scieee Open visual document viewer

El Porvenir. El sentir de un diario sevillano en la difícil coyuntura de 1848

Ruiz Acosta, María José

Abstract

La fecha de 1848 aportó a Sevilla la vivencia de, entre otros, dos acontecimientos de especial relieve: el fallido alzamiento del comandante Portal y la fundación de un órgano de prensa -El Porvenir- al servicio de la fracción moderada del progresismo. La comparación entre los resultados originados por ambos fenómenos convenció a un nutrido grupo de sevillanos de la imperiosa necesidad de abandonar las armas en favor de la pluma; esto es, de apostar, de manera preferente, por la creación de diarios y semanarios polí- ticos al objeto de atraer a la «opinión pública» a su propia causa.

Full text

La echa de 1848 apo ó a Se illa la i encia de, en e o os, dos acon ecimien os de especial elie e: el allido alzamien o del comandan e Po al y la undación de un ó gano de p ensa -El Po eni - al se icio de la acción mode ada del p og esismo. La compa- ación en e los esul ados o iginados po ambos enómenos con enció a un nu ido g upo de se illanos de la impe iosa necesidad de abandona las a mas en a o de la pluma; es o es, de apos a , de mane a p e e en e, po la c eación de dia ios y semana ios polí- icos al obje o de a ae a la «opinión pública» a su p opia causa. * * * Si el sis ema de comunicación o ma pa e es uc u al de un sis ema social más amplio, el análisis del p ime o nos a a pe mi i llega a los ondos de cualquie sociedad o g upo social conc e o»1. Jesús Timo eo Al a ez a anza, con las an e io es palab as, el p opósi o de la p esen e in es igación, que no es o o que el de p o undiza en el conocimien o de la sociedad se illana del siglo XIX a a és de una de sus publicaciones más ep esen a i as, la enca nada po El Po eni . Fundado en la capi al hispalense hace exac amen e 150 años, el naci- mien o del dia io obje o de nues o es udio se inca dina en uno de los momen os que o ece mayo es co as de in e és pa a el es udioso de la p en- sa. Resul ado de la concepción comunica i a p edominan e en la pasada cen u ia -la de la p ensa polí ica y de pa ido- El Po eni se nos p esen a, El Po eni . El sen i de un dia io se illano en la di ícil coyun u a de 1848 D a. Ma ía José Ruiz Acos a P o eso a de His o ia de la Comunicación y del Pe iodismo Uni e sidad de Se illa 1TIMOTEO ALVAREZ, Jesús: Res au ación y p ensa de masas. Los eng anajes de un sis ema (1875-1883), Eunsa, Pamplona, 1981, p. 17. 276 El Po eni . El sen i de un dia io se illano en la di ícil coyun u a de 1848 igualmen e, como un elemen o de comba e en una España con ulsa; mas un comba e que, an e las e uel as su gidas a aíz del con o e ido «48», se lle ó a cabo, asimismo, desde la palab a imp esa, quizás una al e na i a más e i- caz, du ade a y -po qué no econoce lo- con más éxi o que aquélla que p o agoniza on los ex emismos de di e so signo du an e esos mismos años. De ese alan e y del modo en que El Po eni plan eó esa «lucha dialogada» a a es e es udio, que, pa a su mejo comp ensión, se o dena con o me al siguien e esquema: a) po de p on o, el análisis de la España y la Se illa de aquel en onces, ma co de desa ollo y p o agonis a, simul- áneamen e, de nues o abajo; b) en segundo luga , un ace camien o a los p incipales pa áme os pe iodís icos de aquel pe íodo, es deci , el co es- pondien e a la segunda mi ad del siglo XIX; y c) en úl ima ins ancia, las azones que, a la luz de los aspec os mencionados, mo i a on la apa ición de El Po eni , así como de las unciones que desempeña a en aquel con- ex o.Desde la p opues a an e io , iniciamos nues a in es igación, búsque- da que, en de ini i a, quie e con e i se en homenaje a uno de los pe ió- dicos más ep esen a i os de la Se illa decimonónica, modelo singula de plan ea la in o mación dia ia que, no obs an e, sucumbi ía, a la al u a de 1909, al empuje de o as ó mulas de concebi la comunicación pe iodís- ica. 1.