Una etapa en la ruta Mogador-Canarias. Cerámica romana en Lanzarote y su relación con los hallazgos submarinos
Abstract
El reciente descubrimiento de cerámicas a torno en un yacimiento terrestre de Lanzarote, con fechas entre 30-50 D.C. al 420 D.C., ha sido atribuido a ánforas romanas con procedencias de la Bética, Campania y Túnez. Simultáneamente, se consideran todos los hallazgos anfóricos subacuáticos de las Islas Canarias como de los siglos XVI-XVII D.C. Este trabajo pretende ofrecer un análisis detallado de la estratigrafía del yacimiento de El Bebedero (Lanzarote), discutir los argumentos con los que se rechaza el origen romano de los hallazgos subacuáticos y poner en evidencia la estrecha relación entre Mogador y Canarias.
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UNA ETAPA EN LA RUTA MOGADOR-CANARIAS: CERÁMICA ROMANA EN LANZAROTE Y SU RELACIÓN CON HALLAZGOS SUBMARINOS por ALFREDO MEDEROS MARTÍN * GABRIEL ESCRIBANO COBO — RESUMEN El reciente descubrimiento de cerámicas a torno en un yacimiento terrestre de Lanzarote, con fechas entre 30-50 D.C. al 420 D.C., ha sido atribuido a ánforas romanas con procedencias de la Bética, Campania y Túnez. Simultáneamente, se consideran todos los hallazgos anfóricos subacuáticos de las Islas Canarias como de los siglos XVI-XVII D.C. Este trabajo pretende ofrecer un análisis detallado de la estratigrafía del yacimiento de El Bebedero (Lanzarote), discutir los argumentos con los que se rechaza el origen romano de los hallazgos subacuáticos y poner en evidencia la estrecha relación entre Mogador y Canarias. ABSTRACT The recent discovery of wheel-made pottery in a terrestrial location of Lanzarote, with dates between 30-50 A.D. to 420 A.D., have been attributed to roman amphorae with origin of the Baetica, Campania and Tunisia. Simultaneously, they think that all the underwater amphorae from the Canary Islands have a chronology between the 16th and 17th centuries A.D. The aim of this paper is an careful stratigraphical analysis of the archaeological site El Bebedero (Lanzarote), offer a discusion about the arguments that support the reject the roman origin for the underwater amphorae and emphasize the relationship between Mogador and the Canary Islands. INTRODUCCIÓN Uno de los argumentos más evidentes que han servido para rechazar algún tipo de contacto entre las Islas Canarias y el mundo romano limítrofe, Andalucía Occidental y Norte de Marruecos, ha sido la permanente * Becario postdoctoral de la Dirección General de Investigación Científica y Técnica, Ministerio de Educación y Ciencia en el Institute of Archaeology. University of Oxford. ** Programa de Doctorado del Departamento de Prehistoria, Antropología e Historia Antigua, Universidad de la Laguna SPAL 6 (1997): 221-242 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1997.i6.13
222 ALFREDO MEDEROS MARTÍN / GABRIEL ESCRIBANO COBO ausencia de cerámica romana en las monografías y artículos publicados sobre yacimientos terrestres excavados de las Islas Canarias. La primera vez que se altera esta situación fue a raíz de las últimas campañas de excavación en la Cueva Pintada (Gáldar, Gran Canaria), que forma parte del gran poblado aborigen de Gáldar, tradicionalmente considerado el yacimiento más importante de la isla. Pese a las expectativas despertadas tras su anuncio en prensa por el director de las excavaciones, C. Martín de Guzmán (en Ossorio 1990: 38), quien citaba la presencia de "cerámicas de origen tardorromano, otras árabes, y también cerámicas mediterráneas medievales trabajadas a torno", a posteriori,los informes arqueológicos no confirmaron tal supuesto, puesto que sólo se habla de cerámica a torno datada entre los ss. XI-XII D.C. (Martín de Guzmán y Onrubia 1990: 145), en gran parte vidriadas, que con las nuevas dataciones cubrirían los siglos X-XIII D.C. (Martín de Guzmán et alii 1992: 172, 194). La posterior revisión estratigráfica del nivel correspondiente les llevará a asumir que el nivel susodicho no se trataba de una reutilización de una casa de cantos de "toba", o estructura 1, sino de un depósito de arrastre de ladera, el cual fue en su momento objeto de una valoración quizás "en exceso apresurada" (Martín de Guzmán et alii 