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Don Juan Lorenzo

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-¿^NJaCittdad maa alegré, £^ íue el ciaroi lu4iiate FebaiP sus sieros - áa desabeoíájat süí^lücet, ?lác ©upíd^ . alumbra con sus ttfl.xos.: ,yen sus dos :her^m^?? En UCiuded Maibella, S.eoea rico yestiín¿do. Puerto •Los.spUares;,; <1 «ctí* Cielo dd grL D^EeUpe Quinta, ^los P«f * Ryy^%pañi áquien ei Cielo -si gu;rder.ternidadys. largas en tranqui 3: paz, y? aumentos. -Aquí dio fi ^Macluyenda, E.^MCiud34^1yi^ :>aeraciados pies> .ijEsiardaydíd »pti^lgip» _i ;‘jesté encfotOí ^bcleso, «sta emulaei^'dFiora, , leraoel feectózo ,yespejo donde. «US Padres estaban t, xnirandQse nwy. atentosi ;Muchos\SeHiír*S!ila adoran, ..•y cnayorcne/ite unrUiaacebo, que ea esta Ciudad vivía. Uaniido P'ñ Juan Lorenzo, galán ,dwcteto »yyali¿nie. Don Francisro de, Uierello*: hombre ;de ¡niucb *bitrienda*'.? su Espoia Doña ?ls>< bel* r yel apeliiJo Ojiverot.j nd De este fe iz Maámonio o solo una hiia tubieron, yel nombre, yel apellido de >u Madre Je. pusieron. El Sol< le tenia envidia, ;. la una no dij|[o nisuos,. • ypor escusar que iiones, en su hrmosi imo Cielo el Sol ,yla Luaa esubaa,. faadaba de soche siendd un Lince de sílví^Ícoosi, un Argos desús yuna noche de Saojpiasi;^^ para alegrar is» du^!^^ ia quiso regpcgTr .^1, /^ coo músicas ,étnsf'rümefkte^' ydespués de b^ber cahta<fo muchos versos^ ysoieto^* puso sobre su ^Icpa des sííjgíis de terciopete» yuna lamina dorada, de ias dos s3 gas en médio, etn el hermoso portento ¿e-' ésia Seabra y ef r^srm pises.to r.^did^ Jí sos pli^tai «on UQ heraioso letrero escrito coa letras d^jo^o. qüe decia ea su*ctfl Viva el hertro‘0 prodigio,. Dc.aa lisibei Oivero^^. iaíi^ayradn de sa casa, ll.'oo df rabia .vvane o, “le' pisé por fa Pirro ya.^ Sicfistan Jix >ei^t : Hjg^ ushfdsefiil de uah>mbre,, 'i^ue íííd;iVÍi fio ha mue tj, qué. áhora voy dmatailo, no taid irá n.u< ho. tifUfo. £1 Sacristao res^odíó: mire que del G.to el su -ño podrí ser qee se le vu Iv3, Í»s f.e ri mas ni menos. lepé' V'Hsinandc 1un pc?t go rtspcrció de de al identro ^ji' Juan Lorenzo ,que estaba ‘^oo_ ycop recelo: vaya usted por la otra puerta, >í' y»'«o presto, «. AV^.énáé'se'’-d‘’sv «i •alio ála cst’e ligero, yasi que víó isu contrarié a_ ••r i«fe* .r ^ jr jximK viw «9U flü^s*ta áqukn adom,;^^ le rr^bubeeir l.to/ r la Dydad .#-^iea venero,; ;;qtiedpíira:deeÍA ‘Jetué r» ymuer aquaotos traydbiKS tuvferea atrevimiento^ -- n áborrar, Oá- (guitas algo : «e lo que £qai qBf da puerto, ymas eb'xo -5U t; cuedice :Den Jueo torearé echa f>eba def-L# vid i'' áel ijUe quitaré .erie fiííjzo. ' yaiqtíe atrevídoí<;í)isieí« CGü traducir sús intentos. Amaneoié al oiroíí diaí cf:j ^no tuvo farg^ri^ nn lieméo^ ^ '. con que' miblaroépor é , ;que fue permisíoo det Cielo,, yquitaedole las armas, -se éntróeo la Victoria-presto». -Luego vioo ila J:sticia, ; yásn P<;dre lo prendieron, 'yéV Padre de se querida también Guardas le pusieroa» cAmaneeté ei> claró día daodo l«r al Emísf. rio. .-.-r-'r- «<auuo MI® iii £,imsr. rio, yviendoaque.ííís ^kiremOzc ff^quaedo es^ta? discreta riña ©tro ,amante prcfe^diei/ierí.s£3^í<o„;g papel, yti r. te rola *reñ-rO; .