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Un Libro sobre Blanco White

Alberich Sotomayor, José María

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UN LIBRO SOBRE BLANCO WHITE Po JOSÉ MARÍA ALBERICH SOTOMAYOR En 1826, es deci , en plena "década ominosa", el Re . William Ba be , jo en minis o me odis a esiden e en Gib al a , donde mo i ía poco después de la ieb e ama illa, pasa unos días en Algeci as y p esencia una misión de ailes me ceda ios que p edi- can po las calles, oyen las con esiones de los a epen idos y sacan p ocesiones de peni encia, es deci , una de esas misiones que an odiosas le e sul aban a o o e e endo, es a ez se illano, el Re . Joseph Blanco Whi e, quien po esas mismas echas acaba de saca la 2ª edición de sus Ca as de España y se me ía de cabeza en las polémicas que di idían a Ingla e a ace ca de la emancipación ca- ólica. Al Re . Ba be , a pesa de se p o es an e y me odis a, no le desag ada on dichas misiones; algunos p edicado es le pa ecie on "homb es buenos y since os" que con ibuían con su palab a a emo e las conciencias de los oyen es y mejo a po an o su mo alidad. El único pe o que les pone es que insis en demasiado en las penas del in ie no y apenas hablan de la sal ación po los mé i os de C is o, lo cual, le pa ece, es des i ua el espí i u del E angelio. O os isi an es anglosajones que no oy a ci a insis en en esa misma idea de que el ca olicismo popula español se basa en el miedo a las penas e e nas, y muy poco en la con ianza y el amo a C is o. Y eso e a muy cie o en la época de Blanco y lo siguió siendo has a bien mediado el siglo XX. Es una a mós e a que 280 JOSÉ MARÍA ALBERICH SOTOMA YOR hemos espi ado los españoles de mi edad, una eligión imo a a que gi aba en omo al concep o jesuís ico del "negocio de la sal a- ción": lo único impo an e e a no condena se, y pa a ello no a iesga se, ence a se en una u ina de de ociones y peni encias, no sali de casa, ya que el " mundo" es aba lleno de pelig os y en aciones, es deci , adhe i se a una é ica pu amen e nega i a que consis e en no lee lib os p ohibidos, no i al ea o o al baile, no hace es o, no hace aquello ... Como documen a muy bien el P. Río s, a Blanco, cuando duda si ecibi o no ó denes sag adas, le ponen en el di spa ade o asegu ándole que se condena si no se o dena. En la misma di ección an los Eje cicios Espi i uales que Blanco su e en el O a o io de San Felipe Ne i -y los que muchos o os españoles más mode nos hemos su ido en o as iglesias o colegios -; el pla o ue e es la medi ación sob e los e o es de la mue e y el in ie no, la mosca g is, las cua o elas odeando el é e o, e c. e c. Blanco na ce al mundo en una Se illa paca a, y en una ami- lia má s paca a oda ía: lle a una in ancia is e y soli a ia po que el niño no iene oda ía he manos a ones, y los chicos de la calle que juegan lib emen e le dan en idia. El pad e le me e en una o icina a copia ca as a los ocho años de edad, e dade a explo a- ción de la in ancia, y cuando no es á abajando le hace asis i a in e minables o icios di inos. La mad e es una gallina clueca que se sien a encima del polluelo y no le deja mo e se: le espía o enca ga a sus amigos clé igos que le espíen; se le e izan las plumas si pe cibe que su hijo puede enamo isca se: iene que se sace do e, cues e lo que cues e. Tal ez ha oído -aunque no sé si me me o en un anac onismo-- esa piadosa men i a de que la muje que iene un hijo sace do e iene asegu ada la sal ación. O a ez el negocio. Todo eso lo explica, lo documen a y lo echa magní icamen e el P. Ríos en el lib o que p esen amos, deshaciendo los e o es que o os bióg a os como Méndez Beja ano han semb ado po oda la ida de Bianco, o inciuso