scieee Open visual document viewer

Mexicanos en Estados Unidos: ni elegidos ni condenados

Tercero, Magalí

Full text

Mexicanos en Es ados Unidos: ni elegidos ni condenados Magalí Te ce o* Cuando se es udia un ema polí icamen e co ec o, que además es á de moda, como la p esencia mexicana en Es ados Unidos, se co e el iesgo de encon- a se muy p on o an e un pe ec o luga común. La imagen que acude a mí es la que desc ibió í idamen e Gonzalo Abu o, di ec o de Poz, p ime a e is a en español sob e el sida, cuando lo en e is é en 1998 sob e los mexicanos en Nue a Yo k. Abu o, de 45 años, sos iene que un mexicano de su gene ación puede a o men a se pensando que le alló a su país, pe o cuando e a un niño de 15 años que iene que abaja 14 ho as dia ias en la cocina de un es au an e en Manha an pa a manda le dine o a su mamá, no puede deci le a ese jo en que debe ía es a i iendo en su ie a con su amilia y yendo a la escuela pa a ecibi la mejo educación, "mi a, amos a hace la e olución". Se a a, pues, de una mig ación económica, que cada día se ex iende más en los Es a- dos Unidos y que o ma pa e de un complejo enómeno é nico y cul u al. A lo la go de es a in es igación pe iodís ica -basada en en e is as con líde es comuni a ios, a is as, polí icos, p o esionales de oda índole, ob e os, campesinos, es udian es y o os miemb os de la comunidad- ha sido posible dibuja un cie o mapa emocional de la ealidad mexicana en di e en es luga es de Es ados U nidos. La p esencia de los mexicanos en ese país signi ica un delicado asun o geopolí ico, a la ez que cons i uye un ac o indudable de ans o mación cul u al en la sociedad es adounidense. Mi in e és po es e enómeno, en el que engo abajando desde 1990, incluye no sólo la comunidad mexicana, sino ambién las dinámicas cul u ales de Es ados Unidos, una sociedad an as a y compleja en sus mani es aciones. ¿Cómo se inse an los mexicanos en esa cul u a? ¿Cuál es la i encia p o un- da y pe sonal del ex anje o que se p opone "hace la Amé ica"? ¿Cómo se ans o ma el sen ido de iden idad a a és de las gene aciones? ¿Cuál es el * Pe iodis a independien e. Ac ualmen e abaja en el Ins i u o de Cul u a del Gobie no del Dis i o Fede al, en México. Mexicanos en Es ados Unidos: ni elegidos ni condenados 133 sen imien o de nacionalidad de un chicano de e ce a gene ación? ¿De qué o ma emig an las muje es, un g upo cada ez más nume oso en los úl imos años? ¿Qué las conduce has a allá y cómo se desen uel en? El p oyec o pa e de p egun as como és as y a gene ando o as a lo la go de su elabo ación. Más que de una on e a geog á ica, se a a de llega a esa zona limí o e in e io que de ine la ida de las pe sonas. De ahí que se haya hecho in es i- gación pe iodís ica en ciudades no on e izas, como Nue a Yo k. El Paso, Los Angeles y Nue a Yo k, los luga es po los que ha anscu- ido es a indagación, i en ealidades que bien pod ían conside a se opues as. El Paso es una ciudad le an ada en el desie o, e impiden ol ida lo los ien os cons an es y las llu ias de ie a, como llaman los luga eños a las ecuen es ol ane as de a ena que o nan ma ón el ai e. Hay magueyes en cada incón y el alan e con adic o io de las pe sonas se asemeja a la na u aleza desé ica de la zona. Sin emba go, exis e un ue e sen imien o de iden idad que ha man enido igen es las cos umb es y la cul u a mexicanas. En el cen o de la ciudad se despliegan, a lo la go de unas cuan as ca- lles, el Condado de Texas, la Cá cel Fede al y el Consulado Mexicano, ade- más de unos 250 come cios, más bien modes os, o iginalmen e des inados a la población on e iza que c uza a dia io los cua o puen es que unen Ciudad Juá ez y El Paso. El luga es á habi ado po al ededo de 600.000 pe sonas, 70 % de las cuales son de o igen mexicano: un México en inglés me ido a la ue za en una de las egiones más p o incianas de la Amé ica blanca. Es os hispanos, que a dia io hacen la gas ilas pa a oma el au obús que los lle a á has a sus cen os de abajo, ienen una calidad de ida no