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Enfoques teóricos en Arqueología

Hernando Gonzalo, Almudena

Abstract

Se pretende presentar un esquema claro y exhaustivo de las opciones "teóricas" que se están utilizando en el estudio del pasado, a fin de clarificar un panorama algo confuso. Se ha optado por una exposición "histórica" del desarrollo de la disciplina, de forma que el pasado permita entender la oferta teórica del presente, y ésta, a su vez, las tendencias a las que parece encaminarse la materia. Se perfilan distintos enfoques inspirados en fuentes aparentemente lejanas de la Prehistoria, para profundizar en el entendimiento de nuestra disciplina como resultado de todo el contexto económico-social en el que se desarrolla.

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ENFOQUES TEORICOS EN ARQUEOLOGIA po ALMUDENA HERNANDO GONZALO RESUMEN Se p e ende p esen a un esquema cla o y exhaus i o de las opciones " eó icas" que se es án u ilizando en el es udio del pasado, a in de cla i ica un pano ama algo con uso. Se ha op ado po una exposición "his ó ica" del desa ollo de la disciplina, de o ma que el pasado pe mi a en ende la o e a eó ica del p esen e, y és a, a su ez, las endencias a las que pa ece encamina se la ma e ia. Se pe ilan dis in os en oques inspi ados en uen es apa en emen e lejanas de la P ehis o ia, pa a p o undiza en el en endimien o de nues a disciplina como esul ado de odo el con ex o económico-social en el que se desa olla. ABSTRACT This pape in ends o ou line comp ehensi ely he ange o heo e ical app oaches cu en ly used in he s udy o he pas on he assump ion ha some con usionism has appea ed ecen ly in he deba e. Pa icula emphasis is made on he in luence ha modem socio-economic con ex s ha e on a chaeological iews o he pas . INTRODUCCION La si uación de ma ginalidad que ha i ido la adición académica española con espec o a los mo imien os epis emológicos de o as á eas, sigue haciendose sen i en la o mación de la nue as gene aciones de a queólogos. El sis ema iende a ep oduci se a sí mismo, po lo que sólo la p esencia de p o eso es pa icula men e in e esados en la e lexión eó ica pe mi e el desa ollo de una ac i ud " e lexi a" y c í ica del alumno hacia su pasado. Ello conduce a un e iden e y lógico desajus e en e una sociedad con un i mo de a ance y ans o mación e iginoso y un inmo ilis a sis ema académico que no puede o ece al alumno lo que 1. Es e a ículo cons i uye un esumen pa cial de un cu so sob e "En oques eó icos en A queología" celeb ado du an e el mes de ene o de 1991 en Mad id, como pa e de un amplio p og ama de especialización pa a licenciados, o ganizado po la Fundación O ega y Gasse y el Ayun amien o de dicha ciudad. SPAL 1 (1992): 11-35 ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1992.i1.01 12  ALMUDENA HERNANDO GONZALO és e necesi a y demanda: una base eó ica se ia pa a inicia y sob e la que asen a su e lexión sob e el pasado, unos conocimien os sólidos sob e A queología Cien í ica o A queome ía y una o mación elacionada con la A queología con ac ual o "de ges ión" ( . Ruiz Zapa e o, 1991), la o e a de abajo más gene alizada. El esul ado es que nues as uni e sidades no es án p epa adas, po el p opio diseño de sus planes de es udio -y lo que es peo , po el que se p e ee pa a la mayo ía de ellas en el u u o-, pa a o ma adecuadamen e a las nue as gene aciones de a queólogos que, de ese modo, pasan a con e i se, en la mayo ía de los casos, y as la gos a ios de de icien es es udios, en us ados au odidac as. A mi juicio, el p oblema e is e eno me ascendencia, pues la al a de o mación nos di icul a eno memen e decidi con cla idad cuál es o a a se nues a posición en e al es udio del pasado. Incluso nues a decisión sob e la p opia posibilidad de "es udia el pasado", o incluso nues a ac i ud an e la plani icación de la a queología de ges ión. Ahí es á el deba e, o quizás sea mejo deci la alsa oposición -a muchos ni eles ( .in a)— a queología de in es igación/a queología de ges ión (Ruiz, 1.989, Ma ínez Na a e e, 1990) 2 y el concep o an limi ado que los licenciados suelen ene de la segunda. De és a p oceden las máximas o e as de empleo, lo que hace p e e un u u o poco a o able pa a el desa ollo de la e lexión eó ica en nues o país. Po o a pa e, en es e úl imo campo se ad ie e una a alancha de bibliog a ía, posiciones y eo ías que, llegadas a nues o país desde ue a, p o oca una lige a sensación de pé dida y desconcie o, conducen es, en gene al, a la huida, en quienes no han enido la o una de con a con algún "guía espi i ual" a lo la go de su iniciación en la p o esión. Al publica es e a ículo, p e endo cla i ica un poco el pano ama de la "o e a" eó ica de la A queología ac ual 3 . Y con ello, ya es oy indicando que una de las más impo an es cues iones que pod ía plan ea se en es a úl ima queda ue a del alcance de es e abajo. Sólo p e endo esquema iza , lo más cla amen e posible, las dis in as posiciones o " eo ías" que aho a se es án u ilizando pa a abo da el es udio del pasado p ehis ó ico, enma cándolas en sus espec i os con ex os de desa ollo his ó ico 4, po si de algo pudie a se i a quienes es u ie an pensando en la huida. Es deci , se a a a a aquí de " eo ías en A queología", pe o no de Teo ías de la A queología, o lo que es lo mismo, de la Filoso ía de la A queología. Quie o deci que, en es e ex o, el concep o de eo ía se a a iden i ica , como usualmen e, aunque no co ec amen e sucede, con el de modelo o mé odo, sin abo da , po ello, la p incipal cues ión de la A queología eó ica: la elación en e conocimien o e in e és, la posibilidad de independencia "cien í ica" de la A queología, la inculación, en in, en e A queología y Sis ema, odo lo cual es lo mismo que deci la e lexión au o-c í ica. Po que la p incipal cues ión que puede llega a plan ea se en A queología es si su me a exis encia no es en ealidad un desa ollo del sis ema, si exis e la posibilidad de independencia del a queólogo a ese espec o ( . Vicen , 1.991, C iado, Noce e y Vicen , 1.991). Así pues, no oy a mo e me en un ni el eó ico-c í ico, sino en uno me odológico-desc ip i o que, aunque de meno alcance, ambién conside o impo an e pa a gene aliza la e lexión sob e nues o obje o de es udio. Comenza é po esumi la his o ia de la disciplina, sin cuyo conocimien o esul a di ícil llega a comp ende la si uación ac ual. Pe o an es, y como in oducción imp escindible al ex o que sigue, c eo 2. Ag adezco a M.I. Ma ínez Na a e e la consul a de es e ex o, inédi o. 3. En iéndase "A queología" en el sen ido amplio de la adición ame icana (TRIGGER, 1978: 3). 4. De hecho, he seguido en buena medida, sob e odo en la elabo ación de la His o iog a ía, el cla i icado abajo de T igge (1989). SPAL 1 (1992) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1992.i1.01 ENFOQUES TEORICOS EN ARQUEOLOGIA  13 necesa io insis i una ez más en que no exis e la obse ación obje i a (Wa o sky, 1.978). Nues a pe cepción de la ealidad es á de e minada cul u almen e, socialmen e, indi idualmen e, pues pa a cons ui la es necesa io selecciona en e los in ini os es ímulos que nos llegan del ex e io ; y ¿cómo puede p e ende se obje i idad en una selección? Si es o es así en la ida dia ia, qué deci de la elabo ación de nues os juicios sob e el pasado, de nues a ac i idad p o esional. El a queólogo dedica sus es ue zos a in en a sali con éxi o del quín u- ple sal o mo al -sin ed- que supone, in elec ualmen e, su labo : la a queología es la única ciencia social que ca ece de in o mación di ec a sob e el compo amien o humano, su obje o de es udio. Es a es su p incipal peculia idad y és a es, ambién, su mayo di icul ad. El a queólogo in en a conoce aspec os de la cul u a del pasado a a és de los es os ma e iales que de ella se conse an, lo que supone un iple g ado de educción: del compo amien o humano en el pasado a su mani es ación ma e ial, de és a a su conse ación a a és del iempo, y de és a, a lo que el a queólogo ecupe a. Ya Cla ke en 1.973, señaló que la a queología pasa ía a con e i se en una " o ma i esponsable de a e" si no desa ollaba una eo ía que elaciona a los es os ma e iales con el compo amien o humano, si no se econocía que el a queólogo posee sólo una mues a educida de lo que se p