scieee Open visual document viewer

La construcción del Puente de Isabel II de Sevilla. Los problemas de cimentación

Graciani García, Amparo

Full text

La cons ucción del Puen e de Isabel II de Se illa. Los p oblemas de cimen ación El obje o de es a ponencia es el análisis de los p oce- dimien os de cimen ación de uno de los emblemas más ca ac e ís icos de Se illa: el Puen e de Isabel II, ulgo de T iana, así conocido po el einado du an e el cual ue ealizado. Es e ino a sus i ui a uno lo- an e, de época almohade, con o mado po un sis- ema de ba cazas ancladas, popula men e conocido como «Puen e de Ba cas», que acili aba la comuni- cación en e Se illa yel ba io de T iana y que, aun- que sucesi amen e « es au ado», as las ecuen es iadas del Guadalqui i , pe du ó has a el siglo XIX en que dió paso al ac ual puen e de T iana. Posiblemen e, p oblemas de cimen ación en las ie as del Guadalqui i , demasiado blandas y a eno- sas, ue an la causa de que los omanos eludie an la cons ucción de un puen e ijo y de que los á abes eligie an un puen e de ba cas a iculadas, más lexi- ble y dúc il a las co ien es del ío, además de azo- nes económicas, pues un puen e de pied a, hubie a sido más cos oso de cons ui y epa a en caso de c ecida del ío. Ambas azones mo i a on que aun- que has a el siglo XIX las au o idades se illanas plan ea an sucesi amen e la necesidad de cons ui un puen e ijo, és os nunca se lle a on a e ec o, pese a exis i di e sos p oyec os (Ped o de And ade, 1585; And és de O iedo, 1629;..), alegando conside- aciones écnicas, sob e odo la mala calidad del le- cho del ío, que obliga ía a p o undiza has a encon- a el es ado idóneo pa a cimen a los pila es, a lo que hab ía que añadi la insol encia municipal. El puen e ue ealizado po dos ingenie os ance- Ampa o G aciani Ga cía ses, llegados a Se illa en 1844, especializados en la cons ucción de puen es me álicos, Gus a o S eina- che y Fe nando Be nade , quienes p oyec a ían es puen es ijos, uno de pied a, o o colgan e y o o de hie o undido, siendo es e úl imo el es imado más con enien e po la Co po ación Municipal. El p o- yec o ue ap obado po la Jun a Consul i a de Cami- nos, Canales y Pue os el 24 de ab il de 1845; la cons ucción se inicia ía en julio de 1845, pe o no i- nalizó has a ene o de 1852, po p oblemas económi- cos que incluso lle a on a pa aliza las ob as más de dos años, además de po p oblemas en e S ainache y la Fundición «San An onio» de Na ciso Bonapla a, a quien se había encomendado el Puen e, a ealiza con hie o de las minas de Gue ezo (Vizcaya), El Pe- d oso y Ma bella. De la ejecución de la ob a debió enca ga se sólo S ainache ; al menos en la documen- ación de la época es el único que apa ece mencio- nado, siendo Ingenie o Je e de la ob a Ca los Ma ía Co és, una de las pe sonas que, años más a de, con mo i o de los es udios pa a la e o ma de 1873, es i- ica ía ace ca de los p ocedimien os empleados en la cons ucción. El Puen e de Isabel II e a una éplica del hoy des- apa ecido del Ca usel de Pa ís, ealizado po el in- genie o Remigio Polenceau, en 1834, sob e el Sena. Tiene 136,5 m. de luz, incluyendo los es ibos, con una anchu a en e ba andas de 12,40 m. Su luz se e- pa ía en es anos de 43,33 m. cada uno, pues és e apoya sob e cua o bases de pied a (dos pilas cen a- les y dos es ibos la e ales), sus en ando es bandas Ac as del P ime Cong eso Nacional de His o ia de la Cons ucción, Mad id, 19-21 sep iemb e 1996, eds. A. de las Casas, S. Hue a, E. Rabasa, Mad id: I. Juan de He e a, CEHOPU, 1996. 