scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Las márgenes del Guadalquivir

Noel, Edmundo

Full text

EDMUNDO NOELI V k I i \ r' iLAS MÁRGENES ( I DEIGUADALQUIVIR. HIVIUpjA --—tír^ , '* :.'- '.iI73rL.(i ÜU Iw> A^:.;i LAS MÁRGENES DEL GUADALQUIVIR. ÍNDICE. Sanlúcar de Barrameda. I. —Introducción 7 II.—Etimolojia, Fundación. ..12 III. —Desde la Conquista hasta los Reyes Católicos 20 IV.~Si¿lo XV 26 V.—Actualidad. 38 El Guadalquivir. I.—Introducción qg II.—Faros yPilotaje 53 III. -El Rio Je? IV. —Obras públicas, Comercio y Navegación 68 Sevilla. /. —Sevilla Ibérica, Romana y Gótica 8j II. —Dominación Musulmana. .g3 III. —D. Pedro el Cruel. ...101 IV.—Hasta nuestros dias. ...10 j V.—Comercio, Vegetación. ..118 í¡iV!30J¿aA' üa_JM íimñky. ?ái .A;T1V'A«i5a;Í sa SAOI -MaS .rvoVj'.v,'.! ..su-nív^v.u -1. tTiV-o'iOu.- v.;-\ v'.O '. VjT.'-.CX '-í t: o\ü^ .Kivi ' jpj /aA.i'O .iH ... ..I‘i,VvVí:‘\. 'í_ "’ '‘-'V—Ai. .C.’i'A —.H\ <1'\’^svi AO -.Ái -cA "-AA LSA.r eV.jaVAí.1 ü\A'i.^A—.1 tj 'jAbv) .s.riirA^v.iiV* íU'Vaí’ .AuoCl—Al .\'ivnA \i o'liíA .A —All .vAA to'ÁVAim iiUiAL—.Al .hAaA-, -. .A ,rV:“‘-r.’.cA —.A .1 .11 .A\\ .Al "r . \\- . LAS MÁRGENES DEL GUADALQUIVIR. PRIMERA PARTE. Sanlúcar. I.—Introducción . II.—Etimolojia, Fundación. III.—Desde la Conquista hasta los Reyes Católicos . IV.—Siglo XV. V. —Actualidad. 12 tros. En Bonanza, por el contrario, tienen un escelente íondeadero con tres ó cuatro metros de agua atracados al muelle, yde seis áonce en el canal. Aquí , es donde se encuentran establecidos la Aduana, la Junta de Sanidad ylos cónsules estranjeros en Sanlúcar. II. Etimología, Fundación. Los oríjenes de Sanlúcar han sido muy discutidos; la opinión mas acreditada es la que atribuye su fundación á los Fenicios, que áfuer de mercaderes yhábiles navegantes arribaron ásus costas en busca de metales preciosos. Ya en tiempo de Salomón se esplotaban minas de oro yplata en Tharsis. Las flotas del hijo ysucesor de David unidas álas de Hiram, rey de Fenicia, llegaban cada tres años áTharsis en busca de meta- les preciosos que se destinaban en parte, ála construcción del Templo de Jerusalem. i) Es así, que Tharsis se llamaba átoda la costa desde Cádiz hasta el promontorio Cuneo, yque las minas con las ruinas de sus obras ytrabajos de esplotacion subsisten todavia en las inmediaciones de Huelva. 2^ Esto sentado, no es inverosímil que los Fenicios reconociendo la ventajosa situación del promontorio de Chipiona, el mas alto de la costa, construyeran sobre él uno de sus faros, 3éinmediatamente una factoría comercial; yes probable, además, que en ella se tributase culto áVénus, según acontecía en todos sus establecimientos de la bahía de Cádiz. También los Romanos fundaron allí (1) Libro de los Reyes. L. 3. c. X. (2)Sin embargo; no faltan autores que creen que Tharsis se hallaba situado en Zanguebar, gran pais que se estiende por la costa oriental de Africa. (3) Capionis turris faro imposita, quod mari cinjintur, opus mirabile, Phari instar, salutis navifantium gratia factus. —Rodrigo Caro; Convento urídico. Fólio i3o. 14 una Colonia, señalada por Estrahon con el nombre de Lucifer Fanuni; yes notorio que en sus inmediaciones existió un templo dedicado áVénus representada por el lucero de la mañana (Lux Dubia.) El Diccionario histórico-geográfico de la España antigua, compuesto por D. Miguel Cortés yLópez, dice igualmente en el artículo que trata del Fanum Luciferi: «Ya hemos visto en el artículo Ebora ))lo que dice Estrabon respecto al Tem- ))plo Lucifero, el cual se encontraba á »la izquierda de los que sallan del Bétis; »es decir, sobre la orilla derecha remon- »tando la corriente antes de llegará Se- »villa, yque este Lucifero llamábase y>Lux Dubia. y) En esto se funda Gerardo Vosio (i ) para decir que aquel templo habia sido edificado por los Romanos: aunde et colligere est romanis esse hoc fanum.y> (i De orig. et progr Idolatrías; Lib. 2.Cap. 3i. Para dar testimonio de que el culto de Vénus se practicaba allí, encuéntrase en el libro de Guillamas Sanlúcar de Barrameda, i856,) yen Rodrigo Caro convento Jurídico de Sevilla, 1634, fólio 129,) la siguiente descripción de medallas que hemos visto en poder de personas de Sanlúcar, con cuya amistad nos honramos, yque han sido halladas en sus inmediaciones: todas son de bronce yse refieren al culto de Vénus. La primera representa un busto de mujer circundado de una aureola de rayos distintos de los usuales para espresar los del sol. Créese que este busto es el de Vénus Vespérus, yen corroboración, el reverso contiene la cabeza de Vulcano cubierta con el gorro frijio, teniendo ála derecha las tenazas yála izquierda un hierro retorcido, (i) La segunda representa la estrella de Vénus, el Lucero, rodeada de rayos y (i) Vulcanui cum pilco el malleo.—.Arnobio encerrado todo dentro de un círculo formado, probablemente, con una delicada rama de mirto, planta que, como es sabido, era uno de los emblemas de la diosa. El reverso contiene el perfil de Vulcano, tocado con un gorro que debió tener la forma griega; detrás de la cabeza del dios se ven las tenazas, ydelante una inscripción que el tiempo ha hecho ilejible. La tercera representa una Vénus frigia, según puede deducirse de los adornos que tiene en el cuello; el busto está rodeado de doce rayos semejantes en todo álos que se ven en las otras medallas. El reverso contiene, como siempre, la efijie de Vulcano; pero en esta medalla aparece cubierto con un gorro frigio adornado de campanillas yvuelto hácia la izquierda: detrás de la cabeza se ven las tenazas, ydelante una rama de mirto, símbolo de la hija del Cielo yde la Tierra. La cuarta, que es muy pequeña ypoco común, contiene en una cara la fa- chada de un templo formado con cuatro columnas coronadas con un frontón triangular, en cuyo tímpano se advierte una estrella (Lucero,) yála derecha una série de anillos enlazados ámanera de una cadena. En el reverso está representado el perfil de Vulcano, cubierto con el gorro frijio, yáun lado las tenazas simbólicas. Estas cuatro medallas sirven de fundamento ála creencia de que en Sanlúcar, óen Chipiona, existió un templo consagrado áVénus representada bajo la forma de la estrella de la mañana. El señor Guillamas, cita en el apéndice de su libro la descripción de España hecha por Pomponio Mela; «En el profundo seno, dice, que exisí)te ála salida del Estrecho, encuéntrase »la isla Gaditana yel Luco óbosque 11a- »mado Oleastrum.yt Considerando el gran número de Olivos que existen en esta comarca, es fácil reconstruir con la imajinacion en este punto de localidad, un templo áV^énus O i8 en medio de un bosque sagrado, Sanctus Luco, bosque sagrado, de cuyos dos vocablos se formó Solucar, que en los tiempos de la dominación de los Árabes cambióse en El-Me:{quid el templo ,yen los de la reconquista recobró su nombre de Solucar, convertido en nuestros dias en Sanlúcar. En este sitio debió existir una ciudad importante, probablemente la colonia señalada por Estrabon con el nombre de Luciferfanum-Portam Tartesanam; visto que, el espantoso huracán que en 1694 destruyó una porción de la peña del Perro, sobre la cual está situado el faro actual de Chiponia, puso al descubierto una série de sepulcros romanos que contenían urnas cinerarias ylacrimatorias, ybastantes monedas ymedallas acuñadas en tiempo de Marco Bruto, esto es, 42 años a. de J. C., algunas de las cuales tenían la efigie de Julia Tarquino. La ignorancia de la jente del campo yla indiferencia de los habitantes de aquella localidad han sido causa de que BIBLIOTECA UNIVERSITARIA SEVILLA »9 se perdieran tan inestimables recuerdos de otra edad. Las losas sepulcrales se han utilizado en su mayor parte para adornar la ermita de Ntra. Sra. de Regla. Al perforar un pozo en aquellas inmediaciones, encontróse una moneda de oro, pequeña, que tenia el busto de Vespasiano, con el siguiente exergo: Vespasianus Emperator . Pero abandonemos el terreno de las hipótesis yde la crítica conjetural, yentremos en el de los hechos comprobados óque han dejado señales evidentes de su e.xistencia sobre estas riberas. 