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Biografía del Excmo. Sr. D. Vicente Barrantes : académico de la historia y cronista de extremadura

Cortijo Valdés Antonio

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BIOGRAFÍA • DEL Excmo. Sr. D. Vicente Barrantes ACADÉMICO DE LA HISTORIA Y CRONISTA DE EXTREMADURA, D. ANTONIO CORTIJO VALDÉS, Biblioteca Pixelegis. Universidad de Sevilla. Presidente que ha sido de la Diputacion provincial de Badajoz y Diputado á Córtes. MADRID IMPRENTA DE JULIAN PEÑA, Calle del Olivar, núm. 22. 4 .1873 r a BIOGRAFÍA DE BARRANTES. . BIOGRAFÍA DEL EN, SR, D. VIDE BRRAVES, ACADÉMICO DE LA HISTORIA Y CRONISTA DE EXTREMADURA, POR D. ANTONIO CORTIJO VALDÉS, Presidente que ha sido de la Diputacion provincial de Badajoz y Diputado á Unes. ••••• n •••••••••,,,..../....••• n •• n •••• nn •••••• nn •••1,,,,,•,......... é ,-%1:  nar 141: MADRID: IMPRENTA DE JULIAN PEÑA, Calle del Olivar, núm. 22. 1873. . OBRAS PUBLICADAS POR D. VICENTE BARRANTES. LAS PÍLDORAS, folletos satírico-políticos.—Madrid, 1851.—Un tamo en 4.0 LA ,PIEL DE ZAPA, novela traducida del francés.—Madrid, 1852.— Un tomo en 8.° SIEMPRE TARDE ! novela original.—Madrid, i853. — Un tomo en B.° - SEGUNDA EDICION.— Madrid, 1858. - TERCERA EDICION.—Madrid, 1862. FÁ SOSTENIDO, novela traducida del francés.—Madrid, i853.—Un tomo en 4.° BAL4DAs ESPAÑOLAS, con un prólogo de D. Luis de Eguilay.— MOrid, 1854.—Un tomo en 8.° SEGUNDA EDICION, con el mismo prólogo y un artículo crítico de D. Agustin Bonnat (q. e. p. d.)77-Madrid, i865.—Un tomo en 8.° EL.CONDE DE MONTECRISTO, novela traducida del francds.—Ma- ' crid, 1854 y 55.—Dos tomos en fólio menor. - SEGUNDA EDICION.—Madrid, 1863.—Tres tomos en 8.° LA JÓVEN ESPAÑA, folleto político.—Madrid, 1855. —Un cuaderno en 8.° JUAN DE PADILLA, novela histórica original.—Madrid , 1855 y 56.—Dos tomos en 4.° LA VIUDA DE PADILLA, novela histórica, continuacion de la anterior.—Madrid, i857.—Un tomo en 4.° PLUTARCO DE LOS NIÑOS, libro de texto para las escuelas.—Madrid, 1857.—En 8.° (Van 39 ediciones.) LA CORONA DE CASTILLA, alegoría dramática para celebrar el nacimiento del príncipe de Astúrias, D. Alfonso de Borbon.— Madrid, 1857.—Un cuaderno en 4.° SOLILOQUIOS AMOROSOS DE UN ALMA Á DIOS, por Lope de Vega, con un prólogo bibliográfico y notas críticas y literarias de Barrantes.—Madrid, 1863.—Un tomo en 4.° (Tienen concedidos 240 dias de indulgencia, por varios Sres. Arvobispos y Obispos .) 2  BIOGRAFÍA eclesiástica, á no morir su padre en 1841. Huérfano y pobre desde su más tierna infancia, entró por exámen en Administracion militar en 1843, con cuyo motivo hizo su primer viaje á Madrid que quizás decidió su vocacion literaria, pues á la vuelta ya le vemos publicar sus primeros versos en el Guadiana, periódico que en Badajoz dirigia D. Rafael Cabezas. Recordamos que aquella primera composicion, aunque tan floja como hacian esperar los quince arios del autor, ya tocaba algunos puntos de la historia de su provincia. Por ese mismo tiempo, el autor de estas páginas, desde Salamanca, donde estudiaba primer año de Derecho , al saber que en su provincia se publicaba el citado periódico, con el desenfado de los pocos arios, escribió á su director rogándole que imprimiera cierta composicion en verso, dedicada á su amigo el pintor D. José Celaya, aunque en el fondo á persona de su más tierno afecto dirigida. Y por cierto que hoy, despues de tantos años trascurridos, aún siente con aquel purísimo recuerdo, el gozo íntimo, el indescriptible placer experimentado, cuando por la amabilidad del Sr. Cabezas, que no por su mérito, vió en letra de molde sus primeras concepciones. ¡ Rara coincidencia! No conocía entonces al Sr. Barrantes. t Seria la idea á la par en los dos nacida de acudir desde puntos 'tan apartados al mismo periódico con nuestras infantiles poesías, el primer misterioso lazo de la amistad cariñosa que ha unido nuestros corazones? Creo como de fé que sí; creo que existe entre el Sr. Barrantes y yo algo desconocido que nos une, algo más que una pura casualidad, que nos acerca en ocasiones para los dos solemnes, confundiéndonos sin prévio concierto , en unos mismos gustos y aspiraciones. DE 13ARRANTES.  1 3 En 1848 se trasladó Barrantes á Madrid y aquí comienza esa epopeya oscura y misteriosa, que puede llamarse el martirólogio de todo poeta pobre y desvalido. Entonces le conoció el autor de esta biografía, que en el mismo año y por los mismos dias, entró tambien en la coronada villa á cursar el quinto de Derecho; y desde aquella fecha data la amistad verdaderamente fraternal que entre los dos existe. Juntos hicieron sus primeros ensayos, no muy felices por cierto, alguno de ellos de tan singulares circunstancias, que no podemos resistir á la tentacion de recordarle. Era entonces el café de Venecia un verdadero centro literario, en cuyo modesto recinto no habia poeta, ni aprendiz de poeta, que no pasára algunas horas de la noche, satisfechos los ménos, y hambreando los más que era una desdicha. Fué, pues, el caso, que en una de aquellas noches inolvidables, nos reunimos en el citado café el poeta ya barbado D. F. C. B., y los novicios barbiponientes D. L. M. de L., D. Vicente Barrantes, D. E. I., y el que estas páginas escribe. C., que era gran rebuscador de cuartos, ó economista figuerolesco , como ahora se le diría, nos propuso, para tenerlos pronto y en abundancia, nada ménos que la empresa de arreglar á nuestro teatro La campanilla del Diablo, comedia de mágia que á la sazon con grande éxito se representaba en París. Aceptóse el pensamiento con trasportes de alegría, y más con la formal promesa de que la Srta. Carrasco, primera actriz del teatro de la Cruz, la escogería para su beneficio por mediacion de cierta amiga suya, que lo era más del barbudo. Tres dias fue el improrrogable plazo que éste nos otorgó para hacer el arreglo; cosa punto ménos que imposible si en él se meditara; es verdad, que el autor del pen- 4 4  BIOGRAFÍA samiento, habia puesto á salvo sus escrúpulos literarios, encargándonos con toda la solemnidad que el caso exigia, que trabajáramos á conciencia. Hicímoslo así, pero con la desgracia de sacarle tan rematadamente malo, que más que arreglo, mutilacion y destrozo fué del original tan sin piedad ejecutado, que no le conociera el padre que en Francia le engendró; y para vergüenza suya, hospiciano fué en España, pues ninguno de los cinco se atrevió á prohijarle poniendo su nombre en la portada. A pesar de todo, púsose en escena con tres ó cuatro llenos consecutivos, que no en valde dijo Lope de Vega: Al vulgo necio, etc. Pintar al vivo nuestras ilusiones, seria cosa extremada. El que más y el que ménos, soñaba con ver repletos sus exhaustos bolsillos, con aquella portentosa mina ya en explotacion, cuyos ricos filones vino á destruir un telon, que cayó á plomo sobre la hermosa cabeza de la Carrasco, en la cuarta noche de la representacion de aquel monstruoso engendro. Madrid que se hubiera hundido no nos hubiera causado pena más profunda. Sólo nos quedaba para consuelo de aquella terrible catástrofe, la esperanza de cobrar los derechos devengados. C. fué el comisionado para liquidar con la empresa, cosa que ejecutó con admirable actividad; pero una vez el dinero en su poder, dióse tanto á pensar en la desgracia de la actriz , afectóle de tal suerte el fracaso de nuestras esperanzas, que siempre que le hablábamos de la particion del dinero, nos decia con voz entre llorona y dolorida :—dejadme, dejadme , no estoy para nada.—Pasaron dias y dias: la cuestion tomó carácter; lo que empezó comedia concluyó en tragedia, y por fin y remate de todo, C. no ganó para sustos , librándose de las cuatro sombras que hasta en sueños le perseguian, en- DE BARRANTES.  