scieee Open visual document viewer

Derechos Humanos y diversidad individual

Martínez Sampere, Eva

Full text

L De echos Humanos y di e sidad indi idual E a Ma ínez Sampe e | Uni e sidad de Se illa I. In oducción. II. Re e encia a la mode nidad. III Los se es humanos y las cul u as. IV. La in luencia del "cul u alismo" en las ciencias humanas. V. Uni e salidad y di e encia pa a con i i humanamen e. I. In oducción a igual dignidad humana de cada pe sona y, po consiguien e, la igualdad en e los sexos -un uni e sal, pues oda pe sona es muje u homb e-, jun o con o os pa icula es como la igualdad en e pe sonas de di e en e e nia, eligión, e c. es un mínimo é ico pa a oda la especie, con enido en la Decla ación Uni e sal de De echos Humanos de 10 de diciemb e de 1948. Es e log o, u o de un pac o alcanzado po p ime a ez en la his o ia de la con i encia humana, y po p ime a ez plasmado ju ídicamen e a escala in e nacional, se es á cues ionando en las úl imas décadas po un cie o núme o de an opólogos, sociólogos y poli ólogos de uno y o o sexo, en nomb e de lo que llaman el espe o a las di e en es c eencias y p ác icas sociales o cos umb es de los se es humanos que, i iendo en sociedad, pueblan el plane a -en su denominación, "cul u as", an o pa a las es p ime as como pa a el p opio concep o de sociedad. Cuando exis en oda ía g andes obs áculos pa a lle a a la p ác ica los obje i os de la Decla ación, su gen nue as con es aciones eó icas a es e indudable a ance, que a i man una supues a inconmensu abilidad de las "cul u as", como si los se es humanos i ie an en compa imen os es ancos sin posibilidad de in e acción. Es a concepción eg esi a, que quie e agmen a a la especie humana en gue os p econcebidos, a bi a ios, se p esen a bajo el é mino, que apa en a se neu o e iguali a io, de "mul icul u alismo", que esconde, en ealidad, una acep ación del sexismo con a las muje es y del acismo. La esis que de iendo, y que p e ende eba i sus a gumen os, aboga po el espe o imp escindible a la di e sidad indi idual, que cons i uye la mayo iqueza de la especie humana. II. Re e encia a la mode nidad A auca ia. Año 4, Nº 8 Segundo semes e de 2002 A lo la go de los milenios de la con i encia humana, po los da os que se conocen, unas pe sonas han dominado sob e las o as, no a í ulo indi idual, sino en azón de su nacimien o en un de e minado linaje, i.e., lle aban una de e minada sang e; de su sexo, gene almen e el masculino sob e el emenino; de su aza; de su eligión, po pe enece a una u o a ibu, e c. Es o signi ica que las pe sonas con aban no po ellas mismas, sino po su pe enencia a un en amado comuni a io p e iamen e decidido y que se p esen aba como inmodi icable. El concep o de indi iduo, él o ella, no e a en onces in elec ualmen e pensable y, po lo an o, no e a concebible que una pe sona pudie a ene una olun ad p opia pa a i i del modo que c eye a más con enien e, aunque ue a di e en e del de la mayo ía de las pe sonas de su en o no. Todo ello, como es sabido, sob e el ondo cons an e de la escasez de ecu sos i ales, lo cual colocaba a los se es humanos en una posición muy p eca ia en e a las ue zas de la na u aleza. Es o empieza a modi ica se len amen e con la mode nidad, aun con odas sus ca encias iniciales en la implan ación e ec i a de sus pos ulados eó icos, pues p ime o empieza a ope a pa a los a ones, no pa a las muje es; pa a las pe sonas de piel más cla a, no pa a las demás; pa a las que u ie an un de e minado pa imonio, excluyendo al es o, que e an las más nume osas; pa a las que i ie an en cie as zonas del plane a y no pa a o as; a pesa