- España y Se illa an e los sucesos de 1848. Pa a comp ende con exac i ud el auge que en el siglo XIX expe imen- a a la que se ha dado en denomina «p ensa polí ica» o «p ensa de opinión», el in es igado debe acudi necesa iamen e al análisis del con ex o en el que se inca dinan esas mani es aciones de la comunicación social. Desde ese p esupues o, y en elación al caso español, ha de ene se en cuen a que en oc ub e de 1847 había subido al pode , pa a asumi la je a u a del Gobie no po e ce a ez, el gene al Na áez, cuyo manda o se insc ibe den o de la e apa conocida como Década Mode ada2. 2Vid. FERNANDEZ ALMAGRO, Melchos: His o ia polí ica de la España Con empo ánea, 1868-1885, omo 1, Alianza, Mad id, 1968; COMELLAS, José Luis: Los mode ados en el pode , 1844-1854, Mad id, 1970; LOPEZ PUERTA, Luis: Mode ados y p og esis as, 1833-1868, Guadiana, Mad id, 1971; PABON, Jesús: «La leyenda y la his o ia del gene al Na áez», Discu so de inaugu ación del XXXI Cong eso luso-español pa a el P og eso de las Ciencias, Cádiz, 1 de ab il de 1974; y VILAR, Pie e: His o ia de España, C í ica, Ba celona, 1992. 277D a. Ma ía José Ruiz Acos a El ma cado ono de op imismo y p ospe idad que singula iza ía a esos años no pudo e i a , sin emba go, que du an e la mencionada época España expe imen a a las no as del con lic o, consecuencia ine i able de un siglo que se había iniciado con un acon ecimien o de al elie e como ue la Gue a de la Independencia. T as la misma, las dis in as e apas de la gue a ci il, el es allido de p onunciamien os de di e sa na u aleza, los ena decimien os p og esis as y el desbo damien o de las ene gías mode adas se p esen an, indiscu iblemen e, como el o igen de las ecuen es c isis que, a deci del pe iodis a y li e a o Joaquín Guicho y Pa ody, «ocasionaban [en el conjun o del país] cambios más o menos adicales de si uaciones polí icas, que se epe ían de es en es años»3. A la is a de esas condiciones y del i mo ma cado po las e uel as eu opeas, no esul ó ex año que en España se i ie a ambién un «48»; mas una ocasión ma cada po asgos p opios, consecuencia de las lag an es con adicciones que delimi a on al libe alismo peninsula , en especial, en lo conce nien e a la di ícil conciliación en e dic adu a y libe ad. A dicha no a, hab ía que añadi el inc emen o de la di isión en e las dis in as ue zas polí icas en e sí (mode ados, p og esis as, epublicanos, e c.), amén de en el seno de las mismas. En el caso conc e o de los p og esis as, dicha enden- cia espondía a la al a de acue do ace ca de la pos u a que debía adop a se an e los inciden es su gidos en aquellos momen os: pa a algunos, como Escosu a, Ri e o o Sagas a, la iolencia y la conspi ación cons i uían las únicas salidas posibles a odos los obs áculos; pa a o os, como Na áez y Olózaga, e a necesa io gi a hacia posiciones más se enas, con a ias a la exal ación auspiciada po los p ime os4. En pa alelo, la agmen ación de los mode ados en una de echa ansigen e, dispues a incluso a admi i en el Gobie no -y como p e ención an e u u as c isis- a algunos elemen os p o- g esis as ( al e a el caso de Ma ínez de la Rosa) y o a au o i a ia, que u o como máximos ep esen an es a Pidal y Ríos Rosas. Como cie e de dicho ma co, hemos de eseña el p og esi o a ianza- mien o de la po es ad del je e del Gobie no -Na áez-, quien, desde el sus- 3GUICHOT Y PARODY, Joaquín, en CHAVES REY, Manuel: His o ia y Bibliog a ía de la P ensa se illana, edición Al onso B aojos, Ayun amien o, Se illa, 1995, pp. 10-11. 4La escisión en el seno del p og esismo p o oca ía que algunos de sus mili an es se desplaza an p og esi amen e hacia la izquie da, p o ocando, en 1848, la o mación del Pa ido Demóc a a. Jun o a los p og esis as, epu- blicanos y socialis as ayuda on a con o ma la nue a ue za polí ica. Vid. EIRAS ROEL, A.: El Pa ido Demó- c a a Español, 1849-1968, Eunsa, Pamplona, 1961; y RODRIGUEZ CASADO, V.: O ígenes del capi alismo y del socialismo con empo áneo, Espasa-Calpe, Mad id 1981. 