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Semblanza del Dr. García Díaz: un paseo por su biblioteca

Morales Padrón, Francisco

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SEMBLANZA DEL DR. GARCÍA DÍAZ: UN PASEO POR SU BIBLIOTECA Po FRANCISCO MORALES PADRÓN Pa a mí ue algo mas que un amigo.Cuando en 1988 publiqué Guía sen imen al de Se illa Ja dediqué a " Chano Ga - cía Díaz , ma s que amigo". E a el colega uni e si a io y académico, e a el médico, e a el conseje o, e a el ejemplo. Nos unió una amis ad la ga, p o unda e in a iable, al como el alo- ó la elación suya con Flo en ino Pé ez-Embid , o o amigo inol idable. No oy a expone su cu iculum, de odos conocido, es- pecialmen e en su ace a p o esional de la Medicina co no ci ujano y docen e. Gozó de p es igio y ue un maes o. Hizo escuela en la que igu an nomb es sob esalien es. Fue un maes- o b illan e y elegan e, escla o de las o mas pues cuidaba de si mismo como cuidaba de la p osa de sus esc i os y de la o a o ia de sus dise aciones. Manos elegan es, exp esi as, dies- as pa a maneja el bis u í y pa a acen ua o co n o ma sus palab as. El esc ibió que exis ían es ipos de maes os: Jo s peo es, los que no enseñan nada ; los medianos, que enseñan lo que elJos saben; y los que enseñan los modos de ap ende . Pe enecía a los úl imos. He dicho que no oy a en e ene me con su cu ículum , sabido y que esul a ía impe sonal. Además , me esis o a ence- a le en el ma co de media docena de cali ica i os. Po lo an o no oy ampoco a a a de Ga cía Diaz co ade, p egone o o 160 FRANCISCO MORALES PADRÓN he mano del Valle; ni de su condición de humanis a. académico de Medicina y Buenas Le as; ni de sus ejecu o ias como enamo- ado de Se illa; ni de su a ición al can o g ego iano y el can e jondo. Voy, simplemen e, a ela a unas i encias ín imas que , al ez, insis an en ma ices conocidos de su pe sonalidad, pe o que i idas po mí cob an el alo de lo di ec amen e es imonial. A base de ellas hubie a que ido esboza una desc ipción con pe s- pec i a, en ocándolo desde un ángulo o iginal, imp e is o , con mi ada p o unda en un in en o de mos a aspec os e có ndi os del amigo. Algo simila a lo que hizo Juan Ramón Jiménez en los e a os de E. paii.oles de es mundos. Según Rica do Gullón, Juan Ramón, apa e de e la ealidad. descub e su sen ido en elación con lo exis en e as de ella inaccesible a los ojos del espec ado . Ta ea imposible pa a mi; p ime o, po no posee las acul ades del poe a de Mogue , y, segundo . po que la idiosinc acia de nues o amigo o ece ace as inaccesibl es o inabo dables, incluso pa a el mas allegado. Me limi a é, como he anunciado, a elaciona unas expe ien- cias inculadas con su biblio eca. en la que soñó celeb a euniones acompañado de sus colegas y discípulos. Cons i uyó aquel espacio ín imo de su mo ada, con enido y con inen e. una p ueba de sus sueños, p oyec os e ilusiones y una imagen de su cadc e . Lo que oy a con a sucedió en días de calo . Su casa de la calle C uces en el ba io de San a C uz, es aba acía. Quedaban es os de cosas desechadas. una ba a médica colgada en un pica- po e, soledad y silencio. Pe manecían sin oca un gabine e albe gue de una comple a colección musical. y la biblio eca. Yo es aba allí a pe ición de la esposa pa a clasi ica el con enido de la biblio eca. La ausencia de ida en o no, el silencio en ol en e me sob ecogían y mi an asía se dispa aba. El manejo de cada olumen me dis a jo y me pe mi ió comp oba que se a aba de un ico ma e ial bibliog á ico debidamen e o denado po su due- ño. Incluso, había un iche o. Den o de las nobles y bellamen e alladas made as de la lib e ía se disponían los lib os. Allí se o ecían po ma e ias las ob as o los au o es compañe os ieles de mi amigo. Ido él, allí pe manecían hué anos de su a ención, cu iosidad y mimo. SEMBLANZA DEL DR. GARCÍA DÍAZ: UN PASEO POR SU BIBLIOTECA 161 P ime o enían los lib os y e is as sob e Medicina , espe- cialmen e de Ci ujía. Seguían dos cu iosas po he e ogéneas ma e ias ep esen adas po un co o núme o de í ulos. T a aban ellos de Ja dine ía, y de la Mue e. El in e és po la ja dine ía no sé si con aba con sus ances- os campe os, pe o obedecía al ja dín de su mansión en el ba io de San a C