegue inmanen e del con enido de cada conciencia pa icula lo que lle a a és a a ad e i su con adicción in e na, con lo que al e ec ua - se”, al hace la p opia expe iencia de sí, decae espec o a su obs inada ijeza y descub e que, pa adójicamen e —pa adoja de la dialéc ica— ealizándose po en e o, se uel e i eal: a más allá de su ealidad es á ica (Reali i ), pie de consis encia, pie de el suelo y sus a o ijo donde an es pisaba i memen e. An es de p osegui el hilo p incipal de la a gumen ación, quisié amos aña - di algo más sob e el ema de los modos de se en la Fenomenología; y aun sin p e ende desa olla aho a odo un excu sus al espec o, deci al menos que Hegel, en el mismo mo imien o especula i o en que sub ie e la o ma adi - cional de pensa las ca ego ías de sus ancia y elación, modi ica ambién la comp ensión de esas nociones de ealidad,e ec i idad y posibilidad, Pues pa a Ibid.. p. 48. aH.-C. Cadame , Walz bei und Me¿hode, Túbingen, Moh 1965. p. 285. Wi kliehked: «la unidad inmedia amen e gene ada de la esencia y la exis encia, o de lo in e io y lo ex e io » (Enz, & ¡42). En el glosa io a su edición de la Filoso ía Real (Mad id, PCE, 1984,441), apun aS. M Ripalda que el é mino posee un sen ido dinámico y exis en e, en e al más o mal y abs - i ae o de Reali ñ : «es la cualidad, como de e minidad que es, I en e a la negación con enida en ella, pe o di e en e de ella>, (Caz, & 91). 130 Manuel Ba ios Casa es él, la ealización de la cosa la lle a jus amen e a excede su ealidad, es o es, su ija de e minación ón ica. Po eso las igu as enomenológicas, en el momen o en que cob an máxima ac ualidad o e ec i idad, cuando más plena y comple a se expone la p esen ación de su se , con ie en és a en ep esen a - ción: me a ep esen ación del en endimien o (Ve s md). Cae po ejemplo la másca a del alma bella, y aquel p u i o suyo de man ene su juicio incon ami - nado, de no he i se así misma ni he i a nadie, la lle a a hace se eso que Hegel llama co azón du o y condena a odo el mundo. Al e lexiona sob e el cu so de las igu as enomenológicas, cabedeci que su se más p opio se esuel e siemp e en un pode -se , que disuel e la an e io de e minación y lle a más allá de la esencia ya ealizada. Po lo demás, es a expe iencia de pé dida de la ón ica solidez de las cosas esul aexp esamen e desc i a po Hegel con los ca ac e es de una adical pues - a en suspenso de las ce ezas co idianas. Reco demos aquel lamoso pasaje —no exen o de i onía— del inal del capi ulo sob e la ce eza sensible en que Hegel a i ma que, en e al dogma ismo ealis a del sano sen ido común, que se de ie - nc an e las cosas sensibles como si uesen cosas en si, con iene ecuen a la escuela más elemen al de la sabidu ía (ed., los mis e ios eleusinos de Ce es y Baco) pa a ap ende a ele a se «no sólo a la duda ace ca del se de las cosas sensibles, sino incluso a la desespe ación de él»”. La adicalidad de es a pues - a en cues ión de i a así, en úl ima ins ancia, de que con la ac i ación de un o al escep icismo an e la inmedia ez de lo en e, ambién la p opia conciencia pie de el i me asien o de su cla a e inmedia a au oe idencia de an año. Lejos de se una pu a ope ación eo é ica de duda de lo en e en la que la conciencia se p ese a, su mi ada en lo eal, su sképsix en el se , la sume a ella misma en el é igo de esa sospecha. Duda (Zwe¡ el) y has a desespe ación (Ve zwei - jlung) po la anulación de aquella ealidad inmedia a con igu an,así pues, es e i ine a io del cons an e ascende de las o mas de la conciencia na u al, que p ecisamen e po ello ambién es designado ahí po Hegel como «mo imien o del escep icismo consumándose»’. Cie amen e, ambién losin e locu o es de Sóc a es son mos ados a menu - do en los diálogos pla ónicos como aquejados de dolo es de cabeza, ma eos, é igos o simplecon usión men al a consecuencia del eje cicio dialéc ico, que conmue e los cimien os en que eposaban suscon icciones. Pe o en de ini i - a, con independencia de que Hegel en a ice más es a nega i idad del cu so dialéc ico al p esen a la expe iencia de la conciencia como un camino de duda e incluso de desespe ación, o como un mo imien o del escep icismo consuma - do. lo que esul a a odas luces e iden e es que se man iene muyce cano a Pla - ón, al concebi lo asimismo como un diálogo en e la conciencia na u al y la conciencia ilosó ica, diálogo que se alza al ango de ciencia enomenológica en i ud del ecue do o e-conocimien o de su na u aleza de se pa a sí. y¡w, ¡ II, p. 91: « ...nicb no zum Lwei leí an dem 5cm de sinnlicben Dinge. sonde n So Ve ,— wei iong an ihm>. (‘I y Ibid., p. 72: «Diese sieh olib ingende Skep izismus». Hegel: una in e p e ación del pla on¡smo 131 II En in, las co espondencias en e Pla ón y Hegel has a aquí eseñadas pue - den, en e ec o. oma se simplemen e como una señalización ex e na de las ela - ciones en e ambos pensado es. Pe o lo cie o es que Hegel ha sido cla amen - e conscien e de es e pa en esco esencial en e su p opues a dialéc ica y la p opues a pla ónica. Es más, como amos a e seguidamen e, oda su in e - p e ación de Pla ón en las lecciones be linesassob e la His o ia de la Filoso ía no hace sino