20 III. Desde la Conquista hasta los Reyes Católicos. Después de la completa victoria que los Árabes alcanzaron sobre el ejército Godo al mando del rey Rodrigo en los campos que riega el Guadalete, en 71 1 de J. C. los vemos quedar establecidos como señores sobre ambas orillas del Guadalquivir por espacio de unos 500 años, desde Muza áS. Fernando. En el de 807 los piratas Normandos, después de realizar varias escursiones por las costas del Norte ydel Oeste de la Península, desde Gijon hasta Lisboa, hubieron de oir hablar de la riqueza y fertilidad de Andalucía, éhicieron rumbo al Sud-Oeste hasta la boca del Guadalquivir, en el que penetraron audazmente. Algunos años después, en 812 y843, verificaron nuevas espediciones ynavegaron rio arriba hasta la isla de Captal, (isla Mayor) que incendiaron, según cuenta la Crónica. Los Normandos se apoderaron de Sevilla, la entregaron al mas horroroso saqueo durante algunos dias; mas al fin fueron rechazados por los generales de Abderrahman II. Reembarcáronse yno se les volvió áver mas. En 1248, de resultas de la conquista de las principales ciudades de Andalucía por las armas de S. Fernando, los musulmanes salieron de Sanlúcar, que desde aquella fecha quedó bajo la dominación castellana. En 1294 el rey D. Sancho, hijo de D. Alfonso X, infatigable en la guerra contra los moros, dió la tenencia de la plaza de Tarifa áun noble caballero llamado Alfonso Perez de Guzman. En este mismo año fué sitiada la plaza por un ejército de moros Beni-Merines, traidos á España por el rebelde infante D. Juan. Resistióse bizarramente Tarifa; yapurado el príncipe, recurrió para rendirla 28 do por D. Enrique,, duque de Medina Sidonia, pudo llegar hasta las gradas del trono, yreunir además lo necesario para emprender su primer viaje de esploracion, que debia dar un nuevo mundo áEspaña. La alta protección del egrejio Duque fué todavía mas allá; puesto que no solo influyó para que la espedicion saliese del pequeño puerto de Palos, situado en su condado de Niebla, sino que también suministró una de las tres carabelas, «aparejada de todo lo necesario »para una larga travesía, ytripulada con «marinos de Sanlúcar, hombres acosMumbrados álas espediciones lejanas y «prácticos en el descubrimiento de las «islas Canarias ypor las costas de África. » Desgraciadamente no vió el resultado de aquel jigantesco proyecto en favor del cual tanto habla trabajado; pues murió antes de que se recibieran en Europa noticias de Colon, el dia 24 de Agosto de 1492. Siete años después, en Mayo de 1499, el afortunado Américo Vespucio salió 29 del puerto de Sanlúcar con cuatro naves construidas yev^uipadas por mercaderes de Sevila, ynavegando hácia el Sur-Oeste, descubrió las costas de V*enezuela, y dió su nombre átodo el continente del Nuevo Alundoj gloria que de derecho y por todos los conceptos pertenecía al inmortal Colon. Una vez abierto el camino de los descubrimientos allende los mares, no fué posible contener el génio yel carácter aventurero de la raza meridional. Asi que, en i3 de Febrero de i5o2, el puerto de Sanlúcar vió darse ála vela la primera flota compuesta de treinta naves que iban ábuscar las riquezas del Nuevo Mundo. Desde aquel año hasta el de i529, Sanlúcar tuvo el privilegio de ser el único puerto de España habilitado para equipar las flotas de Indias; mas en este último año se hizo estensivo el beneficio álos de Cádiz, .Málaga, Cartajena, Coruña, Bilbao yS. Sebastian. Dicho se está cuán favorecido por el comercio se vería el puerto de que nos 3o ocupamos, por más que los tesoros traídos de América fuesen conducidos áSevilla, donde estaba establecida la Casa de Contratación de las Indias, (i) Empero la salida de los convoyes, la provisión de víveres yla dificultad de la navegación del rio para ios grandes galeones hicieron afluir una nueva ynumerosa población activa, emprendedora y laboriosa alrededor del castillo de Sanlúcar. Puede asegurarse que esta fué la verdadera época de la fundación de esta ciudad, que desde luego adquirió señaladísima importancia, contando dentro de su recinto hasta seis mil comerciantes. Otra de las glorias de este puerto, es el haber visto embarcarse en sus playas á todos los conquistadores de América. El año de iSoq, salió de él embarcado en las naves de Alonso Quintano de Moguer, el célebre Hernán Cortés, jóven ála sazón, de diez ynueve años, y (i) Tribunal, cuyo instituto era conocer ydeterminar los negocios pertenecientes al comercio v tráfico de Indias. Se componía de un presidente v varios ministros, unos togados votros de capa v espada, vun fiscal togado. 3 1 no muchos después descubridor yconquistador del vasto imperio de Méjico. Cinco después, en i5i3,se embarcó en Sanlúcar, Francisco Pizarro, descubridor yconquistador, con un puñado de españoles del dilatado ycivilizado imperio de los Incas. Entre los documentos existentes en el archivo de Sanlúcar, referentes álos asuntos de aquel año, hállase uno en el que se hace mención por primera vez, de un cónsul extrangero. Está firmado por la duquesa de Medina Sidonia, yvá dirijido áAlvaro García, cónsul de los Bretones (ingleses). Permítese en él ásus nacionales, exportar de Sanlúcar las mercancías que tengan por conveniente libres del pago de derechos de exportación; yademás se concede al citado cónsul, el derecho de jurisdicion civil ycriminal en los pleitos entre Bretones yCastellanos. El dia 20 de Setiembre de i519, salió del puerto de Sanlúcar uno de los mas célebres navegantes de la Edad .Media. 32 Fernando Magallanes, quien con cinco naves ydoscientos hombres, dió la vela para el primer viaje de circunnavegación. Se ha conservado el nombre de aquellos cinco buques: la Trinidad, el San Antón, la Victoria, la Concepción yel Santiago. Después de seguir las costas del Brasil yde la Patagonia descubrió entre la América Meridional yla Tierra de Fuego el estrecho que conserva su nombre. El dia 6de Setiembre de i522,la Victoria, capitaneada por D. Juan Sebastian el Cano, entró en el puerto de Sanlúcar después de 3años menos 14 dias de ausencia, verificando su regreso por el Cabo de Buena Esperanza. Aquella gloriosa nave volvió con solo diez yocho marineros, yde ellos algunos enfermos. Hablan andado 14470 leguas por el mar. El Cano recibió un título de nobleza con la siguiente divisa: Primus qui circumdedit me. Mandóse que la Victoria fuese con- 33 servada en el puerto de Saniúcar, en memoria de tan gloriosa espedicion naval; pero el abandono en que se la dejó fue causa de su pronta destrucción. Aconsecuencia de la guerra con Francia, yen vista de los numerosos barcos franceses que abordaban los galeones en sus viajes de vuelta de las Indias, se dispuso reunir una escuadra en Sanlúcar (1528) para cruzar el mar yprotejer los convoyes. Con objeto de acudir álos crecidos gastos que este armamento permanente exigia, se estableció un derecho de 21 por ciento sobre las importaciones de oro, azúcar, especies, cueros yotras mercancías, conocido con el nombre de derecho de averias. De resultas de la desmedida ambición de los grandes señores, de las perturbaciones que ocasionaban, yde la rivalidad que se despertó entre ciudades comerciales éimportantes, entre ellas y muy particularmente Cádiz, la prosperidad de Saniúcar yde rechazo la de Sevilla comenzó muv luego ádecrecer. 