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Las misiones científicas y el acrecentamiento de los fondos del Museo Arqueológico Nacional: la estancia de la fragata arapiles en Italia

Salas Álvarez, Jesús de la Ascensión

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r I LAS MISIONES CIENTÍFICAS Y EL ACRECENTAMIENTO DE LOS FONDOS DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL: LA ESTANCIA DE LA FRAGATA ARAPILES EN ITALIA Jesús Salas Alvarez* Por el R.D. de 20 de Marzo de 1867 se creó el Museo Arqueológico Nacional', institución en la que se debían "juntar y ordenar los monumentos históricos que hablan a la vista, testigos incorruptibles de las edades que fi teron" (Marcos Pous, 1993: 26), definición que se vio ampliada por la R.O. de 6 de Noviembre de 1867, que disponía que el Museo era "un establecimiento que en todos los países cultos se mira con especial predilección'^, y que había sido concebido '''"para reunir y acrecentar preciosos elementos de útil enseñanza hoy dispersos, desconocidos, expuestos quizá a perderse: para salvar, en fi n, del olvido y de la destrucción objetos que en gran manera interesan a la historia v cjue merecen ser cuidadosamente conservados . Para cumplir estos fi nes, el Museo comenzó a realizar Comisiones Científicas con el objeto de recoger diversos objetos arqueológicos que, a través "í/e trabajos propios, de compras, candyios y donacione,s" (Rada, 1883: XX), engrosarían sus fondos. Entre los facultativos del MAN también existía la idea de enviar una misión científica española al extranjero para obtener piezas con las que acrecentar los depósitos muscísticos de la institución (Marcos Pous, 1993: 53). Ésta se materia lizó con la llegada al trono español del italiano Amadeo de Saboya, quien aprobó, mediante la R.O. de 10 de Junio de 1871-\ la realización de un viaje en el que "/a bandera esjyañola recorriese algunos puertos de [Italia], Grecia y Tinqiua y oíros de Oriente, donde un tiempo ondeó victoriosa ', y donde además en un tiempo señorearon nuestras armas y fueron jlorones de la Corona de Aragón (Chinchilla, 1993: 287). A este inicial objetivo diplomático, se unió otro de carácter más ge neral, que era el intento de modernización del país. Para su consecución se debían adquirir "detallados apuntes, además de lo que conceptúen necesario en la parte histórica y geográfica, sobre el estado actual, cultura, industria, progreso moral y material y relaciones comerciales de esos países con otros de Europa, a fin de poder deducir por la comparación las ventajas que pudiera obtener el nuestro por medio de tratados especiale,s" (Rada, 1876: 5-7). Grupo de Invesiigación Histoño}iraf(a y Patrimonio Andaluz (HUM 402), adscrito al Departa mento de Prehisttiria y ArqueoU>gía de la Universidad de Sevilla. Agradezco la ayuda prestada para la realización de este trabajo a Paloma Cabrera. Pilar Martín, Paloma Otero y Virginia Salve, miembros del Museo Arqueológico Nacional. ' Clacota tic Matlrid. n " 80, de 21 de Marzo de 1867. En adelante MAN. La documentación generada por la misión se conserva repartida entre el Archivo Nacional Alvaro de Bazán (legajo I 176/59). el Archivo del MAN (expediente 1871/58 y legajos 11-15 y 12-2) y el Archivo General de la Administración (expediente n° 6569/23). 6f)4 Jesús Sellos La ■s tui.sione.s eientifu'as \ el acreeentotuienta ele las fondos... 605 tn ci^^' Esta misión política y diplomática pronto se vio envuelta de un j901) tífico gracias a la labor de Juan de Dios de la Rada y Delgado ( 18-7/ . (Fig. 1). Miembro del Cuerpo Facultativo de Archiveros. Bibliotecas y desde 1868 desempeñaba sus funciones en la .Sección i" o de las Civi Prímitiva.s o Prehistoria y Edad Aniii>na del MAN. institución en la que p Fi}>. i. Retrato de Juan de Dios de ¡a Rada \ Delicado. MAN Madrid. en numerosas comisiones científicas. Además, desde 1856 desarrollaba su laboren la Escuela .Superior de Diplomática, donde alcanzó las Cátedras de Arqueología y Numismática ( 1858) y de Numismática y Epigrafía (1868)'. Gracias a esta labor docente, pudo formar a los futuros miembros del personal de museos, entre Jos que impartió los conocimientos adquiridos en sus viajes a diversos museos de Francia, Reino Unido. Bélgica. Holanda o Dinamarca (Papú 20()4a: 254). Fueron esta formacicni y estos conocimientos los que llevaron a Rada a pensar que el via je "podía ser de i^raii utilidad para las ciencias históricas y arqueológicas"- y de la Etnología, por di>s razones. La primera es que se podrían obtener, de primera mano, importantes noticias "acerca de los usos, costumbres, tradiciones y demás que caracterizan a los ¡Jitehlos de remoto origen" . La segunda de las razones, era que la misitui ccíiisiituía una ocasión inmejorable para "acrecentar las colecciones del Musco A/yueológico Nacional con cuantos objetos pudiera adquirir en aquellas antiguas comarcas, tan visitadas y e.xplotadas por extranjeros, y apenas conocidas entre no.sotro.s" (Rada. 1876: 8 y 16). de las que hasta entonces carecía el MAN. Otra JustificacicMi de esta misión científica la encontramos en el Tomo I de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Mu.seos (1871). donde Antonio Rodríguez Villa sostenía que "Espatla está obligada por su decoro y por el lustre de su historia, a piesentar en el Museo Atyueológieo, tínico aquí en su clase, escogidas muestras del arte y de la industria de cien y de cien pueblos que de todas las partes del tnundo se han asentado en nuestro suelo o sufrido nuestra dominación"". Para llevar a cabo su propósito. Rada contactó con Juan Valera, por entonces Director General de Instrucción Pública, a quien le hizo ver la conveniencia de la realización del trabajo, a la vez que le propuso la ruta a seguir, para cuya redacción Rada se documentó a fondo, consultando tanto los estudios científicos existentes como la literatura de los viajeros románticos. Ejemplo de ello es la publicación del libro de Pedro Antonio de Alarcón titulado De Madrid a Ñapóles (1861), obra que viene a marcar parcialmente el itinerario que posteriormente seguiría la Fragata Arapiles en tierras italianas. Juan Valera puso en conocimiento del Ministro de Fomento Práxedes Mateo Sagasta el proyecto cultural, informándole positivamente sobre las ventajas que podía obtenerse del mismo. A su vez, Sagasta lo transmitió al rey Amadeo I. quien dio las órdenes pertinentes para la aprobación del proyecto, al que calificó de "beneficio para la ciencia arqueológica". Obtenida la sanción regia. Sagasta remitió en fecha de 13 de junio de 1871 tres oficios respectivamente al mismo Juan Valera, a Ventura Ruiz Aguilera, Director del MAN. y a José María de Beranguer, Ministro de Marina. A todos ellos les ' Sobre esta institución. Peiró y Pa.samar 1996. Prueba de los conocimientos numismáticos de J. de D. de la Rada fue la redacción del Programa de Ui A.iignatiira de Numismática Antigua y de ta Edad Media. especiaínieníe de España (Madrid. 1865). usado como temario de su asignatura en la Escuela Superior de Diplomática. Sobre Rada. vid. Pasamar y Peiró. 2002, pp. 509-510; Papí, 20()4a. ' Véase la aptu'lación de Ricardo Olmos al pre.sente Congreso Internacional, que trata la fi gura del granadino Pedro Antonio de Alarcón (Guadix. 183.^-Madrid. 1891) y la obra mencionada. 606 Jesús Salas Alvarez informaba que "5.yV/. el Rey se luí sen ido disponer que se nombre una comisión científica y sea admitida a bordo de la Fraí>ata Arapiles". El objetivo de esta co misión era "'estudiar los notables monumentos" de Italia. Grecia y Turquía, con la posterior ""obligación de presentar una Memoria de los estudios que hayan hecho y de los trabajos que hayan ejecutado". Para que la misión científica tuviera éxito se libró una ""partida de 50.000 pesetas, con cargo al Capítulo 20, artículo uno, del presupuesto del Ministerio de Fomento", según lo establecido por la Ley de 25 de Junio de 1870, ""para la adquisición de objetos con destino al Museo Ar queológico NacionaF^. Por su parte, el ministro de Marina, recibida la comunicación, informó al coman dante de la Fragata Arapiles su elección para realizar una misión por el Mediterráneo Central y Oriental, a la vez que le fi jaba la derrota o rumbo a seguir". La elección del navio tampoco fue casual. Se trataba del barco más moderno de la Armada española, y ya había servido a la protección de los intereses españoles amenazados por una sublevación en Argelia, que intentaba aprovechar las circunstancias de la guerra francoprusiana. De aquí marchó a Nápoles, donde se encontraba atracada en el momento de inicio de la acción, para representar al Gobierno español en la entrega de premios de la Exposición Marítima de Nápoles de 1871. Por su parte, Juan Valera también remitió el 13 de junio de 1871 otra comuni cación a Ventura Ruiz Aguilera autorizando la formación de la comisión científica, que estaría compuesta por Juan de Dios de la Rada y Delgado, en calidad de arqueó logo y presidente de la comisión, Ricardo Velázquez Bosco. dibujante y fotógrafo, y Jorge Zammit y Romero, diplomático y experto en epigrafía y griego moderno. Asimismo, en dicha disposición normativa se establecía que la fi nalidad de la misión era estudiar los monumentos de los diferentes países ribereños del Mediterráneo, con el objetivo de adquirir objetos para nuestro Museo, que de otro modo rara o nunca hubiesen podido venir al mismo" (Rada, 1876: XXII). El 28 de junio de 1871 partían en tren los comisionados hacia Bayona, desde donde se dirigieron hasta Marsella y Génova, prosiguiendo posteriormente hasta Nápoles, donde esperaba la Fragata Arapiles. A Nápoles arribaron el día 30 de junio, enmarcándose en la nave y dando comienzo a un viaje por el Mediterráneo que abarcó los me.ses de julio a septiembre de 1871 y que en el caso de Italia, objeto de nue.stro interés, tuvo lugar entre los días 1 y 13 de Julio de 1781, período en el que los comisionados visitaron las ciudades de Nápoles, Herculano, Pompeya, Pozzuoli, Messina, Taormina, Catania y Siracusa, pasando posteriormente a visitar otras de Grecia, Turquía, Palestina, Egipto y, ya a la vuelta a España, la isla de Malta (Chinchilla, 1993: 289, esp. fi g. 2). En 1876 Juan de Dios de la Rada y Delgado publicó su obra Viaje a Oriente de la Fragata Arapiles, documento principal para realizar esta comunicación. En Oficios de fecha 06.12.1871. remitido por Juan de Dios de la Rada y Delgado al Ministerio de Fomento. AGA. legajo 6569/23. Archivo Nacional Alvaro de Ba/.