de odas es as exclusiones, el econocimien o de la pe sonalidad indi idual como sopo e y suje o de de echos, aunque al p incipio u ie a un alcance an educido, supone una e olución en la con i encia humana que libe a a las pe sonas de las a adu as que las condicionaban desde el nacimien o a some e se a la olun ad de o as pe sonas. Su ida, sal o en el caso de los y las muy pode osas, es aba ya, y lo esal o o a ez, p ede e minada. No enían libe ad, ni siquie a eó ica, de elección. Lamen ablemen e, es e cambio en la pe cepción de la ealidad y la concepción de la con i encia humana como humanamen e modi icable, lle ó a g a es excesos en las elaciones de unas pe sonas con o as en los di e en es e i o ios de la Tie a. Pe o, ¿ odas las calamidades pa a la especie humana p o ienen de la mode nidad? ¿no exis ían an es la escla i ud, el pode despó ico, la o u a, la explo ación despiadada de los se es humanos... po las pe sonas más ce canas a ellos? ¿Quién a a peo a las niñas y a las muje es a icanas que sus p opias amilias y ibus, que las condenan en muchos casos a una exis encia in ahumana, mu ilándolas ísica y espi i ualmen e? ¿Es A auca ia. Año 4, Nº 8 Segundo semes e de 2002 que lle a la misma sang e y pe enece a la misma sociedad o "cul u a" es una ga an ía de espe o y segu idad? Todo lo con a io. Las mayo es a ocidades se comen en en odas las la i udes del plane a con las pe sonas más ce canas. De ahí el ho o de los cas igos y enganzas amilia es, ibales, el espan o de las gue as ci iles... Lo que puede hace b o a el mayo ca iño en e las pe sonas es lo mismo que puede engend a la a e sión y el odio más e oz: la p oximidad, el con ac o, la elación en e los se es humanos, es deci , la in e acción de unas pe sonas con o as, hoy pa a algunos/as, la llamada "in e cul u alidad", usando un é mino p oceden e ambién de la an opología, po oposición al concep o de "mul icul u alismo". Es p ecisamen e con la mode nidad y la sepa ación en e la eligión y el pode polí ico, la in ención de nue os obje os que ans o man la ida co idiana, el desa ollo de los medios de anspo e, la mayo acilidad pa a las comunicaciones, y el come cio, odo ello p opiciado po el despliegue de la libe ad indi idual -aun educida y p eca ia- cuando en Eu opa se ac ecien a el in e és po "o as pe sonas", "o as cos umb es", "o os e i o ios", pues o que ya se puede llega ísicamen e has a ellos en mejo es condiciones que an es. El p oblema es que, al igual que den o de esas sociedades exis ían odas las lac as an es dichas, iban a plan ea se de nue o en elación con las pe sonas que llegaban de países emo os. Y se con inua on come iendo g a es injus icias, pe o eso sí, con los nue os medios écnicos y en una zona mayo , se amplía el núme o de pe sonas sob e las que se come e. Cuali a i amen e, sin emba go, la p opo ción es la misma. ¿No exis ían en siglos an e io es las gue as de ex e minio, las masac es de inocen es? ¿No es en onces cuando empieza a discu i se, e incluso a conside a se injus o el asesina o en masa, la educción o zosa a la escla i ud de poblaciones en e as, como ocu ía con oda anquilidad en épocas pasadas? ¿Y no es jus amen e a pa i de esos momen os en los que sob e i e al menos una pa e de la población de esos e i o ios, cosa que an es no sucedía, cuando se empiezan a plan ea los p oblemas de coexis encia en e pe sonas con un g ado de desa ollo humano muy dis in o? ¿Po qué pasa eso? Po lo que an icipaba más a iba, po la mayo posibilidad de elación en e pe sonas que i ían en zonas muy alejadas del plane a [1] . Después de la P ime a Gue a Mundial se empieza a p e ende