Discurso inaugural leído en la solemne apertura del curso académico de 1905 a 1906 ante el claustro de la Universidad de Sevilla
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LEÍDO EX LA SOIiEJVIfiE flPERTÜHñ DEL GUHSO fiCfiDÉJVIICO IDE 1905 A1906 ANTE EL CLAUSTRO DE I.A PAPELERÍA SEVILLANA, Sisrpes. 51 1905
Siempre he temido que llegara el día en que hubiera de ser yo el encargado de llevar la voz de este ilustre claustro universitario en el acto solemne con que celebramos la inauguración de los estudios oficiales. Acobárdame la idea de mostrar mi poquedad en esta cátedra que han ocupado tantos sabios, ante un concurso tan lucido ydocto yen ocasión de tanto empeño. Yal manifestaros este temor, no lo hago por un alarde pueril de mal disimulada modestia, sino por mi firme convicción de la debilidad de mis facultades para corresponder, cual yo quisiera, ávuestra confianza yála solemnidad que hoy nos congrega; acto el más importante de nuestra vida académica, porque enlaza la tradición de las glorias de nuestros grandes institutos de enseñanza con la actividad intelectual de nuestra patria en el vertiginoso movimiento de las agitadas corrientes de la cultura yde la civilización, abriendo con la inspirada palabra
—4— de sabios maestros, nuevos ydilatados horizontes álas legítimas aspiraciones de nuestra estudiosa juventud. Colocado hoy en condiciones excepcionales, bien distintas álas ordinarias de mi vida, consagrada únicamente desde hace largos años al trabajo experimental, cuyos resultados se sintetizan de ordinario en breves ylacónicas notas despojadas de toda gala literaria, comprenderéis lo difícil de mi empresa al ocupar hoy esta cátedra, que con tanta erudición yelocuencia enaltecieron mis antecesores; no quedándome por tanto otro recurso, si he de cumplir con el precepto reglamentario que en tan duro trance me ha colocado, que el esperarlo todo del afecto que me profesáis yde vuestra excesiva benevolencia. En 1896 hubo de realizarse en el campo de las ciencias físicas, uno de esos hechos que por su capital interés yextraordinaria trascendencia constituye el punto de partida de una nueva era en los vastos dominios de las ciencias experimentales. Este hecho capital, ha sido el descubrimiento de una nueva propiedad de la materia, la radioactividad,felizmente realizado por el ilustre físico francés Enrique Becquerel, miembro del Instituto de Francia yprofesor de la Escuela Politécnica de París. Es tal la importancia de este descubrimiento en el terreno científico que Alfonso Berget (1) con gran criterio lógico lo compara con el descubrimiento de Colón en el terreno geográfico. Así, como el descubrimiento de América ofreció álos pueblos (1) A. Berget. El Radio ylas nuevas radiaciones; t. por E. Navarro Beltrán del Río, p. 10.
o europeos un nuevo mundo que explorar yvino áser uno de los factores más poderosos en la evolución de la humanidad bajo múltiples aspectos, originando nuevas civilizaciones cuyas ideas conquistan hoy al viejo mundo, así, el descubrimiento de Becquerel abre álas investigaciones de los físicos, químicos, filósofos, fisiólogos ymédicos, novísimos yamplios horizontes, poniendo de relieve la existencia de radiaciones hasta aquí ignoradas, transformaciones de la energía aun desconocidas, yestados materiales aun no definidos; en suma, un mundo nuevo que explorar científicamente. \para completar el paralelismo entre estos dos acontecimientos memorables: así como ácontinuación del ilustre genovés se lanzaron intrépidos conquistadores, los Pizarro, los Cortés, los \espucio, que exploraron el nuevo Continente ydescubrieron sus riquísimas comarcas; sabios ygeniales investigadores los Sres. Curie, Debierne, Laborde, Sagnac, Villard, Bloch, Elster, Geitel, Giessel, Rutherford, Sody, J. J. Thomson... etc., siguiendo el camino emprendido por Becquerel, han realizado conquistas científicas de colosal importancia, como el descubrimiento de un nuevo cuerpo simple, que por resumir en el más alto grado la radioactividad de la materia, sus descubridores los sabios físicos franceses Sres. Curie, le han dado el nombre de radio. -;En qué consiste la radioactividad? Consiste esencialmente en que ciertos cuerpos emiten constantemente calor, luz, electricidad, sin recibirlo aparentemente del medio externo, sin variar de estado, sin disminuir su peso ysin que su poder radiante se
(5 — debilite. Son manantiales perennes yespontáneos de energía que cual nuevos soles difunden ásu alrededor fuerza yvida, sin que se aperciba ese acopio de actividad que brota áraudales de sus misteriosos senos. Es lo inverso del tonel de las Danaides, algo tan extraordinario como un depósito de agua que permaneciese constantemente lleno, aunque se consuma sin cesar el líquido que contiene. El estudio expositivo de tan singulares fenómenos, yde sus hipótesis explicativas tomando como tipo las propiedades del radio, ha de ser el objeto de este modestísimo trabajo, pero antes de entrar de lleno en tan importante asunto, precisa como preliminar indispensable para su cabal conocimiento, dar una ligera idea de las radiaciones producidas por la descarga eléctrica en los gases enrarecidos, estudio que como ácontinuación veremos ha sido el precursor del gran descubrimiento de Becquerel. Imaginemos un tubo óampolla de vidrio llena de un gas enrarecido, yatravesadas sus paredes por dos conductores metálicos, en comunicación con los dos polos de una bobina de Ruhnkorff. Tan pronto se cierra el circuito, obsérvanse curiosos fenómenos, variables con la composición química del gas, su presión, yfrecuencia de las descargas eléctricas. Si la presión del gas es de tres ácuatro milímetros de mercurio, ilumínase la región del tubo comprendida entre los
dos electrodos, dependiendo el color ybrillo de esta luminosidad, de la naturaleza química del gas, de su grado de enrarecimiento yde la forma del tubo óampolla. Ofrece este fenómeno la particularidad de que la luz en vez de ser continua, aparece estratificada, esto es, compuesta de bandas alternadas, brillantes yobscuras, quedando rodeado el electrodo negativo ócátodo de un pequeño espacio obscuro. Alos tubos que presentan estos fenómenos se les llama tubos de Geissler, por ser este físico su inventor. Amedida que se eleva la rarefacción del gas, se amplifica la zona obscura que rodea al cátodo, se acorta la citada faja luminosa, yllega ádesaparecer cuando la presión desciende á tres centésimas de milímetro de mercurio, apareciendo en cambio iluminada con resplandores verdosos óviolados, la pared del tubo opuesta al cátodo. Alos tubos que presentan este aspecto denomínaseles tubos de Crookes óde Hittorf. Todo objeto introducido en estos tubos, una cruz de aluminio, por ejemplo, proyectan una sombra sobre la pared iluminada, enteramente análoga ála que se produciría colocando un foco luminoso en sustitución del cátodo, de cuyo resultado se deduce: primero, que el agente productor de la luminosidad emana del cátodo, ysegundo, que su propagación, del mismo modo que el calor yla luz, sé efectúa en línea recta, carácter que ha servido para darle el nombre de rayos catódicos. Hé aquí, sus principales propiedades: se propagan en línea recta, con velocidades que varían (según el potencial de descarga) entre 22.000 y50000
kilómetros por segundo; producen acciones mecánicas yefectos notables de fosforescencia yfluorescencia; el diamante al ser herido por los rayos catódicos se ilumina vivamente con luz amarillo-verdosa, el rubí despide resplandores rojizos, la creta anaranjados, el cristal verdosos yhasta el aire al ser atravesado por un haz catódico brilla con luz azulada. Al incidir sobre los cuerpos elevan su temperatura hasta el punto de fundir al platino. Transportan cargas de electricidad negativa; son desviables por los campos magnético yeléctrico; descargan los cuerpos electrizados; producen fenómenos químicos de reducción yozonizan el aire. Para los físicos alemanes Goldstein, Wiedman yEbert, Hertz yLenard, los rayos catódicos son el resultado de vibraciones longitudinales del éter, fundando su aserto en que los citados rayos no son siempre normales ála superficie del cátodo; en el hecho de producir las mismas reacciones químicas que la luz (reducción de las sales haioideas de plata, bicromatos alcalinos, descomposición del oxalato férrico... etc ); en que al incidir sobre una superficie cualquiera actúan también sobre los cuerpos áella próximos, como si los rayos catódicos lo mismo que los luminosos sufriesen la reflexión difusa, ypor último en los notables experimentos de Lenard, comprobativos unos de la propagación de los rayos catódicos en el vacío absoluto, en la atmósfera yá través de los diversos gases, ycomprobativos otros de la transparencia para estos rayos, de ciertos metales, bajo muy débil espesor, hecho que no podía concebirse por el paso de moléculas electrizadas átravés de esas masas metálicas.
—9— Esta hipótesis de las ondulaciones aceptada casi unánimemente gracias álos trabajos de Lenard, va dejando su puesto á la teoría balística, ante los resultados experimentales obtenidos por Perrin yJ. J. Thomson (i) los cuales han demostrado que los rayos catódicos transportan cargas eléctricas negativas, transporte eléctrico en absoluto inexplicable por la teoría ondulatoria. La hipótesis balística formulada por Crookes 25 años há, ytan rudamente combatida en los primeros tiempos de su aparición, vuelve hoy áentronizarse pujante yvictoriosa en el campo de la Electrología, contando entre sus sostenedores físicos de la talla de Lor-Kelvin, Fitz-Gerard, Perrin yJ. J. Thomson. Según esta hipótesis llamada también de la emisión, las moléculas del gas próximas al cátodo son descompuestas por la corriente eléctrica en partículas más pequeñas yelectrizadas. Unas, se electrizan positivamente (iones positivos) yson absorbidas por el cátodo yotras, se cargan de electricidad negativa (iones negativos) que son repelidas violentamente por el cátodo en dirección normal ásu superficie. Los rayos catódicos, según este supuesto, no son otra cosa que chorros ósurtidores de iones negativos lanzados por el cátodo, lo cual explica su desviación por los campos magnético yelectrostático. En cuanto ála mancha fluorescente observada en el tubo de Crookes, débese al choque de estas partículas materiales, verdaderos proyectiles, contra la pared del tubo. (1) Comptes rendas t. CXXI p. 1130., Ajínales de CMmie et Phisiqiic t. II. — rSgj.
—16 — placas fotográficas yexcitan la fosforescencia yfluorescencia de los cuerpos fotoluminiscentes, en especialidad la del platinocianuro de bario ytungstato cálcico. Descargan los cuerpos electrizados, hacen conductor de la electricidad al aire yálos gases que atraviesan yno son desviados en su marcha por los campos magnético ni eléctricos. De la naturaleza de estos rayos, nada se sabe aún. Varias hipótesis se han propuesto, yentre ellas la más probable es la que les asigna un origen vibratorio; en este supuesto, las vibraciones etéreas originarias de los rayos Xhan de ser rapidísimas 30.000.000.000.000.000.000 por segundo, con una longitud de onda inferior á0,0001 de micron. Así como los rayos catódicos al chocar contra un obstáculo se transforman en rayos X, éstos ásu vez originan otras radiaciones cuando actúan sobre los metales yaun sobre el aire mismo. Esta radiación secundaria llamada rayos Spor su descubridor Sagnac, está constituida en cada caso, por una mezcla de diversos rayos, los cuales en conjunto poseen las propiedades de los rayos X, aun cuando de menor poder penetrante ycuya complejidad en su constitución es tanto mayor, cuanto más elevada es la densidad yel peso atómico del metal sometido ála . radiación de Rontgen (fl. Sagnac yCurie, han comprobado que los rayos S, están constituidos, por una mezcla de rayos unos desviables yotros 1Sagnac, Ccmptes rendus i8g7.1898, i8gg (varias notas). Muñoz del Castillo, Anales de la Sociedad Española de Físiea yQuímica, t. Ip. 2S4.
—17 — no, por los campos magnético yeléctrico, yen cuanto ásu naturaleza, los cree Sagnac originados por vibraciones etéreas, comprendidas en la escala de los movimientos vibratorios, entre la región ultraviolada yla de Ront»en Hemos visto que la energía eléctrica gastada en hacer funcionar un tubo de Crookes, se transforma por intermedio de los rayos catódicos, rayos X, yde las substancias fotoluminiscentes en energía luminosa. Yen vista de este resultado, ;no cabe preguntar, si los cuerpos luminiscentes, aparte de los rayos luminosos, serían capaces de emitir rayos análogos álos de Rontgen, fuese cualquiera la causa determinante de la fotoluminiscencia: El deseo de contestar átan lógico razonamiento, promovió gran número de experimentos, distinguiéndose entre los físicos dedicados á esta labor el ilustre sabio Enrique Becquere!, cuyos trabajos coronados por el más feliz éxito, dieron por resultado el descubrimiento de la radioctividad de la materia. La historia de tan notable acontecimiento, que constituye el mayor timbre de gloria para su autor, agraciado con tal motivo el pasado año por la Academia de Stockolmo, haciéndole partícipe del premio Novel, escrita se halla por el mismo descubridor, en el prefacio de su bello trabajo titulado: «Investiga-
—18 — dones sobre una propiedad nueva de Ici materia; actividad radiante espontánea óradioactividad de la materna;» trabajo que comprende todo el tomo 46 de las Memorias de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia. En la imposibilidad de reproducir in extenso tan excelente documento nos limitaremos áresumir sus pasajes más importantes. Siendo una de las propiedades de los rayos Ximpresionar las placas fotográficas, un gran número de investigadores, según antes indicamos, propusiéronse estudiar, si las substancias en alto grado fluorescentes, al igual que la mancha fluorescente del tubo de Crokes, emiten también rayos Rontgen úotros análogos, capaces como ellos de impresionar las placas fotográficas átravésde pantallas opacas. Siguiendo el orden de los trabajos publicados con este motivo, mencionaremos en primer término una nota de M. Ch. Henry í1)en la que anuncia haber obtenido impresiones fotográficas átravés de papel negro por medio del sulfuro de zinc fosforescente. Niewenglowski obtiene el mismo resultado con un sulfuro de calcio fosforescente, yTroost consigue fuertes impresiones fotográficas átravés de papel negro yde un grueso cartón, operando con la blenda exagonal fosforescente, artificialmente preparada. Tales han sido los trabajos que han precedido ála primera (1) Comples rendas de VAcademie des Scieneies,t. CXXII p. 312. —10 Fevrier 1896.
