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Sentencias de Teognis, de Phocylides, de Pitágoras y de otros sabios de la Grecia

Teognis; Phocylides, ( fl. 544-541 a.C.); Pitágoras

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SENTENCIAS DE TEOGNIS , DE PHOCYLIDES, DE PITÁGORAS , y de otros sabios de la Grecia: TRADUCIDAS DEL FRANCES AL CASTELLANO POR D. Enrique Ataide y Portugal.Biblioteca PixeLegis. Universidad de Sevilla. TOMO QUINTO. CON LICENCIA. En Madrid, en la Oficina de AZNAR. AÑO MIDCCC.II. Se hallará en la Librería de Castillo, frente á las gradas de 5. Felipe. 7 E53 DE TEOGNIS. H ubo varios Escritoresilarnados Teognis : del mas antiguo y célebre es de quien publicarnos las sentencias morales. Ignórase su origen , el tiempo de su nacimiento y el de su muerte. Él mismo nos dice que era de Me-- gara ; y aunque habla diferentes pueblos de este nombre , se cree, que aquel que reconocía por patria suya , estaba situado cerca del Ático (1). El florecía en la (i) Platón dice que Teognis era de legara en. Sicilia ; pero el mismo Teognis testifica que echaba meA 3  nos [6] olimpiada 48 , cerca de 548 arios antes de nuestra era.. Fué contemporáneo de Salón , á quien fueron atribuidas varias veces sus máximas por Pherecydo , maestrode Pitágoras , y por Pisistráto , este amigo de las letras , que puso en orden las poésias esparcidas de Hornero (i). Algunos de sus versos hacen presumir que nació con comodidades. Su humor confiado y fagil destruyó su fortuna : una conducta Tas prudente le hizo con- -,...........4111111101111111111111111111~~~~~~1111. nos su patria , guando viajaba en Sicilia y en la Eubea. (i) Si se cree á Diógenes Laercio , no •fué Pisistráto sino Solón, quien juntó las coplas dispersas del padre de la Poésia Épica. C7] servar algunas reliquias de ella, y la filosofía le consoló del desprecio que la riqueza gusta de derramar sobre la indigencia vir-* tuosa. Su moral es sana , pero sin austeridad : no condena los placeres inocentes , y no se avergüenza de celebrarlos..; pero establece que no pueden gozarse sus atractivos sino en el reposo de una conciencia pura ,yen el seno de la virtud. El carácter de su moral es la sensibilidad : se escuchan sin pena sus lecciones, porque comienza por hacerse amar. Los antiguoscitaban sus máximas como oráculos de sabiduría. Los sabios tenían en su dempb la costumbre de hermosear tus preceptos con los atractivos de la poesía : conocían que A4 {83 la rima de los versos contribuía á grabar sus lecciones en la memoria de sus discípulos. Teognis siguió su exemplo , menos, sin duda , por conformarse con el uso , que por obedecer al genio que le gobernaba. No ha encerrado sus pensamientos en versos técnicos forjados con trabajo , y que por lo mismo se retienen aun con mas dificultad. Su invocacion está en el estilo de los himnos de Hornero , y las figuras atrevidas que animan á varias de sus máximas , prueban que nació Poéta. Aunque su obra empieza por una invocacion , no hay que esperar el leer un poéma didáctico fundado sobre un plan regular. Los pensamientos estan entregados á la casualidad ; yes' [ 9 de presumir que no fué él mismo quien los juntó , sino que despues de su muerte habrán hecho una recopilacion de ellos siguiendo: el órden con que se presentaban á la memoria. Se hallan repetidos varias ve-4, ces estos mismos pensamientos será , puede ser , porque nos han conservado el primer modo con que los explicó; aquel con el qual los corrigió despues , y aquel aun con que fueron alterados en la memoria de algunos de sus discípulos. Hay ideas que parecen obscuras ,porque se han perdido los versos que las completaban : hay máximas que parecen condenables , porque eran objeciones cuyas respuestas no se han conservado. Puede compararse lo que nos [ o queda de Teognis á una estatua antigua. expuesta durante un largo periódo de siglos á todos los ultrages del tiempo , los quales han gastado algunas de sus partes , y han destruido otras ; pero aíro se admiran -aquellas que han respetado. Contento con recopilar los fragmentos que me han parecido mas bien conservados , no he emprehendido el restaurar la estatua. Una gran parte de este volumen no debe agradar sino á un pequefio numero de lectores. Aquí es Phocylides quien prescribe el no robar , y no recelar; y allí Pitágoras , que ordena amar al padre 'y á la madre : en fin, estos son los preceptos de la moral mas usual presentados en toda su sencilléz. j Qué atractivos {III tendrán pues , iguales sentencias - para los lectores acostumbrédos á los delicados ,finos y brillantes pensamientos de la Rochefoucault y de la Bruyere! Pero es preciso trasplantarse á los tiempos antiguos de la Grecia , hácia la cuna de la moral y de la legislacion. Entonces serán respetados los sabios que , olvidandose de sí mismos , y Éo cuidando de agradar , no pensaban sino en instruir á los hombres norantes aun de susprimeras obligaciones. 8 3 ro disimula un justo aborrecirniew to , y procura que tu lengua imprudente no . provóque sus furores. Obligado á tratar con cierto arte á los que: aborrece tu corazon , noo les comuniques secreto alguno de importancia.. Demasiado. aprenderás á conocer sus atroces almas : demasiado sabrás tambien quan indignos -son . de toda Confianza. Ellos no quieren otra cosa sino la astucia , el ar-. did y la falacia ; y se imaginan dichosos „ si de un. solo golpe y atróz. delito ,: pueden consumar la desgracia total de la humanidad.. Teme sus consejos venenosos ; pero no te descuides en escuchar los avisos de los hombres de bien; corre' á buscarlos por medio de los peligros y las fatigas , hasta las extremidades de la tierra. '9] V I. Tampoco debe comunicarse indiferentemente el secreto propio á todos los amigos: hay muy pocos dignos de guardar tan precioso depósito. Si emprehendo cosas grandes , no las confiaré sino á muy pocos. La imprudencia de un momento podría ocasionarme un largo arrepentimiento. VII. Hay circunstancias desgraciadas y críticas , en las quales el árnigo virtuoso y fiel , es el mas precioso tesoro. Encontrarás pocos de aquellos amigos á toda prueba , que se atrevan á conocerte en la adversidad ; que sean una misma alma contigo , y quc B2 1 [ 20' partan con una firmeza igual, tus prosperidades y tus reveses de