Pensamientos morales de Isócrates
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MANUAL DE EPICTETO, TRADUCIDO DEL FRANCES AL CASTELLANO P O R D. Enrique Ataide y Portugal. TOMO TERCERO. Biblioteca PixeLegis. Universidad de Sevilla. Se incluyen al fin las Vidas de Teofrasto y la de Menandro , y sus respectivos Pensamientos morales. CON 'LICENCIA. 411~1~11111•111111111111~111~111111111 En Madrid, en la Oficina de AZNAR. AÑO M.DCCC.II. Se hallará en la Librería de Castillo, frente á las gradas de S.Felipe.
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[S] DISCURSO PRELIMINAR. P ara conocer los verdaderos principios de una secta religiosa ó filosófica , antigua ó moderna , no hay que buscarla en las obras de un solo autor , porque no se formaría de ella sino una idea tanto mas imperfecta , quanto , á pesar del espíritu general y dominante de la secta , á la qual nos arrimarnos , suele hacerse una filosofía, como nos formamos una religion, segun el temperamento , el carácter y las pasiones. Pascál , devoto atrabiliario y melancólico: Feneión , piadoso , sensible y tierno ; pero los dos , igualmente A 3
[6] convencidos de la verdadera existencia de Dios , no tenían de él la misma idea , y no le veían báxo el mismo aspecto : la idea general y abstracta era necesariamente la misma ; pero la idea particular era muy diferente. Lo mismo sucede con todos los objetos : estos tienen qualidades generales y comunes , que todos los hombres perciben, poco mas á menos, del mismo modo, y de acuerdo convienen en su existencia ; pero las ideas particulares que estos objetos excitan actualmente en su espíritu , las que despiertan , freqüentemente bien distantes las unas de las otras , las impresiones que dexan en el cerebro ó la substancia encerrada en la cabeza ; no solo varían de un individuo á otro en el mismo ins-
C73 tanté , sino en el mismo individuo considerado en dos instantes, ó en dos estados diversos : como, por exemplo , en el estado de la salud ó de la enfermedad ; -en la juventud en la madura edad en la vejez, &c. &c. No hay que admirarse de la 'poca uniformidad que reyna en los principios de los antiguos filosofos , como nos han sido transmitidos por sus discípulos. De estos diferentes principios , los unos se han dulcificado , corregido y cambiadó, y los otros han sido exagerados, y llevados al extremo , segun la orgañizacion fuerte :ó endeble , y el espíritu circunspecto ó atrevido de aquellos 4de-fundaban en ellos su filosofía. Pua no hablar aquí sino de *Á 4
Es] la moral dé Zenón , es evidente , segun lo que precede , que ésta , ni fué , ni pudo ser la mis-, ma para todos los Estoicos ; y lo es igualmente , que no se le nota el mismo carácter en sus escritos. En general no hay filósofo alguno ni teólogo tampoco , que haya conservado en toda su pureza la doctrina dé su maestro ; y tampoco podría atribuirse al uno y al otro , aunque dieran las mismas cosas , y se sirvieran de Lós mismos terminos. Séneca declara en varios lugares de sus obras. (i) , que él busca la verdad sin guía : Yo 1 , 1 á _. (I) Véase el tratado de la Vida dichosa cape 3 y y la Carta -45*
E 9 3 * 9 no *le sujeto á nadie , dice, yl yo me permito el tener un pa- ,' recer : en sujetándose al de un 39 solo autor , ya no somos de ,9 una secta , sino de una faccion. ›, Yo respeto los pareceres de » los hombres grandes, sin pres- ›: cindir del mio." Es verdad que se encuentran en las reflexiones de Marco Angtonino las máximas fundamentales del estoicismo; pero tan presto restringidas , y tan presto generalizadas , segun juzgaba que estas alteraciones diferentes eran necesarias para desenvolver , aclarar ó rectificar los principios que había aprendido para arreglar su conducta. Epicteto parece ser de todos los discípulos de Zenón , el que menos se apartó de sus ideas. Es un error el creer que él le
[ lo haya (i) abandonado sobre el artículo del suicidio ; dogma comun á todos los filósofos de esta secta (2); y puede añadirse, y á toda la antigüedad. La teología pagana no lo enseñaba expresamente ; pero estaba en al- (I) Uno de sus traductores ha sostenido esta extraña paradoxa; pero con pruebas mas especiosas, que sólidas. Véase la nota siguiente. (2) Véase á Arrián , lib. z , cap. 9, 2 4 y 25 5 y el 1. 4 , c. 10 3 de Séneca epist. 12 ; y sobre todo, epist. 7o. Por lo que hace á Marco Aurelio , no citarémos sino este pasage de, sus reflexiones : " Sal de la ,- si te se hace importuna;, 7, pe ro sal' de ella sin quejarte , y ,,sin murmurar , como de un quaroto que humea." 1°'
r I I 3 gun modo consagrado por un largo uso , mas ó menos en vigor , segun los tiempos , y porque las leyes (1) no dexaron de (t) Todo el mundo sabe que la ley Romana no señalaba pena alguna contra el suicidio ; y lo que no es menos reparable es , que todas las causas que podian llevar al hombre al extremo de darse la muerte , están previstas y estipuladas en esta ley que sigue: Si quis impatientia doloris , aut tcedio vitw, aut. morbo , aut furore , aut pudore 3 mo•, ri maluit , non animadvertatur in eum. Véase el Digesto , libro 48, tít. 2 1 ; y el Código, lib. , tít. so, de Bonis eorum , qui mortém conseiverunt. Ha habido naciones enteras que han mirado el suicidio com6 pertnitido, Entre los Etnbaxadores Indianos que Augusto recibió
iS) nacional , que ' tuviera por * base este principio, 'que ;.puede. mirarse como la • causa primera de tor i do - lo, que Roinanos. haiír..he cho de : buemY,: . de.útil y de gran de , es. _n.ecesárloTleer a ,Epi.cie7 to,-: allí se calma y .1aserenidad en la' desgracia reveses de; la vida. la elev.acion de los :sentimientos :::•en 'la d:umbre y el abatimiento: el va: kr . en los j sufrimientos lá ciencia en 14 _..mieria y .erLIa-..pci, breia: péi = doa de_ las en u.iJa palabra,, J -lodas las yiffip-;.. des cuya '..prácíi: . cá' :mayores sacrificios llevados á rféccióri que admira_:',' per . :-.2qüe prueba. Tal mismo ..tiemp&i que nativalezaihabia hecho:á Epictela estoico.,zasí :como Cy-i. iico Oióáenosí : estoicismo k y <, • n : 1.1
[191 era , en él , por decirlo así , una virtud de temperamento ; y po, dria asegurarse', que esta doctrina ,'tan: dura y tan severa , que parece que Zenón no habría seguida sino por .razon , Epicteto la hubiera encontrado por instin¿- ella resultaba de su constitucion física; En, efecto , el estúdid , la .meditacion , la opinión, la.:costumbre , el amor de lá ría , la esperanza de vivir en lá memoria de los hombres , la sola cósa , dice un antiguo , que puede consolar la . brevedad ,de la el deseo bastante general de . hacer hohorá . la doctrina que se -prófesa , cóñ stivirtud' y-. sacrifi c ios, paraidresenarlá jOS del pueblo; estas .áiférent¿s sas te, ;orales:,;<:reu-nidas todas , B 2