observación de Becquerel sobre las propiedades radiantes de las sales de uranio. Este célebre físico toma una placa fotográfica, la envuelve cuidadosamente en dos hojas de papel negro yespeso, deposita sobre ella dos láminas de sulfato doble de uranio yde potasio, interpone entre una de estas láminas yla placa una moneda de plata yasí dispuesto el experimento, lo somete todo ála luz del sol. Transcurridas unas horas, el revelado de la placa acusa una 'ligera impresión, apareciendo las siluetas de las láminas yla sombra de la moneda. Repetido el experimento interponiendo entre la placa envuelta ylas láminas de sal de uranio, una lámina de vidrio muy delgada (o,mm ide espesor) óuna lámina de mica, para impedir que sobre la placa actuase cualquier vapor emitido por la sal uránica, el resultado obtenido fué el mismo que anteriormente, aun cuando más débiles las impresiones fotográficas. Como la persistencia luminosa de las sales de uranio, después de la insolación, sólo dura una centésima de segundo, creyó Becquerel indispensable prolongar ¡a exposición al sol todo el tiempo que durase el experimento. \al efecto dispuso otros nuevos. Encierra una placa Lumiere en un chassis formado por una tupida tela negra yuna placa de aluminio de dos milímetros de grueso ysomete áéste durante todo un día ála acción directa del sol, no experimentando la placa ápesar de tan prolongada insolación el más ligero velado. Obtenido este dato, coloca sobre la cara de aluminio del chassis una lámina de sal
—20 — de uranio yla deja expuesta algunas horas ála luz del sol. Revelada la placa, ésta aparece impresionada enfrente del sitio ocupado por la sal uránica. Otros varios experimentos análogos practicó Becquerel para investigar el poder penetrante de los nuevos rayos, :pero áqué continuar su descripción? Lo dicho basta para comprender la sagacidad del ilustre físico yel acierto de sus previsiones. Estas fueron plenamente confirmadas. En efecto, las sales uránicas emiten rayos penetrantes análogos álos X. Pero este resultado no era sino la primera etapa de su marcha hácia el gran descubrimiento. Creía Becquerel que esta radiación tenía su origen en la fluorescencia de la sal uránica producida por la luz solar, por eso fué grande su sorpresa al observar que, las sales uránicas producían las mismas impresiones fotográficas, cuando los experimentos ya indicados se practicaban en la más completa obscuridad. Una circunstancia casual ha concurrido en este nuevo descubrimiento; el haberse nublado el sol dos de los días destinados álos experimentos, motivó que Becquerel encerrase las placas preparadas al efecto en el cajón de una mesa yfuera por tanto de la acción de la luz. Como el sol permaneciese nublado los siguientes días, reveló las citadas placas esperando encontrar imágenes muy débiles; mas no fué así: éstas, por el contrario, aparecieron con gran intensidad. Ante la perspectiva de hecho tan imprevisto, creyó Becquerel que la emisión uránica pro\ ocada por la luz debía continuar en la obscuridad ypara
—- 21. comprobarlo practica árenglón seguido nuevos experimentos idénticos álos precedentes, pero al abrigo de toda excitación luminosa, obteniendo los mismos resultados. La duda no era ya posible, la impresión de la placa fotográfica era por completo'independiente de la emisión luminosa producida por la fluorescencia de la sal uránica. Entre ambos fenómenos no existe relación alguna. Xos encontramos por tanto frente áfrente con un hecho fundamental completamente nuevo; la emisión de rayos penetrantes sin causa excitadora aparente. Dentro de las ideas científicas hoy en boga, pudiera explicarse esta radiación por un almacenamiento de energía correlativo áuna larga exposición del producto activo ála luz difusa; si así fuera, la emisión uránica debe debilitarse con el tiempo, por el contrario, ella tendrá el sello de la permanencia yde la constancia en la intensidad si no intervienen en su producción causas excitadoras externas. Para dilucidar punto tan esencial, colocó Becquerel en la obscuridad, sobre una placa fotográfica envuelta en papel negro, diversos compuestos de uranio separados del papel por láminas de vidrio muy delgadas. Revelada la placa al cabo de 48 horas, las impresiones producidas por cada uno de los indicados compuestos eran casi idénticas. Repetido el experimento sin salir de la obscuridad, operando con los mismos compuestos de uranio yen las mismas condiciones, la intensidad de las imágenes reveladas era la misma que en el caso anrerior. Una tercera prueba, ypara concluir una larga serie de ellas
practicadas en el transcurso de varias semanas yseparadas por intervalos de tiempo cada vez mayores revelaron cualitativamente la quasi permanencia del fenómeno. Entre la primera yla última prueba experimental habían transcurrido siete años; no obstartte ápesar del largo plazo transcurrido, las impresiones fotográficas tenían la misma intensidad. Idéntico resultado obtuvo operando con un trozo de uranio metálico conservado varios años en la obscuridad, cuya acción sobre la placa fotográfica no decrecía sensiblemente con el tiempo, hecho confirmado después por los eminentes físicos Elster yGeitel (i). En Marzo de 1896 obtuvo Becquerel la primera radiografía, colocando una medalla de aluminio entre una placa fotográfica envuelta en papel negro yvarias láminas de sulfato uránico potásico. Reconoció así mismo que las imágenes obtenidas aumentaban de intensidad, cuando las indicadas láminas se cubrían con un espejo de acero, fenómeno que atribuyó primero áun efecto de reflexión, ymás tarde áradiaciones secundarias, ypor último ejecuta la interesante observación de que las acciones químicas fotográficas se debilitan con la distancia de la sal uránica ála superficie de la placa sensible, lo cual acusa una absorción ydifusión por el aire de las radiaciones uránicas. Las investigaciones de Becquerel no se concretaban al estudio de las acciones que sobre la placa fotográfica ejercen las nuevas radiaciones: ála par que exploraba este terreno (1) Becquerel, Comptes rendus, t, CXXVIII p. 771.
dirigía su actividad por otros derroteros, donde le esperaban nuevos éxitos yála ciencia nuevas conquistas de resultados aún más positivos que los consignados hasta ahora. \en efecto, el 7de Marzo de [896 observa dicho físico un fenómeno de extraordinario interés: la descarga de los cuerpos electrizados bajo la acción de ios nuevos rayos, valiéndose para ello de un electróscopo de Hurmuzeseu, consistente en una linterna rectangular de hierro provista de vidrios conductores de la electricidad, ycuya varilla está aislada por un tapón de dielectrina (mezcla de azufre yparafina). El aislamiento es así casi perfecto: electrizadas las hojas de oro, divergían unos 20o ,aproximándose tan solo unos 2°,5 en el transcurso de 12 horas, pero si en la caja del electróscopo se introduce una lámina de sulfato uránicopotásico, el electróscopo se descarga en hora ymedia próximamente. Todas las sales de uranio ya sean fluorescentes como las uránicas, óque carezcan de esta propiedad como las uranosas, presentan los mismos caracteres; impresionan las placas fotográficas ydescargan los cuerpos electrizados. De todas las substancias estudiadas por Becquere! sólo los compuestos de uranio presentan estos caracteres, resultado que le sugirió la idea de que la actividad radiante no es como la fosforescencia una propiedad dependiente de un estado particular físico óquímico de las substancias, sino que era debida al elemento uranio yque dicha actividad era una propiedad molecular característica del átomo de este elemento. El uranio metálico debería ser entonces más
—24 — activo que todos sus compuestos, deducción comprobada por la experiencia. Becquerel ha resumido toda su magna labor experimental en las conclusiones siguientes: «El uranio ytodos sus compuestos emiten una radiación invisible ypenetrante que produce acciones químicas fotográficas ydescarga ádistancia los cuerpos electrizados.» «La intensidad de esta radiación parece ser constante é independiente del tiempo yno ser influida por ninguna causa excitadora externa conocida. Parece por lo tanto espontánea.» «Atraviesa los metales, el papel negro ylos cuerpos opacos para la luz » «La propiedad radiante pertenece al átomo de uranio yes independiente del estado molecular de sus compuestos.» «Todas las substancias sometidas ála radiación nueva, emiten ásu vez una radiación secundaria capaz de impresionar las placas fotográficas.» «La placa fotográfica yel electróscopo constituyen los medios de que dispone el físico para el estudio de la nueva radiación.» Los notables trabajos de Becquerel tuvieron gran resonancia en el mundo científico. El eminente físico inglés Lor-Kelvin los repite con éxito completo, ylos trabajos de otros ilustres físicos Elster yGeitel, Schmidt, Rutherford, Beattie ySmoluchowski, confirmaron también sus resultados. Schmidt yla Sra. Curie no sólo repitieron los experimentos
—25 — de Becquerel empleando métodos de investigación mucho más precisos, fundados en la conductibilidad eléctrica adquirida por el aire bajo la acción de los rayos uránicos, sino que hicieron extensivas sus investigaciones áotras muchas substancias, llegando ádescubrir que los compuestos de torio gozan de las mismas propiedades que los de uranio (i). La señora Curie da el nombre de rayos Becquerel álos emitidos por el uranio, el torio ysus compuestos ydenomina radioactivas álas substancias capaces de emitir una radiación de este género (2). Después de un estudio completo de la radiación emitida por las sales de uranio yde torio, confirmó la ilustre investigadora citada, la hipótesis de Becquerel; de que la radioactividad de los compuestos uránicos ytóricos se presenta como una propiedad atómica. Los fenómenos observados no dependen por tanto sino del elemento uranio ódel torio contenido en el compuesto, razón por la que el uranio metálico debe ser más activo que sus sales. En el curso de sus investigaciones observó la Sra. Curie que la pechblenda (óxido uranoso-uránico) se mostraba cuatro veces más activa que el uranio metálico, la chalcolita (fosfato cristalizado de cobre yde uranio) dos veces más activa, yla autonita (fosfato de uranio yde calcio) revelaba una actividad igual ála del uranio. Estos hechos están en completo desacuerdo con las consideraciones precedentes, pues siendo la radioactividad (1) Mme. Cl'RlE, Cometes rendus,Avril 1898. (2) P. Curie yMme. Curie, Cometes rendus. 18 Juillet 1898.
nicación uno con el suelo yel otro con un electróscopo cargado de electricidad. En las condiciones normales el aire existente entre los dos platillos es aislador, mas si se coloca sobre el platillo Buna materia activa finamente pulverizada, volviéndose dicho aire conductor, la carga eléctrica del electróscopo pasa ála tierra y yesta descarga se efectúa con tanta más velocidad cuanto rna^or sea la radioactividad de la substancia. Basta, pues, medir la velocidad de caída de las hojas de oro para tener el valor deseado. Cualquier dispositivo que realice las condiciones expuestas, puede utilizarse con el fin indicado, pero de toaos ellos el que constituye un excelente aparato de medida, es el electróscopo ideado por la Sra. Curie, cuya descripción ymanejo omitimos para no excedernos del límite que nos hemos propuesto (i). Otro aparato sencillo práctico yeconómico para los reconocimientos electroscópicos de la radioactividad, el Cronógrafo ha sido ideado por el infatigable experimentador Dr. Muñoz del Castillo, cuya descripción ymanejo se halla consignado en los Anales de la Sociedad Española de Física yQuímica, t. III núm. 20, p. 48, Su funcionamiento es tan sencillo, que según su inventor, puede ponerse en manos de un niño de 10 á12 años, ysu precio no excede de 15á20 pesetas, circunstancia muy digna de anotarse ante la penuria de nuestros Laboratorios. (l) Le radium. n.° 3, Mars 1905, P- ~ l-
33 — En el mismo principio que el método electroscopico se funda el electrométrico, para medir los poderes radioactivos, esto es, en medir la conductibilidad adquirida por el aire bajo el influjo de las substancias radioactivas El esquema (figura 2) da Figura 2.a ciara idea del aparato empleado con tal objeto por la Sra. Curie. Compónese esencialmente de un condesador AB; la substancia activa finamente pulverizada se extiende sobre el platillo B, y hace conductor al aire interpuesto entre los platillos. Para medir esta conductibilidad se comunica al platillo Bun potencial elevado poniéndole en conexión eléctrica con uno de los polos de una batería formada de pequeños acumuladores, estando el otro polo en comunicación con la tierra. Se pone el platillo Aen comunicación con el suelo por el hilo CD; su potencial, por tanto, será el de la tierra, mientras no se interrumpa esta comunicación, estableciéndose así una corriente eléctrica entre los dos platillos. Si se corta dicha comunicación, el platillo Ase carga de electricidad yla aguja del electrómetro se desvía, pudiendo servir esta desviación para medir la intensidad de la indicada corriente, pero
—34 — es preferible hacer esta medición, compensando la carga eléctrica que toma el platillo Acon otra igual yde signo contrario, afin de sostener en el cero la aguja del electrómetro. Estas débiles cargas pueden compensarse por medio de un cuarzo piezo-eléctrico Q, cuyo ingenioso mecanismo productor de electricidad se presta admirablemente áeste objeto. El principio de tan sencillo aparato es el siguiente: cuanao una lámina de cuarzo se somete áuna tracción ésta se electriza; de una de sus caras se desprende electricidad positiva, ynegativa de la otra, en cantidades iguales. Si la tracción decrece, el desprendimiento eléctrico continúa aún, pero in virtiéndose los signos de las electricidades producidas en cada superficie; cuando la tracción cesa por completo, toda manifestación eléctrica desaparece. Para utilizar este desprendimiento de electricidad, se platean las superficies de las láminas de cuarzo óse las recubre de papel de estaño; dos resortes metálicos en contacto con las capas metálicas permiten recoger las cargas eléctricas producidas. Se suspende la lámina de cuarzo por un extremo yde! otro se cuelga un platillo destinado árecibir los pesos determinantes de la tracción (i). Tal es en síntesis el aparato ideado por los Sres. Curie; (i) Todo lo concerniente ála sensibilidad, montaje ydeterminación de los constantes del aparato, puede verse en las obras siguientes: Journal de Phisique,1882; Note de MM. J. et P. Curie; Anuales de Phisique et de Chimze, 1889; ct Lumicrc eketrique. i\otc de M. Curie; Traite de Cristallograplie de Mallard et de Sorel; Comptes rendas de VAeadcmic, 1886; Note de M. J. Ctirie; Journal le lamiere eleetrique, 18S8, yComptes rendas de Acádemie , 1892. Note de M. P. Curie.
—35 — veamos ahora cómo se le utiliza en el caso especial que nos ocupa. Se pone una de las armaduras del aparato en comunicación con el platillo Ayla otra con el suelo. Bajo la influencia de la carga eléctrica del platillo, la aguja del electrómetro tiende á desplazarse; mas si sobre el platillo Hse colocan pesos conocidos, de modo que la lámina de cuarzo desprenda en cada instante una cantidad de electricidad igual yde signo contrario ála del platillo A, la aguja de! electrómetro permanecerá inmóvil. Basta anotar el tiempo transcurrido entre el instante en que se colocaron las pesas yel momento en que el condensador es completamente descargado, para conocer la cantidad de electricidad que ha comunicado el cuarzo al electrómetro en un tiempo dado, cálculo fácil de realizar, una vez conocida la cantidad de electricidad producida por la tracción de un gramo. El número así obtenido mide en valor absoluto la cantidad \ de electricidad que atraviesa el condensador AB en un tiempo dado; es decir, la intensidad de la corriente, cuya medida es independiente de la sensibilidad de! electrómetro. La relación que existe entre la cantidad de electricidad producida, la fuerza de tracción, la longitud de las capas metálicas yel espesor de la lámina de cuarzo, está dada por la fórmula ^=0,062>~F Siendo Lla longitud de las capas metálicas, eel espesor de la lámina de cuarzo, Fla tracción expresada en kilogramos yqla cantidad de electricidad expresada en unidades C. G. S. electrostáticas.
