La libertad y la ley ó Fundamentos sólidos de la felicidad social en los de la religión católica
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• LA LIBERTAD Y LA LEY, Ó FUNDAMENTOS SÓLIDOS DE. LA_ FELICIDAD' SOCIAL EN LOS DE. LA. RELIGION CATÓLICA, TRADUCCION: DEL, ITALIANO, .QUE, PUBLICA. EL CIUDADANO ! D. ANTONIO: BERNABEU, PRESBITERa. Vosotros hermanos sois llamados á la libertad, no á una libertad carnal, sino . para que con la caridad del espíritu os ayudeis mútuamente. Ad Gal. cap. 5 ver. 13.. ~12011 x ill=2. ∎ MADRID: CON LAS - LICENCIAS NECESARIAS. IMPRENTA QUE FUE DE GARCIA, por su. Regente D. Manuel Pita de la Vega. 1821. 4é.
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EL TRADUCTOR. S i la, religionde. Jesucristo temiera algo de los hombres, seria sin duda la culpable esquivez con que la mirau porque no se dedican á conocerla. Este principio universal de su indif4encia es el origen fecundo de la supersticion y del fanatismo., que son los enemigos mas irreconciliables de la ley establecida por nuestra divino legislador. Todo este escrito se dirige á probar esta verdad en las profundas ideas que tan diestramente desenvuelve la erudita pluma . de su autor. Hicieron en Italia la guerra algunos escritores sobre .la compatibilidad 4 la religiou católica con la toleraneia de`los cultos religiosos y la tranquilidad de los estados que la admiten. La falta de principios para tratar un punto tan delicado por una parte , y la acrimonia por otra en combatirlo, lejos de producir los saludables efectos .que solo se consiguen con la imparcialidad y la buena fé , produgeron como era de esperar, la confusion de las ideas hija, legítima de la ignorancia, que rara vez deja de tenerse por ultrajada cuando es victoriosamente combatida. , Participóle al autor un amigo estas novedades pidiéndole su dictámen sobre una materia de tanta consecuencia; y le -contestó con urt libro en lugar de una carta: porque le fué, preciso extenderse para resolver todas las dificultades y aclarar las dudas que la falta de instruccion habla suscitado, llegando hasta el extremo de comprometer la pureza de la religion y la tranquilidad . del estado; .porque como la malignidad suele frecuentemente hermanarse con la ignorancia, se infundió en el vulgo la deseqnfianza como si se tratase de arrancarle la religion de sus pa-; dres, pintando las providencias mas respetuosas y justas del gobierno corno sospechosas ó oontriall asal espíritu del cristianismo. -4 Estos ,antecedentes parece que anunciaban abran lo que jus-
V1E taincnte estarnos esperrmentando los españoles de muchos d: nuestros compatriotas , que. excitados 7 no precisamente de su pocosaber,. sino del, interes y de las-dermas pasiores que le siguen , predican la-sedicion,, y con la,capa de religion calumnian al gobiernoconstitucional que felizmente rige , disputándole sus facultades en ciertas sabias y saludables providencias con que se esfuerza 'en idesterrar abusos muy radicados, y desórdenes tantt mas perjudiciales cuantomas inveterados. « Esto, digo,- deben los españoles amantes del orden á utt crecido- ' númerode otros que se erigen en maestros de la religión que no conocen ; porque segun manifiestan, jamas se han penetrado de sus divi:- nos caracteres: y así no es maravilla que los malvados é ilusos, de la república liguriana refundiesen en la religion los abusos qüe: condena , mirasen ele' cfistianismo çOnioin4 ' das por el clero para tiranizar á los pueblos. El medio de invenciones humanas, y distinguir los ministros virtuosos, ilustrados y dignos de la confianza de la nacion de los tranquilizar' esta funesta ondulacion era, presentar el verte á sus ministros por enemigos del orden público, y los dogmas sagrados de la religión como s máximas inventaciudadanos y peores eclesiásticos que no merecen sino la dadero espíritu de la religionsegregado , de los ‘ abusos é compatible con el gobierno"político, tuviesen indistifitamerrseveridad de las leyes, y cuya, conducta hará blasfemar.á ,1 los libertinos de la rellgion mieritras gima bajo'd pesado yugo de la supersticion y de los abusos.. El autor de . esta sabia obra igualmentedistante de la irrelkgion que de la supersticion, confiesa con, ingenuidad los abusos, descubre el origen de las preocupaciones vulgares, demuestra la pureza del zelo, y la legítima autoridad del gobiernoen ciertas reformas concernientes á la disciplina puramenteexterior' de" la iglesia -; y que nadé tienen que ver con losubstancial de la religion, que la ignorancia y el ellritu de sedicion se esforzaban en denigrar y contradecir ; corno lastimosa é idénticamente está sucediendo entre nosotros.
11. VII La moderacion , la delicadeza y pureza de principios con que desempefia su objeto, dan ,un sublime realze á la imparcialidad y á la emactitud con que deben ' tratarse las importantes materias de esta naturaleza. Como los principios generales de la legislacion son adoptables á todo gobierno de cualquiera especie que sea, los establecidos en esta obra me parecen tan idénticos con el nuestro , que el autor no se hubiera valido de otros aun cuándo la felicidad de España hubiera sido el único objeto de sus tareas: _pero corno era republicano el gobierno para quien escribia , era muy -del caso que presentando yo á mis espailoles esta sabia produccion 'usára hasta en los _pormenores eL lenguage monárquico moderado -constitu- . ciorial; y por esta razon acomodo á• mis-compatriotas los apóstreliks %que .4utot . dirigi a cornalglera regular , á los genoveses, y mas conciliándose de esta manera la gloria . que es deba al -sabio que nos ha enriquecido con la adopcion -.le su ilustre escrito ,'que , tantas ventajas espirituales y políticas , pYlede acarrearnos bien meditado: no vacilhdo yo en confesar que en mas de una ocasion me aproveché de sus ideas y aun .de sus palabras _habiéndome visto en la precision de responder .á algunos dioatinos. En cuanto á la traduccion no debo yo juzgar, pero personas que pueden hacerlo con mas oportunidad son de , dictamen que conserva toda la fuerza y é s nergia del original. Diré sin embargo que no solo fuerza y energia, sino el fuego sagrado que inspira el' amor á la verdad quisiera que hubiera fluido de mi pluma, para que_sus fluericias fueran la digna recompensa de los lectores de buena fé, y para que á los que no quieren conocerla por no darse por vencidos, pero que tuviesen algun valor para leer ,esta obra, les iluminase, y que con su ardor les con 'ese las .heces de la supersticion, del fanatismo, dellillt r résy de. la culpable preocupacion con que persiguen, con que combaten y atosigan la pura religion del Crucificado , el espíritu de la santa iglesia católica de quien se dicen hijos, y llenan de dolor y amargura á
Vil' . 4 nuestra comun madre la patria confundiendo la inrolerart, cia que podernos llamar . religiosa, con aquella evangélica tolerancia que es muy compatiblt con nuestra sabia ley Ey 1 constitucional, aunque exclusiva de todo otro culto que no sea el católico, De esta deplorableinvérsio-n de ideas resulta que la mayor parte de los individuos, aun de las sociedades mas cultas , siéndoles mas fácil imitarse reciprocamente que raciocinar, miran siempre en un mismo paralelo la libertad b'' legal y la . licencia, el dogma y la opinion, el evangelio y los abusos, la-' igualó-ad segun la ley y la gerarquia po- 1 laica,. Disposicion funesta. Quien con ella se resuelva á. leer por mera curiosidad este escrito, tendrá ojos y no 1111 verá; palpará tinieblas enmedio de la luz: pero quien 1:1 con un espirita "dikil é imparcial medite las 'mátalas y il verdades que contiene, melisongeo de que no verá en él al otra cosa, corno no la vio-el editor italiano,.que una e 1 relente apología de la libertad . y de la ley, C
IX 4 AL AlVI d IGO FENICIO EL .SOLITARIO NICEJAS TIMO. • y git os, amigo Fenicio, pedis utsa nota , y yo quiero escribir un libro. No és nueva la manía que testemos los hombres de -. dar á luz nuestro? propios pensamientos ; porque aquel entusiasmo que nos transforma en autores y mas frecuentemente' en plagiarios, es una enfermedad agradable que distingue á nuestro siglo. Varias veces he pensado y reflexionado, que no deba ocultar al público estos pensamientos y raciocinios. • ¿Pero el pát3lico qué juicio formará de eitos? Si entro -en mi mismo me pafece que siento * unN decidid inclinaeion á la verdad; mas podrá ser una secreta ilusion del amor propio; y seria un temerario en obstinarme en ne-1garlo pues un sabio que sabia; mas que todos los otros sabios dice, que el corazon del hombre es un abism*pro_fundo que nunca se llega á sondear bien. Si atiendo á mi modo de pensar me barece qii e veo en los objetos de que me propongo hablar una cadena de verdades ciertisítrras j y que casi forman á mi parecer una demostra«r clon. Otro cualquiera mas ilustrado 4 prevenido puede que no encuentre mas quetemeridad, falacia y locuras; y seria muy necio si quisiera ponerte á disputar con los primeros, pues por . lo que hace á los prevenidos, 'muy lejos de esto, no merecen sino la condIscendencia y conitpasion. ¿Y al fin que se dirá de mi escrito ? No es dificil la respuesta. Unos le leerán con gusto porque trata cuestiones del dia: otros le cénsurarán sin entenderle porque creeran encontrar en él novedades, sin reflexionar que
XVI comun de la n ' inmoles igualmente la medida de la extension de sus facultades. En el primer.ca Só la le*gislacion no tiene l?bertad sino obltacion rigurosa aun en la especie. En el segundo ti la obtigacion i n general quedándole la libertad de laTTe l cion , á la que llamo yo diecho. Uno y otro son iguales, sagrados y esenciales .á La autoridadd, legislativa de la nacion sQberanconsiderada en calplejo , y . ningun individuo puede inwedll ni coy.. tar su ejercicio. Pasemos pues ahora al examen é inves. tigacioi l de estas medios necesarios .á la felicidad comun, ó lo que es lo mismo, de estos deberes y de *éstes derechos de una nacion le isl adora. e • e
1 epoe(fa<1;;)0041200004>000441/0034: n >0004W30~0~8§~ 40~,10;>r› LA LIBERTAD Y LA LEY, FUNDAMENTOS SÓLIDOS DE LA FELICIDAD SOCIAL EN LOS DE LA RELIGION CATÓLICA. CAPITULO PRIMERO. Es sumamente necesaria á la sociedad una idea distinta y determinada de lo justo y de lo recto. N ingun axioma se podrá encont , rar en moral ni en política tan evidente ni menos impugnado. Cualquiera sociedad de hombres racionales debe exigir esta clara nocion y ponerla por base de - todas sus leyes. Si se quita ú obscurece esta nocion la sociedad se transformará -en un desordenado y horroroso conjunto de hombres rudos y brutales , sin leyes ni costumbres ; lo cual es tan cierto; que encontramos filósofos seducidos y corrompidos , que nospintaron repúblicas ateas y felices tomando de aquí pretexto para establecer el ateísmo; pero no hallainos quien para fundar una república morigerada y feliz, la haya querido sin moral ysin idea de lo justo y de lo recto. No será en vano que veamos brevemente' los es-: fuerzos de aquella destemplanza filosófica en un siglo en 1
2 . que parece que enmed.io de la instruccio.n y de los progresos de la razon que se suponen, y de que tanto nos 11— songeamos , ha venido á ser de moda el ateísmo , que, despues de otros muchos es el apreciable descubrimiento á que se dirigen los sublimes estudios de algunos espíritus que se tienen por grandes é ilustrados. Todos los siglos y todos los paises estuvieron siempre convencidos de que una sociedad y 'Liba república de ateos es un sueño de una imaginacion descuadernada ; y no ha habido ninguna sociedad reglada , cualquiera que fuese, que no haya querido la profesion sincera de un Ser supremo , haciendo de esto una ley fundamental. Bien vieron esto los ateos y desmayaron algun tanto á vista de este universal consentimiento', y por esto trataron empefiadamente de hacerlo dudoso. Elevaron á tal punto sus deseos , que se atrevieron á preconizar repúblicas ateas, y no encontrándolas entre las naciones civilizadas y conocidas , las imaginaron entre las salvages. Esta retirada fué tan presurosa é inesperada, que pareció una fuga , y no sirvió de otra cosa , que de probar mucho mas el vaci . o de esta su quimera. Una autoridad salvage debia encontrar muy poca fortuna entre las personas cultas á quienes nuestros filósofos trataban de instruir. Para mayor desgracia no nos contaron por prueba de este ateísmo salvage , sino nuevas imaginaciones y nuevos sueños; y estos genios súblimes, que son sin embargo las delicias de tantos imbeciles, no pudieron persuadir á nadie. No ha mucho • tiempo que Robespierre fué mas esforzado y atrevido , y en medio de una nacion ilustrada se arriesgó á intentar la empresa y establecer un gobierno democrático sobre las bases del materialismo y las ruinas del Ser supremo. Tan: crecido era entonces el numero de los sabios para dejarse llevardela ilusion , á lo menos por mucho tiempo. La esperiencia de pocos meses bastó para hacerle conocer que se lisongeaba inútilmente, y por, no retractarse de sus alaximas filosóficas, pues ciertos filósofos }anca vuelven atrás, pasó á la ridícula teomc
ti 3 ria de una divinidad provisional, es decir : propuso una divinidad precaria precisa para fiar algunas ideas de moral , hasta tanto que b la soñada pe - Ifeccion del hombre le condujese á poder ser social, virtuoso , morigerado y tranquilo sin necesidad de una religion ni de un Dios. La seduccion filosófica disfrazó este caprichoso sistema trazado con el desalifiado y grotesco estilo de Robespierre y fué adornado de toda la ilusion geométrica por el famoso Condorcet , quien casi llegó á determinar la época precisa en que la sociedad hubiera podido ser virtuosa y feliz , sin divinidad y quizás sin moral. De estos esfuerzos de la razon seducida convendrá hablar mas extensamente en otra ocasion. Veamos ahora qué es lo que generalmente se confiesa. Segun Robespierre , Condorcet y todos los demás filósofos que fueron mucho menos temerarios que estos gigantes ; la razon humana no es tan sublime y perfecta que pueda hacer feliz á una sociedad sin moral ni sin regla_ de lo verdadero y de lo justo, y por consiguiente nada se nos debe dar á nosotros de ser tan niños en la filosofia , que queramos poner por bases , costumbres y moral si deseamos vivir tranquilos y felices. Y si esto es verdad, es igualmente cierto que una legislacion no puede prescindir de un objeto tan necesario á la felicidad pública sin hacer traicion á la expectacion y á los derechos de los hombres que para ser felices siguieron los impulsos y la voz de la naturaleza, y quisieron ser sociales. CAPITULO II. Nadie puede tener idea distinta y precisa de lo justo y de lo recto , sin estar persuadido de la existencia de un Ser supremo. E ntre los romances políticos y en la série de los estra-
4 vios humanos , no se puede negar un Jugar honorífico á la obra . intitulada_: Derechos del -hombre de Spedalieri. Este, en el cap. 4 del lib. 3 dice : p ues que en el primer libro hemos derivado los derechos y las obligaciones natuo sola la esencia del hombre y reconocernos entre las buenas y malas acciones una diferencia intrínseca independiente de la voluntad positiva del : Ser supremo, confesemos. ahora espontaneamente , que la verdadera moral debe existir y tener lugar aun entre los errores dl-ateismo. Cito con preferencia á este escritor , porque es uno de los mas recientes, y porque su método mezclado de temeridad verdadera Y' de ,c.elo aparente, puede causar mas 'darlo. á los incautos. Este autor será tal vez el único que en_ su centons desordenado que llama Derechos del hombre haya unido todos los errores de los falsos filósosos , y todas las sediciosas y mundanas pretensiones de los aduladores' de la curia romana. Con aquel libro suyo , fué en política lo que ha sida siempre en teológia. No ensalzó los derechos del hombre sinopara hacerle incapaz de gobernar.i. se; y no ponderó la soberanía del pueblo, sino para hacerle . esclava de una imaginaria monarquía eclesiástica-. No quiere soberanos ni príncipes por dar déspotas á las na- &mes burlándose de esta manera, aunque sin quererlo, de los .derechas del hombre , de la mag.estad de las na- e, clones y de la augusta santidad de la religion cristiana-. Quien haya leido aquella obra , me habrá prevenido en este juicio ; veamos ahora si puede haber moral verdadera entre_ los errores del ateismo. No existe ni puede existir sino un solo, 'sumo, wrdadero é infinitamente justo. Este es el verdadero y justo, substancial , eterno „ inalterable, inmenso, regla y forma de toda justicia y verdad. La idea de la verdad y justicia que Pp se llama natural en el hombre , no puede ser sino una idea de relación que el Criador imprimió en nosotros. El hombre conoce naturalmente lo verdadero 'y lo justo por un cotejo con el destello y con el resplandor de la suifia verdad y justicia impresa en su entendimiento ; y si en- .
Vj res zc rv qf contrase en sí mismo este justo y este verdadero perfecto, podria descansar en sí y ser centro de sí mismo. Sería en este caso Dios de sí • mismo , y todo hombre sería un ser absolutamente-perfecto, dichoso en sí y .feliz independientemente. Se degradaría se envilecería y destruiría, si buscase fuera de sí la perfeccion y la felicidad, por 'cuanto entonces no podria encontrar fuera de s mayor perfeccion .teniendo en sí mismo el absolutamente verdadero y absolutamente recto que es la mayor perfeccion de un ser intelectual. Muy poca metafisica es necesaria para ver que , esto es un absurdo;. y por tanto , es evidente que la idea del bien y del mal , de lo verdadero y de lo recto, es una idea de comparacion y de relacion. Pero las acciones del hombre, dice Spedalieri, tienen tina diferencia intrínseca independiente de la voluntad positiva del Ser supremo. Quiero concederlo por ahora ; pero no es éste el punto.de la dificultad. InveAigo de dónde se deriva esta diferencia intrínseca . y cómo podré conocerla, .y la encuentro en la conformidad con el absoluto verdadero y absoluto recto. La conformidad supone relacion, y la relacion no puede mirar sino á un verdadero y recto, • inmutable , perfecto é inmenso. Este verdadero perfecto, ó se encuentra en mí , ó existe fuera de Mí: si se halla en mí , no tengo mas que descansar en mí , pues soy centro de mí mismo y por consiguiente , un verdadero . Dios, lo que sería el mayor de los delirios ; si está fuera de mí, debo conocerle y consultarle y arreglar mis acciones á esta norma para conocer su diferencia , pues la idea de relacion supone esencialmente la idea de dos extremos. Acaso se dirá que esta diferencia nace de la ley eterna. Estarnos acordes : luego existia antes que yo y antes del primer hombre; y aun este mismo debióexperimentar en si d2sde el momento de su . existencia , la idea del bien y del mal. Conoció efectivamente que existia una ley de lo justo y verdadero , independiente de su voluntad pues que la dirigía y la instruía. Exístia antes que él y sin él : la encontró en símismo, no la puso él mis-
6 mo en su corazon. Conoció que debía consultarla para juzgar de sus acciones, y sintió que le reprehendia sí sus acciones no eran conformes con ella. Era pues una cosa distinta de su naturaleza que no le era esencial: era un vínculo , una centella , una regla y no un constitutivo de su ser ; z cómo pues , pudo contentarse con la conformidad de sus acciones á esta regla sin estar cierto de que era absolutamente cierta , inalterable y universal ? Mas no pudiera ser así sino existiese un absoluto verdadero y absoluto recto, inmutable é infinito. Déseme esto por falso y queda destruida la diferencia intrínseca de las acciones y la idea precisa del bien y del mal. Luego la bondad natural é intrínseca de las acciones del hombre , es el relativo del otro correlativo y extremo, es el absoluto verdadero , quiero decir , Dios. Pero yo puedo percibir las decisiones de esta regla que existe en nai sin conocer quién la puso en mi corazon, y puedo hacer esta comparacion sin examinar si viene de mí mismo ó {le Dios. Advierto una idea clara y precisa de lo justo ‹, verdadero; siento una voz interior é imperiosa que me manda y persuade ; y basta que yo la sienta para que la sientan tambien los ateos. Parece ésta una objeccion y es un engaño. Este sentido cí tacto de lo justo y de lo recto, si lo separamos de la susodicha relacion se convierte en un instinto destituido de moralidad que por solo la libertad podré repulsar y no seguir : porque á quién ofendo resistiendo á un dictámen que nace y acaba en mí sin relacion á nadie y sin dependencia á un Ser Supremo que lo pone y lo quiere en mi? Responder á esto que entónces se falta á la bondad intrinseca de las acciones, es una peticion de principio, así corno decir que es malo porque lo dictaba la razon. Conozco muy bien lo que es malo porque una voz me dice no lo hagas: pero esta voz que me dice no lo hagas, ó es inmutable, eterna, infinita, y por consecuencia Dios, en cuyo caso me veo obligado á reconer un Dios, ó soy yo mismo , y entónces se habrá de decir que es
7 una pusilanimidad dar oidos á esta voz cuando me incomoda ó impide misgustos ;. porque siendo parte de mí mismo este sentido de bondad debe estar sujeto á mi libre alvedrio como la parte á su todo, y el hombre que en tal caso se acobarda, es como un niño que teme de su sombra. Un bruto siente como el hombre , el amor á la vida y la repugnancia á su propia destruccion: le mato por mi recreo, al mismo tiempo que creo no poder quitar la vida á Un hombre sin faltar á la ley natural. 1Y por qué esta diferencia? Porque no teniendo el bruto ningun vínculo que le sujete y le úna á la ley natural, no está bajo la tutela de esta ley y carece de sus derechos. Quisiera saber sí un ateo, que es centro de sí mismo y que no considera en sí sino lo que siente , podria en fuerza de su sistetna manifestarme que tiene mayor derecho al respeto de los demas que el que tiene un bruto. Di táseme que el homicidio, el hurto y otros delitos son contrarios 4 la Moral de la i-a.turaleza, lo que siente muy bien en sí mismo el ateo. Este es un engafio manifiesto, pues una vez quitada la consideracion del absoluto verdadero, el dictámen interior viene á ser incierto y supersticioso , á lo menos á mi me parece que no careceré -ele supersticion si ajusto mis acciones á una regla que ni existe ni creo que exista. Pero dejemos las ideas abstractas, en las que tal vez me habré detenido mas de lo necesario, y consultemos la historia del hombre y de las naciones. Cuando los corazones y opiniones de los hombres corrompieron y alteraron por tan largo tiempo esta regla haciendo creer que agradaban á la Divinidad los estupros, los homicidios, los robos, ¿juzgamos acaso que percibieron bastantemente la deshonestidad natural é intrínseca del estupro, y la deformidad del homicidio y del robo, aquellos pueblos que quitaban la vida á los padres ancianos yá los niños que nacian monstruosos ó imperfectos, los que tenian en honor el robo , las rnugeres que se prostituían en obsequio
8 1 ? de los Dioses, y los maridos que cedían por hospitalidad. sus mugercs? Bien veo que todos estos eran abusos de la razon, y si busco su origen le hallo, en la falsa idea que habian formado de la Divinidad; pues aunque el hombre nunca deja de sentir que su dictamen interior es conforme con una regla superior; ti ésta se le presenta alterada ó iu-eierta, va á tientas ó sigue aquella viciosa alteracion. Si se le quita 'aquella regla como el ateo se la quita á sí. mismo , queda en tinieblas privado de reglas .- con que pueda uniformar aquellas semillas obscurecidas de verdad y de luz que siempre conserva. Desde que existe en el mundo 'la piedra iman, no ha dejado de sentir la impresion y la fuerza que la impele y la dirige á su palo, así como nunca cesó de señalarle; pe1 ro este Impulso fué inútil al hombre mientras se paró á .considerarlo en abstracto y fuera de comparacion. Sin estudiar los dos extremos hubiera continuado el piloto en errar incierto, y perdido sobre las aguas observando con el asombro de un niño aquel movimiento y declinación de la aguja que señalaba el camino a quien carecia de vista para advertirle. Si el hombre no hubiera levantado desde aquí la vista para volverla hacia el punto señalado-, y sino hubiera advertido aquella voz sensible aunque incompleta que reclamaba el examen de un punto que exis- tia fuera de él ; aun hubiera sido ineficaz y ociosa cual- 1 quiera voz é impresion. La esperiencia y la historia nos enseñan que siempre 1 fué la moral de los pueblos como la idea que habian fornudo de la Divinidad. Dioses fieras formaron pueblos feroces, 'y dioses voluptuosos y lascivos hicieron hombres afeminados. ¿ Y por qué? Porque el dictamen ó sentido moral no puede tener direccion por sí solo sino se uniforma con la regla y con la comparacion de un Ser que se reconoce por ejemplar y forma de lo recto, ó bien por la misma rectitud. Bajo un Dios bueno puede ser el hombre perverso, pero siente el cruel remordimiento que le hace conocer que su modo de obrar se .aleja de la idea cr,
'Ir lí á en goa roo ao fin 111• 9 de bondad. ¿Qué remordimientos habrán sentido los pueblos que matabas á sus padres, y los voluptuosos que usaban en honor . de Venus, de las sagradas prostitutas? Probablemente ninguno, porque el extremo relativo con que comparaban sus p g opias acciones estaba ;corrompido y viciado sin que por , esto dejasen de ser delincuentes. Luego segun la misma experiencia, la idea de moral se arregla siempre á una ley exterior al hombre, y á una re.! gla superior á él mismo. Quítese la idea de la Divinidad, y este dictámen que se llama moral quedará solo, obscuro, incierto y nulo, y por tanto ni podrá ser dictámen ni regla; porque así como es malo si la regla es mala, as tatribien nulo sino hay regla ninguna. He concedido por un momento poco. antes á Spedalieri, que las acciones del hombre tienen una diferencia in. trínseca, independiente de la voluntad pasiva de Dios ; y ahora es preciso advertir que esta proposicion contieneun trastorno_y una insulsa confusion de ideas, cual es el decir, que las obligaciones naturales no dependen de la voluntad positiva de Dios , y que por ésto puede haber verdadera moral sin conocerle. Las obligaciones naturales dependen de la, esencia del sumo recto y del sumo verdadero, así como las positivas del conocimiento de su voluntad positiva. ¿Quién jamas ha salado que las obligaciones naturales dependan de un precepto impuesto por Dios que pudo no haber dado, como el abstenerse, por ejemplo, del fruto de un determinado árbol ? Estas obligaciones naturales tienen su dependencia precisamente de la voluntad substancial de Dios, que no puede querer sino la verdad, y que cesaria de existir si dejase de querer el bien y la verdad; hipótesis no solo impía sino imposible. Así pues, como la idea de obediencia á los preceptos positivos pende de la suposicion de una voluntad positiva; dcl mismo modo la idea de las obligaciones naturales pende de la intrínseca y natural voluntad del sumo verdadero que es Dios: déseme un hombre que crea ser una ilusion el sumo verdadero , la justicia inal2
16 deberemos quererla por ir conformes con los principios que hemos sentado. La solucion es muy fácil, y ío es aun mucho mas hacer la grande connexion de cuanto se ha dicho. La idea de la existencia de una divinidad y. la íntima p2rsuasion de esta tan grande verdad, es una base y una ley anterior á todas las ideas del gobierno , á todos los hombres y á todos los sistemas. Es una base de la Constitucion del género humano superior á otro cualquier establecimiento que debe adoptarse indispensablemente en todos los actos posteriores , y que el hombre no puede excluir sin renunciar el Ser racional que tiene. Sobre esta base pueden plantificarse distintos y opuestos gobiernos políticos que tengan su Constitucion característica y opuesta á la de otros, al mismo tiempo que partan todos de aquella regla y fundamento primario. Concederé con gusto que fuera de esto , ni es necesario, ni hablando en todo rigor debido, que la Constitucion fije leyes determinadas para el culto, pues esto pertenece á la legislacion. La Constitucion política de los hebreos fué de diversa naturaleza , y por esto distinta de las detnas, y su gobierno se llamó teocrático. La ignorancia quizás de algunos teólogos y la funesta petulancia en decidir de no pocos semifilósofos representó los gobiernas de los cristianos corno teocráticos aun en aquel tiempo en que se confundieron las nociones, el poder y la autoridad ; mas estos son desórdenes y no ejemplos que puedan servir de regla y decision. ¿Qué nos importa, dirán algunos, esta escrupulosa precision y este exámen? y yo respondo que importa muchísimo demostrar que todas las grandes razones que nos pueden alegar los pie no quieran que se hablase de religioa y de culto en los códigos políticos son inconcluyentes , y fuera del caso, y que aun cuando pudieran probar algo contra la necesidad de hablar de culto en una Constitucion política, nada probarian si las aplicásemos á la legislacion. Quiero condescender con la delicadeza de eso
17 , tos p-olíticos; : pero si reusan admitir leyes dei,culto en una legislacion me veré precisado á demostrar que no tiene razon. Espero que no negarán á la ,sociedad el de111 recho de tener una legislacion virtuosa.; y no sé por qué religion-no la ..de poder :ser , virtud. De todas estas cosa s trataré' extensamente en, los .capítulos siguientes. h ; CAPITULO Y. , . , La sociedad tiene derecho de exigir una religion de cada uno de -sus individuos, y está obligada á velar sobre el cumplimento de esta. religion. rt Se ha preguntado antes si es posible 'una república de Ilf . ateos, y si en esta hipótesis podría ser feliz; á lo cual hemos respondido lo suficiente. Averigüemos ahora si ad1 mitida la idea de un Ser supremo, pueda la sociedad exi111 . gir,una religion ó_un , culto, pue's tenemos que tratar con religiosos tan perfectos, que honran á la divinidad con la pureza de su interior y con un culto mas noble y espiritual, libre y separado de toda práctica material y grosera, siempre desproporcionada. á la magestad sublime de un ente simplicísimo é infinito, por el que se nos manifieslbi tan de nuevo la excelencia del respeto interior y la hermosura de la virtud, que son los únicós medios de honrar á Dios dignamente.. Despues de estas poniposas descripciones , traen en su ayuda .los salvages de paises desconocidos que honran. á Dios con la pureza y reverencia de su corazon sin el aparato de ritos exteriores. Esta antitesis del culto filosófico, limpio de "las heces de una grosera religion, con los sublimes ejeMplos,de tas hordas salvages que sirven de confirmacion y de 'prueba, son cosas p siempre muy graciosas. Mas sospechan muchos que esta 3
pureza salvage de culto, sea como el ateisrnp salvage , el , mas inconnexo de todos los sueños filosóficos,._ que no existe en la realidad= sino entre los impíos delirios de un juicio injusto y de un corazon corrompido.. Cuando parecía que los filósofos de , esta. calafia . suse- rian raciocinar serial ente., se-;fitnitaron . ádecir, que: ha:- ;51' bia algunas naciones salvages, aunque no se sabe dónde, en quienes no se advierte ninguna serial exterior de culto, ni ninguna idea de un Ser divino. Tan fácil es la credulidad de estos talentos espirituosos, que tienen por creible y sólido todo lo qué' puede disminuir ew ellos las . selíales del convencimiento, que . _tanto aborrecen, dela existencia de un Dios. Mas no dejan ellos mismos de conocer la ridiculez de esta autoridad de . "los salvages que pueden tener. una idea de.Dios,..siaqué lo sepamos nosotros que carecemos de noticias exactas , no teniendo mas que las confusas relaciones de uno ú otro viagero po0 experto en estas investigaciones.Putden tambien tener ritos y culto, y por decirlo así, un catecismo .y un símbolo sin que lo -sepan los filósofos de, , quienes . ninguno , tal vez les oyó hablar entendió . sulenguage, pueden tener señales comunes y determinadas .de veneracion y de respeto-, que no hayan advertido Los...pocos viageros que 11 eventualmente los:llegaron á ver. - Sería una cosa muy particular que, enniedio de tanta 1 1 5 instruccion sobre la libertad , se quisiesen prescribir á aquellos pobres salvages nuestras ideas de honor-y_de res- z peto , suponiendo que no puedan ser civiles á su modo sin nuestra.s , cortesías,:ni-venerar á la divinidad sin nuestro-rituaL-Todo_e,1 mundo-sabe que las señales exteriores de estimacion son,relativas á las , costumbres . -á la educacion, y ‘ á las opiniones de lós paises; y que..aquellos pueblos entre los,,cuales<es uminsulto descubrirse la cabeza, si hubieran raciocinadolalguná vez tan 'mal como algunos de nuestros fillSsofos, nos hubieran tenido por otros tantos profanos Mofitdores de la divinidad, viéndonos entrar en el templo descubiertos. Puede muy bien haber en-
yes que lace tré los mas salvages habitadóres dé la California, y en-, tre los Otentotes, templos y'altares , , sacrificios oraciones, é instrucciones religioSas, aunque desconocidas á nosotros; así corná "iamPoco conocemos las costumbres, el. lenguage y las ideas de respeto de aquellas hordas salvages, que á todo el mundo mueven' á cornpasion , y á Rousseau causaban envidia. Dejemos pues por ahora álos filósofos dando vueltas al - inundó para encontrar pueblos sin culto y sin religion ; y dejemos con mayor indiferencia al republicano evangélico en lo mas fuerte de su cólera contra todos los hornbres, porque han querido tener religion y culto en la legislacion ; y contra todos los legisladores porque le han creido necesario y útil; y digamos sin temor de engaria.rnos; que Jas-sociedades civilizadas y sábias no solo pueden, sino que deben `tenerlo. No quiero alegar en prueba de esto mas que un argumento político , y no quiero por jueces sino á los filósofosy al mismo republicano. Admitida la -idea de un Ser supremo , que espero no me negarán ser útil, es muy natural que todos los hombres sientan una impresion de asombro, venera.cion, respeto y agradecimiento; y de aquí pasen á querer manifestar de algun modo su reverenda. No podrán ciertamente nuestros políticos contradecir estos deseos, pues .el hombre por derecho natural es libre en querer manifestar sumision á un Ser tan digno de respeto ; y por esta misma libertad puede querer á su modo este culto y esta demostracion. Sobre lo cual juzgo que nuestros políticos no creerán que pueda haber duda ó disputa” Hablando ingenuamente, me parece, como debe parecer á cualquiera, que esta decision tan pronta puede tener malas resultas, porque puede darse el caso en que este culto libre y segun el capricho de cada uno , sea peligroso á perjudicial á los derechos de la sociedad y de los denlas individuos, ó que esté alterado, corrompido , fundado sobre principios contrarios á las costumbres y á la moral del público. Y que pueda ser tal, no se atreverán á negar- *
