El Santísimo Cristo del Salvador : romance histórico en que se refiere la milagrosa venida de esta sagrada imagen, venerada en Valencia en la iglesia de su advocación
Full text
Núm. 4. El SAmiSlO CRISTO ROMANCE HISTÓRICO, EN QUE SE REFIERE LA MILAGROSA VENIDA DE ESTA SAGRADA IMAGEN^ VENERADA EN VALENCIA EN LA IGLESIA DE SU ADVOCACION. INTRODUCCION. I Atí, pueblo de Valencia, átí, mi patria querida, la que desplegas al viento, que lijeramente riza, gloriosísimo estandarte que la fé en su lienzo pinta. Atí su canto el poeta entusiasmado dedica, pues las glorias de su patria cual glorias propias las mira. Tiende tu esplendente manto que entretejen áporfía las flores de tus vergeles yel laurel de tus conquistas. Alza la serena frente que sin cesar acarician leves auras, refrescadas por las marítimas brisas, que murmuran átu oido con sonora melodía, cantos de glorias que pueblan ^las frescas auras que aspiras. lDeja que ásus ecos una \los acordes de mi lira \para contar una historia, Iverdadera maravilla lde tus anales |oh patria! ¡sublime historia, qué indica \que cariñoso el Eterno Ite proteje yte cobija, jHoy ácontar esta historia Isolo un deseo me anima, \yes que la fé que en mí alienta len tu pueblo no se eslinga. IDame ¡oh Reina de los cielos! kinspiración; fortifica \la íé que mi pecho alienta yayúdame. Madre mia. II. lSigno de paz para el mundo }que padrón de la ignominia lfuiste hasta que Jesucristo látí enclavado moría. <¡Arbol santo! pura fuente
2BIBLIOTECA DE LA de do manan cristalinas ytrasparentes las aguas de la gracia yla justicia: manantiales que en el cielo ven nacer sus claras linfas, yque el Redentor piadoso con abnegación benigna hizo afluir ásu cuerpo, convirtiéndole en piscina de do la gracia áraudales ' manase cual perlas líquidas. Ya nuestros primeros padres desde aquel funesto dia en que cediendo al impulso del ángel del mal^ comían el fruto que les vedara la Providencia Divina, la voz del Eterno oyendo que airada les perseguía, fueron ábuscar asilo, según la escritura indica, en el anchuroso hueco de un árbol. ¿Presentirían que del funesto pecado que en la miseria envolvía la paz de que disfrutaban en sus inocentes dias, un árbol también el signo de la Redención seria? [Arbol santo! que al alzarte Judea cruel éinicua sobre la cumbre del Gólgota, luz penetrante yvivísima difundiste por el mundo, que orgulloso oscurecia idólatra el paganismo con sus prácticas impías, con su soberbia impotente, con fabulosas mentiras. [Arbol sánto! escelsa llave que cariñosa ysolícita al encerrar el pecado en las mansiones sombrías de un abismo tenebroso, amante ycaritativa ála humanidad las puertas del reino del cielo abrias. ¡Cruz bendita! cruz amada! que ála cristiandad cobijas. ILUSTRACION POPULAR. \enseñándola el camino lque conduce ála otra vida, 1 ^trocando en celestes flores las terrenales espinas. Deja que te cante el poeta, deja que arranque ásu cítara los acentos melodiosos, las suaves armonías, ^que los espacios poblaran ^de dulces notas sentidas, ^si tú no fueras tan grande >ni tan pequeña mi lira. iMM \En los confines del Asia, \dominio do Palestina, lyen la pintoresca márgen Ide las costas de Fenicia ^está Beyrut, que en los tiempos ¡que la púrpura ceñían iTito yVespasiano en Roma, >bajo su yugo yacía. ^Esta colonia romana, ^rica población marítima, >se llamaba entonces Berito, >yallá en la elevada cima ?de una eminencia, cual banda 5de palomas adormidas sobre la esmeralda inmensa Jde la frondosa campiña, ¡casas blancas cual la nievo ¡por su recinto esparcía, s’ Adicha ciudad marcharon ^los cristianos que salían íde Jerusalen huyendo, ¡al ver que la profecía {se cumpliera exactamente lcual predijo Jeremías. lEl año de setecientos lsesenta ycinco seria, lcuando un sucesor de aquellos \cristianos ,cual joya antigua Idel Salvador una imágen Iallí en Bórito tenia Itallada por Nicodemus, Icual la tradición añrma. IEl hecho fué que pasando icomo herencia de familia, íel año que antes menciono lla sacra imágen poseía