—36 La intensidad de la corriente aumenta con la superficie de los platillos del condensador. Para un mismo condensador yuna una misma substancia dicha intensidad aumenta con la diferencia de potencial de los platillos, con la distancia entre estos ycon la presión del gas. Para las grandes diferencias de potencial, la corriente tiende hacia un valor límite constante ycuando ha llegado á este límite se la llama corriente de saturación ócorriente límite, que es la tomada por la Sra. Curie en sus investigaciones como medida de la radioactividad. • El método fluoroscópico, no tiene la importancia de los anteriores, pues aparte de ser puramente cualitativo, es tan poco sensible el principio en que se funda, que sólo es aplicable álas substancias fuertemente radioactivas, como los compuestos de radio, polonio yactinio. Conocidos los métodos para la investigación ymedición de la radioactividad, procede exponer ahora lo concerniente ála extracción de las nuevas substancias radioactivas ycomo para estas obtenciones no tenemos más guía que la radioactividad, por ser ésta la única propiedad conocida de las citadas substancias, veamos ante todo, como puede utilizársela para las separaciones analíticas de este género. Mídese en primer término la radioactividad de la substancia objeto del análisis, se la somete luego
37 — áun tratamiento químico yse mide después la radioactividad de los productos obtenidos, para saber si la substancia radioactiva ha quedado íntegramente unida áuno de éstos, órepartida entre ambos, yen este caso, en qué proporción se ha efectuado el reparto. Repetidas estas mediciones al final de cada separación analítica, se tiene un indicador seguro que marca el rumbo délas operaciones sucesivas hasta llegar al término del análisis. Juega aquí, pues, el electrómetro el mismo papel que el espectroscopio en la separación del rubidio cesio ypotasio. Para que los resultados obtenidos sean comparables, precisa medir la actividad de las substancias en el estado sólido y perfectamente desecadas Tal es el fundamento de los métodos analíticos para la extracción de las substancias radioactivas; en cuanto ála parte práctica de las manipulaciones, nos ceñiremos, para no dilatar demasiado este asunto, ála obtención del radio, que es el cuerpo radioactivo de mayor interés, no sólo por considerarle como un nuevo elemento químico, sino por sus numerosas éimportantísimas aplicaciones. Encuéntrase el radio en los minerales uraníferos yde estos la pechblenda de Joachimsthal (óxido de uranio) la carnotita (vanadato de uranio) yla autonita (fosfato de uranio yde calcio) han sido los únicos que, hasta el año pasado se han utilizado para la extracción del radio. Es la pechblenda ópechurana el mineral más importante de uranio; por su composición química, es un óxido uranoso-uránico,
pero siempre va acompañado de otras muchas substancias aun cuando en proporciones pequeñas; la pechblenda de Joachimstnal contiene molibdeno, tungsteno, vanadio, plata, azufre, arsénico, sílice, óxidos de manganeso, hierro, aluminio, níquel, cobalto, cobre, plomo ybismuto. Su composición como se ve es en extremo compleja. Es un mineral opaco, de brillo graso aéoilmente metálico, y se presenta de ordinario en masas compactas de estructura laminosa ymás raramente en cristales pertenecientes al sistema regular. Su fractura es concoidea muy duro: raya al vidrio, el color es verdoso algo agrisado, su densidad oscila entre 9y10, es infusible al soplete yfácilmente atacado por el ácido nítrico. Sé le encuentra en los granitos ysuele acompañar álos filones de estaño, siendo las localidades donde más abunda Joachimsthal yPrzbraum, (Bohemia), Rezbanga, (Hungría), Schunberg, (Sajonia), Andrinópolis, (Turquía asiática), Suecia, Canadá yen el Colorado, (América de! Norte.) No es precisamente la pechblenda de donde directamente se extrae el radio, sino de los residuos procedente de la extracción industrial del uranio. Se tritura ytuesta el mineral con carbonato sódico yel producto resultante se lixivia primero con agua caliente ydespués con ácido sulfúrico diluido. Se obtiene así una solución que contiene el uranio yun residuo insoluble que encierra substancias radioactivas ycuya actividad es cuatro veces ymedia al del uranio metálico. De este residuo se extrae el radio mediante dos series de
—39 — operaciones; !a primera constituye el grueso tratamiento vla segunda los fraccionamientos. Para el grueso tratamiento de una tonelada de residuos, se necesitan 5toneladas de productos químicos y50 de agua para los lavados. Exige además este tratamiento una serie de manipulaciones muy delicadas yuna atención yvigilancia continua para no perder la menor partícula del cuarto de gramo de la sal de radio diluida en 56.000 kilogramos de materia. Si áesto se une el que sólo esta primera parte de la extracción dura unos dos meses ymedio, fácilmente se comprenderá el elevado precio de las sales de radio, cuyo gramo se cotiza hoy en el mercado ála enorme suma de 400.coo francos. Los residuos de la extracción del uranio contienen principalmente sulfato de plomo yde calcio, sílice, alúmina, óxido férrico, yen mayor ómenor cantidad, casi todos los metales que acompañan ála pechblenda (cobre, bismuto, zinc, cobalto, manganeso, níquel, vanadio, antimonio, talio, tierras raras, niobio, tantalio, bario, arsénico, etc.) El radio se encuentra en esta mezcla al estado de sulfato en cantidades infinitesimales, pero como sulfato es el más insol uble; compréndese fácilmente que por una serie de lavados convenientemente dirigidos, ya con ácidos, con disoluciones de sales alcalinas ycon agua pura, los sulfatos más ómenos solubles se irán sucesivamente eliminando, quedando siempre el sulfato de radio como residuo de estos lavados. Héaquí la marcha propuesta por los Sres. Curie, actualmente
—40 — seguida en las fábricas de Javel éIvry de la Sociedad Central de productos químicos, cuyos trabajos han sido organizados por Debierne ydirigidos actualmente por Haudepin. i,° Se tratan los residuos indicados con ácido clorhídrico concentrado para disgregar las substancias que las forman y disolver la mayor parte de los sulfatos. De esta disolución se puede retirar el polonio yel actinio; el primero es precipitado con el ácido sulfhídrico yel segundo se encuentra en los hidratos precipitados con el amoniaco en la disolución separada de los sulfuros yperoxidada por el cloro. Se decanta esta disolución y el residuo que contiene el radio se lava con agua. 2°Se mezcla este residuo con una disolución concentrada éhirviente de carbonato sódico, para transformar en carbonatos los sulfatos no atacados por el ácido clorhídrico. 3. 0Se lixivia con agua el depósito obtenido yse ataca con ácido clorhídrico diluido exento de ácido sulfúrico. La disolución contiene el radio yalgo de polonio yactinio. Fíltrese yprecipítese con ácido sulfúrico; el precipitado obtenido está formado por los sulfatos brutos de bario radífero, impurificados por algo de cal, plomo, hierro yun poco de actinio arrastrado mecánicamente. De una tonelada de residuos pueden obtenerse de 8á15 kilogramos de estos sulfatos, cuya actividad es de 30 á60 veces la del uranio metálico, 4Se purifican los sulfatos procedentes de la operación anterior, hirv rendólos con una disolución concentrada de car-
—41 — bonato sódico, lavando ácontinuación el carbonato bárico radífero obtenido. *5. 0Se disuelve el carbonato bari-rádico en el ácido clorhídrico yse pasa por la disolución una corriente de gas sulfhídrico, el cual produce un ligero precipitado de sulfuras activos que contienen polonio. La disolución filtrada yperoxidada con el cloro produce con el amoniaco un precipitado de óxidos é hidróxidos muy activos por causa del actinio. 6.° Filtradaesta última disolución, se precipita con carbonato sódico yel precipitado de carbonato bari-rádico después de lavado, se transforma en bromuro disolviéndole en ácido bromhídrico. Aquí termina la primera parte de la extracción ógrueso tratamiento, que da .por resultado de '6 á8kilogramos de 1bromuro bari-rádico por tonelada de residuos. Pasemos ahora ála segunda parte, ósean los fraccionamientos cuyo objeto es obtener bromuros bari-rádicos cada vez más ricos en radio. Esto se consigue por medio de cristalizaciones fraccionadas, operando primero con aguapura ydespués con asma adicionada de ácido bromhídrico. Se utiliza así la diferente O solubilidad de ¡os dos bromuros; el de radio como menos soluble ^cristaliza antes, por esto ios primeros cristales que se depositan son los más activos. El procedimiento operatorio es de los más sencillos. Se disuelven los bromuros bari-rádicos en agua destilada éhirviente hasta saturación, se cubre la cápsula yse deja enfriar para que la disolución cristalice, separando después por decantación los
han sido hechas con una balanza aperiódica Curie, precisa a— de miligramo, cuya balanza de lectura directa ypesada rápida permite despreciar la absorción lenta del agua por los cloruros de bario yradio anhidros. El radio ha sido emplazado en la clasificación de Mendelceff en la columna vertical de los metales alcalino -tén eos, ceoajo bario yen la serie horizontal del uranio ytorio antes de este metal, yen la clasificación ciclíca de Muñoz del Castillo viene áocupar el puesto, vacío hasta el presente, señalado en el ciclo Xpara un elemento divalente positivo (*). Las sales de radio tienen el mismo aspecto que las de bario, coloreándose con el tiempo, son luminosas en la obscuridad y desprenden constantemente calor. Sus caracteres químicos son idénticos álos de las sales báricas, diferenciándose sólo por su solubilidad que generalmente es menor la de las sales de radio, excepción hecha de los nitratos cuva solubilidad en el agua es aproximadamente la misma. La primera idea sugerida álos físicos ante el descubrimiento de la radioactividad, de esta nueva propiedad que posee la materia de emitir radiaciones capaces de atravesar los cuerpos (i) MüSoz del Castillo. Anales de la Sociedad española de Física yQuímica. t. i.° p. 215.
—49 .— opacos, impresionar las placas fotográficas yionizar el aire ála manera de los rayos X, fué el suponer que estos nuevos rayos eran de naturaleza análoga álos de Rontgen. Otra de las hipótesis emitidas, fué el considerarlos como rayos ultravioletas de naturaleza especial, supuesto fundado en que los rayos ultraviolados comparten con las nuevas radiaciones la propiedad de descargar los cuerpos electrizados, pero esta hipótesis tuvo que abandonarse tan pronto se descubrieron y estudiaron las nuevas substancias fuertemente radioactivas en las que la intensidad de la energía radiada permitía estudiar la radiación ádistancias más considerables, adquiriendo así el convencimiento de que estos nuevos rayos no cumplen con las leyes de la óptica; ni se reflejan ni se refractan. Un haz de rayos rádicos que atraviese un prisma, yse recibe sobre una placa fotográfica, no acusa la actiografía obtenida la más ligera desviación. Por causa de un fenómeno curiosísimo que más adelante estudiaremos con el nombre de radioactividad inducida, no dio el método fctoíjráfico indicaciones bastante claras, en los primeros comienzos de su aplicación, debido áuna emisión de ra\os secundarios que brota de todos los cuerpos próximos ai radio óá cualquiera otra substancia fuertemente radioactiva, rayos secun danos análogos álos S, pero de ordinario mucno más intensos. La misma placa fotográfica que sirve de receptor ála radiación rádica, emite semejantes rayos, causa de esa aureola esfumada que festonea la imagen obtenida, éimpide fijar sus límites con exactitud.
—50 — Hay cuerpos como los metales densos ymaleables ymuy especialmente el plomo, que favorecen en alto grado la producción de estos rayos secundarios: en cambio hay otros ymuy especialmente las substancias vitrificadas cuya emisión secundaria es muy débil. La fosforescencia que la radiación del radio produce al actuar sobre determinadas substancias, permitió áBecquerel mayor rapidez en las observaciones yla ventaja de suprimir en muchos casos las manipulaciones fotográficas, pero este nuevo método de investigación no pudo ensayarlo, hasta que Curie no le hubo proporcionado muestras de bario radífero mucho más activas que las preparadas por él. £1 método fotográfico óactiográfico, como le llama el señor Muñoz del Castillo, fué así relegado el estudio de las acciones á grande distancia ycon haces de rayos muy finos, pues en este caso hallándose debilitada la intensidad de la radiación éincapaz por tanto de provocar efectos fosforogénicos suficientemente intensos para que la vista pueda percibirlos, la placa fotográfica ofrece la singular ventaja de acumular las acciones con el tiempo, proporcionando así un documento susceptible de amplia ydetenida información. h: aen posesión Becquerel de este nuevo medio exploratorio, fundado en las propiedades fosforogénicas de la nueva radiación, trató de comparar sus efectos con los de la luz ylos de los rayos X. \al efecto observó que ciertas substancias como el sulfato uranílico-potásico yel sulfuro de estroncio de fosfores-
—51 — cencía verdosa, fosforecen por la accción de la luz, de los rayos Xylos del radio, mientras que otras como el diamante, la blenda exagonal yun sulfuro de calcio de fosforescencia azul, muy fosforescentes por la acción de ]a luz yde los rayos rádicos, son completamente insensibles álos rayos X. Cierto que, estos hechos susceptibles de multiplicarse, acusan cierta analogía entre las propiedades de los rayos luminosos ylos Adel radio; los cuerpos sensibles ála acción fosforogénica de la luz son por lo general más sensibles ála acción del radio que ála de los rayos X. Iero al lado de esta analogía nos encontramos con una diferencia fundamental, ya anteriormente anotada yes que ¡os rayos rádicos no obedecen álas ley^es ópticas de la luz yen cambio parecen poseer propiedades ópticas, ómejor anópticas, que *- comparten con los rayos Róntgen. No se puede, pues, asimilarla radiación del radio áninguna de las radiaciones conocidas. Aesta misma conclusión conducen los estudios de Becquerel, sobre la absorción de los rayos rádicos por el acero ypantallas de diferente naturaleza. Por medio del método fluoróscopico observó el ilustre físico citado que la intensidad de la radiación rádica decrece con Ja distancia más rápidamente de lo que indica *la ley ordinaria que rige las radiaciones conocidas; hay por tanto absorción de los rayos por el aire yesta absorción varía con la substancia fluorescente utilizada en el experimento, lo cual conduce ásuponer que la radiación rádica se halla compuesta de rayos desigualmente absorbióles. Otra larga serie de medidas empleando el mismo dispositivo,
sin variar la distancia del radio álas substancias fluorescentes, pero con interposición de pantallas absorbentes corroboraron de nuevo la deducción anterior. Tomando como unidad la intensidad luminosa de cada substancia fluorescente excitada sin el intermedio de pantallas, observó Becquerel que para una misma pantalla existían diferencias profundas en la absorción de los rayos capaces de impresionar á dos substancias diferentes. Mientras una pantalla de papel negro absorbe las próximamente de la radiación que actúa sobre el diamante, sólo detiene las -ÚL de la que actúa sobre el sulfato uránico-potásico; resultado demostrativo de que la radiación activa para el diamante es mucho más absorbióle por el papel negro que la excitadora del sulfato uránico-potásico. Resulta finalmente, de los trabajos de Becquerel. Von Schweidler, Giesel, Villard, Rutherford yel matrimonio Curie aplicando los métodos fotográfico yeléctrico que, la radiación del radio es muy compleja, comprendiendo tres partes distintas á las que Rutherford distingue con los nombres de rayos 3yy. El adjunto esquema (Figura 4a )representación gráfica de un experimento realizado por Becquerel da clara idea de estos tres géneros de radiación. El radio Rse coloca en el fondo de una cavidad profunda practicada en un bloque de plomo B, un haz de rayos rectilíneos ypoco abierto emerge de esta cavidad. Si alrededor de la cubeta de plomo se establece un campo magnético uniforme muy intenso, situado detrás ynormalmente al plano de la figura, los rayos a, pyTse separan bajo la influencia
magnética conforme indica el grabado. Los rayos Ypoco intensos éinsensibles al campo magnético continúan su marcha rectilínea sin sufrir la más mínima desviación. Los rayos ,3 son desviados en el mismo sentido que los rayos catódicos ydescriben en el plano de la figura trayectorias circulares, cuyos radios varían entre límites muy extensos. Por último, la radiación *forma un haz de rayos muy intensos desviados por la acción magnética en sentido inverso al de los catódicos yen el mismo que los rayos ,i Figura 4. a canales (Canalstrahlen de Goldstein) yque por ser débilmente desviado por el campo magnético sus trayectorias tienen un radio de curvatura considerable. Becquerel puso de relieve la existencia de los rayos muy desviables por el campo magnético yla de los {no desviables por medio del siguiente experimento. Colocaba una pequeña porción de sal de radio en el fondo de una ranura practicada
54 — en un pequeño bloque de plomo, cubría la materia rádica. con una lámina de aluminio de una centésima de milímetro de grueso para detener su radiación luminosa yobturaba la ranura del bloque con dos láminas de vidrio de un milímetro de grueso lo suficientemente próximas para que sólo quedase entre sus bordes una abertura muy fina. Estando así todo dispuesto colocaba el bloque de plomo entre los polos de un electro-imán ysobre este bloque situaba una placa fotográfica, inclinada de modo, que recibiese todo el haz de rayos emanado de la hendidura, el cual era parcialmente desviado por la acción magnética. Transcurridos unos treinta minutos, obtenía según la intensidad del campo magnético yla inclinación de la placa dos impresiones fotográficas; una rectilínea correspondiente álos rayos yyotra desviada hacia la derecha producida por los rayos ¡3. Resumiremos ahora lo concerniente ácada una de estas tres clases de rayos. Los rayos *análogos álos rayos canales, son los que constituyen la mayor parte de la radiación rádica, el 64opróximamente ylos menos penetrantes; una lámina de aluminio de o,i mm de grueso los detiene en su marcha, yuna capa de aire de yomm de espesor los absorbe por completo. No atraviesan las paredes de vidrio de! tubo óampolla que contiene las sales de radio yson poco desviados por los campos magnético yeléctrico, aun cuando éstos sean muy intensos. Rutherford en su trabajo publicado el 15 de Enero de 1903, consigna que en un campo magnético óeléctrico muy intensos
-55 — los rayos adel radio son ligeramente desviados, cual lo serían las partículas materiales electrizadas positivamente yanimadas de una gran velocidad. Deduce Rutherford de sus experimentos que la velocidad de los rayos aes de 2, 5xio® ct. yque la relación _í_ de ¡a carga eléctrica ála masa déla partícula es deóxio3 ,es decir, 10.000 veces mayor que para los rayos desviables ¡3. Estos resultados han sido comprobados por Becquerel, el cual ha demostrado además que ¡os rayos del polonio, se comportan en un campo magnético lo mismo que los adel radio ydescriben trayectorias, cuyo radio de curvatura parece ser el mismo que el de estos últimos ácondición de que los campos magnéticos sean iguales. Resulta de los trabajos de Becquerel que los rayos *constituyen una radiación homogénea, pues todos ellos son igualmente desviados por los campos magnético yeléctrico. Mdes Condres ha medido las desviaciones eléctrica ymagnética de los rayos adel radio en el vacío, ycomo resultado de sus determinaciones, ha encontrado para la velocidad de los citados rayos 1,65 xio9ct., próximamente la vigésima de la velocidad de la luz ypara la relación de la carga ála masa -¿-=64000 unidades electromagnéticas; relación del mismo orden de magnitud que la encontrada para el hidrógeno en la electrólisis —=9650. Luego si se admite que la carga eléctrica de cada proyectil constitutivo de los rayos aes la misma que la de un átomo de hidrógeno en la electrólisis, se deduce que la masa de esta partícula es del mismo orden de magnitud que la de un átomo de hidrógeno.