20 meto sin conceder primero á tolos'Ios hombre un juicio infalible y un corazon incapaz de corrupcion. Si llegase pues á ser peligroso ó funesto ¿ podrá una próvida ley social prohibir estos cultos arbitrarios y todos los, demas por razon de oponerse á la tranquilidad , al órden, á la moral y al bien comun ? No sé cómo pueda ponerse esto en duda : y por tanto, tenemos que la sociedad tiene un derecho y un deber de inspeccion sobre las opiniones religiosas y sobre los cultos, por el abuso que pueden hacer de ellos los particulares , y porque puede adoptarse alguno perjudicial al derecho de los demas y á la felicidad pública. No es menester mucha erudicion para convencernos de la influencia eficaz que tienen sobre las costumbres de las naciones , las ideas religiosas y los sistemas del culto. He dado ya una idea de esto en el capítulo II, y no hay necesidad de repetir lo dicho. De aquí ;se deduce cuán precisa es por razon política una restriccion á la libertad del culto , que injustamente querrían ilimitada nuestros políticos, cuya direccion pertenece exclusivamente á la sociedad , la cual puede , ó por mejor decir , debe prohibir todo culto que alterase lasa ideas justas de la moral, las hiciese problemáticas é inciertas, ó las corrompiese en la práctica: lo que es una base fundamental sobre que está apoyada la felicidad pública. Quiero ahora aventurarme á pasar un poco mas adelante. . Si la sociedad tiene necesariamente la autoridad de inspeccion sobre el culto de, sus individuos para..impedir los abusos que en él se introduzcan, debe tener Cambien la facultad de proponer y adoptar una religion y un culto que consolide la moral y las costumbres, que tribute al Ser supremo una adoracion digna en lo posible de su infinidad , que conserve á los hombres intactos los derechos de su libertad, é igualmente los deberes de un bueno yhonesto ciudadano : consecuencia que nadie podrá decir que sea ilegítima ó contraria al buen juicio y á la política; pues el fijar con un cimiento seguro las ideas vagas y volubles de la virtud y del deber. de una sociedad, es,
)111 41 t4. uno uáa tad )2 di 21 precisamente lo que se llama legislacion , el fin principal que deben proponerse los legisladores, y lo que conviene esencialmente á una nacion que trata de formar su sistema y felicidad. Por esto se prescriben leyes, se forman determinaciones y se fijan principios claros y distintos para que - el ciudadano no se eng'afie por ignorancia , ó no descuide por corrupcion aquello que tanto puede influir en el bien 'público. yCosa rnity singular seria que la facultad legislativa hubiese de limitarse á destruir los males que infestan la, sociedad, sin poder establecer los bienes que la hacen feliz; y muy imperfecta sería Cambien la sociedad si por una infinita complicacion de exámenes, siempre gravosos é incómodos á los particulares , siempre prolijos y por lo mismo ineficaces, debiera encargarse de pesar todas las extravagancias religiosas que pudiesen' nacer en las imaginaciones descuadernadas, sin poder nunca proponer por regla una base fundamental que instruyese y dirigiese á los ciudadanos, sin ofender la racional libertad de opinio-d nes, que la sociedad,. y la naturaleza misma de una religion verdadera quieren que sea exactamente respetada. Si las razones hasta ahora alegadas y no otras, son las grandes miras y las simples teorías de nuestros políticos, con las cuales acompañadas de pomposas palabras y de un cínico entusiasmo, prometen la felicidad'á las naciones, prohibiendo todo culto en legislacion ; y si con las mismas armas quieren defender los derechos de los hombres libres para hacerlos en substancia, brutos sin costumbres,- ó esclavos de una necesaria y continua investigacion; con - , siguiéndolo en paz no sabremos que hacernos; seremos, norabuena, si quieren, menos filósofos; pero seremos mas ra, ionales, mas hcmbres, y por consiguiente, mas felices viviendo en una pacífica sociedad con reglas fijas de un culto noble y racional, y de una moral fundada sobre máximas comunes , sólidas , y-por lo mismo mas inalterables que si viviésemos sin otro fundamento que el de una orgullosa é inconstante imaginacion, que no busca la
22 justicia ni la verdad sino entre las vislumbres de una Licenciosa libertad, que por lo comun son fuegos fatuos, y mas frecuentemente, rayos que dan la muerte. CAPITULO VI. Es necesario é Influye mucho en la felicidad del estado, un culto religioso. S i sepregunta á nuestros políticos, cuáles son los mas ventajosos y mas necesarios resortes de la felicidad de un estado ; responderán con magníficos y pomposos'_ concep, tos , que la virtud. Prendados y como fuera de si, de la sublime teoria que él gobierno está fundado sobre la virtud, ni sabni, ni hablan de otra cosa que de virtudes , erran. do , las mas veces en la inteligencia de una máxima tan verdadera corno sencilla.. El gobierno exige la virtud: y ellos creen que es causa de ella. La equivocaciones un poco grosera ; pero no es maravilla que el que vé , siempre las verdades mas sublimes, no vea alguna vez las mas triviales y comunes, que no exceden la capacidad del vulgo. Recojan por un momento su elevado vuelo y aplíquense á ver las cosas como nosotros. La virtud debe ser la base de todo gobierno; pero i qué entienden por virtud ? Es un gusto oírles en sus virtuosos raptos hablar de humanidad , agradecimiento , beneficencia, compasion, amor fraternal de sus semejantes; nombres todos dignos de aprecio y. de estimacion, y bases augustas y santas de todo gobierno , sin las cuales todo será desorden y una funesta anarquía. Alabo de todo corazon estas sagradas máximas, enteramente dignas de hombres grandes , beneméritos de la república , y que el bien social , la naturaleza del gobierno y la consistencia de la verdadera libertad, exigen de los ciudadanos corno condicion indispensable, y como medio 111 du
23 ;1 )) necesario para su duration. Quitense estas Virtudes , y el gobierno se convertirá en una masa desordonada de hombres rapaces, violentos , crueles , traidores, injustos prepotentes , infieles y asesinos. Si pues , la sociedad puede pretender que sus miembros tengan estas virtudes, y no • hay precaucion que baste para asegurar el respeto y práctica de ellas, 1 . por qué no ha de poder sostener estas virtudes, perfeccionarlas y establecerlas con la religion, virtud agusta , que dimanando del origen inalterable de toda. moral, de la regla eterna de lo honesto y de lo justo que es Dios, fija -en los hombres la verdadera idea de 1: virn tud, haciéndola tanto mas noble y sublime cuanto es mas noble y sublime el principio de donde dimana ? Virtud augusta que hablando aquel magestuosó y penetrante lenguage tan digno de Dios y del hombre, no causa vio- ( 1 , lencia, antes bien mueve el corazon y le atrae por su -dulzura , no ,quiere operaciones forzadas ,- orgullosas y escesivas , sino que persuade la mansedumbre, la caridad, 1 la benevolencia y la sujecion voluntaria á las leyes , no por un temor servil , sino por la dulce inclinacion de un alma racional y libre ; prohibiendo obrar por violencia ? 'y prometiendo una pura y sublime alegria con la paz del corazon. Pregunto yo ahora si puede proponerse, adoptarse y establece'n e esta religion como fundamento y antemural de las virtudes tan necesarias al estado. Estaba casi por regalarle al despechado republicano evangélico sus fenicios, egypcios , sirios , y las repúblicas griegas y latina , con Mahoma , los moscovitas y toda aquella inmensa multitud de furiosos tiranos y preguntar á su razon cuando esté tranquila y en calma , sí tan dulce virtud puede ser tan cruel que usurpe los derechos de un alma libre. Nuestros filósofos entran en recelos al nombre de religion temiendo por las virtudes sociales , y aun mas por su libertad. Confieso que no puedo entender que epidemia contraigan en manos de la religion el amor de sus semejantes, la gratitud y la beneficencia ; virtudes que tanto se estiman mientras se quedan en virtudes
24 humanas y sociales , y que tanto se temen y aborrecen cuando llegan á ser virtudes religiosas. Mucho menos puedo entender cómo la fraternidad y la humanidad son peligrosas y de malas consecuencias cuando estan apoyadas en las bases inalterables de la Divinidad, al paso que se suponen tan útiles cuando no tienen otro apoyo que un rasgo poético inconcluyente é inconsiderado. No hace mucho que leí no sé en qué libro, que la gratitud es una virtud republicana , lo que siempre será verdad, porque todo republicano debe ser agradecido y. virtuoso como deben serlo todos los hombres. Mas el agradecimien,- to es una rigurosa obligacion grabada en el corazon de los hombres, é impresa por la misma naturaleza ó mas bien por su autor : anterior á todo gobierno y á toda república , intimada á todos, conocida de todos y practicada por todos los hombres virtuosos, en cualquiera, estado que se les considere, aunque sea salvage; por cuyas razo,- nes es una quimera llena de orgullo y de injusticia fundar la gratitud sobre los gobiernos y estatutos humanos. Está muy bien que prescriba y dé leyes á las monarquías, á las repúblicas y á todos los hombres; pero no por esto digamos que recibe de ellos su idea ó existencia. La religion que dimana del mismo eterno Príncipe , es la que nos la descubre y la confirma haciéndola mas cierta , mas clara y mas segura. La sociedad , pues, que adopta una religion , consolida y fortifica esta virtud tan esencial, ó por hablar con mas exactitud, esta virtud del hombre. Y qué diremos de los justos temores por los inagenables derechos de la libertad ? ¡ Buena agudeza es por cierto la de nuestros filósofos! Me dicen que soy libre cuando la sociedad me manda ser benéfico , pacífico y dócil; que no sea rapaz, usurpador, maligno, calumniador y vengativo: ly he de dejar de serlo cuando ml prescribe la religion estas mismas cosas? Mas no es este solo el delito de la Tambien cautiva, dicen , mi entendimiento y mis opiniones sin necesidad ni ventaja ,01\1 so éí 111 Chi top la so 111 n
25: ninguna de la sociedad, y manda creer sus dogmas y obIty servar ritos y virtudes demasiado espirituales. Hablando ahora de las virtudes en general y despues de lo dicho hasta aquí, me atreveré casi á esperar que al fin han de convenir nuestros políticos en permitir á la sociedad que pueda consolidar con la religion las virtudes sociales,_ y espero tambien que tampoco han de tardar mucho en encontrar sociales las virtudes religiosas. Mu11 cho menos discordes hemos de estar aun sobre el punto 49 los dogmas que la religion .propone * á nuestra creencia siempre que quieran sujetarse a estudiar la índole y eseni cia de la verdadera religión tanlicapaz de perjudicar á la libertad del hombre, cuanto substancialmente se opone á 11, toda violencia; pero quisiera al mismo tiempo, que por fa, gratitud, que o una _virtud,. republicana, . concediesen do 4 lo menos , que la teoriá, general nue• asegura que la so-k ciedad, no manda al interior, puede, sufrir alguna limita- ¿ion', no en vigor del precepto social, sino en razon de la misma naturaleza de la virtud. DI Cuando la sociedad prohibe hacer mal . á los demás, no:piro11 b é seguramente sino el acto ,exterior de la ofensa y, de la, violencia; pero, la regla eterna , inaltelable y naturaÚnbs persuade adeinás de ;la maldad de la accion. 1: La suma verdad manda , que la adhesion interior del coP razon concuerde con el freno justísimo del exterior , y nunca podrá la sociedad estar, bastante,,segura si -la per-, suasion del entendimiento no acompafia ,la Isujecion de la ley. El ciudadano que, se, l abstenga del mal, solo por temor á la ley, será siempre -perjudicial y nocivo á la saciedad, y será tan .poco sólida aquella virtud que no tenga mas que el exterior 5 que ni podrá llamarse virtud en sí misma, ni mucha menos conz,relación á la sociedad; Demasiado frecuentes son las: circunstancias en que la fa!, ta de refiexion ó la confianza de no ser descubiertos y sujetos al castigo , afloja el freno y da libre salida á los movimientos violentos é impetuosos de un corazon corrompido. Permitannos, pues, nuestros filó,sofos creer lo ,1
32 cuento, porque no es,- esto de lo que se 4 :trafay y antes bieii me parece que cánvend.ria, raciocinar de -este' otro modo: soy libre en la eleccion de la religion y del culto:; y así como, yo lo soy , lo, son: tambien todos los demas : unidos ill pues , yl i elgiend.Ozcaqt.tellae religion y aquel culto ,que mas 5 ,1 nos acomodes; podremos poner, en. ejercicio la libertad que Pt gozamos Separados ydiyididos. Los citados maestros del , 11 pacto social, que de todas las voluntades de los particu -- TI lares forman una masa general de una voluntad mas fuer, 1 te , debiari - del mismo modo formar de la masa de t'antas Á libertades, una, libertad suprema.., rpordecirlaasi, utia:Ii.. 1 bertad aun mas libre;. pero ste.:complejo de t'antas liben. 11 tades , y esta libertad agigantada por qué no ha de po. la der hacer, lo que puede, la pequeña y debil libertad de,cada particular ? Si ,estos pueden elegir . y adoptar su culo to ¿ por qué no ha de poder la.so9iedad elegir ,'adoptar r el suyo ? Se dirá que el argumento viene bien respecto de li aquellos que son de un mismo odo de-pensar ; pero si algunos pensasemos s dé distinto ' n í mdo 'en materia de religion y de culto, 1 cómo podria la voluntad de la mayor parte aunque fue r4 ia,;"suprelná, no-optar un oulteolte tpot ini lib,ertad ten,zo derecha á no,qrerl, k i k S ) lo‘ ". n Si 'quisiéraMOS‘ pner en confilsion a estos grandes hombres, podriamos , reSpOMir - rttra \ parte mayor y suprema puede adoptar un culto y obligarles á conformarse con él, así como . pu r ede hacer sin-su-consentimiento una ley y 111 jet Arles á swobservancia.--,Si la parte suprema de slciedadditigalcon y eniente una religión ó uri cuito. es tan - obligados _á ,obederer 4,salizse: de, la sociedad. Estas son las máxitnasde los filósbfos tansdeeantados, tan amigos de la' libertad y celosos tan .declarados de la convencion social. < p, mode.radohiestado renl'reoncederlel el arbitrib de obedecer .ó salirse,de la sociedad. Algo mas-severo Rous.. seau, sujeta aun á la pena: de Imuérte alque no quiera conformarse con aquel culto que él llama civil, porque está mandado por las leyes, por sola la relacion al bien: comun. 1
3 3 Tan cierto es que la verdad sola es siempre inalterable y conforme consigo misma, y que ella sola conserva siemio $ pre ilesos los derechos de la divinidad, del hombre, y . de oas la sociedad; al paso que los sistemas orgullosos de los que se apellidan filósofos , se atascan á cada momento,, sti porque corno están fundados sobre la falsedad , no son capaces sino de desconcertar, trastornar y destruir. Pero qukro raciocinar menos y ser un poco mas condescendienit li te. No hay duda de que aun despues de hecha la ley y adoptada. la . religion y el culto, serán libres los que así opinan; mas no lo serán en fuerza de los derechos que pretenden, supuesto que por sistema deben sacrificarlos á la necesidad y felicidad de la nacion , sino que su libero 1 tad provendra de la misma religion que tanto temen. - Advierto . que estoy hablando de una religion pura y Verdadera:, y n e o de una falsa o tiranica, que no seria religion sino un abuso , que estoy muy ageno de creer que )1i /15 pueda alguna vez adoptarse por ley. .No es aun tiempo de averiguar cuál sea esta verdadera religion ; pues ahora solamente, intento sentar la máxima, de , que el principal ca.. rácter de, una religion verdadera, es la dulzura, la perscasion., y la . tolerancia. Esta es la religion que no quiere violencia, y que desecha los viles obsequios de un corazon forzado y esclavo, obligado con las armas ó el castigo ; es la religion que quiere. corazones puros y dóciles , almas libres y voluntarias , y aun sumisíon racional. Este es el caracter esencial de la religion ; y adoptándola la socie- . dad, no puede mudar su naturaleza sin corromperla ; está es, sin hacerla ineficaz para lo que la necesita, y perjudi, am h cial á sí misma : en cuyo caso no , seria ley , sino u-n bor0 1 roroso desorden , sin vigor y sin fuerza opuesto á la na.- turaleza de la religion y al bien de la sociedad.
34 CAPITULO IC. Adoptando la sociedad por ley una religion, no excede los límites de sus facultades políticas. jería cosa digna de saberse qué espectro se representan algunos en • su imaginacion bajo el nombre de sociedad. Segun ellos puede ésta hacer leyes de beneficencia, de humanidad, de sobriedad, desinteres, justicia, honestidad, y de todo lo que se quiera, menos de religion. Puede mandarme que ame'á-mi prójimo porque esmi hermano, y no puede decirme que ame á Dios quees "mi Salvador y mi Padre ; puede exhortarme á amar á mis semejantes que contribuyen á la felicidad social, y no puede prescribirme que ame á mi Criador y de lbs demas hombres, al autor de la felicidad, del bien y de la sociedad. Sin duda que la.sociedad no tiene mas derecho para mandarme que sea agradecido y tenga buena correspondencia con quien debo guardarla, que el que-tiene para mandarme que sea reconocido á quien me hace beneficios. ¿Y podrá acaso agradecer á un hombre beneficios menores , quien no agradece al Criador y Ser supremo beneficios infinitos? Mas aunque este agradecimiento espiritual y sublime sea una obligacion para con los hombres; es sin embargo obligacion de un órden diverso, y fuera de la inspeccion de la autoridad legislativa, cuyos límites se reducen á los bienes temporales y exteriores; en vez de que los bienes del espíritu, de -la virtud interior, y de la vida futura son paises extraños é incógnitos á un legislador político. Debe sí respetarlos, pero no hacerse director ni juez de ellos. Aun es mas original la idea que se forman del res -pero. Un legislador, dicen, debe respetar la religion; lueo
lt 35 go no' debe adoptarla en su código; y siendo una cosa sagrada y dvina. conviene que guarde sobre ella un respetuoso silencio no sea que si hace amables las virtudes sociales por un motivo mas noble y sagrado que el de sola la honestidad natural, haga á sus pueblos dentlasiado virtuosos. Con . ..'edo que el legislador no debe salir de su esfera; 7 . pero i cuál es la esfera y el fin de la autoridad legislativa sino hacer al hombre virtuoso y feliz? Todos los medios que conducen á ello, si son decentes y honestos y no se oponen á los verdaderos derechos de una prudente libertad, entran en esta esfera, ¿Y qué medio se podrá encontrar mas conducente que la religion? Aquí es puntualmente donde empiezan las gracias y agudezas de nuestros políticos sobre la hipótesis de una legislacion devota y teológica. Es tambien una extrarla, manía de las robustas cabezas de algunos doctóres de la iglesia el no querer entender, que una libre legislacion política debe formar ciudadanos virtuosos, activos amantes de la patria, y no hombres estúpidos, supersticiosos y ascéticos. El buen ciudadano, dicen , debe á la patria las virtudes sociales que puede exigir de él la legislacion: deba norabuena á Dios las virtudes religiosas, pues la legislacion nada tiene que mandarle ó prohibirle en esto. Tales son los prirrcipios inalterables de una política razonada, y las claras y distintas ideas que talentos serviles confunden tan malamente. Tampoco advierten nuestros políticos, que con toda su precision y claridad - andan siempre en un círculo pueril .y vicioso, suponiendo demostrado lo que es el pun!•a principal de la disputa. Veamos la fuerza de su lógica. La • legislacion no puede adoptar I na religion, porque la sociedad no debe tener otro objeto que la felicidad temporal, y no debe mandar sobre mis opiniones. Mande norabuena en lo que hace á las virtudes sociales y yo obedeceré; que en lo que pertenece al culto religioso de la divinidad , soy dueño de mí mismo. He dicho á estos
36 políticos que las opiniones religiosas tienen . , muchísima influencia en la felicidad y seguridad pública , como lo "prueban evidentes razones, lo demuestra la experiencia de 'todos los siglos , y lo asegura el consentimiento de todos los hothbres: y responden, aunque sin probarlo, que todos los hombres se engañan, y que son falsas las razones ale-. gadas. Les he dicho que en el hecho de unirse los hombres en sociedad confiesan que estan obligados á ceder de su libertad natural cuanto sea necesario al bien comun: y dan por respuesta, que no es necesaria la cesion sobre el artículo de religion , como si ésta fuera una cosa arbitraria y no un deber natural: he replicado que es poco segura la virtud sin religion , y que por la misma razon está mal 'cimentada la felicidad de,una nacion sino tiene toda su fuerza en la virtud: por lo que es tanto mas necesaria una relígion , cuanto la felicidad social necesita una firme y verdadera virtud. A esto contextan, que la legislacion humana no debe meterse en formar el corazon. Dije que no se da virtud ninguna sin que el espíritu esté primero formado sobre la religion: que ‘ toda virtud debe etnpzar por el espíritu y difundirse desde aquí á, las acciones exteriores: que es el mayor de todos los delirios figurarse un hombre virtuoso en las obras, y al mismo tiempo de un corazon vicioso y corrompido : que una sociedad compuesta de hombres brutales, vengativos, ingratos, crueles , deshonestos , avaros , furiosos por principios y por la disposicion de su corazon, y al mismo tiempo dercorosos , agradables , generosos , afables, , tranquilos y, pacíficos siempre en las acciones exteriores , es un cuento que tiene mucho de locura ; y que la sociedad no puede exigir la tranquilidad, la beneficIncia, la dulzura , el amor de los detnas 5 el agradecimietto, sin poner ,algun freno á la licencia desordenada del corazon y, de las opiniones, corno lo pone á la violencia exterior. Despues de todo esto ya no replican mas ; pero intrépidos y atrevidos vuelve's sobre sí mismos y nos repiten que son libres er g las opiniones, y que la sociedad no Ií
37 puede quitarles con la religion, que no es cosa política, la libertad cíe mayor aprecio y estimacion , cual es la de las opiniones. A razonadores , de esta calaña no sé que pueda responderse , pues afirman sin vacilar; porque miran la duda como una pequeñez indigna de su profundo juicio: pero ya que quieren conservar esta libertad exenta de las cadenas de la religion; ¿ por qué no tratan tambien de sacarla de la esclavitud de la lógica? Si sus delicados é irritados oidos pudieran aguantar 14 . , barbarie de un silogismo, casi me atreveria á decir que la voluntad general de la nacion es tina ley • que una religion determinada 7 puede ser la voluntad general de una nacion, y que por consiguiente una religion puede llegar á ser ley. Podria añadir ,si pasáramos un poco mas adelante, que sino quieren que 14 religion nunca pueda ser, ley , ni aun considerada corno voluntad general de la nacion, tendré derecho paradecir por las mismas razones , que tampoco pueden serlo la gratitud; la beneficencia y el amor de nuestros semejantes; y que ,, si quieren ser ateos á su antojo, podré igualmente aspirar_ á, l ser,vengativo,,injusto, y prepótente, ya que soy . tan..libre para , ser malo > cuanto ellos lo son para ser : y de este;modo ellos y yo seremos Potros tantos excelentes y libres ciudadanos. Si me dicen que la sociedad tiene estos vicios por contrarios y p,erjudiciales á su bien, responderé que la socieALIA es dueña, aunque ellos no, se, lo permitan, de juzgar de su irreligion , contraria al bien y felicidad ,ócial,tary juzgándola tal „tiene derecho , á. condenarla; a , decir .por consiguiente quiero una religion; y ,añadir que su' juicio -y decision debe anteponerse al juicio irracional y privado de cualquier , individuo. Veo muy bien que , todo - este discurso respira un poco á dialéctica y escolástica s , y carece de aquellos rasgos ingeniosos .que no ;se, aprenden sino, en libritos festivos; perosoy un poco raro y me lineomodan algunas veces las necedades: al paso que susto siempre de razones y respuestas coucluyentes. ¿ Dónde han aprendido estos señores que todo puede
1' 111 3S ser objeto de las leyes, menos la religión? ¿Y sobre qué evidente teorema se fundan para decidir con tanta resolucion que una ley política no debe hablar nunca de religion ni de ,culto ? Esta nueva política desconocida á t odos los horthres y á todos los siglos, deberia tener una decidida evidencia para que se pudiera admitir ; pero ellos lejos de darnos pruebas de esta evidencia, deciden con to, da franqueza , que no se puede adoptar una religion sin chocar con los derechos del hombre , y sin trastornar y confundir la iba de ley política. ¿En qué código habran encontrado este derecho natural del hombre de poder ser irreligioso y ateo? ¿ Este código tan precioso de los derechos naturales del hombre, en el que está escrito que no se puede ser ladron , adúltero ni vengativo, y sí irreligioso é impio; que la política debe prohibir en la sociedad aquellos primeros delitos, no obstante la libertad natural del hombre; y que los segundos nada influyen y son enteramente indiferentes al bien social, y por esto no puede pohibirlos sin ser tirana? Debe ser sin duda de algua fragmento mucho mas antiguo que Sanzoniaton y Beróso, perdido por la infinidad de siglos que cuenta de antígiledad, porque 'siendo anterior á . Adan se ha encontrado y descubierto felizmente en años mas cercanos á nosotros. El famoso huratio Rousseau acostumbrado á estudiar en las bibliotecas salvages los códigos del hombre en el liado aun de la naturaleza, escritos en tiempo antiquísilbo en ' -que todavía no se tscribia , ">í i . se pensaba ni hablaba sino muy groseramente, no - vió cosas tan antiguas que pudiese dar con' este código, y así cae en la necedad ántipálítica de hablar dé religioh en su contrato social; eri la qtYé incurre mucho mas Spedatieri éá sus kereos derechos del hombre, bien que nos asegura' con todáseriedad que él habia estado en la escuela de la naturaleza , y que habia tomado lecciones en una época que parece debia ser mas antigua que el código, porque esta voz naturaleza excita en nosotros la, idea de una cosa an1
r3 Sep de. no 71r )11 iba o que 39 terior á todo ser. En una palabra, si la religion , es. una cosa mala y peligrosa á la sociedad, no nos vengan á decir que no se debe, hablar de ella en legislacion: digan sinceramente y sin cumplimientos que se debe prohibir, pueseste continuo círcu,19 de-dudas, de sOspechas de calumnias:y temores suscitados á cada momento y á cada paso es una debilidad. Un político sin preocupaciones; amante de la humanidad y que vé la influencia maligna de la - religion en la'sociedad, debe decir con valor: Legisladores! ¿quereis hacer á los hombres verdaderamente virtuosos, justos y benéficos? pues prohibidles severamente que reconozcan una divinidad, y que la veneren, ó á lo menos prohibidles toda señal exterior de culto. Así debe hablar quien ama á los hombres con un amor libre y -exento de las preocupaciones de una série continuada de siglos embrutecidos; con.las religiones legales. Mas si la religion es cosa buena y que puede ser 'ventajosa á las virtudes sociales, digannos con igual claridad ;por qué una cosa útil y buena no puede quererse y admitirse en la legislacion, cuyo objeto principal , ó mas bien el único, es hacer á los hombres en verdad y por persuasion virtuosos? Nos oponen que la religion apaga el entusiasmo de la virtud y aquel valor que constituye á los heroes; que solo enseña virtudes pequeñas y en por menor; tranquilas, pero lánguidas ; quiere pasiones mortificadas y sujeta. , ,, que una legislacion varonil las estimula . á lo contrario dandolas nuevo vigor é impeliéndolas, las acciones generosas <le que solo son capaces las almas electrizadas y magnánimas; y que en suma la legislador]. dicta c(digos para los heroes, y la religion prescribe reglas para. los claustros y refectorios. He aqui una censura de que hablaremos mas oportunamente en otra parte , contentándome ahora con advertir que no es tan nueva corno parece. Rousseau, y antes de él Porfirio, Juliano y gran número de Gentiles la habian yá hecho, con la diferencia, de que estos, como in-
40 genios mas lin/1mM y tímidos hablaron solo del crisrlaa. nismo; pero nuestros políticos mas generales y seguros en sus miras , las extienden á todas las religiones, excluyéndola todas igualmente. Dentro de poco veremos que sí los modernos son mas atrevidos que los antiguos , les son tarnbien muy inferiores en la sinceridad y en el juicio. CAPITULO x. No repugna á la justa nocion de legislacion política, la adopcion de un culto. P odrian originarse algunás d'idas sobré lo que se ha dicho hasta ahora. ' Un legislador formado en las definiCiones legales y en el vocabulario forense, no nos permitirá llamar ley á esta adopcion de culto: porque . si la ley me obliga realmente,' queda abolida mi libertad natural de elegirme el dulto, y se' me Irace una 'violencia injusta y tiránica; si se me deja mi libertad, queda enteramente destruida la naturaleza é idea de la ley , pues ley que no obliga á nadie es una contrádicion. Por lo cual parece que no estan destituidos de razón los que no quieren que en legislación se hable de religión y culto; porque ó se ha de hablar ociosamente ó con tiranía. Tan cierto es esto, que los sabías . en materias eclesiásticas no son muy á propósito para filosofar sobre las relaciones y derechos de las naciones, sobre la ciencia de los gobiernos y sobre las sublimes teorías de una legislacion civil, la cual no es hornilla, cuyo fin sea de instruir en la per=1. "feccion del espíritu , sino Una° voluntad stiprema qué` exige obediencia , porque no manda sino aquello á que puede obligar con la fuerza, no teniendo otro objeto que la felicidad. exterior. Fuera de estos límites no tiene autoridad ni vigor, ni debe mezclarse en nada y el qixe .diga e
41 otra: cosa no . sabe qué quiere decir.ni ley ni Constitucion civil.. He oido con atencion estos políticos legales sin embargo de ,haber estado algo insultantes . , y quiero ahora que me escuchen del mismo modo. Podria causar á alguno desde luego mucha admiracion , que estos burladores eternos de la barbarie, escolástica ..y de la esclavitud de los que serdedican .al estudio de,los dogmas,, quisiesen mover ahora disputas por, reverencia á las definiciones de Justi. niano y de Bártulo , pretendiendo ,que no se . puede hablar otro lenguage que el que usaron Baldo y Alclato, y que la expresion general de la Voluntad de uña nacion soberana , deba tener fuerza. { sino, cuando esté arreglada á las Pandectas ;o. al Gxligo,.4e-Justiniano. Confieso que no dejan de ser importunos tantos caprichos de nuestros contrarios ; y ya he sospechado. , otras veces , que aquel tan desaliñado y despreciado , Aristóteles , que apreció mucho tiempo con cogulla, y abrumando á sus lectores en los, tomos cubiertos de polvo de All?erto y Escoto, se, nos, deje ver ahora frecugn . temente en, los libros .festivos de nues-- tros - metáfisicós , demasiado lascivo por las amenidades y gracejos con que se le adorne„ sin embargo de ser en substancia siempre el mismo , defectuoso y molesto. Esta mi antigua sospecha, que justamente he hallado, casi siempre fundada , me movió de tal modo, que por vía de diversion recogí los hechos - y pruebas en que estriva , para denunciar á su tiempo al tribunal del público este astuto disfraz. Entretanto, para quitar á nuestros contrarios todo escrúpulo, convendrá recordarles el estado de nuestra cuestion que parece olvidada bastantes veces , ó mas bien suspendida. No disputamos ahora si un culto religioso adoptado en una legislacion pueda ser en sentido riguroso y forense , ley civil y de estado , que tenga todos y solos aquellos caractéres que los mencionados maestros de jurisprudencia señalan á las leyes de comun acuerdo. No sé que las naeiones hayan Denunciado aun en favor de los 6
10" 011 49 '11 ron elegir una réligion .revelada porque ó no existia 6 0 1 , esraba limitada á una sola nacion, debieron seguir la re- ,15,1, ,. ,„1 ligton natural que se mantuvo siempre escrita en _los en- 10, Sy tendimientos . de todos , ,hablando á todos los corazones cuando no se hicieron esclavos de la pasiones de ignorninia y de la embriaguez de los vicios. Pero despues que propuesta la religion revelada, se dijo y probó extensamente que ella sola , era la religion verdadera y que quería que todos la siguiesen, fué obligaciou del hombre en sociedad, así como tambien le era de un grandísimo interés , examinar los fundamentos y pruebas de esta grave intimación para despreciarla ó seguirla. Esto es lo que, llamo adoptar una, religion con madurez y examen, ylo que nadie podrá ,negar á la ra- 01 19 ion y á los hombres.: ,: , , , -, 0 Adoptada la religion despues : de haber _reconocido sus Oil 1 cas religiosas.Quien di d , eseé nociones glás exactas y. teológicas acion' pólitá el' ¿ I tar - las -re, dogmas._y , práctiek it 111 15' tI'l' l:111111r1 1d 11 1 1 1.°11 gisl 1 sólidos fundarnentos , y sus divinos y`'augustos caracteres, Il debe dejarse á la anisma_religion :que, manifieste y expli11 que sus dhg ma r s y. ritos . ; porquelvérificado -aquel acto nel cSario y aquelta ,solemneadopcion,;nb incumbe. á la le111 • en su tratado de Ingeliorum moderatione , pues-no-es ob111 jeto de mis reftexiones'hablar.de Çllas. , : L acerca de esta parte de mi proposicion,' lea al , Muratori ,. 1 , , 1 1:11 311 111 Toda sociedad bien organizada puede tener zed 'II Y a he manifestado en otra parte la extravagancia de la lógica de nuestros políticos, quienes al mismo tiempo que conceden á cada individuo la facultad de adoptar un culto religioso y seguirle por sola la razon de ser libres, CAPITULO XII. una religion dominante. lutrl lierc
49 Pise;, la despojan despáticamente de este derecho á toda la socie-- r, hea dad que debe ser tan libre á lo menos cuanto lo son los particulares. Pera l ellol-,tal vez se horrorizan al oir esta denominacion.de eulto-terniendoun despotismo sobre sus opiniones rtitigiosás; ett cuya eleccion quieren-1dlibres á cada paso, -y como probablemente dirian si hablasen con sinceridad-; quieren -ser -libres en no tener ninguna religion: ..mas corno bien se, deja ver confunden la religion oo„ dotninant -con . la ,infolerandia de 4areligion y del culto diverso. Por lo que conviene que expliquemos estos.'tér- mh) minas -Sr veamossi 'pueden 'calmarse mil temores. () ¿Qué deberemos entender por religion constitucional, ;religion dominante ? lAcaso una inquisicion feroz que levante patíbulosy hogueras, y amenace á los que no la profesarrni la siguen conla muerte, y, los destierros, ó una sal imperiosa y tiránica s'anejan que con ,la espada en la Lila= IN no fuerce al bautismo ó • á la esclavitud? Si ellos aparen_ /1i'• tan creerlo así por tener el vil placer-de insultar á aque- tolle . lla religion que tanto aborrecen solo por ser pura y sublime, yo no me atreveré á tenerlos por tan necios é ig- ^ác% norantes puessaben-muy bien ‘45 -á lo, menos deben saberlo, que la religion verdadera-esti , muy lejos de la. 111- '1% tolerancia. Analicemos estas ideas.- ob . Sentada la máxima de que la creencia de un Ser supremo y el ejercicio que de aquí nace de un culto, son sumamente interesantes á la felicidad del estado y á la verdadera noCion de la-;nioral; debe la. :sociedad . para ir conforme consigallmismadmitir aquella -ekistencia-4y' adoptar aquel culto; y el faltar á esto sería. esquivar un medio tan ventajoso al bien público, y contradecir sus )11 principios y. obligaciones 'esenciales._ Llámase dominante esre sistema dé-culto que la sociedad .elige y adopta por base y ley; :.á causa de que él solo tiene el' voto com g m,y porque &solo , es el quelit'sto- 1 11 luntad general y preponderante abraza formalmente y ., ejerce exclusivamente-la nacion cuando se manifiesta ea su carácter de cuerpo social y de un Ser -moral. Si una '3 1 7
