La idea federal en Pi y Margall
Full text
La
idea
ede al
en
Pi
y Ma gall
An onio
Ri e a
Ga cía*
Uni e sidad
de
Mu cia,
España
La
discusión ede al ha ecob ado ac ualidad a aíz de la con e encia
p onun-
ciada el
12
de mayo de es e año po Joschka Fische , minis o alemán de
Rela-
ciones Ex e io es, en la Uni e sidad Umbold de Be lín.
Su
í ulo es
odo
un
p og ama polí ico:
"De
la
con ede ación a
la
ede ación: e lexiones
sob e
el
in de la in eg ación eu opea".
El
minis o alemán sos iene en
su
di
scu so
que
el
méTOdo
MOllnel,
según
el
cual
se
debía i a anzando paula inamen e hacia una
mayo in eg ación eu opea sin necesidad de p ecisa el obje i o inal
de
es e
p oceso, ya no esul a su icien e. Se p ecisa una apues a
más
decidida
po
la
unidad eu opea: es necesa io a e e se a
pensa
en ese pun o inal que,
pa a
Fische , debe se una ede ación eu opea. E
ll
o exige una e o ma cons i ucional
del pode legisla i o y ejecu i o eu opeo que pe mi a
el
ánsi o desde el es ado
p esen e, muy pa ecido a una es uc u a con ede al, has a
la
an
siada ede ación
eu opea. Son muchos los in e ogan es que plan ea es a p opues a. Pe o
quizá
los más impo an es se cen en en la cues ión de si
es
ealmen e posible,
como
piensa Fische , una ede ación de Es ados nacionales an he e ogéneos.
El
epublicanismo ede al de los siglos XVllJ Y XIX,
de
Kan a P oudhon,
ni
siquie a concebía
la
paz in e nacional sin es a homogeneidad cons i ucional.
A pesa del égimen descen alizado de las Comunidades Au ónomas, España
ampoco es hoy una ede ación. Aho a bien, nues a his o ia,
la
di e sidad se-
cu
la de nues os einos, p o incias y e i o ios au ónomos, pa ece hace plau-
sible es a posibilidad. Sin duda, odo se ía más sencillo
si
exis ie a una adición
ede al. En onces no debe íamos empeza desde ce o.
Si
as eamos nues o
pasado pe cibi emos que
es
p eciso agua da has a
Pi
y Ma gal! pa a encon a -
nos con una e dade a eo ía ede al. Lamen ablemen e, sus p opues as aca-
sa on.
No
deja on apenas ninguna he encia. Y así, en luga de ede alis a, Es-
paña ha sido la pa ia de una amplia gama de nacionalismos.
Mi exposición de Pi y Ma gall se a a cen a en
el
análisis de la idea
ede al desplegada en su ob a de 1877, Las nacionalidades. Pa a
el
polí ico
ca alán, únicamen e
el
p incipio ede a i o podía soluciona
la
disg egación de
*
Coo dinado
del
monog á ico
del
p esen e
núme o.
114
A auca ia
N o.
4
los pueblos españoles, y e i a
la
independencia o sepa ación
de
algunas pa es
de España. Es e lib o
ue
esc i o as el acaso de la 1 República, pe ío
do
du-
ame el cual muchos con ia on en
el
es ablecimien o de un Es ado ede al. F u-
10
de es e empeño ue
el
p oyeclO
de
Cons i ución ede al de 1873, inspi
a
do en
g an medida po
Pi
y Ma gan.
No
obs ame,
el
p oyec o se apa aba en ocasio-
nes de l
as
ca ego ías empleadas po el
aUlO
de
Las nacionalidades.
Po
ejem-
plo, el ex o
de
1873
no
su gía ealmen e
de
un pac o ede al, hecho
de
abajo
a iba, ya que, según
el
a ículo
93
,
la
Cons i ución del Es ado ede al
e a
an-
e io y supe io a las Cons i uciones p o inciales o de los Es ad
os
miemb os.
Además,
el
Senado o asamblea ede al del p oyec o no enía l
as
mi
smas co
m-
pe encias que
el
Cong eso, cuando pa a
Pi
esul aba imp escindible
la
igualdad
de a ibuciones. En cualquie caso, es e p ime in en o de la his o
ia
española de
o ganiza ede almeme nues o Es ado se malog ó. En e
OI os
mo i os, se de-
bió a que
la
1 República
no
consiguió conec a con
el
mo imien o ob e o socia-
lis a, cu
ya
ad
ición jacobina o cen alis a pesó demasiado. El o alismo conse -
ado de los ca lis as ambién in luyó decisi amen
e
pa a que
el
pensamiemo
libe al con ia a más en
la
idea uni a ia que en
la
ede al.
Cuando
se
abo da
la
ob a
de
Pi
y Ma gan esul a ine i able plan ea se la
cues ión de su o iginalidad. Sus con empo áneos, no sólo los polí icos i ales
sino ambién algunos discípulos como Valemí Almi an, c eían
que
el
ede alis-
mo de
Pi
y Ma gan había sido ex aído de Pie e-Joseph P oudhon. El p opio
Ma gan
se
de endió con ecuencia,
en
el
Pa lamen o, de
la
acusación de im-
po a ideas o áneas pa a esol e los p oblemas españoles'. Po
el
con a io,
algunos comen a is as eciemes,
es
el
caso
de
la
conocida monog a ía
de
An oni
Jugla , han exage ado
su
singnla idad. Quizá
Pi
y Ma gan sea ede alis a desde
su lib o
La
eacción y
la
e olución (1854)' y, po an o, lo sea ames que el
céleb e ana quis a ancés, pe o hemos de econoce que
la
g an ob a del ede-
alismo español,
Las
nacionalidades,
no se comp ende plenamen e
si
no
la
lee-
mos
junIO
al
esc i o de P oudhon
Del
p incipio ede a i o y
de
la
necesidad
de
econs ui
el
pa ido
de
la
e olución
(1863), cuya p ime a pa e
ue
aducida
l.
En
1869.
du
an e
una
sesión
pa
l
ame
n a
ia
en
la
q
ue
se
discu ía
la
con eniencia
de
ins-
au a
una
mo
na qu
ía
conslÍ
u
ciona
l en
España.
el
dip
u a
do
Rome o
Gi ón,
de enso
de
es e
nue o égimen. sos enía
que
el
ede alismo
de
Pi
y
Ma ga
l!
e a
una
mala
copia del
p oudhoniano.
pues
el
ancés,
al
menos,
no
e a
an
an imoná quico
como
el
ca a
l
án.
A
es as
ac
u
saciones,
Pi
y
Ma gal!
espondía
en
su
discu so
del
19
de
mayo
de endiendo
"la
independen-
cia
de
su
ca ác e
"
, y
eba iendo
la
o pe
in e p e aci
ón
que
Gi ón
hacía
del
epublicano
P oudhon
.
eL
PI
y MAR
GALL,
Discu so
del
19
de
mayo
de
1869,
en
A.
JUTGLAR,
Pi
y
Ma ga l
y el
Fede alismo
e!.pmlol
11,
Tau us
,
Mad id,
1976,
pág
.
886.
2.
La
eacción
y
la
e olución,
An h opos,
Ba cel
on
a,
1982.
La
idea
ede al
en
Pi
y Ma ga/l 115
po
el
ca alán en 18683 Pues en
Las
nacionalidades al a
un
igu oso análisis
concep ual, una base eó ica más p o unda, que
sí
encon amos
en
la p ime a
pa e del lib o de P oudhon, p ecisamen e
la
única aducida po
Pi
y Ma gal!,
y que, como deja cla o en
el
p ólogo y en algunas no as
de
su
aducción, asume
en sus líneas maes as. Es a
es
la azón po
la
cual en es e a ículo dedicado
al
ede alis a español da emos
la
palab a con ecuencia
al
ancés.
En
mi
opinión,
los
concep os
polí icos manejados po
Pi
y Ma gal! son los del
ilóso o
P oudhon. Las di e gencias en e ambos publicis as comienzan únicamen e
cuando
se
a a de diseña , de lle a a la p ác ica, las ins i uciones ede ales. El
español, mucho más ealis a, acaba ad i iendo qne sólo
el
modelo no eame i-
cano, el ede alismo dual, esul a iable a ines del siglo XIX.