3 34 En 1641 el duque de Braganza, casado en 1640 con D4 Luisa de Guzman^ hermana del duque de Medina Sidonia se vió elevado al trono de Portugal^ con el nombre de Juan IV, por la revolución que ocasionó en aquel pais la falta de tacto político del Conde Duque de Olivares, ypor los estímulos de la ambición de su mujer. Don Manuel de Guzman, IX Duque de Medina Sidonia, vió con secreta envidia aquella corona real sobre la frente de su cuñado yde su hermana. Era señor de toda la costa Sur-Oeste de España, desde el Guadiana hasta Gibraltar; como gobernador general de Andalucía podia hacerse dueño ápoca costa de todas sus plazas fuertes, ypor último tenia asegurada moralmente la alianza con Portugal. Cediendo átan poderosos estímulos fraguó una vasta conspiración con objeto de crearse un Estado independiente con toda Andalucía, separándola de la monarquía de Felipe IV; es decir, quiso cambiar su corona ducal por una corona real. 35 La conspiración fué descubierta; muchos nobles comprometidos en ella pagaron con la cabeza, su insigne deslealtad; y si la del Duque de Aledina Sidonia no rodó sobre el cadalso, debido fué ála intercesión de personas muy poderosas. Mas le fueron confiscados sus bienes; incorporados sus dominios ála corona en 26 de Agosto de 1645, yse fijó su residencia en Madrid con prohibición de salir de la Córte. Por decreto fecha del 23 de Noviembre de 1679, se habilitó el puerto de Cádiz para la salida yregreso de los convoyes de galeones de la travesia de América. Este fué un golpe mortal para la prosperidad de Sanlúcar, cuyo poder y riqueza entró en plena decadencia. Cádiz triunfante recibió en su seno los magníficos despojos de los opulentos imperios de Alotezuma yAtahualpa, yse convirtió en uno de los primeros puertos comerciales de Europa. Como es consiguiente, Sanlücar vió emigrar de sus muros la numerosa colonia de negocian- 36 tes que durante tantos años le hablan enriquecido, yquedó muy luego en la situación de un puerto poco menos que olvidado. No menos funesto fué para Seyilla el decreto que concedía á Cádiz el monopolio del comercio de las Indias; así que, su comercio tan floreciente en otro tiempo, cayó en un estado de completo m.arasmo; al cual contribuía con la rivalidad de Cádiz, el peligro del paso de la barra tan temido por los marinos, ylo difícil de la navegación de su rio cada dia mas ymas obstruido por la aglomeración del fango ylas arenas. La atención del mundo comercial solo se fijó ya en la dichosa Cádiz: «Perla »del Océano, habla conquistado el po- ))der yllenaba sus arcas con el oro y »la plata de América. Cádiz brillaba co- )>mo una columna de fuego sobre un la- »go de diamantes.» (i) Sanlúcar permaneció olvidada hasta (i) Mary Lafon. Hist. de España. 37 i8o5, época en la cual el favorito Godoy mandó plantar en ella el primer jardín de aclimatación que mereciera este nombre. Gastáronse sumas enormes en aquellas obras; mas poco tiempo después, caído el favorito, el pueblo, en ódio al Príncipe de la Paz, destruyó todas las plantaciones. En i8io, Sanlúcar fué ocupada militarmente por el mariscal Soult, que hizo de esta plaza una de las bases de operación contra Cádiz. El 25 de abril de 1812, las tropas del rey José la abandonaron, ylos ingleses, como dejamos indicado anteriormente, volaron el castillo del Espíritu Santo, para evitar, según decían, que los franceses no volvieran á apoderarse de él. Las ruinas de aquella insigne fortaleza yacen en nuestros dias en el mismo estado en que las dejó la pólvora de los ingleses, nuestros aliados! 44 el mismo desembarcadero, toda clase de carruajes, desde el moderno break hasta la ya vetusta calesa, que recuerda los tiempos del sombrero apuntado, la coleta yredecilla, yla capa grana; es decir, los tiempos de Cárlos IV. Mas sea el que quiera el vehículo que elija el viajero, tenga entendido que solo después de reñir una batalla económica con el conductor logrará vencer las exhorbitantes pretensiones de aquellos automedontes. Ya enSanlúcar, el viajero, forzoso es decirlo, se encuentra privado no solo del comfort, sino que hasta de las cosas mas indispensables para su regalo ósimple comodidad; visto que las casas llamadas fondas, por antonomasia, solo de tales tienen el nombre. Así es que muchas familias que ván ápasar la temporada de verano áesta ciudad, llevan en su equipaje, siguiendo la costumbre antigua, camas, servicio de mesa, batería de cocina yotros muchos objetos de primera Vabsoluta necesidad. No acertamos áesplicarnos el por qué 45 de esa indiferencia con que se miran los intereses materiales de Sanlücar; ni como, visto que la ciudad ha perdido toda su importancia comercial, pero encontrándose favorecida por la naturaleza con un clima dulce ytemplado durante ios sofocantes calores estacionales de Andalucía, teniendo una playa estensa ydeliciosa, veneros de aguas minerales y una situación envidiable entre dos ciudades tan importantes como son Sevilla y Jerez, no acertamos áesplicarnos, repetimos, como no se han presentado hasta el día especuladores dispuestos áesplotar tantas ventajas, proporcionando comodidades de todo género álos viajeros bañistas óno bañistas, mejorando ymultiplicando los medios de comunicación entre Sanlücar ylas dos poblaciones importantes antes citadas, yhaciendo, en fin, todo aquello que reclama el comfort moderno para atraer ásu playa las familias acomodadas de Sevilla yJerez que tienen la costumbre de las emigraciones veraniegas. 46 Ya que Sanlúcar ha perdido hasta la esperanza de reconquistar su pasada grandeza, sepa al menos convertirse en el Biarritz de Andalucía. LAS MÁRGENES DEL GUADALQUIVIR. SEGUNDA PARTE. El Guadalquivir. /. —Introducción. II.—Faros yPilotaje. III.—El Rio. IV.—Obras públicas. ‘'•:- ^a /k ci:^yrir¿^^xpi.^ w^ •..aiyiuojAtiA Jo" jia 8;tic:?oj?A;w íA/j ;3T>iAq AG/I^JD3R .íIlVrjp.lAÜA’jD A¿¡ .i'.oVy>ubü-’. in\ —.\ '(•_ —A\ .e\A \:l-All 'r¡';.'iO.