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El comité de empresa europeo. Un estudio jurídico (Prólogo)

Cruz Villalón, Jesús

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PRÓLOGO La ap obación de la Di ec i a ela i a a la implan ación de un p oce- dimien o de in o mación y consul a en las emp esas de dimensión eu o- pea, conocida coloquialmen e como la Di ec i a del Comi é de Emp esa Eu opeo, se p odujo as un la go pe íodo de discusión en e las pa es implicadas, que se p olongó casi ein e años. No obs an e, una ez en a- da en igo en el año 1994 ha sido acep ada de buen g ado po los a ec- ados y, sob e odo, ha p oducido un no able impac o en el p oceso de in oducción de mecanismos de pa icipación de los abajado es en las emp esas eu opeas. Cuando ha anscu ido ya casi una década desde la ap obación de es a Di ec i a y odos los Es ados miemb os han p ocedi- do desde hace ambién algún iempo a e ec ua la necesa ia ansposición de es a Di ec i a a su legislación in e na, nos encon amos an e una exce- len e opo unidad pa a ealiza un balance de los esul ados y de los e ec- os p o ocados po dicha no ma comuni a ia. Al análisis po meno izado de la e e ida Di ec i a y, en pa icula , a la alo ación del impac o de la misma, se dedica el lib o que se p ologa. El in enso p oceso de uni icación económica en el seno de la Comu- nidad Eu opea ha conducido con el paso del iempo al desbo damien o del e i o io es a al como ámbi o na u al de ac uación económica de las emp esas, de modo que el obje i o de c eación de una economía de esca- la en el ámbi o eu opeo ha compo ado, como no podía se de o o modo, 14 JESÚS CRUZ VILLALÓN PRÓLOGO  15 la con o mación de edes emp esa iales igualmen e de dimensión eu o- peas; incluidas en esa denominación las emp esas de ma iz ex acomu- ni a ia, como pueden se singula men e las no eame icanas y japonesas con ue e p esencia en di e sos países de la Unión Eu opea. En a ención a ello, al amplia se el ámbi o de desen ol imien o de es e ipo de emp e- sas, se ha ele ado ambién el núcleo de decisión en el cual se adop an las decisiones cla e sob e la ma cha de la emp esa. Las decisiones más ele- an es se adop an a ese nue o ni el eu opeo, no sólo po lo que e ie e a aspec os inancie os, come ciales y de p oducción, sino ambién aquellas o as que inciden sob e la ges ión del pe sonal, pa icula men e en lo que a ec a al olumen del empleo y a las condiciones de abajo de los emplea- dos. En sen ido nega i o, a los ges o es emp esa iales a ni el nacional le ienen impues as desde ámbi os supe io es de e minadas es a egias emp esa iales pa a lo que no cons i uye la ma cha co idiana de la emp e- sa, de o ma que dejan de se los in e locu o es con pode eal con los que los ep esen an es de los abajado es puedan con on a sus in e eses. En de ini i a, al si ua se en o a sede supe io an o la in o mación sob e la si uación de la emp esa como el núcleo de decisión eal, pie den alo y e icacia odos los p ocedimien os de in e locución en e la di ección de la emp esa y los ep esen an es de los abajado es, que se han enido cons uyendo a lo la go de décadas en cada uno de los sis emas naciona- les de elaciones labo ales, con o me a lo que cons i uye su cul u a indus- ial y su adición his ó ica. Sin minus alo a la ue e in luencia que siguen conse ando las di e sas ins i uciones exis en es de ep esen ación colec i a en el ámbi o de los cen os de abajo e incluso del conjun o de la emp esa den o del e i o io de cada Es ado miemb o, és as se mani- ies an de odo pun o insu icien es en aquellas o ganizaciones que dan ese sal o cuali a i o de cons i ui en idades económicas de dimensión sup a- es a al. El pano ama a es os e ec os esul a de una no able complejidad