El
an inacionalismo de P oudhon
es
ambién
más
ma cado que
el
de
Pi
y
Ma gall. La ob a del ancés
ue
esc i a
en
el con ex o de
las
gue as nacionales
desencadenadas as la e olución de 1848,
en
conc e o du an e
la
uni icación
i aliana. En e sus p opósi os undamen ales se hallaba de ende
la
con ede a-
ción i aliana p e is a po la Paz de Villa anca (1859) y, po consiguien e, opo-
ne se a las p e ensiones nacionalis as de
un
Mazzini o un Ga ibaldi. P e e ía
aquella con ede ación
al
nue o Es ado-nación,
al
cual conside aba una uen e
inago able de gue as ci iles e in e es ales. A ese Es ado nacional que
no
puede
sob e i i sin "el espí i u
de
conquis a", P oudhon oponía
el
pueblo ede ado u
o ganizado pa a la paz. Desde es e en oque, la u opía de
la
paz pe pe ua exigía
un o den in e nacional compues o po pequeñas ede aciones. Sólo en onces,
concluía
el
ana quis a P oudhon,
no
hab ía necesidad ni de alianzas
ni
de
a a-
dos
de come cio. La libe ad de come cio y la de ci culación y esidencia de las
pe sonas impe a ía en e odas las naciones lib es'.
Debemos ambién ad e i an es de empeza que
lo
mejo de es os dos
ede alis as no
se
halla en sus análisis
socioeconómicos,
sino en sus análisis
polí icos. Ambos adolecían de una medioc e o mación económica y azonaban
a menudo desde ca ego ías ahis ó ica s y p emode nas. En es e a ículo
aya
man ene la esis de
que
el
pensamien o
de
P oudhon y
el
de
Pi y Ma gall cons-
i uyen oda ía un ejemplo
de
la secula p io idad -pues a
en
sol a po A. Smi h
o Ma x- de los p incipios polí icos sob e los socioeconómicos. Así, p ime o in-
es igan cuáles son las bases de
la
polí ica, la sobe anía del indi iduo,
el
pac o
y
la
di isión del pode , y luego las ex ienden a la economía. La ede ación po-
lí ica
se
con ie e de es a mane a en ede ación ag ícola-indus ial. Po
lo
de-
3.
El
p incipio ede a i o
lPF]
,
Aguila ,
Mad id
, 1971.
Hay
ambi
én
una
ad
u
cción
es
pa
-
ño
la
compl
e
a
en
Ed
i
o a
Nacional,
Mad id,
1977
.
4.
e
.
PF
, pág. 122.
116
A auca ia N o. 4
más, es e ede alismo
se
p esen a siemp e como la exp esión más au én ica del
epublicanismo.
1.
Al/IO idad, adición y libe lad. El ede alismo decimonónico que
amos
a
examina asume como pun o de pa ida la con icción de que odo o den polí ico
descansa en dos p incipios conexos, opues os e i educ ibles: au o idad y libe -
ad. De ninguna mane a, P oudhon y Pi Y Ma gall son an ingenuos
como
pa a
p edica la desapa ición de la au o idad,
si
bien és a no debe halla se
en
el dic-
amen y manda o del gobe nan e absolu o, sino
en
el de echo, en la ley, que, en
el ondo, es
el
esul ado de la acción lib e de los ciudadanos o asociados. Po
eso, las leyes y las
in
s i uciones poseen una au o idad
segunda
o de i ada de la
libe ad exp esada en el ac o con ac ual. Nues os ede alis as
no
es ab
lecen,
empe o,
una cla a delimi ación en e los clásicos concep os de
auclo ilas
y
po es as. Así, en ocasiones, sob e odo cuando e lexionan sob e l
as
leyes epu-
blicanas, la au o idad posee
el
p ime sen ido;
en
o as, pa icula men e al e-
e i se a la au o idad del ep esen an e o agen e del pode , adop a el sen ido de
po es as. Incluso Pi y Ma gall, cuando piensa en la au o idad
del
Senado o cá-
ma a ede al, le a ibuye simul áneamen e
lo
s dos sen idos.
El o den, la a monía o equilib io en e la libe ad y la au o idad
se
consi-
gue a a és de un elemen o supe io : el con a o ede al capaz de subo dina
la
segunda a la p ime a. En e es as dos ue zas
en
con lic o, en e la azón lib e
y la olun ad
qu
e obedece, se si úa,
po
lo an o, el ac o con ac ual, la libe ad
polí ica, cuya p incipal ca ac e ís ica adica en da a luz un o denamien o ju í-
dico que iene en cuen a
el
pun o de is a de los o os.
El
o den social y la con-
i encia polí ica son, en opinión de Pi y Ma gall, una necesidad an opológica,
pues o que sin el concu so de los demás homb es no podemos desa olla nos
comple amen e. Pa a alcanza es e obje i o, la libe ad na u al e ilimi ada de
los indi iduos debe se es ingida
po
la au o idad de las leyes'. Es nues o
impe ec o o de ici a io se na u al, como ya había esc i o el cal inis a Al husius',
5.
"Acep
o
la
idea
de
au o idad
an
sólo
po que
no
i o,
no
puedo
i i ,
sino
en
compañi
a
de
mis
semejan es.
Como
necesi a
mi
azón
de
la
azón
ajena,
necesi a
del
sen imien o
ajeno.
mi
sen
imien o;
de
la
olun ad
ajena,
mi
olun ad;
de
la
ida
co po al
y
espi i
u
al
ajena,
mi
cue po
y mi
espí i u.
Us ed
y
yo
ald íamos
muy
poco
sin
el
concu so
de
o os
homb es
.
Nos
es
p eciso
pa a
nues o
d
esa
oll
o
que
los
demás
n
os
p es en
sus
se icios.
nos
endan
sus
p oduc
os,
es-
pon
d
an
a
nu
es os
a ec os,
cam
bien
con
noso os
sus
ideas"
(PI
y
MARG
AU.,
ci
.
en A. J
UT
GLAR,
Pi
Y
Ma gall
y
el
ede alismo
espaiioll.
Tau us,
Mad id
,
1975.
pág.
386).
6.
C .
1.
ALTUSJO.
Polí ica,
CEC,
Mad id,
1990,
pág.
lO.
Sob e
es e
ema,
se
puede
CO l
-
suha
mi
lib o
RepubUcanismo
cal inis a,
Res
publica,
Mu cia,
1999,
pág.
51.
La
in luencia
cal inis a
ecibida
po
P oudhon
y
Pi
Y
Ma gal1l1ega
a
a és
del
hugono e
Ju ieu,
como
e e-
mos
un
poco
más
adelan e
.
La
idea
ede al
en
Pi y
Ma gal!
117
lo
que
nos obliga a pac a con
el
o o,
ya
obedece
lo
s é minos
del
con a o, las
leyes. Aunque la simbiosis polí ica o la eo ía con ac ual
no
enga sen ido
sin
es a de ici a ia base an opológica,
no
debemos exage a
su
impo ancia y
ll
ega
a la conclusión
de
que la ida pública es á condicionada po "la iolencia
de
la
necesidad". De o o modo,
la
libe ad queda ía subo dinada a
la
au o idad, Como
sucede cuando
un
pueb
lo
empob ecido, ca en e de una
ma
yo
i a ia clase
media
de pequeños p opie a ios, alcanza el pode .
La simbiosis polí ica
no
les hace
ol ida
a nues os ede alis as
que
el
indi iduo siemp e iene p io idad sob e la nación. Todo
su
sis ema se l
e an a
sob e los pila es
de
la sobe anía indi idual y de los de echos na u ales del
hom-
b e.
El
p oblema
de
la
libe ad y de la au o idad se con ie e así en
el
p oblema
de cómo soluciona
el
con lic o en e
la
plu alidad indi idual y
la
unidad
nacio
-
nal, en e la di isión y
la
indi isión de los pode es públicos, en e
el
p incipio
ede al y el uni a io. A di e encia del epublicanismo an iguo o
jacobino,
el
ede al nunca pe sigue
la
es au ación
de
una unidad o iginal. Po
el
con a io,
comba e
el
idealismo polí ico p esen e en el concep o
de
nación o de
pueblo
indi iso.
No podemos en ende
el
epublicanismo ede al si
no
es ablecemos el
nexo en e
la
libe ad o sobe anía indi idual y la au o idad de las leyes.
Pe o
es a a ea
no
ca ece de di icul ades. Una lec u a supe icial de
la
eo ía polí ica
del pasado nos puede hace zozob a en un piélago
de
con adicciones. La p i-
me a pa adoja que debemos sal a
es
la
cali icación de ana quis a dada a la
eo
ía
de P oudhon y
Pi
Y Ma gall, pues en la base
de
sus sis emas polí icos se
encuen a una i me de ensa de la au o idad. Como
en
o as ocasiones, lo más
emo o puede se i pa a ilumina es a exp esión, "au o idad
de
las leye
s",
que
debie a igu a en
el
on ispicio del emplo epublicano. En
el
epublicanismo
an iguo,
el
concep o de au o idad apa ecía es echamen e inculado
al
de adi-
ción, cuyo o igen debía emon a se has a la undación de la epública'.