So religion puede ser útil á un particular, no veo por qué no puede serlo tambien al cuerpo social que es un agregado de particulares; ni por qué no pueda llamarse:necesaria, á. este cuerpo social que debe . ser la,norma y ejemplári -de aquellos particulares. La felicidad general: es,_etresultadó de la felicidad de los particulares, así-como Una república virtuosa .es el complejo de muchos particulares virtuosos; y sería una nueva idea de virtud y una imaginaria, felicida , 4 general s la.que resultase , deLconjunto deí,infelices y rnalvadcks« - ,:• La ley ,considerada en abstracto.es ciertamente la presion de la voluntad general dela nacion; del mismo acodo que los magistrados , los colegios y tribunales, Son sus conservadores, depositarios, ministros .y répresentart-: tes:- Sería 91,-iosa é inútil laley, si, lausociedad 'no estable-- ¿teca estosrepresentantes de,suc voluntad:soberana fuesen tutores y intérpretes - y ejecutores de la Misma ley. _ Los representantes, de la nacion deben manifestar y expresar la religion que ella ha adoptado, siempre que obren en, nombre dela. nacion; así. como ejecutan en su ' - nombre , las_ leyes particulares . s la ,representacion en todas, las cireunsta.ncia l y furwioues , ciyites. ,. Si cada particular es libre en querer un_culto, y si todos pueden querer este culto cuando' estan congregados y unidos, pueden igualmente querer esta representacion de culto público y nacional. Esta ha sido siempre una opinion general y constante,,,-cle; t todos Jos tiempos y de todos los-hombres; y: no sési . fluestros políticos querrán erhprender inútilmente algun nuevo . viage por el mundo--para encontrar quien la haya contradicho , ó si el . Republicano evangélico nos querrá deeír : que estas opiniones fueron todas malas y tiránicas: mas. bagan - 3( cuentennos loyquequieran, siempre .sérá.-. verdad que la voluntad general deuna nacion podrá decir : adopto . por mio este culto; encargando su observancia á sus representantes cuando obren en su nombre. sobre otras simplicísimas ideas.de representacion. y pro- . tlj cí
5, 2741‘ 511• que al/ p /29 lçuel 1;11 curacion , duálciuier Mediano jurisconsulto puede ser maestro de los filósofos de mayor nota. Esto supuesto , todos saben-que losipueblos se distinguián muchas veces por 'la denorniñacion-del cnItounacional , y que los dioses, las ce- ! rettioniasteligiosas 1, 'íos 'sacrificios y las fiestas públicas de religión caracterizaban ordinariamente á las diferentes naciones; pero en general , no , se encuentra ninguna sociedad que no tuviese fiestas religiosas y cultos solemnes, á - los que debian asistir los magistrados en nombre de la ...nácion. Los votos' públicos , los augurios y ros oráculos se comoonócimiento de las legítimas autoridades, y tos mas sabios legisladores quisieron que las acciones que in- - teresaban á. la felicidad del pueblo y al gobierno del estado , empezáran por sacrificios públicos , de donde provino aquel dicho tan famoso, á Jove principito». -Nuestros políticos que muchas veces ven, y aun llegan á confesar ciertas verdades demostradas, como nolas diga la religion, no cesan de clamar con la efervescencia de su amor social, que la virtud del pueblo debe formarse con fiestaspúblicas , y de aquí sacan á relucir erúditamente -los juegos olímpicos, los gimnasios, 'los anfiteatros, los espectáculosy i los combates donde, se formaban aquellos heroes: tan celebrados de Atenas, Esparta y Roma , renovando súplicas y votos para que vuelvan aquellos felices tiempos en que se electrizaban las costumbres públicas con aquellas solemnidades. Quiero acceder á ello sin exámen por no disgustarles; pero tambien quisiera que con la mas rígida escrupulosidad convinieran conmigo, en que se pueden muy bien formar las costumbres con la solemnidad y con las instrucciones del culto religioso ; y que si los teatros y gimnasios pueden excitar en los ánimos la virtud,, la religion, que , es, por sí misma , 'virtud, puede haced° con tanta mayor ventaja, cuanto sus impulsos san mas conformes con la razon , sus impresiones mas seguras y mas sólidos sus preceptos. Las acciones de los héroes y setni-dioses vestidas de
52 ,.\ un aire de religion y solemnidad , y celebradas con potnposos y sagrados hymnos , civilizaron á los, pueblos é hicieron morigerado y tranquilo el,espiritu de las naciones. Los hombres demasiado grosero, estudiaban entonces en aquellas canciones religiosas, .y ,casi se acostumbraban á 01. copiar en sí mismos, y á tener en emulaciPn lasgenerosas y magnánimas virtudes que se les presentaban. Las sublimes y apreciables ideas de la inmortalidad, la dulce esperanza de una felicidad futura fueron hacindose 11 sensiblemente duefias del„ corazon , hicieron amar:: y practicar la virtud, aun cuando no habia . testigos perecederos ni se esperaba recompensa de los hombres. A esta nobleza de pensamientos no podia .ciertamente llegar el tan decantado entusiasmo de gloria patriótica , que pierdek todo -estímenlo cuando ,careÇg dex testigosy de esperanzas de iecompensa..Los,hornbres r llegaron á ser religiosos igualmente nue útilesciudadatios . -, cuandose elevaron á las grandes ideas y esperanzas siempre permanentes de ,un premio posterior á la vida, lisongeados de la ; ›familiaridad y pro,iimidad de los, dioses. No sé- ,si todo-el ,grande , parato,de 145 exageraciones filosófica ' s,pod.rá 'proP un.premio caplazildo excitar ,mas,la ,verdadera, 'nobleza y grandeza de una alma, deseosa de gloria y pluguiese á Dios que estos medios tan nobles no hubieran sido tantas veces adulterados y corrompidos con la deformidad de los cultos irracionales y estrarios de que hemos hecho arriba , mociona Quisiera saber si alguna vez hicieron otro tanto las tan celebradas teorías de los filósofos, inútiles á la mayor parte de los hombres que no tenían tiempo para oirlas ni capacidad para entenderlas: teorías las mas veces fundadas en palabras y sutilezas, y , mas frecuentemente origen de. sectás y:guerras eclefiás/icas. Sé, muy, bien , que los gen- , t . iles doctos, y los filósofos .de la antigiiedad,,:dejaron escritos graves documentos, porque,no se formaron comunmente en aquellas escuelas de donde salieron los orgullo101 sól.st,íz!as J ehgrlatan,11 1 _soberbios, despreciadores de
4 5 3 los dérrias molestos.á sus cofflparieros, y perjudiciales á la sociedad. Nuestros, filósofos que saben tantas y tan rei.cónditas shistorias.extrangeras :deberian saber estos fastos domésticos -acordándose de que la historia es maestra por- . que nos, recuerda los 'errares antiguos, enseljándonos á •, corregir las . nuestros. , - .,:<Es indubitable que' un culto solemne , y público es el medio mas :adecuado mas-general para inspirar la vir- ..tu&sWida;; y_ que siendo. por .esto , útiLy,aun necesario á ,;larscíctiedadj debe: adoptarsei i att ies:d ' culto - , que IlAtpmps dorh•nantep:ó do, cpae culto-que deben .todo s ministros cuando , repre- , sentan nacion. Seria 'una legisla,cion ridícula la. / que alabase en los. particulares la práctica de una religion, pro- .; hibitidoles. almisturr tiempci todo público ejemplo de ella. t . Solo! los:lingenioS modernos: pueden ,formar =conceptos Jan ...-gonsecuentes 'y tan racionales 1 `qué` nunca forman las nalcio,nes enteras: aun sería cosa` .mas graciosa, que ningu11C/z . de: los . magistrados y por ser libre , quisiese ejercer ,,aquel culto que. Suzga conveniente cuando obra en nombre :de -1a, y :cíbligase, , ,á ésta 4 profesar todos , los . cuando_él:no quiere,estar obligado:á,ninguno. La naciokiten,driaf en este -caso y no ,representautes, y . Tiniso tros,sino déspotas; la ley sería un nombre sin sentido, la esclava y lós ,magistrados señores 6 . tiranos., ITULO La religion dominante no puede , ni debe ser intolerante. uisiera que se me dijera .categóricamente por qué ha de nacer la intolerancia de lo mismo que hasta ahora hemos explicado. Religion dominante quiere decir la religion que adopta por suya la voluntad libre y general de
14. la nacion; la intolerancia lleva consigo la violenta y severa exclusion de cualquiera otra especie de culto,. y supone una ley que exige de todos aquel culto que se ha adoptado. Si los contrarios no nos prueban hasta la evidencia , que la primera, por una necesaria conexion, es inseparable de la segunda, se desvanece su grande argumento. Es preciso para esto , que la religion adoptada sea intolerante , ó que la sociedad la haga tal por el hecho de admitirla. Será verdadera intolerancia religiosa, cuando la religión adoptada por la voluntadgeneral mande la intolerancia de todas las demas; así -como será intolerancia civil cuando la mayor partede aquellas voluntades que adoptan la religion y forman .la ley, quiera obligarnos á seguir ésta y no otra religion. - Son tan claras, tan sencillas y tan -exclusivas de toda confusion estas nociones, que me admiro mucho de que - el republicano evangélico (I) hayatenido la osadía y ligereza de hacer rechifla del Congreso de Módena porque supo concordar con el rned'o dos extrémos opuestos; reti. gion dominante y tolerancia. ¡ Tan grande es su confianza en decidir , que no , puede menos 'de causar -asombra! Un poco de talento basta para conocer que estas dos cosas , religion dominante y tolerancia ; tan naturalmente estan unidas, que jatnás pueden separarse; á mas de que una religion intolerante no sería religion: porque la religion i qué otra cosa es sino un culto libre y voluntario, el tributo de un obsequio , racional que nace de la inteligencia y consentimiento de un corazon persuadido y convencido ? Nada de esto puede producir la violencia. Las amenazas y el temor del castigo pueden hacer hipócritas, pero no convencer á nadie. Los padres de la iglesia, aquellos varones tan respetables que no necesitan de la aprobacion de algunos atrevidos charlatanes, para ser mirados como grandes filósofos y profundos metafísicos ) no tuvieron otra máxima ni otros principios. (i) Prólogo, pág. 7
5 5 La religion , enemiga: 'de toda violencia, aborrece la fuerza ;, no. quiere sinw.instruccion persuasion y convencirnienrin , y scría-un desprecio,run disimulo vil y . sacrílego, 'aquel °alto forzadolé indigno de Dios , que prov ieniese-de un:corazon -violentado y sin libertad. Religion y violencia son palabras contradictorias; y por consigui.m te, el decreto de un culto nacional es un acto que quiere necesariamente lleva consigo la libertad y tolerancia,. sin lasque fro ruedelsubsistir, á no convertirse en un abuso,contrária .á la fazonli:Quien quiere pues una religion dominante,; quieré al mismo . tiempo que sereconozca por base, y por verdadera religion del estado una religion tolerante: quiere la/ religionTorque así lo pide el verdadero bien de la sociedad; y quiere la tolerancia porque lo exige la`diatucaieza ., y .ley fundamental de la verdadera rellgion.; - 1Por dónde pues , nuestro republicano evangélico encuentra opuestos estos dos extremos ? Precisamente ha de entender las cosas al re y es. La religion cristiana que nos representan siempre los filósofos como tiránica y feroz, no -tiene otro "cimiento que la tolerancia. El republicanodebia saberlo . y confesarlo con igual ingenuidad. Si no os gusta la doctrina de mi escuela, libres sois para iros cuando querais, decia Jesucristo á los apóstoles en ocasion que asombrados de la subliMidad de sus discursos, se les hizo dura -la doctrina que les acababa 'de predicar ; queriendo con esto dar á entender que el entendimiento y la volun-' tad del hombre no sufren violencia ;---y que la religion debe ser tanto mas libre cuanto es mas sublime. No es aun tiempo de que hablemos de la religion cristiana. Mi plan pide que hablemos ahora de la religion en general. Trato de probar á nuestros sospeehosas proclamadores de tolerancia, que la religion cristiana es la mas dulce , la mas social y tolerante, y por lo mismo debo demostrar esta verdad con mayor extension. Cualquier ciudadano particular , por su inagenable li bertad, puede adoptar una religion'; y todos los ciudada-
56 nos unidos en sociedad,"pueden adoptarla en cuerpo. Toda religion incluye necesariamente dos relaciones y dos deberes; unos para con Dios y otros .paras con los hombres. Los primeros comprenden lo que se llama culto, y los segundos la que llamamos moral; y pertenecen igual= mente á la religion , porque tienen el mismo principio. Estos últimos aunque tienen su apoyo en la religion, estan tambien sujetos á la autoridad de la g ,-leyes sociales, que pueden mandar .su . cumplimiento:,por la/ intima conexion que tienen con la tranquilidad y'f,elicidad del: estado.-fLos primeros no estan sujetos á la potestad civil y legislativa, porque por su naturaleza, deben formarse y contenerse en. un corazon libre y en una espontánea y racional sujecioa del entendimiento. La ley coactiva ó exterior > no puede ,causar este.efecto , pues ninguna ley humana tiene por su naturaleza la cualidad intrínseca de persuadir y convencer; y por tanto sería desproporcionada, inútil y viciosa. Una ley humana que nos intimase la, creencia y,: persuasion, no ten- • dria por esto lo que es necesario para movernos á creer y excitar en nosotros la persuasion el ,convencimiento, y así sería inútil. Todas las leyes, humanas, -aun las mas religiosas no serán capaces de hacerme ver la evidencia que no percibo por mí mismo,; .y el precepto ó castigo anexo á ellas podrá muy bien amedrentarme hasta hacerme decir, con la boca, que 'veo la evidencia que me manda ver , y obligarme á confesar que creo; pero -no por, esto, podrá hacerme creer en la realidad ó ver lo que no veo. Por consiguiente, si esta ley lleva consigo algun castigo, será viciosa y tiránica; por sola la razon de que siendo insuficiente é inútil para lo que se intenta me expone injustamente. y sin ninguna ;ventaja real al peligro de men. tir y de ser hipócrita „corriendo gran riesgo , de que en vez de hacerme religioso, me haga perjuro y sacrílego, y en una palabra, el peor de todos los hombres.. Son tan claras estas verdades que no debiamos haberlas enseriado á los sublimes talentos de nuestros filósofos. De ellas
5 7 debieron siempre las personas sabias del cristianismo la inutilidad é injusticia del tan. famoso y combatido tribunal de la inquisicion. Los santos padres , aquellos ilustrados héroes de la iglesia, no conocieron, antes bien, de- , testaron aquellas violencias , cuya ferocidad nacida del abuso de la razon no tuvo otro origen que la estupidez de los siglos bárbaros é ignorantes. Podrá aquí hacérseme esta pregunta: si una ley de culto no puede forzar á nadie y sería viciosa si lo hiciera, cómo puede adoptarla una nacion sábia ? Algo confusa es la pregunta, y así conviene ponerla mas en claro para que se desvanezca la dificultad, En primer lugar, queda ya sentado que la nacion libre y soberana puede querer una religion y un culto. Cuando la nacion pues , quiere una religion y un culto y hace una ley sobre ello , no es la ley quien manda la persuasion á la nacion , sino que ésta es la que persuadida de la verdad de aquella religion la quiere por ley. No son necesarios sublimes y metafísicos talentos para conocer la diferencia , ó Mas bien, la oposicion de estos dos casos. En el primero no se me puede hacer una ley, porque carezco de persuasion ; y la ley que la requiere, no es suficiente para dármela. En el segundo, teniendo yo ya la persuasion independiente de la ley, ésta no hace mas que fortificar y proteger mi persuasion ; aquella choca y oprime mi libertad, y ésta la auxilia y favorece. En segundo lugar quiero advertir que aunque la intolerancia es contraria al caracter de la verdadera religion, no lo es siempre al de la falsa. La nacion nunca puede admitir legititnamente una religion falsa , y si admite la verdadera , admite una religion tolerante. Lo dicho hasta aquí, lo prueba y lo evidenciará aun mas lo que diré cuando trate de la religion cristiana ; y por esto la pregunta propuesta, no forma.. una dificultad ó prueba contra lo que he sentado. ¿Y cuáles serán los efectos de esta ley de religion? ¿ Acaso obligar á los particulares á abrazarla sin estar con- ' 8
64 que tanto se lamentan de la desolacion y descuido de las leves acerca de la instruccion pública? ¿Sensibles a tantos cía - mores , deberemos abandonar la educacion_ á unos mercenarios y pedantes, las mas veces; sin .conocitniento; algunas sin pudor ni moral , y siempre sin discernimiento ni zelo ? Sé muy bien que los filósofos solos, en su sentir , habria,n de ser los maestros y doctores del género humano, .porque ellos solos son los que saben hablar con énfasis y entusiasmo de humanidad, de virtud, de filosofía y de saber, y fuera de sus escuelas todo es necedad , supersticion y pedantería: que toda educacion que no es filosófica , no sirve sino de hacer corazones imbeciles, esclavos, bajos y tímidos; pero el inundo juicioso hace tiempo que está acostumbrado á . reirse de esta vanidad filosófica; y una esperiencia harto funesta ha &mostrado que estos vocingleros ' no anuncian otra cosa, bajo los pomposos nombres de virtud y humanidad, que la impiedad y el orgullo; y no entienden por filosofia sino el desenfreno , y por libertad, la licencia. Es muy facil seducir á los incautos , y aun muchas veces engañarse á sí mismo con las enérgicas , aunque vacías , expresiones de amor de nuestros semejantes , de virtudes sociales, de honestidad natural , beneficencia y humanidad; al paso que las fijas y exactas ideas de una moral religiosa que no admite antitesis sino verdad , son demasido minuciosas y sofisticas para estos brillantes ingenios, que no cesan de hablarnos de virtudes severas y generosas, al mismo tiempo que siseen los vicios mas soeces y vergonzosos. Pero conviene que nos detengamos, pues mi modo de hablar parece que se va inclinando demasiado al estilo de los catecismos, y puedo incurrir en la nota de pedantería dogmática; voz fastidiosa é ingrata á los oidos delicados. La autoridad pública, en una palabra, tiene el derecho decidido, ó por mejor decir, la obligacion de procurar la instruccion pública por cuanto ésta es el medio was digno y eficáz para conducir almas libres á la virtud.
61 -Nadie puede qui-tara alterar este derecho, que' es el que mas interesa á la sociedad ni nadie está , autorizado para -contradecir á las leyes y deberes de la sociedad, misma. Si la virtud es . necesaria á todoslos gobiernos, si de la Instrucciofi pública depende en gran -parte la virtud de los ciudadanos, • y si la religion es T el medio mas eficaz y " -tnas noble pat'a . tener ciudadanos virtuc>sos, proposiciones que quedan ya demostradas, se sigue que la instruccioh religiosa es un derecho de la soCiedad en el cual no debe permitir que nadie la perturbe; añadiéndose á esto que ni los sofismas de una falsa filosofia, ni todo el atrevimiento del republicano evangélico , podrán jamás probar que esta ley sea de algun modo contraria á la libertad del hombre social. Primera consecuencia que espero de la urbanidad de nuestros póliticos no se atreverán á negarme, aunque no sea mas que para evitarque las personas sensatas se rian de ellos . ; pero aun busco algo mas. CAPITULO XVI. Del derecho de la instruccion pública dbnana la de velar sobre las opiniones é ins. trucciones privadas, y n'indio mas so.. bre los libros. C uando preparaba la materia de este capítulo , me pareció oir un raciocinio estravagante producido con indignacion. ¡Qué! lacaso no es una gran necedad recontar en un siglo filosófico é ilustrado los ridiculós é intolerantes sistemas de la barbarie , y hacer que el despotismo religioso vuelva á amenazar de nuevo al entendimiento con la esclavitud ? i que queden sujetas á la irispeccion de una ley tirana é injusta las opiniones privada y la dulce libertad de pensar , dote primaria del hombre que no puede renunciar sin degradarse . ? • Y dei9
fa 66 -pues de los felices impulsos de los hombres libres , desprendidos de preocupaciones , que con tantas fatigas promovieron. las artes, y ciencias ;, acabadas: de salir de las vergonzosa& cadenas de la tiranía;, n'obremos de ver con nueva infamia otros..,galileos, en los, tormentos, y negar la evidencia de los 4 antipod.as„ porque así la decretó. un sacerdote ignorante ? Qué_ depreSion y envilecimienta de la razon humana! Si las._opiniones, privadas, estar sujetas á la instruceion pública,, elgénero, humana vuelve á embrutecerse entre lo& estragos. y espadas. inquisitoriales; _vuelven á levantarse hoguera& y suplicios para sacrificar victimas. sagradas á Ja. ignorancia_ brutal de los pueblos y á la prepotenteferocidad, de los. sacerdotes.. .Heescuchado. con:. indiferencia: y tranquilidad estas tan repetidas. canciones, efectos. de una cólera amenazadora y severa,, que: ea vez. de.amedrentarme na ha hecho mas que moverme á_ risa.. Cuando. estos, imprudentes censores, hayan acabados de declamar á su? gustos, tendrán la bondad de permitir que un solitaria« nada feroz. ni 1-Jurarlo , advierta pacíficamenteque no. es. aun tiempo de tratar de inquisicio.nes ni deguerras. sagradas , é injustas. Todavía say filósofá„ y por esto deben guardar las acusaciones contra los. escolásticos yi teólogos del cristianismo. La inquisicion „los 'autosde fé , , hoguera.` y suplicios saldrán si 'T.Ii¿rén: s5 a'sú tiempo; oirl '«és"cdn la misma serenidad que hasta. aquí, - uklienda la veneracion sincera de la rel.igioa con la mas, escrupulosa y b,enéfieá, 1 filosofía.. Una de los. libros, mas despreciables : éinsulsos que deshonraron. al sigla diez_ y pella tenia por título: La liga del jansenismo_ con la filosofía en dallo ddl cristianismo. Yo que na soy amigo de partidos ni, de nombres de secta, espera, mudar la inscripcion y, decir á su tiempo: La liga del cri.stianisino. y dela filosofía contra la impiedad y la incredulidad. Confin que ésta sea la consecuencia y última analisis: deeste ensayo.. I. La , enseilanza pública efecto de un culto público , no es contraria á una legislación política y filosófica, antes
67 bien son decididamente derechos suyos •; como creo haber suficientemente demostrado. Pero si los indóciles no estan aun satisfechos volveré á tratar de 'este mismo . punto en ocasion mas oportuna. Este es un derecho sagrado de citne no puede prescindir ninguna autoridad pública y legítima, el cual no se conserva ni consólida sino impidiendo 1o3 tiros que irracional 'é injustamente .pueden •dirigirse contra Hablemos con mas claridad : la ins truccion es un derecho de la sociedad que 'no se comunica sino con el beneplácito de la sociedad misma ; y ,e1 qué no lo recibe 1 de ella no lo tiene de ni.ngun; modo. ,Si no lo tiene del leyr gítimo origen no será mas que unaTusurpacion y violencia, y un atentado que mal se podría distinguir de la refi beldía. Luego la perfecta autoridad legislativa debe poder siempre refrenar las rebeliones' y las violencias. Soy libre en decir mi modo de pensar dirá ..algua l• encaprichado. Esta proposicion es demasiado general y falsa. La ' libertad de las palabras difiere mucho' de la libertad de los pensamientos. La locucion tiene esencial6u' mente efectos intrínsecos , y -está sujeta á la inspeccion de 1 las leyes, porque la Sociedad solo debe permitir lo que no perjudica á sus derechos y al bien público; y las.paIabras 1 pueden perjudicar á entrambos; por cuya razon estan jetas á la inspeccion al exámen y al juicio de ley. Vil) viendo en sociedad y queriendo disfrutar de los bienes que proporciona estaunión, cede todo individuo de su libertad lo que es necesario para" su coñservacion:. Leer la sociedad y no ellos, é lo que es lo mismo-'el conseás timiento comun de la. nacion , y no el suyo particular es el juez de esta cesion y de cuanto puede pertenecer á ella:: y así en calo' de concurrir la libertad natural que resta álos particulares, 'y el derecho de restringida que han reconocido enla sociedad , puede esta refrenarla cuanto sea: necesario al bien: público, y ellos hacer uso de la que les queda en; lo que no se oponga á . aquel bien.: .Estos son los dos límites que la ley-natural y autlk-119s pactos convencionales han señalado á entrambos.íEalfueria Se:ellos
68 quiere la sociedad una instrucción que no. es del gusto de estos ridículos censores; quiere una enseñanza análoga á los principios que ha , adoptado; y ellos por ser libres quieren decir la que les acomoda. Muy extravagantes son por cierto. Siempre tienen en su boca los nombres de sociedad., derechos, deberes sociales,, .y á la mitad del camino olvidan las relaciones, los deberes. y sociedad, y no ven mas que sus pretendidos derechos., por mejor, decir , no se ven mas que á sí mismos.. Dejemos esto á un lado por no parecer tiranos. Tenga la sociedad el derecho de instruccion, y seáles .pe.rmitido : solo aquello_ que la es indiferente. Piensen como les acomode., que la sociedad se lo permite.; pero. si .aspiran á enseñar, sepan que la sociedad les, escw. sa de este trabajo . , y no-quiere que lo hagan sin su c912— sentimiento ; paraque su instruccion quede á . cubierto de todo insulto, seduceion 6 engaño. De estos principios empezamos á deducir las canse. cuencias.que en-.otro lugar y á su tiernpo,servirán de explicacion y de prueba. .Teneis pues:,: é : ciudadanos, la libertad e opiniones, mas no la de palabras í. sino , en cuan. to es indiferente la sociedad pública consecuencia que rigurosamente podria exigir en todas cosas ; pero quiero ser liberal y aventurarme-á hacer una ;generosa y atrevi. da excepcion que seguramente no esperais.- Las razones alegadas prueban.* bien, así me parece, que la sociedad puedd prohibirosla; -enseñanza aun privada cuando lo juzz couverliente.Sois miembros de una nacion que aspira a salir de. las ruinas en, que, la, habia sepultado Ja..tiranía: :.Quisiera me dijerais si la sociedad puede impedir que en. seleiio máximas sediciosas y contrarias al sistema actual de Nuestro gobi,eruo , á siuteneisIdereclio de quejaros cuando por4 l esta,im,isma enschal l za,,, wejos ilai p aria-corrupfai 9 a 9 1 C/E4 aceden e como, sédiscios4s , y rebeldes : y siendo esto, as i .uhabreis de confesar que :la teusefianza aun' pri,vadá utá sujeta ,erb gene , rat á' la, .inspeceion de las .leyes. ; , to;Á,:Va.) e Idilitio,quo)quviero:_conceder mucho mas tratán- ,›
69 dose de religion, la cual es. tan agena del despotismo y de la intolerancia, como que es la única que en fuerza de la noble franqueza que esencialmente la caracteriza , resiste á la esclavitud, y quiere en sus hijos aquella sublime y esforzada libertad que es el fruto de las fatigas y de la sangre de su divino fundador. Tanta seguridad y firmeza tiene en sí misma, que no huye el exámen , no teme los ataques de la filosofía, ni aun los de la impiedad misma; tanto mas tranquila y satisfecha se la vé, cuanto mas impugnada y discutida es, porque entonces está mas segura de la victoria. Siendo esto así., ¿podré yo en una sociedad que tenga por base esta religion enseriar máximas que la sean contradictorias? ¿podré impugnarla sin que la sociedad tenga facultad de impedirmelo? ¿podré manifestar al públife mi modo de pensar sin que nadie me lo pueda prohibir? ¿Será prepotencia anti-social é irreligiosa querer su11 . jetar mis libros á la vigilancia pública ? estas preguntas parecen. deducciones y son verdaderos principios. Empecemos por la Última.. He advertido ya que el derecho de instruccion pública es peculiar en la sociedad soberana; y ahora añado que un libro impreso no es una cosa particular; por lo que pertenece á la inspeccion de la autoridad pública. Si todos los libros que salen á luz contienen esencialmente instrucciones y doctrinas públicas-, nuestros contrarios se salen de . la cuestion que habla de derechos particulares. Hagannos pues el favor de decirnos si estan 4 no suje1 tos. á.la vigilancia pública, los libros . , habiendo ya den-lob- ...1J tra.do que á ella pertenece todo lo que mira á la instruccion pública.. Se-opondrá á esto que; es un axicima en política, que la. libertad de la imprenta es un derecho de -todo duda- ,. darlo. Dentro de poco examinaremos la verdad de este axioma; pues por ahora me limito á inquirir las razones ea que se funda. ¿Quereis é . pólíticos hacerme penetrar vuestras sublimes teorías, las bellezas recónditas y los doc-
70 tisimos vuelos de vuestro entendimiento? pues tened un poco de paciencia que ni quiero oirías , ni sé tampoco qué derecho tengais para decírmelo con violencia y mandarme que os escuche; y si con un particular no teneis este derecho, mucho menos lo tendreis con el público. Replicaréis por una nueva ilusion que cada cual está en posesion de manifestar sus pensamientos que cree necesarios á la seguridad publica y al bien .social; que si sus máximas son falsas íó corrompidas, el público juzgará de ellas ; y que el voto cornun y la infamia servirán de freno y castigo á sus extravios. No se trata ahora de saber si el público sabio é imparcial condenará un libro malo é impío; se inquiere si una legislacion tendrá derecho de impedir., ó podrá permitir que rse ponga en peligro á los sencillos, 45 se deshonre la sociedad con un libro malo. Tauibien condenará el público á un asesino que roba y mata .á los inocentes pasageros; y no por eso se podrá decir que los hombres se reunieron en sociedad para el inútil efecto de condenarjuntos una accion mala. No tenian necesidad para esto de congregarse, pues aun en su poético estado natural hubieran los hombres rudos y salvages condenado igualmente la rapiña y el asesinato . : se unieron si para defenderse de ellos y prevenirlos. Qué! 1No somos libres para decir lo que pensarnos? No seguramente: y asi como no sois libres en público para hacer lo que se os antoje, tampoco lo sois para decir al público todo lo que pensais. La sociedad que puede quitaros en vuestras acciones tanta libertad cuanta sea necesaria para la felicidad cornun, puede poner freno á la seduccion de las palabras y de los sofismas, cuanto convenga á la seguridad de los inocentes é incautos. Castiguenos la sociedad., me direis si abusarnos de las palabras: tampoco basta esto , pues .la sociedad lo que trata es de impedir el abuso' y escusar por este medio el castigo; porque la legislacion perfecta y digna de los hombres grandes , es la que • impide los delitos, no la que los castiga, sin prevenirlos. Una' legislacion que previene un ho;- la O lu
71 micidio salva al inocente la vida al mismo tiempo que escuna al otro el delito y la. pena. Si: espera' el delito para castigarle: será una. legislacion irnbecil, ó por mejor decir, feroz. y sanguinaria, que quita á la sociedad. dos, miembros que podrian haberla sido útiles.. ¡ En qué' consistirá, pues la libertad' que nos; conceden la política y la religion?-En poder seguir la. religión que os acomode , con tal que no sea contraria á los principios generales de la sociedad pues cuando. esté adoptada una relígion, que si es verdadera será tolerante, j os amonesta que la abraceis;. pera no, os fuerza: porque sabe que salvos susderechos esenciales> na dep,.ndeis en esta de su vo luntad. NO' confandais, las ideas llamando derecho á esta vuestra libertad; porque el poder seguir unculto supersiO ticioso, y, falso,. no es ciertamente un derecho:,, sino una funesta condicion de la libertad humana,, porla que pueli de el hombre ser vicioso cuando quiera. Principio que debemos tener bien presente porque nos servirá de mucho para desatar los sofismas> de los, libertinos. Esta libertad es condicion esencial de la religion,. que: consistiendo en la voluntaria sujecion del. entualdirniento y en la dulce in-- 0 clinacion de un corazorr tierno y sensible na puede permitirni tolerar la. violencia.. La, religion dice: sed libres (>. en la eleccion del culto religioso como, lo sois. en elegir la virtud óel vicio pero> sería un, insensata quien por esta libertad pretendiese tener derechoá ser vicioso. Apartarse de' la verdadera religion es un abuso de la libertad, así como lo, es separarse de la virtud.. El Ser supremo> que quiere á. los hombres racionales y capaces de 111 castigo; y de premio, quiere que sean libres para la tud y para ele vicio, como igualmente les. quiere libres para ésta ó la otra religion sea verdadera falsa , á fin de que sobre la eleccion de' una ú otra recaiga el premio ó el castigo. Ved. en la que' viene á parar el: gran teorema de la libertad de: culto ,. sobre el que con tanto ahinco pretenden brillar algunos. falsos filósofos,. que por colino de un trastorno ridículo llaman derecho de libertad y de
72 culto, La sociedad pues debe elegir una religion, y no puede elegir sino la que es mas conducente para formar al hombre socialmente virtuoso; y en esta eleccion no muda la naturaleza de la religion que quiere un corazoa flore en cualquiera que le abrace. Puede exigir de todo ciudadano por ley social todo lo que la religion tiene de relativo al bien público; mas no puede violentar 'el ánimo , ni castigar exteriormente aquellas opiniones que Dios dejó en manos del consejo de los hombres, que deben depender :de su elección particular para ser dignas de premio ó de castigo. Pero ¿ cómo podremos elegir sino se nos permite instruirnos; y cómo podremos juzgar de las religiones diversas para elegir alguna de ellas, si la sociedad con tiranía y despotismo impide que corran libremente todos los libros de diverso culto? Por otra parte , ¿ cómo podremos juzgar de los bienes y males políticos de la sociedad en que vivimos , si no es ilimitada la libertad de la imprenta? Responderemos á estas preguntas en los capítulos siguientes. CAPITULO XVII. Los derechos de la autoridad le g islativa so. bre las opiniones y sobre los libros, no con - tradicen , antes bien defienden los derechos de los particulares. ajero analizar en un solo capítulo el argumento tan diruso y complkado que divide hace muchos siglos, por una parte la autoridad y pretension, y por otra las quejas y clamores de la sociedad. El público decidirá si soy temerario en intentarlo' y en lisonjearme de conseguirlo; pues yo ni me atrevo á justificarme, ni tampoco quiero condenarme.