3 ROMANCE DEL SANTISIMO allá eii su casa de Bérito el descendiente que indica en otro lugar mi pluma; cuando la gracia infinita del Omnipotente ,acaso por providencia benigna, hizo que al mudar de casa el buen cristiano ,por prisa ópor olvido ,la imagen dejase en la casa antigua. Mudóse en ella un judío ydió en ella una comida, precisamente en la estancia en que la imágen divina pendiente estaba del muro. Alzó un huéspede la vista, yreparando en el Cristo lleno de audacia sacrilega se desató en improperios contra la imágen bendita, ycontra el amigo apóstata autor de una burla indigna. Dieron parte al Gran Pontífice,* congregóse al otro día todo el sumo sacerdocio, que con crueldad inicua la santa efigie arrastraba con infernal alegría ála sinagoga ,donde el rencor yla malicia del pueblo, que en torpe saña fuera verdugo ydeicida, cruel repitió en la copia lo que hiciera en otros dias para aumentar el martirio del Redentor, que moría víctima del pueblo incrédulo, por quien se ofreciera víctima. Otro Longinos también, pero Longinos con vista, . cogió una lanza acerada, ypor colmar la ignominia, áun costado de la imágen quiso inferir una herida. Entró el arma al fuerte empuje por las fibrosas costillas, yáborbotones la sangre manaba tibia yrojiza entremezclada con agua. CRISTO DEL SALVADOR. >Aplicaron una hidria \álos entreabiertos lábios Ide la renovada herida, \yaq'icl celestial licor 5rebosó por las orillas. ^Mas no bastó este prodigio >para estinguir la malicia ^de aquella incrédula turba; {fué forzoso que ásu vista ¡se llevara un paralítico, ^yver que mientras le ungian ^recobraba por completo lla salud que vió perdida >desde que vieran sus ojos. lDivulgóse la noticia lcon la rapidéz del rajm, \yvióse al punto invadida jla judáica sinagoga \por numerosas familias, I que sus enfermos llevaban ála sangrienta piscina. Todo el pueblo alborotado calles yplazas corria, ansioso tras del portento íque dá al moribundo vida, Ique al paralítico cura, que al ciego vuelve la vista, l[Triunfo inmenso del Calvario ¡contraía audaz heregía! IAquel pueblo rencoroso, que con saña torpe éinicua ^atormentara ála imágen, ^viene ácaer de rodillas Iyhunde la frente en el polvo \yavergonzado la mira. \Pocos momentos después, \por los espacios las brisas ^repetian los acentos ^de las voces de alegría ^que los noveles cristianos ^lanzaban ,mientras corrian ^en busca del santo Obispo ique con caridad solícita, \purificarles ansiaba ¡en las bautismales pilas. IUn suntuosísimo templo Ial poco tiempo erigian ¡de San Salvador llamado, >donde árendirle; acudía
4biblioteca de la ci pueblo culto ála imágen de cabeza dolorida. Cerca de quinientos años permaneció en la capilla el simulacro de Bérito; pero quizá convenia el que la ciudad tomada fuera ála vez que destruida por los moros fronterizos, que cual avalancha nítida rompían ydestrozaban cuanto alcanzaba su vista. Al simulacro sagrado ^ de la suntuosa capilla del Salvador, lo arrastraron, llegando su alevosía hasta mutilarle^jpn brazo, ycon soberbialnalicia lanzarlo en el mar inmenso, cuyas ondas cristalinas al recibirle en su fondo formaron nivea capilla que las espumas ornaron de mil matizadas chispas. Permite, pueblo querido, que cediendo ála fatiga ]X)r un instante enmudezca el son de mi ronca lira; mas antes quiero advertirte que todo cuanto consigna ^ es un hecho muy veraz, es un hecho que lo afirma el gran Concilio Niceno . que segundo le apellidan! Consta en el martirologio . romano, lo ratifica el breviario de Valencia, yen fin, lo reza la misa, ylos Papas lo sancionan, ylos autores lo afirman. SEGUNDA PARTE. Llegada dcl Sanlísiino Cristo de Berilo. INVOCACION. I. Dulce lira, ácuyo acento consuelo encuentran mis penas; ÍLUSTKAOlON POPULAR. idulce