1994: 31). El estudio de la cerámica a torno del yacimiento ha confirmado esta revisión cronológica, detectándose moldes para la fabricación de panes de azúcar, al menos de fines del siglo XV, cuerda seca, loza dorada, y dos mayólicas españolas, loza blanca (Columbia Plain) y del tipo Isabela Polychrome, entre otras, que hablan claramente de cerámicas coetáneas o inmediatamente posteriores a la conquista (Onrubia et alii e.p.). Este precedente no favoreció la acogida científica de la presentación en la prensa del hallazgo de cerámicas romanas en el poblado de El Bebedero (Teguise, Lanzarote) (fig. 1), donde se hablaba del descubrimiento de 20 fragmentos cerámicos, supuestamente asociables a ánforas desde el siglo I a.C. hasta quizás el siglo II d.C., procedentes de la Península Ibérica (Andalucía), Norte de África (Túnez) e Italia (Campania) (Ideapress 1993: 17). No obstante, la publicación poco después del informe de la campaña de 1987 (Atoche 1993: 10, 17 fig. 4/3) reafirmaba la presencia en el estrato IV de cerámicas a torno correspondientes a grandes recipientes romanos asignables "a los primeros momentos de la época imperial" y "a época tardorromana", asociados a artefactos metálicos de bronce y una cuenta de collar de pasta vítrea. Felizmente, aunque ya conocíamos previamente la monografía de los resultados de la primera campaña de excavaciones de 1985 en El Bebedero (Atoche et alii 1989), de la que proceden algunas de estas cerámicas, antes de la publicación de la monografía detallada con las campañas de 1987 y 1990, se ha adelantado un volumen sobre todas las cerámicas a torno halladas en las excavaciones de El Bebedero (Atoche et alii 1995) que pone en evidencia el deseo de rigor científico por parte de los investigadores y, simultáneamente, permite a la comunidad arqueológica valorar en detalle esta notable aportación. LA CRONOLOGÍA ABSOLUTA DE EL BEBEDERO En general, el dato más significativo de las determinaciones actualmente disponibles (Tabla 1) es la relativa homogeneidad de las mismas que señalan claramente que se mueven entre ca. 30-50 D.C. hasta ca. 420 D.C., esto es entre los siglos I-V D.C. Una cuestión más delicada es la falta de homogeneidad interna de la serie. Si nos atenemos a los datos contextuales sobre la estratigrafía que conocemos de las muestras, aunque carecemos de información sobre el tipo de muestras que han sido datadas, ordenándolas de acuerdo con su procedencia estratigráfica serían: contacto nivel 5-4 (70 D.C.), nivel 4 base (215 D.C.), nivel 4 (30-50 D.C., 120 D.C.), contacto nivel 4-3 (420 D.C.). En general se aprecia que las dos determinaciones obtenidas por sistemas convencionales son ligeramente más antiguas que la serie más reciente procesada mediante AMS. El anuncio de una serie aún SPAL 6 (1997) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1997.i6.13
UNA ETAPA EN LA RUTA MOGADOR-CANARIAS: CERÁMICA ROMANA EN LANZAROTE Y SU RELACIÓN... 223 más amplia de dataciones procesándose en el laboratorio de Groningen (Atoche et alii 1995: 33) ayudará a encuadrar mejor la cronología interna de cada nivel. Yacimiento Muncipio-Isla B.P. ± a.C.-d.C. máx. CAL CAL AC-DC min. CAL n° y tipo de muestra El Bebedero. Contacto Nivel Teguise, Lanzarote 1950 60 0-1 d.C. 50 AC 70 DC 224 DC GrN-15762/? IV y V El Bebedero. Base Nivel IV Teguise, Lanzarote 1840 30 110 d.C. 89 DC 215 DC 312 DC GrN-15804/? 30 DC El Bebedero. Nivel IV Teguise, Lanzarote 1980 140 30 a.C. 368 AC 40 50 382 DC GrN-19194/? El Bebedero. Nivel IV Teguise, Lanzarote 1895 120 55 d.C. 169 AC 120 DC 414 DC GrN-19195/? El Bebedero. Contacto Nivel Teguise, Lanzarote 1635 90 315 d.C. 231 DC 420 DC 625 DC GrN-19192/? III y IV El Bebedero. Nivel IV Teguise, Lanzarote GrN-13754 poco carbón Tabla 1. Determinaciones obtenidas en el poblado de El Bebedero por sistemas convencionales, las dos primeras, y Espectroscopía de Masas de Aceleración o A.M.S. (Accelerator Mass Spectrometry). Fuentes: Atoche et alii (1989: 204 y 1995: 34). Dataciones calibradas a partir de Cal 3.0.3. La cronología del estrato 3 resulta más frágil, no sólo porque la fecha del 420 D.C. fue tomada "en la base del estrato III en contacto con el estrato IV" (Ib. 1995: 34), sino también debido a