acen ua al pa en esco median e una singula comp ensión del au én icosigni icado especula i o de las esis pla ónicas. Una compa ación de los dis in os cu sos mues aademás que Hegel siguió básicamen e el mismo plan exposi i o en odos ellos. Luego ol e emos sob e la impo ancia de es e da o a la ho a de as ea la posibilidad de una in luencia pla ónica emp anaen la e olución in elec ual de Hegel. Po aho a bas e consigna que, p obable - men e, aquel cuade no de clase jenense conocido aún po Michele y hoy pe - dido había elabo ado ya las líneas undamen ales de su in e p e ación de Pla - ón, y luego los dis in os cu sos de la época de Be lín la hubie on de i desa ollando en mayo o meno g ado. No obs an e, hay ma ices de g an in e ésque se ap ecian, mucho mejo que en el ex o de Miehele , en el manusc i o de on G iesheim, co espondien e al cu so en que Hegel ha expues o a Pla ón con mayo de enimien o.De ahí la impo ancia del abajo de Vieilla d Ba on al edi a los apun es de es as lec - ciones. así como nues aa enencia a los esul ados de su labo Po de p on o, desde un pun o de is a es uc u al, lo p ime o que el manusc i o de on G ies - heim pe mi e ad e i espec o al diseño edi o ial de Michele es la des acada a ención concedida po Hegel a la cues ión de la o ma de la iloso ía pla óni - ca. Así i ulap ecisamen e Hegel en sus lecciones de 1825/26 el segundo epí - g a e de su exposición, quepo lo demás no se subdi ide como en Michele en un apa ado gene al ace ca de los esc i os pla ónicos ansmi idos, o o especí - ico sob e la o ma del diálogo y un e ce o sob e los mi os, sino que se epa - e simé icamen e en dos polos de aquellamisma cues ión: p ime o «la o ma dialógica» y, segundo «la o ma mí ica». Que es a pe spec i a no es acciden al ni pu amen ein oduc o ia, comopuede suge i la o denación de Michele , nos lo mues a ya el inicio del ci adomanusc i o, en el que Hegel comienza sus lec - ciones a i mando que, en la ob a de Pla ón, « o ma y con enidoson de igual a ayen e impo ancia» «. Es e es. así pues, el pun o de pa ida y el ho izon e de conjun o de su in e - p e ación de Pla ón. Resul a decisi o ad e i lo pa a pode comp ende la polé - mica implíci a a lo la go de odo el ex o con o as in e p e aciones que Hegel es imainadecuadas. De hecho, en esa a i mación de la simé ica impo ancia de ambos aspec os de la esc i u a pla ónica no nosencon amos an sólo con « Hegel. Vo lesun gen Ube Pla on. ed. ci ., p. 65: «Fo m ond inhal sind on gleich an,iehende Wich igkci .>. 132 Manuel Ba ios Casa es una cons a ación de la conocida esis hegeliana de la unidad in ínseca de o - ma y con enido, sino sob e odo con la ad e encia de que el a ac i o de la o - ma del diálogo pla ónico puedese uen e de equí oco; y po ello Hegel, en su es ue zo po des ela la au én ica o ma dialéc ica del pla onismo, se e p eci - sado en onces, en es e caso, a cues iona de en ada aquella unidad. Así, la lec - u a hegeliana de Pla ón comienza en es as lecciones p ac icandocie a io - lencia in e p e a i a al sepa a o ma y con enido de ese pensaníien o, jus amen e pa a pode luegoace ca lo a los p opios plan eamien os. De ahí su conside ación p elimina de que, pues oque «el mi o es siemp e una exposiciónque se si e de modos e imágenessensibles, ade ezadas pa a la ep esen ación, no pa a el pensamien o». y pues o que, como incluso llega a deci a englón seguido, el mi o supone «una impo encia del pensamien o»’, en consecuencia, la o ma mí ica de los diálogos pla ónicos sea «una uen e de malen endidos»’’ y, po an o, esul e necesa iodescon a dicha o ma mí ica pa a cla i ica el con enido del pensamien o pla ónico. De lo con a io, opina Hegel, se susci an dos clases de e o es: o bien se encuen a demasiado en la iloso ía pla ónica, como es el caso de los neopla ónicos, que alego izan sus mi os con i iéndolos en iloso emas; o bien se encuen a demasiado poco, como los mode nos, que la educen a dicho con enido mí ico desp o is o de alo concep ual. Nó ese además que, en el ondo, Hegel es á polemizando aquí an o con el ex emado acionalismo de una e sión ilus ada, cuan o con el ex emado i acionalismo de una e sión omán ica de Pla ón. En suma, Hegel c i ica el que los in é p e esmode nos iendan a conside a di ec amen - e como iloso ía lo que Pla ón exp esa a eces en o ma dialogada,po ía de ep esen ación y de un modo mí ico. F en e a és os, él depu a el con enido especula i o de diálogoscomo Menón, República o Fed o y obse a así, po ejemplo, que «cuando Pla ón habla del ap ende como una eminiscencia, no p esuponecon ello una exis encia p e ia an e io al nacimien o»”; o que cuan - do habla de las ideas, ampoco las en iendecomo ealidadesindependien es. La edición de Michele glosa es e pun o en los siguien es é minos: Con las ideas, Pla ón puso al descubie o el mundo in elec ual, pe o sin e en él un mundo si uado más allá de la ealidad, en el cielo, en o o luga (...), sin coloca lo —me a ísicamen e— de ás de la na u aleza. La esencia de la eo - ía de las ideas ha de busca se, po an o, en la concepción de que lo e dade - o no es lo que exis e pa a nues os sen idos, sino que el e dade o y uníco se del mundo es á