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Barreras culturales y barreras de género: la construcción de la 'Otredad' a través de la prensa

Reigada Olaizola, Alicia

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Barreras culturales y barreras de género: La construcción de la Otredad a través de la prensa Alicia REIGADA OLAIZOLA Grupo de Investigación en Comunicación y Cultura Facultad de Comunicación Universidad de Sevilla Del “problema” social al problema de investigación. Algunas claves para la configuración de un nuevo campo de estudio. La creciente feminización de los procesos migratorios, especialmente a partir de los años noventa, pone de manifiesto, por un lado, la importancia que adquiere la variable de sexo-género para comprender y explicar la configuración de las nuevas sociedades multiculturales y, por otro lado, la necesidad de contextualizar estos fenómenos sociales en el marco de la globalización en el que se desarrollan, atendiendo a las dinámicas específicas que afectan a las mujeres y que se ven reflejadas en las migraciones desde el Sur y el Este hacia el Norte occidental. Una de las principales consecuencias de la globalización del mercado es la progresiva feminización de la pobreza. Los mayores efectos de la aplicación de las políticas de ajuste estructural durante la década de los ochenta, medidas orientadas a la liberalización de los distintos ámbitos económicos –inversiones, reforma fiscal, privatización de empresas públicasy que se traducen en el estancamiento de los salarios, recorte presupuestario destinado a sanidad y educación, etc., los sufrieron las capas más desfavorecidas y las mujeres. El descenso del nivel de vida que viene dado por una regresión en el desarrollo de los servicios sociales (educación, sanidad y empleo especialmente) refleja cómo la mujer vuelve a recibir el revés de una política pensada por hombres y en función de los imperativos internacionales (López, 1997). Estos periodos de crisis se ven traducidos en las migraciones internas y externas. Sin embargo, frente a la progresiva disolución de los límites de los Estados tradicionales, “las severas leyes de extranjería votadas por todos los miembros de la Comunidad Económica Europea, como condición implícita para su integración nos muestran que las fronteras no se han difuminado, sino que se han desplazado” (Juliano,1996:66). La libre circulación de capitales se opone a las políticas que dificultan la circulación de las personas, aunque unas tienen mayor dificultad que otras. El lugar subordinado que ocupan las mujeres inmigrantes, tanto en los países de origen como en los de destino, choca con el protagonismo que están adquiriendo en todos los ámbitos de la vida social, sobre ellas recae el mayor peso de la economía, la responsabilidad familiar, la transmisión de la cultura, ocupan un lugar central en las relaciones y redes sociales y en la constitución de organizaciones y asociaciones orientadas a la lucha por los derechos políticos, jurídicos, socio-económicos y culturales. Como señala Mary Nash (2001) existe una paradoja entre realidad social y representación cultural en la doble vertiente de género y de inmigrante ya que la invisibilización del colectivo de mujeres inmigrantes y los estereotipos vigentes en el imaginario colectivo no se corresponden con la progresiva feminización de los procesos migratorios y el perfil cada vez más predominante de mujer joven soltera y dinámica. Si bien es cierto que asistimos a un proceso de mayor visibilización de las migraciones femeninas en nuestras sociedades, no es menos cierto que este proceso tiende a visibilizar la inmigración femenina en términos de problema social y a ocultar la complejidad y las distintas dinámicas que convergen en esta realidad. Esta percepción de las migraciones femeninas como “problema”1 social se ve reflejado en el ámbito académico en el que, a mediados de la década de los noventa, aparece la inmigración femenina como problema de investigación. El dominio de los enfoques androcéntricos en la producción científica desarrollada hasta el momento, que se ha centrado casi exclusivamente en el análisis de las migraciones masculinas y ha invisibilizado la emigración femenina como objeto de estudio, comienza a ser contrarrestado por el incremento de relevantes trabajos e investigaciones que abordan el estudio de los fenómenos migratorios desde una perspectiva de género. Esta problemática concreta nos lleva a destacar la especificidad de los sistemas de sexogénero y su capacidad para modelar los procesos migratorios. Uno de los ámbitos fundamentales desde el que se ha contribuido a hacer visible socialmente la realidad de las mujeres inmigrantes a la vez que ésta era interpretada, y lo que es aún más importante, a la vez que esta