4 5 tregándonos hasta el último céntimo de nuestros respectivos haberes; cosa que, como él decia, le dejó tranquilo. Tal fue una, acaso la primer campaña formal, nuestro bautismo literario. Nadie en aquel entónces hubiera adivinado en L. una de las más legítimas glorias de nuestro teatro , en I. el reputado escritor humorístico, en Barrantes el profundo pensador y sábio académico; y en cuanto al autor de estas líneas, el más humilde y de ménos merecimientos de todos, á soñar que se hubiera echado, no hubiera creido que un año despues habían de representarse en Madrid sus dramas, El Cardenaly el ministro, y La Banda de la Condesa, con más fortuna que mérito. Tambien pecó Barrantes por este lado con mala estrella por cierto. ¡Atrás , atrás , deliciosos recuerdos de nuestra vida de Bohemia, dias que no han de volver, y que son por lo mismo con más fervor amados! La imprenta y el espacio de que dispongo me exigen el sacrificio de no recordar aquí nuestras aventuras teatrales, harto curiosas, ni el percance singular que Barrantes y el difunto Luis Rivera tuvieron con cierto quidam, que les robó un drama en tres actos, representado en el Instituto, v lo que fué mucho peor, los cuartos que produjera. Así iba nuestro amigo rompiendo el hielo, como dicen los franceses, y acercándose al público por unas sendas más oscuras y tristes que lasque describe el Dante en su inmortal poema, cuando en los primeros dias de 185o le ocurrió escribir y enviar al director de La Ilustracion una revista retrospectiva de las obras representadas en los teatros de Madrid en el año anterior; y júzguese de su asombro y del tropel de ilusiones que renacerían en su corazon ya rendido al desencanto, al recibir una carta de D. Angel Fer- 16  BIOGRAFÍA. nandez de los Rios , en que se felicitaba de adquirir para su Ilustracion un colaborador COMO el Sr. Barrantes, apresurándose á ofrecerle su amistad, sus servicios , sus periódicos, etc. ¡Qué dia aquel! Barrantes no me habia dicho ni una palabra de la carta que habia dirigido á Fernandez de los Rios; y al volver de la Universidad, me parece que le estoy viendo en nuestra humilde habitacion (piso tercero ¡con entresuelo! en la calle de Jacometrezo), devorando con los ojos y el espíritu aquella generosa oferta, que le abria nuevos horizontes y risueñas playas. Los periódicos que se le ofrecian, juntamente con La Ilustracion, eran el antiguo y nunca olvidado Semanario pintoresco, Las Novedades, que sin carácter político empezaron por aquel tiempo á publicarse, y la famosa Biblioteca Universal. De todas fué, desde luego, Barrantes un colaborador infatigable. Poesías, novelas, estudios literarios, en el Semanario pintoresco , artículos de costumbres y humorísticos en la Ilustracion, traducciones más ó ménos de pacotilla en la Biblioteca, distinguiéndose, sin embargo, muy notablemente entre estas, El Conde de Montecristo, cuya traduccion se califica acertadamente de la mejor que se ha hecho de esta novela, en los catálogos de un inteligente librero de Madrid. (Leocadio Lopez). Tambien para concluir el de sus traducciones, de que no volveré á ocuparme, aunque en ellas empezó á hacer estudios de estilo y de castizo buen decir, citaré La piel de Zapa, de Honorato Balzac, género á que entonces mostraba Barrantes decidida predileccion. Hallábase en efecto en el período más crítico de su juventud, y tambien en el más peligroso. Haciendo á sus solas, sin direccion ni guía, estudios DE B..kRRANTES.  4 7 de todo linaje, literatura, historia, economía, ciencias sociales y políticas, enfermizo además y débil de cuerpo, sin contar su pobreza , pues era el único sosten de su buena madre v dos niñas huérfanas , circunstancias todas qué contribuyen mucho á lanzar el espíritu en la esfera de las utopias, tuvo períodos de enciclopedismo y descreimiento á la francesa, que han quedado reflejados en algunas de sus obras, como Siempre tarde , novela cuya primera edicion se hizo en 1851, y hóy se halla agotada la cuarta. En cambio publicó poco despues un libro de versos verdaderamente delicioso, Las Baladas españolas, cuya dedicatoria á Fernandez de los Rios sirve de contestacion á la carta de éste á que antes me he referido. Género nuevo y por primera vez usado en España, la aparicion de algunas baladas en el Semanario pintoresco, y luego en la coleccion, fué un verdadero suceso literario. A pesar de publicarse en los dias de la revolucion de 1854, todo el mundo se arrebataba de las manos este libro, y el género se hacia tan de moda, que todos los poetas balaban por aquel entonces, como tiernos corderillos. Hasta la gacetilla en verso, que estaba en su período de explendor, asestó sus epígramas á los ministros en forma baladesca. Recordamos una, y por cierto no mala, contra el hacendista Madoz, que parodiaba la de No mireis á la novia, bajo el título asáz trasparente de No mireis á D. Pascual. (b) Antes de esta época, en sus escursiones al periodismo y al alto mundo literario , el Sr. Barrantes habia entablado ya algunas relaciones políticas, que tarde ó temprano habian de lanzarle á la vida pública , donde el escritor tiene que buscar en España la única compensador' posible á sus trabajos y á sus estudios. Director de El 4s  BIOGRAFÍA Bardo, periódico de extraordinario lujo, que se publicó en Madrid en 1851 , para hacer una Antología, por cierto preciosa, que con el título de Album del Bardo es hoy rarísima, de las producciones más selectas de los escritores contemporáneos, tuvo que llamar á puertas donde moraba tambien la política, y de esto al contagiar, el camino era breve. En efecto, por los mismcs dias, y aprovechando hábilmente las mallas de la ley de imprenta vigente á la sazon , empezó á publicar, con el título de Píldoras, unos folletos satírico-políticos, que le hubieran producido una riqueza en poco tiempo, si falto de capital y de altas protecciones no hubiera tenido que rendirse al primer ataque, que fué rudo, como que procesado á los pocos dias, el fiscal de imprenta pidió para el autor nada ménos que 5o.000 rs. de multa ó cincuenta meses de prision. j5o.000 reales!! Así no parecerá extraño, que al hacerse Las Novedades periódico político en 1852, y adquirir grandes dimensiones é importancia en el año siguiente, nos encontremos al actual cronista de Extremadura , hecho fogoso revolucionario y uno de sus principales redactores. Sin embargo, conviene no olvidar que Las Novedades á la sazon no habian definido su actitud de un modo tan claro, que rechazasen escritos de Rios Rosas y Pastor Diaz y de otros ilustres hombres de la oposicion constitucional, que acaudillaba el inolvidable general O'Donnell. Uno de sus redactores más activos era el ya notabilísimo entre los jóvenes de la época, D. Antonio Cánovas del Castillo, con quien desde entonces ha unido á Barrantes una amistad fraternal , ni por el trascurso de los tiempos, ni por las contrariedades políticas desmentida. Juntos corrieron las peri- DE BARRANTES.  4 9 pecias de la conspiracion liberal, que tuvo por desenlace la jornada de Vicálvaro, y juntos estuvieron escondidos en varias casas de Madrid, donde tal vez alternaban con galanteos y fáciles amoríos más graves ocupaciones, siendo en esta materia el actual cronista de Extremadura tan extremado, que su carrera se ha resentido no poco de su desmedida aficion al bello sexo. Víctima en 1854 de su inexperiencia y su candidez, mientras todos sus compañeros de conspiracion, como Ulloa, Romero Ortiz, Cisneros, Galilea, Iglesias , y otros, empezaban la carrera oficial por el cargo de Gobernador civil , él por su modesto apartamiento de los círculos junto á su fogosidad inconsciente y juvenil , dió ocasion á que en su nombre se dijera al ministro de la Gobernacion Sr. Santa Cruz, que nada queda, al mismo tiempo que se le encargaba escribir un violento artículo contra el arreglo que dicho ministro hizo en su departamento, y en el cual prescindió, con notoria inconveniencia, de D. Angel Fernandez de los Rios, para el cargo de subsecretario, al cual le indicaba la opinion pública y el mismo general O'Donnell, cargo que ocupó sin merecimiento alguno entonces, un amigo personal del duque de la Victoria. Eliminados así de la situacion el director y el redactor más activo de Las Novedades, y éste sin causa ni pretexto alguno, sin que hubiese demostrado ambiciones impacientes ni intemperancias de ningun género, se explican por sí mismos los errores que cometió Barrantes en aquel periodo, entre los cuales debemos recordar como el más culminante, en prueba de nuestra imparcialidad, el manifiesto que dió á los electores de Extremadura, solicitando sus votos para las Córtes Constituyentes (acababa de cumplir veinte y 2O  BIOGR,AFÍA cinco años) , donde se emiten principios de la escuela más radical. Quizá le favoreció la fortuna cerrándole en aquella ocasion las puertas del Congreso, pues este alejamiento de la vida activa le permitió estudiar serenamente el efecto de aquellos principios en la práctica. Al ver cómo los acontecimientos de 1854 aflojaban todos los lazos de la autoridad, su inteligencia, que nunca se divorcia del buen sentido , no pudo ménos de hacer alto y preguntarse : si el órden y el gobierno, suprema necesidad de los pueblos cultos, son compatibles con ciertas teorías , tanto más difíciles de realizar, cuanto que no son el ideal de la razon, sino el de la fantasía. Primer periodista que inició en Las Novedades la union liberal el mismo dia que entró Espartero en Madrid, y la inició de acuerdo con hombres que despues fueron irreconciliables enemigos de ella, como lo demuestran curiosos documentos que conserva, al ver débil el trono de Doña Isabel II, desprestigiados los partidos conservadores por sus abusos del poder , é inhábil el progresista para formar gobierno por sí solo, comprendió que únicamente una agrupacion de las fuerzas liberales, ó dicho mejor constitucionales del país, que permitiera á los principios de unos y otros compenetrarse y mútuamente depurarse, podría salvar aquella crisis, que ya presentaba algunos síntomas pavorosos, nuncio de la más tremenda que había de estallar catorce años despues. Una última ilusion generosa , la unidad ibérica, le inspiró por entonces su folleto La jóven España, donde están recopilados varios artículos que sobre esta interesantísima cuestion había publicado en Las Novedades, cuando su amigo el célebre diplomático D. Sinibaldo de Mas la hizo DE BARRANTES.  