scieee Open visual document viewer

La idea federal en Pi y Margall

Rivera García, Antonio

Full text

La idea ede al en Pi y Ma gall An onio Ri e a Ga cía* Uni e sidad de Mu cia, España La discusión ede al ha ecob ado ac ualidad a aíz de la con e encia p onun- ciada el 12 de mayo de es e año po Joschka Fische , minis o alemán de Rela- ciones Ex e io es, en la Uni e sidad Umbold de Be lín. Su í ulo es odo un p og ama polí ico: "De la con ede ación a la ede ación: e lexiones sob e el in de la in eg ación eu opea". El minis o alemán sos iene en su di scu so que el méTOdo MOllnel, según el cual se debía i a anzando paula inamen e hacia una mayo in eg ación eu opea sin necesidad de p ecisa el obje i o inal de es e p oceso, ya no esul a su icien e. Se p ecisa una apues a más decidida po la unidad eu opea: es necesa io a e e se a pensa en ese pun o inal que, pa a Fische , debe se una ede ación eu opea. E ll o exige una e o ma cons i ucional del pode legisla i o y ejecu i o eu opeo que pe mi a el ánsi o desde el es ado p esen e, muy pa ecido a una es uc u a con ede al, has a la an siada ede ación eu opea. Son muchos los in e ogan es que plan ea es a p opues a. Pe o quizá los más impo an es se cen en en la cues ión de si es ealmen e posible, como piensa Fische , una ede ación de Es ados nacionales an he e ogéneos. El epublicanismo ede al de los siglos XVllJ Y XIX, de Kan a P oudhon, ni siquie a concebía la paz in e nacional sin es a homogeneidad cons i ucional. A pesa del égimen descen alizado de las Comunidades Au ónomas, España ampoco es hoy una ede ación. Aho a bien, nues a his o ia, la di e sidad se- cu la de nues os einos, p o incias y e i o ios au ónomos, pa ece hace plau- sible es a posibilidad. Sin duda, odo se ía más sencillo si exis ie a una adición ede al. En onces no debe íamos empeza desde ce o. Si as eamos nues o pasado pe cibi emos que es p eciso agua da has a Pi y Ma gal! pa a encon a - nos con una e dade a eo ía ede al. Lamen ablemen e, sus p opues as aca- sa on. No deja on apenas ninguna he encia. Y así, en luga de ede alis a, Es- paña ha sido la pa ia de una amplia gama de nacionalismos. Mi exposición de Pi y Ma gall se a a cen a en el análisis de la idea ede al desplegada en su ob a de 1877, Las nacionalidades. Pa a el polí ico ca alán, únicamen e el p incipio ede a i o podía soluciona la disg egación de * Coo dinado del monog á ico del p esen e núme o. 114 A auca ia N o. 4 los pueblos españoles, y e i a la independencia o sepa ación de algunas pa es de España. Es e lib o ue esc i o as el acaso de la 1 República, pe ío do du- ame el cual muchos con ia on en el es ablecimien o de un Es ado ede al. F u- 10 de es e empeño ue el p oyeclO de Cons i ución ede al de 1873, inspi a do en g an medida po Pi y Ma gan. No obs ame, el p oyec o se apa aba en ocasio- nes de l as ca ego ías empleadas po el aUlO de Las nacionalidades. Po ejem- plo, el ex o de 1873 no su gía ealmen e de un pac o ede al, hecho de abajo a iba, ya que, según el a ículo 93 , la Cons i ución del Es ado ede al e a an- e io y supe io a las Cons i uciones p o inciales o de los Es ad os miemb os. Además, el Senado o asamblea ede al del p oyec o no enía l as mi smas co m- pe encias que el Cong eso, cuando pa a Pi esul aba imp escindible la igualdad de a ibuciones. En cualquie caso, es e p ime in en o de la his o ia española de o ganiza ede almeme nues o Es ado se malog ó. En e OI os mo i os, se de- bió a que la 1 República no consiguió conec a con el mo imien o ob e o socia- lis a, cu ya ad ición jacobina o cen alis a pesó demasiado. El o alismo conse - ado de los ca lis as ambién in luyó decisi amen e pa a que el pensamiemo libe al con ia a más en la idea uni a ia que en la ede al. Cuando se abo da la ob a de Pi y Ma gan esul a ine i able plan ea se la cues ión de su o iginalidad. Sus con empo áneos, no sólo los polí icos i ales sino ambién algunos discípulos como Valemí Almi an, c eían que el ede alis- mo de Pi y Ma gan había sido ex aído de Pie e-Joseph P oudhon. El p opio Ma gan se de endió con ecuencia, en el Pa lamen o, de la acusación de im- po a ideas o áneas pa a esol e los p oblemas españoles'. Po el con a io, algunos comen a is as eciemes, es el caso de la conocida monog a ía de An oni Jugla , han exage ado su singnla idad. Quizá Pi y Ma gan sea ede alis a desde su lib o La eacción y la e olución (1854)' y, po an o, lo sea ames que el céleb e ana quis a ancés, pe o hemos de econoce que la g an ob a del ede- alismo español, Las nacionalidades, no se comp ende plenamen e si no la lee- mos junIO al esc i o de P oudhon Del p incipio ede a i o y de la necesidad de econs ui el pa ido de la e olución (1863), cuya p ime a pa e ue aducida l. En 1869. du an e una sesión pa l ame n a ia en la q ue se discu ía la con eniencia de ins- au a una mo na qu ía conslÍ u ciona l en España. el dip u a do Rome o Gi ón, de enso de es e nue o égimen. sos enía que el ede alismo de Pi y Ma ga l! e a una mala copia del p oudhoniano. pues el ancés, al menos, no e a an an imoná quico como el ca a l án. A es as ac u saciones, Pi y Ma gal! espondía en su discu so del 19 de mayo de endiendo "la independen- cia de su ca ác e " , y eba iendo la o pe in e p e aci ón que Gi ón hacía del epublicano P oudhon . eL PI y MAR GALL, Discu so del 19 de mayo de 1869, en A. JUTGLAR, Pi y Ma ga l y el Fede alismo e!.pmlol 11, Tau us , Mad id, 1976, pág . 886. 2. La eacción y la e olución, An h opos, Ba cel on a, 1982. La idea ede al en Pi y Ma ga/l 115 po el ca alán en 18683 Pues en Las nacionalidades al a un igu oso análisis concep ual, una base eó ica más p o unda, que sí encon amos en la p ime a pa e del lib o de P oudhon, p ecisamen e la única aducida po Pi y Ma gal!, y que, como deja cla o en el p ólogo y en algunas no as de su aducción, asume en sus líneas maes as. Es a es la azón po la cual en es e a ículo dedicado al ede alis a español da emos la palab a con ecuencia al ancés. En mi opinión, los concep os polí icos manejados po Pi y Ma gal! son los del ilóso o P oudhon. Las di e gencias en e ambos publicis as comienzan únicamen e cuando se a a de diseña , de lle a a la p ác ica, las ins i uciones ede ales. El español, mucho más ealis a, acaba ad i iendo qne sólo el modelo no eame i- cano, el ede alismo dual, esul a iable a ines del siglo XIX. El an inacionalismo de P oudhon es ambién más ma cado que el de Pi y Ma gall. La ob a del ancés ue esc i a en el con ex o de las gue as nacionales desencadenadas as la e olución de 1848, en conc e o du an e la uni icación i aliana. En e sus p opósi os undamen ales se hallaba de ende la con ede a- ción i aliana p e is a po la Paz de Villa anca (1859) y, po consiguien e, opo- ne se a las p e ensiones