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El pensamiento económico de la Escuela Librecambista y su repercusión en Castilla y León

Román Collado, Rocío

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EL PENSAMIENTO ECONÓMICO DE LA ESCUELA LIBRECAMBISTA Y SU REPERCUSIÓN EN CASTILLA Y LEÓN Rocío ROMÁN COLLADO Depa amen o de Teo ía Económica y Economía Polí ica. Uni e sidad de Se illa. 1.- INTRODUCCIÓN La si uación de c isis económica que se p odujo en España en 1866 u o sus peo es consecuencias pa a el sec o ag ícola. No obs an e, hubie on o os sec o es que se ie on pe judicados de mane a impo an e, como ue on el sec o inancie o y el indus ial. Conc e amen e, el sec o ex il, localizado p incipalmen e en Ca aluña, u o que sopo a el aumen o de los p ecios del algodón como consecuencia de la gue a de secesión no eame icana que había di icul ado el ni el de expo aciones a odo Eu opa. Po o a pa e, la c isis a ni el in e nacional había p oducido la pa alización del p oceso de in e nacionalización de las economías, mani es ándose en un e oceso de la mo ilidad del capi al español, epe cu iendo a su ez, en el sec o e o ia io, has a en onces en expansión así como en el sec o bu sá il (Bahamonde, 1996). La sensación de ines abilidad económica y polí ica se hizo cada ez más pa en e, iéndose e o zada po una nue a c isis ag a ia en 1867, p o ocada po las malas cosechas de igo que hicie on aumen a el p ecio de és e y el del pan, p incipal uen e de alimen ación. Es a si uación hizo su gi un g an males a en e los españoles, an e la incapacidad del gobie no isabelino pa a esol e las sucesi as c isis. La al e na i a a la polí ica económica has a en onces p ac icada ue p esen ada po un g upo de homb es, conocidos como la Escuela Economis a, que p esen aban un p og ama de e o mas económicas de ca ác e libe al y que con aban con el apoyo de la población a ec ada po la g a e si uación de ca es ía. La escuela economis a, a aba en de ini i a de p ac ica una polí ica come cial de ela i a ape u a pa a que el pueblo no u ie a que sopo a las consecuencias del p ohibicionismo o p o eccionismo al que es aban some idos la mayo pa e de los p oduc os ag ícolas. Po es e mo i o, con encidos de que la doc ina económica que ellos de endían e a la más adecuada y apoyados po el Gene al P im, log a on ocupa los ca gos más decisi os del Gobie no P o isional ins au ado as la Re olución, lle ando a cabo impo an es e o mas económicas. 2.- EL LIBRECAMBIO EN LA ESCUELA ECONOMISTA 2.1.- An eceden es. La Escuela Economis a1 es u o o mada po aquellos españoles de mediados del siglo XIX que de endie on el uncionamien o del me cado como el mejo mecanismo egulado de los desequilib ios de una economía. Dejaban en manos del Es ado, únicamen e, aquellas ac i idades encaminadas a man ene el o den y la jus icia, así como las des inadas a p o ege el de echo a la p opiedad. Con iaban en que la ac i idad come cial, lle ada a cabo sin es icciones o ba e as, a o ece ía la c eación de iqueza y el c ecimien o de las economías. La Escuela Economis a u o dos cauces de in luencia p incipalmen e. Po una pa e, ue on seguido es de los au o es anceses, op imis as, encabezados po Say y po Bas ia . Po o a pa e, ie on como las doc inas de es os libe ales se habían pues o en p ác ica con éxi o en Ingla e a, donde Cobden, lle ó a cabo una campaña con a la ley de los ce eales que an o había pe judicado y op imido al pueblo. Cobden c eó pa a ello la Liga de Manches e , a a és de la cual consiguió c ea una co ien e de opinión de apoyo a sus doc inas, llegando a ene ep esen ación en el Pa lamen o. De es e modo, la doc ina libe al he edada de los op imis as anceses y la p ác ica come cial empleada po la Liga de Manches e , ue on de e minan es an o pa a in lui en el pensamien o económico de la Escuela Economis a como en la o ma de lle a a cabo lo que ellos de endían. 