ablemen e in e io a la que goza el 25 % de la población anglo, a ecindada en la pa e oes e de la ciudad. El úl imo g upo, el es an e 5 % lo componen en su mayo ía los descendien es de los mili a es neg os que han abajado du an e ge _ne aciones en Fo Bliss. Pe o, ol iendo a la comunidad mexicana, y pa a ce a es e b e e apa ado sob e El Paso, di emos que en 1994, cuando la adminis ación del p esiden e E nes o Zedillo de aluó el peso, la ac i idad económica declinó no ablemen e, y po lo menos medio cen ena de iendas ce a on du an e el úl imo año. De allí la soledad cada ez más acen uada de es as calles cén i- cas y la a mós e a edobladamen e hos il que se espi a en el luga . Los Angeles p esen a una si uación muy dis in a. La ciudad de la posmo- de nidad, como la llama Naei Yehya, esc i o mexicano esiden e en Nue a Yo k, es el escena io u ópico del mel ing-po , un concep o cuyo a ac i o ini- cial desapa eció p on o pese a sus apologis as. No hace mucho, dos o es años a lo sumo, algunos impo an es pe iodis- as de la p ensa en español de Los Angeles se mos aban ascinados an e la 134 A auca ia N o. 3 abundancia cul u al de la capi al cali o niana, la ciudad del u u o. Sólo unos cuan os negaban es e enómeno y le dedicaban udos adje i os a una sociedad que ole a pe o no acoge la p esencia de á abes, la inos, eu opeos, a icanos o asiá icos. Los innume ables es au an es po los que se accede a odas las gas onomías del mundo no hacen más que en a iza la sepa ación que exis e en e cada comunidad, banal izando la expe iencia del O o, educiéndola a me o u ismo cul u al. Es en Cali o nia y Texas donde ealmen e exis e el enómeno de la iden- idad chicana. Habi an es de un mundo de icción, según el d ama u go Víc o Hugo Rascón Banda, los la inos y sus descendien es en en an con más i u- lencia que nunca el dilema de su o edad. La g an mayo ía son exiliados de un país cuya ealidad económica los expulsa con inuamen e del ien e ma e no. Y, en el caso de los chicanos, la necesidad de cons ui una leyenda del o igen es i al. "Casi o man un e ce país", a i ma Rascón Banda. Y añade: "Ya los pe dimos, ya no son nues os he manos. Son o a cul u a. Los chicana s son unos desconocidos pa a noso os y noso os lo somos pa a ellos" . En Nue a Yo k no puede habla se de un p oblema de iden idad po que en é minos de iempo his ó ico la comunidad mexicana es sumamen e jo en . A p incipios de los años 20 llega on los p ime os inmig an es y c ea on una pe- queña comunidad que cumplía unciones de apoyo social, pe o no llega on en can idad su icien e como pa a que hoy pueda habla se de g upos nume osos de segunda o e ce a gene ación. Rosa Rome o, nacida allí en los años 40, es un ejemplo de lo que pudo ocu i le a esa p ime a gene ación. Los mexicanos de en onces emig aban ambién po azones económicas, pe o se encon aban con un mundo mucho más amable que el ac ual. Muchos de ellos se eunían al e- dedo del Cen o Mexicano de Nue a Yo k, o ganización que inculaba a sus miemb os con la ida económica de la ciudad, pe o sob e odo uncionaba como un pequeño México que los man enía emocionalmen e ce canos a su pa ia. El Cen o Mexicano ue c eado en 1929 y a él acudían más que nada los yuca ecos. Cuen a Rosa Rome o que en esa década " inie on muchos ha- bi an es de Mé ida y o as ciudades ce canas po que se les hacía muy ácil llega has a Nue a Yo k en ba co [ ... ] és e e a di ec o y salía de la pequeña ciudad de P og eso, se de enía en La Habana, Cuba (una ciudad con la que los yuca ecos sos enían un g an in e cambio cul u al), y luego o ien aba el umbo hacia Nue a Yo k". La mamá de Rosa Rome o llegó en 1927 po su cuen a. En ese iempo no había muchos mexicanos, pe o odos se conocían. Había cua o o cinco g upos sociales y uno de ellos e a el Cen o Mexicano. Rome o señala que pa a sus pad es e a muy impo an e conse a el idioma y la cul u a. Así anscu ió la Mexicanos en Es ados Unidos: ni elegidos ni condenados 135 in ancia de Rosa du an e los años 40. En el Nue a Yo k de en