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La acústica de los teatros a través de la historia

León-Rodríguez, Ángel Luis

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La acús ica de los ea os a a és de la his o ia Según el ísico inglés Hope Bagenal 1 (es udioso de la acús ica a qui ec ónica), los audi o ios se pueden di idi en dos g andes g upos: aquéllos con la acús i- ca de una ca e na y los de acús ica al ai e lib e. Del p ime o, donde u o o igen la música, se desa olló la sala de concie os; del segundo, donde comenza- on las oces habladas, se o iginó el ea o. En nues o eco ido a lo la go de la his o ia, nos p oponemos ealiza un análisis sob e el compo a- mien o acús ico de es e úl imo g upo. Pod emos ob- se a , cómo las ca ac e ís icas a qui ec ónicas de los ea os an desa ollándose y e olucionando, en mu- chos casos condicionados po cues iones de ca ác e acús ico. EL TEATRO DE LA ANTIGÜEDAD Al igual que sucede con o as ma e ias, el inicio de un análisis his ó ico de acús ica a qui ec ónica lo e- nemos que si ua en la an igua G ecia y, den o de és a, en el mundo ea al. Los ea os g iegos, en su o igen, apenas ienen impo ancia. Sin emba go. en iempos de Te nis ocles cada ciudad enía su ea o, des acándose el cons uido en A enas (480 años a. de J.C.) jun o al emplo de Baco, en la e ien e de la Ac ópolis, con una capacidad pa a 30.000 espec a- do es. El emplazamien o y la o ma de es as cons uccio- nes enían condicionados, en g an pa e, po cues io- nes de ipo acús ico. Su asen amien o se lle aba a Ángel Luis León Rod íguez cabo en las lade as de las colinas; la azón de es a de- e minación consis ía no sólo en pe mi i una buena isión de la escena, sino ambién educi el uido de ondo e impedi somb as acús icas del sonido di ec o en e los espec ado es. En cuan o a su es uc u a, uno de Jos aspec os más des acados es la in oducción de la pa ed de ondo sob e la cá ea,2 que además de dis- minui la inmisión de uidos ex e io es y elimina is as innecesa ias, hacía que el sonido p oceden e de los ac o es, as e leja se en ella, se di igiese ha- cia el público. Los an i ea os g iegos (del g iego: amphí, al ede- do , y héa on, ea o), des inados a la ep esen a- ción de la agedia y de la comedia, debían an e odo pe mi i la comp ensión de las o aciones p onuncia- das desde la escena. Es o dependía de a ios aspec- os: en p ime luga de la calidad de la oz emi ida. in ensidad y a iculación de los ac o es; en segundo luga , de la ausencia de uido del ex e io ( uido de ondo) y ecos en el ecin o. Pa a mejo a es as cualidades, es bien conocido que los ac o es u ilizaban másca as de made a o co - cho ( ecubie as in e io men e de placas de b once o pied a -calcophone-) que además de acen ua las acciones de la ca a, uncionaban como au én icos megá onos ampli icado es del sonido debido a la e- sonancia que en ellos se gene aba. Po o o lado, pa a las ep esen aciones musicales, donde las exigencias acús icas son algo di e en es, se le an aban Jos llamados odeones (del g iego: odeíon, de odé, can o). Es os edi icios, de dimensiones más 264 A. L. León educidas y cubie a de made a, e an más adecuados que los ea os pa a la audición de la música de la época (seca y aguda). Los ea os de la an igüedad omana goza on de una g andeza y sun uosidad supe io a los de G ecia. No obs an e, las di e encias con sus p edeceso es no son signi ica i as. És as se limi an p incipalmen e a p e e encias o gus os de cada época. Como ejemplo cabe des aca que en los an i ea os g iegos, la p e- ponde ancia de Jos co os en las ac uaciones hacía que la o ques a, de o ma ci cula o de he adu a, u- ie a unas dimensiones supe io es a la del ea o o- mano. En es e úl imo, es e espacio se empleaba pa a acomoda los asien os de senado es, ibunos, ediles, e c ... O a a ian e e a que la escena en Roma e a más p o unda que en G ecia. Algunas de es as di e encias enían cie a epe cu- sión en la acús ica. Las cons ucciones ea ales o- manas endían a «en ol