73 Hace mucho tiempo que los hombres de talento y sin-i ceridad claman contra el abuso antifilosófico , y mucho o menos cristiano que oprime la libertad de la imprenta. Un despotismo supersticioso por falta de luces , ó que por política trata de sorprender los intereses particulares, priva á las personas sencillas y amantes de la verdad de los mejores libros, dando lugar á que triunfe la ignoraneia y la prepotencia. Crecieron los males y el desorden cuando habiéndose el sacerdocio avocado el discernimiento de estas materias, como si le fuesen privativas, revistió de un aire religioso las terrenas, y no pocas veces injustas pretensiones, y amenazó con censuras y anatemas á quien le embarazase en su ejercicio. Tan repentina metarh concebida en los siglos bárbaros y entre homioJ bres mas bárbaros aun que los siglos, trastornó de un molo, do deplorable las artes y las ciencias; suscitó guerras y 1Cit, horrorosos asesinatos; confundió y destruyó los derechos dei de los pueblos y de la sociedad. entera , obligando á los necios á respetar como sagradas las cadenas que tan vilmente les. embrutecian. Engallada. la multitud, las pocas personas ilustradas que quedaban, se vieron obligadas á ceder á la usurpazion y á la fuerza; siendo víctimas de la ferocidad del :lero que llenó de maldiciones sus benéficos esfuerzos, y les condenó como reos de lesa religion por la firmeza que manifestaron . en descubrir la impostura y el engallo de los que abusaban de ella. Cerrados los libros é impedidas l as luces, pasaron franca y seguramente las máximas de la universal monarquía eclesiástica. Las supremas potestades de la tierra se transformaron en precarios ministros del sacerdocio; los imprescriptibles y. augustos derechos 0 1 de la sociedad se tuvieron por concesiones arbitrarias; las esenciones , la inmunidad y los bienes del clero se miraron como objetos constitutivos de la religion; y , los privilegios que á ésta se le hablan concedido se hicieron pa-. sar por tan divinos como la religion misma. La ignorancia de los tiempos .no dejaba conocer con lo
8o 1Quién es mas perjudicial á la sociedad; un hombre oculto y obscuro que esparce opiniones contra la soberanía de la nacion , ó un taimado cabiloso que con la imprenta forma partidos , pervierte al pueblo , seduce á los incautos, calumnia á los magistrados y holla el respeto debido á las leyes? Pregunto por último: ) por qué siendo justo que se ponga un dique á aquellos males menores, no lo ha de ser que se ponga á estos mayores ? Si el gobierno no ha de tener derecho ni libertad para impedir la seduccion, la petulancia y la rebelion procuradas con la imprenta s , con mucha mas razon carecerá de estas facultades para refre- 1 nar los delitos privados : y entonces habremos de decir que en toda sociedad no debe haber mas ley , que el capricho , el desenfreno y el libertinage de cada individuo. Justo es que nos detengamos un poco en reflexionar sobre esta materia, para que podamos partir de grandes y luminosos principios. Tal vez ocasionará este método algunas repeticiones molestas para quien ve las cosas al golpe; pero habrá de tener paciencia; porque á mas de que no todos tienen igual facilidad en la comprension, hay ciertas verdades fundamentales que nunca se repiten ni prue- 1 ban bastantemente por la pertinacia de los imprudentes que la impugnan. Todo gobierno debe Tener leyes que con saludable rigor repriman la licencia ;, pues la molicie, el libertinage, la 1 rivalidad , el' interes particular , el predominio , la envi- "dia. , la desconfianza y otros excesos de esta especie , son 11P1 sus mas atroces enemigos: y . si la sociedad no se esfuerza en exterminarlos, se desfigura y perece. Las virtudes públicas no son mas que el resultado de una próvida y sábia legislacion. Sería la mas rara de las hipótesis creer que un pueblo se trasforma repentinamente en virtuoso con solo decir : soy ciudadano. El pueblo puede ser vicio- tez y corrompido , tanto en la monarquía corno en la dernocrácia y en el despotismo. Por muymala idea que formemos de los abusos y ferocidad de' un déspota el lock dominio de las pasiones viciosas hace al hombre no me-
A ,;11 1 11 ol 81 nos vil y despreciable que la violencia de una autoridad que abusa de su poder. Si las leyes no forman , ó por mejor decir, no, impelen á los hombres á la buena conducta -y á la virtud, las grandes ventajas que el gobierno se pro, ponga no serán mas que ilusion y vanidad. - El medio mas eficaz y mas digno del hombre libre y de una sólida legislacion para formar las costumbres , son los estímulos de la ,instruccion., de los ejemplos, y de la -opinion pública. Corrompidas estas fuentes se corrómperá tambien el pueblo , sin que se le pueda refrenar mas que con el terror y la fuerza. Veáse pues un pueblo de esclavos los mas infelices bajo un despotismo oriental , y un gobierno sin actividad , sin emulacion ni vínculos algunos. Demasiado lo acredita la desgracia á que había llegado'el pueblo español en el reynado del despotismo. Es una verdad demasiado humillados: a aunque innegable, que las cosas mejores suelen darse la mano con losmayores males. El gobierno mas feliz y mas bien concebido está expuesto á la anarquía , á la ferocidad y al despotismo. No hay tiranía mas funesta que la de un pueblo, abandonado á sí mismo; porque 'al fin se convierte en una masa desmesurada y enorme que perdiendo su equilibrio no puede ser en sus convulsiones refrenada : ni la fuerza misma que la habia de destruir, puede ya en. ,tónces otra cosa que impelerla y precipitarla en la ruina. La virtud sola :podría 'en este caso contenerla, pues las amenazas y el terror contribuyen mas bien á irritarla. Pero no es esto aun todo lo que hay que temer. Corrompidas las costumbres y las opiniones , serán tarnbien corrompidos los ejecutores de las leyes; y la autoridad pública en manos de personas inmorales , no servirá de otra cosa que de mantener y aumentar la corrupcion. ¡ Qué de recuerdos no deben excitar en los españoles estas tristes verdades! Estos rápidos bosquejos que no dejan lugar á la equivocacion, al paso que manifiestan que el único cimiento que hace establecer á :un ,gobierno cualquiera es,lavirtud, 1
82 demuestran los peligros y consecuencias del defecto de esta generosa y súblime cualidad. Quisiera ahora que nuestros contrarios me dijesen con sinceridad, supuesto que la virtud no se logra sino formando las costumbres y la opinion general del puebla, lqué medio podrá darse para esto mas racional, mas seguro y breve que la instruccion pública, que es la que forma la opinion de quien depende la virtud? Un libro lleno de fuego y de ' elocuencia , pero lascivo é impuro, corrompe en un mes la juventud de una inmensa poblacion. Los'alicientes de un pedante y afeminado poeta , encuentran facil acceso en los corazones débiles , y las recatadas musas é inocentes gracias quedan abandonadas entre los sue5os é imaginaciones. dé un, se,,- y ero Parnaso. La inflamada sátira de una pluma mordaz hace una llaga en el honor del pacífico ciudadano , cuya cicatriz é impresion permanecerá aun despues de la mas trabajosa , exacta y sólida justificacion. La secreta envidia que nace con el hombre le hará leer con gusta la-sátira , y que apenas sienta la fuerza de la sensata defensa. El filósofo superficial que nunca llegó á penetrar la evidencia y la conviccion que inspira la augusta religion, quedará siempre vacilante é incierto sobre la vida venidera, sobre la belleza de la virtud y sobre la existencia de un Ser supremo., despues‘ de haber alabada por moda, y aprobado por corrupcion .los festivos folletos, cuyas sales y gracejos devora neciamente sin conocer su necedad y sofi ¡mas. A vista de esto es menester teneroposicion á la evidencia para no conceder que interesa á todo gobierno conservar las, costumbres y opinion pública; y lo es Menester mucho mas para dudar de que puede ser muy perjudicial la excesiva libertad de la imprenta. Un libro aunque disoluto , si está escrito con agudeza y sátira, ofusca y seduce á toda aquella parte de una nacion para quien la osadia tiene lugar de verdad y desmostracion. Quitemos á la autoridad pública la inspeccion sobre la 1 $1
111 8 3. imprenta; concedamos una libertad ilimitada, y tendremos un torrente de escritos perjudiciales ó cuando menos peligrosos. Mas con buenos escritos se impugnarán los malos, y el fuerte y vigorosuchoque de las obras sólidas y juiciosas destruirá' los sofismas de la inmoralidad. Esto es lo que muchos repiten con seguridátl; sin advertir que este remedio es por lo comun insuficiente, siempre muy tardío, y es, por decirlo al golpe, el' resultado de un nuevo sofisma. Esto seria lo mismo que si para remediar la frecuencia de las muertes y asesinatos nos contentásemos en promover con promesas y premios el estudio mas esmerado de la cirujía. Sería decir en substancia , dejemos que los malhechores hieran y estropeen á los ciudadanos, que teniendo buenos cirujanos , nosotros les curaremos de sus heridas. ¡ Maravilloso remedio por cierto ! La sociedad exige de nosotros que la defendamos de estos atentados, y que prevengamos la necesidad de estas curaciones; quiere que limpiemos de agresores la ciudad y el estado, y no se contenta con que cuidemos de sus males despees de haberla abandonado á los insultos de los malvados. ¿Y sabemos por qué lo quieres porque no todas las heridas admiten curacion , y porque muchos murieren al golpe del agresor ; pues aunque todos pudiesen curarse, exigen sin embargo de nosotros defensa, no medicina; y reputan con : mucha razon por muy grandes la incomodidad', los dolores , la molestia y los gastos de la enfermedad y de su curación. Sé muy bien que no es dificil •hacer conocer á todos las sales venenosas de Voltaire , la irreligiosa metafisica de Elvecio, la extravagante moral geométrica de Condorcet , y la pedante y fria erudicion de Dupuis: Convengo en que no falte'algun escritor grave , y lógico exacto que suministre poderosos remedios á las llagas causadas en el entendimiento y en el corazon de los imbeciles ; y que aquellos libros sean victoriosamente refutados; pero ¿por
84 qué se han de permitir y autorizaraquellas llagas y aquellas impresiones, que fortificadas por el juicio y la naturaleza corrompidos, dejarán , sino la herida , á lo menos la cicatriz ? ¿ Y qué sucederá á los infinitos que no se aprovecharan del remedio . ? ¿ que será 'de aquellas llagas incu-- rabies ? ¿ y qué vendrá á ser de aquellos lectores que no esten en disposicion de entender la fuerza de las impugnaciones? Y aun cuando nada de esto ocurra , ¿ qué legislacion y qué gobierno es aquel en que lejos de impedirse el mal , se promete una dudosa y penosa medicina? ¿ Pero -qué , el, bien de, la sociedad . ,no, exige que pueda cada uno suministrar libremente las luces necesarias y útiles á la felicidad comun, y que los, poderosos que abusan. 45 pueden abusar de su autoridad, no esten á cubierto de los clamores de la nación ? Pos contradictorias que deben oirse,.y, examinarse;: con cuidado. CAPITULO XIX. la ilimitada libertad de la imprenta promueve ó no la instruccion y las ventajas-. de la sociedad. os, máximas , sutiles, aunque falsas alucinan er g . á tod,os los que ,no , gustan de la meditacion ní del estudio. Primera : que un gobierno que está 'firmemente cimentado sobre la voluntad general de la -Nacion , se dirige con la combinacion y con la lirbertad de las luces .nacidas de /su propio seno. Quite-, se, dicen, la libertad de la imprenta, y las luces„ que-, darán reconcentradas en los particulares quepodrian hacerlas valer con muchas ventajas. Segunda : que el gran peligro delgobierno consiste en el abuso que las, autoridades constituidas pueden hacer de la fuerza; uela soy 111 VID á^ ajtá' :1,1z 1U, 11( dlmt dos pidc Y p, „,que
65 y lo, que seriamucho peor, .1a usurpacioréue il hacer un poderoso de los derechos comunes. D'Y' cu.:- yos -casds el único freno, es,la infaMia vov : da 4' : nacka ;.ey si , se irápide --.gst e t(' freno, á f. dar en oligarquía q:ué ,arnenftia ,estadb.Analibemos,la verdad y ' los` s erroreá de estos' principios. • . - . Se ha,-.habi'ado . -y1 de la primera deestas maxi. .10 Micho ,ttal -vez Ipo , drál p a g tar.: pa s ta : ; ceriVert' cernos-,detut y - . -si, son:, algunas ,lav;tve-n-tajas',)sori. J , muchómayóreslas -,,males y peligros:que - de se siguen; y que' siendo estof e así, .no amano ,: tonoce elbien de laLpatria quien 'promueve aquellos medios- . en :que son. raros y peque . flos los rbienes; 'grandes y frecdéntél los:, males. -Es.. 'indubitable ,que; abundancia ly:solidesz.1 de las,:iluces-,'cleber/ . .!estar. f en roporcion t -de 1 , 1a (131--&-F bidad y talentos Me' losciudadanos' : Péseme" un blo de héroes -ilustrados y virtuosos 'y; ytendremos uná asombrosa multitud de sublimes--y Su=i: _pongase. un ,pneblo;,compuesto porlamayor parte,d1 mas frivolas , situconstürribr.es,, •insenslles,á dos,Vstzírnu-. los dula virtud,é,incapaceS-de,serias;y profundas:inédita--; cisnes;: y se verá una caterva 'enorme de -folletos frívo... los, lascivos, corruptores y fastidiosos. Aquel primer pueblo está aun entre los infructuosos deseos de los hombres de bien, y estotro-es por lo comun el vevdadero cuadro, de las naciones qué se llaman cultas. Sería-dtstnesuradaequij vocacion suponer que en 'toda Socic i dad . el 'numero -de, almas sublimes y virtuosas excede al de los genios osa-- dos, cabilosos, inconnexos y al de los corazones corrompidos. Concédase la ilimitada libertad de la. imprenta;' y para . un libro útil , sólido-é instructivo que se publique, se verá urr.torbellin'o, devopúsculos y libelos infa-, mes, insulsos, satíricos, sin probidad, sin solidez ni racionalidad; y al paso que aquel será apenas conocido - ó entendido, serán estos las delicias de las tertulias r la historia. literaria de ardorosa juventud. No çuióL
86 siexa parecer malicioso, decia un sabio escritor hablando de su 'pais; pero me temo que la esperiencía doméstica nos ahorre ,busear pruebas de esta verdad, que es de , tanta confusioa para otros paises. Dejo ea su lugar esta .sentencia l'aunque muchas. veces he=oído á personas ilustradas quejarse amargamente de que la multitud de escritos que ha producido la libertad de la imprenta , no ha sido de gran lustre para nuestra literatura, ni tampoco ha fijado con decidida ventaja -la opinion de . nuestra moral y , de nuestros conocimientos. - Es tnenester por, otra parte no conocer absolutamente el corazon humano para lisongearle de que un buen libro haya de cautivar siempre el aprecio de. la multitud: el amor propio, este imperioso resorte que tanto . nos seduce y tiraniza, _es un juez - muy sospe. choco en este punto. El hombre gusta de aquel libro en que se ve pintado á si mismo con honor y realce: y sin advertirlo se interesa en su favor, porque embellece y adula sus propias pasiones. Por el contrario, una verdad grave y severa no vence,; antes bien ofende á un corazon afeminado que nunca .se deja arrastrar sino con la lisongera armonía de _las máximas conformes á sus propias inclinaciones. Un libro de novelas que ponga en movimiento las pasiones, llegará en breve á ser el objeto de las ponderaciones de una juventud electrizada , al mismo tiempo que los libros instructivos se caerán facilmente de ,las manos esquivas y marciales, á no ser que se haga moda de alabarlos aun sin haberlos leido; y sin embargo de ello, estas alabanzas no bastarán para hacerlos apreciables á quien ni tiene luces ni gana de meditarlos. Reduzcamos por un momento á ciertos límites nuestro discurso, y preguntemos á la esperiencia qué utilidades ha sacado la política sola de la imprenta. Los libros que tratan de legislacion y de gobierno, las teorías metafisicas sobre las relaciones sociales, los derechos del hombre, la felicidad de las naciones re), mejoramiento del género
4.7 humano son ahora mucho mas ‘nuttieroSos 'de lo que=Sería menester. Las opiniones, los sistemas, lós golpes de vista, los ensayos los proyectos, , y ,caprichos enfáticos, son infinitos , y las mas veces contradictorios. Ahora fues, quisiera propoher \ -á inueltros_politic-ot estás dudas: qué es Mas facil y ,lo mas ordinario; conocer y elegir el -verdadero bien entresacándolo-de una-inmensa multitud' de libritos, echar mano solo de aquel libro que merece aprecia, 6 bien componerlo ?. ¿ qué es mas • ,facil escribir un nueilossistemat aumentando , de, este(modo 4a dilatada y aml biguáserie de : proyectistas,6 escoger con verdad• y con prudencia entre tantos. sistemas, solo aquel que puede hacer la felicidad del. gobierno El profundo filósofo y el meditador. pol4ticoiddesprecian el ',atolondramiento y no hacen caso,de los:: gritos_ de Áantox. habladores incómodos y ociosos; al paso que el hombre superficial anda fluctuando sin saber á qué atenerse enmedio de tantos sistemas; y en este estado, elige, combina,segun su capricho, une y forma monstruos de sus_combinaciones. Los opusculos de esta calaíta son inátileszali /filósofo por el desprecio que merecen, y .1ollque no_senlfilósoloht lbs transforman en políticos sin sistema y:en .iiidadatiosl sin subordinacion. Quieren la libertad indefinida 'dela imprenta.- para que las luces se difundan, y al. mismo tiempo aumentan las dificultades incertidumbre y los cuidados. Una irnaginacion electrizada y , un , talentó atrevido, con v pocas frases tomadas de un. acreditado . metafísico ys,ialgunos rasgos de 'locura, nosLelan: en, breve: un artior„en'políti•41: ca; ¿ qué ventajas ni qué 7 -lustre podrá esperar la sociedad de este escritor f. Lejos de ello,. lo que adelantará con esto será tener tantos mas sofismas. que-desembrollar tantas .mas necedades; 4 é ;'insu1céséjerobarir ,_ y entrar en uru , camino _ mas penoso -éi -inc6modo'i-para; llegar á la verdad,;-porque' , e1 examen delos escritos, la comparacion de sus principios , su aplicacion á la práctica y hombre real, causarían el mas ímprobo trabajo; y aun estoy por decir que costana mucho mas en-
tender á los escritoyesmismos. 9 tales son los frutos 'de la libertad de la imprenta, aun en la hipótesis mas moderada, no veo .por.; . qué no podamos renunciar,su •Siti i31; - , , g iorzo,q141 un.l:Mktubwengrave :.y).-;doto , debe ser libre en propagar .sus . luces, y que no deben desecharle 1 ioslonsejos ;aunque vengan de -entendimientos , lirnitados. Tampoco es •ecesario ,ser' un Maquiavelo t ( L un _Montagne :pua poden da.r atmgyeltparezca eventual.,) utvuertado rgelpe : rde. , :v4áta .dirigidoL á._ una 4.,krizelp ma"yoresicdelcubrimientos de la física . fueron las mas veces efecws de -lo que llaman casualidad, y prodUccioribs de. med¡anos ;talentoS:1 sería pues una necedad ,despreciar'..estos/rb.wiálts'y:porque,,sus autores no .. , tienen faum, ..de,;sufbiiin.es;-L-‘fil4sQfos.,. ni.. de profundos, literatos ¶5 .L11.0 •Sin,,desentenderme de .estas reflexiones; quisiera que 4e :atendiese utupoco. mas al estado de nuestra . controversia...Quándo ,desaprueba la :ilimitadalibertad, de la impreAta,, do-,.inteáto'Jiiittaxcludirla esclavitud..ó eL despotist-no , y nuandb ktátraba4que cualquier talento pervertido' tenga. 'la lihéztalinie:lpáblicarsus 'desvapios,,.tio..por esto : exijo',que se, prohibahla r ithprelion dé todo lo que no sea precisamente novenas,:sumarios de indulgencias ó devocionarios . ; porque si aquella' libertad :produciria la di-- sallic¡ow; esta:\-prohibiciow causaria etiembrutecimiento. LailJaltItigua exidítula: delicadeza, mania. ó . costumbre, dé prohibí rrporoimbecilidadt por irreflexiori óintéréS,.muchiii• sirnas;obras-,de . rnérito, que -hubieran podido instruirnos, en los guandes,principios de la religion . y en los verdaderós derechos,ideir i bornbrei l nos justo quease conviertan. en un, demeddremaisto¿libtertinag qué., ciarrom pa el :.corazon de vehes»y:pererta, á . los lectores:me-nos cautos. 4 Fij ynos .. .ya. lal r iírtirbtes r y tresolimmovel:próblema. • Qiire'n -tiene /tices debe cóinunicarlas al público; y esta es obligan de, todo buen ciudadano; así corno es deber de un gobierno :bien constituido .reprimir y castigar
89 qáten ;cliente corromper al . , público. El , hombre, aunque dotado de probidad', por la limitacion de sus ideas, ó por seduccion del t amor propio, puede tener por luz y por verdad, lo que realmente es error y engaño; y el hombre de maUcorazon puede aspirar á que se propague la ,inmoralidad y la irreligion, por la vanidad de tener eón]. plices y de hacer proselitos. El bien público pide que aquel sea guiado y dirigido, y. éste advertido y refrenado. nacion debe-tener quien vele'sobre un objeto tau importante; debe tener censores y jueces que provean á slá seguridad y á las` costumbres del pueblo sin ofender á los derechos del ciudadano. He sentado en otra parte que el" juicio y la eleccion. de los medios que pueden hacer la felicidad comun, per. tenece á la nacion soberana y no á los simples particulares. La nacion tiene el derecho exclusivo de inspeccion sobre la instrúccion pública , y por consiguiente á ella sola toca ser juez de los escritos _que se han de publicar, y velar con esto sobre las costumbres y opiniones; pero no ejercita por sí esta potestad, porque aunque tiene el supremo poder legislativo, no puede tener el ejecutivo en los casos particulares, por cuya razon destina un magistrado que vele sobre la instruccion , del mismo modo que crea jueces para velar sobre las acciones que pueden interesar á l'a sociedad. Verdad es que este magistrado puede llegar á ser opresor y tirano de las opiniones, así como puede ser prepotente é injusto un juez , y criminal un magistrado; pero i deduciremos de esta posibilidad que se han de abolir los magistrados y la judicatura? ¡Buena libertad y buena organizacion tendría por cierto semejante sociedad! No se ponen limites á la arbitrariedad de los jueces, y se les castiga si los traspasan ? pues hágase lo mismo en la censura de los libros. Elijase un censor ilustrado é íntegro: fijense por ley los derechos de la sociedad sobre la instruccion pública, y tambien los del ciudadano en dar á luz su pensamientos, y castiguesele ó quítesele el em12
Se dice y se _repite con frecuenda.como im axioma, que la libertad de la imprenta produce grandes bienes en Inglaterra; pero en la sociedad literaria hay ciertas máximas que se timen por= verdaderas porque se repiten con seguridad , y w adoptan; icpri3op demostradas =sial habeHas examinado ; ; como en -'política hay, . tambien ;algunos buenos resultados , cuya razon ;no se conoce ni .se inquiere nunca; porque acomoda mas fingir una aunque .sea á costa de la verdad, que .detenerse en prolijas, y molestas investigaciones. Estoy muy ageno,'de-examinar la supuesta felicidad de la ConstituQion ingtesa:-conozco.que no ten+. go suficientes luces para ello, y quiero persnadirme , de que sea corno se ,dice , á pesar de los gravísimos testimo-:.•• nios que, hay en contrario; pero quisiera tatnbien que, se examinára si 14 enunciada felicidad de la Constitucion inglesa es efecto dela . libertad:de‹ la imprenta , ú si por él contrario, la solidez y perfeccion esta Constitucion demnizan é impiden los graves males que regularmente se originan de aquella libertad. Quien no vea la necesidad de este exámen y las importantes consecuencias que pueden deducirse de la solucion de este problema, merece que nunca se le deje hablar en materias políticas; así como á algunos escritores que se precian de talento y de ingenio porque no conocen el temor de equivocarse , segun la confianza y libertad con que deciden. Pq i otra parte es demasiado reciente la Constitucion inglesa para poder juzgar de sus efectos; y me parece por el [nodo de exagerarlas que no está muy distante de ceder á otras miras políticas de mas solidez que amenazan á su primácia. El reyno de la moda es siempre capricho-. so y variable. Se quiere ahora que aquella Constitucion tenga defectos ubstanciales ; pero yo ni los sé ni trato de investilarlos ; porque en este punto nadie puede juzgar menos que un solitario. Solo diré, que la libertad absoluta de la imprenta puede ser el mayor de sus defectos, por los graves males y ninguna ventaja que ocasiona , como creo haberlo demostrado.
