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La educación de la mujer según las primeras doctoras en medicina de la universidad española, año 1882

Flecha García, Consuelo

Abstract

En este trabajo se aborda el tema de la educación de las mujeres tal como fue desarrollado por las dos primeras doctoras en Medicina de la Universidad española. Dolores Aleu y Martina Castells decidieron presentar como tesis de doctorado el desarrollo de una cuestión de especial relevancia en las últimas décadas del siglo XIX. La importancia que se concedía a la instrucción pública y las dificultades que las jóvenes tenían para participar de ella en las mismas condiciones que los chicos, llevó a estas licenciadas a plantear y a defender las razones personales y sociales que justificaban su incorporación plena a los diferentes niveles de enseñanza

Full text

La educación de la muje según las p ime as doc o as en medicina de la uni e sidad española, año 1882 SUMARIO In oducción. l.-Un debe ineludible. 2.-Los ínculos con o as muje es. 3.-La debilidad cons uida. 4.-Una polí ica de obje i os y de ei indicaciones. 5.-Las a eas asignadas. 6.-Las posibilidades de la educación. 7.-Una p esencia p o esional. 8.-Un cambio de pe spec i a. 9.-Apéndice documen al: Educación de la muje . Educación Física mo al e in elec ual que debe da se a la muje pa a que es a con ibuya en g ado máximo a IQ pe ección y la de la Humanidad. Memo ia leída po Ma ina Cas ells Ballespí en el ac o de ecibi la In es idu a de Doc o en Medicina. Mad id, Oc ub e 1882. RESUMEN En es e abajo se abo da el ema de la educación de las muje es al como ue desa ollado po las dos p ime as doc o as en Medicina de la Uni e sidad española. Dolo es Aleu y Ma ina Cas ells decidie on p esen a como esis de doc o ado el desa- ollo de una cues ión de especial ele ancia en las úl imas décadas del siglo XIX. La impo ancia que se concedía a la ins ucción pública y las di icul ades que las jó enes enían pa a pa icipa de ella en las mismas condiciones que los chicos, lle ó a es as licenciadas a plan ea y a de ende las azones pe sonales y sociales que jus i icaban su inco po ación plena a los di e en es ni eles de enseñanza. BIBLID [0211-9536(1999) 19; 241-2781 Fecha de acep ación: 30 de no iemb e de 1998 (* Ca ed á ica de His o ia de la Educación, Depa amen o de Teo ía e His o ia de la Educación y Pedagogía Social. Uni e sidad de Se illa. DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Illus. 1999, 19, 241-278. 242 CONSUELO FLECHA GARC~A El acceso de las p ime as jó enes a los es udios uni e si a ios se p odujo en España en la década de 1870. Y ue p ecisamen e una Facul ad de Medicina (l), la de la Uni e sidad de Ba celona, la que acogió a lo la go de esos años la ma ícula de a ias alumnas que se ue on inco po ando a sus aulas. Dos de ellas de endie on la esis de doc o ado en Mad id, en la Uni e sidad Cen al -la única que en on- ces podía o o ga dicho G ado-, en 1882. Ya han sido es udiadas las ci cuns ancias que odea on, den o y ue a de nues as on e as, el i ine a io académico de las que en una echa emp ana en elación con la condición que se asignaba a las muje es, se decidie on a ealiza unos es udios supe io es que se pe ci- bían, y así lo e an en ealidad, como p epa ación pa a un eje cicio p o esional en el que no se había p e is o la pa icipación emeni- na (2). Un hecho que u o luga en el úl imo e cio de un siglo conside a- do como e apa de impo an es cambios en España. De len a y abajada implan ación de un modelo de Es ado ma cado po el libe alismo en lo polí ico, po el capi alismo en lo económico y po la pe manencia de una es uc u a social de clases. De una sociedad p eindus ial ue e- men e bu oc a izada y con una nobleza que de inía pau as de compo - amien o que aspi aban a ep oduci , con di e en e sue e e in ensidad, los es an es g upos sociales. Unos cambios socio-polí icos que ue on asen ándose mien as se man enía un modelo de condición emenina que anulaba el p o agonismo de las muje es, que las ecluía en el (1) La en ada de muje es en las Uni e sidades de odos los países que, en esa echa, con aban ya con licenciadas y/o con alumnas, e igualmen e en los que lo hicie- on a con inuació i, ue a a és de sus Facul ades de Medicina. Vease BONNER, Thomas. To he ends o he ea h, Camb idge, Ha a d Uni e si y P ess, 1992. (2) Pa a el caso de España puede consul a se: ÁLVAREZ RICART, M.<a men. La muje como p o esional de la medicina en la España del siglo XIX, Ba celona, An h opos, 1988; FLECHA GARCÍA, Consuelo. Las p ime as uni e si a ias en Espana, Mad id, Na cea, 1996; y ORTIZ GOMEZ, Te esa. La muje como p o esional de la medi- cina en la España con empo Anea: el caso de Andalucía, 1898-1981. Dynamis, 1985-86, 5-6, 343-366. DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Illus. 1999, 19, 241-278. La educación de la muje según las p ime as doc o as en medicina 243 anonima o del mundo p i ado y que impedía su p opio desa ollo pe sonal. El siglo XIX ensanchó el abismo en e homb es y muje es, pues si bien ue on ampliándose los ho izon es polí icos, sociales y cul u ales de la población masculina, se man u o y a ianzó a la emeni- na en luga es y unciones muy educidos y aco ados (3). Las dos jó enes que ob u ie on el doc o ado, habían es udiado en la Uni e sidad ca alana cuando el '74% de las muje es de Ba celona e an anal abe as, no habian podido ap ende a lee ni a esc ibi (4), lo que in es ía de un especial ca ác e la decisión que es as uni e si a ias habian omado de alcanza el máximo g ado académico, y la posibili- dad que se les había e minado econociendo de ealiza lo. Pe o que, en ealidad, lo hicie on en un momen o en el que las ci cuns ancias polí icas, el deba e educa i o, y la oz de las muje es y sob e las muje- es, a o ecían expe iencias no comúnmen e acep adas ni en endidas, aunque sí apoyadas po algunos g upos y pe sonas conc e as. Muje es que pe enecían a las clases medias de la bu guesía u bana o u al, en las que se hacían más e iden es las con adicciones de géne o que la sociedad libe al no es aba esol iendo Unas uni e si a- ias conc e as que, jun o con o as, se con e i ían en oco de a ención a la ho a de pensa en una paula ina e o ma del modelo de educación emenina, oda ía no con el obje i o de hace posible su e dade a au onomía o de con ibui a una ans o mación social sin lími es, pe o sí con la p e ensión de i ompiendo el ígido esquema de «ángel del hoga », y de ab i algunos espacios de exp esión y de libe ad pa a ellas. De ahí la abundancia de ob as sob e el papel de la muje y su educación que se esc ibie on y publica on a medida que a anzaba el siglo XIX, lo que se explica po la u gencia de ene una palab a a la ho a de con igu a y de consolida ese nue o modelo que había que cons ui . Como en o os países eu opeos, oces de homb es y oces de (3) Véase GÓMEZ-FERRER, Guadalupe. O a isión del p oceso de mode nización: la pe spec i a de las muje es. In: C is ina Segu a; Glo ia Niel a (eds.), En e la ma gznación y el desa ollo: Muje es y homb es en la his o ia, Mad id, O o, 1996, pp. 145-170. (4) Véase Censo de la Población de EspaiZa de 1877, Mad id, Ins i u o Geog á ico Es a- dís ico, 1883, ol. 1. DYNAMIS. Ac a Hzsp. Med. Sci. His . lllus. 