fortuna. VIII. Las penas del hombre -virtuoso , son las satisfacciones del mal, vado ; pero el Leon mismo no encuentra siempre presa , y la devorante perplexidad se coloca freqüentémente en el corazon del hombre injusto y poderoso. I X. Tú quieres que yo sea tu amigo ; pus amanse de corazon, y no de boca. Si tus sentimientos son poco sincéros , si tienes para mí la amistad en los labios, y la indiferencia, en el corazon, yo prefiero tu aborrecimiento. [ 2 No te detengas en perseguirme abiertamente : yo trataré á lo menos de repeler tus ataques : un corazón doble , es mas peligroso para amigo , que para enemigo. Este hombre habla de un modo , y piensa de otro : no cesa de alabarte en tu presencia, y en tu ausencia manifiesta poca estimacion de, tu persona él podrá ser un agradable convidado ; pero es muy mal amigo. ¿Qué ventajas te prometes de sus falsas caricias ? No será él , por cierto, el que, te consolará en tus aflicciones , el que te dará la mano en tus adversidades : él reuniría todos los bienes de fortuna , y jamás pensaría en hacerte partícipe de ellos. B3 [ 2 2 X I. Si haces bien á un malvado, no esperes recompensa alguna, porque esto es propiamente sembrar en las tormentosas olas del océano. Jamás se han visto doradas mieses sobre las aguas del mar , ni nacer el reconocimiento en el corazon de un malvado. XII. Hay gentes que siempre están exigiendo , y á las quales no puede contentarse jamás. Falteseles una sola vez á sus deseos, y ya se perdió todo el fruto de los beneficios pasados ; y la vacilante amistad que se les había inspirado , quedó apagada para siempre en sus corazones. •17 [ 2 3 '3 XIII. Pero el hombre honrado y sensible , se aprovecha con reconocimiento de los beneficios que se le hacen , y goza todavía largo tiempo despees , del placer de haberlos recibido. XIV. Jamás faltan amigos en la mesa ; pero pocos se encuentran en los momentos desgraciados de la vida. X V. Nada hay mas dificil de conocer , que el hombre falso. Con un poco de habilidad facilrnente se descubre la mezcla del oro; pero no se distingue tan faciemente el amigo pérfido que ele - B 4 E 2 4 ] va en la frente la buena intenclon , y el engaño en el coraX V I. No fundes tu gloria en las riquezas y el poder : estas ventajas no te pertenecerán , y serán siempre del resorte de la fortuna. Qué ciegos somos ! No tenemos sino opiniones vagas , y la ignorancia es nuestra herencia. Se me há concedido , por ventura , el poder preveer lo que resultará de mis deseos ? Yo temo hacer mal , y hago bien ; yo quiero hacer bien , y hago mal. El suceso engaña todos mis proyectos , y todas mis miras yo [ 25 me -hallo sin cesar detenido por las leyes de la invencible necesidad : solo en los dioses se encuentran siempre de acuerdo las obras con su inteligencia. XVIII. Tú engañas al amigo , al qual has seducido con el exterior de la hospitalidad : tú arrojas al desgraciado que implora tus socorros , y esto los dioses lo saben. XIX. Prefiere la pobreza en el seno de la justicia , á la abundancia que procura la iniquidad. X X. Todas las virtudes están com., [ 26 prehendidas en la justicia : si di eres justo , tít eres hombre de bien. XX X. La fortuna puede prodigar sus favores al mas malo de los hombres ; pero hay pocos mortales á quienes los dioses hayan concedido la virtud. XXI I. Guardate bien , si estás colérico , de echar en cara al indigente la pobreza que ultraja al alma. Los dioses hacen caer la balanza corno les agrada; y amenudo dexan desnudo á quien habian colmado de bienes. [ XXIII. El orgulloso se ensalza , se eleva , y quiere alucinar. ¿Pero sabe cómo conchiirá el día para él? ¿Sabe en qué estado le cogerá la noche? XXIV. La vejéz y la calentura abaten al hombre ; pero mas aíro la ,pobreza. Aquel á quien ésta abruma , ni puede hablar , ni obrar; sus manos y su len:gua están atados. XXV. Quién sabe poner término á su fortuna ? El que posee mas riquezas , quiere á lo menos doblarlas. ¿ e Quién podrá satisfacer jamás á tantas gentes , que to- 34 valor contra la desgracia y contra la prosperidad. XXXV I Teme el exponerte á perder tu amigo por una falta ligera; guardate de escuchar al calum niador que, le acusa. Solos los dioses están exentos de cometer faltas ; sin indulgencia no puede existir la amistad. XXXVIII. Tí2 abrazas á un desterrado: tú fundas tu esperanza en su reconocimiento ; guando á aquel le sea permitido volver á su patria , no encontrax ás en él el mismo hombre. XXXIX. No te apresures demasiado: C 3 marcha con tranquilidad por el camino mediano ; éste es el que conduce á la virtud. XL. ¡ Qué ! dice el desgraciado, V a está decretado por los crueles hados que jamás seré yo vengado de los inhumanos , cuya violencia me lo ha arrebatado todo. Despojado por ellos , y reducido á una vergonzosa desnudez , todavía me veré obligado para substraerme de sus golpes á atravesar los profundos ríos y los torrentes impetuosos ! El Cielo me rehusará el ¿spectáculo de sus lágrimas ! ¡Yo no me embriagaré con su sangre impura .. ¡Desdichado ! Tú blasfemas. Tá has gozado el bien  soporta el mal con valor. El Cielo te ha. C z [ 3 6 hecho conocer una y otra sltuacion : aprende á ser sumiso. Desde la prosperidad caíste en la clQsgracia : no desconfíes de los dioses : desde la desgracia , puede ser que ellos te eleven á la prosperidad. Pero sobre todo , escusa tus vanas quejas : tá hallarás insensibles á tu desdicha todos los corazones. XLI. I. Teme al enemigo que bus– . ca el modo de asegurarte con palabras dulces : si te pones en sus manos , no consultara otra cosa sino la venganza , y nada podrá desarmarlo. XLII. € Qué espíritu anima ,pues, á . mis conciudadanos ? .Yo les se'-e 91, [ 37 ré odioso , si practico el mal ; y no puedo serles agradable , si hago bien. XLIII. Tú eras mi amigo , y has cometido faltas : no es á mí á quien debe, acusarse : tú habías hallado un buen amigo , pero habias recibido una mala cabeza. X Liv. Tú no podrás dexar mejor herencia á tus hijos , que aquel pudór que acompaña siempre á la virtud. XLV. Sería de desear para ciertos hombres el no haber nacido , y que sus ojos no hubiesen visto la claridad del sol. Que sus días e3 C38) no hayan sido cortados , á lo me., nos desde sus primeros años ! ¡ Que no hayan sido entregados guando nacieron , al reposo de la muerte! L V Si los buenos preceptos dieran un buen entendimiento , veriamos formarse los jóvenes sobre los principios de sus padres, y el, sabio no tendría que avergonzarse de sus hijos indignos; pero es perder las lecciones , el querer mudar el corazon de los malos. XLVI I. Quién es el insensato que quiere hacerse cargo de mi entendimiento , y no piensa en observar el suyo ? 