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Por que nos, don Alfonso, avemos poder de facer leyes

Iglesia Ferreirós, Aquilino

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Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 55 -- *Recojo aquí un ex o co egido y desa ollado pa a una mejo comp ensión, do ado de sus au o idades y de sus p uebas y exen o de las mues as de una g a i ud que pe manece. 55 Po que nos, don Al onso, a emos pode de ace leyes * Aquilino Iglesia Fe ei ós Uni e si a de Ba celona 1. Ap o echo es a ocasión de compa i mi iempo con his o iado es in e esados desde di e sos campos en la ob a al onsina pa a e lexiona sob e nues os encuen os y desencuen os. No p e endo, indudablemen e, ni eno a aquí las an iguas disquisiciones sob e ciencias nomo é icas e idiog á icas ni de ene me en la p esun a doble na u aleza de la his o ia del de echo, g á icamen e ep esen ada po la imagen del dios Jano. Sólo quie o sub aya el dis in o in e és que impulsa a his o ia- do es e his o iado es del de echo a la ho a de en en a se con el pasado con el in de acla a los p esupues os y los lími es de un plan eamien o gene al, alo ado po algunos como una eo ía s anda d, pe o que p e e i ía de ini Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 56 -- ÈAquilino Iglesia Fe ei ós 1Vid. in a n. 94. 2Me limi o a Aquilino IGLESIA FERREIRÓS, La c eación del de echo. Una his o ia de la o mación de un de echo es a al español 2 (Mad id 1996) 18 ss. 3Xa ie ZUBIRI, Cinco lecciones de Filoso ía (Mad id 1963) 20. Es e au o menciona los dos p ime os capí ulos de la Me a ísica, pe o u iliza ambién La é ica a Nicómaco –ARISTOTELE, Ope e. 7. E ica Nicomachea (Roma-Ba i 1985) 139 ss–. 4ZUBIRI, Cinco 20. 5ZUBIRI, Cinco 20. 6ZUBIRI, Cinco 20. 56 pa a ab i un nue o en e una eo ía ce ada 1. Dándola po conocida 2, me de end é, únicamen e, como colo ón, a acla a la idea que se ecoge en el í ulo. 2.- His o iado es e his o iado es del de echo nos ocupamos de las cosas hechas po nues os an epasados, pe o con un alcance di e en e y desde una dis in a pe spec i a. El hace del homb e puede consis i o en un ab ica una cosa o en ealiza una ac i idad que p oduce de e minados e ec os o en ealiza una ac i idad que se ago a en sí misma, como puede se el pensa o el desea . Relacionadas con es as ac i idades exis en es ipos de conocimien o que pueden educi se a dos, según el in de la ac i idad se encuen e o no en la men e del homb e. F en e a la his o ia se encuen a la na u aleza que lle a en sí misma el p incipio gene ado de las cosas 3. La ékne y la ph onesis –el a e y la p udencia– se asemejan: son un sabe con azón y uni e salidad, pe o no necesa io, pues se ocupan de “cosas” que son de una cie a mane a, pe o pod ían se lo de o a dis in a 4. Se sepa an así de la epis eme o ciencia en sen ido es ic o que es ambién ene geia, pe o ecae sob e «lo que no puede se de o a mane a, sob e algo que necesa iamen e “es”» 5. Apa ecen así en en adas la his o ia y la na u aleza. Los his o iado es se ocupan de las cosas hechas po los homb es; los his o iado es de de echo se ocupan de las hechas po el homb e «según el bien y el mal», cuyo conocimien o co esponde a la p udencia 6. Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 57 -- È POR QUE NOS, DON ALFONSO, AVEMOS PODER DE FACER LEYES 7Simone de BEAUVOIR, Pou une mo ale de l'ambiguï é (Pa is 1964) 14. 57 3.- El his o iado –el llamado his o iado gene al– se ocupa de las cosas hechas po sus an epasados según su na u aleza: sus ob as, sus conduc as, sus deseos y pensamien os. T a a de comp ende su pe sonalidad, incluso cuando hacen una his o ia co al, cuando son los pueblos –o el homb e como exp esión de odos los homb es– de un de e minado momen o los p o agonis as de su his o ia. Adquie en, pues, un conocimien o conc e o de lo hecho po nues os an epasados. 4.- Los his o iado es del de echo es amos dominados po la abs acción. Es a abs acción no puede con undi se con la u ilizada po los his o iado es que p escinden, apa en emen e, del homb e conc e o pa a cen a se en su hace abs aído de la ida e independizado con mayo o meno o una. El homb e –se dice– es el único animal que conoce sus ins in os y que se ilusiona con pode domina los a in de p o undiza en su humanización. «La conciencia mo al no puede subsis i , nos dice Hegel en la úl ima pa e de la “Fenomenología del Espí i u”, más que en la medida en que hay desacue do en e la na u aleza y la mo alidad; desapa ece ía si la ley de la mo al de iniese la ley de la na u aleza» 7. Los his o iado es del de echo se ocupan ambién del i i de los homb es en las sociedades del pasado con el in de iden i ica las conduc as ideales ipi icadas que aspi aban a ealiza y que a malas penas se conc e aban en la ida dia ia. El de echo, en cuan o encie a un debe se , es algo que puede no obse a se. El in e és del his o iado del de echo se cen a an o en las conduc as ju ídicas como en las an iju ídicas. En de ini i a, el de echo es la ida social alo ada desde la pe spec i a del bien y del mal, de lo jus o y de lo injus o. El his o iado del de echo se ocupa no de los homb es, sino de las eglas es ablecidas po los homb es pa a i i en sociedad, no hace una his o ia conc e a, sino abs ac a. Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 58 -- ÈAquilino Iglesia Fe ei ós 8HEISENBERG, La na u e 18-19, 30, 32. WEIZSÄCKER, I G andi XVII. 9ARISTOTELE, Ope e. 6. Me a isica (Ba i 1984) 25-26. C . sup a n. 5. 10 J.-P. SARTRE, L'ê e e le néan (Pa is 1964) 11. 11 M. HEIDEGGER, ¿Qué es me a ísica? (San iago de Chile-Mad id 1963) 16-17. 58 5.- Desde Kan , al menos, se sabe que la men e humana no es pe ec a: el homb e no iene lími es a la ho a de pensa , pe o sí a la ho a de conoce , lími es de i ados del u illaje in elec ual –las ca ego ías– que debe u iliza pa a conoce el enómeno y que le impide conoce la cosa en sí 8. Es a sepa ación en e el pensa y el conoce es á en la base, a mi en ende , de la di e enciación es ablecida po Vico: los homb es son capaces de explica el mundo c eado po Dios, pe o se limi an a comp ende el o o mundo, ob a de sus an epasados, ca ac e izado po la his o icidad p opia de su au o . La dis inción en e Na u aleza e His o ia es an igua. A is ó eles ep ocha a Sóc a es habe se desp eocupado po comple o de la na u aleza pa a cen a se exclusi amen e en la é ica 9. El a án po alcanza la unidad del sabe del homb e iende a hace desapa ece es a dualidad, disol iéndola en la sepa ación en e suje o y obje o del conoce , un dualismo que, jun o a o os dualismos, se in en a supe a cuando se uel e a la in uición pa cial de Sóc a es y se absolu iza, « educiendo lo exis en e a la se ie de apa iciones que lo mani ies an» al único espec ado posible: el homb e 10. 6.