opone es udia (T igge , 1.989:358). Así pues, en el p esen e juzgamos lo que en el p esen e se conse a, as sus ans o macio- nes desde su o mación en el pasado. Tan amplio g ado de di icul ad sólo puede sal a se a a és de la in e encia. Aho a bien, po " eo ía" pueden en ende se di e sos ni eles de in e encia. Desde cie as posiciones, se ha di e enciado la " eo ía de la econs ucción", la " eo ía me odológica" y la " eo ía social" (Schi e , 1.988), la úl ima de las cuales acoge ía las leyes globalizado as e e en es a las posiciones adop adas pa a explica la a iabilidad del compo amien o humano y el cambio (Ibidem, 464). Tales posiciones de i an de las asunciones básicas que u ilizamos pa a juzga el p opio p esen e y la na u a- leza gene al de la His o ia. No es casualidad que los pa adigmas dominan es se hayan ido ans o man- do al compás de la si uación económico-polí ico-social del mundo occiden al, del que es ambién "p oduc o" el a queólogo. Como señala F. C iado (1.988b: 52-53) la Nue a A queología, conjugada con la Teo ía de Sis emas apa eció en los a ios 60, cuando el capi alismo expe imen aba su mayo c ecimien o y el op imismo economicis a inundaba la sociedad; la Ecología Cul u al se desa olló de ini i amen e en los 70, co espondiéndose con la c isis del pe óleo, ene gé ica y económica en gene al, y el pos -es uc u alismo impac a en Eu opa en los a ios 80, a inándose p og esi amen e el én asis semió ico en los 90, en la con icción de que odo discu so y odo pensamien o son di ec amen e un ac o, lo que pone el peso en el p esen e y ol ida el u u o, an pesimis amen e negado po la pos - mode nidad. ¿Cómo echaza la e idencia de que nues os pensamien os es án de e minados po las p eocupacio- nes y los in e eses de nues a clase social, de las ins i uciones donde abajamos, de nues o iempo en gene al? Así pues, un análisis de los p esupues os con que abajamos pa ece condición sine qua non pa a educi los sesgos que imp imimos a nues a isión del pasado y pa a posibili a la c í ica cons- uc i a que con ibuya a pe ecciona la. Al menos queda án especi icadas las condiciones de ac ua- ción, aunque esul e imposible consegui la asepsia y alaz p e ende lo. EL PASADO Pe o no sólo los cambios del p esen e han ans o mado la isión del pasado. Ren ew (1.982) di ide la his o iog a ía sob e la "explicación" en A queología en es g andes ases: "el p ime e men- o" del e ce cua o del s. XIX, el "la go sueño" y el "g an despe a " que, a su juicio, hab ía supues o la apa ición de la Nue a A queología en los años 60. SPAL 1 (1992) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1992.i1.01 14  ALMUDENA HERNANDO GONZALO Po su pa e, Willey y Sablo (1.974) di e encia on cua o pe íodos sucesi os: Especula i o, Clasi- ica o io-Desc ip i o, Clasi ica o io-His ó ico y Explica i o, el úl imo de los cuales hab ía comenzado en los años 60, de o ma que a lo la go de la mayo pa e de su desa ollo, hab ían p e alecido los obje i os desc ip i os y clasi ica o ios (T igge , 1.989:4). El desa ollo de nues a disciplina, siguiendo a T igge (Ibidem: 5-7), es is o po algunos (Cla ke, 1.968, po ej.) como un conjun o de da os ajus ados a inadecuadas sub eo ías no es uc u adas en un sis ema global has a los a ios 60, lo que les lle a a cali ica su es ado de p e-pa adigmá ico p e io a esa echa. Como es bien sabido, Kuhn (1.970) de inió el pa adigma como un canon acep ado de p ác ica cien í ica, sus en ado po una comunidad y p opagado a a és de e is as y manuales con olados po esa comunidad. Sin emba go, un análisis de enido de la His o ia de nues a disciplina demues a, como end emos opo unidad de e , la p o unda cohe encia de las pos u as de endidas desde su inicio. O os a queólogos (S e ud, 1.973) con emplan, en e ec o, la e olución de la A queología como una sucesión de pa adigmas en cons an e supe ación a a és de las e oluciones cien í icas que homb es como Thomsem, Mon elius, Go don Childe o Bin o d p o agoniza on. O os (Willey y Sablo , 1.974, Mel ze , 1.979) niegan la exis encia de e oluciones en la ciencia en gene al y en la A queología en pa icula , de iniendo su desa ollo como un cambio g adual que esponde a la cons an e expansión de la base empí ica y a la p og esi a elabo ación y e inamien o de un co pus, ya exis en e, de eo ía. El p oceso es lineal, acumula i o e ine i able, exac amen e al con a io de la de inición que de él da un cua o g upo (Piggo , 1.950, Hun e , 1.975), pa a el que la eo ía a queológica no a anza pa a acoge de mane a cada ez más ajus ada la c ecien e base empí ica, sino que su e ans o maciones no- lineales, y a eces imp e isibles, que dependen en gene al de ac o es ex e nos a su desa ollo. Po in, un úl imo g upo (O me, 1.973) duda de que ealmen e se p oduzcan ans o maciones, inno aciones, en el desa ollo de la A queología, en la idea de que su his o ia es únicamen e la exp esión ecu en e de p oblemas cíclica y al e na i amen e ol idados, lo cual signi ica nega el alo al ma co eó ico en el que se desa ollan que es lo ealmen e signi ica i o. De cualquie modo, y al ma gen de cómo concibamos la e olución de su his o iog a ía, lo cie o es que ésa ha oscilado en e dos posiciones esenciales, di e gen es en e sí po el dis in o concep o de cul u a que cada una implicaba (Vicen , 1.985): una conside a que la cul u a es un enómeno ex e no a la ealidad del indi iduo, y que po an o és e, que lo sos iene y lo exp esa pa icipando de él, no puede de e mina (piénsese po ejemplo en nues a concepción del lenguaje -¿podemos de e mina su ans- o mación o simplemen e nos limi amos a exp esa nos a a és de un enómeno que iene sus p opias leyes de e olución, sus p opios p ocesos de cambio?-). La o a la conside a un p oduc o de la men e del indi iduo, sin que po an o, exis an leyes gene ales de explicación. Todas las pe spec i as e olu- cionis as, ma e ialis as, pe enecen a la p ime a opción, mien as que odos los idealismos y concepcio- nes his o icis as de la His o ia se adsc iben a la segunda (He nando, 1.988b). Pues bien, el p ime g an bloque in e p e a i o en P ehis o ia ue p o agonizado po el "e olucionis- M0 Clásico" o "unilineal", cuyos ep esen an es aba caban oda la gama de disciplinas en onces p ac i- cadas: Da win, Spence , Ma x, Mo gan, F eud... Como ya he señalado en o o luga (He nando, e.p.) el "e olucionismo clásico", llamado ambién "da winismo social", in en aba demos a que la he encia jugaba un papel causal en la conduc a humana, que los ac o es gené icos podían p o oca cambios cul u ales, lo que, e iden emen e, iñó de educcionismo biológico y de acismo los es udios de la época, en los que se alcanza on co as an excesi as que aboca on en el abandono del modelo. No cabe duda de que el espí i u colonial del momen o jugaba un papel de e minan e en la acep ación de al pe spec i a, cuyo in úl imo e a demos- a la unidad psíquica de odos los g upos humanos, quienes, po consiguien e, hab ían de pasa po SPAL 1 (1992) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1992.i1.01 ENFOQUES TEORICOS EN ARQUEOLOGIA  15 los mismos es adios de e olución. El hecho de que sólo algunos pueblos hubie an su ido el máximo de ans o maciones cul u ales demos aba su supe io idad gené ica y e olu i a, lo que jus i icaba el eje cicio de su pode sob e los demás. Coincidiendo con la gene alización de es e modelo, Thomsem desa olla en A queología el amoso sis ema de las T es Edades, cuya pe ec a adecuación al espí i u de la época lle ó a su adopción como base de la clasi icación de los pe íodos p ehis ó icos, ampliándose de es a o ma sus implicaciones iniciales que, como se sabe, sólo a ec aban a la o denación de los es os a queológicos acumulados en los ondos del Museo de Copenhague. Pos e io men e, en la segunda mi ad del s. XIX, el esquema se ans o ma ía en un sis ema cua i- pa i o, con el que se da ía o igen al concep o de "edad": Mo ille sugie e la di isión de la P ehis o ia en Edad de la Pied a Tallada, Pulimen ada, del B once y del Hie o, mien as que Lubbock p opone los é minos de Paleolí ico, Neolí ico, B once y Hie o. Así pues, la P ehis o ia nace en el s. XIX den o de un ambien e ideológico gobe nado po el educcionismo biológico y el E olucionismo Unilineal, a pa i de dos aíces dis in as y con e gen es: po un lado, el in e