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Nuevas miradas [Reseña de] Sacrificio y Tauromaquia en España y América, Universidad de Sevilla,1995

Cortines Torres, Jacobo

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Revista de Estudios Taurinos Nº 4, Sevilla, 1996, págs. 255-262. NUEVAS MIRADAS Romero de Solís, Pedro (Ed.): Sacrificio y Tauromaquia en España y América, Universidad de Sevilla y Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Sevilla, 1995, 292 págs. Jacobo Cortines* Fundación de Estudios Taurinos Fig. nº 54. — Portada del libro: Sacrificio y Tauromaquia en España y América (Apud: Romero de Solís, 1995: portada). *Es profesor titular de Literatura de la Universidad de Sevilla. REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 253 Sacrificio y Tauromaquia en España y América inaugura la nueva colección Tauromaquias que edita el Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla con el patrocinio de la Real Maestranza de Caballería y el asesoramiento intelectual de la Fundación de Estudios Taurinos. El volumen recoge las diferentes ponencias que se pronunciaron en el “Symposium Internacional sobre Sacrificio, Ritual y Tauromaquia”, celebrado en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 199... La muy cuidada edición, preparada por Pedro Romero de Solís, ofrece la posibilidad de adentrarnos en los trabajos de destacados investigadores nacionales y extranjeros: Antonio Blanco Freijeiro, Dominique Fournier, Charles Malamoud, Antoinette Molinié, Carlos Moya, Julián Pitt-Rivers y el propio editor, Romero de Solís, que desde sus respectivas disciplinas: la Historia —del Arte y de las Religiones—, la Antropología, la Etnología, la Sociología y la Arqueología, se han aproximado a un fenómeno tan complejo como nuestra Tauromaquia. Como se afirma en la “Introducción”, desde la Teoría social del Sacrificio que formulara Marcel Mauss en su Ensayo sobre la naturaleza y función del Sacrificio, en 1899, «les ha permitido desvelar algunas de las significaciones de una institución, tan antigua como importante, alrededor de la cual, bien puede decirse, se organizaban la mayor parte de las sociedades de antaño. Dicha teoría ha contribuido, asimismo, a descubrir que la institución social que nos preocupa, el sacrificio cruento, es decir, acompañado del derramamiento de sangre, ilumina el origen de la religión y , más todavía, el propio misterio de la fundación de la sociedad de los hombres» (pág. 20). En España, como en ningún otro país, han subsistido jirones de esos rituales no sólo en su riquísimo patrimonio Jacobo Cortines 256 REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 254 arqueológico, sino en lo que para el caso es aún más importante, en la superficie de la vida cotidiana, expuestos estos últimos a la vulnerabilidad de los vaivenes del gusto y los cambios de sensibilidad. Son nuestras fiestas de toros, en su doble vertiente, la popular de las comunidades aldeanas con sus capeas, encierros, júbilos, ensogues, etc. y la llamémosle culta o reglamentada, la corrida moderna, según los cánones ilustrados, son, digo, estas celebraciones fragmentos de ritos sacrificiales de la vieja cultura mediterránea. «En un momento —señala el editor —en que los círculos sociales influyentes los atacan o desprecian, conservarlos y comprenderlos se convierte en una tarea que merece la atención urgente de los científicos sociales» (pág. 23). Ya esta interesante labor se aplican los autores de estas páginas con ejemplaridad para reconstruir lo que llaman «los fundamentos últimos sobre los que se levanta nuestra contemporánea posibilidad» (pág. 22). El trabajo con que se abre la serie es el más extenso de los aquí recogidos: «La Tauromaquia considerada como un Sacrificio. Algunos aspectos sobre el origen, posición y calidad de su público», debido al editor del conjunto, Pedro Romero de Solís. Un estudio próximo al centenar de páginas, fascinante por su originalidad y amenidad expositiva, en el que a la luz de la teoría sacrificial se analiza la corrida como resultado de la evolución de tendencias diversas; poruna parte, la del toreo caballeresco, transformado en de a pie por los cambios sociales de la Ilustración con su voluntad normativa, y por otra, con la incorporación a ese nuevo código de elementos lúdicos y sacrificiales de la milenaria relación del hombre con el toro. En la corrida moderna, la fiesta nacional, conviven, pues, dentro de una misma arquitectura conceptual y física, juegos festivos de raíz popular con el Recensiones de libros 257 REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 255 proyecto ilustrado de espectáculo como triunfal establecimiento del primer Estado