1999, 19, 241-278. 244 CONSUELO FLECHA GARC~A muje es pusie on la ei indicación pedagógica po delan e de cualquie o a (5). Esas dos p ime as doc o as ue on Dolo es Aleu Rie a y Ma ina Cas ells Ballespí. La p ime a, nacida en Ba celona en 1857, había cu - sado los es udios de bachille a o en el Ins i u o de esa ciudad ca alana an es de ma icula se en la Facul ad de Medicina. Una ez ap obadas odas las asigna u as de la ca e a en la Uni e sidad de Ba celona en 1879, se asladó a Mad id pa a segui - los cu sos de doc o ado y de en- de la esis, lo que hizo el 6 de oc ub e de 1882. Ma ina Cas ells, nacida en Lé ida en 1852, es udió el Bachille a o en el Ins i u o le idano y la ca e a de Medicina igualmen e en la Uni e sidad de Ba celona. Al inaliza la en 1881 se ma iculó en Mad id en las asigna u as de doc o ado y de endió la esis el 9 de oc ub e de 1882. 1. UN DEBER INELUDIBLE De la elación de emas que, con pequeñas a ian es, cada Facul ad había enido o eciendo desde hacía más de dos décadas pa a que los doc o andos elabo a an su discu so (6), y en e los que se incluían (5) <<En la mayo ía de los países eu opeos, la ei indicación pedagógica p ecede a odas las o as ei indicaciones eminis as. Se indica que el sabe es indispensable pa a la ida. No sólo se in is e a las muje es de un papel ci ilizado y a ellas se asigna la educacion de los hijos, sino que se comp ende ambién que el acceso a la independencia económica pasa po la adquisición y el econocimien o de conocimien os p o esionales». ~PPELI, Anne-Ma ie. Escena ios del eminismo. In: Geo ges Duby; Michelle Pe o (eds.), His o ia de las muje es en Occiden e, Mad id, Tau us, 1993, ol. 4, p. 510. (6) Así se denominaba el abajo que debían edac a y de ende an e el ibunal designado al e ec o. De acue do con una no ma i a de 1859 .la Jun a de Ca e- d á icos de cada Facul ad o sección de la Uni e sidad Cen al, o ma á odos los años una colección de cua en a emas de las di e sas ma e ias que comp ende la ca e a, pa a e i ica los eje cicios del Doc o ado (a . 214 del Reglamen o de las Uni e sidades del Reino, ap obado po Real Dec e o de 22 de mayo de 1859), en es e caso del plan de es udios de las Facul ades de Medicina, cen os en los que se leía el mayo núme o de esis. Desde el cu so 1878-79, en el que solici a ma ícula en las asigna u as del doc o ado la p ime a médica, Elena Mase as, has a el de 1882-85, se leye on un o al de 618 esis de Medicina, lo que signi ica DYNAMZS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Iilus. 1999, 19, 241-278. La educación de la muje según las p ime as doc o as en medicina 245 a ios que enían como obje o de es udio a las muje es (7), es as dos licenciadas en medicina eligie on el que apa ecía como n-O del ema io, aunque dando, en cada caso, una o mulación dis in a al í ulo con que lo p esen a on. El de Dolo es Aleu ue, «De la necesidad de encamina po nue a senda la educación higiénico-mo al de la muje . - esis que ue publicada (8)-, y el de Ma ina Cas ells, «Educación isica, mo al e in elec ual que debe da se a la muje pa a que es a con ibuya en g ado máximo a la pe ección y la de la humanidad. (9). La elección del ema po pa e de es as dos doc o andas espondía no sólo a una mo i ación cien í ica, sino ambién al hecho de su opo - unidad en un momen o de in enso deba e sob e la educación de las muje es y, más en conc e o, sob e la modalidad y ni el de es udios a los que debían accede . Se apoyaba, no menos, en las ci cuns ancias que el 50,04% del o al de las leídas en odas las Facul ades (Ciencias, De echo, Fa macia, Filoso ía y Medicina). Véase Memo ia-Anua io de La Uni e sidad Cen al, de los cu sos co espondien es. (7) De acue do con los discu sos que hemos consul ado, en e los emas p opues os es aban: «Debe que ienen las mad es de lac a a sus hijos, y casos en que deben p escindi de es a na u al y igu osa obligación.; <<In luencia que eje ce la edu- cación de la muje en elación con los di e en es es ados en que és a puede halla se en la sociedad.; &onside aciones higiénicas ace ca de la educación ísica y mo al más con enien e al uno y al o o sexo.; *¿Cuál es la educación isica y mo al de la muje más con o me a los g andes des inos que le ha con iado la p o idencia.. O os emas obje o de las esis encon adas ue on: «Conside aciones higiénicas ace ca de la educación ísica y mo al más con enien e al uno y o o sexo*; <<Debe es que el médico iene con aídos con la Humanidad»; «In luencia de las pasiones en las en e medades., o «U ilidad de la higiene pública*. Aunque el Real Dec e o de 13-8-1880 no aludía ya a esa elación de emas, la e e encia que seguían o eciendo y lo que en es a nue a no ma i a se señalaba: «un pun o conc e o de la ciencia, de ca ác e p e e en emen e p ác ico y apoyaba en lo posible en obse acio- nes ecogidas en el país» (a . 47), con ibuyó a la elección de es as doc o andas. (8) ALEU RIERA, Dolo es. De la necesidad de encamina po nue a senda la educación higiénico-mo al de la muje , Ba celona, Tipog a ía La Academia, 1883. (9) CASTELLS BALLESPÍ, Ma ina. Educación isisica, mo al e in elec ual que debe da se a la muje pa a que es a con ibuya en g ado máximo a la pe ección y la de la humanidad, 1882. A chi o His ó ico Uni e sidad Complu ense. Tesis 11-28, ms. Es e ex o se ep oduce en el apéndice documen al del p esen e a ículo. Cas ells publicó una sín esis de es e abajo con el í ulo de: La mad e y el niño. Re is a de Higiene y Educación, Mad id, 1883, 1, 20-22. DYNAMZS. Ac a Hisp. Med. Sci. Hi.q . lll7~~. 1999, 19, 241-278. 246 CONSUELO FLECHA GARC~A habían odeado su p opia expe iencia pe sonal, acep ada y econocida po unos, y discu ida y has a obs aculizada po o os. De hecho, Dolo es Aleu, al comenza su in e ención, jus i icó el ema elegido desde esos p esupues os: «El conside a que aún hay quien discu e y dispu a a nues o sexo la ap i ud pa a los es udios p o esionales, ha sido pa a mi mo i o de inspi ación pa a adop a como obje o de es a esis el siguien e ema, que si no iene odo el mé i o de la no edad, en aña á siemp e los al os quila es de la opo unidad. (10). Mo i ación que ei e a ía Ma ina Cas ells, es días después, en la de ensa de la suya: «A algunos el asun o pa ece á escaso en in e és, a no pocos quizá, al o de pe inencia, dado el cí culo écnico a que suelen limi a se los discu sos p onunciados en es e solemne ac o; mas en ealidad no deja de en aña mi ema una cues ión de palpi an e ac ualidad y suma ascendencia)) (1 1). Se econocía animada po las muje es que siemp e habían pa ici- pado, y que seguían y segui ían haciéndolo, en di e en es ámbi os sociales. Con encimien o que la lle aba, a pesa de se conscien e de las muchas di icul ades que el plan eamien o enía pa a se acep ado, a no deja se ence y a a on a lo con i meza: <<Si in e esan e y ap opiado es el desa ollo de mi ema, no deja de se su desen ol imien o azás di icil y aun a e ido [...] pues o que sean las que sean las conclusiones que es ablezca, sé de an emano han de encon a , hoy po hoy, ilus es ad e sa ios [...] Sin emba go, amiga del p og eso en odas sus mani es aciones, con encida de la pa e ac i a que la muje ha omado, oma y oma á siemp e en odas las cues iones sociales, no me a edan (sic) mis p opios emo es e insis o en mi p imi i o y espon áneo p opósi o» (12). (10) ALEU, no a 8, p. 18. (11) CASTELLS, no a 9., pp. 4-5. (12) CASTELLS, no a 9, pp. 6-7. DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . illus. 