nacionalis as de un Mazzini o un Ga ibaldi. P e e ía aquella con ede ación al nue o Es ado-nación, al cual conside aba una uen e inago able de gue as ci iles e in e es ales. A ese Es ado nacional que no puede sob e i i sin "el espí i u de conquis a", P oudhon oponía el pueblo ede ado u o ganizado pa a la paz. Desde es e en oque, la u opía de la paz pe pe ua exigía un o den in e nacional compues o po pequeñas ede aciones. Sólo en onces, concluía el ana quis a P oudhon, no hab ía necesidad ni de alianzas ni de a a- dos de come cio. La libe ad de come cio y la de ci culación y esidencia de las pe sonas impe a ía en e odas las naciones lib es'. Debemos ambién ad e i an es de empeza que lo mejo de es os dos ede alis as no se halla en sus análisis socioeconómicos, sino en sus análisis polí icos. Ambos adolecían de una medioc e o mación económica y azonaban a menudo desde ca ego ías ahis ó ica s y p emode nas. En es e a ículo aya man ene la esis de que el pensamien o de P oudhon y el de Pi y Ma gall cons- i uyen oda ía un ejemplo de la secula p io idad -pues a en sol a po A. Smi h o Ma x- de los p incipios polí icos sob e los socioeconómicos. Así, p ime o in- es igan cuáles son las bases de la polí ica, la sobe anía del indi iduo, el pac o y la di isión del pode , y luego las ex ienden a la economía. La ede ación po- lí ica se con ie e de es a mane a en ede ación ag ícola-indus ial. Po lo de- 3. El p incipio ede a i o lPF] , Aguila , Mad id , 1971. Hay ambi én una ad u cción es pa - ño la compl e a en Ed i o a Nacional, Mad id, 1977 . 4. e . PF , pág. 122. 116 A auca ia N o. 4 más, es e ede alismo se p esen a siemp e como la exp esión más au én ica del epublicanismo. 1. Al/IO idad, adición y libe lad. El ede alismo decimonónico que amos a examina asume como pun o de pa ida la con icción de que odo o den polí ico descansa en dos p incipios conexos, opues os e i educ ibles: au o idad y libe - ad. De ninguna mane a, P oudhon y Pi Y Ma gall son an ingenuos como pa a p edica la desapa ición de la au o idad, si bien és a no debe halla se en el dic- amen y manda o del gobe nan e absolu o, sino en el de echo, en la ley, que, en el ondo, es el esul ado de la acción lib e de los ciudadanos o asociados. Po eso, las leyes y las in s i uciones poseen una au o idad segunda o de i ada de la libe ad exp esada en el ac o con ac ual. Nues os ede alis as no es ab lecen, empe o, una cla a delimi ación en e los clásicos concep os de auclo ilas y po es as. Así, en ocasiones, sob e odo cuando e lexionan sob e l as leyes epu- blicanas, la au o idad posee el p ime sen ido; en o as, pa icula men e al e- e i se a la au o idad del ep esen an e o agen e del pode , adop a el sen ido de po es as. Incluso Pi y Ma gall, cuando piensa en la au o idad del Senado o cá- ma a ede al, le a ibuye simul áneamen e lo s dos sen idos. El o den, la a monía o equilib io en e la libe ad y la au o idad se consi- gue a a és de un elemen o supe io : el con a o ede al capaz de subo dina la segunda a la p ime a. En e es as dos ue zas en con lic o, en e la azón lib e y la olun ad qu e obedece, se si úa, po lo an o, el ac o con ac ual, la libe ad polí ica, cuya p incipal ca ac e ís ica adica en da a luz un o denamien o ju í- dico que iene en cuen a el pun o de is a de los o os. El o den social y la con- i encia polí ica son, en opinión de Pi y Ma gall, una necesidad an opológica, pues o que sin el concu so de los demás homb es no podemos desa olla nos comple amen e. Pa a alcanza es e obje i o, la libe ad na u al e ilimi ada de los indi iduos debe se es ingida po la au o idad de las leyes'. Es nues o impe ec o o de ici a io se na u al, como ya había esc i o el cal inis a Al husius', 5. "Acep o la idea de au o idad an sólo po que no i o, no puedo i i , sino en compañi a de mis semejan es. Como necesi a mi azón de la azón ajena, necesi a del sen imien o ajeno. mi sen imien o; de la olun ad ajena, mi olun ad; de la ida co po al y espi i u al ajena, mi cue po y mi espí i u. Us ed y yo ald íamos muy poco sin el concu so de o os homb es . Nos es p eciso pa a nues o d esa oll o que los demás n os p es en sus se icios. nos endan sus p oduc os, es- pon d an a nu es os a ec os, cam bien con noso os sus ideas" (PI y MARG AU., ci . en A. J UT GLAR, Pi Y Ma gall y el ede alismo espaiioll. Tau us, Mad id , 1975. pág. 386). 6. C . 1. ALTUSJO. Polí ica, CEC, Mad id, 1990, pág. lO. Sob e es e ema, se puede CO l - suha mi lib o RepubUcanismo cal inis a, Res publica, Mu cia, 1999, pág. 51. La in luencia cal inis a ecibida po P oudhon y Pi Y Ma gal1l1ega a a és del hugono e Ju ieu, como e e- mos un poco más adelan e . La idea ede al en Pi y Ma gal! 117 lo que nos obliga a pac a con el o o, ya obedece lo s é minos del con a o, las leyes. Aunque la simbiosis polí ica o la eo ía con ac ual no enga sen ido sin es a de ici a ia base an opológica, no debemos exage a su impo ancia y ll ega a la conclusión de que la ida pública es á condicionada po "la iolencia de la necesidad". De o o modo, la libe ad queda ía subo dinada a la au o idad, Como sucede cuando un pueb lo empob ecido, ca en e de una ma yo i a ia clase media de pequeños p opie a ios, alcanza el pode . La simbiosis polí ica no les hace ol ida a nues os ede alis as que el indi iduo siemp e iene p io idad sob e la nación. Todo su sis ema se l e an a sob e los pila es de la sobe anía indi idual y de los de echos na u ales del hom- b e. El p oblema de la libe ad y de la au o idad se con ie e así en el p oblema de cómo soluciona el con lic o en e la plu alidad indi idual y la unidad nacio - nal, en e la di isión y la indi isión de los pode es públicos, en e el p incipio ede al y el uni a io. A di e encia del epublicanismo an iguo o jacobino, el ede al nunca pe sigue la es au ación de una unidad o iginal. Po el con a io, comba e el idealismo polí ico p esen e en el concep o de nación o de pueblo indi iso. No podemos en ende el epublicanismo ede al si no es ablecemos el nexo en e la libe ad o sobe anía indi idual y la au o idad de las leyes. Pe o es a a ea no ca ece de di icul ades. Una lec u a supe icial de la eo ía polí ica del pasado nos puede hace zozob a en un piélago de con adicciones. La p i- me a pa adoja que debemos sal a es la cali icación de ana quis a dada a la eo ía de P oudhon y Pi Y Ma gall, pues en la base de sus sis emas polí icos se encuen a una i me de ensa de la au o idad. Como en o as ocasiones, lo más emo o puede se i pa a ilumina es a exp esión, "au o idad de las leye s", que debie a igu a en el on ispicio del emplo epublicano. En el epublicanismo an iguo, el concep o de au o idad apa ecía es echamen e inculado al de adi- ción, cuyo o igen debía emon a se has a la undación de la epública'. Es e ac o del lejano pasado se había ans o mado pa a los omanos en uen e de au o idad, de e dad y de luz que se p oyec aba sob e el u u o. La adición se con i ió así en el puen e a a és del cual se supe aba la b echa o el abismo abie o en e el pasado y el u u o. Pa a el epublicanismo decimonónico, el de P oudhon y Pi Y Ma gall, la adición ambién da sen ido a la exp esión "au o- idad de l as leyes", po cuan o oda l eyes un dic llm, algo pe enecien e al pa- sado, que, no obs an e , in luye decisi amen e sob e las acciones u u as 8, 7. C . H. ARENOT, En e el pasado y el u u o, Península, Ba celona, 1996. pp. 131 ss. 8. La au o idad en Roma 110 esidía, sin emba go, en la s leyes sino en una ins i ución, el Senado. eL Sob e la e olución [SR], Alianza, Mad id, 1988, pág. 205. 