en lo de e minado de suyo, en lo uni e sal en y pa a sí’5. T as es a decla ación, sin omá icamen e,Hegel uel e a enume a dos posibles e gi e saciones de las ideas pla ónicas. La p ime aconsis e en, o bien oma las como algo pu amen e o mal, o bien con e i las «si no p ecisamen - e en cosas, po lo menos en una especie de esencias ascenden es si uadas ¡bid?, p. 7 i ¡6 Ibid.. p. 70. ¡bici. p.?l. MW. XIX, 39-40; cd. cas .. i. 160 Hegel: una in e p e ación del pla onismo 133 muy lejos de noso os»; la segunda e gi e sación —y Hegel ambién piensa aquí en la idea egula i a kan iana— «consis e, no en si ua las ue a de nues a conciencia, sino en conside a las como idealesnecesa ios pa a nues a azón, pe o cuyos p oduc os ni ienen ealidad aho a ni pueden llega a adqui i la nun - ca» ‘¼ Es á cla o qué poseen en común odas esas denominadas e gi e sacio - nes de Pla ón: en en su iloso ía la p oclamación de algún ipo de ascenden - cia inalcanzable y, en ese sen ido, la p oclamación me a ísica de un asmundo. Pe o el dualismo me a ísico, eso que Nie zscheiden i icó p ecisamen e como pla onismo, sólo es aquípa a Hegel el esul ado de una comp ensión mí ica, no especula i a, de la idea pla ónica. Es o es lo p ime o que llama pode osamen e la a ención en las leec ones hegelianas sob e Pla ón: que son una lec u a no dualis a de Pla ón. Y a pa i de es a lec u a no dualis a, pa ece como si el es o de la exposición se empe - ña a en hegelianiza los con enidos de la iloso ía pla ónica. Menciona emos muy b e emen eaquellos con enidosque sonobje o p e e en e de la a ención de Hegel. Po ejemplo, el amoso mi o de la ca e na. Es e es desc i o como un ánsi o de la concienciasensible a lo sup asensible en é minos de ele ación de la conciencia a au oconciencia median e la con emplación de lo qi~e es pa a si (donde Hegel aduce como « l sich>~, «pa a sí>~. el ka h’ausó del ex o pla - ónico del lib o quin o de La República que eza así: «¿no son muy a os los homb es capaces de ele a se po sí mismos a lo bello y con empla lo pa a si?»). O ambién, po ejemplo, según aludimosan e io men e, que el ap ende sea un eco da posee en onces un sen ido especula i o, ela i o a la esencia del conoce y no a la cues ión empí ica de cómo se adquie en los conocimien - os. A p opósi o de es o, Hegel dice li e almen e que la de ecue da «es una exp esión inap opiada, po que alude a la ep oducción de una ep esen ación que se ha enido ya en o o iempo; pe o F inne ungposee además o o sen i - do, que le da su e imología: el de hace se-algo-in e io , el de aden a se-en-sí - mismo; y és e es el p o undo sen ido pensan e de la palab a>?’, empleado asi - mismopo Pla ón. Lo que Pla ón end ía pues a exp esa con esame á ó a del ecue do, es que la ep esen ación del p oceso del ap endizajecomo una ope - ación mecánicade inco po ación de da os ex e nos en que el alma apa ece como labula osa esul a algo inadecuado a la na u aleza del espí i u, po cuan - o el alma ya es en si misma lo que es á llamada a se pa a si, de mane a que su ap ende es a e dad, su E kennen, cons i uye un p oceso inmanen e de au odespliegue.Po an o, la ep esen ación mí ica de la anámnesis exp esa ía aquel se en si del espí i u bajo la o ma de un se an es en el iempo. Pe o a su ez —y és e es un aspec o decisi o de la exégesis hegelianaque Vieilla d Ba on se enca ga ambién de sub aya -- el alma no hab ía sido pensa - da po Pla ón como una sus ancia apa e, sino como asun o de la idea misma en su ya señalado sen ido especula i o. Vinculandoesa in e p e ación de la Ibid., p. 41; cd. cas .. p. 61, Vo le sungeu> ahe Pías o i, p. 79. 140 Manuel Ba ios Casa es con o me a lo que acabamos de comp oba , que ha sido bajo el signo de Pla - óncomoHegel ha llegado a escla ece el sen ido de esa ín ima conexión en e escep icismo y dialéc ica que le ha lle ado a con igu a és a como mé odo especula i o. Esa es además una de las azones po las que en Hegel la dialéc - ica no nomb a an o un ~<mé odo»,en el sen ido del acionalismo p eceden e, cuan o un examen dinámico de ¡ano- e dad de las de e minaciones abs ac as. Su in en o de i más allá del kan ismo, en una di ección dis in a a la del Yo pos - ulado como p incipio po pa e del idealismo subje i o de Fich e. se mues a aquí solida io con un ap o echamien o de la dialéc ica, en p incipio como eje - ciclo p opedéu ico de epojé del en endimien o y po an o de c í ica de las ilo - so ias de la e lexión; pe o que más a de, en la Ciencia de la lógica, se á pen - sado posi i amen ecomoese mo imien o de las pu as de e minaciones de la e lexión que cons i uye la «lógica de la esencia». En cualquie caso, ya aquí. incluso ese momen o nega i o de la dialéc ica en que la azón discu e consigo m smasupone el que esa discusión o pues a en suspenso no se plan ea desde la consis encia inal e ada de una ins anciasubje i a o un p incipio o mal abs - ac o, como en Fich e o como en el dogma ismo en gene al. La dialéc ica es jus amen e cues ionamien o de esos p incipios y es al e ación de esa subje i i - dad en el p oceso mismo de discusión de sus o denes sus an i os, y po an o adelan a ya aquí la idea de que el absolu o ha de se ap