Egrédere ex urbe: la urbanización epistémica de las zonas periféricas del mundo a través de las redes asociativas informacionales transnacionales
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Fernando Contreras - GMJE Versión en español Explorando el mundo de la comunicación Global Media Journal en español Volumen 1 Primavera 2004 Número 1 Siguiente artículo | Artículo anterior | Regresar a índice Descargar este artículo en formato PDF Egrédere ex urbe: la urbanización epistémica de las zonas periféricas del mundo a través de las redes asociativas informacionales transnacionales Dr. Fernando Ramón Contreras No abominarás al idumeo ni al egipcio porque extranjero fuiste en su tierra. Deuteronomio, cap.23. Básicamente detectamos dos modos de colonización simbólica en el mundo actual. Por un lado, la fuerza hegemónica de las industrias culturales que se ejerce desde las naciones neoimperialistas a las zonas periféricas del mundo; y por otro lado, la dominación epistémica metropolitana que ejercen las zonas urbanas sobre estas zonas periféricas. En este artículo, nos centraremos en la última, sobre las zonas logocéntricas y su presión sobre las comunidades de prácticas. Las zonas metropolitanas en las que se concentran las empresas, las universidades, los centros de investigación y el gran comercio de las industrias culturales (cines, teatros, conciertos, etc.) tradicionalmente son los núcleos geocognitivos en la urbanización de la epistemología. La ciencia ha surgido en estos núcleos desde la industrialización cuando las fuerzas del desarrollo económico y la producción fueron reducidas a las ciudades. Ello sucedía en todas aquellas naciones que aceptaban los nuevos modelos económicos para su progreso: taylorismo, fordismo y toyotismo. Esta concepción del desarrollo y el progreso efectivamente condicionó la visión del conocimiento, y la definición de su estatuto científico. La aceptación de sistemas de producción cada vez más complejos socialmente, pues vinculaban no sólo al conocimiento teórico sino al conocimiento tácito, suponía además la socialización de la ciencia en cuanto que todos debían aceptar (o pactar) la credibilidad de una episteme concreta. El consenso social sobre el conocimiento científico más que acordarse parece que fue impuesto por la necesidad de la lógica del progreso. Una lógica de producción científica que marginó las geografías periféricas y los sectores periféricos sociales en una brecha divisoria por clase, raza, religión, sexo, etnia u orientación sexual. Esta marginación comenzó cuando los medios de producción de las zonas rurales se basaron sustancialmente en el desarrollo del conocimiento práctico y los medios de producción urbanos se encaminaron más profusamente hacia la teorízación y búsqueda de nuevos modelos de producción dentro de un contexto más especulativo y abstracto. El conocimiento teórico y el conocimiento práctico experimentaron con la industrialización una territorialización de la ciencia que racionalmente se convirtió en una operación urbanística de la epistemología. La cultura blanca, fundamentalmente http://cinco.mty.itesm.mx/gmje/articulos1/contreras.html (1 of 14) [1/27/2004 10:09:45 PM]
Fernando Contreras - GMJE occidental, es básicamente una cultura metropolitana, generada por las Universidades, Centros Oficiales de Investigación, Corporaciones o Fundaciones que pueden permitirse fuertes inversiones en investigaciones sin un beneficio inmediato dentro del mercado. Las grandes ciudades han urbanizado el conocimiento construyendo verdaderas fortalezas epistémicas que conservan la pureza de un espíritu científico platónico y que impiden la hibridación epistémica; la posibilidad de reconsiderar otras posibilidades de conocimiento. La división platónica con una poderosa fuerza hegemónica en el paradigma científico occidental establece dos tipos de conocimiento dependiendo de su objeto de estudio y trabajo. El conocimiento práctico (el labrador, el ganadero, el artesano, el técnico) es menospreciado porque su objeto de estudio está fuertemente vinculado a la naturaleza (el fenómeno o el acontecimiento) sobre la que actúa directamente (o sus decisiones surgen de interactuar directamente con la realidad o el entorno). El conocimiento teórico (el ciudadano, el filósofo, el académico, el científico) era sobrevalorado al estar destinado a los hombres libres que reflexionan sobre el mundo de las ideas que no estaba en contacto con la suciedad de la realidad o la naturaleza. La finalidad del conocimiento teórico fue orientada a metas superiores que incrementase la riqueza del ciudadano o del filósofo en una dimensión espiritual o crítica frente a decisiones materiales sobre la naturaleza. Ya en estos inicios, la tipología establecida del conocimiento dividió a la población en clases sociales, siendo la clase dominante y privilegiada la responsable del cultivo del conocimiento teórico y el esclavo y los grupos responsables de la producción de bienes materiales fueron relegados a desarrollar un conocimiento práctico que permitiera su sobrevivencia. Clase y epistemología