- Todo conoce , según Heidegge , iene sus p opios lími es y, en conse- cuencia, se au olegi ima desde su p opio ámbi o 11. Los his o iado es han p e e ido, como di ía O ega, bizquea y legi ima se desde las ciencias de la na u aleza. Con e ida la ísica en c i e io de cien i icidad se ha in en ado uni ica es os dos mundos –na u aleza e his o ia–. No p e endo eno a ancias dispu as hoy supe adas, sino sólo sub aya la conse ación de aquel bizquea o igina io. El deseo de es ablece leyes his ó icas lle a a ol ida que la exac i ud es una ca ac e ís ica de la ísica y que el igo se exige an o del ísico como del his o iado . Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 59 -- È POR QUE NOS, DON ALFONSO, AVEMOS PODER DE FACER LEYES 12 A hu MARCH, La physique mode ne e ses héo ies (Pa is 1965) 12. C . THUAN TRINH XUAN, Il caos e l'a monia. Bellezza e assime ie del mondo isico (T ad. di Elena Ioli) (Roma 2000) 420 ss. 13 Alan SOKAL-Jean BRICMONT, Impos u es in ellec uelles (Pa is 1997), con una polémica pos e io que no in e esa aquí egis a . 14 C . MARCH, La physique 228-229 e in a n. 82-83; WEIZSÄCKER, I G andi 220 ss., pa a la posición de Eins ein. 15 WEIZSÄCKER, I G andi VII. 16 Sólo in oco las o mulaciones pa a mí más comp ensibles. Un a amien o sis emá ico de las cues iones undamen ales, en A hu MARCH, Na u und E kenn nis. Die Wel in de Kons uk ion des heu igen Physike s (Wien 1948). 17 MARCH, La physique 21; 32-33; 44; WEIZSÄCKER, I G andi 69 ss., 79, 84 ss. THUAN TRINH XUAN, Il Caos 205-206. No es lo mismo señala que Galileo es el p ime o que se a iene a la expe iencia y no a la especulación (Ma ch) que econoce que su a i mación de que los cue pos caen con la misma acele ación sólo se pudo p oba cuando To icelli 59 7.- La ísica se ha is o obligada en los úl imos iempos a u iliza concep os “que, si ienen un sen ido p eciso en é minos de símbolos ma emá icos, no son in e p e ables en é minos conc e os. La ísica con empo ánea es, pues, p ác icamen e inin eligible pa a aquél que la abo da desde ue a” 12. En una época, ca en e de espí i u c í ico, las palab as abs usas se ca gan de un con enido mágico. Recu i a la ísica pa a habla de la his o ia supone un g a e pelig o: ocupa se de lo incomp ensible con iesgo de supe che ía 13. O as azones acen úan es e iesgo. De un lado, la pugna en e pa ida ios de la ísica cuán ica y de la mecánica pa ece no habe e minado oda ía 14 y, del o o, la c ecien e especialización hace que di ícilmen e un ísico domine oda la ísica 15. Sólo pa cialmen e puedo e i a es os iesgos a la ho a de es ablece un esumen que pueda se i de con as e a mis a i maciones en el campo de la his o ia del de echo. He p ocu ado pa i de la isión que los cien í icos ienen de su a ea y man ene me iel a es e cuad o, un cuad o da ado po la edad de quien esc ibe 16. Mi igno ancia me obliga a ceñi me lo más ielmen e posible a mis au o idades sin pode ga an iza su adecuada elección, incluso si dicen expone una communis opinio –no es oy en condiciones de iden i ica la–. Además, las exposiciones de es os au o es pueden p o oca , a eces, en el lec o igna o un cie o con usionismo 17, p o ocado unas eces po el en usiasmo Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 60 -- ÈAquilino Iglesia Fe ei ós log ó c ea un espacio acío adecuado (Weizsäcke ) o a i ma que es e expe imen o sólo pudo ealiza se 350 años más a de sob e la supe icie ca en e de oda a mós e a de la luna (Thuan T inh Xuan). Es as disco dancias ienen un mayo alcance dada la ex aña elación exis en e en e ma emá icas y ísica y las a i maciones sob e si la ísica es o no una ciencia axiomá ica (Vid in a n. 64 ss.). La a i mación de New on: hypo heses non ingo, conduce a una no muy cla a dis inción en e hipó esis echazables e hipó esis u ilizables, aunque no iden i icables con leyes de la na u aleza (MARCH, La physique 45 ss. Vid. in a n. 121), pe o pa a el lec o ajeno a es e mundo la si uación se hace más compleja si, de un lado, se a i ma que New on como p i ado c eía en la exis encia del é e , aunque como cien í ico –en i ud de aquel p incipio– echazaba su exis encia (MARCH 48) y, del o o, THUAN TRINH XUAN, Il Caos 206, a i ma lo siguien e: «Secondo New on, ques a o bi a elli ica e a de e minada dalla o za g a i azionale ese ci a a dalla Te a sulla Luna, e asmessa a a e so un mis e io o mezzo chiama o “e e e”» (C . THUAN TRINH XUAN, Il caos 187 ss.). 18 THUAN TRINH XUAM, Il caos 7 ss. 19 MARCH, La physique 34-35. Aquí c eo que hay una e a a: «quan i a i » po «quali a i » [pude con i ma , a úl ima ho a, mis dudas con A hu MARCH, Das neue Denken de mode nen Physik 2 (Hambu g 1960) 22: «Abe auch wenn e das könn e, so wä e dem Physike mi eine ein quali a i en E klä ung nich gedien »], pe o soy incapaz de de ec a o as en aspec os más complejos. c . sup a n. 17. 20 MARCH, La physique 15-17, 22-23. 21 MARCH, La physique 32. 22 THUAN TRINH XUAN, Il caos 421. C . We ne HEISENBERG, La na u e dans la physique con empo aine (Pa is 1962) 11 ss. 23 HEISENBERG, La na u e 40. 60 alo a i o del exposi o 18, o as eces po e a as di ícilmen e con olables pa a los ajenos al mundo de la ísica 19. 8.- Desde la An igüedad has a el Renacimien o el abandono de las posicio- nes a omis as y de e minis as de Demóc i o se debió al iun o del pensamien o a is o élico que impuso las causas inales, lo que esul ó unes o pa a la ísica 20. Galileo “ ue el p ime o en unda la ísica sob e la expe iencia y no sob e la especulación» 21; a i mó, además, lo siguien e: «El Lib o de la Na u aleza es á esc i o en lengua ma emá ica» 22. Desde ese momen o, la ísica sólo u iliza –y con ma ices– la causa e iciens 23, denominada hoy causa, po que enuncia al conocimien o de los ines y se unda sob e la idea de que el p esen e a as a necesa iamen e a un Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 61 -- È POR QUE NOS, DON ALFONSO, AVEMOS PODER DE FACER LEYES 24 MARCH, La physique 15-17; 226. Vid. in a § 16 ss. sob e el cambio en el concep o de causa y de ley. 25 HEISENBERG, La na u e 11-13, 31-32; MARCH, La physique 38; 55 s; 62-63, 67. 26 MARCH, La physique 8-9; HEISENBERG, La na u e 14; 15 27 MARCH, La physique 137; 167; HEISENBERG, La na u e 31-32. 28 MARCH, La physique 9-10, 11, 85, 138-139, 144. 29 MARCH, La physique 10-11, 21,42-43, 49; HEISENBERG, La na u e 16; OPPENHEI- MER, La Science 74; THUAN TRINH XUAN, Il caos 267 ss. 61 u u o ín eg amen e de e minado, sin p eocupa se de sabe si es o bueno o malo pa a los homb es; odo enómeno na u al iene que es a some ido a leyes po que sólo así la ísica puede alcanza su obje i o: ealiza p e isiones. Hoy es unánime la opinión de que una ley na u al debe pe mi i p e isiones 24. 9.