ira tia 97 Es capricho muy estrailo querer medir las relacion e s y felicidad de las naciones por algunos datos que tienen mas de apariencia que de realidad , y pronosticar por ellos con seguridad la destruccion Q prosperidad de un estado. Prendados del vano amor de teoremas y con,:eptos, nos forjamos sistemas las mas veces fundados en falsedad; y tenemos por verdadero origen de un bien político, lo que suele servirle de impedimento y obstáculo: juzgamos de las naciones sin conocer sus costumbres , su genio y su posicion , y sacamos consecuencias que nos parecen extraordinarias, ¡ Cuántas teoremas y cuántas contradicciones no nos han presentado en estos últimos tiempos algunos políticos y viageros solo de la legislacion de los chinos! Quisiera que en fuerza de sus observaciones políticas nos explicasen algun dia con claridad, en qué consiste que aquel vastísimo imperio subsiste tantos milla-. res de arios siempre el mismo , sin decadencia ni notable perfeccion; cómo está tan poblado siendo su gobierno despótico , y cómo es que jamas se disminuye su inmensa po. blacion á pesar del corto terreno y de los frecuentes estragos que periódicamente padecen por la escasez de alimentos de primera necesidad. Confieso que estamos aun muy atrasados en el conocimiento histórico-político de la China, y que tantos escritos y escritores no nos han informado todavia bastante, si el gobierno de aquella nacion es feliz y objeto de la admiracion de todos los demas gobiernos, como quieren muchos; ó si por el contrario es un gobierno necio, gro. cero, servil y desgraciado, como quieren otros: pero sea lo que fuere; no es un gran mal esta ignorancia ; por., que aunque es verdad que con mayores luces tendriamos, probablemente una nueva idea de las leyes de la China, ¿quién sabe si con todo eso llegariamos á tener nociones mas claras y esáctas? Llevemos pues por lo mismo con paciencia esta falta de conocimientos. No he querido traer lino un ezemplo remoto, por que los exentos de las naciones cercanas podrian ha1 3
98 cer concebir alguna sospecha de sátira; y mas cuando comunmeate se tiene por tal todo lo que nos amonesta é incomoda. Por otra parte, no intento condenar los trabajos y el estudio; condeno sí las decisivas afirmaciones que carecen de verdad y de exactitud. Volvamos ahora á nuestro propósito despues de esta digresion que no es fuera del caso, y concluyamos, que siempre es un problema , si la ilimitada libertad de la imprenta produce los grandes bienes, que algunos quioren suponer sean mucho mayores en la constitucion inglesa : lo que aun cuando no fuera un problema, quedaría por demostrar es si otros pueblos, otras imaginaciones, otros climas y otras , costumbres, 1 podrian estar mas expuestas á la locuacidad , á la inconstancia, á la detraccion y á la obscenidad, que el frio y taciturno • caracter inglés; y por consiguiente si otros pueblos podrian encontrar todos los males que amenaza la ilimitada libertad de la imprenta, sin conseguir el rarísimo bien que se supcme • produce en Inglaterra. No hablo ahora sino de los males políticos. No ha fal-- yi tado quien tratando de esta materia contraida á la Religion y á la sociedad, ha observado muy juiciosamente, que los mas ridículos y desconcertados sistemas de religion , y las máximas mas vergonzosas é impías del ateismo y del materialismo, nacieron y crecieron en Inglaterra, á favor' de la libertad de la imprenta. Es bien claro, y creo haberlo esplicado bastante en estos pensamientos, lopoco que favorecen á las constumbres y á la severa moral, las exalaciones de entendimientos alterados y de corazones corrompidos. o aro 4 7.5 V'
99 CAPITULO XXI. En qué casos sea perjudicial á la sociedad la ilimitada libertad de la imprenta. H e impugnado hasta ahora'el sistema de mis contrarios en la misma confusion y generalidad con que lo presentan. Ellos quieren libertad ilimitada de escribir, y me parece haberles probado que quieren mal: pero si fueran mas moderados, y añadiesen algunos límites y condiciones , entonces quizá les diría que quieren bien. No es dificil hacer ver que el conjunto de sus principios nada prueba ; y que cuanto tienen de exageracion y de falsedad obscurece y destruye lo poco que pudieran tener de verdaderos. Si me hubiera propuesto conseguir una victoria inútil, tal vez la hui!. biera alcanzado ; pero debo ser equitativo en aprovecharme de las pocas verdades comprendidas en sus exageraciones y errores; por esto quiero que participemos unos y otros del gusto de poder cooperar á la ins1 truccion pública y á la felicidad social. He prometido algunos pensamientos que sirvan de abrir camino, y de sentar los principios segun los cuales puede admitirse la libertad de la imprenta al mismo tiem- • po que se le pongan ciertas cortapisas; y voy ahora á cumplir mi palabra. Se ha dicho bastantes veces que coartar la libertad de la imprenta es derecho de todas las legislaciones; y añado con ingenuidad y franqueza, que hablar y manifestar los propios pensamientos es una facultad inherente á la cualidad de hombre. Yo tengo el derecho de la palabra , no porque vivo en sociedad , sino porque soy hombre , porque soy racional y porque soy libre. He aquí dos d:rechos que estarán en perpetuo contraste, si no se contienen den- *
00 tro de sus justos límites: esto es, el de la sociedad que quiere freno cuando le es perjudicial la libertad; y el del hornbre que quiere libertad cuando el freno no es necesario. Para que se desvanezca la oposicion, es preciso que la sociedad me quite de mi libertad lo menos que sea posible, y que yo á proporcion ceda de mis derechos. Para mayor claridad detengámonos á considerar la sociedad en el acto de su constitucion. Este todo ó esta union de hombres que tratan de formar un cuerpo con leyes y baxo cierto sistema, tiene derecho, no solo á nuestras luces , sino á cuanto perteneciéndonos, puede ser necesario ó mil al bien comun. Esta es la primera condicion, que yo llamaría constitucion natural, de toda sociedad que empieza á formarse. La nacion quiere hacer leyes , y nos pide la parte de nuestra autoridad, que es en substancia nuestro querer; asi como exige nuestras luces; pero quien da fuerza á la ley es el concurso de nuestra voluntad, no la reunion de nuestras luces: éstas abren sí el camino á la ley, mas no la forman. La ley es la preponderancia de las voluntades, y puede subsistir sin nuestro concurso particular; y en caso de que yo no diese mi consentimiento quedaría sin embargo la parte de soberanía que me corresponde, embebida en las demas voluntades preponderantes: respecto de que la ley, como hemos dicho, es el resultado de su agregacion. Debemos pues ceder á la superioridad, sopera de ser Obligados á ello si lo reusamos. No es lo mismo en cuanto á las luces , de que nunca podemos ser despojados , , pues no son patrimonio de la sociedad sino dotes personales. Antes de la ley la sociedad nos dexa, y aun quiere que hagamos un libre uso de ellas: despues de la ley sin prohibirnos que nos valga- *ios de este don , quiere que lo hagamos de un modo conveniente á la tranquilidad comun y al orden establecido.. Antes la facultad de publicar nuestros pensamientos estaba en posesion de todo su arbitrio ; se trataba de particular á particular; y los derechos respectivos de cada uno
101 se mantenian en su estado natural: pero despues de promulgada la ley provinieron vínculos y relaciones de los particulares al público, y de aquí nació la subordinacion. En esta situacion queda nuestro derecho limitado: la sociedad es el juez de esta limitacion; y nuestras verdaderas ó pretendidas luces no deben ya perturbar ni retardar la ejecucion de la ley. La voluntad general de la nacion valuó cuanto convenia nuestros conocimientos; por lo que yá no son oportunos en su generalidad, y queda á su arbitrio escucharlos: no los desecha, quiere sí que los comuniquemos con analogia á su constitucion; y por medio de un delicado examen fija esta comunicaeion segun el inconcuso derecho que para ello tiene. Fuera de la ley, estamos en posesion de nuestro derecho natural, y se coarta éste cuando aquella habla. Seria una estravagancia que la ley nos ordenase carecer de conocimientos, ó que nos mandase ocultar los que háyamos adquirido. Esto cederia en perjuicio del bien general á quien siempre pueden servir de mucho las luces de los ciudadanos. La naturaleza intrínseca de la sociedad no puede impedir que ocurran casos estraordinarios en que la ley es ineficaz para desplegar utilmente la influencia de su imperio. Entónces queda el ciudadano como fuera de sociedad, en su estado natural y en libertad para hacer uso de las facultades que le inspira la naturaleza , con tal que no exceda los límites fijados por la sociedad. Un hombre , por ejemplo, es asaltado en un camino : la ley es ineficaz en este caso y no puede proveer á aquella repentina necesidad. Este hombre, pues, entra en su derecho natural de defensa ; y sería un necio limitándose á decir al injusto agresor ; te denuncio á la. ley : éste se burlada de la ley y el invadido sería asesinado. Es cierto que hay en la sociedad circunstancias superiores y fuera de ley; porque ésta ni puede extenderse ni replegarse sobre sí misma. La ley elige sus tutores, custodios y ministros; les prescribe sus obligaciones , los límites á que se extienden y los castigos de los infracto-
102 res ; pero de estos castigos y de estas obligaciones no pu-den ser ejecutores sino los mismos ministros. ¿ Y es de creer que quien tiene en su mano el rigor de la ley quiera emplearlo contra su propia persona? La ley pues en este caso es ociosa é ineficaz; y por lo mismo nos hallamos como fuera. de sociedad y en un estado anterior á la ley. Si un magistrado ó un cuerpo legislativo se de: vian de sus deberes por indolencia ó por malicia , ¿ qué medios tendrá la sociedad para refrenarlos y corregirlos? Los ordinarios están en manos de los delincuentes que abusan de ellos. Luego no quedan mas que medios extraordinarios; que sonlas voces y clamores del público zeloso, y el voto de la nacion entera que todo ciudadano tiene entónces derecho de excitar. Este remedio aunque extraordinario , pero radicalmente inherente á todo particular como miembro de la sociedad, es el único que en dicho caso puede aplicarse. Evidenciemos y reduzcamos á sistema estos vagos principios, para deducir el derecho de la ley en. limitar la libertad de la imprenta, y el modo claro y preciso de ejercerlo. En toda sociedad considero al hombre como político, corno social y como privado. Nótese bien esta triple difereacia , pues importa mucho para no equivocarse en la aplicacion de las doctrinas que vamos sentando. Llamo político al hombre que ejerciendo cualesquiera funciones legislativas y obrando en nombre de la nacion tiene en su mano toda ó parte de la autoridad establecida por las leyes. Dígole social, considerándole como sujeto á la inspeccion y á la autoridad de la ley. Finalmente, denomino privado al hombre que solo pende de si mismo , que es dueño de sus acciones y de aquellas facultades ?g: que no tienen relacion con la sociedad. Bajo el primer aspecto es el hombre custodio de la ley ; bajo el segundo es súbdito de ella, y bajo el tercero exento de su imperio. Como político está revestido de una autoridad que la nacion entera ha depositado en sus manos para que la ejerza en su nombre. Como .social es-
1 O 3 tá ^sujeto á la inspeccion que' regla todas sus acQ: ciones públicas y desplegó sobre él la autoridad necesaria para dirigirlo y refrenarlo; y como privado es duefio absoluto de sí mismo , y queda en pleno ejercicio de todas aquellas facultades naturales que no tuvo obligacion de sacrificar cuando se incorporó en la sociedad. En una palabra el hombre político gobierna , el social obedece , y el privado es independiente de toda autoridad. os Supuestos estos principios, no , me atreveré á rebatir á los que quieren conservar la libertad de escribir y de hablar del hombre político, por las razones que veremos en el capitulo siguiente. No es lo mismo respecto del hombre social y privado: el primero tiene las leyes que velan sobre su persona ; y el segundo su libertad que le pone á salvo de un censor injusto é incómodo ; y el derecho sobre todas sus acciones que no dicen relacion al bien comun, sl en cuya pacífica posesion, no solo ningun particular, mas ni la nacion entera tienen facultades para perturbarle. Esto es tan claro, que creo no -debo detenerme en demostrarlo. Esta misma evidencia nos resulta respecto del hombre 10, social, el qual está sujeto á la ley á quien pertenece amonestarle, refrenarle , corregirle y castigarle como que es su °i3 censor y su juez siempre activo y vigilante, reconocido por universaLy legítimo. Los hombres se reunieron en sociedad para substraerse del capricho , de la inspeccion y del juicio de un particular; y aceptaron una ley estable y general por no estar expuestos al arbitrio de un temerario. La ley, ó bien la voluntad general de la nacion depositan su autoridad en sus ministros ó agentes públicos, para que velen sobre el buen .órden. A este depósito concurren por derecho ó por hecho nuestra voluntad, y la parte de nuestra autoridad que en nuestro nombre ejercen el juez ó el representante público de la nacion. podemos arrogamos su ejercicio, pues esto sería usarlo de dos modos, uno por nosotros mismos, y otro por nuestro representante: muy poca reflexion se necesita para cono-
1 04 cer que este proceder se llamaría prepotencia, usurpacion y monstruosidad: sería un turbulento é injusto agresor de los derechos de los individuos quien , establecida la ley, se mezclara en sus funciones ; pues siendo general para todos , se ha sujetado á ella el ciudadano para no estar expuesto al arbtirio de los particulares. Ademas que este es un contrato fundamental que nadie puede alterar sin ser sedicioso y rebelde. Pero en todo gobierno la soberanía radical é inseparablemente reside en el pueblo; y por consiguiente no será usurpador el individuo que se apropie la parte de soberanía que le pertenece. Gran sofisma es éste: porque propiamente hablando , no está la soberanía distribuida ea los particulares y sino existente en la universalidad del pueblo : es el resultado de la agregacíon de un ser moral, y no un compuesto de fracciones como en un cuerpo físico. Por lo que la soberanía del pueblo es completa y perfecta sin mi voto , y aun contra mi voto y contra el de cada uno de los individuos de la sociedad; en cuyo concepto, puede ésta obligarme á aceptar y obedecer sus leyes por mas que yo contradiga. Esto supuesto, si en el acto de explicar la nacion su caracter soberano y autoridad legislativa, puede mi voto ser reputado por nulo , lo será con mucha mas razon cuando está completa la legislacion, y cuando el ejercicio de la soberanía está depositado en la ley y en sus ejecutores: luego no puedo apropiarme la parte de la soberanía que pretendo pertenecerme antes bien estoy obligado á depositarla. No estriba solo en esto la necedad del insinuado sofisma. Es cierto que la soberanía reside en el pueblo; pero éste por la misma naturaleza de sus agregados, no puede exercerla inmediatamente, porque es imposible que unido mande y obedezca en todos los casos. En politica es un axioma inconcuso, que nunca deben estar en una misma mano los poderes ligislativo y ejecutivo, y que no debe ser incierta ni vaga la fuerza legislativa. Fijadas las bases orgánicas y constitucionales encarga el pueblo ce
I b 5 su expiicacion y extension al individuo ó individuos colell misionados para formar las leyes; y luego que estan tadas, reconcentra el pueblo en si mismo, por hablar en kan estos términos, la facultad legislativa quedando sujeto á aquellas mismas leyes. Entonces cada miembro queda re1( 1 ducido . á la clase de individuo particular y al estado de hombre social que tenia ántes, y ninguno de ellos puede alterar aquellas leyes ni substraerse de su imperio; sin em– b bargo de que para formarlas Lué necesario su consentimiento. De este modo todo entra en el órden, El hombre social y el privado quedan sujetos á la vigilancia, á la fuerza y á la censura de la ley, y exéntos de la inspeccion de cual. 111 quien otro individuo. En esta parte ninguno es considerado como soberano, ni como fraccion de la soberanía.: 'es rala un particular con relacioti á otro particular , y un súbdi1 to de la ley en perfecta igualdad con todos los tiernas may del estado. 1/1 ¿De dónde deducen el 'derecho de motejar y censurar mi conducta? lAcaso de la seguridad pública ? pues acuruc á los ejecutores de la ley ; en vez de denunciarme al público y á la nacion entera. Esta es una 'transgresion ase de la ley y un desprecio de la nacion que ha establecido' ministros para estas denuncias ; y se trastorna con este cuas proceder el sistema y &den político. No existe pues ni puede existir esta libertad de . censurar por medio de la imprenta, sin una manifiesta violacion de las leyes; y por 1Ç1 consiguiente no es un remedio , sino un desórden y una sir insubordinaciori tumultuaria que nunca puede con vertirse en derecho en ningun gobierno de cualquiera especie que sea. • Véase pues corno hemos encontrado dos límites á la pretendida absoluta libertad de la imprenta. Quédanos ahora que examinar el derecho de denunciar al público al hombre político , que he confesado que puede ser una cosa útil y tal vez necesaria. Inquiramos sus fundamentos y examinemos sus ventajas y limitaciones. f" 1 +
112 culo ó una defensa de la libertad de los individuos. CAPITULO XXIIL El medio legitimo de asegurar á los ciudadanos la justa libertad de hablar y de escris bir , es un tribunal de inspeccion pú- «ica sobre .la imprenta. espues de lo que llevamos dicho, seria inútil que nos detuviésemos en probar que 'un tribunal de inspeccion pública sobre la imprenta, lejos de ser obstáculo, es el fundamento de la libertad de los ciudadanos; porque no hay ma y or esclavitud que la 'licencia, y nunca está menos libre una persona, que cuando está expuesta al capricho y al desenfreno de un hombre vicioso. Somos libres en la sociedad , en cuanto estamos todos igualmente sujetos á una ley que impide 14 opresion y el predominio; y ésta que á los hombres' superficiales podria parecer contradiccion, es una verdad demostrada para un filósofo y verdadero político. La facultad desenfrenada de decir cuánto nos venga á la cabeza , nos hace reciprocamente esclavos del capricho de nuestros conciudadanos, que pueden de la misma manera decir todo lo que quieran. Los principios generales de justicia y de virtud son voces ociosas é insignificantes para el hoinbre malo; y nosotros vivirnos en sociedad para que la voluntad general y la fuerza de la nacion haga con leyes políticas ,-que se guarden aquellos principios. Si se deja todo al juicio y voluntad del particular , se abre la puerta á un estado de guerra y violencia , que nunca puede ser el de la libertad. Habiendo manifestado hasta ahora en qué consiste la libertad racional de. públicar "mis' pensamientos, se sigue que' ha de haber unaautoridad qué deÉenda y sea garante
1 13 de esta libertad : cuya . autoridad debe estar apoyada en cimientos sólidos y conocidos y emanar de la ley que es el verdadero fundamento de la libertad é igualdad política. De aqui proviene la necesidad de una ley y de un. magistrado ó juez que sea su custodio y executor. La extension, pues, y los limites que se pongan á mi libertad, deben-ser las leyes cuya custodia se colineta á este magistrado y de que él tampoco puede separarse. Las máximas generales, que creo haber esplicado bas. tante cuando he considerado al ciudadano en particular, pueden aplicarse á la autoridad pública, y hacer de ellas un. código por el que se gobierne el juez inspector de que tratamos, y quedarán de este modo mis derechos á cubierto, y al mismo tiempo asegurada y defendida mi libertad. Verdad es que este inspector puede Abusar de su autoridad y llegar á ser déspota de mis opiniones. A esto podria responder que siempre estaré mucho mas tranquilo, expuesto solo á un abuso que no pase de posible, y á la no fácil prevaricacion de un grave magistrado establecido por la nacion, que si lo estuviera todos los dias á las frecuentes irrupciones de centenares de hombres viciosos que nunca faltan en la sociedad. Pero concedo que así sea: en esta suposicion apélese á la nacion, pues se trata del hombre político que tiene por juez inmediato el voto público, y en este caso la conducta del inspector estará por su intrínseca naturaleza mas sujeta que otra cualquiera á las quejas y denuncias del ciudadano. Si impide injustamente que corra algun libro, no le sea permitido impedir que su modo de obrar sea censurado , antes bien sea éste el único caso en que la libertad de la imprenta no tenga límites. Será muy raro este caso, y probablemente sin ejemplo, si el inspector está dotado de prudencia y de las singulares luces que exige la importancia de su ministerio; pues sabrá que nunca debe oponerse al libre curso de un libro sín graves razones, ni juzgar de las opiniones sino con relacion á las leyes, que debe exponer; para que todo eli5
1 14 mundo vea la equidad de su censura; porque una vaga y despótica condenacion se deja para la violencia inquisitorial y para los necios , y á veces malignos compiladores del índice romano , que tienen la anexa costumbre de despreciar los mas sagrados derechos de la. religion y del hombre, contra el torrente de las sábias disposiciones que la moderacion de algunos sumos pontífices ha solido tomar , aunque sin fruto para cortar semejantes abusos. . Sea el inspector de la libertad de la imprenta un hombre imparcial, virtuoso, racional y popular , porque su empleo es de la mayor importancia , y aun me atreveré á decir que es el mas importante de todos. Es el principal eslabon de la cadena á que está asida la preciosa libzrtad social de que debe ser un acérrimo defensor. Los romanos cuyas miras recomendamos tantas veces al paso que tan pocos seguimos sus ejemplos, dieron bien á entender que conocían la importancia de este carácter, cuando tratándose de censores no quisieron sino catones. Es cierto que los catones son muy raros, y que es continua la necesidad de la inspeccion de que hablamos; pero sino se encuentran catones elijanse á lo menos los que mas se les aproximen y que sean hombres consumados por el cultivo de su entendimiento , en la moral pura, en el conocimiento del verdadero espíritu de la religion; exentos de preocupaciones, enemigos de la esclavitud, del desenfreno , del fanatismo y de la estupidez; dóciles , firmes y de tal integridad , que excluya todo el temor y hasta la mas mínima sospecha de su prevaricacion, que - si por desgracia llegára á verificarse debería ser castigada con el mayar rigor , por la gran consideraciori de su empleo , y por el ilimitado influjo que en la ruina de la sociedad tendria de cierto su mal desempeño. Nunca degenerará en licenciosa ó desenfrenada la libertad natural que tiene todo ciudadano de publicar sus pensamientos , si el magistrado encargado de su inspeccion vela con el debido celo sobre la observancie de los justos límites ' con qué las leyes pueden coartarla, como ya e CC
111 dejo demostrado. Esta coarta . don legal no puede tener lugar mientras que mis pensamientos fiados á la pluma perinenezcan en la obscuridad ; y antes de que yo los publique por medio de la imprenta ó de cualquier otro modo , nadie tiene facultades para censurarlos ó sujetarlos á limitacion alguna; pues mi derecho natural de pensar, de opinar y de escribir como me pareciere está por entonces en toda su latitud. Mis reflexiones particulares confinadas en el secreto de mi gabinete , deben mirarse corno un depósito sagrado de que solo debo responder á Dios. Así que la inquisición, arbitraria de mis escritos privados y secretos extendidos por diversion ó por capricho sería una bárbara tiranía, una atroz injusticia y un sacrílega atentado contra mi libertad, CAPITULO XXIV. De la libertad de la imprenta en las opiniones religiosas , y de la tolerancia .ó in-. tolerancia de los cultos. E ltanos hablar de la libertad depublicar nuestros pensamientos respectivos á la religion y á los cultos; porque si es cierto que la sociedad tiene derecho de inspeccion sobre los libros, podrá tambien coartar mis opiniones religiosas, y seré esclavo de la religion dominante por preocupacion, por educacion ó por ignorancia. Entramos , como se vé bien claro, en la que precisa—. mente puede llamarse parte principal de este tratado. No necesito de muchas palabras ni de dificiles teorías para sentar sobre esta importante cuestion una máxima que es en sí muy sencilla: á saber , que la libertad de publicar nuestros pensamientos concernientes á la religion, se extiende cuanto el deber de tolerancia. Hasta aquí hemos sentado los principios que nos instruyen en la verdadera
1f6 nocion de la tolerancia, de sus derechos y límites; conviene ahora que aclaremos y apliquemos sus consecuencias. El culto libre es consecuente á la naturaleza del hombre , y no hay autoridad en la tierra que pueda legítimamente impedirlo: porque el ciudadano y la sociedad tienen en este punto el mismo derecho y los mismos deberes, sea el culto verdadero, sea falso. La sociedad pues no puede ser intolerante en adoptar un sistema de culto. z La regla de la tolerancia civil es el bien social y los derechos del hombre libre : y la regla de la, tolerancia religiosa es la naturaleza intrínseca de la religion misma, que si es verdadera no puede ser intolerante. La libertad de culto no puede ser destruida, ni tampoco circunscrita sino dentro de aquellos límites; y si hablando en todo rigor la libertad sola de elegir el culto verdadero es un derecho del hombre ; (véase el eapítulo VIII.) la eleccion de un culto, aunque falso es una consecuencia de su alvedrío. Proposiciones todas que quedan ya demostradas. Redarguirá por ventura alguno: Si se me permite un culto diverso del dominante, deberá tambien permitirseme que le estudie y le conozca , que le justifique y defienda contra .cualquiera que le impugne; de donde se sigue que los libros que tratan de culto y de religion nunca pueden ser censurados y prohibidos, y si lo fuesen, la libertad de culto será ilusoria, pues la religion que la sociedad ha adoptado por dominante será la primera que ejerza la intolerancia ; porque si soy libre en elegir, tengo tambien derecho de saber qué es lo que enseña el mahometano , el hebreo , el gentil, el naturalista , el protestante, el sociniano, _el griego y el latino; y el que me impida este conocimiento me quita la facultad de juzgar , me quita la eleccion y la libertad. Seré católico por necesidad , si me dicen que todas las denlas doctrinas . son fa/- sas, y me impiden que yo me entere de ellas para si lo son ó no en realidad; así como seré protestante si viviendo entre los que lo son no me permiten el estudio de las verdades católicas. Lo mismo puede decirse del judío, del
117 mahometano , del naturalista y demas sectarios. Concedo por la mayor parte estas proposiciones , pero no deben sacarse sus consecuencias con tanta precipitacion ni generalidad; porque me parece que veo, muchas excepciones dignas de observarse , pues dimanan de cuanto se ha dicho extensamente en varios lugares; y aunque soy amante de la libertad no quiero el desenfreno , ni aunque amo la tolerancia tampoco debo querer la indiferencia ó la disolucion. Pero ¿ tendré valor para decir que no sé desechar una razonable , intolerancia ? Este nombre tan insufrible y tan detestado tiene un sonido desagradable y odioso para los delicados admiradores de la dulce» humanidad, de la tierna fraternidad .y de la amable libertad: mas no tienen que incomodarse solo por las voces pues espero que llegue el, caso de que aun los filósofos por .la misma razon de asegurarnos que quieren siempre la virtud , han de poder querer alguna vez la intolerancia. No sería una sociedad virtuosa la que ,tolerase el asesinato , el desenfreno y la violencia; y por consiguiente hay una intolerancia que puede ser necesaria al estado; y no veo por qué no pueda extenderse esta intolerancia á los sistemas de culto perjudiciales á la felicidad comun. Hemos dicho que puede haber cultos inmorales , irracionales y feroces, que no debiéndolos tolerar la sociedad tampoco debe tolerar que se promuevan , que se de- . fiendan ni enserien. No es libre el ciudadano en seguir estos cultos, porque siendo absurdos é. incapaces de suministrar en su estudió una útil instruccion, puede una ley benéfica prohibirla para substraer á los débiles é incautos del peligro de seduccion. No hablo de los sugetos ilustrados para quienes ha habido y debe haber siempre una razonable excepcion , y esta misma excepcion, prueba la necesidad de una ley de inspeccion ; asi como prohibir que circule libremente , el veneno entre el vulgo ignorante, es una providencia muy prudente que no debe extenderse á la farmá-
fJ; pf 118 cia ní á la química. Pero volvamos á nuestro asunte. Si como hemos dicho, la libertad, no excluye á la ley, tampono la tolerancia excluye un freno y una intolerancia. Esta no debe exceder los limites de la ley; y nunca pueden chocar lo derechos de ambas , si la, intolerancia no intenta invadir los de la ley. El que quiere tolerancia ilimitada é indefinida, es excesivo é injusto; y el que quiere intolerancia decidida aun con pretexto de amor á sus semejantes , es opresor y violento. No ignoro que el que conoce la verdad y el bien , debe querer que todos conozcan y consigan este don. El que sigue una religion pura y divina como es la católica debe querer que todos la abrazen. Esta noble propiedad es intrínseca á un corazon recto y es un precepto de la misma religion: pero esta voluntad es laudable si es ordenada , y digna de vituperio si excede los justos limites. En el actual sistema del género humano, hay leyes inflexibles quelacen nuestro elogio si deseamos el bien de nuestros semejantes, y nos condenan si lo exigirnos con medios desproporcionados .y .violentos. La intolerancia pues no debe exceder estos límites ni las necesidades de la sociedad; y si lo hace ,' invade la libertad de los particulares é invierte el órden y la naturaleza del hombre. Voy ahora á examinar los derechos de la intolerancia social es despues hablaré con mayor extension de la ver- 1 dadera toleranciacristiana. He prometido raciocinar en los , primeros capítulos de esta 'obra como filósofo político, cuya promesa creo haber cumplido ; y me propongo revestirme en los últimos de un carácter mas sagrado , amenazando casi hablar como teólogo. Tengo ahora grandes deseos de cubrirme con ésta cualidad; sin abandonar la de filósofo; porque nunca he podido entender , cómo es que tanto , y tan inconsideradamente, han convenido los literatos en establecer un cisma decidido entre la filosofía y la teología haciendo de ellas dos cosas distintas y casi contradictorias-, como si de, los filósofos debieran siempre ser 'profan_os, y los teólogos
119 carecer de filosofía. Esta division . , irracional y esti .. . a y agante . fué causa de la mutua desconfianza y desprecio de que resultaron .las disputas , las insulseces y los peligros de &den moral. Los filósofos se apropiaron corno privativa la razon ; y los teólogos la autoridad : pero ésta que debla haber sido siempre cierta y divina, y aquella siempre clara y consecuente, han solido estar muy distantes de conservar sus intrínsecas atribuciones; pues como una funesta experiencia nos ha manifestado y por desgracia continúa aun manifestándonos, ha sido y es muchas veces la pretendida filosofía un abuso de la razon en algunos que quieren llamarse filósofos ; la teología una autoridad sin certidumbre en otros que se suponen teólogos. Estas dos nobles facultades anduvieron mucho tiempo fuera de camino , se persiguieron, se desacreditaron mutuamente, y se llegaron á aborrecer mucho mas de lo que permitia la razon y toleraba la autoridad. Habiéndose prescrito los filósofos á su antojo ciertos limites, quisieron que la religion nunca pudiese hablar de la naturaleza ni de política; y creyeron degradar su razon si confesaban que esta facultad del alma estaba mal asegurada sin el auxilio de una autoridad infalible. Los teólogos adoptaron buenamente estos límites y se descuidaron en demostrar que podían ser políticos, sociales y benéficos ; y al mismo tiempo religiosos y sometidos á una autoridad que dirige á la razon humana sin destruirla. Ni los antiguos, filósofos de las naciones mas cultas, ni los padres mas respetables de la iglesia , vieron la necesidad ni la utilidad de esta separacion: pues los primeros, enmedio de sus especulaciones y teorías físicas, hicieron resonar el augusto nombre de la divinidad y tuvieron á mucho honor dictar lecciones de moral y de religion: los segundos no creyeron envilecer. la noble y sublimisima religion de Jesucristo distinguiéndola con el decoroso dictado de filosófica que por tantos títulos . le pertenece.
120 En un siglo 'en que tan poco cuesta proferir las dul.- c e s voces de fraternidad y concordia , aunque por otra parte despléga el genio destructor la voracidad de su funesto imperio, no sería proyecto inútil promover la alianza y union de las dos sublimes facultades filosofía y teología ; y hacer ver que la verdad siempre es grande y digna del mayor aprecio, ya se descubra con solo los auxilios de la razon, corno acontece algunas veces , ó bien con la competente autoridad como sucede con mas frecuencia. CAPITULO XXV. La legislación no debe tolerar el culto religioso que repugne á la razon. S ería una cosa graciosa que los admiradores de la razon y que los sublimes legisladores de virtuosas repúblicas ' tuvieran la tentacion de poner en duda que una sociedad de racionales puede adoptar un culto que repugne á la razon. Juzgo que algunas personas poco equitativas se inclinarian á sospecharlo así cuando les v.n con tanto calor y empello preciarse de amigos de las virtudes griegas y romanas , de manera que parece que quieren hacernos olvidar los monstruosos absurdos del politeísmo y todo el sistema del culto idolátrico. Sin fijar por ahora demasiado mi atencion en los pomposos encómios de aquellos héroes, y de aquellas virtudes sociales que en su pluma son siempre sublimes, siempre magnánimas, quiero suponer sin detenerme .á probarlo , que el politeísmo repugna á la razon. Tampoco • lo dudaron ciertos filósofos, á quienes no pienso ofender suponiéndolo así. Las misteriosas expresiones y los sofistnas con que procuran ocultar la monstruosidad de aquellos cultos , prueban mas que mucho la preeision en que se ven de legitimar el políteismo para envolver en él al único Dios verdadero que á tantos desa7.
