Luis Buñuel: trascendiendo el tópico
Abstract
En 1.900 nace el cineasta Luis Buñuel en Calanda, Aragón. En el año 2.000 se celebra en distintos ámbitos cinematográficos y televisivos de todo el mundo el centenario de su nacimiento. Festivales de cine, cadenas de televisión por satélite u onda hertziana, periódicos y revistas se hacen eco de la enorme trascendencia del lenguaje cinematográfico buñueliano. Este estudio sobre la última de sus películas rodada en Andalucía, concretamente en Sevilla, pretende aportar un nuevo análisis sobre esta obra que trascendió el tópico andaluz.
Full text
Luis Buñuel: ascendiendo el ópico
D . Manuel Ca los Fe nández Sánchez
P o eso de la Facul ad de Ciencias de la In o mación de Se illa.
RESUMEN
En 1.900 nace el cineas a Luis Buñuel en Calanda, A agón. En el año 2.000 se
celeb a en dis in os ámbi os cinema og á icos y ele isi os de odo el mundo el cen ena io de su
nacimien o. Fes i ales de cine, cadenas de ele isión po sa éli e u onda he ziana, pe iódicos y
e is as se hacen eco de la eno me ascendencia del lenguaje cinema og á ico buñueliano. Es e
es udio sob e la úl ima de sus películas odada en Andalucía, conc e amen e en Se illa, p e ende
apo a un nue o análisis sob e es a ob a que ascendió el ópico andaluz.
ABSTRAC
In 1900 he ilm di ec o Luis Buñuel is bo n in Calanda, A agón. In 2000, i ook place he
cen ennial o his bi h in di e en ilm and ele ision en i onmen s in all o e he wo ld. The
anscendency o ilm languaje used by Buñuel has been anlysed in cinema es i als, ele ision,
newspape s and magazines. This s udy, ocus on his las mo ies ilmed in Andalusia, conc e ely
in Se ille, i seeks o con ibu e wi h a new analysis on his wo k ha anscended he Andalusian
opic.
Palab as cla es: Luis Buñuel/Lenguaje cinema og á ico/Andalucía/Tópico.
Key Wo ds: Luis Buñuel/Film languaje/Andalusia/Topic.
P ime as ap oximaciones a Andalucía
Luis Buñuel, en 1.977, adap a a la pan alla una no ela de ambien e
se illano. Se a aba de Ese obscu o obje o del deseo. An e io men e
había ealizado ap oximaciones a emas andaluces, pe o ue on in uc
uosos.
El celeb ado, polémico y es udiado co ome aje del di ec o de Calanda Un
chien andalou (Un pe o andaluz), ese na ajazo cinema og á ico esc i o en cola-
bo ación con Sal ado Dalí y ealizado en 1.928, de emá ica andaluza únicamen e
iene el í ulo, a pesa de que sus signi icados son icos, ambiguos y poli alen es.
En Un pe o andaluz no había ni pe os, ni andaluces, y sus imágenes no podían
in e p e a se como símbolos de nada de ello. Po lo an o nadie ha de llama se a
engaño p e endiendo analiza la bajo una óp ica andaluza.
ÁMBITOS. Nº 5. 2º Semes e de 2000 (pp. 157-168)
158 Luis Buñuel: T ascendiendo el ópico
En 1.930 Buñuel ba ajó los í ulos de «La bes ia andaluza» y «Abajo la
Cons i ución» pa a un nue o ilme que inalmen e llama ía L´Age d´o . Se ía pues
o o in en o de ap oximación, lejano y su ealis a, pa a una emá ica sob e Anda-
lucía. En junio de 1.946 el di ec o a agonés, sin ninguna posibilidad de di igi en
Hollywood as su exilio, decide ma cha a Méjico. Fue eque ido po la p oduc-
o a ancesa Denise Tual pa a la ealización de un p oyec o sob e una e sión de
la ob a lo quiana «La casa de Be na da Alba». Pe o inalmen e Buñuel no pod á
lle a a cabo la ob a cinema og á ica del poe a amigo debido a la imposibilidad
po pa e de la p oduc o a de adqui i los de echos de la pieza ea al1 de Fede ico
Ga cía Lo ca. Esa unión de los dos in elec uales españoles hubiese supues o un
impo an e homenaje del mundo cinema og á ico a la gene ación del 272.