266 de cinco a cos con una longi ud de 44 m. en las que descansaba un able o a a és de unos anillos en se- ie c ecien e has a la cla e. El able o es a ía com- pues o po un empa illado me álico, ecubie o con una capa de a gamasa hecha con cal hid áulica, cas- co es y es os de ce ámica sob e el que se echa ía una sole a pa a con o ma el piso. El es ibo del lado de Se illa se dis ingue po un a co ma ine o que, en la ac ualidad, si e de comunicación en e el Paseo Ma qués de Con ade o y ]a zona de El Ba anco. Pa a el análisis de los sis ~mas cons uc i os del p oyec o o iginal y de la ma cha y ejecución de los abajos, hemos dispues o de unas uen es documen- ales, g á icas y esc i as, muy con adas que ob u i- mos en el A chi o Municipal de Se illa, cuyo es u- dio has a la echa es inédi o. No se conse an ni el p oyec o o iginal ni el con a o pa a la ealización del puen e y sólo nos quedan algunas desc ipciones e e en es a la p ime a ase de las ob as (la di igida po los ingenie os anceses, conc e amen e, la ejecu- ción de las cimen aciones y elemen os de apoyo), en especial los in o mes emi idos po la Jun a Consul- i a de Caminos el 24 de ab il de 1845, a aiz de la ap obación del p oyec o. Aunque la memo ia p esen ada po S einache y Be nade no se conse a, sí hemos localizado los pla- nos del p oyec o o iginal, i mados po G. S eina- che . Sin emba go, és os p esen an dos p oblemas. Uno, la escasez y la al a de in o mación ya que en ellos sólo hay un dibujo de de alle e e en e a la cons ucción de las pilas, que nada dice espec o al p oyec o de cons ucción. El o o, la inadecuación en e el p oyec o p imi i o y lo inalmen e ejecu ado, como años más a de comp oba ían los ingenie os So o y Con adi du an e sus in e enciones en el Puen e. A ello, añadi cie as e e encias en la documen a- ción inmedia amen e pos e io (1873) a las ob as, coinciden es con la ealización de una se ie de ensa- yos p e ios a la ac uación de Ped o de So o, de las que se desp enden in e esan es e lexiones ace ca de los ma e iales y los sis emas cons uc i os emplea- dos. Es os in o mes enían acompañados de unos planos poco de allados; en ellos p edominaban los da os e e idos a la pila de Se illa, a la que se limi a- ban los ensayos. De las mencionadas uen es se desp endía que Be na de y S einache p oponían cimen a con ho - migón la sille ía de las pilas y los es ibos dos pies A. G aciani po debajo del lecho del ío. El sis ema pa a la ci- men ación de las pilas consis ía en un ecin o o - mado po ables acas y pilo es unidos en e sí. En el in e io de dicho ecin o debía d aga se has a el e- eno i me; pos e io men e, se ellena ía con ho mi- gón hid áulico y se cons ui ía una escolle a que lo de ende ía de su ex e io . Según el in o me emi ido po la Jun a Consul i a el 24 de ab il de 1845, en p incipio el sis ema p o- pues o «cumplía odas las exigencias que podían es- pe a se de una buena cons ucción»; se indicaba que, en caso de que el e eno i me no se halla a a dos pies del lecho del ío, hab ía que llega a él. No obs- an e, o os in o mes y documen os de la época, así como ensayos pos e io es (p e ios a la ac uación de So o en 1873) e idencia án dos hechos: que la ci- men ación ealizada no co espondió a lo es ablecido en el p oyec o o iginal ni a la condición exigida po la Jun a Consul i a, dado que sin sondeo p e io al- guno pa a la comp obación de la suposición emi ida po es e o ganismo ace ca de la dis ancia al lecho del ío, inició la cons ucción del ecin o de ables acas y pilo es, suponiendo que la capa de e eno also e a de dos pies de espeso . La