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La pintura al óleo: fuentes para el estudio de sus orígenes y evolución

Cárceles Pascual, Juan Francisco

Abstract

Uno de los aspectos que primero destacan cuando se estudia la obra de arte pictórica -el cuadro- considerada como fenómeno material, es que, al contrario de lo que su aparente homogeneidad parece indicar, se caracteriza por la heterogeneidad de sus componentes. Está constituida por muy diversos elementos, los cuales, debidamente interrelacionados, dan lugar a esa unidad coherente y armónica que denominamos cuadro. Pero, precisamente a causa de esa diversidad de materiales y elementos que lo configuran, resulta de gran importancia para el artista un exacto conocimiento de las propiedades y comportamiento de dichos materiales, si se quiere que el cuadro ofrezca unas ciertas garantías de perdurabilidad. Este conocimiento es uno de los fines que deben perseguirse con el estudio de asignaturas como Procedimientos y Técnicas Pictóricas.

Full text

La pin u a al óleo: uen es pa a el es udio de sus o ígenes y e olución Juan F. Cá celes Pascual In oducción A) La ob a de a e pic ó ica conside ada como enómeno ma e ial. Uno de los aspec os que p ime o des acan cuando se es udia la ob a de a e pic ó ica -el cuad o- conside ada como enómeno ma e ial, es que, al con a io de lo que su apa en e homogeneidad pa ece indica , se ca ac e iza po la he e ogeneidad de sus componen es. Es á cons i uida po muy di e sos elemen os, los cuales, debidamen e in e elacionados, dan luga a esa unidad cohe en e y a mónica que denominamos cuad o. Pe o, p ecisamen e a causa de esa di e sidad de ma e iales y elemen os que lo con igu an, esul a de g an impo ancia pa a el a is a un exac o conocimien o de las p opiedades y compo amien o de dichos ma e iales, si se quie e que el cuad o o ezca unas cie as ga an ías de pe du abilidad. Es e conocimien o es uno de los ines que deben pe segui se con el es udio de asigna u as como P ocedimien os y Técnicas Pic ó icas. B) Es a ig a ía de un cuad o: Elemen os que con igu an la ob a pic ó ica. La an es ci ada he e ogeneidad es uc u al de la ob a pic ó ica es algo que esul a ácil de comp oba . Bas a pa a ello la simple obse ación de una mues a es a ig á ica de un cuad o, a a és del mic oscopio óp ico. En la mayo ía de los casos, la obse ación de la sección ans e sal de un cuad o mues a una se ie de es a os bien di e enciados (hay excepciones, como en los casos de la acua ela y el esco), cuyo núme o suele se de es. De den o hacia ue a, es os es a os co esponden a: 1) sopo e; 2) p epa ación; y 3)pin u a. A eces, en e la p epa ación y la pin u a puede encon a se o a película cons i uida po un aislan e, aplicado pa a egula la abso ción de la película imp ima o ia; ambién es habi ual en algunos p ocedimien os pic ó icos que sob e el es a o de la pin u a se encuen e una úl ima película, co espondien e al ba niz inal. C) P ocedimien os pic ó icos. Como es sabido, an o el sopo e como la p epa ación pueden se los mismos pa a muy dis in os p ocedimien os pic ó icos; hallándose en el e ce es a o, de los an e io es señalados (película pic ó ica), el elemen o di e enciado que pe mi e habla de dis in os P ocedimien os Pic ó icos. Se a a del aglu inan e, cuya sus ancia , única o p edominan e, es lo que da luga a las dis in as denominaciones: óleo, emple de hue o, emple de caseína, ac ílico, e c. I. DEFINICIÓN: CONCEPTO Y MORFOLOGÍA DE LA PINTURA AL ÓLEO. La exis encia de la pin u a al óleo (la que se si e de acei es como aglu inan es) es posible me ced a la p opiedad que p esen an algunos acei es g asos. Es a p opiedad consis e en la capacidad de ija el oxígeno del ai e, lo que a acompañado de la solidi icación de la película g asa. Dicha oxidación es acili ada po la acción de la luz; de ahí que las pin u as al óleo sequen mejo en los espacios iluminados que en la oscu idad, además