1999, 19, 241-278. La educación de la muje según las p ime as doc o as en medicina 247 Y quiso si ua lo den o del espacio médico en el que el discu so se p onunciaba, po la impo ancia que el mismo enía den o de la Higiene, a i mando que «no se apa a del campo de la Medicina, oda ez que pene a en la Higiene, y pene ando en la Higiene, co espon- de de de echo a una de las mas capi ales ins i uciones médicas» (13). El ema gene al de la educación y de la enseñanza p eocupaba a sec o es sociales cada ez más amplios. También a la clase médica que acudía a conocimien os in e disciplina es pa a pone los al se icio de la inalidad de ela po la salud, el e dade o obje i o de la higiene. En es e caso, se de enía en la u ilidad de la educación, po las de i aciones sob e la p e ención de la salud que se le econocían; y, con un in e és más especí ico, el de la educación de las muje es, sob e el que no pocos médicos solían p epa a su discu so de doc o ado (14). Po que los discu sos médicos no se han compo ado como o os discu sos cien í icos, p e endidamen e ce ados en sus p incipios y ale- jados de la co idianidad. La medicina ha que ido se algo más que el a e de cu a ; ha buscado ambién o ece e lexión y p opues as sob e la ida, la sociedad, los alo es, la mue e, e c. Han man enido du an e siglos una ce canía con los discu sos ilosó icos, con los discu sos eli- giosos, con el conjun o de e e encias signi ica i as a a és de las que la sociedad modelaba iden idades de homb es y de muje es. Una con- secuencia impo an e que debe lle a a no subes ima el que hayan sido enunciados po homb es. Con un amplio eco ido po lo que había sido la ayec o ia de las muje es en la his o ia desde el pun o de is a de su cul u a y de su (13) CASTELLS, no a 9, p. 5 (14) Hace unos años analicé a ios de los discu sos sob e es e ema de endidos po doc o andos en e 1861 y 1866 en FLECHA, Consuelo. La muje en los discu sos médicos del siglo XIX. In: Ma ía Te esa López Bel án (ed.), Las muje es en Andalucía, Málaga, Dipu ación P o incial, 1993, pp. 189-202. Vease ambién ORTIZ, Te esa. El discu so médico sob e las muje es en la España del p ime e cio del siglo XX, pp. 108-138. DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Illus. 1999, 19, 241-278. 248 CONSUELO FLECHA GARC~A p esencia social, es as doc o andas se e i ie on a las luces y a las somb as que habían acompañado los i ine a ios de la población eme- nina. Se p egun a on po las azones de la desconside ación de que había sido obje o, auinque sub ayando que odo ello no había sido, sin emba go, impedimen o insupe able pa a que en cualquie época en- con emos algunas que des aca on en la ciencia y en la cul u a: «Con odo y habé senos negado la ins ucción, con odo y exis i an as p eocupaciones sociales; con odo y habe se cubie o con la másca a del idículo a la pob e que con es ue zos sob ehumanos se ace ca a las uen es de la ciencia, la his o ia nos p esen a muchísimos ejemplos de que la muje ha b illado en odos los amos del sa- be ~ (15). Una cons a ación que a Dolo es Aleu le pe mi ió e mina a i man- do que «[ ...] odas son p uebas i e u ables de que en e muje es pasa lo p opio que en e homb es. Si quisié amos enume a las que se han dis inguido po su alo y po sus g andes i udes, end íamos a ea pa a muchos días, aun ocándolo muy a la lige a. Además de lo que la muje ha c eado, mucho de lo e i icado po los homb es se debe a su inspi ación» (16). Desde la an igüedad has a el momen o en el que ellas hablaban, se podía hace una elación de muje es que habían dejado huella de su pensamien o y de su acción en' di e en es ámbi os de la cul u a y de la ciencia, y con las que se podía aza una ica genealogía de iden idad emenina que apo aba da os y a gumen os des inados a se i como palanca de ans o mación de sus p opias idas y de las de muchas de sus con empo áneas (17). (15) ALEU, no a 8, p. 32. (16) ALEU, no a 8, p. 34. (17) Dolo es Aleu había consul ado pa a es e apa ado de su abajo, y ci a, ob as de E nes o Legou é, Concepción A enal, Emilio Cas ela , Beaumandon, Blaqui, Lahasseu Mennen, Césa Can ú, So ía Ta ilán, así como de Calde ón de la Ba ca, Ti so de Molina y Lope de Vega. DYNAMZS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Zllus. 1999, 19, 241-278. La educación de la muje según las p ime as doc o as en medicina 249 No se ol ida on de eco da a las muje es de di e en es países en los que en ese momen o gozaban ya de una amplia educación, como «G an B e aña y los Es ados Unidos de Amé ica, en donde más ha p og esado la educación de la muje ; allí la jo en goza de una amplia libe ad a la que en España ni aspi amos, ni ue a posible consegui con muchos siglos* (18). Una exp esión con la que no sabemos si quiso ansmi i su desespe anza an e algo oda ía inimaginable en España, o con la que sólo p e endía anquiliza a su audi o io. Quizás es aba pensando en alguna de las p egun as que es días an es había o mulado Dolo es Aleu: «¿T a a ía el homb e del modo que lo hace a la muje , si no u ie e sob e ella la en aja de alguna ins uc- ción? ¿Consen i ían las muje es en se deg adadas, si uesen más ins- uidas? » (19). 3. LA DEBILIDAD CONSTRUIDA La es echa elación que puede es ablece se en e los es udios médicos y el i se cons uyendo de las ciencias humanas, nos a isan de las suges- i as implicaciones de ipo on ológico que pueden descub i se en e unos y o as. Realidad que p opo ciona signi ica i os elemen os de análisis ace ca de cómo un imagina io masculino, en es e caso el de la clase médica, io y ue de iniendo a las muje es. Desde ese imagina io, el discu so médico de la «na u aleza emeni- na» delineó la imagen de la muje como ágil, emo i a, a ec i amen e dependien e, socialmen e necesi ada de p o ección masculina, sexualmen e pasi a y p edes inada a la ma e nidad. Valiosa en cuan o mad e, pe o de ec uosa en cuan o pe sona. Un co pus discu si o esencialis a y globalizan e, que hacía depende odos esos asgos de ca ac e ís icas biológicas en endidas, po supues o, como uni e sales y e e nas, ya que la muje en medicina e a una ca ego ía biológica poco suscep ible de a iedad (20). La en onces opinión mayo i a ia de los médicos y, po su (18) CASTELLS, no a 9, pp. 37-38. (19) ALEU, no a 8, p. 42. (20) Véase ORTIZ, no a 14, p. 109. DYNAMZS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Zllus. 1999, 19, 241-278. 