Aestas partículas electrizadas óproyectiles que constituyen los rayos ase deben los sorprendentes fenómenos que presenta la fosforescencia del sulfuro de zinc producida por la acción del radio. Nosotros hemos observado tan interesante fenómeno con el aparato inventado por Crookes llamamado spinthoviscopio (del griego spintharis «centelleo» yskopein «examinar)» el cual se reduce áun pequeño tubo que lleva una lente en uno de sus extremos yen el otro una pantalla barnizada con sulfuro de zinc fosforescente; ámedio milímetro de esta pantalla se halla una tirita metálica en cuyo extremo libre se ha fijado una pequeña partícula de sal de radio. Colocándose en la obscuridad ymirando por la lente se observa una débil claridad en el interior del tubo ysobre la pantalla una verdadera lluvia de puntos luminosos sumamente brillantes que aparecen ydesaparecen continuamente, presentando la pantalla el aspecto de un cielo estrellado. Los puntos luminosos aparecen en mayor número en la región de la pantalla más próxima al radio yen la proximidad de la zona, donde la claridad parece continua. Este fenómeno no es alterado por las corrientes de aire y se produce en el vacío; en cambio, desaparece por completo si se interpone un tabique, por delgado que sea, entre la sal de radio yla pantalla fosforescente. Según Crookes, que ha sido el primero en observar tan curioso fenómeno, la aparición de cada punto luminoso sobre la pantalla fosforescente débese ála ruptura óclivaje de una partícula cristalina del sulfuro zinc por el choque de un proyectil
aislado; clivaje que ásu vez determina la aparición de un punto luminoso. Siendo esto asi, nos encontramos por vez primera con un fenómeno que permite distinguir la individual acción de una partícula de dimensiones comparables álas de un átomo. Los indicados puntos luminosos presentan el mismo aspecto que las •estrellas ólos objetos ultramicroscópicos fuertemente iluminados, que no producen sobre la retina imágenes claras ydefinidas, sino manchas de difracción, hecho que se halla en perfecto acuerdo con la hipótesis deque cada punto luminoso es producido por el choque de un solo átomo. Los rayos £menos numerosos que los rayos a, próximamente el 24 °/o de la radiación total, son más penetrantes que estos últimos yen absoluto análogos álos catódicos, aun cuando de mayor poder de penetración. Constituyen estos rayos un haz heterogéneo, cuyos componentes se diferencian por su distinto poder penetrante ydesigual desviación en un campo magnético. Ciertos rayos ,3 son absorbidos por una lámina de aluminio de algunas centésimas de milímetro de grueso, mientras que otros atraviesan láminas de plomo de algunos milímetros de espesor. Becquerel ha demostrado que los rayos más penetrantes, son los menos desviados por el campo magnético. Si empleando el dispositivo experimental representado en la figura 4.ase recibe sobre una placa fotográfica AC un haz de rayos ¡3 desviados por un campo magnético, la impresión obtenida constituye una banda ancha difusa, verdadero espectro.
Los rayos catódicos que forman una parte de la radiación p son poco desviados, aun cuando su masa es muy pequeña, porque su velocidad es muy grande. Los rayos atienen según Rutherford una carga eigual álos precedentes, pero su masa es mucho mayor lo que explica su poca sensibilidad ála influencia magnética. Los rayos ydescubiertos por Villard (i) sólo constituyen el io°0de ¡a radiación total, son análogos álos de Róntgen pero de una penetrabilidad incomparablemente más grande, mientras que éstos son detenidos por una lámina de plomo muy delgada aquellos atraviesan láminas de plomo de varios centímetros de espesor. Lo mismo que los rayos X, no son desviados por los campos magnético ni eléctrico, ycuando encuentran un obstáculo en su camino, producen rayos secundarios análogos álos de Sagnac. Impresionan las placas fotográficas, pero débilmente cual corresponde ásu poder penetrante yescasa absorción debiéndose muy principalmente su acción reductora sobre la sal de plata, álos rayos secundarios que producen al contacto del vidrio, pues la delgada capa de gelatina-bromuro, es incapaz de transformar por su propia absorción la energía de los rayos yen trabajo químico. Aeste propósito ha realizado Becquerel el experimento siguiente, cuyo resultado parece áprimera vista paradógico. Se coloca en el centro de una placa fotográfica sobre la capa sensible 0)Comftes rendas, de VÁcademie de Sciencies, t. CXXX, p102
una lámina de plomo de un milímetro de grueso aproximadamente, yse somete la placa así dispuesta álos rayos yaislados, lo cual fácilmente se consigue absorbiendo los rayos acon una lámina de aluminio ydesviando los ¡3 con un campo magnético intenso. Revelada la placa se observa que la parte del cliché cubierta por la lámina de plomo yque parecía estar protegida contra la acción de los rayos es más fuertemente impresionada que el resto, cuyo resultado demuestra la transformación délos ravos absorbidos por el plomo en otros más absorbibles ypor consecuencia más activos que los rayos y. Todos los resultados experimentales concuerdan con la hipótesis admitida de que ¡os rayos yson rayos Rontgen muy penetrantes que tienen su origen en el átomo de la substancia radioactiva en el momento de la expulsión de la partícula ¡3 ó catódica. Según Rutherford la producción de estos rayos precede al último cambio experimentado por el átomo de radio, el cual se manifiesta por la producción de productos radioactivos resultantes de la disgregación de este átomo. Según la hipótesis desarrollada por Stokes yJ. J. Thomson acerca de la naturaleza de los rayos Rontgen, los rayos yse producen tanto ála partida como ála parada bruscas del electrón ópartícula ¡3, Como resultado de esta expulsión súbita de la partícula ,3 del radio se producirá una estrecha pulsación electromagnética, es decir, un tipo poderoso ópenetrante de rayos Rontgen.
—66 — Vemos por lo expuesto que el radio emite las mismas radiaciones producidas en los tubos óampollas de Crookes al atravesar la descarga eléctrica atmósferas gaseosas enrarecidas. No sucede así con los demás cuerpos radioactivos, pues áexcepción del actinio que parece emitir las mismas radiaciones «¿3 yy que el radio, el polonio sólo emite rayos *yyyel uranio ytorio los ¡3 yy. Conforme al plan sistemático que nos hemos trazado, no deberíamos dar por terminada esta parte de nuestro trabajo, sin decir algo de las investigaciones realizadas por los Sres. Curie, Meyer yVon Schweidler acerca déla absorción de los rayos del radio yde los emitidos por las otras substancias radioactivas, pero ante el temor de darle proporciones desmesuradas, omitimos todo lo referente áeste asunto ypasamos áexponer los efectos físicos yquímicos de las nuevas radiaciones. Establecida la analogía existente entre las radiaciones de las substancias radioactivas ylas producidas en los tubos de Crookes, fácilmente se comprende que muchos de los efectos físicos yquímicos producidos por los rayos Becquerel, han de ser los mismos que los originados por los rayos catódicos, canales yRontgen, sin otra diferencia que la de la intensidad del efecto producido en consonancia con la energía del agente originario del fenómeno.
Así sucede en efecto, con algunos de los efectos luminosos producidos por el radio, que han de ser los primeros que he de someter ávuestra ilustrada consideración. Dos órdenes de fenómenos tenemos que considerar aquí; la fluorescencia yla luminiscencia. Ya los Sres. Curie en sus primeros experimentos observaron la fluorescencia que bajo la acción del radio ydel polonio presentaba una pantalla recubierta de platinocianuro de bario, fluorescencia que se producía aun cuando se interpusiera entre la indicada pantalla yel manantial rádico una hoja muy delgada de aluminio. Es este fenómeno enteramente análogo al producido con los rayos X; todas las substancias susceptibles de fluorescer por la radiación Rontgiana, como las sales alcalinas yalcalino-térreas fluorescen bajo la influencia de las radiaciones rádicas (i). Becquerel ha observado así mismo la fluorescencia de las sales uránicas, blenda, papel, algodón yvidrio, siendo. digno de anotarse bajo este respecto el vidrio de Thuringe, cuya fluorescencia es notable. Pero de todas las substancias enumeradas las que presentan el fenómeno con más intensidad son el sulfato de uranilo, el -sulfuro de zinc yel platinocianuro de bario, éste último hasta el punto de que muestras de radio muy activo determinan la fluorescencia de una pantalla de platinocianuro de bario colocada ádos metros de distancia yátravés del cuerpo humano. (i) BarY. Comptes rendas, t. CXXX, 1900, p. 77^-
—68 — Otra de las substancias en alto grado fluorescentes por la acción del radio es el diamante, propiedad que puede utilizarse en joyería de modo más fácil que con los rayos X, para distinguir esta piedra preciosa de sus imitaciones en stras mucho menos fluorescente. Es un hecho constantemente observado el decrecimiento que con el tiempo experimenta la intensidad luminosa de las substancias fluorescentes expuestas ála acción de las substancias radioactivas, hasta llegar en algún caso, como ocurre con el sulfuro de zinc, ála desaparición completa del fenómeno luminoso. Al mismo tiempo que la fluorescencia disminuye, la substancia se transforma, quizás isoméricamente, siendo muy probable que en esta transformación radique Ja causa de ese decrecimiento en su poder fluorescente. Así ocurre con el platinocianuro de bario, que bajo las radiaciones rádicas toma color pardo volviéndose menos luminoso (acción idéntica ála producida por los rayos Rontgen ydescrita por Villard.) Esta alteración del platinocianuro bárico desaparece parcialmente por la luz, recuperando en parte el poder luminoso perdido. Otro tanto acontece con el vidrio, cuya fluorescencia decrece, ála par que adquiere una coloración parda óvioleta. Si el vidrio así alterado se calienta, se decolora por completo, adquiriendo de nuevo la fluorescencia perdida en el mismo grado que antes de la transformación. Es carácter común de todos los compuestos bari-rádicos
el ser espontáneamente luminosos (i) sobresaliendo en este sentido las sales haloideas anhidras ysecas, cuyo poder luminoso si bien no es lo suficiente intenso para ser percibido en plena luz diurna, es muy ostensible en la obscuridad hasta el punto de permitir la lectura de los caracteres de imprenta, yen las habitaciones alumbradas con luz artificial, Esta luz emana de toda la masa del producto radífero, á diferencia de lo que sucede con las substancias fosforescentes ordinarias, cuya emisión luminosa sólo tiene lugar en la superficie que ha sido iluminada. La humedad les hace perder en gran parte este carácter, pero según Giesel lo adquieren de nuevo y en toda su integridad por la desecación. Bary ha dado una explicación muy racional, de tan curioso fenómeno. Atribuye este físico la emisión luminosa de los compuestos bari-rádicos, ála fluorescencia de las sales báricas producida ysostenida por el compuesto rádico con quien están mezcladas. Tan satisfactoria explicación, tiene en su apoyo el hecho de no ser luminoso el bromuro de radio puro, es decir, exento de sales báricas. El poder luminoso de los productos poco activos parece conservarse indefinidamente, siempre que se guarden en tubos cerrados yen la obscuridad; mas no sucede así con los productos muy activos, pues transcurridos unos meses la luz emitida va cambiando de tinte tornándose violeta ydebilitándose conside- (i) Curie, Societé de Physique,3de Mars 1899. Giesei., ViedAun, t. LX1X, p. 91.
70 — rablemente; al mismo tiempo el producto se transforma de blanco que era a! principio, amarillea primero yazulea después, pero basta disolverlo en agua ydesecarlo de nuevo para devolverle su color yluminosidad primitivas. También las soluciones de las sales bari-rádicas son luminosas en la obscuridad, singularísimo hecho no conocido hasta ahora. El radio constituye por tanto el primer ejemplo de un cuerpo espontáneamente luminoso. Las acciones fotográficas producidas por las sales de radio y demás subtancias radiactivas es otro asunto de grandísimo interés, por servir de base átodo género de investigaciones ypor sus aplicaciones más numerosas cada día. El material exigido por este nuevo sistema radiográfico, es en extremo sencillo yse halla al alcance de los medios económicos más modestos. Una simple ampolla ótubo que contiene la materia radioactiva yunas cuantas placas fotográficas constituyen el material necesario para obtener las nuevas radiografías, comparables bajo todos aspectos álas obtenidas con los rayos Xque, como es sabido, exigen el empleo de aparatos pesados ycostosos, de transporte difícil ymuy delicada manipulación. Esto unido ála constancia perfecta de la radiación emitida por el cuerpo radioactivo, tanto bajo el punto de vista de la cualidad como de la cantidad, ála facilidad de dosificar yregular la cantidad de rayos que ha de actuar sobre la
—71 — piaca yáía extremada sencillez de las manipulaciones puestas al alcance de los menos versados en la experimentación científica, hace que los nuevos procedimientos radiográficos vayan suplantando ventajosamente álos antiguos fundados en el empleo de los rayos X, minándoles con rapidez el vasto campo de sus aplicaciones. La objeción que bajo el aspecto económico pudiera hacérsenos, dado el elevado precio de las substancias fuertemente radioactivas, la destruye el hecho de no ser necesarias tan activas substancias para las aplicaciones radiográficas; sales radíferas 50, 100 ó 1.000 veces más activas que el uranio basta ysobra para este objeto. Dicho se está que el tiempo necesario para que la placa se impresione ha de estar subordinado al poder radioactivo de la substancia empleada; con actividades como Jas indicadas más arriba, la exposición ha de ser de algunas horas; con actividades mayores 10.000 ó100.000 veces la del uranio, este tiempo se reduce considerablemente ybastan sólo unos minutos si se opera con substancias muy activas. Otro tanto ocurre con la distancia áque se ha de colocar la placa, del manantial rádico, la cual ha de ser tanto mayor cuanto más activo sea este. Entrando ya en la parte práctica de la operación, debemos hacer constar que sea cualquiera el dispositivo que se emplee, el mecanismo de la manipulación es el siguiente. Se coloca el objeto que se va áradiografiar sobre una placa fotográfica envuelta en
una hoja de papel negro ypor encima del objeto yádistancia conveniente de la placa, se sitúa la sal radífera contenida en un pequeño tubo óampolla de vidrio ymejor de celuloide óebonita, por ser estas substancias más transparentes ála radiación. Se gradúa la distancia de la ampolla ála placa en relación con la actividad de la sal empleada yel área de la superficie que se va áradiografiar: transcurrido que sea el tiempo necesario para que la placa se impresione, se revela yfija la imagen. Tales son las sencillísimas operaciones que hay que practicar para obtener radiografías con los cuerpos radioactivos, yclaro está que en harmonía con tal simplicidad ha de hallarse la de los aparatos ódispositivos utilizados con tal fin. Uno de ellos, sin duda alguna el más empleado, es el construido por Luis Ancel, que se reduce áuna placa fotográfica con su envoltura de papel negro, sobre la cual se coloca el objeto que se va áradiografiar yuna pirámide cuadrangular hueca de plomo destinada ácubrir la placa yel objeto, en cuyo vértice lleva un gollete ócuello por donde se introduce la ampolla radífera. Este sencillo aparato lo hemos simplificado más aun en nuestios experimentos, sustituyendo la pirámide de plomo por un embudo ordinario de vidrio, por cuyo pico introducíamos el tubo con ¡a sal radífera sujeto al extremo de un fino alambre, que fijábamos ála distancia conveniente con el auxilio de un corcho. Con tan sencillo mecanismo yoperando con un decigramo de bromuro bari-radico 3*000 veces mas activo que el uranio
situado á5centímetros de la placa hemos obtenido en el transcurso de doce ácatorce horas pruebas radiográficas de varios objetos bastante claras ydefinidas. Sowter emplea una caja de cartón donde deposita la sal activa ysobre la caja coloca la placa yel objeto que se va á radiografiar. • De las tres clases de rayos emitidos por el radio, sólo los PyTson los utilizados en las condiciones operatorias expuestas; los 2en virtud de su fácil absorción no llegan átraspasar la pared del tubo que contiene la sal radífera. Alas radiografías así obtenidas les falta nitidez yprecisión en los detalles, pues al atravesar los rayos el objeto que se va áradiografiar esperitmentan una difusión originaria del esfumado que se observa en la imagen. Para corregir este defecto, precisa suprimir los rayos ¡3 colocando la ampolla radífera entre los polos de un fuerte electroimán que al desviar los citados rayos quedan sólo los ypara producir la imagen; pero como estos rayos sólo constituyen una débil parte de la radiación total se necesita aumentar la exposición de la placa tanto más cuanto más distante se halle del manantial radiante. Las radiografías así obtenidas son de una limpidez yprecisión admirables. Con substancias no muy activas, el experimento dura algunos días; con 304 centigramos de sal de radio pura contenida en tubo de vidrio distante un metro de la placa.se necesita un día para radiografiar un objeto tal como un portamonedas ysólo una hora si la distancia es de 20 centímetros.