y ello puede explica de o ma co ela i a la pa eja complejidad de la Di ec i a en cues ión. Sin pode en a en el de alle del con ex o en el que se inse - a es a Di ec i a, cuando menos sí apun a algunos de los elemen os más señalados que pueden explica mejo la azón de se de la singula con- ección ju ídica de la no ma comuni a ia obje o de comen a io. En p ime luga , esa con o mación de conglome ados emp esa iales de dimensión comuni a ia adquie e o mas muy a iadas, en unción de la in- ensidad de las inculaciones que se desean e ec ua según las ocasiones, de o ma que puede i desde ex emos an acen uados como pueden en un lími e una es uc u a p ác icamen e asimilada a la emp esa uni a ia en el sen- ido más clásico del é mino con una o ísima je a quización de las unida- des p oduc i as in eg adas en el mismo espec o de la cúspide de decisión, has a o mas e é eas de uniones empo ales al es ilo de las denominadas join en u e. Más aún, se a a de conexiones emp esa iales en cons an e p o- ceso de e olución y cambio, de o ma que la en ada y salida de unidades p oduc i as meno es en el g upo emp esa ial es pe manen e y cons i uye un ac o isiológico de su uncionamien o, al mismo iempo que en las ela- ciones del g upo en su conjun o ambién pueden al e a se con cie a ei e- ación la in ensidad del ínculo que les une. En segundo luga , la di e sidad de los sis emas nacionales de elacio- nes labo ales, pa icula men e en lo que e ie e a sus aspec os colec i os llega a di icul a no ablemen e cualquie in en o de es ablecimien o de un modelo uni a io, aplicable po igual a odos los países, sec o es y emp e- sas. Un análisis compa ado de ales sis emas nacionales mues a inmedia- amen e la di e en e con igu ación de sus o ganizaciones sindicales, los sis- emas de pa icipación sindicalizados o no de ep esen ación en los cen os de abajo y emp esa, ó mulas más o menos in ensas de pa icipación en la ges ión de la emp esa, de inculación o no de és as con los mecanismos de negociación colec i a pa icula men e a ni el de emp esa, el alcance de su égimen de solución de con lic os colec i os e incluso el g ado de in e - ención de los pode es públicos en el desen ol imien o de odos es os modelos. Se a a de elemen os que llegan a a ec a a la cul u a indus ial y sindical de cada Es ado miemb o, de o ma que esul a p ác icamen e ilu- so io p e ende una a monización ue e en es a ma e ia. En e ce luga , la no ocul able esis encia emp esa ial a c ea p oce- dimien os in ensos de con ol sindical, que pueden desemboca en limi- aciones a sus necesidades de lexibilidad en la ges ión de las decisiones más capi ales en ma e ia de pe sonal; ealidad pa icula men e delicada cuando es amos incidiendo sob e un ámbi o donde los enómenos de la globalización han impac ado con mayo ue za, de o ma que se acen ú- an conside ablemen e las consecuencias de una compe encia me can il que no sólo se hace más pa en e en es as emp esas sino que además es exp e- samen e deseada po las p opias ins i uciones comuni a ias. Po ello, no esul a nada ácil encon a el necesa io pun o de equilib io en e la capa- cidad de espues a inmedia a de las emp esas y la oma en conside ación en ese p oceso de los in e eses sindicales. En cua o luga , la p esencia cons a ada de in e eses con apues os en- e las di e sas ep esen aciones de los abajado es de ca ác e nacional. Las o ganizaciones sindicales, con independencia de su olun ad colec i- a de u ela de los in e eses del conjun o de los abajado es, cuando ac- úan en es e ámbi o y se pone en juego el olumen de empleo en cada uno de los cen os de abajo si úan el acen o en las consecuencias de las deci- 16  JESÚS CRUZ VILLALÓN siones del g upo emp esa ial sob e los cen os de abajo