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La vida privada de Don Juan de Alexandre Korda

Recio Mir, Ana

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ARGUMENTO El guibn, obra & Frederich Lonsdale y Lajos Biuo, narra en tono humoristic0 y en un ambiente costumbrista y t6pic0, Ueno de petimetres, personajes vestidos de torero y majas goyescas, la$ desventuras de un Don Juan' caduco y vanidoso que, reci6n llegado a Sevilla, se resiste a aceptar el paso del tiempo y la decrepitud Esica que a 61 acompaiia. La imposibilidad de Uevar el ritmo de conquistas acosturnbrado le Ueva a retirarse por un tiempo, pem un Don Juan esp~eo le hace la cornpetencia en la ciudad de Sevilla. Don Juan se indigna, su fama crece y se hace pasat por Leporello cuando le comunican supropia muerte a manos de Alfredo, un marido comado por el falso Don Juan. Ayudado por su fie1 criado Leporello, que le ha I Tras Dun Juan y Fa~vfu (1973) del poem aimbolista Marcel L'IIerhirr, el tema de Don Juan lo llet,O al cine en 1926 Alan Crosland con John Barrymore y Mary Astor dc protagonisus. lisra ch de la Wanw se esuen6 el 6 de agosto de aquel ai~o ) W@I indica Dc~nald Crofton .armparando 10s resultado5 de lor primeros esbenos de filmes parcialmente somros, Don Juan superaba amphmente la velieula de A1 Jonsom. EL Don Jum de Crosland iunto a OruUo de mza v El cantor de im-abre ma meva etaoa en el cine en la aue sebercibe un ccerto acarto&nto teatral. Y es adem& d ~rirner film sohoro. wn ma oaratura ~ ~ ~ ~ ~~~~~- musical rincro&&da. Sr' rudi, muda, pr'rA au buena acogida Lo que se;egistraran en eb fragmemos de la Opera de Mwirt. La pelicula de Kordii sz aparu de la\ corntdias espaiioh5 quque se czmn en el mitn universal de Lhln Juan y se apya en la obra teatral dc Ilenry Baraille. Kordaprodujo este 6h con su productora Iandon Fh Pr&ctioq liuKiada por 41 enlnglatem en1932 a su regreso de HoUywwd, tras lacrisis acasionada por el mck &f 29. Vease M. PALACIO y P. SAhTOS, "La hansici6n del mndo al sonm" enflistoria del cine Vol. VI (Madrid 1995) 65. preparado un coche de caballos, el verdadero Don Juan se dispone a huir de Sevilla a Paris para escapar de la justicia, pues tiem mucbas deudas pendientes; asiste a su propio entierro y, cdo seis meses despes regresa a la ciudad e intenta aclarar su verdadera identidad, decide hacerlo sobre el escenaxio del uTeatro Cbmico*, pero el patio de butacas se mofa y carcajea de su declaracibn. Ni Antoilita ni Estrella lo recanocen. La policia piensa que esk5 ebrio. Sblo Dolores, la esposa a la que 61 habfa abandonado para Uevar una vida libertjna, le har& recapacitar sobre el sentido del verdadero amor y las necesidades humanas: *No aprenderas nunca a comprender a las mujeres. Todas queremos algo m5s que un simple esposo. Cada mujer desea un Don Juan, per0 para ella solax. COMB~VTARIO La pelicula se divide en nueve fragmentos o cuadros2 delimitados entre si POI &didos en negro. El primer0 transcurre en Sevilla y en 61 vislumbramos la imagen de la fuente del caballo y las murallas de la ciudad. Se trah mis de una Sevilla -a que real, pues dicha fuente no existe en la capital hispalewe. La chma describe un travelling de izquierda a derecha y en una panorhica nos muestra al @blico que escucha la serenata que canta un joven reclinado en la hente. A1 pronunciar la palabra se6orita una sucesibn de planos nos muestra diversas rejas con andaluzas y la sombra misteriosa de Don Juan que se proyecta sobre el muro prbximo al baldn de Teresh. Es