—80 — el sol contiene substancias radioactivas el cálculo anterior debe modificarse. Darwin admite que la energía perdida por el sol, supuesto una esfera homogénea de masa Myde radio xes de 4-’J4LL_ siendo ¡j. la constante de gravitación. Efectuadas las operaciones indicadas en esta fórmula después de substituir las letras por los valores numéricos, se deduce una pérdida de energía igual á2j/Xioc/ffcalorías estando Afexpresado en gramos. Admitiendo el número precedente de Langley, este calor basta para sostener el calor solar durante i2millones de años. Rutherford ha calculado que la energía que queda libre al destruirse un gramo de radio se halla comprendida entre 2Xio5y5XioIQ pequeñas calorías. Suponiedo que análogas cantidades de energía existan en los átomos de los elementos inactivos cuya disgregación atómica puede producirse ála elevada temperatura del sol, se llega á deducir que la disgregación completa de la masa solar podrá transmitirnos su energía durante un tiempo 50 ó500 veces mayor que el calculado por Lord-Kehvin, partiendo de consideraciones puramente dinámicas.
—81 — Otro de los efectos físicos producido por los rayos Becquerel es el ionizar el aire ylos demás gases; fenómeno que consiste en la disociación electrónica de los átomos gaseosos en sus electrons positivos ynegativos, susceptibles de moverse en un campo eléctrico siguiendo caminos distintos; los electrons positivos en la dirección de las líneas de fuerza ylos negativos en sentido inverso; esto origina dos corrientes eléctricas de convección, causa de la conductibilidad eléctrica adquirida por el gas. Los electrons tienen la propiedad de condensar el vapor de agua, pero en grado mayor los electrons negativos, carácter que ha utilizado Thomson para separar unos electrons de otros ypara medir la carga eléctrica de un solo ion. Esta acción ionizante de los rayos del radio que nos ha servido de base para investigar las substancias radioactivas y para medir su poder radioactivo, puede demostrarse ante numerosa concurrencia practicando el siguiente experimento de Curie. Se enlazan en derivación dos micrómetros de chispa con los polos de una bobina de inducción; una vez cerrado el circuito se observa que el mismo número de chispas estalla en cada uno délos micrómetros; mas si se aproxima áuno de ellos una ampolla con sal de radio las chispas eléctricas cesan de estallar en ei otro. Débese este fenómeno áque en virtud de la conductibilidad adquirida por el aire que rodea al primer micrómetro, el camino ofrecido poi éste ála descarga eléctrica, es menos resistente al paso de la electricidad. Para el éxito de este experimento, no disponiendo de mués-
tras de radio muy activo, conviene limitar la atmósfera que rodea los extremos del micrómetro donde se aproxima el radio por medio de un globo de vidrio tritubulado, tal como indica la Figura 5.a ,dispositivo que facilita la ionización de la indicada atmósfera. Introducido el tubito radífero por la tubulura superior del globo Ayuna vez ionizada su atmósfera cesan de saltar las chispas en el micrómetro B. Con tan sencilla modificación ideada por el ilustrado catedrático de Física de esta Universidad D. Luis Abaurrea, hemos podido repetir ycomprobar el curioso experimento de Curie. Importantísima es la aplicación que esta acción ionizante del radio ha recibido en los Observatorios meteorológicos para el estudio de la electricidad atmosférica. Si al extremo de una
varilla metálica que se halle en comunicación con un electrómetro se fija una delgada caja de aluminio con la sal de radio, el aire que le rodea se vuelve conductor de la electricidad yla varilla toma su .potencial eléctrico, el cual es medido por medio del electrómetro. Hé aquí cómo con tan sencillo mecanismo puede utilizarse el radio para tomar el potencia! eléctrico de la atmósfera en substitución de las llamas yantiguo aparato de derrame imaginado por Lord-Kelwin. Según Moureaux director del observatorio meteorológico del parque de Santo Mauro las ventajas que para el estudio de la electricidad atmosférica reportan las sales de radio sobre el aparato de Lord-Kehvin son entre otras las siguientes: poder tomar el potencial eléctrico de la atmósfera ála misma altura en todas las observaciones yáuna altura mayor que la de los árboles, muros ydemás obstáculos que por modificar la marcha de las curvas equipotenciales, restan gran parte de su valor álas observaciones efectuadas hasta aquí; evitar las interrupciones producidas por la supresión de la salida del agua, ya sea producida por las impurezas que naturalmente contiene ópor su congelación como suele acontecer durante los fríos del invierno; suprimir el depósito de agua lo que supone una gran economía en los gastos de instalación yentretenimiento ypor último yesto es lo más importante, poder aplicar el método en las regiones polares, donde el estudio de la electricidad atmosférica ofrece excepcional interés. Ala misma acción ionizante del radio, se debe la propiedad
—8i — que tiene este cuerpo de condensar el vapor de agua, cuan do se aproxima áuna atmósfera sobresaturada de vapor, fenómeno idéntico al producido por los rayos ultraviolados, catódicos yX. Finalmente el Sr. Curie ha demostrado que el radio extiende su acción ionizante álos dieléctricos líquidos por muy aisladores que sean, como el aire líquido, éter de petróleo, aceite de vaselina yamileno. Entre los efectos químicos producidos por la radiación de las substancias fuertemente radioactivas figuran en primer término los cambios de coloración que imprimen ávarias substancias. Los rayos del radio colorean al vidrio yála porcelana. La coloración que comunican al primero generalmente parda ó violeta, es muy intensa, afecta átoda la masa ypersiste aun cuando el radio deje de actuar. Respecto al color violeta se debe según Villard p) ála oxidación del manganeso contenido en el vidrio yes análogo al producido por los rayos catódicos yen cuanto ála coloración parda parece originada por la acción del radio sobre las sales de plomo, potasio ósodio constituyentes del ^ vidrio. Giesel ha comprobado que las sales alcalinas se colorean por !a acción del radio; el cloruro de sodio toma color anaranjado, (ijSocidef'Litigáisede Physique.
el cloruro de potasio, violeta ye! bicarbonato sódico ybisulfito potásico, color amatista. Para conseguir coloraciones intensas, recomienda Ackrayd (*) introducir un tubo con bromuro de radio en el seno de la substancia pulverizada que se va ácolorear. Cambios análogos se observan también en varios minerales; un cristal de cuarzo transparente expuesto varios días ála acción del radio se transforma poco ápoco en cuarzo ahumado Muchas piedras preciosas cambian así mismo de coloración; tai sucede con el topacio incoloro que toma color amarillo-anaranjado. Nada puede prejuzgarse hoy respecto ála naturaleza de estos cambios. Ningún dato experimental existe que nos haga presumir con probabilidades de acierto, si la causa de! fenómeno radica en una transformación alotrópica de los componentes del mineral óes consecuencia de la transmutación en otro cuerpo de alguno de sus elementos. Así en lo que respecta al cuarzo que de incoloro se torna en ahumado sería de importancia suma descubrir si la causa del cambio obedece ála transmutación de parte del silicio en carbono, problema sólo resoluble por el análisis espectral. Las mismas sales de radio, varían también de coloración con el tiempo; de blancas que son recien preparadas, se van volviendo amarillas óvioladas yáveces rosadas; cambios que se atribuyen ála acción del radio, sobre trazas imponderables de sodio que siempre contienen, ydel que es imposible desemba razarlas. (i) Le radium,n.° 4. p. 3.
El papel es coloreado ydestruido por la acción del radio, el fósforo amarillo es transformado en fósforo rojo yel oxígeno del aire en ozono, siempre que el radio se halle en comunicación directa con la atmósfera. El cloruro mercúrico es reducido á mercurioso en presencia del ácido oxálico, el ácido iodhídrico es descompuesto con producción de iodo libre, yel ácido nítrico incoloro en compuestos nitrosos que le colorean de amarillo. (Berthelot.) El cloruro de radio desprende olor de agua de Javel, debido ála producción de compuestos oxigenados de cloro, yel bromuro de radio desprende bromo. Una solución de bromuro de radio desprende constantemente oxígeno éhidrógeno en relación volumétrica sensiblemente igual ála necesaria para formar el agua; resultado que demuestra la descomposición de este líquido por la sal de radio. Las sales de radio sólidas producen también un constante desprendimiento de gas al cual han solido atribuirse los accidentes ocurridos en el manejo de estas sales. Una ampolla de vidrio delgada cerrada ála lámpara ycasi llena de bromuro de radio sólido hizo explosión al cabo de dos meses, al ser ligeramente calentada. La presión del gas acumulado en la ampolla fué la causa determinante de la explosión. Pero no siempre puede invocarse esta causa como la productora del fenómeno. La Sra. Curie encerró en una ampolla de vidrio cloruro de radio preparado hacía larga fecha; puso dicha ampolla en comunicación con un gran recipiente en el que
—87 — se había hecho el vacío yla calentó bruscamente procurando elevar rápidamente su temperatura áunos 300o .Alos pocos instantes la sal de radio hizo explosión, rompiéndose la ampolla en menudos fragmentos yproyectándose la sal radica ágran distancia. No puede invocarse aquí como causa de la explosión la presión del gas desprendido, pues teniendo éste espacio por donde difundirse no puede alcanzar la presión necesaria para producir esos efectos mecánicos. Dedúcese de lo expuesto el riesgo que se corre al calentar una sal de radio de antigua preparación óal conservarla mucho tiempo en un tubo cerrado. Exceptuando la acción que el radio ejerce sobre los organis mos vivos yde la cual nos ocuparemos más adelante, hemos expuesto hasta ahora las propiedades inherentes ádicho cuerpo yásu radiación directa. Pero aun presenta el radio otra propiedad más extraordinaria que las ya conocidas yque comparte con el torio yel actinio yes la comunicación de su actividad ^áotras subtancias de por sí inactivas. Como muy oportunamente dice el profesor de! laboratorio de investigaciones físicas de la Sorbona Dr. Berget, el radio no es egoísta, no guarda sólo para sí la potencia misteriosa que posee, la comunica álos cuerpos próximos yeste notabilísimo, cuanto extraordinario fenómeno descubierto en 1899 por los Sres. Curie
es lo que se llama radioactividad inducida ysegún Muñoz del Castillo, radioactivación. Los Sres. Curie han observado, que bajo la influencia del radio, cuerpos primitivamente inactivos se vuelven temporalmente radioactivos, capaces por tanto de emitir rayos que análogamente álos del radio, determinan la ionización de los gases, impresionan las placas fotográficas, producen efectos de fluorescencia etc. La radioactividad así adquirida, desaparece muy lentamente ápartir del momento en que el radio cesa de provocarla, ydespués de un tiempo más ómenos largo su desaparición es completa. Tan singularísimo fenómeno no es debido, según han comprobado los Sres. Curie yDebierne, álas radiaciones rádicas anteriormente descritas; cuerpos expuestos áesta radiación pueden no ser activados, mientras que otros no sometidos áesta influencia pueden serlo fácilmente; el radio contenido en un tubo de vidrio cerrado, no produce al exterior del tubo la radioactividad inducida. La radioactivación es más intensa yregular en espacios cerrados colocando los cuerpos que se van áactivar al lado de un tubo óampolla abiertos que contiene el radio. En estas condiciones el recinto ytodo lo que se halla en el recinto se vuelve radioactivo reciba ono la radiación radica, como si la causa de la radioactivación residiese entonces en este espacio, causa que persiste durante largo tiempo, un mes aproximadamente, después de retirado el radio, aun cuando varíe la presión en el recipiente
—89 — Esta propiedad desaparece, no obstante, con el tiempo ysu desaparición es rápida si se hace el vacío en el recinto, óse desalojan los gases desprendidos por los cuerpos radioactivos con una corriente de aire. Recogidos estos gases, los Sres. Curie yDebierne han comprobado que en ellos reside la causa de la radioactividad inducida, hecho que obliga ásuponer que el radio produce una forma especial de energía capaz de difundirse ásu alrededor ála manera de un gas ycrear la radioactivación en los cuerpos sometidos á su influencia. Rutherford admite que esta energía caracteriza áun gas material radioactivo inestable desprendido continuamente por el radio, ácuyo hipotético gas le ha dado el nombre de emanación. No queriendo Curie precisar tanto esta hipótesis, adopta la palabra emanación para designar la forma bajo la cual la nueva energía se halla extendida en el gas que rodea al radio. Todos los resultados experimentales hasta aquí obtenidos, operando con el radio ycon los otros cuerpos radioactivos, permiten trazar la siguiente imagen representativa de! fenómeno. El radio produce de un modo continuo centros especiales de energía (emanación); estos centros se extienden alrededor de dicho cuerpo como lo haría un gas, yla radioactividad que determinan sobre los cuerpos que se ponen ásu alcance ycaracterizada por la emisión de rayos Becquerel, es producida áexpensas de la energía de estos centros activantes. La energía activante de la emanación decrece lentamente transformándose en energía radiante (rayos
96 — -A; ByC, es lo que se había llamado radio Xóemanación X. Todos estos productos aun cuando diferentes por sus propiedades presentan el común carácter de destruirse con rapidez dando lugar áotros nuevos. Los más estables son el radio Dyel radio E resultantes de la transformación del radio Csiendo sus caracteres diferenciales los siguientes: el radio Dsólo emite rayos ¡3, es soluble en el ácido sulfúrico, no se volatiliza ái,ooo° yno es precipitado por el bismuto; el radio Epor el contrario sólo emite rayos a, es soluble en el ácido sulfúrico, se volatiliza ái.ooo° yes precipitado por el bismuto. Aun cuando sin pruebas decisivas admite Rutherford que el radio Edebe ser idéntico al polonio de Curie yque el radio Dexiste en la pechblenda de donde podría extraérsele directamente. Anteriormente hemos visto que la activación por la emanación se produce de un modo progresivo, alcanzando un valor límite después de algunas horas de exposición, pero este límite independiente por completo de la naturaleza del cuerpo que se activa, depende en cambio de otras varias circunstancias dignas de mencionarse. Los cuerpos electrizados negativamente se activan más que los electrizados positivamente, hecho descubierto por Rutherford con la emanación del torio yenteramente análogo al producido con la emanación del radio yla de! actinio. Tampoco es la misma la magnitud de la activación en las distintas partes de un mismo recinto. En las partes anchas aquella es más intensa que en las estrechas, yen general puede
decirse que la magnitud de la activación inducida límite de una superficie, es sensiblemente proporcional al volumen de emanación existente delante de dicha superficie: dedúcese de aquí, que la activación no es debida áun fenómeno de contacto directo entre la emanación yel cuerpo sólido, pues si así fuera la intensidad de la activación en un punto sólo dependería de la concentración de la emanación en este punto, ycomo esta concentración es sensiblemente la misma en todas las partes de un recinto cerrado, dicho se está, que la activación debería ser también la misma en todos los puntos de este recinto; deducción opuesta á lo que la experiencia acredita. El hecho de que la radioactividad inducida sobre una superficie, sea proporcional al volumen de emanación que existe delante de ella, demuestra indudablemente que cada una de las partículas de la emanación, actúan ála vez sobre dicha superficie realizándose el fenómeno como si cada centro de emanación emitiese una radiación especial capaz de producir la radioactividad inducida, cuya intensidad necesariamente ha de ser proporcional ála radiación total recibida por la superficie. Esta nueva radiación, desde luego distinta de la precedentemente estudiada, ha sido llamada por Debierne radiación activante. Respecto ála influencia que la electrización del cuerpo ejerce sobre su activación puede explicarse admitiendo que, los rayos activantes de la sal rádica se hallan electrizados positivamente.
