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Los contenidos culturales en los inicios de la radio española

Checa Godoy, Antonio

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Los con enidos cul u ales en los inicios de la adio española An onio Checa Godoy Uni e sidad de Se illa Los quince p ime os años de la adio en España, el in enso pe iodo que aba ca de 1924 —p ime as emiso as— a 1939, inal de la gue a ci il, aunque incluye e apas his ó icas muy di e en es, mues a una adio alejada, con bien con adas excepciones, del modelo no eame icano de adio-espec áculo, pa icipa i a a su modo. La adio es en esos años en España un medio más modes o que ecu e po sis ema a las a es pa a llena su p og amación y que e idencia unos con enidos cul u ales que asomb an desde la pe spec i a de la adio de hoy, mucho más alejada de esas inquie udes. La música —con ele an e papel de la más clásica—, la li e a u a en gene al y muy conc e amen e el ea o, el pe iodismo incluso y la e e encia al cine —con incipien es secciones c í icas— se asoman de o ma insis en e a las ondas en es os años donde la in o mación, aunque a c eciendo en impo ancia —y llega a su mayo ía de edad du an e la gue a ci il—, es un con enido aún secunda io en una p og amación de pocas ho as dominada desde luego po la música. No es en cualquie caso a ibu o exclusi o de la adio española: a inales de los años ein e, según encues a de la BBC b i ánica, casi dos e cios de la p og amación de las emiso as de adio eu opeas es án dedicados a la música 1 . El nue o medio es bien acogido po los núcleos in elec uales, mejo que el cine, y no despie a en p incipio los ecelos que en algunas capas sociales —con ecuencia, pe o no exclusi amen e, conse ado as— susci a el que ya po esos años se á llamado sép imo a e. Figu as como las de Ramón Gómez de la Se na mos a án las posibilidades de c ea i idad cul u al del nue o medio, pe o la gue a ci il, que dispa a la audiencia, lo que e ela es las posibilidades de adoc inamien o polí ico, en muchos casos p esen ado como di ulgación cul u al. T as la gue a ci il la adio aumen a audiencia y p og amación, pe o a a pe de , en un p oceso que no se ha de enido has a nues os días, con enidos cul u ales. La li e a u a más ín ima —los se iales—, los p og amas ca a al público y la música de baile elegan al ea o, la música clásica y la di ulgación cul u al. En los inicios del medio, la adio es concebida esencialmen e como un medio de cul u a, no de in o mación. Ello, que pudie a pa ece ex año desde la pe spec i a de la adio de es e in de siglo, no se cons a a sólo po los con enidos, no se ex ae sencillamen e del análisis de la p og amación, es á incluso inse o en los p ime os ex os legisla i os. 1 Véase Ven ín Pe ei a, J. A.,''La p og amación musical" en Radio amonismo (Mad id, 1987). En e ec o, den o de la amplia legislación sob e la adio en los o ígenes del medio en España, y aunque se a a de leyes, dec e os u ó denes esencialmen e o ien ados a la egulación minuciosa de los aspec os écnicos o come ciales, se pe cibe esa isión cul u al —o acaso cul u alis a— del nue o medio. Así, en la Real O den de 14 de junio de 1924 —el año en que se inician las emiso as de adio en nues o país—, "Reglamen o pa a es ablecimien o y égimen de es aciones adioeléc icas pa icula es", se dice, en el ART. 31: No debiendo se un obje o de p i ilegio es e medio de di usión cul u al, no se accede á a las pe iciones que po el núme o de ho as solici adas o po las longi udes de onda que se p e endan, iendan a impedi la concu encia de o as en idades al mismo in. Diez años casi jus os después, la ley de 30 de junio de 1934, ya en plena ase de expansión de la adio coma cal española, en el a ículo 5 es ablece que: La con ección de p og amas de las emiso as cen ales se á o ien ada po una Jun a nacional cons i uida po los ep esen an es más ca ac e izados de o ganismos y co po aciones cuyos ines sean a ís icos, li e a ios y cien í icos [ ... ] en las demás emiso as es a á di igida po unas jun as egionales cons i uidas de mane a semejan e a la Jun a nacional. En el mismo sen ido, el Real dec e o de 26 de julio de 1929, que c ea el Se icio Nacional de Radiodi usión, que luego los acon ecimien os polí icos ha án que no cob e ida, a i ica ambién muy cla amen e - a ículo 