án. legajos I 176/59 y 620/465. Ims nii.sionc'.K cictuifuíts y <'/ acrecentamiento de los fondos. 607 el tomo I de la obra se incluye las referencias a la estancia italiana de la comi sión, donde Rada y Delgado narra de forma detallada el transcurso del viaje y de sus investigaciones, con el objetivo de ""que se conozcan los esfuerzos hechos por nuestra patria para empezar a tomar parte en la gran conquista que realiza la civilización del presente siglo: la conquista para la historia, para el arte, para las ciencias de la obserx'ación y análisis comparativo" de las diversas civilizaciones mediterráneas. También tiene cabida un juicio crítico de los museos que visita o de los trabajos que se realizan en diversos yacimientos arqueológicos. Sin embargo, esta visión crítica está tamizada por las profundas creencias cristianas de Rada, que en ocasiones llega a ser pudoroso, como ocurre en su visita al "Gabinete Secreto" de Museo de Nápoles o al "Lupanar" de Pompeya. La metodología aplicada durante el viaje fue, en palabras del propio Rada, la siguiente: ""...procuramos aprovechar el escaso tiempo de que podíamos disponer en cada lugar donde la fragata tocaba o adonde desde el litoral nos dirigíamos para realizar nuestras investigaciones", que comprendían descripciones de lugares visitados, tanto de monumentos como de museos y colecciones particulares, la realización de ""dibujos, apuntes, obseiTociones [y] estudios", y la adquisición de objetos antiguo.s" (Rada, 1876: 9). En el desarrollo del viaje a Italia de la Fragata Arapiles, podemos distinguir tres fases o momentos sucesivos, según se desprende de la publicación efectuada por Rada y Delgado. Estas tres fases sucesivas, serían las siguientes: — P Fa.se (1 de julio de I87I a 6 de julio de 1871), en la que los comisiona dos recorrieron la ciudad de Nápoles y sus alrededores. En primer lugar, visitaron el Museo Real Borbónico o de Gli Studi, instituido por Femando I de las Dos Sicilias, con el fi n de reunir en dicho edificio las piezas arqueológicas existentes anteriormente en los museos de Capodimonte y Portici (Di Caro, 1994; Di Caro, 1999; Represa Fernández, 1988). Precisamente Rada refiere la historia del museo y de sus colecciones, mencionando los incrementos a partir de objetos y colecciones de Noia, Albani, Vivenzi, Arditi, Poli y otros lugares (Rada, 1876: 116-117). En la visita al museo Rada y Delgado pudo conocer a Giuseppe FiorellF, que había sido nombrado en 1860 director del mismo, quien reabrió al público el denominado "Gabinete Secreto" o "Gabinete de los Objetos Obscenos" y reordenó las salas es cultóricas, epigráficas y numismáticas, elaborando sus primeros catálogos (Fiorelli, 1867; Fiorelli, 1869). Sin embargo, el autor español desaprobaba el sistema expositivo aplicado por Fiorelli al museo napolitano, ya que la colección había sido creada por la suma de ""las pinturas antiguas de Pompeya y Herculano, [de] los mosaicos, [de] las inscrip- ^ Como c.s sabido, Giuseppe Fiorelli (Nápoles. 1823-1896) desarrolló su labor en Nápoles y Pompeya entre 1860 y 1875. momento en el que abandonó el cargo al ser nombrado Conser vador General de las Antigüedades de Italia. Para su tarea en el Museo de Nápoles cfr. Angelis, 1993. 608 ./< sti \ S(i/(i.\ Alvarez dones, fclelj monetario, (de) ¡as estampas o [dcj los cuadros". y de las colecciones de época medieval y moderna y de objetos de etnoeralia. s "se ha atendido más al efecto artístico, más al adorno estético de los salones, ipte al método indicado de series, por razón de las artes y de las industrias, \iyuiendo en cada inui de ellas el orden progresivo que los mismos monumentos enseñan". Así. en la exposición se encíjntraban "las pinturas de Pompe\a \ l¡en ulano, y oíros fresco.s antiguos, interrumpidos por grupos de mosaii os. de epigrafía, de inscripciones cristianas v mez.clados con estas los monumentos eyipcios. los objetos de orfebrería, las mone das, lo bronces y los vasos italo-yrieyos" (Rada. IS76: 1 16-1 17). El oficien de este desencuentro htibriti cjiic biisctiilo en la deíinicuMi c|ue para Rada debía tener un Museo Arciueol(')UÍco. creado no para "satisfacer la vanidad de reunir objetos curiosos, sino que esta aglomeración en locales convenientemente dispuestos. V con agrupaciones cientíjicamente ordenadas, tiene por objeto a.si.stir a las diversas evolueiones porque el arle ha pauulo en lodos los pueblos, para realizar la idea de la hellezxi. los esfuerzos hechos por el Irahajo humano con el propósito de producir utilidad en los nuilíiples objetos aplicados a los distintos u.sos de la vida, y las nobles aspiraciones de la industria, llamando en su au.xilio al arte, para producir obras útiles, realzadas con las bellas manifestaciones del sentimiento estético (Rada, 1876; 1 17-1 18). Asimismo. Rada y DelgatU) consideraba que ios Museos Arqueológicos debían estar "organizados de una manera eseneialmente científica, siguiendo el desarrollo del arle y de la industria. \ viniendo siempre de lo más renwto a lo más próximo por artes v por edades, a fm de que terminada la visita al Museo, haya rci ihido el ipw l(> recorre, una continuada lección préictica de la hislona del arle \ de la industria, sin eiuoiitrarse entremezclados y confundído.S, sin pradal ión \ sin responder a esta indispensable organismo científico, los objetos coleccionados detilro del Museo (Ratla. 