[ 20 son bastante poderosas para dar al hombre aquella resignacion heróyca en todos „los -sucesos (i)i y aquella impasibilidad estoica, de la qúai Epicteto presentó const tantemente el. modelo. La experiencia prueba , que estas causas modifican al hombre mas menos ;: pero ellas nó mudan su na, uraleza , ni hacen, segun la expresion misma de Séneca , un.ser de bronce (2)..1.' (i) 'Véase un–hermosó diPturg0 de. Effictetu, sobré el, estado en::..úe deseaba le sorprebepdiese 1 4 ,tpuerip Apud 3 , cap.. 5.. (2)., No ' cor l ozco sino una ola causa que pantbrma absolutamenté ál 'hombre, (jue da n'In divíjduo mas tlebilmente : constituido una fuerza física extraordinariá.:::.le:ha4ce •
2! Luego que un filósofo , llamado al Tribunal de las Leyes por algunos escritos inconsiderace soportar tranquilamente los mas vivos dolores 5 arrostrar los peligros mas urgentes , y esperar la muerte con intrepidéz ; y ésta es el fanatismo. Puede tambien , con respecto á esto , hacerse esta causa mas activa mas enérgica que la organizacion que sostituye , como el delirio y el frenesí en las enfermedades agudas. El fanatismo es el mismo en el que sufre , y en el que hace sufrir sin experimentar la menor emocion , ni el mas ligero movimiento de piedad ; y él produce en ellos los propios efectos. El quita á aquel el sentimiento de sus propios males , y hace á éste absolutamente insensible á los males, de los otros : es la misma disposiclon aplicada á casos diferentes. B 3 Co-
C22 dos , no cree que debe rehusar á la verdad una confesion y un sacrificio que cien fanáticos han Colóquense diversamente estos 'dos individuos , y se verá el mismo re-' sultado. Pero es menester observar, que el fanatismo en general es una causa accidental y momentánea es una enfermedad del cerébro qué tiene sus accesos , su paroxismo , set declinacion y su resolucion. Pasa como una epidemia ; y su duracion así como sus efectos , varía segun el progreso de las luces,' y el espíritu general y dominante del siglo. A veces se encuentra tatn-1 bien unido al temperamento mas ardiente , al mas sombrío , al mas melancólico y á la organizacion masfuerte ; y entonces causa los mayo-1 res males , y no se apaga sino con la vida. En todos los casos hace al hombre atróz ó insensato. Pero aquí no
[ 23 3 hecho á la mentira„ y se deten-di mina á sellar su doctrina con:su sangre , con la esperanza de dar por este acto` de firmeza una sanclon mas fuerte á sus discursól y á sus opiniones ; no puede negarse que esta conducta ; que por otra .parte puede parecer mas (5 menos,:sábia , mas (5 menos conforme al objeto que se propone, manifiesta energía y carácter. Peno consideramos los efectos constantes de las causas físicas , que Son . las solas causas real y necesarianl i ente tales , porqué obran incel antemente , y su accion puede acelerarse todavía y multiplicarse tambien por el concurso y la reunion de todas las causas morales. Véase el texto , despees del pasagt¿ P que . forma el asunto de ésta nota: B
[ 24 ro no se compare una sola accion con el tenor entero de la vida , ni se saquen de un fenómeno parte titular conseqüencias generales; Por penoso que entonces sea el sacrificio , y sea el que se quiera el esfuerzo , es el negocio de un momento : y si es preciso creer á un buen. Juez en esta materia, "es una cosa comun el correr á 3, la muerte por impetuosidad de » espíritu ; pero solo una alma 3, grande que haya deliberado si $› es menester vivir o morir , pe- ,' sa exáctamente los motivos .de Sf una parte y otra , y se deci- ›, de por el peso de la razon, ó á morir ó vivir (i)." (1) Id ergo arduum imprimís et prlecipua laude lignum puto. Nam im-
[ 25 Observemos todavía con respecto al filósofo que prefiere la muerte á la desaprobacion pública de sus opiniones , que si su vida debiera ser como la del esu:4w , una larga prueba de paciencia y de valor , y, por decirlo así , la lucha continua de un solo hombre contra la naturaleza ; si su suplicio debiera durar solamente algunos dias , no vacilaría para retractarse , y hacer ceder el interés de la verdad (al progreso de la qual no es indifeimpetu quodam et instinctu procurrere ad mortem , comrnune cum multis : deliberare verá et causas ejus expendere 9 utque suaserit ratio , vit-ce mortisque consilium suscipere vel ponere , ingentis est animi. 1. z epist. 2 2.
í26]. rente por otra parte , 'que él viva ó qué , muera) (1) á ina ley mas fuerte , -mas imperiosa, y la primera de todas, que es la de la conservacion. Sin duda; la edu, cacion , la razon perfeccionada por la experiencia y la reflexlon, pueden • ayudar , fortificar, corregir ó cambiar tambien hasta un cierto punto las disposiciones naturales ; pero si la máquina es débil mal constituida : si el gé, nero nervioso es demasiado sensible, demasiado irritable : si el jóven educando no tiene pasiones ; enú - na - palabra , si la - órga- (r) Si industria ac rigor adsint, eo laudis excedere , quo plerique per abrupta , sed in nultum reipublicat usura ambitiosa morte inclaruerunt. Tacit. vita Agric. cap. 42.
[ 27 nizacion contradice sin cesar las sábias lecciones del maestro , y se opone constantemente á su efecto ; como la ley eterna é invariable establece en el universo, que siempre lo físico arrastre lo moral , estas lecciones no tendrán sobre el hombre sino una influencia débil y pasagera , y la naturaleza quedará, la mas fuerte. Esto es lo que tal vez hizo decir al sabio Bordeux : " Dicho- !, sos aquellos que ttenen su fi= !Y losofia en la sangre!" A lo menos es cierto , que ésta es la mejor y la mas segura ; y ésta fué particularmente la de Epicteto. Mientras Séneca , Marco Aurelio , y la mayor parte de aquellos que habían abrazado la secta de Zenón , estoicos ya por institucion, hacían inútiles esfuer-
[ 34 este nombre. ' l 'Yo veo (1) bas- » tantes hombres, decía , que pu- » blican las máximas de los es-, • toscos , pero yo no veo un es-q. toico. Manifiestame, pues, uno: » uno es el que pido. Un estoi- » co ; esto es , un hombreque » en la enfermedad se crea di- » choso : que en el peligro se » crea dichoso; que 'muriendo » se crea dichoso ; que en un 3, destierro se crea dichoso :que 39 despreciado y calumniado se »crea dichoso, Si no puedes manifestarme este estoico perfec- » to y acabado , .muestrame uno » empezado no envidies á un (x) Apud Arrián 1. 2 9 cap. 19, p. 228 229 edit. Upton. Londin. 1741.