de se p e e ibles los espacios ai eados mejo que con inados, pa a una más ácil eno ación del oxígeno disponible. Pa a que un acei e sea de u ilidad como aglu inan e pic ó ico, además de la capacidad de oxida se en p esencia del ai e, debe posee la p opiedad de conse a la anspa encia y de oscu ece lo menos posible ( enómeno que, en mayo o meno medida, siemp e ocu e) du an e el p oceso. La expe iencia ha demos ado que es as cualidades se dan en algunos acei es de o igen ege al, p incipalmen e los de lino, de nueces y de ado mide as, que son los habi ualmen e empleados pa a la ab icación de las pin u as al óleo, jun o con o os menos usuales como el acei e de cá amo. Aunque en e los a is as, e incluso en los a ados que es udian los p ocedimien os y écnicas de la pin u a, a es os acei es se les denomina acei es secan es, con un concep o más igu oso, desde el pun o de is a de la ecnología de las g asas, no se ía acep able al gene alización. En la ealidad, aplicando c i e ios cien í icos exac os, sólo el acei e de lino pod ía se clasi icado en e los acei es secan es, mien as que los o os empleados en pin u a hab ía que si ua los en e los semisecan es. Es a clasi icación se hace omando en conside ación el alo de Indice de Yodo de cada acei e (I.Y.: can idad de milig amos de Yodo que ijan po adición 100mg. de g asa). Cuando el alo de es e índice es á po encima de 170 , los acei es son secan es; cuando dicho índice es á po debajo del alo de 100, los acei es son no secan es; y en e ambos alo es se encuen an los acei es semisecan es. Sólo el acei e de lino ebasa, a eces, muy lige amen e el alo de 170, es ando en la mayo ía de los casos po debajo y , po an o, ambién en e los semisecan es como los demás que suelen emplea se en pin u a a ís ica. Esa capacidad de oxidación que p esen an es os acei es pe mi e que los mismos, al solidi ica se, p oduzcan una película de g an consis encia, lo que, sumado a su g an adhe encia, hace posible la aplicación de la pin u a al óleo sob e los más a iados sopo es. Ello se e ampliamen e a o ecido po el hecho de que a la ue e adhe encia y consis encia de la película pic ó ica se suma una no able lexibilidad y elas icidad de la misma; si bien es cie o que es as úl imas p opiedades an desapa eciendo de mane a g adual con el paso del iempo. Po lo que, llegado un momen o, la película pic ó ica al óleo pie de ese ca ác e ; siendo és a la p incipal causa de la apa ición del ca ac e ís ico cua eado de las pin u as al óleo an iguas. II. ANTECEDENTES HISTÓRICOS II.1.Empleo del acei e como aglu inan e pic ó ico en las cul u as g iega y omana. Las más impo an es uen es documen ales que han llegado has a noso os, ela i as a la pin u a en la An igüedad Clásica, es án cons i uidas po los esc i os de Vi u io y Plinio. VITRUVIO (Ma co Lucio Vi u io), a qui ec o omano del siglo I a. de C. es conocido po su impo an e a ado De A chi ec u a, cons i uido po diez lib os. El lib o sép imo a a de la o namen ación y deco ación de las i iendas pa icula es. En el mismo se ecogen no icias y da os ela i os al enlucido de las pa edes y su deco ación pic ó ica, así como a la mane a de ob ene di e sas ma e ias colo an es empleadas como pigmen os. Desc ibe Vi u io (Lib o VII, cap. IX) la mane a de p o ege el be mellón de las deco aciones mu ales si uadas a la in empe ie. Consis e es e mé odo en la imp egnación de la supe icie pin ada con un medio a la encaús ica; cons i uido és e po ce a púnica (ce a a ada con agua de ma y ni a o po ásico; y decolo ada al sol en placas delgadas) y acei e, y ijado median e calo . Es e a amien o p o ec o e a habi ualmen e aplicado a las es a uas, según mani ies a Vi u io, po g iegos y omanos, siendo denominado ganosis po los g iegos. PLINIO el Viejo (Cayo Plinio Secundo), na u alis a omano que mu ió du an e la e upción del Vesubio que sepul ó las ciudades de Pompeya y He culano, en el año 79 d. de C. Es céleb e po