118 A auca ia N o. 4 Con la e olución ancesa iun a, como ha no ado Hannah A end , una absu da simpli icación: mien as la adición y la es abilidad se inculan a la mona quía o al pensamien o conse ado , la no edad y la ines abilidad se iden- i ican con el libe alismo p og esis a o el pensamien o e oluciona io mode no. La con inuidad, la i meza de las ins i uciones y la adición pa ecían se obje- i os pe seguidos solamen e po los egímenes moná quicos'. No obs an e, la his o ia ambién nos pe mi e demos a que en cualquie e o lu ción, po lo menos en sus inicios, se plan ea el p oblema de concilia es os dos elemen os: espí i u de no edad y p eocupación po la es abilidad del cue po polí ico. Pues bien, nues os dos publicis as oda ía no han sepa ado es os dos é minos: a pesa de lucha po una e olución de la cual ha de eme ge la no edad ede al, desean que es a e olución sea la úl ima y, en consecuencia, quie en in oduci la semilla de una adición epublicana. La aspi ación sup ema de la ciencia polí ica p og esi a se con unde así con la cons i ución de un égimen es able que ponga in a la es uc u a cíclica de la his o ia o a las in e minables e oluciones de los úl imos siglos. Nue amen e pa ece á pa adójico, pe o la misma idea de p og eso no pue- de p escindi del concep o de adición. Ni en P oudhon ni en Pi y Ma gall en- con a emos una adical up u a con el pasado. Pa a ellos, el p og eso es len o, y la e olución supone an sólo el úl imo ac o de los cambios ocu idos con el suce de de los años. Po o a pa e, opinan que si la his o ia p oba a la in iabilidad de la idea ede al, se ía insensa o pugna po una ede ación epu- blicana. Mas las his o ias de España y F ancia du an e el An iguo Régimen, a di e encia de lo que opinaba Necke en los p ime os años de la Re olución", demues an la con eniencia de e o mas ede ales. "La adición -ha esc i o P oudhon-no es con a ia a esa e o ma: qui ad de la an igua mona quía la dis- inción de cas as y los de echos eudales. F ancia, con sus asambleas p o incia- les, sus di e sos de echos consue u dina ios y sus bu guesías p o inciales, no es más que una as a con ede ación; el ey de F ancia, un p esiden e ede al". El ana quis a añadía a con inuación un dic amen sob e la e olución que hoy cono- 9. E. KANToRow c z, en su ex ao dina io lib o Los dos cue pos del ey (Alianza. Mad id, 1985), no s ha en señado cómo desde la Al a Edad Media ue un e o ex pli ca la inmo alidad, la pe ennidad, de las ins i u ciones polí i cas. Buena p ueba del éxi o consegu i do po los pa ida ios de la legi imidad eal es el amoso lema del ono de Ma ía Es ua do: En ma in es! mon commencemen . 10. Necke e ía muy d i íc il ins au a una epública ede al en F ancia po que el pueblo ancés había he edado de la mona quía un ue e apego po la idea de la indi isibilidad del Es ado. eL O. BE UD, Fede alismo y ede ación en F ancia: ¿his o ia de U l concep o impen- sable?, en Res pllbli ca 3 (1999). p ág . 33. La idea ede al en Pi y Ma gall 119 ce nas sob e odo a a és de la e sión de Tocque ille: "F ue on l as lu chas e- olucio na ia s las que nos aje on la cen alización. Bajo es e égimen, la igualdad se ha man enido, po lo menos, en las cos umb es; la libe ad se ha debili ado p og esi amen e"lI. Suena ex año iniendo de P oudhon, mas, a su en ende , el in de la li- benad polí ica se ha debido en g an pan e a la up u a de la adici ón ancesa. La so p esa puede inc emen a se cuando leemos que el esponsable de es e a- caso ha sido el pueblo, quien, po su igno ancia y po es a some ido a la iolen- cia de sus necesidades, de sus pasiones o ins i n os p ima ios, ha acabado po en ega el pode a un au óc a a, a un nue o césa . Según el ede alis a ancés, cons i uye una g a e con adicción po lí ica el hecho de que el panido más nece - si ado de libe ad y o den legal, el del pueblo, acabe c eando el absolu ismo bajo sus dos modalidades: impe io y democ acia au oc á ica. La his o ia de la R oma an igua y de la F ancia e oluciona ia nos suminis a p uebas i e u ables: el pueblo, una ez oblenido el pode , siemp e lo ha en egado a un je e absolu o con la in ención de asegu a su iun o y man ene la igualdad. Es a cesión in- condicional de la sobe anía a un dic ado , Julio Césa y Napoleónl ', se debe a que la plebe igno a las condiciones del pode y es, además, incapaz de eje ce - lo; o en o os é minos, ca ece del sabe polí ico necesa io y del alo su icien e pa a la acción polí ica. Aunque el abajo sea po nalu aleza epublicano 13 , el pueblo no ha sabido eXl ae las consecuencias polí icas de ello: la idea de sim- biosis y di isión. A eSla igno ancia, a es la al a de sabidu ía polí ica, debemos uni su incapacidad pa a eje ce la libe ad polí ica, ya que odas sus acciones es án mo i adas po sus ins inlOs, po "la iolencia de sus necesidades". A imagen de Is ael en el desie o, el pueblo no iene "la eligión de las idea s". Sólo c ee en lo ú il y en la o lun ad humana, en las o mas suma ias de au o i- dad. Po eso busca un je e cuyos es ue zos se consag en a sus inle eses y le da, como si se a a a de un me sías o de un nue o dio s. un pode i esis ible, una au o idad s in lími es. La animad e sión de P oudhon hacia es e pueblo idóla a se halla muy lejos de la e e encia mos ada po un Robespie e. El ede alis a no puede deja de e en la plebe a una masa in o me que, I as le a n a alsos ídolos, se bu la de la s o malidades, de las ga an í as legales o de lo s p incipios polí icos, 11. PF. pág. 123. 12 . A lo s eg ím enes de Césa y Napoleón , a l como los desc ibe P oudhon, se les puede c onside a un pe ec o eje mplo de la schm i i ana dic adu a sobe a na. CL C. SCHMITT, La dic- adu a, Alianza. Mad id. 1985. 13. "El abajo es po na u a l eza epublica n o; lo co n a io implica ía con adicciones." (PF, pág. 46 ). 