Es e
ac o del lejano pasado se había ans o mado pa a los omanos en uen e
de
au o idad, de e dad y
de
luz que
se
p oyec aba sob e
el
u u o. La adición
se
con i ió así en
el
puen e a a és del cual se supe aba la b echa o
el
abismo
abie o en e
el
pasado y
el
u u o. Pa a
el
epublicanismo decimonónico, el de
P oudhon y Pi Y Ma gall, la adición ambién
da
sen ido a la exp esión "au o-
idad de l
as
leyes", po cuan o oda l
eyes
un
dic llm,
algo pe enecien e
al
pa-
sado,
que,
no
obs an e
, in luye decisi amen e
sob
e
las
acciones
u u as
8,
7.
C .
H.
ARENOT,
En e
el pasado y el u u o,
Península,
Ba celona,
1996.
pp.
131
ss.
8.
La
au o idad
en
Roma
110
esidía,
sin
emba go,
en
la
s
leyes
sino
en
una
ins i ución,
el
Senado.
eL
Sob e
la
e olución
[SR],
Alianza,
Mad id,
1988,
pág.
205.
118
A auca ia N o. 4
Con
la
e olución ancesa iun a, como ha no ado Hannah
A end ,
una
absu da simpli icación: mien as
la
adición y la es abilidad se inculan a
la
mona quía o al pensamien o conse ado , la no edad y la ines abilidad
se
iden-
i ican con el libe alismo p og esis a o el pensamien o e oluciona io mode no.
La con inuidad,
la
i meza
de
las ins i uciones y
la
adición pa ecían
se
obje-
i os pe seguidos solamen e po los egímenes moná quicos'. No obs an e, la
his o ia ambién nos pe mi e demos a que en
cualquie
e o
lu
ción,
po lo
menos en sus inicios, se plan ea el p oblema de concilia es os dos elemen os:
espí i u de no edad y p eocupación
po
la
es abilidad del cue po polí ico. Pues
bien, nues os dos publicis as oda ía
no
han sepa ado es os dos é minos: a
pesa de lucha po una e olución de
la
cual
ha
de eme ge
la
no edad ede al,
desean
que
es a
e olución
sea
la
úl ima
y,
en
consecuencia,
quie en
in oduci
la semilla de una adición epublicana.
La
aspi ación sup ema de la ciencia
polí ica p og esi a se con unde así con
la
cons i ución de un égimen es able que
ponga in a
la
es uc u a cíclica de
la
his o ia o a las in e minables e oluciones
de los úl imos siglos.
Nue amen e pa ece á pa adójico, pe o
la
misma idea
de
p og eso no pue-
de p escindi del concep o
de
adición. Ni
en
P oudhon ni en
Pi
y Ma gall en-
con a emos una adical up u a con el pasado. Pa a ellos, el p og eso es len o,
y
la
e olución supone an sólo el úl imo ac o de los cambios ocu idos con
el
suce
de
de los años.
Po
o a
pa e,
opinan que si la
his o
ia
p oba a
la
in iabilidad
de
la
idea ede al, se ía insensa o pugna po una ede ación epu-
blicana. Mas las his o ias de España y F ancia du an e el An iguo Régimen, a
di e encia de
lo
que opinaba Necke
en
los p ime os años de
la
Re olución",
demues an la con eniencia de e o mas ede ales.
"La
adición
-ha
esc i o
P oudhon-no es con a ia a esa e o ma: qui ad de la an igua mona quía la dis-
inción
de
cas as y los de echos eudales. F ancia, con sus asambleas
p
o incia-
les, sus di e sos de echos consue
u
dina ios y sus bu guesías p o inciales, no es
más que una as a con ede ación;
el
ey de F ancia, un p esiden e ede al".
El
ana quis a añadía a con inuación
un
dic amen sob e la e olución que hoy cono-
9.
E.
KANToRow
c
z,
en
su
ex ao dina io
lib o
Los
dos
cue pos
del
ey
(Alianza.
Mad id,
1985),
no
s ha en
señado
cómo
desde
la
Al a
Edad
Media
ue
un
e o
ex
pli
ca
la
inmo alidad,
la
pe ennidad,
de
las
ins i
u
ciones
polí
i
cas.
Buena
p ueba
del
éxi o
consegu
i
do
po
los
pa ida ios
de
la
legi imidad eal
es
el
amoso lema del
ono
de
Ma ía
Es ua do:
En
ma
in
es!
mon
commencemen
.
10.
Necke
e
ía
muy d
i íc
il
ins au a
una
epública
ede al
en
F ancia
po que
el
pueblo
ancés
había
he edado
de
la
mona quía
un
ue e
apego
po
la
idea
de
la
indi isibilidad
del
Es ado.
eL
O.
BE UD,
Fede alismo
y ede ación
en
F ancia:
¿his o ia
de
U l
concep o
impen-
sable?,
en
Res
pllbli
ca 3 (1999). p
ág
. 33.
La
idea
ede al
en
Pi y Ma gall 119
ce nas sob e odo a a és
de
la
e
sión de Tocque ille:
"F
ue on l
as
lu
chas
e-
olucio
na ia
s las que nos aje on la
cen alización.
Bajo es e
égimen,
la
igualdad se ha man enido, po lo menos, en las cos umb es;
la
libe ad
se
ha
debili ado p og esi amen e"lI.
Suena ex año iniendo de P oudhon, mas, a
su
en ende ,
el
in
de la li-
benad polí ica se ha debido en g an
pan
e a la up u a
de
la
adici
ón
ancesa.
La so p esa puede inc emen a se cuando leemos que el esponsable
de
es e a-
caso
ha
sido
el
pueblo, quien, po su igno ancia y po es a some ido a la iolen-
cia de sus necesidades, de sus pasiones o ins i
n
os p ima ios, ha acabado
po
en ega
el
pode a
un
au óc a a, a un nue o césa . Según
el
ede alis a ancés,
cons i uye una g a e con adicción
po
lí ica el hecho de
que
el
panido más
nece
-
si
ado de libe ad y o den legal,
el
del pueblo, acabe c eando
el
absolu ismo bajo
sus dos modalidades: impe io y democ acia au oc á ica.
La
his o ia
de
la R
oma
an igua y de la F ancia e oluciona ia nos suminis a p uebas i e u ables: el
pueblo, una ez oblenido el pode , siemp e lo ha en egado a
un
je e absolu o
con la in ención de asegu a su iun o y man ene
la
igualdad. Es a cesión in-
condicional
de
la sobe anía a un dic ado , Julio Césa y Napoleónl
',
se
debe
a
que
la
plebe igno a las condiciones del pode y es, además, incapaz de eje ce -
lo; o en o os é minos, ca ece del sabe polí ico necesa io y
del
alo su icien e
pa a la acción polí ica. Aunque
el
abajo sea po nalu aleza epublicano
13
, el
pueblo no ha sabido eXl ae las consecuencias polí icas
de
ello: la idea de
sim-
biosis y di isión. A
eSla
igno ancia, a es
la
al a de sabidu ía polí ica, debemos
uni
su
incapacidad pa a eje ce la libe ad polí ica, ya que odas sus acciones
es án mo i adas po sus ins inlOs, po "la iolencia de sus necesidades". A
imagen de Is ael en
el
desie o,
el
pueblo
no
iene "la eligión de las idea
s".
Sólo c ee en
lo
ú il y en
la
o
lun ad humana, en las o mas suma ias
de
au o i-
dad. Po eso busca
un
je e cuyos es ue zos
se
consag en a sus inle eses y
le
da,
como
si
se
a a a
de
un
me
sías o
de
un
nue o
dio
s.
un
pode
i
esis ible,
una
au o
idad
s
in
lími es.
La animad e sión de P oudhon hacia es e pueblo idóla a
se
halla
muy
lejos de la e e encia mos ada po un Robespie e. El ede alis
a
no
puede
deja de e
en
la
plebe a una masa in o me que, I as le
a
n a alsos ídolos, se
bu la de
la
s o malidades,
de
las ga an í
as
legales o de
lo
s p incipios polí icos,
11.
PF.
pág. 123.
12
. A
lo
s eg
ím
enes
de
Césa y Napoleón ,
a
l como los desc ibe P oudhon, se les puede
c
onside
a
un
pe ec o
eje
mplo
de
la
schm
i
i
ana
dic adu a
sobe
a
na.
CL
C. SCHMITT,
La
dic-
adu a,
Alianza.
Mad id.
1985.
13.
