José Laguillo y El Liberal de Sevilla. Breves reflexiones acerca del periodismo hispalense contemporáneo
Full text
Re is a La ina de Comunicación Social 5 – mayo de 1998
José Laguillo y El Libe al de Se illa. B e es e lexiones ace ca del pe iodismo hispalense
con empo áneo
( 3.973 palab as)
D a. Ma ía José Ruiz Acos a ©
Uni e sidad de Se illa
Apun es biog á icos
"Nunca desempeñó ca gos de ele ancia en los cen os neu álgicos en las ins i uciones
polí icas ni ue p o agonis a de ninguna p oeza en el e eno de la ac i idad económica. Su
no o iedad adica en que eje ció, du an e ein isie e años, la plaza de di ec o de uno de los
pe iódicos dia ios más in luyen es de odo ese pe íodo de la his o ia hispalense: El Libe al de
Se illa" (1).
Las an e io es palab as de Al onso B aojos Ga ido nos animan, po su a inado acen o, a inicia
el p esen e es udio, que no p e ende se o a cosa que un apun e más conducen e a la
con o mación de una de las asigna u as pendien es en la capi al andaluza: la de la ayec o ia y
e olución de su p ensa.
En nues o caso conc e o, pe mí asenos que esa apo ación se di ija a asen a una de las más
emblemá icas igu as del pe iodismo hispalense -la que ep esen a José Laguillo Bonilla-, cuyo
alan e al en e de EL Libe al se illano con ibuyó a hace de és e uno de los o a i os de
mayo in luencia en la opinión pública de la ciudad y, po ende, del es o de la nación.
* * * *
Nacido en la capi al andaluza en 1870, en el seno de una amilia de buena posición económica,
nues o p o agonis a se sin ió desde muy jo en a aído po la li e a u a (a la que en iqueció
con algunas no elas y d amas), la his o ia y la geog a ía. Aunque ca en e de lo que puede
en ende se como una o mación eglada y disciplinada, "el ansia de sabe " que lo
ca ac e iza ía oda su ida lo impulsó a implica se -in elec ualmen e- en los innume ables
acon ecimien os que lo odea on en su p ime a ju en ud: desde las inundaciones de Se illa, el
p oceso de desgas e polí ico del égimen cano is a, pasando po los c udos momen os del
desas e del 98 o los a isbos de la incon enible agi ación social, has a el examen de lo que
supuso pa a el país la inaugu ación, en 1888, de la Exposición In e nacional de Ba celona (2).
Alcanzada la ein ena, y as un lus o colabo ando en dis in os medios se illanos, José
Laguillo ing esó en la plan illa de El Libe al se illano, pe iódico que c ea a Miguel Moya en
1901. Su buena pluma, su dila ada cul u a gene al, su excepcional en usiasmo po Se illa y la
ausencia de inculaciones polí icas le pe mi ie on alcanza , en 1909, la di ección de dicho
o a i o; desde ese momen o y animado po an al a esponsabilidad, José Laguillo inicia ía la
a dua a ea de con e i a El Libe al en el mejo dia io de la coma ca, modelo -den o de los
esquemas pe iodís icos de la época- de lo que debía se un "dia io de in o mación
independien e".
* * * *
A la is a de lo expues o en las líneas an e io es, queda cla o que la pe sonalidad de José
Laguillo en lo que ue su ace a pe iodís ica lo hacen me ecedo de cuan os análisis se ealicen
en o no a su ob a.
En nues o caso conc e o, el en oque escogido se plan ea desde lo que conside amos una
selección de sus a ículos más signi ica i os publicados en e 1901 y 1936 en El Libe al
se illano. Jun o a es os, una mues a de sus colabo aciones en los dia ios El Po eni y ABC
comple an la isión del que ya es conside ado uno de los más emblemá icos ep esen an es
del pe iodismo español.
Como pun o de pa ida en nues o abajo, hemos c eído con enien e p o undiza en los
modos empleados po José Laguillo en sus esc i os, aspec os que engloban an o a los géne os
u ilizados, el uso dado al lenguaje, como a la misma disposición g á ica de los ex os. En un
segundo momen o, sabedo es de la a iedad de emas que abo dó en an dila ada ca e a,
nues o examen nos ha encaminado hacia la lec u a y análisis de sus a ículos más
ep esen a i os, al obje o de p ecisa el a amien o que o eció de la ealidad de aquellos
años.