Así pues, el único ilm del genial di ec o español de ambien e andaluz es
el basado en la no ela del esc i o ancés Pie e Louÿs «La emme e le pan in»,
a la que Buñuel dio el í ulo de Ese obscu o obje o del deseo.
La ob a ancesa ambien ada en Se illa había sido lle ada an e io men e al
cine en cua o ocasiones. La e sión p ime iza la ealizó Reginald Bake en 1.920
con Ge aldine Fa a . La segunda, Jacques de Ba oncelli, ambién en la época del
cine mudo, y se dio a conoce en España bajo el í ulo de «La muñeca y el pelele»,
siguiendo muy de ce ca el í ulo del o iginal. En es a e sión silen e hacía de
p o agonis a Conchi a Mon eneg o, en onces en uno de sus mejo es momen os.
La e ce a apo ación cinema og á ica, más in e esan e, se ía ealizada en
Hollywood bajo la di ección del ienés Jose on S e nbe g con la denominación
The de il is a woman, apa ándose del í ulo o iginal. Es a e sión de S e nbe g
se ía lle ada a cabo en 1.935 y con a ía con el p o agonismo excelen e de la ac iz
be linesa Ma lene Die ich, que enca naba a la muje a al. La ob a cinema og á-
ica de S e nbe g causa ía un g a e inciden e polí ico. El Gobie no español de la
II República la había conside ado o ensi a y exigió a la p oduc o a Pa amoun la
des ucción del nega i o y de odos sus copias, amenazándola, de lo con a io, con
clausu a la ep esen ación de la i ma en Mad id y con la p ohibición de p oyec a
odas sus películas en el e i o io nacional. El a gumen o del Gobie no español e a
que una escena en la que un gua dia ci il bebía en un ca é público suponía una
o ensa a las ue zas a madas españolas. La p oduc o a no eame icana accedió
apa en emen e a es a exigencia el 11 de no iemb e del mismo año. Sin emba go,
y pa a bien de la cul u a cinema og á ica, la des ucción del nega i o no se lle ó
a e ec o. Ac ualmen e exis en copias de The de il is a woman en ilmo ecas de
1. Gube n, Román, Cine Español en el Exilio, Ed. Lumen, Ba celona, 1.976.
2. Gómez Mesa, Luis, «La gene ación cinema og á ica del 27: Luis Buñuel su g an igu a», en Cinema 2002,
nº 37, ma zo 1.978, Mad id.
159Manuel Ca los Fe nández Sánchez
a ios países.
Buñuel indudablemen e conoció oda esa his o ia en su época y ello, al ez,
signi icó pa a él un mo i o de es ímulo. Pensó en una nue a e sión pa a la
pan alla e incluso llegó a esc ibi g an pa e del guión. Sin emba go, di icul ades
de p oducción impidie on su p opósi o.
El cua o p oyec o cinema og á ico sob e la ob a del esc i o ancés no
se ía ealizado po Buñuel, sino po Julien Du i ie y con el p o agonismo
emenino de B igi e Ba do en el papel p incipal.
«Si el ilm de S enbe g e a la exal ación omán ica de la baila ina española
en un clima de e ichismo, el de Du i ie ep esen aba la e sión mo bosa de una
pasión loca, desespe ada y pesimis a»3.
Así pues, el maes o del su ealismo, Buñuel, hab á de con en a se con la
quin a adap ación4. Sin emba go, end á que espe a a 1.977 pa a lle a a cabo su
isión en imágenes de la muje a al, esa «bes ia andaluza» apasionada y calcula-
do a. Pe o el p ime guión inacabado quedó en el ecue do del di ec o y a lo a ían
cie os asgos en sus ilmes El dia io de una cama e a (1.964) y sob e odo en la
excelen e ob a su ealis a Belle de jou (1.967) y en T is ana, pos e io men e.
En esos ilmes las p o agonis as emeninas se mue en en e la ingenuidad
y la pica esca, en e la inocencia y la pe e sión, lle ando en e sus o og amas
alguna sabia de la idea abandonada años a ás y que pe manece en las neu onas
del cineas a has a que años después decide e oma y ehace el guión pol o ien o
con la colabo ación de Jean Claude Ca ié e.
