scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Marco teórico, trayectoria y situación actual de la Filosofía y Metodología de la Economía

González, Wenceslao J.

Abstract

Este artículo analiza tres aspectos diferentes de la Filosofía y Metodología de la Economía: 1) el marco teórico de este ámbito, dentro de la Filosofía y Metodología de la Ciencia; 2) las variaciones históricas de los enfoques filosóficos y metodológicos en Economía, que se ocupa tanto de las principales polémicas metodológicas como de los giros metodológicos en Econometría; y 3) la situación actual de la _Filosofía y Metodología de la Economía. A este respecto por un lado, estudia el enfoque más abarcante: la Metodología con claves filosóficas; y, por otro lado, examina la perspectiva más específica: la Metodología hecha por economistas. Finalmente, se presenta la estructura y origen de este volumen.

Full text

MARCO TEÓRICO, TRAYECTORIA Y SITUACIÓN ACTUAL DE LA FILOSOFÍA Y METODOLOGÍA DE LA ECONOMÍA 1 WENCESLAO J. GONZÁLEZ Uni ve rs idad de A Coruña Resumen. Este artículo analiza tres aspectos diferentes de la Filosofía y Metodología de la Economía: 1) el mar co teórico de este ámbito, dentro de la Filosofía y Metodología de la Ciencia; 2) la s variaciones históricas de lo s enfoques filosóficos y metodológicos en Econorrúa, que se ocupa tanto de las principales polémicas metodológicas co mo de los giros metodo lógicos en Econometría; y 3) la situación actual de la Filosofía y Metodología de la Economía. A este r es pecto por un lado, estudia el enfoque más abarcante: la Metodología co n claves filosóficas; y, por otro lado, examina la perspe ctiva más específica: la Metodología hecha por economistas. Finalmente, se presenta la estructura y origen de este volumen. Abstract. This paper analyses thr ee different aspects of the philosophy a nd methodology of economics: 1) t he theor et ica l framework of this realm wit hin the general philosophy and methodology of scie nce; 2) the historical variations of the philosophical and methodological approaches on economics, which deals with both the main methodological con trover sies and the methodological s hif ts in econometrics; and 3) th e pres e nt situation of the philosophy and methodology of economics. In this regard, on the one hand, it studies the broad scope: the methodol ogy based in philo sophica l conceptions; and, on the other hand , it examines the specific view: the methodology made by economists. Finally, there is a presentation of the structu re and origin of this volume. Una parte importante de este te xto se expuso en la co nferencia pronunciada el día 14 de julio de 1999 en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en su se de de Santander, dentro del Curso sob re el Panorama ac tual de la Filo so fia de Ja Ciencia. Agradez co a Nic holas Rescher y Dan ie l Hausman sus interesantes co men tarios a es te trabajo. Mgu men1 os de Raz 6n Técnica, N' 3 (2000) pp . 13-59. 14 WENCESLAO J. GONZÁLEZ La Economía es ho y un a materia que susc ita particular a tención . Cuenta con un creciente protagonismo social. A ello contribuyen diversos factores, tanto internos -s us propios avan cescorno externos -lo s lazos con el resto de la experiencia humana-. Así, junto a diversas críticas, los desarrollos que ha tenido en las últimas décadas le han proporcio na do un reconocimiento social, especialmente de s de 19 69, año en el que co m enzó la concesión de los Pre mio s Nobel a economistas. Al mismo ti em po, su c onexión teórica y pr áctica con la Tecnología -a mbas son sabe res de lo artificial2ha contribuido a una mayor proyección social de la Economía3. Sin embargo, tanto los avances habidos dentro de la propia Economía como el incre mento de los nexos -teóricos y pr ác ti coscon la Tecnología -un queh ace r sometido a const an te innovaciónno han traído consigo la r eso lución de importantes problemas metodológicos, entre los que fi gura la predicción. Reside ahí una de las claves para entender el crecimiento que ha tenido la Filosofía y Metodología de la Economía en las últimas do s décadas. Porque, sie ndo la Economía un a disci plina en ex pansión, no ha encontrado aú n una so lución sa tisfactoria par a diversas c ue s tiones metodológicas clave. A es te respecto, se pr esen tan aq uí una serie de re fl exiones sob re cuál es el mar co teórico y la situación actual de la Filosofía y Metodología de la Economía. Así, tras exponer el encuadre de su mar co teórico, se ponen de relieve un a se rie de variaciones históricas en los enfoques filosóficos y metodológicos en Economía, para después abo rdar la situación actual, tanto desde el e nfoque más abarcante -la M eto dología con claves filosófica scomo desde la per spectiva más específica -la Metodología hecha por eco nomistas-. Mediante estos tres pasos, la meta buscada consiste en pl asmar un conjunto de aspectos representativos sin aspirar en modo alguno a un planteamiento exhaustivo. Finalmente, se pr ese nta la es tructura y origen de este volumen. Cfr. StMON, H., Tbe Sciences of tbe Artificial, 3ª ed., M.I.T. Press, Cambrid ge , 1996. 3 Sobre las relacion es entre Economía y Tecnología, cfr. GoNZÁLEZ , W. ]., ·Valores económicos en la con fi g ur ación de la Tecnología·, Argumentos de Razón Técnica, v. 2, (1999), pp. 69-96. A ce r ca de los caracteres de la Economía co mo disciplina descriptiva y pres críptiva, cfr. GoNZÁLEZ , W. J., · Predic tion a nd Pr esc rip tion in Economics: A Philosophical and Method olo gícal Approach•, Tbeoria, v. 13 , n. 32, (1998), pp. 321-345. MARCO TEÓRICO, TRAYECTORIA Y SITUACIÓN ACTUAL ... 15 1. MARCO TEÓRICO DE LA FILOSOFÍA Y METODOLOGIA DE LA ECONOMÍA Dentro de la Filosofía y Metodol og ía de la Ciencia ha y un bifurcación básica: por un lado , est án los estudios de carácter general, aque - llos que tienen como com etido ind aga r sobre los rasgos propios de la Ciencia, de man era que as piran a cubrir el conjunto del campo cientí - fico (y, de este mo do , intentan abarcar cualquier disciplina científi ca ); y, por otro lado, se encuentran los trab ajos de índole especial, que se dan cuan do la reflexión filosófica y metodológica so bre la Ciencia aco - ta un campo concreto, par a profundizar en una rama del saber científico. Esa doble orientación distingue tamb ién el ti po de quehace r inte - lectual, pues la lín ea general perten ece de modo natural a l os filófosos, abiertos por definición al ámbito más abarcante, mientras que la aten - ción a los problemas concep tuales y empíricos de las distintas Ciencias sucitan también el interés de los científicos que cultivan cada disciplina en cuest ión . De hecho , esto último es lo que s ucede con la Filosofía y Metodolog ía de la Economía, que es un a de las ramas de la Filosofía y Metodología especial de la Ciencia. Así, junto a filósofos atentos a la actividad económica, hay eco nomistas que se interes an por los s upue stos, desarrollos y límites de su disciplina. Con fr ecue ncia, quienes se ocupan de la índole específica de esta materia tienen también pre se ntes las aportaci ones de la Filosofía y Metodología general de la Ciencia. A este respecto, planteamientos metodológicos de carácter general , como el falsacionismo popperiano o la orientación lakatosia na de los Programas de investigación científica, han tenido su eco explícito en especialistas muy influyentes, co mo M. Blaug -abiertamiente pop peri ano en puntos centrales4- , o en autores representativos, como S. Latsis, que es claramente lakatosiano5. Cfr. BLAUG, M., · Why I am not a Construc tivist: Co nfessions of an Unrepe ntant Popp e ri an •, en BA C KH OU SE , R. (ed) , New Directi ons in Econo ml c Methodology, Routledge, L ondre s, 1994, pp. 109-136. También mu es tr a particular sintonía con Lakatos, sobre todo cuando se com para su pl anteamiento con Kuhn, cfr. B LAUG , M., ·Ku hn vers us Lakatos, or P arad i gms versus Research Programmes in th e Hi story of Eco nomi cs•, en BLAU G, M., Economic History and the History of Economtcs, Harvester Press, Bri ghton , 1986, pp. 233 - 264. Cfr. LATS1 s, S. (e d), Method an d Ap praisal in Economics, Cambridge University P ress, Camb ridg e, 1976. Sobre el influjo de L akatos en la E cono mía, cfr. BA c KH ousE, R. · Th e Lakatosian Legacy in Econom ic Met hod ology., en BA C KH OUS E, R. (ed), New Directíons in Economic Metbodology, pp. 173-19 1. 16 WENCESLAO J. GON ZÁLEZ Paralelamente, ha habido economistas destac ados que han prestado particular atención a los problemas metodológicos de la Economía de modo directo, como M. Friedman, pero cuyas posiciones incluían afirmacio ne s de ca ri z gene ral (p. ej., cuando este economista pla nte a que la predicción es un rasgo constitutivo de la Ciencia, de manera que -en su concepciónaparece entonces como el factor decisivo de demarcación )6. O es el caso de economistas que han abierto nuevas rutas a la reflexión filosófica al vo lver sobre problemas qu e parecían ya cerrados, como ha hecho Amartya Sen al replantear abiert amente la relación entre Etica y E cono mía7. Cabe, p or tanto, deslindar dos modos de hacer Filosofía y Metodología de la Economía. En el primero -más abar ca n telos filósofos y los eco no mi stas estudi an la disciplina económ ica en la medida en que los problemas abordados conciernen a la Ciencia en cuanto tal. De este modo , cuesti ones como el carácter cientifico de la Economía -los criterios de demarcación o el papel de la predicción como test cientí fi co de la Economía-, el es tatuto teórico de la Economía -su relación con la Matemática y l os sab eres aplicados-, los nexos con otras disciplinas -sean de la Naturaleza o bien Humanas y Sociales- ... constituyen eje mplos de esta aproximación de más amplio espect ro . Quie nes ado ptan esta posición suelen conecta r la Economía con la s orientac ion es metodológicas gene r ales más influyentes (principalmente, la verificacionista, la falsacionista, la kuhniana, la lakato sian a y la laudaniana). Habitualmente, esto es lo que hacen auto re s como Mark Blaug, sobre todo cuando adopta explícitamente planteamientos fa lsacionistas en su Metodología de la Economía8, o Daniel Hausman, cua nd o revisa la Metodología propuesta por John Stuart Mill al pensar en la Economía como Ciencia ·inexacta y separada•9. Es también la pos tura de quienes adoptan una actitud crítica ante las orientaciones metodológicas más 6 Cfr. FR 1EDMAN, M. , ·The Methodology of Positive Eco no rnics., en FRJE D MAN , M., Essays in P osít íve Economics, University of Chic-.i.go Press, Chicago, 1953, (61 reimp., 1969), pp. 3-43. 