256 CONSUELO FLECHA GARC~A en e ellas, muy especialmen e, la del eje cicio de p o esiones que eque ían unos es udios supe io es, una ez ex endida la p ác ica del magis e io p ima io. Pe o emos que ellas mismas ponían lími es a su igualdad con los homb es en ac i idades que enían que e con el concep o de ciuda- danía en el que, desde su o igen, no se las había incluido; que censu- aban, con mayo o meno con encimien o, su pa icipación en lo que enía di ec amen e que e con el escena io público-polí ico. 5. LAS TAREAS ASIGNADAS La idealización de la muje -mad e y de la eminidad, unido al desa ollo del «cul o a la e dade a muje )) do ada de una se ie de alo es p opios, y que desempeñaba o di igía con dedicación exclusi a las a eas del hoga , e a el e e en e eó ico, cons i uido en ideal, aunque sólo muje es de de e minadas clases sociales pudie an alcanza lo. Po eso, educa las pa a se mad es se con e ía en el mejo obje i- o, ya que las lle aba a cumpli sus «na u ales» obligaciones pa a con la sociedad. De la educación dependía que sus hijos a ones, ya homb es, esul a an buenos ciudadanos, mejo es esposos y excelen es pad es de amilia; y en el caso de las hijas, an o niñas como adolescen es, la educación ma e na se seguía p esen ando como p e e ible a cualquie o a, ya que se suponía p epa aba mejo pa a la ida que end ían que desempeña de adul as (36). Hay que ene en cuen a que el abajo domés ico, ealizado di ec- amen e o a a és de si ien as, se p esen aba como i enunciable pa a las muje es; no es hcil encon a oces ni masculinas ni emeninas que pusie an en duda es e p incipio, aunque eclama an que no enía que (36) Véase FLECHA, Consuelo. Mad es y Maes as en el pensamien o pes alozziano. In: Julio Ruiz Be io (ed.) , La ecepción de la pedagogía pes alozziana en las sociedades la inas, Mad id, Endymion, pp. 65-78, y BALLARÍN, Pila . Dulce, buena, ca iño- sa.. . En o no al nodelo de maes a/mad e del siglo XIX. In: Inés Cale o; M." Dolo es Fe nández (eds.), El modelo emenino: juna al e na i a al modelo pa ia cal?, Málaga, Uni e sidad, 1996, pp. 69-88. DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Rlus. 1999, 19, 241-278. La educación de la muje segun las p ime as doc o as en medicina 257 se exclusi o. El én asis sob e la domes icidad pa ecía ealza el es a us social de las muje es y des aca de esa mane a la in luencia a ec i a y mo al de és as, aún cuando e a una ocupación que no se conside aba abajo p oduc i o desde los c i e ios económicos es ablecidos. De ahí que ue a la ocupación pa a la que, cada ez más, se deseaba cuali ica a las jó enes de las clases medias (37). En el siglo al que nos e e imos, cualquie in en o po pa e de las muje es de sali del espacio domés ico ep esen aba una up u a con las pau as de conduc a consag adas, y p o ocaba la descali icación so- cial (38). Lo que explica que en e las de las capas sociales in e medias, la lucha ue a len a y di ícil, ya que su independencia económica e a conside ada como una au én ica amenaza al o den social de la amilia pa ia cal y al sis ema de je a quías es ablecido den o de ella. Esa muje p epa ada pa a el ma imonio como p oyec o de ida, que imaginaba a los hijos como su máxima ealización, no dejó de es a en el ho izon e de es as uni e si a ias, aunque busca an aleja la de la imagen de « eina y p isione a» de un mundo domés ico en el que su abajo p opo cionaba una en abilidad social de la que no se las hacía pa ícipes. La muje quedaba ue a del obje i o de bienes a que se o mulaba. E a sólo el o igen, la causa, no la bene icia ia. .La muje casada, con su ins ucción, aumen a á los a ac i os del hoga ; pod á con e sa con su ma ido de asun os que se salgan de la u ina que o man el ondo de la con e sación de la muje ; y el homb e, en ez de hui , hallando en ella la e dade a amiga a la pa que compañe a, la busca á pa a hace la pa ícipe de sus aleg es y is es imp esiones. (39). Sin ompe con lo domés ico como ealización de la na u aleza emenina -que se ía pa a jus i ica la desigual asignación de papeles (37) Véase AGUADO, Ana. Pila Pascual: el abajo emenino al se icio de lo domés- ico. A enal, 1995, 2 (2), 337-344. (38) Vease BALLARÍN, Pila . La cons ucción de un modelo educa i o de u ilidad domés ica. In: Geo ges Duby; Michelle Pe o (eds.), His o ia de las muje es en Occiden e, Mad id, Tau us, 1993, ol. 4, pp. 598-611. (39) CASTELLS, no a 9, pp. 80-81. DYNAMIS. Ac a Hzsp. Med. Sci. His . Illus. 1999, 19, 241-278. y, po supues o, la exis encia de o icios i iles y ocupaciones emeni- nas-, p obablemen e ellas in uye on que enían de echo a pode a- baja según la p opia medida, sin enuncia a o os deseos o, al menos, a ene la posibilidad, a ene la libe ad de elegi : *Si al inal de su ca e a, médica po ejemplo, una muje se decide a se esposa, sus conocimien os en ez de es o ba le le si en en odos concep os ¡Ojalá odas las esposas y odas las mad es pudiesen se médicos! Si la muje médico no se casa, p oduce un bien en la sociedad dedicándose a las en e medades p opias de su sexo, puede a ende a ellas con solici ud po su ca ác e ; sin dis acción ninguna po que no la iene, y al ez p opo cione a la ciencia algún nue o conocimien o. Lo p opio sucede á con la que se dedique a la Fa macia; con la esc i o a; con la que siga el come cio e c. cada una po su es ilo, ayuda á a la ci ilización y al p og eso, an o si unen su sue e a la sue e del homb e, como si se deciden po el celiba o. De es e modo, al paso que da án mejo es esul ados los ma imonios, hab á menos íc imas en los con en os. (40). 6. LAS POSIBILlDRDES DE LA EDUCACIÓN La educación, siendo uno de los medios de ansmi i y de conso- lida los alo es dominan es sabemos bien que se con ie e, al mismo iempo, en cuan o uen e de conocimien os y de e lexión, en un e icaz mo o de cambio. En el caso de es as muje es de clase media a las que nos es amos e i iendo, su inco po ación a los sis emas educa i os na- cionales se ue p oduciendo con esos obje i os encaminados a p epa a - las debidamen e pa a cumpli las unciones que la sociedad bu guesa les había asignado, den o de un modelo libe al en el que la muje e a ep oduc o a y el homb e p oduc o . Pe o sucedió que, al mismo iem- po, esas muje es descub ie on que el sabe e a el p incipal ins umen o pa a su emancipación. (40) CASTELLS, no a 9, pp. 83-85. DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . illus. 1999, 19, 241-278. La educación de la muje según las p ime as doc o as en medicina 259 No es ajeno a es e mo imien o educado el que se p oduzca en unas décadas que asis en al e aso de la edad de ma imonio de las jó enes. Al dis ancia se la niñez del casamien o, y su gi un pe sonaje nue o en la his o ia social, la adolescen e, la educación de las jó enes se con e ía en una acción es a égica hacia la que con luye on, en sólida colabo ación de ideas, médicos y pedagogos. La p o agonis a de su ejecución den o del hoga e a la mad e -opinaban ambién las doc o andas-, quien g acias a es a a ención, ob enía un luga de eco- nocimien o, aunque compa ie a esa a ea con o as pe sonas: «Pa a mí, la éinica maes a de la niña debe ía se su mad e [...] Aunque la posición pe mi a ene ins i u iz, la mad e ha de sabe po lo menos an o como aquella, pa a igila la y sus i ui la. (41). Una educación que incluía lo ísico, lo mo al y lo in elec ual, y que ponía un én asis especial en el cuidado del cue po. La educación del cue po, obje o de a ención po pa e de educado es, de médicos y de legislado es, más especialmen e a pa i de la segunda mi ad de ese siglo XIX, demos ó una inalidad que iba más allá del es udio y di ul- gación de la na u aleza masculina o emenina; en el caso de las muje- es, a ec aba ambién a la unción social, y has a polí ica, que se a ibuía a la ma e nidad. La ealización de los nue os ideales de ans o mación se ía posible si se con aba con nue as gene aciones o madas con c i e- ios y e e en es de nue o cuño. Las Facul ades de Medicina no sólo no se queda on a1 ma gen de es e mo imien o, sino que in e inie on con especial in e és en el es udio y en la di usión del cuidado del cue po y de la p o ección de la salud, ma co en el que cob ó impo ancia el ema de la educación ísica de las muje es, p ác icamen e inexis en e has a ese momen o (42). qDuda emos aun de la imp escindible necesidad de hace a la muje ue e y obus a pa a que ue e y obus o sea el u o de sus en añas, (41) ALEU, no a 8, p. 40. (42) Sob e la impo ancia de la educación ísica de la muje había esc i o un siglo an es AMAR BORBÓN, Jose a. Discu so sob e la educación esica y mo al de las muje es ' (1790), Mad id, Cá ed a, 1994. DYNAMZS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Illus. 