al a de p e isión a la ho a de es ablece el ni- el de los cimien os po pa e de los ingenie os an- ceses llama la a ención si conside amos que poco después (1858-9), cuando José Espinosa cons uye a los mu os de sos enimien o de la ampa de acceso al Puen e po el lado de Se illa, concluyó a aiz de los sondeos p e ios que ealiza a al a a se de un e- eno a cilloso y poco esis en e (denominado «ab- so o»), que se necesi a ían medios muy complejos, pa a ob ene esul ados que, al inal, no se ían del odo sa is ac o ios, y pa a apoya los cimien os sob e el e eno i me, se es ableció su ni el supe io a cua- o me os po encima de la línea ma cada po las aguas en bajama y no a la misma co a de és a como se p e endía an e io men e. Sob e los ma e iales empleados poseemos pocos da os; és os se educen a las no icias ecogidas en los in o mes que, con mo i o de la in e ención de 1872 o]873, die on es igos p esenciales de las ob as, como el Ingenie o Je e, Ca los M. Co és. Ve saban sob e los cua o pun os siguien es: 1. Componen es del ho migón; 2. P opo ciones de las mezclas; 3. Mé- odo empleado en la ab icación del mo e o y del ho migón; 4. Medios empleados en la inme sión de és e. La cons ucción del Puen e de Isabel II de Se illa 267 Según la Jun a Consul i a, el mo e o empleado pa a la con ección del ho migón se componía de la cal de Tajón, p oceden e de Quin o (hacienda p ó- xima a Dos He manas), la puzolana a i icial, la a ena del ío y el agua. Según mani es ó en 1873 Ca - los M. Co és, pa a no emplea cemen o, an ca o y escaso en la época, el con a is a supuso que la cal de Tajón enía cie as condiciones de hid aulicidad. Pa a ello p esen ó algunas p uebas y a ó de da le ca ác- e hid álico, empleando la puzolana a i icial; aun- que es e segundo elemen o comenzó impo ándose desde Ma sella, su ele adísimo p ecio mo i ó que los cons uc o es se decidie an a ab ica la en la misma ob a. Pa a ello se si ie on de la «lama» que el Guadalqui i deposi aba en uno de sus caños. Amasada y moldeada en lad illo, és a e a cocida y pul e izada pa a cons i ui así el elemen o e dade- amen e hid áulico del mo e o. Respec o a los o o dos ing edien es, la a ena y el agua, p esumimos que se ían las del ío. En elación al mé odo de inme sión empleado, cabe deci que el ho migón ue echado en el ecin o po medio de ol as y no empleando cajas que impi- diesen su la ado. Así lo a i ma ían en 1873 es igos p esenciales de las ob as. La p ime a ac uación de in e és en el Puen e u o luga sob e sus cimien os en 1873, en base al p o- yec o que Ped o M. de So o ealiza a en 1872. Se de- bió al mal es ado en que, en oc ub e de 1870, con mo i o de la eposición de la escolle a, incluso an es aún de la ecepción de ini i a del puen e, se descu- b ió es aba el ho migón. La in e ención ino p ece- dida de unos econocimien os sob e el es ado de las pilas y el e eno en oc ub e de 1871 y del in en o de documen a los econocimien os habidos has a la e- cha del e eno y cómo se habían ejecu ado las ci- men aciones, pa a lo que, al no exis i uen es al es- pec o en el A chi o Municipal de Se illa, hubo que ecu i a pe sonas que, de alguna !!lane a, habían in- e enido en la ob a. Po medio de sondeos, se p e endía le an a un plano exac o de los cimien os, con obje o de ap ecia el es ado de las escolle as, cubica el olumen eal exis en e, y comp oba la si uación del ables acado y del ho migón con enido en el ecin o; el econoci- mien o no hab ía de se muy exhaus i o: se localiza- ía en la pa e supe io de las pilas y es ibos, ya que los abajos de buzos lo hubie