"El
abajo
es
po
na
u a
l
eza
epublica
n
o;
lo
co
n a io
implica ía
con adicciones."
(PF,
pág.
46
).
120
A auca ia
N o.
4
los únicos que, en su opinión. pod ían
sa
l a le
l4
. Denuncia asimismo
el
nacio-
nalismo que
se
esconde de ás del idealismo popula su gido después
de
la
Re-
olución F ancesa. A P oudhon le pa ece pelig osa la absu da c eencia de que
el pueblo con igu a una colec i idad esencialmen e indi isa, pues
de
ello se
de i a
la
necesidad de una asamblea y
de
un gobie no igualmen e indi isos.
En
ese nue o Es ado jacobino, la sobe anía del ciudadano, del municipio, del de-
pa amen o y de
la
p o incia
es
ápidamen e sus aída
po
la au o idad cen al.
Los agmen os
de
El
p incipio
ede a i o
con a ios a
la
plebe nos ace can
a una concepción clásica
de
la
libe ad. Pues, como ha señalado Hannah A end ,
la g an de enso a del epublicanismo an iguo, la libe ad polí ica
se
eclipsa allí
donde
el
pueblo es á coaccionado po sus necesidades sociales. P oudhon
no
al-
be ga la meno
duda:
"el ca ác e p imi i o
de
sus ins in os, la iolen
cia
de sus
necesidades,
la
impaciencia de sus deseos"",
es
lo
que impide
al
pueblo econo-
ce
la
p io idad de la libe ad sob e la au o idad. La solución a
los
males de es e
pueblo igno an e hab á
de
pasa po una educación de los indi iduos que les pe -
mi a ans o ma se en pequeños p opie a ios y supe a
el
es ado
de
necesidad.
La plebe, en an o ca ezca de
la
su icien e ilus ación polí ica,
no
pod á
accede
al
sec e o epublicano de
la
adición:
"En egada
a sí
misma
-
no
s
des ela
el
ana quis a ancés- o conducida po
sus
ibunos,
la
mul i ud no undó
jamás nada. Tiene
la
cabeza as o nada:
no
llega a o ma nunca adiciones,
no es á do ada de pe se e ancia, no posee idea alguna que adquie a ue za
de
ley,
no
comp ende de
la
polí ica sino
la
in iga,
del
gobie no sino
la
s p odigali-
dades y
la
ue za, de
la
jus icia sino la indic a pública, de la libe ad sino
el
de-
echo de e igi se ídolos que al o o día demuele"
".
P oudhon dice mucho en
es e agmen o. Todos los concep os undamen ales pa a econs ui el pensa-
mien o epublicano se agolpan en es e alega o con a la "locu a del pueblo".
Po el momen o,
nos
bas a con apun a que
la
ue za (au o idad)
de
las
leyes e-
publicanas y la es abilidad
del
égimen polí ico p ocede de una adición iniciada
con
la
undación
de
la
epública po odos
los
homb es lib es, y
con
la
consag a-
ción cons i ucional, en ese mismo ac o, de
la
igualdad o jus icia
conmu a i a!7
4. e . PF, pp. 46-47.
15
. PF. pág.
46
.
16. PF,
pág.
48.
Cu si a
A.
R.
17.
PROUDHON,
en
su
ob a
De
la
jus icia
en
la
e olución
y
en
Ja
Iglesia
(1858),
dis ingue
en e
la
jus icia
de
la
Iglesia,
ca ac
e izada
an o
po
se
anscenden e
o
undada
en
el
de
ec
ho
di ino
como
po
se
dis ibu i a
o
ealiza
da
del
odo
a
la
s
pa les,
y
la
jus icia
según
la
Re olu-
ción
que,
además
de
inmanen e,
es
conmu a i a.
El
con a o
conmu
a
i o
es
el
ins umen o
p in-
cipal
de
es a
úl ima
jus icia,
cuya
máxima
dice:
" ec
ibiend
o,
dando;
dando
ecibiendo."
C .
J.
J.
TRIAS
VEJARANO,
In oducción , en PF,
pág
.
XXV
IlI.
La idea ede al en Pi y Ma gall 121
como p ime obje i o público.
La
undación de una epública ede al
se
con ie -
e de es e modo en uen e
de
au o idad his ó ica,
en
el o igen de
una
adición
epublicana. Digamos, po
lo
demás, que el con a o, en cuya base
se
encuen-
an
lo
s p incipios de libe ad o sobe anía indi idual, es
la
pieza cla e pa a di-
e encia la undación mode na
de
la an igua o omana.
La idea de p og eso de P oudhon es á de e minada po una concepción
lineal del
i
em
po
que ompe con
el
cí culo e oluciona io.
Su
aspi ación s
up e-
ma, uel o a epe i ,
es
la
eme gencia de una úl ima e olución.
En
es e
ma co
debemos encuad a sus c í icas a una plebe a la cual
le
al a, en odo momen o,
la pe se e ancia su icien e pa a unda adiciones e ins au a egímenes
es a-
bles y du ade os. Las e oluciones,
lo
s ciclos i ales de los Es ados, segui án
sucediéndose in e minablemen e mien as la his o ia siga siendo p o ago
ni
za
da
po un pueblo mo ido exclusi amen e po sus necesidades socioeconómicas, o
po una bu guesía cuya acción polí ica
no
es á inspi ada po
el
p incipio
de
la
igualdad.
También
el
día después
de
la
e olución es adounidense, el pe íodo de los
deba es cons i ucionales
ue
ma cado po es e p oblema
de
la es abilidad y
de
la
adición. La mayo ía
de
lo
s
pad es
undado es llega on enseguida a
la
conclu-
sión de que sólo un cue po pe manen e podía asegu a
la
es abilidad y
pe ma-
nencia de
la
nue a epública: "
lo
único que puede ena -esc ibía Hamil on-la
imp udencia de la democ acia
es
un cue po pe manen e"
18
Como es sabido,
ue on el Senado y el T ibunal Sup emo
la
s ins i uciones c eadas pa a da
esa
es abilidad al égim
en
es adounidense. Sin emba go, Je e son, oponiéndose a la
opinión
mayo i a ia,
insis ió
en
que
lo
único
pe manen e
e an
los
de echo
s
ina
-
lienables del homb e.
El
u u o p esiden e,
al
iden i ica
la
libe ad polí ica
con
la elabo ación de una Cons i ución,
se
empeñó en analiza
"e
l enómeno
de
la
acción desde una pe spec i a de des ucción y cons ucción"
".
Teniendo
en
cuen a que cada gene ación debía ene de echo a hace uso de su libe ad polí-
ica y epe i , po consiguien e, el ac o de la undación, Je e son come ió el
e o de con e i la e olución
en
algo ecu en e, con lo cual ol ió a in odu-
ci la idea de un iempo cíclico en la eo ía polí ica. La conclusión de A end
sob e es os dilemas cons i ucionales, y po eso esul a incomp ensible
su
e ó-
nea opinión ace ca de P oudhon
1O
, es simila a la
del
ancés:
el
ágico allo de
8. Cil.
en
SR, pág. 233.
19.
SR, pág. 242.
20
.
ARENDT
con unde
sin
mo i o
a
P oudhon
co
n
Bakunin
.
Di ícilmen e
se
puede
sos ene ,
como
di
ce
la
au o a
de
La
condición
humana
.
que
el
p ime o
sigue
deseando
en
su
ob a
El
p incipio ede a i o
la
abolición
del
Es ado
y
del
go
bie no.
e .
SR
,
pág.
270.
128 A auca ia N o. 4
En
segundo luga , el con a o ede al,
en e
al ca ác e
ilimi ado
del
ousseauniano, es
un
con enio esencialmen e es ingido.
Po
es a
causa,
los
con ayen es (je es de amilia, municipios, can ones, p o incias o
Es ados)
se
ese an "siemp e una pa e de sobe anía y
de
acción mayo
de
la
que
ceden"".
En una ede ación los lími es de
la
s libe ades indi iduales y
municipales
o
p o inciales
se
con ie en en ba e as in anqueables. Es a p imacía
de
las p o-
incias y municipios sob e el Es ado, y
de
lo
s de echos indi iduales
sob e
los
municipales
",
hace inadmisible la pos u a de odos aquellos undado es de
la
con ede ación no eame icana, como Washing on o Madison, que e an pa ida-
ios de es ablece un pac o ede al con los Es ados escla is as que
no
espe aban
lo
s de echos undamen ales de los homb es".