278 El Po eni . El sen i de un dia io se illano en la di ícil coyun u a de 1848 en o que le o ecie a la Ley de Pode es Excepcionales, consolidó la alianza con los mode ados a la pa que ob u o una cie a au eola ex e io 5. Pa a algunos au o es, sin emba go, la con o e ida no ma dic ada el 13 de ma zo de 1848 ma có el inicio de una dic adu a legal, bajo la pa ina de égimen excepcional, así como la posibilidad de es ingi las libe ades públicas. En es e sen ido se en iende cómo, animados po el le an amien o ancés -que pe mi ió el es ablecimien o de la epública as la caída de la mona quía de Luis Felipe- y con ando con el apoyo inglés, la izquie da p og esis a y el epublicanismo e oluciona io anima an oda una es a egia de e uel as y suble aciones des inada a p esiona a Isabel II y las Co es pa a p o oca un cambio de Gobie no6. * * * A i ma Sonsoles Cabeza en su abajo sob e el «48» en España que, mien as las naciones ecinas se agi aban, la Península se con i ió en «uno de los pocos países eu opeos que consigue escapa indemne al mo imien o e oluciona io que asoló du an e 1848 a la mayo ía de los países de Eu opa occiden al, g acias a la ápida y ené gica in e ención del Gabine e de Na áez»7. No obs an e, y a pesa de ese decla ado con ol de la si uación, la eacción p og esis a al Gobie no cons i uido se mani es ó ya desde los p i- me os meses de aquel año; en conc e o, Mad id se conmo ió as el es allido de a ios golpes simul áneos, mo ines que alcanza on a la capi al andaluza el 13 de mayo de la mano del comandan e Po al y su p ime ba allón del egimien o. Unidos po una p o unda animad e sión a Na áez -que no alcanzaba a la sobe ana-, ci iles y mili a es pe enecien es a la acción exal- 5De hecho, el iun o polí ico de Na áez se encuen a en la base del econocimien o in e nacional de Isabel II como eina po pa e de naciones adicionalmen e pa ida ias de la causa ca lis a, como e an Nápoles, Ce deña o Toscana. 6Vid. PONTEIL, Féliz, La e olución de 1848, Ed. Zyx, Mad id, 1966; CABEZA SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Sonsoles; Los sucesos de 1848 en España, Fundación Uni e si a ia española, Mad id, 1981; KOSSOK, Man ed y PEREZ SARAVIA, Mau icio: «P ensa libe al y e olución bu guesa. Las e oluciones en F ancia y Alemania en 1848 y en España en 1854», en VV.AA.: La p ensa en la e olución libe al. España, Po ugal y Amé ica La ina, Ac as del Coloquio In e nacional, Facul ad de Ciencias de la In o mación de la Uni e sidad Complu ense, Mad id, 1983, pp. 391-444; y PALACIO ATARD, Vicen e: La España del siglo XIX, Espasa-Calpe, Mad id, 1981. 7CABEZA SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Sonsoles: op. ci ., p. 77. 279D a. Ma ía José Ruiz Acos a ada del pa ido a aje on a su causa a nume osos di igen es del epublicanismo e oluciona io español, amén de a los demóc a as. Es e apoyo, al igual que el que le p es a a la embajada inglesa en España, no bas ó, sin emba go, pa a que ambos mo imien os se sos u ie an; la escasa espues a de los mili a es y el insu icien e apoyo ci il explican, en de ini i a, el acaso de una opción que, desde esos momen os, quedó desechada. Po odo lo an e io , y an e el emo a la acción ep esi a desencade- nada po el gabine e Na áez hacia los suble ados, los p og esis as no exal- ados apos a on, pa a la de ensa de su causa, po el empleo de ó mulas de oposición ya ensayadas, mé odos que, po su misma na u aleza, si ie an de al e na i a e icaz a unos sis emas -los de la e olución y el deso den- con los que no se iden i icaban. Fue de ese modo como se lanza on a la lucha pe iodís ica, bien ap o echando medios imp esos ya exis en es, bien c ean- do nue os ó ganos de opinión, en e los que esal a ía -pa a el con ex o se illano- El Po eni . En es e sen ido, con iene que se sepa que, aunque «los pe iódicos de en onces no [e an] ó ganos de pa ido», es deci , po a oces de las co ien es polí icas legalmen e cons i uidas en la sociedad, al menos sí podían se cali icados como « ehículos de exp esión de endencias o acciones, g upos de opinión con ecuencia muy luidos»8. Desde es a conside ación se en- iende que, ap o echando las condiciones pe iodís icas de aquellos momen- os, un sec o del p og esismo ayuda a a cimen a una o ma de ac ua y de concebi la in o mación que no se limi aba exclusi amen e a la sucin a exposición de los acon ecimien os, sino, más bien, a oma pa e en ellos, al obje o de alcanza una mayo in imidad con la «opinión pública». 2.- La p ensa se illana en la segunda mi ad del siglo XIX. La echa que ma ca el inicio de la desunión de las amilias libe ales -el año de 1840- signi icó, asimismo, el comienzo de una e apa ela i amen- e di e en e en el ámbi o de la comunicación pe iodís ica en España, ase en la que nume osos cambios a ec a on a la que se conoce como p ensa polí ica y de pa ido. Pa a comp ende la na u aleza de esas modi icaciones, hay que ene en cuen a que, desde esos momen os, se die on ci a en el país sucesos de especial ascendencia, acon ecimien os ales como: a) la egencia del gene al Espa e o y las e uel as que, con a él, p o agonizó pa e del sec o 8PALACIO ATARD, Vicen e: op. ci ., p. 244. 280 El Po eni . El sen i de un dia io se illano en la di ícil coyun u a de 1848 mode ado; b) la caída de Duque de la Vic o ia y la uel a de la eina Ma ía C is ina; c) los amagos de una nue a gue a ca lis a, que e mi- na ía ensomb eciendo el pano ama de la an ansiada es abilidad polí i- ca, social y económica; y d) la pe sis en e lucha en e p og esis as y mode ados. An e los mencionados ex emos, no esul a ex año pa a el his o iado de la p ensa descub i las exigen es medidas o denadas con a la ac i idad in o ma i a, no mas con las que se p e endió alen iza el p og esi o y as- cenden e camino de los dia ios y semana ios nacionales. En e aquéllas, des acan los excesi os ámi es legales exigidos pa a pone en ma cha una publicación, así como los incon ables equisi os al que había de se su edi- o ; ambién, el pe manen e con ol de la au o idad y las di icul ades ela- i as a la ci culación, que c eaban una pano ama no excesi amen e op imis a pa a el inc emen o de las publicaciones, en especial de aquéllas cen adas en la exposición, de ensa o c í ica de los asun os polí icos. En de ini i a, y a deci de José Ja ie Sánchez A anda, la polí ica de p ensa eje cida po los mode ados no e a sino la p ueba más e iden e de la g an p e ención en e a la palab a imp esa; eme osa de su po encia, a la p ensa se la in en ó con ola , en esos años, po odos los medios9. Pese a lo an e io , nume osos hechos con i man cómo los pe iódi- cos españoles adqui ie on un g an igo en aquellas décadas. Al ma gen de la lo ecien e p ensa li e a ia, en ascenso desde 183310, la p ensa po- lí ica en gene al se con i ió en des acada p o agonis a de aquel pano a- ma. Aun ca eciendo de medios su icien es, ue za social o g andes i a- das, dicha modalidad pe iodís ica - ambién llamada «pe sonal», «de 9Vid. SÁNCHEZ ARANDA, José Ja ie y BARRERA DEL BARRIO, Ca los: His o ia del pe iodismo español. Desde sus o ígenes has a 1975, Eunsa, Pamplona, 1992. 10 La azón de es e no able enacimien o se debe, según Ma ía C uz Seoane, al a lojamien o del absolu ismo que se p oduce en los úl imos años de einado de Fe nando VII. Dicha modalidad pe iodís ica se plasmó en Se illa en í ulos como Bole ín de Tea os, El Cisne, El Poe a, El Pa aíso, La Re is a Andaluza, El Nue o Pa aíso, La Flo es a Andaluza o El Cé i o. Vid. GOMEZ APARICIO, Ped o: His o ia del pe iodismo español, 4 ols., Edi o a Nacional, Mad id, 1967-1981; TUÑON DE LARA, Manuel y o os: P ensa y sociedad en España (1820-1936), Cuade nos pa a el Diálogo-Edicusa, Mad id 1975; y SEOANE, Ma ía C uz: His o ia del pe iodismo en España. 