—98 — Si esta interpretación es exacta, cada emanación debe de emitir una radiación distinta, puesto que la naturaleza de la radioactividad sólo depende de la naturaleza de la emanación; con todo, esta afirmación no puede establecerse hasta tanto que nuevas ymás profundas investigaciones precisen con más exactitud el mecanismo de la activación. Elster yGeitel han comprobado que en el aire atmosférico, existe siempre, aun cuando en muy débil proporción, una emanación análoga ála emitida por los cuerpos radioactivos. Hilos metálicos tendidos en el aire ymantenidos áun potencial negativo se activan bajo la influencia de esta emanación. El aire de las cavernas yde las grutas es más rico en emanación que el de las superficies, ypara obtener un aire cargado de emanación basta introducir un tubo en el suelo áun metro de profundidad yextraer el aire que contenga, lo cual demuestra que el aire que se halla debajo de la superficie terrestre ocupando los canales capilares del suelo ylas fisuras de las rocas se encuentra cargado de emanación. Esta emanación se extiende por difusión en el aire atmosférico átravés de los poros abiertos de la superficie, habiéndose comprobado que una disminución de presión en la atmósfera aumenta en el aire la cantidad de emanación, consecuencia de la aspiración del aire contenido en el suelo. Allí donde esa difusión no es posible, como acontece en el mar, la atmósfera es mucho menos rica en emanación. Ciertas aguas minerales, sobre todo aquellas que emergen de
99 — manantiales muy profundos como las termales, son muy ricas en emanación yotro tanto ocurre con el petróleo bruto antes de refinarlo; en cambio el agua del mar yde los ríos está casi exenta de ella. Todos estos hechos indican claramente que en el suelo existe una substancia radioactiva productora de la emanación, suposición plenamente confirmada por la siguiente observación: diferentes muestras de tierra tomadas sóbrela superficie del suelo, óáalgunos centímetros de profundidad, presentan propiedades radioactivas. Problema harto difícil es determinar la naturaleza de ese cuerpo radioactivo diseminado en tan alto grado en la corteza terrestre, dada la exigüidad de su proporción, circunstancia que hace inaplicable el análisis químico. Sólo el método investigatorio, que pudiéramos llamar radioactivante, es el que puede utilizarse en este caso, consistente en activar una substancia por la tierra y estudiar la ley de su activación. Elster yGeitel que han efectuado estas medidas por el método eléctrico, han observado que la desactivación de los cuerpos activados por la tierra, concuerda sensiblemente con la ley de desactivación de los cuerpos activados por las sales de radio. Es por tanto, muy lógico suponer que la radioactividad del aire atmosférico se debe átrazas infinitesimales de radio diseminadas en la corteza terrestre. En un gran número de casos la emanación se comporta como un gas.
—100 — Cuando se ponen en comunicación dos recipientes de vidrio, con emanación uno de ellos yel otro no, ésta se reparte en los dos recipientes proporcionalmente ásus volúmenes como si fuera un gas; ysi los recipientes estuviesen ádistinta temperatura el reparto se efectúa conforme álas leyes de Boyle yde Gay-Lussac. (i) Es cierto que la emanación se difunde como un gas y su coeficiente de difusión determinado por Curie yDanne coincide sensiblemente con el del anhídrido carbónico, fd Pero con ser estos hechos tan significativos, no constituyen sin embargo una prueba palmaria de la naturaleza material de la emanación pues los mismos resultados pueden interpretarse suponiendo que las moléculas gaseosas se agrupan alrededor de un centro de emanación, de modo análogo álas moléculas ordinarias alrededor de un centro electrizado, que constituye el ion gaseoso. En todo caso las propiedades tan curiosas de la emanación, indican que si ella es de naturaleza material, la materia que la constituye no se halla en su estado ordinario. La emanación pierde las propiedades de los gases cuando la temperatura desciende áun grado suficiente. Según los experimentos de Rutherford ySoddy (3) si se sumerge en el aire (1) ]'. Ci Rif. ^J. I)anni-:. Comples remitís, 2Juin 1903. (2)}’• RIE ^JDannk. Comptes rendas, 2fuin 1903. (3, Rlthhrford vSoj>i)Y, Phil, I\fag.. Mai. 1903.
-101 — líquido un vaso que contiene emanación, ésta se condensa sobre las paredes del vaso, como lo haría un gas liquidable áesta temperatura. Una corriente de aire cargado de emanación, pierde sus propiedades radioactivas al atravesar un serpentín sumergido en el aire líquido; la emanación queda condensada en el serpentín y ella readquiere el estado gaseoso tan pronto se eleva la temperatura. Los físicos citados consideran este fenómeno como una liquefacción de la emanación. Xo obstante, las circunstancias que acompañan áesta liquefacción difieren bastante de las que concurren en la liquefacción de los gases. Rutherford ySoddy han comprobado que la emanación se condensa bruscamente áuna temperatura fija éinvariable -15 11 yuna vez condensada conserva su estado líquido—según Ramsay ySoddy —aun cuando se haga pasar sobre ella una rápida corriente de aire óse haga el vacío, fenómeno únicamente explicable admitiendo que la tensión de su vapor es extremadamente débil, suposición que está en abierta pugna con el gran descenso de temperatura necesario para conseguir su condensación. Muy de otro modo suceden las cosas cuando los gases se liquidan. Un gas liquidado posee por lo general una fuerte tensión de vapor, ácuya causa se debe el que la total liquefacción lejos de realizarse bruscamente, se efectúe de modo progresivo á
—102 — medida que la temperatura desciende, descenso de todo plinto necesario para disminuir la tensión de su vapor, pero una vez liquidado el gas, en virtud de esta misma tensión se gaseifica rápidamente ya por la acción de una corriente de aire ycon mayor actividad aún, si se hace el vacío. Tienen estas diferencias en la práctica grandísima importancia pues permiten separar de la emanación los gases que geralmente la acompañan. Para que la emanación del radio fuese comparable áun gas liquidable, sería necesario que su temperatura de condensación fuese función de la cantidad de emanación contenida en i:n volumen dado de aire. Otro de los caracteres distintivos de la emanación es su gran poder difusivo no comparable al de ningún otro gas. Conductos ó fisuras las más tenues son fácilmente atravesadas por ella en condiciones tales, que los gases materiales más difusibles no pueden circular sino con lentitud extrema. Por último, la emanación del radio se distingue de un gas material ordinario por el hecho de destruirse espontáneamente cuando se le encierra en un tubo de vidrio. En estas condiciones desaparece por lo menos su propiedad radioactiva que es precisamente la única que la caracteriza pues hasta la fecha no se conoce con absoluta certeza su espectro, ni tampoco se ha observado que ejerza presión alguna como los demás gases. Recientemente Ramsay ySoddy han observado nuevas rayas
—103 — en el espectro de los gases extraídos del radio, que muy bien pudieran pertenecer á su emanación, hecho que parece confirmado por los novísimos experimentos de Ramsay yCollie (0 cuyos experimentadores han obtenido los valores siguientes para las longitudes de ondas correspondientes álas rayas expectrales de la emanación rádica: Longitudes de onda OIB SZE !Ft AT -A. CIONES 6350 6307 5973 5955 5890 5^54 5805 5725 5595 5580 5430 5393 Apenas visible. Débil. Desaparece rápidamente. Débil. Fuerte. Persistente. Bastante fuerte. Persistente. Muy fuerte. Persistente. Débil. (1) Journal de Physiauc thcoriquc et appliqtiee. p. 2‘SS.
104 Longitudes de onda OBSIEZEtAT^aiOiN-ES 5IOI 4985 4966 469O 4650 463O Muy fuerte. Persistente. Fuerte. Desaparece después de algún tiempo. Débil. Desaparece rápidamente. Estas ravas sólo se han registrado Débil. 'en una observación. Los investigadores citados deducen que la emanación del radio es un elemento químico yproponen que se le llamen exradio. Si se supone que la emanación resulta de la disgregación de una fracción determinada de radio por segundo, esta fracción puede calcularse conociendo el volumen de la emanación yla duración de la acumulación La emanación se acumula en efecto hasta que la velocidad de producción sea equilibrada por la velocidad de su destrucción, en cuyo caso la cantidad de emanación queda constante. Los experimentos realizados por Ramsay y Soddy (1) comprueban que un gramo de radio produce por segundo 2,85 xio"fmilímetros cúbicos de emanación. La proporción de radio transformada en emanación por secundo es 283 x10 Luego la vida media del átomo de radio es segundos-— 1130 años. 2,85X10-” (1) Journal de Physique lheo7-iqtie et affliquee^ y. 285.
—105 — Pero lo más sorprendente ysensacional de las investigaciones de Ramsay ySoddy es el descubrimiento del helio entre los gases desprendidos por el radio yla formación al parecer espontánea de aquel gas, al mismo tiempo que se destruye la emanación. En anteriores páginas se ha indicado que las soluciones de radio desprenden oxígeno éhidrógeno. Ramsay ha absorbido estos dos gases por medio del cobre yel óxido cúprico al rojo y el vapor de agua formado por la intervención del anhídrido fosfórico. La observación espectroscópica del residuo gaseoso restante acusaba las rayas del helio ála par que otras nuevas de origen desconocido. Delicadas ymás profundas investigaciones permitieron á los dos sabios citados precisar el momento de la aparición del helio. Para conseguir tan interesante resultado, condensaron la emanación por medio del aire líquido, desalojaron los gases con ella mezclados por una corriente de oxígeno puro, yexaminaron al espectroscopio la emanación ya gaseificada, observando que su espectro no contenía las rayas del helio sino otras desconocidas yde las cuales ya hemos hecho mérito, que los autores citados consideraron como propias de la emanación. Transcurrido cierto tiempo (unos dos días) las rayas espectrales del helio empezaron ádestacarse con intensidad creciente al mismo tiempo que iban extinguiéndose las rayas de la emanación. Si estos experimentos, comprobados por Deslandres, han sido exacta yminuciosamente observados, es indudable que la 14
—112 — eos ilustres, y, ájuzgar por los resultados hasta ahora obtenidos, fundadamente se espera el gran porvenir que en los vastos dominios de la Medicina le está reservado átan maravilloso cuerpo. Muy notables yvariados son los efectos que la radiación del radio produce sobre la materia viva, pero en medio de esta diversidad puede establecerse en tesis general que, cual ocurre con los demás agentes físicos, la energía emitida por el radio, aumenta la intensidad vital de la materia viva, cuando actúa á débiles dosis, yla disminuye yhasta determina su muerte á dosis más elevadas. La acción del radio sobre los tejidos vegetales es esterilizadora ydestructora. Giesel ha observado que las hojas de los vegetales sometidas ásu acción amarillean yse secan, yMatout después de numerosos experimentos ha llegado ála conclusión, de que la acción prolongada de los rayos rádicos destruye el poder germinativo de las semillas. El radio mata un gran número de organismos, encontrándose en este caso los amibos, infusorios, hidras, pequeños crustáceos, insectos, renacuajos ylos pequeños yjóvenes mamíferos. AWillcok se deben observaciones precisas sobre la muerte de algunos organismos inferiores como el (actinos pliaerrium) las dafnias ylas hormigas (i). (i) Willcok Nature 19 Noviembre 1903.
—113 — Askinas yW. Caspari han estudiado su efecto sobre los microbios ymuy especialmente sobre el microcolus prodigiosus, habiendo obtenido como resultado de sus trabajos, que en general, todas las especies bacterianas son detenidas en su desarrollo, yalgunas como el carbunco, mueren cuando la experiencia se ejecute en ciertas condiciones. Esta acción bactericida varía notablemente con la distancia áque se halle el radio del cultivo ycesa por completo si éste excede de seis centímetros óse interpone entre la sal rádica yel cultivo una delgada lámina de aluminio; de donde se deduce que los rayos bactericidas son los aylos más desviables por los campos magnéticos de los es decir, los más absorbentes de la radiación rádica; resultados que han sido brillantemente confirmados por Danysz, profesor del Instituto Pasteur (2) Pfeiffer y Friedbero-er han demostrado que los rayos del radio son capaces de matar toda clase de bacterias, lo mismo las saprofitas que las patógenas, yScholtz ha conseguido la muerte del bacilo del tifus yde los estafilococos en el transcurso de tres y seis horas, sometiendo sus cultivos ála acción del radio ádistancia de dos ycuatro milímetros respectivamente. Las radiaciones rádicas poseen pues, la misma acción bactericida que los rayos azules, violetas yultravioletas descubierta por Doroness yBlunt, origen yfundamento del (2) Danysr, Comptes rendus, 16 fevrier 1903. 15
—114 — tratamiento fototerápico de los doctores Filsen de Copenhague yLortel de Lyon. La acción producida por los rayos rádicos sobre la piel, ha sido observada por Walkhoff, Giesel. Becquerel, Curie yotroa experimentadora >. Becquerel sa colocó en la axila ysobre una camisa de franela un tubo de vidrio que contenía dos decigramos de una sal rádica 800.000 veces más activa que el uranio, ylo conservó así durante seis horas, Al principio no observó fenómeno alguno; pero al cabo de quince días, se le formó un eritema, que después se ulceró, yno cicatrizó sino muy difícilmente al cabo de un mes. Curié repitió este experimento, colocándose sobre el brazo derecho, durante diez horas un saquito de gutapercha encerrando radio de actividad 5.OOO; transcurrido algún tiempo, se le produjo un eritema que se ulceró álos veinte días, no empezó ácicatrizar hasta los cuarenta ydos yexigió cuatro meses para su completa curación. La Sra. Curie, por haber tenido en la mano por espacio de media hora una cajita que contenía un tubo con radio muy activo, se le produjo al cabo de quince días un eritema seguido de una dermatitis. Acciones análogas, ymucho más intensas fueron observadas por Giesel, aplicándose sobre el brazo durante dos horas una ampolla de celuloide, que contenía tres decigramos de bromuro de radio puro. Los dedos de los que han preparado ómanejado con
—115 — frecuencia las sales de radio, presentan gran tendencia ála descamación, acompañada de cierto dolor que tarda dos meses en desaparecer. El radio, pues, al actuar sobre la piel, produce los efectos de una quemadura más ómenos intensa; áesta clase de quemaduras lo mismo que álas originadas por los rayos Xse les ha dado el nombre de radiodermitis, las cuales de modo análogo álas producidas por el fuego, se les clasifica por grados según su intensidad. Hé aquí los caracteres que el Dr. Pissareff, autor de esta clasificación, señala ácada una de estas radiodermitis. i. er Grado: Está caracterizado, por la no modificación de la superficie cutánea, al principio, durante un período que puede llamarse de incubación. Desde los quince días á ¡as tres semanas, comienzan los primeros síntomas. El sistema piloso se hace frágil ycae. Esta alopecia puede ser completa, dejando la piel lisa yáveces ligeramente pigmentada, durante cierto tiempo. Transcurridos dos meses, los pelos crecen yla región recobra su primitivo aspecto. 2°Grado: Está caracterizado, al principio, por un eritema ligeramente rosáseo que después se obscurece, hay infiltración de tejidos yprurito. En algunos casos, la lesión se detiene en este período; hay descamación; la epidermis vuelve áreproducirse, pero es más susceptible, brillante, resquebrajado áveces, de modo permanente. 3° Grado: Caracterízase por un eritema intenso, obscu-
—116 — ro, acompañado de un prurito vivo. La piel engruesa, fórmanse flictenas que dejan rezumar un líquido turbio primero, que se hace purulento después. Cuando el tejido se rasga queda en el fondo una úlcera, siendo el prurito cada vez más intenso. Este estado puede prolongarse una ódos semanas, sobreviniendo al fin la cicatrización, pero la depilación puede ser permanente, ysiempre queda una pigmentación con señales indelebles. 4.° Grado: Se halla caracterizado, por la destrucción total de la piel, áveces con agudísimos dolores de gran irradiación al principio. La superficie se presenta ulcerada con manchas amarillas, grises, que se estienden; fórmase después una escara obscura, poco sensible, separada del medio sano, que deja rezumar un líquido, primero, espeso yseroso, yluego purulento. Esta escara se desprende con gran dificultad, yla úlcera que es muy profunda, se repara poco ápoco, ycura con una lentitud desesperante. La cicatriz es de bordes irregulares ygruesos, pigmentada áveces, profunda siempre ysemeja la cicatriz de una quemadura grave. Todas estas radiodermitis pueden producirse, bien por una sola aplicación, más ómenos larga, según la actividad del radio ópor aplicaciones cortas de algunos minutos, y repetidas varios días, empleando una sal de radio muy activa. Como hemos tenido ocasión de observar, la acción del radio sobre la piel nunca es inmediata; el proceso inflama-
—117 — torio no suele aparecer sino al cabo de 8, 15, ó20 días después de la aplicación rádica, yesta larga incubación, es precisamente uno de los puntos más obscuros, ymás interesantes de la acción misteriosa de los rayos Becquerel sobre los tejidos vivos. Otra de las particularidades dignas de anotarse, es la distinta sensibilidad que las diversas regiones del cuerpo presentan ála radiación rádica. La cara ylos brazos son más fácilmente atacados que las piernas yla espalda. La piel de la mujer yde los niños es más sensible que la del hombre, yen general, la piel enferma es mucho más atacada que la piel sana. La idiosincrasia orgánica goza en cambio un débil papel en estas acciones. En cuanto al tiempo invertido en la aplicación rádica, yála actividad del agente radioactivo, fácilmente se comprende la decisiva influencia que han de ejercer en los efectos producidos. Danysz ha estudiado la acción del radio sobre la piel de algunos animales, yha observado que un compuesto bari-rádico de actividad 500*000, aplicado 24 horas sobre la piel de los conejos yde los cobayas, la agujerea por completo, como consecuencia de una destrucción completa del epidermis ydermis. Ei mismo experimentador ha comprobado que la piel de los cobayas es mucho más sensible que la de los conejos. Una aplicación rádica capaz de producir en el cobaya una úlcera
-118 - bastante profunda, no produce otro efecto en el conejo que el excitar el crecimiento del pelo. Esta acción excitante, que en general tienen los compuestos radíferos muy poco activos sobre el bulbo capilar, puede ser utilizada para curar la alopecia. Los intestinos parecen ser muy poco sensibles ála acción del radio. i\mpollas con sulfato de bario radífero, mantenidas de uno ácuatro meses en la cavidad peritoneal de algunos cobayas no han producido ninguna lesión comparable á las de la piel. No sucede así con el sistema nervioso central, que es incomparablemente mucho más impresionable ála acción del radio que la misma epidermis. Danysz ha aplicado sobre la columna vertebral yuna parte del cráneo de un ratón de un mes de edad, un tubo de vidrio que contenía un centigramo de una sal rádica 500.000 veces más activa que el uranio, yobservó que al cabo de tres horas se producía parexia yataxia. Transcurridas siete úocho horas, sobrevenían convulsiones tetánicas cada vez más frecuentes éintensas, que terminaban con la vida del animal al cabo de doce ádiez yocho horas. Amedida que la edad del animal aumenta, sobreviene la muerte con más lentitud. Ratones de tres ácuatro meses tratados como anteriormente se ha dicho, mueren con los mismos síntomas después de tres ócuatro días, ysi la edad de aquéllos es de un año, tardan de seis ádiez días en sucumbir.