en algunos países occiden ales que la dualidad sexual cons i u i a de la especie humana, in eg ada po muje es y a ones, cons uida socialmen e -no po la na u aleza- como op esi a y A auca ia. Año 4, Nº 8 Segundo semes e de 2002 disc imina o ia pa a las muje es, se ans o me en una polí ica de sexos iguali a ia, a ea en la que hay que con inua abajando. Con más ahínco, se p ocu a que las di e encias económicas no impidan un mínimo desa ollo humano con la implan ación de la sanidad g a ui a -además de la educación uni e sal, g a ui a y obliga o ia, que se alcanzó en algunos países, como G an B e aña, Alemania, F ancia, Japón, a inales del siglo XIX. T as la Segunda Gue a Mundial, con la de o a del nazismo, queda po comple o echazado el concep o de " aza" como disc imina o io. La ecién c eada ONU p ohíbe el uso del eno ipo pa a disc imina a las pe sonas. Y en onces, p ecisamen e como eacción al acismo o ali a io, los an opólogos de uno y o o sexo usan el é mino "e nia" pa a designa a un g upo de humanos, que compa ie a más que ca ac e ís icas ísicas, "cul u ales". Po an o, habla de g upos "e nocul u ales", como se hace úl imamen e, se ía un pleonasmo. En consonancia con la espe anza en un u u o mejo su gida as la de o a de los o ali a ismos, la ONU impulsa los p ocesos de descolonización pa a que g upos humanos amplios, los pueblos, puedan decidi si quie en con inua den o de la me ópoli o p e ie en la independencia. En es e con ex o, an a adqui i de nue o ele ancia, si bien modi icadas pa a hace las acep ables concep os p opios de inales del siglo XIX, como eacción omán ica a la Ilus ación cosmopoli a: la sang e, el espí i u del pueblo (das Volkgeis ), mi cul u a, en e a la cul u a uni e sal pa imonio de la especie humana, como ya se indignaba con azón Julien Benda en 1926 [2] , odo ello adobado con las apo aciones de un cie o núme o de an opólogos de uno y o o sexo que, como an es indicaba, p e e ían habla de e nia y "cul u a", dada la p osc ipción del é mino aza y del undamen o biologicis a que implicaba. III. Los se es humanos y las "cul u as" Es as p e endidamen e nue as cons ucciones enían la en aja de pode aplica se de p incipalmen e a las sociedades de o as la i udes: Á ica, Amé ica, Asia y Oceanía. Lo cu ioso es que ue an jus amen e las y los eu opeos -hubo muchas explo ado as, que, además, se p eocupa on po la ida y la salud de sus guías y po eado es [3] - quienes sin ie an a acción e in e és po conoce a o os se es humanos, mien as que las y los poblado es de o os e i o ios no lo expe imen a an an o; y que algunas de esas sociedades, como bas an es pe sonas en Eu opa, se conside a an a sí mismas las únicas ci ilizadas: en China, hace milenios, a quienes no lo ue an se les conside aba A auca ia. Año 4, Nº 8 Segundo semes e de 2002 bá ba os; los inui o esquimales se llamaban a sí mismos "pueblo de los homb es" (¿y los demás no lo e an?); y, pos e io en la his o ia, pe o quizá más conocido, los an iguos g iegos igualmen e denominaban bá ba os a quienes no lo ue an, pe o como és os e an eu opeos, i. e., occiden ales, sí es c i icable... Pe o odo eso no a ed aba a los pensado es, ellas y ellos, que, as el desp es igio de la clase y la aza, no así del sexismo con a las muje es, como más adelan e se e á, descub ie on un nue o ilón, "las cul u as", pa a compa imen a a la especie humana, mien as se ol idaban de que la pob eza, la p i ación de la educación, de la sanidad, de la p o ección social, de unas condiciones de ida digna, en suma, e a la única y e dade a on e a en e los se es humanos -lo que lle a ía al amoso e in undado "choque