Dos géne os imp escindibles: el a ículo y el edi o ial
Como ha quedado dicho, ace ca se a la ob a pe iodís ica de José Laguillo implica pene a en la
as a labo de quien eje ció como di ec o de uno de los más in luyen es o a i os de la Se illa
an e io a la gue a ci il.
P oduc o del deseo de un homb e de comp ende de modo o al la ealidad, sus a ículos
e lejan la ín ima ocación in o ma i a de su au o , p o agonis a des acado en el campo de la
comunicación du an e más de ein a años. De suyo, una labo dia ia que canaliza on o a i os
como El Libe al, El Po eni , Vida Nue a o La Ibe ia, y que, p esidida po el decla ado deseo de
"se i a sus lec o es lo más ielmen e posible" se o ganizó con o me a de e minados
esquemas. Mas, ¿cuáles ue on es os?
Pa a en ende la ayec o ia seguida po José Laguillo, debe ene se en cuen a la ealidad en la
que se encon aba inme so. A di e encia de los siglos XVIII y XIX, ca ac e izados po medios
p edominan emen e polí icos, donde -a deci de los es udiosos- "no había o a p eocupación
en la ida co idiana", las p ime as décadas del XX inaugu a on nue os pa áme os en el campo
de la comunicación: la demanda de con enidos más a iados po pa e de la sociedad -como
los depo es, los iajes, la cul u a co idiana- obliga on a una concepción di e en e de dia ios y
e is as (3). Teniendo eso en cuen a y me ced al asen amien o de mode nas ecnologías en la
ansmisión, la composición y la imp esión de las no icias ( ales como la eleg a ía, la lino ipia y
la o a i a), p on o se p omo ió un nue o concep o de pe iodismo cuyas bases apun a on a: a)
el p edominio de la in o mación sob e los con enidos de opinión; b) la in e p e ación amplia
de los acon ecimien os; y c) el inc emen o de la a ención p o esional hacia asun os de in e és
humano y de aquellos p opios de la ida co idiana. En esa esi u a, y en a as a sal agua da la
imagen del pe iódico, cob ó, p og esi amen e, un mayo in e és la sepa ación en e géne os:
in o ma i os y opina i os.
Es ablecido de ese modo, con iene des aca que ese mode no esquema se ía g adualmen e
u ilizado po des acadas indi idualidades en el campo de la p ensa, quienes, como José
Laguillo, pe mi ie on consolida lo que con el iempo se ha llamado 'nue o pe iodismo'.
Resumimos un p oceso.
Po de p on o, el di ec o se illano -como o os en la España de p incipios del siglo XX-
conside aba como la p ime a obligación del pe iodis a la ansmisión de no icias con exac i ud
y hon adez, sin p ejuicios ni opiniones pe sonales; pe o, conscien e de la p o usión y el auge
de las in o maciones, así como de la compleja ealidad de los años que le ocó i i , juzgó que,
de la misma o ma, e a una obligación mo al y p o esional de la p ensa la de in e p e a el
conjun o de los acon ecimien os, sin que ello signi ica a la alsi icación de los mismos. En a as
a "educa " a los ciudadanos -a a és de la in luencia en uno de sus colec i os, el de los
lec o es-, delimi ó con esme o los con enidos de un ó gano de p ensa mode no -como e a El
Libe al-, donde lle ó adelan e la supe ación del géne o in o ma i o, median e la in e p e ación
de los hechos.
Dicha ac i ud quedó o alecida po la doble ace a p o esional de Laguillo, quien, como
pe iodis a y di ec o , ap o echó de cuan as ocasiones dispuso pa a a i ma la unción de la
p ensa como medio que ac i a a la pa icipación ciudadana. Con encido del imp escindible
papel o ma i o de la comunicación, animó desde El Libe al a que an o no icias como
comen a ios, columnas y edi o iales con ibuye an a es imula el pensamien o, p o oca la
acción, expone los allos y p omo e el p og eso gene al.
Y en ningún caso, den o de esa con icción, se llega a sen i que sus esc i os caye an en los
pelig os de una excesi a edi o ialización. Ahí o, como muchos pe iodis as de p incipios del
siglo XX, del cúmulo de con enidos polí icos, sec a ios y doc ina is as que llenaban la p ensa
de su iempo -ha azgo que había dominado du an e casi oda la cen u ia an e io -, su
p esencia y di ección hicie on que El Libe al se p esen a a como una oz ca gada de no icias,
sin que ello signi ica a su exclusi a limi ación a la exposición de los hechos. Apa e de la
inmedia a y e iden e ealidad de es os, el di ec o se illano p omo ió el alo que enía la
igu a del pe iodis a como con o mado de esa ealidad, a la que daba sen ido seleccionando
sus asgos más des acados, o denándolos de modo cohe en e, den o de un p oceso de
in e p e ación pe iódica de los acon ecimien os.