és gene ado en Dinama ca po explica las ca ac e ís icas del Neolí ico, la Edad del B once y la Edad del Hie o, y el paso de unos a o os. Po o o los es udios del Paleolí ico, desa olla- dos en F ancia e Ingla e a cincuen a a ios después, elacionados con la in es igación del o igen del homb e y modelados den o del ma co de las ciencias na u ales. Ambas endencias con lui ían pa a o ece una isión del pasado basada en iden i icación en e e olución ecnológica y desa ollo mo al, p o undamen e g a i ican e pa a la clase media y al a de la época -que pagaba la in es igación, in es i- gaba y cons i uía el público ecep o (T igge , 1.989: 108-109)-. De es e modo, es os g upos podían au ocon empla se /complace se como esul ado del "p og eso que e a inhe en e a la na u aleza humana y quizás, incluso, a la p opia cons i ución del Uni e so", jus i icando así sus abusos sob e los pueblos indígenas, limi ados en sus capacidades pa a pa icipa de dicho p og eso (Ibidem). Sin emba go, a ines del s. XIX an a con lui a ios ac o es que obliga án a un cambio en la pe spec i a de es udio: po un lado, los esul ados de la e olución indus ial desilusionan a los que habían ci ado en ella sus espe anzas, decayendo la e en el "p og eso" de la Humanidad. Po o o, la p og esi a indus ialización de Eu opa conducía al aumen o de la compe i i idad en e las naciones po adueña se del me cado y, po in, los excesos del e olucionismo unilineal, clásico hacían ija la a ención sob e el aspec o con a io: las di e gencias cul u ales, las peculia idades g upales, la e nici- dad. Todo ello lle a a un aumen o del nacionalismo en oda Eu opa, que busca cualquie ins umen o pa a jus i ica se. Como no podía se menos, la A queología juga á un papel cla e en el p oceso, pues el Pasado de cada pueblo enía que se in e p e ado de un modo ajus ado a las necesidades del P esen e, p obándose esa ealidad an e las demás naciones. Los es os ma e iales se an a con e i , así, en obje i o p io i a io de los a queólogos, que se en plenamen e apoyados po las ins i uciones en la pe secución de su in úl imo: delimi a las á eas cul u ales que desde el p incipio de los iempos han aba cado sus espec i os pueblos. A ello con ibuye, como o o de los ac o es a los que an es aludía, la ecupe ación de c ecien es can idades de ma e ial a queológico debido a la indus ialización de Eu opa -y consiguien e cons ucción de ca e e as, áb icas, e c.- el desa ollo de los museos y cen os de in es igación den o del espí i u ilus ado de la época y el apoyo ins i ucional conc e ado en la do ación de pues os docen es en las Uni e sidades, has a en onces inexis en es (IBIDEM: 148-9). De es e modo, dado el echazo al e olucionismo po sus p opios excesos, el pesimismo que de ello se de i ó (no hay leyes que expliquen al homb e) y las necesidades socio-polí icas del momen o, el esquema e olucionis a de "es adios" como sis ema ización del desa ollo cul u al, es sus i uido po el de "á eas" o "cí culos cul u ales", iun ando así la concepción idealis a de la escuela His ó ico- SPAL 1 (1992) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1992.i1.01 16  ALMUDENA HERNANDO GONZALO Cul u al alemana, he ede a de las ideas de Ra zel, G aebne , Schimid , Boas y Ellio Smi h 5 ( . Ha is, 1.979). Pa a es a escuela ( . He nando, e. p.) la secuencia básica de desa ollo cul u al sólo se había p oducido una ez, ansmi iéndose a los demás e i o ios po di usión, lo que pe mi ía o dena odas las cul u as y segui en un mapa la dispe sión has a encon a el á ea o iginal. Ningún mecanismo explica i o podía con eni más a los gobie nos nacionalis as eu opeos, que, po supues o, in en aban iden i ica , a a és de los es udios a queológicos, el á ea o K eis o iginal con su p opio e i o io, lo que demos a ía su supe io idad é nica sob e los demás pueblos. Especialmen e pelig oso esul ó el caso alemán, a cuyas p e ensiones nazis con ibuyó la in e p e ación "é nica" del a queólogo Kossina (1.858-1.932) y su pues a en p ác ica po ges o es como H. Reine h o el aus iaco O. Menghin. Es os úl imos con ibuye on a legi ima el III Reich dis o sionando, de o ma conscien e, los da os a queoló- gicos (A nold, 1.990: 471). Las consecuencias pa a nues a disciplina son cla as: la a ención queda cen ada en el análisis de los ma e iales, sus luga es de o igen, sus u as de di usión, ... Tipología y c onología como obje i os únicos de es udio, po que son ellos los que "explican" la his o ia. En España, Bosch Gimpe a ue el mejo ep esen an e de es a endencia, gene alizada en odo el mundo occiden al, aunque a eces haya sido conside ado "e olucionis a" po opone se a los de enso es de la Teo ía Colonial (Hemando, 1.988: 78-135; e.p.). De i ado de es a escuela, el di usionismo, como explicación de los cambios cul u ales, queda p esen e en la adición disciplina con sus implicaciones "no ma i is as" (Idem, 1.987: 172-3). Aun- que de una mane a menos ígida se segui á buscando explica el acon ecimien o indi idual (único que se con empla al no exis i leyes gene ales que expliquen la His o ia) po el análisis de su pa icula idad y su semejanza o di e encia con lo que le an ecede o odea. Ra hje y Schi e (1.982: 302) han suge ido que la Teo ía di usionis a se hizo popula en a queolo- gía en una época en la que po odas pa es podía e se la e icacia de sus mecanismos: la cons an e apa ición de nue os p oduc os en la indus ia occiden al y su expansión -como pode es coloniales- po odo el Te ce Mundo, así como la aplas an e e idencia de la mig ación como mecanismo ansmiso de cul u a a a és de las pue as abie as de la Isla de Ellis (Schi e , 1.988: 467). En el mismo sen ido, C. Alonso del Real (1.987) in e p e a del modo siguien e la ealidad: "dI usionismo colonialis a nació dónde y cuándo nació (en la Ingla e a a do ic o iana); y la idea de la di usión de p oduc os cuando la g an indus ia occiden al expo aba cosas (au os, medicamen os). La gene alización de la en a de pa en es, nos ha hecho pensa más bien en la di usión de es ímulos". En e ec o, el lo ecien e pasado colonial español puede se el ac o cla e pa a explica el éxi o y man enimien o de la Teo ía Di usio- nis a en nues o país; esul aba con incen e po que e a cohe en e (Hemando, e.p.). Mien as an o, y al igual que la Escuela His ó ico Cul u al alemana en Eu opa, la Escuela Boasiana (po su inspi ado F. Boas) ep esen aba en los EE. UU. el in en o mas se io de oposición al E olucio- nismo clásico. Sin emba go, al igual que él, su desa ollo acabó con i iéndose en una se ie de excesos, en es e caso idealis as, que p o oca on los p ime os a aques de W. Taylo (1.948) en su "A S udy o A chaeology". De es e modo, se ab e la pue a a la o ien ación uncionalis a, con inuada como luego e emos, po J.H. S ewa d y cuyo p oduc o inal se á la an discu ida Nue a A queología. Con ello en amos en una nue a oscilación del péndulo, al encon a nos así con las bases del "e olucionismo mul ilineal" que, al con a io del idealismo p eceden e, in en a á a su ez, supe a las de iciencias del E olucionismo Clásico. Sin emba go, hab á que espe a has a la llegada de V. Go don 5. Ellio Smi h (1871-1937 o mó un g upo en la Escuela de Manches e que se cons i uyó en el máximo ep esen an e del di usionismo eu opeo. El único o igen de la ci ilización se localizaba, a su juicio, en Egip o, desde donde se hab ía di undido al es o del mundo. SPAL 1 (1992) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1992.i1.01 ENFOQUES TEORICOS EN ARQUEOLOGIA  17 Childe (1.893-1.957) pa a que es e nue o modelo sea inco po ado al es udio de la P ehis o ia. Es e aus aliano, in ensamen e comp ome ido en ac i idades polí icas de izquie da du an e g an pa e de su ida, comenzó su ac i idad p o esional in e esándose, al modo adicional, po el o igen de los indo- eu opeos, al modo adicional, lo que en onces signi icaba, pa icula is a-his ó ico. Sin emba go, aún den o de es a posición, con ibuyó de mane a decisi a al a ance de la a queología al u iliza de o ma sis emá ica, po p ime a ez, en 1.925, el concep o de cul u a a queológica, omado de Kossina, pe o libe ado de sus conno aciones acis as. Childe sub ayó, como nadie an es lo había hecho, la necesidad de de ini empí icamen e cada cul u a en é minos de elemen os ma e iales ecu en emen e