Un famoso retrato de torero en la Galería Nacional de Oslo
Full text
Re is a de Es udios Tau inos
N.º 12, Se illa, 2000, págs. 29-38
UN FAMOSO RETRATO DE TORERO
EN LA GALERÍA NACIONAL DE OSLO
Ál a o Ma ínez-No illo
Fundación de Es udios Tau inos1
a Gale ía Nacional de Oslo conse a un excep-
cional e a o de o e o que ha sido conside ado
po algunos au o es como la e igie del amoso
Ma incho pin ada po Goya (Fig. n.º 4). Aunque
es a pin u a en la ac ualidad no se encuen e en los ca álo-
gos más igu osos del maes o a agonés, su sob esalien e
calidad y las dudas sob e su au o y sob e el pe sonaje e a-
ado nos pa ecen mo i os sob ados pa a dedica le una espe-
cial a ención2.
En la segunda mi ad del siglo pasado, es e e a o pe e-
necía al pin o Edua do Cano, quien abajó en Mad id y en
Se illa3; el óleo desde en onces, comenzó a adqui i ama pues,
en palab as de Méndez Casal, «los pin o es ecuen ado es de
su alle mi aban, emi aban y comen aban es a bella ob a, con-
ibuyendo a c ea en o no a las p oducciones de Goya la más
1Es di ec o del Ins i u o del Pa imonio His ó ico Español.
2Es e e a o no igu a en el ca álogo azonado de P. Gassie y J. Wilson,
que es econocido ac ualmen e como el epe o io más se io de la ob a de Goya.
3An e io men e había pe enecido a don Isido o U záiz y, después de
Cano, ue p opiedad espec i amen e de La i e (Mad id), Bolhe (Munich), Bu -
geois y Demo e (N. Yo k) y Langaa d (Oslo) quien, en 1923, lo donó al museo
de su ciudad (Gaya Nuño, 1958: 157).
BIBLIOGRAFÍA
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d’A les.
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Bulle in o he Bos on Museum o Fine A s.
So ia, R. S. (1949): La minia u a y los e a os en
minia u a de Goya, Ba celona.
Kosme de Ba añano
28
Pa alelamen e a es a iden i icación de Ma incho, se
ue o jando la leyenda de la amis ad de Goya con es e o e-
o, en el que se con unde nume osas eces al asco Ma ín
Ba cáiz egui –naci-
do en Oya zun– con
el a agonés Ebassun
–na u al de las
Cinco Villas–, que
ue el ep esen ado
po el a is a en su
se ie g á ica. Así,
Sánchez de Nei a
esc ibe que:
«Ma incho ue
muy amigo de Goya
has a el pun o de i i
jun os en muchas ocasio-
nes. Cómo pudie on he -
mana se las olun ades
de dos se es an en e a-
men e dis in os, no lo
sabemos... Tal ez Goya,
cansado de las a sas y
men i as sociales, no
encon ó e dad más que
en aquel homb e, que le
obedecía ciegamen e en
cuan o és e le pedía o
mandaba. En Ma incho no había icción de ningún géne o; o eció de
buena olun ad a Goya cuan o él podía y alía, y és e acep ó con since i-
dad la o e a. Vi ie on jun os, iaja on jun os, y unidos o ea on más de
una ez» (Sánchez de Nei a, 1988: 101).
Un amoso e a o de o e o en la Gale ía Nacional de Oslo 31
Fig. n.º 5.– F ancisco Reigón: El Chiclane o,
1850, ol./l., Mad id, Museo Tau ino de la
Plaza de las Ven as.
acen uada exal ación admi a i a» (1936: 3). Aes a ama con i-
buyó decisi amen e el que el g abado Gal án hiciese de él una
es ampa al agua ue e
que publicó en 1874
con el í ulo de Re a o
de un desconocido, ul-
ga men e llamado el
picado o el o e o4. En
1887, el Conde de la
Viñaza incluyó es e
e a o en su lib o sob e
Goya, iden i icándolo
con el o e o a agonés
Ma incho sin da ma-
yo es explicaciones
(Viñaza-Mudoz y Man-
zano, 1887: 238-239).