implan ados en cada uno de sus Es ados miemb os; el con as e de in e eses de cada uno de los Es ados se aslada ambién al ámbi o sindical, que ienden a «nacio- naliza » la ac i idad sindical de de ensa de «sus» espec i os abajado- es. A es os e ec os, suele es a la en e una ecu en e icción en e los sindica os ubicados en la sede cen al de la emp esa de dimensión eu o- pea y los sindica os de los Es ados donde se ienen a ubica las co es- pondien es iliales, con ue es descon ianzas a que los p ime os hege- monicen las nue as ins ancias de ep esen ación a ni el eu opeo con ma ginación de los segundos. En quin o luga , complemen o de lo an e io , los posibles dé ici de legi imidad democ á ica de los ep esen an es que ac úan como in e lo- cu o es en nomb e de los abajado es, dado que pueden cons i ui se como e ce o incluso cua o ni el den o de una escala ascenden e que comien- za en el cen o de abajo, con inuando po la emp esa nacional y el g u- po de emp esa de ámbi o es a al, pa a e mina en ese ni el de dimensión comuni a ia. En e ec o, mien as que con segu idad el p ime ni el ep e- sen a i o suele se el esul ado de una elección pe sonal y di ec a po pa - e de los abajado es ep esen ados po quienes ac úan como sus in e lo- cu o es, con o me se a ele ando el ni el de ac uación la endencia na u al es a op a po un sis ema de elección de segundo o de e ce g ado, cuan- do no di ec amen e po medio de un p ocedimien o de me a coop ación. Si a ello se añade el ob io solapamien o de las ma e ias sob e las que ac- úan y el ipo de compe encias eje cidas, sólo di e enciadas po el ni el de ac uación, es ácil imagina una igualmen e subyacen e ensión en e los unos y los o os. A la pos e, odo inc emen o en el p o agonismo de una de las ins ancias necesa iamen e se e i ica á en de imen o de las o as. En sex o luga , la necesidad de egula un enómeno ansnacional a a és de una Di ec i a Comuni a ia. El p oceso de a monización de la legislación labo al de los Es ados miemb os, en la que se inse a la p e- sen e ac uación comuni a ia, se ha de e ec ua necesa iamen e a a és del ins umen o no ma i o de la Di ec i a comuni a ia, po cuan o que és a es la opción p e is a en los T a ados Cons i u i os pa a la p esen e ma e- ia, dado que el ins umen o del Reglamen o iene un papel esidual den- o de la polí ica social comuni a ia y, desde luego, no es á p e is o pa a la ejecución de la polí ica a monizado a. Al p opio iempo, la Di ec i a comuni a ia se con ie e en el ins umen o no ma i o p e is o como más idóneo en el con ex o gene al que es amos p esen ando, que desemboca en una decidida olun ad de las ins i uciones comuni a ias de adop a una écnica no ma i a de no imposición di ec a, desa ollando la a monización cada ez más a a és de écnicas indi ec as, de diseño de obje i os sin PRÓLOGO  17 ijación de eglas que p ecisen al de alle el égimen ju ídico de la ma e- ia a a moniza y que, en de ini i a, o o guen un amplio ma gen de adap- ación al modelo y peculia idades de cada uno de los Es ados miemb os. Eso sí, en es e caso conc e o, la ma e ia obje o de egulación susci a pa - icula es di icul ades, cuando menos écnicas, en la u ilización del o ma o p opio de la Di ec i a; bas e con eco da como la Di ec i a p o oca nece- sa iamen e an as no mas de ansposición como Es ados a los que se di i- gen los manda os de dicha Di ec i a, a es as al u as del o den de 18, con legislaciones inicialmen e de alcance exclusi amen e nacional, cuando se a a de da epues a a una única ealidad de dimensión ansnacional. En sép imo luga , una p e ensión de deja no sólo a los Es ados miem- b os el mayo ma gen de juego posible en la adap ación del sis ema de pa icipación de los abajado es p e endido po las ins i