decir, texto e imagen van engarzados y, antes de vet al hgroe, contemplamos su smbra y la de un clavel. La calidad de la fotograffa y la precisi6n de la toma son extraordinatios. Al mismo tiempo nos sigue enseWo una a una a las mjeres ataviadas con peinetas, abanicos y trajes goyescos y su alboroto cuando se enteran del regreso de Don Juan a Sevilla. Los claroscuros, las rejas, 10s falsos balcones y 10s contrastes de sombra y luz detemhrin la esgtica de la cinta. Estarnos ante una Sevilla de dn piedra, sobre la que 10s figurinistas y decoradores no parecen haberse documentado. La escena se cierra con un fundido en negro. 2 Fmpleamos el @mino dms pot ume rtr una visi6n mslumhrista rirl wm de Don Juan y de la ciudad de Sevilla. El segundo espacio secuencial tiene una mayor variedad de imbitos. Se abre en casa de la bailarina Pepita, que esti ensayando y se observa la amplitud de la estancia, con una balconada interior en la casa a rnanera de puente. Su baile es un flamenco de influencia morisca. A continuaci6n, un plano de la bailarina AntoGta que habla con su representante Juhrez, en su camerino de *El Gato Negro*, el local en el que actha. Y en tercer lugar, la secuenciadiscurre en la mansi6n de Don Juan, quien c61nicamen@ trata de ocultar su edad al midico que lo estA reconociendo. Este, a su vez, le prohibe strepar mis de un balc6n diaridiarior.En la casa del protagonists se aprecia la abundancia de cuadros de Goya en 'i la decoraci6n de las paredes, lo cual constituye una falta de raccord hist6rico con respecto al primer Don Juan espaiiol. Esta falta de coherencia hist6rica se percibe no s610 en la omamentaci6n de 1 espacios, sino tambi6n en el vestuario, creando una estitica goyesca que no se corresponde con la del siglo XW. J.A.FW&EZ destaca, sin embargo, la calidad pl5stica de 10s decorados: Ewe li~( peIic:liCUl& espa6ulas con decoraciones islamicas puede destacarsc The PnWe Life of Don Juan I ~yp]. Vincent Korda hizo para ella &seios muy estillwdos de em calidad olisuca. solo emlicables en una cinta ewrmea (el ~ ~ , ~~ ~ = ~ ~ ~~ ~ ~~~~ ~~-- r~~ ~~~ productor fue ilrunder ~o;da). la recreacibnde algunos cuadros dc Gnys y la arquiwctura morism-barroca, son las notas predormnanres~. La chma nos muestra con todo lujo de detalles el interior de la vivienda de Don Juan, asi como el patio mud6jar de la mansh, con amplios arcos y azulejos. Los herrajes, las cerimicas, y el pozo se ven reforzados por la luz en un juego esetiu, que podemos calificar de expresionista. LeporeUo se alarma de c6mo ha poclido saber tan pronto la ciudad de Sevilla la llegada de Don Juan. No abundan 10s planos de detalle, pero sf se hace uso del I plano general para describir espacios, y del plano medio para mostrar personajes. Ni 10s espacios ni 10s seres que 1w habitan responden a la realidad de la capital hispalense.Un plano exterior de Dolores, la mujer de Don Juan, que se columpia fuera de las murallas de la ciudad, pone de nuevo ante nuestros ojos la impresi6n de estar viendo una escena pintada por el aragonks. Los 3 1. A. RAMkEz, La arquitestura en el cine de Hollywood. La Edad de Oro mdrld 1993) 204. wlores blanco &l vestido de Eenita Humey negro -do la anchson claramente simb6licos y resaltan la hscura de la juventud y la experiencia de la madurez. A la esposa del protagonista se la enfoca en contrapicado para enfatizar su belleza y su relevancia argumental. Escuchamos el sonido exterior de la cuerda del columpio y la convesaci6n de la heroina wn la anciana, que gira