1999, 19, 241-278. 260 CONSUELO FLECHA GARC~A I de inculca a la muje una sana mo al pa a que pueda ansmi i la al hijo a quien dio la ida?» (43). Ma ina Cas ells apoyaba esa impo ancia. Un buen desa ollo ísico de la mad e a o ecía el nacimien o de c ia u as sanas y con ibuía a su supe i encia, lo que se con e ía en una iqueza pa a la nación cuan- do, a i maba, e a an al o el índice de mo alidad in an il. Los médicos, como pa e de las campañas médico-higienis as que p og esa on du an e el siglo XIX, además de habla de la in e io idad biológica del ce eb o de las niñas que las desca aba de los es udios y de aconseja que no se debía despe a su imaginación, e c., ecomen- daban a las mad es las lis as de alimen os más bene iciosos pa a un buen desa ollo; un aspec o al que dedican a ención es os discu sos, así como a las pos u as del cue po, al ipo de es idos, e c., espondiendo a los p og esos de la higiene que pedían mul iplica los cuidados que había que ene (44). Pe o una educación del cue po que e a ambién impo an e, po su elación con la educación in elec ual y con la mo al: -Cuan o más p og ese la educación ísica del indi iduo, más ap a se encon a á su in eligencia y aumen a á po lo an o su educación in elec ual; mas no debe ol ida se que es a ha de he mana se siemp e con la educación mo al» (45). Dolo es Aleu seiíalaba que «la ins ucción o mal de la niña ha de empeza a los sie e años», y debía a ende a un amplio núme o de ma e- ias; además de las que ecogían las disposiciones educa i as igen es (46), (43) CASTELLS, no a 9, pp. 46-47. (44) Vease BORDERÍES-GUERENA, Jose e. El discu so higiénico como con o mado de la men alidad emenina (1865-1915). Zn: Vi ginia Maquiei a (ed.), Muje es y homb es en la o mación del pensamien o occiden al, Mad id, Uni e sidad Au ónoma, 1989, ol. 2, pp. 299-309; y LAHOZ ABAD, Pu i icación. Higiene y a qui ec u a escola en la España con empo ánea (1838-1936). Re is a de Educación, 1992, n. 298, 89-118. (45) CASTELLS, no a 9, pp. 86-87. (46) La Ley Moyano de 1857 es ableció las ma e ias que las niñas enían que es udia en la p ime a enseñanza. Más a de, la Ley de Ins ucción P ima ia de 1868 DYNAMZS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Zllus. 1999, 19, 241-278. La educación de la muje según las p ime as doc o as en medicina 261 una y o a doc o anda jus i ica on la necesidad de conocimien os sob e Fisiología, Higiene, Bo ánica médica, Química, Geología, Me e eología, His o ia na u al, Filoso ía, y has a <<conocimien os e e en es a la indus- ia y a la ag icul u a». Un cu iculum ex enso po que, de acue do con una opinión ampliamen e acep ada, «la educación incomple a no es un g an bien, pues c ea el o gullo y la pedan e ía; la comple a hace edes- o: nada an humilde como el e dade o sabe » (4'7). 7'. UNA PRESENCIA PROFESIONAL La lucha po el de echo de es as muje es de clase media al abajo ue du a y la ga en odos los países, sin duda mucho mayo que la de la educación, po que ep esen aba una amenaza bas an e más g a e pa a el man enimien o del modelo adicional de elaciones de pode en e homb es y muje es. Se a gumen aba que la muje cul a end ía di icul ades pa a casa se, se emancipa ía de la u ela del ma ido; que al p e ende la igualdad de de echos, ae ía pe u baciones a la amilia, que pe de ía la ida del hoga ; que, al en a en el campo del homb e, hab ía compe encia. Una cues ión que ganó en ele ancia al cen a se en el de echo de es as muje es a abaja en p o esiones libe ales, es deci , al aplica se den o de ese g upo social, la bu guesía, que e a la ep esen an e, la man enedo a y la ep oduc o a po excelencia del modelo del ideal emenino. «Lo que [los e o mis as] no pueden deja de mi a sin ho o , es que la muje quie a eje ce cie as p o esiones. ?Qué pelig o hay en que las muje es conozcan las dolencias de su p opio sexo y en que se las econozca ap i ud pa a eje ce la medicina, si dan p uebas de posee bas an es conocimien os en es a ama del sabe ? ¿Qué daño ha de ocasiona es o?» (48). La posibilidad de u iliza los conocimien os adqui idos, es deci , de abaja p o esionalmen e, es aba bien p esen e en es as doc o andas, l inco po ó algunas e o mas. Véase FLECHA, Consuelo. Las muje es en la legisla- ción educa i a espa iola, Se illa, Gihus, 1997, pp. 134 y 162. l (47) ALEU, no a 8, p. 40. (48) ALEU, no a 8, p. 37. DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Illus. 1999, 19, 241-278. aunque no explici a an lo que ello podía supone de emune ación y, po an o, de independencia económica. Cabe pensa que quisie on incidi más que en la cues ión de la independencia económica, que ambién, en el de echo y en el deseo de a i mación pe sonal, y de econocimien o y desa ollo de sus p opias capacidades. Ellas habían hecho unos es udios cuya inalidad e a el eje cicio de una p o esión y no acep aban que al í ulo de licencia u a que se les había dado, sólo se le econocie a alo académico. No deja on de ene en cuen a o o a gumen o que es aba cob an- do cada ez mayo ue za, el de la necesidad de p opo ciona algún, medio de ida a aquellas muje es «que enían la desg acia de no con- segui un ma ido que las man u iesen o a las que lo pe dían, así como a las iudas y a las sol e as, cada ez más nume osas po el descenso en el in e és hacia el ma imonio, y po el aumen o de las di icul ades pa a con ae lo en unas si uaciones sociales nue as. Se empezaba a ene especialmen e en cuen a la si uación de las muje es sol e as: «No odas las muje es se inclinan al ma imonio; no odas llegan a casa se ¿A qué es á des inada en onces la muje ? T is e es pensa lo. Y esa es la causa de que las mad es su an po el emo de no casa a sus hijas, obligán- dolas a eces a uni se a un homb e sin el meno ca iño. (49). Aunque se pe cibía la necesidad, el p oblema g a e se plan eaba po que pedían ebasa los lími es de las p o esiones de inidas como emeninas, pasando al campo de las conside adas sólo masculinas. Es a- ban ompiendo la p ime a ba e a, la educacional, la de la p epa ación especí ica necesa ia pa a la p ác ica de cualquie abajo cuali icado; y habían empezado a hace los p ime os in en os de demos a que las muje es e an ap as pa a cualquie ipo de p o esión, eba iendo los a iados y nume osos a gumen os que p e endían demos a su in e io- idad espec o del homb e. Ine i ablemen e odas es as expe iencias ue on p o ocando cam- bios en el imagina io social y amilia con espec o al luga que les cabía a las muje es en las nue as esponsabilidades, aunque ellas u ie- an que combina sus p ác icas en el mundo público con las del mundo (49) CASTELLS, no a 9, pp. 81-82. DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . nlus. 1999, 19, 241-278. La educación de la muje según las p ime as doc o as en medicina I)OSY:l 11.