1876; I 1Ó-12I ). Por ello él procedió a describir las pie/as existentes en el Museo de Ñapóles en su libro en función de cuatro grandes secciones; lección E o de los Tiempos Primitivos o Antiguos, .Sección IP o de las Edades Media y Moderna, Sección III o de la Numismática y .Sección ÍV^ o de la Etnogralía (Rada. 1876; I 19-123). Es decir, es el mismo sistema de clasificación que años después iilili/aiia para la cla sificación del Museo Arqueológico Nacional de Madrid (Cíarcía Gutiérrez, 1876). Esta ordenación se basaba en la división de "los objetos en los grupos eapitales de artes bellas, artes industriales y artes mixtas, y ver en i^radación a.scendente como nace, crece y. se desarrolla, lle^a a su perfeccionamiento y cae en .su deca dencia cada una de las manifestaciones del arte y de la industria, en eada uno de los pueblos, ordenados también en orden cronológico, a que los monumentos corresponden (^'ddii, 1876. 120-121 ). De la extensa descripción del Museo de Ñapóles, solamente haremos mención a aquellas cuestiones sobre las que más incidió Rada y Delgado en su publicación, ya que las descripciones de objetos y pie/as que hace en la misma, en ocasiones con abundante profusión y detalle, debió realizarlas con una cierta Imalidad didáctica, quizás con miras a las asignaturas de Epigrafía, Arqueología y Numismática que Las misiones eientifieas y el acrecentamiento de los fondos. 609 impartía en la Escuela Superior de Diplomática, ya que esta obra podría convertirse en referencia obligada para los alumnos de la institución. Destacó de forma pormeno rizada las colecciones escultóricas, tanto en piedra como en bronce, a las que define como í*ran riqueza del Mu.seo Borbónico'''' (Rada, 1876: 124-125), y entre las que sobresalían las piezas procedentes de las antiguas colecciones Borgia y Famese y de las excavaciones de Pompeya, Herculano y Capua (Rada, 1876: 125-132), También llamó la atención sobre la colección de '"''camafeos y piedras fi nas grabadas en buectf^ del Museo Borbónico, procedentes de la colección Famesio y de Pompeya y de Herculano. Casi todas '^griegas, pues sabido es que pocos fi teron los romanos que cultivaron este arte con é.vito^j y entre las que destacaba por en cima de todas la Tazza Farnese, para cuya descripción utilizaba la teoría de Ennio Quirino Visconti (Rada, 1876: 166-167). Como refiere nuestro autor, el encargado de la catalogación de las piezas fue el conservador Domenico Monaco, que dispuso la colección "en las galerías del piso principar, pero también en este caso fue crítico con el sistema expositivo, pues aparte de no seguir una ordenación cronológica y/o temática, como ocurría en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, las piezas se encontraban mezcladas "con otros [objetos] que pertenecen al grupo de las artes mixtas, en otfehrería. aeraria. etc.'^ (Rada, 1876: 138-148)®, Posteriormente describe los principales monumentos de pintura, entre los que destacan los cuadros extraídos de las ciudades vesubianas, que deberían ''haberse ejecutado en su mayor parte por artistas griegos^'. Para su descripción (Rada, 1876: 148-162) sigue "el orden en que se encuentran colocadas, y en el que aparecen en el citado catálogo o guía" elaborado por Fiorelli y Monaco (Monaco, 1874), Sin embargo, en la descripción de las pinturas. Rada muestra ese perfil de católico mi litante al que nos referíamos antes, pues pasa por alto la descripción de los objetos que componían el denominado "Gabinete Secreto" (Fiorelli, 1866). Según Rada, aunque algunas de ellas "alcanzan lo mayor perfección, causan un sentimiento de verdadera pena para el verdadero amante del arte, que comprendiendo la gran misión que está llamado a cumplir en la vida, deplora verle arrastrar sus mejores galas al servicio de la impudencia y del vicio", puesto que "revelan el refinamiento del vicio a que bahía llegado en aquellos lejanos días la licencia pagana" (Rada, 1876: 200). Otro de los motivos para visitar el Museo Borbónico era el importante gabinete numismático que poseía, ordenado asimismo por Fiorelli (Fiorelli, 1866, 1867 y 1870), que entre monedas y medallas sumaban "más de 80.000 piezas, colocadas en cinco salas" en el siguiente orden: "Sala primera, monedas griegas. Salas se gunda y tercera, romanas. Sala cuarta, de la edad media y modernas. En la última se conservan los punzones y troqueles de la antigua casa de moneda de Ñapóles (Regia Zecca)". Esta colección se completaba con "una escogida biblioteca de consulta" y con diversas "cartas topográficas de la región a que corresponden" " En nota al pié Rada incluyó un cuadro sinóptico para la clasificación de la Glíptica, que había sido elaborado por su discípulo Carlos Castrobeza. 