- Pa a alcanza su obje i o la Física ha debido aleja se del sen ido común e iden i ica la es uc u a de la na u aleza. El ísico no es udia la na u aleza al como la emos, sino su esquele o alcanzado po medio de la abs acción que p escinde de odo lo que no sea mensu able, de odo lo que no pueda educi se a núme o 25. El empleo de la écnica, hija de la ciencia, le ab ió nue os mundos: el mic ocosmo 26. Cuando el ísico abandonó el mundo mac oscópico –que sigue egulado po sus leyes– y comenzó a obse a el mundo mic oscópico descub ió que ni las leyes ni los concep os de la ísica clásica, p opias del mac ocosmo, e an aplicables en el mic ocosmo 27. 10.- El descub imien o de Planck de nace siemp e la luz de un ac o discon inuo pe mi ió la iden i icación de ac os elemen ales e indi isibles que escapan a odo análisis y se o ecen como discon inuidades que des uyen las elaciones de causalidad 28. La p opues a de Planck de un o den de la na u aleza a dos ías es á en el o igen de la ísica cuán ica 29. 11.-. El descub imien o de Planck pe mi ió explica la ó mula p opues a po Balme y ab ió camino a la in e p e ación con adic o ia de Boh de la doble na u aleza de la ma e ia, acili ada po la equi alencia en e masa y Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 62 -- ÈAquilino Iglesia Fe ei ós 30 MARCH, La physique 148-151, 175-177, 206; THUAM TRINH XUAM, Il caos 23; 272 ss. 31 MARCH, La physique 206; WEIZSÄCKER, I g andi 235-236. 32 MARCH, La physique 154-155; THUAM TRINH XUAM, Il caos 274. Vid. WEIZSÄCKER, I G andi 225 ss. y s. . Boh , en especial p. 235 ss. Vid. in a n. 43. 33 MARCH, La physique 24-28; 167. WEIZSÄCKER, I G andi X, a ibuye a Pla ón es a objeción. 34 MARCH, La physique 11-12; 28. 35 MARCH, La physique 21 ss.; THUAM TRINH XUAM, Il caos 267 ss. 36 HEINSEMBERG, La na u e 17MARCH, La physique 24-25, 26, 27, 28, 42-43, 205; THUAM TRINH XUAM, Il caos 295 ss. 37 MARCH, La physique 182 ss; THUAM TRINH XUAM, Il caos 276 ss. 62 ene gía es ablecida po Eins ein 30: las pa ículas elemen ales –como la elec i- cidad– se pueden p esen a al obse ado o como co púsculos o como ondas como consecuencia de la in e ención del obse ado 31. El deseo de Boh de expone los esul ados de la ísica cuán ica en la o mu- lación conc e a de la ísica mecanicis a p o oca es a con adicción 32 como mues a la objeción de A is ó eles a la noción de á omo de Demóc i o –si los á omos ienen dimensión, en onces ienen que se di isibles– 33. Sólo cuando se acep ó que los concep os del mundo mac oscópico e an inaplicables al mundo mic oscópico y se abandona on los es ue zos pa a da una explicación conc e a de los enómenos en a o de una o mulación ma emá ica se pudie on supe a es as con adicciones y explica las ans o ma- ciones su idas en el mundo de las pa ículas elemen ales g acias al ecu so a unas ma emá icas nue as 34. El an iguo á omo –una cosa in ini amen e pequeña, indi isible y ca en e de p opiedades in e nas 35– ha dejado hoy su pues o a las llamadas pa ículas elemen ales: indi isibles, aunque no inmu ables, pues pueden ans o ma se en una pa ícula di e en e o disol e se en adiación. La desc ipción del á omo –un núcleo (p o ones, neu ones) al ededo del cual g a i an los elec ones– se ha complicado al iden i ica se nue as pa ículas elemen ales ines ables 36. 12.- Los es ue zos de B oglie y Sch ödinge culminan en la ob a de Bo n 37 y conducen a la c isis de la noción de subs ancia a a és de la o malización ma emá ica: los elec ones –las pa ículas elemen ales– no son una cosa Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 63 -- È POR QUE NOS, DON ALFONSO, AVEMOS PODER DE FACER LEYES 38 MARCH, La physique 211; HEISENBERG, La na u e 17-18. 39 MARCH, La physique 213-214; c . 208; HEISENBERG, La na u e 16 ss. 40 MARCH, La physique 198-199, 206 ss. 41 HEISENBERG, La na u e 45. C . MARCH, La physique 67 ss. 42 HEISENBERG, La na u e 46-47. 43 HEISENBERG, La na u e 48; MARCH, La physique 198-199. 63 suscep ible de obse ación di ec a: es un p oduc o de la eo ía, inculada a la posibilidad de medición; es as posibilidades de medición son las que dan su sen ido a las nociones 38. El p incipio de Pauli pe mi e a i ma que po debajo de sus cualidades el elec ón ca ece de subs ancia; po es a azón no pueden iden i ica se los elec ones 39. Si las pa ículas ca ecen de subs ancia no pueden concebi se como co - púsculos; deben concebi se necesa iamen e como o mas pu as, es deci , como elaciones en e magni udes mensu ables. Si se denomina es uc u a al conjun o de sus elaciones, en onces un elec ón, po ejemplo, sólo es una es uc u a y, con segu idad, una es uc u a análoga a la de un campo ondula o io 40. 13.- Gibbs descub ió que hay concep os que sólo se pueden u iliza si un sis ema es insu icien emen e conocido y se p e ende ob ene conclusiones es adís icas de es e conocimien o incomple o 41. El descub imien o de Planck hizo supone que la emisión de adiación es un enómeno es adís ico, aunque se a dó 25 años en descub i que la eo ía de los cuan os obliga a da a las leyes o mulaciones es adís icas, al se imposible «indica , simul áneamen e, a olun ad, y exac amen e, la posición y la elocidad de una pa ícula a ómica» 42. Según Boh el á omo podía desc ibi se en unas ocasiones como un co púsculo y en o as como una onda, imágenes co ec as, si se emplean co ec- amen e, pe o se con adicen y, po ende, se las conside a complemen a ias. La inde e minación que pesa sob e cada una de es as imágenes se o mula po las elaciones de inde e minación, ineliminables, que e i an la con adic- ción lógica 43. Si es as elaciones impiden de e mina simul áneamen e la posición y la elocidad, es as magni udes «no son p oducidas po el elec ón, en an o Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 70 -- ÈAquilino Iglesia Fe ei ós 85 Hans KELSEN, La eo ía pu a del de echo. In oducción a la ciencia del de echo (T ad. Moisés Nil e) (Buenos Ai es 1960) 82 ss. Como he apun ado, es a impu ación es o igina ia del o denamien o ju ídico exis en e. Dado sus ines, u ilizo den o de es e abajo, indis in amen e, sis ema ju ídico y o denamien o ju ídico. 70 23.- No puede exigi se del conocimien o his ó ico exac i ud, pe o sí igo . El homb e, en cuan o al, no iene na u aleza, sino his o ia. Es lo que ha sido y el homb e –magis e dixi – es un animal social po na u aleza. El homb e i e con i iendo; de aquí la a i mación an igua de la iden idad en e sociedad y de echo. Ubi socie as, ibi jus. El de echo no es simplemen e una o ma de ida social, es la ida social que aspi a a ealiza una de e minada sociedad, pe o en cuan o aspi ación –en cuan o ideal, en cuan o debe se – no siemp e log a ealiza lo. La ida social es, pues, al mismo iempo ju ídica y an iju ídica. 24.