"Remedios para la Nueva España". El México del siglo XVI a través de las informaciones enviadas a la Corona
Abstract
Siguiendo la corriente historiográfica del arbitrismo, a modo de precedente sobre el Virreinato de la Nueva España, se analiza la correspondencia enviada a la Corona por Alonso de Herrera, Pedro de Meneses, Luis de León Romano, Francisco de Morales, Pedro de Ledesma y Francisco Gómez Triguillos de Silva entre 1544 y 1567. A través de estos seis corresponsales va planteándose una amplia gama de problemas económicos, sociales, políticos y religiosos y las posibles soluciones o remedios, a veces muy concretos y factibles. En estas cartas se da una visión panorámica del México de mediados del siglo XVI, en un proceso de cambio y crecimiento de la organización española
Full text
“Remedios pa a la Nue a España”.
El México del siglo XVI a a és de
las in o maciones en iadas a la Co ona
M.ª Jus ina Sa abia Viejo
Depa amen o de His o ia de Amé ica,
Uni e sidad de Se illa
Siguiendo la co ien e his o iog á ica del a bi ismo, a modo de p eceden e sob e el
Vi eina o de la Nue a España, se analiza la co espondencia en iada a la Co ona po
Alonso de He e a, Ped o de Meneses, Luis de León Romano, F ancisco de Mo ales, Ped o
de Ledesma y F ancisco Gómez T iguillos de Sil a en e 1544 y 1567. A a és de es os seis
co esponsales a plan eándose una amplia gama de p oblemas económicos, sociales, polí-
icos y eligiosos y las posibles soluciones o emedios, a eces muy conc e os y ac ibles. En
es as ca as se da una isión pano ámica del México de mediados del siglo XVI, en un p o-
ceso de cambio y c ecimien o de la o ganización española.
In oducción
Al i conociendo du an e años la ica in o mación sob e el p ime siglo
de p esencia española en México, en es e caso apo ada po pe sonas poco
o nada conocidas en el ámbi o o icial, en e a los g andes homb es, amo-
sos po las biog a ías, es udios monog á icos y o os abajos, me pa eció
in e esan e saca a la luz un conjun o de opiniones, c í icas, p opues as, a
eces e dade os dic ámenes, que los españoles esiden es en aquel i ei-
na o plan ea on cuando la Nue a España se es aba con o mando.
Pa a es e a ículo hay que alo a , y ag adece , la labo del ilus e polí-
g a o mexicano F ancisco del Paso y T oncoso, cuyo Epis ola io de la
Nue a España1 ecogió la mayo ía de las ca as que aquí se comen an hace
más de sesen a años, acili ando u u as in es igaciones que muchos his o-
iado es no han sabido, o que ido, luego econoce a a és de las ci as de
es a ob a.
La o ien ación p opues a se inculaba, como p eceden e, con una
co ien e his o iog á ica de g an adición, la del a bi ismo, que an exce-
len es es udiosos ha enido en la His o ia de España, dando ambién cabi-
da a los emas ame icanos, p ime o con la publicación de ca álogos y
1 De 16 omos, ue publicado po la An igua Lib e ía de José Po úa e Hijos de México, en e
1939 y 1943.
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“biblio ecas”2y luego con abajos sob e los emas, medios e incluso la p o-
pia igu a del a bi is a, pe o siemp e e e idos al siglo XVII.3En la cen u-
ia ilus ada, el p oyec ismo se á o a línea in e esan e pa a es os análisis de
la si uación polí ica y económica de España y sus posesiones ame icanas.4
Cen ándonos en el ámbi o mexicano del siglo XVI, oda ía se en e-
mezclan in e eses casi medie ales, que buscan la glo ia y el iun o mili a
pe sonal, con o os más p agmá icos, o ien ados hacia el desa ollo del
i eina o, sus habi an es y sus iquezas, desde una isión occiden al en lo
polí ico y en lo económico. A a és del géne o epis ola , es os au o es a-
a on de o ece a la Co ona su isión pe sonal, a eces como p emisa pa a
p opone a con inuación di e sos acue dos, monopolios o capi ulaciones, o
consegui ca gos y p emios, a cambio de aumen a las en as eales y de-
sa olla los di e sos sec o es económicos no ohispanos que po en onces
e an inexis en es. Quizás a ando de da mayo ue za a sus a gumen os,
los co esponsales que se a an a con inuación usan mucho la palab a
emedio, que luego se á una de las más empleadas po los a bi is as.
Alonso de He e a
No se ienen no icias sob e los o ígenes y ac i idades an e io es de
es e homb e, que ue uno de los que más emp anamen e mos ó in e és po
las cues iones económicas y que ha pasado a la His o ia del México colo-
nial po p opone el omen o de dos p oduc os an dis in os como la ce e-
za y la hie ba pas el, un in e de colo azul que se p oducía mucho en la
egión ancesa de Toulouse. En cuan o a la ce eza, él in o maba en su
ca a de 1544 sob e la consumición de esa bebida po españoles e indíge-
nas, pese a que oda ía se cul i aba allí poco igo y cebada:
2 Después de los abajos de Miguel Colmei o y Penido, hay que ci a la excelen e pues a al día
de Co ea Calde ón, E a is o:Regis o de a bi is as, economis as y e o mado es españoles (1500-
1936). Ca álogo de imp esos y manusc i os. Mad id, 1981, y la apo ación de Ma ínez de Salinas
Alonso, M.ª Luisa: “Con ibución al es udio sob e los a bi is as. Nue os a bi ios pa a las Indias a p in-
cipios del siglo XVII”. Re is a de Indias,Vol. L, n.º 188, Mad id, ene o-ab il de 1990, págs. 161-169.