39 XLVIII. Faca es tener una vida co. mun sin hacer mucho bien , ni mucho mal ; pero sin luchar contra los obstáculos, no se adquiere la gloria. No creas , sin embargo, obtenerla sin exáminar tus fuerzas , y teme emprehender con un loco entusiasmo , lo que veas que eres incapáz de executan XLIX. Estudia las inclinaciones y los deseos de aquellos que tratas , y aprende á conformarte con ellos. Si tu amigo quiere dexarte , no le obligues á quedarse contigo: si quiere quedarse , no lo empeñes á irse : si duerme , no le interrumpas el sueño ; y si quiec 4 403 re velar , no le obligues á dormir. Nada hay mas insoportable, que la sujecion. L. Caro y desgraciado amigo, di vienes despues de haber surcado las mares , despojado de todo , á los brazos de un amigo que nada tiene. Yo te prodigaré, á lo menos en mi desgracia , lo mejor que los dioses me han dexado. Tú me amas , y yo no te diré, ven á sentarte conmigo , y te ocultaré lo poco que poseo ! Yo no iré á otra parte á buscar con que recibirte , pero lo que tengo es tuyo. Si te preguntan cómo vivo yo , responde que , me sostengo con trabajo ; pero que al fin , yo me sostengo : que soy demasiado pobre para socorrer [ 4 1 gran - número de desgraciados; pero que no desecho al amigo que se refugia á mi seno. L Dichoso el qué puede decir: e i 6h juventud mia ya pasada , óh vejez que te acercas , jamás me habeis visto, ni veréis hacer traycion á un amigo fiel jamás encontraréis vileza en mi corazon! Este corazon está satisfecho , y yo puedo entregarme sin turbacon y sin remordimiento, al placer de los festines , guando mis oídos son heridos del dulce son de la flauta , y guando mis dedos pulsan las harmoniosas cuerdas de la Lira. L I I. Observa esa cabeza caída, ese [ 42 cuello torcido , esas miradas °Hg. cuas , y reconocerás el alma baxa y falsa de un esclavo. L'Ir. Yo me lleno de orgullo lo= camente con mi juventud ! bien presto privado de la luz del sol, y semejante á una roca insensible, me hallaré cubierto de tierra para siempre, y hasta el mismo bien que habré hecho será. bien pronto olvidado. 14 I V. Se forma una falsa idea de la dicha que no se ha experimentado. Nada hay peor que la preocupacion , y nada preferible á la experiencia. 10! 5 X 4 3] L Buenos días : qué vienes á decirme ? Si es algo bueno , ¿por qué te detienes ? Bien facil es el anunciarlo. LVI. Facil es el hacer de un hombre de bien , uno malo ; pero quién podrá hacer de uno malo , un hombre virtuoso ? L VII. Aborrezco á la muger que encuentro en todas partes ; y aborrezco tambien al hombre insensato que abandona sus tierras , y quiere labrar las de su vecino. LVIII. No hay proyectos sin peli4 [ 5 °I tud , sino la prosperidad : vé ahí, óh Cielo ! á dónde conducen los infortunios. LXXIV• Tú te afliges , desgraciado Cirnus , y á todos nos ves llorar contigo. Pero no te engalle esto , el dolor de un amigo solo nos aflige un dia. ]L X X V. El sabio no debe perder jamás la calma del espíritu. No te dexes abatir de la desgracia, ni triunfes imprudentemente en la prosperidad. Sobre todo ,guara date de jurar que tendrán tus deseos el fin que te propones. Parece que los dioses se complacen en castigar al temerario que quiere preveer el fin de los su4 [5'3 cesos. Del mal nace el bien : el bien engendra el mal : este hombre no tenia nada , y se enriqueció de un golpe : aquel otro, nadaba en la abundancia , y se despierta en la miseria : el sabio comete faltas : la gloria se complace en coronar al insensato ; y freqüentemente , los honores se aglomeran sobre la cabeza del malvado. LXX V I. Si yo fuera rico , mi querido do Simónides , nuestros hombres importantes, con todo su orgullo, no sabrían intimidarme ; pero en vano he cultivado mi entendimiento ; el ignorante me impone y engaña , y la miseria me hace mudo. [521 Los ricos escasean de luces para saber hacer un buen uso de sus riquezas ; y los que ven y desean el bien , están oprimidos de la miseria : los unos y los otros experimentan una igual impotencia ; estos se hallan detenidos por la pobreza , y aquellos por su imbecilidad. Sometámonos. No es permitido á los mortales el combatir contra los dioses , ni pedirles cuenta de sus decretos. LXXVIII. Sé rico : ésta es la sola virtud la turba de los humanos no sabe conocer ni apreciar otras. C 3 LXXIX. Tú podrías ser tan justo como Radamanto mismo ; tan habil como Sisifo , hijo de Eolo; aquel Sisifo , que por su destreza llegó á salir de los infiernos: (él tuvo ,e1 arte de persuadir á Proserpina, lisongeándola , y de aplacar á esta diosa , la qual 'priva á los hombres de sentido , y les hace perder la memoria.. Antes de él ningún mortal , vivo aún , habla jamás considerado á los tristes humanos envueltos en la obscura nube dé la muerte, ni había descendido á la' fria estancia de las sombras , ni había; franqueado las negras puertas que los tienen encerrados , á pesar de sus esfuerzos infructuosos ; pero Sisifo , con su habilidad , volvió D 3 543 de aquellos lugares temibles y tenebrosos , y tornó á ver la luz del sol ) ; tan eloqüente como Nestór , semejante á los dioses, que habría sabido dar á la fábula los colores de la verdad : exceder en presteza al vuelo rápido de las harpías , y á la carrera velóz de los hijos de Bóreas; y sin embargo , te hallarías aún obligado á convenir , en que todas estas ventajas son bien débiles , y en que las riquezas tienen mucho mas poder. L X X X. Nadie lleva á los infiernos las riquezas superfluas. No se puede uno , dando la suma mas crecida , rescatar de la muerte, de la enfermedad , ni de la triste' vejéz que nos persigue._ 1 si dr L XXX I. Oh Júpiter ! Que la inju. ría. y el, oprobrio no persigan al malvado , y no sean su justa recompensa ! ¡Que el impío que des• precia á los dioses , que el hombre cruel que lleva la maldad en su corazon , y no sabe sino hacer mal ; reciba la pena debida á sus crímenes , y que la