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Hacia una filosofía de la experimentación

Ferreirós Domínguez, José Manuel; Ordóñez Rodríguez, Javier

Abstract

El artículo intenta promover una recepción más amplia de los trabajos recientes sobre filosofía de la actividad científica experimental. Primero se comentarán los orígenes y las características de la tradición teoreticista predominante, criticando sus presupuestos y sus “miserias”. Se analizará luego la función de los instrumentos, proponiendo una tipología de la actividad experimental, aunque elemental —esperamos— útil. Tras analizar la estructura del experimento, empleando contribuciones de Pickering y otros, discutiremos la dinámica de la experimentación: los procesos de formación de datos. Ésta es, obviamente, la cuestión más crucial y debatida, de la que depende la especificidad y fiabilidad de los métodos científicos.

Full text

CRÍTICA, Re is a Hispanoame icana de Filoso ía. Vol. 34, No. 102 (diciemb e 2002): 47–86 HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA EXPERIMENTACIÓN∗ JOSÉ FERREIRÓS Depa amen o de Filoso ía y Lógica Uni e sidad de Se illa [email p o ec ed] JAVIER ORDÓÑEZ Depa amen o de Lógica y Lingüís ica Uni e sidad Au ónoma de Mad id [email p o ec ed] RESUMEN: El a ículo in en a p omo e una ecepción más amplia de los a- bajos ecien es sob e iloso ía de la ac i idad cien í ica expe imen al. P ime o se comen a án los o ígenes y las ca ac e ís icas de la adición eo e icis a p e- dominan e, c i icando sus p esupues os y sus “mise ias”. Se analiza á luego la unción de los ins umen os, p oponiendo una ipología de la ac i idad expe- imen al, aunque elemen al —espe amos— ú il. T as analiza la es uc u a del expe imen o, empleando con ibuciones de Picke ing y o os, discu i emos la dinámica de la expe imen ación: los p ocesos de o mación de da os. És a es, ob iamen e, la cues ión más c ucial y deba ida, de la que depende la especi icidad y iabilidad de los mé odos cien í icos. PALABRAS CLAVE: nue o expe imen alismo, eo e icismo, es uc u a y diná- mica de expe imen os SUMMARY: This pape a emp s o p omo e a mo e widesp ead ecep ion o ecen wo k on he philosophy o expe imen al scien i ic ac i i y. Fi s , we commen on he o igins and cha ac e o he p edominan heo e icis a- di ion, o e ing c i ical ema ks on i s assump ions and “po e y”. Then we analyze he unc ion o ins umen s, p oposing a coa se bu hope ully use ul ypology o expe imen al ac i i y. A e analyzing he s uc u e o expe imen , d awing on wo k by Picke ing and o he s, we discuss he dynamics o ex- pe imen a ion — he p ocesses o da a o ma ion. This is ob iously he mos c ucial and dispu ed issue, on which he speci ici y and eliabili y o scien i ic me hods depends. KEY WORDS: new expe imen alism, heo e icism, s uc u e and dynamics o expe imen ∗Ag adecemos a Se gio Ma ínez y a un á bi o anónimo sus comen a ios y c í icas a una e sión an e io de es e abajo. 48 JOSÉ FERREIRÓS Y JAVIER ORDÓÑEZ En las imágenes p oyec adas po la iloso ía de la ciencia pop- pe iana y pospoppe iana, el expe imen o ha quedado cau i o de la eo ía: la eo ía es lo p ime o y p imo dial, lo que an ecede y acompaña al expe imen o, y po supues o lo que esul a de él. Sin emba go, eniendo en cuen a que el eo ha mos ado muy buena conduc a, y que en opinión popula la ciencia mode na le debe an o, en es e abajo solici a emos o malmen e su li- be ad condicional: es o es, el econocimien o de la au onomía ela i a de la expe imen ación. Teo ización y expe imen ación deben se econocidos como pa es en e los que no hay un p ime o: la eo ía no es el ey. Desde luego, “au onomía ela i a” es una exp esión ambigua, pe o pa ece lo mejo que podemos log a , al menos de momen- o. Lo que se quie e deci es que, en la ac i idad cien í ica, la ase expe imen al y la ase eó ica es án si uadas cuando me- nos en el mismo plano: que la p ime a goza de al menos an a au onomía como pueda ene la segunda. Con is as a de ende dicho plan eamien o, an e odo se á necesa io despeja el camino. Dada la p eponde ancia en iloso- ía de la ciencia de lo que llamamos la adición eo e icis a, nos ha pa ecido imp escindible comenza con algunos comen- a ios y c í icas al espec o. T as ello, analiza emos la unción de los ins umen os en la ciencia y p opond emos una ipo- logía —elemen al pe o, c eemos, e icaz— de las o mas que adop a la ac i idad expe imen al. Po úl imo, ha emos una in- cu sión en el es udio de los elemen os es uc u ales que con- o man la ac i idad expe imen al, y abo da emos la e dade a c uz de la iloso ía de la expe imen ación: el análisis de su diná- mica. 1. La adición eo e icis a y sus mise ias Como enimos comen ando, la base expe imen al de la ciencia se ha i ializado en los análisis clásicos de la iloso ía de la ciencia. E a una base que quedaba hundida pa a sos ene la onda lingüís ica que o maba pa e de las eo ías —único as- pec o que pe manecía isible—, onda cuyos ni eles in e io es HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA EXPERIMENTACIÓN 49 se cons i uían en lo dado.1De es a mane a se ocul a on los p oblemas y las i udes que pudie a habe en las dimensiones e e en es a la base empí ica y en las ins ancias expe imen ales que la nu ían. Con el é mino eo e icismo nos e e imos a la endencia —clásica en iloso ía de la ciencia— a p i ilegia los aspec os eó icos del conocimien o sob e cualquie o o de sus asgos, de modo que oda la ac i idad cien í ica es in e p e ada desde el pun o de is a de la elabo ación concep ual y la eo ización. De esa endencia se de i a la inclinación a e o mula cual- quie cues ión o p oblema de la iloso ía de la ciencia en é mi- nos exclusi amen e concep uales o eó icos. Co ela i amen e, lo empí ico iende a se conside ado como algo si uado en los má genes,2los esul ados expe imen ales son obje o de una sim- pli icación y es ilización sis emá ica, y los p ocesos p opios de la ac i idad expe imen al desapa ecen de la e lexión me odoló- gica. Esa endencia esul ó o alecida al adop a complemen a ia- men e a ios ipos de iloso ías. P ime o, la p es igiosa iloso ía c í ica kan iana, en la que lo dado e a lo enoménico que pod ía iden i ica se con la base empí ica, idea elemen al que inspi ó pa e de las ep esen aciones de lo que se conside a la “con- cepción he edada”. Segundo, la iloso ía de adición empi is a, cuya concepción eminen emen e es ilizada y simpli icada de lo empí ico ( educido a “lo enoménico” o “lo obse acional”) es- imuló de mane a pa adójica el én asis en lo eó ico. Pe o el ema e de la elegación de los p oblemas conec ados con la base empí ica puede e se p ecisamen e en la al e na i a a ese empi ismo lógico. La concepción poppe iana des acó la impo - ancia de las eo ías y explicó en sus é minos la dinámica de la ciencia. Las eo ías e an imágenes de la ealidad, mien as que lo empí ico es aba si uado en algo que se pod ía denomina “los má genes del signi icado”. Andando el iempo, los concep- 1O, en la nega i a imagen de Poppe (1935, p. 106), e a una “ciénaga” pan anosa sob e la que se le an a ían los “pilo es” de las eo ías. 2Piénsese, po ejemplo, en la céleb e imagen quineana de la ciencia como un campo de ue zas lógico-lingüís ico cuya on e a es lo empí ico. 50 JOSÉ FERREIRÓS Y JAVIER ORDÓÑEZ os básicos de las eo ías llega on a di idi se en “ eó icos” y “no- eó icos”: lo elacionado con las a ue as de las eo ías se denominaba de o ma nega i a y nu ía las p oposiciones si ua- das en las esquinas de la ac i idad cien í ica, sólo ele an es de mane a nega i a en los p ocesos de e u ación. Pa a en ende los o ígenes del eo e icismo, es imp escindible ene en cuen a de qué o ma los ísicos —o pa e de ellos, los más “ ilosó icos”— han acili ado y omen ado es a o ma simpli icada de concebi la ciencia. Es o ocu e an o hoy como en el pasado, si bien la ísica sólo ha cul i ado esa endencia eo e icis a de una o ma decidida p ecisamen e desde que es una ciencia hegemónica. 