-y ásu atnánte le escribid bamado Don Juda lUoiiardé éstos renglo. es di-creios, 2.! ^iált:ro,- rdi ieiwo: Señor Don Juan, jura que le hu de «idtar, yprevi iendo aa coleto, una espada de la* ancha», yuo trabuco naranjero, éeso de tas oricIcBee, dttecihiaado, ysobervú» éstimo mucho el arresto, que h<>beiv hecho valeroso i^or mi ,sin yo ro recerlo, mas no d^xo de ser. tirio por estar mi Padre preso; ÚSüt lu cata por earcei„ Utm tí tifoe Güsrdss puestos, í]ue ánJ casa ia registran cctno u; os Aduaneros^ ytor eso no he podido pasar di-^frízada ávtros, «r ypues ^ue op putde ser, /o que os supiieo, yos ruego, que ao salgáis de Sagrado, hasta que pase mas tiempe»^ Al 08 imbio. Señor, en ese papel envueltos esos quatro anilíos dé oro, que va.’drán hasta cien peso?, mientras se scmptoen ccsss, para cae os valgáis de eilcs, 1^ que yo e‘toy firme, yconstante »cumpHr -vuestros deseos, yÁvutítra cisposicien CDQ todo encareiúriento. ^»o ,bi ficj .vuestias manes, DcHk babel Qivtres, v.iiestra mas humilde Esclava Marbeila veinte de Entro. Con reste cerro el vil kte, 'yse lo cr6 áun Escudera, el qual -fije muy di.iger te sin detenerse aJí Convento, LZpropia manoc: ^Jeyóto Imgo ai momento, yviendo lo que contiene, muy alegre ,ymuy conteatOi asi que llegó la noche, con cuydado ,ycon si'encio se despidió de los Padres, y>;se saHó-detConveEto, yá“^la Caílfe die su Dama, sin parar se fiie derecho. Llegó donde están os (uardas, yIfs dixo tCavallerós, ai está esa colacio'^, mírea que es na du<re bueno, ydisparando un tr baco, ^derribó los tres primeros^ '* luego sacando la Espada, hko tal estrago ea el.os. que de catorce que había, los cinco los drxó muertoí, yotros cinco mal ,he¡idos' que con ios demár boyeron. Abrió la niña el balcón, Y?e hbóáDon Juan Lorenzo. TíO feíicisimas noches, hermosisiíDo Lucero, quien mas te estima ,yadora aqui esta átus plantas puesto. Le respondió ja Señora: Dics le guarde Cvallero, <ué ruido ha sido este, qer gran cuidado me ha puesto» Oh*-n hecho aigan agravie? Yel res pendió ;heiffiO'cdUí ño el ruido ,que tqui ha havida no ha. sido nada por cierto. Msñ-na por la niíñáDa se sabrá ea amroeelendo. Solo te pido bkn aic, per bailatme ec tan gran riefgOj que roe concedáis licencia p' rs salir de este Pueblo, que lo mas presto que pmda vo Vi ié,- Señora veres, pues solo üfgo ásentir, que de tu vista roe ausente; Yal decir quédate áD<os, Den Francisco de Uterelo, su Padre *llegó ,yle oixo; Con quién hablas? vive eí Cielq cue por fcl bsicon te arroje. Yella resprndió diciecido; Me ^on écarfo<^a meóte, . ypregute áuñ Guarda de eso9, ceé ruido ha sido este ? Yme re&pordió muy necio: Mañana por la maiana se sabrá eo aroaneciéndo. Con esta razón el Padre se ttttjp’ó ,ycerró al isoiñento e! balcón ,ydi ,yso hijj allá dei tro se metieron, yDon Juan Lorenao fus de allí á1* deuio, dorde tenia un caballo tan ligero como el viento. Monto en él ,y^ Ves uo Mesón de aluel Pueb.o eocontfó tres ji<luetonp. de los qne andsn porei mando campando par sa resp to. Yestando en conversación tin día eoo uno de ellos, «mp^zatoo Átratar de os valerosos h^«^bos del