Catequesis franciscana en el S. XVII. Catecismos y doctrinas cristianas
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LOS FRANCISCANOS EN EL NUEVO MUNDO (SIGLO XVII) Universidad Internacional de Andalucía
Comisión Nacional del V Centenario. Instituto de Cooperación Iberoamericana. Consejería de Cultura y Medio Ambiente de la]unta de Andalucía. Patronato del V Centenario de Huelva. Comisión Episcopal para el V Centenario. Universidad Hispanoamericana de Sta. María de La Rábida. Caja de Ahorros de Huelva. Industrias Químicas de Huelva. Afinsa-Central de Peregi"inaciones. Ayuntamientos de Palos de la Frontera, Huelva y Moguer. Universidad Internacional de Andalucía
Actas del III Cong reso Internacional sobre LOS FRANCISCANOS EN EL NUEVO MUNDO (siglo XVII) La Rábida, 18-23 de septiembre de 1989 Editorial DEIMOS, S.A. Glorieta del Puente de Segovia, 3.Telf.479 23 42 28011 MADRID Universidad Internacional de Andalucía
PRESIDENCIA DEHONOR Excmo. Sr. D. JOSE RODRIGUEZ DE LA BORBOLLA Presidente de la Junta de Andalucía. Excmo.Sr.D. LUIS YAJiílEZBARNUEVO Secretario de Estado para la Cooperación Internacional e Iberoamérica y Presidente de la Comisión Nacional del V Centenario. Rvrno.P. Fr.JOHN VAUGH Ministro General de la Orden Franciscana. Excmo. Sr. D. JAVIER TORRES VELA Consejero de Cultura de la Junta de Andalucía. Excmo.Sr.D. CARLOS AMIGO VALLEJO Arzobispo de Sevilla y Presidente de la Comisión Episcopal del V Centenario. Excmo. Sr.D. MANUEL EUGENIO ROMERO CASTILLA Presidente de la Diputación de Huelva y del Patronato del V Centenario. Excmo. Sr.D. RAFAEL GONZALEZ MORALEJO Obispo de Huelva y Presidente de la Comisión Diocesana del V Centenario. Rvdo. P. Fr.ANTONIO ENRIQUEZ GUERRERO Ministro Provincial de la Provincia Bética Franciscana. Excma.Sra.Da.PILAR PULGAR FRAILE Alcaldesa de Palos de la Frontera. Excmo. Sr. D. JUAN CEADA Alcalde del Ayuntamiento de Huelva. Excmo. Sr. D.FRANCISCO DlAZ OLIV ARES Alcalde del Ayuntamiento de Moguer. Director:Dr.PAULINO CASTAJiílEDA (Universidad de Sevilla). Vicedirectores: Fr.LUIS BLANCO (Monasterio de La Rábida). Dr.PEDRO BORGES (Universidad Complutense de Madrid). Secretario: Dr.JUAN MARCHENA (Universidad de Sevilla). © Reservados los derechos de propiedad Fotodeportada: José L.delas CuevasBatlle I.S.B.N.: 84·86379-12·1· Depósito legal: M. 14.765·1991· Composición: DEIMOS. Glorietadel Puentede Segovia, 3• Te!. (91) 479 23 42 -28011 Madrid· Imprenta FARESO, S. A.. Paseo delaDirección, 5 . 28039 Madrid. Universidad Internacional de Andalucía
CATEQUESIS FRANCISCANA EN EL S. XVII. CATECISMOS Y DOCTRINAS CRISTIANAS. Por Dr. JOSE SANCHEZ HERRERO Universidad de Sevilla 1. La documentación empleada Estudiar ia enseñanza de la doctrina cristiana en América durante el siglo XVIL especialmente por obra de los franciscanos, nos obliga, como es lógico, a buscar y basarnos en documentación cierta Nuestras investigaciones se han orientado, en primer lugar, hacia la búsqueda de catecismos o tratados de doctrina cristiana y similares, publicados en América y para ser aiií utilizados, de autores franciscanos, lo que nos dará ias líneas fundamentales de la, que podemos llamar, catequesis franciscana Pero entendemos, como ya lo hemos hecho en otras ocasiones, que no podemos conocer el desarrollo de la enseñanza de la doctrina cristiana en América durante el siglo XVIi, en general, y tampoco de la catequesis franciscana en particular, si no conocemos lo que sobre dicho tema decretaron los concilios y sinodos americanos del mismo siglo. Por ello, y ésta es la parte por nosotros más estudiada, hemos dirigido nuestras investigaciones en este sentido, realizando un minucioso estudio de lo que los concilios y los sinodos celebrados en América durante el siglo XVil, hasta ahora conocidos, promulgados por los respectivos obispos, algunos franciscanos, muchos no franciscanos, decretaron sobre la enseñanza de la doctnna cristiana, juntamente con otras cuestiones afines. a. Los autores catequistas franciscanos y sus obras. Ninguna aportación nueva y original podemos hacer en este campo. El P. Manuel Castro y Castro O.F.M. en su exhaustivo trabajo en el II CongreUniversidad Internacional de Andalucía
382 JOSE SANCHEZ AERRERO so sobre Los FrancLIccanos en el Nuevo Mundo (s&lo XVI), titulado Lenguas indígenas americanas transmitidas por los franciscanos del siglo XVI (l), nos proporciona una lista de autores franciscanos y sus obras catequéticas, no sólo del siglo XVI, sino de los fallecidos hasta 1651, con obras aparecidas, al menos. hasta 1650. Seria suficiente con citarlo, pero en orden a que este trabajo quede Lo más completo posible daremos unas listas de autores y obras por orden diabético. 1) Juan de ACEVEDO. (Sanguesa 1551. 28 de enero de 1593 salió para Yucatán. Falleció el 18 de marzo de 1624). /1/ Arte breve de la lengua yucateca Inédita /2/ Instrucciones catequírticac y morales para los indios, en idioma y ucateca Inédita 2) Marcos AGUADO. (De la provincia de CastiIla, entre los siglos XVI y XVII). /3/ Catecismo en lengua de los indios. Inédito. 3) Antonio ALEJOS. (Indio natural de Chalchihuita (Zacatecas). Provincial de la de Zacatecas de 1613 a 1616). 141 Homilías sobre los emngelios de todo el ano, en lengua de Zacatecas. Inédito. /5/ Doctrina de la lengua pima. Inédito. 4) Agustín de AVILA. (Valenciano. Pasó a Guatemala en 1593. Falieció en 1630). /6/ Libro de la explicación de la doctrinn cristiana, en lengua quiché. Inédito. 5) Luis de BOLANOS. (Marchena 1550. En 15 75 llega a Asunción (Paraguay). Falleció en Buenos Aires el 11 de octubre de 1629). /7/ Omciones, en lenguaguaraná. inédito. /8/ Catecismo de la doctrina cristiana, en Lengua gumaní. Inédito. /g/ Vocabulario guamní-espmiol y espmiol-guaraní. inédito. /lo/ Gramática guarani. Inédito. (1) M. Castro y Castro, "Lenguas americanas transmitidas por los franciscanos del siglo XVI". En Actas del II Congreso Internacional sobre Los Fmc&canos en el Nuevo Mundo (siglo XVI). h Rábiia. 22-26 sopthbrc 1987. Madrid. 1988,485-572. Universidad Internacional de Andalucía
CATEQUESIS FUNCISCANA . . . 383 Parece que escribió "un arte, que por su humildad no dió a la imprenta", y "tradujo . . . la doctrina y catecismo, que se canta en aquellas cuatrocientas lenguas" (2). 6) Juan CORONEL. (Torija (Guadalajara) h. 1569. En 1590 ó 1593 se embarcó para Yucatán. Falleció en 1651). /11/ Discursos predicables, eon otras diversas mat&s espirituales y con la docthnn cristiana y los artículos de la fe . . . México, en la imprenta de Diego Garrido, por Pedro Gutiérrez, 1620. /12/ Doctrina cristiana, en lengua maya . . . México, en la imprenta de Diego Garrido, por Comelio César, 1620. /13/ Doctrina cristima, en lengua maya. /14/ Arte para aprender la lengua maya 7) Juan GUASCO. (Murcia, a Mijico. Entre el siglo XVI y XUII). / 151 Sermones varios, en lengua mejCcana. Inédito. 8) Jorge de LEON. (Probablemente natural de Santiago). /16/ Arte y vocabulario de la lmigua copanabatía. Inédito. 9) Carlos de MENA. (Valladolid (Yucatán). Falleció en 1633, siendo guardián de Mococha). 1171 Sermones y opúsculos, en lengua de Yucatán. Inédito. 10) Pedro MENDEZ SOTOMAYOR. (De origen gallego. En 1581 tomó e1 hLbito en San Francisco de Guatemala Nombrado provincial en 1612. Fallecih a la edad de 75 años). /18/ Arte, vocabulario y sermones, en lengua de Guatemala. Inédito. 11 ) Juan de MENDOZA. (Mejicano. En 1564 hace la profesión religiosa en el convento de San Francísco de Guatemala Falleció el 2 de agosto de 1619). / 191 Doct~ina cristzana, en lengua rnejtcena. Inédito. /20/ Flos sanctorum o vidas de los santos, en lengw cachiqwl. Inédito. /21/ Pláticas doctrina1t.s sobre los evangelios de todo el año, en cachzquel. Inédito. (2) M. Castro y Castro, "Lenguas indígenas. . . ". art. cit. 555. Universidad Internacional de Andalucía
981 JOSE SANCHEZ HERRERO 12) Diego de OLMOS. (Natural de la ciudad de Cuzco. Vicario provincial en 1653). 1221 Gramática de lo lengua general del Cuzco. Lima, 1633. 13) Luis Jerónimo ORE. (Guamanga (Perú) 1554. En 1620 nombrado obispo de Concepción o Imperial de Chile. Falleció el 3 1 de enero de 1629). 1231 Symbolo catholico indiano, en el cual se declaran los mystmws de la fe contenidos en los tres symbolos cathólicos. apostólico, niceno y de San Athanasw. Contiene asi mesmo una desc+ción del nuevo orbe y de los naturales. Y un orden de ens&rles la doctrina christiam en las dos lenguas generales, quichua e aymanrá, con un confesionario breve y cathecismo de la comunión . . . Lima, Antonio Ricardo, 1598. El autor vino a Europa para intentar su publicación Estuvo en Roma y Nápoles y se publicó en 1604 (3). 1241 Orden de enseñar la doctrina cristiana en las lenguas quechua y aymará. Lima 1598. Forma parte del Símbolo. /25/ Rrtual o manual de párrocos. Nápoles, 1602. Za. edic. Rztuale seu manuale peruanum . . . Neapoli, apud 10. Iacobum Cartinum et Constantinum Vitalem, 1607. 1261 Arte y uocabulario en lar dos lenguas quechua y aimam. Manuscrito. 1271 Sermones de las dominicas y fiestas del año, en los dos lenguas quechua y aimará Manuscrito. 14) Francisco PAREJA. (Auñón (Guadalajara). En 1595 pasó a Florida Faiieció el 25 de enero de 1628). 1281 Cathecismo en lengua castellana y timucuana, en el qual se contiene todo lo que se les puede enseñar a los adultos que han de ser baptkdos . . . México, Vda de Pedro Balli, 16 12. 1291 Cathecismo y breve exposición de la doctrina cristiana, muy util y necesaria así para los españoles como para los naturales, en lengua castellana y timicuana, en modo de preguntas y respuestas. . . México, Vda de Pedro Balli, por C. A. César, 161 2. 1301 Confeswmmb en lengua castellana y timuquana, con algunos consejos para animar al penitente. Y assi mimo van declarados algunos efectos y prerrogatiuas deste sancto sacramento de la confessión. Todo muy útil y provechoso, assí para que los padres confessores sepan instruir al penitente como para que ellos aprendan a saberse confessar. México, Vda de Diego López Dávalos, 16 13. (3) A. de Egmia, Historta de lo Iglesia en la Amdrica Española Desde el Descubrimento hasta los comienzos del siglo XIX. Hemisferio Sur. Madrid, 1966, 251. Universidad Internacional de Andalucía