- El ju is a pa a iden i ica el de echo en la ida social debe p escindi de odos los elemen os innecesa ios del caso conc e o pa a abs ae la egla de compo amien o que, unida a o as muchas iden i icadas de la misma mane a, con igu an la es uc u a ju ídica de una sociedad. El ju is a como el ísico descub e ambién una es uc u a de ás de la ida social que con empla. Hay, sin emba go, una di e encia undamen al. El ísico se encuen a con la na u aleza, mien as que el de echo es ob a de los homb es. Exis a o no un es ablecimien o exp eso esc i o de las eglas de conduc a, el ju is a abaja sob e una ealidad cons uida po los homb es. Además, la compa ación no puede sob epasa de e minados lími es. El ísico a a és del descub imien o de una ley incula –es adís ica o necesa ia- men e– un e ec o con una causa –po mo de cla idad, u ilizo la noción ulga de causa–; el ju is a a a és de una impu ación incula a una pe sona un hecho y una de e minada consecuencia 85. Los llamados ue os de la No ene a es ablecían lo siguien e: «De oda cosa que ma a a omb e, cómo deue homizidio. Toda cosa que ma a a omb e deue homizidio: si caye de la casa la pied a que da en la cabeça, la casa po homizidio; si caye en la canal, la cenia po homizidio; si la muela ma a al homb e, la muela po homizidio; si bes ia ma a e a omb e, la bes ia po homizidio; si el buy Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 71 -- È POR QUE NOS, DON ALFONSO, AVEMOS PODER DE FACER LEYES 86 F. No ene a 25 -Aquilino IGLESIA FERREIRÓS, La c eación del de echo. An ología 3 (Mad id 1996) 25 d) p. 73: «En uno de los manusc i os al inal se añade: “Si la paylla lo ma a al omne la paylla po homjzidio e assi de las o as cosas». 87 Vid. sup a n. 60. 88 THUAN TRINH XUAN, Il caos 333 ss, en especial 347, 354, 365, 380, 397. U ilizada po Jakob on Üexkull –y po sus suceso es– e in ocada po O ega – id. IGLESIA FERREIRÓS, La c eación del de echo. Manual I (Ba celona 1992) 3 n. 20, 5 n. 248 n. 51– se plan ea de nue o po F ançois JACOB, La lógica de lo i ien e. Una his o ia de la he encia (Ba celona 1973). 89 Vid. sup a n. 24. 71 ma a al homb e, el buy po homizidio; si el pue co ma a al homb e, el pue co po homizidio 86». La mue e de una pe sona po la caída de una eja ha sido in ocada pa a pone de elie e la complejidad ac ual de la noción de causa 87. Es posible incu- la es a causa con el e ec o po medio de leyes cien í icas, pe o és as no son u ilizables pa a es ablece una impu ación que incule el esul ado alcanzado a una pe sona. La di ección eleológica, que en el campo de la biología ha cob ado nue a ida a cos a de con adicciones insal ables po el momen o 88, es á de ás del juicio de impu ación y del conocimien o his ó ico. La impu ación de la mue e de una pe sona a una eja o a un á bol exige una de e minada cosmo isión que no coincide con la c eencia undamen al que es á en la base de la ísica 89. La impu ación o no a una pe sona encuen a su undamen o en una c eencia elacionada con la libe ad de las acciones humanas en cuan o los homb es se p oponen los ines que p e enden alcanza . Si un homb e da mue e a o o, no po eso se le impu a necesa iamen e esa mue e. Es su icien e menciona aquí la legí ima de ensa. 25.- Es a desc ipción pone, pues, de elie e es as ca ac e ís icas. En p ime luga , el de echo que con o ma una de e minada sociedad es ob a de los hom- b es. En segundo luga , el de echo es una ealidad delimi ada empo al y espa- cialmen e –socialmen e–. En e ce luga , el ju is a no abaja sob e las conduc- as que se obse an en una de e minada sociedad, sino sob e una abs acción Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 72 -- ÈAquilino Iglesia Fe ei ós 72 de las mismas. En cua o luga , esa abs acción es á condicionada po las c een- cias del momen o. 26.- El de echo es á es echamen e inculado a la ue za. ¿Es posible a mo- niza el mundo ju ídico empo al, mudable y con ingen e con leyes ju ídicas independien es del iempo, e e nas e inmu ables? El es ue zo po es ablece un o denamien o ju ídico acional a p io i a pa i de unos p ime os p incipios pues os po la azón, sin ecu so a la expe- iencia, plasma –al menos pa a sus edac o es– en la codi icación. Desde ese momen o, es a idea es á siemp e p esen e, especialmen e po pa e de quienes con ie en el de echo omano en un modelo clásico. La ju isp udencia de iene una ciencia axiológica que no nace pa a conoce la ealidad, sino pa a cons ui la a p io i con la espe anza de que, como las di e en es geome ías, el sis ema así cons uido pueda aplica se a cualquie ealidad. Pa a que pudie a sucede así, se ía necesa io que exis iese una au o i- dad mundial que log ase impone el cumplimien o de la mencionada cons- ucción a p io i. Los ju is as pueden in en a educi de e minadas conduc as del homb e a una es uc u a acional y lo han hecho: do u des; do u acias; acio u des, acio u acias; pe o los homb es no i en de acue do con la azón pu a. Es su icien e emi i a cualquie manual de de echo omano pa a da se cuen a del acaso de es os esquemas a empo ales pa a la comp esión del pasado. La ca ego ías mencionadas han nacido pa a acoge los llamados con a os eales jun o a unos negocios nominados, en un momen o cuando no se había cons- uido oda ía la noción de con a o. Es a ci cuns ancia pone, pues, de elie e que pa a llega a la noción de con a o se exige ija , p e iamen e, su ca ác e signalamá ico lo que implica decidi sob e el o igen del con a o –¿el consen i- mien o? ¿la o ma? ¿la en ega?–. ¿Cómo se educe a unidad la donación omana –conside ada un ac o g a ui o unila e al– y la llamada donación ge mánica –no malmen e in e p e ada como o mando pa e de la ca ego ía do u des–? Si enuncia a es as p e ensiones, la ju isp udencia se educe a una p udencia delimi ada empo al y espacialmen e. La ac ual puede ilusiona se y p e ende se un sabe que decan a las expe iencias his ó icas conc e as y ija el jus o Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 73 -- È POR QUE NOS, DON ALFONSO, AVEMOS PODER DE FACER LEYES 90 ARISTOTELE, E ica Nicomachea 1154 b -ARISTOTELE, Ope e 7 (ed. ci ) 191-. 73 medio an enca ecido po A is ó eles que se p e ende ue a del iempo –«el place es á más en el eposo que en el mo imien o» 90– y del espacio. 27.- La es uc u a ju ídica iden i icada po los ju is as se asemeja a la es uc u a ísica descubie a po los ísicos. Unos y o os cons uyen una eo ía pa a desc ibi una ealidad que se p esen a a los ojos del obse ado p o ano de o a mane a. Tampoco puede p osegui se en es a compa ación. Si el de echo se iden i ica con las conduc as ideales que se c ee que se deben obse a , ¿quién de e mina esas conduc as ideales? Se es á an e el p o- blema que los ju is as suelen iden i ica con el nomb e de uen es de c eación del de echo. Es as uen es suelen plasma –no es necesa io, sin emba go– en ex os esc i os que ecogen el de echo igen e de acue do con la concepción de cada momen o. Sob e es os ex os los eó icos de la época cons uyen sus eo ías, que, si sis emá icas, se alejan de la ealidad, y los p ác icos del momen o sus dic ámenes in e esados. Sob e los es imonios del pasado – ambién sob e los ex os, las eo ías y los dic ámenes– los his o iado es del de echo cons ui án sus eo ías. Es as eglas igen es –modelos de conduc a– ni e lejan, necesa iamen e, las c eencias de odos los miemb os de esa de e minada sociedad ni odos los que las acep an es án dispues os a obse a las. Jun o a conduc as ju ídicas –cumplen las eglas es ablecidas– y an iju ídicas –las incumplen– hay conduc as que se sien en como ju ídicas aunque no puedan encaja se den o de las es able- cidas como ales. De ás de es a desc ipción se encuen a la oposición en e el de echo o icial y el de echo de la p ác ica. Iden i icado el de echo con la o ma de ida ideal que aspi an a i i los miemb os de una sociedad, ni las leyes es ablecidas que no se cumplen o man pa e del de echo ni las conduc as obse adas pueden educi se a iolación del de echo es ablecido po no encon a acogida bajo las eglas es ablecidas. Desde es a pe spec i a, el de echo i ido no se ago a en el momen o de la c eación del de echo. El momen o de la dicción del de echo juega un papel im- po an e. Según d'O s, de echo es lo que ap ueban los jueces, una o mulación Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 74 -- ÈAquilino Iglesia Fe ei ós 91 MARCH, La physique 208, 214. 