21 de moda en su libro Iberia. Este folleto, remitido á Portugal por conducto del Sr. Escosura, entonces nuestro embajador en Lisboa, le granjeó una carta sumamente honrosa de S. M. don Pedro Y., á que acompañaba la concesion de la cruz de Cristo, y fué parte á que el poeta diplomático, nombrado poco despues ministro de la Gobernacion, llamára al Sr. Barrantes á su secretaría, no como hoy entran los héroes de barricada, que acaso no saben escribir, de Directores ó Subsecretarios, sino con un empleo modesto de auxiliar. Antes de presentar á nuestro protagonista como funcionario público, debemos hacer mencion de otra obra, donde por esta época iba consignando, quizás sin saberlo él mismo, las modificaciones que á su espíritu reflexivo imponian la práctica de la vida y el estudio de los hombres y de la historia. En la novela Juan de Padilla se propuso demostrar, en nuestro concepto, que las revoluciones sin objetivo y sin sentido humano, sólo engendran héroes ficticios, predestinados á trajedias reales; en una palabra, que los revolucionarios que, como suelen ser los españoles, no saben lo que dicen ni lo que siguen, frase exactísima, aplicada á los comuneros por Fr. Antonio de Guevara, no impulsan á los pueblos al progreso, antes bien se lo retardan ó imposibilitan. Padilla es en la novela el héroe de la populachería; pero no el del autor, que hace justicia á su buena fé y á su caballerosidad, sin ocultar su ignórancia y sus debilidades. El verdadero héroe de esta obra parécenos ser un cierto ideal político, no quizá madurado en la mente del novelista, que ora le inclina á las antiguas instituciones de Castilla, ora le arrastra hácia un tipo caballeresco y batallador antes que 28  BIOGRAF das sus primeras cicatrices. De aquí un decaimiento y una misantropía, que segun confiesa él mismo, diez años antes, cuando vacilaban sus creencias religiosas, le hubieran indudablemente arrastrado al suicidio. Aun así, alentado por sus amigos, en 1861 y 62 hizo sus primeras armas en el Congreso con notoria lucidez, defendiendo, entre otras cosas, el proyecto de ley del Sr. Ayala para la rebaja de los derechos del papel de imprimir. Gonzalez Brabo era el presidente de la comision y Barrantes secretario, y no fueron por cierto los debates públicos los más importantes, sino los que se verificaron en el seno de la comision, que á solicitud de los papelistas de Cataluña abrió una ámplia informacion parlamentaria sobre el asunto. Su carrera administrativa se habia paralizado, no tanto por sus padecimientos como por su modestia, pues se creia ya inhábil para desempeñar ciertos cargos públicos, y aun para vivir en la esfera ardiente y agitada de la política. Contentóse con cambiar su modesta plaza del ministerio por otra igual del Consejo de Estado, idea de que muchas veces le hemos oido felicitarse, declarando que sólo en el Consejo se aprende en España administracion y ciencia de gobierno. Los libros, el estudio y un hijo que le habia quedado de su primer matrimonio, eran su única distraccion , y sólo muy de tarde en tarde, cuando los compromisos políticos ó circunstancias especiales le precisaban á ello, tomaba parte en la polémica periodística en El Eco del País, periódico que fundó en 1862 con D. Eduardo Gasset y Anime y D. Manuel Calderon Collantes. El prospecto, que llamó extraordinariamente la atencion, y un artículo sobre la expedicion á Méjico del general Prim, fueron sus trabajos más DE BARR ANTES.  2. 9 importantes, pues El Catálogo de Extremadura le absorbia ya toda la atencion y todo el tiempo. La primera noticia de haber sido premiada esta obra en el concurso de la Biblioteca Nacional, la tuvo el autor en el Consejo, á quien hallándose en pleno la comunicó el señor marqués de Gerona, miembro del jurado, como honra que sobre toda la Corporacion refluia. El año siguiente de 1863 fué decisivo en la vida de Barrantes, por dos circunstancias que la dieron nuevo sesgo, y cambiaron completamente su modo de ser. Habiendo contraido matrimonio con doña Manuela Abascal, señora de prendas inestimables, á quien nunca olvidan los que une vez la han hablado, se propuso la jóven esposa desterrar la tristeza y el desaliento de aquel la cerado pecho, y tuvo una de esas ideas que sólo á una mujer de gran corazon y de inagotable ternura le ocurren.—«Para que te convenzas, »le dijo,—de que aun estando lisiado puedes ha- »cer lo que cualquiera otro hombre, y aun algo »más, estoy dispuesta á seguirte á la posesion »más remota que España tenga, segura de que »volveremos, con la ayuda de Dios, á nuestra »querida patria.»—La circunstancia de ser á la sazon el Sr. Cánovas ministro de Ultramar facilitó este proyecto, y el 12 de Mayo de 1866 se embarcaba en Marsella para Filipinas el señor Barrantes, seguido de su valiente é inseparable esposa  tan valiente que iba embarazula de altos meses. Los amigos y la misma familia de ambos tachaban de locura el emprender un hombre lisiado, que tiene que usar una pierna de palo ó aparatos ortopédicos, un viaje de cincuenta dias nada ménos por el Egipto, el Mar Rojo, los estrechos de Malaca y el mar de la China. Era, sin embargo, el mejor bálsa- 30  BIOGRAFfA m o que podia aplicarse á un corazon tan herido. Dos años y medio permaneció Barrantes de secretario del Gobierno superior civil de Manila, cargo de tan vastas atenciones, que sólo puede compararse en nuestra administracion con todas las subsecretarías reunidas, excepto Guerra y Hacienda. Mucho podria decirse de sus servicios en aquel Archipiélago, donde sin duda no se olvidará el gobierno del general Gándara , jefe superior de las islas á la sazon. Aunque no hubiera dejado nuestro paisano más huellas de su paso por allí que las que están marcadas en el libro Legislacion de instruccion primaria, publicado en Manila en 1871, ellas bastarian para honrarle, pues dos terceras partes lo ménos de aquellas excelentes disposiciones fueron dictadas en su tiempo y escritas de su puño, en medio de la inmensa balumba de negocios que sobre él pesaba. Por ellas se le concedió en 1871 la gran cruz de Isabel la Católica libre de gastos, á propuesta del ministerio de Ultramar, que pasó al de Estado una comunicacion honrosísima para nuestro amigo. (f) Pero lo que más aún ha de hacer á nuestros lectores concebir altísima idea de las cualidades patrióticas de nuestro cronista, es que llevára tambien á Filipinas su amor á la provincia en que hemos nacido, y que dejára de él testimonios más abundantes é imperecederos que los que dejó en el siglo xvil el gobernador superior Ovando, fundador de Nueva-Cáceres. Más de la mitad de los pueblos que se fundaron en su tiempo (y este es caso muy frecuente en Filipinas, donde el desarrollo increible de la poblacion hace que con mucha frecuencia sea necesario organizar las visitas ó barrios que se desprenden de los pueblos, dándoles vida propia civil y ecle- DE BARRANTES.  34 siástica); más de la mitad, repetimos, de los pueblos fundados desde Julio de 1866, en que tomó posesion , á Setiembre de 1868, llevan nombres extremeños. Allí tenemos ya un Badajaí, un Cáceres, un Alcántara, un A limera, un Medellin, y otros. (g) Pocos momentos antes de estallar en España la revolucion de Setiembre, fué separado de su cargo por el último ministro de Ultramar de Doña Isabel II, á impulso de pequeñas pasiones, indignas de recordarse en este escrito; y aunque su jóven esposa se hallaba tambien en cinta, y tenia dos niñas pequeñísimas, como nacidas ambas en Manila, afrontó con sereno espíritu aquella inmerecida desgracia, y se puso en camino para España, contra la opinion de todos los hombres conocedores de la política, que preveian la revolucion que en aquellos momentos se verificaba en España. Efectivamente; visitando á fin de Noviembre las obras del Canal de Suez, próximo á inaugurarse, supo nuestro amigo que habia sido repuesto por el Gobierno provisional de la Nacion, y de buena gana hubiera retrocedido en su viaje, á no acarrearle ya esto enormes pérdidas de intereses. Tambien creemos nosotros que hubo algo de providencial en su venida, pues llegando en los momentos en que acababa de decretarse la exclaustracion religiosa, y en que las pasiones revolucionarias exigian del Gobierno que hiciese extensivas á Ultramar ésta y otras graves medidas, pudo hacer pesar su autorizada opinion en la esfera política, máxime estando al frente del ministerio de Ultramar su amigo el Sr. Ayala, que habia sido uno de los hombres más importantes de Alcolea. Si recuerdan nuestros lectores