urbana se vieron vinculadas finalmente cuando estas clases privilegiadas se concentraron en las primeras urbes griegas. En el mundo contemporáneo, esta división clasista todavía es mantenida y ampliada a nuevas divisiones territoriales entre naciones occidentales y no occidentales que concentran más o menos producción científica. En nuestro mundo, los investigadores se forman en centros o universidades situadas en determinados países (Estados Unidos, Canadá, Europa, Japón). En las propias ciudades occidentales, también la división científico-clasista queda remarcada por agentes intelectuales urbanos (e incluso de índole marxista) que se empeñan en sus modernas urbes dotadas de núcleos de investigación científica en esta idea del conocimiento práctico que conduce a una pobreza de espíritu crítico en la reflexión sobre la práctica (el conocimiento queda reducido a las grandes instituciones oficiales situadas en núcleos urbanos concretos con fácil acceso, transportes, modernos sistemas de comunicación, biblioteca, salas de estudio, aulas, laboratorios, concentración de personal capacitado, etc.). Frente a estas macroinfraestructuras, las débiles culturas autóctonas de determinados grupos de la ciudadanía (inmigrantes, indígenas, homosexuales, judíos, musulmanes, etc.) o directamente, la escuela basada en la tradición oral de otras poblaciones del mundo no pueden construir sus propios medios de producción epistémica. Pese a ello, las recientes investigaciones sociales y la sensibilidad creciente frente a esta neocolonización teórica del imperialismo cultural de las naciones occidentales que discrimina el conocimiento práctico de las zonas periféricas ha dado paso a una emergencia de movimientos sociales que recuperan su tradición práctica desde las redes asociativas informacionales. Más que definir la metodología de trabajo de estas redes, vamos a contextualizar su esfuerzo precisamente desde la teoría. Para esta finalidad, pretendemos ligeramente desestabilizar la teoría desde el paradigma de la complejidad, la sociología de la ciencia y los estudios poscoloniales y culturales. La crítica del conocimiento práctico por el conocimiento teórico es un proceso político. Tomó su forma en las universidades cuando se politiza el conocimiento para saciar la necesidad de un adoctrinamiento en determinadas ideologías mediante una acción teorética en la construcción de mentes críticas por los diversos agentes científicos(1). El conocimiento técnico efectivamente esconde procedimientos o actuaciones que conducen a dinámicas ideológicas; los ordenadores es una tecnología que exige un http://cinco.mty.itesm.mx/gmje/articulos1/contreras.html (2 of 14) [1/27/2004 10:09:45 PM]
Fernando Contreras - GMJE desarrollo técnico del usuario más cercano a una ideología capitalista o a un contexto social capitalista. Recordemos que el ordenador es un invento desarrollado por la industria militar capitalista y su expansión e investigación tiene lugar en estas zonas geopolíticas. No insistiremos más, nadie discutirá que el conocimiento teórico surge de la ideología. La Ilustración además de una lucha de la razón (la ciencia) contra la oscuridad del mito (la religión), es una batalla que enfrenta a dos agentes ideológicos, la Academia Científica y la Iglesia. Y que dependiendo de la territorialización y de la urbanización, sus ideologías ejercerán más dominios. La conquista de la ciencia al mito se desarrolla desde las urbes y todavía son precisamente las ciudades respecto a las zonas periféricas donde la ciencia concentra más partidarios. El conocimiento práctico es conocimiento técnico y conocimiento tácito. Es un conocimiento que proviene de la experiencia y que no puede comunicarse completamente sino que además requiere la experiencia del individuo sobre el objeto. Podemos explicar por una red de información un completo manual de cómo montar en bicicleta, pero hasta que el individuo no lo experimente nunca será capaz de aprender a montar y mantener el equilibrio sin caerse. Los teóricos idealistas críticos desprecian el valor de la experiencia en sus disciplinas por más razones que un clasismo intelectual que les une a un conocimiento más elevado que las miserias cognitivas de la realidad. Las redes informacionales académicas pierden autoría y exclusividad si abrimos las posibilidades a nuevos modos de conocimientos. Para ello, el conocimiento teórico se parcela en urbanizaciones privadas, campus universitarios, parques tecnológicos y redes de acceso restringido(2) en las zonas occidentales donde se protege de la hibridación cultural produciendo una verdadera cultura blanca que se exporta a las regiones de la periferia. El conocimiento teórico occidental es producido dentro de la lógica de industrialización de otros productos de las industrias culturales. Desde una desnaturalización de la epistemología, los discursos científicos son elaborados bajo el consenso de los miembros de las comunidades oficiales científicas. De este modo, el mundo occidental dirige el planeta colonizando e instaurando las tecnocracias dominadas por expertos. El