— .'T"v SEGUNDA PARTE. EL GUADALQUIVIR. I. Introducción. Según algunos autores, parece que en una remota antigüedad el rio Guadalquivir se bifurcaba yentraba en el mar por dos bocas. Sin embargo, hasta nuestros dias no ha sido posible fijar con esactitud ambas corrientes, ni señalar los terrenos que regaban; ámenos que no se tomen como álveo de uno de los dos brazos, las barrancas que descienden hasta la playa ydesembocadura del rio del Oro, equidistante de la punta del Picacho yde la torre de Lesperilla entre Huelva ySanlücar, rio hasta el cual han llegado las aguas del Guadalquivir en tiempo de sus grandes inundaciones. Sea 4 5o de ello lo que quiera, lo que está fuera de toda duda, es, que el curso practicable en nuestros dias ha sido navegable en todos tiempos. En apoyo de esta opinión citaré un documento bastante curioso. Es un itinerario desde Algeciras á Sevilla, por mar, que se encuentra en una geografía escrita en los primeros años del siglo XII. El geógrafo Núblense, Jerif-el-Edrisi, huyendo de su perseguidor El-Mohady, Califa fatimita, se refugió en la córte de Rogerio ii de Sicilia. En ella yen los primeros años del siglo duodécimo, escribió una Geografía en lengua árabe, que muchos años después, en tiempo de Luís XIII de Francia, fué mandada traducir al latin de órden del Cardenal Richelieu, é impresa en París en 1619, sin nombre de autor. Pero, merced álas investigaciones hechas en 1799 por el académico yorientalisla D. José A. Conde, en los manuscritos arábigos del Escorial, se vino en conocimiento del nombre de aquel autor, que no es otro sino el Edri- sita favorito de Rogerio de Sicilia. Hé aquí, pues, lo que en él encontrarnos ácerca del asunto que nos ocupa* Clima IV, p. 154. Ab ínsula \eridi ad Seviliam habetur iter quinqué dierum, et ab Ínsula Veridi ad urbem Malacam, quinqué pariter statj'ones leves, centum videt licet M. P. Duplec autem patet iter ab Ínsula Veridi Seviliam maritimum uncem alterum terrestre xMaritimum est hicius modi; ab Ínsula Veridi ad arenas que in mari cernantur, indeque ad ostium fluminis Barbate 28 habentur M. P. ad ostium fluminis Vaca 6M. P. tien ad fauces San Pietro dicta 12 P. inde ad Alcanater quos fretum. secmiliaribus in latitudinem ponectum separa ab Ínsula Cades, quam proiectant, 12quoque Al. P. Ec Alcanater ad Speculum Rote 8.\1.P. Deinde ad D2 ‘Templa Al-Mcsquid *6M. P. Hiñe ascendes per flumen ad Portum Tarbesanam, perjesque ad Alo- ‘Fiecus tuf-, *tune ad Cabtur, et moc ad Cabtat dúo appida Ínter fluminis alveum condita; de inde ad insulam Lanestalamtum ad Castelum *floridum2aher; *postremo ad urbem Seviliam Ecplet antera Spatium hoc quod est amari ad urbem Seviliam iter sexagenta M. P. Los traductores conservaron en el texto los nombres arábigos^ mas cuidaron de poner su traducción latina al márjen. Vemos que en ella se designa áSanlúcar con el nombre de Templo^ tal como lo indicamos en el capítulo precedente intitulado Sanlúcar; Cabtur yCabtal, las dos islas Mayor yMenor, entre los cuales se pasa; yen cuanto áCastelum Zaher, (castillo de los Naranjos), el itinerario no nos dá la distancia en millas; pero por este nombre debe enten- 53 derse Coria óel castillo de S. Juan de Aznalfarache construido áorillas del Guadalquivir, rodeado de jardines yde naranjales como se vé en nuestros dias. 1. Faros yPilotaje. En la desembocadura del Guadalquivir se encuentra situado, como dijimos anteriormente, el hermoso faro de Chipiona. En este mismo sitio existia, según las crónicas, una torre llamada la Torre de Capion (Turris Capionis), puede ser de Escipion—que servia de faro álos navegantes. Capionis turris faro imposita quod mari cingitur, opus mirabile, Phari instar, salutis navigatium grada factu (i) (según Rodrigo Caro). En nuestros dias, el faro de Chipiona '^i) Convento Jurídico, folio i3o. Col. 1. 6o bocadura del Brazo de la Torre que con el de Tarfia forma la isla Mayor. En aquel arco de círculo encuéntranse situadas las salinas de Sanlúcar; la primera sobre la orilla izquierda del rio/ se llama Santa Teresa^ ydista 3millas de Bonanza; las otras dos sobre la orilla derecha tienen por nombres San Isidoro ySan Diego, ydistan unas 6millas de Bonanza. La sal que producen es de escelente calidad ymuy apreciada; así es que todos los años se compran varios cargamentos por cuenta de negociantes Noruegos ópara ser exportados álas costas de la América de Sur. El rio que mide en este sitio dos Kilómetros próximamente de anchura, rodea la punía del Puntal, esíremo peñascoso contra el cual se estrella la corriente del brazo de la Torre, yse une al otro navegable, que continua hácia ia derecha describiendo una nueva curba hácia el Este hasta los molinos llamados de Arveníos. Desde aquí el rio recorre en línea rec- 6i ta un espacio de quince Kilómetros poco mas ómenos de S. O., áN. E. con una anchura media de 700 metros. Sus márgenes tienen durante este trayecto de un metro ái, 5ode elevación sobre el nivel de las aguas. La vista se pierde p>or encima de ellas hasta un horizonte sin fin por unas llanuras sin límites semejantes al Desierto. Ni un árbol, ni una rústica vivienda se vé en toda su estension, que venga áinterrumpir aquella triste monotonía.... Risueñas orillas del Guadalquivir tan celebradas por los poetas, ¡dónde estáis! Solo ágrandes distancias ycon largos intervalos de tiempo se vé tal cual piara de potros óde ganados boyal pastando en un campo raso yagostado, óalgún flamenco üotras aves de la familia de las zancudas que buscan insectos en la marga gredosay agrietada por la acción del sol, que forma los taludes de ambas orillas. Algunos viajeros, con los cuales he tenido ocasión de navegar entre Sevilla ySanlúcar, me han asegurado que estas Ó2 tristes márgenes son una esacta reproducción de las del Nilo ódel canal de Suez atravesando inconmensurables llanuras de arena. Muy luego llegamos al sitio llamado la Horcada, distante 23 millas de Bonanza y32 de Sevilla. Anuestra derecha desagua el brazo del rio que forma la isla Menor; su cáuce se estrecha considerablemente; vuelve de pronto sobre la izquierda hácia el N. O., luego hácia el O. para describir áseguida un arco de círculo sobre el Este hácia Sevilla. Aquí en estos tornos del rio llamados La Lisa, los Cañuelos, los Gerónimos, la Cabeza del Moro que miden unaestension de 17 millas, se encuentran los bajos que toman estos mismos nombres. Bancos de arena que no son peligrosos, pero que por su situación generalmente en el mismo canal del rio, le dejan una profundidad solo de diez á once pies en la baja marea. Nos volveremos áocupar de ellos con mas detalles en otro capítulo. 63 No lardamos en llegar al canal Fernandino abierto por los años de i8io, v que tiende áensancharse diariamente; á la derecha desemboca el brazo de la isla Menor, obstruido en el dia por los recientes trabajos. Ya desde este punto, el paisaje comienza ácambiar de aspecto, apareciendo ánuestra vista, sobre la izquierda, los cerros del Aljarafe, que por este lado estrechan el valle del rio*, yque forman una dilatada meseta que se estiende desde Sevilla hasta el Guadiana, comprendiendo casi todo el antiguo Condado de Niebla. Encuéntrase por las orillas del rio el álamo blanco, el pino de Alepx), la higuera, el olivo yel madroño (arbustus unedo, arbustus andrachne), que trasforman la perspectiva del paisaje; yalgunos jardines yvarios plantios de naranjos y limoneros dán una idea de cultivo. La vista descansa de la triste monotonía de las llanuras que hasta ahora ha recorrido ydel aspecto de la ruin vejetacion de las islas Mavor yMenor, compuesta so- Ó4 io de labiadas odoríferas de tallo leñoso, tomillo, romero, salvia, alhuzema ygenista, (genista hispánica, Spartum junceum, S. Scorpus, S. linifolium). Rodéase la isleta Hernández, la cual ábeneficio de los trabajos de canalización ejecutados, yálos reparos artificiales puestos en el brazo llamado del Rosario, se encuentra ya casi unida ála tierra firme. Por fin, nuestros ojos se recrean en la lejana perspectiva de algunas casas construidas sobre el vertiente de las colinas del Aljarafe que se estienden ánuestra izquierda remontando el rio. Es la Puebla, primer pueblo que se encuentra después de haber andado 40 millas desde Bonanza. El espacio comprendido entre estas dos poblaciones, es como dejamos dicho, un fiel remedo del Desierto; en él, solo se vé de tarde en tarde una choza que sirve de abrigo álos vaqueros óyegüerizos que guardan el ganado^ cuyas piaras pastan en aquellas marismas una yerba empobrecida, óbajan 65 lentamente ábeber al rio por una orilla desprovista de vejetacion yfangosa, en la que algunos animales perecen hundiéndose en un légano gredoso, en el que quedan clavados. Auna milla de distancia, pasado Puebla, ysobre la misma orilla encuéntrase el pueblecito de Coria, cuyas casas se estienden por la falda de la colina. Su población de unos 3ooo habitantes próximamente, se compone casi en totalidad de cultivadores. Es el pueblo que Rodrigo Caro llama Caura, i) yal cual atribuye una fundación muy antigua. Si se fija la vista con atención hácia el N. E., columbrase allá en el lejano horizonte visual, la famosa Giralda, ó torre de la Catedral de Sevilla, que se alza erguida ádistancia de 12Kilómetros, yque se divisa mucho mejor en cuanto se dobla la punta del Verde, plantada de naranjos de redondeada copa ysombrío follaje. Llégase después frente al (r Convento Jurídico, folio 117. 