uz, en el que hizo c ece una he mosa osaleda de donde se nu ía el pe enne búca o que en su mesa acogía a una osa ama illa. Le gus aba las osas ama illas, como a Juan Ramón como a Miguel Angel As u ias. En cuan o a la Mue e c eo que desde un inicial y es udian- il ensayo que p esen ó a un concu so y que i uló El médico an e la mue e. c eo, digo, que ue una pe enne p eocupación en su condición de c eyen e, de si mple mo al. y como médico que puede gana le mas de una ba alla a la mue e que, sin emba go, acaba imponiendo " odas sus demandas". No me so p endió opeza me con aquel lo e de lib os que a aban del homb e en e a la mue e, la ida después de la mue e, la ho a de la mue e, la ida después de la ida ... po que el a cano del mas allá es algo p esen e en el homb e, mas en un médico de p o undas con icciones c is ianas-. P osiguiendo en el lado de echo de la lib e ía, encon ába- mos una selec a ep esen ación de ob as sob e Se illa. Con inuaban dos bloques de lib os, en el p ime o de los cuales en aba la li e a- u a de icción ex anje a y española. Había mas de una colección edi ada po dis in as edi o iales. Se habían eunido los clásicos in e nacionales y nacionales, sin que al asen los au o es con em- po áneos se illanos. Me en e u e sob emane a examinando unas excepcionales e siones acsimila es, p opias de biblió ilos, en e las que ecue do Pla e o y yo en g an o ma o y a ias ediciones de la Biblio eca Apos ólica Va icana (Lib o de Ho a s, O icio de la Vi gen). Los gus os y endencias li e a ias de Sebas ián Ga cía Díaz quedaban e lejadas en aque ll as decenas y decenas de í ulos, así como su sensibilidad es é ica an e la bella edición de ob as que nos en iquecen no sólo po su con enido sino po su aspec o ex e no. Seguía la segunda se ie de lib os que nos p odujo una ines- pe ada so p esa pues lo in eg aban un ap eciable conjun o de monog a ías sob e la segunda gue a mundial y sus pe sonajes. El FRANCISCO MORALES PADRÓN - - -- - --- esponsable de aquella abundan e bibliog a ía sob e al con lag a- ción demos aba se un homb e de su iempo, al que no le e a ajena la p oblemá ica mundial. Al inal, a ás, se di isaban un esillo y una ep c-ducción de su cabeza en b once. Reg esando po el lado izquie do, de e o - no ya hacia la salida se si uaban los olúmenes que ep esen aban el géne o poé ico, al que an a icionado e a nues o amigo y donde no al aba comple a la Colección Adonais jun o a los poe as p e e- idos suyos: Juan Ramón, Cemuda, León Felipe, Miguel He nández Aleixand e, Salinas, Tago e, Luis Rosales ... e c. En un a chi ado se disponían ichas con ex os en p osa o e so que solía in e cala en sus con e encias. Hojeando s us dos lib os Esc i os en Se illa y Sabe pa a se i (l e ma de su ex lib is) podemos cons a a la inclusión de e sos debidos a J.Ma. Requena, Ma. de los Reyes Fuen es, A. Machado, J.Hie o, Foxá, Sal ado Esp iús, San Juan de la C uz, J.M. Val e de, Ne uda, J uana Iba - bu u, e c. En el es e o en cues ión con en anas abie as al ja dín y con inuando hacia la salida hallábamos dicciona ios enciclopédi- cos, ob as de ipo gene al, sob e a e, sob e his o ia, sob e geog a ía, e c. Po úl imo, se alineaban lib os de asun os eligio sos , qu e ue on donados al con en o de San a Paula, al que es aba muy inculado, mien as que los P egones de la Semana San a Se illana . en sus p ime as ediciones, los deposi amos en Ja Biblio eca de la Real Academia Se illana de Buenas Le as pa a que al menos en ella queda a una le e huella de quien ue a su Vicedi ec o . Todos los lib os que aca icia on las manos de su dueño habían pasado ambién po las mías. En ambas ocasiones ue on si n duda una en ación. Lo es odo lib o que adqui imos y ag ua da su lec u a Cen ena es de en aciones se ecos aban calladas e insi- nuan es en los anaqueles de aquella biblio eca. Yo había sido au o izado po la iuda de mi colega pa a escoge lo que es imase de in e és pe sonal.Fue una pe u bado a me ced po que casi odo me in e esaba. Hubo, sin emba go , es í ulos, leídos en mi ju en - ud, que acapa a on mi codicia in elec ual: Pla e o y yo , El dolo en la i da y en el a e y La o ación de Alexis Ca el. Acusaban un epe ido o asiduo manejo po pa e de qu ien ue a su p opie a- io. No esul