1 21 grada, y demuestran á la vez que conocen la necesidad y existencia de este Ser inefable. Algunas personas de erudicion adictas á Purgar de la infamia del politeismo la razon degradada de los héroes de la antigüedad, ó maliciosamente inclinadas á presentarnos sociedades felices, virtuosas, morigeradas y al mismo tiempo indiferentes sobre el culto y la divinidad , trabajaron por encontrar 'en aquella ridícula multitud de dioses , no mas que simples objetos propuestos por una delicada política para contener al pueblo rudo, incapáz p)rsu necedad de las virtudes filosóficas ; y echaron mano de las alegorias y símbolos, de que , resultó la recóndita doctrina del puro deisrno. Si les escuchamos 1 nos dirán que en solo Júpiter veían al Ser supremo infinito , perfecto , moderador de los demas seres , y que en solo Júpiter se debía respetar la unidad necesaria del primer Ser, de cuya existencia nos convence la razon sin el auxilio de filosofia ni de teoremas. No es este el lugar de examinar tales hipótesis , y aún . cnando lo 'fuese rió veo que sea necesario ; porque hablo del culto prescrito por la ley, y ésta no debe expresarse en un sentido misterioso ó posible que solo entiendan los doctos; sino con la fuerza natural de las palabras proporcionadas á la inteligencia comun del pueblo y de toda la sociedad para quien ha sido promulgada. Sería un escollo y no ley la que mandase cosas malas ó ridículas con la esperanza de que el pueblo las purgaria mejorarla con su observancia. Los gentiles prescribián el culto de los ídolos y en ello abusaban de su autoridad , porque nunca pueden ser materia de ninguna ley'las costumbres y preceptos abiertamente contrarios al principio mas' evidente de la razon. En esto ni cabe duda ni incertidumbre. El constitu y o esencial del hombre que es la razon , enseña á todos igualmente , que la pluralidad de dioses es un absurdo ; que la ley que prescriba su creencia y veneracion , es un abuso; y que ningun legislador, sea el que fuere, pued man-- 16
128 al desenfrenado ímpetu de sus pasiones; y otras por ef contrario,' siguiendo' una doctrina corrompida, manifestar suavidad de caracter y un corazon como hecho para la virtud. Aunque qualquiera puede facilmente convencerse de la sencillez de estas teorías nunca deducirá de ellas con razon , que deba la sociedad tolerar un sistema perverso é irracional, y que haya de proteger á quien lo pro-, fesa, porque este se aparte alguna vez en la practica de las malas máximas que enseña el ateismo; pues destructor de las reglas de la moral; es siempre perjudicial al estado, y por lo mismo debe la sociedad ser enexórable exterminarlo de su seno. CAPITULO XXVII. La sociedad no debe tolerar las opiniones contradictorias á las máximas que las naciones civilizadas reconocen por verdaderas y necesarias á la felicidad del estado. 11-1xiste por aprobacion y consentimiento universal un derecho general que se llama de gentes, deducido de los principios de la naturaleza, que jamas ha creido nadie poder derogar sin degenerar en bárbaro y salvage; y ninguna sociedad ha presumido contravenir á él sin faltar á la :equidad ,- sin atropellar las relaciopes del hombre y trastornar el ór:den y deberes sociales. Existe ademas un código de leyes, primarias que yo llamaría una ramificacion de aquel antiguo derecho de gentes; código seguido y adoptado universaltnente corno fundamento de toda sociedad y de l todo gobierno. Desde que se formaron las sociedades;, se establecieron ciertas bases generales.,. y:ciertas verdades decididas que .fueron
129 absolutamente reconocidas por necesarias para organizar y perfecionar las mismas sociedades, y hacerlas vi . rtuosas, consistentes y felices. . El respeta, dei un juez eterno, :inalterable criadora y próvido dispensador de tódas<ras cosas , uná, vida .futin'a que le espera al justo y al impío, la idea de moralidad en las acciones, y el castigo y premio de ellas , fueron bases en que convinieron todos los hombres y todos los legisla.- dores; impelidos no menos por la voz interior de la naturaleza, que de la nece...sidati de hacer á las sociedades tranquilas y virtuosas. Cualquiera que fuese el lenguage de accion ó el modo de expresar las ideas de que se valían para hablar á los pueblos y á las naciones , á cuya capacidad era preciso atemperarse; y por agravada que estuviese la corrupcion de los que simbolizaban estas-primeras verdades, siempre eran la base de toda legislacion y de todo el saber de los hombres; y las vemos unas veces mas groseras , otras mas puras y sencillas.; ahora mas compendiadas ó extendidas , mas limpias y claras; ya las vernos vestidas de in venciones y fábulas ; pero siempre substancialmente las mismas ; y por decirlo así, escritas como lecciones diversas en el código adoptado por las naciones. Los filósofos, los magos, los poetas, los oradores y los músicos que eran en aquellos tiempos los hombres doctos y sublimes maestros de la moral no se apartaron de estos principios. Las apoteosis, la metensicosis, los elíseos, las constelacianes y el tártaro, eran fábulas forjadas sobre aquellas bases, y adiciones ó corrupciones de aquellas verdades; y quien se atrevia á negarlas era castigado y echado de la sociedad. Los orientales inclinados por carácter á las palabras y representaciones colosales , -la Grecia amante siempre de las imaginaciones y fábulas, 'y todos los pueblos que recibieron del oriente y de la Grecia la literatura y el idioma, adoptaron tambien las fábulas, por lo co. mun ridículas y extravagantes, con que adulteraron la verdad ; pero nunca sufrieron con paciencia 'que nadie dudó17
no ra dtt las verdades que ser vian de fundamento á estas ficciones. Este universal consentimiento estaba ,fundado en la razon y en la expérieincia,de las que .aprendieron ibá legisladores y filósofos , , e que-la sociedad para :ser virtuosa y feliz debia tener siempre algunas máximas' ciertas y determ ; nadas que inspirasen á todos el amor á la rectitud, y. á la verdad, dictasen el. desprecia,y aborrecimiento del vicio, y contuviesen los árfirnos menos reflexivos con .el temar de un juez siemp're presente. y cob la esperanza de un . premio que los hombres aguardan á veces inútilmente. Ellos.eonfesaron como ,nosotros , que estas dos máximas de tanto consuelo eran muy necesarias para elevar el corazon del hombre á la virtud, y aliviarle en las angustias y,disgustos de una vida mortal, en que frecuentemente el mas justo y el mas sabio ts-oprimida por la' calumnia y la. miseria ; al paso que el injusto y cruel opresor duerme tranquilo y respetado en las comodidades y delicias. ,La lisongera esperanza deiima bienaventuranza futura sostiene el ánimo, y se ensetlorea dulcemente del corazon, -virtuóso. El hombre de !bien comienza .entónces á respirar, y emprende tranquilamente la carrera empezada obrando el bien con paciencia; . en vez de que si llegase á desesperar del premio , podria degenerar en un feroz y violento opresor de los-demas. Aunque era ilusoria esta,.esperania por qué se habia de condenar un consuelo tan .noble . de una alma abatida é infeliz que no 'encuentra, otro alivio en sus males? ¡O amable y preciosa esperanza que impide las erupciones violentas siempre fatales para la sociedad! Sería un placer brutal decir al hombre que sufre: eres miserable y nunca tendrás mejor snerte;',ysería . no MeROS vileza y crueldad quitarle esta, luz benéfica. - que le .conforta . y le suaviza los males que padece' con la conternplacion de los bienes que espera, para hacerle caer en un estúpido abatimiento y en una. rabiosa y feroz desesperacion. Esta juiciosa filosofía tan conforme con la recta, ra-
zon, fué la de todas las naciones civilizadas y la de todos los siglos, Esta filosofía produce inmensos bienes á la sociedad , y en su' escuela se forman aquellas almas generosas que sacrificaron con gusto sus haberes “ y sus vidas, persuadidas de la verdad de uta premio perfecto y estable reservado para el hombre virtuoso. Esta filosofía fué algo mas que las fanfarronerias é • insensateces que nos han dicho de virtudes severas, de amor á nuestros semejantes y de confianza republicana , repetidas por sistema y por ecos las mas veces ineficaces é inútiles por carecer de los estímulos mas fuertes que son los de la virtud. No temo asegurar que esta noble filosofía fué el resorte mas eficaz y general que dió á la antigüedad los mejores ciudadanos. Los legisladores conocieron esto mismo y procuraron persuadirlo á los pueblos', no solo por amor á la verdad, sino' tambien por necesidad politica: y con estos antecedentes se admitió siempre por ley, y se adoptó por comun consentimiento de las naciones. No quiero detenerme en desembarazar de las fábulas y de la corrupcion las dos tsencillas, , verdades :del código mencionado para manifestar la•falacia anligiiedad con que procedieron la mayor parte de los legisladores y aun de los hombres grandes del gentilismo, seducidos por la monstruosa fatuidad del. ,culto idólatra. No necesito de discusion tan penosa é inútil para deducir , que todos los sabios, y. todas las naciones creyeron un derecho y deber de la legislacion fijar estas bases fundamentales y estos justos principios necesarios para procurar r-y establecer la, seguridad y felicidad del estado; pues esta deducion es tan sencilla y tan precisa , que emana naturalmente aun de aquellos errores y de aquellas tinieblas. Un ser superior á los hombres y una vida futura fueron tan unanimernente reconocidos por todos, que podría desafiar tranquilamente á los pretendidos sabios á que nos muestren una sociedad que se haya separado de estos principios; 6 que haya.. sufrido con indiferencia á cual- *
132 quiera que se desviase de ellos. Despucs de un desafio tan racional y tan justo , generoso hasta la prodigalidad , les abandono tatubien esta pretension; é indiferente al éxito de sus esfuerzos éinvestigaciones , trato de limitar de nuevo mis deducciones. Todas los sabios y todas las -naciones creyeron tener derecho de adoptar estas bases primordiales; y despues de adoptadas juzgaron que podían hacerlas respetar. Este es pues el punto de que tratamos. Estas bases que han sido adoptadas porque se han creido útiles y necesarias á la virtud y felicidad de los ciudadanos , llegan á ser leyes , sociales que no puede esquivar la pública autoridad sin ofender á la magestad de la nacion; ni permitir que se desprecien ó itnpugnen, sin ser cómplice de aquella ofensa é injuria. Por lo que una sociedad que admita por .base, ó suponga la existencia de un Ser supremo , la vida futura y la inmortalidad del altea , debe exigir que todos respeten estas verdades. Estamos ahora fuera del caso de la libertad de los cultos ,'y solo tratamos de maximas que son el fundamento de todos ellos, de toda la moral, y de toda legislación ; maximas que la nacion 'puede eiigir como necesarias para su seguridad y su &virtud, y que madie puede reusar sin ser tenido por sospechoso y rebelde á la ley, por enemigo de la felicidad pública y por indigno de que la sociedad le tolere. He aquí una nueva intolerancia que puede'muy bien unirse con la filosofía y. con la razon ; y que ,por lo mismo debe admitir quien quiera sociedades felices', bien cimentadas y tranquilas. Hagamos ahora la aplicacion de esta intolerancia. El sistema de los materialistas, que genérosos con todos los seres, menos con la divinidad y con el hombre, lo atribuyen todo á las plantas y á los brutos para no dejar nada, al hombre ni alDios, destruye ciertamente de un modo particular la consoladora doctrina y tan útil á la sociedad , de la perfeccion , de la providencia de Dios y de la vida futura; y por esta razon debe semejante sistema
1 3 3 ser excluido de la tolerancia y de la proteccion de la' ley, Puede sí este sistema lisongear la brutalidad de los grandes malvados quitando á su depravacion el freno de un juez y el temor del castigo ; pero es al mismo tiempo el_ escollo mas peligroso de la virtud. Consuela y alienta á los malos, degrada y embrutece á los sabios, arranca el consuelo mas dulce al benéfico y modesto ciudadano; quita el verdadero y constante estimulo de los buenos y no le dexa al hombre mas que la inclinacion natural al vicio y á las pasiones corrompidas. Sería un trabajo inútil enumerar aqui todos los sistemas que pueden reducirse á este. El lector puede inferirlos por sí mismo : yo no debo hacer mas que sacar las consecuencias de lo que llevo dicho. Si la virtud es la base de todo gobierno, si el aumentar los estimulos de, la virtud y quitar sus. obtáculos -es el mas noble de los empeños de la legislácion, no veo -la justicia con que el materialista y cualquiera que admita sus principales errores , puedan aspirar á la tolerancia civil. CAPITULO XXVIII. Qué se entienda por intolerancia civil. Ile hablado hasta ahora de intolerancia; pero no qui. siena que se sospechara que tengo un espirita feroz y-sanguinario.- Esta es la grave y ordinaria acusacion con que siempre son denunciados al tribunal de la filosofía , de la humanidad y de la razon, los hombres moderados que aman el órden y no la licencia: que quieren freno y no ligaduras ni cadenas. Parece que estos acusadores ignoran que el hombre_ intoleranteno es siempre un inquisidor ni un bárbaro , y que los delitos perjudiciales á la sociedad, aunque siempre merecen castigo, no es siempre el mismo ni de la misma especie el que merecen. Solo Dracon y los
134 Estoicos , sin embargo de ser estos y aquel filósofos, no pusieron diversidad alguna entre los delitos; queriendo que fuese igualmente castigado con la muerte el hurto de una manzana y el asesinato de un inocente. Pero calmen sus temores nuestros filósofos que tanto se precian de humanidad, pues cuando digo intolerancia , no digo fuego ni sangre. El hombre engañado y corrompido que sigue un culto irracional , sino intenta seducir á otros, si no que vive solitario encerrando en sí solo su extravagancia , es un infeliz, y como tal no debe 'ser castigado sino compidecido; es un necio que no perturba la tranquilidad pública ; solo por ser necios , no merecen la muerte , aunque sí deben ser observados para que no anden vagando á su antojo ; pero si intentan hacer proselitas ó seducir con discursos ó escritos, trastornan la ley que ha prascrito, como podia , aquella necia idolatría : y si se obstinan en su temerario proceder, deben ser castigados corno rebeldes. La sociedad no solo no debe sufrir un culto idólatra, sino que si es necesario, debe usar de la fuerza para impedirlo; porque la idolatría deshonra á la nacion considerada como racional , y conspira derectamente contra las costumbres. Hablo del culto aun privado, mas no del secreto; pues estoy ageno de establecer inquisiciones domésticas y arbitrarias que siempre hacen mas mal que bien, y no deben admitirse sino en casos extraordinarios y apurados. Hablo , del culto idolátrico privado considerándolo .como opuesto, al solemne y público de la nacion, que no deja de ser conocido por la ley, y de ser positivamen- \le tolerado y permitido. La sociedad no debe permitir ni tolerar semejante culto como queda , ya probado; y: por la misma razon tampoco debe permitir en defensa . de este culto idólatra ningun libro que pueda engañar ó seducir á los incautos. Debe la sociedad andar con sumo cuidado para apartar el peligro de los sencillos que pueden ser alucinados; pues la tutela y defensa .de los débiles no es un beneficio ar-
13 5 bitrario y -libre que nos prometa la ley social, sino una verdadera obligacion. 'Si el ateo ó - el materialista encierra en sí mismo sus errores , es un desgraciado que esconde sus llagas y achaques por temor de . la medicina, y hace ocioso é inútil el esmero de la,sociedad ; en cuyo caso no sabe ésta como obligarle á la curacion; pues pretender que el incrédulo descubra sus llagas, sería un desórden que parecerla violencia: pero si propaga el veneno y arma lazos á losincautos estudiando como extender la infeccion con impresos públicos , entonces la ley debe refrenarle , y si no obedece , castigarle y desterrarle de la sociedad. De lo dicho hasta aquí parece - que nace una teoría general que puede fijar los limites y la naturaleza de la intolerancia de que hablamos. Un idólatra ó quien le parezca, profesa un culto esterior palpablemente contrario á. la razon y peligroso á las costumbres; así que su culto por su naturaleza misma no entra en el número de las opiniones que pueden gozar de la libertad ó tolerancia civil. Su exterioridad lo sujeta á la inspeccion de la ley, y su irracionalidad le excluye dela tolerancia. El incrédulo ateo ó materialista que por sistema no profesa ningun culto y los desprecia todos en su corazon corrompido no está por esta parte sujeto á la autoridad de la ley ; pero sí lo estará si impugna los cultos religiosos que la .ley permite, y mucho mas si combate el que las leyes proponen como dominante. La publieacion de su doctrina y de sus máximas . directamente contrarias á la divinidad y á las costumbres ,"subvierte los principios de toda legislacion y de toda sociedad ; por lo que ni se deben tolerar, . ni él tiene derecho de publicar libremente sus opiniones irreligiosas., ni de reclamar privilegio alguno de libertad: porque ¿qué ventaja .ó provecho puede esperar de él la nacion, sino la seduccion de los incautos, el fomento del vicio y la indiferencia de las virtudes sociales? La ley debe impedir estos males, y por consiguiente él.no puede tener la - libertadde escribir hablar ó -im-
X 36 primir. Véase , por decirlo así, el primer grado de la intolerancia civil. Mas si quiere obrar contra la prohibicion de la ley, si imprime libros malos ó procura esparcirlos maliciosa y ocultamente , ¿ quién duda de que por esto solo pueda ser castigado , como puede y debe serlo todo ciudadano que quebranta una ley? En el primer caso estaba solo sujeto á su inspeccion para que no se publicase el libro que' fraudulentamente extendia un culto justamente proscrito: pues no se debe esperar que sobrevengan los males para curarlos, sino que deban impedirse como hemos probado en los capítulos XV. XVI. &c. Si no obstante la vigilan-. cia de la inspeccion se propasa á publicar opiniones erroneas y malos libros, debe ser castigado como transgresor: pues siendo justa y razonable la ley que lo prohibe merece un severo castigo quien la viola. Pero que ¿ no tiene derecho cualquier ciudadano de ser ateo ó materialista? Seguramente que no. Ya se ha demostrado que nadie tiene libertad de serlo cuando está unido en sociedad; y si 110 tiene esta libertad, mucho menos tendrá la de incitar á los demas á que lo sean. La sociedad no quiere esto, y en no quererlo obra racionalmente. Luego 6 el ciudadano debe sujetarse á la voluntad de la sociedad , 6 irse de ella; que es la única libertad que le queda y á que puede aspirar. Preguntará quiza alguno , si la sociedad puede absolutamente prohibir que corran los libros de que hemos hablado. La respuesta es muy fácil despues dé lo que va dicho. Quiero no obstante sér liberal como acostumbro, y conceder que se permitan cuando una justa y moderada censura lo juzgue conveniente, con los límites y precauciones necesarias. Lo diré todo en una palabra que podrá parecer intempestiva á algunos políticos. En la permision de los libros y en la publicacion de opiniones observense las limitaciones y la prudente tolerancia que guardarón siempre los cánones y la práctica de la primitiva iglesia. Nuestros filósofos hechos á sospechar en todos los orde-1
1 37 - narnientos y " reglas del cristianismo , intolerancia , despotismo é irracionalidad, creerán hallar en mi asercion una paradoja : mas no se precipiten en juzgar de las leyes que he insinuado por los abusos que ocurren, y encontrarán muy en breve mi decision justa y moderada; y tanto mas cuanto que me fundo en el grande axioma de que siendo la religion cristiana . una cosa divina, ninguna de sus leyes puede ser contraria á la verdad política , á la razon y á la justa libertad del hombre. Enmedio de tan vasta extension de conocimientos filosóficos y de tantas promesas y palabras que exceden aun á los conocimientos , no hallo hasta ahora razones para sospechar que sea falso mi axioma. CAPITULO XXIX. Observaciones sobre las virtudes y la felicidad de las repúblicas griega y romana., Las razones hasta ahora ale g adas serian sin duda de g al un peso , sino fuesen contrarias á la verdad de la historia ; pues todos saben , ó á lo menos dicen , que las repúblicas griegas y mas particularmente la romana , fueron idólatras; y sin embargo virtuosas y felices. No puedo menos de exáminar brevemente esta felicidad y estas virtudes de que tanto hablan , ó por mejor decir, tanto disparatan los filósofos á la moda. Esparta, Atenas, Roma, Solon y Licurgo, son saetas que se asestan en todos los periodos, y rayos que centellean en todos los discursos y alocuciones' republicanas. Los sabios se riera de esta pueril erudicion y desean mucho tiempo hace una ley severa que impida ajos habladores meterse en lo que no entienden. No sé si tendrán razon: pero dicen que esta ley juiciosa no es de ningun modo contraria á la libertad y . á los derechos del hombre; y que sería muy útil para librar á la sociedad de las incomodidades y molestias que causan tantas declamaciones necias é infructuosas. I 8
u;j1: 240 bres. No fuá ciertamente el menor mal hacer nacer una perpetua contradiccion y continuo choque entre la religion y la sociedd que quisieron conceptuarse como dos potestades soberanas limitrofes y contrarias. No: ni la sociedad ni la religion fueron dos soberanias políticas distintas una de otra Hablaron inexactamente los que proyectaron coucordator entre el sacerdocio y el imperio; y aun hablan peor prescribiendo limites reciprocos á ambas potestades. Las sociedades sino nacieron con el mundo, nacieron por lo menos despues de una conveniente propagacion de los hombres. No puedo admitir la estraria hipótesis que hizo nacer las sociedades de la violencia y de la barbarie , y aun de la necesidad que se supone tuvieron los hombres de vivir reunidos para defenderse de las correrías é incursiones de los vagabundos y asesinos. Siento demasiado los impulsos y la voz de la sociabilidad natural , para creer posible que los hombres no se reuniesen en cuerpo hasta haber llegado á ser bárbaros y desnaturalizados. Sea sin embargo cual haya sido el origen de las sociedades , es constante que éstas no podian permanecer mucho tiempo sin leyes, ni las ,leyes podian observarse perfectamente sin una religion. Así que , no se fundó sociedad alguna sin que se creyese necesaria una religion: y así como no se fundó ninguna sociedad sin leyes concernientes á la magistratura y á la milicia,.tampoco dejaron de hacerse leyes respectivas á la religion. Los magistrados y los soldados tullan leyes como las tenian los ministros de la religion: pero aunque por dar leyes á los magistrados y militares , no se intentó formar dos cuerpos ó dos sociedades políticas y distintas; tampoco se creyó formar una sociedad ó cuerpo diverso creando ministros de la religion. Los pontífices y los sacerdotes eran miembros de la sociedad que formaban un todo político, como los magistrados y soldados. Es cierto que los soldados y magistrados tenian sus leyes como los sacerdotes tenian las suyas, pero ni aquellas ni éstas formaban una diversa autoridad ó legislacion política.
24L Las leyes respectivas á ‘estoscéáérpós disthal zioitxce-; dian los:limites de los deberes particulares á . ..ea:da nna.de! ellos , y sus privilegios -estabatr z siempre sujetos' á, la_ley. primitiva del bien.comun..En,ilei oncerniente á la: relin. gion hablaban y decidian los saderdotesfuera; de' esto, obedecian en todo y en todas'parCles, Existi¿.). por muchal. siglps elmundo, eón e steiísi g tema pont icO f gloso; cieron y Itleca . rerían-,lasrepúblicas • y las' Monarquias; se. unieron-6 * desfigura.ron r laslr sboiedades ¡medida que se: enervaron:4: crecieron las vi rrudes f !sociales-/c,ó aqiullas substancias secretas que muchisimos han examinado y que' aun quedan por conocer: entre tanto,-porAo-que hace á nuestro objeto, evindubitable ¡que el'colegio sacernotes era una parre :ó uni-seccion ,de la sociedad , como lo fueron y lo son. al presente los jaeces, los medicos, los mercaderes y artesanos. _ Existian pues en su perfección las sociedades antes de la prornulgacion del evangelio, y.ekistian por inspiracion impulso delcielo.--Lassanciones civiles, militares y religiosas se dirigian`á mantener la stranquilidad del estado, la legitima dependencia y las mutuas relaciones.; pero tase leyes civiles y militares, reglaban las acciones exteriores:i la_religion sola llegaba hasta:el espiritu y dirigia las interiores. Para que el hombre siempre y en cualquiera parte sea virtuoso,' debe obrar por maximas y principios' espirituales: luego eranecesaria la religion para la firmeza del estado. Los legisladores que habian conocido toda la fuerza de este _raciocinio, eligieron 'leyes :.religiosas que dirigiesen á los pueblos; pero al fin, aquellos legisladores eran. hombres, y la religion mas sublime rdivida no padiaser obra del hombre; y así el culto ó religiones que establecieron, no fueron mas que supersticiones ) horrores y abominaciones, que degradaban mas 'y mas á;la especie humana. Vino Jesucristo al mundo: ,anunció una religion ala; sumió_ con sultdoctrina y con su gracia,, cuanto le fall. taba,á la religion para ,ser perfecta y.enteranneyite analola al 3 1
242, bien s.acjtall . 'N . o, fund:ó. estados, , sociedades. monarquías temrefOrnaó, álas ,Ieyes-rekigiosas, creó: ministros mas. elcáces ,, mas, ilustrados > mas. santos:. los. s.ub.stituy& á los antiguos, supersticiasos, ó ittipustores,. y se volvió: al cielo. Estos, misnistros y, estos: sacerdotes, quedaron miembros de l'a s,c t eiedad.HcOmo. eran(:aates; yseria ; una, injusticia privarles de primitivos derechos sociales pero. no,puk, dieron . fiirmar un cuerpo 6 úna sociedad distinta.- ‘ ,y, perfecta ; porque el divino:: fundador no, lel', quiere . , porquela' idea de religion. lo, repulna2:y porque el_ bien. ,,c_ornun: na lo sufre., : , Soa pnes-.! ch.arlatames 'ignora.ntes :y1si'n; principios los que , se. figuran: entre los. cristianos: dós-éstados. terrenos '6 dos sociedades, políticas,.:á úna..de las:.cuales llaman iglesia y á la otra principado. Este , sea dernacr,ático aristocrático ó monárquico, es esencialmente: una: sola. cosa que abraza . todos. los. individuos que lo: componen sean. clérigos. 6 legos , togados 6. militares,. pues su. universalidad . _ concurre fórmar este: tOdo... La co:nfúsion :que introdujeron algunos escritores_ en:una cosa. tan . sencilla introduciendo divisiones, altercados. y cistnas,, , provino: sin duda. de la inversion. de. ideas. y aun. mas. de/ abuso. delas, pocas. luces que' - 1e; queclaron::al clero,. cuyos> individuos apenas: sabian. leer. cuando.. los legos. solo, sabian vejetarse.. Serial por cierta 'sing . ular y capriellósa. manía empeñarse . en buscar las. verdaderas_ nociones'..d-e, esta.. iglesia y de eSte cristianismo_ en. aquellos. siglos obscurós,, cerrando los ojós, por no. ver' la pureza. y sublimidad: de: la doctrina de los i siglos mas felices, y de .los,,,n-lisMos sagrados. Iibros de . la: religión. Sin: .embargo , en:, loS mismos; siglos: menos; truidos 'no) dejar-emos de. enc:ontrar idas, puras, de la natutztezalle: esta religión si .. .nos:tomarnos e/ trabaja de consultarlos. Com erecta, escribía en el siglo, doce sal papa Eugenio, un abad célebre.en : doctrina y .saatidad en estos. términos, :i gut no: 'me mostraran en:. qué ocasion hayáz sido a l lguno :de los fapáskoles. juez: de. los hombres,
24 3 divisor de términos, ó distribuidor de terrenos. Leo que 4, los apóstoles , comparecieron en los tribunales para ser juzgados ; pero que fueran jueces, no lo encuentro. Será ahora, pero'no fué entónces. Degradará acaso' si dignidad el siervo sino aspira á ser mayor que su señor, el discípulo si no , quiere ser mas que el que le envió, ó el hijo sino traspasa -los límites que fijaron sus padres z . Vuestra' potestad -pues' se -extiende solo á los pecados, no á las posesiones , porque para aquellos., no para ,éstas recibisteis las llaves del reyno de , los cielos á fin de , excluir de él á los prevaricadores,' nei á los poseedores:... Estas cosas terrenas y perecederas , tienen ya sus jueces destinados. ¿ Por qué pues invadís los confines de otros y 'estendeis la hoz en mies agena.?....... Registrad la herencia de vuestro padre para investigar vuestros derechos....- Ninguna de estas cosas terrenas os ha dejado el Testador....: Claro es que á los apóstoles se les prohibe toda dominaclon. Id pues, y siendo dominador osad usurpar el apóstolado, ó siendo apostol la dominacion. Una y otra cosa se os prohibe: si quereis tener las dos; las' perdereis ambas, y en este caso de ninguna manera os creais exento de la condenacion en que incurren aquellos de, quienes Dios se queja diciendo: ellos reynaron, pero no por mi voluntad: quisieron tener mando en la tierra , mas no les conocí por'míos Sabed que vuestra:herencia consiste en la cruz de Jesu. cristo , en la abundancia de trabajos, &c."(t ). (r) Non monstrabunt puto ubi' aliquando quispiaM' apostotorum judex sederít ho/ninum , aut divisor 'termi;zoram distributor terraruin. Stetisse deníque lego apóstolos judicándos , sed¿sse judicántes non lego. Erit , non fuit. Ita est imminutor dignitatis servus si non vult esse major domino sisó ; discipidus si 7 , - non vult esse major 'qui se misit; aut filius si nora transgreditur . términos quos possuerunt patres sui?......Ergo; in criminibus,non ín posessionibtupotestas vestra, quoniam 'propter et non proptr has accepistis claves reguí coeloruni, praevaricatcres ut;qUe exclussuri, non posessores..... Habent haec infima et terrena judices saos fines alienos invaditis, quid falce . p ostrara in alienara inessem cx tendías? D Bernard, Lib. ae considerat. cap; 6. Paternam tibi viri.
2++, Vanamente me fatigaria en _alegar otras autoridadades para probar esta verdad,, que podrian ser, muchas ymuy graves; pero quien conoce el espíritu de la religion cristiana y está acostumbrado al ;análisis,, no necesita de tantas palabras , y ademas-, que quien por imbecilidad ó por malicia confunde las ideas mas distintas y sencillas, encontraria un nuevo embarazo en la, multitud de citas. Deshonra demasiado ei filósofo Rousseau sus talentos literatura cuando dice que . del cristianismo resultó un perpetuo conflico 4e jr risdicolon , ciue ha, hecho imposible en 1.9s estados cris:tia i notr,tocWbuenajpo'icía,„ y - que jamas se «ha podido averiguar, á ojén habia obligacion de obedecer , si al príncipe ó, a1 ,Ça necesario muy poco conocimiento de,lasescrlturas para-ignorar, el riguroso precepto con que en . ellas ' s'e manda á Los cristianos la obediencia y sumision á lAs,autorídades•constituidas, á las potestades mas sublimes, F1,21?.1 . 10 saber'que resiste á la voluntad de Dios quien resiste, á Ja, autoridad-, del príncipe; (i) que el soberano usa. de la espada -en nombre de Dios y' que á ella, e sto es á la leyes-de la-sociedad, está sujeta toda alma á dicabo .haereditatew.....'1Vihil- -horum'tibi 'tabalee testatoris asigo 74:Int... - ,::7 Planum est :. ,:apOstolis interdicitur dominatú s. I ergo tu, et tibí usurpare aude , aut dopzináns ,apostolatum, aut , apostolicus do . min . a tum :` plane ab alterutra prohiberis. Si , utrunique sienul 'habere-7_, ' olé s., perdes utrunie 4lioquin' non te - ex c eptum illo- . irum número puses de . quibus 'quaeritúr deus sic : ipsi regnaverunt et _ non ex me ; principes extíterunt . et , ego non c . o gnovi Ag' flo j ee haereditatem tüam ,in christi cruce , irliaboribus piuli/iiis. Lib. 2. cap, - , .(i) Es , ihutil advertir que bajo el nombre de príncipes, entienden las sagradas escrituras la autoridad suprema que es , .. siempre la misma., bien . Se ejerz',11 por una especial comision ,de la nación soberana éii upgobiéro,clemócratieo ;- ,ó de otra mane- , ,;. 1al , .. , ra: eh cualquiera' dirá, fó r ra de gobterno..San Pablo habla siemre de reyes y príliapes ,,,porque eiit i oi - ic, -es el imperio romano e'llabia., convertido monarquiá„y casi ,,todas la,s imperio : , , , ., „. . , ábtiguaslabian sido s u byugadas por aquelimperio, por los reyes : bá»árOS ,<,1 :o d taorientases. pbris espOs p,..• :. . . :, 5..,k,, .....,.. .1 ,....,;, ,...,..: ..: , ,..„ •, ,..,...• „, •• 10
24 5 toda-person a sin distincion, de lego 4 clérigo, de monge ú obispo (1). Verdad será cuando Rousseau lo dice, que no sabe á quién se debe obedecer en los estados cristianos , si al príncipe ó al clérigo; pero ningun cristiano que estudia su religion , debe ignorarlo; y así se quita el conflicto quitado el concurso de las dos pretendidas jurisdicciones. Pero es demasido sensibleeste conflicto,, dirá alguno, y es igualmente innegable que de él nacieron en toc.L)s los siglos divisiones, y •discordias que turbaron la paz de los estados. cristianos , dividieron los ánimos y produjeron guerras sangrientas y ferpces: las leyes civiles.; ya ven-, cedoras, ya vencidas, jamas •estuvieron en paz, y los cristianos ondulayon : si t i sistIma , y si tuvieron alguno , no fué ni bastante político , ni , decididamente religioso. Estoy ya fastidiado de repetir este argumento, y, fastidiado he repetido que estos conflictos nacieron de los abusos y no de ( la religion. Es fuerte obstinacion que en todo se 114ya_de . querer,,rigor de 14k:a , menos 'cuando. se hab14, de religion, y que en todas las controversias se distinga el derecho del abuso y r.do se haya de distinguir en la religión. Si estos contrastes son abusos, yo no sé por qué se ,ha de querer que se destruya la religion. En los primeros siglos de la iglesia no existían estas desavenencias y la religion florecia en su mas augusta sencillez. Itenuevese pues el espíritu de aquellos felices tiempos y cesarán los combates que tanto la deshonran. En el capítulo 8 del libró 4 . dice Rousseau que el cristianismo es la religion del clérigo, y que el interés del clérijo será siempre mas fuerte que el del estado, habiendo dicho en el capítulo 7 del libro i? que la voluntad particular (r) Qstendens hoc omnibus imperarí sacerdotibus etia772 et 17/0nachis , nec scecularibus tantum, hoc ab exordio declarat dicens, ornnis anima potestatibus sublintioril j u subdita sir. Et si apostolus esses , etsi evangelista-, et profeta , etsi quivis . alius. D: Joan. Chrisost. Hom. 23. in epist ad rom.
246 1 de todo individuo de la sociedad puede estar en contradíccion con la voluntad general que él tiene como ciudadana: que el interés particular puede inspirarle contrad ccion con el interés conun. De esto no infiere la necesidad de destruir la sociedad, sino la necesidad de refrenar con la voluntad general este interés privado. En ello reflexionó sensata- o mente. Ahora bien: ¿por qué de la misma razon no dedu- o ce la necesidad de sujetar el interés particular del clérigo á la voluntad soberana de la nacion, sino que por el contrario deduce la necesidad de excluir el cristianismo y el 011 clérigo? Tanto gimas debia hacerlo cuanto que el mismo cristianismo;prohibe espresamente al clérigo este interés; le prohibe toda dominacion, le -prohibe mezclarse en controversias civiles, y le prohibe en una palabra, toda usurpacion de la autoridad soberana, prescribiéndole la sumision á ella, la obediencia y el respeto. No sé si habrá quien juzgue ageno del objeto que me o he propuesto presentar brevemente como en un espejo, el á origen de las que se dicen usurpaciones de los clérigos so- cié bre la autoridad civil. Sé que puede ser util demostrar la 1/71 verdad de los principiosque hasta ahora he sentado; y siento no poder prescindir de hacerlo como lo intentaré en los capítulos que siguen. CAPITULO XLI. Si el espíritu de los , cristianos enerva las virtudes militares y generosas. T odo lo que hasta ahora se ha dicho podria demostrar suficienteinente que el cristiánistno es la religion mas social y mas ventajosa aun considerandola políticamente, y servir de - exacta respuesta á algunos mezquinos argumentos que no merecen ser de la - menor importancia. Pero
247 . seamos generosos: Rousseau tiene sus-d.udas % y Rousseau.es, un filósofo que merece alguna atencion... • . Despues . de haber considerado las religio-nes que den adoptarse en una legislacion 2. pasa Ro.usseau cristianismo n.o. at cristianismo del dia,, al del evangelio, que es. absolutamente distinto.. Poresta religion. santa, sublime' ey verdadera lós hombres, hijos de un misma Dios., se reconocentodOs por hermanas y la sociedad que les une no se disuelbe ni. por la muerte.... En esta sóciedadcada una cun2pliria con sus. deberes el puebla estaria sujeta á las los gefes serian justos y moderada t,. magistrados puros é incorruptibles los soldados. , clespreciarian la muerte no habria en fin vanidad ni lujo- (-I). Estos -son . prin_cipios lisongerosi . pero las consecuencias imaginarias.. AnteS de examinarlas detengá-' monos un mornenta. Ya. he advertida á Rousseau. qué aquel: su cristianismo del evangelio;,. es el mismo que el del dia, con tal que tenga á bien no . confundir los, abusos que en él se -han introducido,. y que él nyisina reprehende y condena: le he. díciaa: tambien que aquel: cristianismo del evangelio, no: es el pu A ro -déisrna sin: templo,, sin altares ni sino. que es un. 111 nobley . sublime sistema . que une la -adoraciónen , espíritu y verdad, : al. culto exterior que enseña misterios. y contiene preceptos . ,, Sacrificios, y ritos.. Supuestas, estasadvertencias, que' pordesgracia. olvida Rousseau con.. demasiadafrecuencia,, quisiera preguntarle si la. amable pirrura de la sociedad cristiana que acabo de presentar,, es. la . . de sui cristianism) del evangelio,- que es la del déismo l , ó bien,, si es la de: nuestro:cristianismo que contiene . ritos. y' preceptos. En: el: primer caso-,. su cristianismo deista estaría aun pornacer,.. y su pintura seria un bello sueno. No, sabernos,:: y. él tambien ignora.,, en dónde ha existido. aquel deismo y aquel ev-angelio, cristiano destructor del cristianismo, verdadero , y promulgador del.' dicismo. Si • ' la pintura. presenta. el cristianismo: nuestro,. todas las obje111.:4. (i) Lib. 4. cap. 8..