CATEQUESIS FRANQüCANA . . . 385 /31/ Arte y pronunciación en lengua timuquana y castellana. México, Juan de Ruiz, 1614. /32/ Catecismo y examen para los que comulgan en lengua castellana y timucuana México, 1614. 1331 Catecismo en lengua timucuana y castellana, en la qual se inrtmyen y catequizan los adultos infieles que han de ser cristianos. Y no sem menos útilpara los ya cristianos. . . México, Juan Ruiz, 1627. 15) Juan PEREZ DE ESPINOSA. (Toledo. En 1580 pasó a Michoacán. Obispo de Santiago de Chile, nombrado el 12 de mayo de 1600. Faileció en 1622 en el convento de San Francisco de Sevilla). 1341 Arte y vocabulario completo del rdioma concho. 16) Sebastián de RIBERO. (Hacia 1570 era confesor de españoles e indios y predicador en lengua mejicana). 1351 Vocabulario en lengua otomi. Inédito. 1361 Diólogo de la doctrina cnitiana, en mejicano. Inédito. 17) Juan de TORQUEMADA. (Torquemada (Paiencia) h. 1563-1565. Pasó siendo niño a Méjico. Murió en 1624 en Tlaitelolco). /37/ Comediasen lengua mejicana. No se conocen, ni se han conservado. 18) Francisco de TORRALBA. (Madrid, 1551. En 1573 pasó a la provincia de San José de Yucatán. Murió en Mérida el 4 de noviembre de 1624). 1381 Sermones de dominicas y santos para predicas todos los días, en lengua maya Inédito. 19) Miguel VAL (De la provincia de Aragón pasó a la del Santo Evangelio. Murió en 1643). 1391 Comparaciones uarkss en las dos lenguas castellanas y mejicanas. Inédito. 20) Francisco VALERA. (Procedente de la provincia de Santiago. En 1599 pasó para Guatemala Murió en 1630). 1401 Calepíno de Valera. diccionario de varios idiomas ind+mu de Guatemala Inédito. 21) Juan Bautista VISEO, conocido siempre como fr. Juan Bautista. (Méjico, 1555. Falleció en 1613). Universidad Internacional de Andalucía
JOSE SANCHEZ HERRERO en 1564 el de Santa Fe de Bogotá, y, finalmente, en 1605 el de Charcas o La Plata por bulas de Paulo V a petición de Felipe m. En cuanto a las diócesis, teniendo en cuenta las divisiones por archidiócesis, pero más la actual división por naciones, son: Méjico (archidiócesis): Méjico (1530), Oaxaca (1534), PuebIa de los AngeIes (1525), Guadalajara (1548), Michoacán (1536), Yucatán (1561), Chapas (1539). Durango (1620). Guatemala: Guatemala (1534). Santo Domingo (archidiócesis): Santo Domingo (1520). Concepción de lavega (1511). En 1528 Clemente VI1 unió ambas diócesis. Cuba: Santiago de Cuba (1511). Puerto Rico: Puerto Rico (1511). Colombia (archidiócesis): Santa Fe de Bogotá (1549. 1564 arzobispado), Cartagena (1534), Popayán (1546), Santa Marta (1534). Venezuela: Coro, después Caracas (1531). Peni (archidiócesis): Lima (1541). Cuzco (1536), Tmjí110 (15 77), Huamanga o Ayacucho (1609), Arequipa (1609). Ecuador: Quito (1546). Boloiia (archidiócesis): Charcas, luego Sucre (1552, 1563). La Paz (1605), Santa Cruz de la Sierra (1605). Paraguay: Nuestra Sefiora de la Asunción (1547). Chile: Santiago de Chile (1557), Imperial-Concepción (1564). A~entina: Tucumán (1570), Buenos Aires (1620). Concilios y sínodos americanos celebrados durante el siglo XVI Antes de detenemos a estudiar los concilios y sínodos americanos del siglo XVII daremos una lista resumen de los celebrados en el siglo XVI, que fueron en muchos casos fundamento o anticipación de los que se celebrarían en el siglo XVIL La edad de oro de la celebración de los principales concilios americanos corre entre 1550 y 1630. Por orden cronológico se sucedieron los siguientes: - Lima 1,1551-1552 (14). (14) R. Vargas Ugarte, Concilios Limenres 1, Lima, 1952, 7-93. Universidad Internacional de Andalucía
CATEQUESIS FRANCISCANA . . - - Méjico 1, 1555 (15). - Méjico 11, 1565 (16). - Lima 11, 1567-1568 (17). - Lima 111, 1582-1583 (18). - Mbjico 111, 1585 (19). - Lima IV, 1591 (20). Con esta edad de oro de los concilios provinciales americanos coinci dió la época de celebración más abundante de sínodos diocesanos: - Santu Domingo 1,1539 (21). - Santiago de Guatemala 1 ¿1539-56?. - Santi* de Guatemala II i15.99-56?. - Sm Juan de Puerto Rico 1, 1547. - Popayán 1, 1555. - Santa Fe 1, 1556 (22). - Popayán 11, 1558. - Com-Venezuela-Caracas 1, (15 63-80?. - Santiago de Guatemala 111,1566. - Quito 1,1570 (23). - TucumánI, 1572. - Santo Domingo 11, 1576. - Santa Fe II, 1576 (24). (15) J. Tejada y Ramuo, Col~cción de Cánones y de todos los Concilios de la Iglen<i de España y Amériur, vol. 5, Madrid, 1859, 129-179. (16) J. Tejada y Ramuo, Colecciún de Cánoms . . . ob. cit., 5, 207-216. (17) R. Vargas Ugarte, Cowzlios Lrnrenseg ob. cit., 1, 95-257. (18) R Varras Uprte, Conc%twios Limenses, ob cit. 1, 261-375. (19) J. Telada y Ramuo, Colección de Cúnones, ob. cit. 5,522-636. (20) R Vargas Ugme, Concdros Limenses, ob. cit., 5, 3 7S388. (21) Pucden vcrse listas de sinodos americanos en J. M. ArancibiaN. Dellaferrera, Las sinod*>s ddl antiguo Tucumún cela&rados por frny Fernmtdo de Trejo y Smabria 1597, 1606, 1607. Edicin critica con mtroducción y notas preparada por.. . Buenos Aires, 1978, 21 22. A. Garcia y García, "Introducción". Sínodo de Santurgo de Cuba de 1681. Sinodos Amer~canos 1. Madri&Salamanca, 1952, XXII-XXIV. A. Garcia y Garciq "El Derecho CanDnico y el Descuhrmiento de Amér?ca". Derecho Canónico y Pastoral a los Deseubrtmigntos Lusa Españoles y Perspcctnvrs de Futuro. XX Semana Luso Espa7lola de Dereqho Cmón~co. Salamanca, 1989, 42-44. (22) M. G. Romero, Fray Juan de los Barrras y la Eu~nseliLaeión del Nuevo Reino. Bogoti, 1960, 459-487. (25) R. VargasUgarte, Contdws Limeases, oh cit. 2, 154.173. (14) "Documentos para el estudio de la catequesis en Colombia". Ecteszaatrca Xaue+iena 5, 1955, 473480. J. M. Pacheeo, Ei cutectmso del Ilmo. Sr. don Luis Zapata de Cárdenas 161-228. Universidad Internacional de Andalucía
JOSE SANMEZ HERRERO - Mérida 1, L1582-87?. - Manila I, 1582 (25). - Lima i, 1582 (26). - Imperial-Concepción de Chile 1 ¿ 1584?. - Lima 11, 1584 (27). - Lima-Yungay IiI, 1585 (28). - Santiago de Chile 1, 1586. - Lima-Yaurasbamba IV, 1586 (29). - Lima-San Cristobal V, 1588 (30). - Lima VI, 1590 (31). - Lima VIi, 1592 (32). - Lima-PiscobambaVIII, 1594 (33). - Quito Ii, 1594 (34). - Quito-Loja IiI, 1596 (35). - Lima DI, 1596 (36). - La Plata o Charcas 1, d1597-16027. - Tucurnán-Santiago del Estero 1, 1597 (37). - Lima-Huartaz X, 1598 (38). (25) Sínado dz Manila de 1.582. Sínodos Americanos, 8. Estudio introductorio, glosa y transcripción de los textos sinodalea por José Luis Ponas Camiiña. Madrid, 1 QRR (26) CIWC. Centro Intercultural de Documentación. Sínodos diocesanos de santo Toribio. 1582-1604. CIDOC No. 1. 1970. Serie Segunda: Sinodos diocesanos Apdo. 479. Cuernavaca, México, 1-15. (27) CIDOC. Fuente No. 1. 17-24. (281 CIDOC. Fuente No. lo. 25-82. (29) CIWC. Fuentes NO. 1, 83-105. (30) CIWC. Fuentes No. 1, 107-124. (31) CIWC. Fuentes NO. 1, 125-133. (32) CIWC. Fuentes fl. 1, 165-167. (33) CIWC. Fuentes NO. 1,.16%202. (34) Constituciones sinodales hechas por el Ilmo. sor. Don fr. Luis Lopez, mes tro m sancta theologk obispo de Quito, del Consejo del rey nuestro señor. Año de 1594. (35) Constituciones rmodales fechas por el ilmo. señor Don fray Luis Lopez, mestro m sancta theologk obispo de Quito del Consexo del rey nuestro señor, en este año de 1596. (36) CIWC. Fuentes No. 1, 202. (37) J. M. Arancibia-N. Maferr~a, Los Sinodos del Anea Tucum'n.. . ob. cit. (38) CIWC. Fuentes NO. 202. Universidad Internacional de Andalucía
CATEQUESIS FRANCISCANA.. . Concilios y Sínodos americanos celebrados durante el siglo XVII. - Lima V, 1601. Celebrado por el anobispo santo toribio de Mogrovejo, 11 al 18 de abril. Sus actas han llegado hasta nosotros en una publicación actual. Lo hemos estudiado. No aporta nada sobre la catequesis(39). - Santo Domingo, 1622-1623. Celebrado por el arzobispo fr. Pedro de Oviedo S.O.C, 21 de septiembre de 1622 al 26 de enero de 1623. Sus actas han llegado basta nosotros en una publicación actual. Lo hemos estudiado. Lo citamos con el número 7 (40). - Santa Fe de Bogotá 1625. Celebrado por don Hernando Arias de Ugarte, 6 de enero al 25 de mayo. Sus actas han llegado hasta nosotros en una publicación actual. Lo hemos estudiado. Lo citamos con el número 8 (41). - La Plata o Charcas (hoy Sucre) 1, 1629. Celebrado por el arzobispo don Hemando (o Fernando) Arias de Ugarte, 28 de enero-29 de septiembre. Sus actas han llegado hasta nosotros en una publicación actual. Lo hemos estudiado. Lo citamos con el número 10 (42). - Lima Xi, 1600. Prsumiblemente celebrado por santo Toribio de Mogrovejo. No se conservan sus actas (43). - Lima XIi, 1602. Celebrado por el arzobispo santo Toribio de Mogrovejo, 16 de julio. Sus actas han llegado hasta nosotros en una publicación actual (44). (39) CIm. ~ucntern~. 1, 203-218. (40) C De Armcllada, "Actas del Concilio Pmvioeial de Santo Domingo (16221623)". MisswnalioH~niu, 27 (1970) 129252. (41) "Documentos para el estudio de la Catequesis en Colombia". Ederióstica Xaoerram 5. 1955, 491-503. Según la transcripcián hecha por J. Restrepo Posada y publrada en Eclcs&tica Xauerimia XIV (64) 16 7-1 76. (42) Ji Velasco. "W. Concilio Provincia de Charcas de 1692" (confundido es 1629). MissionuIioHkpunicu, 79130. (43) F. Cantelar Rodriguez, Colección Sinoda1 "Lumbnto de Echevnio': Catalogo. ZI. Salamanca, 1987, número 2.346. (44) CIDOC. Centro Intmultural de hcumentacion. Sinodos dwces<mos da santo Toraüio, 1582-1606. CIDOC. Fuentes NO. 1. ob. cit. 203-218. Universidad Internacional de Andalucía
