Nombres geográficos sevillanos en el Nuevo Mundo
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NOMBRES GEOGRÁFICOS SEVILLANOS EN EL NUEVO MUNDO POR JOSÉ ANTONIO CALDERÓN QUIJANO* Llevo varios años trabajando sobre la TOPONIMÍA ESPAÑOLA EN HISPANOAMERICA, consciente ele la dificultad que cntr::n1a alcanzar un resultado completo y exhausivo en este tema. Mas sobre todo hoy día, en que la presencia española en el Nuevo Mundo se trata de ignorar o disminuir por muchos escritores, historiador es. políticos y periodistas extranjeros, e incluso hispanoamericanos. que se llaman sºi mismos latinoamericanos, desvi rt uando co n ello el concepto d el español. Y, desgraciadamente, por la existencia de muchos españoles que, por moda, snob, o ignorancia, siguen esta co 1Ticntc , interesa dejar se ntadas las bases de lo espafiol en el mundo que es, precisamente por este denominador común, una unidad cultural a lo largo y a lo ancho de la mayor parte del Nuevo Continente. Nadie, por muy latinoamericano que se sienta, puede negar la Unidad Lingüística que en una gran parte de América, da el cas tellano, frente a Ja multitud de idiomas y dialectos hablados en el Nuevo Mundo, antes del descubrimiento, penetración y población de los españoles. Y otro innegable te stimonio ele unidad es el Mestizaje con los espat1olcs que da un ingrediente común a las numerosas variedades étnicas americanas. De ambos aspectos nos hemos ocupado en otros trabajos e investigaciones, así como de la proporción regional, provincial o local de la Emig ración Española que se llevó a cabo en el Nuevo Mundo. Y a propósito de la Emigración, debemos señalar el papel que t uvo Sevilla en ella. · La toponimia sevillana en América es un tema difícil de com- * Disenación leida en l:i Sesión del día 21/YJ/1987
132 JOSÉ ANTONIO CALDERON QUUANO prender, sin ver primero las líneas generales del proceso emigratorio al Nuevo Mundo, especialmente en lo que al siglo XVI se refiere. Para este análisis voy a utilizar los datos que el profesor Boyd Bowman da sobre 55.000 emigrantes en la primera centuria, y sob re los cuales, en lo que se refiere a Andalucía, di a conocer un trabajo hace unos años. A estos efectos vamos a estudiar como base emigratoria: 1 º Andalucía como región. 2º Sevilla como provincia, en su conjunto. 3 11 Sevilla-Triana, como núcleo urbano. Y haciendo un somero estudio comparativo con otras regiones, provincias y ciudades, creo que podremos obtener las oportunas co nsecuencias. 12 Andalucía participa con el 37% durante el primer siglo qe emi - gración indiana. Unida a Extremadura, 16'5%, región con la que tiene una serie de afinidades, alcanza el 5 3' 5% del total. Mas de la mitad del conjunto peninsular. En cuanto a las restantes regiones, y para que nos pueda servir de orientación, diremos que las dqs Ca ~ti llas, Nueva y Vieja, participan con el 15'5 y 14 % respectivamente, y León, con el 6%, que forma con e ll as una unidad histórico-política-geográfica, dan de las tres un 35%. El resto de la peninsula contribuye con un 8%, y en indudable desproporción con estas últimas regiones, los extranjeros, sobre todo portugueses, italianos y flamencos, alcanzan un 4%. 2ª Si de las regiones pasamos a las Provincias, vemos como de esos 55.000 em igrantes que n¡gistra Boyd Bowman, y creo que lo s porcentajes no se van a alterar sustancialmente el día que se dispohga de los datos completos que va a suministrar la investigación que actual-· mente lleva a cabo nuestra Correspondiente Lourdes Díaz-Trech uelo y López-Spinola; vemos como Sevilla contribuye con 12.600 emigrantes, un 23%, siguiendola Badajoz que alcanza solo los 6.000, algo menos de la mitad. La más andaluza de las ciudades castellanas, Toledo, 4.000, una tercera parte; y Cáceres 3.000, una cuarta parte. 3º Finalmente, y en lo referente a las ciudades, la desproporc ió n favorable a Sevilla es aún mayor. De la unidad Sevilla-Triana van a las Indias 10.600, un 19'3% del total, es decir una quinta parte, y un 80% de la totalidad de Ja provincia que vimos participó con 12.600. Le sigue Toledo, a enorme distancia, con 1.300, y en tercer Jugar