e >> al público con su o ma. Es e aspec o se conseguía aumen ando las pendien- es de las g adas y le an ando un mu o pos e io a la escena, a la misma al u a que la del pe is ilo que e- ma aba el g ade ío. De es a mane a se gene aba la cá ea que se es uc u aba en es pa es según su al- u a: cá ea ima, media y suma. Es e cambio en la o ma p esen aba nue os ma ices en lo e e en e a las condiciones acús icas. Uno de ellos se ía la in- con eniencia del mu o al o en la escena, ya que p o- bablemen e gene ase e lexiones la gas y a días que no con ibuyesen a la mejo a acús ica de es os espa- cios. Es e úl imo aspec o, que posiblemen e muchas eces pasa a desape cibido, como consecuencia de la abso ción que p oduce el ai e en g andes dis an- cias. Es de des aca que la a inidad en la mane a de cons ui los ea os an iguos se debe, en g an medi- da, a la exis encia de unas no mas de cons ucción cla as y p ecisas. Nos e e imos a los Los diez lib os de a qui ec u a de Ma co Lucio Vi u io, donde no sólo se hace e e encia al mé odo geomé ico de de- e minación de la o ma de los ea os, sino ambién a aspec os di ec amen e elacionados con la acús ica. Vi u io clasi icaba los ea os en cua o g upos según sus p opiedades acús icas: disonan es, ci cun- sonan es, esonan es y consonan es, siendo es e úl i- mo ipo el ideal desde el pun o de is a sono o. Los ecin os consonan es son aquellos en los que la oz, de inida po el au o como una co ien e que luye en ondas ci cula es, alcanza Jos pun os más al os de las g adas sin encon a obs áculos que impidan su p o- pagación o p oduzcan e lexiones incon enien es. Pa a consegui es o, p oponía que los ándi os3 debían de hace se de o ma p opo cional a la al u a del ea- o y siemp e e i icando que su al u a uese meno o igual que su anchu a de paso. O a ecomendación de Vi u io e a la de coloca asos de b once (o ba o cuando el p esupues o lo impedía) en los ea os cons uidos en pied a o má - mol. Es os elemen os se disponían, en consonancia con la magni ud del ea o y con a eglo a las leyes de la ciencia a mónica, en nichos abie os en e los asien os de las g adas, de al o ma que dejasen un espacio su icien e al ededo y no ocasen las pa edes de los mismos. El obje o de al medida e a el que ac- uasen como esonado es. Resumiendo, podemos deci que el éxi o de es os ea os dependía en g an medida de la exis encia de un ambien e sono o muy silencioso, además de la po- encia y cla idad de los ac o es. Asimismo, las ca ac- e ís icas acús icas de es os ecin os p esen an sensi- bles di e encias con las de los ce ados, en los que se dan o os enómenos sono os. Hoy en día, es e ipo de ep esen aciones ai ai e lib e no son muy ecuen- es, en la mayo ía de los casos po los al os ni eles de uido ambien al que exis en, así como po las exi- gencias ac uales. EL TEATRO EN EL MEDIEVO Es a e apa his ó ica aba ca ap oximadamen e desde el úl imo cua o del s. V has a mediados del s. XV, y du an e la misma iene luga una p o unda ans o - mación en el mundo ea al. En es e pe íodo el ea o cambia sus undamen os, ol idando los emas clási- cos, y oma como base del d ama el ema eligioso (las esceni icaciones es aban cla amen e in luencia- das po el c is ianismo). En un p ime ins an e, el d ama se asien a en las iglesias y en la baja Edad Media se aslada al ai e lib e. En es e momen o son ecuen es los espec áculos de jugla es y bu ones (que suponen la apa ición de a ios ipos de géne os: sá i as, a sa ... ), ca e as de cómicos y, en el mundo de la nobleza, los o neos de caballe os. Uno de los aspec os más des acables de es e cam- bio es la nue a localización de las ep esen aciones ea ales, que pasan del ecin o al luga , es deci , mien as que en el ea o an iguo se disponía de una La acús ica de los ea os a a és de la his o ia 265 en ol en e a qui ec ónica cla a y de inida, aho a las ep esen aciones suceden, en la mayo ía de los casos, en luga es donde el espacio ea al lo con igu a el pú- blico po un lado y el espec áculo po o o. Nos