de ci ilizaciones" de Hun ing on y a que los pensado es comuni a is as de uno y o o sexo es én con el p esiden e Bush j . en su p opósi o de hace la gue a a I ak. Es a concepción de las "cul u as" como bloques impe meables p o iene de la an opología cul u al no eame icana de en egue as, y de un sec o de la an opología social b i ánica, como esc ibe Michael Ca i he s. Ru h Benedic comenzó a habla de la "di e sidad de cul u as" en su lib o del mismo nomb e, publicado en 1935. Ella se in e esaba en la disposición no de las pe sonas, sino de las ideas y de los alo es: "el ejido comple o de los alo es y de las c eencias de su pueblo". Las ideas del lib o e an suyas, aunque habían nacido con esa nue a disciplina en Es ados Unidos en los años an e io es, a ca go del p o eso F anz Boas y de sus colegas y discípulos. Pe o el lib o u o una g an in luencia. Pa a unas y o os au o es, como Radcli e-B own en G an B e aña -si bien és e se in e esaba po una "disposición de pe sonas", po una "es uc u a social"- lo decisi o e a el abajo de campo, como la uen e de ini i a del conocimien o. Es e es udio se lle aba a cabo, como quie e pone muy de elie e Ca i he s, en "p esen e", como si esos pueblos exis ie an en una u na de c is al, desgajados de su base his ó ica [4] . Bajo la denominación de "cul u a", empe o, o os an opólogos de uno y o o sexo hacen e e encia a una ealidad dis in a. Ca i he s conside a -con azón desde mi pun o de is a- la "cul u a" como esul ado de la acción humana, i.e., de las o mas en que las pe sonas se elacionan en e sí [5] , en una in e acción cons an e, elaciones que ellas mismas modi ican, ans o man, y que cambian ambién su pe cepción de sí mismas, de su en o no y la elación que ienen con él mismo. "Cul u a" se opone así a A auca ia. Año 4, Nº 8 Segundo semes e de 2002 lo na u al, a lo que es u o de la na u aleza: di isión de la especie humana en dos sexos, de e minadas ca ac e ís icas ísicas en los se es humanos: piel, cabello, ojos, e c. La "cul u a" así conside ada se ía lo que hace que la sociedad humana sea eso, humana, a di e encia de los o os animales no humanos. En ese sen ido, cualquie sociedad c ea "cul u a", pues o que los se es humanos se elacionan en e sí inno ando en un p oceso con inuo, de modo no p ede e minado gené icamen e, como hacen los demás animales. Pa a con inua con su eco ido, Michael Ca i he s e ie e o o en oque di e en e al de Benedic y Radcli e-B own. El que hace E ic Wol en Eu ope and he People wi hou His o y, publicado en 1982, casi cincuen a años después del lib o de Benedic . Como ella, Wol ealiza su apo ación al mismo iempo que depu a el abajo de o os colegas, y con ibuye a una isión muy di e en e de la di e sidad humana. El au o pone el én asis en que no hay ninguna sociedad conocidad pu a o incon aminada, p oduc o exclusi o de su p opia his o ia. El cambio o la e olución cul u al no ac úa sob e sociedades aisladas sino que siemp e lo hace sob e sis emas in e conec ados en los que las sociedades es án inculadas de o ma a iable con "campos sociales" más amplios. Rechaza el pun o de is a que do a "a naciones, sociedades, cul u as, con las cualidades de homogeneidad in e na y dis in i idad ex e na y de obje os delimi ados", po que así "c eamos un modelo del mundo como un escena io global en el que las en idades se en echocan como du as y edondas bolas de billa . De ese modo esul a ácil di idi el mundo en bolas de colo es di e en es" [6] . Esas elaciones, es udia Wol , se hicie on más in ensas con la mode nidad -como ya se ha mencionado. Wol , con inúa Ca i he s, sub aya que odos los