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Hacia una nueva generación del 98. Ciencia, tecnologia y sociedad al borde del siglo XXI. Un manifiesto (Enero 1998)

Mitcham, Carl; Alonso, Andoni

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HACIA UNA NUEVA GENERACIÓN DEL 98: CIENCIA, TECNOLOGíA Y SOCIEDAD AL BORDE DEL SIGLO XXI. UN MANIFIESTO (ENERO 1998) CARL M!T CHAM y A N DO NI ALO NSO Pcnnsyl\'ania Statc Universiry (US A) Hace cien años la gene ración de 1889 , entre los que contaríamos Ganivet, U na muno, Maeztu, 13aroja , Macha do y Azorín, pres entaron en España un nu evo discurso sobre la cultura y el progreso. Este discurso manifestó una actitud crítica, aunque quizás ambigua, la cual, a pesar de habe r sido ab andona da , merece la pena reconsiderar. Mer ece la p ena contestar a la Mode rni dad, es pe cialme nte por su alabanza acrítica de la ciencia y t ecnología modernas. Ciertamente el m ode rno espíritu crítico deber ía dirig ir se no meramen te en contra de los restos de la s tradiciones q ue qu edan en nue stro ce ntro o que t odavía perviven en la periferia de la expansión que la de mocracia tecno - científica y de l mercado libre, de la cua l se afirma que señala el final de la historia. Dados los errores que han provocado el come rcio mundial y mediático y la vida digital liberal, incluyendo en ellos desde la des tru cc ión del medio ambiente a la sup erficialidad cultural, ¿acaso no se r equ ie re una teoría c rít ica so bre la fe moderna en la ciencia, la t ecnología, el comercio internaci ona l, . .. e In ternet? Tal co mo los ele la gen eración del 98 fu eron los pioneros de una reflexión crítica de cie 11a s exper iencias pe culiar es de la primera m it ad del siglo XX, tales co mo la estupidez y vena li da d de la guerra hispano-americana, el colapso y la especu l ación económica, y las pretensi ones de la estética modernista, de la misma manera se ha de promover una nu eva generación del 98, repitie ndo el espíritu creati vo de su prec ursora, p romoviendo una salu dabl e reflexi ón sobre las h ege - mónicas asunciones de la ciencia, la tecnol og ía y la so cie dad , las cuales cons tituy en la co nstrncción ele nu estro pr ese nt e social y cultural. La intuición esenc ial de la ge ne ra ción del 98 podría re sum ir se así: los problem as soci al es y económicos se s ub ordinan a los cu ltural es y esp irituales. En un mundo en el que la investigación científica y el 168 CA RL MITCHAM Y Af'< D ONJ AL ONSO desarro ll o tecnológi co se proclaman corno l os medios necesar ios para re so l ve r t odos los pr obl emas sociales. d esde el desemp leo y la s up erpob lación, a la crisis del sida o al cam bio climáti co global, las múltiples dimensiones de estas intuici ones de diversa s facetas de la ge neración del 98, m erecen ser rescatadas y re-examinadas. Conside rem os p or lo tanto las sigu iente s ide as: EL HOMBRE DE l.'\S DOS CAR AS O /\l.Á.S. En su br eve narrativa fenomenológica, b'l mun do soy ~·o o el homhr e de las dos caras, Ganivet ofrece una exploración pr esc iente de la experienc ia contemporánea. El pas eo por diversas zo n as de Madrid , que ll ena de furioso disgusto a su protagonis ta, se transforma, al vo lver sobre los paso s, en un espec táculo de pla ce r y excitación. Una transformación pareja pa recería ap li carse no s ólo a la s reacciones conte mpo ráneas an te fenómenos del si glo XX co mo la II Guerra Mundial, otrora una exper iencia terrible y ahora se ha convertido en películas el e acción para los vid eod ub s, s ino ta mbién a la destru cció n m edioambie ntal, otrora un desastre y aho ra la oportunidad para una administación de alcance global unida a la comercialización mundia l de tecnología de energías alternativas. To do e ll o eq uivale, sin e mb a rgo , a una co mp leta transformación de la se nsibilidad moderna a la posmoderna. Piénsese por ejemplo en la invención de las técnicas de rep ro - du cción as istida, des de la inseminación a1tifical a la fertilización in vitro, o la co ngelación de e mbr iones humanos , y las madres de alquiler. En cada caso se puede percibir cómo la opinión pública ha cambi ado , en período s de ti e mp o