1.1. El eo e icismo, de Clausius a Kuhn El eo e icismo ue una endencia que se aguó cuando los ísi- cos del siglo XIX se p eocupa on po cues iones me odológicas y me acien í icas. Fue un en oque p omo ido po cien í icos como Mach, Bol zmann o Eins ein, algunos de ellos g andes expe i- men ado es, pe o que hu a on cualquie discusión sob e las peculia idades me odológicas y epis emológicas de la ac i idad expe imen al. Ello ue posible po que a mediados del siglo XIX se desa olló la ísica eó ica como subdisciplina au ónoma den- o de la comunidad ísica, especialmen e en las uni e sidades alemanas y b i ánicas. Fue así como su gió una ue e enden- cia eo e icis a en e los mismos ísicos.3Has a ese momen o, los ísicos que desa ollaban eo ías —los New on, Ohm, Am- pè e, Webe — siemp e habían sido a la ez, y en ín ima unión, expe imen alis as. A la nue a línea pe enecen cien í icos an ele an es como Clausius o —con ma ices— Maxwell, e incluso cab ía menciona la igu a de un ma emá ico- ísico como Hen i Poinca é. Con el o alecimien o de la ísica como disciplina cien í ica dominan e, su gió una especie de a is oc acia de los eó icos den o de la noble es i pe de los ísicos. Los g andes a ados de ísica de la segunda mi ad del si- glo XIX ue on los modelos en los cuales se ija on los p ime os 3Sob e es a cues ión, la e e encia más común es el olumen de C. Jung- nickel y R. McCo mmach, In ellec ual Mas e y o Na u e (1986). HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA EXPERIMENTACIÓN 51 ilóso os- ísicos, la pa eja Mach-Bol zmann. Las e o mulaciones de es os a ados de la ísica clásica es aban elabo adas de la o ma más deduc i a y o mal posible; o ecían sis emas axio- ma izados que p epa a on el camino a la o malización lógica pos e io . Si se buscaban p esen aciones más in ui i as, se acu- día no a los esul ados expe imen ales, sino a cambia el apa a o ma emá ico.4Pe o el en amado de esul ados expe imen ales en que se basaba la eo ía en cues ión e a obje o de una simpli- icación y es ilización sis emá ica, has a casi desapa ece en los má genes del juego de p incipios eó icos. Es o puede ad e i se en el caso de Ludwig Bol zmann, quien se io a sí mismo como un ísico eó ico y a la ez como un ilóso o. E a un admi ado y seguido de Maxwell, debido sob e odo a su in e és po las sín esis eó icas, y con ibuyó deci- si amen e a que las ideas de es e úl imo se in oduje an en Alemania. El mayo a o que Bol zmann hizo a Maxwell y sus seguido es ue esc ibi un manual, eelabo ación de sus eo ías elec omagné icas, donde la base expe imen al quedaba educi- da a una es ilización abs ac a. Los expe imen os de Fa aday, la genuina base expe imen al de odas es as eo ías, apa ecían como eo ías p o isionales casi desnudas de cualquie in e és empí ico. Bol zmann sos enía —pensando an o en la ísica como en la biología— que eo iza signi icaba da una isión oimagen gene al, sin e izado a, uni icado a; la ciencia e a una imagen, un modelo de alguna ealidad. Se cons i uía así una o ma de cons- ucción p esen ada como una econs ucción que e o mulaba odos los elemen os de la explicación. La ac i idad más ele an e de los cien í icos e a “ ab ica eo ías”, y a esa elabo ación debía subo dina se cualquie o a ac i idad. Tan o, que ela a dicha ac i idad casi se podía educi , en buena ley, a los p ocesos de elabo ación y eelabo ación de eo ías que apa ecían como sín e- sis pe ec as. Que se desc ibie an compo amien os de supues as 4Como ue el caso del elec omagne ismo: Maxwell p esen ó su sín esis po medio del álgeb a de cua e niones, mien as que Hea iside in odujo el cálculo ec o ial que pe mi ía ep esen aciones más geomé ico- isuales y, po lo an o, menos abs ac as del campo elec omagné ico. 52 JOSÉ FERREIRÓS Y JAVIER ORDÓÑEZ en idades ocul as, como los á omos, o que sólo se die a cuen a ins umen almen e de los enómenos obse ados y se enuncia a a conside a los como causados po esas en idades, ue un asun o no an impo an e como se ha que ido e . Lo impo an e es que el esul ado de ambas posiciones ilosó icas e a la p eeminencia de las eo ías comple as. Aquellos que sos ienen el eo e icismo pueden se an o los más consumados ealis as como los más abiosos enomenis as; en es e pun o de is a se he manan, al menos epis émicamen e hablando. Poppe ue el ecep o pe ec o de la in luencia de Bol zmann y de odas es as ideas eo e icis as, aunque no ue a el único. Aquí pond emos én asis en él sencillamen e po que se lo consi- de a como un g an eno ado den o de la iloso ía de la ciencia. Pe o su eno ación no a ec ó en nada la espinosa cues ión de cuál es la unción de los expe imen os en la elabo ación de la ciencia, o de si la ciencia se puede educi a la elabo ación de eo ías sin deja ningún ipo de esiduo. Las endencias eo e izan es que emanaban de la a is oc acia de los ísicos se suma on a las ilosó icas p opias de quienes se inspi a on en la lógica ma emá ica y el gi o lingüís ico pa a analiza la ciencia. Con iene ene en cuen a que es as dos en- dencias suma on sus e ec os has a consegui una ep esen ación que apa aba la iloso ía de la ciencia de la o ma en que p o- cede la cons ucción e ec i a de la ciencia. Pa adójicamen e, la g an pe judicada ue la p opia iloso ía de la ísica, ya que no se omen ó en ealidad un isicismo pleno, sino un isicismo eo e icis a.5 Toda ía más llama i o, quizá, esul a conside a que el p o- pio Thomas S. Kuhn, el genial en an e ible de los años 1960, no hizo mucho más que segui la línea Bol zmann-Poppe en lo ela i o al eo e icismo. Cie o es que su amosa ob a de 1962 con iene indicaciones suge en es espec o al modo en que la ex- pe imen ación pa icipa en el p oceso de ciencia no mal.6Pe o 5De mane a in encionada e i amos aquí el ba ba ismo usual: “ isicalismo”, en a o de una oz de i ada de “ ísico”: “ isicismo”. 