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El espacio del molde

Morales Sánchez, José; Giles Dubois, Sara María de

Abstract

La arquitectura para las artes escénicas, la que acoge al teatro y a la danza o expande la música, plantea desde su configuración estrechas relaciones con la ficción, con la voz y con las sombras, manifestando así su vinculación con las ideas que la originan.

Full text

El espacio del molde José Mo ales Sa a de Gilles Dubois La a qui ec u a pa a las a es escénicas, la que acoge al ea o yala danza oexpande la música, plan ea desde su con igu ación es e- chas elaciones con la icción, con la oz ycon las somb as, mani es ando así su inculación con las ideas que la o iginan. Pe sona e “Pe sona, p ocede del g iego 'pe sona e' ysigni ica 'sona a a és de se e ie e al 'eco que p oducía la oz en el ea o de másca as', más en conc e o al esona de la oz, al eco en e el limi e de la ca a del emiso yla másca a. Es e lími e en e el ac o yla másca a es el *pe sona e', el esona del sonido en es a bolsa de ai e. 1 Desde el o gan del ea o, en la agedia g iega, e a muy impo an e no des i ua lo que se ep esen aba, el pe sonaje debía enca na se en cualquie a de noso- os… es e des elamien o se e i aba a a és de la másca a. Es a ocul ación mejo aba la ampli icación de la oz, aumen aba el sonido. El pe sonaje quedaba ocul o as la ca e a, idealizado g acias al sonido que se ía ala ep esen ación yque se o iginaba as las somb as. Incisiones en las somb as Muchos a is as de las angua dias abaja on en base alas somb as, incluso algunos de ellos ponian las somb as en el cen o de las ep esen aciones, lo que o o gaba alos cuad os un e ec o especialmen e mágico; G. de Chi ico e a uno de aquéllos. E an som» M. Nagy "Modulado , |UZ'€SD8CiO". 1922—1930 b as de amadas po los edi icios, que en una con- inuidad ma e ial ycasi pas osa con aquéllos, adhe- ian las a qui ec u as alos suelos. Es as es elas somb eadas p oducían un e ec o su eal en la ep e— sen ación de la ciudad, e a una ealidad apa e de la ealidad. O os a is as ambién han abajado sob e las somb as, pe o des i uando el sopo e, des iculándolas desde lo que las o iginaba oles se - ia de ecipien e, Moholy Nagy ue uno de és os. En el “Modulado , luz-espacio“ (1922-1930), ins ala— ción que hoy puede e se en la Gale ía Nacional de Be lín, NI. Nagy dispone un a e ac o complejo, o ma- do po piezas he e ogéneas de di e en e na u aleza; algunas de ellas son espejos, o as consis en en sim- ples a illas que pe mi en el gi o sincopado de odos los a ilugios que o man el a e ac o. Es e se accio— na eléc icamen e, ype mi e que la habi ación que si e de ecin o ala ob a, pe manezca aoscu as 45 B uce Nauman “El espacio que hay debajo de mi silla". 1966 du an e su uncionamien o. Nada más acciona el bo ón de encendido, es a maquina ia ecibe un ogo- nazo con inuo de luz, que choca con a el a ilugio, desp endiendo po oda la habi ación los des ellos que en eco an la es ancia, animada po el mo i— mien o de la maquina ia. El espacio queda asgado po el incesan e paso de las luces que, e lejadas a modo de ilamen os de luz, an enzando sob e la habi ación una ex ensa ela de a aña, que cambia de silue a y o ma que as ea oda la habi ación, en la que ambién nos encon amos los isi an es. También los espec ado es quedamos de alguna mane a inco - po ados, mejo dicho a apados, po los co es que la luz a es allando con a nues os cue pos. Todo es á agi ado en es e espacio in e io de somb as yde des- ellos, de co es luminosos yde pe sonas expec an— es, an e el discu i de las luces ydelos sonidos que emi e aquella ex aña máquina. Una ez que la luz se libe a del e lec o que la dispa