Roapo Francisco EstevaB, yDon Agusti» Florencio, de Diego Ruiz ,yde Frías, yDoa Pedro de Í>on Juan respondió enfadado, yle dixo :Calle el necio, bien se conoce que no conoció áDon J aquel que mató en ^arbella á^los Guardas, yal Píatele, ypara que lo conozca Vsus compañeros, dixo ,ysacando un rejos, allí se lo dixb muerto. Alborotóse el .Mesón, ylos otros dos saliere*, yqa?ríendo aote ponerse, éandubo mas ligero, pues con el rejan i. le echó el redaño en el suelo, yechiodove sobre el otro, lo ceg ópor los cabellos, yiía cocina arrastrando lo llevó por el pescuero de usa escarpia lo QU" estaba puesta al humero, yporque allí no penara, le dio un trabucazo fiero. Fue ,ypaR® *1“^ debía, yle. dixo al Mesonero: Si viaiere la Justicia, . diga .que Don Juan Lioreos# quitó con estas .tres muertes tres vagamundos de eomedio, ymonundoeasa Cab^uo partió mas recio que u>trueno» De OB huelo pasó áGranátUv ádonde lo dexiremos;. ‘ que en otra segunda parte >^ •fiailizíf arrestos promete JnsífFraocisco jí los cutiosox discreto!. t FIN On Imncta-. En Coráoba, en la Imprenta *t*»' de Remos ^Coria, Plazuela de las Canas, ^ SEGUNDA PARTE. APenas Don Juan Lorenzo, jterrona caydado pre«s«, seapar’ó ¿«añores laios,.^ porqae 70 soy forastero^ d&j baicoa dtso querida, yde Cordela ihe venido q^uando ia Juti-nviao, coléricos^ yeoo|ados virado lo qoe ba sucedido, vaa recogirado ios muertos cao estiru ado, fcotí ruido^ fdDon Francisco Utereio, yáíps cercanos vecíaos áia 'Cárcel los Uevaroa, porqué no habían salido ádefender álos Guardas; cosa es que pasma ei juicio, querer que uq kombre ensu cata coa su muger ,ysus hijos, cío iterveocioo coa nadie, salga ácobrar enemigos! Esta es virtud ,que flo es causa yQo merece castigo. Dexemos «o este estado los presos ya referidos, yvamos áque eo Granada, para no Si tcooocído andaba Den Juan Loreazo disfrezado dd vestido: Yun día eo í* Psaza nueva, le partei© ,que un Ministro quería reconocedo; pero Don Juan Ío haeuteodiio que con gran cuydado estaba, yporque supo de fixo, qu? a’gunas requisitorias contra éhabiao esetico, ant sque le echara mano, á¿' se llegó, yle üix'»: . señor, aunque usted perdone, en Ganada usted es Ministro? P;jr qu *lo pregunta usted? (-i Mi listro ha respondido ) YOoi Jaaa ie replico; 4c<Atkt ciaqúeata pesos, que me debe aquí un Amiga; yparece que; ei aquel, :volvió la cara él Mtaisiro, ' yeutoaces con uu puñal el tmrazoa le ha partido, el qual sin decir J-'siis, ai tse quedo teaoiio, Vcomo quiea nadaba hecha, metió ea la bayna el cwcbiiii^ yse fae paso eutre paso, yaadie nada le dixo porqae estaba ea ia Ciudaé el Miuistro mal querido. Fué dtu posada ,ytotné el Ccibiilo, yse ha saudó de Granada .yse pasó áGuadix doade aid viao un hornbre cruel que aadaba Co4travaadlsta al camiao, haciendo mil travesuras, 1lamido Don Juan del Píue, .que era natural de Cádiz, hijo de Padrts 00 ricos, el qual pregonado estaba por sus causas ,ydelitos. Le cobró amtstid estrecha, pqr habar, reconocido, que Dan Juaa L'orenzo era hombre de valor ,ybrío. El dicho Pi 30 tfdia un criado Vízcayno, muy valiente por la espada, ypor no sé que motivos el amo mató al criado sangrientamante