malicia del padre . no sea imputada á sus hijos ! Du'eño de los dioses, que los hijos del hombre injusto , si aman la equidad , si temen la cólera , si se prestan á hacer reynar la concordia entre sus ciudadanos , no sean perseguidos por las faltas de sus padres. Pero , ay! aquel que comete el crimen , evita la pena, y -otro experimenta la venganza. D4 [5 6 ¡ Oh Rey de los inmortales ! El hombre recto, que jamás se manchó con la impiedad y' el perjurio , experimenta una suerte que no ha merecido ; y noso ' tros adoramos todavía tu justicia! ¿Quién podrá reverenciar á los dioses, guando el malvado., cubierto de iniquidades , desafia la cólera de los humanos y la de los inmortales : guando desde el seno de las riquezas , insulta al hombre de bien : guando el justo se halla agobiado báxo , el peso de la miseria (I) ? Oh amigos mios (1) Este pedazo debe mirarse como un deséo explicado de un modo poético , como una viva impreca don contra el criminal triunfante sobre la tierra , y no como una blasfemia ; Theognis en muchas de sus ma- [ 57 enriqueozós , si es posible ; pero sin cometer injusticias : sed hábiles , pero sin haceros culpables. LXXXII. Júpiter ! Extiende desde lo alto de « los Cielos la mano sobre mi patria ; y dígnate de defenderla , y haz que los otros dioses la protejan ; pero que Apolo dirija mi voz , y acláre mis pensamientos. ¡Flauta melodiosa, dulces cuerdas de la L i ra , acompañad nuestros cantos ! Vamos á hacer ,libaciones en honor de los dioses , y aprovechémonos de los beneficios de Baco. Viva alegría, máximas , ha celebrado la justicia de los dioses , y ha recomendado la resignacion á sus decretos. [ 58 anima sola nuestros discursos y no temamos , ni los Medas , ni sus armas. Hay cosa mas sábia, que entretener al alma en las dulzuras dé una alegría inocente , desterrar las penas devoradoras , despreciar los caprichos , del destino , los males de la vejéz , y los horrores de la muerte ,? LXXXIII. Discípulo y mensagero de las Musas , tíi que sacas de su seno lecciones de sabiduría no las envidies al vulgar : qué importa que th seas instruido , si no lo eres sino para tí solo ) LXXXI V. Yo he viajado en la Sicilia: yo he corrido la Eubea , rica de presentes de Baco : yac . he visto '14 59 la soberbia Esparta , bailada por el Eurotas y no he encontrado por todas partes sino patrones que me han acariciado ; pero la alegría no podia entrar en mi corazon yo no tenia otra cosa en la memoria sino mi patria. LXXXV. Amigos , no me . hableis de otra cosa , que de la amable sabiduría , para que ella sola ocupe mi corazon. Entonces seré sensible al dulce son de la Lyra : entonces la ligera danza , los harmoniosos versos traerán a mi seno el placer ; y entonces , satisfecho de mí mismo., gustaré de la conversacion de las gentes honradas , y conoceré la felicidad sin ofender al extrangero , ni al conciuclaaano. [66] XC I V. Sabes lo que conviene hacer , mi querido Damoclés , arreglar tus gastos á tus haberes? Fuera disipacion , fuera ahorros sórdidos. De este modo trabajarás , y no serán los otros los que cogerán el fruto de tus sudores : así no mendigarás los socorros de hombres duros, que te reducirán á una esclavitud. Guarda para tu vejéz las riquezas son entonces bien necesarias : ahorra tambien alguna cosa para que se halle despues de tu muerte ; porque no se ,derramarán lágrimas ningunas en tu entierro , si no dexas con que pagarlas. X C V. Pocos hombres reunen el mé- e lo [ 67] rito y la belleza : ¿no es una débil ventaja , la de unirse estos dos presentes del Cielo ? XCVI. Recibiste un gran beneficio, y solo manifestaste ingratitud: vuelve á caer en igual necesidad, y acude al mismo bienhechor. XCVII. Yo he bebido en esta fuente : el agua me parecia dulce y limpia : se enturbió : yo iré á sacarla de otro manantial. Antes de alabar á un hombre , tómate tiempo para conocerle ; estudia sus inclinaciones, su carácter y sus costumbres. Hay gentes que no son otra coE 2 [ sa que máscaras ; hábiles en acul, tar su natural perverso , tienen un alma , y un semblante que saben acomodarlos á las circunstancias y ocasiones que les ocurren. X C I X. Jóven , y brillante todavía con todas las flores de la bella edad , aprovéchate de tus ventajas , y entrega tu alma á la virtud. Los dioses no te permitirán andar dos veces el camino de la juventud. Los humanos no pueden substraerse de la muerte: la vejéz llega con sus pesadas manos ; se apodera de sus cabezas , y les echa en cara el tiempo que han desperdiciado. c. Dichoso , y muy dichoso, [ 69 aquel que sin haber conocido las penalidades de la vida , desciende al negro asilo de los muertos! ¡ Dichoso el que no ha tenido tiempo de aprender á temer los lazos del aborrecimiento ; que no ha vivido bastante para estudiar el alma dudosa de susamigos, y para sondar los profundos repliegues de siis corazones! C I. los ricos ocultan el vicio ; y la pobreza , la virtud. C I I. ¡ Qué insensatos somos en llorar por los muertos ! Derramemos mas bien lágrimas por la flor de la juventud que se marchita. E3 [ CI II. • Oh alma mia, alma insensata, entregate á la alegría ! Bien presa to otros mortales van á succederme , y yo seré sepultado báxo de tierra. Si mi enemigo es hombre de bien , yo me guardaré de hablar mal de él ; y no alabaré jamás al malo , que me ama. c Oh Pluto , el mas hermoso, el mas deseado de los dioses, contig 9 puedo practicar el mal , y seré siempre hombre honrado. C V I. En la alegría de los festines [711) olvido la pobreza , que me abate el corazon : yo desprecio al malo , cuya lengua ponzoñosa me persigue ; pero yo gimo todavía por mi juventud , por aquella amable juventud que ya no existe ; y vierto lagrimas por la triste vejéz , que me amenaza. C V 1 Hombre rico. , t6. me has echado en cara mi miseria : los dioses , tal vez , me enviarán las riquezas. CVII I. La esperanza es la sola divinidad favorable que ha quedado entre los humanos. Las otras nos han abandonado , y trepado al Olimpo. La buena fé , la mayor de las inmortales, nos ha deE 4 [72] xado : la templanza se ha retirado con ella : las gracias han huido lejos de la tierra. Ya no hay juramento sagrado , ni mortal que reverencie á los dioses : ya no hay devocion , ni derechos, ni justicia ; pero el hombre , en tanto que respira