a con a la habi ación, no hace o a cosa que desliza se po la es ancia ypo los planos de las pa edes. El espacio que se a dibu— jando a azos, libe ado del ecin o es sencillamen e un espacio como si dijé amos “en b u o", muy pa eci— do a aquel o o espacio que quedaba p endido, aga- ado, en las elas de J. Pollock. En el mundo del ea o, si u ié amos que menciona aun au o que abajó con es a idea de espacio, se ia 8. Becke . Pa a él, el espacio de la ep esen ación quedaba con igu ado po la acción yla palab a de cada ac o . E a algo así como una au eola que acom- pañaba acada pe sonaje. º En el caso que desc ibiamos el mo imien o yel soni— do añaden una cualidad i al, mejo dicho ea al ala escena en la que se coloca la máquina. Es un espa- cio di igido di ec amen e al suje o, yla p ueba de es o es la des inculación espec o acualquie na u aleza ec ónica de la sala. Son los cue pos los que an que— dando a apados po la ed cambian e de luces gi a- o ias, somos noso os los que nos inco po amos a un espacio sin o ma, sin geome ia. De es e modo queda con igu ado lo que es un espacio ea al en po encia; un espacio en el que la a qui ec u a, no lle a “la oz can an e". Pe o la escena que mon a la maquina ia del que ue a p o eso de la Bauhaus, iene anues o modo de e o a ca ac e ís ica, sob e odo po que deses abiliza la idea de espacio en a qui ec u a. Es el concep o de “densidad" en e al de “ acío". El espacio que nos mues a el a e ac o en uncionamien o es un luga a la espe a de que se supe pongan las imágenes ylos sonidos. Es un espacio cambian e “des igu ado”, po — que no cabe ninguna igu a econocida en él. Es po encialmen e el espacio; es deci , el luga de los acon ecimien os. Recien emen ela a qui ec u a e o — mula el espacio, p ecisamen e abajando sob e la idea de “densidad” yno an o con la de “ acío". El espacio acio, “esa especie de nada donde odo es á", se ans o ma g acias ala icción, “en esa especie de mundo en el que odo puede sucede ". El espacio de las a qui ec u as escénicas no debe des- 46 Jom U zon Ópe a de Sydney. 1957-1963.Sección longi udinal. Tea o de Ópe a de Zu ich. 1964 i ua las posibilidades de la icción. Mundo mágico y en somb a, aoscu as, en el que odas las “o as" ea— lidades deben se posibles. Po o o lado, la inconsis— encia de es os espacios escénicos, se debe ala ul- ne abilidad con la que se plan ean es as o as eali- dades, llenas de acon ecimien osdi igidas al suje o. Es la in e io idad misma la que es á en juego, en e ala ex e io idad, la na u aleza, que queda a ue a. Aunque sólo sea de pasada, es p eciso señala que du an e los se en a yp incipios de los ochen a, se insis ía en la de inición de unas a qui ec u as escéni- cas que e an ep esen ación de la ep esen ación. Aquí no cabía la icción, po que la a qui ec u a que se in oducía en el in e io impedía cualquie o a ealidad. La a qui ec u a escénica debe se la de odos los mun- dos posibles. Es po ello que la con igu ación de su espacio debe ía se en po encia. como los espacios de J. Pollock; debe ían se edes que a apen alos suje— os, como los ayos del modulado de luz de M. Nagy. Pe o la di icul ad que se plan ea es e iden e. Si lo que con igu a al espacio en a qui ec u a es la ma e ia, es deci aquello que si e de eno ala luz, yque e e- niéndola mues a las geome ías de los espacios, el asun o del que es amos a ando debe ía se una dis— cusión sob e “el sopo e". Aquello que delimi a, con iene, ysi e de ecin o al espacio, es el elemen o que se ambalea en las a qui- ec u as escénicas. Es p ecisamen e es e lími e (sopo e) el que debe se es udiado, pa a que nada con a es e la magia de la ep esen ación en la sala. Es e lími e debe se lle