24S clones con que Rousseau le combate, quedan -dcstruidás..•. Confieso que no camprendo bastante el mencionado capl,.. tufo o c tavo; y me inclinaría á sospechar en.él una. confusion maliciosa , si los filósofos siempre amantes de la franqueza y-del candor , fueran capaces de esta malicia. Enme-: dío d .tatnalia. obscuridad, me creo en' derecho de mirar como dirigidas contra nuestro cristianismo tan atroces. invectivas ,. no solo porque aquel deismo cristiano es un . delirio , sino porque defiendo la -divina verdad del cristia-: nisino evangélico. El cristianismo, no teniendo ninguna relacion particular con el cuerpo político , deja á las leyes en la intrínseca fuerza que les es .proijia, sin añadirles ninguna otra ; .y por es--- to tino de los mayores vínculos de la sociemnd queda sin efecto. El cristianism g es Ull a religion toda espiritual, ocupada.. solo de das cosas del Cielo.-La patria del -cristiano no está en este inundo. El, es verdad que• cumple con sus deberes , pero lo hace con una fria indiferencia, sobre el bueno -ó mal exito de sus -esmeros-... Si el,. estado florece, , apenas osa disfrutar sus ventajas: sí' _se arruina.; bendice la mano del .onznipotente ,. que . gravita sobre su pueblo.... Si un Catilina -6 •un Cronvvel -amenazan á - la tranquilidad pública y usurpan -el' p de r soberano la caridad cristiana no permite pensar mal de ellos y la paciencia cristiana , ense'ria á sufrir mas bien que á derramar la sangre y 'repeler al usurpador: Sobreviene una guerra estrangera? El cristiano corre á la defensa de la patria, entra en accíon y ningunopiensa en huir : cada uno cumple con su obligacion sin ansiar por. la victoria ; ellos saben morir mas bien que vencer. Haga frente . un ejército cristiano á los pueblos generosos de Espar-, ta y de Roma, aquellos pueblos tan electrizados por el amor, de :1.1 patria y.de la gloria: los devotos cristianos serán batidos, exterminados; destruidos, 6 no deberán su salid sino al desprecio de sus enemigos. Hasta ahora hemos oído hablar á Roussean ; pero no sabernos si 114, creído .hablar .de ,los, cristianos 6..de los qua-_queros: deberia primero haberse puesto de acuerdo consi1 tila ú nn o 11.1 J1 ,1 E zd 1)1 1:1
I P II A 249 go mismo. Poco antes en el concepto de este hombre ver-, satil „los cristianos eran buenos hermanos , y su sociedad no' . se disolvia aun despues de la muerte: y ahora no tienen vínculo ni relacion alguna con el cuerpo político. Poco ,antes cump lian stis deberes y estaban sujetos á las leyes-: ahora les dá poco cuidado que todo se arruine. Poco antes arrostraban cara fortaleza la muerte; eran incorruptibles y justos en las magistraturas, moderados en las dignidades: ahora son insensibles, estupidos , indiferentes: pero estas son bagatelas. Quisiera yo tambien saber del mismo Rousseau con qué razon se atreve á decir que el cristianismo no tiene re!acion alguna con el cúerpo político, y que deja á las leyes en la fuerza intrínseca que les es propia , siendo tan evidente que su observancia y su amor son obligaciones que impone la religion cristiana .á losque lá. profesan: el cristiano si conoce su religion, en el desempeo de los deberes sociales no se guiará por una pasion baja ó por un temor servil, sino por la pura y sublime ley de la caridad; por la cual se amará ordenadamente á si mismo y hará todo el bien que esté: en su mano á sus hermanos , á sus semejantes , á su patria y al mundo entero ; no por viles intereses ó por un frenético entusiasmo, sino por virtud de su augusta y divina religión, y será el enemigo mas tranquilo y mas inexorable de la iniquidad; al paso que el amigo linas' sincero de los hombres. La patria del cristiano no está en este mundo. El espera otra mas feliz y mas estable: verdad ciertísima; pero sabe el cristiano que á aquella patria no se llega sino por el camino de la virtud ; y sabe que la virtud consiste en el cumplimiento de sus obligaciones de hombre, de padre, de esposo , de ciudadano. La religion le recuerda continuamente estos deberes y le asegura que aquella patria feliz es el premio reservado á solos aquellos que los hayan desempelado exactamente. Todas las virtudes que fori-nau á los verdaderos héroes de la patria forman á los héroes del cristianismo ; y si el cristianismo condena la vileza, la 32
2 5 6 estólido juramento , no encontrará otro ejército aguerrido en toda la antigiiedad, y habrá de confesar que en vigor de aquel mágico juramento , los soldados de Fabio deberian conv star todo el mundo; y que los ejércitos de Alejandro , de Anibal , de Esparta y de Roma , deberian ser batidos y derrotados como los devotos cristianos; porque es cosa rara encontrar aquel juramento, que tomado á la letra es una fatuidad t , pero entendido con discrecion equivale á la intrépida y firme resolucion con. que los soldados mutuamente se ex±an á pelear con denuedo. Gustan tanto los filósofos de estos pomposos conceptos , que los creen suficientes para transformar á los soldados en otros tantos héroes. Pero los campos de batalla no son gabinetes en donde el espíritu de los literatos está espuesto á estas ilusiones. CAPITULO XLII. El cristiano es 9/finamente útil á todos los gobiernos sin exceder los limites de su espiritualidad. Contradicciones de Rousseau y del evangélico republicano. __41 cristianismo , dice Rousseau en el lugar citado , no predica mas que esclavitud y dependencia. Su espíritu es demasiado favorable á la tiranía para que los hombres no se valgan de él en todos tiempos. Los verdaderos cristianos estar' destinados . para ser esclavos; ellos lo saben y no les causa gran pena esta suerte. Jamas han faltado almas enérgicas y alentadas,, dice el linfático autor del republicano evangélico , que á eemplo de Cristo han. anunciado publicamente la verdad, aun á pesar de la indignacion y de las amenazas de los tiranos..... Cristo estaba destinado para l'Orinar una revolucion, no soto en el gobierno exterior , sino en los espíritus y en los corazoCC
2 5 7 nes 'Cristo, perfecto modelo de un revolucionario 1 no se arredra por las dificultades que esto podria presentarle; y firme en sus propósitos , empieza por derribar los soberbios colosos que mas podian resistir á sus proyectos, y que de hecho , intentaban detenerle en su carrera. Buen ciudadano , perfecto republicano, decidido democrático. Combine y concilie quien pueda la sulfurea erupcion de estos vesubios políticos. Uno quiere cristianos serviles, estúpidos y esclavos: el otro los quiere enérgicos, intrépidos y revolucionarios." "El primero por una incoherencia de mayor tamaño habla hecho ya, á los cristianos en el mismo capítulo verdaderos rebeldes, que solo esperaban la suya para hacerse independientes y señores, y usurpar la autoridad que fingian respetar. El otro nos haba' ya anunciado que la religion de Cristo es acaso la única que sostiene su sincero caracter, y que se atiene á los confines naturales y propios de Porque la religion de Cristo es toda espiritual , porque no tiene ninguna relacion particular con el cuerpo político y no mira directamente al interes de la patria ni á la felicidad del estado._ Vease la prefacion del republicano evangélico. Este -cristianismo en boca de unos entusiastas de esta calaña ,‘ ya es'todo espiritual , ya político : ahora no mira directamente al interes de la patria; ahora forma revoluciones de gobierno y de Corazones ; es esclavo y libre ; ama la tiranía , y la sufre con indiferencia; y dentro de -urt momento -es republicano perfecto, y decidido democrático. Jamas tomó Proteo tantas formas. Aplaquemos la cólera en cuanto lo permita la indignacion que inspiran tan monstruosas y sacrilégas contradicciones, y librémonos en pocas palabras de los dos extremos que dan materia á las opuestas acusaciones, que 14 ignorancia ó el fanatismo han excitado contra la pureza del evangelio. Algunos no viendo en este divino código mas que servidumbre y dependencia de esclavos, le hacen defensor de los déspotas ; otros no echan de ver en él sino libertad é igualdad, y lo tienen por el código de 33
2 5 8 la democracia. Aquellos lo detestan porquele suponen indiferente ó contrario á los derechos del hombre. Estos parece que solo le aman porque es republicano y democrático. ¡A tánto arroja el odio de una ley que; refrena el corazon de los malignos, y tanto como esto puede la efervescencia de las. pasiones aun sobre las intenciones, mas rectas de quien siente mas las. impresiones etaeriores, que el grito de la razon!. Es muy del casa reproducir aquí la que dije en el capítulo cuarto.. La religion puede ser una ley social ; no es necesario que sea una, base constitucional. La precision en estas dos nociones hubiera librada de la confusion y contradicciones que han acreditada los dos filósofos mencionados.. La. Constitucion determina y forma la naturaleza y organizacion del gobierna civil; la legislacion establece las leyes genera/es de todos los. gobiernos. ,Insinué en dicha capítula queesta_ precision era mas usual , y necesaria de la que parea.. Si los que se oponen á estas sólidas máximas inquieren que gobierna civil prefiere y aprueba el evangelio, les, responda con candor, que kis aprueba todos igualmente; porque reconoce todos . los gobiernos legkimos ; y sino lo son , los desaprueba ; pero solo de aquel modo con que desaprueba toda injusticia y toda violencia.. Si preguntan á qué gobierna es útil el critianismo , les diga que á todos; porque á todos los gobiernos son utiles, los. virtuosos ;, y el evangelio sola.se :ocupa en formar Éombres que lo. sean. El origen de las constituciones sociales y el fundamento de los derechos del hombre no hay , que buscarlos en el evangelio, pues ya exisrian antes que éste se promulgase, y fueron dictados por la naturaleza ; ya hablando al hombre recien.formado con una voz imperceptible, pero no menos poderosa y análoga á su natural inclinacion de vivir en saciedad; á bien restituyéndole' al órden, ya embrutecido, por medio de pactos y convenciones El evangelio encontró estas sociedades ,ya formadas y en po-
59 sesion de gobernarse con la autoridad depositada en uno so. lo que se llamaba príncipe ó rey, ó cometida á un corto número de personas y transmitida por sucesion 6 distincionesi,.ó bien con el libre exercicio de elegirse sus representantes de 'cualquier modo que fuese. El divino autor del evangelio jamas pensó en mudarlas, trató sí de mejorar á los hombres y hacerlos virtuosos, para que el exercicio de la autoridad que teniañ de la nacion , fuese puro, racional y-justo.- No estableció ninguna constitucion democrática';` monárquica ó aristocrática solo dictó un código que instruía-chi-a mas noble de las religiones á los gobiernos monárquicos', aristocráticos y democráticos. Enserió á los depositarios de la autoridad pública, á no abusar de ella , y á los súbditos á vivir subordinados , obedientes y tranquilos. Toderésto queda probado en el discurso de este escrito. El cristianismo no forma pues esclavos; antes bien Condena la opresion y el despotismo. El cristianismo no condena la libertad generosa de un gobierno democrático, mas detesta lá insubordinacion .y la licencia. Prescribe el respeto á las autoridades' constituidas pero no dice cuáles deban ser, ni cómo han de estar formadasi-No enser/a , en una palabra , ni determina las bases orgánicas de los gobiernos , estas las deja á los derechos del hombre y á la ley de la naturaleza ; pero recomienda á los magistrados que gobiernen con firmeza y sin prepotencia; y á los súbditos , que obedezcan con celo y sin vileza, por amor al órden y no por temor servil. La Constitucion no puede ser sino política y el evangelio no quiere ser sino religioso La Constituclon política debe tener una legislacion , y esta puede y debe querer una religion. Habrá en el código legislativo una ley de culto , pero esta ley de culto no mudará la naturaleza de la Constitucion. Esta será monárquica, aristocrática 6 democrática; adoptese en su código legislativo la religion cristiana , mahometana ú hebrea, ó no se adopte ninguna La religion cristiana enseriará á respetar aquella Constitucion en cuya naturaleza no se mezcla ni poco ni mucho. La
260 religion mas perfecta y mas social formará al ciudadano mejor ; y la religion cristiana que es la única perfecta; y la única verdaderamente social, será capaz de formarlo perfectamente. Por esta razon fundamental he demostrado que una legislacion queriendo obrar con la necesaria prudencia, no puede adoptar otra religion que la cristiana. Este es el verdadero intercs de la política, porque la política debe buscar todos los medios para tener ciudadanos de buenas. costumbres ,;patriotas y tranquilos.= La legislacion adoptando la religion, cristiana prepara ún gran bien á la sociedad política , pero no por eso degenera la religion en monárquica, aristocrática ó democrática ; así como no altera la naturaleza ni la organizacion de la sociedad. Es una molestia repetir tantas veces, lo mismo; pero la confusion de las ideas todavía mas molesta y repetida exige esta incómoda repeticion. No sé decir con seguridad qué sistema -ha adoptado el autor del republicano evangélico - en aquella su religion Cristiana, que ya es política, ya no lo es; pero sé muy bien que cuando la excluye del derecho de ser adoptada por ley , tiene contra sí á la razon natural como ya he probado difusamente; y que cuando la confunde con la Constitucion política y la hace amiga de una especie de gobierno y enemiga de los demas, se opone á la autoridad de su divino Fundador y maestro. Jesucristo dice que su reina no es de este mundo, porque es espiritual; y que es debida la subordinacion ó las autoridades-constituidas por la sociedad soberana, porque en ellas se debe respetar la voluntad de Dios que ha dado á las naciones la libertad de elegir el sistema de gobierno que juzguen mas conducente para conseguir la felicidad y tranquilidad del estado. Son pues ciudadanos inconsecuentes y cristianos sin luces los que con el republicano evangélico ó con el ginebrino, que es lo mismo, forman un monstruo compuesto de política y religion, y aun someten ésta á aquella; como si la religion que es espiritual y divina, pudiera estar sujeta á. las , vicisitudes de la sociedad, y dependiera de estas la )1,1 1.0 111'1 se lú tia ut 1,1; 111 111 atta 111.5 eral orir,
16t. mayor 4, menor estabilidad 44,e1 evangelio, Justamente es el; evangelio la mas augusta y perfecta de las obras, porque hace felices1 á todos los gobiernos. Todos ellos deben abp , a4aryel , ev , angelio . porque todos, etil y á ninguno sosp4oso. apyA;ígelio preyaleció á laí. contradicciones de.zla glosofía• ; y. 411 . prepotencia de los emperadores idó latras , porque sus máximas imparciates,, ,su moral sublime y su caridad general y benéfica para con todas las. naciones yodos ,, los pueblos, cautivan el .corazon 'de todo s. ' . „. Una paradoja tpdayia,::mos, , singular, pero originada de la confustow de,las,,l4eas de,rque hablarnosl z,es: la que se ha oido é . imPresp ezi estos-dias,-, 4 ,sabér, Iglesia yzNajt'ion es lo mismo. Esto quiere decir que nada se, compre–. hende. ,Si es una misma cosa es,píritu,y cuerpo ;..si naCion, soberana que: posee en su estensi-on itotrautoridadly fuerza:para promulgar leyes,. lqcJarar,«Já guerracande-4 nar á los reos s costigarlos:mo:dotilrros y con la muerte te, es lo mismo que un sistema espiritual,- suave y celestial que no tiene otra fuerza que la persuasion , que no puede ,por su, naturaleza foramr ,QUerpo.›soberano.y político,'que protesta; no 'tener mas reino , ,qvittelespiritual y del otro mundo, será ciertamente 111) mi6malg1esia y Nacion. No es de' mi objeto hablar de.la antilógica aplicacion que , se ha pretendido hacer de este-fa # 1so principio.' Si Rousseau pensando á , su modo, sospechó en el evangelio miras políticas,,,pretensiones ambiciosas y usurpadoras ; si el republicano osó decir que Jesucristo habia venido, al mundo á formar una revolucion . aun en el gobierno exterior , habremos de decir que segun sus principios, fueron detractores del evangelio, fueron ignorantes ó malignos, corno lo fueron tatnbien por una razon inversa aquellos hombre seducidos que pretendieron defender la religion empufiando la espada, y confundieron la nacion con la iglesia, creyendo ó fingiendo creer que pudiera ser funesta á la religion una feliz revolucion politica. Vivid tranquilos pueblos generosos que por la volun-
262 tad general habeis reformado ó mudado vuestras consti-. tuciones. EL espiritu de imparcialidad con que he habladohasta ahora me dá derecho á vuestra confianza. ¿Quereis saber qué es lo que os enserLi-el evangelio-cuando'la'soberania. de una nación establece una iiiieva constittielort ó dá una nueva' orlanizatiod'á'su gobierno? PUe:S:sabed que enseña lo 'mismo' que . ha ensenada en todos tiempos-, quiero decir: espiritu de paz y de mansedumbre, amor al órden, respeto á las autoridades constituidas, confianza pacifica en sus solicitudes y determinaciones, fraternil; dad., »mutua caridad, prattiotistno n ' o aquel patrio- , úsalo notninal que fomenta ,partidos y suscita siones' y discordias`, 'patriotismo inquieto , perturbador, revoltoso, entusiasta , que forma hombres turbulentos é intolerantes ; sino aquel patriotismo nacional , firme , su1:5i-db.-lado y propio de los verdaderos cristianos: no aquel patriotismo que siernpre-liene en ! boca el bien público no,,basca sino . )e1_ privadb; r quetno-ve en ros definas ningua merito mayor 'qué r el suyo-; que es indiferente sino está , colmado de_ -riquezas y de honores sino aquel patriotismo que á nadie cede'~amor . al bien publico;- que se regocija:: cUatrido,abundando -deiciudadaáos que porsu 'falerlto, austraeion l pueden v servir al estado, ve que son :elegidos.para los empleos;' . que sufre las cargas públicas con mas gusto de ion-que se le imponen; que es igual , justo , moderado , accesible en el ejercicio de las magistraturas , cuanta voluntario y contento cuando obedece como simple particular., Asi habla el evangelio á todos los ciudadanos, porque así habla á los irdividuos de todos los gobiernos •, y hablando así , prescribe todo esto como un deber religioso. 1Quereis saber lo que el evangelio enseña á los ministros del santuario ? Pues oidlo: les enseña á no deshonrar la religion con su conducta ; á ser consecuentes y secillos en enseriar siempre la mismas verdades sin corromperlas por entusiasmo ó por moda ; á no confundir la doctrina espiritual con las revoluciones y alternativas Tia de blo d; 1111 itiltir 11111 igl toar
263 de los pueblos. Un misistro del santuario debe siempre usar del mismo lenguage 1 porque en todos tiempos, debe anunciar la misma ley, que lamas será sospechosa á ni ngun gobierno, pues los abraza y perfecciona á todos, y debe serles á todos tanto mas predilecta , cuanto les es mas necesaria. Qualquiera sabe y lo repite con frecuencia, que el fundamento mas, sólido de un gobierno es la virtud; no la virtud filosófica ó sistemática, sino la verdadera y permanente, Sola el evangelio forma. verdaderos virtuosos, El mismo Rousseau lo echó de ver asi, y parece que quería confesarlo cuando sola dejó : de combatirlo por la estraila razon - de que una sociedad de verdaderos cristianos seria demasiado perfecta. Se nos asegura, dice, que un pueblo de verdaderos cristianos formaria la mas perfeta sacie- , dad que pudiera imaginarse. n no veo en esta suposicion mas que una gran dificultad y es, que una sociedad de verdaderos cristianos, ya no seria una sociedad de hombres. Un min i stro del santuario que desfigura y altera las. verdades de la religion mezclando con ellas las ideas ó invenciones _humanas que, por _desgracia son tan comunes, deshonra el evangelio, infunde la , desconfianza en los pueblos que notan el contraste de estas novedades con la doctrina que enseñan otros ministros penetrados del verdadera espiritu de la iglesia; turba la tranquilidad pública ; forma un compuesto hetereogeneo de nacion y de iglesia y echa los cimientos de la supersticion, de las discordias civiles y de las guerras de religion tan funestas siempre y tan injustas. Ministvias de Jesucristo! Como ciudadanos sed los primeros eta respetar por principio de conciencia las leyes del estado; en llevar con celo y alegria las cargas públicas y en sacrificar por la patria vuestros bienes , vuestras solicitudes, y hasta vuestra vida cuando la patria y la ley lo exijan de vosotros.. Como ministros de una religion pura é inalterable,, enseñad á los pueblos, cómo debeis haberlo hecho siempre, que !a religion anunciada por su divino autor para hacer virtuosos á Ios hombres de todos
26+ los tiempos, de todas los edades y de todas la las luciones, prescribe el respeto á las autoridades constituidas, prontitud para el servicio público; paz, subordinacion y tranquilidad, no por temor sino por conciencia y persuasion, y que quien no observa preceptos tan necesarios, es un mal ciudadano y peor cristiano .No excedais estos límites y sereis verdaderás ministros de la religion é individuos benémeritos del estado. No usurpeis los derechos de la legislacion que pertenecen á la nacion entera , ni confundais sus deberes ni sus máximas. Vosotros debeis formar hombres virtuosos, dóciles, de buenas costubres, amantes de la patria, en una palabra , verdaderos cristianos. Recibiéndolos tales de vuestras manos la nacion, podrá emplearlos con seguridad en su utilidad y ventajas. Estas máximas tan precisas y tan puras, estas respectivas relaciones y necesarios confines probarán á Rousseau que el evangelio no es el código de los viles y de los esclavos: probaran al republicano evangélico, que el reino de Jesucristo es siempre espiritual, y que Jesucristo no vino á enseñar ó á formar constituciones políticas, sino á santificar á los hombres , hacerlos= virtuosos y amables á todos los gobiernos : probarán al nuevo orador , que iglesia y nacion no son una misma cosa: probarán finalmente, que adoptar la sublime religion de Jesucristo en un código. legislativo, no es formar una constitucion mixta de política y de revelacion, sino elegir el medio mas eficaz y mas seguro para tener ciudadanos laboriosos , afectuosos y magnánimos.
265 CAPITULO XLIII. Los altercados entre el sacerdocio y el in t. perio no nacen del espirita de la religion, sino de incidencias estrañas y abusivas.. • abia el apóstol San Pablo sentado una máxima que t odos los hombres deberian mirar con el mayor aprecio. Nunca , decia, debe un cristiano litigar ; y sí la indiscredon ó la avaricia de vuestro hermano os suscita injustas pretensiones ó intenta defraudaros en vuestro bienes, por qué no elegis pacifícos mediadores que terminando vuestras diferencias pongan fin á la acrimonia de vuestros animos? Es cosa vergonzosa, continuaba el apóstol, mover pleitos con disturbio de los espíritus, y mucho mas con furor y obstinacion por cósas perecederas, que como la religion y la experiencia enserian, pasan con la rapidez del agua corriente y corno las exhalaciones que al momento desaparecen. El uso moderado y generoso de los bienes temporales puede ser útil ; la justicia y la caridad le hacen virtuoso: pero no merecen que se emplee en ellos mas tiempo que el que prescribe la necesidad; y esto sin perjuicio de la paz y tranquilidad del alma. Los ciudadanos pacíficos y fieles á esta verdades. hallaránfacilmente quien ponga en equilibrio sus derechos, sin necesidad de recurrir á la agitaciones forenses para ventilarlos. Una doctrina tan racional no solo fué de la aceptacion de los cristianos, sino de los mismos gentiles , porque unos y otros vieron las felices consecuencias y ventajas que de ella resultaban en favor de la república. Los enconos , animosidades y partidos nacieron muchas veces de principios 34
.ira a 272 tenia * instruirse solidamente, vea Ios códigos de Teodosio y de Justiniano , y los capitulares de Carlo'Magno y sus sucesos, que todavia no han perdido str celebridad. Carlo Magno que habia querido unir el carácter de conquistador á la cualidad contradictoria de apóstol, habia usado de las mismas armas en vencer que, en predi car. Quando proponia á los Saxones y á otros pueblos de la Germanía á quienes habia subyugado, la injusta é infausta alternativa del bautismo . 6la esclavitud y la muerte , conocia muy poca el espíritu de la religion que les anunciaba y en cuyo obsequio promulgaba leyes, He aquí un segundo evangelio de una mn-dole absolutame«e distinta del verdadero , diria el abad Bernardo á Eugenio; un nuevo sistema de predicacion, diria el pontífice Gregorio : predicacion que prescribe la fé con el castigo y con la espada: pero adviertan losimbeciles que este nueva evangelio por lo mismo que es nuevo, no es el verdadero código, del cristianismo ; que esta nueva predicacion preciiamente porque se insinúa con los castigos y las espadas , noes la predicacion apóstolica. Y á pesar de esto queremos siempre hablar del antiguo y verdadero evangelio y no de las novedades y . de los abusas que lo deshonran. - Formado aquel código político-religio-so, pero de una religion errónea ó mal entendida que ni el evangelio ni la iglesia hablan dictado, y viéndose ya los obispos de aquellos tiempos hechos palatinos ,' condes, jueces y militares como hemos visto, na es maravilla que se encargase ,á ellos la execucion de aquellas leyes; antes bien parecia natural que siendo estas mistas, estuviese su uso en manos de quien reunia en su persona las cualidades de pastor y de juez . ; y aun á veces se creia que esto debia ser asi , porque no se comprendia cómo podria un juez lego exigir la observancia de unas leyes que por una parte parecian religiosas. Este verdaderamente era un sofisma, no loniego; pero bastaba observar que aquellas leyes eran establecidas por el príncipe ó gefe de la sociedad civil.
273 Debia pues decirse que eran nulas y abusivas , ó cOnfe sarse - que el que rabia podido hacerlas, podía tambien obligar á su observancia ó dispensarlas cuando_ una verdadera necesidad lo exigiese. Pero en aquellos tiempos no se racioeinaba'con tanta exactitud ; y seria muy del caso que en los nuestros mas ilustrados desagradase del todo -una lógica tan poco feliz. • Sea cual fuese la ilusion de este sofisma se conservaron los obispos en la posesion de exigir. la observancia de aquellas leyes. Los príncipes condescendieron en ello por debilidad, por ignorancia ó por respeto religioso mal concebido y • de' este modo la jurisdiccion temporal del clero •se vió tan firmemente cimentada que pudo con impunidad cometer Mil abusos, y autv competir con aquella misma autoridad que ise_ la 1-labia concedido. Seria un empeño, inútil , y peligroso querer disimular las contiendas que nacieron de' estos principios : las inquietudes las rebeliones y las guerras que para mayor desgracia se cubrieron-por un abuso - sacrílego con el augusto nombre de la religion. Seria'.impiedad querer defender estos desórdenes. Teólogos interesados ó .imbeciles lo-prétendieron algunas veces, y sin duda hubieran ex-. pueto á la irrision y al insulto la , magestad del evangelio, si otros fieles mas ilustrados y sinceros no hu.ieran clavado con horror tan indecorosa defensa. Es una Yergan-, za que algunos pretendidos filósofos se unan con aquellos ilusos escolásticos abrazando el mismosofisma, para hacer befa de la religion y combatirla. con las mismas armas de que aquellos se valieron para defenderla malamente; y es un absurdo que causa fastidio , atribuir á la religiou los altercados y las inconsecuencias que nacieron de una autoridad accesoria y -estrarla •concedidapor los Príncipes por imprudencia, por debilidad y por política si se. quiere, y desempeñada por el clero bien ó mal, con suavidad ó con rigor siguiendo corno regularmente sucede , la índole, el carácter y las costumbres de los siglos. El pontífice Gregorio séptimo bien inte.neioaado, pero 3S
274 acérrimo hasta el erceschimp-elido por el mismo sofisma sublevó la. Alemania y la. Italia, creyendo sin duda pelear en defensa de la religion, pero peleando en la realidad por unos privilegios temporales que en la apariencia habían degenerado en derechos. Diré solo ,dos palabras sobreeste asunto por ser el mayor tropiezo de. los perpetuos decla-• madores.. Es muy célebre en los fastos de las revoluciones la controversia de las investiduras. Dábanlas. los, príncipes por los bienes temporales que hablan concedido , y por el sistema introducido tenian derecho de exigir de los agra,:iados el juramento de sallage. Gregorio queria los bienes y se negaba al. juramenta como contrario á la lib e rtad de la Iglesia; mas el padre y arzobispo Ambrosio le hubiera sacado de la dificultad en dos palabras; ó deja los bienes temporales reconocete sumiso al representante de la nacion (I): pero las ideas no eran entonces ni tan precisas, ni tan puras niel. caracterde. Gregorio. se doblegaba tan. facilarente. Con este sofisma se . adopt& el de las censuras por con-- fundir loespiritual con lo temporal, &bien la nacion con la Iglesia. Quien_ no participa de los bienes espirituales que son mas nobles, no debe' participar de los temporales que lo son menos ; la Iglesia que te priva de los primeros,. ¿por qué no podrá prohibirte los, segundos? Quien puede lo mas, puede lo menos. El eseornulgadaquede privado de sus bienes ,. y si es soberano sea despojado de su reino. Con estas horribles máximas se destruía el espíritu del evangelio que establece los limites de la potestad espiritual y de la temporal ; pero en aquellos, tiempos se habia introducido insensiblemente la confúsion de estas claras ideas , y el celo de Gregorio era demasiado impetuoso para dar lugar á una imparcial y pacífica reflexion.. (r) Tu , si vis non esse . obnoxius. Ciesuri noli habere goce mundi sunt • sed si hube:, divitias, obnoxius es Gesa) . i. Si vis nihil regí debere terrena, relinque omnia. sua et sequero Christum. 4mbrQs. in,Lue. cap. Ao. Ex P os • 50.