ehendido no sólo como sus ancía, sino ambién como suje o. es o es, como de eni de sí mismo en su con a io. En de ini i a: los cimien os de aquel camino de duda y desespe ación, de aquel mo imien o dcl escep icismo consumándose con que el p opio Hegel desc ibe el cu so expe iencial de las igu as de la conciencia en la Fenómeno - logw, han sido así es ablecidos en es echa elación con una lec u a del pla o - nísmo que des aca ya la po encia a i mado a de la nega i idad dialéc ica. Pue - de conclui se. po an o, po lo que espee a a es e penúl imo amo dc la exposición, que el análisis de esa peculia conside ación de Pla ón como escép - ico po pa e del Hegel jenese demues a: p ime o. el ínculo de la dialéc ica pla ónica con el plan eamien o de la enomenología: y, segundo, que. al menos ya desde es a dapa, a la base del in e és de Hegel po Pla ón ha es ado p esen - e la cues ión de la o ma del sabe dialéc ico — is o aquí, en su ace a nega i - a, como c í ica de la p oposición del en endimien o. Y aunque en el a iculo sob e el escep icismo Hegel emplea aún la exp esión « e níin ige Sa z», o sea. p oposición de la azón, como opues a a aquella ~< e s ándige Sa z», no obs an e, su sen ido co esponde ya p ác icamen epo en e o al de la doc ina de la p oposiciónespecula i a expues a en el P ólogo de la Fenomenología del espí i u, que es el luga donde más cla amen e se pa en iza has a qué pun o ha p eocupado ya a Hegel du an e el pe iodo de Jena el p oblema de cuál ha de se la o ma en que la e dad ilosó icadebe expone se. Un denso y pe íe an e es udio de es a doc ina de la p oposición especula i a puede lee se en Félix Duque. Hege/. La espec ulacióuu de la íuzdí)¡¿-nci¿¡. Baicciona. (i an ca. 1990. Hegel: una in e p e/ación del pla onismo 141 Si ecapi ulamos, pues, aquellos asgos de la in e p e ación hegeliana de Pla ónque a lo la go de odo el p esen e eco ido se nos han ido mos ando como decisi os, enemos, en esencia, lo siguien e:po una pa e, unalec u a no dualis a del pla onismo, aquélla que an e odo se ha examinado a pa i del manusc i o de las lecciones be linesas de 1825-26; y, po o a pa e, la consi - de ación de la dialéc ica como un eje cicio de consumado escep icismo y pues - a en suspenso de las ep esen aciones del en endimien o, con is as al log o de una comp ensiónespecula i a de la unidad de los con a ios, asgo és e que sob e odo ha sido examinado en el a ículo sob e el escep icismo. Uno y o o aspec ocon luyen en úl ima ins anciaen el p oblema de la o ma del sabe ilo - só ico —o dicho con mayo p ecisión, en la cues ión de cómo ebasa la o ma del juicio del en endimien o, que da exp esión al dualismo on ológico en que desemboca oda iloso ía de la e lexión, ya sea en su o ma kan iana, ich ea - na o jacobiana. Pues bien: si nos emon amos aho a en el liempo has a la época en que el jo en Hegel ha comenzado a esboza en F ank u sus p ime as concepciones on ológicas de signo no dualis a, en es echa ce canía a Hólde lin —po an o: sí nos ace camos a ese espacio eó ico que au o es como Die e Hen ich han dado en llama el de la Ve einigungsphulosophie” — pod emos comp oba , po úl imo, cómo ya desde aquel en onces Pla ón ha jugado un des acado papel en la m-ja de dicha iloso ía de la uni icación y, consiguien emen e, en la génesis del pensa especula i o hegeliano a pa i de ella. I Po azones de economía de la exposición, amos a cen a es e úl imo aná - lisis en aquellos agmen os edac ados po Hegel en F ank u en e 1797 y 1798, y que se conocen con el í ulo de «Esbozos sob e eligión y amo ». Po o a pa e, pues oque nume osos y ecien es es udiossob e la génesis del ide - alismo alemán han mos ado ya con bas an e exhaus i idad an o la in luencia de 1-lélde lin en la me a ísica ank u iana del jo en Hegel como, a su ez, la in luencia de Pla ón en las p opias concepciones hólde linianas, no nos amos a de ene en po meno iza esas dimensiones de la cues ión4’ —máxime cuando nues o p opósi o es el de mos a es a elación po ía di ec a, y no po ía indi ec a (lo cual exigi íaademáscomplica la cosa con e e encias, cuando menos, a Sehille , cuyo papel mediado en su ecepción de Pla ón es igual de Flen ich, U., Hegel ím Komexí. F ank u , Suh kamp, 1971. Tenemos aquí bien p esen e, además dci ya mencionado abajo de Die e Hen ich, el de Ch is - oph Jamme, «Fin angeleh ¿es Bu¿h». Dic j’hilosophi.s.he Ge neíns¿hn zwischen Hñlde /ín ami Hegel in Fuank u 1791-1800 (Bonn, Bou ie , 983). o las apo aciones de O o Póggele y ¡<laus Díising en el olumen colec i o Honubu g on ¿lc Hobe in ¿lc ¿íeu¡scben Geis esgeschích¿c, edi ado po Ch. mmmc y O. Pdggele , (S u oa , Kle -Co a. 1981). así como el poco comen ado pe o escia - ecedo es udio dc Oca i Piula s. An ígona >.‘ Pla ón en eí ¡o en Hegel (Baicciona, In eg al, 1989). 