an p olongado, y hu- bie an exigido un gas o supe io al p esupues o. Así se descub ie on las cabezas de algunos pilo es en al- gunos pun os de la zapa a comp endida en e la sille- ía de la pila y el ecin o. Al ca ece de da os que pe mi ie an supone la exis encia de pilo es bajo la pila, pensa on que la ob a es aba cons uida sob e un macizo de ho migón que, ence ado en el ecin o, descansaba sob e el lecho del ío. En o os pun os, el ho migón econocido es aba descompues o en las p oximidades de las ables acas, siendo el es ado de és as muy a iable. El p oyec o, de junio de 1872, a a ía no de e o - ma las cimen aciones sino de con ene la acción des uc i a de las aguas sob e el puen e; hab ía que asegu a el es ado en que en esos momen os se en- con aban los macizos de ho migón, de endiéndolos de nue as soca aciones y ellena las soca aciones p oducidas. Se es udia on es sis emas de epa ación. El p i- me o consis ía en sus i ui el ables acado po o o, p ocediendo po zonas, sepa ando la escolle a del a- bles acado y dejando en el ho migón una zonas lib e de 20 cm. de anchu a desde las ables acas hacia el in e io y oda la al u a, hincando después las nue as ables acas en el si io de las an iguas y se epond ía la escolle a y inalmen e, inyec ando ho migón hi- d áulico en la zona lib e del ecin o pa a o ma un nue o e es imien o al ho migón y un macizo inal e- able a la acción de las aguas. Es e sis ema p esen- aba las en ajas de su educido p esupues o y que su ejecución no es echa ía en lo más mínimo el cauce del ío, e i ando una a iación en el égimen del Guadalqui i du an e las a enidas, pe o di e sos in- con enien es, como la al a de segu idad y solidez del co azón del cimien o y la di icul ad en el a an- que de las ables acas, pues la pequeña dis ancia exis en e en e algunos pilo es, ha ía imposible la en- ada de un buzo pa a emo e el e eno y acili a su a anque. El segundo sis ema consis ía en un nue o ecin o de pilo es y ables acas, cla adas po el ex e io que de ende ía al exis en e y a la cimen ación de pilas y es ibos. Después se d aga ía el ondo en el espacio comp endido en e ambos ecin os y se p ocede ía al elleno con ho migón hid áulico del olumen exis- en e y las soca aciones. Po úl imo, desde la sille ía de la pila has a el nue o ables acado, se cons ui ía una zapa a de mo e o de cemen o. Al no oca al an- iguo ables acado, no se emían disg egaciones en el macizo, pe o e a de cos osa ejecución, pues al es a 268 el e eno i me a diez me os de p o undidad hab ía que emplea pilo es de g andes dimensiones y ade- más, la educción que el cauce expe imen a ía po la cons ucción del nue o ecin o se ía muy pe judicial. El sis ema inalmen e p opues o unía las en ajas de los dos an e io es. No se comp ome ía la segu i- dad de la ob a du an e la ejecución y esul a ía mu- cho más económico, pues aunque exigie a más gas o de ma e ial se ía más ácil de ejecu a y menos cos- oso en mano de ob a. Esencialmen e, se educía al segundo, con la sal edad de que los pilo es emplea- dos se ían los exis en es; consis ía en: «...cons ui un ue e ables acado ex e io apoyado sob e los ac- uales pilo es po el in e medio de nue as ios as que se cla asen en el plano ex e io de és os. Cons- uido es e ables acado, después de desaloja la es- colle a necesa ia has a deja lib e el in e alo com- p endido en e el nue o y el ac ual ables acado y de limpia el ondo, se p ocede ía a ellenas de buen ho migón hid áulico el espacio comp endido, en ol- iendo en es e macizo los ac uales pilo es. Te mi- nado que uese es e macizo, se