unas interesantes cartas que el Sr. Barrantes publicó en El Im- 32  BIOGRAFIA parcial, á fines de Diciembre de 1868, es decir, á los quince dias de su llegada, y la violenta polémica que provocaron por parte de los periódicos republicanos, La Reforma, La Discusion y otros, será inútil que les llamemos la atencion sobre el gran servicio que hizo á las ideas de órden y de gobierno, deslindando los campos y descubriendo los ocultos móviles de muchos que parecian revolucionarios de buena fé, y no eran más que laborantes... (partidarios hipócritas de la independencia colonial.) Para apreciar bien aquella dificilísima situacion hay que tener en cuenta que por candidez liberal, ó por desconocimiento de la política ultramarina , desconocimiento casi absoluto en nuestros hombres de Estado, y que explica todos nuestros errores y todas nuestras catástrofes coloniales, muchos elementos importantes de aquella situacion simpatizaban con los reformistas, y creian hacedero y fácil en Filipinas, lo que en Cuba y Puerto-Rico, á tontas y á locas, por supuesto, se habia comprometido la revolucion á hacer. Barrantes abordó la cuestion en el Imparcial primero y en la Iberia despues con tanta energía, como era grande el ímpetu de los que asediaban al Gobierno pidiéndole las reformas. Con la autoridad que le daba su ya grande reputacion administrativa, y con datos de incuestionable autenticidad, como recogidos en el mismo Filipinas pocos meses antes, probó «que »el estado social y político de aquellas islas, sobre »rechazar en absoluto modificaciones trascendentales, que requieren mucha ilustracion y un alto »sentido político, era incompatible con nuestro »efímero dominio, que sólo tiene bases puramente »morales y religiosas, por tratarse de un pais donde los españoles estamos en la triste pro porcion »dedo céntimos por cada i.000 indios.»—Este da- DE BARRANTES.  33 to estadístico de concluyente fuerza dialéctica, le trajo á defender á las Ordenes monásticas, como primer elemento político y patriótico de la dominacion española en aquel Archipiélago, haciendo de ellas un entusiasta panegírico, que le produjo en aquellos momentos grandes sinsabores. Abrumósele de insultos y calumnias, y hasta se llegó á aconsejar á los indios que si volvía el Sr. Barrantes á Filipinas, le arrojáran al rio Pásig. Acababa de ser nombrado Consejero de administruion del Archipiélago, y vocal de una junta de reformas creada en el ministerio de Ultramar, bajo la presidencia del Sr. Escosura, y compuesta de las eminencias de nuestra administracion colonial. A los insultos y á las amenazas, contestó Barrantes con el libro La instruccion primaria en Filipinas, de que tan grande elogio hace en el discurso académico que á continuacion publicamos el Sr. Cánovas del Castillo, autoridad irrecusable en ésta, como en tantas materias. Y no son por cierto inmerecidos, pues verdaderamente nuestra literatura pedagógica no posee ningun trabajo más razonado, más completo y más gallardamente escrito. Se hace á las Ordenes monásticas del Archipiélago filipino una acusacion fundamental y gravísima, la de que atentas á sus intereses mundanos han descuidado sus deberes morales, entre ellos, y muy principalmente, la educacion de los niños, encargada por el mismo Dios á los sacerdotes con aquellas hermosas palabras: Sinite párbulos ad me venire ; argumento que corria como artículo de fé entre los mismos conservadores de la revolucion, porque verdaderamente para refutarlo se requerian los conocimientos prácticos, históricos y filosóficos, que sólo un hombre como Barrantes, entusiasta por la instruc- 34  BloGRAFIA cion pública, podia recoger en Filipinas, á costa de profundos estudios y largas investigaciones. ¿Qué otro, por sólo el amor á la verdad y por defender á unos pobres frailes, hoy desnudos de toda influencia y casi proscritos, se hubiera impuesto la ímproba tarea de desentrañar una historia oscura y deslucida, en aquel país intertropical, donde el estudio mata, y cada noche pasada en vela cuesta un año de vida? Desde la primera ley dictada por Cárlos V para Indias y hecha extensiva á Filipinas por los FeJipes, cuando la ignorancia era tan crasa que se creia poder asimilar pura y simplemente la América y el Asia, Barrantes va examinando la legislacion de instruccion pública, que contiene el Código de Indias, para probar su esterilidad completa en Filipinas. El Emperador habia mandado que se enseñase á los indios voluntariamente y sin costa; y ¿era compatible esta tarea con la de los frailes misioneros, que en aquella remota edad no sólo tenían que doctrinar á los indios en el cristianismo y la vida civil, sino que fundaban los pueblos, dirigian la apertura de los caminos, la construccion de edificios públicos, y aun la cobranza de los impuestos y otros ramos de la administracion? Pues este es el principio generador de todas las leyes de Indias referentes á la enseñanza; principio tanto más absurdo, cuanto que aquellos indígenas nada aprenden voluntariamente, aunque les importe mucho, si bien son docilísimos al mandato, y aun al simple consejo. Basta esta indicacion para que se comprenda la argumentacion de Barrantes, que sigue examinando las leyes posteriores con el mismo criterio profundo y filosófico, para encontrarlas igualmente incompatibles con el estado social del país y con DE BARRANTES.  35 el particular de los misioneros. Aun así descubre en el archivo de los Agustinos de Manila un acuerdo capitular de 1596, en que la Orden manda á sus frailes dar la enseñanza en castellano, lo que prueba que estaba cumpliéndose en la forma posible la ley de Cárlos V, si no proporcionasen prueba más concluyente aún las crónicas eclesiásticas de aquel tiempo, donde descuella ántes de esa fecha una luminosa figura, la de nuestro paisano Fr. Juan de Plasencia, verdadero apóstol de Filipinas, inventor del sistema de enseñanza que hoy se llama en Europa ¡ancasteriano. Esta interesantísima parte del libro la instruccion primaria, se completa y desarrolla perfectamente con los bellísimos párrafos que en su discurso en la Academia de la Historia dedicó nuestro amigo á las escuelas dirigidas por fray Juan de Plasencia, y con el más extenso estudio que en el tomo segundo de las Narraciones extremeñas acaba de consagrar á los apostólicos he - chos y fundaciones civiles del inmortal misionero placentino. Ni se limita la erudicion del Sr. Barrantes, en la parte, por decirlo así , histórica de su libro, á las leyes de Indias, sino que de los Cedularios del Gobierno superior de Manila, desentierra interesantísimas cédulas, que así se llamaban en los siglos xvii y xvin las reales órdenes y decretos, desconocidas todas en España. y que aclaran la cuestion completamente, probando que nunca se han organizado aquellas escuelas corno un ramo importante de la Administracion, con vida y presupuesto propio, único modo de que florecieran. Muy léjos de eso, se dispuso repetidamente que no costasen nada á las Cajas reales. ¿Ni cómo habia de hacerse en Filipinas lo que no se hacia en España á la sazon? Aquí establece 36  BIOGRAFÍA el autor un paralelismo entre la legislacion metropolitana y la colonial, que le conduce lógicamente á los tiempos modernos, que es cuando se ha desarrollado la instruccion primaria de un modo sistemático. Así como en España se anduvo á tientas haciendo ensayos más ó ménos aceptables, desde el ministro Moscoso de Altamira, hasta la ley Moyano de 1857, en Filipinas esos estudios comenzaron en 1840, y no dieron fruto hasta los decretos del general Concha en 1863, orgánicos de las escuelas Normal 'y locales. Desde esta fecha seria posible justificar la oposicion de los frailes á la enseñanza, si no probara el señor Barrantes el visible progreso de ésta con numerosos datos estadísticos, sacados de la Gaceta de Manila, y con la legíslacion dictada por aquel Gobierno superior, donde constan innumerables votos de gracias á las Ordenes religiosas y á sus individuos por sus donativos y por sus esfuerzos de todo género en favor de las escuelas. Estas estadísticas, principalmente las de los Dialectos y número y situacion de los habitantes que los hablan, han puesto en claro más resortes de la difícil gobernacion de aquel país , que todos los libros escritos con tal objeto, y. no en vano las copian con grandes elogios cuantos han escrito despues sobre Filipinas, principalmente en Alemania é Inglaterra. El éxito obtenido por aquella propaganda tan oportuna y tan hábil de las doctrinas conservadoras en la gobernacion 'de Ultramar fué extraordinario, y el autor tuvó la satisfaccion de ver cambiada en seis meses la opinion de los centros directivos de la política , hasta el, punto que los reformistas, que contaban obtener el triunfo en las mismas Córtes Constituyentes, vieron defraudadas sus esperanzas, tan por completo, como DE BÁRIZANTES.  