2.3. De
la
ciudad al Es ado ede al. Pi y Ma gall asocia el nacimien o
de
la idea
ede al a
la
ciudad, a
la
sociedad polí ica más sencilla, indi isible, eal o na u-
al. La ciudad cons i uye
la
nación po excelencia. Su o igen es económico y no
acial: ue on los in e eses ma e iales los que ace ca on a las amilias, y no
la
iden idad de sang e. Pues
si
el o igen de
la
comunidad polí ica
más
simple ue a
la aza, la homogeneidad na u al,
la
esencia de
lo
polí ico no debe ía busca se
en el con a o, en
la
al husiana idea simbió ica, sino en el -schmiuiano- amigo/
enemigo. Si así ue a, esul a ía insensa o pensa en un o den in e nacional
capaz de uni a odas las naciones po ínculos ede ales.
La
ciudad, añade Ma gall, no pudo i i "siemp e po sí
mi
sma"; poco a
poco se desni eló su p oducción y su consumo, y se io obligada
al
cambio con
o os pueblos y a uni se a o as ciudades, c eando un nue o
ESTado
".
Po an o,
son ambién necesidades económicas, in e eses come ciales comunes, los ac-
o es de e minan es pa a la apa ición de las naciones compues as. Lo
más
im-
po an e de es a inculación en e
la
ciudad y el ede alismo adica en que es la
economía el elemen o que pe mi e su u a el espacio in e nacional agmen ado
en múl iples naciones. Los in e cambios económicos, y no los g andes ideales,
unen a los pueblos: "Qué es
lo
que allana
-se
p egun a el au o
de
Las
naciona-
lidades- el camino a
la
u u a unión de
lo
s pueblos. Son p incipalmen e los in-
e eses. Aba e el come cio l
as
on e as y une
el
e oca il lo que sepa an los
odios de nación a nación y las p e enciones de aza [
...
]. Unen los in e eses
47.
PF,
pág. 71.
48.
c .
PF,
pp. 65-66.
49
.
eL
PF,
pág.
69.
Nunca
debe
mo
s
ol ida
que
la
s c
í icas
de
P oudhon
a
la
ede ac
ió
n
no eame icana
se
p oducen
en
el
momen o
de
la
gu
e a
de
Secesión.
Una
gue a
que,
a
su
jui-
cio,
p obaba
el
acaso
de
la
ede ación.
50. C .
LN
, pág. 10.
La
idea
ede al
en
Pi
y
Ma gall
129
has a lo que
la
gue a desune [ ... ].
No
ol ido que los in e eses
han
sido Una de
las p incipales y más pode osas causas de la gue a;
no
po es o dejo de
c ee
que puedan impedi mañana
lo
que aye p omo ie on y omen a on"".
Aquí
es
donde mayo lucidez demues a Pi y Ma gall,
ya
que las con ede aciones más
du ade as siemp e han enido en la economía o
en
los in e cambios
su
ge men
.
Bas e eco da a es e espec o los o ígenes
de
la
ac ual Unión Eu opea.
Es as
p ime as
con ede aciones o naciones
compues as,
en
opinión
de
Pi
y Ma gall, ue on siemp e pequeñas, y
se
ca ac e izaban po que
el
pode públi-
co del nue o Es ado
se
limi aba a los asun os comunes y
no
alcanzaba a
la
ida
in e io de las ciudades. El elogio a las ede aciones pequeñas
es
cons an e en
P oudhon y Ma gall:
en
ellas
se
espe a
la
au onomía
de
las
ciudades, impe a
la
a monía en e
el
Es ado y
la
sociedad,
la
polí ica es cons an e y
se
llega
con
mayo apidez a acue dos. El o igen de las g andes naciones o
de
los
g andes
impe ios
es
muy dis in o: son "hijos
de
la iolencia o
de
la
gue a, y se
han
disg egado apenas ha desapa ecido o disminuido la ue za que los unía". Las
g andes naciones, co no es án egidas po
el
p incipio uni a io, iolan
la
au ono-
mía de los di e sos g upos que
la
in eg an y es án condenadas a " i i
bajo
pe pe ua
se idumb e
o
en
e e na
gue a",52.
Es a cues ión an impo an e
del
municipalismo y
del
amaño
de
la
s nacio-
nes o epúblicas más elemen ales pie de impo ancia, pa a Pi y Ma gall, cuando
nos encon a nos den o de una ede ación
".
De ahí que
el
ede alis a espaiiol
a ance
la
po
sibilidad de cons i ui incluso un pode eu opeo o una con ede ación
de odos los Es ados de Eu opa, en cuyo seno ya
no
end ía semido
los
sepa a-
ismos que a ines
del
siglo XIX ponen
en
pelig o la es abilidad
del
iejo mundo,
algunos de los cuales siguen hoy día sin soluciona se". És e
es
uno
de
los pun-
os donde
el
ca alán se dis ancia del ana quis a ancés, pa a quien "la idea de
una
con ede ación
uni e sal
es con adic o ia"S5.
La
con ede ación
p oudhoniana, en con as e con la mona quía y la democ acia que
no
conocen
lími es a su desa ollo, ca ece de ue za pa a la conquis a: el pac o ede al se
con ae pa a
la
mu ua de ensa y
no
pa a
el
eng andecimien o de los Es ados.
51.
LN.
pp
. 91-92.
52.
LN
. pág. 115.
53.
el.
LN, pág. 102.
54.
"Se
esuel en
ácilmen e
po
es e
medio
lodos
los
p oblema
s
que
he
plan eado
. y no
es
di ícil
/lega
a
la
o mación
de
U1I
pode
eu opeo.
D
eja
ían
de
seg
u o
de
se
Jos
i lande
ses
una
pe u bación
y
un
pelig o
pa
a
Ingla e a
,
los
b elOnes
pa a
F ancia
,
los
ascos
pa a
España,
l
os
sicilianos
pa a
halia,
los
bohemios
pa
a
Aus ia,
los
polacos
pa a
Rusia
,
si
odas
es as
naciones
econociesen
la
au onomía
de
los
dis in os
pueblos
que
las
componen
en
lo
que
no
se
eli iese a
los
in e eses
comunes
y
les
ga an izasen
la
libe ad
y
el
de echo."
(LN,
pág.
77.
Cu si a
A.
R.).
55.
PF.
pág. 85.
130 A auca ia
N o.
4
P oudhon nunca ha c eído
en
la
posibilidad de unos Es ados
Unidos
de Eu opa
po que,
a
su
juicio,
es e
expe imen o
e mina ía
engend ando
un
nue o
Le ia án,
una simple con ede aci
ón
de
con ede aciones, que sup imi ía
la
au onomía de
los Es ados pequeños y de
las
p o incias y municipios. Es as en idades e i o-
iales, en
el
seno de aquel magno cue po sup aes a a
l,
se
con e i ían
muy
p on-
o
en " euda a ios" de los g andes Es ados. Tal descon ianza
se
debe
en
g an
pa e, como e emos enseguida, a que P oudhon igno a
el
papel
co ec o
que
puede desempeña el Senado o cáma a ede al con espec o a
las
decisiones del
Cong eso, donde cie amen e
los
países con mayo población y e i o io ienen
un núme o supe io de o os y pode .
Las ob as de P oudhon y
Pi
Y Ma gall, dado
el
acen o que ponen en
las
libe ades locales o municipales, apun an
la
posibilidad de una al e na i a
al
ede alismo dual, a
la
doc ina es adounidense que a i maba
el
equilib io en e
el
Es ado ede al y los g andes Es ados miemb os". Nues os
dos
ede alis as
c een ac ible,
al
menos en eo ía, una o ganización e i o ial cuya unidad es-
a al
básica sea la mul i ud de pequeñas ciudades, los municipios. Seguían
de
es e modo ieles
al
pensamien o epublicano dieciochesco, según
el
cual
la
e-
pública sólo podía e i a las en aciones despó icas si e a pequeña.
Po
o o
lado,
el
mismo pac o ede al,
al
exigi una composición de abajo a iba, desde
lo local a
lo
nacional, pa ecía eque i una pa icipación polí ica, y
no
sólo
ad-
minis a i a,
de
los municipios.
2.4. Di isión de pode es. Uno de los p incipios polí icos undamen ales del
ede alismo es la di isión de pode es, has a
el
pun o de que, como seña
la
P oudhon, cons i uye
el
c i e io de e minan e pa a dis ingui en e los egímenes
sus en ados sob e
el
p incipio de
la
libe ad y
los
moná quicos o basados en
la
aUlO idad.
Desde un pun o
de
is a e i o ial, el pode
se
di ide en e la ede-
ación (Es ado ede al), las p o incias (Es ados miemb os) y los municipios, e
implica necesa iamen e descen alización.