asociados, delimi ando su es a ig a ía y sinc onismos. De es a mane a, in e p e ó la p ehis o ia eu opea como un complejo mosaico de cul u as in e elacionadas (T igge , 1.989: 170) desa ollando un esquema que ya no se ía abandonado. A pa i de 1.936 Childe adop a una nue a pe spec i a eó ica, el e olucionismo mul ilineal, debido al menos a una doble in luencia: las lec u as de los e olucionis as clásicos Ma x, Engels y Mo gan, y la llegada de B. Malinowski, con su i me oposición uncionalis a al en oque his o icis a adicional (Alcina, 1.989:40) a la cá ed a de An opología Social de la Uni e sidad de Lond es. Desde es a nue a posición, son, de nue o, di e sas y de eno me ascendencia las apo aciones que hace al campo de la A queología: el concep o e olucionis a de "e apa", en e al clásico de "edad" (lo que e i a á muchas de las p oblemá icas conno aciones de es e úl imo); un concep o uncionalis a de cul u a -és a a a se con emplada desde aho a como un odo o gánico, y no como un conjun o mecánico y deso denado de asgos-; una mayo impo ancia al medio y a la ecología, e c. e c.. Sin emba go, se á Leslie A. Whi e quien, en los a ios 40, consiguió de ini i amen e el iun o del neo-e olucionismo en el campo gene al de la An opología. El ue quien de inió la cul u a como un sis ema in eg ado po subsis emas, en el cual odos los asgos es án in e elacionados; el au o de la amosa de inición de cul u a como un "medio ex asomá ico de adap ación", y el p o eso de un jo en alumno de nomb e L.R. Bin o d. Sus abajos son ecogidos y con inuados po J. H. S ewa d, quien, en e 1.945 y 1.955, con i ma la hegemonía de es e modelo en la An opología ame icana. En 1.959, J. Caldwell publicó un a ículo en la e is a Science i ulado "La nue a a queología ame icana", donde sin e izaba, po p ime a ez, las nue as endencias que comenzaban a de ini es a disciplina, eno me- men e dependien e de la An opología en los EE.UU.. En e ellas ci aba (T igge , 1.989: 294-6): a) un c ecien e in e és po la ecología y los pa ones de asen amien o (acogiendo los desa ollos del "ambien- alismo" inglés y de la "a queología del asen amien o" ame icana (Alcina, 1.989: 58)); b) las cul u as a queológicas no podían se conside adas, po más iempo, una suma deso denada de a e ac os, cada uno de los cuales e a igualmen e ep esen a i o de la cul u a, sino que enían que se a ados como sis emas o gánicos, uncionalmen e in eg ados; c) hay leyes que explican la his o ia. A pesa de exis i in inidad de hechos pa icula es, sólo hay unos cuan os p ocesos his ó icos gene ales; d) el p incipal obje i o del a queólogo debe se explica el cambio cul u al, basándose en el análisis de los p ocesos gene ales. Así pues, el concep o de cambio p ocesual ue omando ue za p og esi a has a impone se de ini i- amen e a lo la go de la década comp endida en e aquel abajo de V. Taylo (1.948) y és e de Caldwell. A p incipios de los 60, el nue o modelo neo-e olucionis a se había con e ido, sin ninguna duda, en el nue o pa adigma de la in es igación an opológica ame icana, di ulgado y apoyado po los jó enes in es igado es que en él se habían o mado, Uno de ellos, como an es decía, e a L.R. Bin o d, quien e minó de pe ila el en oque que, a pa i de en onces hab ía de popula iza se como "Nue a A queología" (NA), y que cons i uyó un e dade o e ulsi o -el "g an despe a " de Ren ew, g acias al cual se acele ó eno memen e el desa ollo de la disciplina. SPAL 1 (1992) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1992.i1.01 18  ALMUDENA HERNANDO GONZALO Bin o d esquema izó el p og ama de la N.A. en dos a ículos i ulados "A chaeology as An h opo- logy" (1.962) y "A chaeological sys ema ics and he s udy o cul u e p ocess" (1.965), conside ados desde en onces casi como los "idea ios" de la escuela. Po su pa e, Ca ke (1.968) desa olla la idea de cul u a de L.A. Whi e, in oduciendo los p incipios de la Teo ía Gene al de Sis emas en el es udio de la cul u a. A su juicio, dos g andes sis emas -el sociocul u al y el ambien al- in e ac úan de o ma dinámica y con inua sob e una base de p obabilidades. Cada uno de ellos se halla cons i uído a su ez po dis in os subsis emas -social, eligioso, económico, de cul u a ma e ial, e c. en el p ime caso y de auna, lo a, clima, geológico, e c., en el segundo. Cualquie cambio en los a ibu os de uno de ellos p o oca cambios en el conjun o 'del sis ema, dada la in e elación e in e conexión exis en e en e ellos, lo que le lle a, po o a pa e, a una capacidad de au o egulación y au ocon ol en endida, en ocasio- nes, como adap ación. Es a o ien ación end á un peso decisi o en la o mación de las posiciones "p ocesuales" que, como e emos, se cons i ui án como he encia na u al de la Nue a A queología. V. Fe nández (1.989: 32) esumía con mucha cla idad los p incipales asgos de es a endencia: conside ación de la cul u a como un sis ema adap a i o al medio. Ello signi ica que la cul u a no se ans o ma po con ac o con o as cul u as, como p e endían los di usionis as, sino po in luencia ambien al, lo que les lle a a de ende la exis encia de p ocesos gene ales de cambio, leyes que pe mi- en en ende el compo amien o humano y su elación con el ex e io . Conside an que es as leyes son las mismas que gobie nan los p ocesos de ans o mación de las Ciencias Na u ales (posi i ismo), po lo que eligen el mé odo de azonamien o hipo é ico-deduc i o. Po úl imo, c een i memen e en la posibilidad de pode econs ui odo el sis ema cul u al a pa i de los es os ma e iales que de él han quedado, lo que les lle a a desa olla como nunca has a en onces se había hecho, sis emas cuan i a i- os de análisis, que pe mi en in eg a y elaciona la mayo can idad posible de in o mación. Así pues, dados es os p esupues os de pa ida, las publicaciones de la N.A. coincidi án en su es ue zo po a) in es iga la es uc u a eó ica de la a queología, b) es ablece pau as igu osas de in e p e ación de los da os a queológicos y c) p oba nue os mé odos de análisis (T igge , 1.978: 19). Ello conduce a una eno ación a odos los ni eles, de nues a disciplina, si bien no debe igno a se que den o de unas es ic as pau as de acionalidad que, en ealidad, impedían la e dade a discusión eó ica ( . in a). De hecho, en su es ue zo po hace de la A queología una disciplina cien í ica, do ándola de una cohe en- cia eó ica y me odológica de la que, has a en onces, había ca ecido, algunos nue os a queólogos come ie on excesos que muy p on o hab ían de paga . F i z y Plog (1.970) y Wa son, LeBlanc y Redman (1.974), en e o os, cons i uye on una ama especial de la N.A. denominada po Flanne y (1.973) de "la ley y el o den", debido a sus es ic os e in lexibles plan eamien os. Es os consis ían, undamen almen e, en la u ilización del mé odo de azonamien o hipo é ico-deduc i o de Hempel, que pocas eces podía aplica se adecuadamen e, dada la na u aleza de la in es igación, y que en la mayo pa e de los casos, sólo daba luga a la o mulación de leyes i iales (denominadas po Flanne y y sus c í icos "de Micky Mouse") o au ológicas. Así pues, mien as que 1.965 o 1.968, echas en que Bin o d y Cla ke publican dos de sus ob as más des acadas, pod ía conside a se como la del nacimien o o icial de la N.A., 1.973 puede conside a se la de su de unción, p o ocada po el a aque e oz de dos a ículos apa ecidos en es e a io, i mados po Flanne y ( . sup a) y Mo gan, y as los que la N.A., como g upo homogéneo, endencia uni a ia, desapa ece. De ella queda án los es os, más ma izados y con muchas más a ian es, que se incluyen bajo el epíg a e gene al de "a queología p ocesual", y que luego e emos. La eacción con a la N.A. en los a ios 70 segui á un doble sen ido: "uno hacia lo gene al y, po an o, hacia lo compa a i o; el o o hacia ' el análisis especí ico del con ex o y, po an o, en úl imo é mino, hacia lo único" (RENFREW 1.982: 21). En ealidad, la disyun i a es iba en la posición del SPAL 1 (1992) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1992.i1.01 ENFOQUES TEORICOS EN ARQUEOLOGIA  19 a queólogo en e a la concep ualización de la cul u a que señalaba al p incipio, y po an o, en su acep ación o echazo de la exis encia de leyes que expliquen la His o ia (Ma ínez Na a e e, 1.989: 7). Po un lado apa ece án sus de enso es, dedicados a es udia los p ocesos in e nos de cambio, la dinámica de los p ocesos, desligándolos en gene al del de e minismo medioambien al que ca ac e iza- ba a la N.A. (A queología p ocesual y ma e ialismos) y, po o o, sus de ac o es, su gidos en la década de los 80 bajo la in luencia del es uc u alismo ancés, quienes eclaman la subje i idad y el ela i is- mo de la in e p e ación a queológica. EL PRESENTE Po consiguien e, un esquema- esumen de la di e si icación eó ica que ac ualmen e exis e en A queología, podía se el siguien e: 1. Ap oximación his o iog á ica adicional (a queología adicional o posi i is a). 