pueblos, en odas pa es, incluso los que pudie an conside a se p imi i os y aislados ienen pode sob e su des ino, que no son me amen e pasi os sino ambién agen es ac i os. Así, el pun o de is a sob e la di e sidad que adop a Wol es uno que esal a la elación en e pueblos o poblaciones: "La a i mación cen al de es e lib o es que el mundo de la humanidad es múl iple, cons i uyendo una o alidad de p ocesos in e conec ados, e in es iga si descompone esa ealidad en piezas y deja las luego sin eag upa no signi ica alsea la ealidad. Concep os como "nación", "sociedad" y "cul u a" designan piezas y amenazan con con e i se de nomb es en cosas. Sólo comp endiendo es os nomb es como manojos de elaciones y esi uándolos en el ámbi o del que ue on abs aídos podemos e i a A auca ia. Año 4, Nº 8 Segundo semes e de 2002 in e encias deso ien ado as e inc emen a nues a cuo a de en endimien o" [7] . Como explica Ca i he s, Wol desplaza su oco de a ención desde los cen os de las cul u as y las sociedades a sus pe i e ias y las elaciones en e ellas; y de una desc ipción más o menos es á ica de sus ca ac e ís icas a una desc ipción dinámica de los p ocesos en que es án implicadas. Wol no coincide en odo con Benedic y Radcli e-B own. Concibe la cul u a como una "se ie de p ocesos que cons uyen, econs uyen y desmon an ma e iales cul u ales ( ales como los alo es sociales o las o mas de ca ego ización del mundo)". La su il dis inción de Wol , esal a Ca i he s, supone un p oceso de desmon aje y mon aje. De un lado, es impo an e desmon a el sis ema dinámico global y e cómo uncionan las "sociedades" o "cul u as" pa icula es. Pe o a es a e apa de desmon aje debe segui o a de mon aje de modo que, al inal -Wol ci a a Alexande Lesse - eamos las sociedades como "sis emas abie os...inex icablemen e implicados con o os ag egados, p óximos y lejanos, con conexiones en e ejidas, e icula es". Po eso a i ma Ca i he s que mucha de las sociedades que los an opólogos han desmon ado espe an oda ía su mon aje co ela i o, alguna demos ación de cómo han su gido y cambiado en las "conexiones en e ejidas, e icula es" de nues a más ex ensa ida humana [8] . Po odo ello, Ca i he s a i ma que de es e modo cambia nues a concepción de la di e sidad humana. Apun a como mo aleja que la ida humana es me amó ica. Y emplea es e é mino écnico pa a cap a la mu abilidad incesan e de la expe iencia humana, la empo alidad de que es án o jadas odas las ins i uciones y elaciones humanas. No se puede concebi a los se es humanos, como hacían Radcli e-B own y Benedic , igno ando esa mu abilidad y esa empo alidad, lo que no deja de se i ónico, indica Ca i he s, pues la noción de di e sidad cul u al que Benedic ejempli ica se o ien aba desde el p incipio a con i ma que los humanos cambian, y que a ían eno memen e más allá de los es echos dic ados de la selección na u al. Pe o ella, y o os como ella, han echazado desde el inicio la a ea de p opo ciona una explicación eal de las a iaciones: la noción de cul u a no sólo e a ahis ó ica sino, en ealidad, an ihis ó ica. Toda cul u a enía su p opia ue za causal y de conse ación que sub ayaba en cada gene ación y en cada se humano conc e o su peculia ca ác e dis in i o. La consecuencia ue, con inúa Ca i he s, que en una eo ía de es e ipo "los pa ones sociales y cul u ales ienen un ca ác e de e minan e que deja poco espacio a la olun ad, al acciden e, al cambio o la combinación de ci cuns ancias. De algún modo A auca ia. Año 4, Nº 8 Segundo semes e de 2002 odo llega a pa ece siemp e lo mismo [9] ". Y e ue za su esis Ca i he s añadiendo que, como obse ó J.D.Y. Peel, an