Pi
y Ma gall y P oudhon que ían una
56,
La
l
uc
ha
de
Je e son
po
ins au a
el
égimen
de
dis i os
municipales
cons i uye
uno
de
los
úllimos
in en os
en
No eamé ica
po
e i a
es a
dualidad
y
ecupe a
una
democ acia
más
di ec a
anclada
en
el
municipio.
eL
SR,
pp.
257
ss.
TOCQUEVILLE
señalaba
asimismo
que
en
la
democ acia
l
ocal,
y
no
en
el
ede alismo
dual,
esidía
el
undamen o
del
epublicanismo
ame i
-
cano.
En
su
opinión,
la
ue za
de
los
pueblos
lib es
se
ex
a
ía
de
las
ins i uciones
municipales,
l
as
cuales
e
an
"a
la
libe ad
lo
que
l
as
escuelas
p ima ias
a
la
ciencia"
(La democ acia
en
Amé-
ica
1,
Al
ianza.
Mad id.
1980.
pág.
59).
No
pe damos
de
is a
que
cuando
a i
maba
que
sin
ins-
i uciones
municipales
una
nación
ca ece
del
espí i u
de
la
libe ad,
Tocque ille
o o gaba
a
es e
concep o
su
sen ido
posi i o
o
an iguo.
El
municipio
e a
así
el
luga
donde
se
"despa amaba
el
pode ",
donde
casi
od
os
lo
s
ciudadanos
podían
in e esa se
y
pa icipa
en
la
cosa
pública.
e .
Ibidem.
pág.
65.
La
idea
ede al
en
Pi
y Ma gal!
131
adminis ación cen al muy pequeña. Ambos in en aban opone se, sin duda con
escaso ealismo, a un enómeno mode no impa able:
la
ins i ucionalización del
Es ado. Juzgaban que el Es ado
no
debía
se
un
emp esa io
de
se icios públi-
cos,
ni
una as a sociedad anónima compues a
po
miles
de
empleados y
enca -
gada de hace lo odo. Pues
el
Es ado, cuando aumen a
sus
p e oga i as y mul-
iplica sus se icios y p esupues o, pie de de is a
su
e dade o papel, el
de
ge-
ne ado
y
sup emo
di ec o
del
mo imien o,
y cae
en
la
au oc acia
y
el
inmo i-
lismo.
En
odo caso, si alguna ez
el
pode cen al asume la ejecución de una
compe encia hab á de se pa a impulsa y
da
ejemplo, Las amosas mu ualida-
des
o asociaciones campesinas e indus iales e an, a juicio de
los
ede alis as,
las que ealmen e debían ocupa se de
las
ob as
y se icios públicos.
En el in e io de cada Es ado o p o incia
se
p oduce ambién
la
clásica
di isión en e
el
legisla i o, ejecu i o y judicial. Todos ellos -esc ibe
Ma gall-
deben se sobe anos den o de
su
es e a de compe encias, sin que, en
ningún
caso,
el
ejecu i o
se
si úe po encima
de
lo
s o os pode es. A es os es, el p o-
yec o de Cons i ución de 1873 añadía un discu ible cua o pode ,
el
pode
de
elación
del
p esiden e de
la
epública, que pa ecía es a inspi ado po
el
pod
e
mode ado del mona ca cons i ucional.
En los capí ulos de Las nacionalidades dedicados a es e ema esul a de-
cisi a
la
in luencia del égimen cons i ucional es adounidense.
En
es e asun o
Pi
y Ma gall sí
se
aleja de un P oudhon
que
suele se muy c í ico con
la
epública
no eame icana. Comenza emos analizando el pode legisla i o ede
al.
El
ca alán,
en
consonancia con
la
adición
no eame icana,
p opone
di idi lo
en
dos asambleas: una nacional y o a ede al.
La
di isión del legisla i o
en
dos
cáma as
es
ul a
-
nos
dice-
absu da
en
las
naciones
uni a ias,
acional
y con e-
nien e
en
las
ede aciones,
La
concu encia
de
dos
pa lamen os
si e
pa a
a mo-
niza
el
doble mo imien o cen í ugo (p o incial) y cen ípe o (nacional) que
se
da en oda ede ación,
La
cáma a nacional ep esen a a
la
o alidad de los ciu-
dadanos, descansa en el su agio uni e sal y
es
la
exp esión iel
de
la
mo ediza
olun ad de los indi iduos y de los encon ados in e eses de clase
".
La
ede al,
elegida po los Es ados, p o incias o can ones, ep esen a a los pueblos con e-
de ados y, al pa ece de Ma gall, en ella cada Es ado debe ía ene un solo
o o,
con
el
p opósi o
de
que
pudie a
con e i se
en
una
au én ica
cáma a
de
los
Es ados ede ados".
57
. C . LN. pág. 169.
58
.
e .
LN,
pág.
170.
También
el
a lículo
52
del
p oyec o
de
1873
econocía
que,
en
el
Senado,
los
Es ados
miemb os
o
p o incias
debían
ene
el
mismo
núme o
de
ep esen an es,
mas
con
la
di e encia
de
que
se
elegi ían
cua o
y
no
sólo
un
senado
po
cada
p o incia.
132
A auca ia
N o.
4
Pi
Y Ma gall
es
concluyen e:
no
exis e una e dade a ep esen ación
ede-
al si las dos cáma as
no
ienen idén icas compe encias". La desigualdad de
a ibuciones supone una uen e inago able
de
i alidades y an agonismos. Sólo
en una ma e ia,
la
acusación y
el
juicio
de
los
ac os del ejecu i o, l
as
compe en-
cias del Cong eso y Senado
no
deben se las mismas. Pi y Ma gall ci a de nue-
o
el
caso ejempla de los Es a
do
s Unidos, donde
la
cáma a de ep esen an es
es á capaci ada pa a acusa
al
ejecu i o po incumplimien o del manda o cons-
i ucional, mien as que el Senado es quien debe juzga y sen encia la cau
sa
iniciada po
la
o a cáma a60 . Sin emba go, nunca una Cons i ución española ha
econocido la necesidad
de
dos
asambleas
dOladas
de las mismas acul ades.
Ni
siquie a en
el
p oyec o cons i ucional del
73
la cáma a ede al gozaba de la
inicia i a
de
ley.
El
Senado
se
limi aba a se una especie de censo polí ico de
los ac os del ejecu i o y de las leyes del Cong eso.
Ambas disposiciones, igualdad de compe encias en e las asambleas y
de
o os en e los di e en es Es ados, pe mi ían sal a las objeciones de
P o
udhon
con a las g andes ede aciones.
El
ancés,
en
con as e con la apelaci
ón
de
Pi
y Ma gall a un "pode ede al la ino o un pode ede al
eu opeo"",
ad e ía
que, en unos hipolé icos
Es ados
Unidos
de
Eu opa,
los pequeños
se
con e i ían
en euda a ios de
los
g andes, po cuan o en el Cong eso eu opeo, cuya ep e-
sen ación
es
p opo cional a la población y e i o io de cada Es ado, los g andes
siemp e pod án impone
su
mayo ía" .
No
obs an le, la cáma a ede al imagina-
da po Ma galJ elimina, como hemos is o, las di e encias enl e pequeños y
g andes Es ados. Po lo demás, en caso
de
con lic o en e Cong eso y Sena
do
,
el
au o de
Las
nacionalidades p e eía la c eación de una comisión mix a pa a
esol e lo, o bien
ap
laza
el
p oblema has a la siguien e legisla u a.
La
solución
dada po Pi y Ma gall a es e se io p oblema adolece de cie a lige eza pues,
más que esol e , dila a la esolución de los con lic os. En cie la mane a
nos
ecue da a aquel ine icien e sis ema de
los
Consejos padecido po España du-
an e sig
lo
s. Desde luego,
no
b omea cuando esc ibe " odo an es que la des-
igualdad
de
a ibuciones"".
Ya sabemos que, pa a Pi y Ma galJ, en cualquie epública debe exis i
algo pe manen e "que sea como el a ca y el imón de
su
polí ica
"'"
En
el nue o
59.
"'E
n
ambas
de
be
es a
la
in
ic
ia i
a
de
las
leyes;
bajo
en ambas
debe
n
cae
odos
los
negoc
i
os
p o
p
ios
de
la
con ede ación.
No
han
de
se
dis im
3s
en
ac
u
l a
d
es."
(LN,
pá
g.
1
70).
60. C . LN, pág.
16
9.
61. LN, pág. 316.
62. C
.
PF,
pág. 86.