6Especialmen e in e esan e es el a ículo Kuhn 1961, donde se encuen an e lexiones muy aliosas sob e las di e encias en e expe iencia, expe imen a- HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA EXPERIMENTACIÓN 53 an o es a ob a, con su én asis demasiado unila e al —cuando menos a los ojos de lec o es no an so is icados como el p opio au o — en los elemen os concep uales de los pa adigmas y la ca ga eó ica de la obse ación, como los abajos pos e io es, que abandonan ya cualquie e lexión explíci a ace ca del expe- imen o, u ie on en conjun o el e ec o de ahonda en el eo- e icismo impe an e.7Es as ca ac e ís icas de su ob a pueden en ende se, quizá, como un e lejo de la o mación inicial de Kuhn como ísico. Reco demos que su esis doc o al de 1949 se ealizó a las ó denes de un ísico eó ico, John an Vleck, ganado del P emio Nobel en 1977 po sus con ibuciones al magne ismo y la eo ía de sis emas deso denados y su es uc u a elec ónica. La in luencia que sob e Kuhn u o la iloso ía de la ciencia clásica, y su dedicación a una disciplina como la his o ia de la ciencia, seguido a del adicional én asis en lo eó ico, no pudie on hace sino ea i ma esas endencias. 1.2. Conside aciones c í icas: la mise ia del eo e icismo Hacking dijo, p o oca i amen e, que la iloso ía debía empeza a e lexiona sob e lo que comenzó allá po el siglo XVII. La a en u a que en onces se inició, y que puso po base la expe- imen ación, ue llamada “ iloso ía expe imen al”. En e ec o, la ciencia mode na puede e se como un híb ido de iloso ía (ló- gica, eo ización, a gumen ación) y expe imen o ( écnica, mani- pulación, obse ación). En ealidad, si se quie e i más al ondo de la cues ión, la ciencia es un híb ido de iloso ía y écnica, una iloso ía écnica. Conside ada la cues ión desde es e pun o de is a, la mise ia del eo e icismo es iba en educi la iqueza y la complejidad del p ocede cien í ico a un asun o de me a elabo ación concep ual. A in de acla a es e pun o, pe mí asenos una conside ación ace ca de la isión pública de la ciencia. Pa a ep esen a la idea que enemos de la ciencia, se pod ía suge i la imagen ción y medición, e indicaciones dispe sas que de habe sido desa olladas pod ían habe acele ado el ad enimien o de la “e a expe imen al” en iloso ía de la ciencia. 7Véase la e elado a anécdo a que e ie e Hacking 1983, pp. 179–180. 54 JOSÉ FERREIRÓS Y JAVIER ORDÓÑEZ siguien e. Podemos conside a la iloso ía como una ac i idad que nos elaciona ía con lo na u al, mien as que la écnica nos elaciona ía con lo ab icado. Si pa a a i a el seso se ep e- sen a a es o po medio de un segmen o, uno de cuyos ex emos ue a la iloso ía na u al y el o o la écnica, la ciencia cae ía en un pun o in e medio en e ambos. Según se conside a a la ciencia como una ac i idad más eó ica se ace ca ía a la iloso ía, pe o si se la conside a a una ac i idad más empí ica o ins u- men al es a ía ce cana a la écnica. Aho a podemos hace un expe imen o men al. Algunos de los que hayan leído lo an e io se hab án ep esen ado el segmen o de o ma ho izon al y o os de o ma e ical. Los p ime os hab án enido en cuen a una cie a equi alencia de ango en e la iloso ía y la écnica. Los segundos, quienes hayan si uado el segmen o de o ma e ical en su imaginación, sin duda hab án si uado la iloso ía a iba y la écnica abajo: la ciencia en sus di e en es mani es aciones ep esen a una caída de lo más sublime hacia lo aplicado. La buena ciencia se ía la que es a ía si uada lo más p óximo posible al pun o supe io del segmen o, es deci , aquella ciencia que se con undie a con la iloso ía. El es o no impo a an o po que es decadencia cognosci i a. Las eo ías cien í icas pu as se ían la mani es ación más e inada de lo sublime en ese mundo uni- dimensional. La imagen que acabamos de suge i es á muy en aizada en la iloso ía clásica, en la di isión en e lo na u al y lo ab i- cado como dos ca ego ías comple amen e dispa es. Po ello, la me á o a del segmen o adolece de un p oblema básico: alguno pensa á que no hay camino posible en e lo na u al y lo ab ica- do, pues pe enecen a dos ó denes de ealidad comple amen e di e en es. Po lo an o se ía una imagen que sólo si e pa a deso ien a la discusión de ini i amen e. Aquí se de ende á que es necesa io e el segmen o de mane- a ho izon al, que exis e un ánsi o en e ambos ex emos —es deci , el segmen o es con inuo—, que no hay mundos sepa ados, y que pa a ene una idea su icien emen e cabal de la ciencia es necesa io eco e odos los pun os del segmen o. La ciencia expe imen al y ambién la obse acional —de mane a c ecien e HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA EXPERIMENTACIÓN 55 desde el elescopio de Galileo— se nu e an o de la iloso ía como de la écnica. Pe o abandonemos ya la imagen ingenua del segmen o. Un ejemplo ex emo de la endencia e o mulado a del eo e icismo lo dio el mismo Poppe en su Objec i e Knowledge de 1972, y ya en su con e encia de 1957. Abundando en la idea de que odo es á imp egnado de eo ías, conje u as e hipó esis, llegó a de ende que nues a p opia cons i ución biológica puede e se como un inmenso conjun o de hipó esis acumuladas y seleccionadas en el anscu so de la e olución. Es a me á o a iene ob iamen e sus i udes, pe o si se emplea pa a de ende la esis de que odo es á p eñado de eo ías, se come en abusos e iden es. Na u almen e, a un au o an agudo como Poppe no se le escapaba el eno me abuso lingüís ico y concep ual que supone llama “ eo ía” a cie a p edisposición biológica, p oduc o quizá de la in e acción en e una cadena de ADN y múl iples ac o es ísico-químico-biológicos de su en o no. Así, esul a cla o que una c í ica que debe hace se al eo e- icismo es la de cae en un uso in laciona io y abusi o del é - mino “ eo ía” o, al e na i amen e, saca demasiado pa ido de las ambigüedades en el uso co ien e de la palab a “hipó esis”. No se gana demasiado al pa i de la con usión en e una en i- dad lingüís ica (o, si se quie e, modelís ica o ep esen acional) y un pa ón de conduc a. Aquí puede se in e esan e elabo a un ejemplo del p opio Poppe , al que ol e emos ambién más adelan e. En e las hipó esis o “expec a i as” inna as básicas, según Poppe , una de las más impo an es es la p opensión a busca egula idades. Es a especie de “ley de causalidad” ínsi a es, nos dice, psicológica o gené icamen e a p io i, pe o además lógicamen e a p io i, dado que oda obse ación es selec i a y p esupone un pun o de is a, un pa ón de semejanzas; y que el econocimien o de semejanzas p esupone la expec a i a de egula idades.8 8Poppe 1957, pp. 72–74. Cuando se habla de “expec a i a”, habi ual- men e se quie e deci conscien e o al menos men al; es o, ob iamen e, no es a lo que Poppe se e ie e. Nó ese que, al ene en cuen a la equi ocidad en el 62 JOSÉ FERREIRÓS Y JAVIER ORDÓÑEZ come cian es del siglo XVIII nos sugie en la con eniencia de dis ingui en e expe imen os cuali a i os y cuan i a i os. ¿Qué iene es o de no edoso? No mucho, pe o lo cie o es que co ige un no able malen endido p omo ido po a ias ge- ne aciones de cien í icos y ilóso os, en la es ela del posi i ismo decimonónico. Las e siones simpli icadas del mé