- Río de la Plata en Asunción 1, 1603. Celebrado por el obispo fray Martín Ignacio de Loyola O.F.M., 6 de ocmbre ai 2 de noviembre. Sus actas han llegado hasta nosotros en una publicación actual. Lo hemos estudiado. Lo citamos con el número 1 (45). - Lima XIIi, 1604. Celebrado por el arzobispo santo Toribio de Mogrovejo, 16 de julio - 31 de julio. Sus actas han llegado hastanosotros en una publicación actual (46). - Santa Fe de Bogotá 111, 1606. Celebrado por el obispo don Bartolomé Lobo Guerrero, 21 de agosto al 2 de septiembre. Sus actas han llegado hasta nosotras en una publicación actuai. Lo hemos estudiado. Lo citamos con el número 2 (47). - Tucumán-Santiago del Estero UI, 1606. Celebrado por el obispo fray Fernando de Trejo y Sanabria O.F.M., en Santiago del Estero, 23 de abril a1 10 de junio. Sus actas han llegado hasta nosotros en una publicación actual. Lo hemos estudiado. No trata el tema de la catequesis (48). - Tucurnán-Santiago del Estero IV, 1607. Celebrado por el obispo fray Fernando de Trejo y Sanabria O.F.M., en Santiago del Estero, 28 y 19 de septiembre. Sus actas han llegado hasta nosotros en una publicación actuaL Lo hemos estudiado. Lo citamos con el número 3 (49). - Caracas Ií, 1609. Celbrado por el obispo fray Antonio de Alzega O.F.M., (1605-1610), 5 al 12 de octubre. Existen sólamente citas y referencias de este sínodo en el de Santiago de León de Caracas de 1687. Celebrado por el obispo don Diego de Baños y Sotomayor (50). - Santo Domingo 1% 1610. Celebrado por el arzobispo fray Cristobai Rodríguez Suárez. O.P., 30 de junio-l de julio. Sus actas han llegado (45) F. Mateos "1Sl primer concilio del Kio de la Plata en Asunción (1603)'', Missionalia Hiqaneca XXVI, 19ó9, 257-359. (46) CIWC. Centro Intercuiturai de DocummtaciOn. Sínodos diocesanos de santo Toribio, 1582-1604, CIWC. Fumtes NO. 1, oh cit., 219-235. (47) J. M. Pacbeco, "Constituciones smodales del sinodo de 1606. cdebrado po~ don Bartolomi Lobo Guerrero", Ecclesúrrticn Xaucriana 5, 1951, 153-201. (48) J. M. Arancibia-N. Dellaferrera, "Los sinodos del Antiguo Tucumán . . . " art. cit. F. Mateor. "Sinodos de1 obispo de Tucumin fray Hernando de trejo y Sanabria (1597, 1606 y 1607)", MissionalzaHiJeonica, 27, 1970, 257-340; 28, 1971, 5-75. (49) J. M. Arancibia-N.Dellaferrera, "Los sinodos del Antiguo Tucumán. . . " art. cir F. Mateos, "Sinados del obispo de Tucumán . . . "art. cit. (50) Sínodo de Santiago de León de Caracas de 1687. Sinodos Americanos 5. "introducción" de H. Santiago-Otero. A. Garcia y Garcia y J.M. Soto Rábano% MadríbSaiammca 1986. XXIII. Universidad Internacional de Andalucía
CATEQUESIS FRANUSCANA . . . hasta nosotros en una publicación actud Lo hemos esnidido. Lo citamos con el número 4 (51). - Santiago de Chile II, 1612. Celebrado por el obispo fray Juan Pérez de Espinosa O.F.M. Sus actas han negado hasta nosotros en una publicación actual (52). - Lima XIV, 1613. Celebrado por el arzobispo don Bartolomé Lobo Guerrero, 10 de julio al 28 de octubre. Sus actas han Uegado hasta nosotros en una publicación actual. Lo hemm estudiado. Lo citamos con el número 5 (53). - Santa Fe de Bogotá IV, 1614. Cita este sínodo A. García y García (54), pero pensamos que es muy dudosa su celebración El arzobispo don Bartolomé Lobo Guerrero murió el 8 de enero de 1609. Su sucesor fray Juan de Castro O.S.A. faiieció en 1611 y no llegó a entrar en la diócesis. A su sucesor Pedro Ordoñez se le notificó su episcopado en 1611; entró en la capital de la diócesis en febrero de 1613 y faiieció el 11 de junio de 1617, prácticamente no tuvo tiempo de celebrar sínodo. Su sucesor, don Hemando Arias de Ugarte, no negó hasta el 15 de agosto de 1617 (55). - Popayán 111, 1617. Celebrado por su obispo fray Juan González de Mendoza O.S.A. No conocemos más que los títulos de las constituciones del sínodo. Lo citamos con el número 6 (36). - La Paz 1, 161 7. Celebrado por su obispo don Pedro de Valencia, criollo, 1616-1631, 27 de junio. No conocemos sus actas (57). - Panama 1, 1620. No conocemos sus actas (58). (51) 0. Gómcz Parente0.F.M.. "Sinodo dioeeíano de la Española m el sño 1610". Archiuo Ibero-Amm'cmo 52, 1972, 6991. (52) C. Oviedo Cavada, "Sinodos y concilios chilenos 15847.1961". Histoda 3, 1964, 7-86. (53) Sínodos de Limade 2613 y 1636 Sinodos Amnicmios 6. Con "htroducci6n" de J.M. Soto Rábanos. Madrid-Saiamanca 1987. (54) Sínodo de Santiago de Clrbn de 1681. Sínodos Americunos l. "Intmdwccii>n" dc A. Garcia y Garcia, Madrid-Salamanca 1982. XXIU. (95) A. de 1;gaña. Historio da ?h Igfcsia m IPAmépitd. . . ob. cit. 513-514. (56) f. Restrepo Posada, "El Sinodo Diocesano de 1617", Pofzaydn (números 214218, de julio de 1950). (5 7) A. de Egaña, Histo~ia de la &lesin Amnzcaia . . . ob. cit. 376. (58) S910 lo cita A. Garcia y Garcia, Sinodo de Snntizgo de Cuba de 1681. SínodosAmnicanos 1. ob. cit. XIII. Universidad Internacional de Andalucía
S9 8 JOSE SANCHEZ HERRERO - La Plata-Charcas II, 1620. Este año era arzobispo de Charcas fray Jerónimo de la Tiedra O.P., 1616-1625. No conocemos sus actas (59). - Tmjiiio (Perú), 1623. Celebrado por el obispo deon Carlos Marcelo Corne. Por julio-agosto de 1623 celebró el primer sínodo tmjiliense. El 15 de agosto se publicaron las sinodales. No obtuvieron vigencia práctica No conocemos sus actas (60). - ¿San Juan de Puerto Rico Ií, 1624?. Marco A. Rodriguez León afma en relación con este posible sínodo: "El 31 de mano de 1624 el obispo Bemardo de Balbuena le comunicó al rey que había convocado sínodo diocesano para Pascua de Resurrección. En carta enviada al rey en 1624, como hemos indicado antes, el prelado señalaba que en Puerto Rico se habían celebrado dos sínodos y que el tercero sería convocado por éL Sin embargo, hasta el momento no existe pmeba documental de que en realidad el obispo Balbuena celebrara el anunciado sínodo. En 1645 el obispo Fray Damián López de Haro indicaba que no existían constituciones sinodales en Puerto Rico. Según el historiador Vicente Murga, tal va pudo celebrarse el sínodo y es posible que en la invasión holandesa de 1625 se quemaran todos los documentos cuando fue incendiada la ciudad de San Juan y la biblioteca del obispo Balbuena Según Murga ninguna de las antiguas parroquias de la isla conserva copia del sínodo. De tal forma que queda aún la interrogante de si verdaderamente el obispo Balbuena celebró sínodo diocesano en Puerto Rico" (61). - Impenal-Concepción de Chile 11, 1625. Era obispo de la diócesis fray Luis Jerónimo de Oré O.F.M., 1620-1630. Lo cita A. García y García (62). A de Egaña afma que ''por 1625 comenzó su gira apostólica hasta llegar al archipiélago de Chiloé . . . Aprobó el sistema ideado por los jesuítas de hacerse ayudar en la doctrina cristiana por medio de seglares más instmidos (véase más adelante esta cuestión), fiscales colocados en los centros adonde no podían llegar los misioneros, y que, por intercesión de los jesuítas y concesión del gobernador Pedro Osores de moa, estaban exentos de todo servicio personal y eran nombrados por el gobernador según las temas propuestas por el superior jesuita de la misión" (63). (59) Sólo lo cita A. García y Garcia. Sínodo de Santtogo de Cuba de 1681. Sino dosArnericanos 1. ob. cit. XIIL (60) A. de Egaña, Histork de In Iglesia en lo America. . . ob. cit. 332. (61) Sínodo de San Juan de Puerto Rico de 1645. Sínodos Amcricamr 4. "Introducción" de Marco A. Rodriguez León. MadridSdamanca 1986, XVL (62) Sínodo de Santiugo de Cuba de 1681. SSnodos Americanos 1. ob. cit. XXIIL (63) A. de Egaña, Historia de lo Iglesia en Amirica . . . ob. cit. 252. Universidad Internacional de Andalucía
CATEQUESIS FRANCISCANA . . . S99 - Santiago de Chile III, 1626. Celebrado por su obispo don Francisco Gonzála de Salcedo, 19 de abril-20 de diciembre. Sus actas han llegado hasta nosotros en una publicación actuai. Lo hemos estudiado. Lo citamos con el número 9 (64). - Santo Domingo N, 1626. Citado por A. García y García (65). - Ayacucho fiuamanga 1, 1629. Celebrado por su obispo don Francisco Verdugo, 28 de julio al 6 de agosta. Sus actas han llegado hasta nosotros en una publicación actual (66). - Asunción de Paraguay 11, 1631. Era obispo fray Cristóbal de Aresti O.S.B., 1628-1 635. Lo cita A. García y Garcia (67). - Vahdoli&Comayagua-Honduras 1, 1631. Lo cita A. García y García (68). - Lima XV, 1636. Celebrado por su arzobispo don Fernando (Hernando) Arias Ugaete, 18 al 27 de enero. Sus actas han llegado hasta nosotros en una publicación actual. Lo hemos estudiado. Lo citamos con el número 11 (69). - Tucumán-Cordoba VI, 1637. Era obispo de la diócesis fray Melchor hlaldonado y Saavedra, 1632-1661. Lo cita A. García y García (70). - Arequipa-Perú 1, 1638. Celebrado por su obispo don Pedro de Villagómez, 1632-1640, 19 al 30 de diciembre. "Novedad del mismo fue la determinación adoptada de hacer catecismo en lengua puquina, hablada, junto con la quechua y el aimara, en la región de la actual provincia litoral de Moquegua, y la cláusula sinodal de crear escuelas en los poblados indígenas" (71). (64) C. Oviedo Cavada, "Sinodo diocesano de Santiago de Chile celebrado cn 1626. por el Ilustrisimo Señor Francisco Gonzáiez de Sdcedo. Transcripción, introducción y notas de Fr. Carlos Oviedo Cavada, O. de M. Obispo Tit. de Benevento y Auxiliar de Concepci6n". Instituto de Historia de la Universidad CatÓiica de Chile, Historin 3, 1964,313-360. (65) Sínodo de Santiago de Cuba de 1681. Sinodos Americanos 1. ob. cit XXlU (66) CIDOC Ccntro Intaculturd de Documentación. Francisco Verdugo, ConstC tuciones synodales del obispado de Guamang~ (Perú 1629). Fuentes No. 8. 1970. Serie Segunda: Sinodos diocesanas Apdo. 479. Cuernavaca. MCxico. (67) Sinodo dg Santiago de Cuba de 168t Sínodos Americanus 1. ob. cit. XXIII. (68) Sinodo de Santiago de Cuba de 1681. Sinodos Americanos 1. ob. cit. XXIII. (69) Sinodos de Lima de 1613 y 1636, ob. cit. (70) Sínodo de Santiqgo de Cuba de 1681. Sínodos Amer~canos l. ob. cit. XXIII. (71) A. de Egaüa, Hirtorin de la Iglesia en la América . . . ob. cit. 323. Universidad Internacional de Andalucía