Un ancés en Se illa
Pie e Louÿs5, a í ice o iginal del a gumen o de la película de Buñuel Ese
obscu o obje o del deseo, ue un no elis a popula de inales del siglo XIX y
comienzos de és e. En sus esc i os cul i ó el géne o e ó ico, decaden e y an ás-
ico, con ecuen es escapadas a la an igüedad helénica y al o ien alismo. La
no elas del pos simbolis a Pie e Louÿs, an bien ap o echadas po el cine, han
sido siemp e cen o de con o e sias in elec uales. Ya con la apa ición de su ob a
«Las canciones de Bili is», publicada en 1.894, se p oduci ía el escándalo. Sob e
sus de enso es cae ía el apela i o de «inmo ales». En e esos de enso es se encon-
3. Alcalá, Manuel, «Ese oscu o obje o del deseo», en Cinema 2002, nº 37, Mad id, ma zo 1.978.
4. Ma io Camús ealizó después o a e sión, la sex a cinema og á ica, con el í ulo de la ob a o iginal
in e p e ada po Ma ibel Ve dú. Fue emi ida po TVE el 22 de sep iemb e de 1.995.
5. Pie e Louÿs (Gand,1.870-Pa ís,1.925). A los dicinue e años conoció a Lecon e de Lisle y abó amis ad
con el poe a pa nasiano José Ma ía de He edia, con una de cuyas hijas e minó casándose, Louise, si bien
había man enido elaciones apasionadas con su o a hija Ma ie. G an aman e de los lí icos g iegos, sus
p ime os poemas apa ecie on en «La Conque», e is a undada po él mismo. Sus ob as más conocidas son:
«La canciones de Bili is», «As a é», «A odi a», «La muje y el pelele» y «Sique», publicada pós uma-
men e en 1.927.
160 Luis Buñuel: T ascendiendo el ópico
aba el conse ado y ca ólico Mau as, que pensaba que la ob a e a una «joya»6.
Incluso un esc i o con a io a Mau as, Ana ole F ance aboga ía en de ensa de
Pie e. Sin emba go, pa a el c í ico cinema og á ico y li e a io español Luis
Quesada, en el no elis a ancés «no hay que busca p o undidad emá ica ni
ce e a in ospección psicológica en los pe sonajes» 7. B illan e y au én ico pa a
unos, also y abu guesado pa a o os, Louÿs ha sido siemp e un au o con o e -
ido. Sus ob as buscaban pe sonajes so p enden es, b illan es y dispa a ados, si ua-
ciones ópicas o inespe adas, colo ido y an asía. Todos esos ing edien es incluye
en «Le emme e le pan in», publicada en 1.898.
Pie e Louÿs pasó dos empo adas en Se illa (1.895 y 1.896), an o po
azones médicas al padece as o nos pulmona es, b onqui is, como po azones
a ís icas, debidas al ecue do y a la ascinación que despe aba en él la ob a
«Ca men», de Mé imée y Bize . La ópe a de Bize la man enía ín eg a en la
memo ia, e incluso él mismo la ocaba al ó gano. Uno de esos días que in e p e-
aba a Bize encon ó el ema de «La muje y el pelele». «Pensaba muchas eces
en el lib o que podía ob ene ace ca del ca ác e de la muje , conside ado desde
el pun o de is a de Ca men, pe o de una Ca men más su il, más in eligen e, más
a ozmen e muje . Pues en Ca men (de Mé imée) a menudo es la bes ia humana
la que ac úa»8. A pesa de que la ges ación de la no ela ue la ga, en seis días
esc ibió más de la mi ad del lib o y después de 60 páginas de edacción pa ó en
b usco su p oducción, al llega le la no icia de que Ma ie de He edia, la muje que
amaba y que lle aba un niño suyo, se casa con el poe a Hen i de Régnie .
Asus ado, ma cha con p ecipi ación hacia Egip o.