74 ace ada pe o incomple a. Los jueces dicen de echo –no mal y o malmen e según el de echo es ablecido– sólo cuando esuel en un caso con lic i o, pe o la ida ju ídica se desliza ecuen emen e ue a del ámbi o ju isdiccional. Además, los jueces di ían de echo, si sus sen encias se cumpliesen. Po di e sos caminos se e i a la aplicación de una sen encia y, de es a o ma, una sen encia es equipa able a los ex os esc i os que con ienen las eglas igen es a la ho a de iden i ica el de echo i ido. 28.- El de echo exis e allí donde exis e una sociedad con su p opio sis ema de c eencias. De mane a ha o a i icial se pueden ap oxima es as c eencias undamen ales a las pa ículas elemen ales. Si és as se ans o man al con ac o con o as, ambién las c eencias de los homb es se ans o man en nue as c eencias al con ac o con la ealidad cuando su gen nue as ideas que p o ocan la c isis de las c eencias exis en es. Las ans o maciones de las pa ículas impiden su iden i icación 91. Tam- bién las c eencias se ans o man, pe o siemp e es posible es ablece una inculación en e una c eencia an igua y una mode na, sea que és a se p esen e como una con inuación de aquella, sea que se p esen e como su echazo. Son los homb es, además, quienes es án en las c eencias. Los homb es pueden cambia sus c eencias, pe o man ienen su iden idad pe sonal en cuan o animal mien as i en. In e esa des aca es e aspec o po que de e mina la peculia idad del conocimien o his ó ico. El de echo no es un enómeno pe - sonal, sino social. P obablemen e odo se deba a ausencia de igo , pe o si oda ía no se iene cla o qué deba en ende se po un pueblo, ampoco es posi- ble de e mina si un pueblo puede mo i o no. De es a mane a, la es uc u a ju ídica de una sociedad puede cambia sin que cambie su po ado y puede cambia ambién el po ado sin que cambie la es uc u a ju ídica. 29.- Ta ea del his o iado del de echo es incula el de echo del pasado con la sociedad en la que su ge. La c eencia undamen al del his o iado es, pues, que cada pueblo iene su p opio o denamien o ju ídico y que el his o- iado lo puede comp ende como ob a humana. Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 75 -- È POR QUE NOS, DON ALFONSO, AVEMOS PODER DE FACER LEYES 92 HEISENBERG, La na u e 32. 93 D. Cons. Tan a 18 94 HEISENBERG, La na u e 30 ss.; 64. Vid. Ca l F ied ich on WEIZSÄCKER, I g andi della isica. Da Pla one a Heisenbe g (T ad. di Ma a Donzelli) (Roma 2002) VIII; XIV: 258-259; 275-276, con ci a del a ículo de Heisenbe g donde expone su eo ía y de la opinión de es e mismo au o sob e la conocida ob a de Kuhn. C . MARCH, La physique 55-56, 62, 67; OPPENHEIMER, La science 31-32. 95 MARCH, La physique 8-9; THUAN TRINH XUAN, Il caos 166 ss. C . MARCH, La physique 62 ss. pa a una posible explicación de es a ca ac e ís ica. 75 Algún ísico ha eco dado la semejanza que puede es ablece se en e la ísica y el de echo: «De mane a análoga, algunas iloso ías del de echo admi en que, en gene al, es p eciso encon a una nue a ley pa a cada nue o caso ju ídico; que la ley esc i a no puede en odo caso aplica se más que a dominios limi ados de la ida y no puede pues ene siemp e alo 92». Los o denamien os ju ídicos end ían así un alo empo al y espacial limi ados como las eo ías ísicas, pe o es a compa ación no puede p osegui se has a el in ini o. Los o denamien os ju ídicos son ob a de los homb es, no así la na u aleza. Además, la compa ación debe ía ealiza se en e eo ías ísicas e his ó icas. Todo sis ema ju ídico es impe ec o. De ello enía una cla a in uición Jus iniano cuando a i maba que podían su gi nue os negocios ju ídicos no ap esados oda ía en los lazos del de echo 93. Cuando la egulación de es os nue os negocios exige es ablece p incipios que en an en con adicción con los exis en es en el o denamien o ju ídico, en onces se hace necesa io cons ui un nue o sis ema ju ídico que deja sin igencia el an e io . Las llamadas eo ías ísicas ce adas sólo se p esen an como ales cuando han sido supe adas. Desde la nue a eo ía se puede con empla los lími es de la supe ada 94. Po es a azón, den o de sus lími es, la eo ía de New on sigue conse ando hoy oda su igencia 95. El his o iado del de echo cons uye ambién eo ías pa a da cuen a de es os o denamien os ju ídicos ce ados, eo ías ce adas que e lejan los lími es empo ales y espaciales de la espec i a es uc u a ju ídica iden i icada. El his- o iado del de echo se p egun a po los ines que mo ie on a sus an epasados. Si log a cons ui una eo ía ce ada que dé explicación de odos los es imonios Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 76 -- ÈAquilino Iglesia Fe ei ós 96 Los ines que se p opone la ísica explican las ca ac e ís icas de las leyes ísicas y de las eo ías ( id. sup a n. 95): sal an las apa iencias y la écnica con i ma su e dad. No c eo, sin emba go, que pueda deci se que el uni e so olomeico siga conse ando su alo : Copé nico ha mos ado la alsedad de su desc ipción. Las eo ías his ó icas no supe an las an e io es incluyéndolas en una ley más omnicomp ensi a, sino que las subs i uyen, mos ando su alsedad. 97 THUAN TRINH XUAN, Il caos 425-426. 76 exis en es, los nue os es imonios que puedan in oca se necesa iamen e end án que se explicados desde la eo ía ce ada; en caso con a io, debe abandona se es a eo ía y cons ui una nue a. A di e encia de lo que sucede en el mundo de la ísica, la an igua eo ía no puede conse a se como al –independien emen e de sus acie os pa ciales–, po que su supe ación se ha debido a una nue a explicación que se opone a la admi ida has a el momen o 96. Puede in oca se el p incipio de complemen a iedad de Boh . Los homb es pueden p opone se dis in os ines que no son incompa ibles en e sí: un e oz asesino puede se un aman e pad e de amilia. La con usión de ines pa a acla a uno de ellos conduce a polémicas inú iles sin undamen o. 31.