que según sus excavadores dicho estrato III, o fase 2 del poblado, situaría su inicio en el siglo IV d.C. y su momento final "sin grandes problemas en los primeros arios del Siglo XV, en concreto entre los arios 1402 y 1404" (Ib. 1995: 36), fase de unos 1000 arios que ya se defendió en la primera monografía (Ib. 1989: 210). La presencia de fragmentos a torno vidriados de un mismo recipiente que se reparten en el nivel 3 (fragmento 22), nivel 2 (frag. 20), nivel 1 (frag. 18) y nivel superficial (frag. 27), implica algún tipo de remoción superficial, y el análisis del fragmento 18 (muestra LA 18) (Ib. 1995: 62) les lleva a considerar estos fragmentos "cerámicas del siglo ¿XV?, con una influencia hispano-musulmana". LAS MUESTRAS ANALIZADAS DE LAS CERÁMICAS A TORNO DE EL BEBEDERO El principal problema que se aprecia en la serie de cerámicas a torno del yacimiento El Bebedero es la total ausencia de formas tipológicamente definitorias que faciliten su identificación como cerámica romana, con excepción de un cuello. La inexistencia de cualquier tipo de fragmento de Terra sigillata en El Bebedero tampoco ayuda al encuadre de estas cerámicas a torno. Un análisis de la distribución de las cerámicas a torno dentro de estratigrafía del yacimiento resulta particularmente reveladora. Dentro de los posibles recipientes definidos por los excavadores, la no coherencia en la distribución dentro de cada estrato es patente. Salvo el contenedor cerámico 8 del estrato III y los contenedores 3, 13 y 14 del estrato IV, todos los restantes recipientes cerámicos con más de un fragmento se reparten en varios estratos, caso de los números 1, 2, 3, 9, 10, 11 y 15 (Tabla 2). Sin embargo, se trata SPAL 6(1997) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1997.i6.13
224 ALFREDO MEDEROS MARTÍN / GABRIEL ESCRIBANO COBO de una adscripción visual por parte de Atoche et alii (1995) a posibles contenedores, ya que no se disponen de análisis de todos ellos. Si contrastamos los datos de distribución de materiales con la estratigrafía, se aprecia que el estrato dominante es el IV, que concentra el 67.15 % de la cerámica a torno. En la descripción sedimentaria queda claro que el estrato Ves muy poco compacto frente a la solidez del estrato IV. Por el contrario, la transición del estrato III al IV resulta mucho menos clara, porque cuando "nos aproximamos al inicio del estrato IV, la arcilla se hace cada vez más compacta, resultando en ocasiones muy difícil de extraer" (Atoche et alii 1989: 24-25). Además, debemos tener en cuenta la poco representativa muestra cerámica del estrato V, en el cual, a medida que profundizamos, acaba desapareciendo la cerámica, y el hecho que los excavadores unifican los estratos V y IV para formar la fase arqueológica 1. Estos datos estratigráficos y la relativamente heterogénea distribución de la cerámica a torno insinúan que ante lo que aparentemente nos encontramos es con un único nivel arqueológico, que no sedimentario, que integraría el inicio del estrato III, el IV y el final del V, salvo que se reconozca la presencia de cierto número de intrusiones, caso del contenedor cerámico 3 cuyos fragmentos están presentes en los estratos I y IV, si es que todos pertenecen al mismo contenedor. Simultáneamente, cabría añadir la existencia de intrusiones desde los estratos superiores, superficial, I y II, correspondientes al nivel de cultivo subactual, hacia el estrato III, tal como insinúa el contenedor vidriado cerámico 2, con fragmentos repartidos en los estratos superficial, I, II y III (Tabla 2). ESTRATOS PERFIL SUPERF. I II III IV V POTENCIA 0.01 0.27 0.11-0.16 0.19-0.24 0.45-0.53 0.35 N° FRAGMENTOS 1 1 3 1 17 47 1 CONTENEDOR 1 1(17) 1(7) CONTENEDOR 2 1(27) 1 (18) 1 (20) 1(22) CONTENEDOR 3 1 (19) 3 (2, 14, 26) CONTENEDOR 4 1 (8) CONTENEDOR 5 1 (23) CONTENEDOR 6 1 (28) CONTENEDOR 7 1 (29) CONTENEDOR 8 2*(15, 24) CONTENEDOR 9 2 (1, 16a) 5 (3, 10, 11, 16b, 32) CONTENEDOR 10 1 (30) 4 (4, 9, 25, 40) CONTENEDOR 11 2 (21, 31) 3 (5, 36, 37) CONTENEDOR 12 1 (12) CONTENEDOR 13 3* (13, 38, 41) CONTENEDOR 14 2* (33, 35) CONTENEDOR 15 2 (34, 39) 1 (6) Tabla 2. Distribución de la cerámica a torno en la estratigrafía de El Bebedero. Los fragmentos se unifican según