La p ime a ez que isi ó la ciudad hispalense, a los 25 años, la dis u a ía
du an e es meses, as la publicación de «Las canciones de Bili is». En la
siguien e empo ada el esc i o ya se ha hecho céleb e po su ob a «A odi a». En
ma zo de 1.898 uel e a la edacción de su no ela y la e mina. Tu o que hace
habla en la ob a a un pe sonaje que no enía sus gus os, su ac i ud hacia las
muje es, ni su edad, ni su mane a de comp ende la ida. El mismo esc i o
econoció que no ol e ía a hace lo más. Su composición «La emme e le
pan in», lib o céleb e, p obablemen e el mejo que haya esc i o según algunos
es udiosos li e a ios, hab á de se su mejo ecue do se illano, siendo una so p esa
que imp esionó a los lec o es.
6. A miño, Mau o, Pa naso Dicciona io Sopena de Li e a u a, Ed. Ramón Sopena, Ba celona, 1.972.
7. Quesada, Luis, en La es a e a li e a ia, nº 635, Mad id, 1.978.
8. Ca dinne-Pe i , R., sec e a io de Louÿs, ci ado po Goujon, Jean-Paul y Came o Pé ez, Mª del Ca men en
Pie e Louÿs y Andalucía. Ca as inédi as y agmen os, Ediciones Al a , Se illa, 1.984, pág. 19.
161Manuel Ca los Fe nández Sánchez
La adap ación cinema og á ica
Ese obscu o obje o del deseo, única ob a pos anquis a de Buñuel, basa
sus líneas maes as en la popula y b illan e no ela de Louÿs, con un guión esc i o
po el p opio Luis Buñuel y su coguionis a Jean Claude Ca ié e y ue la película
candida a española nominada pa a el Osca de 1.978, a pesa de que sólo una
quin a pa e del capi al con el que se hizo la cin a e a nacional. Sin emba go, esa
pequeña apo ación del p oduc o Al edo Ma as, y el añadido de los escena ios y
los ac o es, hace que el ilme se incluya den o del cine español. La película, a
pesa del p es igio de sus au o es y de que la adap ación del ex o a la pan alla
g ande ue lle ado a cabo ec eando una mayo hondu a y dimensión psicológica
de los pe sonajes, no log ó alcanza el p eciado gala dón.
Ka he ine Ko ács, en un ensayo sob e el ilme, apun a que «desde el pun o
de is a del a gumen o, los pe sonajes, los inciden es y el diálogo, la película es
una adap ación iel de ´La emme e le pan in´»9. En la misma línea se mani ies an
Jean-Paul Goujon y Mª del Ca men Came o Pé ez.
Se ad ie e en la ealización de la cin a una g an p eocupación del di ec o
po la o ma, u ililizando una cons ucción o denada, cohe en e, lineal, si bien la
ade eza con un conjun o de seis « lash-back» pa a agiliza la na ación y ol e la
al iempo eal de cuando en cuando. En esumen un es ilo clásico y p eciso, cla o
y comp ensible, a ado con desen ado y e o ismo: un poema que can a a la
pe e sión elegan e y e inada.
El con enido del guión, a pesa de segui de ce ca la ob a de Louÿs, p esen a
cie a o iginalidad y se apa a en g an medida an o de la es uc u a como del es ilo
de la ob a ancesa e igualmen e p esen a de o e os di e en es de las o as e sio-
nes cinema og á icas.
El mismo Buñuel sos u o que lo más impo an e de una na ación es el
suspense. Así que una ez que Ma eo haya poseído a Conchi a, el in e és en la
his o ia decae á10 .
La película, ya an es de su p oducción, había despe ado el in e és de los
ciné ilos: an o de los con a ios como de los incondicionales del di ec o de
Calanda. Muchos c í icos llega on a habla de un eju enecimien o in elec ual y
cinema og á ico de Buñuel. Y es que la lógica y la ilógica na a i a de Ese
obscu o obje o del deseo seguía indiendo homenaje a los pos ulados su ealis as
del cineas a.
9. Ka ács, Ka he ine, «Luis Buñuel and Pie e Louÿs: Two Visions o Obscu e Objec s», en Cinema Jou nal,
ol 19, núm 1, 1.979, págs 87-89, ci ado po Hopewell, John, en El cine español después de F anco, Ed.