2. A queología p ocesual (N.A., neo-posi i ismo, a queología uncionalis a, Teo ía de Sis emas). 3. Ap oximaciones ma e ialis as. 4. A queología adical. 1. Ap oximación his o iog á ica adicional Co esponde a la pe spec i a his o icis a, dominan e an es de la apa ición de la N.A. en los EE.UU.. En Eu opa, sin emba go, el di usionismo siguió cons i uyendo el p incipal mecanismo de explicación del cambio cul u al has a mucho después. Al ma gen de España, que po su aislamien o epis emológico lo ha man enido has a nues os días como pa adigma casi exclusi o y que, po an o, o ece in ini os ejemplos de es a endencia, hay dos escuelas eu opeas des acadas: la alemana y la ancesa, muy in luenciadas ambas po sus espec i as adiciones de es udio y po el peso del nacionalismo en ambas. Mien as que en Eu opa se a a de una pe du ación monó ona y cómoda de p esupues os sob e los que, en la mayo pa e de los casos, no se e lexiona, en EE. UU. la endencia a a in en a ecupe a se como eacción -en e las demás, pe o casi sin ue za- a la N.A.. J. Hawkes (1.968) se con ie e en su p incipal ep esen an e con su emblemá ico "The p ope s udy o mankind", publicado po An iqui y en aquel a lo de g acia de la N.A.. En él, la au o a c i ica el cien i ismo de esa endencia, ei indicando el humanismo como sopo e ideológico y eó ico de la A queología. Su inmo ilismo y decla ada al a de in e és po la eo ía ha enido, a mi juicio, muy nega i as consecuencias en la o mación de las gene aciones ecien es de a queólogos en nues o país, que, de es e modo, e an man enidas al ma gen de los ac i os mo imien os que es aban eniendo luga en o os países, en especial, el mundo anglosajón. Aho a bien, hay que econoce con V. Fe nández (1.989: 228) que ue p ecisamen e su exclusi o in e és en el da o el que p o ocó el desa ollo de muchos de los sis emas de cuan i icación y A queología analí ica que aho a se u ilizan, a ibuyéndolos, e óneamen e en ocasiones, a la N.A.. 2. A queología p ocesual Bajo es a denominación se incluyen en oques di e sos que coinciden en una p eocupación domi- nan e po el es udio de los p ocesos de cambio en una c il u a dada, sus bases gene alizado as y su SPAL 1 (1992) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1992.i1.01 26  ALMUDENA HERNANDO GONZALO III. Las A queologías es uc u alis as Abandonando ya cualquie ma iz ma e ialis a y po an o cualquie pun o de conexión con la NA y la A queología P ocesual, a la que se opone isce almen e, se encuen a la A queología Con ex ual, co ien e lide ada po el b i ánico I. Hodde . La A queología Con ex ual ue, du an e un iempo, la más impo an e aplicación en A queología de la adición es uc u alis a, cuyo p incipal exponen e es, como se sabe el an opólogo ancés Le i- S auss. Esa de iende, de una mane a esquemá ica, que la men e humana es á egulada, a ni el incos- cien e, po una se ie de es uc u as que se mani ies an en las ac i idades conscien es y que, po an o, queda án e lejadas en las mani es aciones ma e iales. Así, los obje os a queológicos se con ie en en símbolos de las es uc u as inconscien es de la men e, o lo que es lo mismo, en signi ican es pa a un signi icado que se in en a conoce . En la ac ualidad, pueden di e encia se es en oques de i ados de es a misma base: la a queología es uc u al p opiamen e dicha -cuyo más conocido ep esen an e ue A. Le oi-Gou han-, la cogni i a y la simbólica. P.J. Wa son (y Fo iadis 1.990) nos se i á de base pa a su análisis: Los es coinciden en conside a la cul u a ma e ial como un " ex o" (en el sen ido de De ida), un conjun o de símbolos codi icados con las leyes que o ganiza on la ida de las gen es que la c eó. Sin emba go, la a queología es uc u al y la simbólica es án mucho más in e esadas po la cualidad in e ac- i a de la cul u a -la in e acción en e g upos sociales y sis emas simbólicos- que la cogni i a. Algunos a queólogos es uc u alis as di ie en de los simbólicos en do a a los sis emas simbólicos de una con igu ación bina ia, basada en conjun os cohe en es de oposiciones undamen ales (masculino/ eme- nino, pu o/impu o, sag ado/p o ano, e c.) y, en gene al, apliquen el análisis bina io o no, los es uc u a- lis as no es án in e esados en conoce el o igen de es os sis emas simbólicos, cues ión que sí p eocupa a los a queólogos simbólicos. Po su pa e, los cogni i os, cuyo in es encon a las pau as cogni i as que, a su juicio, se codi ican en la cul u a ma e ial, usan a eces oposiciones bina ias según el mé odo de Lé i-S auss, pe o no es án in e esados ni en la cualidad in e ac i a de la cul u a, ni en los o ígenes, ni en el con ex o his ó ico, socio-cul u al o la impo ancia que pa a los indi iduos pudie an ene esos sis emas simbólicos que desc iben. Sólo p e enden conoce los en sí mismos. Aho a bien, eso les lle a a compa i con los simbólicos una p o unda a ención al "signi icado in acul u al" (in en a adop a el pun o de is a de los na i os que p o agonizan/za on la cul u a en es udio), ya que pe siguen más la in e p e ación que la o mulación de explicaciones cien í icas, como an es hacía la NA. En e ellas, la A queología es uc u al si e de base, en la ac ualidad, a los abajos de F. C iado Boado (1.989, 1.989b, 1.990). Pe o ha sido la llamada A queología con ex ual ( ambién denominada A queología simbólica o es uc u alismo simbólico) ' la que posiblemen e más ha llamado la a ención en e las "de i aciones" es uc u alis as. Sin duda dos ac o es han con ibuído a ello: la pla a o ma desde la que pa ió, la Uni e sidad de Camb idge, y el éxi o pe sonal de su p incipal ep esen an e, I. Hodde . De hecho, el ela i ismo y el subje i ismo ex emo que la de inen, se han ex apolado en la bibliog a ía como ca ac e ís ica gene al de las posiciones pos -p ocesuales. Esa es la azón po la que cen a emos en ella el es udio. I. Hodde , que du an e los a ios 70 había abajado en A queología Espacial (Hodde y O on, 1.976), inició una nue a ayec o ia p o esional as ealiza abajos e nog á icos en el lago Ba ingo (al Oes e de Kenya) donde descub ió que la cul u a ma e ial es á llena de simbolismo, y po an o, 7. Desde es e pun o de is a abo da I.G. Lisboa (1985) una cues ión e e en e al Calcolí ico español. SPAL 1 (1992) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1992.i1.01 ENFOQUES TEORICOS EN ARQUEOLOGIA  27 signi ica i amen e cons i uida (Hodde , 1.979). La p ime a consecuencia de al ap eciación es, lógica- men e, que la cul u a ma e ial deja de se conside ada como un me o e lejo de la adap ación ecológica o la o ganización socio-polí ica, al como p opone la NA, pa a con e i se en un elemen o ac i o en la in e acción social, que puede u iliza se an o pa a en a iza , como pa a enmasca a una de e minada ideología (T igge , 1.989: 348). Aho a bien: si los es os ma e iales pueden, a a és de su simbolismo, u iliza se con ines opues os den o de un g upo social, se á imposible conoce su signi icado y, po an o, esa o ganización social, a menos que examinemos odos los demás aspec os del egis o a queológico. Es o es: necesi amos conoce odos los componen es de cada cul u a a queológica, odo el con ex o, pa a pode comp ende el signi icado de cada una de las pa es (Ibidem: 348-50). Así, po ejemplo, los en e amien os pueden ca ece de signos de di e enciación, ep esen ando una ealidad social sin desigualdades in e g upales, cuando el análisis del asen amien o e ela lo con a io, de lo que debe deduci se un in en o de enmas- ca a la ideología p e alen e y cómo és a u ilizó los en e amien os de o ma simbólica. Lógicamen e, con al pe spec i a, niega alidez a odos aquellos abajos donde se analizan aspec os pa icula es de la cul u a, pa celas de su o alidad, lo que incluye los esul