ado ao o luga , debe es a al ma gen de aquel espacio in e io . Pod ía deci se inclu— so que la a qui ec u a escénica que nos in e esa es p ecisamen e la que se ca ac e iza po eludi sabia— men e al con enedo ysopo e. Es aquélla que e e- niendo el espacio escénico no lo mues a; es la a qui— ec u a en la que se escamo ea el ecin o. El espacio del molde B uce Nauman, ealiza en 1966 una escul u a que se denomina, “El espacio que hay debajo de mi silla". Es a ob a, simila en las in enciones a“El espacio que queda bajo mi mano cuando esc ibo mi nomb e", nos mues a la ealidad complemen a ia de lo que deno- minamos espacio. Las in es igaciones de es e a is— a, an en pa alelo a las de o os que ealiza on sus ob as más impo an es al ededo de los años sesen- a yque p e endían explo a la ealidad ysus enóme- nos. En conexión con las cul u as o ien ales, odas es as pe sonas a aban de desencasilla ydeslimi a las clasi icaciones concep uales, an al uso en la cul- u a occiden al. Las in es igaciones se di igían a explo a aquellos campos aho ados po la cul u a, con la in ención de amplia el campo de ope aciones del a e. Así, yen pa alelo a B. Nauman, J. Cage in es— igaba el campo de los sonidos yde la música como un espacio que necesi aban del silencio pa a se com» p endido. La ob a que comen amos de B. Nauman, nos mues a el singula obje o esul an e de explo a un espacio en el que nunca epa amos, pe o que e ela el campo de indagaciones que se ab e, po ejemplo pa a la a qui— ec u a. Es e a is a nos o ece así, de sope ón, una ealidad mul iplicada po dos, que ensancha el ámbi— o del espacio conocido. Cuando es o ocu e, yes habi ual que en es o consis a g an pa e de la a ea del a e yde la a qui ec u a, se dila a el campo de ope aciones. Son los momen osen los que la ealidad siemp e nos coge po so p esa. Nauman con adice el concep o de espacio acío, y pa ece p oponemos el espacio de la expe iencia. Es p ecisamen e bajo es a dualidad de mi ada yexpe- iencia, desde la que se puede p ac ica una a qui e0» u a que nos in e ese en es os momen os. El espacio de Nauman es comple o ydual, que esul a de con- apone espacios. En é minos ea ales, se ia pa e- cida ala dualidad que p esen an las ob as ea ales de S. Becke , en las quela acción no se en iende sin la pa ada; la oz sin el silencio. G acias aNauman, a pa i de su ob a, mi amos deba- jo delas sillas, de las mesas; o ambién a odos aque— llos luga es de la a qui ec u a que ocul os, omejo dicho “en somb a", son imp escindibles pa a com— p ende la ealidad yla icción. Se a a de espacios, que se explican mejo desde su complemen a iedad, po el hecho de se i a o os, po la g a i ud con la que ayudan a de ini las es ancias p incipales de la a qui ec u a. Muchos de es os espacios son cuali a i— amen e “mejo es" que la a qui ec u a a la que si en odan o ma, ypo lo an o sólo cabe, como hacemos con la mejo a qui ec u a, ap ende de es os espa- cios; que debe iamos llama “con aespacios”. Se a a de espacios que se con igu an po esonan— cia; se o mulan me ced al eco de unos espacios con— a o os, yde alguna mane a ocul an, pe o ala ez ampli ican los in e io es, en es e caso, de los espa— cios escénicos. Se a a de a qui ec u as que en en- an ealidades, yque en de ini i a p ese an la magia de la ep esen ación, el in e cambio yel c uce de expe iencias de los suje os. El espacio ysu másca a. Con aespacios Jom U zon, en sus p oyec os más ep esen a i os comenzaba po las somb as, aellas se e ie e en algún que o o a ículo. Sob e odo en aquellas a qui— ec u as que es aban di igidas ase i de espacios escénicos ode ep esen ación. En es e sen ido, las in enciones de i adas de es as somb as, queda on explíci as en sus c oquis, que ealiza a en sus iajes ala peninsula del Yuca án, en conc e o el dibujo que hace sob e el Mon e Alban. 