7 Cfr. SEN, A., On Ethics and Economícs, B. Blackwe ll , Oxford, 1987; y SEN , A., Jnequality re examined, Harvard University Press , Cambridge , 1992. 8 Cfr. B LAUG, M., The Methodology of Economics, Cambridge Uni ve rsity Press, Cambridge , 1980. 9 Cfr. HA usw..N, O., The Inexact and Separte Sc ien ce of Economi cs, Camb ri dge University Press , Cambridge , 1992, y H AUSMAN, D., Essays on Pbilosopby and Economic Methodology, Cambridge University Press, Cambridge, 1992. MARCO TEÓRICO, TRAYECTORIA Y SITUACIÓN ACTUAL ... 17 influyente s para prop1c1ar enfo que s • po st-modernos•, como D. N. McCloskey 10 o Philip Mirows ki 11 . No rmalm ente son filófosos con una só lida base de Economía o eco nomistas con formación filosófica. Cuando r ea lizan estos análisis suelen ta mbién abordar aspectos co ncretos de la Economía. Hay un segundo tipo de enfoque en Filosofía y Metodología de la Economía . Es más específico que el an terior , pu es se dirige directamente al lenguaje, estructura, co nocim iento, ... o método de la Eco nomía sin poner par ticular énfasis en la conexión con los p roblemas más generales de la Ciencia, sean semánticos, lógicos, epistemo lógicos, ontológicos, axiológicos o metodológicos. Esta rama de la Filosofía y Metodología de la Economía busca cap tar la especificidad de la Economía (supuestos, modelos, fines, estructura, tipo de racionalidad, modos de comprobación empírica, ... ) y sólo sec und ariamente mira a la rele - vancia para la Ciencia en cuanto tal o atiende a la diferencia con las Ciencias de la Naturaleza. Este enfoque ha sido el dominante antes de 1980 y engloba buena parte del trabajo met odológico en los escritos de economistas influyentes: Lionel R obbi n s, Tjalling C. Koopmans , ... 12 . Este entrelazamiento de pla n os -genera l y especial, dentro de la Filosofía y Metodología de la Ciencia, y más aba rcante y más espec ífico, dentro de Filosofía y Metodología de la Economíaestá basado en unas relaciones entre la Filosofía de la Ciencia y la Metodología de la Ciencia en las que hay nexos est r echos y, al mismo tiempo, un esta tu - to diferenciado. Po rque Jos estudios metodológicos conecta n co n l os 10 Cfr. McCtosKt:Y, D. N., The Rbetoric of Economtcs, University of Wisconsin Press, Madi son/Wheatsheaf, Brighton, 1985; McCLOSKEY , D. N., !f you're so Smart. Tbe Narrative of Economic E.xpertise , University of Chicago Pr ess, Chicago, 1990; y M cCLOSKEY, D. N., Knowledge and Persuasion in Economics, Cambridge University P re ss, Cambridge, 1994. 11 Cfr. MmowsK1, Ptt., Against Mecbanism, Rowman and Llnlefield, Totawa, 1986; M1RowsK1 , PH ., More Heat tban Light: Economics as Social Pbysics, Pbysics as Nature's Economics, Cambridge University Press, N. York, 1989; y MmowsK1 , Ptt., ·Three vígnettes on the state of econo mic rethoric., en MARCHI, N. (ed), Post-Popperia11 Methodology of Economics, Kluwer, Boston, 1992, pp. 235-259. 12 Entre los escrit os de lo s econom i stas antes de 1980 se e ncu entran •L io nel Robbins 's An Essay on the Nature and Significance of Economic Science (1932), T. W. Hutchison's Tbe Significance and Basic Postula/es of Economic Theory (1938), Milt on Friedman 's ·The Methodology of Positive Econocnics• 095 3), T. C. Ko op m ans's Tbree Essays on the State uf Economic Scíence 0957), Fritz Machl up 's Essays on Economic Semantics (1963), Paul Samuel son's •Problems of methodology -Discussion· (1963) as well as ma ny papers wrinen by Her bert Simon·, GoNZALEZ, W. J ., ·Philosophy and Methodology of Economics•, Tbeoria, v. 13, n. 32, (1998), p. 236. 18 WENCESLAO J. GONZÁLEZ aspectos lógicos y epistemológicos de la Ciencia, pero poseen una identidad propia: analizan el ser y el deber ser del proceso de progreso científicc13. Su carácter metacientífico les sitúa en la ó rbi ta filosófica, en compañía de una serie de indagaciones filosóficas: la Semántica de la Ciencia, que estudia el lenguaje científico; la Lógica de la Ciencia, que profundiza en la estructura de las teorías científicas; la Epistemología, qu e se ocupa del conocimiento científico y sus diferencias con otros modos de conoce r; la Ontología de la Ciencia, que aclara la índole de la reali dad de la Ciencia; la Axiología de la investigación, que contribuye al esclarecimiento de la Ciencia como orientada a fines1 4; y la Etica de la Ciencia, que examina los factores endógenos y exógenos de la actividad científica susceptibles de este tipo de valoración15. Conviene resaltar que, al abo rd ar problemas filosóficos y metodológicos en la Ciencia, se puede acudir a una perspectiva interna, en cuyo caso interesa sobre todo los componentes mismos de esa disciplina (lenguaje, estructura, conoc imiento, métod o, ... ), o bien se puede atender a una dimensión externa, destacándose entonces los nexos con el resto de la ex periencia humana (y, por tanto, los factores sociales, culturales, políticos, .. .. ). El panorama actual de la Filosofía y Metodología de la Economía ofrece ejemplos representativos de las dos opciones, pu es especialistas como M. Blaug, D. Hausman, A. Rosenberg o U. Maki dan más importancia a los factor es internos, mientras que otros autores, como Ph. Mirowski o D. Wade Hands 16 , conceden part icular importancia a lo s enfoques externos. 13 Cfr. G oNzALE Z, W. ]. , ·Ambito y características de la Filosofía y Me t odo logía de la Ciencia•, en GoNZÁLEZ, W. J. (ed), Aspectos metodol óg icos de la in vestigación científica, 2ª ed., Edicion es Universidad Autónoma de Madrid y Publicaciones Universidad de Murcia, Madrid-Murcia, pp. 49-78. 14 Cfr. LAUDAN, L., Science and Values Tbe Aims o/ Science and Tbeir Role in Sclentific Debate, University of California Press, Berkeley, 1984. 15 La especificación de es tas ramas <le la Filosofía de la Ciencia se en cue ntr a en GoNZALEZ, W. ].. ·Progreso científico e innovación tecn ológica: La 'Tecnociencia' y el problema <le las relaciones entre Filosofia de la Ciencia y Filosofía de la Tecnología·, Arbor, v. 157, n. 620, (1997), pp. 261-283; en especial, pp. 265-266. Sobre la cuestión específica de la fundamentación y caracteres de la Etica de la Ciencia, cfr. GoNZÁLEZ , W. J., ·Ciencia y valores éticos: De la posibilidad de la Etica de la Ci encia al problema de la valoración ética de la Ciencia Básica ·, Arbor, v. 162, n. 638, (1999), pp . 139-171. l6 Véase a este respecto WADE H.rnos, D., ·The Sociology of Scientific Knowledge. Sorne Though ts on the Possibilities., en BAC KH ousE, R. (ed), New Directions in Economic Metbodology, pp. 75-106. MARCO TEÓRICO, TRAYECTORIA Y SITUACIÓN ACTUAL . .. 2. VARIACIONES HISTÓRICAS DE LOS ENFOQUES FILOSÓFICOS Y METODOLÓGICOS EN ECONOMÍA 19 Históricamente, al analizar la Economía se han distinguido varias etapas sucesivas. En ellas la sucesión de teorías y de sus modos de aplicación han estado configurados por perspectivas filosóficas y metodológicas diferentes. Dentro de la tendencia dominante, los periodos más característicos han sido básicamente dos: la Economía clásica y la neoclásica. La primera comienza con la publicación, en 1776, de Tbe Wealth of Natíons, el libro más representativo de Adam Smith 17 . Le siguen después otros importantes economistas clásicos, entre los que destacan David Ricardo y John Stuart Mili. Hacia 1870 se produce el giro hacia la Economía neoclásica, como resultado de la revolución marginal que protagonizan William Stanley Jevons en el Reino Unido, Car! Menger en Austria y León Wal ras en Francia. La consolidación de ese giro da paso a trabajos de gran repercusión , como Principies of Economics de Alfred Marshal118• Después, mediante los trabajos de John Maynard Keynes, se produce una modulación relevante de la Economía neoclásica 19, que propicia una nueva síntesis, principalmente en el ámbito macroeconómico. Ahora bien, la consolidación de la tendencia dominante ha traído consigo objeciones importantes en las dos etapas. De hecho, las críticas han suscitado planteamientos an tagónicos, como el enfoque que presenta Karl Marx en el periodo clásico, o han propiciado alternativas que cuestionan algunos aspec tos particularmente significativos del programa, como sucede en la fase neoclásica con Ja Escuela Austriaca - principalmente bajo Ludwig von Miseso c on la orientación institucionalista que inicia Th orstein Veblen en Estados Unidos. Las 17 SMJ TH, A ., An Inquiry into tbe Nature and Causes of 7be Wealtb of Nations, W. St ra han y T. C ad ell, Lo nd res, 1776. Edición de Edwin Cannan con prefacio de Ge orge J. St igl er , Th e University of Chicago Press, Chicago, 1976. is MARS HA LL , A. , Principies of Economics, Macm ill an , Londres, 8' edic ., 1949. 19 Cfr. KE YNES, J. M ., Tbe General Tbeory of Emploment, Interest and Money, Har co urt Bra ce , N. York, 1936. Un histori ador particularmente repre s en tativo - Jos e ph Schumpeterlo ve en sintonía con Alfred Mars hall : ·Throughout the 1920's Keynes was and fe lt h im self to be a Marshallian and even though he later on renoun c ed his allegiance dramatically, he never derivated from the Marshallian line m or e than was st rictly ne ce ssary in or der to ma ke his point •, ScHU MPETER , J. , ·Science and Ideology•, Am erican Economic Review, v. 39, (1949); co mpilado en HA U SMAN , D. (e d) , 7be Pbilosopby of Economics, 2• ed i ción , Cambridge University Press. Cambridge, 1994, p. 234. 