lira, amiga cara lque con tus blandas endechas ¡la ardiente sien acaricias 5de este soñador poeta; ídeja que mi mano arranque Ide esas tus vibrantes cuerdas \los armoniosos sonidos fque ála par que el viento pueblan íhasta el trono dél Altísimo ?elevan cual flébil niebla, íel testimonio de amor 1ardiente que le profesa >el coplero que le invoca, 2el cristiano que le reza Iyel hijo, que como ápadre Iamándole ,le respeta. IHaz quq lleguen ásus pies ¡no mis sentidas endechas, Isino de fé el testimonio ?de quien en El solo espera^ ^de quien todo se lo debe, Ide quien sin Él es miseria, ^Dile áese Padre amoroso Ique es el amor quien me alienta para referir osado ]los hechos de su grandeza; ^¡el amor ámis hermanos! ^áesos bijos de Valencia, \que de su ley los preceptos Ihan respetado yrespetan. 1¡Ojala puedan mis versos \impulsar con nueva fuerza ?la devoción ála imágen ¡del Salvador que venera, 2la que se mece entre flores, ¡la que éntre glorias se asienta! 2Resuena, lira qherida, 1oigan todos de tus cuerdas 5al sonido melodioso, ¡que la fé vivo en Valencia, ?pues en sus hijos circula \con la sangre de sus venas. ?lí. !Era un dia muy nublado \del mil doscientos cincuenta; \pardas nubes se agrupaban 2. sobre la ciudad poética, \que cual argentada cinta 2el manso Turia rodea.
KOMANCE DEL SANTISIMO Sus festivos habitantes ^ álas habituales faenas ¡ se encontraban entregados, ¡ cnando las nubes espesas \ rasgando su hinchado seno, desde la elevada esfera agua átorrentes vertían con tal ímpetu ytal fuerza, que las calles, de aguas turbias arroyos potentes eran. .Los habitantes pasmados consultaban con frecuencia álas desgajadas nubes, temiendo les sucediera, ácontinuar lloviendo, alguna desgracia. Cesa por fin la temida lluvia, mas pavoroso resuena sordo rumor que la gente de mil maneras comenta. «¡El rio, el rio!» mil voce.s de pavor el aire pueblan. Yla gente desalada corre en busca de las puertas de Trinidad ySerranos, ymuy pronto las almonas de la muralla ylas torres la gente asalta ,sedienta de presenciar la avenida que contra el puente se estrella como si al paso arrollarlo cual leve tamo quisiera. ¿Visteis el reo que escucha de su muerte la sentencia (que el fallo de la justicia pronuncia quizá con pena), cadavérico el semblante, falto de espíritu yfuerzas? Pues ese aspecto ofrecia la humana mole que inmensa con incesante oleaje se agolpaba álas dos puertas, cual si en las ondas leyese de su muerte la sentencia. En tanto la inundación iba creciendo, revueltas en torbellino agitado sin encontrar resistencia puentes, presa.? ypretiles CRISTO DEL SALVADOR. quede barrera sirvieran para contener el ímpetu de aquellas ondas soberbias, parte formaban del seno de las aguas turbulentas que ála ciudad amagaban con sus muros ysus puertas. Pero acrecía el espanto al ver que la mole inmensa del agua se detenia en su furiosa carrera cual si su paso atajara alguna elevada presa. Entonces vióse encresparse las ondas, que turbulentas de las ondas que venían el empuje recibieran. La gente ni discurrir podía ya, la sorpresa yel mas temeroso espanto pintaba con líneas tétricas los asustados semblantes, en tanto que las soberbias ^ondas sin cesar subían sunas áotras sobrepuestas cual coruscante columna jque guarnecieran mil perlas, i«¡Dios mió, somos perdidos!» Igritan mil voces inquietas, \yel llanto inunda los ojos 5yal cielo preces se elevan, Iyunos mirando álos cielos, Iyotros mirando ála tierra, Itodos el fin de sus dias 5con desaliento contemplan. >Pero de repente al pasmo 'sustituyó la sorpresa, ial ver que del mar venia, )contra la corriente recia ^de las turbulentas aguas, ;un bulto, que su carrera lfacilitaban las ondas, íyque al mecerse sobre ellas \atrás su curso volvían icual si ampararle quisieran. iLa gente que esto miraba, \muda, anhelante, suspensa, ¡niega ásus ojos el crédito <cual si sus ojos no vieran.