«)O JOSE SANCHEZ HERRERO - La Paz II, 1638. Celebrado por su obispo don Fcliciano de la Vega, 7 al 15 de noviembre. Sus actas han llegado hasta nosotros en unapublicación actual (72). - Santo Dommgo V, 1638. Era anobiio fray Facundo de la Torre O.B., 1632-1640. Lo cita A. García y García (73). - San Juan de Puerto Rico 111, 1644? 1647?. Lo cita k García y García (74). - San Juan de Puerto Rico N, 1645. Celebrado por su obispo fray Damián LOpez de Haro, trinitaria, 30 de abrii al 2 de mayo. Sus actas han llegado hasta nosotros en una publicación actuai. Lo hemos estudiado. Lo citamos con el número 12 (75). - Buenos Aires 1, 1655. Celebrado por su obiio fray Cristóbl de Mancha y Velasco O.P., 4 al 19 de abril (76). - Santiago de Chile 111, 1670. Celebrado por su obispo fray Diego de Humansoro O.F.M., 1659-1676. Lo cita A. García y García (77). - Santiago de Cuba I, 1681. Por orden de S.M. lo celebró don Juan García de Palacios, obispo de Cuba, junio. Sus actas han llegado hasta nosotros en una publicación actual Lo hemos estudiado. Lo citamos con el número 13 (78). - Santo Domingo 11, 1683. Celebrado por su artobispo fray Domingo Fernández Navarrete O.P., 1677-1685 ó 1686, terminó sus trabajos el 5 de noviembre de 1683 (79). - Arequipa 11, 1684. Celebrado por su obispo don Antonio de León, (727 CIDOG Centro Intaculturd de Documentación. Feliclano de Vega, Constituciones sinodales del obispado de Ntra Sra de la 4sl del Pertí, 1638. Fuentes No. 9, 1970. Serie Scgunak Sinodos diaccsanos. Apdo. 479. Cuernavaca. México. (73) Sínodo de Snntiago de Cuba de 1681. Sínodos Ammcanos 1. ob. cit. XXDL (74) Sinodo de Sonti7go de Cuba Síwdos Americanos 1. ob cit XXIV. (75) Sínodo de San Juan de Puerto Rico de 1645. Sínodos Americanos 4. MadridSdamanca 1986. (76) Manuscrito 9.1.673 de la Biblioteca de la Red Academia de la Historia (Madrid). (77) Sinados de Snnriaga de Chile de 1680 y 1763. SínodosAmericanos 2. ob. cit. IX. (78) Sinodo de Santiago de Cuba de 1681. Sinodos Amnicano~ l. MadridSalamanca 1982. (79) A. de Egaña, Historia de la &le& m la América . . . ob. cit. 791. Universidad Internacional de Andalucía
CATEQUESIS PRANUSCANA . . . 401 9 al 28 de enero. Sus actas han llegado hasta nosotros en una publicación actual (80). - Santo Domingo IIL, 1685. Celebrado por su azzobispo fray Domingo Fernández Navarrete O.P. (81). - Caracas II, 1687. Celebrado por su obispo don Diego de Baños y Sotomayor, 31 de agosto al 6 de septiembre de 1687. Sus actas han Uegado hasta nosotros en una publicación actual. Lo hemos estudiado. Lo citamos con el número 14 (82). - Santiago de Chile IV, 1688. Celebrado por su obispo fray Bernardo Carrasco de Saavedra O.P., 18 de enero. Sus constituciones han llegado hasta nosotros en una publicación acmd Lo hemos esnidido. Lo citamos con el número 15 (83). - LSan Juan de Puerto Rico V, 1697?. Fue obispo de San Juan de Puerto Rico fray Francisco de Padilla, Orden de la Merced, que tomó posesión en 23 de junio de 1684. En 1694 renunciaba a la sede y se trasladaba a la iglesia de San Lorenzo de la Barranca (hoy Bolivia), donde murió a mediados de 1700 (84). Parece imposible su celebración. Lo cita A. García y García (85). De la lista proporcionada se deduce los siguiente. Hemos incluído un total de cuatro concilios provinciales y cuarenta sínodos. De diez de estos sinodos no hay más que una referencia bibliográfica, por lo que, sin determinar de manera documentada si se celebraron 0 no, preferimos no tenerlos en cuenta y no hablar de elios, por lo que restan treinta sínodos celebrados. En cuanto a su celebración, la época de mayor auge son los cuarenta primeros años del siglo XVII, en ellos tuvieron lugar 25 de los 34 concilios o sínodos (73,52 O'), mientras que en los Últimos sesenta años sólo se celebraron nuwe (26,48 %), en la decena de los cuarenta uno, en la de los (80) CIWC Centro Intcrcultural de Docurnmt~ión. Fuentes N*. 12. 1971. Reproducción anastiska de la edición de Lima, por loqh de Conmeras, año de 1688. (81) A. de Egda. Historia de lo Iglesia en la Aménca . . . ob. cit. 791. (82) Sínodo de Santiago de León de Caracas de 1687. Sínodos Americanos 5. Madrid-Salamanca 1986. (83) Sinodoi de Santiago de Chile de 1688 y 1763. Sinodos Americanosf. MadridSalainama 1983. (84) Lopetegui-Zubillaga, Hrrtorin de la Iglesia cn la Arnért.cn Espnñola Desde el Descubnmiento harta comienzos del siglo XIX. México. América Central Antiilns Madrid 1965,805-807. (85) Sínodo de Santiago de Cuba de 1681. Sínodos Amer~canos l. ob. cit. XXN. Universidad Internacional de Andalucía
498 J08E SANCHEZ HERRERO que fueren muchachos de menor edad de doce años, será todos los dias, advirtiendo de no llamar a ninguno de los que estuvieren ocupados en obrajes, por provisiones del Gobierno, porque a los tales les dirán la doctrina christiana en los mimos obrajes'' (5,pág. 35, c. 11). Finalmente, podemos hablar de la situación en razón de su conocimiento da la doctrina cristiana, o por su situación en relación con la conuerszón. Los sínodos y concüios hablan de ahijados (13, pág. 8, c. VI), ignorantes (7, pág. 189, c. VII), recien convertidos (la, pág. 40, c. XXIII), "y. . . los demas que no la supieren" (9, pág. 33, cs. 4). Para que los curas conocieran quienes estaban obligados ala catequesis y quienes cumplían con esta obligación, los concilios y sinodos mandan que los tengan "el libro que debe tener de los nombres de todos, chicos y grandes" (1, pág. 341, c. 4), "un tablero en el que se inscriban los nombres de los esclavos, criados y niños menores de doce años" (8, pág. 494, c. VI), "hagan padrones de todos los niños y niñas de sus doctrinas desde edad de diez años abajo" (9, pág. 331, c. 1). d) Los responsables de la catequesis, Debemos distinguir entre el conjunto de personas que tenían alguna responsabilidad con la catequesis y los catequistas propiame~te dichos, comenzamos por los primeros. Muchas son las personas a las que los concilios y los sínodos hacen responsables de alguna manera de la catquesis, de la enseñanza de la doctrina cristiana por ellos mismos o sus delegadm, del cumplimiento de todo lo mandado en rclación con ello o de no impedir esa misma enseñanza. Dentro de la familia se implica y se recucrdan las obligaciones de los padres (2, pág. 483, c. 1; 8, pág. 494, c. VI; 12, pág. 22, c. U; 13, pág. 9, c. WII), tutores (13, pág. 8, c. VI). Más allá de la familia se recuerda, también, la obligación de 10s vecinos (15, pág. 45, c. 111, pág. 58, c. 1). Desde el punto de vista político se recuerdan las obligaciones de los corregidores (S, pág. 484, c. 2). Si nos fijarnos en lo que podríamos llamar el nivel social o saci-económico, se recuerdan Ias obligacione* de los pobleros (3, pág. 209, c. 19), encomenderos ("y ningún encomendero . . . se entrometa a estorbarla maliciosamente" (2, pig. 484, c. 2), "y mandamos a los eucomenderos y pobleros que no lo impidan, so pena que sean multados" (3, pág. 209, c. 191, "permit~endo los dichos doctrinarios que los encomenderos saquen de ella antes de la dicha edad, sirviéndose de elios" (6, pág. 707), "y los encomenderos de los indios están obligados a instruir a sus hijos y súbditos'"l2, pág. 22, c. 11); amos 13, pág. 8, c. VI); dueños Universidad Internacional de Andalucía
CATEQUESIS FRANCISGANA . . . 409 (8, pág. 494, c. VI); 12, pág. 22, c. 11) o sefiores de esclavos (4, ~ág. 13, t. 111), señores de ingenios (4, pág. 84, t. 4), mayordomos o mayordomos de haciendas (4, pág. 13, t. 3; pág. 84, t. 4; 15, pkg. 58, c. 1) y gañanes (15, pág. 58, c. 1). Si hablamos de la catequesis propiamente tal o de los verdaderos catequistas, los concilios y sfnodos citan a lo6 pastores, ministros, curas, pkows, doctrineros, visitadores, sacristanes, fiscales y los mismos muchachos catequizandos: muchachos, indios, chinas, personas que mejor supieren la doctrina cristiana Finalmente se refieren a las obligaciones de los padrinos y de los maestros de escuela, de quienes hablaremos m& adelante. Dentro, pues, de la catequesis propiamente tal la obligación primera y fundamental recaía sobre el curu, quien debía cumplir o hacer cumplo todo lo mandado en relación con la enseñanza de la doctrina cristiana El cura recibe los nombres ge~erales de ministro, -en una omsión encontramos el título de "ministro de los indios" (13, pág. 168, c. VIII) que, sin duda, se refiere no sólo a los curas sino a cualquier persona que tuviera encargo de ensefiar a los indios-, pastor (8, pág. 492, c. 11) o, más concretamente, párroco (7, pág. 189, c. VII), título similar al de cura, que es el título más usado. Dentro de los curas se habla del cura doctrinero. Los curas podían ser tanto del clero secular como del regular (10, pág. 91, Doctrina per Parrochos). Entre sus obligaciones destacamos las de predicar la Palabra de Dios o el Evangelio, reunir la catequesis y ensefiar en ella la doctrina cristiana para españoles e indios los domingos y fiestas y los otros días entre semana, por si mismo, si no estuviera lqitimamente impedido, o por otros, si lo estuviera, debiendo estar presente a ella con atención y gavcdad y no gastar el tiempo en hablar con el encomendero (1, pág. 341, c. 3), colocar en la iglesia la tabla de la doctrina cristiana, confeccionar listas o padrones de todos los obligados a asistir a la catequesis, tener libros para su formación teológica y moral, poseer los catecismos por los cuales se manda en los concilios y sínodos ensefiar la doctrina cristiana, aprender las lenguas indígenas, traducir a las lenguas nativas los catecismos, preocuparse por la catequesis, bautismo y recepción de los otros sacramentos por los adultos, especialmente indios, negros o etíopes, examinar los libros que los adultos llevaran consigo a América y quitarles todos los prohibidos, preocuparse por las escuelas, visitarlas, comprobar si se enseña en ellas la doctrina cristiana, examinar a los maestros que han de enseñarla, visitar la feligresía para saber como se les enseña y cual es el estado de conocimiento de ia doctrina cristiana, visitar todos los pueblos o estancias de su dependencia. De todos estas cuestiones hemos hablado o hablaremos puntualmente. Universidad Internacional de Andalucía