- R'I'ISA C: S'l'Rl,I,S en 21 lc Jnnc (Ic ISS~ DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Ilus. 1999, 19, 241-278. 264 CONSUELO FLECHA GARC~A p i ado, es deci , sin aho a se el ni el de con lic o que en onces se es ablecía en e ambos. Se ie on obligadas a a icula en su subje i i- dad dos egímenes de acción, dos lógicas, dos acionalidades que apa- ecían an e muchos como an agónicas, pe o que ellas demos aban que no lo e an an o. 8. UN CAMBIO DE PERSPECTWA «No puedo e mina es a esis sin di igi un llamamien o a las muje es, pa a que, abandonando las p eocupaciones, omen con empe- ño el es udio. No eman la c í ica: el abajo ue bendecido po Dios y es el mejo bálsamo de las úlce as sociales)) (50). Dolo es Aleu apelaba a u iliza el g an medio que iba a hace posible la ans o nlación del papel social de la muje , el acceso a la ins ucción, p ime o elemen al y luego secunda ia y supe io ; y aunque en onces no esul a a cla amen e pe cep ible, ello desencadenó que el deba e sob e el de echo a la educación emenina ue a cambiando len a, pe o decididamen e; que ab ie a el camino a una e lexión más in eligen e sob e el papel de las muje es en la sociedad, y que sen a á las bases pa a las ans o maciones isibles en el siglo XX. En aquel momen o a ec aba más di ec amen e a la ealidad y a las necesidades de un sólo g upo de muje es den o de la sociedad libe al: las de clase bu guesa. Los a gumen os esg imidos po es as jó enes en su deseo de en a en nue os ámbi os p e iamen e ce ados pa a ellas, ienen cla as conno aciones de clase. Es as doc o andas ei indica on el de echo a unos es udios y a un abajo cuali icado como lla es pa a su ealización pe sonal:, pa a su emancipación y, po lo an o, como posi- bilidad eal pa a accede a nue os modos de p esencia social. Aunque la his o ia nos diga que las muje es que en onces u ie on acceso a la educación, la mayo ia lo ue a pa a ep oduci y consolida el modelo ansmi ido, sólo algunas pa a e o ma lo, y las menos pa a sub e i lo. En los discu sos que hemos analizado, comp obamos que el espejis- mo de la c edencial uni e si a ia, no las alejó de una conciencia c í ica (50) ALEU, no a 8, p. 4L4. DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Illus. 1999, 19, 241-278. La educación de la muJe según las p ime as doc o as en medicina 265 de la si uación en la que es aban la mayo pa e de sus con empo áneas; an es al con a io, la idelidad a su p opia expe iencia, las había hecho en ende que, pa a e y sabe lo que eían y i ían en p ime a pe sona, e a necesa io, p ime o c ee en el p opio deseo, después ompe la censu a que pesaba sob e él, y po úl imo, con ibui a legi ima lo en el escena io social (51). Eso les hizo abandona el silencio, sali de sí mismas, habla , pa a que muchas cosas no siguie an siendo como has a en onces. APÉNDICE DOCUMENTAL Educación de la muje . Educación Fisica mo al e in elec ual que debe da se a la muje pa a que es a con ibuya en g ado máximo a la pe ección y la de la Humanidad. Memo ia leída po Ma ina Cas ells Ballespí en el ac o de ecibi la In es idu a de Doc o en Medicina. Mad id, Oc ub e 1882 (* ). Excmo. S .: Seño es: Pido an e odo bene olencia: dignaos p es a me ues a aliosa a ención po b e es momen os y luego, con e idos en jueces, haced po ol ida mi al a de do es li e a ias; po supli mi ca encia de supe io es luces y oma en cuen a que, si muy impe ec o es el desa ollo del ema, es en cambio un debe ineludible el mó il que me obliga a sus en a lo. Mi ema helo aquí: Educación ísica mo al e in elec ual que debe da se a la muje , pa a que és a con ibuya en g ado máximo a la pe ección y la dicha de la Humanidad. A algunos el asun o pa ece á escaso en in e és, a no pocos quizá, al o de pe inencia, dado el cí culo écnico a que suelen limi a se los discu sos p onuncia- dos en es e solemne ac o; más en ealidad ni deja de en aña mi ema una cues ión de palpi an e ac ualidad y suma ascendencia, ni se apa a del campo de la Medicina, oda ez que pene a en la Higiene, y pene ando en la Higiene, co esponde de de echo a una de las más capi ales ins i uciones médicas. - (51) Véase CIGARINI, Lia. La polí ica del deseo, Ba celona, Ica ia, 1996, p. 129. (*) A chi o His ó ico Uni e sidad Complu ense. Tesis 11-28, ms. La asc ipción ha sido espe uosa con el o iginal p ocediéndose únicamen e a la ac ualización o og á ica. DYNAMZS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Illus. 1999, 19, 241-278. 272 CONSUELO FLECHA GARC~A desde su más ie na edad, p ecisamen e en la época en que más necesa ias le son las a enciones y cuidados ma e nales, a abandona an ca iñoso egazo, pa a adqui i en o a pa e la educación que és a no puede p opo ciona le? No dudo seño es que ues os conocimien os y ues a ilus ación os incli- na án a a o de la educación de la muje , y como mi único obje o al empeza la p esen e memo ia, ha sido es ablece cual debe se es a pa a que la muje con ibuya en g ado máximo a la pe ección y dicha de la Humanidad, queda- ía mi ob a sin ul ima , si ño emi iese mi pa ece ace ca [de] es e pun o; si no sen ase las bases de la misma educación. No pido, seño es, pa a la muje libe ad exage ada; no soy de opinión que a la muje se la conside e igual al homb e; que enga o o, que hable en las co es; que p e enda se minis o; ilejos de mi men e an absu das p e ensio- nes! Mi único deseo, mi sola ambición, es coloca la en ci cuns ancias a o a- bles pa a que pueda cumpli su noble, hon osa y san a misión en la sociedad; que se ea espe ada; que sea deseada de odos po que a odos cause bien y que ealmen e sea la base del bienes a de la sociedad. Voy pues b e emen e a indica los conocimien os que conside o indispen- sables en la muje , mencionando some amen e algunas de las ocasiones en que debe lamen a se la al a de ellos. No me de end é en habla de aquellos que a o unadamen e se incluyen ya en la enseñanza de la muje ; po ejemplo: G amá ica y A i mé ica; mas no deja é po eso de indica la necesidad de que es e es udio se amplíe y p o un- dice. Acep ada, seño es, la di isión de la Higiene en p i ada y pública, no i ubeo en deci que si el conocimien o de és a es u ilísimo a la muje , concep- úo de absolu a e imp escindible necesidad el es udio de aquella. La muje necesi a de la Higiene no sólo pa a a ende a sí misma, sí que ambién pa a cumplii con los debe es de esposa y sob e odo pa a desempeña como es debido la hon osa y al a misión de mad e. Desde el ins an e mismo en que la muje concibe, necesi a pone en p ác ica es a ciencia. Sabiendo po ella has a qué pun o su salud ísica y su anquilidad mo al, in lui án de una mane a no able en la cons i ución del se que lle a en sus en añas; se a ende- á a las eglas higiénicas azonables, des e ando algunas ulga es p eocupacio- nes que einan aun hoy ace ca de los alimen os, del es ido, del eje cicio co po al, y e i a á cie os hábi os muy ex endidos, pe o al amen e pe niciosos, y que lo mismo pueden pe judica al nue o se en su desa ollo, como pueden p oduci en el ac o del pa o acciden es g a ísimos ambién pa a la mad e. DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Illus. 