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Romero Murube, la Academia y Villalón

Caro Romero, Joaquín

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ROMERO MURUBE, LA ACADEMIA Y VILLALON * po JOAQUJN CARO ROMERO Hace unos días e ocaba yo la igu a y la ob a de don Joaquín Rome o Mu ube en los Reales Alcáza es, mi es echa inculación discipula y a mi ga con el homb e y el poe a que el iempo sus ancia- liza con una anspa encia que hie e y econ o a en medio del ejem- plo i al y li e a io de su legado. Aquí y aho a mi ap oximación a su igu a a a se dis in a. Tenía que anscu i más de medio siglo pa a que Joaquín Ro- me o Mu ube, en espí i u al menos, oma a de alguna mane a po- sesión del si io que le o eció es a Real Academia de Buenas Le- as. Po que el ac o de es a noche, en co njun a con oca o ia de dos Academias -Buenas Le as y Bellas A es- , equi ale a una ea i mación de ínculos académicos y humanos en los que la p o- isionalidad de la ma e ia ya no cuen a, po que la mue e no se ige po ningún es a u o ni eglamen o. La hi s o ia que oy a con- a les empieza con don José Ma iano de Mo a y Sa lado y e mina hoy co n don Edua do Yba a Hidalgo, inspi ado de es e ac o en memo ia de don Joaquín Rome o Mu ube. Voy a in en a expli- ca lo lo mejo posible, apa ándome de la máxima machadiana que dice: • Tex o leído el 25 de no iemb e de 1994 en la sesión públi ca conmemo a i a del XXV ani e sa io de la mue e de don Joaquín Rome o Mu ube po el Académico D. Joaquín Ca o Rome o. 62 JOAQ UIN CJ RO ROM ERO -- - - -- «Obscu o pa a qu e a iendan; cla o como el agua, cla o pa a que nadie comp enda». Tenía 38 años Joaquín Rome o Mu ube cu ando ue llamado al seno de es a Real Co po ación, en i ud de una p opues a sus c i a po los nume a ios seño es Sebas ián y Banda án, López Ma ínez, Bc múdez Pla a, He nández Díaz, Mo a y Salado, López Cepe o y Mu u y ma qués de San José de Se a. Conía al año de 1942. El elec o, seño Rome o Mu ube, ya e a po en onces au o de « La is- eza del Conde Lau el», «P osa ios», «He mani a Amapola», « Som- b a apasionada». «Dios en la ciudad», «José Ma ía Izquie do y Se i- lla », «Sie e omances», «Se illa en los labios» y «Canción del a man- e andaluz ». Fue pasando el iempo y don Joaquín no leía su discu so de in - g eso. Al año siguien e de su elección publica, con p ólogo de Euge - nio Mon es, un lib o que lle a po í ulo «Discu so de la men i a». En 19 44 -hace medio siglo- da el P egón de la Semana San a de Se illa. En 1945 e la luz su poema io «Ka si da del ol ido». Los años pasaban y don Joaquín sin lee el discu so, que el en onces di - ec o de es a Acade mi a, don José Ma iano de Mo a y Salado, le eque ía una y o a ez. Has a que llegó el año 1948 --e l año en que publica «Tie a y Canción» y «Ya es a de»- y la Academia decla a su plaza acan e, as seis años de espe a, cinco más de lo ma c ado en su Es a u o. Todo es o, seño as y seño es, ya pe enece a la his o ia anecdó ica o a Ja anécdo a his ó ica. ¿Po qué don Joaquín Rome o Mu ube no leyó su discu so de ing eso? «¡ Mis e ios de la psicología li e a ia!», dijo él, pa a o o día con es a po esc i o: «El único discu so que yo debía habe hecho en mi ida es el de ing eso en la R ea l Academia Se illana de Buenas Le as». («Co azón de poe a nadie lo en iende».) Joaquín Rome o Mu ube siemp e u o abie as la s pue as de es a Acad em i a. Vein isie e años después de su elección la Acade- mia le en ió «un esc i o comunicándole la con eniencia de esc ibi el discu so de ing eso pa a causa al a com o académi co ». Don José Sebas ián y Banda án - en oc ub e de 1969, un mes an es de su mue e- Je o gó que lo edac a a, ya que se había p oducido un a acan e en la Academia con la mue e del poe a Sal ado Fe nán - dez Al a ez. «U na de mis úl imas con e saciones con Rome o Mu u- be -me comen ó po aquellas echas don José Sebas ián- e só ROMERO MURUBE, LA ACADEMlA Y