e e- imos al o igen del ea o u bano, el ea o de la ciu- dad y de las plazas públicas. Como consecuencia de la al a de edi icios des i- nados a ines ea ales, las p eocupaciones acús icas de es a época se puede deci que p ác icamen e desa- pa ecen. És as se educen a las p opias de las ac ua- ciones u banas, es deci , al igual que ocu ía en los ea os an iguos, el silencio del público e a condición undamen al pa a la comp ensión de las palab as. No obs an e, en es e ipo de ep esen aciones exis ía un conocimien o de los a gumen os po pa e del públi- co que con ibuía al en endimien o de lo exp esado po los o ado es. Finalmen e, en es e momen o his ó ico des aca la impo ancia de la a qui ec u a eligiosa, en cuyas cons ucciones las condiciones acús icas e an, en ge- ne al, bas an e de icien es. Tiene que se a pa i de la segunda mi ad del s. XVI, as el Concilio de T en o, cuando se p es a a ención al acondiciona- mien o acús ico de es os espacios.4 EL TEATRO EN EL RENACIMIENTO Du an e el s. XV comienza un pe íodo his ó ico que se p olonga á du an e cua o siglos, en el cual se de- sa olla una cul u a a qui ec ónica, a ni el gene al, que adop a un sis ema de o mas cla amen e ex aí- das de la an igüedad clásica. Es p ecisamen e en el Renacimien o cuando el mundo ea al empieza a adqui i un auge conside a- ble. La impo ancia de es a e apa es al que algunos au o es, como Pe sne ,5 esc iben que un análisis his- ó ico de ea os debe de empeza en el Renacimien o i aliano, cuando las ep esen aciones ea ales u ba- nas cambian su localización asladándose de las pla- zas y calles a los palacios, y de los escena ios múl i- ples al escena io único y ijo. El conocimien o que se enía en es a época de los an iguos ea os omanos, p ocedía del Lib o V de Vi- u io (20 a.C.), así como de algunos a ados más que se publica on en ese momen o como los de Al- be i, Se lio o Fila e e. La o ma clásica que desc i- bía Vi u io pa a los audi o ios e a la semici cula con una columna a sob e el co onamien o. En lo que espec a a la escena, se desc ibían sus es pue as y los pe iac i.6 Muchas de es os concep os se e oma- on en es e iempo. Unos de los aspec os des acables, en cuan o a su ascendencia desde el pun o de is a acús ico, es consecuencia di ec a del cambio de ubicación que expe imen an las ep esen aciones ea ales, con su nue a localización en audi o ios es ables. Nos e e i- mos al ánsi o de los ecin os abie os a los ce ados. Es e paso iene como esul ado, además de mejo as del con o , la apa ición de los enómenos de e e - be ación de i ados de las e lexiones de las ondas sono as en las supe icies in e io es. Po o o lado, la educción de escala que p esen an los nue os ea os, en compa ación con los de la épo- ca omana, es o a a iable que in luye en bene icio de la acús ica. Asimismo, la disminución de dis an- cias en e los ac o es y la audiencia no sólo p o oca una mejo a isual de la ep esen ación, sino que am- bién pe mi e una dis ibución sono a mucho más ho- mogénea. En cuan o a la escena, podemos des aca que sus dimensiones se educen la e almen e en compa ación con la de los ea os an iguos. Es e cambio de amaño p o oca, en gene al, una mejo ocalización del soni- do po pa e de los ac uan es. Sin emba go, sabemos que en es e momen o u o luga el g an desa ollo de la pe spec i a, y el mundo ea al no ue ajeno a al ci cuns ancia. A is as como Pe uzzi p oyec aban es- cena ios con calles y plazas que p o undizaban en el olumen escénico p o ocando bellas pe spec i as a - qui ec ónicas. Posiblemen e, es a disg egación del escena io uese en de imen o de la acús ica, como consecuencia de la dispe sión sono a que pod ía ge- ne a se a a és de es os caminos de p opagación del sonido. Po o o lado, es ac ible que los pe iac i dis- pues os en los la e ales de la escena, con ibuyesen a mejo a algo la in ensidad sono a p oceden e de la misma, al compo a se como di uso es, a pesa de su escasa supe icie de incidencia. Pos e io men e, es e ipo de deco