realidad era construida, es el de los medios de comunicación de masas. En el contexto contemporáneo los medios de comunicación constituyen un ámbito privilegiado para abordar la problemática 1 “Problema” entendido no sólo en el sentido de aquellos sectores conservadores que consideran la inmigración como un problema y una amenaza para la estabilidad de las sociedades occidentales, y más en el caso de las migraciones de origen arabo-musulmán, sino también en la línea de aquellos sectores más críticos que ven la necesidad de mejorar la situación de las mujeres inmigrantes y los problemas y intercultural por su potencial discursivo y simbólico, su capacidad para configurar los imaginarios sociales sobre la inmigración femenina extracomunitaria, construir realidades, crear espacios de debate público -a través del consenso y del disensoy espacios de diálogo intercultural en los se negocien y (re)definan las identidades, en los que a la vez se difuminan, se rompen y se levantan fronteras, pero también por su capacidad para (re)producir y legitimar las relaciones de poder entre los distintos grupos sociales. En ellos, y a través de ellos, se desarrollan y se cruzan algunas de las contradicciones, de los intereses y de las lógicas específicas que intervienen en esta problemática. En este sentido, el presente trabajo se propone analizar los diferentes procesos de representación con los que son descritas las mujeres inmigrantes en la prensa española atendiendo a un caso concreto: los discursos elaborados sobre las mujeres inmigrantes marroquíes en los que se establece una articulación específica entre la dimensión de género y la dimensión étnico-cultural a partir de la cual se construye la diferencia en términos de desigualdad. El análisis de los discursos sociales sobre la inmigración constituye una vía importante, aunque no la única, para conocer los modos con que concebimos y pensamos la realidad de otros países y culturales, las bases sobre las que se están estableciendo las distintas formas de relación y comunicación intercultural así como las propias lógicas de funcionamiento y organización que dominan en nuestras sociedades. El enfoque del análisis crítico del discurso, al añadir el componente crítico, desenmascarar aquello que está implícito y atender a las relaciones que se establecen entre las estructuras textuales y las prácticas y contextos sociales, nos permitirá explicar y comprender las estrategias utilizadas en la elaboración de estos discursos racistas y sexistas, superando con ello los enfoques meramente descriptivos e interpretativos. Entendemos la noción de discurso como un evento comunicativo específico, una forma concreta de uso del lenguaje, y debe ser concebido como una práctica y una forma de interacción social en la que participan determinados actores sociales, condicionados por unas circunstancias y en un contexto concreto (Van Dijk, 1990, 2000). Por otra parte, la incorporación de la perspectiva feminista al ámbito de la comunicación intercultural, que refleja la interdisciplinariedad que exige el propio objeto de estudio, aportará los instrumentos teórico-metodológicos necesarios para obstáculos con los que se encuentran. En ambos caso, aunque desde perspectivas opuestas, la inmigración femenina es concebida como un fenómeno social relevante sobre el que hay que debatir y actuar. abordar la dimensión de género2 y su articulación con otras divisiones sociales. El paso de los estudios de la mujer a los estudios de género ha permitido superar ciertos planteamientos estáticos, homogeneizadores y descontextualizados anteriores en favor de nuevos enfoques más dinámicos, flexibles, abiertos y contextuales. La aplicación del enfoque de género al ámbito de la comunicación intercultural contribuirá a avanzar en un área de investigación escasamente explorada por los estudios sobre comunicación y género y que encuentra ya un antecedente en las aproximaciones realizadas desde otras disciplinas, como la antropología y la sociología, a los estudios sobre multiculturalismo y género. Este tipo de trabajos pretenden así ayudar a consolidar un nuevo campo de investigación centrado en los estudios sobre comunicación, género y migración, cuya pertinencia y relevancia se basa en criterios tanto científicos como sociales en la medida en que esta área de estudio nace y se construye, tal y como señala Miquel Rodrigo Alsina (1999) al explicar la aparición de la comunicación intercultural como objeto de estudio, a partir de la necesidad de conocer y explicar, desde una mirada crítica, una nueva realidad y los cambios que se están produciendo en su seno. Entre la invisibilización social y la hipervisibilización de la mujer inmigrante como “problema”. La invisibilización de la mujer y su consideración como