37 demuestra el artículo transitorio de la Constitucion de 1869. Los trabajos de Barrantes en la Junta de reformas fueron tambien notabilísimos , aunque por entonces no produjeran resultado alguno. Un proyecto conserva de organizacion de las provincias, que no dudamos se llevará á la práctica algun dia, así como tambien se ha llevado, sin él saberlo, y probablemente á medias, el de organizacion de una colonia penitenciaria en la isla de la Paragua, que dejó en la Junta redactado. El periódico La Epoca lo ha impreso recientemente, tal como lo escribió su autor. En resúmen, los buenos principios de administracion colonial y las instituciones seculares que han hecho de aquel Archipiélago lo que era en 1868 para España , una verdadera provincia ligada por el amor y la religion á la metrópoli, tienen en el Sr. Barrantes un defensor entusiasta, que ¡ ojalá hubiera sido siempre escuchado! La sublevacion de Cavite en Febrero de 1872, y la situacion congojosa de Filipinas desde entonces, justi fican las exactas previsiones y los tristes augurios que nuestro amigo hacia á cada nuevo error cometido por el ministerio de Ultramar. La caida del gabinete SerranoSagasta en Junio de 1871, acabó de quitarle las pocas ilusiones que ya le quedaban sobre la situacion politica. Incapaz, además, de transigir con sus opiniones, cada dia más firmes y pronunciadas en favor de las doctrinas católicas y de arden, dimitió la plaza de Jefe de seccion en el ministerio de Ultramar, y dedicóse exclusivamente á sus trabajos literarios , en aquella rica y curiosa biblioteca extremeña, que con tan afanoso trabajo ha adquirido en medio de su pobreza. De ella existe una curiosa descripcion, publicada en El Eco de BIOGRAFÍA Pero lo triste es que el hilo se lo daba el gobierno español. Tendia la carta principalmente á evitar que al decreto de Ayuntamientos siguiera el de abolicion instantánea de la esclavitud, ya preparado en Consejo de Ministros, segun anunciaban los periódicos, lo que hería de muerte la reputación del Sr. Gasset y la de otro hombre estimable del gabinete, el Sr. Ruiz Gomez, ministro de Hacienda, á quien hacia Cambien nuestro amigo, que lo es suyo, invocaciones patéticas y cariñosas; y en efecto, á uno y otro les produjo tanto, y de tal manera impresionó esta Carta á la opinion pública, pues la reprodujo con entusiastas elogios casi toda la prensa de Madrid, que pocas horas despues presentaron su dimision ambos ministros, y aquella administracion funesta daba un paso gigantesco hácia al abismo en que debia hundirse. Hoy se encuentra el Sr. Barrantes entre nosotros , lamentando los males de la pátria , y cumpliendo como Cronista de esta provincia los deberes que la Diputacion le impuso en el acuerdo de que se envanece el autor de estas líneas, pues ha apresurado quizás siglos el dichoso momento de que Extremadura posea una Crónica imparcial y clásica de sus gloriosos hechos y de las hazañas de sus hijos. Segun sus trabajos preparatorios , que más de una vez hemos podido apreciar, si Dios le concede vida y á nuestra pátria desahogo y tranquilidad, ántes de 188o podremos poseer libro tan interesante. Hemos procurado sintetizar en la modesta historia del Sr. Barrantes las virtudes, la laboriosidad y las recomendables prendas que le han merecido la envidiable reputacion que disfruta en las letras, en la administracion y en la política. Hombre ante todas las cosas útil y práctico, ha DE B RANTES.  45 prestado á su país muchos servicios positivos , de esos que, sin proporcionar glorias de relumbron, ni producir encumbraciones rápidas, se graban en la memoria de las gentes y en los anales de los pueblos. La instruccion pública, y el gobierno complexo y difícil de nuestras vastas posesiones de Ultramar, ramos en que él tanto ha descollado, son en verdad los más dignos de estudio en todos los países donde los conocimientos es peciales y la práctica ilustrada en su rareza misma tienen su valor marcado. Aunque tenemos la conviccion profunda de que jamás tomará parte en esas intrigas subterráneas, que aquí forman, de la noche á la mañana, lo que se llama un hombre de gobierno en el lenguaje vulgar, el señor Barrantes, que lo es de hecho por la solidez de sus conocimientos y la severidad de sus principios, ocupará, tarde ó temprano, si hay un porvenir para esta desgraciada España , puestos en que justifique estos vaticinios, para honra de sus paisanos y provecho de la pátria. A. CORTIJO Y VALDÉS. Villanueva de la Serena--Junio----1873. DOCUMENTOS Y NOTAS. (a) Pág. 9. Pueden verse extractados los escritos de la prensa extremeña en el prólogo de la segunda edicion, que de este Discurso hicieron en Madrid los amigos del autor, á. los pocos dias de su recepcion académica. (b) Pág. 17. Las Baladas españolas se han reimpreso en Madrid en 1864 , y se dice que tambien en Méjico, en 66 ó 67. Respecto á la trascendencia literaria de este libro, hé aquí lo que escribia en La Ilustracion de 18 de Febrero de 1854, un estimable crítico, arrebatado á las letras en la flor de su juventud, D. Agustin Bonnat: «Era muy difícil para cualquier poeta, como lo es siem- »pre para todo escritor, introducir un género nuevo en una »literatura. Barrantes ha salido victorioso en su empresa; »ha enriquecido la nuestra, vasta y rica, con las Baladas »tan conocidas y populares en el extranjero como desco- »nocidas en el nuestro  »Si quisiéramos citar todo lo bueno que encierran las »Baladas de Barrantes, seria preciso hacerlo de casi todo »el libro.» En Portugal, donde tambien esta obra es muy apreciada, dijo de ella el profundo crítico Luis Filippe Leite, en el número 4.° de la Revista peninsular (Lisboa 1855) lo siguiente : «Melodioso sempre , ora phantastico como as lendas do 50  DOCUMENTOS »Norte, ora saudoso como as tradiccoes peninsulares, ar- »dente no culto das crencas intimas como os poetas que »deveras ó sao, canta por que precisa cantar, embora á »sociedade nao esteja de feicao para interromper á azáfa- »ma positiva é fatal que táo conge á tráz de idealidades.... »d'aqui felicitamos, en nome da boa literatura da Peninsu- »la, ó esperancoso poeta, por tao gentil estreia n'um gene- »ro novo é dificil. As Baladas españolas, se nao nos enga- »namos, sao un libro que esta destinado á ser verdadera- •mente popular nos dos paizes convisinhos.» (c) Pág. 22. Con el título de El veneno en la novela Juan de Padilla, provocó al autor á ardiente polémica desde las columnas de La Cru,T, revista católica de Sevilla, cierto párroco muy conocido de Segovia. Barrantes le salió al encuentro en Las Novedades, en un artículo de erudicion histórico-religiosa que llamó extraordinariamente la atencion, pues justamente el cura segoviano, en vez de hacer objeto de su crítica ideas y proposiciones atrevidas, que abundan bastante enel libro, se fijaba, para negarlos rotundamente, en hechos y actos de los pontificados de Alejandro VI y Julio II, que están consatados por los historiadores más ortodoxos. No parecia aún que estaba el pleito en disposicion de fallarse, cuando el señor obispo de Segovia prohibió en su diócesis la novela Juan de Padilla, siendo imitado al poco tiempo por la mayor parte de los prelados de España. El gobernador de Madrid, D. Ventura Diaz, recogió á mano real los ejemplares de la impresion, á fines del año 1856. El autor, en vez de sacar partido de estos sucesos para la venta del libro, dobló la cabeza ante el fallo de la autoridad religiosa, y desde entonces ha prescindido completamente de una novela que, como digo en el texto, es quizás la mejor de su pluma. Al período de 185o á 56, en que quedaban todavía en el alma de Barrantes algunas heces enciclopedistas, hijas de sus primeros estudios, que le arrastraban al racionalismo, corresponden algunas otras producciones que él considera Y NOTAS.  54 como pecados más á me=nos veniales de su juventud. En este caso se halla El Juicio de los siglos, notabilísimo poemita inspirado por El Panteon del Escorial, de Quintana, y algunas otras que él se felicita de que hubiesen sido mutiladas á prohibidas por la censura. (d) Pág. 23. Esta composicion inédita, que tenemos á la vista, es un auto-biografía que nos ahorra entrar en muchos detalles interesantes de la vida del autor, que al dedicar á su madre un libro de versos titulado Cantos y Suspiros, escribia en Valladolid en 1862: «Es ¡oh madre! este libro urna sellada, donde, marchitas ya, guardo las flores de mi dichosa juventud pasada. Angel tú de mis únicos amores, sé de mi libro cariñosa egida, que del ódio lo salve y sus furores; y olvida pronto, por tu bien, olvida que en poéticos símbolos encierra la triste historia de mi triste vida. Sólo el hombre á llorar viene á la tierra, que es impalpable arista en el vacío, á quien todos los vientos mueven guerra ; Pero tú, madre, y yo... ¡destino impío! ¡cuánto raudal de inextinguible llanto he secado en tu rostro y tú en el mio! Cobijó la desgracia con su manto á la par nuestras frentes, en la hora en que perdimos al que amabas tanto. Todavía en tu pecho el dolor mora, y entre cenizas en el mio arde el recuerdo del padre en quien adora. Hombre por nuestro mal nacido tarde, en lucha con el mundo, ¡que valiente! en lucha con la vida, ¡que cobarde! 