20 WENCESLAO J. GONZÁLEZ concepciones austriaca e institucionalista mantienen a su vez p ostu ras bien distintas entre sí, pero conve r gen en cuanto critican supuestos básicos de la Economía neoclásica. Con ellas no se agota en modo alguno el gru po de enfoques que cuestionan puntos centrales del pro - grama neoclásico. A este respecto, cabe de s tacar las propuestas centradas en la Teoría de la Decisión, como la desarrollada por Herbert A. Simon en Carnegie-Mellon University, que ha servido para cuestionar la racionalidad presente en la Economía neoclásica y ofrecer, en su lugar, una alternativa basada en la racionalidad limitada (bounded rationality)20• Temáticamente, ha habido también un a diversificación de cam pos a través del tiempo. Así, la Economía neoclá sica aparece desglosada en dos grandes vertientes. La primera -la Microeconomíamira hacia los agentes individuales, la s empresas y las industrias, mientras que la segunda -la Macroeconomíase orienta hacia los agregados eco n ómicos y el co njunto de la Economía. Simon pr efiere, en cambio, otra terminología, de modo que plantea la separación entre estas dos ramas como una distinción entre -teorías de l os actores económicos · y •teorías de l os mercados económicos•21• Bien sea en el enfoque de la tendencia dominante o en la versión que cues tiona el pro grama neoclásico, el hecho es que la diferenciación persiste, aunque haya autores que la consideran insatisfactoria. Haus man mantiene a este respecto que • no sólo resulta difícil relacionar enunciados macroeconómicos sobre el funcionamiento de la economía como un todo co n enunciados microeconómicos acerca de lo que hacen los individuos, sino que la Micr oeconomía parece tener s us propias implicaciones de agregados. La Macro eco nomía keynesiana y la Microeconomía estándar pueden muy bien ser inconsistentes la una 20 Cfr. StM O N, H., ·A Behavioral Model of Rati ona l Choice·, Quarterly journal of Economics, v. 69, (1955), pp. 99-118 ( reimp . en StM O N, H., Models of Man, ]. Wiley, N. York, 1957, pp. 241-260); S1MON, H., ·Theories of Bounded Rationality•, en McGu1RE, C. B. y RADNER, R. (eds), Decision and Organization, NorthHolland , Amst erda m, 1972, pp. 161-176; St MON, H., ·Fr om Substantive to Procedural Rationality•, en l..ATS1s , S. (ed) , Method and Appraisal in Economics, pp . 129-148; S 1M ON, H., ·Rati ona li ty as Process andas Product of Thought•, Ameri can Economic Review, v. 68/ n. 2, (1978), pp. 1-16; y S1MON, H., ·Rational Decision Making in Business Organiza tions., American Economic Review, v. 69/ n. 4, (1979), pp. 493-513. Recient eme nt e ha am pH ado esta concepción para abordar el cará ct er histórico, cfr. S1MON, H. A., ·Economics as a Historical Science-, Tbeoria, v. 13 , n. 32, (1998), pp. 241-260. 21 Cfr. StMON, H. , ·Pro blems of Methodology -Discu ssion., American Economic Review: Papers and Proceedings, v. 53, (1963), pp . 229-231. MARCO TEÓRICO, TRAYECTORIA Y SITUACIÓN ACTUAL ... 21 respecto de la otra• 22 • Para solucionar este problema hay nuevas propuestas, como la Nueva Macroeconomía clásica, desarrollada en los últimos veinte años, que busca superar la incompatibilidad e ntre la Microeconomía clásica y la Macroeconomía keynesiana23. Relacionada tanto con la Microeconomía como con la Macroeconomía está la Econometría, qu e se configura como una rama ap li cada de la Economía. En buena medida , ha tenido una Historia metodológica propia, debido en gran parte a su vinculación con la Estadística Aplicada. La Econometría -el ámbito donde confluyen la Estadística Aplicada y la Economía Aplicadaha tenido un crecimiento vigoroso en los últimos sesenta años. Ha llevado a cabo una importante contribución para compa rar teorías ma c ro económicas, pero también ha puesto de relieve que sigue habiendo problemas al evalu ar los planteamientos básicos de la Economía neoclási ca. Posee un poder heurístico, en cuanto que la elaboración estadística de datos puede servir para es timar las respuestas a cuestiones prácticas, lo que le confiere un va lor importante. Con todo, ha tenido una serie de oscilaciones metodológicas que -como se señala después -son particularmente relevantes. 2.1 Principales polémicas metodológicas Desde su constitución como disciplina en el siglo XVIII , la Economía se ha visto surcada por diversas polémicas metodológicas, algunas de las cuales siguen teniendo su eco hoy en día. Entre ellas hay varias que han tenido una particular notoriedad. En primer lugar, la Methodenstreit entre Car! Menger y Gustav von Schmoller, que debate la historicidad del co nocimiento y el método de la Economía -el problema del Historismus-; en segu ndo término, la discusión sobre la objetividad de la Economía, asociada a la cuestión de la Ciencia como ·libre de valores• (Wertfrei, value-free), que arranca de Max Weber y donde han intervenido, entre otros, Joseph Schumpeter y Robert Solow (que lo han h ec ho desde la per spect iva Ciencia-ideología); en tercera instancia, la con troversia sobre la primacía de la teoría o de la experiencia en la 22 HAu sMAN, D ., ·lntroduction., en HAus~tAN, D. (ed) , 7be Pbilosophy o/ Economics, 2' ed ición, p. 34. 2' Desde un punto de vista metodológico , cfr. HooVER, K., 7be New Classlcal Macroeconomics: A Sceptical Inquiry, Blackwell, Oxford, 1988. 28 WENCESLAO J. GONZÁLEZ método adecuado , ent endido como distinto y comp lementario del método de la •explicación· (Erkléi ren , expl anat ion), de modo que la ob jetividad en Eco nomí a sería compatible con un a diferenciación metodológica respecto de las Ciencias de la Naturaleza 44 . Y, por otro lado, su defensa de las Ciencias Sociales -en especial, de la Econ óm icacomo ·libre de valores· comporta una propuesta metodológica en favor de la unidad de la Cienci a: supone qu e Ja Economía es •neutral• res pecto de los valores de modo semejante a como lo es la Ciencia que estudia la Naturaleza. Tanto la vertiente que asocia la objetivid ad con la • Com pren sión-, con la consiguiente especificidad del método cien tífico-social, como la faceta que vincula la objetiv id ad de las Ciencias Sociales a la no de - pendencia respecto de valo re s han tenido su eco posterior. Así, los economistas que tienden a resaltar la componen te de acción humana -como Frank Knight45ven con agrado la separación metodológica re sp ec to de las Ciencias de la Naturaleza. Paralelamente, para salvaguardar el ca ráct er científi co de la Economía, diversos autore s han apelado a la neutralidad axiológica de la Economía, sobre tod o en los debates Ciencia-ideología. Defiende la neutralidad axiológica Jo sep Sch ump eter, que tiende a ver la Ciencia como •técnica., esto es, como un instrumento que se encami na a investigar, de modo que es perfectamente distinguible res - pecto de las valoraciones morales o culturales. A su juicio, el tratamiento científico está so metido a •c ontrol objetivo en cuanto que siempre es posible establecer, dentro del marco de ref erencia de un nivel de conocimiento dado, si un enunciado concreto se puede probar, refut ar o ni lo uno ni lo otro· 46 . Tambi én Robert M. S olow -Premio Nobel de Economía, 1987ve como de se able busca r lo s modo s para hacer que las 44 En rigor, el debate metodológico arranca de la Historia y surge con anterioridad a M. Weber. La dua li dad explicación-co mpr esión ha pasado por varias etapas, que se anali zan en GoNZALEZ, W. J., ·Caracterización d el ob jeto de la Ciencia de la Historia y bases de su configuración metodológica., en GoNZALEZ, W. J. (ed), Acción e Historia. El objeto de la Historia y la Teoria de la Acción, Publicacio ne s Universid ad de A Coruña, A Coruña, 1996, pp . 25-111 ; en es pe cial, pp. 75-82. 45 A su juicio, prescindir de la m ot ivaci ón y cons id erar sólo los resultad os de la acción en la forma de bienes estadísticos, deja sin esp acio real al concepto de ·Econorrúa-, cfr. KN1 GHT, F. , ·Value and Price•, en KN!GHT, F., Tbe Ethics o/ Competition and Other Essays, Harper and Brothers, N. York, 1935, pp. 237-250. 46 ScHuMPETER, J. , ·S cien ce and Ideology•, American Economic Review, v. 39, (1949), co mp il a do en HA U SMAN, D. (ed), Th e Philosopby of Econo mi cs, 21 e dición , p. 23 0. MARCO TEÓIUCO, TRAYECTORIA Y S IT UACI ÓN ACT UAL ... 29 Ciencias Sociales sean lo más cercanas posible s a Ja meta de estar li - bre de valores, reconociendo el resto que quede17• Weber c on sidera que las Cienc ia s Soc iales, en cuanto Ciencias de la Cultura, han de saber captar el se ntido y la finalidad del obrar humano en el tiempo. Por eso , estima que es un prejuicio que cada concepto de estas Ciencias -e ntre ellas, la Economía-tenga que ser semejante a los conceptos de las Ciencias de la Naturaleza , pues de ese modo no se comprendería el significado de esa actuación humana. El método abs tracto, marcadamente teórico, no le parece adecuado , porque lo considera irreconciliable con la investigación empírica de carácter histórico. Piensa, adem ás, que el análisis psicológico pu e de contribuir en algunos casos para con oce r los condicionantes hi stó ricos de tipo cultural y la relevancia cultural de las instituciones. De es te modo, deja ab ierta una puerta a la relación entre Psicología y Econo mía , una línea de trabajo que han seguido habitualmente quienes conciben las Ciencias Sociales como Ciencias de la Acción Humana o quienes insisten en el papel de la conducta para hacer inteligilible el comportamiento de la s variables económi cas. Actualme nte , a dif ere ncia de lo propuesto por M. Weber, predo mina la idea de Ciencia como •cargada de valores •, sin que esto suponga de suyo una merma de objetividad. Por un lado , el co nt en ido mismo de la Ciencia se ve como vinculado a un pro ceso de autocorrección (selfcorrective), lo que da a la Ciencia una a utonomía en c uanto t al (lenguaje, estructura, conocimie nto , ... ). Y, por o tro lado, se defie nde la exis tencia de una Axiología de la Investigación, que acompaña hoy en día a la Metodología de la Ciencia, y que pon e de relieve que l os fines de la bú squeda científica están modulados por valores (normalmente intern os y de tipo cognitivo: ve rdad , verosimilitud, simplicidad , co h er encia , ... )48. Se acepta, además, ca da vez co n mayor frecuencia, que hay una Etica de la Ciencia, de m odo que los valores éticos pueden influir en la actividad del científico, tanto a la hor a de proponer fine s como en lo relacionado co n la elección de los medios adec uados para la ac tivid ad de investigaci6n49• 47 Cfr. So ww , R., ·S cien ce and ideology in Economics·, Tbe Public Jnterest, n. 23 , (1971), pp . 94 -107. 