conocimiento tácito o la experiencia pueden ser más reconciliadores entre las epistemologías de distintas culturas; se puede compartir experiencias aunque no se comporta el mismo modo de teorizar sobre ella. Los postestructuralistas demostraron precisamente la imposibilidad de la traducción de las teorías, porque el lenguaje no es portador de significados, sino que también expresa significados. Las teorías no expresan solo significados, sino que portan significados. La experiencia no expresa significados sino que porta significados que deben descubrirse por las culturas. La desnaturalización de la teoría comienza cuando la epistemología surge inicialmente de fundamentos a priori. Y está claro, como señala Olivé, la epistemología debe ser evaluada empíricamente y tiene que tener en cuenta los resultados de la sociología y la psicología; además la naturalización de la epistemología y de la formulación de teorías tiene que ser compatible con su función normativa. Para la formación del conocimiento teórico deben existir controversias científicas y consenso racional sobre sus postulados y también debe ser aceptado un pluralismo metodológico. El academicismo metropolitano desde sus núcleos de poder no recupera la racionalidad, la experiencia e incluso la relación de estas nociones con las prácticas personales. La crisis de la teoría proviene de la dureza crítica de los postestructuralistas cuando revisan la teoría social, la filosofía liberal dominante y las premisas de base del pensamiento marxista y radical. Foucault pondrá en duda la jerarquía del valor de la perspectiva materialista, contrastando la muda existencia de la realidad y la facultad que poseen los signos agrupados en discursos para proceder como prácticas que sistemáticamente forman los objetos de los que hablan. Foucault denunciará una teoría marxista que piensa que la conciencia depende de la materia y que las relaciones económicas son dominantes. Por su parte, Lacan critica que la teoría social se formula de acuerdo al orden establecido de la causalidad. Para Lacan, la causalidad tiene que ver con la noción de un tiempo occidental lineal que considera el pensamiento teleológico desde la perspectiva retrospectiva de una epistemología del pasado. Derrida, Foucault o Lacan critican todas estas teorías que pretenden explicar los acontecimientos reales desde la búsqueda del origen o de un momento fundador que puede explicarlo todo. Lacan ofrece su tesis sobre una revisión del pasado psíquico que explique la patología social. Otra http://cinco.mty.itesm.mx/gmje/articulos1/contreras.html (3 of 14) [1/27/2004 10:09:45 PM]
Fernando Contreras - GMJE tesis postestructuralista que acelera la caída de la teoría es la aproximación del lenguaje. Para Derrida, los significados se construyen en el lenguaje y no es el lenguaje lo que los expresa. Para la desconstrucción la traducción no es tan sencilla como un simple cambio semántico de lenguas en el que el lenguaje es un mero medio de expresión, sino que el propio lenguaje tiene el poder de construir además de transmitir significados. Derrida elimina la posibilidad del "resumen" o de la "traducción" (científico o no), mientras que Foucault además plantea el problema epistémico del discurso que lo ordena mediante las condiciones que impone el qué se puede pronunciar y cuándo. El pensamiento posmoderno también diezmó la fuerza de la teoría como los postestructuralistas desde unos postulados que rechazan de pleno todo los grandes metarrelatos incluidos el marxismo y los sistemas filosóficos liberales. Los grandes proyectos racionalistas son rechazados debido al horror de la II Guerra Mundial cuando la tecnocracia que establece la razón instrumental conduce al exterminio racional de los judíos en la Alemania nazi. No obstante, la posmodernidad es un fenómeno occidental que nace en el seno de sociedades con un sistema económico capitalista y un sistema de producción postfordista que se integra en políticas mundiales de mercado y que fomenta la conexión global mediante las nuevas tecnologías de la comunicación y del procesamiento de información para sobrevivir y sostener sus sociedades. Es decir, la posmodernidad se funda como una filosofía postindustrial metropolitana cuyos residuos contaminarán las zonas periféricas provocando como todas las contaminaciones más perjuicios y apenas beneficios. En resumen, la posmodernidad contempla una intensa crítica al universalismo teórico, al pensamiento ilustrado o liberalismo filosófico y al materialismo. El universalismo teórico más desacreditado ha sido el marxismo y el psicoanálisis (corriente freudomarxista) que han promovido modelos universales de explicación; estas críticas provienen desde distintos campos de los estudios culturales como han sido los estudios de género, de raza, de política (feminismo, multiculturalismo, pluralismo) o de postcolonialismo. Por otro lado, la perspectiva racionalista y el concepto cartesiano del sujeto humano se han contemplado fiscalmente por su participación directa en la emergencia de un nuevo fundamentalismo occidental. El feminismo ha