63. LN, pág. 171.
64. LN, pág. 174.
La
idea
ede al
en
Pi y
Ma gall
133
Es ado ede al es a unción
es
desempeñada
po
el
ó gano más es able,
po
el
Senado,
el
cual, a imi ación del es adounidense, nunca debe ía eno a se o al-
men e, sino sólo po e ce as pa es,
pa a
que así se con ie a
en
"la
adición
i a de la polí ica, sin deja de pa i
cipa
del
mo imien o gene al
de
las
ideas""- Sin duda,
la
egulación
del
pode legisla i o analizada
en
es as páginas
pone de mani ies o
la
p o unda a inidad que exis e en e
la
eo ía
de
Pi
y Ma gaIl
y
el
ede alismo dual no eam
e
icano. Aunque en
el
pac o ede al los
munici-
pios desempeñen una unción esencial,
el
sis ema pa lamen a io desc i o
en
Las
Nacionalidades
se
desemba aza del municipio
una
ez cons i uida la ede ación.
En
el
Senado quienes ienen oz son las p o incias, y
no
las
ciudades. P obable-
men e, los excesos del can onalismo in luye on en es a p opues a ede al an
mode ada y an pa ecida
al
ede alismo dual.
En
cuan o
al
pode ejecu i o", Ma gaIl p e ie e
el
modelo unipe sonal
es adounidense
al
colegial suizo. P incipalmen e po dos azones:
la
esponsa-
bilidad es mayo cuando ecae en una sola pe sona,
en
un
p esiden e o
je e
de
gabine e, que cuando debe epa i se en e los miemb os
de
un
consejo u ó gano
colegial; en segundo luga , mien as
la
delibe ación, lo p opio del legisla i o,
equie e
el
con as e en e muchos pa ece es, la acción, lo p opio
del
ejecu i o,
pa a se i me y ápida p ecisa, po
el
con a io, de ó ganos unipe sonales. Es a
necesidad
de
con a con un je e del ejecu i o o p ime minis o plenamen e es-
ponsable de sus ac os exige que sea
un
ca go
limi ado en
el
iempo y
de
una
du ación que
no
exceda la del Cong eso.
En
cuan o a
la
elección del
je e
del
ejecu i o, Pi y Ma gaIl ambién p e ie e el modelo no eame ica
no
de
un p esi-
den e elegido po el pueblo
al
mé odo suizo de nomb amien o
del
consejo ejecu-
i o po las cáma as. Pues
el
p ime p ocedimien o aleja
el
pelig o de absolu is-
mo democ á ico que siemp e es á p esen e cuando
lo
s minis os han de
se
se
-
leccionados po
el
pode legisla i o. El ópico de la independencia de los es
pode es, an in ensamen e deba ido po
el
Fede alisl, eapa ece
de
es e modo
en
Las
nacionalidades.
El
pode más p oblemá ico es
el
judicial"
po que, según Ma galI,
no
ha
gozado en ningún momen o de una independencia pa ecida a
la
de
los
o os po-
de es. Casi siemp
e
ha es ado inculado al ejecu i o. El ca alán p e ende co e-
gi es e dé ici in oduciendo una e dade a no edad cons i ucional: un
je e
del
pode judicial
se
leccionado po
el
pueblo, de
la
misma o ma
que
se
elige
al
je e
del ejecu i o y a los dipu ados de las asambleas legisla i as. Po supues o, dado
65. LN, pág. 75.
66.
C . LN, pp. 7 -173.
67. C . LN, pp. 75-176.
134
A auca ia
N o.
4
que
la
adminis ación de jus icia equie e especiales conocimien os,
debe
se
escogido en e quienes conozcan
el
de echo y
lo
hayan p ac icado
en
el o o.
Su
misión p incipal consis i á en nomb a a
los
demás jueces ede ales y egi los
ibunales de
la
con ede ación de acue do con las disposiciones
de
las Co es y
de la Cons i ución.
A los clásicos es pode es de inidos po Mon esquieu,
se
solía añadi en
el
siglo XIX, especialmen e allí donde exis ía una mona quía cons i ucional, un
cua o pode ,
el
pode mode ado
del
ey.
Su
unción más impo an e consis ía
en media y esol e los con lic os su gidos en e los es an es pode es.
El
a -
ículo
81
del
p oyec o
ede al español
ambién
econocía
es a
po es ad
mode ado a
al
p esiden e de
la
epública ede al, cuyas p e oga i as o a ibu-
ciones e an
las
p opias de un Je e
de
Es ado: pe soni icación
del
pode sup emo
y de
la
sup ema dignidad de la nación, p omulgación de leyes, p e oga i a
de
indul o, nomb amien o de minis os y unciona ios, e cé e a.
La
mejo exposi-
ción
de es e
pode
neu al
e in e media io la
encon amos
en la
ob a
de
8enjamin Cons an
RejIexion
s
su
la
Cons iw ioll
e
la
dis ibu ion
des
pOll oi s
(1814). La bu guesía ancesa a la cual ep esen a Cons an conside aba que
la
legi imidad eal an sólo e a el mecanismo
más
adecuado pa a mode a , neu a-
liza o da es abilidad a las pasiones polí icas. La mona quía
se
había con e -
ido así en una ins i ución pu amen e o mal, cuya única azón
de
se esidía en
su u ilidad pública.
No
había azones mo ales, ju ídicas o his ó icas adicionales
que jus i ica an su exis encia. Po eso,
la
legi imidad podía pasa
de
la
dinas ía
bo bónica a
la
napoleónica, y de és a a
la
o leanis a, sin que
el
p incipio su ie a
la
meno me ma. En cambio, pa a los e dade os legi imis as, los
ul as
y los
doc ina ios,
la
mona quía, en an o ep esen aba
la
consag ación his ó ica
del
de echo, solamen e podía ecae en
la
dinas ía adicional
".
La eo ía de Cons an sob e
el
cua o pode esul a en alguna medida
com-
pa ible con una epública. Pe o lógicamen e
el
p esiden e de una epública,
al
se
un
ca go elec i o, nunca pod á ga an iza an a es abilidad como
el
mona ca
he edi a io. Cuando Cons an esc ibe que
el
ey
iene allc o i as y no
po es as
quie e deci que sus p e oga i as son p ése a ices o conse ado as de las
adiciones públicas. Ca ece, po an o,
de
las
acul ades posi i as de los demás
pode es pa a c ea de echo. La ase de Thie s
"i1
egne e ne gou e ne pas"
in-
dica de o ma suma ia has a dónde
se
ex ienden sus acul ades. La ausencia
de
po
es as implica asimismo que el mona ca, si uado más allá de las pasiones
polí icas, goza de in iolabilidad, mien as que
el
ejecu i o gube namen al es
es-
68. CL
L.
DI
EZ
DEL
CORRAL, El libe alismo
doc ina io,
CEe, Mad id, 19844,
pp.
114
ss
.
La
idea
ede al
en
Pi y
Ma gaIl
135
ponsable an e
el
Pa lamen o e independien e del ey. Los moná quicos y libe a-
les doc ina ios
se
oponían, sin emba go, a la adical sepa ación en e ey y ga-
bine e ejecu i o po que eían,
no
sin azón,
en
es e hecho
una
ác ica
pa a
a i -
ma
el
p incipio e oluciona io de que
las
asambleas legisla i as
son
supe io es
al
pode ejecu i o.
Muy lejos de
la
eo ía de Cons an sob e el pode mode ado o neu al se
hallaba
Pi
y Ma gall en
un
exal ado discu so p onunciado
en
el
año
1869, poco
después de
la
e olución, en donde
se
negaba a econoce la bené ica
unción
mode ado a que pod ía supone la ins au ación de una mona quía cons i ucional
en España: "i Pode mode ado ! -exclamaba con én asis
Pi
y Ma gall-
¿De
qué
ha de se mode ado ese pode ?
No
hay
nadie que mode e,
no
hay
ningún pode
que necesi e mode a a los demás pode es
en
un égimen
de
libe ad:
es
la libe -
ad misma
la
que mode a
la
libe ad,
no
el
pode "".
El
ca alán
no
podía com-
p ende
ni
el
sen ido de un cua o pode mode ado y neu al,
ni
la
di e encia
en e égne y gou e ne , po que la co ien e de pensamien o polí ico a
la
cual
pe enecía, la
de
P oudhon, ya
no
sabía dis ingui en e auc/o i/as y po/es/as.
Fue a pa i de la Re olución F ancesa, y después con Napoleón,
cuando
se
pe dió o almen e
el
sen ido de es a dis inción clásica. Au o i/é pasó a se sinó-
nimo de pou oi , puissance o
empi e7°.