48 Hay tam bié n otros va l ores int erno s no dir ectamente cog nitivos, cfr. G oN ZALEZ , W. ]., ·Racionali dad científica y racionali dad tecnológica: la mediac ió n de la ra cionalidad eco nómi ca •, Agora, v. 17 , n. 2, 0998), pp . 9511 5; y G oNZA L EZ, W. J ., ·Racionalid ad científica y actividad humana. Ciencia y valores en la Filosofía de N. Rescher •, en !UscHER, N., Ra z6n y valores en Ja Era científico-tecnológica, Paidós, Bar celo na, 1999, pp . 11 -44. 49 C fr . G ON ZÁLEZ, W. J., ·Ciencia y valores éticos: De la po s ib i lidad de la Etica de la Ciencia al pr ob l ema de la valoración é ti ca de la Ciencia Básica·, pp. 139-171. 30 WENCESLAO J. GONZÁLEZ Otra de las polémicas metodo lógicas -l a tercera de las seña l adasversa sobre la justificación del conocimiento económico y enfrentó a dos conocidos econom istas: Fritz Machl up y Ter ence W. Hut chi so n. Su rge en el contexto posterior al volumen de Lionel Robbins titulado An Essay on the Nature and Significance of Economic Science50. En ese cé le br e libro se afirma que la Economía es la Ciencia que estudia Ja conducta humana como una relación entre fines y medios escasos que pueden tener usos alternativos. Es un estudio de la Economía como Ciencia de Ja elección, de modo que la escasez de medios permita alcanzar uno s fines. Ese enfoque, marcadamente teórico, contrasta vivamente co n la monografía que T. W. Hutchison publica poco después: Ibe Significance and Basic Postulates of Economic Theorj'1• La diferencia entre am b os es clara: este libro es un tratado metodológico que busca aplicar los principios del Neopositivismo lógico y, por tanto, se sitúa en una línea contraria a la idea de Robbins de las proposiciones de la Teoría Económica como deducciones a partir de unos postulados52. Hutchison recibe años más tarde la crítica de Machlup53. Lo acusa de ·ultraempirista• por que r er la ·ve rificación independiente de t odos los supuestos, tanto hipotéticos [teóricos) como factuales·54; considera que Hutchison desconfía de los sistemas deductivos de pensamiento y que muestra insatisfacción r espec to de la verificación indirecta de las hipó - tesis. La respuesta a esta crítica frontal tar dó pocos meses en llegar. En ella resulta patente un visible malestar respecto de las objeciones de Machlup. Considera el criticado que no ha sido interpretado corr ectamente y que la postura alternativa -la posición • ap ri oristaestá apenas perfilada (le parece demasiado elástica y abarcant e) mientras que se ha radicalizado la conc epción opuesta - la ·ultraempir ista-. Aunque Hutchison piensa en ese momento qu e alguna cosas que escribió dos décadas antes están pasadas de moda (old-fashioned), desea ratificar, 50 Ro ss 1 Ns , L., An Essay on the Na ture and Signific ance o/ Economic Science, Macmillan, Londres, 1935 ( ¡a ed. , 1932) SI H 1JTC H1 sON, T. W., 1be Significance and Basic Postulares o/ Economic Tbeory, Macmillan, Londres, 1938. 52 Conv i ene adv ertir que , aun cuando se sitúa en un a ór bila neopositiv i sta , Hutchison da a co nocer, por vez pr imera en el ámbito ec onómico , el Pensamiento de Karl Popp e r, cuya Logik der Fors c hung había salido en el ot oño de 1934 aunque con fec ha de 1935. 53 Cfr. MA C HLUP, F. , ·The Prob l em of Verificati on in Econ om ics·, Southem Economic }ournal , v. 22, (julio 1955), pp. 1-21. 54 MACHLUP, F., ·The Problem of Verification in Economics•, p. 8. MARCO TEÓRICO, TRAYECTORIA Y SITUACI ÓN ACTIJAL . .. 31 sin embargo, su convicción en la necesidad de la contrastación empí - rica de las proposiciones de la Eco nomí a, de modo que ve la contrastación como directa o como indirecta a tenor de la actividad práctica desarrollada y a resultas del nivel de confirmación (confirmation) buscado. Estima, asimismo, que Machlup se decanta hacia el polo opuesto, inclinándose hacia las tesis de L. von Mises, que es el más genuino representante del · apriorismo·; ;_ Parece más ajustado a la realidad pensar que en este debate metodológico, que está asociado a la cuestión epistemológica del estatuto de la racionalidad económica, la posición de Machlup no coincide con el enfoque de L. von Mises ( probablemente , el represent ante más radical de la Escuela Austriaca en ese periodo) 56 . La diferencia estriba en que von Mis es es, en efecto, un apriorista: insiste en que la acción humana es r acional por definición , en cu anto que posee intencionalidad. Esto ciertamente le resulta inaceptable a Hutchison, que propugna que los supuestos de la Economía han de ser contrastables (testable). La concepción de Machlup está, en cierto sentido, a mitad de camino respecto del apriorismo y de la primacía de la verificación: propugna que la verificabilidad de las teorías se lleve a cabo comparando predicciones con la realidad alca nzad a, en vez de intentar verificar los supuestos en los que se basa la teoría 57 • Machlup apela a que puede haber proposiciones que no sean a priori o a posteriori en sentido estricto (como , por ejemplo, las reglas de procedimiento o los postulados heurísticos), lo que llevaría a enunciados con significado empírico que no fueran falsables (como el supu esto de la maximización). La aplicabilidad de tales enu nciados -c u ándo, dónd e y hasta qué punto usarlospuede ser diferente para explicar sucesos del pasado que para predecir eventos futuros. En el caso de la predicción, habría que aplicarla no a ámbitos reducidos o con - cretos (de propiedade s o de empresas) sino a grandes grupos o con - juntos. Todo ello dentro de la Economía po sitiva, pu es Machlup no está contemplando el campo de la Economía normativa o evaluativa. Piensa, además, que supuestos de esta índo le -no sometidos a contrasta ción ss Cfr. HtITCHISON , T. W., ·Professo r M achl up on Verificati on in Economi cs •, Southern Economicjournal, v. 22 , (ab ril 1956) , pp. 476 - 483 . 56 Cfr. Mt sES, L. von, Human Action , Yate University Press , N. Ha ven, 1 949. S7 Cfr. CALDWELJ ., B. ]., ·Economic Me th odology and Behavioral Economics: An Interpretative History•, en Gil.AD , B. y KAfsH, S. (e ds) , Handbook of Behavioral Economics. Behavioral Microeconomics, ]Al Pr ess, Greenwich , CT, 1986, p. 8. 32 WENCESJ..AO J. GONZÁLEZ empíricase dan tanto en la Economía positiva como en la Físicasª. En tal caso - y en contra del pa r ecer de Hutchisonve analogías metodológicas relevantes entre la Economía y la Física. Paralelamente a la polémica bilateral Machlup-Hutchison, hay otra controversia -la cuartaque comienza en rigor antes -e n 1953-, pero que tiene una duración mucho más larga en el tiempo y que cuenta , además, con múltiples intervinientes, tanto en el campo económico como en el filosófico. Es la disputa que genera Milton Friedman al defender la irrelevancia del realismo de los supuestos para el acierto en el método económico 59 . Esta controversia concitó importantes críticas y aún hoy deja sen tir todavía sus ecos. Puede distinguir se en ella dos aspectos distintos. Por un lado, está la propuesta misma de la irrelevancia de los s upu estos, una cuestión que casi puede considerarse cerrada después de las objeciones plant eadas por economistas como P. Samue lson 60 o H. Simon 61 , o por filósofos como B. Caldwell62 o D. Hausman6 3. Y, por otro lado , se encuentra el asunto de l papel que cabe atribuir a la predicción dentro de la Economía, para ver si ha de ser o no el test para dirimir el carácter científico de esta disciplina, un problema que posee indudable interés y requiere particular atención . C uando Friedman plantea el cometido de la predicción en Economía, conecta el enfoque metodológico más abarcante -hace afirm aciones sobre la Ciencia en generaly r ea liza también análisis más específicos, propios de la metodología de la Economía positiva en sí misma 58 Cfr. MA c HLUP , F., ·Rejoinder to a Rel uctant Ultra-Empiricist•, Southern Economic journal, v. 22, (1956), pp. 483-493. 59 Cfr. FRIE DMAN, M., ·T he Methodology of Positive Economi cs., en FRIEDMAN , M., Essays in Positive Economics, pp. 3-43. 60 Cfr. SAMUEL~ON, P., · Problems of Methodology - Dis c ussion •, American Economlc Review, v. 53, n. 2, (1963), pp. 231-236; SAMu E r.soN, P., ·Theory a nd Realism: A Reply ·, American E co nomic Review, v. 54, (1964), pp. 736-739; y SAMUELSON, P., ·Professor Samuelson on Theory and Realism: A Reply •, American Economic Review, v. SS, 0965) , pp . 11621672 . Sob re el problema de la predicción, cfr. SA M UELSON, P., ·Ec onomic Forecasting and Science., Michigan Quarterly Review, v. 4, n. 4, (1965), pp . 274-280. 6l Cfr. SIMON, H., ·Pr ob lem s of Meth odology-D i scuss i on., American Economic Review, v. 53, (1963), pp. 229-231. Cfr. GoNzALEZ, W. J ., ·Ra tion ali ty in Economics and Scientific Pr edict ions: A Critica! Reconstruction of Bounded Rationality and its Role in Economi c Predictions·, Poznan Studies in the Philosopby of Science and the Humanities, v. 61, (1997), pp . 205-232. 62 Cfr. CALDWELL, B. J., Beyond Positivlsm: Economic Metbodotogy in the Twentie tb Century, Allen and Unw in , London, 1982, cap. 8, pp. 173-188. 63 Cfr. HA USMAN, D. M., ·Why l ook under the hood? ., en HAUSMAN , D., Essays on Pbilosophy and Economic Methodo/ogy, pp . 70-73. MARCO TEÓRIC O, TRAYECTORIA Y SITUACJ ÓN ACTUAL... 33 considerada. Para él, la predicción es esencial a Ja Ciencia, en general, y a Ja Economía, en particular. Reverdece así -probablemente, sin buscarlo-- un problema generado por Han s Reichenbach ac erca de la pri - macía de la pr edicción como objetivo de la Ciencia 64 • Tanto F riedman como R eic henba ch adoptan un instrumentalismo me todo lógico al subo rd inar la Ci encia en su conj un to a la meta de la predicción. Más aún, los dos coinciden en que lo importante es el acierto en la predicción no la solidez de las bases de las qu e se parte. So bre esa cuestión, que no es ot ra que el papel de la predicción dentro de la Economía como criterio par a dictaminar su carácter científico, las diferencias de opinión no pu eden ser más grandes entre los economistas más representativos. Así, vemos que mantienen pos icion es completa men te di st intas cuatro Pr emios Nobel en Economía: Milton Friedman, John Hicks, James Bucha n an y Herbert S im on 65. Para Fr iedma n, que adopta la tesis predictivista , la Economía es Cien ci a porq ue hace pr edicciones en el mi smo se ntido que la Física; mientras que Hicks niega que la Economía sea Ciencia, pues no pu ede hacer - a su juicio-- pred icciones como las h acen las Ciencias de la Naturaleza, de modo que sos tiene la postura de la Economía como disciplina •C Uasi-científica· 66 . Buchanan considera que sólo una part e de la Economía es pr edictiva -e n el sentido de la Ciencia objeti va-, ya que ha y -a su en tender -otra parte de esta materia que es subjetiva y, por tanto, no realiza predicciones científicas 67 • Simon ad opta una actitud de cautela: prefiere insistir en la importancia de comp render lo s mecanismos eco nómicos en lugar de resaltar el come tido de la pr edicción 68 , y con cede más relevancia a la prescripción que a la predicci ón 69 . 