ahis ó ico pun o de is a "no es consis en e con un concep o ealis a de lo que es la sociedad y la expe iencia humana en el in e io de la misma" po que "elimina el cambio, la impe ección y la po encialidad, los ecue dos y las in enciones -en una palab a, la his o icidad [10] . Michael Ca i he s sigue explicando la segunda enseñanza que, a su juicio, o mula Wol con g an igo : la ida humana es causal y son las elaciones en e los humanos las que moldean esa causación. Y Ca i he s acen úa su ue za pa a aseando a Mau ice Godelie "el hecho es és e: los se es humanos, a di e encia de o os animales sociales, no sólo i en en elación, sino que c ean [ elaciones] pa a i i . En el cu so de su exis encia in en an nue as o mas de pensamien o y de acción, an o espec o de ellos mismos como en elación con la na u aleza que los odea. De es e modo c ean la cul u a y hacen his o ia [11] ". Esc ibe Ca i he s que la ase que sub aya Godelie , los humanos "c ean elaciones (sociedades, en su e minología) pa a i i " a al núcleo de su esis. Tiene, p ime o, un signi icado ma e ial según el cual los humanos se ganan la ida colec i amen e, no de modo indi idual. Es o es e iden e en las sociedades u banas con empo áneas, en las que las pe sonas dependen ecíp ocamen e unas de o as pa a odos sus bienes ma e iales. Pe o ambién es cie o pa a las sociedades ecnológicamen e más simples del egis o e nog á ico: "Au o-su icien e" nunca ha que ido deci que cada indi iduo haya podido ene una ida al ma gen de ínculos con o as pe sonas, sino que un g upo puede i i de sus es ue zos aunados [12] . Hace hincapié Ca i he s que la ase "pa a i i " iene un signi icado más amplio. Las pe sonas i en a a és de las elaciones emocional e in elec ualmen e. El lenguaje que ap endemos sólo cob a sen ido en azón de aquellos o os se es humanos de quienes lo ap endemos y a quienes nos di igimos. Los alo es de conduc a que adqui imos sólo lo hacen en la pe spec i a de los o os, o en nues a p opia concepción de la pe spec i a que los demás ienen. En ealidad, la cul u a, en endida aquí en sen ido amplio de ca ego ías men ales, o mas de conocimien o y alo es con los que i i , ap endidos o c eados, es comp ensible únicamen e en su uso po las pe sonas y en elación con o as pe sonas. En o os é minos, las cul u as p esuponen elaciones [13] . No se a a de un indi iduo, él o ella, aislado en una elación abs ac a con su A auca ia. Año 4, Nº 8 Segundo semes e de 2002 "cul u a". Wol sugi ió que las elaciones uncionan a g an escala, con inúa Ca i he s, y que las mismas con o man un medio, el de las condiciones básicas en que la ida se lle a a cabo. Así, po ejemplo, an o los a ican es de escla os de los es ados p edado es a icanos como las y los escla os mismos se en en an a un medio c eado po pe sonas pe o que és as expe imen an, sin emba go, como algo dado, ineluc able y po comple o ine i able. Lo mismo ocu ía con las pe sonas some idas a escla i ud po los az ecas o los á abes du an e muchos siglos. O o ejemplo es el hamb e. La g an hamb una bengalí del año 1943, du an e la cual mu ie on al ededo de es millones de pe sonas, ue p oducida po los humanos, no po la na u aleza, y lo mismo ocu e ac ualmen e. Como ha es udiado Ama ya Sen, cuando hay democ acia no hay hamb unas. Esa causación humana es esencial pa a la comp ensión de la na u aleza humana. Pe o Ca i he s sos iene, asimismo, que las elaciones humanas ambién poseen una ex u a ina, una pequeña escala. Así, uno de los cambios más impo an es en la humanidad que se asoció de modo signi ica i o con el á ico de escla os de uno y o o sexo, ue la indus