ación escenog á ica se ue sus i uyendo po o a mó il que se án los bas ido es. Los cambios sucesi os que se i án p oduciendo en los ma e iales u ilizados en la escena, lle a án consigo no ables cambios en el compo amien o acús ico de es e espa- cio. Uno de los mejo es ejemplos ea ales de es e mo- men o es el Tea o Olímpico de Vicenza (1580-84) de And ea Palladio (Fig. 1), que ue uno de los p i- 266 A. L. León Figu a 1 l ~~J Tea o Olímpico de Vicencia (1580-84) de And ea Palladio me os ea os es ables cubie os has a en onces. En es e edi icio Palladio man iene la es uc u a básica in e io del ea o omano, aunque con algunas pa i- cula idades. En p ime luga , la zona del g ade ío no es semici cula sino semielíp ica. La escena, p oyec- ada po Vincenzo Scamozzi, p esen a un conjun o de calles que se p olongan hacia el ondo del escena- io, así como hacia los la e ales. La con igu ación de es e nue o ecin o hacía posible una mejo a del acondicionamien o acús ico, si bien en es e caso, la elección de pa amen os pé eos en los la e ales y escena, podía llega a gene a supe icies excesi- amen e e lec an es que die an luga a ele ados iempos de e e be ación y una educción de la in- eligibilidad de la sala. Quizás uese como conse- cuencia de es e gus o de la época po los ma e iales pé eos, especialmen e el má mol, po lo que los ea- os del Renacimien o u ie on la conside ación de e e be an es. EL TEATRO EN EL BARROCO Es en el Ba oco cuando la música, ep esen ada en los ea os de ópe a, alcanza su mayo auge. Las ópe- as emp anas son oda ía ec eaciones de las o mas y p incipios de la a qui ec u a clásica g iega y oma- na. Es e es el caso del Tea o Fa nese en Pa ma (1618-28) de Gio anni Ba is a Aleo i, cuyo an i ea- o de o ma ala gada dejaba un edondel cen al, que se usaba a menudo du an e la acción de la misma mane a que el p opio escena io. En el Tea o Fame- se, el espacio de sepa ación en e la escena y el á ea de audiencia (p oscenio) posiblemen e no esul ase bene icioso desde el pun o de is a acús ico, al p o- oca que el ecin o del escena io, po independiza - se del olumen de la sala, ac uase como un espacio acoplado al p incipal. Sin emba go, la g an mayo ía de los ea os de ópe a pos e io es p esen an una es uc u a simila , cuya p incipal di e encia, en compa ación con los ea os de la Edad Media y del Renacimien o (en los que no exis ía una cla a sepa ación en e la escena y el á ea des inada al acompañamien o musical), es la de inición de un espacio des inado exclusi amen e a la o ques a ( oso), consecuencia del papel esencial que juega la música en la ep esen ación de los d a- mas. Po o o lado, se p oyec aban escenas muy ela- bo adas, que ecuen emen e simulaban una ex en- sión de la a qui ec u a del p opio audi o io. Además, con el paso de los años, las p opo ciones de los ea os an a iando haciéndose más la gos que anchos. Es a ans o mación mejo a las e le- xiones la e ales en la sala, aunque puede llega a gene a o as, la gas e incon enien es, en el ondo de la misma. Siguiendo a Fo sy h/ la p ime a ópe a no able en Venecia ue el Tea o SS. Gio ani e Paolo, emode- lado especí icamen e pa a ópe a en 1654 po Ca io Fon ana. El edi icio de Fon ana es impo an e po que ue la p ime a ópe a i aliana ba oca que desa olló comple amen e la o ma de henadu a. Las plan as en o ma de· U y de henadu a ue on de i adas de la plan a semici cula del an i ea o omano, adop ado po And ea Palladio pa a el Tea o Olímpico. Jun o a es as o mas, o a plan a común ue la o al o elíp ica uncada. El Tea o To dinona en Roma (1666-70), ambién de Ca io Fon ana, enía una ele- gan e o ma o al uncada. En es e caso, el azado elíp ico elegido po el a qui ec o se debía a la unidad La acús ica de los ea os a a és de la his o ia 267 isual que se conseguía. No obs an e, la mayo ía de los esc i o es pos e io es que abaja on sob e la ma- e ia, elegían equi ocadamen e la elipse po sus azo- nes acús icas.8 El mo i o de al e o se debía a la conside ación po en onces, de