onces, las a- milias podían a ma se de azadas du an e las noches e aniegas e i se a do - mi a Cen al Pa k. "Toda ía no exis ían los p og amas bilingües", dice Ro- me o, "y como odas las amis ades de la amilia hablaban español, c ecí con esa lengua; el inglés no lo ap endí has a que en é a la escuela". En Nue a Yo k sólo había una ienda donde se endían p oduc os mexicanos, la de la calle 14 . Los dueños e an españoles, pe o hacían el es ue zo de ae odos los ing edien es pa a que las amas de casa hiciesen sus o illas a mano y p epa asen el mole del domingo. "La muje que me cuidó desde que nací e a una seño a mexicana de Mé ida, mis pad inos e an mexicanos, el doc o que enía a la casa cuando é amos niños e a ambién de Mé ida, el o óg a o o i- cial p esen e en odas las ocasiones e a mexicano y el camione o que es aba en la esquina ambién. Es ábamos odeados de compa io as", e mina Rosa su ela o. En ese iempo, la imagen de México en Es ados Unidos e a muy buena, y nume osos en e is ados coinciden en que ecibían muy buen a o po pa e de los es adounidenses. Poco a poco, el Cen o Mexicano se en iqueció con nue os miemb os: los la inos de o as nacionalidades. El cine desempeñó un papel muy impo an e en la conse ación de las adiciones de es os p ime os inmig an es a Nue a Yo k. A a és del celuloi- de conocie on la música, las cos umb es y la his o ia de México. Rosa y muchas o as pe sonas de su gene ación c ecie on con un eno me amo po su país. Esa a mós e a u o que e quizá con el a ianzamien o del enómeno mig a o io du an e los años 50 . An onio Valencia, o o mexicano, se con i ió po en onces en una especie de agen e de empleos y igu ó como ac o p inci- pal de la inmig ación de jaliscienses y michoacanos a New Rochelle y Wes ches e , en el Es ado de Nue a Yo k. Hoy, es a comunidad, o mada g acias a una e icien e ed de abajo con los luga es de o igen, cuen a con 10.000 miemb os dedicados a labo es de cons ucción, ja dine ía, cocina y a ención de es au an es. Pese a que muchos de ellos han p ospe ado, la ulne abilidad de la comunidad mexicana se e iden- cia en los hechos que cuen a el p opio Valencia. El e ie e que a eces lo llaman de la Unión de Cons uc o es y le piden de un día pa a o o cua o o cinco abajado es. Valencia los eclu a sin mayo es di icul ades, y es p eci- samen e es a disponibilidad lo que mue e a pensa en su ~nde ensión . Hay que p ecisa que la mig ación de los años 80 ocu ió al mismo iempo que los habi an es de México expe imen ábamos un no able quieb e en los sen imien os de iden idad, pa icula men e después de la de aluación de 1982. La p oyección de Zoo Sui , la película de Luis Valdés, p o ocó eac- 136 A auca ia N o. 3 ciones nada habi uales en el público de las g andes salas popula es del Dis i o Fede al y p on o se con i ió en una especie de ei indicación de la iden idad chicana y, po ex ensión, mexicana. Acababa de comenza la década y México i ía un ue e descolón eco- nómico. La aleg ía de los 70, época en que el auge pe ole o c eo la ilusión de la abundancia, había dado paso a lo que po en onces la poe a Isabel F ai e cali icó como "la uel a de ue ca de los 80". Las ei indicaciones de los 60 habían sido ol idadas en bene icio de una gene ación que i aba ine i able- men e hacia la de echa y hacia el p agma ismo, que alo aba de nue o el ín- culo del ma imonio o la exis encia di igida po la ad enalina de la compe en- cia p o esional. Al mismo iempo, la economía exhibía el espejismo: el peso había sido de aluado y había una población hamb ien a y desempleada que empacaba con des ino a Es ados Unidos pa a luego se enada po la Sinlpson- Mazolli y o os mecanismos de eme gencia on e iza. En es e con ex o se exhibió Zoo Sui y, al menos po un ins an e, c eó un emiendo iluso io del agmen ado sen imien o de mexicanidad que se ex- p esaba en onces. Al mismo iempo, del lado de México la película e a is a como una más de las muchas ei indicaciones log adas a aíz de la ac uación de los g andes líde es chicanos. Nue