120 A auca ia N o. 4 los únicos que, en su opinión. pod ían sa l a le l4 . Denuncia asimismo el nacio- nalismo que se esconde de ás del idealismo popula su gido después de la Re- olución F ancesa. A P oudhon le pa ece pelig osa la absu da c eencia de que el pueblo con igu a una colec i idad esencialmen e indi isa, pues de ello se de i a la necesidad de una asamblea y de un gobie no igualmen e indi isos. En ese nue o Es ado jacobino, la sobe anía del ciudadano, del municipio, del de- pa amen o y de la p o incia es ápidamen e sus aída po la au o idad cen al. Los agmen os de El p incipio ede a i o con a ios a la plebe nos ace can a una concepción clásica de la libe ad. Pues, como ha señalado Hannah A end , la g an de enso a del epublicanismo an iguo, la libe ad polí ica se eclipsa allí donde el pueblo es á coaccionado po sus necesidades sociales. P oudhon no al- be ga la meno duda: "el ca ác e p imi i o de sus ins in os, la iolen cia de sus necesidades, la impaciencia de sus deseos"", es lo que impide al pueblo econo- ce la p io idad de la libe ad sob e la au o idad. La solución a los males de es e pueblo igno an e hab á de pasa po una educación de los indi iduos que les pe - mi a ans o ma se en pequeños p opie a ios y supe a el es ado de necesidad. La plebe, en an o ca ezca de la su icien e ilus ación polí ica, no pod á accede al sec e o epublicano de la adición: "En egada a sí misma - no s des ela el ana quis a ancés- o conducida po sus ibunos, la mul i ud no undó jamás nada. Tiene la cabeza as o nada: no llega a o ma nunca adiciones, no es á do ada de pe se e ancia, no posee idea alguna que adquie a ue za de ley, no comp ende de la polí ica sino la in iga, del gobie no sino la s p odigali- dades y la ue za, de la jus icia sino la indic a pública, de la libe ad sino el de- echo de e igi se ídolos que al o o día demuele" ". P oudhon dice mucho en es e agmen o. Todos los concep os undamen ales pa a econs ui el pensa- mien o epublicano se agolpan en es e alega o con a la "locu a del pueblo". Po el momen o, nos bas a con apun a que la ue za (au o idad) de las leyes e- publicanas y la es abilidad del égimen polí ico p ocede de una adición iniciada con la undación de la epública po odos los homb es lib es, y con la consag a- ción cons i ucional, en ese mismo ac o, de la igualdad o jus icia conmu a i a!7 4. e . PF, pp. 46-47. 15 . PF. pág. 46 . 16. PF, pág. 48. Cu si a A. R. 17. PROUDHON, en su ob a De la jus icia en la e olución y en Ja Iglesia (1858), dis ingue en e la jus icia de la Iglesia, ca ac e izada an o po se anscenden e o undada en el de ec ho di ino como po se dis ibu i a o ealiza da del odo a la s pa les, y la jus icia según la Re olu- ción que, además de inmanen e, es conmu a i a. El con a o conmu a i o es el ins umen o p in- cipal de es a úl ima jus icia, cuya máxima dice: " ec ibiend o, dando; dando ecibiendo." C . J. J. TRIAS VEJARANO, In oducción , en PF, pág . XXV IlI. La idea ede al en Pi y Ma gall 121 como p ime obje i o público. La undación de una epública ede al se con ie - e de es e modo en uen e de au o idad his ó ica, en el o igen de una adición epublicana. Digamos, po lo demás, que el con a o, en cuya base se encuen- an lo s p incipios de libe ad o sobe anía indi idual, es la pieza cla e pa a di- e encia la undación mode na de la an igua o omana. La idea de p og eso de P oudhon es á de e minada po una concepción lineal del i em po que ompe con el cí culo e oluciona io. Su aspi ación s up e- ma, uel o a epe i , es la eme gencia de una úl ima e olución. En es e ma co debemos encuad a sus c í icas a una plebe a la cual le al a, en odo momen o, la pe se e ancia su icien e pa a unda adiciones e ins au a egímenes es a- bles y du ade os. Las e oluciones, lo s ciclos i ales de los Es ados, segui án sucediéndose in e minablemen e mien as la his o ia siga siendo p o ago ni za da po un pueblo mo ido exclusi amen e po sus necesidades socioeconómicas, o po una bu guesía cuya acción polí ica no es á inspi ada po el p incipio de la igualdad. También el día después de la e olución es adounidense, el pe íodo de los deba es cons i ucionales ue ma cado po es e p oblema de la es abilidad y de la adición. La mayo ía de lo s pad es undado es llega on enseguida a la conclu- sión de que sólo un cue po pe manen e podía asegu a la es abilidad y pe ma- nencia de la nue a epública: " lo único que puede ena -esc ibía Hamil on-la imp udencia de la democ acia es un cue po pe manen e" 18 Como es sabido, ue on el Senado y el T ibunal Sup emo la s ins i uciones c eadas pa a da esa es abilidad al égim en es adounidense. Sin emba go, Je e son, oponiéndose a la opinión mayo i a ia, insis ió en que lo único pe manen e e an los de echo s ina - lienables del homb e. El u u o p esiden e, al iden i ica la libe ad polí ica con la elabo ación de una Cons i ución, se empeñó en analiza "e l enómeno de la acción desde una pe spec i a de des ucción y cons ucción" ". Teniendo en cuen a que cada gene ación debía ene de echo a hace uso de su libe ad polí- ica y epe i , po consiguien e, el ac o de la undación, Je e son come ió el e o de con e i la e olución en algo ecu en e, con lo cual ol ió a in odu- ci la idea de un iempo cíclico en la eo ía polí ica. La conclusión de A end sob e es os dilemas cons i ucionales, y po eso esul a incomp ensible su e ó- nea opinión ace ca de P oudhon 1O , es simila a la del ancés: el ágico allo de 8. Cil. en SR, pág. 233. 19. SR, pág. 242. 20 . ARENDT con unde sin mo i o a P oudhon co n Bakunin . Di ícilmen e se puede sos ene , como di ce la au o a de La condición humana . que el p ime o sigue deseando en su ob a El p incipio ede a i o la abolición del Es ado y del go bie no. e . SR , pág. 270. 128 A auca ia N o. 4 En segundo luga , el con a o ede al, en e al ca ác e ilimi ado del ousseauniano, es un con enio esencialmen e es ingido. Po es a causa, los con ayen es (je es de amilia, municipios, can ones, p o incias o Es ados) se ese an "siemp e una pa e de sobe anía y de acción mayo de la que ceden"". En una ede ación los lími es de la s libe ades indi iduales y municipales o p o inciales se con ie en en ba e as in anqueables. Es a p imacía de las p o- incias y municipios sob e el Es ado, y de lo s de echos indi iduales sob e los municipales ", hace inadmisible la pos u a de odos aquellos undado es de la con ede ación no eame icana, como Washing on o Madison, que e an pa ida- ios de es ablece un pac o ede al con los Es ados escla is as que no espe aban lo s de echos undamen ales de los homb es". 