denunciado la masculinidad del racionalismo occidental y su falogocentrismo; del tratamiento institucional de un sujeto construido bajo la subjetividad de un yo dominado por el falocentrismo en su percepción de la realidad y relación con el mundo. Un yo posmoderno con una identidad fragmentada que pretende componérsela discursivamente y cuyo estudio genera verdaderos enfrentamientos entre los propios expertos teóricos frente a los problemas creados entre la identidad y la experiencia. Finalmente la crítica al materialismo proviene de la dialéctica creada por una teoría del discurso que es vista por el neomarxismo como un medio de negación de la realidad material. Esta controversia científico social es iniciada por Derrida al sostener que no hay nada fuera del lenguaje. Aunque para los desconstruccionistas, la intención derridiana más que con prescindir de la realidad material tiene que ver con la existencia de la realidad dentro del conjunto de reglas que organiza el lenguaje. Por ejemplo, la orden de un médico de comer sólo verduras, no tiene ninguna importancia capital si no está entendida como un conjunto de medidas para que el organismo del enfermo pueda sanar y su vida abandone una situación de peligro. Frente a la influencia marxista (paradigma epistémico materialista hegemónico en occidente) en las teorías que pretenden vincular el conocimiento a una estructura social sobre la que se apoya la creencia y la cultura, existen otras tendencias dominantes desde la fenomenología, la sociología subjetivista y la hermenéutica. Derrida frente a la tendencia marxista parece introducir una metafísica o un idealismo desde su relativismo epistémico fundado en una crítica a las explicaciones totalizantes, a las autorías y a las categorías esencialistas de análisis que suele fundar todas las doctrinas universalistas. Foucault también se mueve en esta línea cuando pretende romper con una historiografía lineal y teleológica y respalda más una sistematicidad apoyada en la dispersión y la particularidad rompiendo http://cinco.mty.itesm.mx/gmje/articulos1/contreras.html (4 of 14) [1/27/2004 10:09:45 PM]
Fernando Contreras - GMJE con los supuestos mecánicos del materialismo. Barrett (2003, p. 224) también desde su estudio de género insiste en la consecuencia de la teoría de inclusión y exclusión de sus redes de conocimiento que forman las disciplinas tanto en el espacio como en el tiempo y cita el ejemplo de Foucault para explicarlo: "Foucault ofrece el ejemplo de Mendel cuyas teorías fueron rechazadas en el siglo XIX, porque hablaba de objetos y utilizaba métodos ajenos a la biología de su época. Foucault llega a la conclusión (para asombro de los que insten en considerarlo una relativista total) de que Mendel decía la verdad, pero no estaba en la verdad del discurso biológico de su época". Barret también denuncia que en los estudios feministas la política afecta a lo científico (a lo teórico), estableciéndose el debate ya más en cuestiones relativas a la ideología y la subjetividad alrededor de la identidad y la agencia de los sujetos sociales. Toulmin también hace una defensa del conocimiento tácito o de las variedades de la experiencia que como venimos sosteniendo es el conocimiento en el binarismo teórico/práctico predominante en las culturas originales de las zonas periféricas. Llamamos culturas originales a aquellas que evolucionan de modo naturalizado, es decir, no son adulteradas por los efectos de la globalización y el postimperialismo. (Lins, 2003). Toulmin recurre al pragmatismo y coincidiendo con su opinión, es una filosofía totalmente admisible en la comprensión del lenguaje, la experiencia y el conocimiento teórico. El pragmatismo proclama que el conocimiento no se puede basar únicamente en un tipo de experiencia y que debemos reconocer toda una gama que va desde lo que se expresa verbalmente hasta lo tácito. Toulmin rescata la línea epistémica que funda William James a través de sus escritos sobre las posibles variedades de la experiencia religiosa; que pretende responder a dos cuestiones de índole kantiana como es preguntarse como nos relacionamos con los otros desde las sensaciones siendo estas tan personales, y si esas experiencias sensoriales pueden ser el punto de arranque para la formación de conocimiento. Lo que los pragmáticos como William James admitían en un principio por la vía de la inducción, hoy efectivamente se reconoce por otros medios más actuales como son los resultados de estudios sobre inteligencia artificial que reconocen las emociones (entiéndase como un tipo de experiencia sensorial de compleja participación colectiva) como respuestas inteligentes (Picard, 2003). La diferencia más sustancial entre el conocimiento teórico y el conocimiento tácito es la imposibilidad del primero de producir los hechos, tampoco está capacitado para reproducir la singularidad individual de la experiencia o vivencia. Sobre ello es muy claro James: Debéis recordar que lo que la religión relata siempre se da a entender que es un hecho de experiencia; la divinidad está realmente presente, dice la religión, y entre