- El eo ema de Gödel a i ma que un sis ema o mal, cohe en e y no con adic o io, admi e siemp e den o de sí p oposiciones que no pueden decidi se –no pueden echaza se ni con i ma se–; además, la cohe encia de es e sis ema no puede demos a se desde los axiomas admi idos den o del p opio sis ema; es necesa io hace lo desde ue a 97. Sólo de o ma ap oximada puede emplea se es e eo ema den o de un o denamien o ju ídico que no es un sis ema o mal. Plan eo de o ma axiomá- ica es e aspec o. P ime o: odo o denamien o ju ídico encuen a su unda- men o de legi imidad ue a de sí. Segundo: den o de un o denamien o ju ídico con i en c i e ios di e en es. El de echo no es un sis ema axiológico, sino ópico (Vieweg). Te ce o: no odos los miemb os de un mismo o denamien o admi en el mismo undamen o de legi imidad ni, quienes lo compa en, admi en odos ellos las mismas eglas de compo amien o. Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 77 -- È POR QUE NOS, DON ALFONSO, AVEMOS PODER DE FACER LEYES 77 Pa a acla a es e aspec o u ilizo una ó mula g á ica y, po ende, simpli i- cado a y ahis ó ica: odo de echo es de echo de clases. La exis encia de di e sas clases implica la exis encia de di e sas c eencias que se e lejan en p e ensiones di e en es a la ho a de de e mina lo que sea de echo. Den o de una misma c eencia de clase, coexis en o mas dis in as de en ende el de echo. La unidad del o denamien o ju ídico es, pues, una ic io iu is y cada o de- namien o ju ídico se legi ima po el iun o de algunas de las c eencias exis en- es en e sus miemb os. Todo ju is a expone su sis ema ju ídico desde su si uación. Sólo el his o iado es á en condiciones eó icas de iden i ica el de echo i ido po que sabe cuál de las c eencias en en adas e minó po impone se y la o ma de ini i a que adop ó. Es a posibilidad, p escindiendo de las de iciencias de cada his o iado , no signi ica que ealmen e lo pueda log a : el pasado sólo se ecupe a en la medida de los es imonios conse ados. 32.- Si no es posible una o malización ma emá ica del de echo, el de echo admi e un cie o g ado de o malización. Se puede es ablece que una gue a sólo es jus a, si es p e iamen e decla ada con o me a las eglas es ablecidas den o del o denamien o ju ídico. Es a desc ipción sub aya que el de echo –y las eo ías que sob e el mismo se cons uyen– sólo puede concebi se como algo delimi ado social –espacial– y empo almen e. Sólo quienes pa icipan de la mencionada c eencia es án dispues os a econoce en una gue a decla ada una gue a jus a. Se alcanza una o malización meno si se es ablece que den o de un de e minado o dena- mien o ju ídico se iden i ique como i ano quien accede al pode po caminos di e en es a los es ablecidos den o del o denamien o. Las es echas elaciones en e ue za, pode y de echo explican po qué sólo desde el p esen e el pasado puede con empla se con una cie a ni idez. Cuando los c i e ios o males se subs i uyen po juicios de alo la solución es insoluble pa a los ju is as coe áneos y ha o di ícil pa a los his o iado es del de echo po que oda ía no se ha llegado al es ablecimien o de alo es absolu os. 33.- Si los homb es se mue en po ines, la cues ión del in de iene esen- cial. Sea que se con undan a bi a iamen e in y mo i o, sea que cada homb e Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 78 -- ÈAquilino Iglesia Fe ei ós 98 Vid. Aquilino IGLESIA FERREIRÓS, «De e his o ica (3)», en Ini ium 1 (Hom. Gay) (1996) 63 ss., con bibliog a ía an e io sob e es e a gumen o y sob e el plan eamien o de base del p esen e a ículo; Aquilino IGLESIA FERREIRÓS, La a iculación del pode . Un ensayo de ipología hispánica, en 23 Semana de Es udos Medie ales. Es ella 22-26 Junio 1996 (Pamplona 1997) 261 ss. 78 se es ablezca sus p opios ines, el his o iado debe con en a se con comp ende esos ines. Cuando la ac i idad humana se ins i ucionaliza, el p oblema del in iene o o alcance. ¿Cual es el in de la o ganización polí ica? Es a espues a sólo puede da se his ó icamen e. Mejo que en en a me a es a cues ión, es ecu i a un ejemplo menos complejo. Si el in de la medi- cina es p e e las en e medades, el médico que cu a a un en e mo es el es imo- nio del acaso de la medicina p e en i a; si el in de la medicina es la cu ación del en e mo, el ci ujano es el es imonio del acaso de la medicina cu a i a. En e ecu i a la enume ación de ines complemen a ios mezclándolos pa a alcanza el esul ado deseado –se u iliza el pasado, no se comp ende– o señala un in a empo al a las ins i uciones –se niega su esencial his o icidad–, el his o iado del de echo puede iden i ica el in que ido g acias a su iun o en la his o ia. 34.- Den o de cada es uc u a ju ídica los concep os empleados po el ju is a ienen un p eciso sen ido: son é minos –de inen exac amen e– y uncio- nan como e lejo –aspi an a desc ibi la ealidad–. Si el his o iado a iende úni- camen e a la exac i ud del é mino –con ie e el é mino en dogma–, és e puede pe de su inculación con la ealidad his ó ica; si a iende únicamen e a su adecuación a la ealidad con emplada, su exac i ud se esien e. Los concep os ju ídicos son é minos delimi ados espacial –social– y em- po almen e. Si se p escinde del igo , el empleo de é minos como dogmas conduce, como habi ualmen e ocu e, a la e ónea iden i icación del p inceps absolu us ulpinianeo con el sobe ano absolu o de Bodin y con la sobe anía absolu a de la nación. El empleo de un concep o como e lejo exige ambién su igu osa de inición, su ijación como é mino, pe o, en cuan o desc ipción, es e é mino iene un alo empo al y espacial delimi ado 98. Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 79 -- È POR QUE NOS, DON ALFONSO, AVEMOS PODER DE FACER LEYES 99 THUAN TRINH XUAN, Il caos 85 ss.; 87 ss.; c . 92. Vid. sup a n. 81-82. 79 Es a dis in a pe spec i a sepa a de o ma i emediable a his o iado es e his o iado es del de echo. La di e encia exis en e en e la ísica clásica y la cuán ica pod ía se i de modelo pa a es ablece un pa angón: la conc eción impone la a ención a la pe sona que eje ce un pode e impide ija las ca ac e- ís icas del pode . Las idas pa alelas e minan po iden i ica los pode es eje - cidos o po un Tibe io o po un Al onso X o po un Felipe II. 35.- El his o iado del de echo – odo his o iado – sólo puede conoce pa cialmen e el o denamien o del pasado po que depende de sus es imonios. El pasado se le p esen a, pues, como un sis ema impe ec amen e conocido. Tampoco se puede p osegui de o ma inde inida con es a ap oximación. El conocimien o impe ec o de un sis ema ju ídico no encuen a su unda- men o en algo semejan e a las elaciones de inde e minación. En cuan o somos lo que hemos sido, no hay nada en las conduc as de nues os an epasados que no podamos comp ende – ó mula que no admi e la in e sión–. La impe ección de nues o conocimien o del pasado de i a, pues, de la escasez de los es imonios; és os no nos pe mi en alcanza un conoci- mien o exac o de las c eencias de nues os an epasados. Es a ci cuns ancia –y no sólo és a– conduce, con ecuencia, al his o iado del de echo a subs i ui - las po sus p opias c eencias. 