Posiblemen e, Viñaza
llegó a es a conclusión
po el hipo é ico pa eci-
do del e a ado con las
acciones de su paisano
Ma incho en los agua-
ue es de Goya, pen-
sando, sin duda, que e a
azonable iden i ica el
suje o de es a pin u a con el dies o más eces ep esen ado en
las es ampas de La Tau omaquia.
Ál a o Ma ínez-No illo
30
4Publicada o iginalmen e en la colección El g abado al agua ue e,
omo 1, núm.3, ue ep oducida (Ca e e Pa ondo, 1985: 112-113). En es a
es ampa el e a o esul a in e ido con espec o al cuad o o iginal.
Fig. n.º 4.– Leona do Alenza: José Redondo,
«Chiclane o», Museo Nacional de Oslo. Según
A. Ma ínez-No illo, o os au o es lo a ibuyen a
Goya, como pin o y el e a o a Ma incho.
Pa alelamen e a es a iden i icación de Ma incho, se
ue o jando la leyenda de la amis ad de Goya con es e o e-
o, en el que se con unde nume osas eces al asco Ma ín
Ba cáiz egui –naci-
do en Oya zun– con
el a agonés Ebassun
–na u al de las
Cinco Villas–, que
ue el ep esen ado
po el a is a en su
se ie g á ica. Así,
Sánchez de Nei a
esc ibe que:
«Ma incho ue
muy amigo de Goya
has a el pun o de i i
jun os en muchas ocasio-
nes. Cómo pudie on he -
mana se las olun ades
de dos se es an en e a-
men e dis in os, no lo
sabemos... Tal ez Goya,
cansado de las a sas y
men i as sociales, no
encon ó e dad más que
en aquel homb e, que le
obedecía ciegamen e en
cuan o és e le pedía o
mandaba. En Ma incho no había icción de ningún géne o; o eció de
buena olun ad a Goya cuan o él podía y alía, y és e acep ó con since i-
dad la o e a. Vi ie on jun os, iaja on jun os, y unidos o ea on más de
una ez» (Sánchez de Nei a, 1988: 101).
Un amoso e a o de o e o en la Gale ía Nacional de Oslo 31
Fig. n.º 5.– F ancisco Reigón: El Chiclane o,
1850, ol./l., Mad id, Museo Tau ino de la
Plaza de las Ven as.
acen uada exal ación admi a i a» (1936: 3). Aes a ama con i-
buyó decisi amen e el que el g abado Gal án hiciese de él una
es ampa al agua ue e
que publicó en 1874
con el í ulo de Re a o
de un desconocido, ul-
ga men e llamado el
picado o el o e o4. En
1887, el Conde de la
Viñaza incluyó es e
e a o en su lib o sob e
Goya, iden i icándolo
con el o e o a agonés
Ma incho sin da ma-
yo es explicaciones
(Viñaza-Mudoz y Man-
zano, 1887: 238-239).
Posiblemen e, Viñaza
llegó a es a conclusión
po el hipo é ico pa eci-
do del e a ado con las
acciones de su paisano
Ma incho en los agua-
ue es de Goya, pen-
sando, sin duda, que e a
azonable iden i ica el
suje o de es a pin u a con el dies o más eces ep esen ado en
las es ampas de La Tau omaquia.
Ál a o Ma ínez-No illo
30
4Publicada o iginalmen e en la colección El g abado al agua ue e,
omo 1, núm.3, ue ep oducida (Ca e e Pa ondo, 1985: 112-113). En es a
es ampa el e a o esul a in e ido con espec o al cuad o o iginal.