3 En el p oyec o pa a la ópe a de Zu ich, concu so que gana, pe o que no llega aedi ica , el a qui ec odanés aduce li e almen e aquel c oquis. La ca ac e ís ica Joseph Beuys “Ac ion dead mouse", Dússeldo , 24 No emb e 1970 dominan e del p oyec o esla g an cubie a con la-que ba e odo el espacio cons uido. Sólo el g an ama- ño de la amoya, log a sali a lo e po encima de aquel ges o que lo cub e odo. Aqui, lo que hemos con enido en denomina como “espacio en somb a", yque pod íamos asimila al “espacio del molde", con- sis e en un luga lí ico en si mismo ydes inado aque concu an en él odas las pe sonas que asis an alas unciones. Es un ma a illoso p eámbulo ea al, que debe su o ma ala p oyección que la cubie a dibuja sob e el suelo. Se a a de un espacio que se com— p ende cuando se llena de pe sonas, cuando se plaga de uidos; es deci , cuando la o a unción, la de los suje os que asis en al edi icio, se encuen an bajo aquella eno me echumb e sin limi es, bajo sus somb as. Encon amos con es os ma a illosos espacios en la ob a de es e a qui ec o es ácil, po que epi ió en a ias de sus ob as la misma in ención. Es en la Ópe a de Sidney donde los con aespacios adquie en mayo dimensión yli ismo. Sólo con echa un is azo acual— quie a de las secciones del edi icio es su icien e pa a de ec a la impo ancia que iene el con aespacioque ocupan las eno mes elas desplegadas, (g andes alas 0conchas según han que ido e algunos c i icos dela ob a de J. U zon). Todo ello con igu a los a ios de acce— 47 48 so yci cun alación de es e edi icio.. También aquí, el espacio que queda a opado po es os eno mes gajos, si e de cobijo pa a las gen es en su i y eni desde la sala escénica al ex e io y ice e sa. Como si p e endie an ese a el espacio de la ep e- sen ación, es as cásca as encie an un espacio so — p enden ey an an asioso omás como las cobe u as que lo de inen. Amodo de másca as p ese an, pe o ala pa in en an ampli ica la escena p o egida; el juego que poseen es os ellemen os quizás se deba a la p opia icción que encie an. En sus p ime as acua elas, Hans Scha oun, p oponía inme sos en ol o ios so ocados de luz yde gen es a a esando espacios in e osímiles de imagina , que en di icul osos equilib ios in adian aquellos “espacios- lin e na”. El a qui ec o alemán, pudo cons ui uno de es os edi- icios yexplica a a és de sus espacios en qué con- sis ían es as “lámpa as" de la ciudad. La Fila monía de Be lín es una de ellas. Al igual que en la Ópe a de Sydney, es a a és de la sección del edi icio con la que puede comp ende se la en ol u a que lo de ine. Con se una de las mejo es salas de concie os que se conocen, no le es a in e— és al ex ao dina io espacio que se comp ime bajo la Hans Scha oum Fila mónica. Be lín. 1956—1963. Secc ón longi udinal, Plan a del hall de en ada, yVes íbulo misma. Es e espacio unciona como es íbulo, ba y calle de conexiones con el es o de las salas de cáma— a de odo el complejo. Se a a de un espacio indes- c ip ible, en el que la sensación pe manen e del peso de la g an sala que es á sob e nues as cabezas, se con a es a con el “bailo eo” pe manen e de las escale as de acceso alas ibunasypalcos, alos que se llega sin solución de con inuidad desde cualquie pun o de es e luga . Fan asioso, lí ico, ex ao dina io e indesc ip ible, es amos en un espacio en el que, al igual que ocu ía con los de U zon, no caben las e e— encias acualquie o o modelo. 