ados de las llamadas A queologías de Alcance Medio, desa olladas po la NA (A queología Fune a ia, A queología Social) en donde sólo se ienen en cuen a algunas a iables. La A queología con ex ual eclama, así, la impo ancia del indi iduo en la elabo ación de la His o- ia, al de ende que la in e acción de la cul u a ma e ial y la sociedad es pa icula pa a cada g upo humano. Sólo pod á "comp ende se" la cul u a adop ando su pun o de is a in e no, po lo que no exis e explicación en A queología, sino sólo in e p e ación. Aho a bien, a pa i de ello, asladan el azonamien o al p esen e, y con ello al a queólogo, señalando que és e no puede escapa al p esen e en su isión del pasado. De eso se sigue que los da os a queológicos son in e p e aciones dadas, basadas en nociones ac uales que, en sí mismas, in luyen la eo ía que, se supone, debe se p obada, po lo que, consecuen emen e, no hay posibilidades de e i icación cien í ica (P eucel y Ea le, 1.986: 2). La cadena acaba en la a i mación de Hodde (1.984: 30) de que "no exis en bases ex e nas, obje i as, pa a deci que cualquie eo ía que sea cohe en e, es é bien a gumen ada y se «ajus e» a los da os, sea mejo que cualquie o a que es é bien a gumen ada, pe o basada en asunciones dis in as". En esumen, ello supone a i ma que, pues o que odas las eo ías y explicaciones son p oduc os cul u ales y no hay ealidad obje i a con a la que p oba las, los p ecep os y p ocedimien os de la ciencia son inap opiados pa a la A queología. El pun o de llegada es la "se ia c isis escép ica" que P.J. Wa son (y Fo iadis 1.990: 621) a ibuye a I. Hodde , o la conside ación de la A queología como un simple eje cicio li e a io a la que pa ecen adsc ibi se algunos de sus seguido es. Pe o la A queología con ex ual es sólo una de las co ien es que pod ían incluí se en la denominada po Hodde (1.987), a queología pos -mode na, a la que a su ez, suele iden i ica se en la p o esión con la A queología pos -p ocesual y a la que Ren ew (1.990:34) p e ie e denomina an i-p ocesual (me sigue alguien a es as al u as, o no sólo no he impedido, sino que he p o ocado la huida?). Es a incluye a iadas líneas de ue za 8 (A queología Con ex ual, eminis a, no-académica, del Te ce Mundo, e c.), que no in en an ya conoce la ealidad - eco demos que, a su juicio, al obje i o es ú il-, sino o ece 8. En el sen ido de que no cons i uyen co ien es o endencias ce adas y dis in as, sino líneas, a menudo con e gen es, de un mismo pensamien o de i ado, como odo el pos -p ocesualismo inglés, de una mezcla (?) de he meneú ica y es uc u a- lismo. Casi pod ía deci se que se a a de una cues ión de én asis, que puede se ci cuns ancial incluso en un mismo au o , que de es a o ma, pa ece, e óneamen e, ep esen a pos u as dis in as, según el ex o que de él se maneje. Debo señala a es e espec o la di icul ad que en aña, al menos pa a mí, sis ema iza las posiciones ac uales del pensamien o b i ánico en A queología, dada, p ecisamen e, la al a de sis ema ización en su desa ollo. SPAL 1 (1992) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1992.i1.01 28  ALMUDENA HERNANDO GONZALO isiones pa icula es del pasado -dadas las ci cuns ancias pa icula es de cada a queólogo y su p oyec- ción al pasado de las mismas- (Ruiz, Chapa y Ruiz, 1.988: 14). No cabe duda de que la A queología Con ex ual ha con ibuido de una mane a impo an e al conocimien o del pasado al demos a el papel ac i o que iene la cul u a ma e ial en la con igu ación cul u al. Pe o ha ecibido nume osas c í icas (P eucel y Ea le, 1.986, Schi e , 1.988, Ruiz, Chapa y Ruiz, 1.988, Kohl, 1.985, Wa son y Fo iadis, 1.990, ETC.). La p ime a de ellas se di ige exac amen e hacia odo aquello que in en e sob epasa al p onunciamien o: la semió ica ha es ablecido cla amen e que la elación en e el signi ican e y el signi icado den o de un sis ema cualquie a de exp esión, es a bi a ia. Al signo se a ibuye un signi icado que puede a ia dependiendo de las cul u as, al iempo que los mismos signi icados se simbolizan en signos dis in os. Del mismo modo puede deci se (Gallay, 1.986: 197) que la elación en e la cul u a ma e ial y su signi icado simbólico puede se , esencialmen- e a bi a ia. Así pues, ¿cómo puede de e mina se en los es udios con ex uales sob e la P ehis o ia si la elación en e ambas es di ec a, in e sa, con adic o ia, e c.? ¿Cómo se puede econs ui el signi ica- do? T igge (1.989: 351) señala que, "has a aho a, ningún a queólogo ha descubie o cómo e i a la especulación al in e p e a el signi icado cul u al de" las egula idades en el egis o a queológico "de la P ehis o ia", además de que, en cualquie caso, según Gallay (1.986: 198-200 y 281), no hay o ma de "demos a una elación isomé ica en e nues as ideas sobe el pasado y las ideas que ealmen e la gen e man enía en el pasado" (T igge , ibidem). E iden emen e, és a se á una de las p incipales causas po las que los a queólogos con ex uales di igen su a ención especialmen e al es udio de cul u as con egis os esc i os o a la E noa queología, en luga de p es a a ención a la P ehis o ia. En gene al, los c í icos coinciden en denuncia una " al a de cue po eó ico donde sean dema cadas las cues iones epis emológicas, las es a egias me odológicas, los obje i os y has a el p opio plan ea- mien o de e acidad, de un modo no ya c i icable desde o o pa adigma, sino desde el p opio de la A queología Con ex ual" (Ruiz, Chapa y Ruiz, 1.988: 14). Todo ello se mani ies a, a su juicio, en los esul ados de sus abajos, de inidos po los au o es ci ados po una "a queología de ejemplos" y la imposibilidad de analiza con ex os p ehis ó icos (Ibidem; T igge , 1.989: 351-4; Wa son y Fo iadis, 1.990: 621). Debe señala se que el lúcido abajo de Gibbon (1.989) puede sen a las bases de una nue a ayec o ia en es e sen ido, al do a a la a queología pos -p ocesual de dicha base eó ica. Un úl imo g upo de au o es basa su c í ica en juzga que, de las p emisas que asumen, cab ía deduci A) que los ela i is as ex emos acep a ían como álida oda in e p e ación cohe en e ( . sup a Hodde , 1.984: 30), independien emen e de su inspi ación eó ica, no siendo es e el caso (Schi e , 1.988: 468; Chippindale, 1.990: 465) y B) debe ían aplica el mismo ela i ismo pa a juzga , en el p esen e, el de eni de la Ciencia, cues ión que ambién pa ece con adic o ia con sus a gumen os (Ruiz, Chapa y Ruiz, 1.988: 13). Lo cie o es que en e los adicales se llega on a adop a pos u as c i icadas incluso en e ellos mismos (po ejemplo Rowlands 1.984), que han ep esen ado el ex emo idealis a opues o en la oscila- ción eó ica, a los más es ic os plan eamien os ma e ialis as pa a los que el indi iduo e a sólo un ins umen o pasi o al se icio de la His o ia. En e los úl imos y más des acados ep esen an es de la A queología pos -p ocesual puede con a se a M. Shanks y C. Tilley, cuyas dos úl imas ob as (1.987a y b) han sido obje o de gene alizada a ención ( . Shanks y Tilley, 1.989). En ellas, p e enden de ende un "plu alismo adical" y p es an especial a ención a cua o co ien es ac uales de pensamien o (Ibidem:10): he meneú ica, es uc u alismo y pos -es uc u alismo, Teo ía C í ica y ma e ialismo dialéc ico. No c een deseable una eo ía uni icada que in eg e esas di e en es endencias, ya que ep esen a ía, necesa iamen e, un ac o educcionis a y esencialis a. Po el con a io, el obje i o debe se un sis ema abie o de e e encias que pe mi a SPAL 1 (1992) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1992.i1.01 ENFOQUES TEORICOS EN ARQUEOLOGIA  29 desa olla una a queología social madu a y au o- e lexi a. Sólo así pod á alcanza se , a su juicio, un "genuino plu alismo" (Ibidem), dis in o al ac ual, que "sólo es ole ado mien as no suponga una au én ica oposición que no pueda se neu alizada (en una di e sidad de pe spec i as igualmen e « e dade as») o con enida de alguna o a mane a" (Ibidem:11). La me a inal debe se (Ibidem:9) "es ablece una socio-polí ica di e en e de la a queología", pues ya que és a no es au ónoma de la sociedad, los e ec os de su discu so imp egnan y a ec an a oda la p oducción cul u al (Ibidem:11). Es po ello que el signi icado del pasado no pe enece al pasado, sino al p esen e y que la a queología "no es an o una lec u a de los signos del pasado, cuan o un p oceso en el que es os signos se esc iben en el p esen e" (Ibidem:4). El a ículo de Shanks y Tilley a acompañado de ex ensos y lúcidos comen a ios de o os au o es, que si en de cla os deno ado es de la si uación ac ual de la a queología en el mundo inglés. Po que dos comen a ios llaman pode osamen e la a ención: po un lado, el de Ren ew, b illan e cla i icación de é minos y p esupues os en su de ensa de la a queología p ocesual. Y po o o, el de I. Hodde . Resul a cu ioso que sea p ecisamen e es e au o quien c i ique a Shanks y Tilley (Hoode , 1.989:15) su incapacidad pa a abo da en é minos e dade amen e dialéc icos el análisis de las p incipales cues iones del deba e -la oposición p esen e/pasado, eo ía/da os, e c.