610 Sillas Álvarez las monedas, idea ésta que fue ampliamente alabada por Rada, dada la originalidad de la misma y la utilidad que podría reportar a los esludios numismálieos (Rada, 1876; 168-169). También destaca la descripción de las colecciones de mosaicos, que para Rada estaban ''acertadamente colocadas cerca de los monumentos de pintura", y que "ya reproducen en mosaicos pensiles obras de rundes maestros, ya convierten los pavimentos ... copias de composiciones artísticas" (Rada. 1876: 170-172). La visita al museo propició además el conocimiento de las importantes colecciones de vasos cerámicos italo-griegos. que alcanzaban más de cuatro mil ejemplares "pintados casi todos con fifiuras y asuntos relacionados con las épocas míticas y heroicas de los antiguos pueblos ^reco-itálicos". así como con "cuadros de costumbres y hasta de sentimientos". Según Rada, la conservación de estos objetos había sido debida "a la costumbre de colocarlos, con vasos de perfumes, armas y otros objetos de lujo, que diesen idea del rango y elevada posición del difunto, en las cámaras sepulcrale.K" (Rada, 1876: 173-187; cfr. Mango. 2004: 237-244). Tras la visita a la ciudad de Nápolcs. la Comisión efectuó un recorrido por las localidades campanas de Putcoli (Rada. 1876: 246-251). Herculano (Rada. 1876: 268-271) y Pompeya (Rada, 1876: 282-319). Se trataba de visitar aquellas locali dades que habían sido comenzadas a excavar gracias a la iniciativa del que después sería Carlos III de España, por lo que, a la vez que una visita ineludible, se rendía gloria al monarca español, dentro de una típica perspectiva patriótica. Sin embargo, es llamativo la falta de intencionalidad de visitar las ruinas de la antigua Paestum, que tanto habían llamado la atención sobre los arqueólogos españoles y europeos del XVIII, y sobre los viajeros románticos, sin olvidar que materiales proceden tes de este yacimiento pasaron a formar parte de las colecciones del Marqués de Salamanca, que sin duda conocía Rada y que pocos años después fue comprada para el MAN'\ El objetivo final de esta primera fase era la visita de las ruinas de Pompeya, a la que Rada define como el "desiderátum del artista y del arqueólogo", puesto que permitía al viajero "transitar por sus calles, visitar sus templos, recorrer sus teatros, escudriñar hasta el apartado rincón del hogar doméstico, y .sor prender los ¡últimos detalles de la vida íntima del pompeyano" (Rada, 1876: 274). En efecto, sobre todo desde las excavaciones propiciadas por Fiorelli de.sde 1860 las ruinas pompeyanas habían sustituido en interés a las de Herculano, por sus extremas dificultades de excavación; los trabajos de Fiorelli en Pompeya eran pio neros en Europa tanto en las -todavía rudimentaria.s— técnicas de excavación como en la restauración de edificios antiguos'", y todo ello reafirma la intención de Rada y Delgado por conocer de primera mano las actividades realizadas. Además, Rada incide en una idea ya presente desde el siglo XVIII, corno es la de la posibilidad Véa.se a la aportación de José Beltrán Fortes al presente Congreso. Vid. Fiorelli, 1862-1872. 1875. Sobre su ligara véase Gigante. 1987; Trigger. 1992. p. 187; Gran-Aymerich. 2001. p. 21 1. Líts misiones científicos \ el oereeentomiento de los fondos... 611 de creación de un museo entre los propios restos arqueológicos conteniendo "co lecciones cs/Jcci(ilcs |con los| objetos allí encontrados, formando un imtseo lleno de interés y que tiene cotidiciones de unidaír, de tal manera que la propia ciudad de Pompeya llegase a ser "su propio y natural museo, y relacionados todos los objetos con los demás que lo rodeaban |de manera que] presentaría Pompeya el cuadro completo y perfecto de su antiguo estado" (Rada, 1876: 275). Por todo estt). la opinión de Rada sobre las excavaciones de Pompeya y la figura de Fiorelli no pueden ser más positivas, puesto que "sin conocimiento de lo que allí podría encontrarse no vaciló) en acometerlos, volviendo a la luz del día edificios públicos como el anfiteatro y el teatro, con otras partes no menos interesantes de la ciudad, hoy puede gozarse y di.scurrirse como en población moderna por sus calles y plazas en lo interior de una tercera parte de ella, pudiendo seguirse todo su perímetro, y esperarse confiadamente en que llegará un día, acaso no lejano, en que Dios conceda al comendador Fiorelli terminar su admirable empresa, des enterrando o mejor dicho desincinerando lo que resta de la ciudad engrandecida ¡wr Cicerón" (Rada. 1876: 281). Los comisionados españoles recorrieron las calles y casas de la ciudad romana, describiendo con profusión los edificios públicos y privados del yacimiento, haciendo especial hincapié en la llamada "Casa del Fauno", de cuyo atrio realizó Ricardo Velázquez Bosco un grabado (Fig. 2). Fig. 2. Grabado de la Casa del Fauno de Pompeya, según Ricardo Velázquez Bosco. 