relativamente cortos, ele un r ec h azo horro ri zado a una aceptación re ti cente, para fi nalmente ofrecer su entu sias ta a poy o. Ahora, má s rapid am ente que nunca, l as reacciones pú blicas ante la posibilidad de clonar humano s se ha incl in ado d esde el rechazo cr ítico a co n se nt ir la expe rimentación. En los Estados U nid os, la clonación humana , que prim era mente fue el ob jeto de un rechazo ll e no de esp anto, articulado por el presid ente de la nación, se discute en la actualidad en té rminos tal es como si acaso esto no formará parte de un a legítima libet tad. ¿ Pu e de ir Europa más lejos de lo que ahora va Estad os Uni dos ? HACIA U NA NUEVA GENERACIÓN DEL 98 1 69 ¿ No deberíamos preguntarnos a nosotros mismos justamente la clase de preguntas que la histo ri a de Ganivet seña la , sobre tales cambios de actiluc.l hacia nuestra tecnolgía' ;.Qué significa esta fragmentación temporal del yo. tal qu e tiende a acomodorse a lo que primeramen te rechaza? lD EAR l l ' ~I DE TECNOCIE!':CIA. Uno de nuestras preocupaciones actuales más extend idas se encuentra en la primacía dada a la s cuestiones económicas. El es lógan nuestro de cada día re za: " El socialismo no funciona .. . ¡Dejemos al mercado decidir!". Cuando se aplica a la tecnociencia, se reinterpreta de esta manera: "' Los españoles no deben otorgar subsidios a la agricu ltura porque es to perjudicará a su economía. Los suizos no deben li m it ar la biotecnología, porque desterrarán de su país a la industria farmaceútica. La Organización Internacional del Comercio debería forzar a J apón a ab rir sus mercados. Dejemos que los mercados li bre s decidan sobre la agricultura, la farmacia y l os orde nadores , que de ter - minen lo que producimos y qu i énes lo producen . Mejor aún : déjen se la agricultura, biotecnología y ordenadores libres para que , con un desarrollo sin impedimentos, la humanidad se convierta m ás productiva en lo agrícola, más sa na produc tivamente, y más c onec tada el ectrónicamente. Pero .. . ¿ello no significa abdicar de las responsabilidades que co mo se res humanos te nemos que ejerce r, establ eciendo a lguna norma sobre l as leyes que nos gobiernan? Hoy en día, la tecnoproducc i ón y el consu mo cons tituyen el Estado de forma simil ar a como l as leyes lo constituí an y gobernaban en el pasado. ¿Tiene el genera lísimo Franco que dejar paso a nada más que a un generalísimo tecnocratism o? Más aún, tal como Gan i ve t sabía, no sólo so n las co ndiciones materiales l as que deben determinar si aceptamos la nueva constitución de l Esta do . Los relatos que nos contamos a nosotros mismos acerca de 1mestra hi sto ri a ti enen una impo1tancia decisiva a la hora de ve r cómo se transmiten desde el pre sen te al futuro. Contra los triunfalistas relatos del materialismo y la ci enc ia y la t ecno logía que n os han co ntado la acade mia científica, por medio de sus libr os de t ex to y de l os medios de co municaci ón , debemos disentir para poner lueg o en duela l as '"ideas madre" de la tecnociencia. 1 70 CA R!. MI T CHAl\ I Y A!'\DONL ALONSO '" ¡Qt 'E J>;YEN 'l' EI\ ELLOsl" "¡Que inventen ello s!" dijo una vez Una muno , lo cual le lle vó a s er difam ado mu chas veces. " Vi ejo, ¿quieres vo l ver a la Ed ad Os c ur a? ¿No te importa no compartir lo que la civiliz ación euro pea construyó con la ciencia? ¿Q uieres que España pe rmane zca para sie mpre como un apénd ice peninsular de la gran deza de E uropa , una Euro pa que ah o ra pert ene ce al merca do global?" Pero tras un siglo de invenciones, un sig lo donde se inv ent aro n cosas como los seca dor es de pelo , los av ione s, la radio, el sujetad or, las cadenas de montaje, el pan de molde, las televisión, y las ce na s co n televi sió n, las píldoras anticon ce ptivas, i ncluída la RU - 48 6, l os tr anspl ante s a e mbr iones, y los n iños probeta, l os coh etes y satélit es, el transistor, el juego "L eg o ", las carreras de fó rm ula 1, l os v id eo jueg os y l os o rd enadores am pliables anu alm ente de los cu ales no ten emos neces i dad al guna pero igualmen te ten em os que pagar, por no incluir las sillas eléctricas. el gas mostaza, los cam po s de co ncentrac ión , Ja bomba at óm ica y las armas bi oló gicas ¿no que da lugar en un siglo como és te para desterrar al esp íritu inventivo? ¿No ha ll ega do el momento de que algui en di ga "De ja d q ue in ve nten ellos", o por lo menos qu e se an ellos quie nes haga n c ie1tas invenciones? ¿No es más noble, incluso más racional al m enos para cie11as gentes d eci r: "Tenem os su fici entes inventos. A no sotros nos basta co n ap render a estarnos quietos y disfrutar del tranquilo pla ce r de la vi da que ten emos?" D EI. SE '.