NOMBRES GEOGRÁFICOS SEVILLANOS EN EL NUEVO MUNDO 1 33 es tá Trujillo con 900. El resto de las ciudades está por debajo de esta cifra, y no llegan a los 1.000 '. Naturalmente hay que tener en cuenta que Ja gran ventaja a favor de Sevilla, no se debió solo a su condición de puerto único, ni a su estrategica situación en cuanto a la navegación, comercio, su importancia como metrópoli urbana, etc. En las cifras presentadas no estan solo l os naturales de la ciudad, sino los vecinos; y es sabido, como todos Jo s que deseaban pasar a las Indias, el caso de Cervantes no es único, solían avecindarse en nuestra ciudad, donde encontraban mayor facilidad que en otros sitios, para lograr sus propósitos. Pero hay otro signo de esta presencia de los espaii.oles que dieron lugar a la in corporación americana al mundo occidental, y concretamente a la Corona de España. Es esta la Toponimia, que se va a reflejar, co mo decíamos, a lo largo y a lo ancho de la mayor parte del continen te. Anícs ele seguir, quiero dejar bien sen tado, que el tema que ahora someto a la consideración y juichde los Señores Académicos, no debe considerarse por separado, ni con una significación toral e independiente. La Topon imia Sevillana es una parte de la andaluza, que a su vez lo es españo la . Y cualquiera que pretenda exagerar lo andaluz o lo sevillano. dentro de la acción conjunta que representa lo español, equivoca el verdadero sentido de una empresa que, con sus matices, fue común a todos los españoles de la Edad Moderna, y es, por ello, una de las pruebas mas concluyentes de la Unidad Nacional. Pero es te sentido conjunto ti ene mas importancia en cuanto que recien conseguida la Unidad de Castilla y Aragón, culminado el proceso de Reconquista Peninsular a fines del siglo XV y comienzos del siglo XVI, y forjada por tanto la Nacionalidad Española; el propio primer Almirante de las Indias da el nombre de Española a su isla preferida en el archipiélago an ti llano, y en la que quiso descansaran sus restos. Y la más importante, y primera Unidad Política Continental, el primer virreinato, que se establece sobre los imperios azteca y maya, se va a llamar Nueva España . , La Toponimia Sevillana es, por lo tanto, parte de la andaluza, que su vez lo es de l~ española. Etimológicamente, Toponimia viene, como es sabido, de los vocablos griegos topos, lugar, y onyma, nombre, que hace referencia a la denominación de los lugares. La toponimia es una rama de la Onomástica, Onomastikon, consistente esta en el estudio y catalogación de los nombres de todo tipo de conocimientos, analizados integralmente, en el
134 JOSÉ ANTONIO CALDERON QUIJANO espacio y en el tiempo, en sus distintos aspectos históricos, geográficos, sociales, antropológicos, filológicos, económicos, etc. El topónimo es la mención de un accidente particular, dentro o fuera de Ja tierra y, sin que me vaya a extender en estas consideraciones, no {;reo que tampoco debe tratar este tema en si, sin dejar previamente establecidas su significación y sus motivaciones. La toponimia española, andaluza, y concretamente la sevillana, es la consecuencia de la acción de los descubridores y pobladores, primeros eslabones de la sociedad indiana. De ahí que la mayor parte de los topónimos se den el siglo XVI. Mas tarde, los pobladores, al aumentar el número de fundaciones, van a consolidad y dar carácter penn anente a esta sociedad. No tengo que detenerme aquí, porque so n sobradamente conocidas, las características e idiosincrasia de los españoles que inicialmente fueron a la incorporación de aquellos territorios a la Corona. Su valor, audacia, arrojo, sacrificio, riesgo, poco aprecio a la vida, etc., estaban neutralizados por su amb ición, orgullo, falta de escrúpulos, pragmatismo, rivalidades y banderías, y, finalmente por la inestabilidad e inconstancia de alianzas y lealtades, característicos, como digo, de los actores de este período histórico. Por eso se van a ver frecuentes cambios en los nombres, consecuencia de estas luchas internas en tre las personas y sus respectivas hueste s. Todo ello va a determinar los nu evos nombres, basados fundamentalmente en razones de tipo afectivo a la patria chica, a los jefes y capitanes, a sus deudos, familiares y protectores, a su amor a España, y a la nostalgia o el recuerdo de los años, muchas veces ya remotos, de su infancia y juventud. En lo referente a Andalucía, tenemos en primer lugar, en 1510, el nombre que Diego de Ojeda da a la gobernación que se extendía desde el Cabo de la Vela al Golfo de Urabá, en el territorio de la actual Colombia, y que el llamó Nu eva An dalucía. También se designan co n el nombre de Nueva Andalu cía las tierras comprendidas entre las isla de Trinidad, y Cumaná, Guayana, Paria y Maracapaná, en el oriente venezolano. Este nombre se da en la capitulación firmada por Diego Femán dez de Zerpa, natural de la villa de Palos, con la Corona, en 1568. En la constitución venezolana de 1864, conservaba esta denominación el Estado Nu eva Anda lu cía, correspondien te al territorio antes mencionado.