- y quien señale (Ibidem:17) que, "en ealidad, p oduci un pasado plu al y polisémico es p esagia la pé dida de la au o idad a queológi- ca (...) y de cualquie capacidad pa a habla sob e el pasado". Tan apa en e cambio de ac i ud esponde a la asunción de los p esupues os de la a queología in e p e a i a, úl ima co ien e eó ica abande ada po !. Hodde (1.991). La a queología in e p e a i a p e ende supe a las ca encias demos adas an o po la a queología p ocesual como po la pos -p ocesual. Esas se e ie en, undamen almen e, a la al a de sensibilidad pa a la in e p e ación de los signi icados his ó icos in e nos y especí icos y a la desp eocupación po el con ex o social e ideológico del a queólogo (Ibidem:8). Hodde conside a aho a que la an e io a queo- logía pos -p ocesual a gumen aba en ealidd sob e el p esen e, no sob e el pasado, y que c i icando a las demás al e na i as p ac icaban muy escasa au oc í ica: "Tan adical como (...) p e endía se ", en ealidad " endía a hace lo mismo" que la a queología p ocesual "de di e en e o ma" (Ibidem). P opone un nue o modelo que inco po e los log os ob enidos po o as endencias. Es a ía basado en es p emisas undamen ales: 1) El econocimien o de la exis encia de cie a obje i idad del pasado, lo que signi ica que los "da os" se o man en una elación dialéc ica. Tal asunción es la única ía pa a que g upos no académicos o ins i ucionales de a queólogos puedan desa olla , con posibilidades compe i i as eales, hipó esis al e na i as de explicación (Ibidem:10 y 15). Ello de i a en un in e és écnico o ins umen al y se co esponde con lo que "la mayo ía de los a queólogos ame icanos iden i i- can como «ciencia» en la a queología p ocesual, ecológica, e olucionis a, (...), posi i is a"(Ibidem:13). 2) Es necesa io comp ende al O o en sus p opios é minos, pa a lo que pa ece imp escindible un componen e he meneú ico en la in e p e ación (Ibidem:10-15). Ello con ibui á a do a al pasado de una "escala humana", sacándole del encie o en una ciencia o eo ía dis an e y abs ac a al que aho a le some emos. De es a mane a, puede deci se que in e p e a es ac ua , po que la in e p e ación ae el pasado a deba e público (Ibidem:15). 3) Debe inco po a se la au o-c í ica y el diálogo con o as posiciones. Pa a ello la Teo ía C í ica, ya eclamada po Shanks y Tilley ( .sup a) puede se de g an u ilidad. En esumen pod ía deci se que la a queología in e p e a i a "cons uye na a i as o cuen a his o- ial". Pe o his o ias en las que se admi e el pode e in luencia de su e ó ica, que es án hechas a escala humana, que no excluyen el pun o de is a de los au o es y donde es á p esen e el na ado pa a posibili a la c í ica (Ibidem:13). SPAL 1 (1992) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1992.i1.01 30  ALMUDENA HERNANDO GONZALO En la ac ualidad es amos con emplando, pues, la apa ición de pos u as más ecléc icas, que compa - en el econocimien o del peso de la ideología en la elabo ación del pasado y la impo ancia del egis o a queológico como único e e en e obje i o de las p opues as pa a su econs ucción. Así, al iempo que I. Hodde econoce la apo ación posi i is a y p ocesual de "una "obje i idad" del ma e ial del "O o" que o ece la bases pa a una c í ica a a és de la ealidad de la di e encia" (Hodde , 1.991:12), C. Ren ew (1.989:38) mani ies a que "hoy nadie p e ende que los da os puedan, en un sen ido absolu- o se "obje i os". No son o mulados más que po la ac i idad humana y no son independien es de ese p oceso". La ealidad es que ya casi nadie duda hoy del peso de la ideología pasada y p esen e en la elabo ación del pasado (po pa e de sus c eado es y po pa e de sus in es igado es). Quizás haya sido es a la p incipal apo ación de aquellas posiciones subje i is as ex emas, que con ibuye on así, a equilib a la balanza ma e ialis a/idealis a, obje i ismo/subje i ismo en la mayo pa e de las enden- cias ac uales ( . T igge , 1.989: 368-9) EL FUTURO Resul a complejo analiza es e pun o. A mi juicio es necesa io, pa a empeza , di e encia a ios ni eles sob e los que desa olla la cues ión. En p ime luga , debemos ol e a la In oducción y eco da aquel concep o de Teo ía que no se ha con emplado aquí. Desde es e pun o de is a, se ía de desea una e dade a e lexión, c í ica, sob e nues a p opia ac i idad, obje i o plan eado po la Teo ía C í ica y como al, asumido po la a queolo- gía in e p e a i a, aunque aún no desa ollado 9 . De ello depende á, en e ec o, la posibilidad de "au o- nomía gnoseológica" y su " iabilidad como emp esa de conocimien o acional" (Vicen , 1.991). Den o de es e mismo ni el de au oc í ica, cab ía si ua la e lexión sob e a queología e indigenismo en aquellos países donde se p oduce al hecho. La A queología adical ab ió aquí un amplio campo de deba e que, p e isiblemen e, hab á de con inua , pues se incluye, como la ecología o el de e io o del medio ambien e en gene al, en el á ea de los "p oblemas pe mi idos" de la sociedad ac ual. No hay más que eco da el éxi o come cial (del que son buena p ueba sus 7 Osca s) de la película "Bailando con lobos", dedicada a ensalza los alo es cul u ales y humanos de los indios Sioux (a pesa de un cie o as ondo acis a: el p o agonis a, bueno y sabio sigue siendo, al ín y al cabo, un blanco). A es e espec o, me pa ece in e esan e esal a la duda de T igge (1.990: 781) sob e si la nue a acep ación de los alo es indígenas en la sociedad ac ual e leja el impac o de los da os a queológicos o simplemen e el "menos a iesgado y más omán ico es e eo ipo de indios que se desa olló en la cul u a Eu oame i- cana" una ez que es aba cla a su dominación. A mi juicio, és a puede se , p ecisamen e, la azón de que la A queología b i ánica y ame icana analicen la cues ión desde pe spec i as dis in as a la desa o- llada po aquellos países donde oda ía hoy la me mada población indígena puede segui cons i uyendo una amenaza pa a el sis ema ( . Mamami Condo i, 1.986 y Males, 1.986, po ejemplo) '°. 9. En es e sen ido, me pa ece de i al impo ancia el inicio de la aplicación de la TC a la A queología, en los é minos en que lo hace J.M. Vicen (1991), la ac i ud c í ica que mani ies an los abajos de F. C iado (1988b, 1989b, po ejemplo) y la "Con oca o ia pa a una eunión de A queología Teó ica", a celeb a , en p incipio, en 1992, i mada po F. C iado, F. Noce e y J. Vicen . 