ialización de G an B e aña. Es impo an e una ez más e e i aquí la explicación de Ca i he s. La expo ación de me cancías manu ac u adas a las Indias occiden ales y a Á ica con ibuyó al desa ollo de las áb icas. Imi ando el es ilo de Wol , pod íamos habla de las ue zas y condiciones que die on luga al su gimien o de la Re olución indus ial y al desa ollo de la clase ob e a en Ingla e a y, al hace lo así, nos e e imos a una ca ego ía ca ac e ís ica de causación de la ida humana. El lenguaje empleado pa a e e i nos a dicha causación puede se impe sonal y compele nos a habla de mo imien os de sis emas o de o os pa ones a g an escala. Pe o ninguno de es os cambios, en a iza Ca i he s, se hab ía p oducido si la gen e no hubie a sido capaz de pone en p ác ica las nue as o mas de elación inco po adas al abajo ab il o, más a de, a la e sión modi icada del mismo po la mediación de los sindica os. Habían de c ea se nue as ins i uciones, lo que a su ez ajo la c eación de nue as ac i udes en común, ecíp ocas in enciones y comp ensiones o incomp ensiones en e odos. El au o usa la palab a "in e ac i o" pa a e e i se a es a ina ex u a, a es a na u aleza ecíp ocamen e cons uc i a de la ida humana. La misma e lexión, añado yo, puede aplica se a g upos humanos de o as épocas y o as zonas del plane a cuando in en a on la ag icul u a, la ueda, la canoa, la ueca, o la caña de pesca , e c. A auca ia. Año 4, Nº 8 Segundo semes e de 2002 mía). Y que el obje i o de la educación no es da a cada cual los medios pa a hace una selección en e la eno me masa de c eencias, de opiniones, de u inas y de ópicos que componen su he encia, sino muy al con a io sume gi le en ese océano, hundi le en él de cabeza (cu si a de A.F): p omo iendo y e o zando la iden idad cul u al [24] . Se llega así a la conclusión de que un pe iodis a occiden al es un occiden al an es de se un indi iduo. La aniquilación del se humano conc e o ecibe el nomb e de libe ad; y el ocablo cul u a si e como es anda e humanis a de la di isión de la humanidad en en idades colec i as, insupe ables e i educ ibles [25] . V. Uni e salidad y di e encia pa a con i i humanamen e F en e a es a concepción del mul icul u alismo comuni a is a, p o undamen e eg esi a, sexis a con a las muje es y acis a, que p e ende es ablece una homogeneidad in ag upal, a la ez que a i ma las di e encias con o os g upos p e iamen e delimi ados, compa imen ando a la especie humana en gue os, en agmen os supues amen e inconmensu ables, hay que de ende la igual dignidad humana de cada pe sona, de alcance uni e sal, y la di e sidad indi idual de cada se humano, aquello que lo hace único, conc e o e i epe ible, conside ando, po an o, a cada una y cada uno suje o de de echos, en luga de condena los a se aplas ados po una losa inamo ible, la "iden idad cul u al". Hay que educa pa a o ma el ca ác e , pa a posibili a el acceso a la cul u a, pa imonio común de la especie humana. Do a a cada pe sona de la o mación que le pe mi a pensa po sí misma y decidi , pa icipando, en las di e sas escalas que componen los ni eles de elación humana: amilia, amis ades, sociedades más amplias, e c. P omo iendo los lazos humanos solida ios, no un ínculo p ees ablecido i ompible. Re o za la pe sonalidad indi idual pa a que, coope ando con o os se es humanos en una cons an e in e acción social, no haya que ecu i a la iden idad colec i a como exp esión del miedo a abandona una adolescencia pe pe ua [26] . Hay que sali del pelig o de la in ole ancia ibal, del ana ismo é nico, de una a i mación sec a ia de la iden idad que impida la iden i icación del indi