\I TIM IE'.'ITO TRÁGICO DE !A T ECN Ol.O GÍA. Tal como Unam un o lo pr ese ntó, el sentimie nto tr ág i co nace de la cont radicción vivida. Para el propio Unamun o, la ex pe ri encia más vívida de tal co ntradicción se d aba en tre la fe y la razón, pues ambas reclam an un absoluto sob re el alma. Su argum ento ce ntral consistía en qu e existe un fallo ex ist enc ial y filosófi co pa ra encontrar Ja resolución de tal problema, pu es al ha ce rl o, ni ega una o la otra. Por contra, uno d ebe sufrir ac ti vamen te e incluso afirmar tal co ntradicción. Hac er otra cosa, rechazar un a o la otra co mo si un a de las d os fu era ilusoria, es inaut én t ic o, irreal, un a mentira. ¿No es este sentido tr ág ic o el qu e también se encuentra en la t ecnol og ía, que es asim is mo necesaria y mala?, necesaria pue s, ¿có mo 171 podrían los seres humanos vivir sin elb!' o ¿cómo podrían regresar a una época con una tecnología más si mple , y al mismo tiempo mala pues ¿no destruye la ar m on ía y bell eza de la naturaleza? ;.no des humaniza, a li ena y trivializa Ja existencia humana ? ¿ Es esta obsce na afirma ción e.le q ue la tecnología funciona como la religión civil de Occidente en el fon do una mentira, al go inauténtico, irr eal' Aunque el ludd ismo resulta ciertament e im posible, el cínico abuso que acumulamos con t ra los críticos de la tecnología ¿no revela nuestra propi a ·inseguri dad e irracionalidad? ;.No sería m ás humilde y honesto r eco n oce r que esos críticos ti enen al menos un margen de verosimilitud, y en co nsecuencia intentar l uego establ ecer propuestas en vez de negar el sent ido trágico de la tecn ología? ¿No es posible imaginar Ja integridad e.le un nue vo "'agonismo" técnico, una real agonía de la tecnología? Y ¿a qué se parecería una vida como esa? ¿Acaso no nos ofr ece Una muno una pista en su Vida de D on Quijote y Sancbc?. ]{e almente, deber íam os abrir un espacio, en nu es tro mundo de alta ciencia, no súlo co n la realidad virtual. sino también co n un quijoti smo virtual. Después de t oe.lo es posible que los mo lin os de viento en lo:-; que confiamos :-;e an mús fdgiles de lo que cree mo s, fr ágiles en aspec t os que oc ultamos tras las mofas y befas d ir igi da s a toda aquél que practique el arte del In gen i oso de la Mancha. Tal vez de bamos volver a fi ja rnos en la humilde '" intrahistoria", lejana e.le esa épica de la era global, que ha destruido y arruinado la bella arquitectura vern ácula, que ha he cho que Bornh ay , Madrid o fatocolmo te ngan idéntic os barrios. Tal vez debamos r ec uperar ese mund o el e lo pec..¡ueño, que las grandes autopistas han cer cado y quieren engu ll ir. Soc 1AU S1\JO Y 1~wím n 1. Desde luego hoy en día, en la Europa '"pos-socialista ", de b emos a dm itir la prog no sis crítica de Ma e ztu con tr a el :>ocialismo. Segur amen te t ambién su mie do al triunfo del tecnocapitalismo y su pro pia debilidad interna, cosa que le llevó a sufrir la tentación del cap italhmo , mere ce alg una cons ideración en la actualidad. A finales del XIX , abrazar el socialismo pudo hab er re pr esenta do un acto radical. A lo largo del XX, el ma ridaje con és te se volvió progresivamente irracional. Ya en 1895, U namuno an ti cipó esta emergen- 172 CAR!. M!TCHAM Y ANDON! ALONSO te intuteton. Maeztu reaccionó desaforadamente y le atacó por desertar de la causa. Durante veinte añ os y por m ed io de al menos dos libros, trató de erigir el socialismo más ra cional y mod erado; el británi co ele los gremios con su versión fabian a. Tras un viaje a Nrn t eamé rica, se enamoró del capitalismo yanqui. Cuando, co mo teórico del espíritu hi spán ico, se vo lvió un