su His o ia Na u alis, ob a enciclopédica que es compilación de nume osos ex os más an iguos ( en e ellos el de Vi u io; ci a a a ios au o es g iegos), y que eúne a lo la go de 37 lib os los más di e sos campos del sabe humano. Los úl imos lib os, p incipalmen e 33, 34 y 35, con ienen no icias ace ca de nume osos a is as g iegos y omanos; así como da os ela i os a las écnicas a ís icas empleadas po los mismos ( des aca la desc ipción de la écnica de la encáus ica) Al igual que Vi u io, Plinio e ie e el empleo del acei e o mando pa e del aglu inan e de la encáus ica; además de su uso con ines medicinales. Pe o no hace ninguna mención al uso especí ico del acei e como aglu inan e único pa a mezcla los pigmen os, en lo que se pudiese conside a una pin u a al óleo. Así, pues, omando como uen e documen al las ob as de Vi u io y Plinio no puede a i ma se (como de mane a a e ida hacen algunos au o es) que los pin o es g iegos y omanos conocie an un p ocedimien o pic ó ico asimilable a la pin u a al óleo( en es o hemos de coincidi con lo que a i ma en es e sen ido A. P. Lau ie: The Pain e ´s Me hods and Ma e ials; cap.II,p.23). No obs an e, esul a incues ionable el empleo del acei e, aunque no solo sino o mando pa e del aglu inan e de una a iedad de pin u a encáus ica. II.2. Las pin u as al acei e en la Edad Media. Du an e la Edad Media hay una ela i a abundancia de uen es documen ales, cons i uidas básicamen e po ece a ios que con ienen consejos y ó mulas pa a la manipulación y empleo de los medios pic ó icos. La mayo ía se han conse ado incomple os y p esen an g andes di icul ades pa a una co ec a da ación, po se , en ocasiones, desconocidos sus au o es. Cabe ci a , como mues a de lo que decimos, el caso del manusc i o conocido como la He meneia o Lib o de los pin o es del mon e A hos, del monje Dionisio de Fu na; hallado a mediados del pasado siglo y que, po el lenguaje con que es á esc i o y po con ene ece as medie ales, se c eyó pe enecien e al siglo XII, has a que hace pocos años los in es igado es han podido demos a que ue esc i o en la p ime a mi ad del siglo XVIII . La p ime a desc ipción de un ba niz g aso, ob enido disol iendo esinas en acei es seca i os, se encuen a en un manusc i o de au o desconocido que se supone del siglo VIII, conocido como el Manusc i o de Lucca po halla se en la biblio eca Capi ula de es a ciudad i aliana ( Lau ie, op. Ci .,cap II, p.23). De g an ascendencia pa a el conocimien o de la his o ia de la pin u a al óleo es el manusc i o i ulado De Colo ibus e a ibus omano um, a ibuido la go iempo a un monje llamado He aclio. De él se conocen dos copias, la más an igua de las cuales se halla en la biblio eca del T ini y College, en Camb idge (Lau ie, op. ci ., cap. II, p.26). La an e io a ibución a un solo au o se ha demos ado que es e ónea. Es á compues o po es lib os, de los cuales los dos p ime os, esc i os en e so, conside an los in es igado es ac uales que ue on esc i os en I alia, du an e el siglo X; mien as que el e ce o, esc i o en p osa, se conside a ob a del siglo XII y ealizado en el no e de F ancia. Ello exige la in e ención de , al menos, dos au o es; siendo además p obable que el nomb e de He aclio se co esponda con un seudónimo, con conno aciones mi ológicas, en ez de a a se del e dade o nomb e de alguno de los au o es. En es e manusc i o se encuen a la que podemos conside a una de las más an iguas, si no la p ime a, desc ipciones del uso de los acei es seca i os como aglu inan e pic ó ico. Con iene de alladas desc ipciones ace ca del mé odo que había de segui se pa a la p epa ación de sopo es ( abla y pied a o columnas ), mezclando blanco con acei e; así como la o ma en que debían se aplicados los colo es al óleo, pa a su uso pic ó ico, lo que deno a que su empleo e a pe ec amen e conocido en aquel iempo (Lau ie, ibídem, pp.27-28; Eas lake, Me hods & Ma e ials o Pain ing o he G ea Schools & Mas e