35 3 » viejo como yo , ese grande es- ,' pectáculo de que no he podi- >Y do , lo confieso , gozar toda- ,' vía." Despues de haber definido así al verdadero estoico., hace Epicteto una bella aplicacion de estos preceptos generales á los casos particulares , que es el solo • medio de hacer útil la moral , porque las generalidades en moral , son á los ojos del filósofo lo que las especulaciones sublimes de la Álgebra y de la Geometría son para el pueblo que las mira como indagaciones de pura curiosidad , hasta que alguno aplica al fin al uso co.mun las verdades , que el cálculo y la observacion han descubierto. " En todas las cosas , dice Epic- » teto , es necesario hacer lo que C2
[ 3 6 3 >9 depende de uno , y quedar 25 . despues firme y - .tranquilo. Si 3). me veo .la predsion de em2/ barcarme ,¿qué debo hacer?. ») - escoÉer bien` el buque , el loto., los Marin e ros , la esta13. el dia_ y el viento : es-. 1, to, es lo..que de pende de mí., ›, Luego que me hallo en plena mar, sobreviene una tempestad: »éste no es ya.negocio mío , si- ", no , del El barco se vá » á fondo :qué -debo hacer 23 hago lo que de depende: 2, no. zrito , .no me atormento, 31 A i me quejorde. Dios. Yo sé. 19, pie todo lo qüe ha nacido de15 be morir ; .:esta es la ley neral preciso: es ,que yo nme- >1 ra.. Yo no soy . eterno , soy un hombre , unaparte del. todo, ›, así ,como una hora es upa par-
E 3 » te del dia. Una hora llega , y » pasa ; yo vengo , y yo paso tambien. El modo de pasar es y, indiferente que sea por el » hierro , por la fiebre ó por el >Y agua , todo es igual (I)." Qué contraste tan admirable forman con la moral incierta , sutil y sentenciosa de Plutón y Aristóteles estas máximas tan propias:, como dice Montaigne , á llenar el corazon de valor , de independencia , y de intrepidéz Quánto la moral es-, toica se eleva sobre la de estos, sea por el vigor y la firmeza de sus principios , sea por las grandes. é instructivas lecciones que (I) A p ud Arrián 1. cap. s, pág. 188. C 3
[ 3 8 3 pueden sacarse de ella en las diferentes condiciones de la vida ! ¡ Qué no podría esperarse de los hombres, hasta en los países donde los insultos hechos á la naturaleza humana , á sangre fria, son tan freqiientes , si en vez de la educacion pusilánime y contradictoria que reciben en nuestros climas , y que -asegura á sus hijos una parte de su debilidad , de sus vicios y de su miseria , se ocupasen temprano en fortificar su cuerpo con el exercicio y el trabajo : en rectificar su juicio con el estádio de las ciencias exáctas: en acostumbrarlos con buenos exemplos al espectáculo útil y consolador de las cosas honestas ( porque los buenos exercicios forman las buenas costumbres): en inspirarles el desprecio de las
E 39 3 grandezas de la fortuna ; y bre todo , de la vida , sin el qual tendrán siempre él espíritu encogido , y el alma comun; en fin, en exercitar en, ellos el entusiasmo de la virtud ..por los preceptos firmes y austéros de esta secta tan fecunda en hombres grandes, á la , , qual llama . el autor de,los Ensayos , con . , , razon " la pri- » mera escuela. filosófica , y su- ,' perintendenta de 'las otrasi " El que ha dicho . que "el es. ›, toicismo no es otra cosa que $› un tratado de :la_ libertad to-r " y malo en toda ,su.. lextension , " ha dado de ella., (LY eh 'pocas; palabras:, una -idea „gbnéral in'uy exácta "Si esta, doctrina y:JVida pág., c4
40 -, que tiene - tantos puntos 23 comunes con .los' cultos religiosos , se hubierapropagado 25 mo las otras supersticiones, 'há 2i mucho t i em . qué ni hubie ra .tiranos sobre 13 tierra!' ffiP No es lógica , • la física, ni: la: metafisica-de los e s toicos ;' la. que debe temerse , porque• ellos no han ,:hecho inas:.que tartamu-- dear sobre .'..1as-- 1 ,ciencias , cuyos-. verdaderos principios no . han sido ' ::.conocidos sino de' los modernos. También puede decirse :que lis. sutilezas 'cle su ectica,,.• aun, que-\disten guirloS otros filósofos. Por: sus izexpresiones cionio.se ferencian por su doctrina , no son ni ridículas .q1 4 las do.:;Es.coto.1-.8cq; tpan
[41 justamente despreciadas en el dia; pero que necesariamente han debido , como todos los errores graves é importantes en las ciencias, excusar muchos extravíos á los que los han sucedido (1), y preparar el descubrimiento de las reglas fundamentales de la lógica , así como las disonancias en la música previenen la mas perfecta harmonía , y el reposo mas dulce á un oído sensible y exercitado. Si la filosofía especulativa , y puramente racional de los estor (I) Véase lo que han dicho sobre esto en la advertencia sobre las qüesti6nes naturales de Sé s neca , en el ton'to 6 dé sus obras , traducidas por 11i la Gra.nge,, pág. z z y 12.
[ 4 2 3 cos , dexára un campo muy vas-: to á las indagaciones y . á los trabajos de los modernos , no sucedería lo mismo con su moral y sus principios generales , de donde han seducido los deberes reciproeos' , de los hombres. Parece que esta ciencia de las relaciones constantemente establecidas entre los seres qüe: tienen una misma naturaleza :, )7las mismas necesidades 'físicas , era la que habían cultivado mas, y la que miraban, igualmente que las ideas 'de Sócrates , ¿atrio .la mas útil y la mas importante , y la que formaba-el carácter distintivo y particular de su secta. Un autor moderno , .muy piadoso sin duda, cuyas intenciones son réctas , y las miras ioables pero cuyo:zeio nos ha parecido, en general
[ 43 3 edificante ,que ilustrado , ha hablado de los estoicos y de sus principios filosóficos, sin haberlos conocido bien , y no ha dado, ni de los unos ni los otros, sino una idea vaga , incompleta , y freqiienternente falsa (I), como seria facil . probarlo si éste fuera lugar para hacerlo. Observemos solamente , en favor de aquellos , á quienes la autoridad de este autor pudiera imponer respeto, que todos los lugares de su obra , en donde particularmente se trata de los filósofos antiguos , deben (r) i O utintim arguerem sic , ut non vincere possem! ¡ Me miserurn! ¿ quare tam bona causa mea est? Ovid, Amor. 1 2 eh Sy 7.
5°1 $2 tas de filosofía entre los an- /y tiguos , dice , pudieran considerarse como espe c ies de religion. Jamás ha habido una de »Y aquellas , cuyos principios fue- » sin mas dignos del hombre , y 1, mas propias para formar gen- »tes honradas , que las de los estoicos ; y si yo pudiera de2> xar un momento de pensar que ›, soy Cristiano y Catolico , no 3, me detendría en poner la destruccion de la secta de Zenón. 31 en el námero de las desgracias ›, del género humano. y, Ella no contrastaba sino las ›, cosas grandes , los placeres y 3> el dolor. Ella sola sabía hacer ›, ciudadanos , hombres grandes, », y grandes Emperadores. y, Separémonos por un mon mento de las verdades revela-
», das , busquemos en toda la na2, turaleza , y no hallarémos en 3, ella mayor objeto que los An- ,3 toninos. Juliano mismo , Ju- ,, llano (un voto arrancado así, », no me hará cómplice de su ›, apostasía); no , no hubo despues de él un Príncipe mas digno ›, de gobernar los hombres. y, Mientras que los estoicos 2, miraban como una cosa vana ›, las riquezas, las grandezas bu- !, manas , el dolor , las pesadum- >, bres y los placeres , no se ocu- ', paban sino en trabajar en la ›, felicidad de los hombres ,yen », exercer los deberes de la socie- ›, dad parece que miraban este »7 espíritu sagrado, que creían es- !, tar en ellos mismos , Coma una ›, providencia general que vela- » ba sobre el género humano. D
521 ›, Nacidos para la sociedad , to2, dos creían que su destino era 3, el trabajar para ella ; con tan- !' ta menos carga , como que sus recompensas estaban todas en » ellos mismos ; y que dichosos », con su sola filosofía , solo podía >Y aumentarse su felicidad , sien- » do los otros felices." Este homenage rendido á la virtud estoica , debe tranquilizar á los que defienden la misma causa , y 'consolarlos , si sucede que los contradigan. Un hecho que excitará la mayor indignacion en las almas honradas , y que no podría creerse si no se hubiera visto en todo tiempo , que los hombres mas recomendables por sus talentos y por sus costumbres , han tenido la misma suerte es, que esta secta,
[ 53 cuya doctrina acabamos de explicar , báxo un punto de vista tan interesante fué el objeto de las mas negras calumnias , en el rey nado de los Emperadores. Se les imputaba á los estoicos como un crimen , el valor con que hablaban de la dignidad y libertad. del hombre. Nada se ahorraba para hacer sospechosa su fidelidad : se les pintaba como espíritus inquietos y revoltosos (i), como hombres que llevaban con impaciencia el yugo de las leyes (i) Piautum.. . Veterum Romanorum imitamenta pi-aferre assuntá etiam stacorum arrogantia sectd- ,- que , que túrbidos et negotiorum appetentes faciat, Tácit. Annal. 1. 14, cap. 57. D3
54 y de la autoridad , en una palabra , como enemigos secretos del Príncipe y del Estado ; y así prepararon la pérdida de Séneca, de Traséas , y de varios otros estoicos igualmente virtuosos. "Es- >, ta secta , decía uno de esos vi- :, les acusadores (i), ha produ- (i) lit habet (Traséa) sectatores , vel potius satellites , qui nondunz contumaciam sententiarum , sed habitum vultumque ejus sectantur rigidi et tristes , quo tibi laxiviam exprobrent... Spernit religiones , abrogat leges. • Ista secta Tuberones et Favonios , veteri quoque Reipublicce ingrata nomina , genuit. *Ut imperium evertani , libertatem preferunt : si perverterint libertatem ipsam aggredientur. Cossutianus Ca= pito , apud Tacit; Annalium lib. 16, cap. 22. Los
[553 • cido ya los Tuberones y los Fa37 yonios , nombres odiosos , has- ), ta á la antigua : para • destruir la autoridad del Prín- , 5 cipe , ponderan la libertad : si • salieran con su empresa , ata* 3, carian la libertad misma." Epicteto , que tantas veces había visto los crueles efectos de estas calumnias insidiosas , creyó debla hacer sobre esto la apología de los estoicos. Su defensa es noble , simple , precisa , y como podrían , aun hoy , hacerla sus semejantes. "Los estoicos , diLos detractores de Ios filósofos modernos dicen las mismas cosas que Cossutianus Capito , pero no las dicen tan enteramente bien. D 4
[ 6 !Y ce , enseñan que el hombre es 1, libre : enserian con esto a des- >9 preciar la autoridad del Eme33 rador ? No lo permita Dios ! Ningun filósofo enseña á los ›, vasallos a levantarse contra su Y> P rincipe , ni á substraer á su 99 poder nada de lo que debe es- », tarle sometido. Torna , ahí de- ', nes mi cuerpo ; mis bienes, mi >9 reputacion y mi familia : todo 9 lo entrego ; y guando halles 3, que enseño á alguno á retener ,' loá pesar tuyo , hazme morir, y soy un rebelde. No es esto ,5 loque enseño á los hombres: no les enseño sino a conservar , la libertad de sus opiniones, 3, de lasquales los ha hecho Dios p, los solos duerios." Yoco nos importa el saber si
[ ^ 7 esta apología , que se halla en las disertaciones de Arrián (i) , que las recopiló así como otros muchos pensamientos juiciosos y fuertes , de la propia boca de Epicteto , precedió ó succedió (2) al tiempo en que los filósofos fueron arrojados de Roma y de toda la. Italia. En uno ú otro caso, ella prueba , que aquellos que con sus trabajos han extendido la esfera de nuestros conocimientos, restablecido la hümanidad en sus derechos , freqüentemente viola_ dos , y destruido aquellas preocu- (1) Lib. r , cap. 29. (2) Este parecer es el de Saumaise , y es el solo probable. Not. Salmas. in Epictet. 'pag. 4 , edit. Lugd. Zat. 1640.