142 Manuel Ba ios Cosa es p egnan e en ambos, si bien en Hegel esul a más decisi o pa a su p on o ale - jamien o del oman icismo). Sí con iene, en cambio, pa a con ex ualiza ade - cuadamen e la inno ado a dimensión ilosó ica de esos esbozoshegelianos en e a sus an e io esposiciones de c í ica his ó ica a la posi i idad de la eli - gión c is iana desa olladas en Be na, acla a cie os elemen os del pensamien - o de Hólde linque Hegel eelabo a en dichos ex os. An e odo hay que ene p esen e que, po aquel en onces, el in en o más decidido de ebasa una ilo - so ía de la e lexión, en lo que és a iene dc concepción escindida de lo eal, lo ha emp endido Hólde lin, en é minos de una emp ana c í ica a Fich e. Es p e - cisamen e en la solapa de su ejempla de la G undiagede gesa n en Wissens - :ha isleh e ich eana (1794) donde Hólde lin edac a en 1795 un apun e ensa - yis ico, i ulado po los edi o es Juicio y se ; en el que a gumenía, con a Fich e, la imposibilidad de oma la au oposición del yo como lo absolu amen - e p ime o en los siguien es é minos: Allídonde suje o y obje o no solo es án unidos de mane a pu amen e pa — cM, sino que es án unidos de al mane a que no puede e ec ua se ningu - na pa ición sin daña la esencia de aquello que debe se sepa ado,allí y en ningún o o luga puedehabia se pu amen e de un se : como ocu e en el caso de la in uición in elec ual. Pe o es e se no debe se con undido con la iden idad. Cuando digo «yo soy yo», el suje o (yo) y el obje o yo) no es án unidos de al mane a que ninguna sepaíación pueda se e ec uada sin daña la esencia de aquello que debe se scpauado: al con a io. el yo sólo es posible po medio de es a sepa ación del Yo espec o al Yo. ¿Có no puedo deci ‘¡yo!’ sin au ocon - ciencia? Pe o, ¿cómo es posible la au oconciencia? Es posible po que inc con apongo a mí mismo, po que me sepa o (le ini mismo, pe o sin ene en cuen a esa sepa ación me econozco co no lo l]ismo en aquello q ie es a con apues o. ¿Pe o en qué medida como lo mismo? Puedo, engo que p egun a así, po que desde o o pun o de is a es á con apues o a si mis— mo. Po lo an o, la iden idad no es una unión del obje o y el suje o que u ie a luga pu a y simplemen e. po lo an o, la iden idad no es igual al se absolu ’. Pa a Hólde lin, el se absolu o, en su esencial unidad, no puede pensa se desde el suje o de es a p oposición de iden idad,po que es e suje o cons i uye ya de hecho un miemb o sepa ado den o de dicha elación. Ese se es p e io, po an o, al su gi de la au oconciencia, la cual implica un desdoblamien o suje o-obje o. sólo a pa i del cual se cons i uye la iden idad e lexi a que es p opia del Yo ich eano. Ese se supone, po consiguien e,una unidad p e - e lexi a, no condicionada po la sepa ación de suje o y p edicado desde la que se exp esa la esis de iden idad del Yo. y sólo en al medida esul a ese se -. Hólde lin. Sd,nI/í he We ke uuid B iú , h sg. y. (idn e M,e h, Da m’, ad . W B. 1989, omo 1. pp. 84(1—841 . Hay aducción, aquí lige amen e modi icada. de F. Ma ines Ma ,oa en Iú, ,oy, a, Mad id. Ilipciión, 1976. Hegel: una in e p e ación del pla onismo 143 unbeding , in-condicionado, o sea, absolu o. Y es o es lo nos in e esa ecalca aho a: que Hólde lin no sólo señala aquí la insu iciencia del concep o ich ea - no de un Yo pa a nomb a a ese se absolu o uni icado , sino la de la p opia es uc u a p edica i a del Juicio. Apoyándose en la e imología de la palab a alemana«U eil», Hólde lin en iende el juicio como U -Theilung, como «pa - ición o igina ia» o sepa ación en e sule o y obje o, que es la que hace su gi la au oconciencia. El se absolu o es algo o igina iamen e unido en e al ámbi - o de la e lexión,que siemp e es ablece escisiones, ígidas con aposiciones y, con ellas, la posibilidad de dominio de un elemen o sob e o o, la posibilidad de dogma ismo o. como ambién suele deci Hegel en aquellos años, de posi i - idad. Según es a c í ica al idealismo ich eano, lo único que en él cambia ía en e al dogma ismo ealis ase ía el que aquí ya no domina el no-yo, sino el p incipio subje i o de la yoidad; pe o és e segui ía siendo al in y al cabo o o in en o acasado de supe a aquel dualismo. Así, en su ad e encia de la inadecuación en e Juicio y Se , es e ex o de Hólde lin an icipa ya la pos e io c í ica hegeliana a la p oposición del en en - dimien o, an ce cana, como hemos is o, a oda su in e p e ación de Pla ón. Pe o no sólo es o. Pues lejos aún de o mula una doc ina como la de la p o - posición especula i a de la Fenomenología, el Hegel ank u iano sigue am - bién a Hólde lin en su in en o de ebasa odo el ámbi o e lexi o de la con - ciencia, en cuan o ámbi o gene ado de escisiones suje o-obje o,median e la in uición in elec ual de un p incipio uni icado . A ese p incipio uni icado , a esese p e io a la escisión, Hólde lin lo nomb a en Hipe ióncomo Na u aleza y concibe su mani es ación como belleza, en di ec a emisión a la eo ía pla ó - níca del e os. Desde el nomb e de la p o agonis a, Dió ima, has a las múl iples ec eaciones del mi o de e os como un daimonhijo de Po os y Penía, de abun - dancia e indigencia, que apa ecen ya en las e sionesp e ias de la no ela, incluido el F agmen o Thalia, soncons an es las alusiones en 1-lÉilde lin a diá - logos pla ónicos como Banque e o Fed o. Además de ello, la esis an idualis a del Hen kaí Pan (que al pa ece Lessing hab ía sos enido eso é icamen e, según el e elado es imonio de .iacobi en aquellas Ca as al S Moses Meo - delssobn sob e la doc ina de Spinoza, de onan ede la llamada