3 En e ellos los de Domínguez O íz, An onio: Polí ica y Hacienda de Felipe IV. Mad id,
1960; Muñoz Pé ez, José: “El come cio de Indias bajo los Aus ias y los a adis as españoles del siglo
XVII”. Re is a de Indias, n.º 68, Mad id, 1957, págs. 209-222 y Vila , Jean: Li e a u a y economía: la
igu a sa í ica del a bi is a en el siglo XVIII. Mad id, 1973.
4 Muñoz Pé ez, José: “Los p oyec os sob e España e Indias en el siglo XVIII: el p oyec ismo
como géne o”. Re is a de Es udios Polí icos, n.º 81, Mad id, 1955, págs. 169-195. Alma za, Sa a:
Pensamien o c í ico hispanoame icano: a bi is as del siglo XVIII. Mad id, 1990.
M.ª JUSTINA SARABIA VIEJO
Anua io de Es udios Ame icanos
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“llegado a es a cibdad de México is o po el i ey a quien enía some ido (el asien-
o pa a ab ica esa bebida) lo ap obó como cosa de que la ie a enía necesidad po
la al a de ino y acei e que en ella hay sin iendo que e a cosa en que podía se se -
ido Su majes ad y así he asen ado en es a ciudad una b ace ía [del ancés b asse-
ie] pa a hace ce eza donde se ha comenzado a hace e hay buen despacho en la que
se hace aunque po la es e ilidad del año e habe se helado los panes no se ha hecho
al como se ha á acudiendo los años; españoles la beben de cabsa que el iso ey po
dalla a en ende , la bebe o dina iamen e e po a o ece la hacienda que no ha sido
poco menes e según lo que abunde el e cio de de echos que della lle a e des a cab-
sa muchos la a an mal y ienen mane a como o os no la beban; los na u ales de la
ie a la ienen po mejo que sus pulques; hase endido a ocho eales el a oba po
la al a de igo e cebada que hay: con el iempo encaminando Nues o Seño el año
sald á más ba a o ...”.5
A con inuación desc ibía, con las mejo es p e isiones económicas, el
u u o de esa explo ación, que ambién edunda ía en bene icio de los bie-
nes de p opios de las ciudades y pueblos no ohispanos, como él sabía que
ocu ía en Flandes:
“ ... has a hoy es á una calde a asen ada en es a ciudad [de México] e segund la mucha
ie a e poblazones que en ella hay se pueden asen a cien calde as: a lo que pa ece
po lo poco que has a ago a se ha hecho en és a po no habe igo ni cebada, c éese
que ald á cada año cada calde a más de mil pesos a ues a majes ad, y poniéndose
la o den que se equie e y dando ues a majes ad el a o nescesa io a ello como po
odos uese bien a ado e ap obado sin el daño que hoy se escibe, po el con a io y
pa a ello si ues a majes ad uese se ido ap o echa ía mucho hace alguna me ced
a los p opios des a ciudad de lo que esul a e des a hacienda po que acá han dado a
en ende lamencos y o as pe sonas que han es ado en Flandes que es e de echo de
las ce ece ías es de los p opios de los pueblos e cuando a ues a majes ad alguna
nescesidad se le o ece des e de echo le hacen se icio”.6
Los abajos de Jean-Pie e Be he han seguido la ac i idad de He e a
en las dos ace as que in en ó desa olla , siendo mucho más compleja la
elación del español con el p oceso del cul i o del pas el, como ab e iada-
men e se llamó a es a plan a. Es e in o man e ue ac o de dos alemanes,
En ique Yngue o Einge (ex ac o de los Welse en Venezuela) y Albe o
Cuon, que habían i mado un asien o con Ca los I pa a explo a es e colo-
5 El au o de la ca a se e ie e a don An onio de Mendoza, p ime i ey no ohispano, que
gobe nó de 1535 a 1550, y no cabe duda de que exage a al a i ma que los indígenas de Nue a España
p e e ían la ce eza a “sus pulques”, con el in de demos a que los habi an es de odas las azas se
habían a icionado a la bebida ob enida y dis ibuida po él. A chi o Gene al de Indias (en adelan e
AGI), México, 76. Alonso de He e a al ey. México, 15 de mayo de 1544. Rep oducida po Paso
y T oncoso, F. del: Epis ola io ..., T. IV, n.º 222, págs. 76-78, y en conc e o pág. 77.
6 Ibidem.
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an e po un plazo de cincuen a años, a pa i de 1535,7lle ando simien es
y abajado es especializados de F ancia y Flandes, además de comp a
he amien as, animales de ca ga y escla os neg os pa a abaja en los cam-
pos y en la delicada ecolección de la hie ba in ó ea, en la que se inclui í-
an ambién indios ibu a ios del á ea de Ve ac uz desde 1537.8
Cuando He e a esc ibe, po an o, ya se enía una in o mación de
a ios años sob e la explo ación, y de nue o hay que juzga c í icamen e las
a i maciones ecogidas en la ca a sob e las posibilidades económicas del
asien o, cla amen e de ici a io según las cuen as de la Real Hacienda de
1537 a 1545.9A i maba él:
“En lo que oca a lo del pas el ha de sabe Vues a Majes ad que acá se da muy bien
y hab ía luga pa a hace se oda la can idad que quisie en despacha , así pa a es as
pa es de acá como pa a los einos de Cas illa e o as pa es y en oda pe eción como
odas las o as cosas acá esponden, y así en es a cibdad y sus é minos han comen-
zado a hace casas e ob e ía de paños en que hay has a hoy es in es asen ados don-