2.3. De la ciudad al Es ado ede al. Pi y Ma gall asocia el nacimien o de la idea ede al a la ciudad, a la sociedad polí ica más sencilla, indi isible, eal o na u- al. La ciudad cons i uye la nación po excelencia. Su o igen es económico y no acial: ue on los in e eses ma e iales los que ace ca on a las amilias, y no la iden idad de sang e. Pues si el o igen de la comunidad polí ica más simple ue a la aza, la homogeneidad na u al, la esencia de lo polí ico no debe ía busca se en el con a o, en la al husiana idea simbió ica, sino en el -schmiuiano- amigo/ enemigo. Si así ue a, esul a ía insensa o pensa en un o den in e nacional capaz de uni a odas las naciones po ínculos ede ales. La ciudad, añade Ma gall, no pudo i i "siemp e po sí mi sma"; poco a poco se desni eló su p oducción y su consumo, y se io obligada al cambio con o os pueblos y a uni se a o as ciudades, c eando un nue o ESTado ". Po an o, son ambién necesidades económicas, in e eses come ciales comunes, los ac- o es de e minan es pa a la apa ición de las naciones compues as. Lo más im- po an e de es a inculación en e la ciudad y el ede alismo adica en que es la economía el elemen o que pe mi e su u a el espacio in e nacional agmen ado en múl iples naciones. Los in e cambios económicos, y no los g andes ideales, unen a los pueblos: "Qué es lo que allana -se p egun a el au o de Las naciona- lidades- el camino a la u u a unión de lo s pueblos. Son p incipalmen e los in- e eses. Aba e el come cio l as on e as y une el e oca il lo que sepa an los odios de nación a nación y las p e enciones de aza [ ... ]. Unen los in e eses 47. PF, pág. 71. 48. c . PF, pp. 65-66. 49 . eL PF, pág. 69. Nunca debe mo s ol ida que la s c í icas de P oudhon a la ede ac ió n no eame icana se p oducen en el momen o de la gu e a de Secesión. Una gue a que, a su jui- cio, p obaba el acaso de la ede ación. 50. C . LN , pág. 10. La idea ede al en Pi y Ma gall 129 has a lo que la gue a desune [ ... ]. No ol ido que los in e eses han sido Una de las p incipales y más pode osas causas de la gue a; no po es o dejo de c ee que puedan impedi mañana lo que aye p omo ie on y omen a on"". Aquí es donde mayo lucidez demues a Pi y Ma gall, ya que las con ede aciones más du ade as siemp e han enido en la economía o en los in e cambios su ge men . Bas e eco da a es e espec o los o ígenes de la ac ual Unión Eu opea. Es as p ime as con ede aciones o naciones compues as, en opinión de Pi y Ma gall, ue on siemp e pequeñas, y se ca ac e izaban po que el pode públi- co del nue o Es ado se limi aba a los asun os comunes y no alcanzaba a la ida in e io de las ciudades. El elogio a las ede aciones pequeñas es cons an e en P oudhon y Ma gall: en ellas se espe a la au onomía de las ciudades, impe a la a monía en e el Es ado y la sociedad, la polí ica es cons an e y se llega con mayo apidez a acue dos. El o igen de las g andes naciones o de los g andes impe ios es muy dis in o: son "hijos de la iolencia o de la gue a, y se han disg egado apenas ha desapa ecido o disminuido la ue za que los unía". Las g andes naciones, co no es án egidas po el p incipio uni a io, iolan la au ono- mía de los di e sos g upos que la in eg an y es án condenadas a " i i bajo pe pe ua se idumb e o en e e na gue a",52. Es a cues ión an impo an e del municipalismo y del amaño de la s nacio- nes o epúblicas más elemen ales pie de impo ancia, pa a Pi y Ma gall, cuando nos encon a nos den o de una ede ación ". De ahí que el ede alis a espaiiol a ance la po sibilidad de cons i ui incluso un pode eu opeo o una con ede ación de odos los Es ados de Eu opa, en cuyo seno ya no end ía semido los sepa a- ismos que a ines del siglo XIX ponen en pelig o la es abilidad del iejo mundo, algunos de los cuales siguen hoy día sin soluciona se". És e es uno de los pun- os donde el ca alán se dis ancia del ana quis a ancés, pa a quien "la idea de una con ede ación uni e sal es con adic o ia"S5. La con ede ación p oudhoniana, en con as e con la mona quía y la democ acia que no conocen lími es a su desa ollo, ca ece de ue za pa a la conquis a: el pac o ede al se con ae pa a la mu ua de ensa y no pa a el eng andecimien o de los Es ados. 51. LN. pp . 91-92. 52. LN . pág. 115. 53. el. LN, pág. 102. 54. "Se esuel en ácilmen e po es e medio lodos los p oblema s que he plan eado . y no es di ícil /lega a la o mación de U1I pode eu opeo. D eja ían de seg u o de se Jos i lande ses una pe u bación y un pelig o pa a Ingla e a , los b elOnes pa a F ancia , los ascos pa a España, l os sicilianos pa a halia, los bohemios pa a Aus ia, los polacos pa a Rusia , si odas es as naciones econociesen la au onomía de los dis in os pueblos que las componen en lo que no se eli iese a los in e eses comunes y les ga an izasen la libe ad y el de echo." (LN, pág. 77. Cu si a A. R.). 55. PF. pág. 85. 130 A auca ia N o. 4 P oudhon nunca ha c eído en la posibilidad de unos Es ados Unidos de Eu opa po que, a su juicio, es e expe imen o e mina ía engend ando un nue o Le ia án, una simple con ede aci ón de con ede aciones, que sup imi ía la au onomía de los Es ados pequeños y de las p o incias y municipios. Es as en idades e i o- iales, en el seno de aquel magno cue po sup aes a a l, se con e i ían muy p on- o en " euda a ios" de los g andes Es ados. Tal descon ianza se debe en g an pa e, como e emos enseguida, a que P oudhon igno a el papel co ec o que puede desempeña el Senado o cáma a ede al con espec o a las decisiones del Cong eso, donde cie amen e los países con mayo población y e i o io ienen un núme o supe io de o os y pode . Las ob as de P oudhon y Pi Y Ma gall, dado el acen o que ponen en las libe ades locales o municipales, apun an la posibilidad de una al e na i a al ede alismo dual, a la doc ina es adounidense que a i maba el equilib io en e el Es ado ede al y los g andes Es ados miemb os". Nues os dos ede alis as c een ac ible, al menos en eo ía, una o ganización e i o ial cuya unidad es- a al básica sea la mul i ud de pequeñas ciudades, los municipios. Seguían de es e modo ieles al pensamien o epublicano dieciochesco, según el cual la e- pública sólo podía e i a las en aciones despó icas si e a pequeña. Po o o lado, el mismo pac o ede al, al exigi una composición de abajo a iba, desde lo local a lo nacional, pa ecía eque i una pa icipación polí ica, y no sólo ad- minis a i a, de los municipios. 