El A que o, Mad id, 1.989, pág. 308.
10. Hopewell, John, Op. ci ., pág. 309.
162 Luis Buñuel: T ascendiendo el ópico
Una his o ia en e Pa ís y Se illa
Ese obscu o obje o del deseo es la his o ia de Conchi a, una jo en andaluza
que es la o u a y la ilusión de Ma eo. En cla e de lash back, se inicia en el en
Se illa-Pa ís. Es la huida de la si uación que ha i ido Ma eo. En la se illana
es ación de Có doba apa ece la andaluza, pe o los ne ios del p o agonis a es án
ya des ozados: le ie e un cubo de agua en la cabeza. Los pasaje os del en es án
pe plejos, in e esándose en la his o ia. «Esa muje es la peo de las muje es»,
con iesa el iaje o.
La andaluza a a se i a casa de Ma eo, en Pa ís. Esa misma noche el
homb e madu o in en a besa a la dieciochoañe a a la que no le gus a abaja , sólo
baila . A la mañana siguien e ella se ha despedido.
Ma eo busca a Conchi a, que le iene ascinado, asis e a los ensayos de baile
y le lle a egalos y dine o. Ella le comunica que es «moci a» y le o ece un
ca amelo, esis iéndose a concede le el amo ca nal. En su juego y en su ambigüe-
dad, a pa i de ese momen o, an p on o es p ome edo a y a dien e como cap i-
chosa y huidiza. Conchi a desa olla un juego a o men ado que des oza la anqui-
lidad de su enamo ado, p ecipi ándolo hacia una si uación insopo able de con a-
dicciones, desdenes y p omesas incumplidas.
Ma eo, que nunca ha poseído a una muje sin que e la apasionadamen e,
espe a demasiado el amo pa a ecuen a las as iendas. Se esis e a pensa en
que lo de ella sea po dine o. La andaluza le p ome e se su aman e en la casa de
campo pa isina. «¿Cuándo, és a noche?». «No, mañana». Una ez allí Conchi a
le comunica que no se encuen a bien. Sin emba go, le enseña lo he moso que es
su cue po desnudo an e el espejo. Ma eo pie de la paciencia al sen i se bu lado con
sus cap ichos. Ella juega con el iudo. En la cama, descub e que Conchi a lle a
pues a una aja llena de lazos y nudos. Conchi a le pide paciencia: «A i lo que e
gus a es lo que no e doy». «Si e die a odo lo que me pides deja ías de
que e me». Ma eo se en ada e dade amen e y la expulsa de casa.
Luego a a busca la de nue o a Se illa, encon ándola en el Ba io de San a
C uz. Descub e que baila desnuda en un club pa a u is as. T as el en ado, Ma eo,
con e ido ya en pelele, le comp a una casa a la andaluza. Una ez en pode de
Conchi a las esc i u as, lo humilla haciendo el amo an e él con un jo en gui a-
is a. A la mañana siguien e ella le decla a que el gui a is a es ma ica: sólo
es aban ingiendo. Aún es i gen. Ma eo, desespe ado ya, la deja as da le una
paliza.De nue o en el en, Conchi a le i a o o cubo de agua a Ma eo. Vuel en
a econcilia se y pasean po Mad id. Él obse a ascinado a una cos u e a que cose
unas opas manchadas de sang e. Nue a pelea. Finalmen e, es alla una bomba
e o is a que llena de humo la pan alla pa a acaba la película.
163Manuel Ca los Fe nández Sánchez
Dos ca as pa a un pe sonaje
An es del odaje de la película su p oduc o ancés Silbe man p e endía que
la in e p e ación emenina co ie a a ca go de la ac iz Ma ía Scheneide , de
econocido p es igio en la época. Pe o el di ec o a agonés se había decan ado po
la española Angela Molina.
Sin emba go, poco an es del inicio del odaje el aná quico Buñuel decidió
epa i el papel p incipal emenino en e dos ac ices: la española Angela Molina
y la ancesa Ca ole Bouque , debido al dualismo empe amen al de la p o agonis-
a, a los dos aspec os con adic o ios de la pe sonalidad y de la conduc a de la
andaluza. Po un lado Conchi a e a a do osa e inci an e, po o o esqui a y
huidiza.