s; ol. I, pp.33 y ss. ). Realmen e, el p ime g an a ado a ís ico de la Edad Media, sob e cuya au o ía no exis e duda, es el i ulado De di e sis a ibus (Schedula di e sa um a ium: Sob e di e sas a es o Lib o de di e sas a es), cuyo au o ue el monje benedic ino alemán Teó ilo (“Qui e Ruge us” : Schlosse .) Se a a de un manusc i o que los in es igado es da an hacia el año 1100. Lo componen es lib os que a an, espec i amen e, sob e la pin u a, abajo del id io y abajo de los me ales; lo que pe mi e cons a a , en p ime luga , que en la Edad Media no exis ía alo ación di e enciado a alguna en e la pin u a y o os o icios a esanales. Fue és a una ob a conocida y que debió goza de cie o p edicamen o en e los a esanos y es udiosos del a e du an e la Edad Media, pe o que se pe dió, cayendo en el ol ido, has a su pos e io edescub imien o en el siglo XVIII, como e emos más adelan e. Los ejempla es más an iguos conse ados de es e manusc i o, pe enecien es al siglo XII, se hallan en la Biblio eca Nacional de Viena y en la Biblio eca Ducal de Wol enbü el (Alemania). Es e úl imo se á el ejempla que Lessing edi a á pa cialmen e en el siglo XVIII (p ime a edición imp esa ), como e emos al habla de és e ilóso o. El Lib o P ime o, i ulado El A e de la Pin u a, es á cons i uido po 38 capí ulos, a lo la go de los cuales se desc ibe la mane a de mezcla los colo es pa a di e sos usos, así como su empleo con dis in os aglu inan es pa a la pin u a de caballe e, iluminación de manusc i os y pin u a mu al. Habla Teó ilo de la pin u a al óleo con pleno conocimien o de causa, lo que demues a que es e p ocedimien o pic ó ico e a bien conocido y su empleo no esul aba no edoso. En a ios capí ulos se ci a el acei e ( de lino, nueces, ado mide a ) ; desc ibiendo su mezcla con esinas pa a la ob ención de ba niz (cap. 21, p. 28), así como la mane a de ob ene una pin u a anslúcida pa a aplica sob e el me al mezclando un poco de pigmen o con acei e de lino ( cap. 27, pp. 33-34 ). Conc e amen e, en el capí ulo 25 se desc ibe la molienda ( mezcla ) de los pigmen os con acei e y esina, pa a pin a sob e made a; si bien, según dice Teó ido “es e p ocedimien o es en exceso la go y edioso en el caso de las igu as” (p. 32 ). Respec o a es a len i ud de secado, de la que se lamen a Teó ilo, A. P. Lau ie (The Pain e ’s M hods and Ma e ials, cap.II, p. 26) opina que la misma podía se debida a una de icien e pu i icación del acei e ( o a una ca encia o al de la misma, cuyo mé odo de lle a la a cabo no es desc i o po Teó ilo); o bien, simplemen e, a que, es ando habi uados a los más usuales p ocedimien os del emple (cola, hue o) de ápido secado, las pin u as al óleo hab ían de pe ece les compa a i amen e de una excesi a len i ud de secado a aquellos a is as medie ales. Así, pues, el manusc i o de Teó ilo iene a demos a que la pin u a al óleo e a su icien emen e conocida y debió es a bas an e ex endida en e los a is as (al menos en el no e eu opeo ) a inales del siglo XI; si bien es p obable que su écnica es u iese aún lejos de alcanza la duc ilidad y posibilidades exp esi as que posee en la ac ualidad. Pa a inaliza con las e e encias al manusc i o de Teó ilo, ci a é an sólo un da o, quizás anecdó ico pe o que conside o es de g an in e és po se és e el único a ado en que he hallado no icias del mismo. Me e ie o a un colo e de al que Teó ilo denomina e de español o hispánico ( i ide Hispanicum), al que ci a en di e sos pasajes de su ob a. Se a a de un colo e dig is compues o de ace a o de cob e, y cuya ab icación desc ibe el capí ulo 36 (p.41). Po úl imo, inalizando con las uen es de la Edad Media, cabe ci a o o documen o bas an e más a dío que, si bien no iene la ascendencia de un a ado, no po ello deja de esul a de g an in e és pa a noso os, dada su p oximidad. Es el comp omiso con ac ual i mado po el pin o ca alán Jaume Fe e Bassa con la abadesa del Monas e io de Ped albes ( Ba celona ). Dicho con a o se conse a en el ci ado monas e io, y en él se especi ica que Fe e Bassa “pin e con buenos colo es al óleo la capilla de San Miguel” (Joaquín Ya za e al ., A e Medie al II, p. 254). Se a a de unas pin u as mu ales que aún se conse an, y que demues an el conocimien o de la pin u a al óleo en Ca aluña casi un siglo an es de que los he manos an Eyck pin a an su amoso políp ico de Gan e (1432 ), ya que el con a o i mado po Fe e Bassa lle a la echa del 8 de ma zo de 1345. III. FUENTES DOCUMENTALES EN EL RENACIMIENTO III.1. Los albo es del Renacimien o : Il Lib o dell´A e, de Cennino Cennini. Cuando las nue as co ien es es é icas y ilosó icas anuncian en I alia el ad enimien o de lo que luego se ía denominado Renacimien o, apa ece uno de los a ados más in e esan es de cuan os han llegado comple os has a noso os. Me e ie o al Lib o del A e, de Cennino d´And ea Cennini, amplio y p olijo a ado que con iene de alladas e e encias al dibujo, p epa ación de sopo es, iluminación de manusc i os, id ie as, do ados y aciado en yeso y me al; además de exhaus i as explicaciones ace ca de los colo es y su manipulación pa a pin u a de caballe e y pin u a mu al, an o al emple y al óleo como en la écnica del esco. Además de po su ico con enido, esul a a ac i o es e a ado po la época en que es á esc i o ( a caballo en e la Edad Media que inaliza y el Renacimien o que se islumb a ), lo que se pone de mani ies o en el lenguaje empleado po su au o , cons an emen e imp egnado de eminiscencias medie ales. El manusc i o más an iguo, de los es que se conse an, se halla en la Biblio eca Mediceo-Lau en ina, en Flo encia ( los o os dos se encuen an en las biblio ecas Ricca dina y Va icana ). Lle a la echa de 31 de julio de 1437. Du an e mucho iempo es e da o indujo a echa e óneamen e la ob a po pa e de los his o iado es, quienes, c eyendo au óg a o es e códice, si uaban el manusc i o en el siglo XV. Es e mismo e o de da ación lo come e el p ime aduc o al cas ellano de es a ob a, el p o eso de la Escuela de A e y O icios y de la de Bellas A es de Ba celona F ancisco Pé ez- Dolz; quien la adujo en 1945, siendo publicada po p ime a ez en el año 1.950. Los más ecien es in es igado es si úan la da ación del manusc i o hacia 1390, conside ando que lo más p obable es que ninguno de los códices conse ados ac ualmen e sea ob a au óg a a (Schlosse , La Li e a u a a ís ica, p.97). Desc ibe Cennini la p epa ación de los colo es al óleo y su empleo pa a pin u a mu al, pin u a sob e made a, hie o, pied a y id io, en los capí ulos 90, 93 y 94. Asimismo, desc ibe la mane a de p epa a el acei e de lino pa a emplea lo como mo dien e en el do ado o como aglu inan e pa a la pin u a al óleo, cociéndolo (cap. 91 ). O, “más pe ec o pa a pin u a”, espesándolo al sol (cap. 92 ). En ambos casos, ecomienda que el a amien o con inúe has a que el olumen del acei e “disminuya a su mi ad”. Lau ie (op. ci ., pp. 31-32 ) opina que la aducción es e ónea, al menos en el caso de la exposición al sol, ya que al no indica se el iempo debe du a la ope ación los esul ados pod ían se a iables. Así, lo que en las ediciones de Pé ez-Dolz y Daniel V. Thompson es aducido: ”...y enlo allí has a que disminuya a su mi ad, que se á pe ec o pa a pin a ”; Lau ie sugie e que debe se aducido: ”...y si lo man ienes allí ( bajo el sol) has a que se blanquee, esul a á pe ec o pa a pin a ”. Se basa pa a ello en que, según a i ma, la palab a mezzo (medio, mi ad) es un é mino que a eces es empleado en el su de I alia con la signi icación de “pálido”, “blanqueado”. También, en o os capí ulos, aconseja Cennini el empleo de eladu as al óleo pa a consegui de e minados e ec os c omá icos en las pin u as mu ales esuel as con o os p ocedimien os pic ó icos. Todo ello iene a demos a que en el siglo XIV la pin u a al óleo e a conocida y empleada po los pin o es i alianos; si bien la adición de su uso no es aba an a