10— ese concep o de medio esencialmen e cul u al que es en esos momen os la adio: Como elemen o de asis encia social se c ea á una Comisión de p og amas, la que end á po obje o con ibui a la o ganización de ansmisiones con la colabo ación de elemen os cul u ales, a ís icos, e c., de in e és gene al. También debe á es a comisión igila las ansmisiones pa a e i a la di usión de p og amas o ma e ias que no sean adecuadas al ca ác e público o nacional del se icio, con adigan su p es igió mo al o cien í ico o p o oquen eclamaciones de los adioyen es. Es a comisión es a á in eg ada po ep esen an es de las en idades cul u ales, a ís icas, mo ales y económicas que el Gobie no designe 2 . Ese pe il que dibujan los ex os, iene a coincidi ambién muy p ecisamen e con el que se desp ende del con enido de las p og amaciones. La subsidia iedad de la o e a in o ma i a de la adio en España se man iene incluso du an e el pe iodo de la II República, mucho más en la adio de ámbi o p o incial o local, y la in o mación sólo iun a 2 Los ex os legales es án odos incluidos en la ob a de So ia, C., O ígenes del De echo de Radiodi usión en España (Pamplona, 1974). decididamen e a aíz del inicio de la gue a ci il, b usca mayo ía de edad en cuan o medio de in o mación pa a la adio en España 3 . No es en cualquie caso ácil la p og amación de Ia modes a adio española en sus p ime os años, po el impe a i o del cos oso di ec o en iempos en que la g abación de p og amas no es posible. Ello se a a aduci en un papel ele an e, en cuan o los medios lo pe mi en, de las disco ecas y, las emiso as con más disponibilidades económicas, de las pequeñas o ques as p opias. Una buena disco eca es la que o ece po ejemplo, Radio Za agoza a la al u a de 1936, unos 6.000 discos más 800 pa i u as pa a in e p e a po el g upo p opio. La de Se illa o ece casi 4.000 placas y 1.300 ob as ins umen alizadas pa a el sex e o del que dispone la es ación 4 . Es pa en e la impo ancia de lo que denominamos música clásica en la p og amación de la adio española en sus p ime os lus os. Una música casi des e ada hoy a algunos con ados canales de adio ó mula, es á bien p esen e a la al u a de 1924, 1931 o 1936. Aunque un seguimien o po meno izado pe mi e cons a a que, ya en los años ein a, a pe diendo ele ancia en a o de lo que en onces se denomina música de baile. Es á p esen e la ópe a -usualmen e agmen os escogidos-, y mucho más la za zuela, sob e odo en las emiso as mad ileñas, y no al a el lamenco en las emiso as andaluzas, pe o ambién ue a de ellas -en Unión Radio de Mad id, po ejemplo- 5 . Ca melo Ga i aonaindía a su ob a, ya clásica, La adio en España, 1923-1939 6 , la sub i ula exp esamen e «De al a oz musical a a ma de p opaganda», y es que llama la a ención de isn adio inicial en España, como en gene al en Eu opa, la ele ancia que adquie en los con enidos musicales y an o más cuan o la emiso a es más pequeña, iene menos pe sonal y ha de ecu i sin emedio, pa a llena la p og amación, a la música. Ya con an e io idad a la p oclamación de la República, algunas agencias, como Febus, daban in o mación a las emiso as de adio, en es e caso a la cadena Unión Radio, oda ez que pe enecían al mismo g upo emp esa ial. Du an e el pe iodo epublicano se c ea on ya 3 Toda ía con ocasión de las elecciones gene ales de eb e o de 1936 menudean las quejas en los pe iódicos españoles, que es iman que la adio ha abandonado su neu alidad in o ma i a. Hemos es udiado el caso andaluz en el p ime abajo de es e lib o. 4 Véase Ven ín Pe ei a, J.A., La gue a de la adio, 1936-1939 (Ba celona 1986). Los da os que o ece es án ex aídos de la e is a Radio Nacional, edi ada en Bu gos du an e la gue a ci il, y se e ie en sólo a las emiso as de los suble ados. Las emiso as de Mad id y Ba celona, en el sec o epublicano, supe aban lige amen e esas ci as. Las emiso as más modes as, como Radio Bu gos —en sus p ime os años—o Radio Málaga, no llegan al milla . 5 Hemos analizado p e e en emen e la p og amación de Radio Se illa a a és del dia io El Libe al, de la misma ciudad, que nos pe mi e una pe spec i a amplia, dado que la adio apa ece emp anamen e —1924— en Se illa. También hemos consul ado el dia io El Sol, de Mad id, que po su inculación a los U goi i, p opie a ios p incipales de Unión Radio, suele se el dia io mad ileño con más amplia in o mación sob e el medio. 