a Yo k no pa icipaba de la eu o ia po - que allí el enómeno e a incipien e. En los años 90, Nue a Yo k ha cambiado adicalmen e. No sólo se han mul iplicado los es es au an es mexicanos que exis ían en Manha an; am- bién han cambiado las con eniencias labo ales: la mano de ob a que en o os momen os signi icó an o pa a Es ados Unidos, y que li e almen e lo ha su ido po años de empleados pa a aquello que ningún ciudadano es adounidense ha ía, se ha con e ido en un p oblema de in asión de mig an es. Osca Pa edes, ac i is a polí ico que en México pe eneció al g upo Cle a, menciona que las au o idades mig a o ias de Es ados Unidos han p ac- icado siemp e di e sas o mas de admisión in o mal de los la inos. "Du an e muchos años nos deja on pasa , descuidando las gua dias du an e lapsos de media ho a. Siemp e se ha hecho un show del echazo al inmig an e". T abajo y ue za polí ica de la comunidad Ac ualmen e exis e en las dis in as comunidades mexicanas una capaci- dad de o ganización; no sólo han log ado sob e i i sino que incluso han lle a- do a cabo p oyec os de g an en e gadu a an dis in os en e sí como la edi i- cación de una capilla en un emo o pueblo de Michoacán, la o ganización Mexicanos en Es ados Unidos: ni elegidos ni condenados 137 impecable de edes de abajo que c ean asos comunican es en e el cen o de México y Nue a Yo k, o la ealización de emp esas cul u ales. Pe o no exis e oda ía el impulso gene al, el sen imien o de unidad p e io a oda o ga- nización comuni a ia. A la p egun a: ¿c ee que los hispanos ienen alguna ue za polí ica?, la hija de dos inmig an es, nacida en Es ados Unidos en los años 40, esponde simplemen e: "No la ienen pe o la an a necesi a po que su si uación es muy du a". La polí ica es uno de los úl imos emas que inquie an a un abajado mexicano, pues p o iene de un país despoli izado y, pa icula men e, de una clase social cuya p ime a p eocupación es la supe i encia. Un en e is ado añade o a explicación: "Realizamos muy bien nues as labo es, pe o abaja- mos pa a ene algo que nos pe mi a pasea y es a jun os. Es o ayuda po que lo más impo an e es el sen imien o de a e nidad. La ue za polí ica a a llega po ese mismo sen imien o y no po el amo al dine o", e ie e. ¿Has a qué pun o compa i icciones y p oblemas puede uni a las dis- in as comunidades la inas? La p egun a es si ealmen e llega án a ompe se las ba e as que c ean los nacionalismos o la simple compe i i idad en el e- eno labo al. En un lib o sob e los a oame icanos, ecien emen e publicado po la pe iodis a española Mi eia Sen ís, Angela Da is e lexiona sob e la noción de uni e salidad en la lucha polí ica con a la disc iminación. Ci o ex ualmen e a Da is: "Tenemos que se cuidadosos con la e ó ica de la uni e salidad, po que puede ol e se en con a nues a. La cons ucción del uni e so es blanca. El blanco ep esen a la no ma, la medida. Cuando se ha- bla de p oblemas aciales, la gen e suele e e i se a las azas de colo , no a la blanca. Po eso no c eo que enga sen ido habla de uni e salidad has a que esa noción deje de iden i ica se con la aza blanca". Ac ualmen e, el consenso es que las comunidades la inas alcanza án una g an ue za polí ica den o de unos cuan os años. "El idioma une inmensamen- e a los hispanos", comen a un mexicoame icano de segunda gene ación. Pe o es o sólo es cie o supe icialmen e (incluso es omán ico). "Aunque hablamos el mismo idioma y enemos aíces muy simila es", asegu a la dominicana Mónica San ana, di ec o a del Cen o pa a T abajado es La inos, "hay di e- encias en é minos más su iles", p ecisa. "El ema labo al in i a a la com- pe encia y a culpa nos unos a o os de la al a de abajo: la comunidad domi- nicana piensa que la comunidad mexicana es la que es á dañando el negocio, los mexicanos piensan que quienes les a eba an los empleos son los ecua o- ianos, o los a o ame icanos a ibuyen la culpa a los la inos. Es muy cu ioso cómo odos es amos compi iendo po los mismos abajos que no exis en. Hace poco un muchacho