52  DOCUMENTOS Y por los dos vencido, santamente, con la calma del justo, resignado, en brazos del Señor dobló su frente; y de sombras angélicas cercado,. huyó de esta mansion, do nos dejaba á tí viuda, á mí desamparado. ¡Triste mansion! Calvario semejaba que de la tumba al pié, bramando el trueno, la madre de tres huérfanos lloraba. Así, mirando al cielo tristemente, y en la tierra á dos ángeles, posadas tus blancas manos en mi adusta frente, las selvas, ni envidiosas ni envidiadas, dejamos de la rica Extremadura, nunca tan bellas , nunca tan amadas. Sé que á tu pecho doy nueva tortura, más pláceme la cándida pareja pintar, cual Dios en ella tu alma pura. Moreno el rostro, rubia la guedeja, húmeda y tibia la mirada amante, que del primer amor chispas refleja, talle gentil de palma cimbreante, lábios en que el donaire más sabroso forma con el pudor lazo constante... ¡Oh! ¡qué ángel tan puro, tan hermoso, tuvo su cuna al lado de la mia, ángel fué de mi guarda cariñoso! ¿Recuerdas el amor que me tenia? ¿Recuerdas nuestros juegos infantiles, que llenaban tu casa de alegría?» La hermana menor del poeta, Ramona, herida por una de esas enfermedades horribles, que atacan á las niñas en su pubertad, fué á morir en un pueblo oscuro y mísero de la provincia de Cáceres. «¡Madre - de los dolores! tú siquiera lloraste cabe el hoyo que cubria Y NOTAS.  53 la amarga sombra de silvestre higuera. Yo no pude buscar su tumba fria; ni ese consuelo me otorgó la suerte; ni polvo guardo de la hermana mia.» La mayor, Manuela, tuvo un destino más triste todavía. Casada la víspera del fatal viaje en que Barrantes perdió la pierna, enfermó de pesar y murió al poco tiempo, cuando la sonreian esperanzas de madre. Por eso dice el poeta: «En el sepulcro se estrelló la frente al escuchar que para mí se abria.» (e) Pág. 27. Tambien esta composicion, publicada en el Mundo pintoresco, de que era Director el actual cronista extremeño, tiene algunas estrofas de interés biográfico: « ¡Era yo tan feliz! Mi primavera corria entre placeres, como corre el arroyo en la pradera, terso, fugaz, sonoro, que ni el vuelo de un pájaro lo altera. En los amantes sres que con lazos de oro me ataban á la vida, sentia mi ventura duplicada, y de la paz el cándido tesoro guardaba avaro en mi feliz morada. Y allá, como escondida imperceptible estrella, que titilando anuncia su caida en el éther inmenso, desprendida del lácteo carro á la confusa huella, una esperanza como el cielo pura mi tenebroso espíritu alumbraba, que el cielo bienhechor me la enviaba á ser el faro de mi vida oscura. 60  DOCUMENTOS D. Luis Figuera y Silvela, por Castuera. D. Antonio de Godoy, por Cabeza del Buey. D. Victor de Cáceres, por Campanario. D. Francisco Nicolau, } por Don Benito. D. Enrique Donoso Cortés, D. Andrés Moreno Nogales, por Esparragósa de Lares. D. José María Sierra, por Fregenal. D. Bernardo García, por Fuente de Cantos. D. Antonio Alvarez, por Fuente del Maestre. D. Narciso Maeso, por Fuente da Arco. D. Pedro Diaz Catalina, por Guareña. D. José Chacon, por Herrera del Duque. D. Benito Rincon, por Higuera la Real. D. Martin Marroquin, por Hornachos. D. Octavio Cano Durán, por Jerez de los Caballeros. D. Juan Galan, por Los Santos. D. Antonio Henao, por Llerena. D. Andrés Galan, por Mérida. D. Tomás de Soto, por Monesterio. D. Alonso Rodriguez Bautista, por El Montijo. D. Avelino Ortega, por Oliven'a. D. Valentin Pedrilla, por Puebla de Alcocer. D. Francisco de Paula Cacharron, por Salvatierra. D. César Gonzalez Cortés, por San Vicente. D. Francisco Garrote, por Siruela. D. Manuel Galan, por Villafranca. D. Pedro Gonzalez, por Villanueva del Fresno. D. Secundino Fernandez, por Zafra. D. Juan de Morales, por Zalamea. D. Joaquin Pantoja, por Zarza junto Alanje. Secretario de la Diputacion. D. Federico Abarrátegui. Los Jefes superiores de la provincia eran : Gobernador civil. D. Juan Fernando Espino. Y NOTAS.  61 Gobernador militar. El brigadier D. Juan Carnicero. Administrador de Hacienda pública. D. Hilario del Rey. CÁCERES Por su parte esta Diputacion, que ya en Febrero le habia nombrado Cronista de la provincia y adquirido considerable número de ejemplares de su discurso académico, adoptó en 9 de Noviembre las disposiciones siguientes: « . 1t Que se den las gracias al Sr. Barrantes por haber »dedicado su primer tomo de Narraciones extremeñas á »esta provincia. »2 . 1 Que se adquieran 25o ejemplares de esta obra, á »más de los que ya ha adquirido la Comision provincial y »se repartan á los Ayuntamientos y corporaciones públicas »y personas notables de la provincia. »Y 3.' Que se recomiende á la Junta provincial de »Instruccion pública, para que esta lo haga eficazmente á »los maestros, á fin de que adquieran algunos ejemplares »de dichas obras con cargo al material de las escuelas.» (i) Pág. 39. «La llegada á esta capital de nuestro distinguido amigo »el cronista de Extremadura Sr. Barrantes, nos ha proporcionado ocasion de ver la preciosa pluma de oro que nuestra Diputacion provincial le ha regalado, como tributo de »aprecio, por su notabilísimo discurso de la Academia de la »Historia, que nunca se cansan de leer y aplaudir los bue- »nos extremeños. »Es la pluma un trabajo que honra al excelente artífice 62  DOCUMENTOS »Sr. Perialver, en cuyos talleres de Madrid (Puerta del Sol, »esquina á la calle de Carretas) se ha fabricado. Lleva en »el centro las armas de la provincia, en preciosa filigrana »de esmalte, y en toda su longitud corre una cinta con esta »inscripcion : LA PROVINCIA DE BADAJOZ Á SU CRONISTA D. VICENTE BARRANTES• AÑO DE 1872. »Aunque profanos al arte de platería, parécenos que esta »cinta ha debido ser tambien de esmalte, para que resaltara »más la leyenda en letras de oro. Esto no obstante , toda »la pluma es un admirable trabajo de cincel , y, tan bien »proporcionada, que se puede escribir perfectamente con »ella, cosa que no suele suceder con los objetos de esta índole, por su peso y sus dimensiones. »Celebrariamos que el Sr. Barrantes expusiese esta joya »artística, que tanto le honra, en un establecimiento pú- »blico de esta capital, para que pudiesen examinarla mu- »chas personas á quienes hemos oido manifestar este de- »seo.» (Eco de Extremadura , de 27 de Marzo último. ) (j) Pág. 41. Porque no se crean exageradas estas alabanzas, á pesar de su extension, publicamos casi íntegro este notable documento, cuya copia fue facilitada á un amigo nuestro por el distinguido medico D. Vicente Asuero, vocal tambien de la Junta ó Consejo de Instruccion pública, pocos dias antes de su fallecimiento, tan llorado por la ciencia : »Excmo. Sr.—Desde el primer dia que sometió esta Junta á su exámen expedientes relativos á profesores de ins- »truccion primaria, pudo reparar que en las reformas introducidas en el ramo, desde Setiembre de 1868, consistia, Y NOTAS.  63 »no ya una rémora visible del progreso manifiesto que »aquel en la citada fecha alcanzaba, sino una causa positi- »va de retroceso y reaccion, tanto más de lamentar cuanto »que era un resultado contraproducente de las miras y los »deseos del legislador. Habia éste imaginado sin duda al- »guna, como á V. E. consta, ofrecer á la enseñanza popular »poderosos medios de desarrollo, poniéndola bajo la egida »de las Corporaciones populares, á quien cedió al efecto sus »principales atribuciones, seguro de que la escuela iba á ser »su atencion más sagrada y preferente, por lo mismo que »en ella se hacen los hombres dignos de la libertad por me- »dio de la instruccion. »Esperanza generosa , pero cándida en demasía , única- »mente concebible en pueblos que no tuvieran ya escritos »en su historia, con tristes páginas, períodos semejantes pa- »ra desengaño y leccion. »Omnímodas facultades obtuvieron los Ayuntamientos y »las Juntas de provincia, para proveer á todas las exigencias de la enseñanza pública, imponiéndose á los primeros »una responsabilidad moral tan grande como ilusoria, por »los artículos 7.° y 8.