y vé la luz del sol , goza los beneficios de la esperanza. Que invoque á los dioses , que queme en honor suyo los brillantes guanos de las víctimas ; pero que la esperanza reciba los primeros y „últimos sacrificios. C I X. Yo no amo , no deséo las riquezas. • Pudiera yo , vivien4 con poco , no experimentar jamas los males , que acompañan á la miseria ! C es] C X. Indiferente cosa es , despues de la muerte , el estar tendido sobre tapices ó sobre zarzas ; sobre la roca , ó sobre plumas. Yo no deséo bienes que no puedo disfrutar. Ah ! qué me importa, despues de mi muerte, el estar cokcado en la tumba de los Reyes? C X Las obras del justo son santas, y sagradas sus palabras : el viento lleva las del malo. C XII. Dificil es el engañar al que nos quiere mal ; pero es bien faca alucinar el alma confiada de un amigo. C74) 1411111111111111111~111111111111~11111111 ~~1~11111111111~ffillew SENTENCIAS DE PROCYLIDES. Phocylides pareció algo mas tarde que Teognis , y le copió algunas veces : compuso poémas heroycos , elegías y sentencias morales ; pero no nos quedan sino alguna de estas últimas. Las escribió en verso , corno Teognis ; pecó no ha revestido como él sus pensamientos de los adornos de la poesía (1) ; y tam- (I) A lo menos no ha tomado de la poesía sino las dos comparaciones de la hormiga y de la abeja. C 75] poco se ha empeñado en hacerlas picantes por un modo ingenioso. Es un legislador que prescribe al hombre sus deberes , haciendo hablar á la austéra razon, y desdeñando el hermosearla. Para persuadir , se necesita de arte: éste es inútil guando se dicta, y Phocylides dicta siempre. Este no ofrece avisos ni lecciones, sino preceptos. Algunos sabios han mirado lo que nos queda de sus obras, como supuesto , porque en ello se encuentran algunos de sus versos , entre los que han atribuído falsamente á las Sibilas ; pero los piadosos falsarios , que por un zelo imprudente compusieron los versos Sibilinos , pueden haber intercalado en ellos algunos versos de Phocylides , para derra- [ 82 I V I I. Ten horror al falso testimonio ; y sea tu, lengua el órgano de la equidad. VIII, Respeta la virginidad , y conserva siempre la buena fé. IX., Ten escrupulosamente la balanza en el fiel ; no la dexes caer á ningun lado. x. Teme en todas las cosas los extremos. En todo lo que se quiera , resulta la hermosura de lo justo de las proporciones. [ 8 3 X I. Si prestas un juramento falso , tu misma ignorancia no te servirá de disculpa. Sea el perjurio el que se quiera , la ira de Dios, lo persigue. XII. No quites al Labrador las simientes todo robador es el objeto de la exécracion pública. XIII. No retengas al trabajador su recompensa guardate de oprimir al pobre. XIV. Haz que tu lengua sea conducida por tu juicio ; y sepulta tu secreto en tu seno. F [ 84 X V. No contento con ser justo, •  .  • no permitas la injusticia. X V I. Socorre prontamente al ne_cesitado : no le digas que vuelva mañana ; y acuérdate , que es menester dar al indigente a manos llenas. XV I I. Sirve de guía al ciego , y abre tu casa al desterrado. XV I I I. Toda navegacion es incierta; ten piedad del desgraciado , que naufragó. 1 E s s I X I X. Alarga la mano al que cae: salva al desgraciado que no puede hallar apoyo. El dolor es comun á todos los hombres ; la vida es una ,rueda , y la felicidad no tiene estabilidad. x Si poses riquezas , parcelas con el desgraciado , para que la indigencia reciba su parte de lo que Dios te ha dado. x Oxalá que todos los hombres tuvieran el mismo modo de pensar , 41a misma fortuna , y la misma vida ! F 3 [ 86 XXII. Griete la espada para defenderte , y no para herir ; y pluguiese al Cielo que jamás tuvieras necesidad de armarte , aun para una justa causa! porque di. no puedes dar la muerte al enemigo , sin que tus manos queden manchadas. XXIII. No atravieses por el campo de tu vecino , y respeta su heredad. La moderacion es bella en todo , y la transgresion condenable. XXIV. Respeta en el campo el fruto, que aun no está maduro. C87 7 X X VDispensa á los extrangeros los mismos miramientos que á tus conciudadanos. Todos nos sometemos igualmente al infortunio , y la tierra misma no ofrece al hombre un apoyo seguro. X X V I. La avaricia es la madre de todos los crímenes. El oro conduce y extravía los hombres. "e i Metal funesto ! qué guia tan iiv-= fiel eres ! Tú solo icausas nuestra; pérdida ; y por tí s9lotodo está trastornado. Pluguiese á los doses que no te hubieras 'hecho para nosotros un mal necesario ! Á: tí es á quien debemos los combates , las rapiñas , las carnicerias:.. por tí los padres no encuentran F4 [ 88 en el corazon de sus hijos sino el aborrecimiento ; y por ti , los hermanos se vuelven enemigos de sus hermanos! XXVII. No tengas un parecer en tu corazon , y otro en tus labios. No te parezcas al Camaleon (I), que muda de color , corno de lugar. XXVIII. El hombre i voluntariamente:. injusto , es atróz. No me atrevo á decir otro tanto del que obe- (i) En ,el original dice : No parezcas al Pólipo &c. porque los' antiguos creían que el Pólipo de. mar , guando sé veía amenazado de algun peligro , 'tomaba el color de la roca, á, la qual estaba -asido. M • s C89] dece á la necesidad ; pero sonda bien el corazon del mortal que ves obrar. XXIX. No te llenes de orgullo por. tus riquezas , por tu fuerza , ni por tu sabiduría. Dios solo es sabio , es rico y poderoso. XX X. Compadece á los desgracia-- Os : no te dexes deslumbrar del brillo de las grandezas. El exceso del mismo bien , es funesto á los mortales.; sumergidos en las delicias , buscan nuevos deley tes. démasiada riqueza conduce al orgullo ,, y produce la insolencia: el calor de la sangre degenera en manía : la cólera es un momento [ sto I pasagero ; pero exáltada , se convierte en furor. XXXI. Procura que los males pasados no inquieten tu alma es imposible que dexe de ser hecho lo que ya se hizo. XXXII. Sabe mandar á tu mano , y poner un freno á tu cólera. Amenudo , aquel que hiere viene á parar en asesino , aun a pesar suyo. XXXIII. La emulacion de los hom•: bres honrados, es laudable ; la del los malos , es funesta, C9 = ] X XX I V. La audacia es muy perniciosa en los malos ; y de un gran socorro á los que quieren hacer bien. XXXV. El amor de la virtud es honesto : el amor carnal conduce á