NOMBRES GEOGRÁFICOS SEVlLLANOS EN EL NUEVO MUNDO • 13.5 Se llamó también Nu eva Anda l ucía al valle de Co sanga, en cl Reino de Quito, fundandose allí la ciudad de Ba eza. Y finalmente, Ped ro de Mendoza, natural de Guadix, y fundador de Santa María del Buen Aire, dió el nombre de Nu eva A nd alucía a la gobernación del Río de la Plata. ' Ciñéndonos a Sevilla, comenzarnos por el propio nombre de la capita l. Die go Colón, hi jo del Almirante y gobernador de la Española, env ió, en 1509, el capitán sevi ll ano Juan de Esquive! para poblar y co loni zar la isla de Jamaica. Este fundó allí la cap it al de la isla, a la que dió el nombre de Sevilla Ja Nueva , en recuerdo de su patria chica. Cundall dice que la ciudad fue destruida por pirat as fr anceses en 1547, añadiendo Robc rt s que estos mismos aca baron con lo que quedaba de ella en 155 4. Parece ser que se abandonó la ciudad porque Jo s vientos contrarios dificultaban el regreso de los navíos del comercio. y e ra m ás r ~ ícil la navegación por el sur de la isla. De ahí pasó la capital a Ja Villa de la Vega, lu ego Santiago de la Vega. diez millas al interior, a la que l os ingleses ll amaron Spanislz Tow11. Mo ra les Padrón di ce que la iglesia de Sevilla la Nueva fue erigida, con carácter provisi on al, de paja y madera. Era abadía de pendiente del obispado de Santiago de Cuba, habiendo sido abad de ella el cronista Pedro Manir de Anglería que no llegó a conocerla. El mismo aut or , en su monografía Jamaica EspG1iola, a fim1 a que en 15 33, el es t ado de la fortaleza de la ciudad era lamentable. Posteriormente, el lu gar de empl azamien to de la pr imitiva capital se convirtió en una plantación de azúcar y coco, llamada Sevilla, al oeste de St. An's Bay. En la actualid ad pueden visitarse las ruinas de la antigua ciudad, y verse las piedr as del viejo castillo; y en la iglesia católica hay sillares de la antigua abadía. Gonza lo de Abreu, na tu ral de Sevilla, funda, probablemente en 1579, y por enc argo del virrey peruano Francisco de Toledo, una ciudad en el valle de Salta. Debió ser la condición de sevillano del fundador la que le determinó a llamarla Sa n Cl eme n te de la Nu eva Sevilla, para lo que tuvo en cuenta el nombre de su patria chica, y · 1a fecha de la festividad del Santo Pontífice, el 23 de Noviembre, en la que en 1248, culminó la reconquista de la ciudad por San Femando. El capitán Juan de Villanueva puebla Ja ciudad de Sevilla del Oro, Nueva Sevilla del Oro, en la juri sdicción de Yaguarsongo y
136 JOSÉ ANTONIO CALDERON QUIJANO Pacamoros, al norte de la ciudad de Nuestra Señora del Ro sa rio de Ma yeas, fundada en el t err itorio de los Quijos. En Nueva España, por sus blancas casas y s us huertas, denominaron los conquistadores Nueva Sevilla, la ciudad indígena de Cempoallar, actual Cempoala. Y esle mi smo nombre recibe una fundación de, Cristóbal de Maldonado en el Reino de Guatemala, a orillas del rio Po lochie, cerca de Bodega, en el valle de Munguría. Se trataba de buscar una salida al mar para Guatemala, y detener la expansión jurisd iccional de Francisco de Montejo, adelantado de Yucatán. En 1548, la Audiencia de lo s Confines ordenó su despoblación por estar en el territorio de la Verapaz, lugar de Ja mas lograda evangelización del sevillano Fray Bartolomé de las Casas, y que antes se llamó en maya Tutz11tlá11 cuya significación es Tierra de Guerra. En la Ar gentina recibió la denominación de Nueva Sevilla una ciudad que hoy se llama Cobos. También se llamaron Sevilla dos poblaciones de la Pro vincia de Oriente de Ja isla de Cuba, una en el municip io de Caney, y otra en el de Minguero. Y en la isla de Trinidad se da el n ombre de la capital andaluza a una hacienda en el estado de Caroni. Finalmente reciben esta denominación de Sev illa ,~un pueblo