ella y nosotros las relaciones de dar y recibir son reales. Si determinadas percepciones no pueden mantenerse en pie, seguramente el razonamiento abstracto no puede darles el soporte que necesitan. Los procesos conceptuales pueden clarificar hechos, definirlos, interpretarlos, pero no los producen, ni pueden reproducir su individualidad. Siempre hay un plus, un aquello, del que sólo el sentimiento puede responder. Así, pues, la filosofía en esta esfera tiene una función secundaria que no puede garantizar la veracidad de la fe, y vuelvo así a la tesis que anuncié al principio de esta conferencia. Con triste sinceridad, me parece que hemos de sacar la conclusión de que el intento por demostrar, a través de procesos puramente intelectuales, la verdad de las instituciones liberadoras de la experiencia religiosa es absolutamente desesperanzador (2002, p. 607-608). Finalmente, en esta reflexión James reconoce que lo necesario es eliminar el dogma y la devoción de la experiencia religiosa para que los resultados sean similares a los de la ciencia natural y es partidario de una mediación entre creencias diversas y lograr un consenso de opiniones. Por su parte, Toulmin opina sobre la perspectiva ecléctica de la experiencia en James: Desde la perspectiva de un pragmático, sin embargo, no hay objeción en considerar (por ejemplo) que las sensaciones viscerales que un piloto de pruebas experimenta a la hora de hacer un rápido viraje en un vuelo a gran velocidad confirman que está saliendo de un descenso en picado y le proporciona verificación sensorial de ese hecho. (2001, p. 257). La segunda pregunta que se hacen James, Kant y Toulmin es bastante compleja, pues resulta difícil encontrar una solución para compartir la experiencia vivida sensorialmente http://cinco.mty.itesm.mx/gmje/articulos1/contreras.html (5 of 14) [1/27/2004 10:09:45 PM]
Fernando Contreras - GMJE sin conceptualizarla: el paso de lo tácito a lo teórico. James no lo resolvió sino que lo trató al modo de Kant como si el flujo de la conciencia que es la base de todo conocimiento fuera exclusivo e individual o bien la compartimos con otros seres humanos. Continuando con la investigación de Toulmin sobre la experiencia, llegaríamos a quien parece resolvió este dilema. Fue Wittgenstein quien abordó la cuestión afirmando la obligación de evitar todo aquello que no puede ser comprendido conceptualmente. Sólo puede compartirse todo aquello que cabe dentro de un lenguaje con sentido por todos los demás que emplean ese lenguaje. Con Wittgenstein parece concretarse dos posiciones que han definido el funcionamiento más o menos correcto de la razón, pero que han inspirado distintos modos de acercamiento al mundo cultural pluralista. Estos modos racionales de aproximación han sido en distintos grados tolerantes con otras culturas, pero siempre ha destacado un totalitarismo teórico de la cultura occidental desde el desequilibrio roto entre las ideas de los intelectualistas platónicos y cartesianos y el pragmatismo de Dewey y James. Toulmin imputa a los intelectualistas el error de confeccionar un listado de honor con los distintos tipos de conocimiento en el que ponen a la cabeza la comprensión de las matemáticas puras o episteme. Describe como la ciencia social pretende imitar a toda costa esta fórmula científica (recordemos los estudios de Cooley, Shannon, Weaver, Lazarsfeld de cuantificar e incluso de formalizar matemáticamente los estudios sobre los medios de comunicación). Después de la episteme colocan a la techne; desde la perspectiva de los intelectualistas se define como "los tipos de conocimientos instrumental que suelen presentarse como conjuntos de reglas impresas que tienen una razón de ser teórica" (2001, p. 258). Y finalmente en el puesto más bajo de este listado de honor que muy bien podríamos aplicar al modo de proceder de las universidades metropolitanas occidentales están los distintos tipos de conocimiento práctico "que dominamos por motivos de supervivencia y otras necesidades humanas, como las habilidades prácticas de phronesis plasmadas en las artes de la medicina clínica o de la navegación" (2001, p. 259). Como afirma Toulmin se trata sencillamente de una tipología que a medida que baja en la escala se aleja del razonamiento formal o el lenguaje y a su vez, supone una mayor aproximación a las actividades no formales que constituyen la dimensión tácita de la ciencia. Una lucha descolonizadora de la epistemología privada intelectualista deberá reivindicar más la dimensión tácita original, ya que todas las culturas han iniciado sus pasos en la supervivencia a través del aprendizaje de solventar situaciones que inicialmente no tenían explicaciones. La urbanización occidental ha demolido las bases de las culturas periféricas y marginales (cuando trataban sobre todo cuestiones relativas a la religión, el sexo, la raza, la orientación sexual, la vida societal o la opción política) mediante un postimperialismo teórico. Las propias redes asociativas informacionales que participan de los beneplácitos de la sociedad del conocimiento son una vía de dominio