410 JOSE SANHERRERO Los concilios y sínodos americanos hablan de los curas doctrineros, esto es los curas encargados de doctrinas, estancias, chacras, encomiendas, ingenios, trapiches, viñas, etc., donde se encontraban reunidos o recluidos los indios o donde trabajaban. Se les manda prácticamente lo mismo que a los curas, con algunas notas específicas. Los curas doctrineros debían decir misa, predicar la Palabra de Dios o la doctrina cristiana y enseíiarla en todas las iglesias de su partido o de su dependencia (9, pág. 331, c. Za; 13, pág. 168, c. VIII). Como tenían bajo su diiección diferentes iglesias pertenecientes a diversas doctrinas o estancias, chacras, etec., el sínodo de Santiago de Chiie de 1626 manda que: "no se contenten los padres doctnneros con hacer doctrina los domingos y fiestas en los lugares más cómodos de sus doctrinas, sino que todo el tiempo vayan visitando todos los pueblos y estancias, de manera que en un mes los tenga visitadas'" (9, pág. 33, cs. 4). Ante esta ausencia obligada del cura en la catequesis de sus diferentes estancias, se organiza ésta de otro modo. Por ello "dejen en cada estancia o chacra señalados dos muchachos para que todas las mañanas, antes de salir al trabajo, digan la doctrina a la puerta de la iglesia a toda la gente de servicio, indios y negros y a los demás que no la supieren" (9, pág. 333, cs. 4). Algo parecido parece mandar el sínodo de Popayán de 1617 cuando pide en su c. 81: "Que deben sacar los doctrineros tres indios de cada pueblo" (6, pág. 708), sin duda para que, recibida una mejor preparación, regresaran a sus respectivos pueblos y enseñaran cada dia la doctrina cristiana. De todos modos permanece como ideal la enseñanza de la doctrina cristiana a los indios todos los dias: "los doctrineros junten a los indios menores de doce años y a las indias de nueve todos los dias dos horas por la mañana y dos por la tarde y en los dias festivos les enseñen la doctrina cristiana" (12, pág. 40, c. XXIII). Como entre los indios se darían muchas situaciones diferentes en cuanto al aprendizaje de la doctrina cristiana y, en general, no estarían en muy buenas disposiciones de aprenderla, se manda que los misnos misterios se enseñen de modo diferente a unos que a otros, para que todos las entiendan (9, pág. 329, c. 1). Pero también los curas se podían ayudar por otros catequistas: los sacristanes, los fiscales y los mismos muchachos que aprendían la doctrina cristiana Los sacristanes de los pueblos de españoles tenían como obligaciones: tocar la campana para que los nmos asistan a la catequesis (2, pág. 485, c. 2). componer u organizar a los niños y estar presente durante la celebración de la catequesis (14, pág. 46, 44). ALgún sínodo habla también de la obligación de los sacristanes de enseñar la doctrina cristiana a los nmos, niñas y gentes de servicio, pero estando presentes los curas (2, pág. 483 y 485, c. 2). Sin embargo, otros sínodos admiten esta obligación sólo cuando los curas estuvieran impedidos (12, pág. 23, c. 11). Universidad Internacional de Andalucía
CATEQUESIS FRANCiSCANA . . . 41 1 Para los pueblos de indios se buscan también otros catequistas intermediarios El sínodo del Río de la Plata de 1603 habla de losfijcales y sus obligaciones: "Es muy necesario que en todos los pueblos haya fiscales que se ocupen en servicio de las iglesias y de los padres, y para que puedan cumplir con sus obuiones que son muchas. como es ir por indios a las chácaras, buscar los amangevados, hqer barrer y limpiar la iglesia, juntar cada di los muchachos a la doctrina, visitarlos para sauer si rezan" (1,pág. 345, c. 8). Los fiscales, pues, debían juntar o congregar los niños para la doctrina (1, pág. 342, c. 7, pág. 343, c. 81, parece que también enseñarla (1, pág. 341, c 4). aunque no lo deberían hacer, pues ''porque de encomendarla a los fiscales y muchachos para que la digan, resulta que los caciques e indios ladimos tengan por afrenta el decirla, pareciéndoles cosa de muchachos". En Último término, en cado de hacerlo, debería estar presente el cura (1, pág. 341, c. 3). Los mismos muchachos o nmos que debían asistir y asistían a la catequesis se podían convertir en catequistas El sínodo de Chile de 1626 manda que todas las noches se enseñe la doctrina cristiana "dejando uno de ellos sefialado, que más bien sepala doctrina, que la enseñe a los demás" (9, pág. 331, c. l), "dejen en cada estancia o chacra señalados dos muchachos para que todas las mañanas, antes de salir al trabajo, digan la doctrina a la puerta de la iglesia a toda la gente de servicio, indios y negros y a los demás que no la supieren" (9, pág. 333, cs. 4). En el mismo sentido parece que se manifiesta el sínodo de Popayán de 1617, que manda: "que deben sacarlosdoctrineros tres indios de cada pueblo" (6, pág. 709, c. 81). Pero, como ya los hemos dicho al hablar de los fiscales, el sínodo del Rio de la Plata de 1603 no quiere que los muchachos fueran catequistas (1, pág. 341, c. 3). El sínodo de Caracas de 1687 no pide que los muchachos o niños sean catequistas que enseñen la doctrina cristiana en ausencia de los curas, sino que participen junto con éstos en ello, y así manda: "Después de media hora de este ejercicio (explicación y enseñanza de la doctrina cristiana) mandará a dos nmos de los más aprovechados, que repitan de memoria el dicho Catecismo o una de las cuatro partes de él y explicará un misterio" (14, pág. 45,43). El sínodo de Santiago de Cuba de 1681 pide que enseñe a los indios la doctrina cristiana, en último término, "iapersom que mejor supiere" (13, pág. 9, c. VU). Por último, los concilios y sinodos americanos hablan de los vrn'tadores y sus obligaciones en relación con la catequesis. Se trata, sin duda, de los visitadores provinciaies o sinodales, quienes "en sus visitas examinen a los indios de toda edad la doctrina cristiana y misterios de nuestra santa fe, y si los hailaren ignorantes en cosa de tanta importancia para su salvaUniversidad Internacional de Andalucía
412 JOSE SANHERRERO cien por descuido o negligencia de sus doctrineros, pene y corrija a los di- - dios doctrineros con las penas que quedan impuestas" (9, pág. 334, cs. 10). e) Modos, medios y procedimientos de catequesis. Los concilios y sinodos americanos distinguen entre la enseñanza de la doctrina cristiana para los españoles y para los indios y otros sometidos, aunque, en la mayoría de los casos, hablan indistintamente de la catequesis, sus modos, medios y procedimientos tanto para unos como para otros. Para mejor enseñar la doctrina cristiana a los indios, el sínodo del Rio de la Plata en Asunción (Paraguay) de 1603, manda: "que haya reducciones de indios. Porque hay muchos indios cristianos en estas provincias que no pueden ser enseñados, unos por estar en partes muy incómodas y peligrosas para poder ser visitados de los curas, otros por estar muy repartidos y divididos en diversos lugares por sus encomenderos . . . los mandase reducir a partes cómodas para ser doctrinados, pues el bien espiritual ha de ser preferido a todo interés terreno" (1, pág. 342, c. 7). Otros concilios y sínodos constatan la situación de los indios reunidos o agrupados en diferentes centros y lugares: pueblos, poblados, estancias, doctrinas, encomiendas, chacras, ingenios, trapiches, viñas, etc. Esta situación permitía, por una parte, la enseñanza de la doctrina cristiana a todos agrupados en estas concentraciones, pero, al ser tantas, no había curas para cada una de ellas, por lo que se impone la necesidad de visitarlas por parte del cura, continuamente, concretando el sínodo de Chile de 1626 "de manera que en un mes las tengan visitadas" (9, pág. 333, cs 4). Y el dia que el cura visitaba el poblado (o similar) indio y decía la misa y predicaba la doctrina cristiana "en alguna de las iglesias de su partido, todos los comarcanos . . . vayan a oir misa. . . para que asistan a la doctrina y oigan misa" (9, pág. 331, cs. 2; 15, pág. 36, c. IV). Hablamos ahora de los diferentes tipos, modos y medios de enseñanza de la doctrina cristiana: - Predicación de la Palabra de Dios, explicación del Santo Evangelio del domingo y día festivo, predicación de la doctrina cristiana Los concilios y sínodos americanos mandan que todos los domingos y fiestas de guardar y, especialmente, los domingos de Adviento y Cuaresma, se lea, al menos literalmente, se predique, se explique o comente el Evangelio del día "o lo hagan declarar a otra persona id6nea" (4, pág. 13, t. 111; 7, pág. 189, c. VII; 7, pág. 229, c. XIII; 12, pág. 23, c. 111). El conciüo provincial de Santo Domingo, 1622-1623, pide que en la fiesta de alguno de los Universidad Internacional de Andalucía
CATEQUESIS FRANCISCANA . . . 415 misterios de la fe, como la Encarnación, Circuncisión, Transfvación y otros "después de la letra del Evangelio en ella misma, expongan los arcanos de los misterios ocurrentes lo más claramente que puedan" (7, pág. 19 1, c. ViII). El sínodo de Lima de 1613 extiende esta explicación del Evangelio del día a "los días de Cuaresma, más acomodados" (5, pág. 37, c. IV). Algunos sínodos concretan que se hará "al ofertorio" (14, pág. 45.41) o "después de la ofrenda" (12, pág. 23, c. III), vuelto al pueblo, de manera que "habiendo predicado un cuarto de hora, más o menos, avise al pueblo que a la tarde se ha de explicar la doctrina cristiana" (14, pág. 45, 42). También podía hacerse acabada la misa "conforme a su suficiencia les hará una exhortación, acabada la misa, sobre el Evangelio" (9, pág. 331, c. 23. Esta predicación de1 Evangelio en la misa era algo distinto de la catequesis de la doctrina cristiana, pues el sínodo de Caracas de 1687 advierte: "Habiendo predicado un cuarto de hora, más o menos, avise al pueblo que a la tarde se ha de explicar la doctrina cristiana" (14, pág. 45, 42). Sin embargo, también dentro de la misa cabía la posibilidad de predicar o exponer los puntos más importantes de la doctrina cristiana El sínodo de Bogotá de 1606 manda: "todos los domingos y fiestas de yndios prediquen los curas a sus yndios en la lengua la explicación de la doctrina. . . y para facilitar más ésto, el Catbedrático, con el ayuda que se le señaiare, traduzga por vía de sermones el cathecismo grande del P~N que es declaración de toda la doctrina" (2, pág. 484, c. 2). El de la La Española de 1610 ordena: "los curas declaren al pueblo los domingos de Adviento y los siguientes hasta la dominica in Passione inclusive las cosas contenidas en la dicha tabla (véase más adelante) al tiempo que dixeren la misa mayor y después del oficio, y lo que deüo no se pudiere leer y declarar en un domingo, se lea y declare en el siguiente" (4, pág. 13, t. iII). El de San Juan de Puerto Rico, 1645, concreta: "que en la declaración del Evangelio tengan cuidado de ir instruyendo al pueblo en los Artículos de la Fe, los Diez Mandamientos, los Mandamientos de la Iglesia, los Sacramentos, con mayor cuidado en los de la Penitencia y Eucaristía . . . y de la Bula de la Santa Cruzada'' (12, pág. 23, c. 111). El de Santiago de Cuba de 1681 enumera cuales son los principales misterios o artículos de la fe que se debían enseñar al pueblo: Santísima Trinidad, Encarnación, Nacimiento de Jesús y su adoración por los Reyes, Pasión y Muerte de cristo para redimirnos, Resurrección, Ascensión, Venida del Espíritu Santo y Eucaristía (13, pág. 6, c. 1). - Swmones. Intimamente unido al punto anterior es el de los sermones, que en realidad no es más que una explicitación Esta predicación dominical o festiva el sínodo de Lima de 1613 manda que se escriba en forma de sermones (recuérdese que el Tercer Catecismo del ConciIio de Universidad Internacional de Andalucía