Ese epa o de in e p e es pa a un único papel e a nue o en el plan eamien o
na a i o cinema og á ico y un e ec o isual y de ealización in e esan e. Pe o la
decisión, de úl ima ho a y a guión esc i o, no u o una plasmación na a i a
plena11 . Con más iempo, abajando el guión y di e enciando cla amen e los dos
empe amen os con apues os de la andaluza, el esul ado hubiese sido más sa is-
ac o io y b illan e.
Tal como queda la película, po la p ecipi ación de la decisión b illan e del
su ealis a, el desdoblamien o de la pe sonalidad queda oscu o pa a el espec ado
y el cambio de ac ices esul a casi cap ichoso. Ni la pa e que co esponde a
Angela Molina, espléndida en su in e p e ación, es exclusi amen e a dien e y
p o oca i a, ni la acción psicológica de Ca ole Bouque , co ec a y cumplido a, es
o almen e esqui a y calculado a. Po ello, a eces, el plan eamien o es desconce -
an e. Así pues, a ni el de guión el hecho de dos ca as pa a un mismo papel llegó
a se i ele an e, y muchos espec ado es no lo en endie on. La ob a se alejó de esa
mane a un an o del g an público, si bién ecibió buena acogida come cial.
La apo ación su ealis a
El í ulo del ilme, suges i o, poé ico y su ealis a, no es idea o iginal del
au o de Calanda, sino que es á ex aído de un pasaje del esc i o ancés. A Louÿs
e a lo que menos le gus aba de su no ela y el í ulo «La muje y el pelele»,
inspi ado en un apiz de Goya, lo conside aba una «humo ada». No le gus aba que
el papel de Don Ma eo es u ie a su icien emen e de inido po la palab a «pelele».
Sin emba go no lo cambió. También ba ajó los í ulos «La se illana» y «La
andaluza». El p opio Louÿs hablaba de «esos pálidos obje os del deseo» de las
muje es ubias. Esa idea que u o en e los dedos Louÿs y que ha a apado Buñuel,
11. Los po meno es de las azones come ciales de la elección inal de las dos ac ices las cuen a Manuel Alcalá
en Cinema 2002, nº 37, Mad id, 1.978.
164 Luis Buñuel: T ascendiendo el ópico
cambiando la exp esión «pálidos» po «obscu o», es, desde luego, bas an e más
in e esan e como í ulo.
Buñuel in oduce en su ob a, como es consus ancial a él, cie os elemen os
su ealis as y obsesi os: un saco, un a ón, una mosca, una gi ana que lle a po
niño un cochinillo, el bas ido de la bo dado a al inal, y que ecue da al cuad o
de Ve mee «La encaje a»; así como nume osas e e encias a no icias y a en ados
e o is as que an dándole a la película la pe sonalidad del au o , esa chispa
c ea i a y di e enciado a que ma ca el lími e en e una ob a medioc e y o a
excepcional. Los a en ados apun an el clima de insegu idad del mundo con empo-
áneo.Algunos o os elemen os meno es son in oducidos po el di ec o cinema-
og á ico como el cubo de agua, eco dando las b omas de su ju en ud en la
Residencia de Es udian es; o el en, no p esen e en la ob a de Louÿs. Todos esos
ecu sos, esc i u a au omá ica la mayo ía de ellos, le pe mi e dis ancia se de la
in iga. Esos elemen os no esponden al análisis azonado. Son sob e odo «súbi as
inspi aciones» o «imágenes compulsi as»12 del ealizado .