2.4. Di isión de pode es. Uno de los p incipios polí icos undamen ales del ede alismo es la di isión de pode es, has a el pun o de que, como seña la P oudhon, cons i uye el c i e io de e minan e pa a dis ingui en e los egímenes sus en ados sob e el p incipio de la libe ad y los moná quicos o basados en la aUlO idad. Desde un pun o de is a e i o ial, el pode se di ide en e la ede- ación (Es ado ede al), las p o incias (Es ados miemb os) y los municipios, e implica necesa iamen e descen alización. Pi y Ma gall y P oudhon que ían una 56, La l uc ha de Je e son po ins au a el égimen de dis i os municipales cons i uye uno de los úllimos in en os en No eamé ica po e i a es a dualidad y ecupe a una democ acia más di ec a anclada en el municipio. eL SR, pp. 257 ss. TOCQUEVILLE señalaba asimismo que en la democ acia l ocal, y no en el ede alismo dual, esidía el undamen o del epublicanismo ame i - cano. En su opinión, la ue za de los pueblos lib es se ex a ía de las ins i uciones municipales, l as cuales e an "a la libe ad lo que l as escuelas p ima ias a la ciencia" (La democ acia en Amé- ica 1, Al ianza. Mad id. 1980. pág. 59). No pe damos de is a que cuando a i maba que sin ins- i uciones municipales una nación ca ece del espí i u de la libe ad, Tocque ille o o gaba a es e concep o su sen ido posi i o o an iguo. El municipio e a así el luga donde se "despa amaba el pode ", donde casi od os lo s ciudadanos podían in e esa se y pa icipa en la cosa pública. e . Ibidem. pág. 65. La idea ede al en Pi y Ma gal! 131 adminis ación cen al muy pequeña. Ambos in en aban opone se, sin duda con escaso ealismo, a un enómeno mode no impa able: la ins i ucionalización del Es ado. Juzgaban que el Es ado no debía se un emp esa io de se icios públi- cos, ni una as a sociedad anónima compues a po miles de empleados y enca - gada de hace lo odo. Pues el Es ado, cuando aumen a sus p e oga i as y mul- iplica sus se icios y p esupues o, pie de de is a su e dade o papel, el de ge- ne ado y sup emo di ec o del mo imien o, y cae en la au oc acia y el inmo i- lismo. En odo caso, si alguna ez el pode cen al asume la ejecución de una compe encia hab á de se pa a impulsa y da ejemplo, Las amosas mu ualida- des o asociaciones campesinas e indus iales e an, a juicio de los ede alis as, las que ealmen e debían ocupa se de las ob as y se icios públicos. En el in e io de cada Es ado o p o incia se p oduce ambién la clásica di isión en e el legisla i o, ejecu i o y judicial. Todos ellos -esc ibe Ma gall- deben se sobe anos den o de su es e a de compe encias, sin que, en ningún caso, el ejecu i o se si úe po encima de lo s o os pode es. A es os es, el p o- yec o de Cons i ución de 1873 añadía un discu ible cua o pode , el pode de elación del p esiden e de la epública, que pa ecía es a inspi ado po el pod e mode ado del mona ca cons i ucional. En los capí ulos de Las nacionalidades dedicados a es e ema esul a de- cisi a la in luencia del égimen cons i ucional es adounidense. En es e asun o Pi y Ma gall sí se aleja de un P oudhon que suele se muy c í ico con la epública no eame icana. Comenza emos analizando el pode legisla i o ede al. El ca alán, en consonancia con la adición no eame icana, p opone di idi lo en dos asambleas: una nacional y o a ede al. La di isión del legisla i o en dos cáma as es ul a - nos dice- absu da en las naciones uni a ias, acional y con e- nien e en las ede aciones, La concu encia de dos pa lamen os si e pa a a mo- niza el doble mo imien o cen í ugo (p o incial) y cen ípe o (nacional) que se da en oda ede ación, La cáma a nacional ep esen a a la o alidad de los ciu- dadanos, descansa en el su agio uni e sal y es la exp esión iel de la mo ediza olun ad de los indi iduos y de los encon ados in e eses de clase ". La ede al, elegida po los Es ados, p o incias o can ones, ep esen a a los pueblos con e- de ados y, al pa ece de Ma gall, en ella cada Es ado debe ía ene un solo o o, con el p opósi o de que pudie a con e i se en una au én ica cáma a de los Es ados ede ados". 57 . C . LN. pág. 169. 58 . e . LN, pág. 170. También el a lículo 52 del p oyec o de 1873 econocía que, en el Senado, los Es ados miemb os o p o incias debían ene el mismo núme o de ep esen an es, mas con la di e encia de que se elegi ían cua o y no sólo un senado po cada p o incia. 132 A auca ia N o. 4 Pi Y Ma gall es concluyen e: no exis e una e dade a ep esen ación ede- al si las dos cáma as no ienen idén icas compe encias". La desigualdad de a ibuciones supone una uen e inago able de i alidades y an agonismos. Sólo en una ma e ia, la acusación y el juicio de los ac os del ejecu i o, l as compe en- cias del Cong eso y Senado no deben se las mismas. Pi y Ma gall ci a de nue- o el caso ejempla de los Es a do s Unidos, donde la cáma a de ep esen an es es á capaci ada pa a acusa al ejecu i o po incumplimien o del manda o cons- i ucional, mien as que el Senado es quien debe juzga y sen encia la cau sa iniciada po la o a cáma a60 . Sin emba go, nunca una Cons i ución española ha econocido la necesidad de dos asambleas dOladas de las mismas acul ades. Ni siquie a en el p oyec o cons i ucional del 73 la cáma a ede al gozaba de la inicia i a de ley. El Senado se limi aba a se una especie de censo polí ico de los ac os del ejecu i o y de las leyes del Cong eso. Ambas disposiciones, igualdad de compe encias en e las asambleas y de o os en e los di e en es Es ados, pe mi ían sal a las objeciones de P o udhon con a las g andes ede aciones. El ancés, en con as e con la apelaci ón de Pi y Ma gall a un "pode ede al la ino o un pode ede al eu opeo"", ad e ía que, en unos hipolé icos Es ados Unidos de Eu opa, los pequeños se con e i ían en euda a ios de los g andes, po cuan o en el Cong eso eu opeo, cuya ep e- sen ación es p opo cional a la población y e i o io de cada Es ado, los g andes siemp e pod án impone su mayo ía" . No obs an le, la cáma a ede al imagina- da po Ma galJ elimina, como hemos is o, las di e encias enl e pequeños y g andes Es ados. Po lo demás, en caso de con lic o en e Cong eso y Sena do , el au o de Las nacionalidades p e eía la c eación de una comisión mix a pa a esol e lo, o bien ap laza el p oblema has a la siguien e legisla u a. La solución dada po Pi y Ma gall a es e se io p oblema adolece de cie a lige eza pues, más que esol e , dila a la esolución de los con lic os. En cie la mane a nos ecue da a aquel ine icien e sis ema de los Consejos padecido po España du- an e sig lo s. Desde luego, no b omea cuando esc ibe " odo an es que la des- igualdad de a ibuciones"". Ya sabemos que, pa a Pi y Ma galJ, en cualquie epública debe exis i algo pe manen e "que sea como el a ca y el imón de su polí ica "'" En el nue o 59. "'E n ambas de be es a la in ic ia i a de las leyes; bajo en ambas debe n cae odos los negoc i os p o p ios de la con ede ación. No han de se dis im 3s en ac u l a d es." (LN, pá g. 1 70). 60. C . LN, pág. 16 9. 61. LN, pág. 316. 62. C . PF, pág. 86. 63. LN, pág. 171. 