de la isla de Bohol, y una visita del pueblo de Togudín, en la provin cia de Ilocos-Sur, de la isla de Luzón, en el archipiélago filipino. Y de la ciudad pasamos a su rio, cuyas famas corren al unísono, aunque este no sea patrimonio exclusivo de aquella. Con su antigua y romana denominación de Be tis, existen un pueblo y un río en la provincia de Pampanga, de la isla de Luzón, en Filipinas. El pueblo que dió nombre al río fue fundado, según Cavada, en 1592, pero Buzeta retrasa la fecha de la fundación hasta 1608. Con el nombre árabe del río, tenemos en primer lugar uno descubierto en la. expedición del cosmografo portugués Simón de la Alcazaba, que salió de nuestro río por Sanlúcar de Barrameda en 1534, y después de fundar la región de Nueva León, en la Patagonia, llega a un río de agua dulce, hondo y angosto, cuyas aguas se parecían a las del Guadalquiv ir , dandole este nombre. Actualmente es el río Chico, afluente del río Chubut. Y en el Alto Perú, actual Bolivia, el capitán Luis de Fuent es y Vargas, natural de Sevilla, funda, en 1574, la ciudad de San Be rn ard o de T arij a, quizás en recuerdo de la festividad de este Santo, el 20 de
NOMBRES GEOGRÁFICOS SEVILLANOS EN EL NUEVO MUNDO 1 37 Agosto, fecha en que que dó establecido, en 1248, el campamento del Rey San Fernando, frente a la ciudad, y llamó Guadalquivir al rio que pasaba jun to a ella. · E insistiendo aún en la toponimia que la capital andalu za llevó al Nuevo Mundo, hemos de mencionar a Triana , balTio, como el sevillano, situado en el extremo occidental de la ciudad panameña de Portobclo, habitado por negros africanos pertenecient es a la Corona empl ea dos en l as defensas y fo rt alezas de aquella plaza; y por personas de modesta condición. Y me señala el Director de esta Academ ia Dr. Mor ales Padrón, la existenc ia de otro bar rio con esta misma denominación en Lima. Y junto a la actual ciudad de Salta, en al Argentina, que hemos visto se llamó en su origen San Cle ment e ele la Nueva Sev ill a, pasaba un ;moyo, al que se denominó TA GA RETE, el mismo nombre del q ue cruza al sudeste ele la ciudad de Sevi ll a, actualmente entubado bajo los ja rdines ele la Universidad, y que desagua en el Guadalquivir, en las proxim id ades de la ToJTe del Oro. Tenemos también la ciudad y puerto chileno de Valparai so, fundado por Juan de Saavedra, castellano, nacido en un pueblo de este nombre en la provincia de Cuenca, y que Vicuña y Mackenna afirma ser el origen de esta denominación. Pero Madoz, en su Diccionario, nos dice que con este nombre hay una huerta en San Juan de Azn al fa rache, en l as inmediaciones de Sevilla, que h oy pod emos ver, y que está situada en un lugar próximo al de una de las escenas del Tenorio. Y además un cortijo en Cáceres, en el camino de Badajoz a Madrid, un arroyo en la provincia de Jaén, y una dehesa cerca de Toledo. Richard Ford, en su «Handbook for Spain », da este nombre a un sombrío valle, en el camino de Salamanca a Zamora, donde se encuentran las ruinas de un convento en que nació San Femando. Veamos ahora la repercusión que la a nd gua Astigi romana tuvo en la toponimia americana. En primer lugar tenemos la Nueva E cija de San C ri st óba l de C umanagotos . El historiador venezola no Morón dice, que el capitán Cristóbal Cobo establece en 1586 la ciudad de Nu e va Ecija de Sa n C ristób al, cer ca de la salineta de Apaicuar, hoy Maurica, en Venezuela. Estaba situada en la jurisdición de la Nueva Andalucía. Pero Alonso F. Gonzál ez retrasa la fundación de Sa n C ri stóba l de Nueva Ecija de Cumanagotos hasta 1595, cerca del mar, a orillas del rio Neve ri . En 1655, Nueva Eci ja de C uman agotos era las mas prós- ·-