10. Quizás po ello, p e isiblemen e, la a queología in e p e a i a sólo se desa olle en el mundo anglosajón o plenamen e occiden al. La inco po ación del pun o de is a del O o esul a p oblemá ica cuando el O o amenaza la posición del in es igado . SPAL 1 (1992) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1992.i1.01 ENFOQUES TEORICOS EN ARQUEOLOGIA  31 En segundo luga , y elacionado, al menos en uno de los ni eles desde donde se puede abo da , con la cues ión p eceden e, una de las p eocupaciones que se e elan p io i a ias en el u u o es la dilucida- ción de la exis encia de la disyun i a a queología de in es igación/a queología de ges ión. Es e ni el es el que in oduce la a queología en gene al en la más amplia disyun i a Ciencia/Técnica, o lo que es lo mismo, en la necesidad de decidi si exis e au onomía de conocimien o pa a la A queología -Ciencia- o no -Técnica-. De esol e se nega i amen e, oda ac i idad a queológica -de "in es igación" o de "ges- ión"-, esul a á esencialmen e idén ica, pues "en la medida en que el a queólogo in eg ado bien en el me cado de p oduc os cul u ales de consumo, bien en la p ác ica de una ges ión polí ica de los ecu sos cul u ales, sólo puede desempeña se como écnico (en el sen ido de -Max Webe ) -es con a ado pa a esol e un p oblema conc e o a gus o de su clien e, sea és e el Es ado o un pa icula -", como comienza a sucede con i mo acele ado en la sociedad ac ual, "la inalidad de su abajo queda comp ome ida, al ma gen de que el p o esional se pe ciba a sí mismo como un cien í ico" (Vicen , 1.991). Pe o hay o o ni el de análisis que ya es á siendo abo dado (C iado, 1.988; Ruiz Rod íguez, 1.989; Ma ínez Na a e e, 1.990; Ruiz Zapa e o, 1.991; Ruiz, Ho nos y Molinos, e.p.; e c.) que equipa a dicha disyun i a con la de in es igación/conse ación, p e endiendo muchos supe a la bajo la p opues- a "in es iga pa a conse a y conse a pa a in es iga " (Ruiz, 1.989: 15). En e ce luga , y en el ni el de las " eo ías en A queología" en que nos enimos mo iendo en es e abajo, pod ía deci se que la endencia gene al man iene la disyun i a básica: po un lado, posiciones ealis as y po o o, ins umen alis as; po uno ma e ialis as y po o o, idealis as; po uno p ocesuales y po o o pos /an i-p ocesuales. En e las p ime as se incluye la pe i encia de la Nue a A queología, ac i a y muy p esen e en g an pa e del mundo, o as o mas de a queología p ocesual ( uncionalis a-p ocesual y cogni i a-p ocesual) y las a queologías ma e ialis as. Todas ellas conside an que "el pasado ealmen e ocu ió". Muchos de sus de enso es no dudan de que el pasado sea cons uído po noso os en el p esen e, pe o conside an que los c i e ios de alidación de su econs ucción no de i an de su u ilidad -polí ica, social, ideológi- ca- en el p esen e, sino de la e idencia empí ica del egis o a queológico (Ren ew, 1.989:40). Ponen el én asis en la comp ensión de las egula idades in e -cul u ales, conside ando, en consecuencia las ideologías, c eencias y adiciones como pa e del con ex o en el que ac úan las condiciones sociales y económicas, que es ablecen las bases del cambio pa a unos, o que in e ac uan con aquellas pa a p o oca lo, según o os (T igge , 1.989: 368). Ren ew (1.989:39-40) p e e pa a los a ios 90 el desa ollo de la a queología p ocesual-cogni i a, lexibilización, como eíamos, de los p incipios p ocesuales, que incluye a ias p emisas compa idas (o p opues as) po los pos -p ocesuales: echazo del mé odo nomológico-deduc i o de Hempel, adop- ción de un mé odo cien í ico dis in o al de las Ciencias Na u ales, echazo a un posi i ismo ex emo, econocimien o de la subje i idad del in es igado al o mula hipó esis y p ecaución con la ci culan- dad po encial de concep os e olucionis as como "adap ación" o "idoneidad". Po su pa e, la segunda g an endencia o al e na i a acoge odo ipo de a queología pos /an i- p ocesual, incluyendo, cla o, la in e p e a i a. Desde aquí se conside a que "una posición c í ica eco- noce que con a his o ias basadas en da os depende de las elaciones de p oducción del conocimie o a queológico" (Hodde , 1.991:16), po lo que és as siguen cons i uyendo uno de los c i e ios de alida- ción de la econs ucción del pasado. Den o de es e segundo g upo, pa ecen ad e i se, de nue o, es líneas de ue za " undamen ales: po un lado, una con inuación de las p eocupaciones que de inie on la A queología pos -p ocesual de 11. V. sup a no a 8. SPAL 1 (1992) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1992.i1.01 32  ALMUDENA HERNANDO GONZALO los años 80, a juzga po el ipo de emas que p o agoniza on la III sesión del TAG (Theo e ical A chaeology G oup), celeb ada en Lampe e en Diciemb e de 1.990: A queología eminis a, adición e iden idad cul u al, uso simbólico del espacio y la a queología, la in luencia de la emoción en la A queología, e c 12 .. La A queología eminis a man iene y e ue za la a ención, si iendo de c í ica a su ez a o as posiciones pos -mode nas (Ibidem:9). Po o o, un én asis en la u ilización de la semió ica pa a el análisis del pasado. Desde es e pun o de is a, el egis o a queológico se iden i ica con un " ex o" que hay que desci a , acudiéndose pa a ello a es udios sob e Filoso ía y Lingüís ica es uc u alis a (del ipo J. De ida o M. Foucaul ) (Bap y y Ya es, 1.990). Y po úl imo, un desa ollo de la a queología in e p e a i a que, como imos y de acue do a la desc ipción de Shanks, "in en a á, de o ma gene al, ajus a se a los da os, segui la e idencia eal de un pasado que ealmen e exis ió", "explica á los mundos pasados en é minos de como emos noso os nues os p opios mundos p esen es" y, po úl imo, "in en a á se e ó ica, es o es, ealiza su abajo con algún g ado de g acia y es ilo" (Chippindale, 1.990:465). Pa a e mina , en el ni el de los p e isibles desa ollos de la écnica aplicada a la A queología, cabe des aca el de la In o má ica y los sis emas expe os de In eligencia A i icial pa a el es udio del pasa- do ' 3 : po una pa e, F ancia, como eacción a las in luencias angló onas, es á empezando a desa olla lo que sus c eado es (A. Gallay y J.CI. Ga din) cali ican "de e lexión sob e la na u aleza epis emológi- ca de la A queología" (Gallay, 1.989: 28) y que ha ecibido el nomb e de "Logicismo". Reclamando de nue o el an ilipendiado posi i ismo, consis e en un "análisis de los cons uc os a queológicos, o más simplemen e, de las publicaciones a queológicas. En consecuencia, el logicismo no hace e e encia en p ime a ins ancia al menos, a los es os a queológicos en sí mismos, sino a lo que los a queólogos dicen de ellos" (Ibidem). Pa a ello esquema iza el azonamien o a queológico de un modo simila al de los sis emas expe os, in en ando " e ela los undamen os de las in e p e aciones p opues as, además de sus de ec os", con lo que hacen apa en es o as pau as de azonamien o (Ibidem: 32-33). Po o a pa e, en G an b e aña se es á ealizando, aunque desde p esupues os eó icos con a ios (S u y Shemnan, 1.990), in es igaciones encaminadas a consegui un p og ama de In eligencia A i i- cial de ayuda al a queólogo pa a la p oducción y e aluación de a gumen os. Pa a ello se pa e de analiza la na u aleza de és os, den o ambién del in e és po la Lingüís ica pos -es uc u al. En conclusión, en el u u o pa ece pe ila se un mayo ni el de exigencia au o-c í ica, an o en las posiciones p ocesuales como en las pos /an i-p ocesuales, lo que sin duda conduci á a un mayo ni el de conciencia sob e la esponsabilidad social de nues o abajo. Po o o lado, la ampliación y pe ec- cionamien o de écnicas y mé odos pa a la ecupe ación y a amien o del egis o a queológico pa ece cons i ui , ambién, pun o de encuen o de los u u os desa ollos de la disciplina. Pe o, en cualquie caso, la al e na i a de es udio segui á an cla amen e de inida como has a aho a, dilucidándose a a és del in e és en lo gene al o en lo pa icula , del én asis en lo obje i o o en lo subje i o, de la ca ga de ealidad especí ica que se conceda al O o '4. 12. Ag adezco a M.I. Ma ínez Na a e e el habe enido acceso al esumen del p og ama de dicha eunión. 13. Es de des aca en es e sen ido, el éxi o de pa icipación que egis ó el Cong eso sob e Aplicaciones In o má icas en A queología, o ganizado po V. Fe nández y G. Fe nández en el Dp o. de P ehis o ia de la Uni e sidad Complu ense de Mad id du an e el mes de oc ub e de 1990. (FERNANDEZ MARTINEZ, V. y FERNANDEZ LOPEZ, G. e.p.). 14. Debo ag adece a J.M. Vicen y a F. C iado sus cla i icado es comen a ios a cualquie a de mis consul as. A G. Poli is la lec u a de enida y c í ica del ex o y sus opo unas y ace adas e lexiones. No habe lo sabido mejo a más es, po supues o, de mi única esponsabilidad. SPAL 1 (1992) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1992.i1.01 ENFOQUES TEORICOS EN ARQUEOLOGIA  33 BIBLIOGRAFIA ALCINA FRANCH J. (1.989): A queología An opológica. Akal Uni e si a ia, Se ie A queología. Mad id. ALONSO DEL REAL, C. (1.987): P ólogo en J.M. Bello, F. C iado y J.M. Vázquez Va ela (1.987): La cul u a megalí ica de la p o incia de La Co uña y sus elaciones con el ma co na u al: implicaciones socioeconómi- cas. Excma. Dipu ación P o incial de La Co uña. La Co uña, pp. 13-14. ARNOLD, B. (1.990): The pas as p opaganda: o ali a ian a chaeology in Nazi Ge many. An iqui y 64:464-78. BAPTY, I y YATES, T. (Eds.) (1.990): A chaeology a e S uc u alism. Rou ledge, London. BINFORD, L.R. (1.962): A chaeology as An h opology. 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