2.2.- El deba e en o no a la cues ión de los ce eales. En e odas las cues iones a adas po la escuela economis a, la de los ce eales e a una de las que más a ención ecibió. P ecisamen e, es a cues ión había sido una de las que habían mo i ado, como comen amos an e io men e, la necesidad de da un gi o a la polí ica económica española. La escuela economis a se io obligada a con ence de la bondad de sus p opues as, a a és de la di usión de su pensamien o en p ensa, mí ines o con e encias. Luis M. Pas o (1857) plan eaba soluciones que la ciencia aconsejaba an e los p oblemas de escasez en la p oducción de los ce eales. Es as opciones e an, la libe ad de impo ación, lib e y pe manen e, la acilidad de las comunicaciones y la diponibilidad de es adís icas adecuadas. En p ime luga , Pas o de endía la libe ad de impo ación de g anos, bajo dos p emisas, que ue a pe manen e y cons an e, con an sólo un módico de echo a la impo ación po se un bien de p ime a necesidad. Acompañando a es a medida, conside aba necesa ia la libe ad de expo ación. Con es as ac uaciones, Pas o c eía que e a posible que se esol ie an los p incipales incon enien es de i ados de las soluciones ansi o ias del Gobie no, “Es ando, pues, admi ida la libe ad de impo ación y expo ación, el come cio pod á dedica se a obse a cons an emen e el aspec o de las cosechas, los p ecios de los me cados, co eja á los in e io es con los es anje os, ha á sus cálculos y adop a á sus disposiciones pa a dedica se a es e á ico, no con la insegu idad de me e se en una especulación aislada y ansi o ia, sino o mando depósi os pe manen es en los pun os mejo si uados pa a lle a la me cancía allí donde la necesidad demanda.” En segundo luga , Pas o (1857, p. 19) p esen aba como equisi o necesa io pa a e i a la escasez desde un pun o de is a eó ico, la acilidad de las comunicaciones y po an o, un p ecio educido pa a ellas. En e ce luga , Pas o conside aba que una es adís ica adecuada y la publicación pe iódica de los da os sob e las cosechas, sus esul ados, las exis encias o el mo imien o de los me cados de impo ación y expo ación de ce eales, e an necesa ios pa a la oma de decisiones y pa a e i a el p oblema de la escasez. Pas o (1857, p. 20) apoyaba sus a gumen aciones con el apoyo empí ico de lo ocu ido en Ingla e a, “Allí exis e, como hemos demos ado, un dé ici cons an e; y, sin emba go, desde el plan eamien o de la e o ma del céleb e See Robe Peel, que sancionó la libe ad de los ce eales con un de echo módico, los p ecios se han sos enido con no able egula idad, y el Reino Unido no ha expe imen ado escasez en el abas ecimien o de sus habi an es.” Del mismo modo, Maldonado (1858) ambién e a conscien e de las di icul ades po las que a a esaba el campo español, pe o conside aba que el p oceso de ape u a al ex e io no implicaba necesa iamen e la educción de los p ecios ag ícolas españoles, pues o que bajo su pun o de is a, los p ecios se de e minaban en unción de la o e a y la demanda in e io , iéndose únicamen e a ec ados en el caso de una c isis de subsis encias, en la que la escasez del p oduc o p o oca a una ue e en ada de ce eales ex anje os. Asimismo, Maldonado (1858, p. 377) añadía que, “[...] en e a nues os pue os del Medi e áneo, que son los que más consumo pod ían hace de ce eales ex anje os, se hallan los pue os anceses mucho más necesi ados, y que pod ían sa is ace un p ecio bas an e mayo , [...] en Cas illa la Vieja, de cuya ag icul u a engo mayo conocimien o, c eo que puede ija se en 25 s. Fanega, sin que p opie a ios