[ 58 ilaciones funestas , manantial inagotable de disputas , de desordenes y de males , han sido en todos tiempos el objeto del ódio de los Soberanos absolutos , ignorantes y supersticiosos. Pero este mismo espíritu de persecu.- cion , que los anima contra los solos hombres , cuyas opiniones no pueden ni mudar , ni encadenar , hace tan bien el elógio de los filósofos , así como la sátira de los tiranos ; en efecto , no aborrecen á los sabios y literatos no permiten á un farsante descomedido como Aristófanes , calumniar sobre el teatro sus costumbres y sus principios: no dispensan á sus viles delatores una proteccion pública ; en fin , no arrojan de su Imperio á los que son su verdadero lustre y cuyo juicio debe
E 59 3 arreglar algun dia el de la posteridad , luego que nada haya que temer de la influencia de su genio sobre su siglo , y de las luces que esparcen sobre todas las materias , en donde importa mas que la verdad sea conocida. Esto fué lo que hizo decir á un ingenio , con aquella ironía ingeniosa y firia , que oculta en sus escritos las mas útiles refléxiones: "Gritan contra los filósofos : tie- ,› nen razon porque si la nion es la reyna del mundo, >Y los filósofos gobiernan á esta h) reyna." Otra observacion no menos incontestable , porque se funda en una larga y triste experiencia , es , que no solo báxo los reyHados de malos Príncipes son inquietados los filósofos , son des-
[ 66 ) gustais de su trato , porque 3, ellos no prescriben sino los de- »hieres que vos cumplís , y los 29 amais tanto , quanto ellos os 3, honran (I)." Tácito , siguiendo las propias miras , y por inspirar íntimamen- (i) Quem honorem dicendi masgistris , quam dignationem sapientice doctoribus babes ! Ut sub te spiritunz et sanguinem , et patriatn receperunt studia 5 quce priorum temporunz immanitas exiliis puniebat , cum sibi vitiorum omnium conscius Princeps inimicas vitiis artes , non odio magis quam reverentiá , re-- legaret ! At tu easdem artes in complexu ° culis , auribus babes: prez:- tas enirn quwcumque prwcipiunt , tan-. tumque eas diligis , quantum ad lis , robaris. Ponegir. cap. 47.
[ 67] te á sus lectores el gusto y el respeto que él mismo tenia á las letras y á la filosofía , y queriendo dar en pocas palabras una idea del carácter atróz de Domiciano , termina, la pintura del reynado sanguinario de este Príncipe , por el rasgo que creyó mas a proposito para hacerlo odioso. "Hasta los filósofos fueron ar- ,, rojados , dice todas las cien- !, das honestas fueron desterra- ,› das , fin de que no quedáse $› sefial alguna de virtud (i) " Epicteto , nacido en Hierá- (1) Expulsi: insupér sapientice profesoribus atque omni bond arte in exilium acta , ne quid usquam honestum ocurreret. Tacit. in vita Agricol. cap. 2. E a
- C 61] polis, en Frigia , hácia el fin del reynado de Nerón , murió de edad muy abanzada , desterrado en Nicópolis ; y segun la opinión mas probable , algunos afios antes de la muerte de Adriana" 1 1 e a 4 , te
109} ....• nn • n ••••••••..1, MANUAL DE EPICTETO. T odo lo que hay en la naturaleza , ó depende de nosotros , ho depende. Lo que depende de nosotros son nuestras opiniones, nuestras inclinaciones , nuestros deseos , nuestras repugnancias; en una palabra , todas nuestras acciones : lo que no depende son los cuerpos , los bienes , la reputacion , las dignidades; en fin, todo aquello que no es obra nuestra. E3
[ 7 0 I I. Las cosas que dependen de nosotros son libres por su naturaleza : nada puede forzarlas , ni servirlas de obstáculo : las que no dependen , son débiles , esclavas , inciertas y extrangeras. Acuérdate , pues , que si crees libre lo que es dependiente por su naturaleza : si miras lo que no está en tu poder como una cosa que te sea propia, encontrarás obstáculos á cada paso : te verás afligido , turbado: acusarás á los dioses y á los hombres : en vez que si tomas solamente por tuyo lo que es real-
71 I mente tuyo , y por ageno lo que á otro pertenece , no experimentarás jamás embarazo , ni obstáculo en tus acciones no acusarás ni vituperarás á nadie : na.da da harás contra tu gusto : nadie podrá ofenderte : no tendrás enemigos ; y nada desagradable te sucederá. I V. Si aspiras en efecto á un fin tan noble , acuerdate , de que para conseguirlo, no debe desearse débilmente ; sino que debes renunciar enteramente ciertas cosas : abstenerte por algun tiempo de algunas otras ; y sobre todo, velar sobre tí mismo : porque si con los verdaderos bienes buscas aún las riquezas y las dignidades , no obtendrás siquiera E 4
[ 72] estas últimas ventajas, porque has deseado las otras; y perderás ciartamente aquellos bienes , que solos pueden hacerte libre y dichoso. Así , pues , á la vista de algun accidente desagradable , di al instante : tú no eres mas que una imaginacion , y de ningun modo lo que pareces. Sirvete despues , para' determinar su medida de las reglas que has aprendido , sobre todo , de la prime-, ra : exámina si esta desgracia es del número de aquellas cosas que están ó no están en nuestro poder ; porque si es de la naturaleza de las que no dependen de nosotros , di atrevidamente entonces , que ella no te toca.