64 Cfr. RE1ctteNllACH, H., Experience and Predlctlon, Un i vers i ty of Chicago Press , Chicago, 1938. Cfr. GoNZÁl.EZ, W. J., ·Rei chenbac h 's Concept of P rediction•, Jnternational Studies in tbe Pbilosopby oj Science, v. 9, n. 1, 0995) , pp. 35-56. 65 Cfr. GoNZÁLEZ , W. J., ·On the Theoretic al Basis of Pred ic t ion in Economics·, journal of Social Pbilosopby, v. 27, n. 3, (19%), pp. 201-228. 66 Cfr. HlcKS , J., ·A Discipline not a Science•, en H1cKS, J.. Classics and Moderns. Collected Essays on Economlc 1beory, v. 111, Harvard Univers i ty Press , Cambridge, 1983, pp. 364 -375; y Hl cKs, J ., ·I S Economics a Science?•, en BARANz 1 N1, M. y SW\ZZIERI, R. (eds), Foundations oj Economics. Strnctures of 1nquiry and Economic 1beory, Bla ckwell, Oxfo rd , 1986, pp. 91-101. 67 Cfr. Bu CHANAN, J. M ., Economics: Between Predictive Sci ence and Moral Pbilosopby, Texas A & M Un ive r sity P ress , College Stat io n, 1987. 68 Cfr. S1MoN , H. A ., ·The State of Econom ic Science•, en S1 cHEL, W. (ed) Tbe State oj Economic Science. Views oj Six Noble .laureates, W. E. Upjo hn lnstitute far Emplo yme nt Resea r ch , Kalamazoo (MI), 1989, pp. 97-110. 69 Cfr . S1MON, H. A., ·Prediction an d Prescription in Systems Modeling• , Operations Researcb, v. 38, (1990), pp . 7-14. 34 WENCESLAO ]. GONZÁLEZ Persiste todavía este debate entre los economistas que se ocupan de la Metodología de la Economía. De hecho, no ha sido suficientemente examinado, pu es las diferencias de parecer entre los economistas no se han resuelto, y los plant eam ientos filosóficos suelen prestar habitualmente más atención a otros problemas metod ológicos (tales como el papel de los modelos, los tipos de exp licaciones científicas, el modo de entender las leyes, .. .). A es te r espec to , resulta llamativa la ausencia de un libro monográfico dedicado a la predicción como test científico en Economía. Es una cuest ión que no sólo afecta a la •Economía positiva• o descriptiva sino también al ·Ec onomía normativa· o pr escriptiva, como se pone de relieve c uando se analizan los lazos en tre predicción y prescripción en Economía (que después repercuten en el conocimiento y diseño tecnológicos)7°. Rescher ha llamado la atención sobre la diferencia entre predecir sucesos particulares (particular occurences) y predecir relaciones estadísticas (statistical relationships). Considera que, aun cuando la Economía no pued a hacer predicciones específicas (p. ej., ¿q ué le sucederá exactamente a la industria del transporte si el índice de inflación se duplica?), puede ser capaz de hacer predicciones estadísticas dentro del espectro de un co njunto de industrias. Piensa que la incapacidad para predecir desarrollos particulares es , en cierto modo, muy diferente de la incapacidad para predecir tend encias y evoluc ione s de otro tipo. Insiste, asimismo, en que es crucial para la Economía Aplicada y, en conc ret o, para el uso de la Economía como guía de la actuación pública (policy). A su juicio, las medidas de Políti ca Económica no necesi - tan enunciar se sobre la base de predicciones de sucesos particulares. Esas med i da s se pueden justificar no tanto por pronosticar (jorecastin/!) cuál es se r án sus resultados sino por l os efectos esperados a partir de su probabilidad11• 2.2 Giros metodológicos en Econometría Por lo que at añe al campo econo métrico ca be constatar, por una parte, que la Econometría recibe menos influjo de planteamientos filo70 Cfr. GoNzALEz, W. J ., ·Prediction and Prescription in Economics: A Phílosophical and Methodological Approach., pp. 321-345. 71 Cfr. RESCHfR, N., Carta, 23 de juni o de 1999. Su co n ce pc ión acerca del papel de la predicción en la Ciencia se encuentra en REscHER , N., Predicting tbe Future, S tat e University New York Press, N. York, 1998. MARCO TEÓRICO, TRAYECTORIA Y SITUACIÓN ACTUAL... 35 sóficos que otras ramas de la Economía 72 ; y, por otra parte , que parece claro que Jos avatares metodológicos no han sido pocos desde su constitución hasta la actualidad73• Una reconstrucción histórico-sistemática puede llevar a distinguir cinco periodos: 1) Ja primacía de las leyes; 2) el giro probabilístico; 3) el triunfo de los modelos multiecuacionale~; 4) Ja crisis de la modelización económica; y 5) la propuesta de síntesis, que correspo nde a posiciones desarrolladas en la London School of Economics 14 • Estos dos últimos enfoques coexisten en la actualidad. Según esta reconstrucción histórico-sistemática, el primero de los periodo s corresponde a la situación dominante antes de 1944, cuando predominaba la idea de leyes económicas deterministas: se buscaban •Constantes universales• y las discordancias entre lo calculado y lo hallado se atribuía al proceso de recogida de dato s. Durante ·esta etapa -años 20 y 30- • Se creía que la Teoría de la Probabilidad era inaplicable a los datos económicos, porque los datos económicos no se comportaban de acue rdo co n las leyes de la prob abilidad: las observaciones de los datos no eran independientes unas de otras (estaban relacionadas a través del tiempo) y las condiciones subyacentes no eran homogéneas a lo largo del periodo de tiempo [e studiado)· 75 • Los problemas de agregación, los errores de medida, ... figuran entre las dificultades que propician el segundo periodo, que se inicia 72 Una de las excepcio nes es el económetra David Hendry, que utiliza terminología basada explícit amente en l. Lakatos, cfr. BA cKHouse, R. E., Truth and Progress in Economic Knowledge, E. Elgar, Chel tenham , 1997 , p. 116. 73 El libro clave para entender esos cambios es MoRGAN, M. S., Tbe History of Econometrlc Ideas, Cambridge University Press, Cambridge , 1990. Sobre la formación de esta rama económica, cfr. Q1N, D., Tbe Formation of Econometrlcs, Clarendon Pr ess, Oxfor<l, 1993, y EPSTIIN, R. J ., A History of Econometrlcs, North Holland, Amsterdam, 1987. Acerca de la Metodología de Ja Econometría, cfr. P o!RIER, D. ]. (e d) , Tbe Methodology of Econometrlcs, Edward Elgar, Alders hot , 1994, 2 vol. 74 Esta perio rizaci ón se basa en una propuesta de José Ramón Cancelo de la Torre. Sobre l as e tapas 4) y 5), cfr. SPANOs, A. ·Towards a Unifying Methodo logical Framework for Econometric Modelling·, Economic Notes, v. 1, (1988), pp. 1-28; reimpreso en GRANGER, C. W. J. (ed), Modelling Economic Series, Oxford University Pr ess , Oxford, 1990, pp . 335364. El puente ent re el enfoq ue puro de Estadística de series temporales (donde pr evalecen l os datos sobre la teoría) y el planteamiento eco n ométrico clásico (donde destaca la teoría sobre los datos) se tiende hacia 1974, cfr. EsPASA , A. y CANCELO, J. R. (eds), Métodos cuantitativos para el análisis de la coyuntura económica, Alianza Ed., Madrid, 1993, pp. 178-181. 75 MoRGAN , M. S., The History of Econometric Ideas, p. 237. 36 WENCESLAO J. GONZÁLEZ con la revolución probabilística de Trygve Haavelmo 76• Compo rt a una profunda modificación m eto dológi ca de la Econometría, pues resalta que los fenómenos económicos no son deterministas, de modo que la Teoría económica ha de descansar en la probabilidad . Cambia así el enfoque res pecto de la etapa inicial: ahora los datos económi cos reflejan la observación de una variable multidimensional y el economista ha de realizar un a inferencia so bre la distribución de probabilidad conjun ta de esa variable a partir de los datos. Más tarde apa rece el tercer periodo, que tiene lugar entre 1950 y 1970. Supone revisar la etapa de Haave l mo para volver a una situació n parecida a los años 30 y comienzos de los 40. El giro tiene lugar como consecuencia de hallar dificultades reales en la aplicación de teorías estadísticas. Triunfan entonces los modelo s multi ec uacionales, entendidos como descripción completa y casi incu es tionable del funcionamiento económico. Pre valece así el modelo sobre los datos: la aceptación del modelo depende más de su adecuación a la teoría que de su conco rdancia co n los datos. Se tiende a pensar que no hay leyes universales, aun cuando el modo de funcionamiento deja abierta esa posibilidad. Poco despu és -en Ja década de 1970aparece un cuar to periodo, como resultado de la crisis de Ja mode lización económica. Se cuest ionan div e rsas propuestas teóricas al hilo de la sit uaci ón económica im perant e entonces (paro más inflación, por la s ubida del petróleo): se critican los mod elos tradicionales para hacer prediccio n es y para s imular los efectos de las Políticas econ6micas 77• Los grandes modelos multiecuacionales dejan paso a modelos senc illos para hacer predicciones, dando prioridad a los datos sobre Ja teoría. El papel de la Teoría económica queda relegado. 76 Cfr. HMVELM O, T., ·The Probability Approach in Econometrics•, s uplemento de Econometrica, v. 12, pp. 1-118. 77 Entre quienes mantienen que la Econometría no sirve para simular se encuentra Robert Lucas (Premio Nobel de Economía, 1995). Cfr. LucAS , R. E., ·Econometric Policy Evaluation: A Critique-, journal o/ Monetary Economícs, Supplemental Series, v. 1, Cl 976), pp. 19-46. Su tesis es que la simulación en Economía car ece de sentido porque, al camb iar las variables exógenas, cambian también los parámetros de las funciones que exp li can el comportamiento de los agentes económicos, por lo que no existen funciones estables (de consumo, de inversión, de demanda , de oferta, etc.) en las que basar la simu lac ión. El artículo que redefinió qué se e ntendía por ·variable exógena· en Econo metría es ENGLE, R. F. , HE NDRY, D. F., y RICHARD, J. F., ·Exogeneity•, Econometrica, v. 51 , (1983), pp. 277-304. Sobre este tema, véase ERI CSSO N, N. R. y !RONS, J. S. (eds), Testing exogeneity, Oxford University Press, Oxford, 1994. MARCO TEÓRICO , TRAYECTORIA Y SITUAC IÓ N ACTUAL ... 