Fig. n.º 4.– Leona do Alenza: José Redondo,
«Chiclane o», Museo Nacional de Oslo. Según
A. Ma ínez-No illo, o os au o es lo a ibuyen a
Goya, como pin o y el e a o a Ma incho.
que ni la g uesa na iz ni el dibujo de la boca coinciden con la
e igie del o e o. En odo caso, és e iene los ojos cla os; de a-
lle que bas a ía pa a aleja oda hipó esis de que pudie a ep e-
sen a al a is a» (C .
La uen e en Cossío 11,
1999: 748).
Y es p ecisamen e es e
de alle ana ómico al que
hace ambién e e encia
Méndez Casal en su a ícu-
lo ci ado «Es e obus o o e-
o, ubio, de ojos azules, no
esul a en e dad ipo ex a-
ño en el ambien e no ue-
go... El ono os ado de la
piel del o e o hace esal a
delicadamen e el azul de
los ojos»lo que me hizo
en a en la pis a de la iden-
idad del o e o e a ado
que, en mi opinión, es el
amoso José Redondo Chi-
clane o (Chiclana 1818-
Mad id 1853), paisano, dis-
cípulo y después i al de su
paisano el g an F ancisco Mon es Paqui o5. Es e o e o
omán ico siemp e apa ece en su iconog a ía con unos ojos
azules muy ca ac e ís icos. Aquí apo amos como de ensa de
Un amoso e a o de o e o en la Gale ía Nacional de Oslo 33
Fig. n.º 7.– José Redondo, Chiclane o, li o-
g a ía ealizada en el alle de Donon pa a
la His o ia del o eo.
5Es a iden i icación ya la man u e en Ma ínez-No illo (1988: 95-96).
Quizás so p enda al lec o sabe que odas es as encen-
didas a i maciones de amis ad en e el a is a y el o e o ca e-
cen de consis encia his ó ica y se pueden conside a abulacio-
nes. Igno amos de qué uen e puedan p ocede , pe o no hay
nada en las biog a ías más se ias del pin o a agonés ni en su
epis ola io que nos ha-
ga e e encia a algún
ipo de amis ad con el
o e o Ma incho.
Con espec o a
es e cuad o, La uen e
Fe a i nos dice:
«La iden i icación
del e a o como Ma incho
no iene, que sepamos, un-
damen o alguno en que apo-
ya se. Igno amos, es cie o,
si el lienzo ha podido ene
alguna ez le e o o indica-
ción que lo jus i icase y que
pudie a habe desapa ecido
en o ados o es au aciones
pos e io es; pe o, en cual-
quie caso, la iden i icación
se ía siemp e ecusable»
(C . La uen e en Cossío,
1999, 11: 747)).
Es a pin u a se ha llegado incluso a conside a como un
au o e a o de Goya es ido de o e o (Maye 1925: 192). La-
uen e echaza ambién es a posibilidad indicando que el e a-
ado aquí es «homb e más co pulen o que el pin o ... y nó ese
Ál a o Ma ínez-No illo
32
Fig. n.º 6.– F ancisco Reigón, El Chiclane o,
1850, agmen o, Mad id. Obsé ese cómo se
no an que sus ojos son cla os según ap eció
La uen e Fe a i (Mad id, Museo Tau ino de la
Plaza de To os de las Ven as).
que ni la g uesa na iz ni el dibujo de la boca coinciden con la
e igie del o e o. En odo caso, és e iene los ojos cla os; de a-
lle que bas a ía pa a aleja oda hipó esis de que pudie a ep e-
sen a al a is a» (C .
La uen e en Cossío 11,
1999: 748).