(} BIBLIOTECA DE LA ILUSTRACION POPULAR. Al terror sucede el pasmo, ála duda la evidencia. «[Milagro!» potentes gritan los pechos que antes sintieran un desgarrador latido al ver la muerte de cerca. El iris de la esperanza ante sus ojos desplega los tesoros del amor que ála humanidad profesa nuestro Padre Celestial, yllenos de fé contemplan trocarse en solio de gloria la cristalina eminencia, que inmóvil sobre su base de movedizas arenas, árecibir dignamente el bulto informe se apresta. ¿Qué fué el grito de alegría que de fó lanzara ébria la muchedumbre apiñada sobre las torres yalmenas? Fué que vieron una cruz, yalambrada por dos velas, del Redentor una imágen de dolorida cabeza, que con un brazo de menos iba enclavada sobre ella. Imágen que silenciosas las aguas que turbulentas poco antes amagaran las vidas ylas haciendas, depositaron en lo alto de la líquida eminencia, formando del albo seno, de las espumosas crestas divino trono de plata, que primoroso esculpieran mil cristalinos relieves, mil abrillantadas perlas. Allí su pausada marcha la imágen detuvo. Apenas tocó la brillante cumbre de la encrespada eminencia las aguas ya descendían, yal emprender su carrera, con movimiento pausado rizaban sus niveas crestas cual si para honrar la imágen ^engalanarse quisieran. i«¡Barcas!» gritaban las gentes <al ir las gentes por ellas. ICuando las barcas llegaron, iya infinidad de cabezas jalrededor ondeaban ide la imágen, cual ondean ílas mieses que el viento agita \yque en mares de oro trueca, ícuyos rumores simula ial deslizarse sobre ellas. IFervientes manos empujan iála vecina ribera Ila imágen milagrosísima, \yla gloria que obtuvieran lde sustentarla las aguas; Iáesta gloria aspira trémula ila muchedumbre que en torno \de la imágen se replega. \De todos cuantos al agua <se arrojaran, cuando vieran ¡que era la imágen de Cristo llo que las ondas soberbias ?áporfía acariciaban 'ni uno pereció. ¿Pudiera ¡perecer aquel que fia ;en la divina clemencia \al arrojarse en las aguas Ique al Santo Cristo sustentan? íEn tanto las suaves brisas \la voz del milagro encierran ;en sus perfumados senos, ;yal esparcir por Valencia ;sus aromosos vapores ;esparcen también la nueva. <D. Fray Andrés de Albalat, >que entonces Obispo era ^de la Diócesis, reúne ?al clero yála grandeza <yálos brazos militar ¡ycivil, yansiosos llegan \ápresenciar del milagro Ila ineludible evidencia, íLa gente ansiosa corría 5por las calles yplazuelas jllenó de gozo el semblante, lporque admirada contempla ’que juzgara dia de luto jel que lo fuera de fiesta.