64. LN, pág. 174. La idea ede al en Pi y Ma gall 133 Es ado ede al es a unción es desempeñada po el ó gano más es able, po el Senado, el cual, a imi ación del es adounidense, nunca debe ía eno a se o al- men e, sino sólo po e ce as pa es, pa a que así se con ie a en "la adición i a de la polí ica, sin deja de pa i cipa del mo imien o gene al de las ideas""- Sin duda, la egulación del pode legisla i o analizada en es as páginas pone de mani ies o la p o unda a inidad que exis e en e la eo ía de Pi y Ma gaIl y el ede alismo dual no eam e icano. Aunque en el pac o ede al los munici- pios desempeñen una unción esencial, el sis ema pa lamen a io desc i o en Las Nacionalidades se desemba aza del municipio una ez cons i uida la ede ación. En el Senado quienes ienen oz son las p o incias, y no las ciudades. P obable- men e, los excesos del can onalismo in luye on en es a p opues a ede al an mode ada y an pa ecida al ede alismo dual. En cuan o al pode ejecu i o", Ma gaIl p e ie e el modelo unipe sonal es adounidense al colegial suizo. P incipalmen e po dos azones: la esponsa- bilidad es mayo cuando ecae en una sola pe sona, en un p esiden e o je e de gabine e, que cuando debe epa i se en e los miemb os de un consejo u ó gano colegial; en segundo luga , mien as la delibe ación, lo p opio del legisla i o, equie e el con as e en e muchos pa ece es, la acción, lo p opio del ejecu i o, pa a se i me y ápida p ecisa, po el con a io, de ó ganos unipe sonales. Es a necesidad de con a con un je e del ejecu i o o p ime minis o plenamen e es- ponsable de sus ac os exige que sea un ca go limi ado en el iempo y de una du ación que no exceda la del Cong eso. En cuan o a la elección del je e del ejecu i o, Pi y Ma gaIl ambién p e ie e el modelo no eame ica no de un p esi- den e elegido po el pueblo al mé odo suizo de nomb amien o del consejo ejecu- i o po las cáma as. Pues el p ime p ocedimien o aleja el pelig o de absolu is- mo democ á ico que siemp e es á p esen e cuando lo s minis os han de se se - leccionados po el pode legisla i o. El ópico de la independencia de los es pode es, an in ensamen e deba ido po el Fede alisl, eapa ece de es e modo en Las nacionalidades. El pode más p oblemá ico es el judicial" po que, según Ma galI, no ha gozado en ningún momen o de una independencia pa ecida a la de los o os po- de es. Casi siemp e ha es ado inculado al ejecu i o. El ca alán p e ende co e- gi es e dé ici in oduciendo una e dade a no edad cons i ucional: un je e del pode judicial se leccionado po el pueblo, de la misma o ma que se elige al je e del ejecu i o y a los dipu ados de las asambleas legisla i as. Po supues o, dado 65. LN, pág. 75. 66. C . LN, pp. 7 -173. 67. C . LN, pp. 75-176. 134 A auca ia N o. 4 que la adminis ación de jus icia equie e especiales conocimien os, debe se escogido en e quienes conozcan el de echo y lo hayan p ac icado en el o o. Su misión p incipal consis i á en nomb a a los demás jueces ede ales y egi los ibunales de la con ede ación de acue do con las disposiciones de las Co es y de la Cons i ución. A los clásicos es pode es de inidos po Mon esquieu, se solía añadi en el siglo XIX, especialmen e allí donde exis ía una mona quía cons i ucional, un cua o pode , el pode mode ado del ey. Su unción más impo an e consis ía en media y esol e los con lic os su gidos en e los es an es pode es. El a - ículo 81 del p oyec o ede al español ambién econocía es a po es ad mode ado a al p esiden e de la epública ede al, cuyas p e oga i as o a ibu- ciones e an las p opias de un Je e de Es ado: pe soni icación del pode sup emo y de la sup ema dignidad de la nación, p omulgación de leyes, p e oga i a de indul o, nomb amien o de minis os y unciona ios, e cé e a. La mejo exposi- ción de es e pode neu al e in e media io la encon amos en la ob a de 8enjamin Cons an RejIexion s su la Cons iw ioll e la dis ibu ion des pOll oi s (1814). La bu guesía ancesa a la cual ep esen a Cons an conside aba que la legi imidad eal an sólo e a el mecanismo más adecuado pa a mode a , neu a- liza o da es abilidad a las pasiones polí icas. La mona quía se había con e - ido así en una ins i ución pu amen e o mal, cuya única azón de se esidía en su u ilidad pública. No había azones mo ales, ju ídicas o his ó icas adicionales que jus i ica an su exis encia. Po eso, la legi imidad podía pasa de la dinas ía bo bónica a la napoleónica, y de és a a la o leanis a, sin que el p incipio su ie a la meno me ma. En cambio, pa a los e dade os legi imis as, los ul as y los doc ina ios, la mona quía, en an o ep esen aba la consag ación his ó ica del de echo, solamen e podía ecae en la dinas ía adicional ". La eo ía de Cons an sob e el cua o pode esul a en alguna medida com- pa ible con una epública. Pe o lógicamen e el p esiden e de una epública, al se un ca go elec i o, nunca pod á ga an iza an a es abilidad como el mona ca he edi a io. Cuando Cons an esc ibe que el ey iene allc o i as y no po es as quie e deci que sus p e oga i as son p ése a ices o conse ado as de las adiciones públicas. Ca ece, po an o, de las acul ades posi i as de los demás pode es pa a c ea de echo. La ase de Thie s "i1 egne e ne gou e ne pas" in- dica de o ma suma ia has a dónde se ex ienden sus acul ades. La ausencia de po es as implica asimismo que el mona ca, si uado más allá de las pasiones polí icas, goza de in iolabilidad, mien as que el ejecu i o gube namen al es es- 68. CL L. DI EZ DEL CORRAL, El libe alismo doc ina io, CEe, Mad id, 19844, pp. 114 ss . La idea ede al en Pi y Ma gaIl 135 ponsable an e el Pa lamen o e independien e del ey. Los moná quicos y libe a- les doc ina ios se oponían, sin emba go, a la adical sepa ación en e ey y ga- bine e ejecu i o po que eían, no sin azón, en es e hecho una ác ica pa a a i - ma el p incipio e oluciona io de que las asambleas legisla i as son supe io es al pode ejecu i o. Muy lejos de la eo ía de Cons an sob e el pode mode ado o neu al se hallaba Pi y Ma gall en un exal ado discu so p onunciado en el año 1869, poco después de la e olución, en donde se negaba a econoce la bené ica unción mode ado a que pod ía supone la ins au ación de una mona quía cons i ucional en España: "i Pode mode ado ! -exclamaba con én asis Pi y Ma gall- ¿De qué ha de se mode ado ese pode ? No hay nadie que mode e, no hay ningún pode que necesi e mode a a los demás pode es en un égimen de libe ad: es la libe - ad misma la que mode a la libe ad, no el pode "". El ca alán no podía com- p ende ni el sen ido de un cua o pode mode ado y neu al, ni la di e encia en e égne y gou e ne , po que la co ien e de pensamien o polí ico a la cual pe enecía, la de P oudhon, ya no sabía dis ingui en e auc/o i/as y po/es/as. Fue a pa i de la Re olución F ancesa, y después con Napoleón, cuando se pe dió o almen e el sen ido de es a dis inción clásica. Au o i/é pasó a se sinó- nimo de pou oi , puissance o empi e7°. Po es e mo i o, la ecupe ación em- p endida po Cons an de es os dos concep os polí icos debe se en endida p io i a iamen e como una es a egia de la bu guesía ancesa pa a log a una Cons i ución libe al en e al bonapa ismo. Pi y Ma gall, no obs an e, econoce en Las nacionalidades, casi una década después de su discu so u iosamen e an imoná quico, la necesidad de un pode cuya sus ancia sea du ación o pe ma- nencia y, en consecuencia, pueda da o igen a una adición epublicana. Mas es a unción, como ya hemos indicado, la a ibuye a un ó gano con po es/as, el Senado, y no al p esiden e de la epública o a una in s i ución con sólo auclo i as. Tal e a la ó mula con la que c eía asegu a la con inuidad y pe manencia del nue o Es ado, y supe a de es a mane a el p incipal mal de las epúblicas: la ines abilidad de un égimen cuyas ins i uciones se enue an cada cie o iempo. 