scieee Open visual document viewer

La rentabilidad del terror: el caso vasco

Savater, Fernando

Full text

L A auca ia. Año 6, Nº 11 P ime semes e de 2004 La en abilidad del e o : el caso asco Fe nando Sa a e | Uni e sidad Complu ense La domes icación es el p oceso median e el cual las especies dep edado as han conseguido que las especies p esa aca en su olun ad dócilmen e (Michael Swanwick, A apados en la p ehis o ia) a in imidación ha sido un p ocedimien o de con ol polí ico a lo la go de oda la his o ia humana. Pa a in lui sob e los colec i os sociales, quien aspi e al pode debe p ome e a los indi iduos lo que ape ecen o amenaza les con lo que emen. El p ime mé odo p esen a dos p oblemas básicos: uno, que den o de los deseos hay una no able di e sidad en cuan o se a más allá de las necesidades elemen ales de alimen o, cobijo y segu idad (y pese a que la mayo ía de las pe sonas suele encap icha se de lo que e que e a o os, según un mecanismo de mímesis oli i a señalado en p ime luga po Spinoza y es udiado luego po René Gi a d); dos, que incluso los más c édulos descon ían de que las au o idades sean capaces de sa is ace las ape encias mul i udina ias sin se ias con apa idas... o de que ayan a segui in en ándolo pasado el pe iodo elec o al. Es as objeciones no en o pecen, po el con a io, el segundo p ocedimien o o sea el basado en inspi a miedo. En el campo de lo e o í ico eina una con o able unanimidad. Todos los emo es humanos se educen undamen almen e a uno, el de la mue e. Los su imien os y la al a de libe ades ala man en mayo o meno g ado, pe o la p i ación de la ida conci a acue do en el uni e sal escalo ío. Quien se hace dueño e osímil de la adminis ación de la mue e consegui á así la obediencia más o menos enuen e de la mayo ía de la población. Pe o además es e ipo de amenaza esul a especialmen e c eíble: se duda de la e icacia o de la buena olun ad del bene ac o pe o a a ez de la capacidad ejecu i a del asesino. Cuando se iene la ue za, es mucho más ácil liquida al p ójimo que ga an iza su con en o... El i ano y el e o is a hablan un lenguaje que odos comp enden: diezma , es deci ejecu a a uno de cada diez, signi ica en odas las lengua some e a nue e. En conc e o el e o ismo es un enómeno de la sociedad de masas, como los campos de ex e minio. A aca p e e en emen e a los miemb os de la "muchedumb e soli a ia" de Riesmann, a cualquie a de los que se a anan y di uminan en las u inas del g an ho migue o. Aye buscaba an e odo acaba con los g andes p ebos es, con los dueños del pode y de la iqueza, como pa a demos a a los amos del mundo que po al a que sea su posición siemp e es án al alcance de alguien desespe ado po la ausencia eal o supues a de jus icia: un engado eme a io de la igualdad humana conculcada. Aunque no al an hoy ampoco los magnicidas, en gene al la moda de los a en ados p e ie e la can idad a la calidad. A las democ acias consumis as, en las que odo el mundo iene o o y la opinión pública es el pa ido polí ico mayo i a io, se las amed en a mejo golpeando a ciegas en supe me cados, disco ecas o ascacielos de o icinas. La gen e no culpa a la au o idad de que se asesine a eyes, papas o p esiden es (po el con a io, a eces cie a ilas en o no al o den es ablecido que se ambalea o asis e al d ama con a emo izada cu iosidad, como los a enienses a una agedia de Só ocles) pe o se ebela si los damni icados son ciudadanos comunes y co ien es, con cuyas cui as pueden iden i ica se y emen compa i . En ales casos, según ha explicado Ga cía Má quez, la p ime a bomba que p oduce íc imas anónimas despie a uni e sal indignación con a los asesinos y apoyo a quienes p ome en cas iga los con mayo igo ; la segunda o quizá la e ce a ya empiezan a susci a quejas con a los que debe ían ga an iza la segu idad y no lo log an (p ime o se duda de su celo, luego de su compe encia, después de su legi imidad); a la sex a o sép ima g an núme o de oces exige oma en conside ación las ei indicaciones de los e o is as y acusa al gobie no de ciega in ansigencia... Po supues o, es a de i a nada iene que e con que los c iminales ac úen po unos u o os mo i os. El p ocedimien o de in imidación asesina siemp e es abominable, pe o las democ acias sólo pueden de ende se e icazmen e con a él es udiando las causas ideológicas y sociales que lo o iginan en cada caso: en el buen en endido de que explica las aices de un mo imien o e o is a no implica la obligación de acep a lo comp ensi amen e ni de excusa lo, mucho menos oda ía comenza a cede en e a él. Lo que esul a absu do es con e i al e o ismo en algo único e idén ico en odas pa es, un os o supe la i o de Mal que se mani ies a ag ediendo de o mas múl iples con a el Bien ep esen ado po los di e sos gobie nos y sis emas polí ico-sociales es ablecidos. Es a pe spec i a e ónea, de co e eológico o me amen e supe s icioso, es la que pa ece habe adop ado la ac ual adminis ación ame icana de Geo ge W. Bush a pa i de los a en ados del 11 de sep iemb e. C ee que sólo exis e el Te o ismo es como c ee que sólo hay que comba i con a la En e medad, sin disc imina si és a p ocede de una in ección o de un mal égimen higiénico, si a ec a a los pulmones, al hígado o a la is a. Siemp e es malo es a en e mo, pe o nadie se cu a si se aplica en odos los casos la misma e apia de choque. Po mucho que uno es é con encido de que el p ocedimien o c iminal que oma a la población ci il como ehén pa a a aca a sus gobe nan es es siemp e in aus o, desp eciable y ag a a los de ec os eales que p e ende comba i , es imposible acep a que el é mino " e o ismo" puede aplica se de modo explica i amen e uní oco y sin mayo es a e iguaciones en Pales ina y en Có cega, en Chechenia y en Colombia, en Nue a Yo k, en I ak, en Bali y en el País Vasco.