C73 V I. Acuérdate de que el fin de todo deséo , es el de obtener lo que se apetece , así corno el fin de toda aversion, es el de evitar lo que la causa ; y que el holmbre es igualmente desgraciado, sea que el suceso realice sus temores , sea que no corresponda á sus deseos. Si tu aversion, pues , no recae sino sobre cosas que están en tu poder , jamás experimentarás los males que temes ; pero si temes la enfermedad , la pobreza, ó la muerte, siempre serás miserable. Tranquilo sobre todo lo .que no está en tu mano , terne umcamente las cosas que te están sometidas : cercena desde luego :todos tus de-
( 743 reos ; porque si no tienen por objeto lo que está en tu mano , tus esperanzas quedarán necesariamente frustradas. En (planto á las cosas mismas que dependen de ti tú no te hallas todavía en estado de conocer las que es bien visto desear : contentate solamente con no buscar nada, ni huír nada , sino con moderacion , con discrecion y con reserva. VII. Examina con atención la quaEdad de cada una de las cosas que contribuyen á tus placeres , que sirven para tus necesidades ó que tú amas ; y comienza por las mas viles. Si quieres una olla, dí que quieres una olla ; porque si se rompe , no te turbarás. Si
C es 3 amas á tu hijo ó á tu rnuger, acuerdate de que son mortales; y si la muerte te los arrebate, no te alterarás. V I II. Antes de executar , piensa lo que vas á hacer. Si vas al baño , representate lo que en él pasa ordinariamente : ahí se arrojan agua , se arrempujan , se dicen injurias , y se roba. Tú te presentarás en él con mas seguridad , si te dices : Yo quiero ›, bailarme ; pero quiero Cambien ,› conservar mi independencia , $1 aguantando todo lo que me im- ,, pone la naturaleza. Observa esta máxima en todas tus empresas : por este medio , si algun obstáculo te impide el bañarte , te dirás al punto " Yo
C 8z] Si quieres hacer progresos en la virtud , dexa á un lado estos razonamientos : "Si descui2, do mis negocios , no tendré de ›, que vivir : si no corrijo a mi esclavo , se hará malo :"porque es mejor morir de hambre., exénto de temor y pesadumbre , que vivir en la abundancia con continuos terrores; y vale mas tambien que tu esclavo sea malo, que no que tú seas infeliz : empieza , pues , á exercitarte en las mas pequeñas cosas. Si te han derramado el aceyte, ó robado el vino , di : " Á esteprecio se com2, pra la tranquilidad ; y á este » precio se vende la constancia: », por nada, nada se tiene." Si
[ 83 llamas á tu esclavo , piensa que puede no oírte ; ó, despues de haberte oído , no hacer nada de lo que le has mandado. De este modo , tu esclavo no será mejor ; pero tú ganarás en ello infinito , pues le impedirás el que turbe tu alma á su gusto. XVII. Si quieres hacer progresos en la virtud , ten bastante espíritu para pasar por necio é insensato, haciendo ver lo poco que te importan los bienes exteriores. No intentes pasar por sabio : si te miran como un personage desconfia de tí mismo. Sabe que es dificil el conservar una voluntad conforme á la recta razon , y ocuparse al mismo tiempo en las coF 2
[ g43 sis exteriores ; porque es preciso , que el que se aplica á la una, descuide la otra. XVI I I. Si deseas que tus hijos , tu muger y tus amigos vivan eternamente , eres un loco ; porque es querer , que las cosas que no dependen de tí , dependan , y que te pertenezca lo que es de otro. Del mismo modo serás un loco, si pretendes que tu esclavo no corneta jamás faltas ; porque esto es querer , que el vicio no lo sea , sino que sea otra cosa. XIX. Nuestro dueño es aquel que tiene el poder de arrebatarnos lo
s s 3 que queremos , y de que hagamos por fuerza lo que nos repugna. t Quieres ser libre? pues ni busques , ni huyas nada de lo que á otros pertenece : si no, serás necesariamente esclavo. X X. Acuerdate de portarte en la vida como en un festin. Si alargan un plato hácia ti , extiende la mano , y tómalo modestamente : si lo alejan , no lo retengas: si no viene por tu lado , no hagas conocer de lejos que lo deseas ; sino espera con paciencia que lo arrimen. Usa de la mismamoderacion con tu mu j er y tus hijos , con los honores y las riquezas , y serás digno entonces de ser admitido en la mesa de F 3
[ 86 los Dioses. Y si pudiendo gozar de estos biénes , los desechas y desprecias ; entonces no solo serás convidado de los Dioses , sino que partirás con ellos el soberano poder. Por este medio, Diógenes , Heráclito y sus semejantes , fueron justamente llainados hombres divinos , y lo fueron en efecto. X X I. Si ves 'á alguno afligido , y llorando la pérdida de su fortuna , la muerte, ó la ausencia de su hijo , ten cuidado de que no te engañe tu imaginacion , y vayas á creer , que este hombre es desgraciado por la privacion de estos bienes exteriores : entra al instante dentro de tí mismo , y haz esta distincion " Esta des-,
C87] 19 gracia no es la que aflige á es. Y, te hombre , supuesto que ella ›, no mueve á otro ; luego es la opinion que él tiene de ella $) la que le aflige." Haz seguidamente todos tus esfuerzos para curarle de sus preocupaciones con razones sólidas ; y tambien, si es necesario , no dejes de llorar con él. Pero ten cuidado que tu compasion no pase á tu alma , y que este dolor simulado no se vuelva real. *X X I I. Ten presente que estás en el mundo, como en un teatro, para representar en él el papel que el dueño te señale, 'Que sea corto <5 sea largo , poco importa. Si aquel quiere que hagas el de poF 4
[ 88 ] bre, procura representar bien este personage. Haz lo mismo , sea el que fuere el que te enCargue, ya de un cojo , ya de un Príncipe , ó de un simple particular; porque á tí toca desempeñar bien el papel que te se da , y á otro el escogerlo. XXI I I. Si el graznido de un Cuervo presagia algunas desgracias, no se turbe por eso tu imaginacion , haz al instante este razonamiento , y-dí "Ninguno de $1 estos contratiempos me toca, o: si no antes á este cuerpo vil, á mi caudal , á mi reputacion, á mis hijos ó á mi muger ; pe- >, ro por lo que hace á mí , no » hay nada que no me anuncie >Y mi felicidad , si yo lo quiero; ti
8 9 3 » porque sean los que fueren los 2, sucesos , en mí está el sacar de ›, ellos un gran partido." XXIV. Quieres ser invencible? pues no te expongas jamás á un combate , en el qual no veas ve has de lograr la victoria. XXV. Si ves á un hombre colmado de honores , ó elevado á un gran poder , ó bien distinguido con alguna otra ventaja , no te dexes deslumbrar de esas vanas apariencias , ni digas que es feliz; porque si la perfecta dicha y el reposo del espíritu consisten en las cosas que dependen de nono-
C90 3 tros , los bienes extraños no, deben hacernos envidiosos ni zelosos ; y tú mismo no querrás ser General de Exército , Senador, ni Consul, sino libre. Ahora , solo hay un medio de serlo , y éste es ,e1 despreciar las cosas que no dependen de nosotros. xxvr. No olvides que la ofensa no está , ni en el insulto , ni en los golpes que recibes , sino en tu opinion. Luego , pues , que alguno exálta tu cólera, sabe que ese hombre no es quien te irrita , sino la opinion que has formado de él. Procura , sobre todo , no turbarte con las fantasmas de tu imaginacion ; porque si una vez ganas tiempo ) y ob1