Y es p ecisamen e es e
de alle ana ómico al que
hace ambién e e encia
Méndez Casal en su a ícu-
lo ci ado «Es e obus o o e-
o, ubio, de ojos azules, no
esul a en e dad ipo ex a-
ño en el ambien e no ue-
go... El ono os ado de la
piel del o e o hace esal a
delicadamen e el azul de
los ojos»lo que me hizo
en a en la pis a de la iden-
idad del o e o e a ado
que, en mi opinión, es el
amoso José Redondo Chi-
clane o (Chiclana 1818-
Mad id 1853), paisano, dis-
cípulo y después i al de su
paisano el g an F ancisco Mon es Paqui o5. Es e o e o
omán ico siemp e apa ece en su iconog a ía con unos ojos
azules muy ca ac e ís icos. Aquí apo amos como de ensa de
Un amoso e a o de o e o en la Gale ía Nacional de Oslo 33
Fig. n.º 7.– José Redondo, Chiclane o, li o-
g a ía ealizada en el alle de Donon pa a
la His o ia del o eo.
5Es a iden i icación ya la man u e en Ma ínez-No illo (1988: 95-96).
Quizás so p enda al lec o sabe que odas es as encen-
didas a i maciones de amis ad en e el a is a y el o e o ca e-
cen de consis encia his ó ica y se pueden conside a abulacio-
nes. Igno amos de qué uen e puedan p ocede , pe o no hay
nada en las biog a ías más se ias del pin o a agonés ni en su
epis ola io que nos ha-
ga e e encia a algún
ipo de amis ad con el
o e o Ma incho.
Con espec o a
es e cuad o, La uen e
Fe a i nos dice:
«La iden i icación
del e a o como Ma incho
no iene, que sepamos, un-
damen o alguno en que apo-
ya se. Igno amos, es cie o,
si el lienzo ha podido ene
alguna ez le e o o indica-
ción que lo jus i icase y que
pudie a habe desapa ecido
en o ados o es au aciones
pos e io es; pe o, en cual-
quie caso, la iden i icación
se ía siemp e ecusable»
(C . La uen e en Cossío,
1999, 11: 747)).
Es a pin u a se ha llegado incluso a conside a como un
au o e a o de Goya es ido de o e o (Maye 1925: 192). La-
uen e echaza ambién es a posibilidad indicando que el e a-
ado aquí es «homb e más co pulen o que el pin o ... y nó ese
Ál a o Ma ínez-No illo
32
Fig. n.º 6.– F ancisco Reigón, El Chiclane o,
1850, agmen o, Mad id. Obsé ese cómo se
no an que sus ojos son cla os según ap eció
La uen e Fe a i (Mad id, Museo Tau ino de la
Plaza de To os de las Ven as).
es –ac ualmen e no localizado– y se le a ibuyó ambién un
e a o de Juan Jiménez el Mo enillo (1783-1854)6. Además
Sánchez de Nei a, e i iéndose a Alenza, dice que «la mayo
pa e de los cuad os que
pin ó de ies as de o os
se encuen an en Ingla e-
a, po que a él ue on
enca gados desde allí con
g an empeño y pagándo-
los a buen p ecio» (Sán-
chez de Nei a, 1988:
259). Incluso exis e un
agua ue e de Alenza,
i ulado Maja y picado ,
en el cual la igu a abo-
ce ada de es e úl imo p e-
sen a g andes simili udes
con el cuad o de la Gale-
ía Nacional de Oslo7
(Fig. n.º 8). Pa a inali-
za , sólo nos queda deci
que an o el pin o Alen-
za como el o e o Redon-
do, pe sonajes omán i-
cos ambos de ida bas an e acciden ada, mu ie on jó enes y
sin amilia di ec a, lo que, sin duda, pudo acili a que el
Un amoso e a o de o e o en la Gale ía Nacional de Oslo 35
Fig. n.º 8.– Leona do Alenza: Maja y picado ,
agua ue e, an es Colección Ma qués de Valde-
e azo (Apud: Los o os en el a e, n.º 16).
6Figu a con el núm. 71 en el ca álogo de la g an exposición El a e en la
au omaquia, Mad id 1918.