nacional. De importancia decisiva creemos que es su análisis de la función del público, como asamblea de sacrificantes, dentro del ceremonial. Pero recordemos antes su definición del sacrificio en la línea de Marcel Mauss: «una ceremonia ritual en el curso de la cual un ser vivo, animal o humano, es consagrado para crear, mantener o restaurar, una relación entre el hombre y los dioses exigiéndose para su verdadero cumplimiento, que el ser vivo que se sacrifica sufra una destrucción total» (pág. 47). Este proceso de aniquilamiento —la muerte— es inherente al hecho religioso donde se inserta nuestra corrida, en la cual el toro , nimbado de prestigio religioso desde los cultos prerromanos, ha de morir en la plaza a la vista de todos. No es casual —advierte el autor al respecto— la celebración de corridas en dos fechas tan señaladas como el Domingo de Resurrección o el Corpus Christi, en nuestra plaza, o los festejos con vaquillas en las fiestas patronales de los pueblos de la geografía española. Distintos son, sin embargo, los papeles que les asigna a esos públicos, porque distintos son ellos a los que singulariza como el aficionado y el tumulto. El primero participa en el sacrificio desde su localidad como sacrificante —el sacerdote o sacrificador es el matador—, mientras el segundo en muchas ocasiones es el verdadero sacrificador al dar muerte con sus propias manos al animal. En ambos casos el toro es la víctima, el sacrificado. La estructura trinitaria tiene por otra parte su continuo reflejo en la corrida, desde los tres tercios de los que consta hasta las tres varas, los tres pares de banderillas o los tres peones que conforman la cuadrilla. Por último, Romero de Solís hace una original aportación respecto al papel activo de la asamblea sacrificante al considerar las protestas, la Jacobo Cortines 258 REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 256 bronca, tan habituales en nuestras plazas, no como algo que degrade el sacrificio, sino como peculiar modalidad de la expresión religiosa, resultado de la celosa vigilancia sobre el ritual que ha de cumplirse en todas sus exigencias. Un estudio que se completa con la significación del banquete y otros aspectos que no podemos reseñar en su totalidad, pues otros capítulos requieren otro tanto. Puede que el segundo: «La negación de la violencia en el sacrificio védico», del profesor de la Sorbona Charles Malamoud, considerado como el primer especialista en la materia, no le resulte tan cercano al aficionado por moverse el investigador en las lejanías del ritual de la India védica. Su trabajo es más una reflexión sobre la estructura de la ceremonia que una búsqueda de analogías con la corrida, aunque en el apartado final se establezca un contraste que puede resultar iluminador. La tesis que aquí se sostiene es la de la negación o denegación de la violencia. Es decir, la violencia sacrificial no es auténtica violencia, ni la muerte infligida en el proceso una muerte real, ni los encargados de su ejecución unos asesinos. Malamoud basa su análisis en el sacrificio que tuvo ocasión de contemplar en Kundur (Kerala Central), en 1990; un somayaga, un rito sacrificial, dentro de las llamadas occisiones, en el que la materia oblativa principal es la soma, el jugo de la planta así denominada. El jugo se derrama sobre el fuego junto con las inmolaciones de los miembros del animal. La víctima —el animal que consiente — se va al cielo y abre el camino al sacrificante que podrá reconocerlo cuando le llegue la hora de su muerte. El contraste con la corrida radica en la relación del sacrificante con su víctima, en el sacrificio hindú, frente a la lucha del matador con el toro. Pero en ambos casos lo que se proclama es la identificación del ego —el sacrificante— con su alter ego —la víctima—, el sacrificado. Recensiones de libros 259 REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 257 Termina así la primera parte de este libro que no casualmente tiene una división ternaria. La segunda se abre con un estudio del llorado maestro Antonio Blanco Freijeiro sobre “El toro ibérico”, completado para la presente edición por el arqueólogo Jorge Maier, asistente al coloquio donde el desaparecido profesor Blanco pronunció la conferencia que constituye el texto base de lo aquí publicado. Tras un recorrido por Creta, Egipto y Mesopotamia , los autores se centran en la dimensión religiosa del toro en la España antigua, desde el mítico robo de los toros de Gerión, rey de Tartessos, por parte de Hércules, hasta el análisis pormenorizado de las representaciones escultóricas como la epifanía sagrada de la ”Bicha de Balazote”, trasunto del Aqueloo griego, o el toro de Porcuna, los de Costix y de