66 pueblecillo de Jelves, el antiguo Vergentum, l\ :que al decir de algunos autores contó un dia una población de 14000 almas. En los nuestros ápenas si llega á 3ooo, yestos, todos ded.cados álas labores del campo. Frente ánosotros, sobre la derecha desemboca entre naranjos el Guadaira; que naciendo en la sierra de Moron llega con bastante caudal de agua áAlcalá, donde pone en movimiento multitud de molinos harineros, ydesagua después en el Guadalquivir. El sitio es ameno, pintoresco, yuno de los mas deliciosos que -se encuentran en estas abrasadas orillas. Aunas tres millas de distancia, sobre la misma orilla derecha del no, ypor consiguiente ánuestra izquierda, véese sobre la meseta de la colina del Aljarafe, el convento de San Juan, construido sobre la esplanada de un antiguo castillo perteneciente ála época del imperio musulmán en la Península, dominando la IRodrigo Caro. Convento Jurídico, folio 113. 6? estensa llanura donde se estiende la indolente Sevilla que parece dormir abrazada ála Giralda. Al pié de las ruinas del convento de San Juan, yde los rojizos muros de contension de la esplanada donde existió la fortaleza árabe, ysobre la misma orilla del rio existe el pueblecito áquien dá su nombre el convento. Llaman en él la atención del viajero los altos hornos, gigantescos conos truncados, de una fábrica de porcelana, que hace dos años difundía el bienestar en la localidad, dando Ocupación ála mayor parte de los habitantes del pueblo, yque en el día áresultas de circunstancias comerciales, está parada; dejando la esclusiva esplotacion de esta industria en toda Andalucía, áotra grandiosa fábrica conocida con el nombre de La Cartuja. Hemos llegado áSevilla, la capital de Andalucía, la antigua ciudad de los Romanos, de los Arabes vde San Fernando. 68 IV. Obras públicas^ Comercio YNavegación. Según acabamos de ver, las orillas del Guadalquivir son escesivamente bajas en todo el trayecto que recorre desde el mar hasta Sevilla; este no se desliza serpenteando en medio de una vasta llanura entre márgenes de greda ferrujinosa perteneciente álas capas eocénas de la época terciaria. El Guadalquivir, como todos los rios españoles, recibe muy escaso tributo de sus afluentes secos por los ardores del sol de estío; pero cuando llega la estación de las lluvias torrenciales —que afortunadamente son de corta duración, — todas sus barrancas yquebradas, arrovos Vregajos reciben masas enormes de agua, se trasforman en torrentes impetuosos que arrebatando en su irresistible ÓQ corriente los puentes del camino de hierro ydestrozando la via se precipitan de improviso en el Guadalquivir. Este, cuva corriente es lenta por efecto de los muchos tornos que la contienen, desborda el esceso de agua, éinunda toda la llanura, yel pais, en una estension de 6o millas de longitud y3o de latitud, se convierte en un dilatado mar. El ganado perece ahogado; los campos, las sementeras, todos los trabajos agrícolas se ven destruidos, ycuando las aguas se retiran, los terrenos de las orillas, socavados por la fuerza de la corriente se encuentran haber perdido algunos metros en su estension, el cáuce antiguo ha desaparecido, ylos bajos aparecen por todas partes; en tanto que ios labradores ven cercenadas todos los años sus propiedades. Conozco un jardin, cuya casa, no hace muchos años radicaba en medio de un naranjal, yque hoy se encuentra en la orilla del rio, falta de cimientos yamenazada de una ruina inminente. Tal es el cuadro que presentaba hace yb cho, el movimiento del fango yde las arenas arrastradas por las corrientes inutilizará todo lo hecho. La corta de los Gerónimos como se la llama, solo sirve en la actualidad para quitar al canal una parte del agua que deberla correr por él; yentretanto los bajos de la Alora, de Arafe etc., continúan en el mismo estado. El proyecto era escelente; pero la falta de recursos económicos que se deja sentir en el pais no permite realizarlo. En Noviembre de 1867 quedó terminada la obra del muelle de Sevilla. Pero con motivo de un hundimiento bastante considerable ocurrido durante su construcción, las dragas, ópontones de limpia, dejaron de funcionar al pié del muelle, cuya aproximación se hace cada dia mas difícil para los buques de cierto calado, que se ven obligados áemplear planchas que se hacen mas largas ámedida que disminuye el fondo. En 26 de Noviembre de 1867, el Gobierno nombró una comisión que se com- I puso de ingenieros, directores de traba - ;jos, capitán del puerto etc. para inspecicionar las obras. En el informe que dió la comisión yque se publicó poco tiem- :po después, s'e dieron aquellos por ter- !minados, en estado perfecto, ydeclaró j que del sondaje practicado por ella reI saltaban de 14 ij2 á23 pies de profunj didad en baja marea. Pero, como lo dejo indicado anteriormente, no se trataba en .manera alguna de la cuestión de los bajos de arena persistentes en los tornos de Ilos Gerónimos yde la cabeza del Moro, I. que debieron ser dados de lado en el proyecto, yque en la actualidad solo tiejnen, según afirman los prácticos ypilotos, de 10 á11pies de agua en la menguante. El flujo yreflujo se deja sentir ihasta Sevilla donde el rio crece unos I seis pies. En resúmen; las obras ejecutadas hasta j el dia han dotado áSevilla de un buen j puerto ymejorado mucho la navegación 1de su rio. Los trabajos no están ciertamente terminados yla situación econóI 7^ mica del país no lo permite en estos momentosj pero es indudable cjue en cuanto puedan ser emprendidos de nuevo yque el rio esté enteramente canalizado los buques de gran porte podrán atracar debajo de las grúas del muelle vertical de Sevilla. Ante la perspectiva de los trabajos proyectados yemprendidos en el Guadalquivir, formáronse numerosas compañías de navegación, yse establecieron líneas de buques de vapor que hacen la travesía entre Sevilla yMarsella con escala en los puertos intermedios del Mediterráneo; de Sevilla áBilbao ypuertos de la costa de Galicia, yde Sevilla áLondres directamente. Este movimiento de buques dá al puerto en ciertos momentos una animación extraordinaria. Los años de buenas cosechas, el aceite de Oliva se exporta en grande cantidad, durante los primeros meses para los puertos de Francia, Inglaterra y Alemania. Los plomos de las minas de la provincia de Córdoba, que lie- 