JOSE SANCHEZ HERRERO Lima de 1582-83 está escrito en forma de sermones): "Los curas de indios que escriban todos los Sermones que predicaren y los guarden para enseñarlos al visitador, que los examinará" (5, pág. 37, c. N). Si duda se trata de una precaución frente a posibles inexactitudes o expresiones poco ortodoxas. En la catedral de L'ma, como sin duda en las otras catedrales americanas y en todas las españolas, se confeccionaba una lista de sermones anuales para los domingos y fiestas, encomendados a los canónigos o los religiosos de las diferentes órdenes religiosas presentes en la ciudad. En 1613 se hizo "de nuevo" para aquella ciudad e incluía unos 68 días (5, pág. 70, c. XVIII). El sínodo de Caracas de 1687 distingue entre la capital "donde hay presencia de sermones" y en lo restante de la provincia "donde son muy pocas las ciudades y pueblos en donde se haga, y en los lugares cortos, en los partidos de indios y negros, nos consta que regularmente no se hace, de que se sigue la ignorancia y la ceguedad" (14, pág. 55, 71). - La tabla de la doctrina crlitiana Otro procedimiento para enseíiar al pueblo la doctrina cristiana consistía en coEocarla escrita con letra legible, sobre una tabla, y colgada en un lugar que todos pudieran ver y leer. Así lo recuerdan el sínodo de La Espaíiola de 1610 y el concilio provincial de Charcas de 1629 (4, pág. 13, t. 111; 10, pág. 91, Curati per se). Este medio fue impuesto por primera vez en el concilio de Valladolid de 1322 (86). - La procesión. El sínodo de Caracas de 1687 recuerda otro procedimiento para dar a conocer la doctrina cristiana: salir en procesión por las cdes cantándola Ordena dicho sínodo: "Mandamos se guarde la santa costumbre que ha habido en esta ciudad, de que sus Curas saquen en procesión los domingos y fiestas de la Cuaresma, la gente de servicio, cantando por las calles las Oraciones, el Credo y los Mandamientos hasta llegar a la Catedral, en donde se predica y explica la Doctrina Cristiana, y queremos se haga lo mismo, no sólo en los domingos y fiestas de la Cuaresma, sino también en los domingos de Adviento y en todas las demás ciudades, villas y lugares de este nuestro Obispado, sin exceptuar las estancias y haciendas" (14, pág. 47, 47). Este procedimiento lo hemos encontrado (86) J. Sáncher Harero, "La legislacií>n conciliar y sinodal hispana de Los siglos XII a mediados del XVI y su influencia wi la enseñanza de la doctrina &tiLos tratados de doctrina cristiana". Revistn Es&zñola de Trologí& 46, 1986, enero-diciembre. 208. Universidad Internacional de Andalucía
con anterioridad en los sinodos de Valencia de 1657 y 1687. También lo incluye el de Calahorra de 1698 (87). - La catequesis. El método tradicional, a. que se le dedica un mayor espacio de las decisiones sinodales. es la catequesis Se comenzaba por hacer señal mediante el toque de las campanas convenientemente (2, pág. 485, c. 2); 6, pág. 708, c. 6; 7, pág. 189, c. VII; 8, pág. 494, c. VI; 13, pág. 6, c. 1; 15, pág. ~45, c. V). Sobre dias y horas ya hablamos más atrás. En cuanto al método a emplear, lo primero que debía tener el cura era un "tablero en el que inscriban los nombres de los esclavos, criados y niños menores de doce años" (8, pág. 494, c. VI), o un "padrón que tuviere hecho" (9, pág. 331, c. l), o un "Ebro que debe tener de los nombres de todos, chicos y grandes" (1, pág. 341, c. 4). Los sinodos piden que los curas sepan de memoria la doctrina cristiana o un catecismo determinado, por ejemplo el sínodo del Rio de la Plata en Asunción, 1603, manda: "y tengan la Doctrina y Catecismo que hizo el padre fray Luis de Bolaños, que es el sobredicho, el cual sepan de memoria" (pág. 341, c. 3). El cura explicaría la doctrina cristiana durante un cierto tiempo, "media hora" y "después mandará a dos niños de los más aprovechados que repitan de memoria el dicho Catecismo o una de las cuatro partes de él y explicará un misterio" (14, pág. 45, 43). A continuación el cura debía preguntar o examinar a los dos "examinar lo que saven, unavez o unos y otravez a otros, alabando a los diligentes y animando a los descuidados" (1, pág. 341, c. 4), "y los examine en la doctrina cristiana estando todos juntos, a cada uno en particular en presencia de los demás, y a los que hallare que no saben de memoria por lo menos derecho el Padre Nuestro y Ave María y los Mandamientos de Dios y de la Iglesia, les reprenda y a las personas que los tienen a su cargo dándoles a entender la obligación que tiene" (9, pág. 331, c. 1); y teminado el examen concedería premios y castigos "y dándoles algún género de penitencia o castigo competente" (15, pág. 36, c. N). El fin sería que los niños aprendieran la doctrina cristiana o catecismo de memoria en su totalidad o, al menos, los principales misterios: "y si no pueden aprenderlo de memoria por su nideza, por lo menos sepan y crean los principales misterios de la fe" (7, pág. 225, c. VII), "y al menos los (87) J. Sánchcz Herrero, "Los sinodos y la catequesis". Los Sínodos Diocesanos del A<eblo de Dior Actas del VSimposio dc Teología Hirtdrica (2426 octubre 1988). Valencia 1988, 185. Universidad Internacional de Andalucía
JOSE SANCREZ mRñER0 niños apréndalo de memoria, para que los días domingos y festivos en pública reunión lo repitan todo o en alguna de sus partes" (8, pág. 493, c. IV). De todos modos el cura tendría que acomodarse a cada uno de sus alumnos: "con este catecismo han de ser enseñados las indios, según su capacidad" (8, pág. 493, c. IV); "de manera diferente se ha de portar el Cura y el Maestro con el hombre capaz que con el ignorante: de diferente modo con la persona de seso y edad, que con el niño inocente: diferente explicación ha de tener para el español, cuya lengua entiende perfectamente, que para el negro o indio bozal. . . nos ha parecido disponer el orden que parece por losparágafos siguientes: 1. Cómo se ha de comenzar a enseñar a los niños y gente incapaz. LI. Cómo se ha de enseñar a los que no hay esperanza de que se hagan capaces" (14, pág. 80-82, t. VIII). Finalmente, el cura debería predicar no sólo con la palabra, explicando la Sagrada Escritura según el verdadero sentido de la Iglesia y de los Santos Padres (7, pág. 19 1, c. VIII, 1), asi como también los otros catequistas, sino que todos "con las obras y vimides guarden la fe católica" (13, pág. 8, c. V). Pero como el cura no podía estar en todas las doctrinas o pueblos, dejaría en ellos algunos niños u otra persona que lo supliera durante la semana y en la catequesis diaria: "exhortandoles a que todas las noches los enseñen dejando uno de ellos señalado que más bien sepa la doctlina que la enseñe a los demás" (9, pág. 331, c. l), "y dejen en cada estancia o chacra señalados dos muchachos para que todas las mañanas, antes de salir al trabajo, digan la doctrina a la puerta de la iglesia a toda la gente de servicio, indios y negros y a los demás que no la supieren" (9, pág. 333, cs 4), "que deben sacar los doctrineros tres indios de cada pueblo" (6, pág. 709, c. 81). Siempre el cura exhortaría "a todos los fieles cristianos a escuchar la Palabra de Dios, principalmente en el Adviento, Cuaresma y en las festividades más señaladas de la Iglesia" (7, pág. 192, c. 111). Cuando llegara, para los que habían de continuar estudiando, el paso a un grado superior, deberían sufrir un examen de la doctrina cristiana: "Que los estudiantes deben saber la doctrinacristianaperfectamente y en ella han de ser examinados para ser admitidos a los estudios de latinidad" (14, pág. 49, 54). e) Le lengua. El problema de la lengua, en general, o del uso de las lenguas nativas o de algunas en particular, asi como los otros en este estudio planteados, Universidad Internacional de Andalucía
CATEQUESIS FRANCSCANA .. . 417 no es nuevo del siglo ya se habían planteado y se venían desarrollando desde el siglo XVI. En general y como resumen de lo acontecido durante el siglo anterior. podemos afirmar que el problema de la lengua marchó en tres diuecciones. Por una parte, se aceptaron las lenguas nativas, más aún los misioneros las escribieron y, podemos afirmar, que las saivaron para la Historia de la Cultura Sin embargo, pronto aparecieron los problemas: lamultiplicidad de lenguas, la dificultad de aprenderlas y usarlas, el problema de expresar correctamente los dogmas católicos en ellas, el desconcierto para el indii que al poder ver lamiama doctrina escrita de diferente modo en las distintas lenguas creyera que se trataba de doctrinas cristianas distintas. En segundo lugar, se usa y se trató de imponer desde los primeros tiempos el castellano. Finalmente, ya en el 1 Concilio de Méjico de 1555 se trató de imponer el latín para las cuatro oraciones y la doctrina cristiia (S), imposición faliida Pero las diferentes soluciones no tuvieron más que un fm: que los indios aprendieran de manera rigurosa la doctrina cristiana o las verdades de la fe. En el siglo XVII podemos distinguir claramente dos etapas: la primera hasta 1634, en la que todo va a continuar como durante el siglo XVI, y de 1634 en adelante en que se producen algunos cambios. De 1600 a 1634, por lo que se refiere al uso de las lenguas nativas de los indios, el sínodo de Bogotá de 1606 expone lo que podemos denominar prineipio general: "La Iglesia Santa ensería en todas partes la doctrina uistiana en las lenguas propias de todas las provincias y naciones, adonde entra de nuevo el Evangelio . . . por más bárbaras que sean las naciones y más dificultosas sus lenguas" (2, pág. 483, c. 1). En este sentido los sínodos de estaprimera parte del siglo siguen manteniendo la necesidad de aprender todas las diferentes lenguas nativas de los indios. E1 sínodo del Rio de la Plata en Asunción de 1603 manda que los curas conozcan todas las lenguas de los indios de manera que "sepan tres o cuatro preguntas de los vicios más usados entre los indios que doctrinan en lengua propia de ellos . . . asimesno mandamos sepan explicar a los indios en su lengua algunos principales misterios de nuestra santa fee" (1, pág. 340, c. 2). El de Lima de 1613 pide que los curas y doctrineros de indios tengan debida suficiencia "en especial en su lengua" para enseñarlos, catequizarlos y doctrinarlos (5, pág. 37, c. IV), y más adelante "En las Doctrinas de Indios, los visitadores examinarán con particular (88) J. Shchez Herrero, "Alfabetieación y catequesis en ArnCrica . . .'* =t. cit. págs 146,148, 150.154. 156,162,166. Universidad Internacional de Andalucía