Azaila, selección de un caudal ingente de testimonios que evidencian asociaciones múltiples del toro con ideas y prácticas religiosas, pese a lo cual no hay prueba firme de la existencia de un dios-toro en la Península. Tal vez el trabajo más radical del libro sea el de Julián Pitt-Rivers: “Taurolatrías: la Santa Verónica y el toro de la Vega”. Este antropólogo ya había insistido en la importancia erótica de los símbolos empleados en el ritual de la corrida. Pitt-Rivers la interpretaba «como un sacrificio exorcizante del recelo que tiene casi toda la humanidad hacia la sangre femenina» (pág. 181). En esta línea, y partiendo de la polisemia de los símbolos con su pluralidad de significaciones que puede originar contradicciones, ya que la función de éstas está en el fondo de toda religión, profundiza en la figura de la Verónica —de ahí el nombre del lance de capa— que se funde con la de María Magdalena, representantes de las dos formas del exceso de la sexualidad femenina: la Verónica, como hemorroísa, y la Magdalena, como ninfómana. Dos formas, bajo la noción Jacobo Cortines 260 REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 258 de calor, de peligro para el hombre, complementarias en su vertiente animal y humana del temor a la sangre femenina, que es lo que se quiere exorcizar en el sacrificio de la corrida. Pasa posteriormente Pitt-Rivers a estudiar el ritual del toro de la Vega, en Tordesillas, para llegar a la conclusión de que en esta modalidad popular el toro es el símbolo del pecado sexual y que su ejecución multitudinaria por los lanceros, a pie y a caballo, es un contra-rito de la Pasión de Cristo, un eco o imitación con valores invertidos del sacrificio del Cordero (pág. 197), aunque el propio investigador reconoce en nota a pie de página (pág. 182) que su interpretación tiene todos los motivos para ser rechazada. Carlos Moya, en el capítulo V: “Los toros en España: Genealogía, metamorfosis, actualidad”, expone la evolución del hombre con el toro desde la originaria aparición mistérica de éste en las pinturas rupestres hasta las variaciones decisivas de esa relación en nuestros días. Un documentado y apretado recorrido por la antigüedad, la Edad Media y las épocas moderna y contemporánea, basado en testimonios arqueológicos y documentos jurídicos y literarios. En el último tercio de este libro cambiamos de terreno para saltar a la otra orilla: “La Cultura Hispanoamericana”. Dominique Fournier aborda el significado de la implantación de las corrida caballeresca en el Méjico recién conquistado. De ahí su título: “Tauromaquia americana ¿Un grandioso sacrificio de sustitución?” Así parece reconocerlo en la doble hipótesis que sostiene. La primera que los españoles organizaron corridas solemnes en los países cuyos Estados desarrollados tenían la institución del sacrificio como piedra angular de su edificación religiosa y de su sistema político. La segunda que el ritual taurino importado podría haber sido utilizado Recensiones de libros 261 REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 259 para sustituir los sacrificios humanos. Hipótesis que desarrolla con brillantez y convicción. Con él podemos concluir que el toro fue «uno de los principales instrumentos en la tarea de la conquista espiritual de los antiguos mexicanos» (pág. 252). Muy interesante también el trabajo final de Antoinette Molinié: “Sangre en los Andes, sangre en la arena: una comparación entre la corrida de toros y la batalla andina”. Un trabajo desde la perspectiva comparativa poco usual en los estudios de Tauromaquia. La investigadora aproxima y compara los mecanismos comunes que se hallan en la base de estos dos rituales. «A la luz del modelo estructural descubierto en los tinku —concluye—, queda clara la articulación entre la inversión de los símbolos sexuales y la dimensión sacrificial características de la corrida de toros» (pág. 274). El acercamiento a los rituales del mundo le confiere a la corrida, por otra parte, una dimensión universal. Este es en apretada síntesis el sugerente contenido del libro con el que se inicia la Colección Tauromaquias propiciada por la Fundación de Estudios Taurinos. No queda más que felicitar a los autores, a su editor Romero de Solís, a la Real Maestranza de Caballería por su generoso mecenazgo, y a los miembros del Consejo Asesor del Secretariado de Publicaciones que, al margen de que sean o no aficionados a los toros, y al margen de que pertenezcan o no a la Sociedad Protectora de Animales, han decidido la publicación de este excelente original guiados sólo y exclusivamente por los méritos científicos de los textos aquí recogidos. Jacobo Cortines 262 REVISTA-N”4.qxp 23/02/2011 19:53 PÆgina 260