iduo, él o ella, con una sociedad y una cul u a común [27] . En el ondo, quien de iende el ela i ismo cul u al es alguien pesimis a sob e la A auca ia. Año 4, Nº 8 Segundo semes e de 2002 posibilidad del cambio de c eencias, como ha es udiado An onio Valdecan os [28] , y no se da cuen a de que él o ella son un exponen e de la mudanza de las mismas. ¿Po qué nega esa capacidad a las demás pe sonas? Es necesa io a i ma la igual dignidad humana de cada pe sona, de alcance uni e sal, y la iqueza de las di e encias indi iduales especialmen e en es a época que, con azón An hony Giddens, cali ica de "al a mode nidad" [29] , en la cual po el apidísimo cambio que i imos a escala mundial -po el inc emen o de la in e elación y de la consiguien e posibilidad de mudanza- se quie en esal a los pa icula ismos y ol e a unos supues os o ígenes pu os, a las adicionales exclusiones localis as. Cuen a Michael Ca i he s, en su an as eces ci ado lib o, como quiso ace ca se a una comunidad budis a que supues amen e había man enido su "pu eza" a a és del iempo..., y descub ió que enía sólo ein e años de an igüedad, pues como es lógico, las pe sonas habían ido modi icando su modo de ida a lo la go de los siglos. Los se es humanos han podido exis i en el plane a g acias a su capacidad pa a coope a [30] , pa a elaciona se, pa a ac ua conjun amen e. Es o demues a que compa imos nues a común humanidad y que és a se despliega en oda su a iedad y iqueza median e la a iculación polí ica y ju ídica del plu alismo democ á ico. [1] Sob e los in en os de conside a la mode nidad como el o igen de odos los males de la con i encia humana y su e u ación, id. el magní ico lib o, si bien con algunos excesos, de Juan José Seb eli, El asedio a la mode nidad, A iel, 1992. [2] La ahison des cle cs, ci . en Alain Finkielk au , La de o a del pensamien o, Anag ama, 1987, pp.9 y 10. [3] Vid. C is ina Mo a ó, Viaje as in épidas y a en u e as, 2001. [4] Vid. Michael Ca i he s, ¿Po qué los humanos enemos cul u as?, pp.30 y ss. Alianza, 1995. [5] Op. ci ., passim. [6] Vid. Ca i he s, op. ci ., pp.46-47. A auca ia. Año 4, Nº 8 Segundo semes e de 2002 [7] Eu ope and he People wi hou His o y , p.3.En Ca i he s, op. ci . p.48. [8] Vid. Ca i he s, op. ci ., pp.48-9. [9] Op. ci ., p.52. [10] "His o y, Cul u e and he Compa a i e Me hod: A Wes A ican Puzzle", 108-9. En ídem. [11] The Men al and he Ma e ial, I, ci . po Ca i he s, p.52. [12] Op. ci ., p.53. [13] Op. ci ., p.53. [14] Vid. Ca i he s, op. ci ., pp.54-5. [15] Lé i-S auss, Le ega d éloigné, Plon, 1983, p.50, en Finkielk au , op. ci ., p.60. [16] Race e his oi e, p.384, en Finkielk au , op. ci ., p.61. [17] Humanismo impeni en e, Anag ama, 1990. [18] Op. ci ., pp.71-2. [19] Op. ci ., p.72. [20] Íd., p.73 [21] Op. ci ., pp.74-75. [22] Íd., pp.79 y ss. [23] "Race e cul u e", en Le ega d éloigné, Plon, 1983, en Finkielk au , op. ci ., p.84. [24] Íd, pp.85-6. [25] Íd, pp.87 y 89-90. A auca ia. Año 4, Nº 8 Segundo semes e de 2002 [26] Vid. La de o a del pensamien o , ci ., pp.130 y ss.; Pascal B uckne , La en ación de la inocencia , Anag ama, 1996. [27] Vid. Helena Béja , "Los pliegues de la ape u a: Plu alismo, ela i ismo y mode nidad", en Uni e salidad y Di e encia, Sal ado Gine y Ricca do Sca ezzini (eds.), Alianza Uni e sida, 1996, pp.155-185. [28] Con a el ela i ismo cul u al, Viso , 1999. [29] Vid. Consecuencias de la mode nidad, Alianza Uni e sidad, 1993; La ans o mación de la in imidad, Cá ed a, 1995. [30] Vid. Robe Axel od, La e olución de la coope ación, Alianza Uni e sidad, 1986. A auca ia. Año 4, Nº 8 Segundo semes e de 2002