epistémico, un caballo de Troya, que introducido en culturas ajenas a su origen ha destruido desde la identidad a su relación con la realidad. No obstante, nos gustaría insistir una vez más desde la reflexión de Toulmin en la concienciación de los tipos de conocimiento y de su urgencia en el tratamiento de la información distribuida por redes cuya finalidad es la reconstrucción y el fortalecimiento de la sociedad: He distinguido aquí la comprensión conceptual de una teoría; las técnicas que dominamos para resolver problemas prácticos; y la perceptividad personal necesaria para emplear esas técnicas en una variedad de situaciones. Aristóteles gustaba de insistir en que todos esos distintos tipos de conocimiento - episteme, techne y phronesis - estaban orquestados por una sabiduría más amplia que él denominaba sophia. (2001, p. 260). Las nuevas redes asociativas informacionales están mostrando la necesidad de la transmisión de conocimientos instrumentales (alfabetización digital o computer literacy), pero también están descubriendo la inutilidad de la alfabetización teorética http://cinco.mty.itesm.mx/gmje/articulos1/contreras.html (6 of 14) [1/27/2004 10:09:45 PM]
Fernando Contreras - GMJE occidentalizadora frente a culturas no occidentales, o directamente, la metropolización o urbanización teórica de las zonas con una economía práctica. Existe un desprecio frente a las artes manuales y a los medios de sobrevivencia que no continúen con la tradición postfordista; existe una gran ignorancia de los intelectualistas o los académicos frente a modos más sensoriales de conocimiento (corazonada, mañas, intuición, costumbre). Lo sensorial reducido más a las zonas periféricas donde el imperialismo teórico no ha asentado sus grandes centros formadores (universidades, centros de investigación, laboratorios, aceleradores de partículas, pistas de prueba, etc.) demuestran que la mayoría de nuestro conocimiento es preteórico o no teórico. Además mientras que el formalismo del lenguaje provoca un sesgo insalvable entre culturas que consiste en las carencias de la traducción entre las distintas lenguas, el conocimiento tácito permite la intertraducción frente a lo concreto del acontecimiento. Toulmin pone el siguiente ejemplo: Supongamos que dos personas de culturas distintas se encuentran en el desierto y descubren a un hombre tirado en el suelo con una grave herida en la pierna. Aunque no hablen la misma lengua, pueden ver los dos que el hombre está perdiendo tanta sangre que puede morir. Lejos de necesitar un conocimiento médico sofisticado para entender está conclusión, los pueblos menos sofisticados interpretarán este tipo de situaciones sin dificultad alguna. De modo que, aun con la mejor voluntad del mundo, resulta difícil entender el argumento de que el proceso por el cual nuestros dos hombres han llegado a la misma conclusión estaba obstaculizado por la inconmensurabilidad de sus ideas. (2001, p. 267). Además Toulmin destaca que en el conocimiento médico gran parte de este es conocimiento no verbal y que se trata sencillamente de separar entre lo intuitivamente obvio y lo sofisticado, límites que podemos afirmar son en la mayoría de los casos difíciles de diferenciar (la herida de la pierna del hombre del desierto puede sangrar abundantemente o podemos sugerir que tiene un hematoma). La teoría de las redes sociales conviene tener en cuenta que se sostienen sobre fundamentos teóricos y metodológicos que forman parte discursivamente y racionalmente del patrimonio cultural y la intuición concreta de ciertos entornos ecoorganizados. El estudio urbano de los textos es enmarcado por estas investigaciones sociales en los procesos sociales: El estudio de los textos nos permite conocer cómo se construye el mundo, pero ha tenerse en cuenta que el mundo es el resultado recursivo práxico de discursos y cursos, de palabras (signos) y procesos sociales, y los discursos, aunque recordarlo parezca de más, no hablan entre sí configurando estructuras, sino que son hablados por sujetos sociales que habitan en un escenario histórico concreto. Son producidos por sujetos sociales sujetados a los procesos sociales en tiempos y espacios concretos. (Montañés, 2001, p. 139). Montañés reconoce la necesidad del análisis e interpretación de los textos en la investigación social: Ello es factible porque con las palabras no sólo decimos - dimensión semánticasino que también hacemos cosas -dimensión pragmática-. Y si lo dicho tanto designa cosas - componente referencialcomo os permite relacionar unas palabras con otras - componente estructural-, el estudio del hacer de lo dicho, nos permite conocer (hablando con más propiedad, nos permite inferir) una imagen de quien lo que dice, dado que el decir quedamos dicho en lo dicho -compromiso sociolingüístico- (2001, p. 136). Efectivamente estas metodologías sociológicas son nuestra instrumentación para el desarrollo y el progreso, pero no siempre coincide con toda la geografía cultural. Estos modelos de redes de vinculación no son un problema en su base, pero si lo son en su teorízación metropolitana. Numerosas redes se basan en métodos evaluativos como el DELPHI, NPI o DAFO que pertenecen a una fuerte tradición científica occidentalista, además de socialmente normativista y cualitativista. Son efectivamente más participativas que las vías convencionales de fortalecimiento de la sociedad civil, pero continúan basándose en la mayoría de los casos en la posibilidad de consenso entre las fuerzas participantes del encuentro y no admiten la diferencia, o sencillamente la situación conflictiva como una circunstancia natural de una sociedad: las sociedades no tienen porque alcanzar un equilibrio perfecto, esto sigue siendo un ideal teórico platónico http://cinco.mty.itesm.mx/gmje/articulos1/contreras.html (7 of 14) [1/27/2004 10:09:45 PM]