2. El siglo XIX, Alianza Edi o ial, Mad id, 1983. 281D a. Ma ía José Ruiz Acos a opinión» o «de pa ido»11- p esen ó una impo ancia decisi a en la con- o mación ideológica de la sociedad española. Lo ecoge Julio Mon e o cuando sos iene que «la p ensa iene un eno me p o agonismo en el nacimien o de los pa idos polí icos de nues o siglo XIX»12. En idén ico sen ido se exp esan Man ed Kossok y Mau icio Pé ez, pa a quienes es necesa io ene en cuen a que, si bien la dic adu a del gene al Na áez (« espues a del conse adu ismo español a los años e oluciona ios eu opeos del cua en a y ocho») liquidó los es os del «p oceso ape u is a» de la p ensa, es e adelan o «no po limi ado y modes o había dejado de da sus u os en el e eno de la publicís ica, en gene al, y de la in o mación, en pa icula »13. Pa a el caso se illano, al auge lo con i ma Manuel Cha es Rey, quien en su ob a His o ia y bibliog a ía de la p ensa se illana nos ecue da cómo el público de la capi al hispalense es aba habi uado a lee p ensa y, de igual mane a, a segui esa p ensa polí ica y de pa ido. Auge po la lec u a de los papeles públicos que p o ocó, como nos ela a el mismo Cha es, que «el en onces dueño del ca é del Tu co, D. Luis Tol a, [es ablecie a] una sala donde los pa oquianos asis ían en g an núme o a escucha la lec- 11 En sen ido es ic o, como apun a Julio Mon e o, la p ensa de pa ido no cons i uye sino un géne o de la especie de p ensa polí ica, cuyo in es el de se i de a ma polí ica an es que el de cons i ui se en emp esa in o ma i a de la que de engan unos bene icios económicos. Vid. MONTERO DIAZ, Julio: La a en u a e oluciona ia de un dia io conse ado . P ensa y pa idos de la p ime a España democ á ica (1868-1874), Ed. Tempo y Cees, Mad id, 1994. En nues o abajo, sin emba go, incluimos a ambos ipos de publicaciones bajo el común con- cep o de p ensa polí ica. Vid. TUÑON DE LARA, Manuel (di ec o ): La p ensa de los siglos XIX y XX. Me odología, ideología e in o mación. Aspec os económicos y ecnológicos, Se icio Edi o ial Uni e sidad del País Vasco, Bilbao, 1986; y PIZARROSO QUINTERO, Alejand o: De la Gaze a Nue a a Canal Plus. B e e his o ia de los medios de comunicación en España, Edi o ial Complu ense, Mad id, 1992. 12 MONTERO DIAZ, Julio: op. ci ., p. 19. En es e sen ido, el ci ado au o apun a que dicha modalidad pe iodís ica p on o se con e i ía en el único elemen o ins i ucional de es abilidad y con inuidad del pa ido. En e sus unciones des aca las de di undi candida u as, anuncia los ac os polí icos, publica los mani ies os o hace llega a odos los pa ida ios las consignas de los di ec i os. Vid. VALLS, Josep-F ancesc: P ensa y Bu guesía en el XIX español, An h opos, Ba celona, 1988. 13 KOSSOK, Man ed y PEREZ SARAVIA, Mau icio: «P ensa libe al y e olución bu guesa. Las e oluciones en F ancia y Alemania en 1848 y en España en 1854», op. ci ., p. 433. Pa a es os au o es, hab ía que espe a al es allido de la e olución de 1854 pa a que en España se asis ie a «a una explosión de la p ensa que es ablece de hecho la libe ad de p ensa [es deci , el su gimien o de nume osas publicaciones] de la más a iada ideología y posición polí ica» (p. 435). 282 El Po eni . El sen i de un dia io se illano en la di ícil coyun u a de 1848 u a de la p ensa, que hacía un concu en e en oz al a y enca amado en una ibuna dispues a al e ec o»14. Y aunque el cambio de siglo modi ica a las pau as in o ma i as p e- sen es en el país, inaugu ando un modelo de pe iodismo menos comp ome- ido y más independien e de adsc ipciones ideológicas15, lo cie o es que du an e el iempo en que es u o igen e singula izó al conjun o de los ejem- pla es con ca ac e ís icas como las siguien es: a) La ín ima implicación en e polí ica y p ensa: en su g an mayo ía, los polí icos c eaban, di igían o colabo aban en los dia ios de pa ido, pe- iódicos que u iliza on pa a su ca e