7Una p ueba de es a es ampa igu a con el núm. 16 en el ca álogo de la
exposición Los o os en el a e, G anada 1964. Figu aba en onces en la colección
del ma qués de Valde e azo.
es a iden i icación o os dos e a os o almen e segu os del
Chiclane o, cuyas conco dancias con el goyesco Ma incho
son bien e iden es. Se a a, po una pa e, de una pequeña pin-
u a del pin o jienense F ancisco Reigón conse ada en el
Museo Tau ino de Mad id, e a o al na u al de José Redondo
en 1850, al como eza una insc ipción al do so del lienzo
(Figs. n.º 5 y n.º 6); y, po o a, del e a o li og á ico de Mi an-
da, ealizado en el alle de Donon, que ilus a el capí ulo dedi-
cado a es e amoso dies o en la His o ia del To eo de Bedoya
–esc i o que e a amigo pe sonal del dies o–, publicada en
Mad id en 1850 (Fig. n.º 7).
La p ime a consecuencia de que la pin u a de Oslo
sea un e a o de Chiclane o es que hay que desca a o al-
men e la au o ía de Goya, quien alleció cuando el u u o
o e o enía diez años de edad, po lo cual hay que busca
un inspi ado pin o omán ico que además no es u ie a ya
i o en 1874, año en el que es e cuad o ue di undido en
es ampa como ob a de Goya. En mi lib o El pin o y la au-
omaquia me inclinaba po Leona do Alenza (1807-1845),
de quien Maye esc ibía:
«El pin o Alenza, p ema u amen e allecido, muy desigual en sus
p oducciones, c eó además de composiciones de géne o y g abados ins-
pi ados en las ob as de Goya, un cie o núme o de e a os que po su
ex ao dina ia calidad se ap oximan a los del maes o... La ci cuns ancia
de que un abajo que igu a en el P ado, conside ado como una ob a de
Alenza po c í icos an se ios como Viñaza, haya sido comp obado –an e
odo po el descub imien o de la i ma– como una c eación debida al p o-
pio Goya, nos e ela que la c í ica se encuen a an e un p oblema di ícil
y oda ía no esuel o» (Maye , A. L., op. ci .: 129).
De Alenza se sabe, po que así lo ecoge el Dicciona io
de Osso io y Be na d, que pin ó un e a o a F ancisco Mon-
Ál a o Ma ínez-No illo
34
es –ac ualmen e no localizado– y se le a ibuyó ambién un
e a o de Juan Jiménez el Mo enillo (1783-1854)6. Además
Sánchez de Nei a, e i iéndose a Alenza, dice que «la mayo
pa e de los cuad os que
pin ó de ies as de o os
se encuen an en Ingla e-
a, po que a él ue on
enca gados desde allí con
g an empeño y pagándo-
los a buen p ecio» (Sán-
chez de Nei a, 1988:
259). Incluso exis e un
agua ue e de Alenza,
i ulado Maja y picado ,
en el cual la igu a abo-
ce ada de es e úl imo p e-
sen a g andes simili udes
con el cuad o de la Gale-
ía Nacional de Oslo7
(Fig. n.º 8). Pa a inali-
za , sólo nos queda deci
que an o el pin o Alen-
za como el o e o Redon-
do, pe sonajes omán i-
cos ambos de ida bas an e acciden ada, mu ie on jó enes y
sin amilia di ec a, lo que, sin duda, pudo acili a que el
Un amoso e a o de o e o en la Gale ía Nacional de Oslo 35
Fig. n.º 8.– Leona do Alenza: Maja y picado ,
agua ue e, an es Colección Ma qués de Valde-
e azo (Apud: Los o os en el a e, n.º 16).
6Figu a con el núm. 71 en el ca álogo de la g an exposición El a e en la
au omaquia, Mad id 1918.
