El final de una ilusión: Ciudad, arquitectura e ingeniería ante el próximo milenio
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EL FINAL DE UNA ILUSIÓN. CIUDAD, ARQUITECTURA E INGENIERÍA ANTE EL PRÓXIMO MILENIO ~y Ante el cambio de milenio, la presente edición de ASTRÁGALO encuentra un pretexto para efectuar una revisión general, una reflexión de conjunto, en torno a los problemas fundamentales de la arquitectura y la ciudad de hoy. Hacer memoria y recapitulación de lo sucedido, volver sobre las causas originarias y levantar acta de la situación actual dada puede ser un punto de partida y de prospección frente al nuevo milenio de la historia de la arquitectura de la ciudad. No podríamos obviar en esta síntesis el papel de la ingeniería cuyo límite ya no podemos discernir del límite de la actuación de la arquitectura. El siglo acaba con una ferviente voluntad de dejar patente su expresión. Y las más altas tecnologías que domina la ingeniería se subordinan a la consecución de la expresión de los valores simbólicos y formales de la arquitectura. Frente a los valores sociales que constituyeron los contenidos de las vanguardias arquitectónicas, en la arquitectura de las últimas décadas del siglo han prevalecido los valores culturales y comunicacionales. Desde la estética del maquinismo a la tecnología cibernética, se ha transitado por una profunda transformación del campo significativo de la arquitectura de la ciudad y se ha creado una nueva sensibilidad en la comprensión del entorno. Las condiciones de la percepción espacio-temporal que generan los nuevos fenómenos tecnourbanos como es la telefonía móvil, la redes de transmisión informática, el trabajo deslocalizado o los espacios diseñados a través del ordenador sin idea previa y contenido que la forma digital, nos sitúan en una realidad virtual donde todos los valores y categorías conceptuales sufren una profunda transformación. El nuevo conocimiento ha llevado a una situación donde el ser humano ha perdido su capacidad de organizar en una imagen mental coherente los nuevos datos sensoriales generados por la experiencia. La visión de un mundo ilimitado que desde el Renacimiento orientó un camino hacia la modernidad ilustrada, la ideología del progreso, del proyecto y de las finalidades, se - V - 5 ASTRAGALO, 13 (1999) Attribution-NonCommercial-ShareAlike - CC BY-NC-SA Introduction to the Issue. ISSN 1134-3672 https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.1999.i13.01 Antonio Fernández Alba. Profesor-arquitecto, Universidad Politécnica de Madrid. Dirige el estudio de arquitectura Antonio F. Alba y Asociados.
6 admitió que sólo era una ilusión. El fracaso de la ciudad moderna fue una gran desilusión. La utopía de un proyecto de sociedad que venía a coincidir con un proyecto de ciudad había fracasado. La idea de una ciudad como un espacio continuo, un espacio perspectivo, newtoniano, con la actual variedad performativa que infunden los medios de comunicación está en una gran oposición. Así que establecer los nuevos criterios de lectura y nuevas claves de interpretación del fenómeno contemporáneo de lo construido y habitable que ha sucedido la ciudad, supone desentrañar las relaciones que la arquitectura establece con la cultura contemporánea o cultura tecnomediática. El nuevo mundo generado y percibido a través de la tecnología implica nuevos procedimientos y mecanismos de proyecto, de producción y de consumo así como nuevos valores y criterios de calidad. Hoy nos encontramos ante la preeminencia de la sensorialidad, ante una especie de democratización radical de un conocimiento que debilita las vías intelectuales y exige en todos los procesos productivos una carga de sensibilidad: una mayor variedad de formas, colores y texturas, una proliferación incontrolada de productos concebidos como superficies carentes de espesor físico y cultural. La mutación de la materialidad de los objetos en general, afecta el propio estatuto de la arquitectura que se concibe y se percibe como instancia informativa cuyos