)'0 27 5, Resiste Enrique y no escuzha á la Iglesia, hable la nacion que es lo mismo; declárese la guerra, subleverise los estados , el hijo sea rebelde y aspire á la gloria de un parricidio para manifestarse de este modo cristiano celoso. Consecuencias terribles, pero muy naturales despacs que se habla echado por base un absurdo. No era solo Gregorio ni el clero quienes le habian cimentado; habiánlo adoptado sin éxárnen Enrique , la Alemania, la Italia que ponían en tortura sus entendimientos para deducir estas consecuencias sin ni aun sospechar la falsedad del princip*o. Así lo observa el juicioso é imparcial Fleuri cuyos discursos sobre la historia eclesiástica sería muy conveniente que fuesen familiares á todos. He descrito del modo menos exagerado las acciones ruidosas y contrastada; de Gregorio. Prescindo de exáminarlas, alabadas y excusarlas; pero pido á los declamadores que sean racionales; haciéndome el cargo de que aquellos males provenian de la ignorancia y de las costumbres de aquellos groseros siglos. Así que , quien en los tiempos de barbarie quiera la precision y las luces de una filosofía severa é imparcial , quie re una cosa imposible ; y quien á pesar de esta in/posibilidad condena aquellos tiempos , es un tirano , es cruel é inhumano. 1 Veamos ahora si el cristianismo haya tenido parte en aquella barbarie ; si es antisocial y si produce aquellos desórdenes y aquellos tumultos tan frecuentes en los tierna pos en que era mal conocido y peor prcaticado , y en que se sabia tan poco en otras materias ; y demostremos la injusticia de ciertos espíritus inexorables con nuestra generacion porque aun no hemos tenido la felicidad de haber sacudido enteramente el yugo de las impresiones de aquella barbarie. Jamas probarán cosa alguna todas las declamaciones del mundo , sino se demuestra que Gregorio obraba conforme con el evangelio y por verdadero espíritu de religion. Sin duda lo creería así aquel papa; en esto no me meto ; pero no basta que lo crea un hombre de un celo
276 prevenido y de una imaginacion excesivamente ente fogosa; es necesario que el evangelio lo enserie. Uabia Gregorio errado el camino; y con cuanto mayor velocidad caminaba, ,111 tanto mas se alejaba del verdadero término á que ;mentaba dirigirse. Tenga presente el lector lo que Pedro Da- 111/:"' ' p iano decia al papa Lean IX, y sea tan imparcial COMO aquel santo Arzobispo. Aun cuando Gregorio hubiera tenido razan tanto en la substancia de la controversia coma en el modo de ventilarla ; hubiera no obstante combatida por un derechotemporal, y por conservar una concesion de la sociedad absolutamente estrada al espíritu de la religion y no alcanzo, cómo pueda un obispo ó un presbítero querer conservar una posesion bien ó mal adquirida, y pretender que por ello se convierta esta voluntad en religiosa. Los pontifices y obispos subsiguientes procedieron con la misma equivocacion. Pero seria una enorme injusticia, creerlos á. todos de mala fé y de uta, caracter usurpador; y los poli!icos deberian saber que estas generales, injurio sas y atroJes suposiciones,. sino van acompañadas de suficientes pruebas, se llaman temeridades y. calumnias-. Confundida la nacion: con la Iglesia, y hecha de arnbas una misma cosa , era consiguiente que se confundiesen las propiedades y los derechos. Si nacion é Iglesia es lo mismo , puede la nacion valerse de sus armas para defender á la Iglesia como una parte integraste que la constituye. Persiguen los infieles y hereges á la - Iglesia que es. una misma cosa con la nacion? Pues comuniquense mutuamente las armas, y cada una por sí haga uso de las suyas.. para el mismo intento. Iglesia y. nacion hagan cánones y tomen . las armas. Las cruzadas y ejércitos unidos de mancomun para hacer la guerra á los infieles y hereges, (contra .cuyas empres-as se declamó con tanta justicia aunque acaso can demasiada. acerbidad) lasinhumanas y feroces inquisiciones contra quienes-no pudieron clamar bastante la . naturakzwly la i ,razon l fueron solemnes injusticias, fueron ' insufribles, vioJencias. Asi jo juzgo, pero si nos culpe-
277 fiamos en amalgamar la. nacion y la iglesia que son dos entidades etereogeneas, deduciremos consecuencias pecesarias de una tal confwion. Contra esta confusion grita el evangelio y grita la tradicion pura y genuina. Los hombres engallados gritaban y gritan solo contra las consecuencias. Pregunto yo ahora á los . filósofos: ¿Quién tenia mas razon y .quién poseia. una lógica mas exacta? Rousseau con toda zu decantada precision, vió las consecuencias absurdas, pero no vió el origen de donde ptocedian: condenó la religion cristiana para esterminarlas, y propuso otra de su invencion,. que llamó religion cicil. Sin pararme en examinar la ridícula impiedad de desechar una religion verdadera y divinapara poner en su lugar otraimperfecta y falaz, noto que - no-quitó el absurdo. sino que lo disminuyó en la apariencia: no soltó la dificultad; la decliné si algun tanto. Aquella su religion civil por mas sencilla que la sup-onga,i tiene sin embargo dogmas positivos y. negativos que deben defenderse con la violencia y con las armas.. El mismo lo confiesa sin rodeo. Quanta menos sean aquellos dogmas producirán es verdad,. menores males; pero los producirán con efecto, y produciran el mayor que será el de dejar á la sociedad sin los auxilios de una religion instructiva, circunstanciada y cumplida que forme el corazon éinspire las virtudes. en los ciudadanos, y principalmente en los menos instruidos , corno ya hemos dicho en su lugar. El único y massencillo medio es : separar los objetos de la iglesia de los de la nacion; subir al_ori . gen de las diversas atribuciones;, dejar á la sociedad sus propios derechos que son independientes de la iglesia;. y á ésta la religion quees toda espiritual y de pura persuasion. Esto no se ha procurado bastante hasta ahora. Prescindo, de examinar los motivos, pero debiera haberse hecho si se hubiese buscada la verdad con tranquilidad y candor. Entre tanto permaneció la corasion de las ideas sin particular oposicioa. Mudaronse los tiempos y se adoptaron costumbres mas suaves. Las guerras de religion se con-
278 virtieron en guerras de palabras y escritos, incómodas y tumultuosas á la verdad, pero menos sanguinarias é inhumanas. Altercaron por celo y por competencia las naciones y el clero, los obispos y los príncipes, pero no se mudó la naturaleza ni la substancia de las controversias. Los obispos creian deber conservar la posesion en que habían estado hasta aquellos tiempos de juzgar algunos negocios segun las leyes que interesaban á la sociedad. La constitucion civil del clero, las leyes sobre los matrimonios (r), (t) En las controversias que con tanto calor se suscitaron en estos últimos tiempos sobre las dispensas matrimoniales, muchos se embarazan sin motivo y contrastan con la verdad, con la religion ó con entrambas que es lo mismo. Sentemos algunas bases y raciocinemos segun los principios que hemos expuesto hasta ahora. Todos ó la mayor parte de los impedimentos que anulan el contrato del matrimonio, llamados dirimentes , fueron establecidos por las leyes imperiales. Basta ver el código de Teodosio y los detnas códigos de las leyes civiles y observar que los concilios de los primeros siglos pedian á los emperadores leyes que privasen el efecto del matrimonio en aquellos esos que lo juzgaban oportuno. La duda en estos puntos de historia seria pueril. Ademas , solo el que puede imponer leyes, puede dispensarlas. Este es un principio de derecho. Es igualmente innegable que la iglesiaó sea la autoridad eclesiástica, de muchos siglos á esta parte dispensa los impedimentos impuestos por aquellas leyes. De aqui dedugeron algunos que la facultad de establecer impedimentos dírimentes era colectiva ó cumulativa, esto es, que pertenecia á la iglesia y al príncipe, y preguntaban si se necesitaba el consentimiento de ambas autoridades , ó si habla lugar á la prevencion Estos autores establecieron el derecho sobre los hechos sin advertir que este modo de raciocinar siempre es falaz sino se prueba que los hechos coinciden con el verdadero derecho. Los novadores del siglo diez y seis tuvieron la extravagancia de romper el nudo en vez de desatarlo , pues enseñaron que siendo el matrimonio un contrato natural, no habia autoridad ninguna en la tierra que pudiese poner otros impedimentos que los establecidos en las escrituras canónicas. Esta doctrina era falsa y podia ser funesta á la sociedad. El concilio de Trenzo condenó este error, declaró que la iglesia tenia autoridad para imponer impedimentos dirlinentes
de 279 la esenciones de los, monasterios y de los clérigos, las inmunidades ,. las dispensas y tantas otras cosas de semejante naturaleza, son el objeto de muchos disturbios y el mot i vo de tantas quejas é invectivas. y dispensarlos: La decision era suficiente contra los protestantes á quienes se dirigia principalmente pero de ella tomaron ocasion muchos. católicos para suscitar nuevas dudas de que por falta de luces ó por prevencion, quisieron abusan Los que se tenias por mas ilustrados tomaron raseros distintos para combinar la antigüedad coa la práctica y con la difinieion del concilio. Algunos, y Launoy el primero de todos -enseáaron que cuando el concilio de Trento , dijo quela iglesia tenia -autoridad de establecer impedimentos que hiciesen ineficaz el contrato matrimonial, habló de la iglesia en general e entendiendo por iglesia las sociedades cristianas perfectas y soberanas ,, sin entender precisamente solo el cuerpo , de los pastores y ministros:. Me parece que este concepto. no es digno de la celebridad de . Launoy pues si se reunen todos los extremos que constituyen el sistema de la doctrina del concilio eneste punta, creo, que se echará. de ver la violencia que aquel escritor le hace con su explicacion. Otros digeron que siendoesta una controversia puramente humana y civil , noveían peligro alguno . en afirmar que los padres de Trento. habían errado: en su. decision, porque para hacerla se habian fundado en la inveterada opinion de las falsasdecrétales de Isidoro, que en aquella época se creían genuinas.. No: es nueva ni impugnada con fundamento la opinion. de que los concilios aunque: sean generales, pueden errar en los hechos humanos y alejarse de la verdad, qua-ndo no se: trata de cosas reveladas: porque jesücristo solo, prometió la infalibilidad á la iglesia en la decision de los dogmas , depositados en la escritura ó en la tradicion.. No me extiendo sobre, esta materia porque no veo necesidad de ello, y creerla. ostentarme canonista ó teólogo sin venir al caso. El concilio de Trento. decidió que la iglesia ( quiero en este lugar entender por iglesia el cuerpo de los pastores) tiene autoridad de poner impedimentos dirime:11es , y de .. dispensarlos guandolo juzgue oportuno. En esta decision no veo dificultad ni embarazo alguno.. En ello ha. dicho el concilio. una verdad ciertísima. La iglesia y el papa en su nombre dispensan de muchos siglosá esta parte los impedimentos del matrimonio sin que estas dispensas se hayan jamas reputado nulas y de ningun
28 O Algunos políticos toman el cielo con las manos porque los papas que son los primeros pastores y ministros del cristianismo, han usurpado en tanto grado la autoridad temporal, y por eso condenan la religion cristiana. Terriefecto: . pero nunca ha dicho el concilio de Trento que la iglesia dispensa por una autoridad que le sea inherente ó que haya recibido de jesucristo. Ní ha examinado ni ha definido tal cosa: ha hablado sí de un hecho; y este hecho es indubitable. El concilio no ha negado que la Iglesia usa de esta facultad por concesion de las autoridades constituidas y ni siquiera se ha parado ca mirar esta asercion como dudosa. Quando los representantes de una nacion hacen una ley, pueden decir e nosotros tenemos facultad para esto ;- pero no pueden decir esta facultad nos es propia, individual é inherente. Este seria un error: porque siempre podria la' nacion privar de toda autoridad á -sus representantes. Mas cuando estos obran como tales , no es necesario que digan á cada acto , nosotros hacernos esta ley porque estamos autorizados por la nacion. No expresan el -origen de la autoridad, porque nadie debe ignorarlo. El juez que -dije á un reo ; yo tengo derecho de condenarte á muerte y te condeno con efectó, no quiere decir: yo cano individuo tengo sobre tí un derecho que me es natural é inherente, pues todos deben saber que lo tiene por la pública autoridad que le ha puesto en 'aquel tribunal. Los padres de Trento digeron que la Iglesia tiene autoridad de dispensar los inniedimenlos del matrimonio , pero no negaron que la tiene de la sociedad, ni expresaron tampoco el origen de donde le procedia. Quererlo suponer seria querer profetizar, y aun cuando no fuese falsa semejante profecia, todos saben que las decisiones de los concilios se toman de las expresiones naturales de los decretos y no de las opiniones particulares de quien las dictó. Es pues muy verdadera la decision del concilio ; .y sin que se disminuya un ápice el respeto debido á los padres que le c-omponian , se puede afirmar que la autoridad sobre los contratos matrimoniales pertenece á las autoridades soberanas. Los príncipes establecieron leyes sobre estos contratos , y por concalaiou positiva ó por. consetAniento tácito transmitieron esta facultad á la Iglesia ; -en fuerza de esta concesion y tambien por antigua costumbre ó poJ • connivencia de los soberanos, pudo establecer nuevos - impedimentos y 'dispensarlos. En nada de esto
2S I me é i t typrudente salta (tau, pues &bel-Un saber que la jurisdiccion temporal y esterior se concedió á los, papas por las naciones y por los principes y no. por, Jesucristo; quien asegura que como pontifica : y como sacerdote no la tenia, y que como tal no podia darla. Envió apostoles á predicar, á instruir y á bautizar, , no á conquistar ni á dominar. Si los papas defendieron aquella jurisdic cion como recibida de Jesucristo , se equivocaron en esto:, si la defendieron como necesaria á la re,ligion , continuaron equivocándose: si la defendieron como una posesion tiene parte la revelacion ni la religion. Se trata unicamente de una autoridad extraña , bien que legítimamente exercitada des-. pues que su legítima posesion y egercicio fueron reconocidos por todos los gobiernos. soberanos. Quando las naciónes crean, necesarioó ventajoso reasumir el exercicio de esta autoridad; si puedan ó deban hacerlo será. una controversia agena de la religion sobre que no puede irsdi= carse ningun, decreto positivo de la Iglesia, como se há dicho del concilio de Trento que es el que mas de proposito habló de este asunto. Los teólogos que llaman Casuistas se embarazan de mil modos considerando el matrimonio elevado á la dignidad deSacramenta, y no pueden menos de embarazarse hablando así, porque este concepto es mas inexacto y falaz de:lo que pueda decirse. Jesucristo instituyó un rito.: sagrado con, el que se bendice el contrato del matrimonio y se confiere á los contrayentes una gracia sobrenatural para que puedan desempeñar cristianamente sus deberes ; pero el contrato nada pierde de su naturaleza porque lo bendice el Sacramento. Asi qué habla muy confusamente quien dice que el matrimonio es elevado á la dignidad de Sacramento; por lo que debe decirse que el' sacerdote en nombre de Jesucristo bendice el contrato del matrimonio, y que por medio de esta sagrada acción ó Sacramento se confiere la gracia, á los esposos.. Esta verdad así enunciada suministra muchas luces y quita un, millon de dificultades y cuestiones inútiles. Acaso no faltar* quien diga que el concilio está aceptado y que, debe observarse. Estoy muy lejos de negarlo, pero no ignoro. que la aceptacion de 'una ley que no es una difinicion dogmática, nunca priva de la facultad de reformarla á aquel que tenia derecho de no aceptarla. Estas no son objeciones, solo son palabras. P3 6
253 algunos principios que hemos sentado en e capitul. ; ;JP15 Los ministros del culta son privados individuosque no, , forman un colegio o cuerpo moral sino por concesion 6, por favor de las. leyes. Estas pueden darles representacion. civil ; pero esta representacion no tendrá otra autoridad exterior y política, que la que las leyes le hayan, 1°1 concedido, y no podrán. dichos colegios ó congregaciones formar en la sociedad un cuerpo soberano y perfecto. Dos cuerpos soberanos él dos soberanias , seria un monstruo en todo estado político :•escluyan 6. ado miran las leyes esta representacion, no muda por ello el ministerio de objeto ó de naturaleza. Si estos representantes hablan como ministros de las cosas interiores y es, pirituales , deben en todo lo demas obrar y obedecer como ciudadanos y deben gozar de los mismas ventajas sociales, así como, deben. sufrir las mismas cargas; pues son ministros del culto respecto de la sociedad, así como otros son legisladores, médicos ó comerciantes. Condenarlos ó tenerlos por sospechosos solo porque son ministros del culto , seria ofender á la magestad nacional que ha permitido, adoptado ó tolerado, aquel culta,, y por lo mismo permitido , adoptado ó tolerado á sus ministros, y seria tambien ofender á. los ministros corno ciudadanos. Pero los ministros son malos. Pregunto ¿lo soa todos? y si es así, ¿ lo son por sistema á, por principios ? Si algunos ó muchos son malos, sufran norabuena el rigor de lelas las leyes perono se castigue por ellas á los buenos, d Castigar ó desacreditar á un médico docto y prudente 11 porque hay otros que son impostores 6. ignorantes, es. el 1; colmo de la injusticia. la/ ¿Serán todos malos? Esta hipótesis es. falsa y en nuestro caso imposible; pero aun admitiéndola por un momento, deberia examinarse si lo son por ignorancia, por corrupcion 6 por principios de religion. Esta última supoia sicion quiere decir que la religion es peligrosa y perjum- [,Q dicial á la sociedad. Ya hemos dicho que ni ésta ni sus Ministros deben ser tolerados. Si estos son, malos por corai o.
289 rüpcíon-eastiltteseles severamente como á :Otro' cualquier ciudadano; si lo son por ignorancia, obligueseles á instruirse y excluyaseles de.los cargos y empleos eclesiastipos.. Para dar estas providencias to es. necesario ser muy • gran político. Prescindo de examinarlas' causas de la decadencia de los ministros del santuario que no puedo negar ser muy efectiva. Acaso resultária del . examen,. que aquellos que mas se'quejan tienen la mayor culpa: de est" desorden. Un minisTro severo sistemático; docto es alguna vez incómodo y muy poco apreciado. Un .ministro versatil, que usa de todos, los lenguages,..que se reviste dé todos los caracteres y wee adopta á todas las costumbres, titile todas las cualidatles de quien aspira al concepto de religioso, siendo en la realidad depravado. Pe cualquier Modo que 'ea los ministros , aun del culto mas puro, siempre son hombres y sujetos á las impresiones de las pasiones y del vicio ; y es cosa de maravillar que los detractores eternos de los desórdenes de los eclesiásticos sean tan inex6rableá con estos, al paso que son tan . tolegontes y sufridos con el resto de los hombres. Si 'estos ministros al par quehombres y. ciudadanos, son sospechosos y. de costumbres depravadas „sateed filósofos inex6rablesue 'enso como vosotros. Ellos P deshonran la religion-r, son los enemigos !mas peligrosos de las Costumbres públicas., de la virtud. y de la tranquilidad. del estado. Castiguese á los reos , mas no pot esto se insulte á la religiorr, que es la primera que os excita á que la libreis dei la Mancha y de la deshonra que la causan los malos ministros. Castigueseles enhorabuena , pero no se extienda la infamia á todos aquellos que giren por tener compañeros qué merecen las reprensiones y castigos de la tfácion. • , • . La posteridad leerá con horror las turbulencias suscitadas por los ministros interesados ó superticiosos con falacias y con el sacrílego pretexto de religion; así como al presente*ta filosofía condena y detesta las violencias y 37 K,
'290 L ferocidad' dé lascruzadas y de la inquisieion : pero la misma posteridad imparcial y sincera, - recordará con respeto los nombres de aquellos eclesiásticos que i .en las revoluciones políticassiguleron.el, espíritu del Evangelio, y predicaron siempre la paz, la tranquilidad ,,la mutua fraternidad y lá subordinacion' álas autoridades constituidas por Fa voluntad general de las naciones. El número de estos no es tan corto como l iodria sospechar la irreflexion ó suger!r la Malicia ; pues el verdadero patriotismo unido - con las suaves. maximas 'del Evangelio , - g e hace tambien sentir y respetaren el' corazon de los ministros patriotas. ¿Seran estos por ventura menos beneméritos de la nacion y de la libertad porque aplicados-á las sublimes lecciones de aquel código augusto tan•dulct y . tan social, se ocie4. pan en formar ciudadanos dóciles,. valerosos , subordina, dos , pacíficos ,-benévolos ; en suma , ciudadanos virtuosos, sin adoptar el_ vacio y falaz lenguage del-entusiasmo? Podri.an indefinidamente extenderse estos principios insinuados mas bien, hasta ahora que tratadoscon la solidez que merecen ;'pero. si Me dedicase á e.lecutarlo, -excederia los límites que me he propuesto, aunqueiconyzco por otra parre, que carezco de las fuerzas é ilustración que tan digna ocupacion exigiria. Acaso he dicho mas de lo .que convenía á un solitario. sin autoridad ni mision ; pero soy cit'. dadano y á nadie cedo en mí-miá la patria, á -esta madre' comun de cuya filiacion [l i le glorío. Soy cristiano ca7 tólico y estoy demasiadamente convencido de la suma in, fluencia quie esta augusta religion tiene en la felicidad de . todo gobierno, cuya influencia .-desplegá toda su energía en la formacion de los hombres virtuosos y en la interior moderacion de los espíritus. La religion detesta la violencia„ los estragos:, y guerras: estas ;son armas que solo deben emplearse contra los etkeinigos.•deli.fpatria guando lapatria , lo - ordena; perca l o,.bobétha los ,nemigog de la religion, porque seria•un . saerilegio, y.muello rneno9 ea defensa , de la religion mal entendida, porque: seria una injusticia, una impiedad. Los.: ilusos.. miuiltro.4. de , to-
291 das las edades que indugeron á las gentes rústicas á tomar las armas en . defensa de la religion, violaron sus augustos caibacteres y fueron reos de lesa nacion; y los que la comprometieron 'con las conmociones populares, fueron inconsiderados é imprudentes; ultrajaron la religion y expusieron á graves peligros 'la tranquilidad del estadp. Jamas conoció ni' amó al Évangelio el ministro que por un tem9r,servil se retrajo de anunciarlo con sencillez y prudente libertad-en -kis paises dominados por el abuso y la prepotelicia. • El divino legislador se avergüenza de aluellos interesados y viles ministros que sacrifiJaa su doctrina al temor y á la esperanza. Los verdaderos ciudadanos despreciarán con horror la voz del ministro que \tuvo latobardia de ultrajar á la'religion con su silencia por temor al despotismo, &- , que confiesa haberlo hacho por una infame adulacion. No merece la confianza de una alma libre y honrada el que se acusa de haber -sido un traidor sacrílego,- 'lea verdadera o falsa su acusacion, pues de todos modos es un hombre vil y sospiechoso. lie insinuado los argurnentos . que pueden oponerse á estas maximas: á mi no me toca ser juez de tni . acierto. Autoridades constituidas tenemos cuya integridad y sabiduria son bien conocidas. lea cual fuere su juicio y decision, siempre será cierto que el delito de algunos mil-listros del santuario no es el delito de todos, y que el delito de los ministros no es el deliro de la reiigion. Es de suma importancia para el estado tener minis- - tros ilustrados y zelosos. Seria la mayor de las felicidades que todos igualmente lo fuesen; esta es una verdad innezable; mas, lcuál es el medio -de tenerlos? La respuesta -no es dificil. El gobierno debe aplicarse seriamente 'á este asunto; y los pueblos reasumiesen el derecho de las elecciones, deberían ser muy precavidos en ellas. Yo no puedo mal que desear este bien y lo espero del zelo y - ha s luces. de las autoridades . constituidas.
292 CO.NCLUSION. e 1-le concluido un largo viage ::he dicho muchas cosas: no sé si habré dicho muchas verdades. Sé que siempre he buscado lo verdadero: no me atrevo á decidir si lo he conocido y seguido siempre. Amo á los hombres: el_ amar es solicito ; alguna vez incomprehensible y sospechoso. Amo sí á los hombres, y cl amor es sierr i pre juez ingeDuo , mas á veces sujeto á sorpresa.. En estos pensamientos he hablado en general. Las maximas que he establecido abrazan á todos lospueblos: los errores que he visto ó creido ver , no son errores de este ó de aquel clima: son errores de la humanidad , . Mas, Ipor qué razon estando la butnanidad con. tantos ,dotes adornada y tan decididamente prendada da la verdad, no es siempre feliz, antes bien es con demasiada frecuencia arrastrada al engaño? Pseguntétne á mí mismo las causas de esto; preguntélas á los filósofos de muchos paises y de muchas regiones. Podránse - ver algunas de sus respuestas en este mi escrito. . Si no me parecieron todas juiciosas y seguras , he fundado mi parecer y me he aplicado á descubrirel gen de los descarrios. Esto me ha llevado ;á_ recorrer paises y pueblos, á examinar ls verdades. y perjuicios de algunos filósofos, á fijar principios que pudieran aplicarse á todas las sociedades. He debido hablar (casi éiempre de libros y de hombres estrangeros; y algunos de ellos no me han dado por lo comun mas que ocasion de exáminar muchas controversias. Mi severa investigacion de los errores humanos no será inútil á mis virtuosos conciudadanos. Las falacias de los libertinos estrangeros y las de los falsos filósofos podrán servir para .advertirnos de nuestros peligro> y enseñarnos el medio de evadidos. ¡Feliz aquella nacion que se ve obligada á estudiar los caracteres de la licencia y de los sofismas estrangeros! , Sin Iduda. seria mayor s u r i.-
293 cha si pudiera' ignorarlos:. pero el pqligro de la seduccion que tan fácilmente se propaga entre los menos cautos , persuade la necesidad de inquirir atentamente el error para impedir que cautelosamente y sin resistencia se introduzca entre nosotros' Una sencillez demasiado reservada y modesta está siempre mas expuesta á los peligros porque no sabe bastante temerlos.. No Uy alma tan estúpida, que sea insenlible á los generosos esfuerzos de la nacion . espaficila, que en medio de los innumerables males que la aqwjaban y de la ponzoña que para acabar con su .existencia política habian exhalado las hydras-salidas.de su propio seno, supo romper las cadenas con que por tantos tiempos habia insultado su paciencia la inmoralidad de los déspotas, que reduciéndola á un ser mas nulo que el de los . Albinos , Esquirnalos y Otentotes,la 'labia puesto á pique de ser borrada del número de. las naciones. España es ya pueblo , tiene Constitucion y gobierno. ¡ Loores 'eternos sean dados á los padres que la han reengendrado! Mas aún no lo tiene todo: le falta mucho para que se completen los fines que la han reunido en sociedad .¡ Ojalá que los ilustres miembros que la representan y los que han de seguir representándola en las cortes sucesivas, se penetren mas y mas de los talentos, de la ilustrador' y del zelo que necesitan para volver á la vida á este cuerpo que de tantos modos experimenta la corrupcion extendida en todas las partes que le constituyen', y se convenzan de que ni las leyes mas sabias, ni las providencias mas oportunas, ni la vigilancia mas activa, 4erán jamas sufkientes para conseguir la general reforma á que aspiran, si la moralidad no sé connaturaliza con los espíritus tan acostumbrados por falta di ella, á sacudir los yugos mas saludables. La religion catúlica que con tanta solemnidad fué adoptada por sus padres y de cuya prófesion tanto se gloría, exige de todo buen español la, mas esmerada solicitud para hacer vci las ventajas , las relaciones y las consecuencias felices que de ella debe. esperar la patria. supersticion es el ina-
294 yor de los males que . pueda experimentar la religion y la por qué pues no hemos de esperar que se desti,,rre p ira siempre sin comprometer en la miseria pena á la religion pura y sublime? Es .necesario hacer conocerlos caracteres de aquellos y de 'ésta para no prender fuego u:ia casa solo porque en ella se ha escondido un ratoth. Estoy altamente indignado de tantos y tan pedantes dcclamad.ores que hablan siempre y nunca enseñan. -Aprecio sus laces y su candor., pero no .quisiera que usáran_ a l uellas írases del dia que les oigo con tanta frecuencia tau. sin provecho. Mi indignacion, sin embargo, ni es rencillosa ni tiene nada de atolondrada. Conciudadanos y hermanos m'os! . Es muy factible que el amor á mis semejantes. me haya causado alguna Ele visto sombras y las he desafiado á batirse conmigo. No-quisiera que nadie se riera de estas luchas ni de estos corr i bates. Quien vive en : soledad está sujetoTá pe. lear con espectros. Geronimo, aquel gran doctor de la iglesia , hubiera jurado que existian sátiros en tos bosquesde la . Palestina; -y con todo, Gerónirno tenia vastisimos conocimientos, solidez de talento y tanta madurez de. juicio , cuanta puede haber tenido cualquier filósofo, no solo de la iglesia, sino del propio gentilismo.- Lit distancia equivoca los objetos , la imaginacion los confunde.. Deberé yo temer que mi ¿tiloparezca algo mordaz en . algun concepto que se the haya escapado á la reflexion? Podria examinar este punto con escrupulosidad; pero no tengo paciencia para tanto.. El lector escudriñe ¡ni Corazon y traterne con indulgencia si cree que merezco alguna pena, Adicto á mi patria y á sus dignos defensores , mne Lie esmerado en mantener los derechos de la sublime religion del evangelio, convencido de que nigguna otra puede ser mas apreciable á toda sdciedad : y examinándola bajo este respeto, la he cónsiderado siempre como un establecimiento digno del mismo Dios. Hubiera podido demostrar la evidencia de su divinidad, y he insinuado solaiieate sus fundamentos.. .Confieso ► que
01, 295 •con Másextenskm y exactitud hubiera podido probarlos, mas al.:.fin los anuncio en pocas palabras y dejo al lector el cuidado de meditarlos. La religion de Jesucrito es ciertamente divina : los 'derechos del hombre emanan sin duda del mismo Dios; luego jamás se conservarán con mas seguridad que observando. los ,documentos de esta religion divina. 1\7o es este el lugar . de probar la primera propoSicione l que tantos católicos hen. demostrado: la segunda es admitida por todos los hombres. Quien•teme que_ esta rcligion sea contraria ó sospechosa. á - los derechos -del hombre - , parece que ignora que Dios no puede contradecirse, y que puede querer. una religion_ que destruya lo que él mismo ha prescrito. Lo que es' verdaderamente contrario á los derechos del hombre , no puede ser conforme con la doctrina_cle esta divina relígion. Será un abuso, será un accesorio , será concesión arbitraria , será todo lo que se quiera ; pero no será una máxima -substancial de la religion. ¡Sabios eclesiasticy Liudada nos zelosos!. Os exorto á que con fuerza y c on , dignidad inculqueis á los pueblos esta verdad . evangélica. - •• ¡Generosos conciudadanos y hermanos inios! Meditad seria y tranquilamente estas máximas y sererros todos un corazon y una sola alma. No • voleis inciertos en vuestros principios; ya sabeis cuán funestos le fueron los vuelos á Icaro. No'ó-s :ofusquen-las sátiras-ni los dicterios personales: . el que los usa"- queda envilecido si se vé despreciado, y es vencido sise le admite el du-elo. Place la sátira, pero no el satírico. La república está siempre en peligro si entre los ciudadanos se introduce la division; y ésta será inevitable sino se adoptan máximas ciernes y costumbres que respiren uniorr y fraternidad. Todo buten patrióta debe ser magnánimo. El doblez, la malignidad, el egoísmo, los celos. la venganza son pasiones de almas bajas. Os degradareis si las fomentais en vuestro espíritu. Obrad segun vuestro corazon si es recto. No os dejels llevar de la acrimonia del inal humor , pues
296 si llega á • predominaras, tarde ó tempran eonocereis que o.; condenais á vosotros mismos. De este do florecerá el estado, y florecerá la , ligion. Los ciudad os., de cortos alcancesy los seducidos no podrán menos de rsuadirse de que las miras de los representantes elegido or la volunt4d general son sabias y dictadas por el amor \a1 bien público . y por el respeto á la religion. Jamas debient dudarse de esto : bastaria conocerse el verdadero bien de la patria , el imperio de las circunstancias y .el genuino espíritu de la religion, para juzgar con estas-reglas inalterables de la circurnspeccion que debe acompañar las públicas providencias. Si entre vosotros se suscitasen algunas . dudas , huid de consultar á los entusiastas y mucho mas de seguir sus consejos. Los ministros del santuario que á esta augusta cualidad junten la de una condigna -ilustracion , os enseñarán á respetar la religion sin alterar las bases de la pública tranquilidad, y á unir la mayor exactitud en los deberes del culto católico , con la my noble firmeza y con el gran zelo que debets tener por . colservar los derechos de que jamas debiera haberseos despójado. He escrito con libertad lo que me ha parecido cierto. No tendré reparo alguno en confesar que me he engafla do si alguno me lo prueba. Hubo quien dijo que los horn. bres grandes nunca acostumbran retractarse. Yrs) no soy grande . y puedo retractarme •sin peligro. Otros dijeron por el contrario, que el saber retractarse, es sedal de un. corazon magnánimo. Yo .'sabré retractarme sin aspirar á la fama de esta magnanimidad que alguna vez podria ser como la magnificencia de un comerciante fallido. • c Ca
ce, I lir 5 bi r y 7 29? , ÍNDICE - 'ere lo s' dapitulóS, Ilenteriij i ds:.en esta oBra,.,. APITULO I. Es sumamente necesaria á la so- .ciedad una idea.distinta_ y determinada. de lo justo y •de . 1o. recto. . , . . • • Pág. E Cap. II.. Nadie puedellener idea," distinta.: y precisa de lo justo y de lo recto 5 sin.: estar persuadido de la existe.ncia..de un Ser supremo. . . . . 3 Cap. III. La prsofesion de la existencia de un Ser supremo puede y debe' ponerse por base constitucional de toda. sociedad. . . ..... I() • Cap. IV.. No es necesario -que se ponga por base constitucional upa religion 6 un sistema determ-- nado de culto como deber de la legislaciod.. Diversidad de estas dos nociones.. . . . . • II • Cap. V. La. ocied 9 .4 tietie derecho, de exigir una religion. de cada uno de sus individuos y está obligada. á velar sobre el cumplimiento, de esta . . . . . . . . . . . . . ... .. 17 Cap. VI.. Es necesario é influye mucho en la felicidad del estado un culto religioso 22 Cap. VII., La, fflaciedad tiene derecho de establecer por,ley un, culto religioso. . . • • 26 Cap. VIII, La sociedad, tiene derecho de elegir un, sistema determinad. y particulal 'de culto religioso. .. .. 3 Cap.. IX. Adoptando la sociedad por' ley una religion; no. excede lós limites, de sus,. facultades po-. - • • • • • • 34 Cap. X. No repugna á. la justa nocion de •legislaciou política-la adopcion de un culto. . . . . . 40 Cap. XL. Ll sociedad no debe proponer ni adoptar ningurilur ligion..sin madurez y exámen 4 38