aba a en u ado supone que sob e sus pági na s se había dejado sen i el in e és de un lec o , sob e odo en la s de SEMBLANZA DEL DR . GARCÍA DÍAZ: UN PASEO POR SU BIBLIOTECA 163 Pla e o y yo, edición de Losada, año 1942. Del año siguien e y publicado en Mad id e a El dolo en la ida y en el a e po Leopoldo Cm1ejoso. Finalmen e, La o ación,con ca ego ía de opús- culo, esc i o po el au o de La incógni a del homb e cuyo inquie an e con enido siemp e nos a ajo desde los años del Bachi- lle a o. De es os lib os . uno me ha acompañado siemp e, Pla e o y yo. Con el bu i o mogue eño he o ado (quie o deci que he soña- do) po Jos caminos de Mogue , Palos, La Rábida ( e e encia ineludible en una biog a ía del D . Ga cía Díaz), y Pun a Umb ía. Con Pla e o y en es os paisajes me he sen ido pan eís a y he hecho mío lo que esc ibe el D . Ca el " ... donde mejo se puede halla a Dios es en con ac o con la na u aleza en el campo, en las 111011 a - íias en los bosques o en la soledad de I a habi ación. " O en el ecogimien o de la biblio eca de Chano Ga cía Díaz, acompañado únicamen e po el silencio, mi an asía, y los miles de pe sonajes eales o ic icios , habi ado es de los olúmenes que me mi aban y que yo mi aba sin media palab a alguna. Son muchas las eces en que odeados po nues os lib os pe manecemos mudos. ine es , desechando la lec u a y alimen án- donos con la isión de los omos que aunque nos dan las espaldas y pese a nues o apa en e desin e és, se es án o eciendo desp endi- damen e. En la penumb a y sosiego de la biblio eca, que mi imaginación ans o mó en san ua io, en é en una ensión de espí- i u ípico de lo que Alexis Ca el conside a o ación, "una queja, un g i o de angus ia . una llamada de soco o, una ele ación del alma, has a Dios o como un ac o de amo y de ado ación pa a con Aquel a quien se debe es e p odigio que se llama ida". Esa ida a la que él dedicó la suya. No ecue do cuando leí po p ime a y única ez El dolo en lo ida y en el a e. Conse aba, conse o, nume osas ano aciones que hice de su con enido. Debí ealiza su lec u a en Jos p ime os cu sos de la ca e a, década de los 40, Quise elee lo pos e io men- e y no pude. Me in e esaba co eja mis ano aciones sob e el alo y signi i cado de la en e medad en la c eación a ís ica. Cuando no lo espe aba, ni me u gía su encuen o, lo encon é en la biblio eca del D . Ga cía Díaz. Así , pasados los años, me eencon aba, g a- cias a aquel lib o, con Moza . Chopin, Bécque . Te esi a de Lisieux, 164 FRANCISCO MORALES PADRÓN Luis Gonzaga, Leopa di, San F ancisco de Asís, y o os se es a ec- ados de una pa ología de e minan e en su ob a c eado a. Y con ellos la ube culosis y la mue e. La mue e, endiendo siemp e su celada. El ema, el de la mue e, luga común de la poesía 11ni e - sa l, ue el p ime o al cual se ace có nues o amigo como au o de un ensayo que i uló El médico an e la mue e y que ya ci amos. El í ulo o ece eminiscencias con el de L eo poldo Co ejoso, pe o lo expues o es di símil; sin emba go a no so os nos in e esaba po el p o agonismo de la mue e, p esen e en los ensayos, en las con e- encias y en las p eocupaciones de Ga cía Diaz. Ya en su p ime izo ensayo con esaba. "Y yo, desde que empecé a ene con ac o con la humanidad que su e, he pensado muchas eces con ca iño y a licción en la mue e , que hacía su gua dia pe manen e en las sa la s p opicias del hospi al". Si como dice Cemuda la le c u a de un lib o debe se una e elación ma a illosa , as de la cual q ui en lo leyó ya no es el mismo, o lo es mas de como an es lo e a, noso os, en e ec o, después de lee es as ob as acusamos su imp on a. ¿Le sucedió lo mismo a Chano Ga cía Diaz? ¿Quién de e minó, pasados an os años, casi medio siglo, mi eencuen o con ellas? Pensa lo me con u ba. Es os lib os de mi amigo, aho a ambién míos, han ac ecen ado su mensaje. Un ex o de His o ia si e undamen almen e pa a hace p e- sen e el pasado. Es os lib os sin se los de His o ia, sin emba go, con so lo su con emplación, me ac ualizan un p e é i o y además me e oc an la memo ia del se que ido. G aci as a ellos con e so con sus au o es, con e so con los pe sonajes que eco en sus pági- nas y con e so con el amigo que ya no es á y, que sigue compa iendo su posesión conmigo.