ios que ei mis mo Bianco, aicionado po ia memo ia y más aún po sus pos e io es animosidades an ica ólicas, ha es ampado en su Lije. Con el mismo igo documen al - u o de ebuscas inc eíblemen e pacien es en a ios a chi os- se in- es igan los es udios colegiales y uni e si a ios de Blanco, su pa icipación en las academias a las que asis ió, sus o denaciones UN LIBRO SOBRE BLANCO WHITE 281 eclesiás icas y sus g ados uni e si a ios, sus ac i idades li e a ias, que no ue o pocas ni insigni ican es, sus poesías, en cla o y clásico español, an es de me e se en los be engenales de la lengua inglesa ... En suma, odo lo que se puede da a y ija en los p ime- os 25 años de un se humano es á aquí hecho con es upenda ce idumb e. Lo demás al ez sean suposiciones, pe o son p ecisa- men e las suposiciones, es deci , las in e p e aciones, lo que más in e esa al lec o ac ual, pues si Blanco -buen poe a pe o de se- gunda ila, excelen e cos umb is a en sus Ca as y a bi a io polemis a en el es o de su ob a -sigue despe ando nues a admi- ación es po lo mode no que esul a sin deja de se de su iempo. Es más po lo que ue que po lo que esc ibió, aunque só lo pode- mos imagina lo p ime o a a és de lo segundo. Y es en la úl ima sección del lib o, i ulada cau elosamen e po su au o "Al ibajos eligiosos en el Blanco del siglo XVIII", donde es e modes o esco- lias a de un escolias a encuen a mayo in e és; es deci , en la pa e más in e p e a i a de la ob a. El P. Ríos insis e en que Blanco nunca u o e dade a oca- ción sace do al y en que en ó en el sace docio mal aconsejado po amigos como A jona -buen conseje o, el que p on o cae ía en la inmo alidad y el sac ilegio- y sob e odo mal aconsejado po el miedo a disgus a a su mad e. Po lo demás, ambién c ee que Blanco man u o incólume su e -si bien con algunas dudas de poca mon a- has a el inal del pe íodo es udiado, es deci , has a poco después de su o denación sace do al en 1799. Aho a bien, ya que es amos en e e e endos, amos a ae a colacion uno más, a sabe , el Re . J.B. Mozley, ca ed á ico de Teología en la Uni e si- dad de Ox o d ("Regius P o esso o Di ini y" es su e dade o W: ulo) y au o del ensayo más pene an e que he leído sob e Blan- 80, publicado en 1845, poco después de la mue e de és e, y en oPina de eseña de la au obiog a ía del se illano. Sabido es que @s a ob a, la amosa Li e o he Re . Blanco Whi e, u o en la sociedad inglesa de su época un eco mucho mayo que sus o os esc i os, lo cual con i ma mi imp esión de que es el homb e, no la ob a, lo que despie a máximo in e és. El Re . Mozley comienza su ensayo diciendo que Blanco no nació pa a eólogo; " we do no hink ha na u e in ended M . Blanco Whi e o a eologian" y que en cambio e a un li e a o na o 282 JOSÉ MARÍA ALBERICH SOTOMA YOR que no debía habe se me ido en eologías, ya que su men e e a pene an e pe o no amplia, capaz de pe cibi e dades conc e as y pa icula es con g an agudeza, pe o incapaz de aba ca odo el ancho pano ama de la in es igación eológica. No me compe e a mí, pob e lego en es as ma e ias, dic amina si ello es e dad o no, pe o el jucio del Re . Mozley pa ece compadece se con lo que nos na a el Re . Ríos, a sabe , que Blanco, en su época de es udian e, no se in e esó nunca po la eología, que pa a él e a una se ie de asigna u as que había que ap oba , mien as que sí sin ió e dade a cu iosidad po agunos aspec os del De echo Canónico y de la His- o ia Eclesiás ica, elacionados sob e odo con la si uación de la Iglesia de su iempo, e nas que ambién apasiona on a algunos de sus amigos y sob e los cuales hubo de lee algunos de los lib os que enía que ocul a po igu a en el Índice. Si el Re . Ba be podía ap ecia el es ue zo misione o de