ni jo nale os se den po quejosos; en la Mancha, Andalucía y Ex emadu a, es mucho meno ; y aun es sabido que en la úl ima de es as p o incias suelen es a los g anos a un p ecio exage adamen e bajo.” Maldonado (1858) p e endía anquiliza a los ag icul o es con enciéndoles de que a pesa de que ue a posible la en ada de ce eales ex anje os, ello no supond ía una in ansión del me cado, en p ime luga , po que exis ían zonas cos e as como la ancesa que es a ían dispues as a paga un p ecio más al o debido a la escasez allí exis en e, y en segundo luga , po que la p oducción ex anje a, p oceden e p incipalmen e de Rusia, e a de peo calidad al se una p oducción que empezaba a cul i a se. Igual conside ación me ecían pa a es e au o los ce eales p oceden es del Bál ico, y en cuan o a los de Es ados Unidos, a pesa de se de mejo calidad y más adelan ados, la demanda de su población e a su icien e pa a acapa a la g an pa e de su p oducción. En de ini i a, Maldonado e a de la opinión de que el ce eal español e a lo su icien emen e compe i i o pa a que a pesa de los mayo es cos es que suponían las malas comunicaciones del in e io , pudie an compe i con los p oceden es del ex anje o. Figue ola (1862) plan eaba la cues ión de los ce eales en una con e encia celeb ada en el A eneo de Mad id. Po una pa e, conside aba que los ce eales seguían la misma ley de o e a y demanda que exis ía en los me cados de o os p oduc os alimen icios, siemp e y cuando el Es ado no in e inie a en la de e minación de los sac i icios que cada pa e del me cado (o e a y demanda) pudie a es a dispues a a ealiza . Asimismo, Figue ola (1862, p. 413) añadía que, “Pe o esa mane a de se que los pueblos han enido, cuidando la ins i ución llamada Es ado de p ocu a bienes al indi iduo, ha concluido en los iempos mode nos, dando al indi iduo mayo esponsabilidad y e i ándose el Es ado la inmensa pesadumb e de ocupaciones que nunca debió desempeña .” Con es a a i mación, Figue ola comenzaba a explica las azones de po qué el abas ecimien o de los ce eales había quedado en manos del Es ado, como una de an as a ibuciones, que en su opinión no le co espondían. P ecisamen e po se los ce eales el sus en o básico del pueblo, Figue ola conside aba que como consecuencia de habe lo dejado en manos del Es ado, és e había ac uado en cada momen o en unción de lo que conside aba más opo uno (más p o ección o más libe ad) pe o en ningún momen o e a posible ap ecia cie o g ado de acionalidad económica 2. Pa a Figue ola (1862, p. 414), la solución pasaba po deja la ac i idad económica en manos de la incia i a p i ada y del me cado. Figue ola (1862, pp. 418-419) denunciaba las consecuencias que an o la p ohibición a expo a como a impo a , podía o igina a los p oduc o es y consumido es españoles. Po una pa e, oda ca ga sob e la expo ación de igo ecae sob e el endedo si és e quie e compe i en p ecios con los ce eales ex anje os. Po o a pa e, si en España hiciese al a el igo y el endedo ex anje o no es u iese dispues o a paga un eca go po su en a, és e se epe cu i ía sob e el consumido nacional. Los esul ados de es a si uación e an desc i os po Figue ola, “Si los igos ex anje os es án p ohibidos pa a su en ada en España, España cosecha á una can idad dada de igos, pe o odos los españoles comp a án los ce eales que España p oduzca con un sob ep ecio que se exp esa á po la di e encia en e el p ecio e dade o que engan en el me cado uni e sal y el p ecio que mo i e la p ohibición.” Figue ola (1862, p. 421) a i maba que los e ec os de la p o ección, impidiendo la ci culación de ce eales, se e lejaban en p ime luga en un aumen o de los p ecios, con is as a a o ece el aumen o de los bene icios de los p opie a ios. En