79 gan directamente al muelle por el ferrocarril, son un lastre constante para todos los buques; ycuenta que los registros del camino de hierro acusan un trasporte de 5o á55,000 toneladas de plomo por año. Los corchos se embarcan en cantidades fabulosas para Inglaterra, Francia, Alemania ylos Estados-Unidos de América, no siendo menos importante la esportacion de aceituna, pasta de orozuz etc. En los meses del otoño, mas de ciento cincuenta buques cargan naranjas para Francia, Alemania éInglaterra. En cambio, impértanse grandes cargamentos de maderas procedentes de Rusia yde Suecia; bacallao de Noruega yde Terra-Nova; duelas ypetróleo de la América; harinas del norte de España, ytoda clase de productos de las fábricas de Birmingham yde Manchester. La importación del carbón mineral es también muy considerable, en términos que este artículo asegura el cargamento de todos los buques que vienen áeste puerto á 8o buscar aceites ynaranjas, Es cosa que desean ardientemente todas las personas que se interesan por la prosperidad comercial de esta plaza, que el Gobierno, la Provincia yel comercio de Sevilla no abandonasen las obras comenzadas en el rio; que la corta del torno de los Gerónimos fuese puesta cuanto antes en estado de poderse navegar á fin de que el mercado ycomercio de Sevilla adquieran el desarrollo yla importancia que les dan su ventajosa situación geográfica en medio de Andalucía. Sevilla está unida por una via férrea áCórdoba, Madrid yFrancia, ypor otra áJerez yCádiz. Está en vias de construcción otro camino de hierro que unirá directamente la capital de Andalucía con Mérida yBadajoz sobre la línea de Portugal yque cruzará la provincia de Estremadura, pais tan rico en productos i]Véase para mas ámplios detalles el cap. \ de la 3.® parte. 8i como pobre de vías de comunicación Este camino pondrá áSevilla en inmediata comunicación con las minas de hierro del Pedroso, ycon la cuenca carbonífera de Belmez yEspiel, que hasta el dia se encuentra privada de medios de transporte. Ajííase el proyecto de construcción de otra via férrea que deberá unir áSevilla con Huelva. Este proyecto podria causar grandes perjuicios ála navegación del Guadalquivir si con tiempo no se acude al remedio. En efecto; si no se ejecutan desde luego ycon inteligencia las obras de limpia ycanalización que reclama el estado actual del rio, los buques preferirán atracar al muelle de Huelva que al de Sevilla; visto que en el primer caso no tienen que remontar un rio largo y ocasionado ácontingencias desagradables; los fletes se resentirán como es consiguiente, ypermitirán áios comerciantes hacer llegar sus mercancías áSevilla por el camino de hierro de Huelva. Cosa que podria muy bien suceder. 82 Réstame solo decir, que existen vapores remolcadores que en siete horas prestan este servicio álos buques desde Sanlúcar áSevilla, por precio de sesenta duros por todo el trayecto, ósea un duro por cada milla. El precio parecerá exagerado en el extrangeroj mas téngase presente, que el carbón viene hasta ahora yesclusivamente de Inglaterra, donde cuesta diez shellines la tonelada, yquince el flete. Así es, que nuestros vapores queman un carbón que cuesta 25 shellines, cuando menos, la tonelada. Confiamos en que cuando el camino de hierro de Sevilla áMérida llegue á las minas de Espiel, lo que sucederá á Dios mediante, áfines del año, el precio del carbón quedará reducido ála mitad de lo que cuesta en el dia. Los gastos de pilotage, son: En Sanlúcar.sEntrada ysalidaj Rs. 33o juntas. 83 Remontar ysalir del rio junto. Si el buque tiene dos palos. .Rs. 480 Si tiene tres »600 Por decreto del Gobierno provisional, fecha Junio de 1869, los derechos de navegación se han fijado en cinco rs. por cada tonelada de peso importada, yel Puerto de Sevilla ha añadido un recargo de 25 por ciento como gastos de puerto, (obras del muelle etc.) Estos son todos los gastos que tienen que hacer los buques que vienen áeste puerto. '^a:< yc-iülcsiú^Tcs ^r:^ .éííl ^v_ .aoifiq eob 3fí3ñ ocad^;--Jtt ;V.....••: .Eíni Ítn^ií ííí .ia^:> 9>:-' í;>;:,Vv: ^"' ^íníKífexvo íq ocn^ídot:> 4í?¿' ©í^r^ í> ío^í sb PodDoiob f-ol ,^68í cb-oinut cd-jot i(jc.[ .n fio obííjíl fifcrí o?, noi'^f.g&v {3 ^Y ^Ljbi^í^oxjfííi <>coq ob r>i;fiicnD; lwo -7í:33i fiJi obtbíifíS Efl íilíK'e£ gL ©íi‘ju 4 -'iGuq sb ócísí;^ oíiiOD €-:r;sÍ3 lorr es sb' c^ .3jD cíbuni biv3c~dG'Y,o: ífGflGÍÍ 3rjp>.i»i^£g 3CÍ íObGJ nCr^ í'A't?. í i;r:c *b r:íJ.r’e;v Yup et-Lpud -^c! ‘-"jCíif! -jup >n r i- LAS MÁRGENES DEL GUADALQUIVIR. TERCERA PARTE. Sevilla. I. —Sevilla Ibérica, RomanayGótica. II.—Dominación Musulmana . III.—D. Pedro el Cruel. IV . —Hasta nuestros dias. V.—Comercio, Vejetacion. 92 fin de vengarse de Rodrigo. En efecto, el wali de Africa, Muza ben-Noseir, envió algunos centenares de Bereberes álas órdenes de Tarif, con el objeto de practicar un reconocimiento en el país. El general africano recorrió la parte meridional de la Vandalicia, y regresó áTanjer anunciando que el país estaba exahusto de soldados yque podría entrarse fácilmente. El 28 de Abril de 71 1, año 92 de la Hejira, un ejército árabe cruzó el Estrecho en los barcos dispuestos por el Conde Julián, acaudillado por Taric-benZeyad, yen aquel dia el monte Calpe cambió su nombre por el del general invasor, yse llamo Geb-al-Tarek (i). El duque Teodomiro, gobernador de Andalucía, se refugió en Sevilla ypidió refuerzos áRodrigo, quien acudió ejecutivamente con todo el ejército Godo que pudo reunir, ydió la batalla álos ,1) Southey—The last of the Goths. 93 árabes en los campos de Jerez tbatalla del Guadalete 71 1 II. Dominación Mcsulmana. Muerto Rodrigo en ai^uella memorable batalla que dejó la Kspaña entera á la merced de los Arabes, los Godos eligieron áTeodorairo que se retiró hácia Valencia. Tarik se dirigió ámarchas forzadas sobre Toledo donde penetró sin encontrar resistencia formal. La nueva de aquella fácil yrápida conquista llegó á Tanjer, yel anciano Muza desembarcó en España yvino áponerse sobre Sevilla, que se le rindió después de un mes de sitio (712}. Llamados Muza yTarik áDamasco por el Califa Walid, quedó encargado de la conquista ygobierno de España Abdel-Azis, hijo de Muza, quien firmó un tratado de paz con el godo Teodomiro, (1} -Manuscritos arábigos ponen esta batalla á orillas del Guadi-Becca, cerca de -^Igeciras. 