[ 91 tienes espera , serás mas facilmen. te dueño de tí mismo. XX VI 1. Ten incesantemente delante de tus ojos la muerte , el destierro , y todo lo que espanta á los hombres ; pero sobre todo , la muerte. Por este medio , no tendrás pensamiento alguno báxo y cobarde , y nada desearás con demasiado ardor. XXVII I. Si te aplicas al estádio de la sabiduría , espera ser silvado , y burlado de la multitud , que dirá : "Este hombre se ha hecho filósofo en un momento ; de » dónde le viene esa frente or-
C9 8 3 dado á un festín ; pero tampo. co has pagado al dueño de él el precio á que lo vende : este predo es una adulacion , una complacencia y una sumision. Si la cosa te conviene , págala ; porque querer obtenerla sin gasto alguno , es ser injusto é insaciable. Por otra parte , no tienes que substituírle á ese festín ? Tú tienes ciertamente algo que le es preferible, y es , el no haber lisongeado al que no hallabas digno de ello , y el no haber sufrido el estár á su puerta aguantando su orgullo y sus desdenes. XXXI Bien podemos conocer la intencion de la naturaleza por dos sentimientos que inspira á todos
E 9 9 los hombres en lo que no les interesa personalmente. Por exemplo , guando el esclavo de tu vecino há roto un vaso ú otra cosa , no dexas de decirle , que eso es una cosa que sucede muy á menudo , solo por consolarlo. Muestra , pues , la misma tranquilidad, si al tuyo le sucede lo mismo. Apliquemos esta máxima á objetos mas serios. Si alguno pierde la muger ó el hijo , no hay nadie que no le diga , que esa es la suerte de la humanidad ; pero si nosotros nos hallamos en el mismo caso , nos desesperamos, y gritamos al instante : Ah ! !Y y quan desgraciado soy !" Entonces era preciso acordarse de la sangre fria con que oímos el que a otro le había sucedido el propio accidente. G 2
[ roo] XXXIII. Como jamás nos proponemos tal ó tal cosa para que nos salga mal : del mismo modo la naturaleza del mal no existe en el mundo. XXXIV. Si alguno entregára tu cuerpo á la discrecion del primero que llegára , te indignarías sin duda ; pero no te avergüenzas de abandonar tu alma , permitiendo al primero que llega , y te llena de injurias , que la turbe y la aflija á su gusto. X X X V. Nada hagas sin considerar
[ 'o' primero lo que debe preceder, y lo que debe seguirse á la ac. cion que proyectas. Si refrenas esta regla , empezarás alegremente tu empresa , porque no habrás previsto sus resultas ; pero viendo al fin quanto tiene de vergonzoso , te llenarás de confusion. XX X V I. Tú quisieras lograr la victoria en los juegos olímpicos , y yo tambien , por cierto , porque nada hay mas glorioso. Pero exámina bien antes lo que precede, y sigue á una empresa semejante ; y piensa en ella despues de este examen. Desde luego es preciso que te sujetes á una regla severa , esto es , no comer sino por necesidad abstenerte de toG 3
[ 102 da delicadeza : hacer los exercidos aunque con disgusto , y á las horas señaladas en invierno y verano no beber jamás frío , ni vino tampoco ,ámenos que no te lo manden : en una palabra, someterte sin reserva al maestro de los exercicios , como á un Médico. Despees te será preciso baxar á la palestra , y allí , puede ser te rompas un brazo , te disloques un pie , tragues mucho polvo , seas aporreado , y despues de todo esto , correr el riesgo de ser vencido. Si has hecho todas estas reflexiones , sé atléta si tú quieres. Pero sin esta precaucion , harás lo que los muchachos , que , en sus juegos , remedan unos despues de otros á los que luchan, á los tocadores de flauta , á los
[103] gladiatores , que tan presto sue - nan 1p, trompeta , y un instante después representan tragedias. Lo mismo sucederá contigo : tú serás succesivamente atléta , : gladiator , orador y filósofo ; y 'en el fondo del alma no serás nada. Tú imitarás , como un mono , to-t. do lo que veas hacer á los otros, y todos los objetos te agradarán á la vez , porque no has emprehendido nada , despees de un maduro exámen , sino temeraria mente , y arrastrado de la ligereza de tu juicio y de tus deseos. De este modo, algunas gentes , al ver á un filósofo , ú oyendo decir á otros : " Qué 'bien habla Eufrates ¡.Quién puede ra-. ciocinar , y T explicarse con mas 31 fuerza y mas sentido ! " Forman al instante el proyecto de G 4
[ 104 hacerse sabios ellos mismos. XXX VII. Ó hombre! considera desde luego lo que intentas emprehende• ; exámina despues tu naturaleza , para ver si la carga que te impones es proporcionada á tus fuerzas. Si quieres ser combatiente ó luchar , mira antes tus brazos y tus muslos , y ensaya la fortaleza de tus riñones ; porque no hemos nacido todos para las mismas cosas. ¿Piensas que abrazando la profesion de filósofo podrás comer , beber , y vivir con la delicadeza que lo hacías ? Es necesario velar , trabajar , separarse de los parientes y amigos , y sufrir los desprecios de una esclavitud : es preciso espe-
[los 11 rar toda suerte de humillaciones, olvidar la prosecucion de los honores, de los empleos en los tribunales ; en una palabra , todos los negocios. Considera atentamente todo esto , y ve si quieres comprar á, este precio la tranquilidad del alma , la libertad y la constancia : si no , ten cuidado de no ser á todo momento , como los muchachos, hoy un filósofo , mañana partidario , seguidamente rector , y despees Intendente del Príncipe. Estas cosas no concuerdan. Es menester resolverte á ,no ser sino un solo hombre , bueno ó malo. Es preciso que cultives tu entendimiento, perfecciones tu razon , ó te ocupes unicamente de tu cuerpo. Es indispensable que trabajes para adquirir los bienes interiores ó exteriores ; es
1o6 decir , que es preciso sostengas el carácter de filósofo , ó el de un hombre ordinario. XX X VII I. Todos los deberes se miden generalmente por las relaciones que unen á todos los hombres entre sí. ¿ Es tu padre? pues debes cuidarle , cederle en todo, sufrir sus reprimendas y sus malos tratamientos. ¡Pero este padre , es malo ! t Qué importa? ¿ Te había ligado la naturaleza necesariamente á un buen padre? No : pero á un padre , sí. Si tu hermano te ha hecho una injusticia , cumple tus deberes con él , y no pienses en lo que ha hecho , sino en lo que debes hacer ,yen lo que la naturaleza J 1 iu su los
e [ I07 exige de tí. En efecto , nadie puede ofenderte corno tú no quieras ; y no serás herido verdaderamente , sino guando pienses que lo estás. Sigue esta regla : ten siempre delante de los ojos las relaciones miltuas establecidas entre los hombres , y conocerás facilmente los deberes de un vecino , de un ciudadano, y de un General. XXXIX. Sabe que el principal fundamento dé la religion es el tener ideas sanas y razonables de los dioses ; el creer que existen y gobiernan el mundo con tanta justicia como sabiduría ; el persuadirse á que debes obedecerlos , y someterte sin murmurar
XLII. Calla con fregancia ; no digas sino las cosas necesarias , y siempre en pocas palabras. Nosotros hablaríamos rara vez , si no bablasémos sino guando los tiempos y las circunstancias lo exigiesen. No nos ocupariamosjamás en cosas frívolas ; no habiaria . mos , ni de combates de gladiatores , ni de juegos del circulo , ni de los átlétas , ni de la qualidad de los manjares , ni de los vinos , que son las cosas que ordinariamente dan pábulo á las conversaciones, Pero guardemonos , sobre todo , de hablar de los hombres, ya sea paró desacreditarlas, ya para alabarlos ó ya para hacer comparaciones entre ellos.