pertenezcan a un posible mismo recipiente cerámico. La primera cifra corresponde al número de fragmentos y la segunda, inserta entre paréntesis, al número que individualiza cada fragmento a torno. En negrilla los fragmentos con lámina delgada que confirman que 34, 39 y 6 pertenecen al mismo recipiente. Los fragmentos del 16a y 16b casan entre ellos. Ambos casos ratifican la presencia de intrusiones o de un único nivel arqueológico. Se destacan con un asterisco contenedores con más de un fragmento localizados en el mismo estrato, lo que sucede sólo en tres ocasiones: números 8, 13 y 14. SPAL 6 ( 1997) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1997.i6.13
UNA ETAPA EN LA RUTA MOGADOR-CANARIAS: CERÁMICA ROMANA EN LANZAROTE Y SU RELACIÓN... 225 La opción analítica elegida por el equipo investigador de El Bebedero ha sido la realización de láminas delgadas de un alto número de muestras, única posible dada la falta de formas tipológicamente diagnósticas, para tratar de correlacionarlas con la serie más amplia de muestras analizadas de ánforas publicada por Peacock y Williams (1985) y, en base a sus similitudes, asignar cada fragmento analizado a una posible ánfora (Tabla 3). Un problema de esta estrategia de investigación deriva del limitado número de análisis petrográficos disponibles de ánforas romanas, ya que en otras regiones, como la Península Ibérica, no es habitual demostrar que se trata de cerámicas romanas y se disponen de series a torno amplias. Tal como reconocen los autores, el análisis petrográfico que realizaron de una Almagro 51C, procedente del Pecio Cabrera III, no es coincidente con la muestra publicada por Peacock y Williams (1985: 133, fig. 63). Sin embargo, "este aspecto no debe influir en su clasificación tipológica, ya que es frecuente que ánforas correspondientes a una misma forma se fabricaran en alfares diferentes" (Atoche et alii 1995: 60). La cuestión es cómo resolver este problema en El Bebedero, donde no disponemos de formas reconstruibles. Muestra Estrato Grupo LA 2 IV 1 LA 14 IV 1 LA 8 III 2 pivote LA 40 IV 2 LA 6 V 9 LA 34 IV 9 LA 39 IV 9 LA 11 IV 3 Composición mineralógica cuarzo, calcáreas (calizas micríticas), cuarcitas cuarzo, calcáreas (calizas micríticas), cuarcitas cuarzo, feldespato (sanidina), volcánicas cuarzo, feldespato (sanidina), volcánicas calcáreas, cuarzo, volcánicas calcáreas, cuarzo, volcánicas calcáreas, cuarzo, volcánicas micaesquistos, graníticas Procedencia Túnez Túnez Campania Campania Campania Campania Campania Sierra Morena, Guadalquivir, Sistema Bético Tipo de ánfora asignada Clase 40/Benghazi MR 1 Clase 40/Benghazi MR 1 Clase 3-5/Dressel 1A-C Clase 3-5/Dressel 1A-C Clase 3-5/Dressel 1A-C Clase 3-5/Dressel 1A-C Clase 3-5/Dressel 1A-C Clase 26/Dressel 23 ¿Clase 25/Dressel 20? ¿Clase 23/Almagro 51C? Sierra Morena, Clase 26/Dressel 23 LA 16 cuello 3 micaesquistos, cuarcitas Guadalquivir, Sistema Bético ¿Clase 25/Dressel 20? ¿Clase 23/Almagro 51C? LA 32 IV 8 cuarzo, micaesquistos Guadalquivir Clase 20/Dressel 14 Clase 25/Dressel 20 Tabla 3. Distribución sintética de las muestras de cerámica romana de El Bebedero (LA=Lanzarote), analizadas en P. Atoche et alii (1995: 48-61, 113-121). La Clase 40 (Ib. 1995: 48) corresponde a la Benghazi MR 1 (Peacock y Williams 1985: 175-176) y no a la Africana I pequeña, clase 33,0 la Africana II grande, clase 34 (Ib. 1985: 153-157), por lo que no acabamos de comprender la relación gráfica que se plantea con la Africana I (Atoche et alii 1995: portada) o Africana 1-II (Ib. 1995: 72, fig. 6), y que les lleva a apuntar una procedencia tunecina a las muestras LA 2 y 14, propias de las Africana 1-II, cuando la Benghazi MR 1, presumiblemente, procede de la Tripolitania. SPAL 6(1997) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1997.i6.13