d efenso r del fas cismo, se trat aba tan súlo de completar una aut ob iografía envuelta con los tres movimientos políti co s centrales del siglo. Su oculta ejecución a man os re publican as puede se r interpre tad a co mo una muert e simbólica. ,:N o es posible aprender de su paradigmática vida política algo ace r ca de có mo poner en duda todas las ideologías pol íticas que os cur ec en el horizonte co n sus pr en tensiones de legitimidad? Sólo porque el ala izquierda del a narqu is mo, basado en la so lidaridad y cultura sociales, se ha vuelto un puro deseo ,:estamos ob ligados a abrazar el ala der ec ha del anarquismo, qu e se basa en el mercado libre y la e conomía sin regla s? EL ,\IUIOI. DE l.A CIENCIA Y LA TECJ\O LOG iA. El árbol ele la c ien cia y la tecnología no produ ce solamente Ja fruta del s ab er, bien sea la bu e na o la mala. Tiene también la semilla, cultivable con la técnica, de lo bueno y lo malo. Cuando en el curso de la historia se combinan el saber y la técnica, el árbol hibridado es la 1ecnología que sinte ti za un mundo el e plantas y ani males a rt ificial es . De todos los miembros del 98, quien tuvo la más profunda rela - ción con la ciencia y la t ecno logía fue, sin eluda, Baroja. Y sin embargo, fue este mismo, quien, a pesar de ciertas y ocasionales a laban zas retóricas a la ci encia, expresó el escepticismo más consistente hacia las ideologías t ec nocientíficas. El ciclo de Silvestre Padad ox bromea gentilmente con nuestra fa scinación con lo científico-tecnológico. Las novelas del inquieto vagar barojiano muestr an a las clar as , y repetidas veces la insatisfacción pro - ducida por nuestro artificio intensificado. Sin duda, en la inquietud y gran imaginación ele Baroja ante los progr esivos cambios técnicos y científic os del mund o español, ha y algo ejemplar y revelador. Para nosotros, cuando las mismas fr onteras ele nuestros cuerpos se vuelven porosas, cuando nos volvemos cyborgs físi cos y es pirituales ¿no queda ya espacio para esa insatisfe cha inquietud , no queda má s espacio que el de las inversion es para empresas y marketing o el entretenimento y l!Al.IA llNA '.'JLIEVA l.l'~l'l{ACJ(>N DEL 98 173 la excitación provocada por la CNN y navegar por las redes? ;,Se trans - formará la abulia en nada más que tomar drogas o disfrutar de place - res meta-técnicos? Lo que queda co mo mundo ;,se convierte, primero en una in vitación al nihilismo, lu ego en algo artificial, y finalmente en algo vi rtual? ;,No es, tal como descubr ió Baroja mucho antes que Emm anue l Levinas, y en varias ocasiones. lo más primordial la integridad de la ética? Lo que se pierde con el artificio no es meramente las creencias tradicionales y el consuelo que ofrecen, sino también formas de vida completas, pérdida ésta que sólo se respeta al recobrar lo íntimo. ~Deberemos inventarnos otro imaginario País del Bidasoa. y cantarlo antes de que todos los caserí os estén conectados con fibra óptica y ya no haya espacio alguno para lo ínt imo' A'.\TI ESTETICA. Si la ciencia nos tienta con el conocimiento, la tecnología lo hace con la estética. Nadie resistió las seducciones e.le lo estético más enérgicamente que Machado con la poesía, la cual se supone como adecua da para cumplir ella misma el pap el de árb itro de lo sublime, aunque vacío del a11ificio. La antiestética del posmoc.lernismo que r eemplazará la evaluación estética de la socialmente responsable modernidad. no es más que una vana aspiración hacia las libertades humanas, al margen de la ascética disciplina ele Antonio Machado. Según Machado, lo que tiene nüs solidez es la vida fu era de la ciudad. el campo y sus gentes. En una carta a Unamuno, escribe: "el ar ti sta clehe amar la vida y odiar el arte''. Su rechazo a la "España de charanga y pandereta'· en pos de la "España de cincel y maza·", diri ge , con toda ce11eza, preguntas sobre nuestra vida en la pantalla, en el ci ne o en la televisión. en la pantalla de video interactivo. donde en el ciberespacio, los "avatares·· digitales practican juegos sin sentido. EL PF. 1.1 <';Ro. La pregunta que nos lanza Azorín sobre el úl timo peligro, ;,no tratará acaso sobre Ja inconsistencia o el acomodam