sujeto-objeto pasivo constituye una de las principales críticas realizadas ya desde las primeras etapas del movimiento feminista al androcentrismo dominante en la sociedad patriarcal. Actualmente esta situación no sólo no ha desaparecido sino que se ha acentuado en el caso de las mujeres que emigran desde los países llamados del Tercer Mundo. Como hemos comentado anteriormente, es a partir de la década de los noventa cuando comienza a percibirse socialmente la presencia de la inmigración femenina. Este cambio se debe a un claro incremento de los movimientos migratorios protagonizados por mujeres pero también a los múltiples intentos realizados desde distintos sectores sociales (desde asociaciones de inmigrantes, movimientos sociales hasta estudios académicos) por hacer visible esta nueva realidad. 2 Entendemos género como una categoría útil para el análisis histórico (Scott, 1990) que hace referencia a la organización social y cultural de las relaciones entre sexos, rechazando con ello todo planteamiento basado en el determinismo biológico, y que parte de un enfoque relacional y contextualizado de las experiencias de hombres y mujeres. La continua discriminación de las mujeres inmigrantes a las esferas marginales de la sociedad, tanto en el ámbito público como privado, tiene su correlato en los medios de comunicación, donde una vez más la vida de estas mujeres es destinada a cubrir los espacios mediáticos más desprestigiados: el maltrato, la violencia, el sexo o los problemas familiares son algunos de los temas que, desde una visión paternalista y sensacionalista, rodean sistemáticamente al colectivo de mujeres. Los medios de comunicación constituyen un espacio interesante para analizar cómo se ha producido este proceso de visibilización de la inmigración femenina y ver el papel que éstos han jugado en el mismo. Es decir, los medios de masas no sólo reflejan el paso de la invisibilización a la visibilización social de las mujeres inmigrantes que se ha producido en los últimos diez años sino que han contribuido notablemente a este proceso. Sin embargo, todavía es necesario analizar cómo se ha empezado a hacer visible la inmigración femenina, quiénes y desde donde han intervenido en este proceso, qué mecanismos han utilizado y cuáles son los aspectos de sus vidas que se han visibilizado y cuáles, por el contrario, continúan siendo silenciados. Indagar en estas cuestiones supone profundizar en los discursos elaborados sobre las mujeres inmigrantes y en la capacidad que poseen para destacar u ocultar realidades. No podemos obviar que el discurso mediático, en tanto que discurso público, tiene una gran capacidad para construir la opinión pública, especialmente cuando se trata de temas sociales, como el de la inmigración, en los que los medios de comunicación se convierten en una de las principales fuentes de información (o desinformación) y de mediación ya que, en muchas ocasiones, los ciudadanos no tienen un contacto directo con la vida de las mujeres inmigrantes ni contrastan la información con otros discursos alternativos3. El análisis concreto de los discursos elaborados sobre las mujeres marroquíes nos permitirá ver con mayor claridad cómo actúan los medios de comunicación en este ámbito pues sobre estas mujeres se activan de manera especial los esquemas, mecanismos, modelos de representación, estereotipos y prejuicios utilizados en la percepción y configuración social de la inmigración femenina. En el presente trabajo nos detendremos sólo en aquellas estrategias discursivas que nos parecen más relevantes enmarcando estas prácticas discursivas en el contexto político, económico y cultural en el que se desarrollan. Siguiendo los planteamientos establecidos por Van Dijk (1990, 3 Aunque el discurso mediático ni es el único ni el más importante, hay que señalar que los ciudadanos no acceden de forma directa a una parte importante del discurso jurídico, político, académico, policial y gubernamental, sino que lo conocen a través de su transmisión en los mass media. 1997, 2000) se estudiarán las estrategias y estructuras del texto para ver así cómo se expresan tales formas de desigualdad y cómo se interpretan, se legitiman y se reproducen. En este sentido, se intentará responder a las siguientes cuestiones: ¿cómo se presenta el tema? ¿qué acciones se inscriben, se subrayan o se ignoran? ¿quiénes son los actores activos (agentes) y quienes son los participantes pasivos (pacientes)? ¿qué fuentes se citan y cómo se legitiman?. Una revisión de las noticias sobre mujeres inmigrantes marroquíes publicadas en los principales diarios nacionales nos permite deducir dos hipótesis de partida: por una parte, llama la atención el escaso espacio destinado en la prensa a los acontecimientos relacionados con mujeres inmigrantes; por