odo cien í ico que en onces comenza on a ci cula (ya ue an induc i is as o deduc i is as) suge ían que odo el p oceso de elabo ación de eo ías cien í icas comienza con mediciones yda os cuan i a i- os p ecisos. Es a imagen simplis a de la me odología bo aba del mapa la expe imen ación cuali a i a, has a el pun o de que, hace cua en a años, Kuhn sin ió la necesidad de dedica un la - go a ículo a e isa y cues iona la idea ecibida del papel de la medición en la ciencia.11 Piénsese en lo mucho que es a ieja idea ha de e minado la e olución de ciencias humanas y sociales, como la psicología y la sociología, que a menudo han buscado en la “magia de los núme os” su legi imidad como ciencia; daba igual que no se supie a qué e a lo que se es aba midiendo. Tal como lo de endió Kuhn, pocas eces las mediciones p e- cisas desempeñan un papel c ucial en el descub imien o de leyes cien í icas o incluso en la con as ación de eo ías. Es ecuen e que adop en es e papel sólo a pos e io i, a esul as de un cam- bio e oluciona io: un caso ejempla de ello es el expe imen o de Michelson-Mo ley y la ela i idad especial.12 Pe o, en su a - ículo, Kuhn apenas hablaba de los expe imen os cuali a i os. Desde nues o pun o de is a, el habe los igno ado ha enido un p o undo e ec o en la iloso ía de la ciencia, solida io de la nega i a in luencia del eo e icismo. Y es que, al menos en el caso de la ísica, los expe imen os cuali a i os han sido una pa e undamen al de los p ocesos de o mación de concep os (pa e indispensable de los p ocesos de o mación de da os). El ema iene la su icien e impo ancia como pa a eclama un análisis de allado, y po desg acia no enemos aquí luga pa- 11 Kuhn 1961. Véase ambién o o impo an e capí ulo de La ensión esencial, el III sob e “La adición ma emá ica y la adición expe imen al en el desa ollo de la ísica”. 12 Véase Hacking 1983, pp. 282–289. HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA EXPERIMENTACIÓN 63 a ello. Rese ándonos una discusión pausada pa a o a ocasión, menciona emos sólo algunos ejemplos omados de dos impo - an es amas de la ísica. La dis inción en e calo y empe- a u a, como ambién la dis inción en e calo la en e y calo especí ico, no ue on el p oduc o de ninguna elabo ación de hipó esis en el acío. Po el con a io, ue on an e odo el esul- ado de la gas y delicadas se ies de expe imen os cuali a i os. Sólo después de habe es ablecido dis inciones como ésas ue posible ene una comp ensión inicial de lo que hacía un e - móme o, a pa i de la cual ue con e ido en ins umen o de p ecisión. Sólo después de habe acuñado esos concep os ue posible elabo a hipó esis eó icas en el campo de la eo ía del calo y p ocede a la ma ema ización de es a ama de la ísica. Es amos en el mundo de la ca ga expe imen al de los concep os eó icos. El o o ejemplo es oda ía más llama i o, po que iene que e di ec amen e con el nacimien o de la ísica de campos con empo ánea. Los expe imen os cuali a i os en elec omag- ne ismo desempeña on, desde el p ime esul ado de Oe s ed en 1820, un papel undamen al en la elabo ación de nocio- nes como las de línea de ue za y campo. Aquí las hipó esis a e idas — is as e ospec i amen e— esul a on se más bien un es o bo que una ayuda: Ampè e y Webe in en aban o e- ce una eo ía o odoxa, laplaciano-new oniana, de es os enó- menos, ecu iendo a ue zas cen ales de acción a dis ancia. Mien as an o, quienes die on la pis a del camino que lle a- ía a la ísica de campos ue on indi iduos como el p opio Oe s ed y sob e odo Fa aday, cien í icos que abaja on de una mane a más in ui i a y di ec a, modelando sus concepcio- nes según algunos asgos enomenológicos (o enomeno écni- cos) que suge ían di ec amen e los expe imen os que ealiza on. (Na u almen e, no que emos deci con es o que la noción de campo maxwelliana ue a un p oduc o di ec o de los esul a- dos expe imen ales, sino sólo que algunos asgos ca ac e ís i- cos suyos ue on suge idos po los expe imen os. En pa icula , buena pa e de los asgos geomé icos de la noción de cam- po esul a on de la expe iencia, aunque el concep o inal ino 64 JOSÉ FERREIRÓS Y JAVIER ORDÓÑEZ code e minado po hipó esis ma emá icas y p opiamen e ísi- cas.)13 Hay o a dis inción undamen al que puede aza se a p opó- si o de una ipología de expe imen os. La imagen adicional, que se encuen a en au o es como Poppe (1935, pp. 101–103) y oda ía en an F aassen (1980, pp. 98–100), es la de que sólo cabe ealiza expe imen os a la luz de las p egun as y los concep os de e minados po una eo ía. F en e a es o, Hacking y F anklin14 han esal ado una y o a ez que la expe imen a- ción puede ene una ida p opia, independien e de la eo ía. El ema uel e a encon a se, ema izado muy explíci amen e, en los abajos de S einle sob e las p ác icas expe imen ales de Ampè e y Fa aday.15 En una palab a, se debe di e encia en e expe imen ación explo a o ia yguiada (po una o más eo ías). Si la adición ilosó ica sólo u o en cuen a la expe imen ación guiada, se debió en buena medida a su endencia a e lexiona sob e amas de la ciencia comple amen e desa olladas. Y es que la expe imen ación explo a o ia se encuen a p incipalmen- e en las p ime as ases de desa ollo de una ciencia, cuando se es á muy lejos de concep os y p incipios eó icos bien desa o- llados y adecuados. Pe o es o no quie e deci que semejan e expe imen ación sea poco impo an e desde el pun o de is a epis emológico: an es al con a io. Siemp e que se encuen a un nue o disposi i o expe imen- al, y más aún cuando se in en a algún nue o ins umen o, iene luga una in ensa ac i idad de ca ác e explo a o io. Se a a simplemen e de p oba lo que puede hace se con el nue o expe imen o o disposi i o, de a ia las ci cuns ancias imagi- na i amen e y e qué pasa. Un ejemplo simple nos lo da ía el es udio p imi i o de la elec icidad: una ez comp endido el enómeno de la conducción eléc ica, quienes se in e esa on po él ealiza on múl iples p uebas con odo ipo de ma e iales 13 El caso de la in oducción de las líneas de ue za po pa e de Fa aday esul a más cla o po se más elemen al: no hay en él una combinación an compleja de elemen os expe imen ales, hipo é icos y ma emá icos. Véase, po ejemplo, el abajo de Gooding en Gooding, Pinch y Scha e 1989. 14 Véanse F anklin 2002, y Hacking 1983, cap. 9. 