que las supe icies cónca as son mejo es acús icamen e que las o mas con exas, ya que las p ime as concen an y «gua - dan>> el sonido, mien as que las segundas lo dispe - san. Sin emba go, los malos esul ados acús icos p e- isibles con la o ma o al, en la p ác ica no u ie on mucha epe cusión, ya que en la mayo ía de es os e- a os las ilas de palcos, jun o con las pa amen os la- e ales al amen e deco ados, educían sensiblemen e el e ec o ocalizado . Las ópe as en el siglo XVIII ue on cons uidas especí icamen e pa a la música de los con empo áne- os (las g andes ópe as de Gluck, Haydn y Moza ). Además, la a inidad exis en e en e edi icio y com- posi o , pe mi e es ablece pa alelismos en e el es i- lo a qui ec ónico y la música del momen o. Según Fo sy h,9 el a ibu o más impo an e de la ópe a de es ilo i aliano es su cla idad acús ica, pe mi- iendo al ecep o escucha la a iculación de pala- b as y el de alle musical de pasajes can ados muy á- pidos (como sucede con los abalenguas de las a ias de Moza ). Es a cla idad e a ealzada po la g an can idad de ma e ial abso ben e exis en e cuando la audiencia, sin qui a se los ajes, se cong egaba en los palcos y en el pa io de bu acas, odo en un espa- cio ela i amen e pequeño. Además, el echo de los ea os e a gene almen e plano, y és o e i aba los po- sibles p oblemas de ocalización sono a de cúpulas y bó edas cónca as. Pa a consegui un buen acondicionamien o acús i- co de las salas, había dos aspec os impo an es a conside a . El p ime o se e ie e a la co ec a elec- ción de los ma e iales de e es imien o: pa a llega a ene cla idad en los ea os, se debían u iliza supe - icies abso ben es a bajas ecuencias, ya que los sonidos agudos no solían causa p oblemas impo - an es. Los au o es de la época, ecomendaban la u i- lización de la made a con cáma a de ai e pa a el e- es imien o de pa edes y echos, así como o a las ópe as con lige os paneles de lana. Ambas solucio- nes pe mi en ob ene buenos esul ados, aunque los esc i o es de la época enían un concep o inexac o sob e el compo amien o acús ico de ales elemen- os.10 El segundo aspec o a conside a , y que p odujo algunos p oblemas en las ópe as del s. XVIII, e a el consegui un adecuado equilib io o ques al. Pa a ob- ene b illo y cla idad con ecu sos limi ados, una solución simple y e ec i a ue si ua la o ques a o- almen e isible pa a la audiencia, de o ma que los oyen es ecibían más sonido di ec o que e lejado. El equilib io se ajus aba a iando el núme o de mú- sicos. En I alia, es de des aca una amilia de a qui ec os especialis as en el diseño de ea os, cuyas impo an- es apo aciones ( an o acús icas como o males) al mundo de la ópe a, se p olonga on du an e a ias gene aciones. 11 Nos e e imos a los Galli-Bibienas, cuya p incipal ca ac e ís ica e a la de emplea plan- as con o ma de campana po mo i os acús icos. El Tea o Communale de Bolonia (1763) es un buen ejemplo de la ob a de uno de es os a qui ec os. 12 Su audi o io se mos aba in e io men e como la acha- da de un edi icio cons uido en pied a, los palcos es aban o mados po hile as de columnas y a cos que e minaban en un echo o al con lune as. La cau- sa de que la acús ica de es e ecin o uese de icien e, se debió a la elección de la pied a como ma e ial de e es imien o (posiblemen e po su esis encia al uego), ma e ial muy e lec an e a di e encia de los delgados paneles de lana usados en la mayo ía de las p ime as ópe as. No obs an e, la acús ica del Communale ue la excepción más que la egla, pues casi odas esas ópe as emp anas es aban bien adap- adas a la música de los composi o es con empo á- neos. En es e momen o se u ilizaban cu iosos ecu sos acús icos pa a esal a el sonido de la o ques a. Se- gún na a Saunde s, 13 una ca ac e ís ica común en muchos ea os i alianos e a la de ealiza un <<hoyo acús ico>> bajo el suelo de made a del oso de la o - ques a, pa a e o za el sonido de la misma. En o as ocasiones se cons uían osos que se llenaban de agua pa a ap o