1999, 19, 241-278. La educación de la muje según las p ime as doc o as en medicina 273 Más adelan e, cuando es é en disposición ya de a ende a su hijo, la Higiene le enseña a que la limpieza acili a la aspi ación cu ánea y aumen a la obus ez; que al en ol e a su hijo, no debe hace lo comp imiendo sus miemb os pues p i a al ie no in an e de su c ecimien o y le pone en ci cuns- ancias de adqui i con o maciones iciosas; que la misma lac ancia ha de subo dina se a cie as eglas pa a no p oduci desó denes diges i os en el ie no niño, y pa a aleja de la mad e el iesgo de queb an a su p opia salud, iéndose obligada a ecu i a la lac ancia me cena ia que sabido es de odos oso os la unes a in luencia que es a iene sob e la ida del niño. En Pa ís donde la lac ancia me cena ia es la que más p i a, demues a una espe able es adís ica que de los 54,000 niños que p óximamen e nacen odos los años, más de la mi ad mue en an es de llega a los 4 años (1). En Moscow (Rusia) donde no sólo la muje sino ambién el homb e, son escla os de la más supina igno ancia, allí enéis según el D . Valcou que la mo alidad de los niños pasa de un 80 po 100. Siendo así que según Husson no llega al 12 po 100 en Escocia. La a o able eacción que en la ac ualidad se ope a en las p incipales ciudades de Eu opa en a o de la ins ucción de la muje , ha á segu amen e que esa ho ible mo alidad que a eba a a la pa ia an os hijos, disminuya. Noso os c eemos i memen e que la mo alidad de los niños, es á en azón in e sa del g ado de ilus ación de la mad e. Y es a c eencia nace no a impul- sos de una alagado a eo ía sino que es hija de una a e ado a p ác ica. La mad e que enga conocimien os de Higiene, en odo lo que se e ie e al aseo del niño, a su den ición, al uso de los andado es, al de las p endas de es i , al eje cicio a los juegos y a la alimen ación, se egi á po los p incipios más sanos y adecuados pa a di igi el pe iodo de o mación del niño. Y ya que he hablado del eje cicio, no quie o pe de la ocasión de deci que c eo de imp escindible necesidad ap enda la muje elemen ales nociones de Gimnasia, de esa u ilísima ama de la Higiene que an descuidada se halla, po desg acia, en nues o país, con as ando es o con lo que sucede hoy en las demás nacio- nes en donde a siendo obliga o ia su enseñanza no sólo en los colegios de niños sí que ambién en los de niñas (2); po que al pa que es ú il a ella (1) Co eo de Ul ama , n"146. (2) En la Escuela No mal de Ins i u ices de Pa ís es á es ablecida la enseñanza de la Gimnasia a ca go del p o eso Saisné, allí eciben las u u as maes as una comple a ins ucción gimnás ica, la que más a de han de ansmi i a sus alum- nas. En 1881 de los 600 p o eso es de Gimnasia con que con aba F ancia 220 e an muje es. DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Illus. 1999, 19, 241-278. 274 CONSUELO FLECHA GARC~A misma, le se i á pa a con ibui al desa ollo y mejo amien o de las condicio- nes ísicas de sus hijos. ?Se á menes e insis i más oda ía pa a comp ende que la Higiene es uno de los pun os p incipales que debe ab aza la educación de la muje ? C eo que no. Debe ene la muje nociones de Física. Recue do en es e momen o cómo uno de los hechos que hacen más necesa io en ella el es udio de es a ciencia, es el sin núme o de es abismos debidos a la igno ancia de la muje en es a ciencia: colocan la cuna de sus hijos de mane a que los ayos de luz an a he i los ojos del niño oblicuamen e; sin a ende al unes o esul ado de es e de alle. Si la muje conoce la Acús ica, po ejemplo, y no echa en ol ido que el oído del niño se encuen a en ap i ud de adqui i sus p ime as imp esiones, y que al sen ido de la audición es suscep ible en al o g ado de pe ecciona se o de pe e - i se, le educa á pa a los sonidos g a os y sua es e i ando los uidos disco dan es y a onado es con que algunas mad es acallan y ado mecen a sus hijos. O os mil ejempllos pod ía ci a pa a demos a la necesidad de los cono- cimien os ísicos cuyo es udio asmi i á a sus hijos siendo p o echoso pa a odos. La Química ... ¡Cuan os a ac i os iene la Química pa a la muje ! En el desempeño de sus quehace es domés icos, se encuen a a cada paso esa im- p escindible necesidad de ales conocimien os. ?A quién más que a ella debie a es a con iado el econocimien o de los alimen os? ?No es ella la que cuida de su p epa ación? La muje más que nadie se encuen a en a o ables ci cuns an- cias pa a e i ica su anállisis. Po medio de la Química sab á escoge aquellos que mejo si an pa a nu i bien a1 niño cuando empieza a come y combina- á las sus ancias sabiendo de an emano su composición. Cada día se hace más necesa ia en la muje la Química, ya que cada día es mayo el núme o de las alsi icaciones; po más que el Gobie no se a ane en igila , pod á al ez consegui que disminuyan algún an o, mas no hace que desapa ezcan po comple o. Enseñad Química a la muje ; incluid es a ciencia en e las que han de o ma el cuad o de su educación y e éis como poco a poco la igilancia y la u ela que el gobie no eje ce sob e las sus ancias alimen icias, i á siendo cada ez más e icaz. ?En la limpieza de su opa, y de la de su ma ido y de sus hijos, no necesi a la muje in inidad de eces de la Química? DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. Hzs . Illus. 1999, 19, 241-278. La educación de la muje según las p ime as doc o as en medicina 275 No bas a que la muje conozca al niño ex e io men e, es p eciso que enga algunas nociones de Ana omía, pues del mismo modo que la supe icie cu á- nea, necesi an de su cuidado, las pa es que és a se halla cub iendo. Con algunos conocimien os de Ana omía y Fisiología p ocu a á la mad e es i a su hijo sin comp esión ninguna po ene en cuen a los unes os esul ados que és a ocasiona a la ci culación y con o mación del indi iduo. ¿No es ú il y p o echoso que la muje sepa en que consis e el globo e áqueo y la pa e que ocupa en él? ¿Que conozca los as os del i mamen o? <Po qué ha de igno a los di e en es climas, su in luencia en la salud, y los enómenos a que pueden da luga sus cambios? Con ello se e i a á que se amed en e po la meno cosa, eco dando isibles elaciones asmi idas po nues os an epasados. Enseña á a sus hijos desde su más ie na edad a sabe lo que es el sol y la luna, el nomb e de las cons elaciones, e c. Ve éis que es a enseñanza y o as sencillas nociones de Física y de Química, y demás po el es ilo, se án los juegos a o i os que busca á pa a sus hijos. Has a aho a la igno ancia de las mad es es causa de que se pie da un iempo p ecioso. En la in ancia es cuando los niños se encuen an en las mejo es condiciones pa a ap ende cuan o se les enseña. Exis e la p eocupa- ción de que el niño has a cie a edad no debe ap ende nada que pueda se le ú il. No hay duda que en la ie na in ancia no debe eca ga se la imaginación del niño; y a ibo a su nacien e in eligencia con mil conocimien os inú iles; mas como es e ecibe po su ins in o sus p ime as imp esiones, mejo se á di igi la desde los p ime os momen os. Educad a la mad e y e éis cómo sabe ap o echa el iempo pa a educa a su hijo sin agobia le con un cúmulo de conocimien os. Nadie mejo que ella medi á su in eligencia, hallando en sus mismos juegos ocasión de ins ui le, po medio de esos mil ingeniosos apa a os, e dade os jugue es que se undan en enómenos ísicos que despe a án en el niño una p o echosa cu iosidad. La muje comple a á además su educación con nociones de His o ia Na- u al y, de es e modo, al habla a sus hijos de un animal, al enseña les una plan a, pod á da les una idea sucin a y exac a de sus aplicaciones. Suponiendo a la muje poseída de las máximas mo ales que di igen ec a- men e el co azón, de una sensibilidad y e nu a sin lími es que la hacen a la pa i uosa y noble, sab á inculca a sus hijos po medio de ales conocimien- os, la sana mo al que ella posee. DYNAMZS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Zllus. 