de se spe a en lo que más se ha á, ene mucho despacho el pas el”.10
He e a indicaba las causas y pe sonas que habían impedido el de-
sa ollo de la explo ación, con apellidos an conocidos como el del con a-
do eal Rod igo de Albo noz, que que ía ocupa las ie as del asien o pa a
aslada allí un ingenio azuca e o que enía en Cempoala. Aunque se a i -
maba que los indígenas dedicados a es e cul i o es aba exen os de ibu a
a cambio de ese abajo, que e a más benigno que el del azúca , los p opios
na u ales con adije on a He e a en 1547, al denuncia an e el isi ado
gene al Tello de Sando al a los españoles que di igían la ob ención del pas-
el, acusándoles de exigi les ibu os en o os p oduc os, de oba les e
incluso de moles a a sus muje es.11
El Consejo de Indias esponde ía en 1550 exigiendo las cuen as a
Albe o Cuon, a a és de la Audiencia de México, y el nue o i ey Luis
de Velasco se enca gó de e isa esas ci as po medio de los o iciales ea-
les y de la isi a enca gada a Diego Ramí ez en 1552, que incluyó los pue-
7 Be he, J.-P.: “El cul i o del pas el en Nue a España”. His o ia Mexicana, ol. IX, n.º 3.
México, ene o-ma zo 1960, págs. 340-356. AGI, Con adu ía, 672. T aslado del asien o i mado en e la
Co ona y los alemanes Yngue y Cuon “sob e la c ía y bene icio del pas el y aza án”. Belpuche, 27 de
ma zo y Ba celona, 30 de mayo, ambos de 1535.
8 Sob e los pueblos que abaja on el pas el en e 1537 y 1545, éase AGI, Jus icia, 1023,
N.º 1, R.º 5 y AGI, Con adu ía, 672.
9 Sa abia Viejo, M.ª Jus ina: Don Luis de Velasco, i ey de Nue a España, 1550-1564.
Se illa, 1978, págs. 414-417.
10 AGI, México, 76 y Paso y T oncoso, Epis ola io ..., T. IV, n.º 222, págs. 77-78. Alonso de
He e a al ey.
M.ª JUSTINA SARABIA VIEJO
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blos que ibu aban en pas el. El máximo ibunal del Vi eina o, a a és de
su iscal, llegó a acusa de negligencia en elación con el asien o a su ac-
o Alonso de He e a que, después de a ios años sin esc ibi , ol ió a
oma la pluma pa a de ende se, indicando es mo i os p incipales como
causan es del descenso de la p oducción: las epidemias de 1545-1546 y su
mo andad en e los indígenas, las nue as asaciones ealizadas en esos
mismos años y el des ío de la mano de ob a adjudicada al asien o pa a a-
baja en la cons ucción de monas e ios.
En 1556 el Consejo ol ió a in e eni o denando una p obanza que
a aba de demos a el incumplimien o de los acue dos y los malos a os
con a los indios.12 Los años siguien es gene a on una se ie de in o macio-
nes, p o es as indígenas y nue as asaciones median e la conmu ación del
ibu o en es e colo an e po maíz, has a que en 1563 se abandonó de ini i-
amen e la explo ación que oda ía es aba en ac i o. Las mo i os inales
que a a on de explica es e acaso ue on el clima excesi amen e húme-
do, la poca p epa ación écnica de los que di igie on el abajo y los p o-
blemas con la mano de ob a, que con luye on en un p oduc o de baja cali-
dad, incapaz de compe i en los me cados eu opeos con el pas el olosano
o de o as zonas p oduc o as eu opeas. Es cu ioso que en la misma echa
en que se pa ó es e asien o, Ped o de Ledesma, o o de los in o man es que
se analiza á después, oda ía asegu aba que:
“... si no ha habido p o echo de lo que acá se hace [de pas el] ha sido po al a de
quien lo iene a ca go po que a la lengua (sic) del agua de la ma del no e se puede
semb a en pa e donde baja sin pelig o de daña se y a poca cos a”.13
Ped o de Meneses
Es conocido el ex o que en ió en 1552,14 ap o echando que enía a la
co e F ancisco López Ve dugo, egido de Oaxaca. En él se de inía como
“conquis ado y poblado de los p ime os, que siemp e he es ado y esidi-
11 AGI, Jus icia, 1023, N.º 1, R.º 5. Los indios de Jalapa, Coa epec, Xicochimalco, Xalacingo,
Naolingo, Tlacolula, Xilo epec y sus suje os al isi ado Sando al. Mayo de 1547.
12 Ibidem. P obanza o denada po el licenciado Ag eda. México, 23 de ab il de 1556. AGI,
Indi e en e Gene al, 1213. El iscal de la Audiencia de México al licenciado Ag eda. México, 20 de
mayo de 1556.
13 AGI, México, 168. Capí ulos que di ige al ey Ped o de Ledesma. México, 1563. Incluido
en Paso y T oncoso, Epis ola io ..., T. XV, n.º 858, págs. 74-75.
14 AGI, México, 168. Paso y T oncoso, Epis ola io ..., T. VI, n.º 346, págs. 146-153. La ca a
es á echada en 27 de eb e o de ese año.