echa las cualidades e lec an es de la misma 14 • El esul ado de ales soluciones se ían ácil- men e discu ibles hoy en día. En de ini i a, podemos deci que los p opieda- des acús icas de los ea os de ópe a e an, en gene- al, bas an e acep ables, aunque muchos de es os esul ados se ob enían median e una combinación de in uición, expe iencia y ambién de algo de o - una. Con el paso del iempo, las ópe as se hacían cada ez más g andes y os en osas; algunas e an compa a- bles en amaño a las g andes ópe as del siglo XIX. 268 A. L. León Tal es el caso del Tea o de San Ca io de Nápoles ( 1737). EL TEATRO EN EL NEOCLASICISMO A inales del s. XVIII, en I alia se cons uye on algu- nos de los ea os más impo an es del momen o: el Tea o de la Scala de Milán (1778), pun o culminan- e en la cons ucción de ópe as i alianas, o La F enice de Venecia (1792), son cla os ejemplos de ello. En muchos de es os mí icos ea os su ama ayuda- ba a ole a cie as de iciencias p ác icas. Es e es el caso de La Scala, donde las condiciones isuales y acús icas de los palcos, excep o pa a los si uados en la pa e delan e a, dejaban mucho que desea . El mo- i o de ales ca encias se debían a la escasa ape u a de los palcos, que hacía que los mismos se compo a- sen como olúmenes acoplados al p incipal de la sala. Es o, unido a la p o usa deco ación y abundan- cia de supe icies abso ben es 15 , daba luga a bajos ni eles de p esión sono a. Sin emba go, es a disposi- ción bene iciaba acús icamen e a los espec ado es sen ados en el pa io de bu acas, ya que és os disponí- an de una g an supe icie de e lexión en los la e ales de la sala, que ob iamen e es mayo mien as más pequeña sea la supe icie de ape u a de dichos pal- cos. Pe o es p ecisamen e en la F ancia de mi ad del s. XVIII, donde se p oduce el desa ollo más impo an- e de p oyec os de ópe as. Buena mues a de ello lo encon amos en la Ópe a de Ve salles (1770) de A. J. Gab iel. El p oyec o de dicho a qui ec o ue b i- llan e an o espacial como acús icamen e. Las azo- nes de es e buen compo amien o sono o son, en e o as, el amaño dado a la sala (más bien mediano) y el empleo de ma e iales adecuados (paneles de made- a pin ados). El edi icio enía plan a o alada con los lados mayo es pa alelos. Un au o que p opone la plan a o al pa a los ea- os es el ancés Pie e Pa e en su Essai su l'a - chi ec u e héa ale de 1774. Pa e p esen a es a o - ma como la ideal pa a el acondicionamien o acús ico de es os espacios, p ecisamen e po sus p opiedades ocalizado as. En la Ilus ación española, Beni o Bails ecoge muchos aspec os de es e a ado (Fig. 2), en su ob a Elemen os de Ma emá icas (Tomo IX dedicada a la A qui ec u a Ci il). En la Ecole des Beaux A s de Pa ís, las ópe as se Figu a 2 Modelo ea al de P. Pa e omado po B. Bails con i ie on en el ins umen o a o i o pa a emplea el es ilo Neoclásico. Los cambios que u ie on lu- ga en los ea os de es a época ue on, en g an me- dida, consecuencia del pensamien o ilus ado. Una de las p incipales ans o maciones de es e momen- o, ue el deseo de abandona el sis ema seg egado de palcos y gale ías en a o del clásico an i ea o. Los a qui ec os neoclásicos, en su búsqueda po la simplicidad inco up a y es oica, incluso ue on mas allá del mundo an iguo pa a c ea ob as p imi- i as de mayo se e idad y igu oso o malismo, basado en la geome ía pu a del cubo y la es e a. La mayo ía de es os adicales p oyec os no se cons u- ye on, ya que en la F ancia de es e momen o se le- an a on pocos edi icios públicos. Un ejemplo en el que se hace e iden e es a endencia es el p oyec o pa a una sala de concie os con un audi o io semi- ci cula de Gab iel Pie e Ma ín Dumon . 