uciones comu- ni a ias, sino ambién o o ga un amplio espacio de maniob a a las p o- pias emp esas de dimensión comuni a ia que deben da cumplimien o a es a no ma i a y a las ep esen aciones sindicales en la misma. Ello con- duce a que incluso la no ma i a de ansposición haya de se lexible, al obje o de pe mi i que en cada emp esa se pueda adop a un modelo p o- pio de in o mación y consul a de los ep esen an es de los abajado es en la emp esa. Compo a, po ejemplo, que, aunque coloquialmen e es a Di ec i a sea conocida como la del Comi é de Emp esa Eu opeo, no lle- gue a impone se la cons i ución de un ó gano de in e locución en e las pa es en el in e io de la emp esa: ni que és e enga de e minados as- gos ni que deba c ea se como al ó gano, sa is aciéndose las aspi acio- nes comuni a ias con la exis encia de canales —cualesquie a que sean— de in o mación y consul a en e la di ección de la emp esa a ni el comu- ni a io y la ep esen ación de los abajado es. En esa misma ó bi a se si úa el esc upuloso espe o a los p ocedimien os u ó ganos c eados con an e io idad a la ap obación de la Di ec i a en emp esas que se adelan- a on a la misma y que incluso in luye on en su diseño, de o ma al que no se les exige una al e ación del sis ema po ellos es ablecidos de ade- cuación a las p e isiones de la Di ec i a y que, incluso, ello no se llegue a con empla como una si uación ansi o ia en una p ime a ase de igen- cia de la Di ec i a. Como colo ón de odo ello, se p oyec a deja en manos de un p ocedimien o de acue do colec i o en e ambas pa es el diseño del modelo que haya de egi en cada conc e a emp esa; eso sí, p o o- cando una si uación que cuando menos cabe cali ica como pa adójica, en cuan o que el modelo de la Di ec i a quie e si ua se exclusi amen e en el e eno del es ablecimien o de de echos de in o mación y consul a en e las pa es, e i ando consag a mecanismos de negociación colec i- a que si úen la elación de las pa es en el plano de la con on ación, 18 JESÚS CRUZ VILLALÓN PRÓLOGO  19 pe o que al p opio iempo a anca po p e e un p ocedimien o jus amen e de negociación colec i a pa a pone en ma cha e ec i amen e los meca- nismos de pa icipación de los ep esen an es de los abajado es en la ges ión de la emp esa. En oc a o y úl imo luga , aunque sin olun ad de ealiza una enu- me ación exhaus i a, la Di ec i a se ap ueba en un momen o en el que no se había log ado es ablece en pa alelo la opo una egulación desde el pun o de is a me can il de esa ealidad cada ez más consolidada de las emp esas de dimensión comuni a ia. Cie amen e, ese acío ha enido a se cubie o con el paso del iempo, po medio de la ap obación de la egu- lación comuni a ia ela i a al Es a u o de la Sociedad Eu opea, an o en lo que e ie e a su pe spec i a de De echo Me can il, como pa icula men e en lo que a ec a al égimen de implicación de los abajado es en es a Sociedad Eu opea. En odo caso, la p esencia complemen a ia de es as o as disposiciones, que se mue en en un e eno bien p óximo al de la Di ec i a de 1994, no deja de susci a nue os in e ogan es. De un lado, po cuan o que se hace necesa io p ecisa cuáles son los puen es de cone- xión en e una y o a Di ec i a, en cuan o al juego complemen a io de cada una de ellas, pe o sob e odo en cuan o a la iden i icación de sus espec- i os ámbi os de aplicación, sin p oduci solapamien os indebidos. De o o lado, po cuan o que la Di ec i a de 1994 a iende a una ealidad mucho más amplia, desde el ins an e en que aba ca cualquie ealidad emp esa- ial de dimensión comuni a ia, con independencia de la o ma ju ídica que és a adop e; azón po la cual no desapa ece el dilema inicialmen e plan- eado espec o de las emp esas que deciden no asumi el modelo ju ídico