significados contenidos en la superficie comunicativa vanamente tratan de comunicar algo. La pregunta inmediata que nos suscita el entorno próximo, ¿por qué estamos produciendo un ambiente tan cacofónico y feo?, nos hace pensar volviendo la mirada hacia el pasado. Vemos entonces en lo que la historia nos ha transmitido, en lo que es de una gran y coherente calidad, la expresión del valor del trabajo humano: lo opuesto a las inteligencias artificiales y las producciones digitales. La exacerbación de la confianza en la técnica, la pérdida de la centralidad del ser, la ideología del crecimiento ilimitado con el desbordamiento de las grandes metrópolis y su impacto medioambiental, la destrucción de los recursos naturales son algunas de las respuestas a las que tratamos de aproximarnos en esta entrega de ASTRÁGALO. Antonio Fernández-Alba, en Relato metropolitano, se pregunta con el poeta: ¿por qué está mudo el genio del lugar?, estableciendo una dialéctica entre los postulados éticos y emancipadores de las vanguardias arquitectónicas y la ciudad posturbana del final de siglo, donde lo mundial ha eclipsado lo local y la técnica no cesa de tejer y expandir sus redes con violencia atrapando los más apreciados atributos del ser y el habitar el espacio. Eduardo Subirats, en La ciudad del fin del mundo, nos trae en la memoria las escenas de Metrópolis. Aquella estilización estética de la ciudad como reino sublime del maquinismo industrial sería un presagio de la era que termina, con la sublimación estética de la tecnología cibernética que a través de la nueva arquitectura y la ingeniería representa un nuevo orden espiritual. Francisco León, en La realidad como ilusión. Comunicación y ciudad virtual, habla de los nuevos fenómenos tecnourbano s: la telefonía móvil, las redes de transmisión informática, el trabajo - VI -
deslocalizado o la arquitectura virtual y de una nueva sensibilidad bajo el efecto de una profunda transformación de la experiencia espacio-temporal que ha producido la tecnología cibernética. Dominique Wolton, afirma que la La sociedad Internet, es una falsa promesa. «Creer que las redes de comunicación conducen a la paz y al conocimiento es abandonarse a la ideología tecnocrática que domina hoy los discursos sobre el "progreso", ya que si bien algunas de sus facetas son altamente deseables, la sociedad de la "multi-conexión" podría llegar a hacer estallar a la sociedad real, sustituyendo mediante el individualismo y las relaciones "a la carta", la solidaridad que implicaba la vida en un mismo territorio y el compartir recursos culturales comunes». Roberto Fernández, en Proyectando el siglo XXI, propone para el futuro algunos principios alternativos a los procedimientos del proyecto, de la producción y del mercado arquitectónico: recuperar la idea del proyecto como concepto histórico y como forma de organización de una actuación técnica-disciplinaria, dirigida a producir no un valor de cambio sino una instancia con valor de uso; proyectar servicios y no tanto productos; oponerse al oportunismo del mercado que pone en crisis los modelos cerrados y los planes, que devalúa la calidad material y la función, mientras que el consumo está cada vez más manipulado mediáticamente; procurar la sustentabilidad productiva, política y social frente a los estragos de la globalización; infundir la cultura y política del proyecto. Antonio Miranda, en El paisaje y el príncipe, reivindica un nuevo hombre que ha de evolucionar hacia el poeta o príncipe necesario, dirigente o pueblo libre, hombre de síntesis y de criterio educado en la verdadera belleza; quien no obedece al gusto plebeyo manipulado y masificado por quienes dirigen los desarrollos antiurbanos o falsas soluciones suburbanas de los proyectos territoriales que el autor describe con dos paradigmas: el bufonesco posmodernista, efectista, exhibicionista y el robótico «moderno», estadístico y brutal. Javier Manterola Armisén, en La estructura resistente en la arquitectura actual, hace un recorrido a través de la estructura para