su opinión, la p oducción no dependía únicamen e del abajo del homb e (que e a la pa e del abajo que se e ibuía), sino que en ella ambién in luían las condiciones de la na u aleza. De modo que si se p oducían épocas de sequía y malas cosechas, e a necesa io que el p oduc o ci cula a de las zonas donde abunda a hacia las que escasea a, pa a así equilib a los me cados. Figue ola ad e ía que si la ac uación del homb e impedía que se p oduje an es os mo imien os, las si uaciones de ca es ía se ha ían cada ez más habi uales. Ci ando a Tooke, Figue ola (1862, p. 422) dis inguía cuando e a posible conside a una cosecha como buena, abundan e o insu icien e. En es e sen ido, siguiendo a Tooke, señalaba que e a mediana cuando al aba un 4 po 100 pa a la subsis encia o al, e a mala cuando al aba un 6 po 100, malísima cuando al aba un 10 po 100 o más, y e an buenas, abundan es o abundan ísimas cuando excedían po esas can idades espec i amen e, de lo que e a el consumo de subsis encia. También clasi icaba las cosechas a endiendo a los días que al aban o sob aban pa a la manu ención, “[...] en la cosecha egula sob an alimen os pa a más de 15 días sob e el consumo anual de la población; abundan e, si sob an de 20 a 22 dias y muy abundan e si sob a pa a más de 36 dias, y ice e sa en la cosecha mediana, mala o muy mala.” Figue ola (1862) apoyaba es as ci as con da os eales de la economía española, en la que las cosechas de 1847 y 1848 habían p oducido una al a de alimen o pa a la población ce cana a 29 días, y en 1857 de 34 días, conside ándose po an o, que ue on cosechas bas an e ce canas a lo que Tooke denominaba malas. Como consecuencia de es a escasez de ce eal se había p oducido un aumen o de los p ecios, los cuales se inc emen aban a una asa muy supe io a la disminución de las cosechas, llegando a alcanza la anega en Ex emadu a has a 130 y 138 s. Es e aumen o de los p ecios gene aba a su ez la pé dida de pode adquisi i o del consumido , la disminución de la demanda de o os p oduc os, la pé dida de ac i idad p oduc i a y come cial, y po úl imo la al a de alimen ación de la población y la mo andad, con la consiguien e disminución de la demanda inal. Po an o, pa a Figue ola (1862, p. 426) lo impo an e e a pe mi i la libe ad de come cio de g anos, con el obje i o de a o ece la disminución de los p ecios del ce eal, con is as a mejo a no sólo el pode adquisi i o del consumido , sino que el p oduc o se ie a a o ecido en la medida en que pudie a aba a a cos es y consegui así mayo es bene icios a pesa de la disminución de los ing esos. 2.3.- E idencia as la e o ma a ancela ia de 1869 en España. El Gobie no P o isional o mado as la Re olución de 1868 y en conc e o, el Minis o de Hacienda Figue ola, median e el A ancel de 1869 p oyec ó una ape u a ela i a de nues o me cado al ex e io , con in ención de que el p oceso se ue a acele ando en los siguien es años. Sin emba go, el es ablecimien o de de echos sob e las dis in as me cancías susci ó nume osas c í icas, p oceden es an o de los sec o es ag ícolas como de los indus iales ca alanes. Rod íguez (Rod íguez (hijo), 1917, p. 446), miemb o de la escuela lib ecambis a en un mi in celeb ado en el Tea o Real de Mad id en 1887, analizaba es ospec i amen e la i acionalidad de las pe iciones de aquellos que as el A ancel de 1869 que ían subi los de echos a los ce eales. Rod íguez explicaba que los ce eales ex anje os e an g a ados con 5 pese as y 85 cén imos po cada 100 kg de igo. Es os de echos, e an en opinión de Rod íguez, uno de los más al os del mundo, po lo que no enía sen ido que se in en a an subi . Pa a jus i ica sus a i maciones, Rod íguez (Rod íguez (hijo), 1917, p. 468) p esen aba da os que e o zaban