Con ello, log ó hace de sí mismo uno de los pe iodis as más comple os de la his o ia de la
comunicación en España: en ocasiones, "un na ado obje i o y anónimo", mas, en o as,
"un mo alis a, una conciencia polí ica, un cap ado de olun ades ajenas, un docen e
o ien ado de los gus os es é icos de los lec o es, un po a oz de sen imien os au oc í icos de
la sociedad" (4).
P esen ó a El Libe al como un conjun o a monioso que aunaba
"la in e p e ación de los hechos; la explicación de las causas, an eceden es y posibles
consecuencias que de ellos pudie an de i a se; los comen a ios ealizados po especialis as en
cada ma e ia; el a ac i o de la in o mación bien esc i a; la colabo ación b illan e, la buena
li e a u a, la supe i encia del abajo que no mue e ins an áneamen e después de di undido,
que puede lee se en cualquie momen o y en cualquie luga " (5).
Le o o gó, en de ini i a, un alan e inno ado , p ecu so de las más mode nas endencias de la
p ensa ac ual (6).
* * * *
Desde los an e io es supues os, y como a ea p e ia al es udio de la ob a pe iodís ica de José
Laguillo, conside amos necesa io especi ica los géne os in o ma i os po él usados de ca a a
ma e ializa an amplia a ea in o ma i a. En es e sen ido, Luis Núñez Lade éze sos iene que
aquellos
"son ú iles (...) como ins umen os de la pedagogía del eje cicio p o esional, necesa ios po que
[cada uno] cumple una unción especí ica que esponde a di e en es necesidades sociales y a
la o ma de sa is ace las" (7).
Con oda segu idad, el di ec o de El Libe al en endió que las ías de exp esión más adecuadas
pa a canaliza la comple a unción in o ma i a que se había ijado ue on el comen a io o
a ículo y el edi o ial, medios que -es imó- pe mi ían que el pe iodis a, el li e a o, el polí ico y
el homb e comp ome ido que i ían en él encon a an su máxima exp esión.
Analicemos lo que ep esen an ambas ó mulas.
*Comen a io: Géne o de amplia signi icación, el comen a io o a ículo acoge un ex enso
abanico de posibilidades exp esi as, ales como la alo ación, la exposición y la explicación.
Alejand o Nesp al lo de ine así:
"Se llama comen a io al esc i o o elación que si e de explicación y análisis de algo
conside ado me ecedo de di usión y escla ecimien o. Pe iodís icamen e hablando, iene a se
una in e p e ación con juicio azonado sob e ob as o sucesos ascenden es" (8).
Desc ipción que queda ma izada po Juan Gu ié ez, pa a quien es a ca ego ía emi e a "una
exposición de ideas susci adas a p opósi o de hechos que han sido no icias más o menos
ecien emen e" (9).
Denominado "a ículo" po Ma ín Vi aldi, despun a, asimismo, po su " a iado y amplio
con enido, de muy di e sa o ma, en el que se in e p e a o explica un hecho o una idea
ac uales, de especial ascendencia, según la con icción del a iculis a" (10). En úl ima
ins ancia, como apun a José Luis Ma ínez Albe os, puede se es imado como sinónimo del
edi o ial, po su ca ác e " azonado , o ien ado , analí ico, enjuicia i o y alo a i o" (11).
A la is a de los es imonios an e io es, de inimos al comen a io como el ex o no malmen e
i mado, cuyo obje o p io i a io es se i de complemen o a la no icia, p onunciándose sob e
los hechos más des acados de en e los que cons i uyen la in o mación del día. Su con enido,
po ello, puede se an amplio y a iado como lo pe mi e el caudal in o ma i o, al que añade la
di e sidad de c i e io que le imp ime la con icción pe sonal del a iculis a.
Conside ado en su gene alidad o en algunas de sus a ian es, lo cie o es que el comen a io,
géne o de honda aigamb e en España, posibili a un campo p i ilegiado de exp esión en su
más amplio sen ido. Como nos ecue da Ma iano José de La a, "en un país como el nues o,
en el que apenas se leen lib os doc inales, el pe iódico es la única ía de pene ación social
que se o ece al pensado " (12). Sin se absolu amen e necesa io, su inclusión en el medio
pe mi e la explicación del acon ece dia io, la o mación de los lec o es y la o ien ación
ideológica.