o ecido po el Es a u o de la Sociedad Eu opea. El esul ado de odo lo an e io , insis o, es un pano ama no ablemen- e complejo, al que con p udencia p e endió en su momen o da espues- a la Di ec i a de 1994. Y p e endió hace lo con la u ilización de uno de los ejemplos más señe os de lo que se pod ía cali ica como polí ica so comuni a ia de in luencia po ía p ocedimen al y sin iolen a los mode- los acuñados en cada sis ema e incluso en cada emp esa. Una so is ica- ción en la écnica ju ídica empleada que ha p oducido indudables u os, po cuan o que, a la is a de los años anscu idos de igencia de la Di ec- i a, se puede comp oba el acie o del en oque dado desde las ins ancias comuni a ias. En odo caso, la ma e ia p esen a un indudable in e és, lo que jus i i- ca po sí misma la opo unidad de e ec ua un es udio monog á ico y en p o undidad de la egulación ju ídica de la in o mación y consul a de los ep esen an es de los abajado es en las emp esas de dimensión comuni- a ia. El acie o de la ob a que se p ologa se si úa además en el en oque múl iple con el que se abo da. De un lado, po mucho que se hayan ea- lizado es udios pun uales en e la doc ina labo al española ace ca del con- enido de la Di ec i a de 1994, és a es la opo unidad de p esen a una in es igación comple a de la nada ácil in e p e ación ju ídica de la no - ma comuni a ia, así como de la complemen a ia ansposición e ec uada en los Es ados miemb os, pa icula men e po lo que a ec a a la anspo- sición en España. Bas e con e e i nos al ico y suge en e capí ulo segun- do, ela i o a la ca ac e ización ju ídica y elaciones en e planos no ma- i os en la Di ec i a, con un en oque o iginal de la aplicación de los di e sos p incipios in o mado es y, sob e odo, de la oma en conside a- ción de la compleja dialéc ica que se p oduce en la no ma con o as uen- es no ma i as o de las obligaciones. De o o lado, po que son los momen- os más ap opiados pa a e ec ua un balance gene al de los esul ados de la p esen e Di ec i a, desde el ins an e en que coincide con el iempo p e- is o pa a una e isión en el seno de las ins i uciones comuni a ias del impac o de la Di ec i a, de la con eniencia de p ocede o no a una modi- icación de la misma y, en su caso, de cuál se ía la o ien ación de los cam- bios a e ec ua ; la cons a ación de conc e as insu iciencias o posibles ele- men os de mejo a es señaladamen e ú il en es a pe spec i a. El mé i o de la ob a eside en a e e se a e ec ua alo aciones pe sonales de la e ec- i idad de la no ma y, sob e odo, de cuáles pod ían se las cla es de su posible mejo a desde la posición del au o ; con independencia de que sus p opues as puedan o no se compa idas, el mé i o se encuen a en pe - mi i ab i un deba e en e los in e locu o es sociales, pues son ellos en úl ima ins ancia quienes deben p onuncia se ace ca de las i udes o de ec- os de los sis emas y p ocedimien os inalmen e alcanzados y ac ualmen- e igen es. Igualmen e, cons i uye un alo de la ob a el análisis conjun- o de la Di ec i a de 1994 en elación con o as disposiciones: o as no mas comuni a ias que ambién inco po an mecanismos de in o mación y con- sul a, las no mas es a ales y con encionales de ansposición de la Di ec- i a, los acue dos alcanzados en el seno de las emp esas de dimensión comuni a ia an o p eceden es a la p opia Di ec i a como esul ado de su aplicación y cumplimien o del p og ama en ella p oyec ado, e c. En el u u o inmedia o no an a al a nue os elemen os pa a el deba- e que no han sido abo dados en es a ob a, pues el p oceso de ans o - mación del p oyec o comuni a io es cada ez de mayo calado, lo que obli- ga á en el co o plazo a ol e sob e es e a ac i o deba e. Opo unidad no ha enido es a ob a de abo da los