p ocede ía a la epo- sición de la escolle a has a deja és a con la al u a con enien e, e minando la epa ación con el elleno de las soca aciones, según el mé odo an es expues o y la econs ucción de la zapa a». Los ensayos p e ios a la ac uación demos a on que los au o es del puen e no habían ealizado los ci- men as al como p e ie on en el p oyec o o iginal, pues el in e io del ecin o no se d agó has a el e- eno i me ya que al emp ende se en l871 los aba- jos de sepa ación e in en a la p ime a exca ación, se p o undizó 1,60 m sin llega al mismo. Los sondeos e i icados daban cuen a del e eno i me, cons i- uido po ma gas azules a ap oximadamen e 2 m. po debajo de es e lecho. Al e nando con o as de a ena y, an es de llega a él, se encon aban delgadas capas de es a misma ma ga, o mando la clase de e eno que en la localidad se denominaba «abso o». Re- sul a po an o indudable que, conocida la poca es a- bilidad de es a o mación, no e a sob e la p ime a capa de ma ga sob e la que debía cimen a se. En la pila de Se illa, las ob as se inicia on cons- uyendo un ecin o de pilo es y ables acas, cla ados y adosados in e io men e a las ios as que co onaban las cabezas de los pilo es. El equipo écnico enca - gado de las epa aciones de 1872 comp obó los dos hechos siguien es: l. La pila de Se illa es aba cimen- ada di ec amen e y sin d agado sob e el lecho del A. G aciani ío, es deci , sob e un e eno soca able, cuya p o- undidad no e a meno de 1,5 a 2 m; 2. Las ables a- cas que o maban el ecin o, las cuales se encon a- ban en mal es ado no llega on al e eno i me, sino que es aban hincadas solamen e a una p o undidad media de 35 cm en una capa de e eno medio y su longi ud e a de 6,5 m; como sus cabezas es aban a la al u a de la bajama y el e eno i me no se encon- aba a menos de 8 m po debajo de es a línea, las a- bles acas no llega on al e eno i me. Quizás ue a és a la causa que impulsó a los cons- uc o es a in en a el ago amien o del ecin o. Po no habe llegado con las ables acas al e eno i me, al ez pensa an que el d agado se p olonga ía inde ini- damen e, pues o que la a ena y ango que del in e io se ex ajese se ían inmedia amen e eemplazadas po las que del ex e io se ue an deslizando po debajo de las ables acas. Pa ecía que, ago ando el in e io del ecin o y macizando en seco, queda ía ocul o el e o y no epe cu i ía en los esul ados. Po an o, pensamos que se habían igno ado po comple o las condiciones del lecho del Guadalqui i . Finalmen e, ambién se desis ió del ago amien o, e is iendo sin más el ecin o con una ela emb eada y pos e io - men e bombeando. De di e sos documen os, un o i- cio di igido po Gab iel Gómez He ado , Subinspec- o de Caminos, Canales y Pue os, en onces enca gado de la ob a, a S einache y una comunica- ción de 1 de no iemb e de 1845 con es ando a la an- e io , se deduce que la pila de Se illa se cimen ó so- b e el lecho del ío sin p e io d agado y que, po ello no se cumplió la p ime a condición exigida pa a ci- men a el puen e. En la pila de T iana, sob e la que no se ealiza on ensayos p e ios, S einache ampoco d agó, eali- zando, po an o, modi icaciones sob e el p oyec o o iginal, jus i icando su p e ensión con que la solidez del ondo del ío e a a iable y po an o las posibili- dades de cla a las es acas. La inspección no admi ió la p opues a de S einache obligándole a « o ma con esme o el cajón, d agando su ondo has a el e eno i me y sellando su ex e io po ongadas de ho mi- gón lo más pe ec as posibles». Sin emba go, según C. Co és, al cons ui la pila de T iana los cons uc- o