en torno a la intidelidad. A 6sta se contrapone una escena interior de Don Juan, y el sonido del masaje en su espalda efectuado por uno de sus criados en una lujosa cama con dosel, entre grandes cortinas. Don Juan habla tambitn de la intidelidad y de la circel. De nuevo la chua reproduce el plano exterior de Dolores en el columpio y por 61 sabemos de la situaci6n irregular en que se encuentra Don Juan, perseguido por la justicia a causa de sus deudas de juego; tambitn conocemos su estado afectivo: se encuentra casado con Dolores, a la que abandon6 antes del primer 60 de m~onio y que bta quiere recuperarlo. En el plano siguiente, contemplarnos la gran puerta de la fachada de la casa de Don Juan -situada en el lado izquierdo del plano y ocupando mh de dos tercios de la pantallay la Uegada de su imitador, que salta por un balc6n. Habla tste con Leporello, quien le informa de que las gestas amorosas de su amo en un 60 alcazaron las novecientas tres. Leporello va a ver a su seiior; en la estancia vislurnbramos una ventana y de ella pende el dibujo de un campanario de la ciudad, que trata de reproducir la impresi6n de paisaje. El patio interior de la casa del htroe welve a aparecer en la imagen; tiene abundantes arcos polilobulados, de influencia islAmica, muchos azulejos -que imitan a los andalucesen la8 escaleras, rejas en las ventanas de la cocina y a la entrada de la vivienda. Una dam entra en la casa de Don Juan cruzando la rejerfa de la puerta y el impostor, vestido de torero y con redecilla en el pelo, qarece mh bien un petimetre dieciochesce tras un breve diilogo wn ella, la besa. Leporello, puesto al corriente de la actividad del imitador de Don Juan, le revela a su amo que aqutl trep6 muchos balcones la noche pasada. Contemplamos de nuevo un canipanario desde la ventana. El Don Juan falso se marcha y llega un caballero a casa del verdadero Don Juan para rnatarlo. Nuestro protaponkta se bate con el marido de la mujer seducida y vemos una vez mfis decorados de celosias con motivos musulmanes y porcelanas. El fragmento se cierra cuando Don Juan se propone encontrar a su impostor y matarlo. La tercera escena se inicia con la llegada del representante de la bailarina Pepita a *El Faisin Dorado,, el local donde &ta achb, y le dice que <El Gato Negro, estii vacfo. Un hermoso claroscuro nos muestra la sombra de Pepita bailando de@& del tel6n. En el plan0 siguiente se nos muestra el camerino de AntoGta en eE1 Gato Negro*, de decorado muy simple: apenas un sea, un taburete, un espejo y una cortina que le da entrada. Mientras tanto, el Don Juan falso sigue trepando balcones y seduciendo mujeres. El verdadero Don Juan llega acompafiado de su fie1 Leporello a *El Gato Negro* y Anata es avisada por su representante, JuSrez, de la llegada de aqu61. La irnagen resulta reiterativa pues nos muestra o!m vez las celosias del local, las rejas, 10s azulejos, as1 como la escalera, que propicia el lucimiento de 10s contoneos de la danza de la bailarina. Tras su actuaci6n, Don Juan la visita en su camerino y la besa revelindole que nwa antes bes6 a Pepita, lo cual ale@ mucho a AntoEita. POI su parte, Dolores, la esposa de Don Juan, lo espera para cenar per0 Bste no acude. Su impostor corteja a oh mujer, mientras el verdadero se despide de Antoiiita.4 En el comedor de la casa del caduco gal& de nuevo se vislumbran -0s de Goya, colgados de las paredes a manera de tapices. Una panorhim describe una casa baja en la penumbra con columnas, construcci6n que no recuerda a la