nue os e os que se nos a ecinan en el con ex o eu opeo y que, con segu idad incidi án di ec amen e en un equilib io an delicado como es el ela i o a la pa icipación de los aba- jado es en es os ni eles emp esa iales. Po sólo ci a algunos, énganse en 20 JESÚS CRUZ VILLALÓN PRÓLOGO 21 cuen a los siguien es. De un lado, la ampliación inmedia a de la Unión Eu opea, pasando de 15 miemb os a 25, lo que incluyendo los implica- dos po el espacio económico eu opeo, ele a a 28 la ci a de Es ados a los que incula es a Di ec i a, sin ol ida que en no mucho iempo es ia- ble que se p oduzca una nue a ho nada de Es ados eu opeos llamados a in eg a se en la Unión; ello compo a á e ec os plu ales, empezando po los me amen e écnicos de complejidad del sis ema cuando se ele a numé icamen e el g upo de los sis emas legales en juego, pe o pasando a o os en es de mayo alcance, como los ela i os al amaño y es uc- u a de las emp esas a ec adas, a los in e eses de los sindica os naciona- les en liza, el inc emen o de las posibilidades de as ase de pe sonal en e plan illas des inadas en países di e en es den o de la misma emp esa, e c. De o o lado, la p e isión en el co o plazo de la ap obación de la Cons- i ución Eu opea da un nue o juego a la polí ica social comuni a ia y, en pa icula , a su imb icación con los de echos undamen ales de los a- bajado es y de la ciudadanía eu opea; en conc e o, la inco po ación de la Ca a de de echos undamen ales al a iculado de la p opia Cons i u- ción Eu opea no iene sólo un alo simbólico, sino que a a p oduci con- secuencias sob e ma e ias como las que es amos a ando en es e momen- o que en g an medida se nos escapa en es os momen os pode pe cibi de qué o ma a a llega a mani es a se. Po úl imo, la en e gadu a que es á adqui iendo la in eg ación eu opea desde la pe spec i a emp esa ial y económica, incluida la mone a ia, impulsa cada ez con mayo in en- sidad la cons i ución de un nue o ni el de negociación colec i a, en es a ocasión en el ámbi o eu opeo; de cuaja o mas a iadas de negociación colec i a en el ámbi o eu opeo y, además, de p oduci se ello en el ni el de la celeb ación de acue dos colec i os eu opeos en el seno de las emp e- sas de dimensión comuni a ia, ello aboca á a una nue a uncionalidad de las eglas sob e in o mación y consul a de los ep esen an es de los a- bajado es en ese ipo de emp esa; en pa icula , eque i á de una nue a lec u a de la dialéc ica en e negociación y pa icipación en la ges ión en el seno de es e ipo de emp esas. La p esen e ob a es el esul ado de la esis doc o al elabo ada po el au o y de endida en la Uni e sidad Pablo de Ola ide en no iemb e de 2002, an e un T ibunal cons i uido po los p o eso es doc o es D. Fe mín Rod íguez-Sañudo Gu ié ez, D.' M. Emilia Casas Baamonde, D. San- iago González O ega, D. Manuel Ramón Ala cón Ca acuel y D. Jesús Me cade Uguina. T ibunal que u o a bien o o ga a es a esis la cali i- cación de sob esalien e cum laude po unanimidad. En mi condición de di ec o de dicha esis me cabe la sa is acción de habe con ado con miem- b os an p es igiosos pa a alo a el mé i o del abajo de in es igación, lo que ha pe mi ido inco po a al ex o obje o de publicación muchas de las obse aciones y ecomendaciones po ellos o muladas. Po odo ello, mi ag adecimien o since o a quienes o ma on pa e de dicho T ibunal, po la bien ú il labo e ec uada y po su disposición de colabo ación uni- e si a ia. De igual o ma, deseo exp esa mi pe sonal ag adecimien o al Consejo Económico y Social po la disposición con la que ha a endido la pe ición que le o mulé en su momen o de publicación de la p esen e monog a ía. JESÚS CRUZ VILLALÓN Ca ed á ico de De echo del T abajo y de la Segu idad Social Uni e sidad de Se illa