otra, resulta llamativa su presencia en noticias en las que aparecen representadas en contextos problemáticos y negativos, de conflicto cultural o vulnerabilidad social y asociadas a roles y ámbitos considerados tradicionalmente como femeninos. Es decir, la presencia de las mujeres inmigrantes marroquíes en la prensa esta marcada por la invisibilización de la mayor parte de los aspectos relevantes de sus vidas y la hipervisibilización de aquellos aspectos que las sociedades de destino traducen en términos problemáticos, extraños y negativos. Hay que tener en cuenta que los textos informativos están mediados, han sufrido un proceso de selección y jerarquización y, por ello, la presencia hace referencia a una ausencia múltiple. Entre los ejes temáticos que usualmente aparecen asociados a este colectivo de mujeres destacan en primer lugar, el tema del uso del velo o hijab, y junto a él otras cuestiones relacionadas como las diferentes costumbres alimenticias o la negativa a asistir a clases de gimnasia; y, en un segundo plano, las noticias sobre la llegada de mujeres embarazadas o con hijos en pateras a las costas españolas. El análisis de un acontecimiento mediático específico, las noticias publicadas sobre la niña marroquí, Fátima Elidrisi, a la que se le prohibió asistir con el pañuelo a un colegio concertado de El Escorial, nos permitirá ejemplificar algunas de las cuestiones planteadas hasta ahora. El caso ha sido seleccionado por la resonancia que tuvo en los medios de comunicación4 y porque aborda uno de los temas más recurrentes en los medios –y en la sociedad en generalal hablar de las mujeres marroquíes: el uso del pañuelo. 4 Nos centraremos principalmente en el tratamiento que hizo El País por ser el diario de mayor tirada nacional, por presentarse como un diario progresista y ser uno de los que más atención y espacio dedicó al tema llevándolo incluso a la portada el 17 de febrero de 2002. Para entender el tratamiento que recibió este caso en la prensa es preciso tener en cuenta su desarrollo y evolución, especialmente en el caso de El País, ya que, si en un principio el “problema” giraba en torno al padre que exigía a su hija ir al colegio con hijab (conflicto: padre-pañuelo-hija-colegio), posteriormente se dio un giro a la problemática y se centró en un enfrentamiento entre PSOE y PP, donde el hijab se convirtió en un mero medio a través del cual encauzar las críticas de un partido político a otro5. La consecuencia de esta operación de despojamiento de las connotaciones de género es que los temas resultan desactivados de su potencial crítico, pero a cambio son considerados lo suficientemente objetivos para ser incluidos en el flujo informativo habitual (Gallego, 2002). Una de las estrategias fundamentales utilizadas en la construcción de estos discursos tiene que ver con el universo temático al que hacen referencia. Los universos simbólicos creados y construidos en torno a los temas de debate público y su retención en la memoria está íntimamente relacionado con el concepto de tematización. El análisis del nivel global de los temas, lo que Van Dijk define en términos de macroestructuras semánticas al referirse a una estructura temática jerárquica, nos remite, en el caso de los textos periodísticos, al estudio de la cabecera y de los titulares. En este caso observamos como todos los titulares hacen referencia al eje temático principal: niña-pañuelocolegio, y la noticia es enmarcada dentro del tema más general emergente que entiende que las minorías de inmigrantes causan problemas6. En este sentido, el que las mujeres marroquíes inmigrantes usen el hijab se presenta en términos de que “los inmigrantes crean problemas en la sociedad de destino”. Esta idea es remarcada por las noticias publicadas en las mismas páginas sobre otros casos donde una niña marroquí no podía hacer gimnasia y otra joven que no asistía a clase de música. Todo ello aparece inscrito en un mismo ámbito temático: el atraso cultural de la sociedad marroquí representado a través de la diferencia y del conflicto cultural y del sometimiento de las mujeres a la figura patriarcal. Las macroestructuras semánticas, como pueden ser los temas y los titulares, van a tener un papel primordial en los procesos de interpretación, almacenamiento y recuerdo de la información, lo que influye 5 Es relevante la tendencia a sustituir la interpretación de un problema en clave de relación conflictiva entre sexos por una interpretación en clave de conflicto entre partidos políticos. En este caso, El País por ejemplo, comienza definiéndolo como un problema de dominación del colectivo masculino, el padre, sobre el femenino, la hija, para posteriormente negar que exista una opresión y denunciar la postura del PP. Juana Gallego (2002) percibe la misma