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do sin habe uel o a mi pa ia al cabo de ein a y dos años, donde me han
nacido ba bas y canas”. G acias a es a ca a y al Dicciona io de conquis a-
do es ecopilado po Víc o M. Ál a ez,15 puede aza se su biog a ía des-
de el nacimien o en Tala e a de la Reina (Toledo): hijodalgo, nie o de Joan
de Ca ajal y doña El i a de Toledo e hijo de Ped o Xuá ez de Meneses
y doña Leono de Guzmán, casado con muje hijadalgo, hija de Luis de
So o y pa ien a del gobe nado de Cuba Diego Velázquez. Ocupó ca gos en
Gua emala y la cos a de la Ma del Su , apa eciendo como isi ado y en
o os pues os de jus icia, desde los cuales pudo obse a los cambios del
e i o io mexicano con la idea de p esen a se an e el ey pa a da su opi-
nión sob e di e sos aspec os. Su men alidad de homb e de la conquis a, no
exen a de esen imien o po las injus icias que su ía, le lle ó a inclui en
la ca a un pá a o que ecoge la ac i ud de es e g upo de españoles a la
espe a de p emios y ca gos en la Nue a España:
“... débelo habe hecho el Seño [las injus icias] po que yo no lo me ezco ni o os
muchos que aquí hay que han se ido a ues a mages ad y han med ado poco po -
que los que acá han enido ecibímoslos como homb es y obedecémoslos como a dio-
ses; a ones iene ues a mages ad y leales asallos hijosdalgos y de odas las o as
gene aciones en quien se puede con ia es a gobe nación, po su leal ad y bondad
escogidos, y que si es menes e endellos o empeñallos no di án que no, po que ie-
nen g an deseo de sal a su ley y se i a su ey y han sido desdichados en es a ues-
a majes ad en gue as y abajos, y po es a causa no ha dado asien o en lo que an-
o con iene a su eal se icio y al bien gene al de odos.”.16
Al no consegui iaja a la co e en ese la go iempo, ce cano a los
ein a años, Meneses decidió manda desde Puebla de los Angeles una
de allada in o mación de los asun os que le p eocupaban, en la que especi-
icaba la necesidad de que los p oblemas se esol ie an en aquella ie a,
sin ene que lle a los an e el Consejo de Indias:
“Lo segundo que Vues a Mages ad al gobe nado que inie e y iso ey a gobe na
en ues o eal nomb e le de acul ad e ins ucción po donde se ija po que las cosas
de acá son a ias y ienen necesidad de enmenda se acá y no emi i se allá po que la
dilación las daña asi po el iempo como po la dis ancia de camino dando su eal
o den pa a que con sus oido es y Consejo aco dados, iendo el p o y con a, den el
medio que ie en se necesa io y no como emos que odo de muy epensado se ha
enido a pe de la mejo cosa, y se a pe diendo, que hay en el mundo, ques es a
Nue a España, po no a ende se allá ni acá po las no edades y mudanzas que de allá
ienen y acá es imposible en ende se.”.
15 México, oc ub e de 1975. 2 omos. T. II, n.º 677, págs. 352-355.
16 Ca a de 27 de eb e o. Véase no a 14.
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Los emas e an a ios, odos ellos de plena ac ualidad en esas echas.
Así, eniendo en cuen a el momen o de e e escencia p o ocado po la
aplicación de las Leyes Nue as, se mani es aba cla amen e a a o de la
concesión del epa o gene al de la ie a en e los españoles, como p emio
pe o pa a abaja las y da una pa e de ese endimien o a la Co ona a modo
de pago, en e a lo poco alioso que esul aba el e i o io bajo la admi-
nis ación di ec a de los di e sos ca gos de o o gamien o eal. Po eso espe-
ci icaba, poniendo como ejemplos de decadencia a Colima y Zaca ula:
“... dando cada uno [de los conquis ado es y poblado es] con o me a sus se icios
y calidad y mandando que cada uno siemp e coja u os que en las ie as se die en
con o me a la calidad dellas y que ome ues a majes ad en ellos y sob e sus pueblos
la pa e que le pa ecie e ques á en azón, como nues o ey y seño y a iende sus en-
as con o me a los einos de España y que asis an como mayo domos, cada uno acu-
da con lo que pe enecie e a ues a majes ad y no hab á la pe dición que hay ni el
poco p o echo que se sigue des a en co egido es y a o y eso e o y en una behe-
ía ues a eal hacienda que se ía no acaba habello desc ibi po que po expe-
iencia emos quel pueblo ques á en ues a eal cabeza no en a nada con se cabe-
ce as que pod ían da cua o doblado .....”.17
A lo la go de es a ca a se obse an ue es c í icas sob e la labo de
los eligiosos, igualmen e desconocedo es de la ealidad no ohispana
según Meneses. Mien as pa a él los indígenas “como gen e nue a han
menes e ley nue a amo osa y mezclada con el azo e como c ían a los niños
en las escuelas” —nó ese el sen ido pa e nalis a y la isión de inmadu ez
de los na u ales que expone el au o del ex o—, los ailes e an “obedeci-
dos y se idos” po ellos debido a su mayo au o idad pe o, a con inuación,
opinaba con a la p esencia y ac i idad con inua del cle o egula jun o a
los pode es en ez de dedica se a la e angelización, “... no se en eme ien-
do en o as cosas ocan e a las gobe naciones, casos de jus icia y de e mi-
naciones y asaciones ...”.
Más adelan e, al a a de jus i ica el abajo indígena en las minas
como no pe nicioso, a eme ía de nue o con a los eligiosos, pe soni ica-
dos en ay Ba olomé de las Casas, llegando a esc ibi con oda du eza:
“... lo que dicen de los escla os [indios] pudo se habe hie o [de ma ca ] en los p inci-
pios y aunque si se in o mase de las pe sonas x is ianas y doc as como han buscado
algunas simples [en] especial el obispo de Chiapa y sus conso es, buscando los medios
o malos p incipios, in o ma on y alia on consigo algunas gen es que enían poca no i-
17 La misma ca a de 27 de eb e o de 1552. La cu si a es mía.
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cia y no podían in o ma e dad po que no lo sabían ... y si el salie a elec o po Dios
como hemos is o su cobdicia, dié amos c édi o a su ob a; p uebe ues a majes ad a
dalle el a zobispado de Toledo ...”18 —has a ad e i — “ ... y siendo así cese el engaño
pues enemos los pies en una de las mayo es y mejo es cosas que hay en el mundo si se
asien a y si no en la peo y en el que más aina se consumie a y acaba a ...”.