94 5de Abril de yó ,yestableció la silla del gobierno en Sevilla. El déspota Soleiman, Comendador de los Creyentes, premiaba cruelmente sus leales servidores. Muza fué encarcelado ypuesto ála vergüenza, yse decretó la muerte de su hijo Abd-el-Azis. Este Emir, que vivia en Sevilla con su esposa la rubia Ej ilona, viuda del rey Rodrigo, fué bárbaramente asesinado de órden del Califa. Ayub, su primo ysucesor, trasladó el Divan de Sevilla áCórdoba, con cuvo motivo aquella insigne ciudad quedó solo con el carácter de una de las mas importantes de Andalucía, ycorrespondió álos Arabes de la tribu de Emesa en el reparto que hizo el Wali Abu-elKathar 740;. Desde ySS á772 la España musulmana vivió entregada ála anarquía yála guerra que se hicieron sin descanso Yussuf yAbd-el-Rahman; ySevilla conquistada yperdida alternativamente por los partidos que mantenian encendida la tea de la discordia. Entre tanto, algunos Godos éHispanoRomanos refugiados en las montañas de Asturias, se aprestaban ála lucha contra el invasor. El año 740, su gefe electo. Pelayo, atrincherado en Covadonga, rechazó un egército árabe después de un encarnizado combate. Sus sucesores los reyes de Asturias, de León yde Castilla continuaron con heroica perseverancia la obra de la reconquista, combatiendo sin tregua al Islamismo yexaltando la fé cristiana. Favorecido por la anarquía que las enconadas rivalidades entre los Emires ylos Jeques mantenían en la España musulmana Alfonso VI, aliado álos condes de la Francia meridional, se apoderó de Toledo trás un sitio que duró siete años. Alentado con tan importante conquista amenazó con sus armas áSevilla. El Wall Mohamed que se hiciera indepediente ytomara el título de Emir, llamó en su auxilio al gefe de los Almorávides, Yussuf ben-Taschfyn. No mucho tardaron los Arabes andaluces en ar- 96 repentirse de su arrebato yciega confianza. Yussuf ysus Morabitas después de haber rechazado los ataques de los cristianos, vinieron áSevilla ádescansar de las fatigas de la campaña. Aquellos Jeques yKábilas semi-bravios, tostados por el Sol abrasador del África, acostumbrados ávivir bajo las rústicas tiendas de sus tribus, quedaron embelezados ála vista de la belleza de Andalucía, de la dulzura de su clima yde la fecundidad de su suelo; mas tuvieron un presentimiento de que muy luego tendrían que cambiar estos encantados vergeles por las abrasadas arenas de sus desiertos. Nada ásus ojos, podía igualar la magnificencia de Sevilla que consideraban como la mansión mas agradable del mundo. La suntuosidad de su Alcázar, de sus mezquitas, yde sus edificios públicos; las rizadas aguas del Guadalquivir cruzadas sin cesar por numerosas naves que traían el bienestar yla riqueza ásus habitantes, ylas dilatadas llanuras que rodeaban la 97 Ciudad cuajadas de naranjos^ lirnoncros yolivos, les hacia desear ardientemente que Yussuf conservase bajo su dominio tan delicioso país, (i) Entonces conoció el Emir de Sevilla la falta que habia cometido llamando en su auxilio álos mauritanos. Pero llegó tarde el arrepentimiento: en Setiembre de 1091 Yussuf entró vencedor en Sevilla, yun año después su lugar-teniente Sid‘ Abu-Bekr terminaba la conquista de toda la Andalucía. La dominación de los Almorávides no fué de larga duración; en 1149 su imperio en Africa fué destruido por los bravios Almohades, yla pérdida de Granada en 1157 los alejó para siempre de España. Sus sucesores, los Unitarios (Almohades) no cesaron de guerrear contra los cristianos; yel Africa, desde 1 1 Sy hasta 1210 no cesó de lanzar oleadas de moI. Cardonne—Historia del Africa yde España bajo la dominación de los Arabes. T. II. p. igá. 98 ros átravés de las aguas del Estrecho para inundar Andalucía. El día I.” de Junio de 1211, llegó á Sevilla el Emir-el-Mumenin Mohamedel-Nasir al frente de medio millón de Africanos que difundieron el espanto entre todos los príncipes cristianos. Predicóse una cruzada en Castilla, León, Aragón, Italia yFrancia que allegó bajo los estandartes de la Cruz un numerosísimo ejército, obediente ála voz de los obispos yelectrizado con el canto de los trobadores. La Cruz yla Media luna se encontraron en los campos de las Navas de Tolosa, yen ellos el Islamismo recibió en la raza Almohade, un golpe del que no se ha repuesto jamás. El Emir-el-Mumenin después de haber ahogado su despecho en la sangre de los príncipes musulmano-andaluces que reuniera al efecto en Sevilla, regresó áAfrica. Desde aquel momento se enseñoreó del país la mas completa anarquía, hasta el punto que el rey moro de 99 Granada unió sus armas álas de Fernando III el Santo, para combatir ásus correligionarios. D. Pelayo Correa^, gran maestre de Santiago llegó con su hueste bajo los muros de Sevilla ybloqueó la plaza, cuyo sitio se formalizó en 1246. Sevilla contenia ála sazón, dentro del recinto de sus murallas 24,000 familias Arabes divididas en 23 tribus, i) La escuadra al mando de D. Ramón Bonifaz, remontó el Guadalquivir, yel 20 de Mayo rompió el puente de barcas cortando así las comunicaciones entre la ciudad yel arrabal de Triana, por donde los sitiados recibian todo género de socorros. Este suceso redujo álos moros ála última estremidad, yen su vista se dispusieron ácapitular. En efecto; el 28 de Noviembre de 1248, la torre del Oro yla de la Plata, fueron entregadas álos sitiadores, yel ICardonnc. T. IIL p. iio. lOO 22 de Diciembre Sidi Abu-el-Hasan puso en manos del rey Fernando las llaves de la ciudad, una de oro yotra de plata, en cuyas guardas se leia en caracteres españoles yárabes, la siguiente sentencia fatalista: «Dios abrirá, el Rey entrará.» Acto continuo se embarcó para Africa, yFernando el Santo oyó misa el mismo dia en la mezquita mayor, purificada ydispuesta para aquella augusta ceremonia. Terminados los oficios armó caballeros ásus mas valientes guerreros, empezando por Mohamed Ben-al-Ahmar, el rey moro de Granada, su vasallo y aliado que había tomado por divisa estas cuatro palabras, que se leen repetidas hasta la saciedad en todos los muros de la Alhambra: La Galib illa Allah. (i) Solo Dios es vencedor). Los cristianos ocuparon las torres y Circourt. T. I, p. 207. lOI murallas de Sevilla^ yel rey se aposentó en el Alcázar. Asi terminó la dominación musulmana en Seyilla, habiendo durado 536 años. III. D. Pedro el Cruel. Terminada la conquista de Sevilla por Fernando III, se hizo el repartimiento de las tierras entre los principales señores que habian asistido ála hueste, yla ciudad comenzó árepoblarse lentamente. Pocos fueron los sucesos de señalada importancia que tuvieron lugar en esta histórica ciudad hasta 1282, época en que la vemos convertida en Córte de D. Alfonso X, llamado el Sábio por su amor álas ciencias yálas letras. Los últimos años de la vida de este rey, tan digno de mejores tiempos que los que alcanzo, fueron un prolongado martirio que le hizo sufrir la conducta de su hijo io8 personas fueron quemadas vivas; el 26 de marzo 17 fueron entregadas al brazo secular, yel 4de Noviembre los inquisidores habian ya arrojado álas llamas 298 víctimas de aquel implacable furor. Muy luego se contaron por miles en el resto de la provincia, i) Para acudir átan numerosas yhorribles ejecuciones, el Gobernador de Sevilla se vio en la necesidad de mandar construir fuera de recinto de la ciudad, en los llanos de Tablada, un cadalso de piedra que se llamó el Quemadero. Aquella ara de los sacrificios, tenia en cada uno de sus cuatro ángulos una estátua hueca, especie de crisoles en los que se encerraba álos impenitentes yrelapsos áfin de calcinarlos lentamente, realizando así el tormento inventado por Busiris. (2) IMariana, Historia de España, [.. XXIV, capítulo 17. '1)Marv Lafon.—Historia de España, tom. H. p. o. —Llórente.