1999, 19, 241-278. 276 CONSUELO FLECHA GARCÍA El can o, la miisica, la pin u a e c. son conocimien os pa a los cuales con iene a ende p incipalmen e a las inclinaciones que se mani ies en en la niña, si se quie e e i a que pie da un iempo p ecioso, y cuando llegue el caso, es p eciso que el p o eso ponga an o empeño en impone la en los mecanismos p opios de su a e, como en inculca le un c i e io ele ado y educa ec amen e su sen ido es é ico. Cuando la mad e posea los conocimien os has a aquí mencionados, pod á asmi i los a sus hijos sea cual ue e su sexo, has a llega a la edad en que empieza a econoce se en ellos inclinaciones especiales, las cuales se án más e dade as, po es a basadas en cien í icos conocimien os; se dedica án po lo an o con mayo place y p og esa án más en lo que emp endan. Si la niña que ha pasado a se muje , después de los conocimien os adqui idos, se inclina a segui una ca e a cien í ica o a dedica se al come cio, aspi a en in a una hon osa posición en la sociedad, p opo cionadle los medios pa a que siga adelan e. La expe iencia nos p ueba que la in eligencia de la muje necesi a abaja y que si la obligáis a i i en la igno ancia, se eje ci a á po sí sola y cual plan a descuidada, end emos que lamen a nos, pues deja á con ecuencia de segui el camino del bien. Cul i emos pues su in eligencia, alen emos y es imulemos las inclinaciones de la muje , cuando es as se p esen en a o ables. La muje casada, con su ins ucción, aumen a á los a ac i os del hoga ; pod á con e sa con su ma ido de asun os que se salgan de la u ina que o man el ondo de la con e sación de la muje ; y el homb e en ez de hui hallando en ella la e dade a amiga a la pa que compañe a, la busca á pa a hace la pa ícipe de sus aleg es y is es imp esiones. No odas las muje es se inclinan al ma imonio; no odas llegan a casa se ?A qué es á des inada en onces la muje ? T is e es pensa lo. Y esa es la causa de que las mad es su an po el emo de no casa a sus hijas, obligándolas a eces a uni se a un lhomb e sin el meno ca iño. Dad a la muje ep esen ación en la sociedad; dejad que cul i e su in eli- gencia y de es e modo, con ibuyendo a su elicidad, edunda á el esul ado en bene icio ues o. Si al inal de su ca e a, médica po ejemplo, una muje se decide a se esposa, sus conocimien os en ez de es o ba le le si en en odos concep os ¡Ojalá odas las esposas y odas las mad es pudiesen se médicos! Si la muje médico no se casa, p oduce un bien en la sociedad dedicándose a las en e me- dades p opias de su sexo; puede a ende a ellas con solici ud po su ca ác e ; DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . nlus. 1999, 19, 241-278. La educación de la muje según las p ime as doc o as en medicina 277 sin dis acción ninguna po que no la iene, y al ez p opo cione a la ciencia algún nue o conocimien o. Lo p opio sucede á con la que se dedique a la Fa macia; con la esc i o a; con la que siga el come cio e c. cada una po su es ilo, ayuda á a la ci ilización y al p og eso, an o si unen su sue e a la sue e del homb e, como si se deciden po el celiba o. De es e modo, al paso que da án mejo es esul ados los ma imonios, hab á menos íc imas en los con en os. La muje mad e, comp endiendo los g andes pelig os a que su hijo es á expues o en su ie na edad, no le con ia á a manos me cena ias; que á e i a - los ella misma y su educación mo al y un noble co azón, desecha án la anidad y el icio, amaman ando a su hijo con ca iño; p odigándole los más ie nos cuidados omen a á su p ime a educación; en una palab a, cuan o más p og e- se la educación ísica del indi iduo, más ap a se encon a á su in eligencia y aumen a á po lo an o su educación in elec ual; mas no debe ol ida se que es a ha de he mana se siemp e con la educación mo al. C eo seño es habe desa ollado el pun o que me ha se ido de esis en es e humilde discu so; pudiendo pa a conc e a cuan o lle o dicho, es ablece las conclusiones siguien es: 1.Wueda demos ado que la muje ha sido en odo iempo es y se á, un se p eciso indispensable en la sociedad, y que p opo ciona la mayo o meno elicidad a odos los se es. 2.Wue la muje en la an igüedad y has a en la Edad Media, no u o ep esen ación ninguna; que la iene hoy bas an e y es de c ee que la end á mucho mayo , po que la ley del p og eso no consien e e ocede . La misma España en nues o siglo ha dado un g ande paso en la ep esen ación y educación de la muje (3). 3.qa expe iencia nos demues a que la elicidad y la ci ilización del homb e es á en azón di ec a del g ado de ep esen ación e ilus ación de la muje y, po lo an o, exis e elación g ande en e la educación de la muje y la pe ección y elicidad del homb e. Y en is a de es as conclusiones hemos indicado después la necesidad de que la muje sea ue e y obus a; que es é poseída de una sana mo al y de no (3) A o unadamen e España empieza a da el p ime paso po es a nue a ía del p og eso. El gobie no ac ual al au o iza a la muje en el cue po de elég a os y a eje ce el sag ado sace docio de la Medicina cub e de glo ia el suelo de mi que ida pa ia. DYNAMIS. Ac a Hisp. Med. Sci. His . Illus. 1999, 19, 241-278. escasa ilus ación, pa a lo cual apun amos como indispensables los conoci- mien os siguien es: Esc i u a, G amá ica, A i mé ica, Geog a ía, nociones de His o ia na u al y de Ana omía y Fisiología, Higiene p i ada, Física y Química, exponiendo el po qué de cada una de es a ma e ias, y acabamos po in diciendo que la mad e debe ansmi i sus conocimien os a los hijos du an e sus p ime os años, sea cual ue e su sexo; que al demos a es os, inclinación especial pa a alguna ciencia o a e, debe á omen a se odo lo posible, an o a la niña como al niño, ya que ello ha de epo a g andes bene icios a la muje casada y muchos más a la que pe manezca sol e a; lo cual queda ambién, a g andes asgos, demos ado. Fomen emos pues la educación de la muje española; eco demos odos que la muje depen,de y depende á siemp e de o a muje ; po lo an o, edúquese la p ime a, p incipie su ins ucción desde el p ime momen o y, aumen ando cada día, llega á a pe ecciona se has a que al in consegui emos que una hija, al he eda los in e eses ma e iales de sus pad es, haya he edado an es de su mad e su educación ísica y mo al y su p ime a ins ucción. He dicho. Ma ina Cas ells Ballespí Mad id 5 de Oc ub e de 1882. Leída an e el ibunal el 9 de Oc ub e de 1882. El Sec e a io, F ancisco San ana. DYNAMIS. Ac a Hisp. Mcd. Sci. His . Illus. 1999, 19, 241-278.