F en e a es os p oblemas, Meneses se mues a de enso de la o gani-
zación indígena p eco esiana, pe o quizás más po man ene esas c í icas
hacia el pode eligioso que po con encimien o. F en e a las au o idades
españolas, como alcaldes y egido es, y a la manipulación de los ailes en
la sucesión de los ca gos indígenas, opinaba:
“Lo que con iene a los na u ales es que uel an al a e que enían en sus seño íos y
gobe nación, acudiendo con lo que ue en obligados a sus ibu os, con o me a sus
asaciones, qui alles las gobe naciones pues as y las alcaldías y egimien os po con-
sejo de eligiosos po que los seño es na u ales es án a inconados y se me han que-
jado muchas eces de las elecciones que se hacen, y que como p emi e (sic) ues a
mages ad y su Real Consejo que sean desposeidos de sus seño íos y dados a mucha-
chos c iados de los eligiosos y que en es días aumen an sus haciendas, po aque-
llas ías hacen sus casas y a sus pa ien es cada ez que los mudan enue an los a-
bajos y o os subsidios ...”.19
Pe o no siemp e daba esa isión posi i a del indio. Al a a de un ipo
de abajo an necesa io como el de los in é p e es o lenguas indígenas, c i i-
caba a los que ac uaban como ales po sus “cohechos y obos” en los plei os
en e na u ales, pe judicando a los de su p opia aza. Po eso elogiaba cómo
el i ey Mendoza, los oido es Tejada y Ceynos y el isi ado gene al Tello
de Sando al habían qui ado a a ios de ellos e incluso azo ado a o os, y
solici aba que “hubiese pe sonas do as (sic) en su lengua, x is ianos como
los hay que de p ima ins ancia en endiesen [el] po qué de los plei os des a
ie a en e los na u ales, como es es i ución hecha después que ues a
majes ad posee es as pa es, es necesa io a e igua de plano sin da luga a
malicias, po ques os pueden poco y llé anles lo que no ienen;”.
Lógicamen e, le p eocupaba mucho el desa ollo económico que
podía alcanza la mine ía de o o y pla a, que él eía con u u o si se omen-
aba el abajo indígena en los nue os cen os ecién descubie os.
Desc ibía Taxco y su ápido c ecimien o como ciudad mine a y dedicaba
a ias líneas a demos a que los indios no su ían ningún iesgo de en e -
medades y de ahogo en esas ac i idades labo ales.
18 Ibidem.
19 Ibidem. De nue o la cu si a es mía.
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En el pá a o de despedida, ol ía a exp esa su pesimismo po la
si uación en que se eía, exage ando las in as:
“... yo he esc i o como homb e deseoso de ace a aunque más quisie a i en pe sona;
ues a mages ad ecíbalo del sie o como pode oso p íncipe y desca gue su eal con-
ciencia y dé asien o, que ya no cabemos en es a Nue a España con nues a lab anza
y c ianza, que de odas pa es nos ce can abajos como esponden ues os oido es
que allá an, que po no e pe de la ie a se an”.20
Luis de León Romano
Es e caballe o, na u al de Roma, pudo pasa a la Nue a España en
1537 po concesión exp esa de Ca los I, aunque pa ece se que ya había
es ado allí de 1530 a 1532.21 Has a su mue e en la ciudad de An eque a
(Oaxaca) en 1557, ocupó a ios ca gos en Michoacán, Oaxaca, Puebla y la
p opia capi al mexicana, de la que llegó a se p o eedo mayo ; en sus idas
y enidas adqui ió una g an expe iencia y i ió los p oblemas de la pobla-
ción indígena, dedicando pa e de su legado a la cons ucción de un cole-
gio semina io pa a eligiosos — inalmen e dominicos después de un in en-
o con los anciscanos— que se ía el de San Luis de F ancia, en Puebla.22
Desde la ciudad de México, donde esidi ía du an e los p ime os años
del gobie no i einal de Luis de Velasco, esc ibió al p íncipe Felipe,
en onces egen e, a ias ca as, en e ellas la que aquí se comen a.23 Po su
conocimien o, adqui ido in si u en luga es de dis in as cul u as indígenas,
in e esa su dic amen, bas an e pa ecido po cie o al de Ped o de Meneses
en su pun o de is a de alo a la época p eco esiana y c i ica la o gani-
zación española espec o a los na u ales, po sus consecuencias nega i as.
Un la go pá a o sin despe dicio lo iba comen ando:
“Las epúblicas des os na u ales me pa esce es án sin o den y policía alguna, así en
lo que oca a su con e sión como a lo que con iene a la conse ación y augmen o
dellos, y según pa esce es o lo ha causado habé sele pe e ido su gobe nación an al
20 Ibidem.
21 Véase su biog a ía en Sa abia Viejo, M.ª Jus ina: “P esencia i aliana en Nue a España y su
conexión se illana (1520-1575)”. En P esencia i aliana en Andalucía, siglos XIV-XVII, págs. 427-462.
Se illa, 1989, págs. 447-448.
22 Sa abia Viejo, Don Luis de Velasco, ..., págs. 204-206.
23 Fechada en México, el 20 de ab il de 1553. AGI, México, 168 y ep oducida po Robe
Rica d en “Un documen inédi su la si ua ion du Mexique au XVI siècle”. Miscelanea de es udos em
hon a de Da. Ca olina Michaëlis de Vasconcellos. Coimb a, 1930; ambién la incluye Paso y T oncoso
(Epis ola io ..., T. VI, n.º 348, págs. 156-161), pe o e óneamen e echada en 1552.