el hecho de que la libe ad ela i a de come cio que dis u aba España, lejos de pe judica le, había log ado aumen a la iqueza gene al del país. En conc e o, Rod íguez (Rod íguez (hijo), 1917, p. 468) mani es aba que el p ecio de los ce eales e a mucho más emune ado pa a los ag icul o es desde 1869, echa en la que se sup imió la p ohibición absolu a a la impo ación de ce eales. Como esul ado de la libe ad ela i a concedida a la impo ación de ce eales, Rod íguez señalaba que se habían p oducido las mismas consecuencias que pa a Ingla e a as la ley de 1849. Rod íguez demos aba que los años p e ios a la e o ma a ancela ia de 1869 se ca ac e izaban po la luc uación de los p ecios de los ce eales en unción de las cosechas. Así, si la p oducción e a abundan e, el p ecio descendía y si e a escasa, aumen aba conside ablemen e, con la consecuen e si uación de ca es ía pa a la población, como había sucedido con las c isis de 1856, 1857, 1858, 1867 y 1868. Las si uaciones de c isis ag a ias se habían esuel o adicionalmen e en España, dando en ada al ce eal ex anje o, de o ma que pe mi ie a abas ece a la población3. Sin emba go, el incon enien e de es a medida e a que la en ada no llegaba a ene los e ec os deseados y lógicos, pues o que la economía española no es aba acos umb ada a e ec ua ope aciones con el ex e io , y el mecanismo de ajus e de los me cados no se es ablecía con la su icien e luidez. En es e sen ido se mani es aba Pas o (1857, p. 16) quien se mos aba con a io a la ealización de es e ipo de medidas, “[...] pe o es e emedio no podía co a el mal, po que el come cio no se hallaba p epa ado a semajan e inno ación; y pa a ap o echa ales en ajas se necesi a iempo, elaciones, da os y no icias que cues a mucho adqui i , y ence di icul ades, que no a as a el in e és pa icula pa a una ocasión dada y un pe iodo limi ado.” F en e a es as si uaciones de c isis p e ias a 1869, Rod íguez (Rod íguez (hijo), 1917, p. 470) p esen aba el ejemplo de las c isis p oducidas con pos e io idad a es a echa, conc e amen e las de 1877, 1878, 1881 y 1882. Pa a Rod íguez, es as c isis se soluciona on con la llegada de los ce eales ex anje os, en el iempo y la o ma adecuada, amo iguando la luc uación de los p ecios y la si uación de ca es ía. Se conseguió lo que p e iamen e no había sido posible, que en palab as de Che alie 4, consis ía en que, “Los p ecios se equilib an del mismo modo que el ni el de dos asos que se comuniquen en e sí: si el uno es g ande y el o o es pequeño, el ni el del mayo end á a se el ni el común.” Rod íguez (Rod íguez (hijo), 1917, p. 472) p e endía con ence de las en ajas de la educción de los de echos y po an o, de los p ecios con el siguien e a gumen o: La disminución de los de echos y p ecios de los ce eales lle aban a un aumen o conside able del consumo, pese a que se a a a de un bien de p ime a necesidad, pa a los que en un p incipio e a de espe a una elas icidad de la demanda-p ecio, ela i amen e baja. Sin emba go, conside aba que la his o ia había demos ado que la disminución de los p ecios p oducía un incen i o al consumo, basado p incipalmen e en que el consumo de los ce eales en España e a oda ía muy bajo, lo cual se desp endía del ele ado índice de mo andad aún exis en e. Rod íguez ponía como ejemplo lo ocu ido en Ingla e a donde p e iamen e a la e o ma de 1840 el consumo de ha ina y igo e a de 42 lib as al año po pe sona, pa a pasa en 1884 a se de 250 lib as. Inc emen o que se explicaba po el bajo consumo ela i o que exis ía inicialmen e. Po es e mo i o, Rod íguez (Rod íguez (hijo), 1917, p. 473) de endía la libe ad de come cio pa a ap o echa las en ajas de és e, “Es absu da la idea de co a la comunicación con los o os pueblos, y