226 ALFREDO MEDEROS MARTÍN / GABRIEL ESCRIBANO COBO Aunque a primera vista la correlación mineralógica es correcta, podrían plantearse algunas dudas respecto a las tres procedencias propuestas: Guadalquivir, Italia y Túnez. El valle del Guadalquivir, y en concreto particularmente los talleres de Triana en Sevilla, son los principales productores de botijas utilizadas en el comercio con Canarias y América desde finales del siglo XV (Amores y Chisvert 1993; Escribano y Mederos e.p.). Así, por ejemplo, la muestra SG 2 (Tabla 4), que corresponde a una botija del tipo A, con cronología entre 1475 y 1800, por su composición mineralógica se asocia con el valle del Guadalquivir, correlacionándose con la Clase 15 o Haltern 70 (Peacock y Williams 1986: 115), fabricadas igualmente en la Bética. Este caso ejemplifica el problema básico de confirmación por simple correlación petrográfica, y es que tanto un ánfora fabricada en el valle del Guadalquivir como una botija de los siglos XV-XVIII elaborada con arcillas de similar procedencia, pueden presentar similar composición petrográfica. Ello se puede obviar cuando disponemos de la tipología de la pieza, sin embargo, en el caso de El Bebedero carecemos de formas reconstruibles salvo un cuello de ánfora y un posible pivote. Por ello es importante la serie de dataciones del yacimiento (vide supra) que nos marca una banda cronológica entre ca. 30-50 D.C. hasta ca. 420 D.C., y resulta coherente con las atribuciones temporales anfóricas. La conexión con cerámicas italianas de época moderna sólo podría plantearse durante el siglo XIV, y particularmente en su primera mitad. Lanzarote deriva su nombre de la presencia en la isla entre 1302-1338 (Sena 1961:4), 1310-1339 (Caddeo 1928: 52) o 1312-1332 (de la Ronciére 1925; Bonnet 1944:597; Álvarez Delgado 1954: 11) del genovés Lazzarotto Malocello, quien aparentemente había estado al servicio del rey de Portugal y de su almirante, el genovés Manuel Pessagno. Durante tal periodo, dominará Lanzarote mediante un pacto con los aborígenes de la isla. Es presumible que durante la etapa de dominación genovesa de la isla arribaran otras expediciones de dicho origen, porque en 1339 el mallorquín Angelino Dulcert dibuja por primera vez en el medievo a las Canarias Orientales, y en Lanzarote figura el escudo genovés, serial de su dominio. Desde la conquista normanda de la isla entre 1402-1412, en la que Jean de Béthencourt crea un señorío vinculado a Enrique III de Castilla, y especialmente cuando su sobrino Maciot de Béthencourt vende en 1418 sus derechos sobre Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro al Conde de Niebla, pasando las islas a la jurisdicción de las Leyes Generales de Castilla, esa relación con Italia se diluye. Más difícil aún sería buscar una relación con Túnez, aunque las Islas Canarias, y particularmente Lanzarote, fueron objeto de múltiples ataques piráticos de flotillas procedentes de Safí y Larache (Marruecos), Argel y Salé (Argelia) o Túnez durante finales del s. XVI e inicios del s. XVII. Además, si es correcta nuestra propuesta de asignar la Clase 40 a una Benghazi MR 1 implicaría una conexión con la Tripolitania, actual Libia, difícilmente sostenible en época bajomedieval o moderna. Si tratamos de relacionar la información estratigráfica con las correlaciones propuestas a través del análisis petrográfico y las asociaciones de fragmentos de un mismo recipiente cerámico (Tabla 5), se observa que la cerámica a torno definida como de ánforas romanas sólo aparece entre los estratos superficial y II con un fragmento en el estrato!, y ya más abundantemente a partir del estrato III, que su excavador (P. Atoche, com. pers.) relaciona con el inicio del estrato III, en contacto con el estrato IV, o a alguna posible intrusión. Más problemático es la definición del contenedor 9 (Tablas 2 y 5), puesto si en el texto (Atoche et alii 1995: 127, 129-130, 133) plantean en numerosas ocasiones que se trata posiblemente de un recipiente que incluiría los fragmentos 1, 3, 10, 11, 16a y b, 32, el análisis petrográfico de tres fragmentos da características diferenciales para cada uno de ellos. La muestra LA 11, presenta un 60 % de micaesquistos, 25% de rocas graníticas, 5% de cuarzo y 4% de rocas calcáreas. La muestra LA 16 mantiene el 60% de micaesquistos, pero varía en el 25% de cuarcitas, 6% de cuarzo y 5% de rocas calcáreas. Más claramente se distancia la muestra LA 32, por cuanto su composición es el 30% de micaesquistos, 30% de cuarzo, 25% de rocas cuarcíticas y 10% de pizarra, propugnándose además un origen más concreto, del triplete SPAL 6(1997) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1997.i6.13