138 JOSÉ ANTONIO CAL DERON QUIJANO peras ciudades de la región. Actualmente está unida a la ciudad de Barcelona. Hay otra Ecija, fundada por el capitán Castro en 15 71, en Po s igueica, que duró poco tiempo, y fue poblada de nuevo en los Sucumbios, en el Reino de Quito, en 1597. Finalmente tenemos el corregimiento de Nueva Ecija , fundado por el astigitano D. Rafael Aguilar y Ponce de León, goberna dor de Fil ipinas, en 1793, en recuerdo de su patria de nacim iento. Y la provincia de Nueva Ecija, establecida en 1848 en la parte oriental de la isla de Luzón de aquel archipiélago. Hay otras localidades próximas a Ecija, cuya topon im ia t ampoco me dejarán mentir en cuanto a su origen. En primer lugar tenemos una Villa de Carmona , en Nu e va España, y un pueblo, Ca rmon a, en la provincia de Cavile, en Luzón, fundado en 1857. Y también Ja denominación de La Car lota en el territorio rio platense. Este mismo nombre se usó para denominar a un pueblo de la provincia de Isla de Negros en el archipiélago filipino. Lchrija es el · nombre de un río en la act ua l Colombia. Desde dicho río, Antonio de Lebrija, sobrino de Elio Antonio, inicia en 1529 la conquista del actual Estado de Santander, llamado así por el político colombiano. Posteriormcme, en 1532, Ambrosio de Alfinger recorrió este rio para pen etrar en la provincia de Pamplon a. Y Juan de Castellanos, poeta, y beneficiado de Tunja, nos dice al me n cionar a los capitanes que llevaron a cabo la conquista del Nuevo Reino de Granada: Baltlzasar Maldonado y 1111 Lebrija del singular Antonio descendiente». Y luego Ja consideración que el rio le merece: «Hasta pasar el rio de Lebrija (Que es el rio del oro de este Reino). Con lo cual afirma la importancia que tu vo para los conquistadores esta arteria fluvial. Tenemos también una Marchena en las islas de Galápagos, en el Ecuador. Morón es una de las localidades sevillanas, cuya denominaci ón alcanzó mayor difusión en el Nuevo Mundo.
NOMl3RES GEOGRÁF1COS SEVILLANOS EN EL NUEVO MUNDO 139 Morón es un municipio de la s is la de Cub a, el de la mayor produ cc ión azucarera, célebre por la Trocha qu e le unía a la ciudad de Jucaro, durante la guerra de la independencia de esta isla. Está en la provincia de C amag Li ey. Parece que se inició hacia 1750, y el no mb re procede del de una ha cienda. También se llamó Morón la capital del municipio de es te nombre, en el Estado Carabobo, y un río que pasa por dicha ciudad, y desemboca en el Car ibe, después de atravesar un va ll e de Ja misma denominación. En la provincia de Nue va Eci ja, de Batáan, en la isla de Luzón, hay un pueblo y un monte llamados Morón . Finalmen te recibió el nombre de Catiacla de Morón , un curato, cuyos primeros pobladores fueron andaluces. y además por la propia configuración del terreno, - mo ntecillo de tierra-, en recuerdo del pueblo sevillano de este nombre. Aqui est ;í la actual ciudad argentina de i\.forún. El capit<ín Andrés Contero funda, en 1563 la población de Alcalá del Río, en el Reino de Quito. Esta ciudad se ll amó también Alcalá de lo s Quijos o San Pedro de Alcalá del Río Dorado, por estar allí el lugar del nacimiento del rio Ag ua rico, ll amado Rio de Oro. estableciéndose en ese lu gar unos reales de minas de este meta l. El gobernador Don Francisco de Paula y Alcalá, fundó, en 1844 o 1845, un pueblo con su nombre en la provincia de Nueva Vizcaya en la isla de Luzón. A una reducción, fundada en el sigo XVII en el Rio de la Plata. se le dió el nombre de San Francisco de Olivares de los Charruas. Finalmente Pilas se llamó una población del departamen to de Lima, en el Pe rú . Y, en 1851, a la isla que rodea la provincia de Isabela de Basilán, al oeste de Mindanao. Hasta a quí la relación de topónimos sevillanos en el Nuevo Mundo, que no n os dejarán mentir si encarecemos la importancia de la capital y de la provinc ia de Sevilla en el proceso de las poblaciones americanas.