“REMEDIOS PARA LA NUEVA ESPAÑA”
Tomo LVIII, 2, 2001 423
coinciden es con los úl imos años del gobie no de don Luis de Velasco. Se
conc e aba en el añil —“que lo de es a ie a es mejo que lo mejo de
Be be ía”— y en el pas el o hie ba pas el —“ an bueno como el de Tolosa”
(Toulouse, en F ancia)— y conside aba que el acaso de ambos cul i os
en una p ime a e apa se había debido a la al a de mano de ob a especia-
lizada, en el caso del p ime o, y, como ya se ha indicado, a la mala ges-
ión de los asen is as del pas el, pese a que és os llega on a aslada des-
de F ancia pas elie s especializados pa a enseña a los indígenas las
écnicas del cul i o.34
—Desa ollo de o as uen es de iqueza, como plan a oli a es con el
in de ene abas o de acei e y jabón, sacando un bene icio ápido de cien
mil pesos anuales; p oduci ino “que se da ía muy bueno, po la di e si-
dad de emples y calidades de ie as que hay en es a Nue a España”; cul-
i a semillas pa a ab ica pos e io men e lino, algodón, uán, paño y seda,
aho ando con ese desa ollo ex il unas can idades impo an es, e incluso
omen a la especie ía y las d ogas medicinales, pa a lo cual eco daba los
asien os i mados en 1558 con don F ancisco de Mendoza, hijo del p ime
i ey no ohispano, con el in de ob ene en aquel e i o io pimien a, cane-
la, cla o, jengib e, sándalo y uiba bo y que, pese a su acaso, consiguie-
on buenas calidades “po que el jengib e ... se da an bien como en Cali-
cu , y el uiba bo lo mismo”.35 Ped o de Ledesma pa ecía no ene en
cuen a —o quizás desconocía— la oposición eal al desa ollo de es as
uen es de iqueza en el Nue o Mundo.
—La mejo a del es ado inancie o es o o aspec o de capi al impo -
ancia desa ollado po es e in o man e con la mayo ex ensión y de alle.
Inicialmen e se a a el p eocupan e ema de la saca de moneda, al que cul-
pa del es ado de debilidad y pa ón económico en que es á el i eina o,
“po que con ale la hechu a de la pla a lab ada en es a ie a a excesi o p ecio acae-
ce que e ende la pla a lab ada a peso de sola ella, y no habe quien la comp e ni
las demás alhajas de casa aunque se den a menos p ecio: ienen des a al a de mone-
da an os males que se ían la gos no sólo de esc ibi más aún de con a : odo es o cau-
sa la maldi a y abiosa hamb e de en ia dine os a España po la codicia del e o no,
y si en ello no se pone lími e no sólo es a ie a no se pueda sus en a mucho iempo,
mas España se nescesi a á de nescesidades ex emas ...”.
34 Véase Sa abia Viejo, M.ª J.: La g ana y el añil. Técnicas in ó eas en México y Amé ica
Cen al. Se illa, 1994, págs. 23-27.
35 Sa abia Viejo, M.ª J.: “Posibilidades de la especie ía mexicana en la economía mundial del
siglo XVI”. Andalucía y Amé ica en el siglo XVI. Ac as de las Segundas Jo nadas de Andalucía
y Amé ica, 2 Ts. Se illa, 1983, T. I, págs. 389-411.
M.ª JUSTINA SARABIA VIEJO
Anua io de Es udios Ame icanos
430
—La ca es ía de los p ecios, p o ocada po la dependencia espec o
de los p oduc os de la me ópoli, la unía a esa al a de moneda. Esa subida
hizo que el cos e de la ida se mul iplica a po es o po cua o en pocos
años, llegando a p o oca escasez, que, según Ledesma, aumen a ía “de
aquí adelan e ques a ie a se pueble en g an mane a”.36
Y pa a apoya esa au osu iciencia, alo aba la ie a mexicana como
“la más é il, de más baldíos y mejo es empo ales y más lab ado es que
hay en el mundo; y los indios muy dies os de lab a la ie a con bueyes
y a ados y o os ins umen os de hie o de que ellos ca ecían ...”. Con es a
a i mación, cla amen e excesi a pa a 1563, a aba de a ianza sus eco-
mendaciones, aunque la ealidad labo al que se conoce ue a muy dis in a
pa a la mayo ía de los indígenas a lo la go del siglo XVI.
P o undizaba aún más al a on a la posible acusación de que, si se
ebajaba el aslado de p oduc os desde la me ópoli a Nue a España, el
eal e a io su i ía las consecuencias, al baja los ing esos de las aduanas
y almoja i azgos, p incipales impues os inculados al á ico ul ama ino.
La espues a de Ledesma e a que, al aumen a la colonia sus p oducciones
p opias, ello edunda ía en una subida de los de echos co espondien es a
la Co ona, incluso po que esos p oduc os podían ende se a los “ einos
ex años”. Toda una mode na eo ía económico-mone a ia, que nada con-
segui ía an e la ue za del monopolio come cial indiano.
—La suspensión de u u os descub imien os y en adas la conside a-
ba una necesidad complemen a ia del pun o an e io po la sang ía mone-
a ia que implicaba, llegando a a gumen a que “no hay cabsa pa a que
ues a mages ad deje pe de lo ganado po i con an a cos a a busca lo
que no ha pe dido”. Ma izaba que si el ey que ía pobla , con e i in ie-
les o adqui i más iquezas, odo ello lo saca ía del p opio Vi eina o pues
no debía
“ a a a la Nue a España como si no la quisiese más de po uno, po que, si po disi-
pa la de moneda los me cade es cada año ienen a cesa las minas po no pode se
cos ea y po al a de escla os o ienen a al a los me ales como cada día acaece,
odo cesaba y no había cosa de que ues a mages ad pueda se de ella se ido”.
Con esa p o es a se o ecía una isión nega i a del u u o a co o pla-
zo, si no se omaban p on o las medidas necesa ias po pa e de Felipe II
y el Consejo de Indias.