16 O o de los p oyec os de ópe a no cons uidos, pe enecía a uno de los mejo es a qui ec os anceses del neocla- sicismo de es e pe íodo, E ienne-Louis-Boullee. El p oyec o de Boullee e a un g an audi o io semici - cula con media cúpula a esonada como echo que, al igual que o as muchas ob as suyas, enía g an escala. De habe se cons uido, an o el p oyec o Dumon como el de Boullee, lo más p obable es que el e ec o ocalizado de la cúpula, su o ma semici cula , ade- más del g an olumen en és e úl imo, hubie an he- La acús ica de los ea os a a és de la his o ia 269 cho que ambos acasa an desde el pun o de is a acús ico. Uno de los p oyec os de ea o, pe enecien e al se- e o y pé eo es ilo neoclásico de la F ancia p e- e- oluciona ia, que si llegó a ealiza se, ue el Tea o de Besan(:0/1 (1789) de Claude-Nicolas Ledoux (1736-1806). El edi icio, de plan a semici cula , ca- ecía de palcos ya que és os ue on sus i uidos po un an i ea o. Disponía de un oso hundido pa a la o - ques a bajo el cual se ealizó un hoyo acús ico semi- cilínd ico, p obablemen e pa a ac ua como e lec o de sonido. Pa a Fo sy h, esa disposición debía de p oduci un ex año e ec o acús ico en los músicos. En es e momen o his ó ico, es de des aca am- bién el abajo publicado po Geo ge Saunde s: T e- a ise on Thea es (1790), en el que ecomendaba la u ilización de la plan a de o ma ci cula , uncada po azones acús icas y de isión (Fig. 3). Aunque Saunde s nunca cons uyó su ópe a, el Tea o Real, D u y Lane en Ingla e a, de Benjamín Wya (1746-1813) ue cons uido a imi ación de la plan a de Saunde s. Cu iosamen e, el audi o io ue emode- lado a causa de los p oblemas de isión y de acús i- ji :ii Jll ~~. '~ • .. Figu a 2 Plano compa a i o de es ea os de ópe a. T ea ise on Thea es (Saunde s) ca. (Las líneas de isión habían sido esuel as sólo ap oximadamen e po Saunde s, y la o ma ci cula uncada p oducía el p oblema de la ocalización del sonido). EL TEATRO EN EL SIGLO XIX Dos ea os que esul an especialmen e des acables en es e pe íodo son el Tea o Nacional (1818-21) de Schinkel, en Alemania, y la Ópe a de Pa ís de Cha les Ga nie , (1875). En el p ime o, el audi o io del Tea o, o el Schauspielhaus de Be lín, ep esen- a el his o icismo g iego que se había con e ido en el es ilo acep ado pa a Jos edi icios públicos. Con el segundo, el ea o alcanza su cumb e más al a. La es uc u a ocul a del edi icio e a de hie o. Su o - ma es la adicional de he adu a y iene cua o hile- as de palcos. El g an olumen de La Ópe a (algo más de once mil me os cúbicos) obligaba a u iliza una deco ación in e na, mobilia io, e c ... , su i- cien emen e abso ben e pa a no gene a un aumen o excesi o de los iempos de e e be ación. Es as p opiedades se log aban g acias a la al a abso ción que p opo cionaban los asis en es, las g uesas api- ce ías del mobilia io y, undamen almen e, colocan- do co inas y apices pesados, así como g andes e- lones y al omb as. En el siglo XIX las salas de concie os llega on a se más g andes y consecuen emen e más e e be- an es. Pa a conse a la al a de inición con Jos onos más de allados, debían de se su icien emen e es e- chas, con el in de ob ene ue es e lexiones la e a- les del sonido y conse a la al a de inición. Es ambién en es a época cuando Wagne p omue- e ac i amen e en Alemania el Bay eu h Fes spel- haus (1872-76), del a qui ec o O o B ückwald. Fue en es a ob a cuando se acep a on los nue os p inci- pios de Wagne : cá ea pa a la o ques a (a un ni el in e io ), asien os dispues os en an i ea os, ausencia de palcos y gale ías, y un audi o io a oscu as. Los e- a os wagne ianos como és e, ue on diseñados pa a se en cie o modo algo e e be an es y a moniza con los exp esi os colo es onales de las ópe as del composi o . Con las inno aciones de Wagne , se po- d ía deci que se inicia lo que hoy conocemos como el ea o mode no. 270 A. L. León EL TEATRO EN EL SIGLO XX. CONCLUSIONES Aunque los p ime os es udios cien í icos sob e el so- nido 17 u ie on su o igen en los siglos XVII y XVIII, las g andes apo aciones de la Re olución Indus ial del XIX al desa ollo cul u al del momen o, no se ma e ializa on en la ob ención de unas buenas condi- ciones sono as en muchos de los edi icios des inados a la cul u a que se cons uye on en ese pe íodo. La ausencia de c i e ios cien í icos que