dispu a del pan - eísmo) es aho a exp esamen e susc i a po Hólde lin en su Hipe ión, en el con ex o de las denominadas «con e saciones á icas», en las que de nue olos mo i os pla ónicos y neopla enicos son ecu en es. De es e modo, el p og a - ma hólde liniano exp esado ya desde las p ime as páginas del Hipe ión de «se uno con odo lo i ien e, de ol e , en un eliz ol ido de si. al Todo de la na u - aleza». ci a la epa ación del desga o de la conciencia que es inhe en e al cumplimien o de dicho p og ama en la in uición es é ica de un absolu o al que, en su in e p e ación, ambién apela ía el e os pla ónico. FI jo en Hegel. po su pa e. insis e menos en la dimensiónes é ica de es e se uni icado , pe o no desa iende en absolu o su ca ac e ización como amo ; an es al con a io, es és a la que o ien a en F ank u¡ odo el sen ido de su nue - a concepcion dc la e icidad o Si ílichkci en e a la Alo aliki kan iana,así 144 Manuel Ba ios Casa e. como su p oyec o de una nue a eligión capaz de supe a la posi i idad de la eligión c is iana.De ahí jus amen e el que es os esbozos ank u ianos en - gan a se designados, en i ud de lo que cons i uye su emá ica undamen al, como «Esbozos sob e eligión y amo ». En ellos no nos encon amos desde luego, o mulada an cla amen e como en Hólde lin,con una c í ica a la o ma del juicio;pe o sí en cambio con el o o aspec o del ensayo hólde liniano que si e de base a esa c í ica, es deci , con el pos uladode un se absolu amen e uni icado Y en cualquie caso lo que si esul a igualmen e e iden e es que pa en de una con o e siapa alela a la de Hólde lin con oda concepción gno - seológica dualis a.Dicha con o e sia es p ecisamen e la que lle a po ejem- pío a a i ma a Hegel, al comienzo de uno de esos esbozos, que «comp ende es domina Vi i ica a los obje os, en cambio, es con e i los en dioses»’ Y un poco más adelan e, en ese mismopasaje, de modo muy signi ica i o esc i - be Hegel, casi pa a aseando el comienzode aquel ex o de 1-I ilde lin que an es ci amos: Ahí donde suje o y obje o —o ]ibe ad y na u aleza— se piensan unidos de mane a al que na u aleza es libe ad, que suje o y obje o no son sepa a - bles, ahí es á lo di ino; al ideal es el obje o de oda e]igión. Una di ini - dad es suje o y obje o a la ez; no se puede deci que sea suje o cii oposi - cion a obje os > que iene obje os. i.>as sín esis eó icas se con ie en en en e amen e obje i as, en algo que se opone o almen e al suje o <Hegel piensa aquí en Kan y en oda ilo - so ía eo é icadel en endimien o>. La ac i idad p ác ica des íuye el obje - o y es en e amen e subje i a <alusión a Fich e>; únicamen e en el amo s )inos Lino con el obje o; aquí el obje o no domina ni es á dominado. Es e amo , con e ido po la imaginación en un se (Wesen). es la di inidad’’. Tenemos ya aquí la idea de que la imaginación an asea ace ca del más cie o sen ido de ese e os uni icado , al oma su esencia co no si uese o a dis - in a a la del mundo. Po su pa e, ambién la e lexión man iene la sepa ación en e los dos miemb os de la elación amo osa. La insu iciencia señalada po el jo enHegel en es os dos modos de ep esen a se la cosa co espondeasí po en e o a la de las dos e siones,pu amen e acionalis a o omán ica, del pla o - nismo que luego c i ica á en Be lín. F en e a ambos modos de comp ensión dualis a. el Hegel ank u iano conside a que en la in uición e ó ica de los aman es de compa i un único se se descub e una dimensión de lo eal que pe manecía ocul a. Pe o que odaes a concepción del amo comose absolu o uni icado depende di ec amen e en el Hegel ank u iano de una in e p e a - ción no dualis a de Pla ón. eso lo mues a con muchamayo e idencia esle o io agmen oque eza así: » HW, 1 (F ilbe SePu-jI en), p. 242. Hay ed. cas . de J. NI.> Ri palda. Lsc i o.s ¿le ju en/I.<¿l (41 [S.l Y Mad id, FCE. 1978, p. 241, Idein. Hegel: una in/e p e ación del pla onismo 145 Si se uni ica ahí donde en la na u aleza p e alece la e e na sepa ación, si se uni ica lo que es incompa ible, se p oduce la posi i idad. Loasí uni i - cado, es e ideal, es en onces algo obje i o, hay algo en él que no es suje o. Al ideal no lo podemos pone ue a de noso os; si lo pusié amos se ia un obje o. Y no lo podemos pone en e amen e en noso os, ya que en onces no se ia un ideal45. Si se ecue da aho a aquel pasaje de las lecciones be linesas en el que Hegel denunciaba dos posibles e gi e saciones de la idea pla ónica, pod á comp oba se cómo la a gumen ación es pa alela a és a que aquí di ige Hegel an o con a Kan como con a Fich e. El ex o sigue diciendo: La eligión es una con el amo El amado no es á opues o a noso os, es uno con nues o se ; a eces nos e nos solamen e anoso os mismos en él y luego, de echazo, es algo di e enle de noso os: un milag o que no llegamos a comp ende . Y, a englón seguido,Hegel glosa su p opues a de una Ve einigunsphilo - sophie, donde el amo ac úa comop incipio uni icado ,con es a ci a del Fed o pla ónico (25 1 a): El iniciado, que an es gozaba de la isión compie a de la belleza e e na, se sob ecoge inicialmen e cuando e un os o casi di ino que es una bue - na imi ación de la belleza o de o a idea inco pó