° del decreto—ley de 14 de Octubre »de 1868, en el hecho de quedar bajo su absoluta dependencia el nombramiento de los profesores y el pago de sus »sueldos y emolumentos. »Bien pronto conoció el legislador que habia ido demasiado lejos en su abdicacion generosa, y ya en 31 de aquel »mismo Octubre, corno desconfiando de su empresa, tuvo »que recordar á las Corporaciones populares los deberes que »la libertad de enseñanza les imponia ; tuvo que decirles »que esta libertad exige mayor actividad y mds cuidados »que la centraliTacion académica; que, como todas las libertades, obliga á la iniciativa individual, y que el primer »cuidado, así de los Gobernadores, como de las Diputacto- ▪ »nes y Municipios, debia ser el favorecer la creacion de »escuelas de primera enseñanTa , base de to. á toda i,lustracion »popular. Que estas advertencias respond í an fundados »temores; que el desengaño iba siendo tan doloroso como »rápido, lo prueba el hecho elocuentisimo de que pocos dias ▪ »despues, el j o de Noviembre , hubiera que revocar pú- »Mica y solemnemente por medio de L A GACETA, multitud »de actos , notoriamente perjudiciales á la enseñanza, de 64  DOCUMENTOS »las juntas y Corporaciones , de quien tanto se esperaba. »M . ás todavía. Fué tambien preciso, apenas pasado un tri- »mestre, recordar en 20 de Enero de 1869 á los Municipios »su obligacion de pagar á los maestros, porque empezaban »ya á morirse de hambre, cruda expresion que la Junta »acepta , porque responde á la realidad de las cosas; ad- »vertencia que con mayor apremio se renovó en 20 de Mar- »zo, dictando medidas enérgicas á los Gobernadores y Juntas provinciales para que celaran su cumplimiento , medi- »das no menos estériles por desgracia, puesto que la auto- »ridad no tenia medios para hacerse obedecer, desarmada »como habia quedado por la reforma. A las veces, por mip nisterio de la misma ley, se hacia cómplice del lamentable »retroceso que empezaba á sufrir la instruccion pública. »¿Cómo esperar, por ejemplo, Excmo. Sr., que las Juntas »provinciales no extralimitaran sus atribuciones y se con- »virtieran en los mds rudos adversarios de la enselianla, »segun declaró sin rodeos la circular de 8 de Abril, cuando »por esos mismos dias habia motu propio el poder supremo roto el último lazo que á él las ligaba, disponiendo en »22 de Marzo que dependieran directamente de las Diputaciones provinciales, y no de las secciones de Fomento, en »los gobiernos civiles establecidas? »Así fueron siendo cada vez más ilusorias las lisonjeras »esperanzas concebidas al plantear el nuevo régimen , por »haber padecido el error de dar por base á la libertad de »enseflanza la anarquía administrativa, que necesariamente »produce la ex-centralizacion en pueblos de la índole del »nuestro. Hablase congratulado el gobierno en 31 de Octu- »bre de 868, segun recordará V. E., de que por sus disposiciones florecerian las industrias naturales de cada co- »marca, y se crearian escuelas, academias, granjas, etc., »y el resultado práctico y positivo de la reforma fué cer- »rarse gran número de los establecimientos existentes, des- » arrollándose en cambio en algunas provincias la pretension » utópica y descabellada de crear Estudios superiores , in- » compatibles con sus recursos y hasta con su estado social en muchos casos. Al propio tiempo—en 8 de Abril »de I869—fué preciso ratificar con frase enérgica las pres- »cripciones del art. 1 7o de la ley de 9 de Setiembre de 1857, »para impedir que los Ayuntamientos , considerándola de- Y NOTAS.  65 »rogada en todo lo que les convenia, siguieran abrogándose »la atribucion de separar á los maestros, y acabáran de »dislocar y destruir la instruccion primaria. »Pero, entretanto, Excmo. Sr., dificultaban el remedio de »tan grave mal la conversion en leyes de las disposiciones »adoptadas por el Gobierno provisional y Poder ejecutivo, »y la consignacion, que se habia hecho de aquellos mal »mados principios reformadores, en las leyes Provincial y »Municipal. Falta la instruccion del tutelar amparo del Gobierno, acabó de decaer tan visiblemente, que no pecará de »exagerada la Junta, envidiando hoy para el ramo la situa- »clon embrionaria y mísera de 184o á 185o. En un país »donde por desgracia la ilustracion no ha trascendido á »ciertas clases sociales , que son justamente las llamadas á »la gestion de los negocios públicos en épocas de eferves- » cencia política , ¿cómo esperar aquel profundo sentido de »la conveniencia social que impone al hombre el sacrificio »gratuito de su tiempo, de su atencion , de su trabajo, en »obsequio á la patria, en obsequio á morales abstracciones »sólo para el hombre ilustrado perceptibles? Así se ha visto en pueblos morigerados, en Ayuntamientos donde qui- »zá no habria nadie capaz de cometer un crimen, suprimir »fria y deliberadamente la escuela, que era matar á todas »las generaciones futuras, por los siglos de los siglos. Con- »fundida la libertad de enseñanza con la libertad política »cuando son dos principios antitéticos y que en el fondo se »repelen , esta confusion autorizaba tambien los desórde- »nes. Hecho el maestro funcionario municipal , fué mirado »en el pueblo por el prisma de la pasion política que al Mu- »nicipio agitaba, é inspiró él los mismos sentimientos, vién- »dose obligado por la dura ley de la necesidad á seguir las »corrientes de la opinion dominadora, tan incompatibles »con el carácter severo y sacerdotal de la ensefianza. Pero »¿qué habia de hacer el pobre maestro, si del Alcalde de- »pendia el pago de sus míseros haberes? ¿qué habia de »hacer, si sus hijos y su familia y hasta su permanencia »en el Pueblo se hallaban á merced de un simple acuerdo »municipal , que casi nunca contrariaba la Junta de la pro- »vincia? Y aun así , aun dejándose arrastrar de influencias »depresivas é ignominiosas, no han alcanzado los maestros »á mejorar su situacion material, y el que ménos, ha per- 66  DOCUMENTOS »dido la fé en su noble profesion, augurio triste para el »porvenir del ramo. »Los expedientes que lleva la Junta examinados en el »corto período de su gestion ofrecen pruebas abundantes y »al ilustrado criterio de V. E. las habrán ofrecido tambien, »de que el profundo mal que á la instruccion primaria aque- »ja, nace principalmente de la absoluta dependencia muni- »cipal en que el magisterio se halla. Retrasado en la inmen- »sa mayoría de los pueblos el pago de sus haberes, apare- »ce el maestro indefectiblemente colocado en una de dos si- »tuaciones: ó abandona la escuela para procurarse el susten- »to en labores de campo, en la caza, en el contrabando, en »buscar raices por los montes, ó en viles granjerías, como de »algun expediente resulta, ó reclama sus créditos al Municipio, y del Municipio apela al Gobernador y á la Junta pro- »vincial, provocando en ambos casos el enojo de sus supe- »riores municipales, de que resulta al cabo un expediente »gubernativo contra el pobre maestro por abandono de la es- »cuela ó desacato á la autoridad; expediente que, segun confiesa en una de sus circulares publicadas la Direccion general, se amaña fácilmente y si llena los requisitos exigidos »por el artículo 170 de la ley, produce su separacion, para »que el Municipio nombre en su lugar interinamente á un favorito, y si no consigue perpetuar la interinidad con perjui- »cio de la educacion , paralice la accion de la Junta provincial hasta ver incluso en la terna al funcionario que tiene »préviamente elegido. »Pues de la situacion política y social que á los profeso- »res han creado las reformas , dirá la Junta muy breves »palabras, aunque éste es quizá el aspecto más grave de »la cuestion, porque la perversion moral de los hombres »dedicados á la enseñanza siembra el porvenir de peligros y »amontona sobre la sociedad muy negras nubes. Resulta »de numerosos expedientes por la seccion respectiva despachados , que en la generalidad de los pueblos donde el »maestro se ha convertido en agente político, la escuela se »ha convertido á su vez en club, ó en gabinete de perniciosas lecturas, cuando no en depósito de armas ó en foco de »conspiraciones ; y al compás de las circunstancias ó de la »opinion han ido encontrándose los maestros en el caso de »vencedores ó vencidos. Ambos son de fatal influencia para Y NOTAS. »la enseñanza , porque producen resultados idénticos de »abandono y de intranquilidad de espíritu, sin contar los vicios sociales que acompañan siempre al hombre en ese »estado, funesto ejemplo para los niños y las poblaciones. »Aunque declarada vigente la ley de 1857, la dislwacion »introducida por las reformas en ella, hace imposible aplicar á 'estos males el necesario remedio. Podia serlo muy »eficaz la traslacion del personal docente, en su art. i 72 autorizada, de unos pueblos á otros, ó de unas «otras provincias, que seria lo más oportuno, puesto que por regla ge- »neral nace de causas locales su perversion ; pero aunque »no se haya anulado ese artículo taxativamente, resulta de »hecho inaplicable por la facultad de nombrar concedida á »los Municipios sin traba alguna. ¡A cuántas depresivas »contingencias no se espondria el poder público si hiciera »uso de aquella atribucion puramente nominal é ilusoria! »De aquí un nuevo conflicto, que es seguramente, y V. E. »no podrá ménos de reconocerlo, de cuantos rodean á la »instruccion primaria, el más trascendental, el que acabará »de destruirla en brevísimo período. Harto bien lo previó »la Junta én su sesion plena del 1.