Sueño de un militar
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10 M. ' sueño.d e vn militar. 4 disfrutar un dulce y aMcihí^^'- S COmen2aban acercarse á n¡í un guerrero ’ cua,ldo ví nó del mayor sobresalto : lá b^L^i* 13 me lle ' dura á la antigua española . liIaGtez de su armagestuoso , y el %££*£? semblante á la par risueño ¿ ; m n ped a ’ umd o a un de moverme á su encuentro Pera°^ 0 h ’ nie privó sorpresa , se acerca y askLdome í ° bse,vando ®¡ dijo: No temas, yo sov Hpmn r? ? mano 5 me pasos , y se dirfioZeZZ ^ : "*“**»# que hoy habitan la feliz H?.*’ ° Moniques a ios la velocidad del rfyo tZZ Ca T * bamos co " Atlántico se paró d héroe S obm° la°dma montana, y fajando en mí su centella m de una nunció lo que sigue con un tono de voz cuvo^ 0 * repitieron a lo lejos los cerros v tJhi,j y „ i, co pies huellanel Popocatepec: desde d ° S , Tus patria en su estado verdadero - la r.?' VC ‘ a s 4 tu tierra no te impedirá observar ’ohtr ™ tUra de ,a tes. Esa ciudad populosa tan inm muy dls,an ' fue el teatro de mi 1¡ 3 t ”* 1 1 á oosotroa ve al extremo de la l”‘°" 3 ’ IfT “ la ‘i 0 ' ^ bé allí la llanura donde caL' * S 3 3 e . sta Olomba: mil combatientes: aun blanm' 3 m3 u de doscien ‘°s cidos los huesos de veinte R sobre ella es P ar - totias abrieron al p nr i„ r mi Mexicanos. Mis vicochenta mil le gua j ^Z r J ^ D ° l on campo de descuido hicieron nl„¡ i radas ’ p , er ,° tres siglos de mismos nietos Aoueí s 3 ' SUS deb f es á ^estros sean el P U eb| 0 d e q lor p3 " a s , verdes que herm, ue Adores (a), te señalan el
donde un hipócrita atrevido levantó el primero en estas regiones el grito de la independencia: lleno de necio orgullo marchaba á la Capital al frente de cien mil hombres de distintas castas, lisonjeán¬ dose ufano con la certeza de su triunfo: mas le salía al encuentro, con un puñado de valientes, el joven Trujillo en esa garganta cubierta de pinos que está á nuestro frente: allí se disputó algunas horas el Imperio Mexicano: tocaba decidir esta gran cuestión á un héroe-: la victoria vacilaba , cuando Trujillo recibió una orden del digno sucesor deRevillagigedo.= Muera V. hoy, mañana morirá = Venegas. Este rasgo enérgico fijó triunfante el EsCandarte Real, sepultando á Hidalgo bajo las ruinas de una revolución que no supo conducir: se vieron desde entonces batallas de Españoles contra Espa¬ ñoles: el asesinato, el robo, y cuantos vicios aflig en la humanidad arrastraron sus pesadas cadenas sobre estas deliciosas florestas, objetos siempre de glorio¬ sos recuerdos, y los que en el Pirene se cubrieron de inmarcesible gloria hollando el poder del mo¬ derno Atila, trasladados aquí, se vieron precisados á embotar el filo de sus espadas en la sangre de parientes y hermanos. Un sistema de guerrilla dió a los Caudillos europeos una gran ventaja de que de - bieran aprovecharse los que tenían en su mano eI timón de la Nave del Estado; pero estos no Mjf sabido dirigir la guerra de América: no conocí^ de esta parte del mundo sino el nombre.el ^ bre de esta parte del mundo envuelve una inju*^ 1 * de la Metrópoli embiaban guerreros forzados ¿ a ell sostrar hs.:enfermedades de la Zona tórrida ? 1 c esto se conoció la ignorancia del Ministerio. La £ u r e ra de América no deben acabarla brazos eur°P ^ ¿De donde eran los valientes que acompañaron Trujillo en la jornada de las Cruces? ¿De $ oíl ~ ios que en Calderón digroa un título glori° s °
3 General Callejas? eran la mayor parte Americanos* Cambie el Gobierno de sistema y triunfará: ponga en el Nuevo-Mundo un Gefe que tenga la misma autoridad en Lima que en México, en Santa Fé que en Buenos-Ayres, y tomarán otro aspecto los negór!