aigada como en el no e eu opeo, como se deduce de lo exp esado po Cennini, que en el capí ulo 89 dice: “An es de pasa adelan e, e quie o enseña a pin a al óleo en el mu o, o en abla, como an o acos umb an los alemanes...” (Pé ez-Dolz, p. 73; Daniel V. Thompson, p. 57). III.2. El pleno Renacimien o: Manusc i o de Es asbu go, Gio gio Vasa i. De g an impo ancia pa a el conocimien o de la e olución expe imen ada po la pin u a, es la exis encia del denominado Manusc i o de Es asbu go, así llamado po halla se en la biblio eca de dicha ciudad el único ejempla que exis ía, has a que en el año 1870 ue a des uido po un incendio. Ac ualmen e se conse a en la Na ional Galle y de Lond es una copia que ue ealizada po el in es igado inglés Si Cha les Lock Eas lake. Dicho manusc i o, de au o desconocido, da a del siglo XV y su impo ancia adica, p incipalmen e, en que po p ime a ez nos hallamos an e una desc ipción de la pin u a al óleo cuyo aglu inan e ya no es oscu o ni len o de secado, lo que signi ica un g an a ance en la e olución de es e p ocedimien o pic ó ico. El mé odo desc i o po el anónimo au o consis e, de mane a esumida, en coce el acei e (de lino, de cáñamo o de nueces) jun o con huesos calcinados y pied a pómez; una ez apa ado del uego y en iado, se le añade una cie a p opo ción de blanco de cob e (sul a o de zinc?); después se il a el acei e y se expone al sol du an e cua o días. Según el au o , “es e acei e seca muy ápido”, adquie e “una du a consis encia” y “se ol e á anspa en e como el c is al” (Lau ie, op. ci ., pp. 32-33). O o da o no edoso que apo a es e manusc i o, es la ecomendación que su au o hace de añadi “ es go as de ba niz” a cada colo p epa ado con es e acei e an es de gua da lo en ecipien es. Gio gio Vasa i, nacido en A ezzo en 1511, se o mó a ís icamen e en la Flo encia de los Médicis. A is a e udi o, p odujo una ob a pic ó ica de ela i a impo ancia que encaja plenamen e en el mo imien o “manie is a”, del que ue uno de los máximos exponen es y, sob e odo, di ulgado es. Si bien su ob a como pin o pasa desape cibida pa a muchos es udiosos del a e, no ocu e o o an o con su ob a li e a ia, a la que debe una jus a ama. La impo ancia que alcanza su ob a Le Vi e desde el pun o de is a de la his o iog a ía del a e, esul a innegable. Rele an e papel que ha man enido desde su p ime a apa ición, en 1550, has a nues os días. La ob a li e a ia de Vasa i con iene no sólo una amplia in o mación biog á ica sob e los a is as de que a a, sino que posee ambién un denso con enido p ecep i o y de da os écnicos ela i os a la pin u a. Pe o, si desde el pun o de is a biog á ico esul a impo an e la apo ación de Vasa i en lo que se e ie e a los a is as de los que ue con empo áneo, o de aquellos o os a cuya ob a y documen ación ela i a a sus idas u o acceso di ec o, no ocu e igual con quienes se hallan dis an es c onológica o geog á icamen e de él, en cuyas biog a ías in oduce e o es de impo ancia; ya que lo que desconocía de los mismos, se limi ó a ellena lo con da os de segunda mano, sin con as a , dando po sen ado, a eces, la ealidad de algunos ópicos undados an sólo en la leyenda (p esun o asesina o de Domenico Veneziano po And ea del Cas agno, que mu ió cua o años an es que su supues a íc ima), o simplemen e in en ándose aquellos da os que desconocía. Es, pues, ca ac e ís ica de Vasa i la écnica no elesca de que se si e en su ob a. En es e con ex o, pa a en ende lo, hay que si ua la a ibución a Jan an Eyck del descub imien o de la pin u a al óleo, que Vasa i ecoge en el ela o de la ida de An onello da Messina; que du an e siglos ue conside ado un da o his ó ico, a pesa de que p on o se demos ó lo e óneo del mismo. Fue an acusada la in luencia eje cida po la ob a de Vasa i, que Ka el an Mande , pin o lamenco (1548-1606) amoso po su Lib o de pin o es (Schilde boek, 1604), al e e i se a Van Eyck se limi a a epe i los ópicos in oducidos po Vasa i.