es empeza on po o ma el cajón y sin da ga ni saca ango alguno de su ex e io , cla a on g uesos pilo es en el ecin o, en e los que e ie on ho mi- gón has a en asa con al cabeza de aquellos. Sob e la cimen ación del es ibo de T iana hay pocas e e en- La cons ucción del Puen e de Isabel II de Se illa 269 cias, pe o po algunas apo aciones de Co és es p o- bable ue a como la de la pila de T iana. En gene al, en los econocimien os de 1873 se e i- denció que las cimen aciones habían su ido nume o- sos despe ec os en los años anscu idos desde su cons ucción. El pilo aje de la pa e esis en e del e- cin o, o mado po g uesos pilo es de 30 a 40 cm de diáme o en cabeza, p oceden es de Hinojos, es aban en buen es ado, pe o la mayo ía habían sido hincados i egula men e, sin e icalidad, equidis ancia ni ali- neación y con un eplan eo poco esme ado. Las ios- as que enlazaban los pilo es y los di e sos pa a- men os del cajón es aban en muy malas condiciones. El es ado del ho migón ampoco e a sa is ac o io. Con los econocimien os supe iciales, podía ap e- cia se pe ec amen e que, en con ac o con el ables a- cado, el ho migón se encon aba comple amen e dis- g egado en muchos si ios, a as ada la cal y a ena y suel os los guijos y can os: el mo i o no podía se o o que la acción mecánica de las aguas, po habe se eunido mal los componen es. El ho migón del nú- cleo p incipal de la pila se encon aba en buenas con- diciones de esis encia pe o apenas se some ía a la acción de las aguas omaba el aspec o de] en ol- en e. En 1873 comenzó la in e ención en la pila de Se- illa. Se hicie on sondeos alad ando el ables acado en di e sos pun os e in oduciendo po ellos una a- illa de hie o y ex ayendo a ias mues as del ho - migón pa a es udia los e ec os des uc i os sob e la composición. Se ab ie on zanjas en ]a escolle a pa a saca la pied a de donde había de cla a se el nue o ecin o de ables acas. Se in en ó llega en el d agado a la ma ga, pe o a 1,60 m el macizo comenzó a des- p ende se. Se ellenó el hueco cla ando ab1es acas e inyec ando ho migón de g an calidad. So o pensó co- loca un macizo suplemen a io de ho migón que sus- i uye a el en e de ango y a ena pe o con el alud na u al de 45 g ados que oma ía la a ena, és e se a as a á al cen o del cimien o de la pila; po ello, op ó po asegu a el macizo de ho migón exis en e y ellena las soca aciones p oducidas; cons uyendo un nue o ables acado ex e io a 0,70 cm de] p imi- i o, con sus ables acas cla adas a e eno i me y uniendo las cabezas a una nue a ios a asegu ada a los pilo es o igina ios. El espacio en e ambos ables- acados se ellena ía con ho migón, así como odas las soca aciones exis en es. Pos e io men e, hubo o as in e enciones sob e la cimen ación del puen e. En e ellas des aca la del in- genie o Juan B. Con adi, a aiz del mal es ado de las ables acas y las soca aciones obse ables en el ho - migón a consecuencia de las ue es a enidas de los años p eceden es a 1907, pues había huecos en el macizo que en algunos si ios llegaban a ene en la di ección del cen o de una de las pilas has a 1,70 m, en e o os despe ec os. Consis ió en una de ensa del macizo análoga a la p ac icada en 1873, si bien con algunas modi icaciones: la sus i ución del an i- guo ho migón des uido po un cajón me álico, si- guiendo el con o no de la base de los apoyos, su- pliendo a las ables acas desapa ecidas o de e io adas y empo ándose en la escolle a. Es as epa aciones se e ec ua ían años después, en 1914, cons i uyendo odo un p oceso, cuyo análisis puede se obje o de abajos pos e io es.