*Edi o ial Respe ado como uno de los géne os pe iodís icos más ele an es y, po ello, más
es udiados, su p esencia en un medio se explica desde el in e és que supone conoce "el juicio
del dia io, (...) sob e el ema o acon ecimien o -social, polí ico y económico, nacional o
in e nacional- al que se acue da mayo ascendencia" (13).
Pa a José Luis Ma ínez Albe os, su ca ác e comunal e impe sonal se debe a que el edi o ial
mani ies a "la opinión del pe iódico espec o a las no icias que publica" (14); po ello, de su
edición -cen ada en "la censu a, la alabanza o las dudas con espec o a un ema de e minado"
(15)- esponde el di ec o del medio, su más ecuen e inspi ado (16).
Es imado como la conciencia del pe iódico a a és de la in e p e ación, el enjuiciamien o y el
análisis de los hechos -desde su posición de cons i ui "la ex e io ización pe iodís ica del más
al o ni el"-, su in úl imo es el de o ien a la in eligencia y la decisión de los lec o es. Po ello,
no malmen e p escinde de la no icia o se apoya solamen e en el núcleo de la misma pa a
expone el pun o de is a del o a i o sob e un asun o que se conside a de capi al impo ancia
(17). En sí, su misma publicación o o ga una amplia pe spec i a al medio imp eso, pues
escalona los dis in os planos de la jo nada, o denándola.
Du an e g an pa e del siglo XX, casi odos los edi o iales los esc ibía una sola pe sona, el
di ec o ; po ello, su o mación debía se capi al, signi icándose po combina a ibu os de un
in elec ual y de un pe iodis a. Además, debía es a muy in o mado y conec ado con la ida, de
la que debía emi i dia iamen e un juicio de alo .
La posición de José Laguillo
A aíz de las de iniciones apun adas, en amos a conside a el empleo que de ambos géne os
ealizó José Laguillo en el eje cicio como pe iodis a en dis in os medios se illanos.
En p ime luga , es necesa io esal a que su incues ionable ocación como in o mado le
impidió cen a se en una única ca ego ía de las o ecidas po el hace pe iodís ico. Homb e
cul o y de cla as ideas, además de esponsable ciudadano, su ilimi ado deseo de explica la
na u aleza de los más des acados emas de su iempo lo condujo al campo del comen a io -y la
columna-, donde expuso su isión sob e una a iada gama de asun os, desde los polí icos, los
económicos, los sociales has a los cul u ales y cien í icos. Fi mados con su nomb e o bajo
di e en es pseudónimos -como los de "Thales", "Filomeno", "Tipsius", "Cas o ", "Ve o" o
"T o a i", en e o os-, sus a ículos poseen aún la ue za y el igo de la audacia con la que
ue on elabo ados; ambién, los asgos que los iden i ican como ejemplos del pe iodismo
in e p e a i o. A sabe : la comple a in o mación, la co ec a explicación, el ace ado a icinio
de los acon ecimien os, la búsqueda de soluciones, la apelación a los pode es sociales y, sob e
odo, la o mación de la opinión pública.
En esa misma ó bi a, pe o a endiendo a lo que signi icaba su unción de máximo esponsable
de un dia io, se encuad a su labo de edi o ialis a. En es e caso, sus ex os se p esen an
anónimos u, ocasionalmen e, i mados con su nomb e; el ono de la exposición, más i me,
di ec o y pe en o io en lo que a la oma de medidas se e e ía.
No obs an e, an o en uno ipo de mensajes como en o o se ad ie e su es ilo incon undible.
De es e modo, aunque el mismo José Laguillo gus aba de "disipa ene gías men ales y
pe soni ica dis in os es ilos y mane as", lo cie o es que ninguno de sus esc i os puede
enuncia a una común onalidad, que los de ine como mues as de una cabeza bien o mada,
plena de cla os azonamien os y igu osos obje i os (18).
Bajo las an e io es p emisas, José Laguillo p o agonizó un capí ulo con pe sonalidad p opia
den o de la his o ia del pe iodismo se illano, y, po ende, del pe iodismo español;
basándose en la no icia, pe o con la is a pues a en las innume ables posibilidades de la
in e p e ación y la opinión, exp imió cuan os ecu sos conocía pa a ansmi i su iloso ía de la
ida, algo que lle ó a cabo inin e umpidamen e du an e más de es décadas.