612 ■Mis Solas - 2^ Fase: del 7 al I I de Julio de 1871 . La fragata parte con destino a Palc pero debido a la existencia de un brote de viruela que asóla la isla, la ^95) ción fondea en Messina. Tras una breve estancia en esta (Rada. 1876: la comisión se dirigió por tren hacia Taormina (Fig. 3). donde Rada describió famoso teatro de la siguiente manera: ". ..con sus asientos tallados en Ui ndstna vertiente de la montaña; su escena, quizás la mejor conservada de todas se conocen en monumentos de esta clase, con las tres puertas de entrada ^ para los actores, y los nichos entre las mismas y a uno y otro lado, decorac un tiempo de estatuas; sus fo.sos, sus vestuarios, sus entradas laterales pcitci c coro y las comparsas, los nueve cuneos del hemiciclo para los espectadores, nichos o huecos para los tornavoces; sus fialerias abovedadas, .sobre las cuales se levantarían probablemente en la época romana las f^radas para las mujeres, v las magníficas columnas que debieron prestar una f^randiosidad .sotpréndente al majestuoso edificio^' (Rada, 1876; 426). Posteriormente continuaron su viaje por tren hasta Catania y pa.saron al mu.seo del príncipe Biscari, que para Rada era un '^museo que dista mucho de tener la riqueza que atesoraba en su principio, por haber sido saqueado en IH49, de.sapareciendo entonces su mai^nífica colección de monedas" íRada, 1876: 431). - 3® Fa.se, que incluye exclusivamente la visita a la ciudad de Siracusa, en la que únicamente participaron Juan de Dios de la Rada y Jorge Zammit, ya que Velázquez Bo.sco permaneció en Catania finalizando una serie de dibujos. En Siracusa entraron . izm", iiiiihtí Fig. 3. Grabado del Teatro de Taormina. según Ricardo Velázquez Bosc, Las misiorjcs científicas v el acrecentamiento de los fondos.,, 613 en coniacto. gracias a Jorge Zunnnit. con el arqueólogo y Polití. cotrservador del Museo Arqueológico de Siracusa y que OS ac p a visi ar los principales monumentos de la ciudad, e incluso aportará algunos dibujos lUCgO publicados por Rada, mientras que olios serán realizados por mawtéo i¿slázguez Bosco a partir de fotografías obtenidas del original. Rada describe el museo siracusano como ' estrecho y no de las mejores con diciones jfciríi el uso ci cpie está destinado . y respecto a su contenido manifiesta que era "poco rico en verdad para una población tan llena de recuerdos clásicos, y donde e,\c avaciones hábilmente dirigidas debían dai fluctuosos resultados. Tam poco .se encuentran allí reunidos colocados con acertada y metódica clasificación, siendo lo.s cpie más abundan, como fácilmente se compren, los de época antigua, y nmy poco.s los de la Media, reducidos a escasísimos fiagmentos de la dominaciótt sarracena", siendo "el principal objeto de arte que en aquella amontonada colección .se conserva es la famoso estatua de Venus Callipigea (Fig. 4) (Rada, 1876: 471 s.). Además, el museo albergaba una "selecta colección de monedas y medallas siracu.sanas antigua', que se caracterizaba "además de la abundancia y perfección de .sus picza.s, todas de flor de cuño, y de los más bellos que produjeron los arti.stas griegos en este linaje de e.scultura, ofrece la particularidad del sistema seguido en el monetario que las contiene. Figura este un antiguo vaso pintado, tan admirablemente hecho, que engaña al primer golpe de vista al más perspicaz, viéndo.se en breve que aquella supeificie exterior del fingido bariv, está formada por la superposición de zonas circulares, que siguiendo las curvas del supuesto va.so, encajan todas en su perno central, y contienen cada una, como los cartones de los monetarios comunes, las monedas y medallas. Ingeniosa combinación que sobre revelar un e.xcelente gusto artístico, ofrece la ventaja de contener en poco espacio abundante colección de monedas"' (Rada, 1876. 472 s.). Posteriormente continuaron su recorrido por la isla de Ortigia, con la visita al Duomo, cercano al Museo Arqueológico. Aquí se encontraban las rumas del anüguo templo de Atenea, que Rada considera dedicado a Minerva, En su interior, los muros de la antigua celia han sido reemplazados por desacordes pilastras pata separar la ttave principal de las laterales, y la pila bautisitial es un antiguo cráter de mármol sostenido siete leones de bronce" (Rada, 1876: 471). Dentro de la isla de Ortigia, también pudieron visitar, en el Vico de San Paolo, el templo griego arcaico de Apolo (Fig. 5), de estructura hexástila originaria, según el dibujo levantado por Salvatore Politi; tenía, según Rada, 17 columnas en las lados mayor y unas dimerisiones de 58,10 X 24,50 m, así como unas columnas que, sin basa, alcanzarían casi 8 metros de altura, incluido el capitel dórico (Rada, 1876: 473 s.). A continuación, y tras visitar la Fuente Aretusa, se encaminaron hacia la Neápolis, donde también pudieron observar numerosos restos arqueológicos existentes entre las construcciones modernas (Rada, 1876: 475-476), de los que destacó dos edificaciones. La primera son las denominadas latomías, entre las que sobresale la llamada Oreja de Dionisos de la que aportan tanto una planta de la galería como del exterior (Rada, 1876: 477-480) realizadas por Salvatore Politi, y un dibujo de la Ji W' VI íViiV!' j pi <1 í'iViiVv iVV'IV lll'í:.;; Í5 l/i'.'í i.n'í; l iíí: 'íV; 614 ./< • s,is SnU'S r ¡' \< A r-TÍ r •■'ív, / :■ i . i . |v. '-f^l i Fi^. 