de un tiro. Habló con Dan Jian Loren::*, ypor inerced ie fea pedido, que que fuese sa eoiópañeró, yen fia aeéptó ~el partido. Salieron deGuadix -juntes, coa C0(. tentó ,yrigacijo^ yantes qóe áBiza Uegaí'ait,¡'i:3 4prenderlos tr.a saUdo >:. diez Soldados, á«^abaWa., yocho. Guardas del Arbitrio^ arrestados, yempeñados, con el orden Vfpermiso^ de no -voiverie sin ellos^ c que fuesen iiDuertos ó-vivos. . Se adel^nt3rQo los GuardaSi^ por íiíue4eo;descub£Ír;os, yá la cayda ,ócen fa de-la a>cua>bradjO de uajúsca- 'vinieron -á dan cqa ellos: ¿. .i. ála pasada, de un^ Rio, í'í pero los dos camaradas, . . armados yaperctbi^os, asi que los divisaron levantaron los. gad los, . ysin hablarles palabra, con los dos primeros tiros ? quat/o Guardas derrib^rony. ^ ylos otros atare idos, dispararon sin acieíto;. idjs el atrevido Pino, ero ia muerte de ctro.Guafda, enrr-r ió .el raor ro de tinco. Yer icaces Don jfuío Lorenza scbeibio ,ytcfu.ti iíOi metió espuelas ai Caballo, yeo medio dr-sha cogidex, ycon la Espada enla mano, conio jin, Len mal herido, dentro, de muy poce ti mpó les dio mortjJ finiquito á«os tres que ha vJan quedado, yaljn^do de Vaidobitios, le dió diez yseis heiidas áel que fue mas rtrevido, de'garreíó los Caballos, yescaparon áiCl,. proviso, como dos «xhalÁCiones, tafos 'cfesbaci los. Aíudieroa los Soldados, yhviendo llfg -do áel sitio, todos quedaren pasmadrs cfíiíe:l estrago que ban vi to. Y^rerriendo átodas partes, rio hí Ha -do rastro ni indicio* áles muertos en un cxrro los llevaron ppr avi'C, Cc U^^ando átedes espante; pero los dos contenidos, no parafon. hasta Murcia, sin sec de nadie stotklcs, yal pasar por una calle* reparó Don Juan det fino,, yviendo, eo u.a ventana lel mas beiir^o prodigio, :que Iqs pincele» de Apelea retraitaron discursivos, ^ la mg'or Dcydad. áquiea compuso versos Viri^üo, la Pocris mas cekbcada^ cue .f vort cid Cupido* De tubieron ¡os Caballes, ycon corteses estilos Don Juan del Pino le habló, yde esta suerte le dixo; Dios te guarde ,ser&fi , óque difhosOs que him sido, mis OJOS pues han logrado Vertió pertg-^ino hechizol Mándame, Stñora mia, que yo te sirva rendido, que por servirte, StSi ra, pond'i mi vida tn{el’gíQ»^ Critica le hxbó la Doma ydixo tel faVor e^tíroo. Cavaliero ,de que Patria es usted tan eoten.'ido? YPino le respondió. COD un engaño fingido: Ye ,Señora ,soy M«rqu^s, para servirte bien mió, en la Ciud^'d de Stvi-ia, yahora áMurcia he venido áun pfeyto de un Mayor 2j?o nñ ncmbre es Don Juandei Pino Respondió coa bizarría aquel hernaoso pro«iigio: Mi nombre es Doña Leonarda, áU'tídes para servir'os, y€librado por ckito, el buen rto que be tenido» Para mañana en la noche, si son ustedes servidos, áeso de Tas once ymedía los rguardo en este sitio» Con esto se despidieron, yásu pesada se han idor ypor abreviar razones me paso i¡o mas sucinto: ydigo de que Don Juan con el titulo fingido de Marqcés, ycon su mafia áesta Dama ha persuadido áque se fuese cen él, ypara esto le hizo, ^ue le quítase ásus Padres muchas joyas ,yvertidos. La sacó eo fio ,de su casa, yse la llevó consigo en un ligero Caballo, que de Bóreas era hijo» AToledo se pasaron , donde dos meses cumplidos: estuvo ,basta que ur< dia la Dama enfadada dixr: Quando vamos áStvi ía, á. aquel Palacio tan rico*, veremos esas carrozas, yesos criados que has dicto, yárecibir de la Iglesia los Esponsales Divinos. Mas é‘ cea fuertes porvidas, matarla cuiso atrevido, le tstorvó Don uen Lcreczo que hiciera tal desatií O. yáel otro dia marcharon, yantes de llegar al Viso, hegiron áhacer posada ála Qiinta del 'Retiro del Conde de Ma: znares, donde estab-n detaúdo» un Cavallero, ysu Esposa, que pasaban de camino, que ibón ácasar una hija áel Lugar de) Entredicho. Era pues la Señorita, mas hermosa que un Armiño, mas bella ,que una azucena, yasi que Pino la vido en sus tisanos conceptos, ycon ííif.me designio de rebarstía ásus Padres, st bel vio, cruel ,yaltivo hóbló con el Cavallero, diciendole :Señor mió, ponga usted áesa belleza el roas costoso vesirdo, que tuviese porque es fuerza, Que la be de llevar conmigo. Quedó el Cavallero absorto con las r? zi nes que ha oitío, yle pid'ó por la Virgen, ysu Sar tbimo Hijo, no execute ta! nrjaidgd: El le respondió ;Por Chrbto, que si DO haces ¡o que mande, rirguno ha de quedar vivo. Mientras prtvinoe! Caballo, Den Juan Lorenzo le dixo áel Cavallero, Sí ñor, no se meestre usted ífligido," que yo me veié con é , yáno hacer lo que es dtvfdo, roas ptdazos lo he de hacer, que el claro Sol tiene giros: mentaron en los Caballos, yeJ cruel Don Juan del Piro se díXÓ' áDeña Lccnarda, sin hacer de ella jwiiio, perdida en aquel dcsierío, hechos sus cjos des jíos. D< nJu nLoiCí zo en sus brazos ha tomado cou cariño la ía hij jdel Cávallero, ta sn rocío !a ha subido, qoedando todos llorando. £o na al campo han salido, asi que se desviaroo como co ade dos tiros de piííola «e paró, 3?áPino le dlxo; Amigo, ios dos aquí estamos solos, loque teciio, ysuplico es ,que áe?t3 noble Doncella no se le agravie .que es dig >o, «|us he empeñado mi pa’abra, yla he de cumplir preciso^ Mas Pioo le responió; Es primero el gusto míe, que todas quaotas palabras hayan dado los nacidos. Apecas lo pronunció, quando con un fuerte tiro lo derribó del Caballo, yporque oo quede vivo, con ,e! canon del trabuso, saltar los sesos le hizo: Yvolviéndose ála (^.ointa, áel Cavaiiero le ha dicho: Señor ,ai está ese Angel, que en nada se le ha ofendido; ya aquel traidor queda muerto. quemi co«?afl*i*o hs sWó, Lo agrideció el Cavahero, yen señal de agnd ícido, áel ,yáDñi aarda, los amparo muy bf:igi©. Se los llevé en su eompñs, yhabiéndole r.f< rido por el catníao su ht torí?,. las fa ida? ha suspendido, ypaó áhábiar a! Ry desta íi.*royc3 aecio» que Yhecho el ir.fjrnie de todo, €l perdoa le ha ooreedido: que ss pasee ^r su Patria, sin ser de oadi ofendido. ysexase eco <u Dama, sin que le sea ámoedido. l^e acompañé el Cavatlero, hasta que áMafli:;lia haa iá<v yse ca.só muy gu toso, yle sirvió de Padrino. Tarsbieu Doña Leonardo Religiosa se ha metido, luego se ca dcon sa hija coa contento ,yregocijo. Yaqui dio fii esta historia, yahora J«tf Fraacisco, álos oyentes suplica, perdonen el corto estile. FIN. Con Lleenciai En Córdoba, en la Imprenta de D, Luis de Momos yCoria, Plazuela de las Cmas*