424 J<)sd SANCHJ3Z HERRERO publicó hasta mediados del siglo XWI-, sólo podrían usado los curas y no todor Igualmente los sínodos mandan que los curas de su diócesis tengan una copia o ejemplar del mismo sínodo o concilio. Además se recomienda poseer el Tercer Concilio Provincial de Lima de 1582-1583 y su Docnina Cristiana y Catecismo por una serie de sínodos y diócesis de dicho arzobispo, ya citados. Igualmente, el sínodo de Santiago de Cuba de 1681 manda a los curas que "el concilio provincial de la isla de Santo Domingo (16221623) se guarde y se observe en este obispado" (13, pág. 184, c. II). Pero además de estos catecismos, algunos sínodos y conciiios recomiendan a los curas algunos otros libros: - E1 sínodo de Lima de 1613 recomienda: el Santo Concilio de Trento, los Concilios Provinciales 11 y iIi del Arzobispado de Lima de 1567 y 1583, la Bula In Coena Dornini del papa Pío V (1566-1572). así llamada por publicarse el Jueves Santo, en la que se renovaban todas las censuras reservadas a la Santa Sede, el Catecismo Romano de San Pío V, el Cdendario y Martirologio Romano reformado por el papa Gregono XIII (1572-1585) en 1582 y 1584, algunas Summas de Sacramentos y casos morales, y añade: "Y los curas de indios tengan en especial la Cartilla y oraciones ordmarias en su lengua, y el Cathecismo mayor y menor, y, el Sermonario, y Confessonaio fecho con authoridad de los dichos Concilios Provinciales. Y por quanto algunos suelen prevenirse pocos dias antes de las dichas Visitas con pedir prestados a otros los dichos libros, y con ello se defrauda el intento, por que no estudian en ellos, pondrá cada uno su nombre al principio, y si el Vicario hallare que son agenos, los penará, como si realmente no los tu~ieran" (pág. 56). Más adelante manda: "que en adelante todos los Curas en este Arzobispado usen del Manual Toledano, m la forma, que se embia impreso por el Monasterio de San Lorenzo Real del Escorial con Anthoridad Apostolica, y orden de Su Magestad. salvo en los pueblos de Yndios, en los quales permitimos, que se pueda usar del Manual Mexicano (págs. 60-61). - El sínodo de Santiago de Cuba de 1681 manda "muy conforme a razón y a la obligación que asiste a los mas es que tengan reglas, instituciones y libros por donde gobernarse y rita y canonicalmente administrar los santos sacramentos". Por ello pide que los curas tengan: el Santo Concilio de Toledo, "el manual de Paulo V"', quizás se refiere al Ritual Komano publicado por Paulo V en 1614, el Concilio Provincial de Santo Domingo ("de la isla Española") de 1622-23, el Catecismo de mano de San Pío V, "y algunos libros morales para el estudio" (pág. 44). Más adelante, de nuevo recomienda: "algunos libros morales, en que continuamenUniversidad Internacional de Andalucía
CATEQUESIS FRANQSCANA . . . 425 te estudien, para la buena admi~straciÓn del Santo Sacramento de la Penitencia", "algunos 113x0s espirituales para la dirección de las almas a quien enseñaren", "algun autor que trate de ks ceremonias de la misa" (pág. 70). Finalmente, el sínodo de Caracas de 1687 pide a los curas que tengan: el Catecismo Romano de San Pío V, "y algunos libros de ejemplos, como son el que llaman: Vita Patrurn (sm duda la @an obra Vitae Patrum, publicada en 1615 por el jesuíta Rosweyde, que recoge los Apopthegmata Patrum o Sei~tencks de los Padres, quizás compilado a finales del siglo V, que contiene frases de los más famosos abades y solitarios del desierto egipcio y anécdotas sobre sus milagros y virtudes) (96), el Prado Espiritual, Sofronio (bien Sofronio de Jemsalén el compilador de la Doctrina Patnrm (97) o Sofronio el egipcio) (98). Speculurn Exemplorum (quizás la obra -10-latina del siglo XIII Speculurn laicorum. traducida al castellano bajo el título de Especulo de los legos, cuyo título refleja d fin de tales: La instrucción del laicado. Uno de sus ejemplos fue el Libro de los exemplos por A B C. de Clemente Sánchez de Vercial) (99) y otms a este proposito" (pág. 46). Desde otro punto de vista, para la buena organización de la vida parroquial, varios sínodos, como ya lo hemos indicado, mandan que los curas rengan un libro, un tablero, un padrón donde estén anotados los nombres de todos, chicos y grandes, los que debían asistir a la catequesis (1, pág. 341, c. 4; 8, pág. 494, c. VI; 9, pág. 331, c, 1). El sínodo de Lima de 1613, manda que en las parroquias haya: "un libro grande, en que escriban los baptizados . . . y en el mismo libro tengan un quaderno grande, en que escriban los confumandos . . . Otro libro en que escriban los Matrimonios, y en este libro pondrán en una parte memoria de los que se fueren muriendo . . . Y los curas de indios tengan otro libro donde escriban las personas a quien dieren el Santísimo Sacramento del Viático y Extrema Unción. Tengan asi mismo otro libro, en que escriban los bienes de sus iglesias . . . y en el mismo libro se escribirán los bienes del hospitai" (5, pág. 14). (96) J. Quasten, Patrologia II. La cdad de oro de la literatum patrístrca griega Madrid. 1985, 206. (97) J. Quaesten, Patrologio II. ob. cit., 342, 569. (98) J. Quaesten, Patrologin II, ob. cit., 574. (99) A. D. Deyermond, Historia de la literatwa españoln 1 In Edad Media Barcelo na 1980, 255. Universidad Internacional de Andalucía
También los concilios y sínodos hablan del uso de los libros por parte de los nuevos cristianos adultos. El sínodo de San Juan de Puerto Rico de 1645 se dirige, en primer lugar, a los catequisias que "enseñen la doctrina cristiana de modo que los recien convertidos ni en el sentido, ni en las palabras oygan cosa que dispense". Por otra parte, que a los catequizandos "no se les permitan libros, sermones ni tratados en lengua vulgar de las cosas que pertenecen a nuestra sagrada religión, si primero no fuerenvistos y aprobados por el ordinario", tampoco dejen que algún "lego se entrometa a mover cuestiones, ni dudas, ni disputas en cosas tocantes a la fe por via de disputa . . . sino tengan, crean y confiesen la santa fe católica". En este mismo sentido, y como medida previa en relación con los adultos que llegaban a América, "que examinen si traen libros vedados" (12, pág. 40. C. xxm). 3. Las escuelas como complemento de lo catequesis Los concilios y sínodos americanos mandan que los curas se preocupen por tener en sus parroquias escuelas públicas (7, pág. 224, c. Iíi; 10, pág. 92, De scholis pueromm indicomm; 12, pág. 39, c. XXI). Estas escuelas servían indistmtamente para niños y niñas, pero también las había especiales para niños y para niñas, éstas últimas se describen de manera especial (12, pág. 55, c. XLVII; 14, pág. 47, 49-53). La edad de escolaridad, como la de la catequesis debía ser hasta los doce afios para los niños y hasta los nueve para las niñas (12, pág. 39, c. XXI; 7, pág. 224, c. 111). En las escuelas se ensecaría a "escribir y leer" (7, pág. 224, c. JII; 10, pág. 92-93; 12, pág. 39, c. XXI), "las primeras letras" (8, pág. 495, c. VII), "a contar" (12, pág. 55, c. XLVII) y el idioma español (10, pág. 92, De scholis; 7, pág. 224, c. 111). Todo ello "para que más fácilmente aprendan la doctrina cristiana" (7, pág. 224, c. 111). Pero, además, la enseñanza fundamental sería la doctrina cristiana (8, pág. 495, c. VII: "la doctrina cristiana y moral cristiana"; 10, pág. 93: "Que los maestros enseñen la dochina y las costumbres cristianas"; 12, pág. 55, c. XLVII; 14, pág. 43, t. IV, 49). De tal manera era esto asi que la mayor parte del tiempo en la escuela se emplearía en dicho fin: "para facilitar lo cual se les prescribe que hagan recitar a los niños los principales puntos de la fe todos los días y que se les expliquen siguiendo el orden establecido en el Catecismo aprobado por este sínoda" (8, pág. 495, c. YII), "Que los maestros enseñen la doctrina y las costumbres cristianas y cada día los niños reciten en alta voz y que no se separen de lo que manda el Catecismo" (10, pág. 93, Magisisni pueronun), "enseñen la doctrina cristiana por tarde y mañana Universidad Internacional de Andalucía