—119 — Los mismos resultados ha obtenido Danysz operando con cobayas. Aplicando sobre la dura madre de un conejo trepanado un tubo con radio por espacio de ocho horas, no se observó fenómeno algmno en los dos días siguientes al de la operación, pero en el tercer día sobrevino una hemiplegia izquierda. Las larvas de insectos, son asimismo paralizadas en sus movimientos al cabo de 24 horas, ymuertas en el transcurso de dos ótres días, cuando se encierran en un tubo de vidrio con otro que contiene radio. Danysz ha estudiado también la acción ádistancia del ra- «dio sobre pequeños animales. Para esto encerraba ratones en pequeñas jaulas de madera de cuyo techo suspendía el tubo con el radio. Operando con radio casi puro, los ratones eran atacados de parexia al cabo de veinte días ymuertos poco tiempo después. La piel se inflamaba yreblandecía, hasta el punto de desg-arrarse ála menor tracción. Todos estos fenómenos son tanto más rápidos éintensos cuanto más se prolongue la acción del radio, ymás puro sea éste. Los experimentos ejecutados por London han dado los mismos resultados. La parálisis yla muerte de los animales sometidos ála acción del radio, parece ser consecuencia de un proceso hemorrágico intenso. Si se examina detenidamente el cerebro yla médula sometidos ála radiación rádica, se observa que los capilares están rotos yla sustancia nerviosa inundada de sangre, las células nerviosas no presentan en cambio alteración alguna apreciable.
—120 — Bohm ha insistido sobre este hecho que el radio produce en los vertebrados perturbaciones vaso motoras, las cuales serón dicho fisiólogo favorecen el desarrollo de las radiodermitis yson causa determinante de las parálisis. En comprobación de su aserto, cita Bohm el caso de los vertebrados inferiores, en los que el sistema nervioso. por no ser tan dependiente del circulatorio, no ha observado fenómenos de parálisis, y también en el hecho admitido por todos los experimentadores, de que el radio no produce alteraciones directas sobre el tejido nervioso. Scholtz ha obtenido resultados análogos álos de Donysz. Habiendo sometido varios conejos ála acción del radio por espacio de una, dos ytres horas al día, observó que al tercero ócuarto día presentaban ligeros fenómenos morbosos, quedando inertes ycon pérdida de nutrición. En algunos conejos, desaparecieron estos fenómenos después de io ó12 días; pero en otros aumentaron en intensidad sobreviniendo la muerte en el transcurso de la segunda semana. Practicada la autopsia, encontró Scholtz, fuerte congestión de los vasos meníngeos ycerebrales. Aún fueron más concluyentes los efectos producidos en el topo; sometidos varios de ellos álas radiaciones rádicas por espacio de 48 horas, presentaron en primer termino, fenómenos morbosos análogos álos observados en los conejos, seguidos después de parexia de las extremidades, ácontinuación paráli-
—121 — sis incompleta, ypr>r ultimo la muerte. La autopsia demostró hiperemia meníngea. Repitiendo H. Ober.steiner, profesor de Viena, los experimentos de Denysz, de Eineke yde Scholtz acerca de la acción de los rayos de Becquerel sobre el sistema nervioso, ha sometido varios ratones por espacio de uno ácuatro días ála acción de unas cápsulas que contenían bromuro de radio. Disponía e! experimento, de modo que la cabeza del animal, recibiese la mayor parte de la radiación, los animales murieron en un tiempo que variaba con la duración éintensidad de la exposición, pero antes de llegar átan fatal término observó Obersteiner los más variados trastornos. Los puntos atacados por la radiación no fueron siempre los mismos en los distintos experimentos, pero presentan el común carácter de atestiguar lesiones nerviosas estando en completo acuerdo con los fenómenos descritos en anteriores trabajos. Este autor ha notado que varios animales al parecer inmediatamente atacados y restablecidos después, murieron bruscamente al cabo de varias semanas, pero no indica, si la autopsia de estos animales permite atribuir su muerte ála acción del radio. Los resultados de la autopsia de un gran número de ratones confirmó igualmente lo que ya se sabía de la acción del radio sobre los centros nerviosos, hechos que más atrás han sido consignados. Lo más interesante, ánuestro juicio, de los trabajos de Obersteiner, es el estudio que ha hecho de la acción del 61
-128 — cía compleja de oxyhemoglobina ymetahemoglobina, disminuyendo las bandas de absorción de la primera, al mismo tiempo que aparece la faja espectral de la metahemoglobina. El radio actúa sobre los fermentos, ejerciendo sobre ellos una acción perfectamente definida. Pasaré por alto las observaciones poco precisas de Danysz y-anotaiétan sólo, por razones de brevedad, los resultados obtenidos por Henri y Mayer (i). Sometiendo estos dos experimentadores ála influencia rádica disoluciones de varios fermentos durante un tiempo bastante prolongado, han observado que la actividad de éstos disminuye progresivamente hasta abolirse por completo. La acción del radio en este caso parece ser lenta, débil ycontinua. Los resultados obtenidos no han podido ser más concluyentes con la invertina, emultina ytripsina, pero no ha sido así con la acción que el radio ejerce sobre la rapidez de coagulación de la sangre yde la caseificación. Según Phisalix (2) ei radio actúa de modo análogo sobre las ponzoñan. Sus notables experimentos con la ponzoña de la víbora no dejan duda alguna acerca de este punto. El radio ejerce una acción atenuante muy marcada sobre dicho veneno, tanto más intenso cuanto más se prolongue la aplicación de (1) V. Henri et A. Mayer, C. R. Biologie 13 Febrero 1904. (2) Phisalix, C. R. de 22 Febrero 1904.
129 — aquél, ymayor sea su actividad. Los experimentos se han realizado con cobayas, todos del mismo peso, los cuales eran inoculados con volúmenes iguales de soluciones acuosas de la ponzoña, previamente sometidas álos rayos rádicos. por espacio de 6á58 horas. Otro cobaya testigo era inoculado con la misma cantidad de veneno, no sometido ála radiación rádica. Los resultados obtenidos fueron siempre los mismos, mientras que el cobaya testigo moría álas diez horas de haber sido inoculado, los otros morían mucho después, yalgunos llegaban áescapar de la acción mortífera de la ponzoña. Al célebre fisiólogo yquímico Hardy (1) se deben los primeros trabajos acerca de la acción del radio sobre los coloides. Estas substancias, verdaderos constituyentes esenciales de la materia viva, que lo mismo intervienen en la composición de todos los líquidos orgánicos como integran las membranas animales átravés de las cuales se producen las absorciones y secreciones, se clasifican hoy en positivos (hidrato férrico) ynegativos (plata coloidal, almidón, gelatina, albúmina, etc.) según sean desplazados por una corriente eléctrica en el sentido de dicha corriente óen sentido inverso. Hardy ha transformado la globulina (albúmina de la sangre) positiva ónegativa en acido-albúmina óen álcali-albúmina; las dos soluciones fueron expuestas álas radiaciones del bro- (1)Hardy, Society Philosophical of Cambridge, 2 1 Octubre I9°317
—130 — muro de radio; la solución electronegativa se transforma en tres minutos en una jalea opaca, yla electropositiva se vuelve más movible ymenos opalescente. V. Henri yA. Meyer(i) han demostrado que las radiaciones ¡3 (formadas como es sabido de proyectiles negativos) precipitan los coloides positivos. Habiendo sometido ála acción de estas radiaciones el hidrato férrico coloidal después de adicionar nitrato de sodio en cantidad suficiente para precipitarle, obtuvieron en el transcurso de 3á5días el coloide precipitado. Bohm crée que el radio actúa especialmente sobre la cromatma ósubstancia fundamental del núcleo, considerada por los biólogos como la materia viva esencial, porque de la actividad de ella depende la asimilación ypor lo tanto el crecimiento. Se sabe que la molécula de cromatina al destruirse produce substancias pigmentarias fosforescentes yfluorescentes ycomo el radio actúa sobre todas estas materias, fácilmente se deduce su modo de acción sobre la cromatina. Puede por tanto, formularse como principio general que todo agente físico (rayos catódicos, rayos X, rayos N, campo magnético etc.) capaz de actuar sobre las substancias fosforescentes, actúa también sobre la materia viva. La acción del radio sobre la cromatina ha servido de (1)V. Henri et A. Mayer C. R. Bioiogie 13 Febrero 1903.
—131 — base áBohm para dar una interpretación racional de la notabilísima influencia que el citado elemento tiene sobre los tejidos en vías de crecimiento. Bajo este respecto nada más interesante yconcluyente que los célebres experimentos de Bohm (i) acerca de la acción del radio sobre los embriones de la rana ydel sapo común. Sobradamente conocidas son las características metamorfosis que experimentan estos anfibios desde que el embrión sale del huevo hasta que llega ála edad adulta. Cuando nacen tienen el cuerpo ovalado, con una cola alargada ycomprimida, sin vestigios de extremidades, sus mandíbulas están cubiertas por un pico córneo que les sirve para separar partículas de las plantas acuáticas de que se alimentan, razón por la que su tubo intestinal es muy largo yarrollado en espiral. Respiran por branquias, las cuales están constituidas en un principio por apéndices externos óprolongaciones de la piel, ydespués por pequeños pinceles implantados en las ramas del hioides. A medida que el animal crece van desarrollándose las extremidades abdominales yluego las torácicas; la cola, menos necesaria ya por la presencia de las extremidades, disminuye de volumen ydesaparece; caen las láminas córneas que revestían ambas mandíbulas, cambia el régimen ali- (i) Bohm, C. R. Ae—Se 27 Abril 1903.
—132 — menticio de vegetal en animal; el tubo disgestivo se acorta, ypor último desaparecen las branquias yse desarrollan los pulmones. Sometidos 38 embriones de rana de 1, 2, 3, 4, 5, 7y 8días de edad álos rayos Becquerel, observó Bohm que gembriones murieron casi inmediatamente yen los restantes el crecimiento ydesarrollo fué considerablemente detenido, pero al llegar la época de la metamorfosis, se realizaba con tal anormalidad respecto ála cabeza, que el renacuajo se convertía en un monstruo, presentando una estrangulación al nivel del cuello, branquias permanentes y plegamiento de los tejidos cefálicos. Los mismos resultados ha obtenido Bohm experimentando con los embriones del sapo ycon los huevos del erizo de mar (1) hechos que comprueban hasta qué punto pueden los rayos rádicos detener yperturbar el crecimiento de los tejidos. No menos dignas de anotarse, son las observaciones de Jan Tur, profesor de Varsovia, que ha sometido por espacio de 24 á70 horas los huevos de gallina en vías de incubación á la influencia de un cloruro de radio (con 35°/0de este metal) colocado sobre el cascarón de dichos huevos. Los embriones monstruosos resultantes presentaban siempre los mismos caracteres (1) Bohm C. R. Ae— Se Mayo 4yC, R. Biologie Mayo 16, 1993.
133 — teratológicos. Las modificaciones afectaban siempre álas partes centrales del blastodermo, mientras que las periféricas del embrión presentaban un desarrollo casi normal. El examen histológico de los cortes transversales de estos embriones monstruosos acusan que el ectoaermo es reducido en toda su extención áuna capa delgada de células aplastadas imposibles de diferenciar, mientras que las células del endotermo se hallan en vías de intensa proliferación. Dedúcese de estos experimentos yde otros que omitimos, como los de P. K. Gilman yF. H. Bactjer (i) acerca ^e la acción del radio sobre el desarrollo de los batracios ylos de Schaper (2) que ha estudiado la misma intfuencia sobre los huevos de la rana esculata, que el radio paraliza el desarrollo de ciertos tejidos, al paso que otros se desarrollan bajo su acción con toda normalidad; cuyo resultado indica que no todas las células tienen la misma sensibilidad ála radiación rádica; yen efecto, la experiencia ha demostrado que las células menos diferenciadas, ysobre todo, las que se dividen con mas actividad son las más influidas por el citado agente. Esta irregularidad éinarmonía en el desarrollo ycrecimiento de los tejidos ha de producir como consecuencia forzosa las deformidades teratológicas observadas. Basta que los rayos del radio atraviesen el cuerpo de un (1) Amer, Jouru of Phinol t. xi9°4 P222-224. (2)Deutsch med Woch 1904 ppI434' I437 yI46514681
—134 — animal durante algunas horas para que los tejidos adquieran nuevas propiedades, cambio que podrá quedar oculto durante más ómenos tiempo, para manifestarse luego repentinamente en el preciso momento en que la actividad normal de los tejidos aumenta. Yeste estado latente de la transformación para manifestarse bruscamente en una época determinada es lo que al parecer hay aquí de anómalo ycurioso; mas si nos fijamos con detenimiento en tan sorprendente hecho, observaremos que nada tiene de excepcional, ni mucho menos puede señalarse como privativo óespecífico del radio en su dinamismo fisiológico, pues según los experimentos de Marriefield, de idéntico modo se comportan otros agentes físicos. Expuesta una oruga áuna luz coloreada, ningún cambio se advierte por el pronto, pero la crisálida resultante de la evolución orgánica presenta el mismo color que el de la luz que actué sobre la oruga y hasta en el hombre mismo ;no es muy frecuente observar cierto estado ¡atente en la similitud de sus rasgos fisonómicos con los de sus progenitores, hasta llegar ácierta edad, ápartir de la cual el individuo empieza áparecerse áuno de ellos (por ejemplo) ásu padre? Dauphin ha obtenido conclusiones análogas respecto ála acción del radio sobre el desarrollo ycrecimiento de los hongos (i) yen cuanto ásu acción sobre las semillas, mientras (i) Sciencie au XX Siecle, núm. 15.