ence a se pa a i i exclusi amen e de la p opia subs ancia, como hace el que no se alimen a y a gas ando y consumiendo sus g asas has a que iene la mue e. La de ensa es á en la ans o mación, y la ans o mación es imposible sin la libe ad.” En es udios ecien es, como el de P ados (1982, p. 49), se demues a que el pe iodo comp endido en e 1849-69, se había ca ac e izado po la apa ición del igo en e las impo aciones españolas, debido p incipalmen e a la c isis de subsis encias de 1857 y 1868. Sin emba go, las impo aciones de igo pie den su ca ác e e en ual y palia i o de las c isis, pa a con e i se en una cons an e a lo la go del pe iodo comp endido en e 1882 y 1913. Es e cambio de endencia u o su o igen en la ape u a ex e io del come cio español, que obligó a los ce ealis as a compe i con los ex anje os. Las impo aciones de igo enían p ocedencia no eame icana y usa p incipalmen e, p esen ando p ecios lo su icien emen e compe i i os como pa a sal a los cos es de i ados po la doble p o ección a ancela ia (es ablecida a inal del pe iodo) y la de aluación de la pese a. Es os cos es adicionales es aban compensados pa cialmen e po los meno es cos es de anspo e. La e olución de los p ecios del igo en la segunda mi ad del XIX se mues a en la siguien e g á ica pa a algunas p o incias de Cas illa y León. Se obse an los e ec os de las c isis de la década de los cincuen a, e lejándose en un inc emen o del índice de p ecios, que alcanza su mayo es ni eles en las c isis de 1867-68 y en la de 1880-81. No obs an e, se obse a un pe iodo de ela i a es abilidad en e es os dos pe iodos, e apa en la que las impo aciones de igo esul an se más ecuen es, amo iguando de alguna o ma la escasez de es e p oduc o en épocas de malas cosechas. Las siguien es g á icas mues an espec i amen e, la e olución de las impo aciones de igo en e 1826 y 1913, y el índice anual del p ecio del igo en las p o incias de Ala a, Bu gos, León y Valladolid en e 1856 y 1890. Des acan en ellas las e apas de c isis p oducidas en 1867-68 y en 1880-81. Po cen aje de impo aciones de igo sob e el o al 0 2 4 6 8 10 12 1826/27 1830/31 1835 1842/43 1849 1850/54 1855/59 1860/64 1865/69 1870/74 1875/79 1880/84 1885/1889 1890/1894 1895/1899 1900/1904 1905/1909 1910/1913 Fuen e: Elabo ación a pa i de los da os de Sánchez Albo noz (1975) 0 20 40 60 80 100 120 140 1856-57 1867-68 1868-69 1869-70 1870-71 1879-80 1880-81 1889-90 Ala a Bu gos León Valladolid Indice anual del p ecio del i g o po p o incias ( 1856-90 ) . Fuen e: Elabo ación a pa i de los da os de Sánchez Albo noz (1975) 3.- REACCIÓN EN CASTILLA Y LEON ANTE EL ARANCEL DE 1869 Se ano (1992, p. 313) conside a que la cues ión de los ce eales, du an e el einado de Isabel II, se había ca ac e izado, aunque con ma ices, po la luida comunicación en e los in e eses ag a ios y los cí culos de pode . Sin emba go, Se ano (1992, p. 314) hacía no a que es a comunicación cesó con la Re olución de 1868. No obs an e, la posición de los e a enien es ce ealís as no ue siemp e de echazo hacia la nue a polí ica del Gobie no c eado as la Re olución. En conc e o, la Asociación Ag ícola po la Inicia i a P i ada (AAIP) ue c eada con ca ác e p o isional5, el 1 de ab il de 1869, con el obje i o p io i a io de omen a la di e si icación de cul i os y la eno ación ag ícola en gene al. Su con ianza en el Gobie no P o isional al inicio de su andadu a aún e a mani es a, al y como ecoge Se ano (1997, p. 9), “[...] el impulso que hizo nace a la Asociación y la pa eja o mada po la decepción an e los bajos endimien os del cul i o ce ealís ico y la ilusión deposi ada en el iñedo ilus an ese gi o que coincide con el Sexenio y que e a espaldado po polí icos como L. Figue ola.”