la vergüenza. FI hombre de un carácter amable y dulce , es la felicidad de sus conciudadanos. XXXVII. No envidies la dicha de tus iguales : ellos tiehen defectos; sé con ellos indulgente. La felicidad de los dioses logra el que no C 9 g ] L I V. No ahorres tus vanas riquezas ; acuérdate de que eres mortal. Gozarémos nosotros de nuestras riquezas en los infiernos ? Llevarémos allá nuestros tesoros ? V« Todos los muertos son iguales , y Dios manda á las almas. Todos serán recibidos en las estancias eternas :, todos tendrán una patria comun ; y los mismos lugares esperan á los pobres y á los Reyes. L V I. Mortales nosotros tenemos corto tiempo de vida ; algunos instantes se nos han concedido. [ 99 I Pero el alma no conocerá la vejéz , y gozará de una eterna vida. No te dexes \agobiar de la desgracia , ni transportar de los sucesos felices. Es menester desconfiar freqüentemente en la vida, de lo que parece mas seguro. LV III& La razon es un arma mas penetrante que el acero. L IX. Aprende á conformarte con las circunstancias , y no soples contra el viento. Un instante lleva el dolor , y otro el consuelo. G Eloo] 14 X. Dios ha distribuido armas á todo lo que existe. El páxaro ha recibido la ligereza : el leon la fuerza : el toro se defiende con las astas , y la abeja con su aguijón : la razon es la defensa del hombre. L X I. La sabiduría es inspirada por Dios mismo ; ,nada es superior á la razon que ella conduce. El hombre que solo tiene fuerza, no puede medirse con el sabio. La sabiduría es la que arregla los trabajos del Labrador , la que rige los pueblos , y la que doma los mares. Nó te piques de querer una ambiciosa y ruidosa eloqüencia: no busques el brillar en tus discursos , sino el hacerlos útiles. ,XIII. Es hacerse culpable el ocultar á un desalmado , y procur a r que el crimen quéde impune. Sacrificar el malo al aborrecimiento , es obligacion nuestra: vivir con los criminales , es exponerse á morir con ellos. L X I V. No recibas en depósito el botín del salteador. Aquel que roba , y aquel que encubre , son culpables de un mismo delito. G3 LXV. Usa sobriamente de lo que posées , y no te condenes tú mismo á la indigencia por tus locas profusiones. No juntes en mayor número que el que puedas mantener, aquellos animales que ayudan al hombre á sacar de la tierra su subsistencia. LXVII. Distribuye á cada uno la porcion que se le debe ; nada es preferible á la equidad. LXVIII. Vuelve á entrar en su camino al viajante que se extravía; E 1033 y arranca al furor de las olas, al desgraciado, á quien ellas quieren tragarse. LXIX. Levanta hasta el caballo de tu mortal enemigo caído en el camino. Es un placer el adquirir un amigo sincéro , en la persona de su enemigo. L X X. No confecciones venenos , ni consultes libros de mágia. LXX I. Corta el mal en su raiz ; cura la llaga antes que llégue á emponzoñarse. LX XI I. No comas el animal degoG 4 [ Io4] liado por otros animales ; abandona á los perros esos restos impuros. Es propio de bestias feroces el devorarse unas á otras. LXXIII. Respeta la pureza de las jóvenes vírgenes , no las tornes siquiera la mano con violencia. LXXIV. Luego que la guerra sé enciende , huye de las querellas y las disensiones. No te alimentes con las sobras de una mesa agena. Debete á tí mismo tu mantenimiento , y no lo compres al precio de la ignominia. zxxv No derrames tus beneficios sobre los malos , porque es sembrar en las olas del mar. LXXVII. Trabaja : tú debes pagar tu vida con_ tus trabajos. El perezoso roba á la sociedad. LXXVIII. No has aprendido oficio ? pues anda á arar la tierra. Busca , que no . te faltará ocupacion. Quieres entregarte á la nave- ' gacion ? las mares te están abiertas. Quieres hallar ocupaciones campestres ? bastante vastos son los campos. [ Io61 LXXIX. Sin el trabajo , nada es facil al hombre , ni tampoco á los inmortales : el trabajo ayuda á ser virtuoso. L X X X. Luego que los frutos de los campos, despojados por la hoz segadora , acaban de recompensar al Labrador , las hormigas dexan sus estancias subterráneas y vuelven á parecer , arrojadas de sus retiros por la necesidad ; ellas cogen los granos de cebada ó trigo , abandonados en los barbechos ; y la hormiga , que arrastra su carga con trabajo , es seguida de otra hormiga cargada de otro peso igual. Ese pueblo , endeble y laborioso á un mismo los os e. e. le is [ Io7 tiempo no se dexa vencer de la fatiga , y junta para el invierno los beneficios del verano. LXXXI. Hija del ayre , la diligente abeja no se entrega á trabajos menos continuos. Ella elige para obrador la abertura de una roca, ó el hueco de una vieja encina. Allí depone el precioso jugo que ha recogido de mil flores : forma palacios , sin número , de cera , y destila la miel mas deliciosa. -r LXXXII. No guardes el celibato si no quieres morir abandonado. Vuelve á la naturaleza lo que la debes : tú fuiste engendrado : tú debes procrear á tu vez. [ 114 po será puro. Tales son las leyes de la justicia : conforma á ellas tu conducta , y la felicidad te acompañará hasta la última vejéz. SENTENCIAS DE LOS SABIOS DE LA GRECIA. De los Sabios de la Grecia: E n todos tiempos se ha abusado de las palabras. La fuerza y el espíritu que ella inspira, constituyeron entre los Romanos lo que llamaron virtud. Un Cantor hábil obtiene en la Italia moderna el título de virtuoso. Podría creerse que los Griegos fueron mas sensatos : estos llamaban sabio al mortal ilustrado, ki 2 I 16 que descollaba sobre el hombre vulgar por conocimientos entonces poco comunes en el arte de gobernar á sus semejantes; pero no se sabe qué pensar guando se les ve condecorar con tan bello titulo á un tirano cruel. El verdadero sabio , poco conocido , poco curioso de hacerse conocer , .goza de "su"- , y no afecta el manifestar las lágrimas que viete sobre los :vicios y desgracias-- :de la humáliad : hace bien callando : me- -rece el aprecio de sus amigos: no se forma un .partido ; y vive y muere en la obscuridad. Si tiene grandes talentos , si .quiere hacerlos útiles , lleva freqü:;ntementé al, sepulcro el dolor de haber perdido el fruto de su zelo • y sus iñgratos contem- [ r i7 poráneos no pagan sus trabajos sino con el aborrecimiento ; pero tendrá altares en el corazon de sus descendientes. No están de acuerdo sobre el número de Sabios de la Grecia. Algunos no han admitido sino quatro , y otros han remontado su número á diez y siete; y han comprehendido freciiiente-, mente entre ellos á Anacarsis, que no era Griego , y á aquel famoso dormilón , que experimen.! tit5 en una caverna un sueño de cincuenta y siete años. Queríán hacernos entender , que era necesario ir á buscar la sabiduría al país de las fábulas ? Nosotros seguirémos la opinion  , que no admite sino siete. H 3 T A L .