La ealización se ena
El mon aje de la cin a, aun con a ios « lash-backs» na a i os, elude odo
ipo de complicaciones écnicas, basándose sob e odo en una cáma a en mo i-
mien o y con planos la gos donde los ac o es desa ollan su pe sonaje. Esa es su
écnica desde que comenzó en el cine y es á an segu o de ella que no se deja
imp esiona po los nue os hallazgos. Buñuel no necesi a en el ilme e ec os
isuales inusi ados pa a sub aya las e idencias na a i as. Con ía en su isión de
la di ección de ac o es. Posee una ex ao dina ia segu idad en su esc i u a y en su
mi ada cinema og á ica. Tal ez pa a el cineas a únicamen e cuen e el signi icado
de la imagen, dejando al ma gen cualquie ipo de es e icismo acío, o de pe ec-
ción écnica. Incluso exis e un «sal o de eje» que cambia la di ección del mo i-
mien o en la secuencia del g upo que acompaña al cu a po las calles noc u nas
del Ba io de San a C uz. Esa up u a del “eje imagina io” en o o di ec o hubiese
sido una he ejía de lenguaje cinema og á ico. Sin emba go, Buñuel no le da
impo ancia.
En el odaje, a a ez epi ió una oma, como e a habi ual en él, de al o ma
que Ese obscu o obje o del deseo salió ya mon ada desde su ilmación. Helene
Plemianniko , que se enca gó del mon aje, comp endió la idea del di ec o , y dio
12. Decla aciones de Buñuel, en Luis Buñuel, ob a cinema og á ica, de Sánchez Vidal, Agus ín, Ediciones
J.C., Mad id, 1.984.
165Manuel Ca los Fe nández Sánchez
o ma de ini i a a una yux aposición de planos casi ma emá ica. La apo ación al
cine de Buñuel es más na a i a que écnica.
“En lo o mal -mon aje, i mo, plani icación, e c.- las películas del di ec o
a agonés son log os o undos. Se le ha c i icado que se p eocupaba poco de la
o og a ía, especialmen e en su e apa mexicana, pe o en ealidad de lo que se
ocupaba poco e a de hace a je as pos ales con los encuad es, de c ea belleza
a i icial. La plás ica de sus ilmes esponden al ondo de los mismos, po ello es
sob ia y nunca se en e iene en desc ibi mas de lo necesa io. El i mo nunca es
len o ni se emansa, como en Be gman o Viscon i, po eso los me aje no suelen
ebasa los no en a minu os. Cada secuencia a ae de modo p eciso, iene las
imágenes jus as, en un p oceso de elipsis... Es un cine ápido, i al, ca gado de
una ene gía que poseen los g andes maes os de Hollywood, a quienes an o
admi aba... En los ac o es inyec a su pode oso ca ác e .”13
Así pues, como emos, ni el mon aje, ni el i mo den o de ese mon aje de
imágenes, deben nada al popula cine ame icano, aunque admi ase a algunos de
sus di ec o es. Pe o ampoco los encuad es, ni la di ección de ac o es. Todos los
ecu sos son de apo ación pe sonal, imb icados en la cul u a eu opea y especial-
men e española. Su cine es una isión del mundo muy ín ima, pe o ambién muy
sob ia, que huye del es e icismo acío.
La Se illa de Buñuel:
La ep esen ación se illana en la película iene dada en di e en es secuen-
cias. El ilme se ab e con una calle en la que apa ece de ondo el come cio hoy
desapa ecido «El Co e Español», de moda en la capi al hispalense en los
momen os del odaje, y que se anunciaba con el mismo es ilo y colo de le a
que su compe ido «El Co e Inglés». Le sigue poco después un a en ado en el
Pa que de Ma ía Luisa, al in oduci se el p oduc o de la película, Se ge Silbe -
man, en un lujoso coche. Ma eo, que con empla la explosión y comen a ex a-
ñado «¿aquí ambién?», i e en una espléndida mansión de la a enida de La
Palme a, como co esponde a su ele ada condición social y económica. A
con inuación la Es ación de Có doba, hoy econ e ida, cons uida en e 1.898 y
1.901, po los ingenie os San os Sil a, po ugués, y Suá ez Albizu, asco, de
es ilo neomudeja y con aplicación de la écnica u ilizada en el XIX pa a la
cons ucción de la To e Ei el del hie o undido. Sin emba go, a Buñuel no le
in e esa el hie o de la a qui ec u a, sino el me al del en y sob e odo la ialdad
y el esen imien o a que han llegado los p o agonis as. Ese es el bloque de la
p ime a pa e se illana.
13. Pé ez Bas ías, Luis, en Las dos ca as de Luis Buñuel, Royal Books, Ba celona, 1.994, p.76.