ÍL v P , £rV n - U sistema de gutrtillas y haber España mantenido la armonía con los vecinos de Europa, p US o á estas Provincias casi en el dulce estado de la P az; pero en medio de esta calma se nota, por desgracia, un descontento gene¬ ral en la fuerza militar: el Soldado cumplido teclama su ucencia, el antiguo Veterano pide los premíos de sus fatigas, el Oficial suspira por su patria, y todos se acuerdan, en vano, de un relevo que le, fue prometido. Voy ahora á revelarte un mis¬ te 1 io: Aquella peña que á lo lejos se eleva sobre una ^TufaT'r “ - Un S¡gn ° del P° der español: es la bu l a de Guanajuato, en cuyas vertientes está la gran Mina de la Valenciana: allí nace en abun¬ dancia la plata y el oro: de alli es de donde debe» sacarse los mateuales para la guerra y para elevar la Monarquía al estado de grandeza que debe tener entre las Naciones del globo. Un esfuerzo del tesoro publico pondría en movimiento mas de seis mil cinceles, y harta crugir continuamente los Troque¬ les mexicanos: el Real de Catorce, el cerro del Potosí» y os montes de Pachuca, serian un mananfi 3 efréino aUSpÍCÍ0S de la libertad. Pací¬ fico de México, ofrece ventajas de tal na¬ turaleza, que sobre ellas debe cimentarse la felicidad d f | V no Jí ? p et1 , 0 es P añol: México debió y debe ser M.fndo br< i 61 cual se « ace la Pacificación de un Ks valien/ 0 8 Españ ° 5eS debier ° “ á br.20 y lo gobernaba ? camar ? das , : - v0 conquisté este Reino: el mando hniJP * 0 mis aIcances: me sucedieron en tuna en nn h - breS amblciosos fi ue cifraban su for¬ tuna en un quinquenio, al paso que ignoraban el
arte de regir un país del todo nuevo para éllos. Si preguntases al sabio General Cienfuegos ¿en qué ma¬ nos debe estar la América? Te diría, la América debe ser gobernada por Gefes que hayan hecho en ella su carrera desde subalternos: si á éstos les preguntas \ cuales son los estímulos de que se vale el Gobierno para llevarlos á su antojo sobre un de¬ sierto? Te responderán: se nos ha enseñado el Cas¬ tillo de Granaditas teñido en sangre europea: he¬ mos visto el cerro Pelón de Valladolid donde fueron degollados nuestros paisanos: si les hablas de fama postuma, te señalarán con el dedo una informe estátua de Colón arrojada al extremo de un paseo de la Habana. Mas alejémos la vista de tan ominoso cuadro. Mira aquella lengua de tierra que se des¬ cubre en el seno Mexicano: es la Isla de Cuba: :: eí el pais de las delicias: sus habitantes son generosos» filantrópicos y hospitalarios: con la paz hicieron su felicidad, con la agricultura crearon su riqueza: con sus producciones lisonjean á los poderosos de tierra , y si algún dia una mano benéfica llega * unir los dos Mares por el instmo de Panama, ven¬ drá á ser aquella dichosa pordon de tierra la Te¬ sorería del Universo. En su parte ■ occidental f aX ' deában algunas Barracas de hojarasca, cuando # la vela en pos de unos laureles que la fortuna ne¬ gara á Grijah/a, hoy veo en el mismo sitio útlS gran ciudad defendida por cinco castillos: «0 jbahía flamean gallardetes de todas las todo allí se asemeja á un paraíso..,..., pero y 3 arrepiento de haberte hablado.......... Creí ha i alma templada de otro modo. \ porgué te acaso la separación de una hermosura ncra el sentimiento que hace humedecer tus oj 0 ** »>No: le respondí: lloro un hermano cuyas cen* za ^ yacen en esa ciudad de que me habíaisya 1° e ? tiendo, continuó el héroe, tú morirás tambiénRüí
hay mas cierto: cuando mi camarada Alhajado JL Ató ia vida en Gbiapa al golpe de upa flecha india £,= ;r.s'i'v “¿,r r* r de tierra cubierta de lasos P v*' ^j 6 3 extensión ríos caudalosos, es ia pafi¡a’ P ° r íiU,t03 quirió el nombre de Fabio a Sm?TM ‘ ^'** sus cenizas depositadas en una urna de’ LJ ‘ yaCe ° ctosas: este monumento es el q U e con m ! 4 ™5 pfí¡T cion conservan sus conciudadanos, éí o rdi ct q "o 8 ' desde los antiguos Griegos ímr* ’ ,«!! hubo un mortal que pudiese con tn d!í * 8 : > él, -aspirar al nombre de héroe {¿ a ^ u stím era débil para levantar el S ° lo > Nación, que dueña del tridente de Nm ” aquíils masiado capaz de hacerse réLtr f^^ £ de ‘ apoyaron al héroe, y el estanclfrn^? Bo ‘ , Í50ne S dencia se fijó en el Norte El tiemna^J- * “‘JepenLos Reyes de Europa permanecen^ d ‘ m I o dera * s - en los acontecimientos del NuevoM undo vez sus nietos se estremecerán sobre el treno" • mo que hoy ocupan sus abuelos xu - r 00 mi $* hablarte de la América del Sur-* otro aÍKxra que allí pasa desde ja cima del verás Io voy á hablarte de tu patria • r ^ m ^ ora 2o. Ahora aquel golfo ¡borrascoso donde tlQUd Í I a Vlsía sobre Jesoientas popasvmTam i í m ? a <fe Ciudad que regó con lá¿im por la distancia gloriosa nne C an ^c*oso ; Cesar dro: ya reconoces i a 3n *; 6 ’ e í, e P f r aba de Akixam tactos títulos, y a tlgua Gades ? célebre por de la libertad Españolé t0d ° ?