á S. Talés , de origen Fenicio, obtuvo el primero este título, y parece haberlo merecido. Nacido en Mileto , y encargado de la administracion de su patria, no dabg al estúdio de la naturaleza sino los momentos que podía robar á los negocios. La Grecia era todavía ignorante : los jóvenes Griegos iban á Egipto á buscar los conocimientos extrangeros á su patria. Talés aprendió allí la geometría, y las ciencias que llevó á sus conciudadanos. El miraba la Inteligencia , ó Dios , como el autor y el alma del mundo ; y el [ "9 I agua , como el principio material de las cosas. Esta doctrina del principio húmedo , era sin duda tomada de los 4gipcios , que debían á la retira4, reciente aún , de la mar, una porcion considerable de su país : que encontraban conchas en el seno de las montañas , y en la substancia misma de sus metales : que no sacaban de sus pozos y sus fuentes sino un agua turbia' y salada ; y que recibían su subsistencia de las inundaciones del Nilo. De este modo fué como trazo del Egipto el Consul Maillet el mismo sistéma. Talés nació 6 4 0 años antes de nuestra' era , y vivió 80. H r 120 ~IP S OLÓN. Nos dicen los antiguos que Solón descendía de Codro , último Rey de Atenas. La nobleza Ateniense no despreciaba el comercio , y se entregó á él. Sus costumbres no eran austéras. Un hombre que en nuestros días imitára su vida floxa y delicada, que hiciera versos tan licenciosos , y que manifestára él mismo gusto en sus amores , no conseguiría generalmente la opinion de sabio. .No se dedi0 á la física., quó no consistía entonces sino en vanas especulaciones , y descuidaba la observacion y la experiencia. E 1 2 I] La parte de la moral , que des_ pues llamaron política , fué el solo objeto de sus estudios. Los Atenienses geniian báxo las leyes de Dracón , que castigaban indiferentemente con pena de muerte todas las faltas ; mas bien , vivian en la anarquía, porque las leyes atroces no encuentran executores. Solón fué elegido para dar nuevas leyes á su pátria. Este no trataba de adular á aquellos que le habían procurado tan augusto empléo , ni de agradar á los hombres poderosos. Sin embargo , su legislacion no pudo escapar de la crítica , y aun él mismo no estaba satisfecho de ella. "Yo no he dado á 31 los Atenienses , decía , las mejores leyes ; pero les he dado [ 122 mejores que eran capaces », de recibir." Todo el mundo sabe las palabras de Anacarsis : "¿En qué Pf te ocupas , caro Solón ? ¿No sa- ,, bes que las leyes son telas de >5 araña ? Los débiles quedan pre- », sos en ellas , y los fuertes las ›, rompen." Le tachan el haber favorecido demasiadamente al pueblo; es que él le amaba , y vela con dolor guantes medios tienen los poderosos para oprimir al pobre, y quan pocos éste para defenderse. Es cierto que dió un gran poder al pueblo ,, haciéndole juez en última instancia de todos los procesos ; y mas todavía , haciendo sus leyes tall obscuras , que era necesario ocurrir con fu-- [ 123 qiiencia al pueblo para interpretarlas. Di6 estas leyes 594 años antes de la era vulgar , y murió de edad de 80. Se había lisonjeado de asegurar para siempre la libertad de sus conciudadanos ; y tuvo el dolor de ver á Pisístrato , su amigo y su pariente , usurpar la tiranía. CHILÓN. •••••~~11111111111111111.111 Chilón , de Lacedemonia , fué revestido de la dignidad de Efóro 5 S 6 años antes de nuestra era. Sus juicios fueron dictados siempre por la justicia , y se echó en cara toda su vida el haberla hecho eludir una vez. [ 130] era amigo de otros seis Sabios, vivió 8o años , y murió 58s antes de nuestra era vulgar. [ I 3 1.] SENTENCIAS DE LOS SABIOS DE LA GRECIA. T A L S. Quál es el estado mas feliz ? Aquel en donde el Soberano puede , sin peligro, reposar mas largo tiempo. I I. La esperanza es el solo bien comun á todos los hombres : lob 2 [ 132] que nada tienen , la poseen todavía. ¡Dichosa familia la que no goza de grandes riquezas , y no sufre la pobreza! I V. Nada hay mas funesto , que la malignidad : ella hiere hasta el mismo hombre de bien á quien toca. No hagas tú lo que te desagrada en los otros. V I. No insultes los males del desgraciado , porque la venganza del Cielo está pronta en su tavor. [133] VIL Ama á tus parientes 9 y si te ocasionan algunas ligeras incomodidades , aprende á soportarlas. VIII. Nada hay tan antiguo como Dios , porque no ha sido criado: nada mas hermoso que el mundo ,yes obra de Dios: nada mas activo que el pensamiento ; éste recorre todo el universo : nada -mas fuerte que la necesidad , porque todo se somete á ella ; y nada mas sabio que el tiempo, supuesto que á él se le 'deben todos los descubrimientos. XL Conoce la ocasion , y no publiques antes de ella lo que quie3 [ 134 I res hacer ; porque de otro modo, faltará tu proyecto , y darás que reír á tus envidiosos. x. Tales , observando los astros, cayó en un hoyo. " No ha loy, grado mas que lo que cia: " dixo una. muger de Tracia, que le servia: "Él quiere leer Y, en los Cielos , y ni aun sabe ›, lo que está á sus pies." .1111••••• n •• nn •••••1111• n •  SoLó X I. Los cortesanos se parecen á las fichas de que los jugadores se valen para contar • ellas cam- [ 3 5 bian su valor segun el interés del que las emplea. XII. Muchos & malos se enriquecen, y muchos hombres virtuosos gimen en la miseria. Querría yo dar mi virtud por los tesoros del malo? No , sin duda : yo puedo conservar mi corazon en toda su pureza ; y las riquezas cambian cada dia de ducho. XIII. No des á tus amigos los consejos mas agradables, sino los mas ventajosos. XIV. Solón había perdido su hijo, y le lloraba. Le representaron que no podía hacerle bien algu4 [ 36 no con sus lágrimas. « Por et >3 mismo las vierto" fué su respuesta. X V. Sabio Ateniense , le decía Creso , mi fortuna te parece sin duda bien poca cosa , guando no te dignas ni aun