pue o iqueño se quejaba de que es á iniendo mucha gen e 138 A auca ia N o. 3 y es á ocupando nues o luga . ¿Qué abajo, le decía o o, si no hemos enido abajo? Hay que e cómo le c ean esa men alidad a la gen e pa a que los la- inos mismos se ean como enemigos. Así, se es á compa iendo un mismo espacio de abajo y no hay con ianza, odo el mundo se cuida de odo el mundo y de la amenaza pe manen e: si cedo mi espacio, oy a pe de mi abajo". En Nue a Yo k, "cada comunidad iene su p opia agenda", nos dice o o mexicoame icano de segunda gene ación, Ped o González, quien sin e iza po qué no es posible habla de una comunidad la ina que compa a me as. Domi- nicanos, pue o iqueños, cubanos, hai ianos, ca ibeños e hispanos en gene al no ealizan en común la acción polí ica y social que los conduzca a es ablece sus de echos. Más bien, cada g upo co e po su cuen a, aco de con su p opia e sión del sueño ame icano. Los dominicanos, po ejemplo, pueden p esumi de log os muy impo an es du an e los úl imos años. Lo más impo an e es que son, de hecho, un g upo que los polí icos conside an se iamen e cuando se a a de o a . Tienen, además, un líde que ha impulsado los se icios de salud pa a las muje es y los niños, la enseñanza del inglés o la aseso ía legal. La inculación en e g upos de dis in o o igen es sólo una endencia e- cien e y, desa o unadamen e, el caso de los so domudos!, ocu ido en 1997, sólo signi icó una his o ia más de explo ación en e las miles que pueden in es- iga se sob e la si uación labo al que i en los mexicanos. La p ensa con i ió esa no icia en un pla o espec acula , pe o el Depa amen o de T abajo ecibe denuncias simila es odo el iempo. Se dan, asimismo, choques en es las dos comunidades más nume osas de Nue a Yo k: la oaxaqueña y la poblana. Pablo Ma ínez, mexicoame icano de e ce a gene ación, in es igado de música con empo ánea, señala que es a animad e sión en e los dos g upos o na muy complejas las posibilidades de o ganización polí ica. Pa a él, es una con adicción que es os mexicanos, cuyo abajo es an alo ado po los con a is as, no puedan o ganiza se en o os é minos. Pa a de ende sus de echos, la comunidad mexicana necesi a más in o - mación. Mónica San ana puede comp oba a dia io que, en es e sen ido, exis e un g an emo . ¿Qué me a a pasa si me in oluc o en es a campaña?, se dicen odos aquéllos que quisie an inc emen a la ue za polí ica de la comu- nidad. El p ime emo es cla o: la depo ación, sea po salida olun a ia, con un pasaje de a ión obsequiado po las au o idades, o po disposición legal. Desde luego, nadie quie e ese bole o que egala inmig ación. 1. Se e ie e al caso de un g upo de so domudos mexicanos que endían en el me o de Nue a Yo k, explo ados po un g upo de mexicanos. [No a del edi o ]. Mexicanos en Es ados Unidos: ni elegidos ni condenados 139 A pesa de que se econoce al mexicano como un abajado ex ao dina- io, bien dispues o y p oduc i o, hay en e los dueños de los negocios quien decla a abie amen e que no piensa paga los se icios de un mexicano. Mu- chos abajado es desconocen que en en an un p oblema acial que conduce a la explo ación. Uno de ellos, un muchacho de 20 años, llegó el año pasado al Cen o de T abajado es La inos g acias a un olan e que ecibió en la calle, y sólo en onces pudo da se cuen a de que la disc iminación y el mal a o son eales. El había a ibuido su si uación a la mala sue e. Reconoce la e dad 10 impulsó de o ma decisi a a analiza su his o ia labo al. Es e cen o, ubi- cado en el Eas Village, ealiza hace cua o años ac i idades de o ien ación legal g a ui a pa a abajado es. Pe o ecién en 1998 comenza on a acudi a él los abajado es mexicanos. Al Cen o de T abajado es La inos llegan innume ables casos de explo- ación abie a. No es una no edad que en muchos de ellos pod ía habla se de una especie de escla i ud mode na. Recien emen e se descub ió que un ob e o mexicano, a quien su pa ón que ía despedi después de cinco años de labo es, había dejado de pe cibi su sala io _du an e