° r Ser el baiua W€ ¡ha mucho dempo *stm ceBca ;de sus muros B 0 cesí y cuando e¥herri*m ‘^ Camí ! ado , L ,n % »<*{> fraaá la fuerza °P 0GÍa Aá fuerza Patria, Con l ?l Padres de E Rucian para la jvíl ‘ , r d d de T o s sabios , una Coasia Monarquía. Xg suerte de da guej&ra
6 hizo desaparecer el enemigo, restituyendo á los Es¬ pañoles aquel Rey tan suspirado, por cuya libertad habían empapado en sangre las fértiles campiñas de la Península; un aciago acaecimiento derogó la Carta Constitucional: el capricho reinó seis años* Las tropas se reunían en las orillas del Guadalqui¬ vir y pasaban sobre el Atlántico á buscar la muerte en países remotos: un numeroso Egército esperaba la misma suerte: algunos de sus Caudillos reunidos en las ruinas de un templo discutieron el modo de restaurar la ley: allí reinaba la paz, la armonía y el silencio; y allí se cimentó una empresa tan atre* vida, cual un hábil arquitecto prepara las piedras del edificio que quiere construir: un Cántabro fü® nombrado General , otro dió el primer grito de lí # bertád: el Ministerio asombrado vacilaba ; pero el Egército y las Provincias gritaron Constitución : f¡ Monarca respondió á esta voz , y entonces conoció por experiencia que su persona es sagrada é invio* lable. Nápoles y Portugal siguieron el mismo egetf' pío, y de aqui nació una cuestión que divide e ° dos vandos á los Europeos: quieren los del medioj dia separados los tres poderes, los Soberanos d e Norte los quieren en un punto indivisible. E n * punta de la espada. El género humano tiene fatalidad en sí mismo: nunca los hombres eSÍ3 s •conformes en sus ideas: veo á los unos disp^ to s á morir ó ser libres , los otros encendiendo Ja s de la discordia correrán la tierra gritando y vayan : tus mismos compañeros de armas elJ sudar las prensas por un miserable ascenso q pe Q ¿1, merecer , diles que imiten á Pepé y serán, c0ÍI1 nto s dignos ciudadanos. En lá Corte algunos desco° te ^ piden la deposición de los Ministros actuales* j verdad que es cosa bien fácil; pero ? quién es de reemplazarlos ? \ Quién se creerá digno de sus asientos? en llegando á hacerse mérito «e ®
en Jas calles , todo va mal; yo mismo entré en eran cuidado cuando mis soldados en la Habana mur¬ muraban, en tono descompuesto, de la injusticia con que Velazquez quería arrebatarme la gloria de la mano. Agita,s as, el mundo los que hoy vivís en el. la ambición, la injusticia y el despotismo cubiertos con el velo aparente de la verdad no rTs! petan clase alguna; en todas partes se presentan » do quier llegan á fijar su dominacion P , causan’ mayor estrago. Asi agitáis el mundo: dentro de dní siglos estaréis muy tranquilos detrás de un vd« misterioso. Al llegar aquí, me despertó el eco de la caja que anunoaba en el campamento la llegada de la aurora; deseando conservar la memoria da tan grata visión, me decidí á escribirla, y hoy tengo el gusto de presentarla á mis hermanos de armas! S V. V. V. IMPRENTA de SANTIAGO: d. juan francisco montero, ANO DE 1 8 í ?x.
í • ' r» v ni'-ú vv r.v . -? (» <ií ! ‘ S.- «.-iVH >;i iyj ¿Lhl.LlO* ¿i ID , ' *; r ! ¿»t|g : : rd pb. c o < - • r f .. R9 JiD *-•. : V-..- :í’:> 2 v >‘ oh.'’ ; h i :; . /, r ; : m : rijj .. - , r ■ . ; • " ' " ■ * » . 1 r - coi-o-c^j b X t: , ‘...h'xnc : í:> na -g',1 on ; úr.h‘;iv i,í vh ^wj¿í;c } ü íI-j ij <?/, u:.,kk fj| \' ; “ -5 iv ■ \ ! :, R; • ' • • ••• ■■ | ! i. . • b'ti z>,b &b c . • j :obí L , r5 \,.t, . . . :i obv-.ap vb zsuob sí.-j;-..: o \»jrn o’,-.:-/ osi» í. O sai,', .¡..a ~ ,v ¡A ... ; ; . ¡"ai xJ>O^Í ÍI í! iR,iíhiJ*'jrfí i ;3 _ r 3 v.í.jia,,^ , .... ; - ' U¡ v-oo;:.'. . - R . v ' * •¿ ; :: íkn ; ...... úíííu.rü:vá din ¿ ¡ ^ , •V .v .7 •X&ii.. H.a v,