36.- Si la impe ección en el conocimien o del sis ema se debe a causas di e en es en la ísica y en la his o ia, es a impe ección no puede in oca se pa a in en a cons ui leyes his ó icas es adís icas. Son, pues, o as las azones que es án de ás del p o e ismo que se di unde en la ac ualidad en e los his o iado es y que les lle a a p onos ica y concede pa en es de homb es de Es ado a p obos pad es de amilia in e esados en la sue e de sus pa ien es. En la his o ia –en la his o ia del de echo– al an las condiciones necesa ias pa a el empleo de las leyes es adís icas, aunque en algu- nos campos en los que el caso in e iene se u ilicen 99. Se ex iende hoy la ciencia Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 86 -- ÈAquilino Iglesia Fe ei ós 121 Isid. E h. 5,9,1-2. En es a enume ación, inculada a uen es omanas, no se menciona la consue udo. C . IGai. 1,2 y IJ. 1,2 (Vid. sup a n. 112) , 122 Isid. E h. 5,10-14. 123 Isid. E h. 2,10,1-6. Vid. Isid. E h. 5,10; 5,13; 5,3,1-4; 5,19; 5,20; 5,21. 124 Isid. E h. 5,18: «P i ilegia au em sun leges p i a o um, quasi p i a ae leges. Nam p i ilegium inde dic um, quod in p i a o e a u ». O oz Re a p opone aduci la pa e inal: «De aquí su denominación de “p i ilegio”, po que se posee en p i ado». En la ín clásico: “legem e e” es p opone una ley, p esen a una p opues a de ley (Calonghi); en los concilios de Toledo, en pasi a: p esen a se, mos a se (Mellado Rod íguez). 125 Vid. Joaquín GONZÁLEZ CUENCA, Las e imologías de San Isido o omanceadas I (Salamanca-León 1983) 274: «Capí ulo XVIIIº. De los p i ilegios. P i ilegia, que son “p i ilegios”, son leyes de cosas p i adas, así commo leyes p i adas, ca p i ilegio po ende es así dicho po que es odo en cosa p i ada o apa ada». 86 En es a ansición, Isido o de Se illa se ha encon ado ambién con el de echo p opio, aquél de los omanos 121. Si el común lo es po se usado po casi odos los pueblos, el de echo omano es p opio, po que sólo se encuen a en e los omanos. Y den o de es a peculia idad es á ambién la o ma de se cons i uido 122. La ley cons i uye el de echo y eapa ece la dis inción unda- men al en e lex y cons i u io. La ley sigue siendo la ap obada po el pueblo omano, mien as la cons i u io es lo es ablecido po el p íncipe o ey, una dualidad sólo explicable –den o de es e esumen his ó ico omano– po que p inceps en cuan o impe a o es el nomb e con el cual conocie on los omanos a sus eyes. Es a in e p e ación se e ue za po el empleo ealizado po Isido o de es as palab as, des inculadas ya de la adición omana: Isido o dis ingue en e lex, una cons i u io populi, y la cons i u io o edic um, es ablecido po el ey o el empe ado . La colocación de es as palab as iene su impo ancia 123. Pe o si la cons i u io o el edic um e minó equipa ándose a la lex, lex ecibe ambién un nue o con enido, g acias a la dis inción en e publico y p i ado. Los p i ilegios se iden i ican con las leyes p i adas, pues el p i ilegio es lo que se mani ies a p i adamen e 124. Se des i úa el ecue do cice oniano de lex y se acen úa el ca ác e de un de echo pa icula 125. Si es as palab as se emplean como e lejos y se de inen como é mino en el mundo isigodo, la lex es simplemen e la exp esión de la olun ad del p íncipe a a és de la cual ac úa la al a misión pa a la cual Dios le ha pues o Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 87 -- È POR QUE NOS, DON ALFONSO, AVEMOS PODER DE FACER LEYES 126 Tomás MUÑOZ Y ROMERO, Colección de Fue os (...) [Mad id 1847.1970] 39 ss. 87 al en e de su pueblo: impone la jus icia c is iana po medio del e o . Iden i- icada de es a mane a la lex y educido el de echo a lo es ablecido po el ey, no ha ya luga pa a la consue udo como exp esión de la olun ad del pueblo. 42.- Aquel con usionismo en e lo na u al y lo sob ena u al que se incula al nomb e de Agus ín de Hipona y se ansmi e po Isido o de Se illa alcan- za á un nue o es adio en la ob a de Jonás de O leans, e lejo de una sociedad ans o mada. Si la ley se incula a la olun ad del ey, los eyes es án colocados al en e de su pueblo no po he encia ni po elección, sino po designio di ino. Es Dios quien pone los eyes al en e de sus pueblos pa a hace ealidad la jus icia, una jus icia, ob a de Dios, que jus i ica el de echo. La c isis de pode que, en el aspec o que in e esa aho a esal a , conduce a la desapa ición de la ley en cuan o exp esión de la olun ad del ey, e ue za el papel del de echo di ino, al cual apa ece aho a some ido el de echo humano. Sólo es de echo lo que coincide con la olun ad di ina. Pe manece el ecue do de las leyes, unas leyes que en la península se iden i ican con la Lex Go hica que ecoge de echo en la medida en que no se apa a del de echo di ino, del cual se conside a una edacción de ec uosa po esc i o, ob a incluso de los san os pad es. Si la lex de iene una denominación his ó ica, ambién adquie e un ca ác e his ó ico la palab a ius, subs i uida en su unción signi ica i a po o um, ue o, consue udo, cos um. La si uación conc e a en la que Dios ha colocado a cada uno de los homb es en el o den di ino de la c eación le concede sus ue os, unos ue os pa icula es y p opios que, en cuan o ales, pueden se así conce- bidos como p i ilegios. Es e de echo p i ilegiado es pues un de echo p opio que, en cuan o iene un o igen di ino, debe se de endido con a posibles a aques, pues odo buen c is iano iene que de ende sus ue os po que és a de ensa o ma pa e de la de ensa del o denamien o di ino. Es su icien e eco da aquí con que pa icula delec ación los habi an es de Cas oje iz eseñaban odas las iolencias come idas en de ensa de sus p i ilegios 126. Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 88 -- ÈAquilino Iglesia Fe ei ós 127 Jacobus de Vi e bo, De egimine ch is iano II 4 –IGLESIA FERREIRÓS, An ología 112-115–. 88 Es e ca ác e pa icula del p i ilegio hace que és e se conside e p opiedad de sus i ula es. El desa ollo eológico escolás ico conduce a econoce en la p opiedad un de echo de o igen di ino que escapa del pode de los homb es, has a el lími e de que cuando Bodin ija en el siglo XVI su noción de sobe anía, ija la p opiedad p i ada –en cuan o de echo di ino– como su lími e. Si se p escinde de las leyes his ó icas conse adas –la lex go hica–, el o dena- mien o ju ídico se limi a a los ue os y cos ums que cada uno de los miemb os de la sociedad al omedie al os en a y de los que, en cuan o pa icula es, pueden dispone . Si los pode osos, al dispone de sus cosas, pueden cons i ui p i ile- gios, ambién pueden abusa de su si uación. Hay, pues, ue os buenos y ue os malos, debiéndose exclui es os úl imos del mundo del jus. 43.