37 Posteriorment e, el quinto periodo revisa las teorías y modelos simplificadores y busca explicar los datos. Esta síntesis entre la exigen - cia de tener Teoría económica, que imp one restricciones al modelo estadístico, y la necesidad de dar una explicación de los datos se propugna desde los años 80 en la L ond on School of Economics. En ese enfoque no se puede predecir sin an tes exp li ca r, y Ja contrastación ocupa un puesto clave, tanto para garantizar la corrección del modelo estadístico como para evaluar las re st riccio nes implícitas en Ja Teoría económica. 3. SI TUACIÓN ACTUAL DE LA FILOSOFÍA Y METODOLOGÍA DE LA EC ONOM!A Siguiendo la dist in ción trazada anteriormente , se pued en distinguir dos líneas de trabajo en la actual Filos ofía y Metodología de Ja E co nomía. El enfoque más abarcante, adoptado con mayor frecuencia por filósofos que por economistas, ha tenido un crecimiento exponencial desde 198078• En esa fecha se publicó el libro de Mark Blaug Tbe Methodology of Economics 79 , donde se establecía un claro nexo entre la Me todología general de la Ciencia (la Concepción Heredada , Karl Popper, Thomas Kuhn, Imre Lakatos y Paul Feyerabend) y cuestiones propi as de Ja Economía (la teoría del co nsumidor, la teo ría del equilibrio general, la Economía de la familia propue s ta por Gary Becker, ... ), que las aborda desde una orientación met odológica. Cuando Bl aug publicó ese libro, diversos autores ya habían trabajado en ese ámbito: Daniel Hausman, Alexander Rosenberg, Martin Hollis, . . . Pero dio un pa so más al caracterizar el ca mpo de trabajo: por un lado, propi ció la constitución de una nuev a parcela -la Filosofía y Metodología de la Economíalabrada p or l os filósofos de la Ciencia; y, por otro l ad o, suscitó un mayor interés entre los economistas hacia Ja Metodología de la Economía y l os problemas filosóficos s uby acentes (semánticos, lógicos, epistemológicos, axiológicos, ... ). 78 ·Since 1980, there has been an explosion of work in this field. In the seco nd edition of his anthology, D. Hausman lists fifty vo lume s published in English between 1983 and 1993. The same period has seen a proliferati on of new journals established to <leal -in one way or anotherwith philosophical a nd methodologica l probl ems in economics: Research In the History of Ec on omic Tbought and Methodo/ogy (1983), Eco nomics and Philosophy (1985) and Metbodus (1989), which became t he fournal of Economic Methodology 0994). , GoNZA LE Z, W. J., ·Philosophy and Meth odology of Economics·, p. 235. 79 La segunda edici ón de Tbe Methodo/ogy of Economtcs. Or How the Economists Explain es de 1992. 44 WENCESLAO J. GONZÁLEZ de aplicar la Metodología falsacionista al análisis de la Economía; 4) propuestas e ncaminad as a •salvar• algo de la t radición popperiana ; y 5) defensa del falsacionis mo 98 . Entre los partidarios de argumentos • post - modernos · figuran D. N. McCloskey y Ph. Mirowski. Los críticos de la Metodología de Popper sob re bases filosóficas son autores como Hau sman y Rosenberg. Los intentos de ap lic ar Metodología fal sacio nista, entendida en se ntido amplio -que incluye y afecta sobre todo a planteamientos lakatosianos-, se hallan en las propuestas elaboradas en términos de Programas de Investigación Científica, como hace E. R. Weintraub 99 , además de S. Latsis1 00 • Los intentos de ·salvar· elementos de la perspectiva p opperia na están en B. Caldwe ll , cuando apela a la ·Lógica de situa c ión · de Popper 1º1, y en L. Boland 1º2• De l os defensores de la Metodol ogía popperiana se hace men ción de T. Hut chison y M. Blaug, aunqu e este último acepte en mayor medida la idea lakato siana de predicción de ·hechos nuevos· (novel fac ts) 1º3. De la s polémicas más recientes ent re la Metodología de la Economía más abar can te cabe resaltar la contraposición entre · pred eci r· y •C omprender •. La predicción señala una línea divisoria entre la opción de lo s que orientan la Economía hacia una Ciencia matematizada, lo más afín posible a la s Ciencias de la Naturaleza, y quienes resaltan su dimensión humana y soc ial, lo que llevaría al entrelazamiento o co - nexión co n ot ras Ciencias Humanas y Sociales (entre las que destacaría la P sico logía). Esta disyuntiva ha s ido expu es ta por Al exan der 98 C fr. B ACKH OU SE , R. ·New Directions in E cono mi c Me th odo logy•, en BA CKHOUS E, R. (ed) , New Di rections in Economic Methodol ogy, pp . 7-10 . 99 Cfr . WEINTRAUB, E. R ., Ge neral Equl i brium Analy sis: Studies in Appraisa/, Cam bridg e University Press , Ca mbridg e, 1985. t oo Cfr. LA TS 1 s, S., ·Situational Determinism in E co n omics• , Britisb foumal for the Philosophy o/ Science, v. 23, (19 72) , pp . 207-245; y l.ATS1s, S., ·A R esea rch Programme in Economics•, en l.ATS1s, S. (ed), Metbod and Appraísal in Economi cs, Cambridg e University Pres s, Cambridge, 1976, pp . 1-41. 101 Cfr. CAWWEU, B., ·Clarifyi ng Po pper •, fournal o/ Economic Literature, v. 29, n. 1, (1991), pp . 1 -3 3. 102 Cfr. BoLAND, L. A., ·A Critique of Friedman 's Critics•, fournal o/ Economic Literatur e, v. 17, (1979), pp . 503-522; y BO IMD, L. A., Tbe Foundations o/ Economic Metbod, Allen and Unwin , Londres, 1982. J 03 Cfr. BLA UG , M ., · Kuhn vers us Lakato s, or Paradigms ver sus Research Programmes in the History of Economic s•, pu b licado ori ginal mente en LA TS1s, S. ( ed) , Metb od and Appraísal In Economics, p p. 1 49 -180, y compilado posteriormente en BLA uG, M. , Economic History and the History o/ Economics, pp . 233-264. MARCO TEÓRICO, TRAYECTORIA Y SITU ACIÓN ACTUAL ... 45 Ros enberg en té rminos de una polaridad entre prediction y understanding104. Este problema s upone contraponer dos enfoques: la búsqueda de leyes que permitan la predicción de acciones humanas frente al int ento de aspirar a una co mprensi ón de la acción human a so cial qu e permita su adecuada interpretación . Considera, además, que ninguna de es tas do s posiciones ha abandonado el co metido de ofrecer conocimiento -c reencias justificadasacerca de la acción humana , y se ñala que amba s posturas admiten la posibilidad de teorías injustificadas qu e puedan persuadir a algun as per sonas. Rosenberg plantea esta dicotomía metodológica al hilo de la crítica al libro 1be Rbetoric of Economics, donde McC loskey escribe que ·e l logro principal de la Econ om ía no resi de en la predicción y el control que le asigna la moderna ingeniería social sino en dar sentido a la ex periencia eco nómica·1º5. Así, al d esca rtar la primacía de la predicci ón co mo cometido eco nómico principal, McClosk ey opta por la otra orientación metodológica: se adscribe, en efecto, a Ja lín ea de Ja •compr ensión interpretativa •, en la que se insis te en los factor es que dan sentido a la actividad económica (en gran medida como actividad hum ana orien - tada a fin es) frente a la pr eferencia, que ha dominado habitualmente Ja Ciencia Moderna de los objetivos epistémicos impersonales. En tal caso, el planteamiento de 1be Rbetoric of Economics puede ser vis to como una alternativa Postmoderna a la tend encia Mo derna de dar prioridad a los elementos epistémicos afines a los existentes en Ciencias de Ja Naturaleza. Esto su pondría la adop c ión de un enfoque no empiris ta para las Ciencias Sociales, en general, y para la Economía, en particular, que engarzaría con la línea co mprensivo - int erpretativa que han desarroll ado filósofos y científicos so ciales de inspiración hermenéutica 106. 104 Cfr . RosEN BE RG , A., Economics-Matbematical Po litics or Science o/ Diminishing Returns?, p. 43. I 05 M cCLOS KEY , D. N., Tbe Rhetoric o/ Economics, pp . 174-175. Además de la bibliogra fi a citada en la nota 10, cabe señal ar M cCLOSKE Y, D. N., 1be Rhetoric o/ Economics, University of Wisconsin Press, Madison, segun da e di ción, 1998. Se menciona aquí por cuanto contiene num er osos camb i os r especto de la primera redacción. lo6 La orienta ción hermenéutica en Ciencias Hum anas y Sociales ha sido asociada norma l men te a la opción en favor de la Verstehen en la co ntroversia · ex plicación•- ·co mprensión·. Pero no es un a línea uniforme, c omo se pone de relieve en las e tap as de esa controversia. Sobre este punto vid la bibliografia citada en la nota 44. El caso de D. N. McClosk ey pr esenta un ras go distintivo: su posición no sur ge dir ec tamen te de la Filosofia cent r oe ur opea fenome nol óg ico-h er m ené utica, pues su formación inicial es en Econorrúa. Su enfoque rec upe ra la faceta de ·comprensión• a través 46 WENCESLAO J. GONZÁLEZ Aunque el planteamiento de McC!oskey quiere abarcar las distin - tas Ciencias mediante la propuesta de la Retórica, de modo que no se circunscribe a Ja Economía, su posición -en cuanto que ape la a la interpretative understandin~ enlaza, como apunta Rosenberg, co n un a tradición de p ensam iento en Ja que se encuentra, entre otros, Wilhem Dilthey1º7. Porque hay, en efecto, toda una tradición de pensamiento científico-social que insiste en la necesidad de captar el sentido y la finalidad del quehacer humano y social, tar ea a la que cabe acceder desde Ja comprensión del lenguaje de la experiencia humana 108• Este cometido se considera netamente distinto del propio de Ja explicación, cuya búsqueda de regularid ades y leyes harían posible la predicción, pero mediante la adopción de un enfoque metodológico que se aleja expresamente de los factores específicam ente humanos para intentar alcanzar regularidades semejantes a las existentes en el dominio científico-natural. Esta distinta orientación metodológica corre pareja a una diferente ca racterizac ión del lenguaje humano. Porque Jos partidarios de la Erklaren tienden, por Jo común, a una Filosofía positivista, neopositivista o emp irista lógica. Básicamente conciben el lenguaje -en especial, el lenguaje ordinariocomo un signo intrumental al servicio de la transmisión de un contenido (cognoscitivo, volitivo, ... ). Consideran que , al compararlo con el lenguaje científico-natural, resulta marcadamente impreciso o, incluso, erróneo. Esto les lleva a su ger ir la ne cesidad de algún tipo de modificación: la reconducción a una terminología afín al lenguaje de la Naturaleza; Ja sustitución por un lenguaje lógico que sirva de ·idea l· o facilite llegar a un lenguaje ·lóg icamente perfecto·; la estructuración en dos niveles epistémicos con prioridad del ·lenguaje observacional·; etc. de la indagación de la retórica de la Economía, que lleva a un tipo de literarura que ha de recoger el sentido y la finalidad de la experie ncia económ ica. A este respecto, la Economía entendida como lengua je -el medio que expresa el sen ti do de la actividad econó m icaconecta ciertamen te con la idea hermenéutica de búsqueda de sentido en todos l os ámbitos del saber humano, especialmente en el dominio científico-social. 