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La linterna mágica [Reseña]

Fernández Martorell, Concha

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RESEÑAS DE LO PUBLICADO LA LINTERNA MÁGICA Concha Fernández Martorell A través de un análisis riguroso y sugerente, Eduardo Subirats aborda en este libro la continuidad conceptual entre los programas «contradictorios y cial de un mundo ordenado y racional, una «segunda realidad» en estrecha relación con la propaganda política y la producción industrial y técnica, tal y como aparece en los manifiesambiguos >> de las vanguardias históricas y la tos vanguardistas: «el funcionalismo de Loos, cultura mediática y electrónica del postmoderla estética cartesiana de Le Corbusier, el mistinismo actual. cismo racionalista de Mondrian o las profecías tecnocráticas de Marinetti o El Lissitzky>>. La primera ambigüedad se produce en el proyecto intrínseco de las vanguardias, «crítico y revolucionario >>, respecto a la decadencia burguesa que pretendía poner en crisis, al mismo tiempo que legitimador del «nuevo sistema globalizador de dominación>>. La crítica a los sistemas tradicionales de representación artística implicaba una «protesta antiestética contra una realidad herida, fragmentada y destruida> >, puesta en crisis de un mundo caduco, de una «civilización enferma> >, pero acabó también por sacrificar la experiencia estética y la memoria histórica con la construcción artifiLa crisis de la representación, la destrucción del objeto y la emergencia de formas nuevas de percepción, fenómenos estrechamente vinculados con la función productiva de la obra artística en las vanguardias, hallan su manifestación efectiva en el «espectáculo moderno> >: segunda naturaleza producida industrialmente que diseña las nuevas condiciones de la existencia ajustadas al desarrollo tecnológico y las estrategias del consumo. Salvo excepciones como Picasso, Gris, Matisse o Klee -señala Subirats-, que buscaron en el - LXXXV85 ASTRAGALO, 08 (1998) Attribution-NonCommercial-ShareAlike - CC BY-NC-SA Review, ISSN 1134-3672 https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.1998.i08.13 Dra. en Filosofía y profesora de la Universidad de Barcelona. 86 lenguaje de la abstracción una forma de expresión poética y espiritual, los conceptos creados por el cubismo, el dadaísmo, el constructivismo o el surrealismo han hallado el «cumplimiento civilizatorio>> de su estética en la cultura tecnoindustrial. Los encontramos en nuestro urbanismo, son el fundamento de la publicidad y recorren los sistemas de comunicación mediática: movilización de las masas, sustitución de la experiencia reflexiva por «automatismo transsubjetivo> >, abstracción de la realidad y estimulación alucinógena, «efecto banalizador de la cultura espectacular>>. Nuevo «nihilismo electrónicO>> que define a la cultura tardomodema a través de la destrucción de la experiencia, la eliminación de la memoria histórica y la imposibilidad de conferir un sentido al mundo entorno. La publicidad genera una nueva forma de relamulada y organizada bajo las redes de la comunidad electrónica.>> El poder de los medios de comunicación no reside ya en su capacidad para manipular -lo que supondría la existencia de un sujeto consciente y responsable que está detrás-, sino en la producción de una «segunda realidad>> -como en las vanguardias- «tan natural como el aire que se respira >> , cuya eficacia queda probada cuando «la conciencia cognitiva o la participación comunitaria autónoma han dejado de existir>>, «O son opciones que se han hecho ficcionales y el propio medio puede sustituir discrecionalmente >> . Una crítica lúcida y necesaria, fruto de un esfuerzo intelectual -tan escaso en nuestro tiempo-por explicar el mundo contemporáción del hombre con el medio a través de la neo, el sistema de dominación que vivimos racionalidad económica y tecnológica. Es la con la mayor naturalidad hasta el extremo de «instancia ideológica en la era del fin de las ideologías >> . La producción mediática opera la «desintegración>> de formas de vida históricas, la «aniquilación del sentido>>, la «destrucción semántica y cultural de valores estéticos>>, y este proceso de liquidación no supone su superación, como algunos teóricos de la postmodernidad han pretendido, sino la implantación efectiva de los nuevos sistemas de dominación. «Masa creada por estos medios electrónicos, mantenida por ellos, y entretenida, estihaber anestesiado toda crítica. En este esfuerzo por hacer inteligible el presente, por desentrañar los elementos modernos de sujeción, desintegración individual y desmembramiento social, se encuentra también la luz de una propuesta: «defender la autonomía de la experiencia cognitiva, su función educadora y su articulación artística >> . • EDUARDO SUBIRATS, La linterna mágica. Vanguardia, media y cultura tardomoderna. Ediciones Siruela, Madrid. • -LXXXVI-