los me ceda ios algeci eños, el Re . Blanco Whi e, según el R . Mo- zley, e a incapaz de sen i ninguna emoción eligiosa. Odiaba odo lo que sonase a "en usiasmo" en cues ión de p ác icas pia- dosas, y el mismo concep o de "de oción" e a pa a él sinónimo de supe s ición. "Es cálido con la na u aleza, ío con la eli- gión" -esc ibe Mozley. Ado a a sus pad es y a sus amigos con el co azón, y a Dios con la azón". P oyec a además sus sen i- mien os y ci cuns ancias pe sonales sob e la España y la Igl es ia de su iemp o. Co no él enía el b e ia io so b e la mesa y los lib os p ohibidos en un cajón sec e o, odos los clé igos españoles e an o e asados men ales o unos hipóc i as edomados. Co no a él le i i aba pe sonalmen e la obligación del celiba o, la mayo ía de los cu as i ían amancebados y su sace docio e a una a sa. La indu- dable eligio si dad del pueblo español y se illano que le odeaba no enía sen ido pa a él; e a odo supe s ición de una masa igno an e ana izada po unos ailes igualmen e igno an es. e c , e c. El análi- sis de Mo zley p osigue implacable has a eco e la ida en e a de Blanco. Obse a que en su época anglicana, su con e sación e a muy ap eciada en O iel College, pe o ahuyen aba a algunos clé i- gos jó enes que la encon aban excesi a men e p o ana y escép ica. No a sus incesan es cambios de c eencia, su pe secución obsesi a de una e dad que, con al de que uese suya, poco impo aba que des uyese oda po si bilidad de c eee ni que le enajenase la co npa- UN LIBRO SOBRE BLANCO WHITE 283 ñía de sus más ieles y comp ensi os amigos, y no se deja en el in e o las e ibles palab as que Blanco esc ibió poco an es de su mue e y según las cuales pone se de odillas y eza a Dios pa a pedi le algo ya no enía sen ido pa a él. También eso e a "supe s i- ción". ¿Fue Blanco siemp e así? Indudablemen e no, y el P. Ríos se cuida muy mucho de p ecisa que los sen imien os y las ideas que Blanco se a ibuye a sí mismo en esa época ju enil que e mina en 1800 pueden no se ealmen e de esos años, sino de algo después, o incluso de la época muy pos e io en que e oca su niñez. Po ejemplo: eso que dice Blanco de que le a s idiaba ene que oi misa cuando pasaba unos días en Cádiz po que se lo había p ome- ido a sus pad es ... ¿es un ecue do iel de lo que sen ía en onces o una p oyección e ospec i a de un es ado de ánimo muy di e en e, de un Blanco ya angli icado y p o es an izado po doce años de es ancia en Ingla e a? Ríos hace bien en apo a odos los da os c onológicos y ac uales que apun an a un Blanco oda ía c eyen e y espe uoso con la eligión de sus pad es y de su país, pe o aún queda un hecho, a sabe , la con inuidad de la conciencia pe sonal: si Blanco mismo nos dice que así es como él sen ía en su ju en ud, ¿quién si no el p opio Dios iene au o idad pa a con adeci lo? A la mayo ía de los que esc iben sob e Blanco hoy en día - y excluyo desde luego al au o del lib o que nos ocupa, al p o es o Gamica y a Ma ín Mu phy- les impo a un pimien o si c eía o no ni po qué azone s: sólo les in e esan las c í icas que hizo de su país, ya que, según ellos, el pa io ismo es mejo cuan o más demo- ledo . Pe o, dejando a un lado a es os ene gúmenos del p og eso, el lec o sencillo iene que en en a se a un enigma que aún no es á esuel o ni, c eo yo, lo es a á nunca, y es el siguien e: ¿qué hacía ese clé igo se illano, que, según el P. Ríos, nunca u o ocación sace do al, y que, según el Re . Mozley, e a incapaz de sen i la eligión, qué hacía ese cu a que se abu ía en misa dedicando su ida en e a a esc ibi sob e la e y la inc edulidad, sob e las ó de- nes monás icas, sob e el ca olicismo y el p o es an ismo? En Blanco Whi e odo son p egun as ... sin espues as.