iento? A lo largo de una vida plena de una obra experimental, con el periodismo, Ja crítica social. los estudios literarios. las novelas. los relatos, Azorín reali7.a 174 CAHL l\IITC HAM Y ANDON! ALONSO diversas encarnaciones de dos actitudes, esencia l me nt e i nconsistentes. Una muestra c:l cr iticismo radical a la Es p aña tradicional, a la España del pasado y c am pesina. a la vez que pelea con el "problema ele la lucha entre d p ensam i ento y la acción .. . La otra descansa en un elogio descriptivo de la bell eza tran qu il a, la fu erza y el poder que a hor a es tá siendo aba nd onado, que se esta pe rd iendo, destrnyendo. En una e.le ellas castiga la op resiva agonía de sa b er que "todo es uno y lo mi smo". en la otra l evemente evoca l os ·' hechos microscópicos r evelador es de la vida' ". Su an arq uismo y bohemia aspiran hacia un br ill ante camb io. su paisajismo observa que el suelo de España ··no sólo produce frutos esp léndidos. sino que ha forma do tambié n un i deal finísi1no" Después de la Guerra CiYil. por contra, abandona seme j an te inconsistencia. ""In hoc signo vinces "'. es el lema bajo el cual interpreta Ja señ al de l os tiempos, vi niendo a se r un o ele l os que encuentra apropi ado aban d ona r. incl us o renunciar a otras te mpranas a fi nidades conflictivas. La acomodación con el nuevo régim en le otorga nun1ero - sos pre mios. aunque no los de aquéllos quienes. con sus propias inconsistencias. nutren una nu eva vida. Como San Pablo nos dice: " de qué le sirve al ho mbre ganar el mundo si pierde su alma . .. y la de l os otros?'". Sí , es peligroso no a pr eciar los logros de la ciencia y la t ecno l ogía, pero .¿qué hay realm ente de provechoso en alabar lo ya que otros hacen resrecto a estas mismas cosas~ El r ico y seduc tor, junto co n sus profetas. siempre "estad c on nosotros", y tenga cada cual con sus "' qu ince minutos de fa m a"'. La r epe tida estigmatizaciún de la gene r ación del 98 durante gran parte de l siglo XX cuenta más ace rca de nuestro siglo que de dic ha genera ció n. Respecto a Ja ciencia y tecnol og ía, nos indica có mo no hemos sido ll evados. voluntaria mente. a contemplar. ante nuest r os ojos, la realid ad de nuest ra s ele cc i ones, cómo no hemos siclo capace s de da rnos cuen ta de nuestros espe jismos, cómo hemos sido i nh áb iles para reco n ocer Jos límites. ri esgos y s up erficialidades de nu estras vidas. HAC IA 11 1'\A Nl IEVA GE Ht.\ C IÓN DEI. 98 175 En este cont ex to , tres temas han de cultivarse para una nueva generación del 1998, a fin de presen tar para el siglo XX I un nu evo discurso sobre la cultura y el desarrollo. Estos se ría n dichos ternas: 1El reco no c im ie nto de lo que se ha perdido, de las profundas pérdidas i nherentes a las transform acio n es tecnocientíficas sobre la cultura material, sobre d co mp or tam iento , e incluso sobre nuestros propios cu erpos. 2La reafirmación. en nom br e de la naturaleza humana y la verd ad es piritual, de l os límites que ti ene ant ema no de nu estro ilimi tado anhelo te cnocientífico, pero. 3la aceptaci ón activa de una luc ha vivida co n las contradiccion es de la condición post-humana, p ostna tu ral, en la que aho ra nos encon tram os a n osotros mismos. Dentro del espír it u de tal generación, sin embargo, tal es cuestiones no pueden entenderse com o pan e de un programa de reforma y c rí tica social, sino como una intuición pe rs onal, y como parte de una convers aci ón persona l y viva. A la so mb ra de nuestros poderes t ec n oci ent ífi cos y culturales. n:sulta ingenuo e incluso aut od est ruc tivo creer en términos de un c am bio social a gran esca la. Debe m os ap rende r a vi vi r ele nue vo , s imp lemen te co n am i gos. y p or lo ta nto cultivar un "ethos" que pueda animar tanto a una fuene ética y un entendimiento pro fundo. Si alguna vez, la ética autosuficienre del análisis utilitario bas ada en el riesgo, el cos to y el beneficio, a la p ar del Yano ent en dimi ento otor gado por la raciona li dad tecnocientífi ca han de ser ret ados por un co mpro miso más nob le y por ment es m ás capac es , el espír it u de la generac i ém de l 98 puede ayudar a encont r ar el camino.