101 Cfr. Ro s ENBE R G, A., Economics-Matbematical Politics or Sclence oj Dlminisb ing Returns?, p. 43. ioa Entre McCloskey y la tradici ón de la Versteben h ay diferencias, que son analizadas en GoNZÁI.EZ, W. J., ·From ErkliirenVerst eben to Prediction-Understanding: the methodological framework in Economics·, SINTONEN, M. ET AL. (eds), Realism in action, Kluwer, Dordrecht, en prensa. MARCO TEÓRICO, TRAYECTORIA Y SITIJACT ÓN ACTUAL ... 47 En cambio, los defensores de la Verstehen se mueven en el a bani - co filosófico más amplio, que van desde distintas variedades de Hermenéutica (W. Dilthey, H. G. Gadamer, K. O. Apel, ... ) hasta diferentes concepciones de Filosofía Analítica (principalmente las influidas por la segunda etapa de Ludwig Wittgenstein). Todos ellos convergen al conceder un papel relevante al lenguaje humano para entender el domi - nio humano y social; lo conciben segú n la modulación propia de su pensamiento filosófico (el lenguaje como componente de la vida y vivencias individuales; como mediador en la interacción humana histórica a través del diálogo; como factor de comunicación con un com etido en la tarea crítica de la Sociedad; como componente de la pr axis vita l de las acciones humanas y las ·formas de vida·; ... ). McCloskey conecta con esta segunda línea metodológica a través de la insistencia en el lenguaje de la Economía - su retórica -, que si túa frente a la impersonalización matematizante de algu no s autores de la Escuela de Chicago. Pero, finalmente, su postura descarta por completo la Metodología en favor de la Semántica de la Ciencia109• Erklaren-Verstehen y prediction-understanding no son, en cierto modo, dos contraposiciones metodológicas desconectadas, aun c uando la primera se haya desarrollado sobre todo al hilo de la reflexión sobre la Historia y la segunda surja al debatir el modo de entender la Economía como Ciencia. En efecto, los enfoques que, habitualmente, se han apoyado en la posición de Erklaren lo han hecho sobre la base de su plena compatibilidad con la necesidad de prediction. Consideran que , en el campo de la ·explicación., la predecibilidad acompaña a la tarea de dar explicaciones, por cuanto se asume la regularidad del fe - nómen o, y esto permite elaborar predicciones sobre sucesos o eventos futuros. Más aún, la predicción aparece normalmente como un ingrediente indispensable en explicaciones nomológico-deductivas y en explicaciones probabilístico-inductivas. Tiene , además, un papel claro en explicaciones funcionales y, en menor medida, también en explicaciones genéticas. Por contraste, en el caso de la Verstehen o de la understanding, la predicción no pue de ocupar el primer plan o. Puede incluso diluirse por completo, si se insiste en la singularidad de los fenómenos estu - 1 09 A es te respecto, conviene señ alar que, para McCloskey, aceptar la Retórica va co ntra la Metodología: ·rethoric is not a new methodology . lt is antimethodology·, en: 1be Rbetoric of Economics, Segunda edición, p. 184. 48 WENCESLAO ]. GONZÁLEZ diados o en la intrínseca variabilidad de los esquemas interpretativos que sirven para comprendelos (bien sea por la dependencia respecto del investigador o por la congénita mutabilidad a tenor de los cambios históricos). Así, caso de mantener la irrepetibilidad de los supuestos que dan razón de lo acaecido, se ponen las base s para poner en duda la posibilidad de cualquier predicción o, sencillamente, se llega a recha - zar la prediction para los sucesos o eventos humanos (lo que acaece con el Historismus11 º, así como en el enfoque del •sociologismo•). Aun cuando, en cierto sentido, quepa decir que la Historia se explica desde el futuro, es preciso reconocer que, como tal, la Erklaren mira hacia el pasado y el presente, cuyo por qué indaga y presenta de forma sistemática. En cambio, la prediction atiende fundamentalmente al futuro, aunque algunos autores hayan hablado de •predicción del presente • o, incluso , de · predicción del pasado., generando todo el problema de la •retrodicción·. Junto a esa diferencia temporal, que tiene incidencia en el ámbito filosófico (semántico y lógico, pero sobre todo epistemológico y onto lógico), hay una diferencia de marcado cariz metodológico y que se pone de relieve en la Economía: la existencia de una rama normativa junto a la Economía descriptiva (o •positiva•). Porque esta disciplina, a diferencia de la Historia, no se limita al plano descriptivo (sea en términos narrativos o con un examen analítico), sino que atiende también a las pre scripciones que han de regir o pueden orientar la actividad económica. Así, las prescripciones y las prediccio nes están en Economía directamente relacionadas, dentro de un tipo de investigación ajeno al quehacer distinto de la Ciencia de la Historia 111. Cuando la atención descansa sólo en la Versteben o en la understanding, entendidas como excluyentes respecto de la Erklaren o como incompatibles con la prediction, el resultado final suele ser la propia disolución del saber en cuestión en cuanto a su carácter como disciplina científica. Así, tanto los planteami entos historistas en Historia como las posiciones retóricas del estilo de McCloskey en Economía, 110 El Htstorismus acepta un sustrato epistemológico rela ti vista, que incide de modo negativo en la posibilidad de predicción, cfr. GONZÁLEZ, W. J. , ·La interpretación historicista de las Ciencias Sociales•, Anales de Filosofta, v. 2, (1984), pp . 109-137. 11 1 La existencia de predicciones en la Historia, su alcance y fiabilidad, está en el núcleo de las controversias entre Historismus e Historizismus, entendidos ambos en la acepción popperiana. Normalmente, cuando se circunscribe al dominio de la Historia, el debate se plantea desde una posición descriptiva, dejando al margen la orie ntación prescriptiva. MARCO TEÓRICO, TRAYECTORIA Y SITUACIÓN ACTUAL... 49 terminan por descartar que haya ·Ciencia .. genuina, porque antes han eliminado la posibilidad de un conocimiento objetivo (lo que acaba mermando la autonomía, la actitud crítica y el progreso científico). Por tanto, tal como se plantea en el caso de McCloskey, lo que está en juego es -como pone de relieve Rosenbergla índole científica de la Economía112. Y, frente a su intento de insistir en que hay important es teorías científicas que no son predictivas en modo alguno, Rosenberg apunta que ·ninguna teoría tiene el contenido predictivo todo por sí misma, porque ninguna teoría con tiene afirmaciones respecto de las condi cio - nes iniciales a las que se aplica para realizar predicciones. Las teorías tienen contenido predi ctivo sólo cuando se conjuntan con tales condiciones iniciales o condiciones que la limitan . 113 • Ante la pregunta clave de T. W. Hutchison : to predict or not to predict?-1 4, la respuesta de McCloskey lleva a una retórica de tipo comprensivo, una postura desprovista del afán •moderno• de buscar predicciones fiables para tener Ciencia. Frente a su concepción, además de l os metodólogos de la Economía, habría que situar a quienes hacen Técnicas de investigación econométricas. Hay toda una línea de investigación en Econometría que no sólo asume la necesidad de hacer predicciones para tener Ciencia económica, sino que ponen ahí su punto de atención 115 • Atendiendo, por tanto, al ser de la Ciencia real y viendo cuál puede considerarse su deber ser-ta reas que atañen a la Metodología de la Ciencia-, no parece razonable entender la dualidad metodológica mencionada Cprediction-understandinfi) como mutuamente excluyente. La razón es clara: en Economía necesitamos hacer predicciones y, al mismo tiempo , hemo s de comprender el proceso mismo. Se puede así admitir el carácter científico de la Economía e insistir en la necesidad de comprender lo s procesos que permiten la predicción del comportamiento económico en lo s dos grandes niveles (Micro y Macro). Paralelamente, los avances que se han realizado mediante la matematización de los fenómenos humanos y sociales, empezando por la Econometría 112 Cfr. RosENBERG, A., Economics-Matbematical Politics or Science o/ Diminisbing Returns?, pp. 43-44. 113 Economics-Matbematical Politics or Science o/ Diminisbing Returns?, p. 45. 11 4 Cfr. Hur cH I NSON , T. W ., ·To Predict or n ot to Predic t? (That is the Question)?·, en H1rrcH1 NsoN, T. W., Cbanging Aims in Economics, B. Blackwell, Oxford, 1992, pp. 7188 y notas en pp. 158-167. 115 Sobre las aportaciones de la Econometría, vid. el apartado 2.2. 