de e minasen la calidad acús ica de los espacios a qui ec ónicos, ha- cía que odos los p oyec os de salas de concie os y espec áculos, se basasen en ap oximaciones, an eos y pu a in uición. Fue du an e los úl imos años del s. XIX y p inci- pios de XX, cuando acon ecie on los p ime os g an- des a ances que die on luga a la Acús ica A qui ec- ónica que conocemos hoy en día. El p incipal Figu a 4 Symphony Hall de Bos on exponen e de es a ciencia mode na ue W. C. Sabine, quien abaja po en onces en la Uni e sidad de Ha - a d pa a ob ene su clásica ecuación sob e la e e - be ación. Los esul ados de Sabine pudie on se apli- cados en el diseño de la sala del Symphany Hall de Bas an (Fig.4), ob eniéndose unos esul ados exce- len es. A aíz de es os abajos, y as o as in es igacio- nes pos e io es, 18 la acús ica de ecin os se ha desa- ollado a g an elocidad, sob e odo as los a ances en los sis emas elec oacús icos, que han pe mi ido a los écnicos ob ene mejo es esul ados en el acondi- cionamien o acús ico de los locales. Todos es os ade- lan os han enido su e lejo en ea o del s. XX. Ac- ualmen e las cons ucciones ea ales ecupe an de nue o un papel esencial en la A qui ec u a, y a g an escala en el campo de la ehabili ación a qui ec óni- ca. Razón po la que es in e esan e p o undiza en una cualidad que es de e minan e en la ealización de la unción, pa a la que es e ipo de edi icio ue on cons uidos: su acús ica. NOTAS l. Ci ado po M. Fo sy h (1985). Buildings o music. Camb idge Uni e si y P ess 2. Zona del ea o que comp endía g adas, escale as y o- mi o ios. 3. Pasillos ho izon ales de ci culación en las g adas. 4. Send a, J. J. y Na a o, J. (1997). La e olución de las condiciones acús icas en las iglesias: del Paleoc is iano al Ta doba oco. Se illa: Ins i u o Uni e si a io de Ciencias de la Cons ucción. 5. Pe sne , N. (1979). His o ia de las ipologías a qui ec- Tónicas. Ba celona: Gus a o Gili. (T aducción del o igi- nal inglés: A His o y o Buildings Types. Nue a Je sey: P ince on Uni e si y P ess, 1976). 6. P ismas gi a o ios iangula es de g an al u a que enían en cada una de sus ca as una escena di e en e. 7. Fo sy h, M. Opus ci . 8. Después de los descub imien os de J. Keple (1604) so- b e la elipse. se desa olla on abajos como el de A ha- nasius Ki che , quien expone el compm amien o de los ayos sono os en una bó eda con di ec iz elipsoidal. 9. Fo sy h, M. Opus ci . 10. Se pensaba que los paneles de e es imien o y los e- chos de made a ac uaban, no po abso ción, sino po e- 1exión y/o esonancia del sonido aumen ando los ni e- les de p esión sono a. 11. Su nomb e e a Galli, pe o ue on conocidos como los Galli-Bibienas po su luga de o igen ce ca de Bolonia. Los p ime os a qui ec os de la amilia ue on dos he - manos: Fe nandino (1657-1743) y F ancesco (1659- 1739). 12. El Tea o Communale de Bolonia ue la ob a p incipal An onio, el cua o hijo de Fe nandino Galli-Bibiena. 13. Saunde s, G (1790). T ea ise on Thea es. London. 14. En el Tea o A gen ina de Roma se lle a on a cabo e- o mas con el obje o de cons ui un ecin o de lad illo, bajo el pa io de bu acas, que iba desde el escena io has a la pa e ase a del ea o. És e ue llenado de agua pa a o ma un canal, pa iendo de la base de que el agua es La acús ica de los ea os a a és de la his o ia 271 un buen e lec o de sonido: la música es a ía di igida a los asien os de la pa e ase a, eme giendo a a és de las pa illas del suelo. 15. Saunde s señaló en su T ea ise que los palcos se encon- aban «empapelados, y con es ones de seda y damasco, como es aba de moda>>. 16. Gab iel Pie e Ma ín Dumon (1720-1790) publicó es e p oyec o en su lib o Pa alle e de plans des plus belles salles de spec acles d'I alie e de F ance, a ec des de- ails des machines hea ales (c.l764) 17. Los descub imien os de Huygens, Helmhol z, New on, Laplace, D'Alembe . Fou ie . .. , ue on los que desa- olla on la Acús ica como una ama impo an e de la Física. 18. Ey ing-No is y Milling on p incipalmen e.