15 Véase S einle 2002. HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA EXPERIMENTACIÓN 65 a mano; un esul ado ine i able de es e juego explo a o io ue la dis inción en e ma e iales conduc o es y no conduc o es.16 En di e sos abajos, S einle ha analizado los desa ollos explo- a o ios que di e sos cien í icos die on al descub imien o po pa e de Oe s ed del enómeno elec omagné ico. Su disposi i o expe imen al sumamen e simple —una aguja iman ada, una ba- e ía y un hilo conduc o — ue ans o mado y a iado de cien mane as. Pe o lo e dade amen e impo an e es la con ibución que la explo ación expe imen al ealiza al desa ollo de nue os concep os. Sin i más lejos, la simple a iación del luga de la aguja con espec o al hilo hizo pa en e que el e ec o elec o- magné ico pa ecía dis ibui se ci cula men e en o no al hilo, lo cual plan eaba g a es di icul ades al en oque New on-Laplace de ue zas cen ales, y en cambio conec aba di ec amen e con cie - os aspec os geomé icos de los concep os de línea de ue za y campo. Nó ese, además, que pa a es e esul ado no es necesa ia una cuan i icación y medición p ecisa. F en e a ello, la expe imen ación guiada emplea diseños ex- pe imen ales cuidadosamen e p e is os en unción de las eo ías ele an es. Expe imen os como los de Foucaul en el siglo XIX son ejemplos ca ac e ís icos de es e modo de p ocede , y en gene al los expe imen os que implican mediciones de al a p eci- sión —que a menudo son omados (sesgadamen e) como p o o- ipo de la expe imen ación en gene al—, son u o de la expe i- men ación guiada. Pe o hay que in oduci dos p ecisiones: en p ime luga , las elaciones en e eo ía y expe imen o son de múl iples ipos, lo que conlle a que la ca ego ía de “expe imen- ación guiada” —pese a su u ilidad— esul e oda ía demasiado bu da; en segundo, y se a a de un ma iz impo an e, habi- ualmen e oda in es igación expe imen al (nos e e imos a una se ie de expe imen os ligados) incluye una buena dosis de aba- jo explo a o io, es deci , p obablemen e con end ía conside a lo explo a o io y lo guiado como dos ases in e ac i as de la in es igación expe imen al. 16 El abajo clásico sob e las e apas iniciales de los es udios eléc icos es Heilb on 1979. 66 JOSÉ FERREIRÓS Y JAVIER ORDÓÑEZ Las dos dis inciones que hemos plan eado conducen, al c u- za las, a una clasi icación cua ipa i a de los ipos de expe- imen os. De hecho, es posible encon a ejemplos de cada uno de los cua o ipos. Expe imen os hacia los que llamó la a ención Hacking, como los de Da y con el gas emi ido po algas subacuá icas y los ealizados po Ba holin con espa o de Islandia, son buenos ejemplos de expe imen ación cuali- a i a explo a o ia.17 El céleb e expe imen o de Oe s ed, en el que es ableció el e ec o elec omagné ico, nos da un ejem- plo de expe imen ación cuali a i a guiada —y de hecho guia- da po una eo ía a ípica, una doc ina dinámica de las ue - zas ísicas inspi ada en Kan y Schelling.18 Pa a ejemplos de expe imen ación cuan i a i a explo a o ia, éanse los casos es- udiados po S einle 2002, o la eno me can idad de ejem- plos o ecidos po el desa ollo de las in es igaciones espec- oscópicas en la segunda mi ad del siglo XIX, in es igacio- nes que p oduje on una inmensa can idad de da os p ecisos, inexplicables en onces.19 Po in, el caso de la expe imen a- ción cuan i a i a guiada es casi el único sob e el que han e- lexionado adicionalmen e los ilóso os de la ciencia, y aquí se encuen an ejemplos an conocidos como los expe imen os de Millikan sob e la ca ga del elec ón, o las expediciones ancesas del siglo XVIII pa a medi la cons an e Gnew o- niana. 17 Véase Hacking 1983, pp. 180–184. Ba holin ad i ió en 1669 que los c is ales de espa o (calci a) aídos de Islandia p oducían una doble e acción: un ex o se eía doble al obse a lo a a és del c is al. (Nó ese que los expe imen os cuali a i os pueden conduci na u almen e a expe imen ación cuan i a i a.) 18 Si hemos de c ee a Oe s ed, su descub imien o no ue en absolu o un caso de se endipia, como a menudo se lo p esen a. Véase Snelde s 1990 y los a ículos co espondien es en Oe s ed 1998. 19 McGucken 1969. Cab ía conside a además el caso de Galileo con sus planos inclinados, pe o aquí lo que enemos más bien son expe imen os cuan- i a i os guiados po una eo ía absolu amen e e ónea, y las di icul ades sub- siguien es pa a econcebi los enómenos de modo aco de con los da os. Hay una p esen ación elemen al en D ake 1980, pp. 58–63, y debe e se ambién Galileo 1638, jo nada e ce a. HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA EXPERIMENTACIÓN 67 3. La es uc u a del expe imen o En la o ma de habla adicional ace ca de los da os y los esul- ados expe imen ales, és os apa ecen como elemen os lis os pa a su uso que su gen de algún ipo de caja neg a.20 Las posibles complejidades es uc u ales y dinámicas del modus ope andi de esa caja neg a, lo que hemos llamado los “p ocesos de o ma- ción de da os”, no en aban en conside ación. Sin emba go, es de odos sabido que los sociólogos de la ciencia se han dedicado con pasión —y no sin cie os sesgos— a ab i y disecciona las cajas neg as de la ciencia. Comenza emos aquí con lo que Pic- ke ing (1989) en iende que son gene alidades incon o e idas ace ca de los elemen os es uc u ales que es án p esen es en la p ác ica expe imen al. De acue do con Picke ing, en la p oducción de cualquie esul ado expe imen al en an en juego es elemen os: un p o- cedimien o ma e ial, un modelo ins umen al, y un modelo e- noménico. El p ocedimien o ma e ial es el complejo de acciones ealizadas en el mundo ma e ial: dispone los apa a os y hace - los unciona adecuadamen e (es o es, pone los en ma cha y con ola su uncionamien o). El modelo ins umen al exp esa la comp ensión concep ual del uncionamien o del apa a o po pa e del expe imen ado ; suele se cen al pa a el diseño, la ealización y la in e p e ación del expe imen o. El e ce ele- men o o modelo enoménico ci a la comp ensión concep ual de los aspec os del mundo enoménico que es án siendo es udiados po pa e del expe imen ado ; sin él, los esul ados ca ece ían de sen ido y signi icación, y no pod ían se in e p e ados.21 Po pone un ejemplo, en los amosos expe imen os de New- on sob e la composición de la luz empleando p ismas, los es elemen os an e io es oma ían la o ma que sigue. El p ocedi- mien o ma e ial incluye los p ismas (de c is al de un ipo u 20 Na u almen e, la idea más adicional es que se a aba de una “caja blan- ca”, un p oceso anspa en e de ecepción de imp esiones o una disposición au omá ica a o mula p oposiciones básicas. 21 Picke ing 1989, pp. 276–277. El au o ad ie e que los modelos eno- ménicos no ienen po qué se iden i icados con eo ías de al o ni el; cab ía eco da aquí las “ axonomías” de la ob a a día de Kuhn. 68 JOSÉ FERREIRÓS Y JAVIER ORDÓÑEZ o o, o ellenos de agua), las pan allas empleadas, p ocedimien- os pa a modi ica la luz inciden e que an desde los simples aguje os (de a ios ipos) en un pos igo a las len es u ilizadas pa a modi ica la luz inciden e colimándola, e c. El modelo e- noménico se exp esa ía en é minos de concep os an eceden es que p o ienen de la an e io gene ación de eo ías sob e la luz —la óp ica geomé ica—, y conc e amen e se a a de la noción de ayo de luz y su compo amien o al su i e lexiones o e- acciones (el modelo asume además las idealizaciones p opias de la óp ica geomé ica, como es desp ecia el hecho de que las somb as ienen bo des di usos). El modelo ins umen al se edi- ica p incipalmen e sob e una in e p e ación del p ocedimien o ma e ial en é minos de óp ica geomé ica, pe o incluye —y es o ue muy impo an e his ó icamen e— suposiciones