50 WENCESLAO J. GONZÁLEZ y pasan do por Jos acon tecimien tos históricos, permiten val orar co mo aventurada Ja tesis radical de la absoluta diversidad met odo l óg i ca, de la co mpleta ruptura o escis ión entre las Ci encias de Ja Naturaleza y las Ciencias Humanas y Sociales. Sobre bases metodológicas dis ti ntas a l os principal es economistas antes citados (Friedman, Hicks, Buchanan y Si mon), pues se inspiran en gran medida en el falsacionismo, Mark Blaug pon e siempre en primer plano la predicción como cometido cen tr al de la Economía en cuan to Ciencia. Así, dentro de un as coorderna das filosóficas realistas -di ferentes, por tanto, del soporte del instr um en talismo-, cuando a punta hacia cuál es -a su juicioel mejor camino hacia adelante en es ta disciplina, Blaug señala explícit amente que ·el objet ivo (aim) cen tr al de la Economía es predecir y no meram ente exp licar· 11 6• Ahora bien, esto no le impide reconocer que , de los planteamientos metodológicos ex istentes en Economía hasta ese momento (1980), sólo la Teoría del equi - librio estático -l a Teoría neoclásicaha mostrado su disposición a ser juzg ad a en términos de sus predi cciones. Advierte, por un lado, Blaug que la Economía •ortodoxa• - la tendencia dominantepuede va na glo riarse de haber a ume nt ado la capacidad de lo s eco nomistas para hacer predicciones; pero, po r otro l ado, señala que sigue siendo una capacidad claramente limitada: · no podemos predecir con precisión el aumento del Produc to Nacional Bruto en una economía más que con un año de anticipación, e incluso no somos ca paces de predecir el crecimiento del Producto Nacional Neto en sectores concretos de la economía más allá de dos o tres años•117• Ha habido una mejora res pe cto de la mera ex t rapolac ión mecánica de tendencias del pasado, p ero · hay tod avía limit aciones se rias en la capaci - dad de los economistas para pr edecir el curso real de l os eventos económicos y, de ahí, el amplio margen para el escepticismo acerca de la corrien te dominante en Economía· 118 • Este cauteloso reconocimie nt o de la necesidad de la predicción para la Economía y, al mismo tiempo, la constatación de la falta de fiabilidad de las predicciones económicas cua nd o se s uperan periodos concr etos (no rmalmente, de plazo corto) es tá en el punto de partida de los eco nom istas que , como Amartya Sen, desean hacer predictions sin 1!6 Bu.u G, M., 1b e Metbodology of Economic s: Or How Economists Explain, p. 262. 111 Bu.u G, M ., lbidem. ns Tbe Metbodology o/ Economics: Or How Economists Explain, p. 263. MARCO TEÓRICO, TRAYECTORIA Y SITUACIÓN ACTUAL ... 51 renunciar al understanding. Así, en su trabajo Prediction and Economic Tbeory 19 , reconoce la situación paradójica de la Economía: que necesita hacer predicciones -vía ineludible para poder establecer prescripciones- , pero que al mismo t iempo no son fiables. Lejos pues del optimismo de Friedman y del pesimismo de Hicks, podemos reorientar el problema hacia la auténtica realidad de la Economía, viendo además su resorte para el futuro. (Esto es, en parte , el cometido de la distinción metodológica entre •actividad económica· y ·Economía como actividad · 121l). Una de las claves filosóficas para enfocar la Metodo logía de la predicción es la ausencia del determinismo. Actualmente es difícil encon trar partidarios de una ley universal en el ámbito de la predicción y, en cambio, hay autores -como H. Simon 121 -que se plantean la posibil idad de caracterizar la Economía como un sistema caótico. Sin entrar expresamente en este problema, que excede los límites de este trabajo y plantea la posibilidad de un sistema altamente no lineal pero determinista, habría que resaltar que la Economía es una actividad humana y, como tal, está interrelacionada con otras actividades. Esto lle - va , en principio, a un enfoque no determinista de la realidad económica. En tal caso, parece razonable que la predicción económica aspire más a reducir la incertidumbre de futuro que a proporcionar el valor exacto de una variable en el futuro (aun cuando, en algunos casos, pueda lograr ese nivel de precisión 12 2 ). 3.2 El enfoque más especifico: la Metodología hecha por economistas A tenor de la Metodología de la Economía escrita por econom istas, entre los neoclásicos y sus críticos sigue habiendo apreciables di- !19 SEN, A., ·Prediction and Economic Theory., MA SO N, J .. MAllilAS, P. y W ESTCO TT, J. H. (eds), Predictability in Science and Society, The Royal Society and The British Academy, Londres, 1986, pp. 103-125. 12 º Cfr. GoNzALEZ , W. J., ·Econ omic Prediction and Human Activity. An Analysis of Prediction in Economics from Action Theory ., Epistemologla, v. 17, (1994), pp. 205-246. 121 Cfr. S1MoN, H. A., ·The State of Econ omic Science•, pp. 97-110. 122 Sobre la base del grado de control de la s va ri ab les, cabe distinguir cuatro nociones sob re el futuro: ·previsión ·, ·predicción., •p ronóstico· y ·planeamiento•. De ellas, las tres primeras se relacionan directamente con el conocimie nt o, mientras que la última corresponde a la dirección de la acción. Cfr. GoNZAL EZ, W. J ., ·On the Theoretical Basis of Prediction in Economics·, pp. 201-228. 52 WENCESLAO ]. GONZÁLEZ ferencias metodológicas. De nuevo, la predicción nos puede servir de guía, porque permite establecer una distinción en tr e el enfoque dominante -el neoclásicoy los otros planteamientos metodológicos alternativos, entre los que destacan los repre sentantes actuales de la Escuela Austriaca, los autores neoinstitucionalistas y los teóricos de la Orga - nización Industrial. La tendencia más influyente reivindica la primacía metodológica de la predicción 12 3, y suele orientar las predicciones hacia datos concernientes al mercado (p. ej., precios y cantidades). En cambio, las principales posiciones metodológicas alternativas tienen en común el dar más importancia a ot ros aspectos, tales como la creatividad o iniciativa del mercado, la comprensión de l as estructuras institucionales de producción (como, por ejemplo, los costes de transacción o los derechos de propiedad)124 o la intelección de la toma de decisiones en el ámb ito empresarial. A este respecto, re sulta particularmente ilustrativo el caso de Simon cua nd o trata explícitam ente de la predicción , pues la conecta directam ente con la prescripción, a la que concede más importancia que a la predicción: predecir aparece ento n ces como un factor para poder prescribir adecuadamente125• No es exagerado afirmar que las diferencias entre esos planteamientos afectan a los supuestos metodológicos, al modo de entender los procesos económicos y al tipo de prueba empírica propuesta para aceptar o rechazar un enunciado económic o. En la tendencia dominante sigue teniendo particular crédito el supuesto metodológico de la prioridad de la predicción sobre la comprensión de fenómenos económicos. Los modelos eco nómicos han de elaborarse entonces para conseguir predicciones más precisas, ente ndid as como deduccione s lógicas a partir de unos postulados aceptados (esto es, como implicaciones contrastables respecto del futuro, aunque -como se ha señaladohaya autores que consideren a las meras implicaciones constrastables como predicciones). Lo s procesos económicos se conciben a partir de unos parámetros uni - versales o universalizables (como, por ejemplo, la racionalidad sustantiva 123 Hutchi so n ha vue l to a reafirmar la primacía metodológica de la pr edicció n, cfr. HIITCHI SON, T. W., ·Ends an d Means in the Methodology of Economics·, en BACKHousE, R. (ed), New Dlrections in Economic Methodology, pp. 27-34. 124 En su discurso como Premio Nobel, Ronald Coa se habla por tres ve ces del objetivo de incrementar la comprensión (understanding), cfr . CoAsE, R. H., ·The Institucional Structu re of Production•, CoASE , R. H. , Essays on Economics and Economists, Universi ty of Chicago Press, Chícago, 1994, pp . 3-14; es p ec ialmente, pp . 3, 8 y 14. 1 2s Cfr. S1MoN, H. A., ·Prediction and Prescription in Systems Modeling•, pp. 7-14. MARCO TEÓRICO, TRAYECTORIA Y SITUACIÓN ACTUAL ... 53 para la elaboración de predicciones), donde ta Economía parece una actividad autónoma en vez de una actividad entrecruzada con otras en la vida socia l' 26. Y l os criterios de prueba empírica más relavantes tienen que ver con ta valoración respecto del acierto o no de la s predicciones realizadas (p. ej., si se ha cu mplido la optimización de las elecciones ind ividuales). Los heredero s de la Escuela Austriaca tienden a ser críticos con la id ea según la cual, debido al concepto de equilibrio, podemos esperar que el futuro está ya implícito en el presente y se sigue lógicamente a partir de é l. Piensan más bien que la realidad económica es creativa, lo que comporta novedad continua y, con ella, la impredecibilidad. Esta p os ición, que recuerda claramente a los argumentos popperian os sob re la ausencia de bases lógicas para predecir el futuro humano y soci al, puede llevar a concebir l os procesos económicos de man era más o menos subjetiva. Un extremo de subjetivismo corresponde a G. L. S. Shack le1 27 , una postura co mpartida por otros autores, como L. M. L ac hman , J. Wiseman, S. C. Lit t lechild y, en menor medida , por l. Kirzner128• La creatividad dinámica de los procesos de mercado conlleva la impredecibilidad de la capacidad de innovación de la mente humana, de modo que el énfasis no puede estar en las prueb as so bre enunciados de futuro, sob re todo si se acepta la existencia de una perspectiva no teleológica de la int eracc ión del mercado. También de sde la Escuela neoinstitucionalista se pone en tela de juicio la primacía metodológica de la pr e di cc ión129• Frente a la bú squeda de un modelo predictivo del enfoque neoclásico, la posición neoinstitucionalista mira hacia las pautas del comportamiento humano l26 Sobre la distinc ión •economic activity· y ·economics as activity•, c fr . G oNZALEZ, W. J., ·Economic Predicti on and Hum an Activity. An Analysis of Prediction in Economics from Action Theory•, pp . 205-246. 127 Cfr. SH ACKLE , G., Epistemics and Economics, C ambridge Un iversity Press, Cambridge, 1972; y SHACKLE, G ., Imaginati on and tbe Nature o/ Choice, Edinhurg h University Press, Edinburgh, 1979. 128 Cfr. Buc HANAN, ]. y VANBERG, V.]., ·The Mark et as a Creative Process·, Economics and Pbilosopby, v. 7, (1991), pp. 167-186; en especial, sec. 2. t l9 En su célebre trabajo sobre la natural eza de la em presa, R. Coase señalaba explícitamente el problema de la dificultad de hacer predicciones, cfr. CoASE , R. H., •The Nature of Firm·, Economica, v. 4, (19 37), pp. 386-405; compilado en CoASE, R. H., 1be Firm, tbe Market and tbe law , Un iv ersity of Chicago Press, Chica go, pp. 33-55, en es pecial, p. 39. (Vers. cast. de Guillermo Concorde: ·La naturaleza de la empresa·, en CoASE, R. H., La empresa, el mercado y la ley, Alianza Ed., Madrid, 1994, pp. 33 -49; en especial, p. 38).