estrategia en otras cuestiones de género como el aborto o la Ley de parejas de hecho, donde se discute más la postura de un partido político o la descripción de la norma legal que el trasfondo sociológico que conllevan. de manera directa en la visión que los lectores tienen de estos colectivos de inmigrantes y que se suele trasladar a la sociedad marroquí en general. A partir de esta selección de temas se pueden distinguir los actores más notables de las noticias: Fátima Elidrisi, la joven marroquí; Alí Elidridi, su padre; la dirección del centro religioso concertado de San Lorenzo de El Escorial; Delia Duró, directora del instituto público Juan de Herrera; portavoces de la Consejería de Educación; Pilar del Castillo, ministra de Educación; J.C. Aparicio, ministro de Trabajo; ATIME. Sin embargo, todos estos actores no desempeñan el mismo rol. Podemos observar los roles que realizan los actores de este grupo de noticias y atender a las especificidades de cada caso. Nada más saltar la noticia a los medios de comunicación, el padre de la joven, Ali Elidrisi, cumple el rol de agente activo negativo ya que aparece como responsable de la situación y causante de problemas, a la construcción de este rol contribuye la semántica, la sintaxis y el léxico utilizado: las declaraciones que se destacan del padre del tipo “mi hija sólo irá al colegio si va cubierta”, “no me gusta que la gente vaya medio desnuda en la playa, como animales” o “seguro que mi hija va a preferir mañana un novio marroquí antes que un español”; la construcción de estructuras sintácticas en las que él aparece como ejecutor (agente) de la acción (como se refleja en el siguiente titular: “Una niña marroquí, sin escolarizar al exigir el padre7 que vaya a clase con chador”); y la asociación de la postura del padre con términos como pañuelo, chador, cubierta, etc. enmarcan al padre en un contexto que resulta negativo para la mayoría de los lectores. Frente al rol del padre, los actores autóctonos realizan roles activos positivos. Así, el defensor del Menor, Pedro Núñez Morgades, o el consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, Carlos Mayor Oreja, intervienen activamente atendiendo a los derechos de la joven de estar escolarizada. Junto a estos, encontramos el rol activo positivo que ejerce Cruz Roja, cuya ayuda a los inmigrantes (en este caso le dan clases de español a Fátima) es destacada en varias noticias. De este modo, Cruz Roja cumple una función importante en la construcción del discurso dominante, la de dar una imagen positiva de la sociedad receptora, que es tolerante y solidaria, a la vez que sitúa a los colectivos de inmigrantes en una situación permanente de desventaja y vulnerabilidad social eludiendo la responsabilidad del país de destino en la situación de dichos colectivos. 6 Se pasa así de la invisibilización de la inmigración a la inmigración como problema. 7 El subrayado es mío. La línea política de El País explica la presentación de la ministra de Educación, Pilar del Castillo y el ministro de Trabajo, Juan Carlos Aparicio, en tanto que representantes de la oposición, como agentes activos negativos, a los que implícitamente definen como intransigentes e intolerables. En este sentido, vemos como el enfrentamiento PSOE-PP prevalece sobre el hecho en sí con lo que el rol de intransigente que en un principio cumplía el padre, Ali Elidrisi, ahora lo ocupa J.C. Aparicio a partir de las declaraciones que hizo en las que comparaba el pañuelo con la ablación. Las asociaciones de inmigrantes juegan un papel secundario, son también presentados como agentes positivos y actúan como mediadores pues son presentados como laicos (que se asocia con la modernidad y el progreso de nuestra supuesta sociedad laica) y a su vez, como defensores de los inmigrantes: “Los marroquíes laicos de España defienden el pañuelo”8. Por último, se prestará atención al rol que constituye uno de los ejes centrales del análisis: el rol de actor pasivo positivo al que ha sido destinada Fátima Elidrisi. La que, en teoría, es la protagonista de la noticia, es convertida, a pesar de ser nombrada en todos los titulares, en una mera espectadora del acontecimiento que se desarrolla a su alrededor. Por un lado, su padre le exige que se ponga el pañuelo, por otro, la dirección de los dos centros le exigen que se lo quite, los responsables de la administración pública le exigen que asista a clase, como es su derecho y deber, con o sin pañuelo, Pilar del Castillo le dice que debe acomodarse a las costumbres españolas y que “tendrá que ir con las mismas características que las niñas de ese colegio”. Sólo cuando pasa a portada de El País, el diario le concede un papel activo9 al construir el titular a partir de las declaraciones de Fátima (“Fátima: ´Quiero llevar el pañuelo a clase; nadie me obliga a hacerlo”), que son utilizadas también en el desarrollo de la noticia. Por lo tanto, en la mayoría de las noticias Fátima es un actor pasivo (paciente) y positivo, en tanto que al convertirla en víctima, tanto de la intransigencia del padre como de la del ministro de Trabajo, es rodeada de un discurso paternalista y 8 El País, 17 de febrero de 2002, corresponde a una columna destinada a las declaraciones de ATIME. 