UNA ETAPA EN LA RUTA MOGADOR-CANARIAS: CERÁMICA ROMANA EN LANZAROTE Y SU RELACIÓN... 227 Sierra Morena-Guadalquivir-Sistema Bético citado para LA 11 y 16, a ceñirlo sólo a Guadalquivir en el caso de LA 32. E incluso se presupone diferente correlación anfórica en base al análisis petrográfico, frente a las Clases 26/Dressel 23, 25/Dressel 20 y 23/Almagro 51C asignadas a LA 11 y 16 se opta para la muestra LA 32, las clases 20/Dressel 14 y 25/Dressel 20 para LA 32. Muestra Estrato Grupo Composición mineralógica Procedencia Cronología o tipo de ánfora asignada cuarzo, feldespato LA 18, vidriado 4 potásico micaesquistos, Sur Península Ibérica musulmana melado interior pizarras cuarzo, calcáreas, lutíLA 13 LA 4 LA 9 IV IV IV 7 6 6 tas ferruginosa, feldespato potásico (ortosa) cuarzo, calcáreas, fósiles cuarzo, calcáreas, fósiles ¿romano? ¿romano? SG 1 SG 2 SG 3 LG 94 Islote del Amor Islote del Amor Islote del Amor Museo Tirajana 10 10 11 cuarzo, calcáreas, micaesquistos cuarzo, calcáreas, micaesquistos cuarzo, calcáreas cuarzo, ortosa, volcánicas (latita-traquita) Guadalquivir Guadalquivir ? ? S. XVII-XVIII Clase 15/Haltern 70 Clase 25/Dressel 20 S. XVII XVIII Clase 15/Haltern 70 S. XVII-XVIII Beltrán 74 Tabla 4. Producciones de cronología histórica o indeterminada de El Bebedero (LA=Lanzarote), islote de la Graciosa (LG=La Graciosa) e Islote del Amor (junto a Arrecife) analizadas en Atoche et alii (1995: 61-71, 114-118, 122-126). SG= Museo de San Gabriel. Las diferencias de la muestra SG 3 con SG 1 y 2 deriva de que no se trata de una botija, tal como parece intuirse por la fotografía, pese a la opinión favorable de Atoche et alii (1995: 68-69, lám. 12/1). Este ejemplo demuestra que hubiera sido deseable una analítica de todos los fragmentos cerámicos a torno, a pesar de su coste, porque las asignaciones exclusivamente visuales, mediante descripción de su pasta, pueden inducir a agrupaciones en contenedores incorrectas. Un análisis del fragmento 19 podría despejar las dudas sobre la única pieza romana en el estrato I, respecto a que si realmente se corresponde con los fragmentos 2 y 14, asignables a la Benghazi MR 1. En suma, la cuestión básica es que sería deseable disponer en el futuro de información adicional que complemente a la obtenida por los análisis petrográficos, ratificados por los análisis de C m , eliminando así cierto grado de incertidumbre al desconocerse tanto las formas de los fragmentos amorfos a torno como por la ausencia de cerámicas romanas muy características, caso de la Terra sigillata, que tienen su punto más meridional de distribución en Mogador. SPAL 6(1997) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1997.i6.13
228 ALFREDO MEDEROS MARTÍN / GABRIEL ESCRIBANO COBO ESTRATOS I II III IV V POTENCIA 0.27 0.11-0.16 0.19-0.24 0.45-0.53 0.35 N° FRAGMENTOS 3 1 17 47 1 CONTENEDOR 2 musulmán musulmán musulmán CONTENEDOR 3 Benghazi MR Benghazi MR 1 CONTENEDOR 4 Dressel 1 CONTENEDOR 9 2 (1, 16a) 5 (3, 10, 11, 16b, 32) CONTENEDOR 9A (11) Dressel 23 CONTENEDOR 9B (16) Dressel 23 Dressel 23 CONTENEDOR 9C (32) Dressel 14 o 20 CONTENEDOR 10 Dressel 1 Dressel 1 CONTENEDOR 15 Dressel 1 Dressel 1 Tabla 5. Correlación estratigráfica entre la distribución de los fragmentos cerámicos a torno con sus correspondientes asignaciones anfóricas tras el análisis petrográfico. Se resaltan en negrilla los fragmentos del contenedor cerámico 9 objeto de análisis petrográfico, que dividimos en los contenedores cerámicos 9A-C. Estas cerámicas romanas de El Bebedero no supondrían las primeras documentadas en las Islas Canarias, como demuestran los hallazgos subacuáticos desde 1964, pero sí serían los primeros indicios de cerámica romana a torno en un yacimiento terrestre canario, aunque no en un contexto doméstico de habitación, lo que exige aplicar en el futuro modelos sobre algún tipo de proceso de aculturación, por muy escasa que sea aún esta muestra de 70 fragmentos cerámicos a torno. LA ATRIBUCIÓN ROMANA DE LAS ÁNFORAS DE YACIMIENTOS SUBACUÁTICOS CANARIOS Un serio punto de discrepancia es que Atoche et alii (1995: 68, 70-71, lám. 13/1, 76, 126) y Beltrán Lloris (1995: 9) consideran errónea la atribución romana de las dos ánforas