—Historia criticado la Inquisición, tom. 1. loq Armado con la bula pontiiicia, vabusando de la debilidad de la reina Isabel la Católica, el inquisidor general, Torquemada, hizo estensivo su poder átoda España. De los registros de la Inquisición de Sevilla vcon arreglo áun cálculo moderado, resulta que en el discurso de i8 años ybajo el poder de Tomás de Torquemada, fueron entregadas álas llamas 10,220 personas; 686o quemadas en efigie, 797,821 sufrieron penas infamantes, confiscación de bienes yencierro perpetuo. Una vez esterminados los judíos, la atención toda de la iglesia ydel trono en España, se volvieron hácia el último baluarte del Islamismo en Europa. El sitio de Granada fué decretado. Después de mil ymil prodigios de valor, su último soberano Boabdil rindió álos cristianos su ciudad muy amada, yFernando é Isabel entraron triunfantes en la Alhambra el dia 2de Enero de 1492. Inmenso fué el júbilo yla alegria que se difundió en toda la cristiandaQ con tan fausta I10 nueva. Al fin había terminado para siempre, después de 711años, la dominación de la raza musulmana en España. El dia i5de Marzo de I493, hácia la hora de medio dia, desembarcó Cristóbal Colon en el puerto de Palos, de regreso de su primera espedicion áAmérica. Pasó inmediatamente áSevilla, v desde esta ciudad envió un correo álos Reyes, que ála sazón se hallaban en Barcelona. Noticioso el papa de tan importante descubrimiento, nombró un vicario apostólico, quien acompañado de buen número de clérigos llegó áSevilla para tomar parte en la segunda espedicion, y llevar la luz del Evangelio áaquellas nuevas regiones. La Casa de contratación de las Indias, fué inmediatamente creada yestablecida en Sevilla, que vió acudir dentro de su recinto un ejército de negociantes Ingleses yFlamencos, ansiosos de tomar parte en la esplotacion de aquel nuevo mundo que se abria al comercio, y 11 1 que brindaba con las mas pingües vfáciles ganadas. En el reinado de los Reyes Católicos se activaron los trabajos de edificación de la catedral de Sevilla; empezados en 1401^ sobre las ruinas de la mezquita mayor yterminados en i5o6. La longitud interior de este magnífico templo^ es de 3jg pies, por 217 de ancho. Está dividido en nueve naves sostenidas por 32 haces de esbeltas columnitas aislados, y28 empotrados en los cuatro muros. La elevación de la nave principal yde los 104 arcos ojivales, es de 97 pies sobre el nivel del suelo, yla de los arcos torales que unen los cuatro brazos de la cruz, iSq. Las sesenta columnas mencionadas son de planta octógona, forma gótica ymiden cada una 43 pies de circunferencia. Noventa ventanas ojivales, cerradas con vidrios de colores, dán paso ála luz que alumbra misteriosamente el interior de este inmenso edificio, uno de los mas notables en su género, que existen en el mundo. II2 La torre llamada de la Giralda, es un tipo único. Fórmala un paralelepípedo colosal ábase cuadrada, que tiene 55 piés por cada lado y25o de altura. Se atribuye su construcción áBen-Abed Almucamus , rey de Sevilla, por los años de looo. i) Coronábanla en los primeros tiempos de su fundación, cuatro enormes bolas de bronce dorado ybruñido, cuyos reflejos se veian á la distancia de un dia de camino. Así permaneció hasta el año de iSgq, en que un fuerte terremoto derribó las bolas. Terminada la fábrica de la Catedral en i55o, se resolvió convertir en campanario la jigantesca torre árabe; al efecto se construyó el segundo cuerpo llamado de las campanas, ylos demás cuerpos hasta dejarla en el estado en que la vemos en la actualidad, elevando de esta manera el monumento hasta la altura total de 400 piés. Una de las cosas mas notables de esi) Rodrigo Caro. —Antigüedades de Sevilla, folio 5o. ii3 ta torre, es el poder subir, por su interior, hasta el cuerpo de las campanas en silla de manos óácaballo, tan suaves son los planos inclinados que en ella hacen las veces de escalera. Toda la obra de fábrica árabe, es decir, el paralelepípedo, es de ladrillo rojo, con la notable particularidad de que los cuatro muros son mas gruesos por la parte superior que por la base. El año de 1526,el emperador Cárlos Vcelebró en Sevilla su casamiento con la infanta D.a Isabel de Portugal. La ceremonia se veriricó en el Alcázar el dia lo de marzo, con gran pompa ymagniñcencia según la describe detalladamente el analista Zúñiga. (p En el de láqá, dia 22 de Enero, el Guadalquivir salió de madre éinundó completamente áSevilla. Esta espantosa calamidad se repitió el 2 del mismo mes del año 1554. Hé aquí lo que acerca de 1;T. III. L. XIV, pág. 33qysiguientes. >14 ella refiere un historiador de esta ciudad; «Martes 2de Enero de i554,el rio xsubió tan rápidamente que todos los ga- »nados que se encontraban en los llanos ))de Tablada^ murieron ahogados. En )>Triana se hundieron 200 casas^, ylos ))pueblos de la Algaba, Brenes, Rinco- »nada ySantiponce quedaron casi des- ))truidos. Rompióse el puente de bar- »cas ymuchos buques se fueron ápilqueScc. (i) Estas inundaciones se repitieron con frecuencia sin que se tomasen disposiciones para evitar tantas calamidades, ni se pensase en emprender trabajos al efecto. En oóq, termináronse las obras empezadas muchos años antes, para construir con una parte del convento de S. Francisco, las Casas Consistoriales. La lachada de este edificio es de estilo compuesto, yestá enriquecida con los mas ^úñiga. tomo 3., lib. XIV. pág. 427. IID preciosos detalles. Se hace notar en su interior la sala Capitular, cuya planta mide II, 5o centímetros de longitud y 8metros de latitud, ycuyo arte'sonado es de piedra yde forma elíptica, dividido en treinta yseis preciosos casetones, cada uno de los cuales contiene un medallón con una estátua de un rey de España. Los años de 1647, 48 y4^ se señalaron en Sevilla con una epidemia ^ue causó la mas horrible mortandad, ála que se unió una no menos asoladora esterilidad. Durante la memorable yheróica guerra de la independencia española, que se produjo áprincipios de este siglo, Sevilla luchó sin tregua ni descanso por la defensa del pais. No menos activa fué la parte que tomó en la revolución del año de 1820. En el 23, áconsecuencia de la invasión francesa, Fernando VII con toda su familia yel gobierno constitucional, vino árefugiarse en la capital de Andalucía. Ilt> El 23 de Abril de aquel año, el Consejo de Ministros yel Consejo de Estado, anunciaron áFernando VII que convenia para su propia seguridad que pasase áCádiz. El Rey negó obstinadamente su consentimiento ála traslación, en cuva virtud las Cortes en sesión del 1 1 de Junio, le despojaron de la autoridad real, ynombraron una Regencia. Al dia siguiente Fernando VII con toda su familia fue trasladado áCádiz. La salida del rey para la isla Gaditana, fué la señal de una conmosion popular que estallo en terrible motin al dia siguiente. Una espantosa catástrofe atajó aquellos desórdenes. El edificio de la Inquisición que encerraba un almacén bastante repuesto de pólvora, voló en el momento en que las turbas lo habian invadido; el número de las víctimas de aquel terrible accidente fué considerable. Pocos dias después, el general constitucional López del Baño, se acercó ála plaza que le abrió las puertas trás un amago de resistencia. 1 ‘*/ Desde aquella fecha Sevilla tomó una parte mas ómenos importante en todos los disturbios ypronunciamentos políticos que se sucedieron en los años de 1834, 35 y38. En el verano del 43, el general Van-Halen la bombardeó. El 7de mayo de 1848 entraron en Sevilla los Duques de Montpensier, abandonando la Francia después de consumada la revolución que habia destronado al Rey Luis Felipe. Aposentáronse en el Alcázar, en tanto que se hadan en el antiguo colegio naval de San Telmo, las obras necesarias para convertirlo en Palacio que habitan en la actualidad. En 1862, la reina Isabel II hizo un viaje áSevilla, donde fué recibida con tan ruidosas aclamaciones como indignación recayó sobre ella, cuando seis años mas tarde, en Setiembre de 1868, se retiró áFrancia lanzada del trono por la revolución iniciada en Cádiz por los generales Prim, Serrano yTopete, ysecundada en Sevilla por el teniente gene- •*>*** * yWW “ 0i4^ W0^.f