sus an i as sob e el modo en que ope an di e sos ipos de p ismas. Vol iendo a Picke ing, en su opinión, lo más impo an e es que la ac i idad expe imen al comienza de al modo que no hay ninguna elación apa en e en e los es elemen os mencionados: “la incohe encia y la ince idumb e son los sellos dis in i os del expe imen o, al como se hace no a en los es udios e nog á i- cos de la ida en el labo a o io”. Al inal del p oceso, se ob iene una cohe encia en e los es elemen os, una es abilización: “los p ocedimien os ma e iales, [. . .]al se in e p e ados me ced a un modelo ins umen al, p oducen hechos den o del ma co de un modelo enoménico”.22 Mas, según Picke ing, semejan e esul ado no es i ial en absolu o. El análisis de los p ocesos de es abilización in e ac i a en e los es elemen os cons i uye lo que, en la pe spec i a de Picke ing, se co esponde ía con nues a dinámica de la expe imen ación ( éase, más adelan e, la sección 4). Cualquie conclusión que ex aigamos ace ca de la ac i idad expe imen al —po ejemplo, y en su caso, ace ca de su ele ancia epis emológica, o ace ca de su dependencia de ac o es con ex uales— depende á ob iamen e de las ca ac e ís- icas a ibuidas a los es ing edien es es uc u ales, an o en lo ela i o a las p opiedades de cada uno de ellos como en lo que espec a a sus elaciones. 22 Picke ing 1989, pp. 277–278. HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA EXPERIMENTACIÓN 69 La imagen más habi ual ace ca de la expe imen ación es que el p ocedimien o ma e ial y el modelo ins umen al pe manecen ijos a a és del p oceso expe imen al: sus asgos se ían ijos y ela i amen e na u ales, incon o e idos pa a los miemb os de la comunidad cien í ica y, po an o, no al e ables. F en e a ello, el modelo enoménico se ía más plás ico, como puede ad e i - se en el caso ípico de la de e minación expe imen al de algún pa áme o eó ico p e iamen e desconocido (po ejemplo, una cons an e ísica): como esul ado del expe imen o, el modelo enoménico es e inado, acomodado y especi icado con mayo p ecisión. En abie o con as e con es a imagen, Picke ing es u- dia el caso de lo que él llama “la caza del qua k”, conc e amen e a a és de los expe imen os ealizados po el i aliano Mo pu go du an e más de quince años. Mo pu go basó su ac i idad, p e- cisamen e, en una cla a al a de lexibilidad con espec o a los modelos enoménicos: sólo admi ía dos en pa icula . En e an- o, en el desa ollo de sus in es igaciones a ó al p ocedimien o ma e ial y el modelo ins umen al como ecu sos plás icos que, lejos de es a ijados y de e minados de an emano, e a posible moldea a olun ad has a log a un esul ado inal de cohe en- cia.23 Picke ing concluye que los es ing edien es es uc u ales son igualmen e plás icos, y de iende que la misma conclusión se desp ende de o os es udios de caso de allados, como los de Collins sob e la búsqueda de ondas g a i acionales.24 En es e pun o con iene inse a una ap eciación his ó ica que no debe ía a a se a la lige a. Se a a simplemen e de que lo álido pa a las ciencias de labo a o io de hoy no necesa iamen e se aplica a la expe imen ación de hace 150 o de hace 300 años. Si ex endemos po p incipio unos esul ados a o os casos, se debe á a la c eencia en una “esencia a empo al” de la expe i- men ación, que ha ía que los expe imen os óp icos de New on hace 300 años, los elec omagné icos de Ampè e o Fa aday hace algo más de 150, y los de Mo pu go hace ein e ue an, au omá- 23 Sob e la caza del qua k, puede e se ambién el cap. 3 del ecien e a ado de Picke ing 1995. 24 Pa a una discusión y cues ionamien o de de alles de los es udios de caso apo ados po Collins y Picke ing, éase el abajo de F anklin 2002. 70 JOSÉ FERREIRÓS Y JAVIER ORDÓÑEZ icamen e, casos de “lo mismo”. Es o equi ald ía a desa ende , po una decisión de p incipio, la posible —y, ecalca íamos, más que p obable— di e sidad de las ac i idades expe imen ales. Na u almen e, es a di e sidad no exclui ía la posible exis encia de elemen os comunes ele an es. En e los es casos ecién mencionados hay di e encias muy no ables. El céleb e expe imen um c ucis de New on sob e la composición de la luz y la e acción di e encial de los colo- es ue obje o de con es ación a lo la go de unos cincuen a años, p incipalmen e —aunque no sólo— po la di icul ad de ep oduci sus esul ados de i ada del empleo de p ismas de di e sos ipos de c is al.25 Una lec u a ápida, pe o quizá ap e- su ada, del p oceso sugie e que los p ismas de “buen” c is al e an los que daban —como decía New on— ayos “simples”, es o es, los que pe mi ían ob ene los esul ados de New on en el expe imen o. Es o cons i uye una ilus ación cla a de lo que Collins llama el “ eg eso del expe imen ado ”, y que en buena lógica cab ía llama el cí culo icioso expe imen al: el esul ado co ec o sólo se ob iene empleando un apa a o que uncione ap opiadamen e, y el apa a o unciona ap opiadamen e sólo si da los esul ados co ec os. El caso de New on nos si úa en e a las complejidades p o- pias de una ase muy incipien e de la adición expe imen al, en la que és a se basaba en p ocesos a esanales. Nos ecue da, ade- más, y se a a de un enómeno habi ual, que los conocimien os écnicos eque idos pa a ob ene cie os esul ados expe imen- ales no siemp e es án asen ados con an e io idad al p oceso de o mación de los da os, es o es, a la in es igación expe imen al en la que se elabo an dichos esul ados. Los expe imen os de Ampè e y de Fa aday, pese a odas las di e encias que gua dan en e sí, compa en una can idad impo an e de ca ac e ís icas. Po un lado, nos encon amos e- la i amen e ce ca de New on, en la medida en que se a a de expe imen os de sob emesa, muy alejados de los p ocesos expe- imen ales de eno me componen e ecnológica que ca ac e iza- 25 Véase el abajo de Scha e , “Glass Wo ks” (1989). HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA EXPERIMENTACIÓN 71 on a la ciencia del siglo XX.26 Po o o, la si uación es di e en e en la medida en que los p opios enómenos analizados po el elec omagne ismo —no sólo los ins umen os de labo a o io— no se encuen an como ales en nues o medio ambien e na u- al. Pe o hay o a di e encia, especialmen e impo an e aquí, y es que los p ocesos écnicos en que se basa on los iniciado es del elec omagne ismo son bien dis in os de los new onianos, ya que aho a es amos en el con ex o de la p ime a e olución indus ial, y disponemos de p ocedimien os mecanizados y ácil- men e ep oducibles que pe mi en log a una es anda ización en odos los ni eles de la p ác ica expe imen al. Quizá ue és a la época en la cual los esul ados expe imen ales de la ísica goza on de una mayo iabilidad, lo que sugie e la in igan e p egun a de si la misma so is icación inhe en e a ac i idades expe imen ales como las de la ísica de al as ene gías, las de Mo pu go, e c., no en aña quizá pelig os del ipo señalado po Picke ing y o os. Pa a conc e a es a idea, pensemos en un aspec o pa icula de lo que hemos señalado. El expe imen ado elec omagné ico del iempo de Fa aday iene ácil acceso a oda la gama de enómenos de di e sos ipos que son p oduc o de sus ac i idades en el labo a o io; en cambio, el acceso del ísico de pa ículas a los e en os que le in e esan es necesa iamen e indi ec o, ya que es á media izado po los apa a os de egis o con olados po p og amas de o denado diseñados po el p o- pio g upo cien í ico.27 Pa a ap ecia y es a en si uación de analiza odas es as su i- lezas de las p ác icas expe imen ales, su ni el de complejidad y su e olución, puede se necesa io u iliza un pa ón de análisis de la es uc u a del expe imen o más de allado que el que he- mos o ecido aquí. Hacking (1992) ealizó una labo in e esan e a es e espec o, indicando has a quince elemen os di e enciables que pueden in eg a la es uc u a de un expe imen o, a los cua- les ag upaba en es ca ego ías: “ideas”, “cosas” y “ma cas o 26 És e es un aspec o que se en a iza en la compilación de Buchwald 1995, y ambién en el a ículo Buchwald 2002. 