de compararme á los simples ciudadanos. Creso, le dixo el sabio , para qué me examinas acerca de las prosperidades humanas , á mi , que sé quan envidiosa y\ mudable es la fortuna ? En una larga série de años , se ven bastantes cosas que no querrían - verse , y se sufren muchos males que no se habrían querido soportar. Yo veo muy bien , que posées grandes riquezas , que reynas sobre numerosos pueblos ; pero puedo yo [ 137 llamarte dichoso , guando ignoro qual será el fin de tu carrera? Si la fortuna no concede al rico el acabar felizmente su vida , no es mas afortunado con todas sus riquezas , que el pobre que cada dia gana su sustento para vivir. ¡ Quantos mortales opulentos no vemos , que al mismo tiempo son muy desgraciados ! Pero tambien se hallan hombres que viven contentos en la mediocridad. Al hombre le es imposible el reunir en sí mismo todo lo que le constituye feliz. Un solo país no junta todas las producciones; tiene algunas , le faltan otras , y el mejor de todos , es aquel que junta las mas. Así , un solo hombre no posée todas las ventajas: él goza de algunas , y le faltan otras ; pero aquel que mas cons- [ 138 ] tantemente tiene el mayor número, y termina felizmente su vida, ese es el hombre á quien yo llamo dichoso. ¡A quantos mortales no han colmado los dioses de todos los favores de la fortuna , para hacerles caer despees en las mayores calamidades ! X V I. La casa mas dichosa es aquella que no debe sus riquezas á la injusticia ; que no las conserva de mala fé , y á la que sus gastos no ocasionan arrepentimiento. X V II. Pocos delitos se cometerían si los testigos de la injusticia no estuvieran menos indignados que C 1 39 3 los desgraciados que son sus víctimas. XVIII. Mientras vivas , procura instruirte : no pienses que la vejéz trayga consigo la razon. XIX. La sociedad está bien ordenada, guando los ciudadanos obedecen á lbs Magistrados , y los Magistrados á las leyes. X X. Teme el deleyte ; él es quien engendra el dolor. X X I. No te apresures para hacerte amigos nuevos , ni para dexar los que ya tienes. 146 vejéz , lo mismo que habrás hecho con tu padre. X L I V. Oculta tu felicidad ; pero huyendo de la envidia , no excites la compasion. XLV. Quando mandes á los otros, sabe gobernarte á tí mismo. 13 IAS• XLVI. El mas infeliz de los hombres , es aquel que no sabe soportar la desgracia. [ 1471 XLVII. Monarca , tú quieres cubrirte de gloria : sé ,el primero á someterte á las eyes de tu. Imperio. XLVIII. El hombre malo , supone á todos los g emas tan pérfidos como él : los buenos son faciles de engañar. XLIX. Aquellas gentes que aplican toda su inteligencia á cosas inútiles , se parecen bastante al páxaro nocturno , que ve claro en las tinieblas , y queda ciego con la claridad del. sol. Su entendimiento está lleno de sagacidad guando lo aplican á sábias K 2 [148 gatelas , y nada ve guando es herido de la verdadera luz. Solo la buena conciencia es superior al temor. Id I. Desear lo imposible , ser insensible á la pena de los otros, ve aquí dos grandes enfermedades del alma. •  Si te - constituyes árbitro entre dos amigos', te harás un amigo del que favorezcas. Si osas erigirte juez entre dos de tus amigos , está seguro en que vas á perder el uno. 493 L I I I. Escucha mucho y no hable sino á proposito. • L I V. s lloraba al condenar 4 , un.. hambre. Dixole uno : "Si lloras; yl por el culpado ¿por qué le: Y1 condenas? " Es men2ster., pondió, seguir la maturaleza, que nos inspira la compasion, y obedecer á la ley. CLEÓBULO. L V.- Oxalá que yo viviera en un estado donde los ciudadanos teK 3 [1;"I so mieran menos las leyes que la vergüenza. LVI. *s. Sé rico sin orgullo , pobré sin abatimiento mira con horror la injusticia , m óbserva la devo- - contribuye -á la - felicidad de tus conciudadanós , reprime tu lengua , no hagas nada con. violencia , instruye á tus hijos,• apaga las querellas , y mira como á enemigos tuyos á los del Estado , y éste es el carácter de la virtud. LVII. • Escoge mugen, entre tus iguales. Si la eliges de una clase elevada , no tendrás aliados , sino tiranos. . o` • No te pongas jamás de parte de un chancero , porque vendrás á parar en hacerte un enemigo de su víctima. LIX. Muchas palabras , aun mas ignorancia ; esto es lo que encu.entro en la mayor parte de los hombres. LX. Derrama tus beneficios sobre tus amigos,. para que te amen mas tiernamente, todavía : derramalos tambien sobre tus enemigos , para que al fin vengan á ser tus amigos. K4 • (15 2 3 P ERIANDRO. ~~ •~.1111111111111~~ la X I. El deleyté no dura mas que un instante : la virtud es inmortal. LXIT• Aunque brillante con todo el explendor de la fortima , y agobiado con los mas horribles 'ia¿veses , haz que tus amigos tehas.: Hen siempre el mismo. Si de tí han exigido por 4fuerm za promesas dafiosas ; anda , que nada has prometido. L X I V. Quando hables de tu enemi. go , piensa que algun dia tal vez serás su amigo. I, X V. No te contentes con reprehender á los que' han cometido faltas ; procura contener á. los que van á cometerlas. .LXVI. Quieres reynar con seguridad ? no te hagas rodear de satélites armados de aceros : no tengas otra guardia sino el amor de de tus vasallos. í'? LOS VERSOS DORADOS ATRIBUIDOS PITÁGORA S. DE PITÁGORASe - Solo Talés , entre los Sabios de  tl la Grecia , instruido por los Sacerdotes del Egipto , habia culY tivado la astronomía, la física y  1( la geometría. Nadie , despues de  ri él , se dexó ver con mas brillo que Pitágoras de Samos , hjjo de Mnesarco y de Parténis. El to-  t mó lecciones de Ferecido , dis- } cípulo de Pitáco ; pero su genio  / r 1 5 5 ardienté , y su codiciosa curiosidad , no le permitían el permanecer en esta escuela. Viajó por todos los países, en los quales creyó hallar en que instruirse ; visitó á los Sacerdotes de la Caldéa ; y han pretendido tambien que había penetrado hasta la India , "en donde recibió in . strucciones de los Gimnosofis-• ias. Á lo menos , és cierto , que permaneció largo tiempo en Egipto. La Grecia se había elevado` ya sobre todas las 'naciones , por los encantos de una lengua tan rica como harmoniosa , y por los cantos de Hornero y de Hesiodo ; pero allí se conocían poca todavía las ciencias especulativas; y los jóvenes no hallaban otro medio de instruirse , que el vía-