7Una p ueba de es a es ampa igu a con el núm. 16 en el ca álogo de la
exposición Los o os en el a e, G anada 1964. Figu aba en onces en la colección
del ma qués de Valde e azo.
es a iden i icación o os dos e a os o almen e segu os del
Chiclane o, cuyas conco dancias con el goyesco Ma incho
son bien e iden es. Se a a, po una pa e, de una pequeña pin-
u a del pin o jienense F ancisco Reigón conse ada en el
Museo Tau ino de Mad id, e a o al na u al de José Redondo
en 1850, al como eza una insc ipción al do so del lienzo
(Figs. n.º 5 y n.º 6); y, po o a, del e a o li og á ico de Mi an-
da, ealizado en el alle de Donon, que ilus a el capí ulo dedi-
cado a es e amoso dies o en la His o ia del To eo de Bedoya
–esc i o que e a amigo pe sonal del dies o–, publicada en
Mad id en 1850 (Fig. n.º 7).
La p ime a consecuencia de que la pin u a de Oslo
sea un e a o de Chiclane o es que hay que desca a o al-
men e la au o ía de Goya, quien alleció cuando el u u o
o e o enía diez años de edad, po lo cual hay que busca
un inspi ado pin o omán ico que además no es u ie a ya
i o en 1874, año en el que es e cuad o ue di undido en
es ampa como ob a de Goya. En mi lib o El pin o y la au-
omaquia me inclinaba po Leona do Alenza (1807-1845),
de quien Maye esc ibía:
«El pin o Alenza, p ema u amen e allecido, muy desigual en sus
p oducciones, c eó además de composiciones de géne o y g abados ins-
pi ados en las ob as de Goya, un cie o núme o de e a os que po su
ex ao dina ia calidad se ap oximan a los del maes o... La ci cuns ancia
de que un abajo que igu a en el P ado, conside ado como una ob a de
Alenza po c í icos an se ios como Viñaza, haya sido comp obado –an e
odo po el descub imien o de la i ma– como una c eación debida al p o-
pio Goya, nos e ela que la c í ica se encuen a an e un p oblema di ícil
y oda ía no esuel o» (Maye , A. L., op. ci .: 129).
De Alenza se sabe, po que así lo ecoge el Dicciona io
de Osso io y Be na d, que pin ó un e a o a F ancisco Mon-
Ál a o Ma ínez-No illo
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BIBLIOGRAFÍA
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de Exposición, Mad id, Blass y Cía.
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Sánchez de Nei a, J. (1988): El To eo, g an dicciona io
au omáquico, n. ed. Mad id.
Un amoso e a o de o e o en la Gale ía Nacional de Oslo 37
e a o de uno pin ado po el o o en un pe iodo ela i amen-
e b e e de iempo pudie a cae en el anonima o. Además,
con espec o a la iconog a ía del Chiclane o, exis e la di i-
cul ad de que en sus e a os inales, cuando la en e medad
mo al ya se había cebado en él, apa ece mucho más delgado
y demac ado, al como nos lo ep esen a Manuel Cas ellano
en su céleb e cuad o El pa io de caballos an es de la co ida,
de 1853, que se conse a en el Museo del P ado.
Ál a o Ma ínez-No illo
36
BIBLIOGRAFÍA
AA.VV. (1918): El a e en la Tau omaquia, Ca álogo
de Exposición, Mad id, Blass y Cía.
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Un amoso e a o de o e o en la Gale ía Nacional de Oslo 37
e a o de uno pin ado po el o o en un pe iodo ela i amen-
e b e e de iempo pudie a cae en el anonima o. Además,
con espec o a la iconog a ía del Chiclane o, exis e la di i-
cul ad de que en sus e a os inales, cuando la en e medad
mo al ya se había cebado en él, apa ece mucho más delgado
y demac ado, al como nos lo ep esen a Manuel Cas ellano
en su céleb e cuad o El pa io de caballos an es de la co ida,
de 1853, que se conse a en el Museo del P ado.
Ál a o Ma ínez-No illo
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