V IL LALON 63 al eded o de es e ema, y me p ome ió que , e ec i amen e, iba, po i n, a esc ibi es e año el discu so sob e la ida del conde del Agui- la, que ue un an iguo asis en e de Se illa, qu e a la sazón desempe- ñaba el o icio de alcalde». ¿Hubie a esc i o don Joaquín su eque idísimo discu so? Yo me a e o a a en u a que sí. Joaquín Rome o Mu ube, que no hubie a desen onado en la gale ía de «Los a os» de Rubén Da ío, e a po aquel en onces un homb e pa cialmen e de o ado, ya en la an esala de las claudicaciones. F ágil, ulne able, desa bolado hubie a e mi- nado diciendo que s í. Su ol a o c í ico ele se i ll ano au én ico y desen- ga iado le ocasionó p oblemas y sus a ículos su ían los e ec os de la censu a de p ensa. Como la his o ia se epi e, los e os y las pos e - gaciones los enimos sopo ando los que ecogimos su an o cha en el camino de inieblas y mise ias del momen o p esen e. La indepen- dencia cues a ca a. Juan de Dios Ruiz-Cope e ha esc i o que la ob a de Joaquín Ro- me o Mu ube «cons i uye en nues os días el p ime es imonio con- inuo y o alizad o de la ciudad an o po su co nmoción obje i a como po la necesidad casi biológica del homb e de sen i la desazón a pa - sionada de su cálida luz. Se illa es pa a Joaquín Rome o una azón de ida». A la ho a de los econocimien os y las p ebendas pocos se aco - daban de J oa quín Rome o. Un mes an es de su mue e p onunció en Dos He manas el P egón de la Rome ía de Valme, después que yo ehusa a p onuncia lo, y de habe i ido un a io m<ís hubie a dado en Los Palacios el P egón de las Fi es as de la Vi gen de las Nie es, pa a el que se había o ecido. Qué con adic o io ue Jo aquín Rome o Mu ube y en qué soledad i ía. De ez en cuando nos hacía pa é icas con esiones: « ... Yo cada ez engo menos ganas de hace nada ... ¡Ya es a de pa a odo!» Su espí i u en onca a la pe ección co n el de la «Epís ola Mo al» de And és Fe ná nd ez de And ada: Quie o, Fabio, segui a quien me llama, y ca ll ado pasa en e la gen e, que no a ec o los nomb es ni la am a. El ánimo plebeyo y aba ido elij a, en sus in en os eme oso, p ime o es a suspenso que caído; 64 JOAQUIN CARO ROMERO ~~~ - -~ ~~~ que el co azón en e o y gene oso al caso ad e so inclina á la en e an es que la odilla al pode oso. Fíjense has a dónde Joaqu ín Rome o Mu ube e a un indolen e , un de sin e esado, un a alis a, un desp eoc upado po sí mismo y sus pe enencias, que no le daba demasiada impo ancia a casi nada. Un día me es u o enseñando ex os manusc i os de Ga cía Lo ca, Ad ia- no del Valle, Jo ge Guillén, Gab iel Mi ó, Dámaso Alonso, Fe nan- do Villalón ... En homenaje suyo y a las Reales Academias que c on- ocan es e ac o oy a lee un omance inédi o de Fe nando Villa- lón, que el maes o Rome o Mu ube, en un ges o más de su esp í i u gene oso, puso en mi s manos. Voy a limi a me a su lec u a sin ninguna apos illa c í ica pa a la que ya hab á ocasión. Aunque el omance no ae ec ha puede si ua se c onológica y emá icamen e con lo s «Romances del 800», igno ando los mo i os po lo s que Villalón no lo in cluyó en es e lib o suyo. Se i ula «Mue e de Jo - se -hillo »: Jose -hillo cabalgando p o el camino eal oma cansado a su casa pues iene de o ea ; calzándose Los chapines su no ia le espe a á. Una copla el ien o ae, él no la puede escucha : «Jose -hillo, Jo se -hillo, e espe an en el po al, sie e puñales y un g i o que no pod ás aguan a >>. A la en ada de Se illa Josc -hillo e ll ega un anc ia no que le dice: «mi a que e ma a án, e di é donde e espe an si una limosna me das». El le esponde a ogan e «esa buena olun ad ROMERO MURUBE. LA ACADEMIA Y VILLALON se ag adece, pe o calla que a mí no me ma a án, ein e eces i a la mue e, e in e me sa l ó el pe cal, y mi cuad illa que iene as mi caballo alazán impedi á que mal ados me cosan con su puñal)). Una limosna le en ega -« Líb e e Dios de es e mal». Jose -hillo a a su casa que es á en la ca ll e Impe ial, la cuad illa se ha quedado bebiendo, calles a ás, y gas ándose el dine o que gana on al o ea . Jose -hillo pone un pie a la en ada del po al, un em pujón le de iba y e b ma un puñal que se lo cla an se is eces des ozándole la az. El o e o mo i bundo desga a en ag io ll o a : «¡Ay Fe nando Villalón e po la segu idad!» Es as oces esona on po oda ca lle Impe ial y se mu ió panza iba en l as los as del zaguán. 