36 Véase la ca a ci ada en AGI, México, 168.
“REMEDIOS PARA LA NUEVA ESPAÑA”
Tomo LVIII, 2, 2001 431
La ex ensa ca a concluía con un pá a o que hoy llama íamos de
incompa ibilidades pa a u u os gobe nan es de México, cuya epe ición
y pos e io inclusión en la Recopilación de Leyes de Los Reynos de Indias
de 1680, se ía una cla a mues a de su incumplimien o. En él se de allaban
las condiciones que debe ía euni :
“ El que hubie e de eni con iene sob e odo que sea desa aigado y despegado de
odas las cosas de acá, ec o y celoso del se icio de Dios y de ues a mages ad, apa -
ado de o pes ganancias y sinies as cobdicias, sin pin a de pa en esco ni cosa que se
le pa ezca, po que los que es án o p e enden pe manece , lo que a unos es á bien a
o os no les con iene como cue po de muchas cabezas de di e sos pa ece es que o -
zado ha de se una ciega con usión, pe o si no ha de se al, más ald ía que la cosa
se es u ie e como es á ...”.37
La ase inal ya mues a una cla a descon ianza en la aplicación de
las condiciones que p oponía Ped o de Ledesma y puede aplica se no sólo
al aspec o conc e o de los gobe nan es sino pa a la ecupe ación económi-
ca del Vi eina o imaginada po él a lo la go de la ca a.
F ancisco Gómez T iguillos de Sil a
De o igen ilus e, inculado a la casa del ey, ya que su abuelo Ruy
Gómez de Sil a ue ayo de la empe a iz Isabel, ocupó en México ca gos
elacionados con la Real Hacienda, lo que da a sus ca as un ono de mayo
especialización,38 que con as a con sus epe idas ci as de pe sonajes y
escenas bíblicas, en un es ilo li e a io “apoyado en igu as y pa ábolas”,
según lo de ine él mismo.
Mues a una p eocupación cons an e po depu a abusos, an o de
bu óc a as como de o as pe sonas ci iles y eligiosas, alegando siemp e su
obje i o de mejo a los ing esos del eal e a io con una se ie de cambios,
pe o ambién ap o echa pa a solici a al inal la concesión o la en a de uno
o a ios empleos públicos pa a sí mismo, lo que plan ea dudas sob e la
hon adez de sus es imonios aunque se decla e “desemba azado de cuida-
do y desnudo de bienes”.
Uno de las cues iones que le in e esaba e a la ealización ecuen e de
almonedas o subas as de p oduc os básicos como cacao, igo, maíz o opa,
37 Ibidem.
38 Ca as echadas en 1 y 15 de ma zo de 1567. Paso y T oncoso, Epis ola io ..., T. X, núme-
os 582 y 584, págs. 172-175 y 177-197.
M.ª JUSTINA SARABIA VIEJO
Anua io de Es udios Ame icanos
432
en las cuales, en ez de paga al con ado se pe mi ía ilegalmen e el iado,
e asando con ello la en ada de ese dine o en las cajas eales, a eces
du an e a ios años, mien as los o iciales eales, e incluso los oido es de
la Audiencia de México, se en iquecían en poco iempo. Su opinión e a que
si no había o o emedio, se legaliza a el pago a plazos y así nadie saca ía
bene icio pe sonal al pe mi i las dilaciones ilegales de esos cob os.
A con inuación inculaba el mismo ema de las almonedas con los i-
bu os, a gumen ando que o a medida con a esos abusos, y que además
mejo a ía el a o dado a los indígenas, e a manda que esos ibu os ue an
ca gados po és os sólo has a la ciudad, illa o minas de españoles más ce -
canas y allí se subas a an o endie an al menudeo, emi iendo luego los
alcaldes mayo es, los co egido es o sus enien es el pago a los o iciales
eales. Incluso comple aba su opinión con una c í ica a esas au o idades
locales esc ibiendo:
“... y ansi da á ues a mages ad en qué en ende a las ales jus icias pues lle an ues-
o eal sala io, po que hay muchos co egido es y enien es que lle an sala io y no
saben adónde es el ca go que les die on si no es cuando an a da esidencia, po que
los o nen a p o ee sin habe adminis ado en jus icia ninguna y no son pocos; ...”.39
T iguillos de Sil a ex endía sus denuncias a la pica esca de sec o es
cuali icados como los encomende os, a los que acusaba de queja se con i-
nuamen e po la bajada de sus ibu a ios y pedi o as ayudas, sin indica
que desde mediados del siglo XVI los p ecios habían enido una subida an
ue e que ellos seguían cob ando lo mismo y engañaban al Consejo de
Indias pa a segui i iendo con lujo.
Al con a io que el ela o F ancisco de Mo ales, o a cues ión que le
p eocupaba e a la disminución de la can idad de ie as ealengas en la
Nue a España, debido a que gen es como “un o icial ba be o, he e o, cal-
de e o y de o os o icios y homb es iles que no son lab ado es ...” habían
ob enido de los i eyes y oido es me cedes de es ancias y caballe ías de
ie a, que luego e endie on al con ado o pusie on a censo en cuan o u ie-
on la ca a aco dada, sacando con ello g andes bene icios. Po eso opina-
ba con du eza:
“... es una bu la bu lada lo que se ha hecho y se hace, qué cosa es es o que siendo
ues a la ie a y adqui ida con ues a eal hacienda y sus en ada con escuad ones
de gen e en los campos pa a enella en paz y en conco dia y con ues as jus icias,
39 Ca a de 15 de ma zo. Ibidem, pág. 183.
“REMEDIOS PARA LA NUEVA ESPAÑA”
Tomo LVIII, 2, 2001 433
adminis ando y con mucha cos a de ues a eal hacienda, ... que haya un desa ue o
y que es én odos an ciegos que no quie an a isa lo que con iene al p o de ues a
eal hacienda, sino que odos sean usu pado es y obado es de ues a majes ad, ...”.40
Como emedio mínimo p oponía que odos los p opie a ios de ie as
ue an obligados a empad ona se an es de paga sus impues os po esa
posesión, con lo cual la Co ona consegui ía algún bene icio de esas me -
cedes dadas en pe juicio de sus ie as y el que no lo cumplie a, se ía des-
poseido pa a que esos e enos se pasasen a gen e pob e y abajado a dis-
pues a a cul i a los.