9 Una posibilidad sería pensar que la forma en la que pasa a ser considerada sujeto activo se convierte finalmente en un medio para conducir el enfrentamiento PP-PSOE. Este mecanismo a través del cual las mujeres son convertidas en un mero medio para encauzar los intereses de distintas elites masculinas es perceptible en otros contextos políticos. Si aquí el discurso de género es utilizado como medio para establecer un enfrentamiento entre los representantes del PP y el PSOE, en otros casos, como el de la guerra de Afganistán, la pugna la lideraban el Régimen Taliban de un lado, y la elite occidental representada en la figura de Bush y de la U.E, de otro. Ninguna de estas elites ha mostrado su preocupación real ni ha actuado por mejorar la situación de estos colectivos de mujeres. impiden el acceso de estas mujeres a los recursos materiales y a los espacios de toma de decisiones en las sociedades de origen y en las de destino. Conclusiones Los textos periodísticos, que desde un punto de vista sensacionalista y etnocéntrico, abordan y explican la realidad de las mujeres marroquíes mayoritariamente a partir de la diferencia –en las prácticas religiosas, en los valores culturales, en las costumbres alimenticias, en la concepción de la familiacon respecto a la sociedad de llegada, y presentando esa diferencia de manera estática y generalizada en términos de atraso e inferioridad, incorporan en sus discursos aquellos planteamientos que postulan la incompatibilidad entre determinadas culturas, especialmente con respecto a la cultura árabe. Por lo tanto, sólo a partir del reconocimiento de la capacidad de las mujeres para proponer, gestionar y decidir el camino por el que construir su propia realidad17 y del acceso de estos colectivos a los espacios de poder, tanto discursivos como económicos, políticos y sociales, se podrán crear las bases necesarias para configurar una sociedad más justa e igualitaria, basada en el diálogo mantenido entre los diferentes actores sociales y alejado de las visiones paternalistas y esencialistas de los otros culturales. De este modo, los medios de comunicación levantan fronteras en lugar de romperlas. La diferencia cultural interrelacionada con la de género es convertida en una barrera para las relaciones sociales igualitarias, en una barrera para la comunicación intercultural. El panorama descrito nos invita a pensar no sólo en el análisis de los discursos mediáticos y en la crítica que debe realizarse a los mismos sino también en las posibles propuestas para construir formas alternativas de hacer comunicación. En esta línea, Norman Fairclough (2003) plantea la necesidad de prestar atención a las estrategias de resistencia y vías alternativas que desarrollan los sectores sociales no dominantes. Es decir, de identificar las posibles maneras de superar los obstáculos trasladándonos del discurso dominante al discurso de la resistencia. Ejemplo de ello son los múltiples espacios abiertos en internet por asociaciones de inmigrantes e iniciativas que los apoyan en los que se realiza un análisis histórico, contextual y comprometido de la realidad de la inmigración extracomunitaria. 17 Como sugiere F. Mernissi (1993) al reivindicar el poder olvidado de las mujeres en el mundo islámico y la trayectoria feminista desarrollada en estos países. Para ello sería necesario tender hacia unos medios de comunicación más democráticos y participativos, en los que tuviesen voz las mujeres inmigrantes y que ofreciese una información crítica y contrastada, que reflejasen los intereses, experiencias y necesidades reales de estos colectivos, comprometiéndose con la realidad de su tiempo y alejándose de los modelos de representación estereotipados y simplistas que reproducen los periodistas así como de los intereses comerciales y políticos que persiguen las industrias mass mediáticas. Este camino es el que nos permitiría difuminar, reducir o eliminar las barreras de género y las barreras culturales que se (re)producen y mantienen en los medios de comunicación. Bibliografía CASANOVA, V. (2001a): “El velo en Egipto. ¿Símbolo de represión o seña de identidad”, Nación Árabe, nº 44, 87-95. CASANOVA, V. (2001b): “Historia y discurso. Los estudios sobre la mujer árabe”, Nación Árabe, nº 44, 97-102. FAIRCLOUGH, N. 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