4. Esculturas (¡el Museo de Siracusa. se,i;t'ni dihujo de Salvatore Fo/ili. fachada externa, realizada por Ricardo Velázqiicz Bosco a partir de una fotografía. La segunda son los denominados Baños de Diana (Rada. 1876: 483) o el Gimnasio romano-con un dibujo asimismo realizado a partir de una fotografía (Fig. 6)-, com plejo monumental erigido hacia la segunda mitad del siglo I d.C. y que se compone de un teatro, de un cuadripótico y de un templo. De aquí prov ienen algunas estatuas Las inisi<>ttt's t ienafieos \ el oereeeniomiento de /t'.v fondos... 615 i? Wi' kr. y1 ' ' ^ ' llv 'J IM'lí ' ' < 1) ,, J •'''?( V Oí',' Bl I ) .1 : i#' "-'4py\^í 5. Dihttjo del Templo de Apolo, realizado por Salvatore Politi. marmóreas de personajes togados, entre los que destacan una mujer, de época fl avia, que quizás sea la ciue Salvatore Politi dibujó en el Museo de Siracusa. Durante su estancia a la ciudad, la Comisión entró en contacto también con el arte paleocristiano, como queda demostrado durante su visita a las catacumbas situadas bajo la Iglesia de Santa Lucia y a la cripta de San Marciano, donde existe '"'iglesia de planta de cruz griega, terminando en cada uno de sus extremos por un ábside, salvo el de la parte de poniente donde está la escalera por donde se des ciende a él'" (Rada. 1876: 484). con los capiteles tetramórficos, dibujados también por Politi (Fig. 7). Hemos de hacer notar, fi nalmente, que durante la visita a Siracusa pudieron adquirir diversos objetos arqueológicos para los fondos del MAN, cuya descrip ción detallada incluimos en el apéndice documental. Estas piezas más sobresa lientes son: 1. En la Gruta o Latomia dei Cordari compraron diversas monedas de plata y bronce de épocas griega y romana (Rada, 1871: 480). Entre el conjunto monetal destacan especialmente las monedas de bronce helenísticas de Hierón II. 2. En las catacumbas de Siracusa adquirieron una '''"cornalina naranja [de] forma oval" que representaría a "^Fortuna", fechada en los siglos I-II d.C. (Casal, 1990: n° 302), varias lucernas, de las que no se aporta más documentación, pero que 616 Je sus is Satos ' -."'.r^'T - -/V ■ -.'M ij' v'ír^BVH ' yhOf.£u^:r.t4P>y'-- ^V-j j ^ 'ir i " ^ ! ^/^ //' '^*J. . • / ^ Vv ;.;o ..;^;>{/y,/rp¿-vMrr.c/ : -.■ ^ y y r * y'y/■ •. -"^s -, ^ v ' PSOFtA C"-''7 /TmTiA/¿A.^:.^. - ! . VU^ i ,;íf;.rf. '^o ^ , . V j hA i • '.^n^:-..vA . ■ f} ^liS ¡ í^^lyífixJ-.rr y\.'v \t^y' -^"1/ y vM . ' , aL:^_JJ., \ -w ty- ■ ■ - "< Mj- ^x-í-sí-, j'jHH '".NlM TV.vifsT .-^ '^ •■ ^-_„-^r'/r/t:,'rj.'j'/ - - WWw^J^y > *>. . O ÍH y rí) / ^--.: •.-irV'/i>U >. ^í'l' ¡ / -_> . S: .¡V - ^.-v aVc. V -S '•> ) -f -•'l ' ; /< - c.'uc'it. O"! c'.tn;: ^::n<jiaos5 .sr/i'j^£ .-'' j'fl B íí! ¡-i £ U.' í\- ' ;'H, . ■% \ X ' ' ■ /T HQEoiKc¡v!Tyvr£: v | . rX'fy ,:.yA Ú S";\. ktíív , . ; ¡ : i / m ? I: .ov!p.r,iNV,f{A\y/ o tr -poNriP. r tav.kocvi ■v;OMtWERRT\:'>::—; iOí EPh DE orj;/io\ ' ' ■'' )PV10 ETKtJMENVIR \^ : - A■ //y . ít\VÍ-" i 'JJ i , (í • nv}\ ' ■''■ MI ■•-.¿A'" " 1 •• Al ' /A./ ; f.í/.v iteF CVN ;Í^tíi:rp.souvmite \ ' j "vi I -■ / / ' / í''¿' riv/'v/i M n-1 r^' Al £Ti};»i'Tiz/' NV<R\- ■ _ ,!-,. í 1 Al< lunN T V:í;\ClttOjN|CUD ííír.SF CVN ¿Atiero.soLVMiTE rur' -1 IV, n -1 r*" ^ " Al £T«;»i'Tiza UVi^l Al< lun N T V :í ADIU/UNICUD X VÑN . 'VmÍ Nf ULVMINt(ONElTt >' 1 rt .siM'Et ft rft'iVA mSWWyys CBlISf!®) P R»tnbftrd 6. Capiteles Tetramórf'icos de ta Cripta de San Marciana, se^án Satvatore Potiti. por los escasos datos que se conservan parecen pertenecer a época romana, y fi gurillas y fragmentos de relieves de terracotas griegas (Laumonier, 1921: 5-6, n° 16, 17, 18 y 19), de los que desconocemos el contexto exacto en el que fueron recuperados, pero que -por la zona donde se adquirieronbien pueden ser adscritos principalmente a ambientes funerarios y/o religiosos, como parte de ajuares funerarios o de ofrendas votivas. Las niisianes científicas y ct acrecentanticnto de tos fondos. 617 Fii'. 7. Gratnuto del Gimnasio romano de Siracii.\a, hecho por Velázqitcz Basco a partir de una fotografía de Rada. 3. Compra de una colección de 'Jtoíahiltsinios y antiguos vasos, que había sido encontrcicio.s cu Patazznolo, y que formaron parte del Gabinete del Barón de Uticci ...El mejor de aquellos vasos, fonnado de fina arcilla gris, con arcaicas figuras grises, figurando danzas de faunos con el nombre de algunos de ellos en antiguos caractere.s" (Rada, 1876: 488; Álvarez-Ossorlo, 1910: n® 38) (Fig. 8), pero que —a la postre— resultó ser una falsificación; en efecto, se trataba de "'un oinocoe de cerámica grisácea, con figuras negras, una pieza falsa que logo confundir el e.xperío criterio de De la Rada^' (Cabrera, 1993: 86). Incluyendo otras piezas incorporadas en el resto del viaje, como consecuencia del viaje efectuado por la fragata Arapiles, ingresaron en el MAN "trescientos diez y nueve objetos, entre originales y vaciados", de "esculturas en piedra, como terracottes, monedas, glíptica, cerámicas, [vasos y lucemas principalmente y], objetos de vidrio". Todos estos objetos tenían una doble particularidad, la primera era "que en España hubiera sido dificilísimo y casi imposible de adquirir", y la segunda era que ^'muchos de los cuales fueron los primeros de su clase que vinieron a los Museos de Europa, y algunos de tal importancia, que pueden considerarse como único.s". Junto a estos materiales, también se entregó "una colección que pasa de doscientas cincuenta fotografías y dibujos de monumentos, plantas, alzados... Toda esta colección de piezas fue repartida entre las diversas secciones del Mu- " Informe de fecha 16.12.187! remitido por Juan de Dios de la Rada y Delgado al Ministro de Fomento. Archivo General de la Administración, legajo 122-109-6/3. 