[115] XLIII« Si está en tu mano , procura hacer. con tus discursos que la conversacion de tus amigos recayga siempre sobre qüestiones útiles y convenientes ; y si estás, ó te hallas con extrangeros é indiferentes , calla, XLIV, No rías mucho , ni con fre# qüencia , ni con exceso. XLV. Reusa , si puedes , el jurar por lo que quiera que sea ; ó á lo menos , jurar muy rara vez. 4 Fi 2
116) XLVI. Evita el comer fuera de tu Gasa ; y huye sobre todo de los públicos festines. Si absolutamente no puedes excusarte de ello, dobla entonces la atencion sobre tí mismo , no sea que insensiblemente contraygas las costumbres del pueblo. Porque si el uno de los convidados es impuro , y estás junto á él , te expones á serlo tú necesariamente , aunque jamás lo hayas sido. XL VII. No uses de las cosas necesarias al cuerpo , como el beber, el comer , el vestirse y alojarse, y el tener criados , sino en quan1
117 tó lo exige la simple necesidad; y pon limites á todo lo que no sirve sino de ostentacion y regalo. XLVIII. Abstente , en quanto sea posible , de los placeres del amor, antes de casarte : si los disfrutas, que sea segun la ley. Pero no juzgues con demasiada severidad á aquellos que sobre este punto tienen principios menos severos; no los reprehendas agriamente , y no publiques , ni te alabes á to do momento de tu continencia. XLIX. Si te cuentan que han hablado mal de tí , no te entretengas en justificarte , y responde H 3
[I I 8 solamente : "Ese tal no ha co2, nocido mis demas defectos, por- ,' que entonces habría hablado ›, mucho peor de mí." .t. No hay necesidad de ir con freqüencia á los teatros ; pero guando se presenta la ocasion de parecer en él , no favorezcas á ningun partido , y no trates de agradar á otro que á tí solo; esto es : no desees que suceda, sino lo que suceda , y queda gustoso con que la victoria la obtenga el vencedor ; por este medio esperarás el suceso con tranquilidad. Evita sobre todo el tomar parte en las aclamaciones , en las risas , y en los grandes movimien-
[ "9 tos de los espectadores del teatro ; porque nada de todo esto es capaz de hacerte mejor ; y se concluirá de ello , que el espectáculo ha sido el que solo ha llamado tu admiracion. t s. No vayas á las lecturas públicas de los poétas y oradores, y no te dexes arrastrar á ellas ligeramente. Pero si asistes , conserva la decencia y la gravedad, sin ofender con ninguña señal de displicencia al que te ha convidado. Lir. Quando tengas que tratar algun negocio con alguno de los principales de la villa , represenH
[ I 2 O tate lo que en tu lugar habría hecho Sócrates ó Zenón. Siguiendo iguales modelos, no harás nada que no sea razonable , y tu imaginacion no tendrá que temer un extravío. L I I I. Si vas á hacer la corte á algun hombre poderoso , imagina*, te que no lo encontrarás en casa , que se ocultará , que hallarás la puerta cerrada , ó que no te recibirá sino con un desdén insultante. Despues de todas estas reflexiones , si allí te llama la obligacion , sufre estas humillaciones , y no digas que el objeto no valía la pena ; porque este es el lenguage del pueblo , y de aquellos sobre los quales las co-
E 1 2 I sas exteriores tienen demasiado poder é imperio. L I V. En las conversaciones que tengas con tus amigos , guardate de hablar continuamente de tus expediciones , ó de los peligros en que te has hallado ; porque si para tí es un placer el referirlos , no lo es para los que lo oyen. L V. Evita tambien el hacerte el chancero y el bufón ; porque el paso es resbaladizo , y correrás el riesgo de contraer insensiblemente las costumbres del pueblo, y de perder la estimacion de tus amigos.
[ I22 L V I. Igualmente es peligroso el tener discursos obscenos. Si asistes á alguna de esas conversaciones , y la ocasion es favorable, reprehende con vigor al que se toma la libertad de propalar semejantes indecentes propósitos ; á lo menos , hazle conocer tu disgusto con tu silencio , con la vergüenza de tu rostro , y con la severidad de tu porte. L V I I. Si á tu imaginacion se le ofrece alguna idea voluptuosa , contente , como sobre todos los denlas objetos , por miedo de que esta idea no te arrastre. No ce-
[ 123 das desde luego al impulso del deseo , y tómate alguna espera. Compara seguidamente los dos instantes , el del goce y el del arrepentimiento y remordimientos que le seguirán ; y no olvides sobre todo la satisfaccion interior que te espere , ni las alabanzas que te darás á tí mismo Si resistes. Quando habrás asegurado el momento en que puedes gozar, ten cuidado de no dexarte vencer del atractivo , ni de las delicias del deleyte ()ponles el placer , mayor todavía , de conseguir esta victoria de tí mismo, y de poder darte este testimonio. LVIII. No temas el ser visto quan-
[I3o1 solamente , porque este es el mal lado , sino , piensa mas bien que es tu hermano , y que os habeis criado juntos. Si miras su proceder báxo , este punto de vista tía lo hallarás soportable. LX V I I. Mal razonamiento es decir: yo soy mas rico que tít , luego soy mejor ; yo soy mas eloqüente , luego soy mas virtuoso. Pero este consiguiente es bien sacado yo soy mas rico que tú, luego mis riquezas sobrepujan á las tuyas : yo soy mas eloqüente , luego mis discursos valen mas que los tuyos. Mas tú no eres, ni discursos , ni riquezas.
[131) Si alguno se baila temprano, no digas que hace mal de bañarse , sino que se baria temprano: si otro bebe mucho vino , no digas que hace mal en beber , no que bebe mucho ; porque antes de conocer el motivo que les hace obrar así cómo puedes saber que hacen mal ? En juzgando de este modo , siempre estás expuesto á ver una cosa , y juzgar sobre otra. Id XIX. Jamás digas que eres filósofo , ni publiques bellas máximas delante de los ignorantes , sino practica lo qué estas máximas
[132 prescriben. En un festín , por exemplo , no digas cómo debe comerse , sino come como se debe. Acuerdate de quan lejos estaba Sócrates de toda ostentaclan. Los jovenes iban á suplicarle los recomcndáse á otros fi lásofos , y él mismo los llevaba, sin quejarse del poco caso que ha g an de su persona. L X X. Si se agita delante de los ignorantes alguna qiiestion de filosofía , observa el mas profundo silencio ; porque hay mucho peligro en desechar con prontitud lo que no se ha digerido bien. Luego que alguno diga que no sabes nada ; si escuchas esta injw! reconvencion sin alterarte,
133 I sabe que desde aquel punto coek mienzas á hacer progresos en el estúdio de la sabiduría ; porque las ovejas no van á enseñar á su Pastor la yerva que han comido pero despues de habersela apropiado por una buena digestion, ellas dan lana y leche. Siguiendo esta regla , no hagas una vana ostentaclon de tu saber delante de los ignorantes , sino , prueba con tus acciones el buen uso que has sabido hacer de los preceptos de la filosofía. LXXT. Si has arreglado bien tus deseos y tus apetitos , no tengas por eso vanidad alguna : si solo bebes agua , no digas á cada paso que solo bebes agua. Mira I3
134 quantas ventajas te levan los pobres en su frugalidad , y en la dureza con que tratan sus cuerpos ! Si quieres exercitarte en el trabajo y en la pobreza para tí, y no para los otros , no abraces las estatuas; pero si te hallas atormentado de una sed ardiente, toma agua fresca , y vuelvela á arrojar sin tragarla , y no se lo digas á nadie. 1 X XII. El estado y carácter del ignorante es , no esperar jamás de él mismo su bien á su mal , sino de las cosas que están fuera de su poder ; y el estado y el carácter del filósofo , el esperar . de sí mismo todo su bien y todo su mal.
135 LZXIII. Seriales por las quales se conoce que un hombre hace progresos en el estádio de la sabiduría : un tal , no vitupera ni alaba á nadie : no se queja , ni acusa á nadie : no habla de sí, como si fuera un hombre importante , 6 que sabe alguna cosa : si encuentra algun obstáculo que retarda , ó impide la execucion de sus. proyectos , á nadie culpa sino á sí mismo : si alguno le alaba , se burla secretamente de este adulador : si lo reprehenden , no se disculpa; antes bien se examina y observa corno un convaleciente , por miedo de interrumpir el principio de la curacion , antes que su salud 4
[ 3 6 se halle enteramente restablecida: él es el dueño absoluto de sus deseos : no tiene aversion sino á lo que es contrario á la naturaleza de las cosas que penden de nosotros : nada desea con demasiada vehemencia : si le tratan de estúpido é ignorante , no se incomoda por eso ; en fin , él desconEa de sí mismo , corno de un enemigo, y de un hombre que le atina lazos sin cesar. LXXIV. Si alguno se alaba de entender y de explicar las obras de Crisipo , di para ti : Si Crisipo hubiera escrito con menos obscuridad , este hombre no tendría por conseqüencia de qué gloriarse. Pero yo , ¿qué es lo que pienso? co-
[ 37 I nocer la naturaleza , y seguirla. Pregunto , pues , qual es su mejor intérprete ? Dicenme , que Crisipo. Yo lo compro , pero no lo entiendo : entonces busco quien me lo explique. t En todo esto nohay un gran mérito ? Quando he hallado este intérprete, me resta el poner en práctica los preceptos del filósofo : esta es la sola cosa de que pueden alabarme ; porque si me contento con admirar la explicacion de los libros de Crisipo , no soy sino un simple gramático , y no un filósofo ; con la sola diferencia , de que explico á Crisipo en vez de Hornero. Luego , pues , que alguno me propone el explicarme á Crisipo , me cuesta mas vergüenza el no manifestar acciones conformes á sus preceptos , que
[ 138 el no entender sus escritos. Sé fiel á estas máximas , y observalas como leyes que no puedes violar sin impiedad. No te se dé nada de quanto puedan decir acerca de tu persona , porque esto no pende de tí. LXXVI. Illasta guando diferirás el poner en práctica estas grandes lecciones , y el obedecer en todo á la voz de la razon ? Acabas de oír las máximas que deben arreglar tu vida , y las has prestado tu consentimiento ; pues qué nuevo maestro esperas todavía para dar principio á la red§
[ 1 39 3 forma de tus costumbres ? Ya no eres un niño , sino un hombre hecho. Si persistes en la inaccion y en la indolencia : si de un dia en otro vas dexando el cuidado de corregirte si añades detenciones á detenciones y resoluciones á resoluciones sin efecto , vivirás y morirás como un ignorante , sin conocer que ningun progreso has hecho en el estúdio de la sabiduría. Comienza , pues , desde hoy á vivir como un hombre que aspira á la perfeccion , y que ha dado ya algunos pasos en la carrera. Que todo lo que te parezca muy hermoso y muy bueno, sea para ti una ley inviolable. Si el dolor ó el deleyte , la gloria 1S la infamia te se presentan, acuerdate de que aquel es el mo-
14 6 3 un simple Batanadór : su patria fué Erésa , en la Isla de Lesbos. Los vecinos de este jóven, que la Grecia debía admirar algun día , le creían condenado para siempre á seguir la obscura industria de su padre. Pero, por fortuna , un cierto Alcippo , ó Leucippio (I) , daba en Erésa lecciones de filosofía , y recibió al jóven Teofrasto en el número de sus discípulos. No podía éste permanecer largo tiempo en esta escuela po- (z) de Abdera fué el autor de los principios desenvueltos despees por Domócrito , su discípulo , y por Epicuro. Pero el Leucippio , de que aquí se trata , era de esta misma Villa de Erésa en donde tenia escuela.