ea, y le eco e un es e - mecimien o como los del p incipio; luego mi a con más a ención y ene - a en onces al amado como a un dios; si no emie a la ama de locu a. sac i ica ía an e el amado como an e una e igie, como an e un dios. Que, como sugie e el ex o, la mi ada más a en a del aman e46 descub a en el amado, no ya la mimesis de la belleza, sino el mismo as o sag ado de ese p incipio di ino, es lo que induce a Hegel a inco po a en cla e no dualis a la iloso ía pla ónica a su p opiame a ísica ank u iana del amo . Según es o, en la in uición e ó ica de la unión esencial con lo amado se da un pensamien o no abs ac o ni escindido del ideal, donde és e se mues a a la ez inmanen e y anscenden e a los suje os de la elación amo osa: el aman e e al amado como o o se , pe o al momen o, como un milag o, esc ibeHegel, lo e como un úni - co se consigo mismo. De es a mane a, no sólo la unción mediado a del e os pla ónico se cons i uye aquí en cen al —más aún: la peculia idad de Hegel es iba en hace de e os a un iempo undamen o y mediación. Po él supe an los aman es su se -sepa ado, abs ac o, y econocen su unidad esencial en una » Ibid.. p. 244; HEJ. p. 243. » Es a emá ica pe i e en el Hólde lin de madu ez, as~ en el penól im() e so de Andenken: «y el amo ambién ija ojos a en os». Heidegge ha p ocu ado escla ece la esencialidad de ese mi a a en o en la medida en que lo ija odo al undanien o en sus E íliu e angen zu Hiilde,-/ins Dicb ung’ ( ad. casídel, MI Val e de, Ba celona, A iel. 1983, p. 154>. 1 46 Manuel Ba ios Cas¿, e.s ins ancia p e ia a su cons i ucióncomo suje os. en la que uni icación y se son sínonímos. Abundando en es a lec u a no dualis a, en o o ex o de F ank u que se conoce con el i ulo de El espí i u del c is ianismo y su des ino comen aHegel que «Pla ón. pa a ep esen a al espí i u, es deci , lo di ino ue a de su limi a - ción, po un lado, y la comunidad de lo limi ado con lo i ien e, po el o o, sepa a lo que es ida pu a de lo limi ado median e unadi e encia en el iempo: ep esen a así los espí i us pu os como si hubie an i ido po en e o en la con - emplación de lo di ino y luego en la ida e enal sólo exis ie an con la con - ciencia oscu ecida de aquello»”. A la luz de eslas conside aciones, odo el ag - men o i ulado Dic Liebe, edac ado en e inales dc 1797 y p incipios dc 1799, cob a una nue a dimensiónque lo empa en a con aquella in e p e ación no mí i - ca de la anómnesis del Hegel be linés (De hecho, ya es odo un indicio de la p o - ximidad del diálogo pla ónico el que Hegel hable ahí de aman e y amado . Lo que l(>s aman es ecue dan en el o o no es, po an o, una ida p eexis - en e en un mundomí ico de las ideas si uado más allá, sino su unidad p imo - dial en cuan o se es i ien es. La eminiscencia p opiciadapo e os es la de aquello que exis ecomo p e io a k escisión de suje o y obje o. Eso p e io a odo juicio, a oda U — beilung, a oda pa ición o sepa ación espec o del o i - gen es, pa a el Hegel ank u iano, la o alidad conco dan e de la Vida en su ca ác e de unidad au ogene ada. El impulso euni icado de e os iende a eba - sa esas dos abs acciones que son cue po y espí i u, y posibili a así que el aman e econozca en el amado a esa misma o alidad i ien e, ep oduciendo de es e modo a ni el in e subje i o lo que en su gene alidad mues a el p oce - so dialéc ico de la ida, un p oceso que, como Hegel explica ahí. pa e de la union no—desa ollada y sigue el cu so de las oposiciones p o(lucidas po la e lexión «has aque el amo canecía la e lexión en una ausenciacomple a de obje i idades, qui ándole a lo opues o odo su ca ác e ajenos>”’. HW. 1. p. 386: clx ¡dEi, p. 357. i n iRiso a p opos ilo ic esí e I agí nen o. En la llíeo,ie VV : kaí,sgabe de Nl ol ¿len la., ucí y Mi che 1 apa ece i n í ecli a am e nie cíe spcíés del pasaje que acabam >5 dc Comen a , po aní o. cíe n o del conj un - lo cíe los dcníiíaiííados « Esbozos sob e eí ición y ssoío ,>. En su edie lón cíe los Esí iii, ,s le Jo en ¡ íd de Hegel. 1. M .‘ R i pal da lo sepa a de és os y lo ii u la « El a mo y la piopeda í ». ¿lii 1 e,. clii eco ic la po ¿ni ca de Luis íes Co ni a la denominación de es os ex os hegel i anos como Es¿ i os e¿iló gis ox de ji, ‘eni íd píi pa e de su p i inc cdi b . Ile olan u No h 1. así c ¡ í dcl i e nio al ie nali ‘o cíe p opí o .u isde s de III osí a la cen al i dad dc las p ecie i pie ‘ illeS eCOil(i nl Cas y pol i cas en el ~i í eil 1 lege 1? 1—>, ci c í~> es cí ie Ii ay azones> i iVg cas pa a el piocede edilo ial de R i pal cia, sc es o que la e si oíl de i — i i a de ese ex o es p ís e i o al e s o. conc e amen e, dc ciioñoli ny i c íl o de 1 798—99; pe o s< o p i 1 e — 1-a e s i da 1; í -eci ící a 1 lege 1 cii las iíí isolas lee h;ís q ‘¡e ící oc líos esbíizí is sob e eligión y amí.