618 ./« Lcts mi.sinncs < icnutnns \ < / lU rcu níninicníti tic lt>s Jtnuios... 619 Fifi. Detalle del frisa deiorativa de ana de las /rieras l enitnnds de la i aleeeian dtl i de l 'tu tt. ■.I \/lusco seo. amc'n de otras que pasarán a otras instituciones madrileñas, como e de Antropología y el Museo de Reproducciones Artísticas. Además, se ha pc^^^ gran parte de esa documentación gráfica citada, que había sido deposita a man e incluso de las referencias de procedencias de las pie/as. tal y como día estudia.se Marina Chinchilla ( 199.^). ^ Frente a esa e.scasa incidencia de las piezas obtenidas, el viaje conocimiento y difusión en nuestro país (si bien en círculos leducidos) ferentes aspectos del arte griego arcaico y helenístico y del arte paleocnstia^ ^ gracias a las descripciones de Juan de Dios de la Rada, que iban aconipan ^ das de los dibujos y grabados de Ricardo Velá/.que/ Bosco y Salvatoie También posibilitó el conocimiento de otros museos arqueológicos y sisteniy expositivos y de clasificación, en especial el referido del Museo Arqueológico Nacional de Ñapóles, que por las colecciones y pie/as que albergaba era uno los más importantes del momento para el mundo clásico. De hecho se crearon en años posteriores en el MAN, y a imitación del Museo de Nápoles. las Salas que contenían las colecciones de los bronces clásicos, de las cerámicas pintadas griegas y suritálicas y de las colecciones musivarias. Más en concreto, la visita a Italia puso en contacto a Rada con la pintura rtimana pompeyana. sus tipos y su evolución cronológica, que aplicó) posteriormente a las pinturas romanas descubiertas en Cartagena, y que se conservaban en el MAN (Rada, 1880). Otro ejemplo de la influencia de los sistemas de clasificación aplicados en Italia seiía el estudio de parte de las antigüedades romanas adquiridas en Italia para Carlos ni, y que también se conservaban en el MAN (Rada, 1874; cfr, Alonso, 2003). A imitación del ejemplo de las publicaciones generadas a partir de las excavaciones de las ciudades campanas. Rada creó al año siguiente, en 1872, la importante revista Musco I\s¡tuño¡ tic Auííííüí'íIüíIcs. con la que se quería dar una rápida divulgació)!! científica a los resultados de las Comisiones Científicas del MAN, o a la publicacióm de determinados objetos existentes en los fondos de la institucióin. En esta re\ ista participó) activamente como ilustrador Ricardo Velázquez Bosco. Es por ello que podemos concluir que en el campo de la arqueología española del último cuarto del siglo XIX las repercusiones científicas del viaje científico de la fragata Arapiles fueron bastante importantes, a partir de la persona de Juan de Dios de la Rada y Delgado, una de las principales fi guras españolas de aquellos momentos, en cuya formación el conocimiento adquirido en Italia durante aquellos dos meses escasos de 1871 fue determinante en muchos sentidos'-. apéndice Catálogo de las pie/as cmregadas el .10 de Noviembre de 1871 por Juan de Dios de la Rada y Delgado al Musco Arqueológico Nacional'\ Terracotas //" óó.—C\iIjí'Z(I fcutctiil, ¡irohahU'iucnic de una estatua de Venus, de buena época, estilo firic'fio. EticontrtuUi en Sirarusa, atit/uirida fiar la Comisión a Oriente. Alt. 0,05. n" 67.-Hfiltra de un Jlauti.sta, e.stilo romano, encontrada en las Catacumbas cristianas de Siracitsa, \ adí/iiiritla par la Comisión a Oriente. Alt. 0,10. n" Torso de una estatua envuelta en manto, con la mano apoyada sobre ^ Estilo romano. Encontrado en las Catacumbas cristianas de Siiaciisa, y a quiri a p Conii.sión a Oriente. Alt. 0.04. n" óO.—Erafiinento tic tíos Jifiuritas abrazadas por detrás. Estilo romano. las Catacumbas cristianas tic Siraciisa. Adquirido por la Comisión a Oriente. A t. , n" 70.—Cahecita junto a una pahua. Estilo romano decadente. Encontiado en las cata cumhas cristianas de Siracu.sa, y adquirida por la Comisión a Oriente. Alt. 0,08. n" 71.—Cahecita de estilo romano con el ... tocado. Igual procedencia. Alt. 0,05. n" 72.—Fragmento de un relieve que debió representar una figuia con túnica y macuto. Estilo romano decadente. Igual procedencia. Alt. 0,07. /?" 73.—Figura de una paloma. Procedente de las Catacumbas cristianas de Siracusa. Adquirida por la Comisión. Alt. 0,05. I^t)r ejcnipk», su vaU)ración de las controvertidas esculturas del cerro de los Santos (Yecla, Murcia) ct>nio expresivas de un arte ibérico prerromano se basó en los materiales vistos a lo largo de su viaje, especialmente en el sur de Italia, y fue el motivo de su discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia en 1875 (Rada, 1875). " Archivt) del MAN. legajo 58/1871. I 'I M