los úl imos seis meses. Al [mal, el ob e o ob u o 14.000 dóla es pagados en es plazos: odo un éxi o en es a lucha labo al que sos ienen dia iamen e las comunidades de inmig an es. El cen o aseso a sob e qué in o mación debe da un abajado a las au o idades mig a o ias. "Hay p egun as", exp esa Mónica San ana, "que deben ene una buena espues a po que, cuando se ha esidido aquí po más de nue e años, es posible apela y queda se en Es ados Unidos, a pesa de que no haya documen os "2 . Lamen ablemen e, muchos inmig an es desconocen es a si uación. Con- es a p egun as como: ¿de dónde iene? ¿cómo ino a es e país? ¿llegó con o sin papeles? o ¿ iene hijos?, puede conduci los di ec amen e a la depo ación. En el Cen o de T abajado es La inos se les pide que insis an en habla con un abogado cuando p opo cionan su nomb e y di ección. En o oño del año pasado, el Cen o comenzó a impa i alle es especiales de in o mación legal du an e p ima e a, o oño e in ie no. En el amo de la cons ucción, po ejemplo, se les hace abaja sin con a o esc i o, de o ma que los abajado es nunca en su quincena comple- a. El pa ón les dice: "Aho a no e puedo paga odo, e lo debo" . Así, e - minan el abajo, la cons ucción se acaba y ellos se quedan sin e su pago comple o. Es os casos pueden de ende se y el pa ón no puede a gumen a que 2. La ley mig a o ia ambién ha cambi ado es e ipo de "bene icio", aho a odos los que en a on indocumen ados son depo ables. [No a del edi o ]. 140 A auca ia N o. 3 el abajado no iene documen ación legal, pe o habi ualmen e és e p e ie e no de ende se pa a no pe de el empleo. Po azones como és as es necesa ia la o ganización. En Los Angeles, el abogado An onio Rod íguez, nacido en Du ango, con i ma lo que pa ece se una ley de los lujos mig a o ios: "En é minos gene ales, el abajado mexi- cano nacido en Es ados Unidos desempeÍla ias a eas más sucias, pelig osas y enenosas. En los ac os de de ensa suele impone se al indocumen ado una ianza más al a, o bien se le niega con el a gumen o de que puede escapa a México po que es á bajo sospecha de habe p e ab icado el asun o penal". De hecho, Rod íguez se e en la necesidad de inmuniza al ju ado con a los sen- imien os de acismo que susci an los es igos mexicanos. "En ealidad", e - mina, "es muy di ícil de ende los de echos de los indocumen ados". La nue a oleada de mexicanos es muy jo en e igno an e y, desde luego, es á desp o egida. Muchos inmig an es llegan sol e os y compa en cua os con o os 15 ó 20 ob e os po lo menos. Pa a hace lo ienen que p og ama los ho a ios de sueño, y de acue do con ello buscan sus umos de labo es. Aun así, muchos de ellos jus i ican al pa ón cuando és e les niega el cheque mensual po que necesi a paga la colegia u a de sus hijos. "Es o", dice Mónica San a- na, " enemos que denuncia lo, pe o sob e odo es p eciso log a que nues a gen e deje de c ee que iene que aguan a lo. Yo les digo en b oma que oy a pone un negocio pa a que ellos me en iquezcan po que son muy comp ensi- os. Es du o acep a que es án abusando de i y usando u dine o pa a sa is a- ce sus necesidades, pe o los abajado es ienen que hace lo". Con e siones eligiosas ¿Cuáles son las consecuencias de una expe iencia de es e ipo?, le p e- gun o al abogado Rod íguez. Es e calla unos segundos, mi a ijamen e a una muje que ha solici ado e lo en su despacho y esponde con una sola palab a: "De as ado as". Y cuen a que hace poco de endió a una muje cuyo qui o- p ác ico quiso seduci la. Inicialmen e, el ibunal le o o gó 2000 dóla es como desag a io; sin emba go, la jueza suspendió el e edic o. "Finalmen e se u i- lizó el a gumen o de que an o la muje como la hija pe enecen a una sec a de de echa, la de los Bo n again, que p esc ibe ue es es icciones sexuales a sus seguido es. Se ce ó el caso p e ex ando que el ju ado podía es a sim- plemen e an e un caso de pa anoia eligiosa p oducida po el clima de echazo social", explica Rod íguez. La muje , que sí había su ido acoso sexual, pe - dió inalmen e su abajo.