K-109, procedentes del islote de La Graciosa (fig. 2), actualmente depositadas ene! Museo Canario y Museo Arqueológico de La Fortaleza de Santa Lucía de Tirajana, propugnando una procedencia del Mediterráneo Central y cronología renacentista del siglo XVI, entre el 1500-1580, tras clasificarlas como tipo 1 de Goggin. Estas marcadas suspicacias o rechazo sobre una atribución romana de las K-109/Beltrán 74 sigue una línea sostenida cada vez por más autores canarios desde principios de los ochenta (Tejera, sólo inicialmente, en García 1980: 3; Arnay et alii 1983: 627; Martín de Guzmán 1986: 29; de León y Robayna 1989: 39; Herrera 1990: 84; Delgado 1990: 40), a la cual sólo los firmantes se han opuesto (Escribano y Mederos 1996a: 76-77, 85 y 1996b: 45) ampliando simultáneamente la serie de ánforas romanas procedentes del litoral canario. Además, el rechazo a su atribución romana supone romper con la unanimidad que los especialistas en cerámica romana habían sostenido para estas ánforas en la década de los sesenta y setenta (García y Bellido 1967: 375; Beltrán Lloris 1970: 576, fig. 237/2; Pellicer 1970: 47), incluso incluyéndolas concretamente en la variante Ágora K 109 (Serra 1966: 375; Parker 1992: 96), si ahora nos atenemos a SPAL 6(1997) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1997.i6.13
UNA ETAPA EN LA RUTA MOGADOR-CANARIAS: CERÁMICA ROMANA EN LANZAROTE Y SU RELACIÓN... 229 las nuevas opiniones contrarias de Paz Peralta (en Atoche et alii 1995: 71, 76) y Beltrán Lloris (1995: 9), quien revisa su opinión precedente. Esta visión negativa es importante porque todos los trabajos de los sesenta sólo disponían de dos ánforas casi completas del tipo K-109 y un cuello de ánfora de una Almagro 51C procedente del S.E. de Lanzarote (fig. 2). Sobre esta última, aunque Atoche et alii (1995: 76) reconocen que las "características de su perfil, borde, asas, cuerpo y tamaño la diferencian claramente de los tipos de los siglos XVI-XIX", mantienen que las atribuciones romanas al tipo Almagro 51C son simplemente "supuestas". Sin embargo, es interesante señalar que si se rechaza la atribución romana de las ánforas aparecidas en yacimientos subacuáticos, curiosamente entonces las cerámicas a torno procedentes de El Bebedero serían las primeras y únicas "auténticamente" romanas encontradas en las Islas Canarias. En este sentido hay verdadero interés en enfatizar (Ib. 1995: 12, 76, 105) "que los primeros testimonios de elementos materiales de la cultura romana en las Islas Canarias han sido identificados en el yacimiento de El Bebedero" (Ib. 1995: 76), y consecuentemente, "constituyen los primeros objetos localizados en Canarias de comprobada adscripción cultural romana, ya que los elementos cerámicos localizados hasta la actualidad en aguas de Lanzarote y considerados romanos se han mostrado claramente más tardíos (siglos XVI-XIX)" (Ib. 1995: 12). Lo más sorprendente de esta propuesta es que el argumento principal que sostiene el rechazo de esta asignación (Ib. 1995: 68, 71) es su ausencia en la serie de análisis petrográficos de Peacock y Williams (1985) y entre los aún inéditos efectuados de ánforas de la Casa de los Delfines de la Colonia Celsa (Zaragoza). Sin embargo, cuando tienen el mismo problema con una Almagro 51C del pecio Cabrera III, priorizan el argumento tipológico (Atoche et alii 1995: 60) (vide supra). A nivel formal también destacan la unión imperfecta de las asas al cuerpo y la estrechez de la boca de la K-109 (Ib. 1995: 71). Frente a esta opinión, es importante resaltar que los componentes volcánicos que caracterizan la lámina delgada (LG 94) realizada del ánfora depositada en el Museo de San Bartolomé de Tirajana (Tabla 6), coinciden con la procedencia que sostenemos para las K-109, el Mar Egeo, puesto que en dicha región existen rocas volcánicas en las Cícladas (Melos, Kimolos, Poliagos, Tera), Psara, Lesbos, Ayios Efstratios, Limnos, Samotracia, Eubea, Beocia, Egina y en áreas puntuales de la Argolide y Laconia. Detalles técnicos como la estrechez de su cuello derivan de su presumible empleo para transportar vino. En trabajos precedentes ya hemos desarrollado in extenso el análisis de las ánforas romanas procedentes de yacimientos subacuáticos