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El Diablo es el sexo

Calle, Ivana; Lanza, Teresa

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©Uni e si a de Ba celona El di a bl o es el Se xo l ana Calle y Te esa Lan za (Ca ólicas po el de echo a D ec id i ) Ma zo pa ece habe sido un mes neg o pa a la Iglesia Ca ólica; en Ma zo de 2001 salie on a la luz pública los in o mes de las eligiosas Ma ía O Donohue y Mau a McDo- nald sob e cen ena es de monjas ioladas en 23 países, la mayo ia en A ica, y publicados po la e is a no eamencana Na ional Ca holic Repo e . Y los deli os han con inua- do en Ma zo 2002. El mundo se en e a de g a es abusos sexuales con a meno es en a ios loga es de Es ado Unidos; ca ólicos de ese país exigen e o mas debido a que los casos nos son an aislados como se p e ende mos a , es más, se los ha cali icado de "abusos en se ie", "múl- iples ic imas". Nues a In ención no es llo e sob e mojado, ni hace esca nio de las desg acias de la je a quía Ca ólica, ni de los sace do- es sindicados; lo que sí nos in e esa es plan ea emas de ondo como la cues ión de la sexualidad en la pe - cepción de la Iglesia Ca ólica. An es de es o, no podemos deja de men- ciona que nos so p enden algunas de la a i maciones del sace do e José G amun en su columna: "Escándalos en la Iglesia" (La Razón, 27 de ma zo 2002) que deno an cie a minimizaci ón de los hechos y cie a con o midad. Minimi- zación en el sen ido de a i ma -en 131 e e encia a los casos-"que no es jus o magni ica los más allá de su p opia g a edad". Nos p egun amos ¿qué signi ica es o exac amen e? C eemos, en p ime luga que nin- gún ipo de abuso puede es a bajo el cali ica i o subje i o de "p opia g a edad", la iolaci ón es conside a- da in e nacionalmen e c omo un deli- o de lesa humanidad. ¿Acaso la denuncia y el de echo a exigi medi- das d ás icas pueden se conside a- das una magni icación de los hechos? El pad e G amun dice, a modo de consuelo, que "El Papa ya exp esó hace unos dos días su dolo e indignación y dispuso los co ec i- os necesa ios"; ¿se á es e un e - dade o consuelo cuando se sabe que dichas denuncias llega on a oídos de la je a quía ca ólica y que és a, bajo la poli ice del "sec e ismo", esol ía el p oblema asladando a los abusado es de una pa oquia a o a? C eye on que el silencio iba a se su mejo aliado, pues se ha is o que no se puede apa el sol con un dedo. L os consuel os no si en sino es án acompañados no sólo medi- das d ás icas con a los ag eso es comp obados, sino de un cambio en la posición de la je a quía ca ólica sob e su e icalidad y sob e su opo- sición al de echo a decidi de las pe sonas. No jus i icamos ninguna ©Uni e si a de Ba celona iolación bajo el a gumen o de que es os hechos ocu en po que los cu as no pueden casa se o po el celiba o, pe o es os emas o man pa e de la compleja posición de la iglesia sob e la sexualidad. "La culpa es á en la obsesión eligiosa po la cas idad, en la maldición al sexo. El sexo es ue za básica que anima a los se es, y des ia la de su unción o iginal de p oc eación no es malo: una ic o ia más de la e olución in e- ligen e con a cá celes, las ampas, l as ue zas a iesas de lo que llama- mos na u aleza ... "dice Edua do Ha o Tecglen en el Dia io El Pals (España, 22 de ma zo, 2001). El celi- ba o obliga o io, como pa e de esa concepción ca ólica que conside a a la exp esión de la sexualidad como oscu a y maligna, a en a con a el de echo a decidi de cualquie pe - sona, "inclusi e la de los cu as". "Un jesui a p o eso de la Uni e sidad de Ha a d, el P. Fischle , descub ió que el 92% del cle o no eame icano pedía que pudie a elegi el sace do- e lib emen e se casado o so l e o. Y un sace do e y psico e apeu a, el P. Sipe, encon ó que sólo el 2% de ese cle o cumple el celiba o", a i ma el eólogo E. Mi e Magdalena. Ca ó- licas po el De echo a Decidi (CDD) ya exp esó en el ámbi o in e na- cional su posición a a o de que la Ig lesia Ca ólica acep e que el celiba- o no iene que se obliga o io pa a los minis os de cul o e hizo un lla- mado pa a que el Va icano e ise su ac i ud de ep esión de la sexuali- dad, que incluso se uel e en su con a y en con a de la in eg idad de las pe sonas. El pad e de Mo agas a i ma "El que se c ea lib e de peca- do que i e la p ime a pied a "; noso- as le decimos que si .. . es as í, odos somos pecado es, pe o no po eso debemos ole a y no denuncia las ag esiones sexuales con a meno- es, que son, más allá de posiciones eligiosas, un a en ado con a los de echos humanos que me ecen condena penal. "Ti a la p ime a pie- d a" puede se en su caso despoja - nos de la doble mo al que nos en uel e. (BOLETÍN Somos MUJE- RES . Núme o Vl-2002) 132