CATEQUESIS FRAiUGISCANA . . . por la dicha Cartilla y Catecismo", y a las niñas "que las hagan rezar por tarde y mañana la Santa Doctrina, segun el Catecismo, habiendo una que la lea y todas la repitan'' (12, pág. 55, c. XLVII), "Hagan decir y cantar dos veces al dia la Doctrina Cristiana en voz alta, una por la mañana y otra por la tarde'' (14, pág. 48, 50). En las escuelas de niñas, además de todo lo dicho, se enseñaría a "coser y labrar" (12, pág. 55, c. XLVII; 14, pág. 47, 49). Para realizar toda esta enseñanza los maestros tendrían el catecismo: "los dichos maestros tengan copia del catecismo" (14, pág. 47, 49). Igualmente facilitarían a los niños: "cartillas abecedario, escritas amano, para que no se vean obligados a c~mprarlas'~ (7, pág. 224, C. III), y "graciosamente les den tablillas en que esté escrito e1 ABC sin obligasles a comprar. las" (7, pág. 224, c. 111; 12, pág. 39, c. XXI). Pero no usarían los catecismos "formados o inventados por ellos, ni les den a leer sonetos profanos, ni novelas, ni libros de comedias" (13, pág. 9, c. VIII). Maestros de dichas escuelas públicas podían ser los mismos aras o sacristanes, pero también otros hombres y mujeres, "mandamos que los maestros de escueIa de este obispado, que no fuesen sacerdotes o sacristanes de las Iglesias Panoquiales" (12, pág. 55, c. XLVII), "y las mujeres que enseñen a las ninas a labrar'" (14, pág. 47, 49). Para ser maestros y maestras, los curas deberían informarse de su vida y costumbres (5, pág. 38, c. "sean de buena vida y costumbres" 13, pág. 9, c. IX). Los aspirantes debían ser recogidos, virtuosos, dadores de buen ejemplo con su vida y costumbres, hábiles y suficientes (12, pág. 55, c. XLVII), 'lamima diiigehcia se pondrá con las maestras de niñas, que llaman amiga8' (5, pág. 38, c. V). Deberían previamente ser examinados en la doctrina cristiana (13, pág. 9, c. IX; 14, pág. 49, 54) y recibir la aprobación del cura o del ordinario del lugar (5, pág. 38, c. V; 12, pág. 55, c. XLVII: 14, pág. 49, 49). Los sinodos y concilios se preocupan de evitar un &uso por parte de los maestros, servirse de los alumnos para trabajos indebidos: "y eviten que, con motivo de Ia escuela, se siwan de los muchachos para trabajos, de no ser el ornato de las iglesias y el transporte de hierba para comida de los cabailos de silla" (7, pág. 224, c. 111; 10, pág. 92, De scholis; 12, pág. 39, c. XXI). Las escuelas nq podrían permanecer alejadas de la preocupación, atencibn, cuidado de la jerarquía eclesiástica. El cura del lugar debería atenderlas y visitarlas: "Encargamos mucho a nuestros curas vayan frecuentemente a las escuelas y vean si lo sobredicho tiene amplio efecto y hagan se ejecute". Del mismo modo se debería comportar el obispo o el ordinario del lugar (10, pág. 93, Magistri puerorum). Universidad Internacional de Andalucía
428 JOSE SANCHEZ HERRERO 4. La recepción del bautismo y de los oiros sacramentosporpmte de los adultos. La preocupación catequética de los adultos. La preocupación catequética de los concilios y sínodos americanos no solo se extiende a los &los, también a los adultos. En América durante el siglo XVII se encontraban aún muchos indios sin bautizar y, por ello, sin poseer ningún tipo de formación cristiana, ni haber recibido los otros sacramentos. También se plantean los concilios y sinodos la situación de aquellos otros indios que, habiendo recibido el bautismo, necesitaban una formación constante y recibir periódicamente los otros sacramentos. Más grave era la situación planteada por los llamados negros o etíopes, que abundantemente llegaban a América para ser vendidos como esclavos: "El baptismo de los adultos, de que en esta isla hay tantoníunero, que son los exlavos negros" (4, pág. 13, t. III); "sabiendo por experiencia que ios etíopes, traidos de Etiopía y de otras partes a estas Indias" (7, pág. 146, c. VU), "los etíopes (llamados vulgarmente bozales) llegan y desembarcan en estos pueblos de las Indias y permanecen mucho tiempo en los mismos en espera de ser vendidos (sin recibir el bautismo) sucediendo que con frecuencia se mueren. . . con peligro de no salvarse" (7, pág. 147, c. DC), "Por que suelen muchas veces venir a venderse a estos puertos de Indias muchos negros, que el vulgo iiama bozales y acaece no poderse vender en mucho tiempo y morar entre nosotros sin el beneficio del bautismo" (12, pág. 48, c. XXXV). Los recien llegados deberían también ser examinados sobre "si traen libros vedados y mujeres de mal vivir y si los fieles que vienen en los dichos navíos han cumplido con los preceptos de Nuestra Santa Madre Iglesia y principalmente con el confesar y comulgar" (12, pág. 48, c. XXXV). Los adultos, siempre según los concilios y sínodos, podían encontrarse en una de las siguientes situaciones especiales: ser excesivamente rudos o incapaces de aprender: "empero que algunos indios o negras por su mdeza y barbaridad no pudieran aprender ni penetrar la dicha doctrina cristiana" (12, pág. 48, c XXXN), "si no fuere en caso de natural incapacidad y mdeza de los indios y negros" (15, pág. 35, c. N), hallarse en estado de acusada vejez: "vejez grande" (15, pág. 35, c. N), en grave enfermedad (10, pág. 90, De Doctrina Christiana), "extrema necesidad" (15, pág. 35, c. N), en peligro de muerte (10, pág. 90, De Doctrina Christiana; 11, pág. 266, c. VI), profundo impedimento (10, pág. 90, De Doctrina Christima). La primera cuestión y preocupación en relación con los adultos consistía en averiguar si estaban o no bautizados. El sínodo de Lima de 1613 afma que: "en las viñas, ingenios y trapiches suele haber negros bozales Universidad Internacional de Andalucía
CATEQUESIS FRANCISCANA . . . 489 que por el poco cuydado que tienen sus amos en hazqrles cathequizar y enseñarles nuestra Santa Fe Catholica, suelen esta mucho tiempo sin ser ba~tizados, y algunos mueren en aquel estado" (5, pág. 13, c. VI). El concilio provincial de Santo Domingo 1622-23 afma algo similar: "Sabiendo, por experiencia, que los etíopes, traídos de Etiopía y de otras paites a estas Indias, carecen del beneficio del bautismo (7, pág. 146, c. VII), "los etíopes (llamados vulgannente bozales) llegan y desembarcan en estos pueblos de las Indias y permanecen mucho tiempo en los mismos en espera de ser vendidos y careciendo durante ese tiempo del beneficio del bautismo, sin que sus dueños se prepcupen de su catequizacián sucediendo que, con frecuencia, se mueren . . . con peli~o de no salvarse" (7, pág. 148, c. X). El sínodo de San Juan de Puerto Rico de 1645: "Por que suelen muchas vecesvenir avenderse a estos puertos de Indias muchos negros, que e1 vulgo llama bozales y acaece no poderse vender en mucho tiempo y morar entre nosotros sin el beneficio del bautismo" (12, pág. 48, c. XXXV). El concilio provincial de Charcas de 1629 pide a los curas que indagen si los etíopes fueron en sus patrias o en otros lugares catequizados y bautizados y si se les enseñó 10 que signifícaba el bautismo y, una vez explicado, lo recibieron libre y voluntariamente (10, pág. 96, De Baptismate; 9, pág. 332, cs. 3). Una vez conocidos los que estaban sin bautizar no recibirían el bautismo inmediatamente, sb que previamente, debían ser catequizados (6, pág. 708, c. 19). Esta catequesis, según el sinodo de La Española de 1610, debía durar treinta días (4, pág. 13, t. 1111, según el concilio provincial de Santo Domingo de 1622-23 "dos o tres meses" (7, pág. 147, c. M; 12, pág. 48, c. XXXIV). Se debía procurar que al menos supieran el Credo o el Símbolo de la Fe Cristiana, el pequeño resumen o el catecismo abreviado que incluyen algunos sínodos, los capítulos más importantes de la fe, algunas oraciones (5, pág. 38, c. VI; 7, pág., 147, c. 1%; 7, pág. 218, c. 1; 8, pág. 492, c. 11; 9, pág. 348, c. 10; 10, pag. 90, De DoctrinaChristiana; 12, pág. 48, c. XXXV, pág. 5% c. XLV; 13, pág. 9, c. VII; 15, pág. 35, c. IV). Todo ello conforme a Ia capacidad, ingenio, mdeza, poca capacidad, oportunidad, edad, enfermedad, vejez, peligro de muerte o extrema necesidad de cada uno (7, pág. 147, c. M; 8, pág. 492, c. V; 9, pág. 348, c. 10; 10, pág. 90, De Doctrina Chrístiana; 15, pág. 35, c. IV). Podfan estar hautizados y, sin embargo, continuaban necesitando la catequizacikn. El sinodo de San Juan de Puerto Rico, 1645, pide "que luego que los dichos navíos de negros tomen puerto en cualquiera de sus partidos, nombren sacerdotes que los asistan, catequicen y enseñen la doctrina cristiana y todas las cosas necesarias para su salvación" (12, pág. 48, c. XXXV). El de Santiago de Cuba de 1681 es mucho más explícito: "todos los fieles deben entender los misterios de la doctrina cristiana y en Universidad Internacional de Andalucía
430 JOSE SANHERRERO especial los negros de los ingenios, hatos, corraIes y demás haciendas del campo . . . que en todos . . . antes de entrar en el trabajo del día, por la mañana, todos los esclavos recen la doctrina cristiana, siendo enseñados por la persona que mejor supiere . . . y no aguarden a que sea después del trabajo" (13, pág. 9, c. VII). También debían recibir el sacramento de la ConFümación para el que necesitaban una preparación similar (8, pág. 492, c. 11; 10, pág. 90, De Doctrina Chnstiana; 15, pág. 35, c. N). Especial cuidado se había de poner en la preparación y recepción del sacramento de la penitencia. El sínodo del Río de la Plata en Asunción, 1603, manda que "cuando su cura los haya de confesar, por esta primera vez, sean reservados tres días de todo trabajo y gasten aquel tiempo en prepararse y aprender lo necesario de la doctrina cristiana" (1, pág. 342, c. 6). Los demás concilios y sinodos, sin llegar a tanto, sólo exigen unos conocimientos y en orden a ellos una preparación o catequización. En general quienes desconocieren la doctrina cristiana no podían reciiir la absolución (7, pág. 158, c. 1). Pero si los indios, negros o etíopes fueran tan nidos "que superen a todos los otros en nideza e impericia", en caso "de idiota consumada", de "natural incapacidad", tuvieran un profundo impedimento, edad avanzada, enfermedad grave, vejez extrema necesidad, o en articulo de muerte, como en el caso del bautismo, que se les enseñe el Credo o Símbolo de la Fe o los Artículos de la Fe o los misterios o capítulos más importantes de la fe y las oraciones y las cosas necesarias para recibir el sacramento de la Penitencia y se les absuelva (7, pág. 158, c. 1; 8, pág. 492, c. 11; 10, pág. 90, De Doctrina Christiana; 11, pág. 266, c. IV; 12, pág. 24, c. IV; 15, pág. 35, c. IV). Aún podría dazse un caso muy especial: el del penitente que desconociera el español o cuya lengua fuera desconocida para el confesor, en este caso "y no entendiendo la lengua española, lo hagan medite algún negro ladino de aquella nación y puedan dirigirles a que se confiesen por intérprete. encargando mucho el secreto al que lo fuere" (11, pág. 266, c. VI). Una mejor disposición y un más explícito conocimiento de los misterios de la fe se debía exigir para la recepción de la Eucaristía (12, pág. 24, c. W, 15, pág. 35, c. IV). Por otra parte los curas se debían preocupar de la confesión y comunión anual por parte de los adultos negros que Uegaban a América para ser vendidos (12, pág. 48, c. XXXV). Finaimente, también se debía aprovechar la recepción del matrimonio para la catequesis de los contrayentes, los que no debían recibirlo sin conocer, como en los otras sacramentos, las araciones, el creso o símbolo, los articulas de la fe, los mandamientos y los sacramentos (12, pág. 24, c. N). Universidad Internacional de Andalucía