evidenciar que la evolución arquitectónica del siglo ha sido protagonizada por una reflexión sobre la estructura. En ese trayecto, el entendimiento tradicional de lo resistente cambia radicalmente para convertirse en el máximo factor expresivo de la arquitectura, desvirtuándose su auténtica función a favor de la dimensión plástica. José Laborda Y neva, en Guggenheim, imagen y valor, presenta como imagen del siglo que concluye el Museo Guggenheim. A través de esa imagen el autor desentraña las intenciones y los procedimientos del nuevo capitalismo para establecer su poder. Angelique Trachana, en Mitos y fábulas del siglo, suscita el problema de la significación: la génesis y la propagación de lo imaginario social en el medio urbano contemporáneo, desvelando algunos de los mecanismos de propagación ideológica y de control social del capitalismo tardío; un proceso que transcurre desde el mito a la razón, que como motor de progreso infinito realiza a - VII - 7 ASTRAGALO,13(1999)ISSN 1134-3672
8 través de la técnica el ideal del capitalismo moderno, y desde la técnica a la evolucionada tecnología de la comunicación, que realiza el mito de la globalización o de los valores de la economía mundial. Entre los contenidos de la ciudad poscapitalista posmoderna se analizan tres categorías conceptuales o valores espaciales: neutralidad, relatividad y el azar. En FORO ABIERTO, dos evocaciones poéticas de la condición finisecular: un fragmento de La muerte de Virgilio de Herman Broch y un poema de Guillermo Carnero, Campo de mayo. En RESEÑAS, un recordatorio de la «Colección de Estampas de asuntos caprichosos inventadas y grabadas al aguafuerte por Don Francisco de Goya», en el segundo centenario de su publicación; un comentario sobre China urbana y el fracaso de su occidentalización, por Roberto Fernández haciendo referencia a la publicación 2G, N." 10, lnstant China, y una reseña de Roberto Goycoolea de la reedición por Biblioteca Nueva de Arquitectónica. Sobre la idea y el sentido de la arquitectura, del filósofo malagueño José Ricardo Morales, exiliado en Chile. En RELATOS recordamos a la Bauhaus a los ochenta años de su fundación, y a propósito de la V Bienal de la Arquitectura Española, Alfonso Muñoz Cosme evoca a !talo Calvino y sus propuestas para el próximo milenio tratando de desentrañar la esencia de la arquitectura contemporánea e iluminar sus futuros senderos. Por último, Antonio Fernández Alba rinde homenaje al cumplimiento de un siglo del ingeniero Eduardo Torroja. En POSTFOLIO, el geógrafo Claude Raffestin se prengunta: ¿Y si la geografía no fuese más que la historia de un exilio?, poniendo en cuestión la visión de la ciencia que estudia el ser humano y la propia naturaleza. En el orden instituido por la ciudad económica y fuertemente tecnificada, la visión de la naturaleza es aquélla de la explotación del cuerpo humano, sometido en el triángulo de acero -producción, intercambio y consumo- «a través del conocimiento, de aquel definitivo instrumento cultural que es el dinero». El autor suscita el mito de la construcción del laberinto, «esa expresión particular de la cultura que es la técnica a que se recurre para intentar en vano restablecer un orden perturbado por una transgresión originaria que al final deja paso al horror». La ciudad moderna es el laberinto donde la sociedad tiene prisionero al hombre explotando sólo su cuerpo, lo único que le es útil para llevar a cabo sus procesos. La ciudad contemporánea gira así alrededor de un eje cuyos extremos son el cuerpo y el dinero. La ciudad utiliza el conocimento del dinero para apropiarse de los cuerpos y administrarlos: todo el resto no es más que ilusión, empezando por el hecho de creer que la ciudad pueda describirse haciendo eco a su forma y a sus funciones. Estas últimas son tan sólo epifenómenos, cuya evolución depende de los flujos monetarios y corpóreos. ~y ASTRÁGALO agradece a la revista AGEI, a Le Monde diplomatique y al Instituto Eduardo Torroja, CSIC, la colaboración prestada en este número de la revista. -VIII-