° de Mayo , al interpretar la ley en este sentido respecto al maestro de Ladruflan, »provincia de Teruel, que habiéndose hecho incompatible »en aquel pueblo por circunstancias locales, y siendo un »buen profesor, utilizable y aún quizás inmejorable en otro »pueblo, resolvió informar á V. E. que no podia ser tras- »ladado, como aconsejaban el Inspector de escuelas, la Jun- »ta provincial y los mismos intereses de la enseñanza, por- »que el Gobierno carece de atribuciones para imponer á »ningun Municipio el nombramiento de tal ó cual maestro. • •  •  •• • • » ¡Dolorosa impotencia del poder público, Excmo. Sr.! Ella »sobreescita las pasiones locales, autorizando indirectamente el grave abuso de que los Municipios exageren los car- »gos contra los maestros, y conviertan en expedientes de »separacion los que antes se dirigian sólo á llenar las for- »malidades del art. i 72 de la ley; ella hace imposibles el »estímulo y la emulacion en el personal docente , que ya »andaba tan decaido por los trastornos políticos, y acabará »muy pronto de desaparecer, puesto que el Gobierno carece nocumENTos »de medios para otorgar ascensos y recompensas, toda vez. »que no dispone de las escuelas vacantes. • •  •  •  •  •  •  •  •  • »Los hombres que sinceramente aspiran al bien en el »gobierno de la cosa pública , están obligados á no pres- »cindir de los elementos y las circunstancias que los rodean, »á no perder con aspiracion exagerada el sentido recto de lo »útil, de lo práctico, elevándose, como tan amenudo aconte7 »ce, á la esfera de lo imposible; y por eso no propondrá á »V. E. la Junta la redaccion de una nueva ley de Instruc- »cion pública, ni reformas que exijan larga discusion parla- »mentaría ó considerables trabajos preparatorios. Siendo el »mal urgentísimo, breve y urgente de igual modo ha de ser »el remedio. Por fortuna, está por decirlo así, localizado, y »acudiendo solo por ahora allí donde sus estragos se sien- »ten con más violencia, se puede obviar el grave inconve- »niente de una discusion de principios fundamentales. • • »Tuvieron el buen acuerdo los autores de la reforma »de 1868 de declarar vigente la ley de g de Setiembre »de 1857, que sino inmejorable, habia creado una instruc- »cion primaria que hoy podria ser ¡triste es decirlo! el ideal »de los hombres pensadores. Cierto que minaron su base en »el decreto-ley de 14 de Octubre , tantas veces y nunca »bastantemente lamentado, creyendo que la vida liberal del' »Municipio exigia una generalizacion absoluta, que á todas ► sus manifestaciones alcanzase; pero la innovacion era, con »respecto á la enseñanza local, tan atrevida , tan insosteni- »ble, que aunque los resultados no hubiesen venido á pro- »bar su inconveniencia , se congratula este cuerpo con- »sultivo de que la contemplacion de un elocuentísimo ejemplo hubiera hecho á aquellos reformadores arrepentirse de »su obra. »Hay un pueblo que marcha al frente de la civilizacion »de Europa, antes que en las armas en la filosofía, con ser »sus armas en este momento las más gloriosas del mundo, »que tuvo la debilidad, arrastrado por sus fascinadores uto- »pistas, de consignar en su Constitucion el principio de que »los maestros de escuela fuesen nombrados por los Ayun- Y NoT \ s.  69 »tamientos. Ese pueblo es la Prusia ; esa Constitucion la »de 31 de Enero de 185o, que en más de un punto ha servido de modelo á la nuestra de 1869; y sin embargo, »aquellos estadistas, que saben muy bien que el gobierno »de las naciones se hace más amenudo por los caminos rea- »les de la vida, que por los de la abstraccion y el idealismo ► filosófico , han convertido en letra muerta aquel precepto »constitucional, no le han dado una sola vez cumplimiento, »segun asegura Hillebrand en su excelente libro sobre La »Prusia contemporánea. Como que lo primero que quiere mtodo político prusiano, es tener país, y para tener país lo »primero es tener hombres, y para tener hombres , lo pri- »mero es tener escuelas para los niños. Nosotros, que más »atrasados y con ménos elementos políticos y sociales co- »piamos sin embargo su teoría ¿por qué no hemos hecho »lo mismo con su práctica? Hora es ya de enmendar tan »vergonzoso error. »No aconsejará la Junta á V. E. que burle la ley con »pueriles subterfugios , ni que deje de cumplirla con tanto »esmero, como si fuera una ley beneficiosa al país; pero »penetrada de que su existencia es incompatible con la de »la instruccion primaria , al ménos por ahora y mientras »la ilustracion de nuestros Municipios sea tan escasa que la »generalidad considere como la carga más estéril de su presupuesto de gastos el cap. 4. 0 , se permite usar por primera »vez del derecho de iniciativa que su reglamento le concede »rogando á V. E. que solicite de las Córtes, con la suma »brevedad que el caso exige, dos sencillas modificaciones á »la legislacion vigente, con las cuales se restablece en lo »posible la economía de la antigua ley, para que vuelva á »producir ventajosos resultados. Por la primera recobrará lel poder público todo el lleno de sus facultades para nombrar á los maestros , dentro siempre de los requisitos y »circunstancias legales, es decir, prévia oposicion ó concur- »so, recayendo la eleccion en individuos que tengan título »profesional ó la habilitacion correspondiente para ejercer »el magisterio; y por la segunda, extremando la obligacion »de los Municipios de acudir al costo de la enseñanza primaria, se desembarazará la accion del Gobierno para con- »venir en ley, con carácter permanente, el sistema inventa- »do por la necesidad en estos últimos tiempos de que abonen '16  DO CUMENTOS D. Bartolomé Romero Leal. D. Antonio Halleg. D. Mariano de Castro Perez. D. Luis Macías. D. Pedro Gonzalez. D. Sinforiano Vacas García. D. Antonio de Castro. D. Vicente Rico. D. Francisco Ascarza. D. Regino de Miguel Rey. D. Ramon Roffignac. D. Francisco Paez y Navarro. D. José Gonzalez Martinez. D. Guillermo de la Llera. De buena gana copiaria íntegra la carta que les acaba de dirigir el autor desde los baños de Alange; pero por no hacerme enojoso me limitaré á los siguientes párrafos: «En triste hora nacimos los hombres de esta generacion, abocada quizás á destruir bárbaramente la obra de los Reyes Católicos, el monumento que soñaron Sertorio y Viriato, y que de seguro fué el bello ideal de todas las grandes inteligencias engendradas en la Península desde que la iluminó el Cristianismo con sus divinos resplandores, hasta que la primera Isabel pudo descansar de su realizacion en el sueño eterno de la gloria. »¡Un Dios! ¡una pátria! ¡una familia! Eso era Espacia. ¡Triste destino, tristes hombres los que llegáramos á verlo destruido! »Aún es hora: hagamos comprender al pueblo, corrompido por la filosofía materialista y por irrealizables utopias políticas fascinado, que para afirmar y sostener cualesquiera forma de gobierno, es preciso, ante todo, tener patria, y que la pátria no puede existir sin religion, origen de todas las virtudes, gérmen de todos los grandes pensamientos, piedra angular de todas las heróicas empresas. »Sin fé en Dios, sin religion, España no existiria, porque hubiera sido imposible aquella prodigiosa epopeya que empezó en Covadonga y terminó en Granada. »Sin la fe en Dios, qué eleva el espíritu; sin la religion, que lo sostiene y purifica; sin la pátria y la familia, que lo Y NOTAS. alientan y robustecen, no hubieran triufado nuestros padres de las aguerridas legiones del moderno Alejandro, y nuestro hermoso país hubiera sido, en el segundo lustro de la presente centuria, una provincia de la Francia; triste Polonia del Occidente, que nos hubiera engendrado más raquíticos y miserables aún de lo que somos . »Sí, no lo dudes, pueblo español. Separado de Dios, emancipado de la Iglesia católica, sólo puedes esperar en el órden político períodos históricos como el de la Commune de París; en el órden social, ódio de razas, guerra de clases, desolacion en tu alma, ruina y miseria en tu cuerpo, y por decirlo de una vez, la fraternidad de Cain. Si llegas á tener órden, será tiranía; si tienes libertad, será licencia... esa libertad que, como dice Víctor Hugo, se saca sus cien. ojos con sus cien manos.» Y en otra poesía, recientemente publicada en La Epoca de Madrid, pues indudablemente ha despertado su musa al grito de la indignacion de España, completa el cuadro de sus temores y presentimientos de este modo : «Por palma vil ofrece á tu martirio nuevo horror, nuevo insulto, nuevo ultraje, aborto de ignorancia y de delirio, la libertad salvaje del salvaje. »La conozco muy bien. El indio bravo en los espesos mangles de Occeanía, de esa ominosa libertad esclavo , amar y bendecir me hizo la mia. »Siembra su arroz donde le da la gana; cuelga de un árbol, como el ave, el nido; le sirve de mujer madre ó hermana, y muere sin saber cómo ha vivido. » ¡Ah! Los que ameis su venerado nombre , al bárbaro estirpad que lo mancilla; no es libertad la que embrutece al hombre, la que ni á Dios le dobla la rodilla.»