27 Véase Velasco 2002. 78 JOSÉ FERREIRÓS Y JAVIER ORDÓÑEZ el haz iole a que log aba aisla a ojaba, as la segunda e- acción, una imagen en la que se mezclaban los colo es ojo y ama illo.37 Lo que el inglés conside aba una comp ensible im- pe ección de la disposición expe imen al, al empí ico ancés le pa ecía un cla ísimo esul ado en con a y una indicación de la ieja eo ía de la modi icación. E a “e iden e” que en el expe imen o se había modi icado el colo de un ayo “simple”. Dada la g an epu ación de Ma io e como expe imen ado , es o supuso un la go e aso —casi cua en a años— pa a la acep a- ción de la eo ía de New on en F ancia y o os luga es. Es os inciden es mues an las di icul ades que encon aba la in es igación cien í ica en su in ancia, y nos hacen p egun a nos cómo ue posible que —con odas esas di icul ades ma e iales y écnicas, con esa al a de p o ocolos expe imen ales y de p epa- ación de los sa an s— se die a un a ance cla o. Y, sin duda, quien busque en los a ículos y ca as encon a á odo ipo de elemen os e ó icos, que pueden u iliza se en a o de la conclu- sión de que la dispu a e a imposible de ce a , de que el cí culo icioso de Collins es aba en acción, y de que sólo las ope aciones polí ico-diplomá icas del iejo New on (hacia 1715) pe mi ie on el cie e de la con o e sia. Un caso cla o de negociación y cons ucción social, al pa ece . ¿Es es o así? ¿Exis ían elemen os que pe mi ie an ompe el cí culo icioso? C eemos que sí, que esos elemen os ue on ela- bo ados po el p opio New on ya en sus in es igaciones o igina- les del pe iodo 1666–1670, y que ue on pues os a disposición del público sob e odo en la Óp ica. Es esencial ene en cuen a que los p ocesos de o mación de da os no son au omá icos ni ins an áneos. Se a a de p ocesos de in es igación in eg ados po se ies de expe imen os. El cí culo se ompe p incipalmen e de dos mane as. P ime- o, a ianzando según c i e ios p opiamen e expe imen ales (no eó icos ni o males) la iabilidad de los esul ados expe imen- ales ob enidos. New on mues a que el p isma no modi ica la 37 Véase Gue lac 1981, pp. 98–99. El abajo de Ma io e apa eció como lib o: De la na u e des couleu s (Pa ís, 1681) y se encuen a ambién en sus Œu es, ol. 1 (Leiden, 1717). HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA EXPERIMENTACIÓN 79 luz isible, sino sólo la descompone o analiza. Pa a ello, ealiza expe imen os como los siguien es: 1. Coloca dos p ismas yux apues os en sen idos con a ios, de mane a que la e acción del ayo p oducida po uno compense la del o o. Ob iene un haz de luz blanca. Es o no es compa ible con la eo ía de modi icación (ni con la posibilidad de que el espec o se deba a impe ecciones casuales de los c is ales). 2. Emplea es p ismas que p oyec an sus espec os sob e una misma pan alla y, haciendo que los espec os se mezclen sin coincidi exac amen e, uel e a ob ene o sin e iza luz blanca. 3. Emplea un p isma y a con inuación una len e que hace con e ge los ayos, y encuen a que de nue o se sin e- iza luz blanca. Bas a si ua una pan alla, y según dónde la ayamos colocando e emos un espec o (que a de- c eciendo al mo e la pan alla), o un haz blanco, o de nue o un espec o. En la se ie o mada po es os expe imen os que ealizó hacia 1670 o an es, jun o con los que mencionó New on en el a ículo de 1672, encon amos dos de las ca ac e ís icas cla e señala- das po Hacking, dos c i e ios p opiamen e expe imen ales en acción: hay con e gencia en los esul ados ob enidos de es mane as di e en es, y hay cohe encia además en e las in e en- ciones p ac icadas y los esul ados. Nó ese que los esul ados de los es expe imen os que aca- bamos de ci a , al se cuali a i os y no cuan i a i os, se pueden ep oduci sin p oblemas independien emen e de que el pode dispe si o de los p ismas empleados sea mayo o meno . Con odo, New on ecu ió ambién a p ismas ellenos de agua pa a ompe el cí culo y a a de educi las dudas plan eadas po las di icul ades de ep oducción. Un segundo expedien e pa a ompe el cí culo ue el siguien- e: nues o au o no se cansó de epe i una y o a ez que había que ene cuidado con la idea de ayo simple. No se 80 JOSÉ FERREIRÓS Y JAVIER ORDÓÑEZ a aba aquí de que sólo los p ismas de Camb idge p oduje an ayos simples (como pa ece en ende Scha e 1989), sino de que no los p oducían ni és os ni los de Pa ís. E a la di e encia en e el ayo simple de la eo ía, una línea geomé ica, y el haz del expe imen o, algo más o menos g ose o. No hay duda de que Leibniz, expe o geóme a y coin en o del cálculo, en en- dió es e pun o mucho mejo que Ma io e. En suma, el cí culo ya no uel e sob e sí mismo, sino que “ eg esa” en un plano lige amen e más ele ado, o mando una hélice. 4.2. Más sob e la dinámica de la es abilización Ya hemos indicado que, según Picke ing (1989; 1995), los ing e- dien es es uc u ales del expe imen o —p ocedimien o ma e ial, modelo ins umen al, modelo enoménico—, pa iendo de una si uación de dispa idad y desunión, e olucionan hacia la es a- bilidad y la compa ibilidad. Ello sucede, en su in e p e ación, g acias a que odos ellos esul an se ecu sos eminen emen e plás icos. Una esis esencialmen e idén ica ha sido de endi- da, empleando un análisis algo más so is icado, po Hacking (1992) bajo el ó ulo de “au ojus i icación” de las ciencias de labo a o io (y es ingida explíci amen e a es e ipo de cien- cia expe imen al). En e los ac o es que pueden condiciona el p oceso de es abilización in e ac i a de aquellos ecu sos es án (dice el p opio Picke ing) las “ esis encias ma e iales” encon a- das, pe o ambién limi aciones de odo ipo —muchas de ellas a bi a ias— a que puede es a some ida la eo ización, y sin duda los ac o es sociológicos que in e engan. De se co ec a, la in e p e ación Picke ing/Hacking iene consecuencias no ables. La noción de e dad esul a ía inú il, pa ece, en el ámbi o de la iloso ía de las ciencias de labo a o io. Los esul ados expe imen ales no end ían po qué o ece