í . Po 1 o deíííás. la alíe na i a ca e i icológico pci qcíc es pcíiíiico y~ ice e sa, al como Michel lhe inisseíí ha dc: (ci íd idi> a p > ipós i > del 1 lege 1 dc nl ado e, e i su Jbgcl.s ú/u e ¿i ,, í bso/ , e i Chis ¿ ís li,olíi giS — hi -~io/í. isí -lis-u- Tí ík íds (He í il, (le O u sic’, 1 98 1 y ¡ o cío e po huí ni desea ¡líos ecaí e í más h e u es qí Le la sí lle a eis dii icí ex I ’ sc gc cii el 111 liii o ¡ ciad di í-eci;í eoíí 1;> s cciii sicíe ae iones p ecedeií es, y e cii es e caso 1 ;í apa ición dci e ‘lía ic la p opi cd ;íd coilio ele ílenio de pos i i iciad quc iii e ic e 1 i ’ ic ación cn e los aman es nace. cli el sc no de p eoc ipac i í íes dcc la adaiííe íí e ci o ológicas. Ibid. p. 246; ¡dEi. p. 263. Hegel: una in e p e ación del pla onismo 147 Es e es, en suma, el p ime cla o esbozo de una concepción dialéc ica en Hegel. Po lo demás, como es sab¡do, Hegeldeses ima á bien p on o la mme - dia ez de es a uni icación, pasando a conside a que la con adicción no se supe a o almen e en lo absolu o5’. La sus i ución de la ca ego íade Vida po la de Espí i u ae á consigo la de la dialéc ica en e suje os de amo po una dia - léc ica en e suje os de pode , la amosadialéc ica del amo y del escla o, como ía de alumb amien o del espí i u. Pe o en cualquie caso, lo que aho a nos in e esaba y c eemoshabe mos adosu icien emen e es has a qué pun o es e p ime esbozo hegelianode unadialéc ica de la ida esul a deudo , ambién, de una singula lec u a de Pla ón. En conclusión: aho apuede en ende se mejo po qué en sus Lecciones sob e la his o ia de la iloso ía el Hegel de madu ez, con a iniendo su consi - de ación esencial de que o ma y con enido de un pensamien o cons i uyen de consuno su e dad, se ha is o p ecisado, en el caso de Pla ón, a comenza des - lindandod ás icamen e o ma mí ica y con enidoespecula i o. Dos son las cla - es undamen ales as eadas a lo la go del p esen e abajo y que a nues o jui - cio pe mi en explica es o: una nos la ha p opo cionado el esc i o de la época de Jena sob e la elación en e el escep icismo y la iloso ía, en el que Hegel ha conside ado la dialéc ica pla ónica del Pa ménides como una o ma más depu ada de escep icismo que no concluye en un esul ado pu amen e nega i - o, síno que se consuma en una e dad especula i a supe io La o a pis a nos la ha p opo cionado un aspec o de i ado de la in luencia de Hólde lin en el jo en Hegel, es o es: la c í ica de la iloso ía de la e lexión en gene al y, en pa icula , de la o ma del Juicio (o, según di á Hegel más a de, de la p oposi - ción del en endimien o), como base pa a su concepción del amo como abso - lu o se uni icado . Laconjugación de ambas cla es pe mi e comp ende mejo po qué la lec u a no dualis a del pla onismo que Hegel ha lle ado a cabo ya desde la época de F ank u , en bene icio de la a iculación de su p opia ilo - so ía de la uni icación, le ha impulsado a dis ingui las o mulaciones «mí i - cas» de o o mundoque apa ecen en los diálogos pla ónicos —pe o ambién las o mulaciones no menos mí icas de odo ipo de dualismo me a ísico— de las o mulaciones especula i as de la iden idaddialéc ica de suje o y obje o, de libe ad y na u aleza, o de alma y mundo. Es a necesidad de dis ingui en e o ma mí ica y o ma especula i a se ha agudizado además desde el p eciso ins an e en que Hegel ha pues o en cues ión los p incipios uni icado es inmedia is as de la Ve einingungsphiloso~hie y, í)i¡ e;ízsí-b i¡i. 1-1W, II. p. 96: úTan ís eo no se haga ale la iden idad, hay que hace ale la selsa aciói En la medida en que iden idad y sepa ación se con aponen la una a la s a, ambas son absolu as; y si la iden idad debe consolida se a base de aniquila la escisión, ambas peímauíeeen coíí - u apoes as. La i loso ía iene que hace jus icia a la sepa ación dc suje o y obje o; pe o en cuan o la ponecíimci an ; bsoiu a co nil la denudad con apues a a la sepa ación, sólo la pone condicionada- unen e: del iííisnío mod í que ulla al iden idad —condicionada po la aniq íilación dc los ccín apues css— es asimismo ela i a. Pe o po eso el alsscsliíí í husmo es la iden idad de la iden idad y la no-iden idad; con ap ine yse unc, es án al íííism i iemp í en élíí, Hay ací. cas , a ca go de Juan An cinic, Rcíd í— goez loos. Mad id, Alianza, 1989, ydc Mu Ca menPa edes, Mad id, Teenos, 1990. 148 Manuel Ba ios Casa es consiguien emen e, se ha apa ado del p oyec o de una «mi ología de la azón» o mulado en 1796 en El más an iguop og ama de sis ema del idealismo ale - mán; y odo ello en la misma medida en que, como él mismo esc ibie a a Sche - lling en aquella amosa ca a echada en 1800, signo biog á ico pa a muchos de la on e a en e el jo en Hegel y el Hegel madu o, ~<el ideal ju enil u o que oma la o ma de la e lexión, con i iéndose en sis ema». Po lo mismo, su base ex ual a la ho a de sos ene unalec u a no dualis a del pla onismo ha de i - ado de las o mulaciones mí icas del e os en Fed o, dependien es aún en el jo en Hegel de una me a ísica i alis a del amo , a las o mulaciones especu - la i as del eje cicio dialéc ico y el au o no imien o de las de e minaciones del pensa en Pa ménides o So is a. Pe o aunque ambién en es a ace a el camino hegeliano hacia el sis ema se ha ido some iendo a los igo es de la pacien e a ea del concep o, oda ía en las lecciones be linesas sob e la his o ia de la iloso ía la e ocación de Pla ón ha gua dado memo ia de la p o unda inspi a - ción que aquella an igua dialéc ica supo concede a los p ime os a isbos de una iloso ía del espí i u.