Al ma gen del géne o empleado, sus esc i os compa en los siguien es asgos:
* la uni e salidad del conocimien o: Conscien e de que sus lec o es debían ecibi una
in o mación más ín eg a de la que se ajus aba al día a día de los hechos, José Laguillo
seleccionó aquellos emas que, desde su in eligencia, mejo ayudaban a comple a la
o mación del ciudadano. Homb e exigen e, buen conocedo de la his o ia y en dia io con ac o
con la ac ualidad, se ace ca ía, en mayo o meno medida, a casi odos los asun os
" ele an es" de su época (19).
* la necesidad de una cons an e explicación: Ya ue a a a és de lo apo ado en los
comen a ios, a ículos y columnas, ya a a és de los edi o iales, José Laguillo buscó,
p e e en emen e, la explicación de los hechos. Aunque con un ono dis in o -según se a a a
de un ipo u o o de esc i o-, la suge encia de su ideología quedó siemp e supedi ada al
examen y la cons an e compa ación en e di e sos pun os de is a.
* el comp omiso con sus lec o es y con la opinión pública: Conocedo de que los p oblemas de
Se illa, de España y del mundo no encon a ían una adecuada espues a en la sen ido que
omaba la ida pública, el di ec o de El Libe al apela ía con ecuencia al concep o de
ciudadanía, de g upo, de sociedad, como los únicos capaces de eo ien a , co ec amen e, el
umbo de u u as acciones. No se ía ex año, po ello, que anima a a su público a que
" o ma a pode osos mo imien os de opinión", en a as de log a una "au én ica democ acia"
(20). En es e sen ido, se descub e su decidido op imismo a a o de un u u o, sen imien o
que, ya anciano, lo abandona ía.
* * * *
T as la an e io es e lexiones, no esul a ex año que la p esen ación g á ica de esos esc i os
a i ica a, con su p e e en e disposición en la página, la ele ancia de su con enido. Su
ex ensión -supe io a la media de los publicados en el dia io- mos aba, igualmen e, la
necesidad de un espacio su icien e donde p o undiza ace ca de hechos e ideas.
A lo dicho debemos añadi que an o a ículos como edi o iales con o maban con ecuencia
una se ie, de apa ición egula du an e a ios días, e incluso semanas. Ap o echando los
ecu sos o ecidos po el lenguaje pe iodís ico -lo hemos is o en la de inición de la columna-
ag upaba los ex os p esididos po la misma in encionalidad bajo un an e í ulo idén ico o
simila , iden i icado del ono de su comen a io. Así, los englobados bajo los epíg a es
"O ien aciones", "Aspec os", "Comen a io", "P oblemas impo an es" o "Re lexiones" hacían
alusión a ma e ias de ele an e ascendencia (21); con "Temas de ac ualidad", "Disquisiciones
de ac ualidad", "Comen a io del día", "Del momen o" o "Del momen o p esen e" emi ía a una
no icia del día que eque ía un análisis inminen e; "Rápida", iden i icaba a los comen a ios de
meno elie e y "Paliqueo", a aquellos cen ados en emas de cos umb es (22).
Respec o del lenguaje, los esc i os de José Laguillo, independien emen e del géne o empleado,
des acan po la ina combinación en e la cla idad, el ono di ec o, la capacidad de sín esis y un
cie o oque li e a io. Las no as apun adas des elan la in ención de su au o de ace ca se del
modo más di ec o, comple o y "obje i o" posible al discu i de los hechos, el lui de las
acciones o in e cambio de las opiniones; más, simul áneamen e, buscaban e leja el li e a o
que su au o lle aba den o, disposición que, como ecue da José Acos a, no ha sido algo
excepcional en la his o ia de la comunicación:
"El mundo del pe iodismo, en sus o ígenes - ela a el e e ido in es igado -, ue el mundo de
la li e a u a. Las no icias, que cons i uyen el cen o de la in o mación que cada día o ecen los
pe iódicos, apenas si pasaban de b e es co espondencias. Los pe iódicos enían que se
'llenados' con ela os, comen a ios, a ículos..." (23).
Desde es a conside ación, no se ía ex año que el p opio Laguillo mani es a a, en más de una
ocasión, su deseo de "adap a la cul u a al pe iódico", en un decidido in en o de ace ca lo que
pa a él e a una ía del conocimien o (la p ensa) a un ámbi o -el público en gene al- que, en
escasa medida, podía accede a una comple a o mación (24).
De la misma mane a se en iende que, bien po conduc o del lenguaje li e a io, bien po o a
se ie de ecu sos, el es ilo empleado po José Laguillo es u ie a pleno de ó mulas que
in i aban a la acción (25). Sabiéndose un homb e cul o ("de es udio y abajo pe enne", como