Po es e mo i o,
la
ecupe ación em-
p endida
po
Cons an de es os dos concep os polí icos debe se
en endida
p io i a iamen e como una es a egia
de
la bu guesía ancesa pa a log a una
Cons i ución libe al en e
al
bonapa ismo. Pi y Ma gall,
no
obs an e, econoce
en Las nacionalidades, casi una década después
de
su
discu so u iosamen e
an imoná quico,
la
necesidad de
un
pode cuya sus ancia sea du ación o pe ma-
nencia y, en consecuencia, pueda da o igen a una adición epublicana. Mas
es a unción, como ya hemos indicado,
la
a ibuye a
un
ó gano con po es/as, el
Senado, y
no
al
p esiden e
de
la
epública o a una
in
s i ución con sólo auclo i as.
Tal e a
la
ó mula con
la
que c eía asegu a
la
con inuidad y pe manencia del
nue o Es ado, y supe a de es a mane a el p incipal mal de
las
epúblicas:
la
ines abilidad
de
un
égimen
cuyas
ins i uciones
se
enue an
cada
cie o
iempo.
2.5.
Economía
y
sociedad:
la
ede ación ag ícola
-i
ndus ial.
Nues o análisis de
la
idea ede al en Pi y Ma gall queda ía incomple o
si
no
añadié amos que, an o
pa a
el
au o de Las nacionalidades como pa a P oudhon,
el
éxi o de
la
ede a-
69. Discu so
del/9
de mayo
de
/869, ci .,
pág.
871.
70.
Algo
pa ecido
sucedía
en
Alemania,
donde
el
mona ca
cons i ucional
einaba
y gobe -
naba
ealmen e
.
CL
C.
SCIIMITT,
La
de ensa
de
la
Cons i ución,
Tec
nos.
Mad id.
1983,
pág.
218.
136 A auca ia
N o.
4
ción polí ica es á condicionado po
la
in oducción de p o undas
e o mas
eco-
nómicas. Todas ellas deben es a encaminadas, señalan nues os ede alis as, a
impulsa
la
con e sión de los abajado es en p opie a ios y,
de
es e
modo,
c ea una clase media hegemónica. Pa a consegui es e obje i o
se
ha
de
p o-
mo e la libe ad labo al, la asociación ob e a y la escuela o ins ucción del
ob e o
7l
,
P oudhon o o ga a
la
p opiedad una impo ancia semejan e, mas
desde
po-
siciones si uadas en
el
ala izquie da del libe alismo, a la concedida
po
la
bu -
guesía censi a ia. Es a bu guesía conside aba que sólo algunos ciudadanos es a-
ban capaci ados pa a in lui o ac ua en
la
es e a pública. Fue la
p opiedad,
como es sabido,
el
c i e io u ilizado pa a selecciona los.
El
au o
de
El
p incipio
ede a i o, lejos de desea
su
abolición, ambién compa ía
la
opinión
de
que
la
p opiedad e a la base de
la
sociedad polí ica: sin ella
ni
los ciudadanos podían
eje ce la libe ad polí ica,
ni
la plebe podía ans o ma se en un conjun o de
ciudadanos ilus ados. Además,
su
concep o
de
p opiedad coincidía con el libe-
alo
bu gués, pues, a di e encia de los inmuebles he edi a ios y inculados
del
Ancien Régime, pensaba en una p opiedad adqui ida g acias a
la
i ud
y
al
mé i o del ciudadano o,
en
o as palab as, g acias a su abajo. P oudhon añadía
que
el
abajo
es
esencialmen e epublicano po que pe mi e a
la
mayo ía de
la
población el acceso a la p opiedad. A su en ende ,
la
polí ica,
si
es aba animada
po
el
p incipio iguali a io,
el
único capaz
de
pone in a las e oluciones, debía
a o ece
las
condiciones indispensables pa a
que
odos u ie an
la
opo unidad
de
adqui i una po ción de p opiedad.
El
máximo de bienes a -esc ibía
en
De
la
capaci é poli ique
des
c/asses
ou ié es-
se
alcanza á "cuando odos sean p opie-
a ios, las o unas es én más igualadas y cada
uno
abaje"". Sólo en onces, las
di e en es clases
se
di umina án o se undi án en una uni e sal clase media com-
pues a po pequeños p opie a ios. En ese nue o Es ado, donde, como deseaba
Sieyes,
le
Tie s
É a e'esllou , el su agio se á necesa iamen e uni e sal.
En
la
s ob as
de
P oudhon y Pi Y Ma galI,
la
ede ación p og esi a es
un
concep o polí ico capaz
de
emedia odos los males sociales". De ahí que am-
bién deba ex ende se
la
ó mula ede al
al
o den económico.
El
pensamien o
de
los dos ede alis as adquie e los in es de
un
socialismo u ópico cuando abo dan
es a ma e ia. El ca alán
no
duda en a i ma que "la ele ación del p ole a iado
71. el.
PF,
pp. 109-110.
n. Ci .
en
PF,
pág.
XVlI.
Es a
eo
ía
económica
pa
ece
da
la
azón
a l
odos
lo
s
c í icos
de
P oudhon.
empezando
po
Ma x,
pa a
quienes
las
objecio
nes
del
ana quis a
ancés
al
sis ema
capi alis a
siemp e
se
ealiza on
desde
un
en oque
p opio
del
pequeño
campesino.
indus ial
o
come cian e.
73. el. PF. pp. 112-113.
La
idea
ede al en Pi y
Ma gall
137
a p opie a io" pe mi i á soluciona odas los con lic os exis en es
en
los
campos
de
la
ag icul u a y la indus ia.
El
con lic o en e capi al y abajo
queda á
de-
ini i amen e esuel o cuando los ob e os pa icipen
en
los bene icios
de
la
emp esa. En cie o modo, ello signi ica á
-conc
lu
ye
el
ede alis a ca alán con
indudable op imismo-
la
desapa ición del capi al,
ya
que
és e se á p opiedad y
esul ado del l abajo del ob e o o campesino". De nue o
en
eslas palab as po-
demos pe cibi la no able in luencia eje cida
po
el
ana quisla P oudhon, quien
de o ma ei e ada había eclamado en sus esc i os, con
el
p opós
i o
de
eso
l e
la lucha de clases, una es uc u a de mu ualidades o madas po pequeños p o-
duc o es independien es y ede ados. La mu ualidad, lambién llamada ede a-
ción
ag í
cola-
indus ial, debía es a some ida al p incipio
de
lib e compe encia
pa a que es as compañías
se
ga an iza an mu uamen e
la
p oducción y
ci cula
-
ción a jus o p ecio. Los p oduc o es de las mu ualidades e an l
os
mismos ob e-
os que
se
habían ele ado a p opie a ios y unido en e ellos po
un
con a o sina-
la
gmá ico y conmu a i o.
Su
p ime a misión consis ía
en
ealiza
la
s
a eas
de
odas aquellos sec o es de
la
p oducción que no podían
se
obje o
de
explo ación
indi idual o en pequeña escala, así como las ob as y se icios públicos.
Todo
el
sis ema unciona como
si
el ede alismo polí ico
no
pudie a exis-
i sin el económico, como
si
la nue a es uc u a polí ica p ecisa a
de
una ede-
ación económica. La azón es muy simple:
si
el ede alismo implica di isión
o epa o del pode , y
la
nue a epública necesi a pa a nace de
una
mayo i a ia
clase media de pequeños p opie a ios, esul a lógico pensa que sólo la ede a-
ción económica pod á ga an iza
la
di isión de
la
p opiedad en e muchos. Así
lo indica P oudhon en
el
siguien e agmen o: "la p opiedad
no
es
nunca más
comple a y es á mejo ga an izada cuando, po una di isión con inua y bien o -
denada,
se
ap oxima a
la
igualdad, a
la
ede ación. No
más
bu guesía, no más
democ acia
:
únicamen e
ciudadanos"75.
Aho a
bien
,
di ícilmen e
es as
medidas
económicas pueden p og esa sin un gobie no ede al. Nada
se
pod á consegui
mien as las leyes, los gobie nos ede ales, no acili en
la
con e sión
de
los
jo nale os en emp esa ios de
su
p opio abajo.
La ede ación o asociación ag ícola-indus ial, de
la
cual apenas dice algo
Pi
y Ma gall en
Las
nacionalidades
pe o sí en La
eacción
y
la
e olución,
con-
sigue a moniza dos elemen os has a aho a i econciliables: l
as
aspi aciones
democ á icas y
lo
s sen imien os conse ado es bu gueses.
Al
mismo iempo
disipa los pelig os más emidos po
el
ede alis a:
el
libe alismo bu gués que
conduce a la eudalización o
explo ación
plu oc á ica de
la
ie a y
de
los capi-
74.
e .
A. J
UTGLAR.
Pi y
Ma gal/
...
1,
ci
.
,
pág
. 366.
75.
PF.
pág. 122.