De odos los in o man es es udiados, és e es el único que se e ie e a
las muje es y, po supues o, lo hace desde un en oque económico, al e a
las sol e as indígenas como posibles suje os ibu a ios, compa ándolas con
las de di e sas egiones de la me ópoli que, cuando se dedicaban al come -
cio o al abajo asala iado, pagaban impues os. Según T iguillos de Sil a, en
la Nue a España había en esas echas de la segunda mi ad del siglo XVI
has a “un millón y más” de muje es sol e as que podían ibu a , ya que con-
seguían g andes ganancias en los me cados, ac uando allí “con más ue za
y más a onilmen e”. Daba la ci a a paga de seis eales anuales, dis ibui-
dos a medio eal po mes, añadiendo que eso no supond ía pa a ellas una
ca ga excesi a ya que ganaban al menos de 15 a 30 pesos cada año.
Su a án casi obsesi o po aumen a las en as del e a io público le lle-
ó a ex ende la p opues a de inclui ambién en e los ibu a ios a los
“mozuelos de diez has a quince años”, a los que ci aba en más de cien mil,
alegando que con esas edades ya se alquilaban pa a se icios a ios, inclu-
yendo los ob ajes y su du o abajo, con lo que llegaban a gana de doce a
dieciseis eales al mes y un ibu o de medio eal mensual no se ía g a oso
pa a ellos. Queda cla o que, pa a es e in o man e lleno de inicia i as, ningu-
na pe sona de aza indígena que abaja a debía queda exen a de ibu a .
La pa e inal de la segunda ca a la dedicó al ema de la en a de o i-
cios, que empezaba a e se como una uen e o icial de ing esos. Desc ibe
T iguillos de Sil a que los p ocu ado es de la Real Audiencia de México ya
endían ilegalmen e su ca go desde hacía años. Po eso p oponía, sin nin-
guna duda, que ue a la Co ona la que o e ase pues os di e sos como p o-
cu ado , iel ejecu o y o os inculados a los Cabildos, esc ibanos del
c imen, jueces de di un os, e c., con el in de consegui ing esos ex ao di-
40 Ibidem, pág. 185. Obsé ese que en es e co o pá a o apa ece es eces ci ada la Real
Hacienda, como una cla a mues a de la p eocupación del co esponsal po el e a io público.
M.ª JUSTINA SARABIA VIEJO
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na ios. Como sabemos g acias a las publicaciones de F ancisco Tomás
y Valien e y o os,41 las en as se ían una ó mula usual desde esos años del
siglo XVI, sin que eso signi ique una a ención di ec a a es a suge encia del
unciona io de la Real Hacienda aquí comen ado.
Comen a io inal
Haciendo un ecuen o emá ico de es as misi as, se en a ios blo-
ques:
—El omen o económico.— Todos se p eocupan de aspec os elacio-
nados con el desa ollo de la ag icul u a especializada (plan as in ó eas,
ides, oli os, especias y plan as medicinales), la igilancia de la ganade ía
ex ensi a y suel a y sus dueños sin í ulo de p opiedad, el impulso de las
indus ias de i adas como la ab icación de ce eza y di e sas elas y, po
supues o, la mine ía de pla a, con los p oblemas de i ados de la amoneda-
ción como la salida excesi a de moneda con des ino a la me ópoli o la
necesidad de mezcla la con o os me ales pa a ob ene la Co ona un mayo
bene icio. Un ema que a an a ios con de alle es la ca es ía, inculada al
abas ecimien o y a las cues iones ibu a ias.
—Los p oblemas sociales.— Ambien ados en la cambian e ealidad
no ohispana de mediados del siglo XVI, se e ie en an o a los indígenas
como a los españoles. Los p ime os son is os con adic o iamen e, ya que
se de iende la conse ación de su o ganización p eco esiana (au o idades,
o mas de ida) en una epública sepa ada pe o, al mismo iempo, se les e
como abajado es en las minas y como suje os ibu a ios.
Respec o a los españoles, se ecogen: las ei indicaciones de con-
quis ado es y encomende os (aunque T iguillos de Sil a acuse a és os úl i-
mos de engaño); las di icul ades de i adas de la aplicación de las Leyes
Nue as y de las demandas pa a que se ealice de una ez el epa o gene-
al de la ie a en e ellos. El caballe o León Romano anuncia la ines abili-
dad social que a a supone la p ime a gene ación c iolla, oda ía adoles-
cen e en 1550.
—C í icas sob e los di e sos pode es.— Abundan las e e idas a las
au o idades locales como alcaldes mayo es, co egido es y sus enien es,
así como las que denuncian p oblemas elacionados con la adminis ación
41 Tomás y Valien e, F.: La en a de o icios en Indias (1492-1606). Mad id, 1972.
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Tomo LVIII, 2, 2001 435
de jus icia y el comienzo de las en as de o icios públicos pa a el bene icio
de la Real Hacienda. Va ios exp esan du as opiniones con a los miemb os
de las ó denes eligiosas, conside ando que manipulan a los indígenas
ap o echando su pode sob e ellos.
Es os co esponsales se mues an de acue do en de alla las condicio-
nes que debe euni un buen gobe nan e de aquel e i o io, al que la
Co ona end á que da la mayo au onomía posible, pe o ambién es común
a odos la alo ación de la ie a, pa a la que no aho an adje i os demos-
ando así su a aigo en ella, al mismo iempo que su idelidad al ey.
***
A a és de es os homb es pueden e se, po an o, las ensiones
y posibilidades que México o ecía a la is a, y a la pluma, de ellos. No
cabe duda de que sus ca as debie on apo a no icias de in e és a los gobe -
nan es me opoli anos, quizás como con apa ida de la con inua documen-
ación o icial que llegaba al Consejo de Indias, aunque sea imposible alo-
a los e ec os eales de sus a iadas c í icas y emedios.
M.ª JUSTINA SARABIA VIEJO
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