en las Islas Canarias, inicialmente restringidas a las islas de La Graciosa, Lanzarote y Tenerife (Escribano y Mederos 1996a: 81-85), y posteriormente ampliadas a Fuerteventura y Gran Canaria (Ib. 1996b: 45-46), por lo que sintetizamos la información sobre las mismas (Tabla 6). A pesar de estas dos posibles correlaciones entre las muestras de El Bebedero con la cerámica romana de hallazgos submarinos en Canarias (Tabla 6), los tipos cerámicos por los que parecen optar Atoche et alii (1995: 55 nota 28,71-72, fig. 6) son la Dressel 1/Clases 3-5 (Campania), Dressel 23/Clase 26 (Bética) y Africana 1-II/Clases 33-34 (Túnez). SPAL 6(1997) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1997.i6.13
236 ALFREDO MEDEROS MARTÍN / GABRIEL ESCRIBANO COBO ISLAS PRODUCCIÓN ANUAL EN KGS. EL HIERRO 36.800 TENERIFE 23.000 GRAN CANARIA 18.400 LANZAROTE 13.800 FUERTEVENTURA 13.800 LA GOMERA 13.800 LA PALMA sin datos Tabla 14. Producción de orchilla en las Islas Canarias hacia 1800. Fuente: Viera y Clavijo (1799-1810/1982: 315). Las islas de El Hierro y La Gomera cuentan con los mejores ejemplares y los de mayores dimensiones (Stone, 1887/1995/2: 324). En este sentido, creemos que el interés de los navegantes romanos por las islas sugiere una combinación de variables explicativas, y aparte de la necesidad de realizar aguada o continuar una tradición previa de pesca realizada por los marineros gaditanos en el litoral atlántico norteafricano, simultáneamente, quizás además pudo incluir un posible interés por la comercialización de la orchilla, Roccella canariensis, un liquen endémico que se da en todas las Islas Canarias utilizado para la obtención de tintes, lo que explicaría un cierto grado de intercambios con las poblaciones aborígenes que habrá que seguir investigando en el futuro. AGRADECIMIENTOS El director de la excavación de El Bebedero, P. Atoche, amablemente nos comentó sus impresiones sobre las valoraciones que ofrecemos del yacimiento. BIBLIOGRAFÍA ABREU, A. de (1632/1977): Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, en A. Cioranescu, A. (ed.), Goya Ed. SIC de Tenerife. ALMAGRO, M. (1955): Las necrópolis de Ampurias. II. Necrópolis romanas y necrópolis indígenas, Diputación Provincial de Barcelona-Instituto "Rodrigo Caro" de Arqueología y Prehistoria del C.S.I.C. Barcelona. ÁLVAREZ DELGADO, J. (1954): "Toponimia hispánica de Canarias", Estudios dedicados a Menéndez Pidal 5. Madrid: 3-38. (1967): "Hallazgos submarinos", Revista de Historia Canaria XXXI n° 153: 198-200. ÁLVAREZ RIXO, J.A. (1991): Lenguaje de los antiguos isleños, en C. Díaz Alayón y A. Tejera (eds.), Ayuntamiento del Puerto de la Cruz-Centro de la Cultura Popular Canaria. La Laguna-Tenerife. AMORES, F. de y CHIS VERT, N. (1993): "Tipología de la cerámica común bajomedieval y moderna sevillana (ss. XV-XVIII): I. La loza quebrada de relleno de bóvedas", Spal 2: 269-325. ARNAY, M.; GONZÁLEZ REIMERS, E.; GONZÁLEZ PADRÓN, C. y JORGE, J.A. (1983): "Ánforas prehispánicas en Tenerife", Anuario de Estudios Atlánticos 29: 599-634. SPAL 6 (1997) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1997.i6.13
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Fig. 1. Plano del yacimiento de El Bebedero, Tiagua (Teguise, Lanzarote), casi totalmente destruido por la extracción de tierra. En dirección Norte, los sectores excavados. Fuente: Atoche et alii (1989: 32, fig. 2). ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1997.i6.13
UNA ETAPA EN LA RUTA MOGADOR-CANARIAS: CERÁMICA ROMANA EN LANZAROTE Y SU RELACIÓN... 241 o Fig. 2. Yacimientos con presencia de cerámica romana en el islote de La Graciosa e isla de Lanzarote (Canarias Orientales). 1: Playa de La Cocina. 2: Rincón del Salado. 3: El Río. 4: Los Charcos. 5: El Bebedero. SPAL 6(1997) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1997.i6.13
CÁDIZ ARCILA LIXUS THAMUSIDA SALA BANASA MADEIRA C9. ISLAS CANARIAS LA GRACIOSA LANZAROTE o .PCABO JUBY O 4 CABO BOJADOR O 100 200km 242 ALFREDO MEDEROS MARTÍN / GABRIEL ESCRIBANO COBO Fig. 3. Litoral Atlántico de Andalucía Occidental, Norte de África e Islas Canarias durante el Imperio Romano. Siglos I-V D.C. SPAL 6(1997) ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.1997.i6.13