una “imagen ealis a” —ni siquie a en pa e— de los enómenos que se p e ende es udia : no ya de enómenos na u ales que se den ue a del labo a o io, sino incluso de los enómenos écnicos que son el obje o p opio de aquellas ciencias (ya que és os se suponen an plás icos y moldeables como nues os concep os y eo ías). Los esul ados que su gen del p oceso de es abilización HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA EXPERIMENTACIÓN 81 in e ac i a de ecu sos plás icos —o au ojus i icación— son el p oduc o de una acomodación ecíp oca de las écnicas y las eo ías, pe o la e olución del p oceso ca ece de di ección p e- de inida: en pa icula , no iene po qué con e ge hacia algún ipo de “p oceso na u al”. Se ía la con i mación de ini i a de la “ca ga eó ica” de los esul ados, unida cie amen e a una co ela i a “ca ga écnica”, pe o abandonando como elusi a o nouménica —po abusa de la e minología kan iana— una po- sible o supues a “ca ga na u al”. El negocio de la ciencia end ía ga an izada, quizá, su con inuidad y la p oducción de e ec os ecnológicos, pe o desde el pun o de is a epis emológico ca e- ce ía de jus i icación especial. Si se nos pe mi e el comen a io, el esquema esul an e es demasiado ilosó ico. Pa ece que se es ima en exceso la capa- cidad c ea i a y modi icado a del se humano, el ma gen de libe ad abie o a nues a elabo ación de uni e sos a i iciales. Po deci lo en o as palab as, aquí es á esu giendo con una ue za quizá excesi a el a is o elismo: la con aposición en e lo a i icial, el mundo de los p oduc os humanos, y lo na u al. Pe o con lo dicho sólo hemos exp esado una sospecha; aún no hemos a gumen ado nada. El di ícil enigma plan eado po Picke ing y Hacking se esol- e ía, po supues o, an p on o como la plas icidad de los p o- cedimien os ma e iales ue a meno que la de los o os dos in- g edien es. O, mejo , an p on o como la explo ación de los p ocedimien os ma e iales y los enómenos de labo a o io, a la que se en egan los expe imen alis as, ue a sis emá ica y comple a. De hecho, en casos como los ya mencionados de las in es igaciones con p ismas y de la indagación espec oscópica, no pa ece ad e i se esa plas icidad que Picke ing encon aba en las in es igaciones de Mo pu go. El impe a i o de in es iga sis emá ica y comple amen e los enómenos es, ob iamen e, un impe a i o baconiano. Ve i ica si dicho impe a i o se lle a a la p ác ica, y has a qué pun o, es muy complejo. Exigi ía una e isión sis emá ica y c í ica, no sólo de los a ículos que egis an in es igaciones expe imen a- les, sino de odos los p o ocolos expe imen ales. Es o, ob ia- 82 JOSÉ FERREIRÓS Y JAVIER ORDÓÑEZ men e, sólo pod ía hace se some iendo a una e isión p o unda —y guiada po la mencionada p egun a— los co espondien- es ma e iales p ima ios; nunca sob e la simple base de biblio- g a ía secunda ia, ya sea his ó ica, ilosó ica o sociológica. En lo que sigue, nos limi a emos a hace alguna e lexión al es- pec o. A uno le gus a ía, desde luego, i i en un mundo óp imo en el que los ecu sos ma e iales y los e ec os de labo a o io se explo asen siemp e sis emá icamen e. Pe o no es posible a i ma que ello sucede de una mane a muy gene al en odos los iem- pos. Saliéndonos del ámbi o del labo a o io, encon amos disci- plinas como la zoología y la bo ánica en que se basó Da win, o la ana omía y mo ología compa adas, que son in ínsecamen e enciclopédicas y sis emá icas. En o o ex emo, hay disciplinas —como p obablemen e es el caso de la psicología— en las que el acceso obse acional o expe imen al a los enómenos p e en- didos es sumamen e p oblemá ico. Además, la si uación en una misma disciplina puede se un- ción del iempo y de los c i e ios me odológicos p omo idos. Veámoslo e o nando al caso de la ísica. Con as ando con lo que a menudo ue su p opia p ác ica, New on esc ibió en 1676: “Pues no es el núme o de Exp[e imen] os, sino su peso lo que ha de conside a se; y donde uno puede se i , ¿qué necesidad hay de muchos?”38 New on es aba discu iendo las objeciones plan eadas po Lucas, y p e endía que su oponen e deja a de ensaya nue os diseños de su in ención, es ingiendo su a en- ción única y exclusi amen e al expe imen um c ucis de los dos p ismas. La a ición de New on —quizá ma ema izan e, y muy poco baconiana— po los expe imen os simples y no ables, cui- dadosamen e seleccionados como guía pa a la elabo ación de la eo ía, u o una la ga his o ia y g an epe cusión en épocas pos e io es. Se encuen a oda ía en el siglo XIX, en g andes nomb es de la his o ia de la elec odinámica, como Ampè e y W. Webe . Quizá la si uación de hoy en la ísica de pa ículas sea de es e úl imo ipo, po que la complejidad del diseño expe imen- 38 Ci ado en Gue lac 1981, p. 94. HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA EXPERIMENTACIÓN 83 al y del egis o de da os hacen que el impe a i o baconiano — a ia de o ma sis emá ica y comple a las ci cuns ancias del expe imen o y los diseños expe imen ales, e eniendo cuidado- samen e odos los esul ados ob enidos— quede especialmen e lejos. Pe o los e ec os de es a pa icula idad no deben ex apo- la se de mane a mecánica al pasado de la eo ía ísica: es amos hablando de un p oblema especí ico de la big science y del egis o de da os supe abundan es ecu iendo a su a amien o compu acional. Po o o lado, y como en an os o os casos, con iene consi- de a el e ec o de in oduci la dimensión eal de la in es iga- ción cien í ica, que es siemp e comuni a ia. El uncionamien o de una comunidad o g upo social mues a siemp e un buen g ado de a iabilidad, y a menudo el buen desa ollo de las comunidades humanas depende de es os aspec os di e enciales. Los New on se encon a án casi siemp e en e a los espec i os Lucas, los Ampè e en e a los Fa aday, los Webe en e a los Helmhol z, que p e endan in oduci a ian es y nue os dise- ños. El impe a i o baconiano siemp e se mani ies a de o ma más comple a a ni el g upal. En cualquie caso, una discusión sob e la comple i ud con que se explo an los e ec os de labo a o io, po ápida que sea, nunca esul a ía adecuada si no eco dase el papel que desem- peñan las eo ías y los ma cos de in es igación en cuan o guías de la expe imen ación. Como han en a izado an os au o es, la explo ación de los esul ados expe imen ales es excesi amen e compleja como pa a pode ealiza se sin la ayuda de mapas y planos que —po unila e almen e que sea— ayuden a o ganiza y simpli ica el abajo. Resul a pues adecuado conclui es e esc i o eco dando el p incipio gene al de que la ciencia es i- loso ía y écnica, un híb ido de eo ización y expe imen ación, que no pod ía sob e i i sin la iqueza que le o o ga la mes iza in e acción en e ambas ases o dimensiones. 84 JOSÉ FERREIRÓS Y JAVIER ORDÓÑEZ BIBLIOGRAFÍA Ba nes, B. y D. Bloo , 1982, “Rela i ism, Ra ionalism, and he Sociol- ogy o Knowledge”, en M. Hollis y S. Lukes (comps.), Ra ionali y and Rela i ism, Blackwell, Ox o d. 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