Fernando Contreras - GMJE de académicos esencialistas occidentales que consideran la existencia de una verdad final más allá de la naturaleza del hombre. La aceptación del conocimiento teórico y científico en zonas no metropolitanas ha dependido de numerosos factores, pero podemos afirmar que fundamentalmente el conocimiento teórico se expande debido a su producción industrial y a su carácter racionalmente instrumental. Un ejemplo lo tenemos en la aceptación del Islam de los productos científicos de los infieles, especialmente los que provienen de la industria médica y de la industria militar que pueden alcanzar a significar la vida o la muerte, la victoria o la derrota (3). Pese a lo expresado aquí, que pueda dar un sentido negativo a la labor de las redes asociativas informacionales, existe un objetivo final noble en su fundación (4) al pretender reconciliar la axiología de valores universales con la geopolítica de sujetos ubicados en distintos lugares y situaciones temporales (cultural e históricamente). Las redes pueden seducir a las sociedades más cercanas desde su discurso occidental impregnado de universalismo y modernidad, pero advertiremos que este estado de integración y apertura mediante la neocolonización en red (en su totalidad occidental) causa daños en los intereses locales: Durante la mayor parte de la época colonial, las potencias europeas fomentaron el arcaísmo y el inmovilismo, y se apoyaron en los sectores más conservadores de las sociedades que estaban bajo su dominio. Una vez que acabó la pacificación de los países conquistados se establecieron alianzas con los notables locales y se repitió hasta la saciedad la firme voluntad de no hacer nada que pudiera atentar contra las jerarquías tradicionales. Al contrario, en más de una ocasión, contaron con ellas para organizar las formas de explotación colonial, y en muchas regiones se delegó en los jefes y monarcas el control de la población. (Bessis, 2001, pp. 58-59). Las redes pueden dar una verdadera respuesta a esta inquietud teórica cosmopolita abierta desde los núcleos urbanos de concebir una unidad cultural y política más allá de las fronteras de las ciudades en el reconocimiento de la diferencia y en la convivencia de manifestaciones globales y locales; cada vez es más necesaria la urgencia de negociar con otros para que se expongan las tensiones entre las zonas urbanizadas y las zonas vírgenes; entre el poderoso imperialismo teórico y la herencia práctica de la supervivencia; entre la ciudad y la selva; entre el médico y el brujo; o entre las realidades locales y las realidades supralocales. La negociación entre culturas teóricas metropolitanas y culturas prácticas periféricas debería contrarrestar el recuerdo de la opresión, del dominio, de la explotación de los imperialismos de distinta nacionalidad e índole que asumieron los papeles de portavoces de una modernidad que debería ser beneficiosa para todos, pero que finalmente se negó a compartir los beneficios. No obstante, las redes lejos de convertirse en un refugio para las iniciativas locales, generan nuevos espacios para la mundialización como observa Piscitelli cuando define las intelpresas establecidas en los nodos de las hiperredes: las intelpresas pretenden ser una nueva forma organizacional distinta tanto en los Estados como en las empresas. Se trata de organizaciones/redes en las cuales tienen lugar conversaciones persuasivas, en vez de la amenaza y la coerción propias de los estados soberanos o el intercambio y la explotación típicos de las empresas. Así como las firmas industriales acumulan riqueza al producir bienes específicos y venderlos en el mercado para generar ganancias, las intelpresas, como jugadoras del juego de la sabiduría, acumularán sabiduría al crear información específica y conocimiento (bienes compatibles) tales como nuevas teorías, ideologías, obras de arte, estilos de vida alternativos, y diseminarlos a través de la red global, aumentando y multiplicando el número de sus seguidores (Dabas, 1995, p. 97). Las redes mundiales (y también las redes locales) descentralizan el poder de una epistemología centralizada en zonas teóricas metropolitanas, jugando a través de las nuevas pautas de conexión al coprotagonismo en la renovación de las formas de convivencia social. Esta metodología de trabajo social ha obtenido importantes éxitos en la gestión local, en la organización de barrios, municipios e incluso de núcleos periféricos marginales o minoritarios (fabelas, suburbios, guettos, poblados de indígenas, zonas rurales subdesarrolladas, etc.). Las redes informales (5), que ahora están dirigidas por técnicos que introducen sus nuevas teorías sociales (colonizadoras http://cinco.mty.itesm.mx/gmje/articulos1/contreras.html (8 of 14) [1/27/2004 10:09:45 PM]