KOMANCB DEL SANTISIMO Todos los irazos reunidos ^ en comunidad, acuerdan S que el Santo Cristo se deje, ] por ser la de mas decencia, í en la casa que del Cid < morada suntuosa fuera. ; De esta casa lo pasaron ! con gran pompa yreverencia \ ála Catedral, yluego i dispusieron grandes fiestas 5 para honrar la sacra imágen ^ que por milagro viniera. : En el altar de la Espina J lo colocaron. La verja ^ que la capilla cercaba í cerraron, cual si temieran : que tan preciado tesoro < ser estraido pudiera. j Ya para el siguiente dia ,\ la gente gozosa arregla < cada cual según alcanza ; su demostración de fiesta. ^ Yunos sus casas adornan, J yotros los balcones cuelgan, ; ytodos cuando se estiende j el manto oscuro que pueblan, ; ytrémulas abrillantan innumerables estrellas, j todos áporfía inundan de lucecillas inquietas las ventanas ybalcones ylos patios yazoteas. Yal espacio las campanas de sos metálicas lenguas lanzan vibrador sonido, yvivas el viento pueblan .de gentes que por las calles apiñadas hormiguean. Aun no disipa la aurora las sombras que las tinieblas tifien de negro el azul de la circular esfera, yya la gente se agolpa sobre las góticas puertas que el tesoro de la víspera bajo sus llaves encierran. Todos ver de nuevo ansian la faz dolorosa ytierna de aquella imágen sagrada CHISTO BEL SALVADOB. • que por el Turia viniera; ycomo el deseo es grande, es muy grande la impaciencia conque el pueblo ansioso aguarda ver abrirse aquellas puertas. Mas por fin las puertas se abren, yla muchedumbre inquieta se lanza en pos del deseo yse estruja yse codea, que el primero cada cual quiere ser que áverlo llega . ¿Veis cual ondula flexible el cuerpo de la culebra que hasta la cola se mueve en moviendo la cabeza? así onduló aquella masa de humana carne, que dueña no es de sus pies, pues hay veces que no le alcanzan átierra. ¡Ay! que al llegar los primeros con desaliento contemplan la capilla de la Espina 1 del rico tesoro huérfana, yun movimiento instintivo impulsa hácia atrás sus piernas, yese movimiento alcanza hasta fuera de la iglesia. . . «¡Nos lo han robado!» es la frase que el terror en torno siembra; mas el candado está intacto óintacta encuentran la verja. «¡Ya no está!» es la esclamacion que de boca en boca vuela; esclamacion que los rostros siembra de líquidas perlas, rocío de aquella aurora que al asomar la cabeza vó llanto ydesolación cual el dia anterior viera. ¡Ay! que en loto se ha trocado lo que se creyera fiesta, yála milagrosa imágen llora perdida Valencia. «¡Al Salvador!» una voz dice sin que nadie sepa de donde salió. Yal punto en frenética carrera la gente se precipita al Salvador, cuya puerta
8biblioteca de la parece vaya áestallar bajo la presión inmensa de aquel mar de carne humana que la capilla, sedienta asalta por ver el Cristo, joyatjue perder creyera, yque de nuevo sus ojos con entusiasmo contemplan. «¡En la capilla está el Cristo!» corre la voz por Valencia; yel pueblo entero se agolpa álas calles que rodean la silenciosa capilla, que constantemente llena la multitud fervorosa, yde mil modos comentan la aparición de la imágen en la capilla modesta. Nuevamente se dispone que el Cristo llevado sea ála Catedral de nuevo^ la imágen el templo deja, yen el Salvador lo buscan , yen el Salvador lo encuentran. Hace seiscientos veinte años que la piadosa Valencia culto le rinde áesta imágen en el templo que eligiera, ymilagrosos favores emanados de ella cuenta. Imágen que privilegios los Papas le concedieran, imágen que mucHos siglos celebrara anuales fiestas que le dedican humildes las coronadas cabezas. Imágen que ácuestas sube Fray Tomás de Villanueva al renovar la capilla por empinada escalera. Imágen pia que libra de muerte horrorosa ycierta al hundirse con estrépito un tablado de madera, áinfinidad de personas ILUSTRACION POPULAR. ;que en su centenaria fiesta ini la mas leve lesión Ial caer esperimentan. íYen fin bondadosa imagen ?que en la caída que diera jel dorador José Andrés Ihace dos anos apenas ile protegió milagrosa; Ipues desdo la altura inmen ^en que trabajando estaba, >vino ácaer de cabeza Jcontra un banco que rompió ^cual si fuese blanda cera, íalzándose por su pié Isin que en su cuerpo se vea ^ni la contusión mas leve, ;TÚ la herida mas lijera. - > Esta es ¡oh pueblo! la historia de esa imágen que áValencia tiende sus rígidos brazos ysus manos entreabiertas. Valencia le dá sus brisas álas que aromas les prestan las flores de sus vergeles, ycon las cuales orea ia doliente faz del Cristo que ellas cariñosas besan. Dale pueblo cual las brisas la mas esquisita esencia de esa fé que al corazón balsámico aroma presta. Haz que su faz acaricien tus plegarias, que lijeras se elevarán cual perfumes, como tributo que prestas al Salvador que su vida por redimirnos perdiera, al Redentor que del cielo nos abrió las Ígneas puertas, yen fin al Dios cariñoso que milagrosa nos diera esta imágen que proteje nuestra querida Valencia. Lisaboo. \AtENciA 1870.—Imp. de J, M. Ayoldi.