65 También Rome o Mu ube, como Yillalón, e a un pun o y apa e en la his o ia de Se illa. Tenía sus manías, sus pa adojas, su mundo ecóndi o e impene able. Pa ece que Bécqu e habla po su boca cuando hace un cua o de siglo - pues o ya el pie en el es ib a- se dolía de que Se illa había «pe dido el ono de su au en icidad y isonomía ca ac e ís ica, y es o en odos los ó denes. Siemp e ue 66 JO A QUIN CARO ROMERO Se illa -decía él- una ciudad apa e y placen e a. Po su glo iosa adición, po su monumcn alidad, po su ca ác e , po sus cos um- b es. De odos es os alo es hemos hecho abla asa, cuando no ol ido y desp ecio. Hemos des uido la isonomía de la ciudad, y no pa a bene icia al humilde y al des alido, sino, las más de la s eces, po complace a la po en e emp esa económica, que iene a su a ío y ga nancia. Incluso la Gi alda ya no suena a Gi alda. po - que Ja elec i icación la ha mecanizado y descompuso la conce ada a monía del campana io más copioso y gen il de la C is iandad. La calle se ha o nado ag ia, i espe uosa; y la ciudad, incómoda, in - ansi able. Es amos abocados a la quieb a de la g an calidad espi i- ual de la u be, y es o lo conside amos lamen able y en is ecedo . Hoy no hay que p egun a qué es lo que pasa aquí. La p egun a puede se más is e y sob ecogedo a: Se illa, en sus alo es genui- nos y uni e sales que la hicie on siemp e amosa. ¿sigue siendo Se illa?» Hace ein icinco años Joaquín Rom e o Mu ube hizo es a p egun a. que e leja el es upo y el desengaño de la isión se illa- na de Bécque . desencan a do as el eencuen o decepcionan e con la Se illa de 1862. Como Joaquín Rome o Mu ube escapa a cualquie de inición, oy a e mina e ocándole con el a pegio de la poesía. que es la uen e de la que m ana y se ele a el espí i u de aquel que que ía ol e a empeza de nue o, po c ee se que había omado un camino equi o- cado en la ida. Y es que la poesía es un camino sin e o no: Joaquín Rome o Mu ube u o en un ja dín su espacio. Yilla anca y Los Palacios Je dio su sol y su nube. En e demonio y que ube buscó la somb a y la lu z. Pe o se encon ó una c uz en la mi ad del camino, sabiendo que e a el des ino de odo aman e andaluz. Se illa en los labios llo a con kasidas de albahaca, y de cada palio saca la mue e deshojado a. ROMERO MURUBE, LA ACADEMIA Y VILLALON El columpio de la au o a amo aja los a ci mos. Ya no so mos los que uimos, que al a ie a y canción, y se pie de el co azón po los cielos que pe dimos. Qué is e el Conde Lau el y la He mani a Amapola. To e o a po agayola con miedo en el edondel. Naza eno de papel pe dido po la ciudad. Pin u a de e e nidad en un pu ísimo lienzo, que cuelgan en San Lo enzo Bécque y la Soledad. Que Soledad se llamaba la musa de su aleg ía, y le daba compañía cuando compañía buscaba. Si paso po la Alcazaba un ío me sien o en la espalda, po que eo en cada gui nalda, po que eo en cada jazmín el eso o de Joa quín, que no cabe en la Gi alda. Rioja Je o eció una osa. Almo amid, sus jazmines; y Don Ped o los ja dines co n una odalisca he mosa. A guijo le dio su diosa y P ac h ec o, su capill a. Don Bal asa la le illa que en He e a ue agua ue e. Pe o la ida y la mue e solo se las dio Se illa. 67 68 JOAQUTN CARO ROMERO Ya es a de, pueblo lejano, pa a las di agaciones. Lle a el omance c espones, que es á lejos y en la mano. Qué g ande es se se illano, se Joaquín en el ecue do. Po su memo ia me pie do, y oy de su g acia en pos, po que sé que es á con Dios y José Ma ía Izquie do.