Fernando Contreras - GMJE cuando nos respetan la cultura local) como demuestra Dabas se han constituido siempre en grupos espontáneos en circunstancias o momentos especiales en sociedades de distintos lugares mediante un movimiento rizomático, superando en numerosas ocasiones a las redes formales del Estado. Pero lo más importante que señala Dabas es quizás la posibilidad abierta de la existencia de una epistemología que valora la realidad en términos más respetuosos con la diferencia al vincularse con el entorno mediante relaciones, solo a través de pautas que conectan. Además lo más sobresaliente del descubrimiento de Dabas, es que tales pautas según afirma, siempre ha acompañado al hombre a lo largo de su historia "En esta perspectiva, afirmaremos que las redes han existido siempre, dentro de una realidad dinámica, cambiante. Esto implica que existen formas de relación, interacción, comunicación e intencionalidad desarrolladas en el tiempo, que dependiendo de determinadas coyunturas y momentos históricos asumen formas diferentes" (2001, p. 439). Esta tolerante definición permite que aquellos factores que si bien podría destruir la conexión (desempleo, acciones terroristas, catástrofes naturales o regímenes totalitarios), ahora desde la nueva perspectiva poseen la capacidad de reactivar emergentes redes. Sierra (Contreras, F. R./González, R./Sierra, F., 2003, p. 204) también admite la urgencia y la importancia de la construcción de redes sociales de información que construyan la convivencia de comunidades no territoriales (como los inmigrantes) y su integración colectiva mediante formas de articulación teórico-práctica. Sierra que recoge el relevo revolucionario de Kuhn afirma la necesidad de los sujetos de la periferia en la construcción del conocimiento (en el enriquecimiento de nuevos paradigmas epistémicos), en cuanto a formas excéntricas alejadas de la cultura asentada y convirtiéndose en un reactivo que mejore desde su resistencia cultural, como fuente de contrainformación, desde las redes solidarias y desde la descentralización informativa. Del Valle a través de Foucault también ha tratado esta genealogía del poder de las redes epistémicas urbanas cuando ha revisado la historia de la salud humana (la sexualidad, la locura o la medicina). La medicina ha sido un claro ejemplo de estas redes y su acción urbanizadora de la relación con la realidad: "medicalización consiste en una amplia y densa red que desde la intervención médica engloba la existencia, la conducta y el cuerpo humano" (Del Valle, 2002, p. 22). El mismo autor establece una tipología de la medicina (medicina de Estado, medicina urbana, medicina de la fuerza laboral) en la que se establece un sentido único hacia la centralización en núcleos urbanos donde se localizarán los hospitales y clínicas y en los que la medicina garantizará los intereses mercantiles al cuidar de la salud de los obreros y de la seguridad de las clases dominantes. La medicalización formó parte de la instrumentalización de la vida urbana. Del Valle propone en su reciente investigación estrategias de comunicación entre modelos prácticos de medicina occidental y los modos locales tradicionales en el hospital Maquehue de Temuco (Chile): "El hospital incluye los tres sistemas de salud existentes en La Araucanía: (a) el sistema de salud occidental, que opera con un modelo estándar en el país sin distinciones culturales; (b) el sistema de salud tradicional, que mezcla hierbas y plantas medicinales con medicamentos; (c) el sistema de salud mapuche (6)" (2002, p. 40). Según Del Valle, en el hospital de Maquehue se ha generado un espacio para la práctica intercultural, orientada a la búsqueda de diálogos interculturales frente a una falta de reconocimiento por las redes formales del Estado, la cultura mapuche no es considerada como otras culturas de los pueblos originarios. Frente a esta carencia, las redes cívicas formadas en esta ocasión por médicos, enfermeras, auxiliares, paramédicos, matrón y una facilitadora intercultural han incluido las prácticas médicas ancestrales. Del Valle además extrae otra conclusión importante del funcionamiento de estas redes; en los diálogos interculturales, los actores tienen que estar permanentemente abiertos a los cambios, frente a ideales o doctrinas inmóviles, frente a posiciones o modelos universales hemos de optar, nos aconseja, por el dinamismo y el movilismo, cualquier situación está en constante apertura y revisión. Dabas y Del Valle coinciden en la idea de que el contacto entre dos o más culturas en una red de reconocimiento y http://cinco.mty.itesm.mx/gmje/articulos1/contreras.html (9 of 14) [1/27/2004 10:09:45 PM]