—135 — Matout sostiene que el radio destruye su poder germinativo, Dixon asegura que su acción es nula, seguramente esta diversidad de efectos, como muy oportunamente observa Miss E. Willcock, sólo debe depender de una diferencia de dosis del agente radioactivo. O El conocimiento de las acciones fisiológicas del radio ha conducido como era natural ylógico al de sus aplicaciones terapéuticas; asunto de extraordinario interés,, inaugurado bajo los más felices auspicios yrepleto de las más lisonjeras esperanzas. Antes de abordar cuestión tan trascendental importa distinguir en primer término los efectos terapéuticos producidos por la emanación del radio, de los dependientes de la radiación. De la emanación considerada como agente terapéutico nada se sabe hasta la fecha, aparte de su acción fisiológica altamente mortífera para los pequeños mamíferos, según resulta de los experimentos de Bouchard, Balthazard yCurie anteriormente consignados. Las acciones terapéuticas de la emanación son por hoy completamente desconocidas, ydada la forma en que se aplica el radio en terapéutica, no puede intervenir aquélla en los resultados producidos. En efecto, para esta aplicación se encierra la sal de radio en recipientes de ebonita, de vidrio ode metal herméticamente cerrados, impidiéndose así el más ligero
—136 - escape de emanación, sin que por ello los rayos rádicos dejen de atravesar más ómenos fácilmente las paredes del receptáculo. Sólo por tanto en la terapéutica de estos rayos hemos de fijar nuestra atención. Circunscrito así nuestro objetivo yconsiderando la gran analogía existente entre la radiación rádica yla de Rontgen, sobre todo en lo que respecta álos efectos terapéuticos, consideramos útil yventajoso estudiarlas comparativamente no sólo en lo que atañe á los efectos que producen sobre los diversos receptores, sino en lo referente ásus cualidades específicas, estrechamente relacionadas con su naturaleza éindependientes de la acción que puedan ejercer sobre cualquiera receptor. Examinada la cuestión bajo este doble punto de vista, nos encontramos, que si bien ambas radiaciones difieren por su cualidad, se asemejan por el contrario en sus efectos. Los rayos aPyTcuyo conjunto constituye la radiación rádica tan diferentes entre sí cualitativamente, producen sobre los diversos receptores los mismos efectos que los rayos Rontgen; unos yotros, según hemos visto, iluminan las substancias fluorescentes, impresionan las placas fotográficas, colorean gran número de substancias, ionizan el aire ymodifican en su estructura yevolución los elementos celulares de los tejidos vivos. Las intensidades relativas de cada uno de estos efectos puede servir de base ála determinación cuantitativa de la radiación rádica ycomo obligado corolario permite juzgar de la riqueza relativa en radio de dos muestras de sales radíferas con la
—137 — misma exactitud que se comparan por vía química dos muestras de opio respecto ála proporción de morfina. La pantalla fluorescente, la placa fotográfica, las sales colorables, la ionización del aire ylas células vivas del tegumento cutáneo constituyen otros tantos medios para la resolución del problema expuesto. De estos diversos métodos que tienen por fundamento el empleo de los indicados reactivos; métodos fluoroscópico, radiográfico, cromométrico, eléctrico ybiológico, ya hemos visto que los físicos prefieren el eléctrico por conducir á medidas más precisas. Inexcusable es al médico el conocimiento exacto del poder radioactivo de la substancia que ha de utilizar, pero esto no es bastante si ha de proceder conforme álos principios más elementales de la Terapéutica. Ese dato debe de ir acompañado de otro no menos valioso; la cantidad de materia activa, óen otros términos, la dosis del agente medicamentoso. Aeste propósito transcribiré las palabras del sabio médico del Hospital de San Antonio de París, Dr. Béclére, consignadas en un célebre articulo que escribió referente á la dosificación en radioterapia. «Es una ley general que todo agente terapéutico debe ser dosificado. Sea cualquiera su origen ysu naturaleza, ya pertenezca al reino mineral, vegetal óanimal, ya sea un agente físico, una combinación química, un producto natural óde laboratorio, una secreción 18
rádico puro. El primero de estos productos contenido en una delgada cápsula de aluminio yaplicada sobre un vasito reactivo, provoca en treinta minutos la aparición de la tinta correspondiente ála absorción de tres unidades H. mientras que el bromuro de radio puro ála dosis de 43 centigramos encerrado en un tubo de vidrio de unas de milímetro de espesor, apli10 cado sobre otro vasito reactivo, produce en 5minutos la coloración correspondiente ála absorción de cinco unidades H, resultado que acusa una actividad diez veces mayor. Ante este resultado es lógico suponer que si la sal barirádica, al actuar sobre la piel durante un tiempo dado, provoca en ella una cierta reacción; el bromuro de radio puro producirá el mismo efecto en un tiempo diez veces menor. Basta lo ha en grandes rasgos expuesto para comprender la importancia del invento del Dr. Holzknecht en radiumterapia. Merced áél la terapéutica del radio ha dejado de ser un empirismo para convertirse en un sistema terapéutico racional yeminentemente científico. Con ayuda del cromorradiómetro puede dosificar el médico el agente radioactivo que utiliza, relacionar los diversos efectos observados vcomparar entre sí los distintos métodos de tratamiento para elegir el más conveniente en cada caso especial. Así, mediante el estudio de los efectos producidos, podrá dilucidar con verdadero conocimiento de causa si para obtener (por ejemplo) las ió unidades Hnecesarias para conseguir determinado efecto, es preferible una larga aplicación de sal poco activa,
—145 — óuna aplicación corta de sal pura. Yfinalmente puede juzgar con acierto del grado de intensidad con que ha de aplicar la substancia radioactiva en relación con la naturaleza ycarácter de la lesión sometida al tratamiento terapéutico. llegando así ádeterminar (por ejemplo )que la acción de 6unidades Hconviene para cierta clase de lupus ó de cáncer, mientras que para otra sería necesario llegar á las io unidades H. La forma del foco emisivo de la radiación rádica es otra circunstancia que no puede pasar inadvertida por contribuir de manera poderosa al modo de repartirse dicha radiación en el espacio ydepender de este reparto el grado de penetración del haz emanado al actuar sobre los tejidos. En efecto, si el foco radiante es puntiforme ócasi puntiforme, como acontece cuando algunos centigramos de sai rádica ocupan el fondo de un pequeño tubo de vidrio, la radiación está constituida por rayos divergentes en todos sentidos, cuya intensidad varía en razón inversa del cuadrado de la distancia. En virtud de esta ley, basta el alejamiento de un centímetro del foco emisivo aplicado sobre la piel, ólo que es lo mismo, basta la profundidad de un centímetro para que la radiación sea cien veces menos intensa que ála profundidad de un milímetro yesto sin tener en cuenta la fracción de energía absorbida por los tejidos. Plantéasele por lo tanto al médico el dilema siguiente: óbien hace absorber álos tejidos situados ála profundidad de un centímetro la dosis medicamentosa suficiente para producir 19
—146 — un efecto terapéutico, pero ácosta de una destrucción más ómenos intensa de la piel, óbien administra una dosis ineficaz, óde corto alcance, para el tejido enfermo, si ha de respetar la integridad del tegumento epidérmico. Sólo cuando la sal de radio se apila formando una capa plana de cierta extensión yespesor es cuando la radiación emitida puede considerarse formada por rayos paralelos, cuya intensidad no decrece ya con la distancia, sin experimentar en este caso otras mermas apreciables al penetrar en la profundidad de los tejidos, que la fracción de energía que éstos absorben al ser atravesados por la radiación. El aparato construido por el Dr. Béclére (i) responde hasta donde es posible áeste desiderátum. Redúcese en su parte más esencial áuna pequeña caja metálica de caras paralelas en cuyo interior se extiende 15 centigramos de bromuro de radio formando una capa plana de 6ó7milímetros de espesor. La cara metálica que se ha de poner en contacto con la región sometida al tratamiento es una hoja de aluminio de una décima de milímetro de espesor; la cara opuesta, mucho más gruesa, es de platino ylleva una articulación para adaptarse ála extremidad de una varilla metálica provista de un mango de madera, pudiendo tomar así todas las posiciones posibles con relación al eje de la varilla que le sirve de soporte. Mediante esta disposición puede fácilmente introducirse (1) Le radium, t. 2, n,° 2, p. 52.
—147 — dicha caja en una cavidad cualquiera, en la bucal, por ejemplo, yaplicarse exactamente por su cara de aluminio sobre una amígdala, ósobre la base de la lengua óla bóveda del paladar. La forma de esta caja, que es un cuadrado perfecto de once milímetros de lado, es preferible ála circular que se encuentra en el comercio para los mismos usos, yla razón de esta preferencia es fácil deducirla. Cuando la superficie de la lregión enferma es más extensa que la de la caja, es necesario subdividir aquélla en cierto número de circunscripciones sobre las cuales se aplica sucesivamente la sal de radio. Si la caja fuese circular se nos presentaría uno de estos dos inconvenientes: ódejaríamos sin tratar ciertas porciones de la superficie enferma, las comprendidas entre los círculos tangentes, ópara evitarlo tendríamos que superponer parcialmente los círculos tratados, dando así áciertas regiones doble dosis de la necesaria. Ambos inconvenientes desaparecen con el uso de cajas rectangulares ócuadradas, pues dada ia forma del recipiente, la aplicación puede hacerse de modo que todos los puntos de la reo-ión enferma, convenientemente dividida, reciban sucesivamente la misma dosis del agente terapéutico. Pasemos ahora una rápida ojeada álas diversas afecciones contra las cuales se ha intentado hasta la fecha el empleo terapéutico de las sales de radio. Se ha utilizado la radiación rádica contra la atonía de los tejidos, modificando la nutrición de la región yexcitando las formaciones glandulares ypilares. Contra las lesiones de la piel yde las mucosas, tales como
—148 - las ulceraciones de naturaleza lúpica óepiteliomatosa, para la curación de los nozvi vasculares la psiorasis. El radio ofrece en este caso la ventaja de poderse aplicar áregiones donde el empleo de los rayos Róntgen es dificilísimo, como ciertos puntos de la cara, pabellón de la oreja, ángulo interno del ojo, carúncula lagrimal, etc., yen el interior de ciertas cavidades; boca, faringe, laringe, etc., ácuyos sitios es muy difícil, por no decir imposible, la introducción de la ampolla Róntgen. Bajo este punto de vista se ha dicho ycon razón que las sales de radio constituyen la edición de bolsillo de la ampolla Róntgen, yaún puede añadirse que dichas sales constituyen una minúscula ampolla de Róntgen extraordinariamente blanda (i). Contra las afecciones caracterizadas clínicamente por trastornos funcionales yprincipalmente por trastornos dolorosos, tales son las que pertenecen al grupo de las algias. Según ios trabajos del Dr. A. Darier el radio calma las neuralgias, los dolores violentos de la eritis reumática de los tridociclitos traumáticos, etc., ylos dolores agudos de los cánceres inoperables. El Dr. Dobrjausky, de San Petersburgo, ha observado el efecto analgésico del radio en un caso de cáncer vaginal. El Dr. Darier abrig-a la esperanza de que el uso interno de las sales de radio calmen los dolores gastrálgicos óintestinales, ya sea su origen nervioso óproducido por la úlcera simple, cáncer del estómago ódel intestino. También augura buenos efectos (0 Béclére. Le radium, t. 2.°^ n.° 2, p. 54
149 — de la emanación del radio para la curación de las afecciones laríngeas ypulmonares. En lo que concierne ála curación del lupus, el Doctor Danlos (x) ha obtenido brillantes resultados confirmados más tarde por J. Maclutyré (2), Goldberg yLondon, de San Petersburgo. Dos métodos de tratamiento se han empleado en esta curación; el de las aplicaciones cortas yrepetidas yel de las aplicaciones prolongadas, siendo este último el ordinariamente seguido. Los fenómenos correlativos que se producen por la aplicación del radio sobre las superficies lúpicas pueden clasificarse en tres períodos; 1,° pre-ulcerativo, 2.0ulcerativo. 3. 0de cicatrización. i.er período. Después de una fase latente, variable de ocho áveintiún días, aparece un eritema, ácontinuación la piel se macera, palidece, se rodea de una faja rojiza yse recubre de escamas óde flictenas flácidas. El eritema se presenta siempre perfectamente limitado y aun tratándose de un lupus eritematoso intenso, se distinguen con claridad los contornos de la placa. Si la reacción es insuficiente, la zona de maceración óde flictena se seca, descama ydeja ligera escoriación. Cuando la tumefacción es fuerte, rezuma serosidad, fór- ()i Dr. Armarte! Blaudamour. Traitment du lupus par le radium. (2) Mac Lutys, British Medical Journal. 25 July, 1903.
—150 — manse costras amarillentas aisladas óconfluentes que caen y dejan una sola escoriación. Los enfermos tratados por el radio se quejan durante este período de una ligera picazón después del eritema. 2.° período. Una vez caída la placa, aparece la ulceración desde los quince álos veinte días. Esta se produce por la reunión de pequeñas escoriaciones diseminadas por los puntos donde se hallan tubérculos en actividad. La pérdida de substancia es algo más extensa que la placa ácausa de los rayos laterales. La ulceración presenta un aspecto blanquecino, cuyo fondo es liso yplano ysin mamelones carnosos, siendo lo más característico la atonía que presentan los tejidos para crecer y reparar la pérdida de substancia. La superficie ulcerosa se recubre de un exudado incoloro áveces sanguinolento, la sensibilidad se excita, el enfermo propende árascarse ypercibe la sensación de una quemadura. j.cr periodo. Lo más importante del mismo es la lentitud de la cicatrización. Cuando ésta se verifica al cabo de un plazo variable entre seis días ytres semanas queda una cicatriz blanca, lisa, superficial yblanda. Las aplicaciones del radio son generalmente inofensivas; los únicos accidentes observados hasta hoy por el Dr. Danlos debidos áuna aplicación demasiado prolongada, consisten en ulceraciones más ómenos dolorosas yen retardo de la cicatrización.
—151 — Las ventajas de este tratamiento son: su gran rapidez (3á5semanas ), su simplicidad ysu inocuidad. La radiumterapia ha sido empleada con éxito contra el cáncer superficial yel hepitelioma, si hemos de creer las observaciones publicadas por distinguidos clínicos. Hé aquí tres opiniones formuladas por médicos americanos: El Dr. Stovers de Washington cree que los rayos Becquerel tienen cierta eficacia sobre los cánceres superficiales yninguna sobre los profundos. El Dr. Skinner afirma, por el contrario, que actúa sobre los cánceres profundos. Finalmente, para los Doctores Alex yGraham de Nueva Escocia el radio ofrecerá sobre los rayos Xla ventaja de obrar sobre la misma región enferma en virtud de su mayor poder penetrante. El Dr. Exner de Viena ha tratado varios cánceres de la cara con ampollas que contenían una sal de radio muy activa; los tumores se reblandecían, disminuían de volumen yeran reemplazados por una cicatriz de buen aspecto. El Dr. Mackencie -Davidson en el hospital de Charing-Cro.ss de Londres ha obtenido la curación de un cáncer de la nariz yde un hepitelioma que había destruido todo el párpado inferior. Aestos satisfactorios resultados hemos de unir los obtenidos en el pasado año por el Dr. Hartigan, sabio deimatólogo de Londrfes que ha conseguido la curación de tres casos de cáncer, uno de ellos el de un hombre de ochenta años que tenía un cáncer en la boca con dolores agudísimos ycuja dolencia ha desaparecido en absoluto.
—152 — La acción que el radio ejerce sobre las bacterias ha sugerido la idea de aplicarlo para la curación de las enfermedades infecciosas yde la tuberculosis pulmonar. La dificultad en estos casos consiste en dirigir su aplicación de modo que solo actúe sobre las bacterias sin que ejerza su acción destructora sobre los tejidos. F. Sody (i) ha propuesto hacer respirar álos entermos atacados de tuberculosis pulmonar, la emanación de un metal débilmente radioactivo tal como el torio. El Dr. Tizzoni, Profesor de la Universidad de Milán, tan conocido en el mundo científico por su descubrimiento del suero antitetánico, ha presentado reciéntemente una Memoria ála Academia de Ciencias de Bolonia dando cuenta del notable éxito alcanzado con el uso del radio para la curación de la hidrofobia. Los experimentos ejecutados han sido los siguientes: después de inyectar en varios conejos el virus rábico más activo de todos los conocidos, sometió dichos animales durante varios días ála acción de los rayos radíeos, consiguiendo así su completa curación, mientras que otros inoculados igualmente, pero no sometidos al mismo tratamiento, murieron de la mencionada enfermedad. En la actualidad se propone ensayar su procedimiento en el hombre prometiéndose los mismos resultados aun en período avanzado de la dolencia. Por último, el Dr. Tracy (2) ha propuesto el uso interno (1) Sody, «British, Medical Journal,» 25 de Julio 1903. (2) Nev-York: Medical Journal» Enero de 1904.
—153 — de una disolución de cloruro sódico radiolizada para combatir la tuberculosis, la difteria, la fiebre tifoidea, el paludismo, gastro -enteritis yel cáncer del estómago yde los intestinos. Esta disolución salina radiolizada puede también aplicarse localmente en pulverizaciones, gargarismos, inhalaciones, colirios, etcétera. En pulverizaciones surte buenos efectos en las afecciones de la nariz, garganta ypulmones por cubrir las mucosas de una capa delgada de dicho líquido, que es antiséptico, el cual permanece varias horas en contacto de los tejidos. Pueden aumentarse los efectos de estas soluciones radiolizadas, exponiendo al paciente álos rayos ultraviolados óadministrándole al interior la quinina por sus propiedades fluorescentes. Los efectos fisiológicos yterapéuticos observados en las ao-uas minerales desde la más remota antigüedad han sido ysiguen siendo objeto de meditación yestudio para los médicos hidrólogos. Alas primitivas teorías, que buscaban la explicación de estos efectos en la influencia de ciertas divinidades (época mística), siguen aquellas otras, que atribuían áes tas aguas una acción disolvente sobre ciertos vapores, flo tantes ánuestro alrededor, ycargados de la enfermedad. Aeste período sigue otro propiamente científico que co 20