a polí ica. La concepción del medio imp eso como «a ma de comba e» pe mi i ía la apa ición de coaliciones pe iodís icas al obje o de ele a o de iba gobie nos de muy dis in o signo. b) La inexis encia de una o ganización emp esa ial; los pe iódicos cons i uían, en la mayo ía de los casos, ac i idades que dependían de o as más amplias de imp esión. Y aunque, en nume osas ocasiones, la impo an- cia de los dia ios alcanza a ales ni eles que llega on a ebasa el ámbi o del negocio indi idual o amilia , lo cie o es que, como indica Rica do M. Ma ín de la Gua dia, «nada o muy poco impo aba una posible en abilidad eco- nómica»16. c) De los an e io es aspec os se de i a, en e ce luga , la concepción a esanal que ca ac e izaba a la in o mación imp esa. Lo ecoge ampliamen- e Manuel Ma ín Se ano en el siguien e ex o: «La in o mación no se o ecía je a quizada, median e a i icios g á i- cos ales como la composición en cue pos de di e en es amaños. Tampoco e a ecuen e que el con enido del ex o se p esen ase desmigado en pequeñas unidades independien es de sen ido, como aho a 14 CHAVES REY, Manuel: op. ci ., p. 24. Vid. CHECA GODOY, An onio: His o ia de la p ensa andaluza, Fun- dación Blas In an e, Se illa, 1991. 15 Cie amen e, an es de que inaliza a el siglo, una g an pa e de esa p ensa «comp ome ida» se aleja ía cada ez más de sus consignas y, sin llega al ex emo del modelo in o ma i o pu o que, a la sazón, ep esen aba La Co espondencia de España, aspi a ía a log a su independencia de los g upos polí icos. Vid. GOMEZ MOMPART, Josep Lluís: «P ensa de opinión/p ensa de in o mación», en AAVV, P esse e pou oi en Espagne, 1868-1975, Ed. CCCV-MPI, Bu deos, 1993. 16 MARTÍN DE LA GUARDIA, Rica do Manuel: «Conside aciones sob e la emp esa pe iodís ica como ac o cla e pa a la His o ia de la P ensa (siglos XIX-XX)», en Ac as del Cong eso de Jó enes His o iado es y Geóg a os, Eudema, Mad id, 1989, omo II, pp. 652-653. Vid. LONGARES, J.: La di ulgación de la cul u a libe al, Eds. Escude o, Có doba 1979. 283D a. Ma ía José Ruiz Acos a se hace po el ecu so a los i ulados. El a amien o del ema suele se lineal, desde el p ime al úl imo englón: las cabece as, compues as en cue pos muy semejan es al ex o no sin e izan el con enido, limi ándo- se a enuncia lo. No es posible hojea el pe iódico y da se po en e ado de su con enido sin una lec u a de enida y a eces sin una elec u a del ex o»17. Hab ía, así, que espe a algunos años pa a obse a cómo, al menos en la p ime a página, la composición empezaba a p esen a se de mane a más o denada y pulc a; el amaño del ejempla se inc emen aba -de cua o y olio a g an olio- pa a da cabida a más con enido, así como el núme o de co- lumnas po página, que pasó de una o dos a cua o. * * * T azado el ma co polí ico-social y pe iodís ico donde se inca dina El Po eni , acome emos a con inuación el es udio del dia io, uno de los me- dios más ep esen a i os de odos los que se edi a on en la capi al hispalense du an e la pasada cen u ia. 3.-El Po eni . Dia io polí ico independien e: dia io de a isos y no icias. El nacimien o de El Po eni el 4 de ma zo de 1848 se p oduce en un momen o excepcional en el desa ollo de Se illa como cen o gene ado de publicaciones de muy a iado signo y obje i os. Ya lo hemos comen ado an e io men e; pe o me ece la pena ecoge las palab as de Joaquín Guicho y Pa ody quien ecibe, en esos años, como «cosa inespe ada y nue a, el c ecido núme o de pe iódicos polí icos, li e a ios y cien í icos que en el discu so de an pocos años han is o la luz pública en es a Capi al». Una madu ez que, a su juicio, no es sino el esul ado de «la in ensidad del mo imien o enciclopédico, aunque p incipalmen e polí ico»; un p og e- 17 MARTÍN SERRANO, Manuel: «Cul u a en pe iodismo esc i o y su elación con los demás medios», en Sepa- a a de la Uni e sidad Complu ense, Facul ad de Ciencias de la In o mación, Mad id, 1990, p. 12.