arquitectura andaluza. El Don Juan espilreo es sorprendido por el marido de la mujer con la que se encuentra, mientras el genuino es acompaiiado a casa por un verdulero en su carro. La ka entonces se detiene ante la fuente con el caballo y enfo~a la fachada con cuarterones de la mansi6n del verdadero g&. Este es informado por su criado de que tiene un carmaje dispuesto para huir a Paris. La policia acude a casa de Don Juan para informar de su muerte a manos de Alfredo, el marido corneado. Don Juan asume la identidad de su criado Leporello oculWose tras la capa y pmmete hcerse cargo del cuerpo. Los decorados son muy sencillos: un patio desnudo donde se encuentra la polida y el balc6n donde 4 Merle Oberon, con la que Korda estuvo cash desde 193b hasta 1945. se sihian Leporello y su &or. Un fundido en negro cierra la secuencia sirviendo coma nexo de transici6n espacio-temporal. El cuarto fragment0 comienza en el comedor de casa de Don Juan, donde Leporello se asoma a1 balk desk el que se avista el campanario. Don Juan, miem, due= en una lujosa cams con dosel. La imagen, tras el fundido, sigue unida a1 texto previo a a@l. El elemem sonoro -el ~edoble de campanassubraya tambSn esa continuidad texbimagen. Tras este plano, una panoriirnica nos presenta una plaza en la que vemos un agolpamiento de decorados: la facbada de una iglesia rombica, ante ella, una bnte con una estalua ecuestre en el centro de la imagen y a la derecba y a1 fondo, una casa encalada. De mevo se pone de relieve la falta de rigor y verosimililud del espacio sevillano recreado. Don Juan y su fie1 Leporello se pasean junto a la rnuralla y bajo la estatua ecuestre contemplan el duelo del supuesto Don Juan. Entra en juego aqui otro elemento andala: la muerte, el luto. Esta visih que tiene el personaje de su propio entieno muy bien pudiera estar inspirada en la leyenda de Don Miguel de Maikxa que relata J. M. CABALLEXO BONALD en un interesante trabajo: Cuema la leyenda que, euandO nm noehe volvia Mafiara de una de SIB habiluales fimachelas. se cnurS con un entiem cerca de so oalacio. Ya th a pasar & largo, do ie dio cuema que era a CI a quien~evn6ao a emmar. I3 pergwsta emend16 que se natabade unavisode lo alto y al diasiguim dccidi6 rzrirme del mwdanal ruido y emplear to& su imneosa fortuna en la fuodacihn del gnndioso hospital de la Caridad.5 Las mujeres y el cortejo suben por una escalinata y una nueva panoridca de la plaza se repite; la ciirnara acompaiia a Leporello y a Don Juan, que caminan junto a la muralla. Desfilan entonces una serie de personajes que engfandecen la fama del Mroe y acenhim el tono falsamente pintoresco del ambiente: el aguador, que vende el liquid0 elemento del pozo de Don Juan; 10s mendigos; las floristas; la mujer que 11ora por no baberlo conocido; la que llora por haber soliado much0 con 61. Y, por filtimo, Kardomo, el dramaturgo, que rie la escena. Aqui se evidencia que la fama del personaje funciona ds alli de la verdadera arquitectura de la ciudad o de la plai6n de tipos reales de la ciudad del Betis. 5 J. M. CABALLERO BONALD, SmevrIIa en tiempns de CervMtes. (Bamlo~la 1991) 168. AA.VV., La estrellas Tomo III. (Madrid 1980) 285.300. BEKNAI.ES BAL1.I.S rl.XOS, I., "LA Arquiwma v el Urbanimo &I Selscientos" en AA.W.. Sevrevrlla en el siglo XVfI (Sevillaig84) 49-67. CABALLERO BONALD. J. M.. Sevilla en tipmoos de Cewrmtes. lBarcelona 19-93. COLON, C., Ladme. La SeviIla imo~harin (Swiua 1991). CORTINES, I.. 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