[ 147 co floreciente , guando en la Grecia entera resonaba la gloria de Platón. De todas partes venían las gentes á escuchar las lecciones de este eloqiiente filósofo su ardiente imaginacion inflamaba todos los espíritus los fieros tiranos de la Sicilia , demasiado corrompidos para gustar de sus principios , querían á lo menos contarle entre el número de sus cortesanos , y el jóven Teofrasto se creyó digno de escucharlo. Se embarcó , llegó á Athenas fué recibido en la Academia , y siguió largo tiempo al brillante discípulo de Sócrates ; pero le dexó por Aristóteles, luego qué este ingenio ambicioso, cansado de no ser célebre sino por los principios de su maestro, emprehendió levantar escuela conK 2
[ 148] tra escuela , y doctrina contra doctrina. Nuestro jóven filósofo habia tenido hasta entonces el nombre de Tirtame ; pero este nombre poco sonoro , hería el oído delicado de su nuevo maestro : Aristóteles le dió el de Teofrasto (i), por el dual daba una especie de homenage á la divina eloqüencia de su discípulo. No obstante , la religion de los Griegos , traída por las Colonias egipcias y fenicias , que los habia civilizado , alterada á la, vez , y hermoseada por las invenciones ingeniosas de sus pro- (i) Teofrasto , que tiene un lenguage divino , una divina eloqüenciai
[ 1 49 3 píos poétas , y embarazada de estlipidos errores del vulgo , estaba herizada de todo género de supersticiones. Pero estas supersticiones , ridículas á los ojos de los sabios , eran amadas de sus Sacerdotes y de sus encargados de las víctimas , á los quales enriquedan; y del pueblo , que gusta mas bien de ser seducido , que no ilustrado. Sospechaban que Aristóteles no creía la eficacia de los sacrificios ; los devotos , y sobre todo , lós hipócritas se preparaban á intentar contra él una acusacion de impiedad ; él bus1 1 có , contra sus enemigos , un retiro en Chaléis , en la Isla de Eubéa; queriendo , decía ahor- / rar á los Atenienses un nuevo crimen contra la filosofía. Ninguno de sus discípulos K 3
[ 5 o manifestaba los mismos talentos qué Teofrasto ; y así fué á éste á. quien dexó por su partida á la cabeza de su escuela , 322 arios antes de nuestra era. Báxo de un tal maestro , el Peripatetismo no podía degenerar. Teofrasto reunió mas de dos mil discípulos , y no se desdeñó de hacer partícipe de sus lecciones á Pompilio , uno de sus esclavos , persuaclido á que los frutos de la sabiduría deben prodigarse á. todos aquellos que son capaces de apreciarlos. De este modo salió de su escuela Menandro , el autor mas célebre de la nueva comedia , é hizo ver sobre el teatro la pureza del estilo , la honestidad de las costumbres , y la filosofía, que había sacado de las lecciones de Á
C 1513 su maestro. El fiel-hm nos ha privado de la lectura de sus obras; pero algunas de sus sábias máximas , de las quales estaba penetrado , han llegado hasta nosotros. ¡O dias felices aquellos en los quales el hombre ocioso no va al teatro sino por agradar á sudisplicencia , y vuelve instruido en las máximas mas provechosas de sabiduría! Si de Teofrasto no conoce= ramos sino escritos , dudaríamos todavía si debíamos colocarle entre los verdaderos filósofos. Especulaciones justas , profundas, ingeniosas , superiores á los conceptos vulgares , constituyen el talento , y no la filosofía. Ésta consiste en la práctica de la virtud ; pero de aquella virtud esK 4
12 clarecida por 5 la ra 3 zon. Teofrasto lo sabía ; y así no se distinguió menos por la dulzura de sus costumbres , y por su carácter humano y bienhechor , que por sus luces y su eloqüencia. El amor de sus conciudadanos fué la recompensa de sus virtudes : la admiracion de los extrangeros , y la estimacion de los Reyes , fueron el homenage que obtuvieron sus talentos. Él se vis honrado de Casandro , hijo de Antipater , y Rey de Macedonia Toloméo , Rey de Egipto , intentó llevarle junto á si. El sabio , si es hombre privado, no consume su vida en viages; pero es reconocido á la estimaclon de los Príncipes , porque ésta , prueba en ellos calidades que pueden ser útiles á sus naciones.
[ I s3 3 Los amigos de la sabiduría pueden reconocer , por el exemplo de Teofrasto , quan grande es su imprudencia guando desdeñan la estimacion del pueblo , que afectan fregiientemente despreciar. Un cierto Agnonides no temió acusar á nuestro sabio de impiedad ; pero solo consiguió hacer caer sobre sí la indignaclon de los ciudadanos , y le costó no poco trabajo el evitar su. propia proscripcion. Tanto amor , sin embargo, no pudo asegurar el reposo á Teofrasto. Sofocles , hijo de Anficlides , traxo una ley (306 años antes de la era vulgar) que prohibia , báxo pena de muerte, á todo filófoso de tener escuela , sin estar autorizado por un decreto del Senado y del pueblo. Sin
[ 154 duda, lograba aquel un gran credito para dudar , que semejante cláusula fuese inútil , y que el decreto pudiera obtenerse. Todos los filósofos salieron de Athenas ; pero su destierro no duró mucho. Sofocles fué acusado á su vez el arlo siguiente , y condenado á. pagar una multa crecida. Los filósofos fueron llamados , y Teofrasto obtuvo el permiso de volver á abrir su escuela. Bastantes gentes , porque su entendimiento es corto, creen que la inteligencia de un solo hombre no puede extenderse sino á un solo objeto. No pensaba así el amable y sabio succesor de Aristóteles , porque hallaba en su continua aplicacion , en la vasta extension de .su ingenio , en
is 1 la limpieza de sus ideas , en la viveza de sus conceptos ; y en fin , en la larga duracion de su vida, el medio de seguir con fruto todo género de estudios ; y así dexó un gran m'amero de obras sobre materias de lógica , de física , de metafísica , de moral, de geometría , de fisiología , de politica , de historia natural , de medicina , de literatura , de poética , de retórica , de miásica , de ramática ; y no tuvo á menos g el escribir tarnbien dos libros sobre el amor. Diógenes Laercio POS ha conservado los títulos de sus obras, las quales componían mas de 4ov volúmenes. "Dicese que Teofrasto , próP, ximo á morir , acusaba á la naturaleza de haber prodigado á