- Dios es au o de la jus icia y el homb e lo es del de echo. En es a ase de los p ime os ju is as del enacimien o ju ídico boloñés se encie a la g an no edad apo ada po la ecupe ación de la ob a de Jus iniano. El de echo es ob a del homb e, pe o el homb e debe limi a se a cons i ui como de echo la equidad uda, aquel o den de la c eación ínsi o en las cosas. Con su lenguaje colo ido los ju is as sub ayan que la equidad uda debe se ap esada en los lazos del de echo y con igu a se como equidad cons i uida. ¿A quién co esponde es a a ea? Si a ea del homb e al omedie al e a descub i su de echo, es a unción la ealizaba en su más al a ins ancia el ey, quien, si no se p esen aba como ey legislado , apa ecía como ey juez. E a ácil, pues, pa a el pensamien o bajome- die al conclui que, co espondiendo juzga al ey y debiendo hace lo según de e minadas leyes, debía se el ey el enca gado de es ablece nue as leyes 127. 44.- Vuel e a se de nue o a ea de los homb es ija po esc i o el de echo, aunque lo es ablecido sólo lo se á en la medida en que cons i uya la equidad uda. Es a concepción encon aba sin emba go dos obs áculos. De un lado, el en en amien o en e el ey y los es amen os p i ilegiados había p o ocado la apa ición de unas euniones de los mismos que ab ió camino a una an igua Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 89 -- È POR QUE NOS, DON ALFONSO, AVEMOS PODER DE FACER LEYES 128 Quaes iones de iu is sub ili a ibus I 10-16 -IGLESIA FERREIRÓS, An ología 85-87-. 129 Isid. E hy. 9,3,1-2. 89 disposición adecuada po la canonís ica a los in e eses papales en su en en a- mien o con los pode es empo ales: «lo que a añe a odos, po odos debe se decidido». En segundo luga , la ecupe ación del pode de hace leyes se hacía den o del ma co del sis ema ju ídico es ablecido en la ob a de Jus iniano donde se econocía que sólo al empe ado co espondía es ablece la ley e in e p e a la. Vinculando la ley al Impe io –al empe ado – un anónimo ju is a plan eaba de o ma g á ica la cues ión: o hay un solo Impe io y en onces solo hay un de echo o hay muchos de echos y en onces exis en muchos einos 128. El de echo se p esen a en es a época como exp esión de dos p incipios undamen ales: jus icia y pode . Los eyes ienen pode , pe o no gozan del p es igio del empe ado , un p es igio que, a su mane a, es imoniaba Isido o de Se illa, pese a deci que empe ado e a el nomb e que los omanos daban a sus eyes 129. 45.- La lucha de los eyes pa a ei indica la c eación del de echo po medio de la ley iene así dos en es. Es necesa io comba i la eo ía que e en la enuncia del an iguo pode del pueblo en las manos del ey una enuncia empo al inculada a la obligación impues a al mona ca de hace jus icia y es necesa io comba i la eo ía que educe al ey en e al empe ado a una especie de p e ec o del p e o io mode nizado. La an igua exención del Impe io del eino isigodo acili a la a ea de los mona cas peninsula es. La lex go hica es el es imonio de esa independencia en e al Impe io y legi ima, al mismo iempo, la p e ensión del mona ca de es ablece la ley. Es a p e ensión se e ue za a a és de la a i mación del ca ác e de ica io de Dios en la ie a en el o den empo al. El p ime paso en es a di ección, dejando a un lado el p eceden e indi ec o que ep esen a Al onso VIII, se encuen a en la polí ica de Fe nando III el San o. Sigue concediendo p i ilegios a los mo ado es de las ciudades de sus nue os einos, pe o den o de es os p i ilegios se encuen a la concesión como ue o del an iguo Libe Judicio um –la lex go hica– que econocía al Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 90 -- ÈAquilino Iglesia Fe ei ós 130 Aquilino IGLESIA FERREIRÓS, «Lib o de Leyes y P i ilegios», en AA.VV., Se illa, ciudad de P i ilegios. Esc i u a y pode a a és del p i ilegio odado (Se illa 1995 ) 119-173 90 mona ca la a ea de es ablece el de echo po medio de la ley y de in e p e a lo de o ma exclusi a en su ace a c eado a. De es a mane a se ponía co o al an iguo sis ema al omedie al que no podía expandi se, pe o no se eía a ec ado en sus an iguas p e ensiones. Al onso X acome ió es a a ea no edosa. En cuan o no edad, Al onso X iene que jus i ica su p e ensión de es a- blece la ley, mos ándolo como una ac i idad an igua, di igida a comba i las malas azañas y los malos ue os. Se co a así la posibilidad de iden i ica el de echo a a és de la ac uación de los jueces y se acaba con las malas azañas y los malos ue os que se habían ins au ado. La al a unción que asume el mona ca –ap esa en los lazos del de echo la equidad uda– conduce al econo- cimien o de que con el máximo espe o al an iguo de echo el ey puede es ablece el nue o de echo po medio de la ley. El de echo se educe así a la ley del mona ca, que se iden i ica, si es necesa io, con el ue o. Es a ley es la única que puede u iliza se en los ibunales de jus icia. Pa a pe ecciona es a p e ensión el mona ca debe asumi la a ea de deci el de echo de o ma exclusi a pa a impone a los jueces la a ea de impone su lib o de leyes y pa a p ohibi les que puedan sen encia –es deci , que puedan iden i ica el de echo– allí donde no exis a ley alguna en su lib o. Pe o el ey no puede i con a el de echo an iguo, exp esión del de echo di ino. El p i ilegio escapa, pues, de es a cons ucción eó ica, aunque quede some ido a un con ol que p e ende hace lo desapa ece 130. El o igen di ino de la p opiedad es un lími e insupe able. La mode nidad al onsina se demues a en es a asunción de la a ea de c ea el de echo y en su capacidad pa a indepen- diza se de los lími es que los glosado es, de un lado, y el papa, del o o, habían p e endido es ablece . En su a án eno ado incluso pa ece da un paso más que le lle a ue a de su época. «e an g and es el de echo del pode del ey, que odas las leyes e odos los de echos ien so sí, el so pode non lo ha de los omnes mays de Dios, cuyo luga iene en odas las cosas empo ales». Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 91 -- È POR QUE NOS, DON ALFONSO, AVEMOS PODER DE FACER LEYES 91 La ubicación de es e p incipio y su apa ición espo ádica unidas a la a ea p opia del mona ca me lle an a pensa que se ecoge aquí únicamen e la eo ía que a ibuye el pe dón de los deli os al mona ca, en una o mulación pa alela a la empleada en ma e ia de c eación del de echo. Si sólo co esponde in e - p e a la ley a su c eado , sólo co esponde pe dona a quien puede cas iga . Es e p incipio, an a anzado en su o mulación abs ac a, sólo ol e á a eapa ece , po lo que sé, a mediados del siglo XV, cuando el an iguo de echo se ha des inculado ya de su o igen di ino. Son los p ime os islumb es de una eo ía que alcanza á su pe ección en la ob a de Bodin, cons uida pa a hace al mona ca absolu o: el de echo an iguo no es un lími e a su olun ad, aunque el de echo di ino y el de echo na u al sigan siendo los lími es del pode de un mona ca que es á al en e de su pueblo pa a ap esa en los lazos del de echo la equidad uda.