4 P eámbulo oumb al, son espacios—á eas que se pegan alos edi icios. Se a a de espacios que agigan an el co azón de la sala de ac uaciones, yala ez impiden que nada salga de su in e io , sólo el eco de una ep esen ación ampliada. Joseph Beuys, en muchas de sus acciones u ilizaba los e ec os de las somb as pa a acen ua los aspec- os épicos de sus ep esen aciones.5 El desdobla— mien o de su imagen en los escena ios se empa en- aba así con algunas ob as que ealizó Be old B ech . Algunos de sus pe sonajes pues os en escena, se desdoblaban, al igual que las somb as del p opio Joseph Beuys, que ampliaban el espacio del cue po, quedando sus i uidos po el de sus somb as. En ambos casos aumen aba, g acias aes e én asis, las ca ac e ís icas ea ales de la ep esen ación. La som— b a quedaba Iigada al pe sonaje. Como hemos enido en denomina , es os espacios del molde, de la másca a, delimi ados po la sala y el ex e io , son luga es más que a qui ec u as, yes es a condición la que le da su singula idad. Con Scha oun es e luga adquie e cla amen e su condi— ción u bana, incluso su especialidad ines able. El edi icio de la Fíla monía es p eciso i i lo en uncio- namien o, hay que dis u a lo en el enso decedo in e medio en el que las gen es inundan el espacio; es un espacio denso. Es lo con a io ala idea de espacio “ acío". Comp imido po el ien e de la sala, se mani ies a la condición u bana de es e an— ás ico luga . El espacio del molde, es más un luga que un espacio, de ahi que alo emos los acon ecimien os que encie— a. En el caso del edi icio de Be lín unciona además como un paisaje, ypo ello alo amos el eno me in e— és que iene e isi a lo aho a; pe o de es o habla e— mos en o o momen o.6 P oyec os como el de los cines pa a Venecia de S e en Holl, ocomo el de la casa pa a la música en Opo o de R. Koolhaas, inciden en la de inición de un p oyec o pensado desde es e singula espacio que hemos con enido en de ini como “espacio del molde". Los espacios oquelados po la mi ada de S. Holl, pe - o ados po los mo imien os delos cue pos, ola suma de paisajes como espacios p opues os po Koolhaas, se suman ao os aspec os no menos impo an es. La idea de densidad en e a acío, la de paisaje en e a es ancia, 0la p opia a gumen ación que p oponemos aqui de “espacio del molde", bien pueden se algunas de las lla es pa a explica la impo ancia de es as a qui ec u as que se es án e o mulando. S e en Hall. Palacio del cine. Lido. Venecia 1990. José Mo ales, Juan González, José Mº Rome o. Tea o ypalacio de cong esos. Zamo a. Acceso pa io de bu acas. 1995 (en cons ucción). Las a qui ec u as escénicas son un buen e e en e pa a amplia el campo de ope aciones del p oyec o. La inculación con el concep o de in e io idad del suje o, las explicaciones que pueden incula se con o as dis- ciplinas, asi como la idea misma de “espacio pa a la ep esen ación", son un buen pun o de pa ida pa a pensa la a qui ec u a que iene. No as :L. Es a de inición ha sido ex aída de la esis doc o al de Luz Fe nández Valde ama. La cons ucción de la mi ada, es dis an- cias de la mode nidad. Pág 363. Tésis doc o al inédi a. Se illa No iemb e 1999. 2. San iago B. Olmo. “Diálogos queb ados en pa alelo", pág 67, en Re . Lápiz nº 162. 3. Jom U zon. “Pla a o mas ymese as: ideas de un a qui ec o danés". Jom U zon. M.O.P.U. Mad id 1995, pág 9. 4. In enciones ecogidas en el discu so inaugu al de la Fila monía. 1963. Recogido po Ada F ancesca Ma cianó. Hans Scha oun. 1893—1972 Roma 1992. pág. 102-105. 5. Algunas desc ipciones de es as acciones de Joseph Beuys, pue— den segui se en: Vic o J. S oichi a. B e e his o ia de la somb a Mad id 1999. pág 240—242. 6. Una in e esan e desc ipción de es e espacio du an e los días de unción puede encon a se en: Pe e Blundell Jones. Hans Scha oun Lond es 1995. pág 186—187 49