2.5. Economía y sociedad: la ede ación ag ícola -i ndus ial. Nues o análisis de la idea ede al en Pi y Ma gall queda ía incomple o si no añadié amos que, an o pa a el au o de Las nacionalidades como pa a P oudhon, el éxi o de la ede a- 69. Discu so del/9 de mayo de /869, ci ., pág. 871. 70. Algo pa ecido sucedía en Alemania, donde el mona ca cons i ucional einaba y gobe - naba ealmen e . CL C. SCIIMITT, La de ensa de la Cons i ución, Tec nos. Mad id. 1983, pág. 218. 136 A auca ia N o. 4 ción polí ica es á condicionado po la in oducción de p o undas e o mas eco- nómicas. Todas ellas deben es a encaminadas, señalan nues os ede alis as, a impulsa la con e sión de los abajado es en p opie a ios y, de es e modo, c ea una clase media hegemónica. Pa a consegui es e obje i o se ha de p o- mo e la libe ad labo al, la asociación ob e a y la escuela o ins ucción del ob e o 7l , P oudhon o o ga a la p opiedad una impo ancia semejan e, mas desde po- siciones si uadas en el ala izquie da del libe alismo, a la concedida po la bu - guesía censi a ia. Es a bu guesía conside aba que sólo algunos ciudadanos es a- ban capaci ados pa a in lui o ac ua en la es e a pública. Fue la p opiedad, como es sabido, el c i e io u ilizado pa a selecciona los. El au o de El p incipio ede a i o, lejos de desea su abolición, ambién compa ía la opinión de que la p opiedad e a la base de la sociedad polí ica: sin ella ni los ciudadanos podían eje ce la libe ad polí ica, ni la plebe podía ans o ma se en un conjun o de ciudadanos ilus ados. Además, su concep o de p opiedad coincidía con el libe- alo bu gués, pues, a di e encia de los inmuebles he edi a ios y inculados del Ancien Régime, pensaba en una p opiedad adqui ida g acias a la i ud y al mé i o del ciudadano o, en o as palab as, g acias a su abajo. P oudhon añadía que el abajo es esencialmen e epublicano po que pe mi e a la mayo ía de la población el acceso a la p opiedad. A su en ende , la polí ica, si es aba animada po el p incipio iguali a io, el único capaz de pone in a las e oluciones, debía a o ece las condiciones indispensables pa a que odos u ie an la opo unidad de adqui i una po ción de p opiedad. El máximo de bienes a -esc ibía en De la capaci é poli ique des c/asses ou ié es- se alcanza á "cuando odos sean p opie- a ios, las o unas es én más igualadas y cada uno abaje"". Sólo en onces, las di e en es clases se di umina án o se undi án en una uni e sal clase media com- pues a po pequeños p opie a ios. En ese nue o Es ado, donde, como deseaba Sieyes, le Tie s É a e'esllou , el su agio se á necesa iamen e uni e sal. En la s ob as de P oudhon y Pi Y Ma galI, la ede ación p og esi a es un concep o polí ico capaz de emedia odos los males sociales". De ahí que am- bién deba ex ende se la ó mula ede al al o den económico. El pensamien o de los dos ede alis as adquie e los in es de un socialismo u ópico cuando abo dan es a ma e ia. El ca alán no duda en a i ma que "la ele ación del p ole a iado 71. el. PF, pp. 109-110. n. Ci . en PF, pág. XVlI. Es a eo ía económica pa ece da la azón a l odos lo s c í icos de P oudhon. empezando po Ma x, pa a quienes las objecio nes del ana quis a ancés al sis ema capi alis a siemp e se ealiza on desde un en oque p opio del pequeño campesino. indus ial o come cian e. 73. el. PF. pp. 112-113. La idea ede al en Pi y Ma gall 137 a p opie a io" pe mi i á soluciona odas los con lic os exis en es en los campos de la ag icul u a y la indus ia. El con lic o en e capi al y abajo queda á de- ini i amen e esuel o cuando los ob e os pa icipen en los bene icios de la emp esa. En cie o modo, ello signi ica á -conc lu ye el ede alis a ca alán con indudable op imismo- la desapa ición del capi al, ya que és e se á p opiedad y esul ado del l abajo del ob e o o campesino". De nue o en eslas palab as po- demos pe cibi la no able in luencia eje cida po el ana quisla P oudhon, quien de o ma ei e ada había eclamado en sus esc i os, con el p opós i o de eso l e la lucha de clases, una es uc u a de mu ualidades o madas po pequeños p o- duc o es independien es y ede ados. La mu ualidad, lambién llamada ede a- ción ag í cola- indus ial, debía es a some ida al p incipio de lib e compe encia pa a que es as compañías se ga an iza an mu uamen e la p oducción y ci cula - ción a jus o p ecio. Los p oduc o es de las mu ualidades e an l os mismos ob e- os que se habían ele ado a p opie a ios y unido en e ellos po un con a o sina- la gmá ico y conmu a i o. Su p ime a misión consis ía en ealiza la s a eas de odas aquellos sec o es de la p oducción que no podían se obje o de explo ación indi idual o en pequeña escala, así como las ob as y se icios públicos. Todo el sis ema unciona como si el ede alismo polí ico no pudie a exis- i sin el económico, como si la nue a es uc u a polí ica p ecisa a de una ede- ación económica. La azón es muy simple: si el ede alismo implica di isión o epa o del pode , y la nue a epública necesi a pa a nace de una mayo i a ia clase media de pequeños p opie a ios, esul a lógico pensa que sólo la ede a- ción económica pod á ga an iza la di isión de la p opiedad en e muchos. Así lo indica P oudhon en el siguien e agmen o: "la p opiedad no es nunca más comple a y es á mejo ga an izada cuando, po una di isión con inua y bien o - denada, se ap oxima a la igualdad, a la ede ación. No más bu guesía, no más democ acia : únicamen e ciudadanos"75. Aho a bien , di ícilmen e es as medidas económicas pueden p og esa sin un gobie no ede al. Nada se pod á consegui mien as las leyes, los gobie nos ede ales, no acili en la con e sión de los jo nale os en emp esa ios de su p opio abajo. La ede ación o asociación ag ícola-indus ial, de la cual apenas dice algo Pi y Ma gall en Las nacionalidades pe o sí en La eacción y la e olución, con- sigue a moniza dos elemen os has a aho a i econciliables: l as aspi aciones democ á icas y lo s sen imien os conse ado es bu gueses. Al mismo iempo disipa los pelig os más emidos po el ede alis a: el libe alismo bu gués que conduce a la eudalización o explo ación plu oc á ica de la ie a y de los capi- 74. e . A. J UTGLAR. Pi y Ma gal/ ... 1, ci . , pág . 366. 75. PF. pág. 122.