6 Ga i aonaindía, C., La adio en España, 1923-1939 (Bilbao, 1988) agencias especí icas pa a se i in o mación a las emiso as, como Radio P ensa S.L., pe o oda ía en íspe as de la gue a ci il e an muchas las es aciones locales o p o inciales que, po p eca iedad económica, ca ecían de se icios in o ma i os con a ados. Cuando los ienen, p esumen inmedia amen e de ello, como hace Radio Alme ía al poco de inicia sus ac i idades en el e ano de 1934. No es España, insis imos, ninguna excepción eu opea en esa p eponde ancia de la música. Incluso en países Como I alia, con una adio mucho más con olada y polí icamen e di igida que la española an e io a 1936, la música es pa e esencial de la p og amación co idiana. Edwa d R. Tannebaum, en Ssu análisis de la cul u a i aliana du an e el ascismo 7 , ecue da que: Las e ansmisiones (polí icas) ue on algo absolu amen e excepcional, y el g ueso de la p og amación e a de pu o en e enimien o. Dado que la adio i aliana es aba con olada po el Es ado, hubo en ella más música clásica, ópe a y d ama –en la mayo ía de los casos e ansmisiones di ec as desde los ea os— que en los Es ados Unidos. Pe o hubo ambién una buena pa e de jazz ame icano y de música lige a bailable, además de conside able núme o de can an es popula es, de los que en onces e an conocidos como can an es melódicos. Incluso después de 1938, cuando el égimen in en ó elimina odas las in luencias cul u ales ex anje as, la música lige a ame icana con inuó in adiendo los hoga es i alianos a a és de la adio. Con bien escasas ma izaciones, la desc ipción ale pa a la adio española con empo ánea 8 ,' incluida la apa ición del jazz, an ap eciado po las angua dias 9 . Esa p esencia de la música en la adio se hizo no sin con o e sias económicas. En algunos casos las casas discog á icas —po ejemplo, la i aliana Rico di— exigie on a las emiso as de echos de au o po encima de sus posibilidades, que en el caso de Ba celona supusie on iplica los 7 Tannenbaum, E.R., La expe iencia ascis a. Sociedad y cul u a en I alia, 1922-1945 (Mad id 1972). 8 El caso alemán, desde el ascenso del nazismo, pa ece dis in o. Según Alejand o Piza oso, en su His o ia de la P opaganda (Mad id 1993), «La p og amación, en la que inicialmen e la música clásica (Bee ho en o Wagne ) enía un pues o impo an e, ue sus i uida en buena medida po música lige a, endencia que se ue acen uando. Hans F i sche, conocido locu o alemán de la época, a i maba que «la adio debe llega a odos o no llega á a nadie». En cualquie caso de es a p og amación de música lige a es aba excluida oda la conside ada música decaden e, en gene al el swing ame icano y las o ques as con saxo ones. Po o a pa e, el epe o io en cuan o a música clásica se io educido al exclui a odos los composi o es no a ios». 9 Gómez de la Se na, en el a ículo "Jazzbandismo", inse o en el n° 191 de Ondas —1929— y en algunos o os ex os alude a esa p esencia nue a y cons an e del jazz-band en la p og amación de las jó enes emiso as españolas. También de las canciones mejicanas, las masas co ales y o os aspec os que es imonian esa impo ancia de la música —y de odo ipo— en la p og amación de la adio española del momen o. exigidos al Tea o del Liceo po la misma ob a —la ópe a Tosca—. P on o, sin emba go, y po in luencia de emp esas discog á icas no eame icanas como La oz de su amo, comenza on a aba a a se los de echos po e ansmisiones, amén de gene aliza se el egalo de no edades a las es aciones po pa e de las emp esas, compensándoles a és as la popula idad que adqui ían sus discos emi idos —de o ma insis en e, po lo gene al—po las emiso as. Ello ue en con a de los in e eses de las incipien es casas discog á icas españolas poco p ocli es oda ía a ales p ác icas. Se llega on a p oduci incluso quejas — al ez in e esadas— de los p ime os clubes de adioyen es po la ei e ación de de e minados discos en de imen o de las ac uaciones en di ec o, más ap eciadas, quejas sin mayo epe cusión, po que las azones económicas e an pa a las emiso as mucho más impe a i as. La p esencia del ea o en la adio española e is e ca ac e es que lo di e encian de la música. Se inicia con pequeños saine es, y iene su azón de se : esas ob as equie en meno núme o de oces y de e ec os especiales, es deci , suponen un modelo ba a o. De alle ele an e en un momen o en que las emiso as a amen e disponen de cuad o de ac o es p opio. Es a p esencia se limi a inicialmen e en la adio española a Unión Radio Mad id y Ba celona, desde que comienzan las emisiones en cadena oda la ed de Unión Radio end á acceso a es a p oducción 10 . Toda ía en íspe as de la gue a ci il el conjun o, po ejemplo, de la adio andaluza (once emiso as de OM) ca ecía de ac o es, pe o no de la colabo ación —con mayo o meno asiduidad— de g upos musicales. La música, desde luego, pa ece más necesa ia que el ea o o, p on o, la no ela. Desde p ác icamen e sus inicios en 1924, Unión Radio Mad id a a o ece saine es, y aunque no al an emp anos inicios de adiono elas, de se iales, és os no comenza án a ei e a se has a llegada la II República 11 . Cons a a emos en onces que ac ices como Lola Memb i es o Ma ía Gue e o no eluden su p esencia an e los mic ó onos, como en I alia los ecuen a un Vi o io de Sica. Se á ambién cuando comiencen a esc ibi se las p ime as ob as ea ales pa a el jo en medio. Un mediano au o , como es Tomás Bo ás, esc ibi á incluso «Todos los uidos de aquel día», pieza ea al concebida exclusi amen e pa a se oída y en la que podemos e el an eceden e del d ama «Pasos» p o agonizado po un ciego y angua dia de la adio española de los años cua en a esc i o po Pe cy B ow (seudónimo de An onio Calde ón) pa a la SER. Se a a, ob iamen e, de un p ime despliegue de los e ec os especiales sono os, an de e minan es en la adio du an e décadas. Impo a, en cualquie caso, esal a esa limi ación inicial de la adio li e a ia en sus aspec os más c ea i os a la g an adio —esencialmen e, la de Mad id y Ba celona— aunque no al a án en las emiso as meno es las lec u as de ob as ea ales y desde luego los eci ales de poesía (que adqui i án especial ele ancia du an e la gue a ci il, con una poesía mili an e en los dos bandos, bien que de mayo calidad en el epublicano). A la adio se ace can au o es 10 Las p ime as conexiones en e emiso as da an en España de eb e o de 1927; comenza on a se ecuen es con la República y ue on obliga o ias en la gue a ci il, con la e ansmisión de las cha las de Queipo de Llano p ime o y el pa e de Radio Nacional después, en el bando anquis a. 11 Según e ie e Ba ea, P., en La es i pe de Sau ie (Mad id 1994) ya en 1926 Unión Radio Mad id o ece un se ial, «Las a en u as de una pa isién en Mad id». Se a a en igo de un casi monólogo p o agonizado po una a is a ancesa, I onne B une . consag ados como Miguel de Unamuno y los que an a hace del medio su campo de expe imen ación, caso muy des acado de Ramón Gómez de la Se na y en, meno medida, de En ique Ja diel Poncela. Con odo, no pa ece que el mundo ea al español, en su conjun o, se sin iese an a aído po la adio en sus inicios como el b i ánico, quizá po la calidad que p on o alcanzan los espacios d amá icos en la BBC, que lle an a in e esa se po el medio desde un Shaw a un Ches e on, pasando po el p opio Wells mucho an es de ese 30 de oc ub e de 1938 en que se emi e en Nue a Yo k so no ela «La gue a de los mundos». La igu a de Ramón Gómez de la Se na alcanza especial elie e en es a coyun u a. El pad e de las g egue ías no esc ibe apenas ob as ea ales en los años de inicio y auge de la adio —excepción, «Los medios se es», de 1929, y «Escale as», de 1935—, ni adap a á a la adio las p eceden es. Su labo en el nue o medio es mucho más di ec a, busca y consigue una adap ación de la li e a u a al nue o medio, ace ca li e a u a y ac ualidad. Su eno me c ea i idad al se icio de la adio lo con ie en en una igu a poco ecuen e en la li e a u a eu opea del momen o. Cie o que esc i o es an des acados como Be old B ech , que al inicio de los ein a esc ibe los a ículos que con igu an su «Teo ía de la Radio», mues an un cla o in e és social po el medio. El d ama u go alemán, pongamos po caso, esc ibe ob as — desa ollando aquellas ideas— como «El p oceso de Lúculo», de 1936, pieza ea al pa a adio. O os, como Fillippo. T. Ma ine i, u ilizan el mic ó ono pa a da la gos y pin o escos eci ales, o ien ados en esencia a la au op omoción o, como en 1933, con ocasión del eg eso de Amé ica de la Escuad illa A lán ica —en plena e a de los eco ds de la a iación— pa a pone su palab a ácil al se icio del égimen ascis a ía adio. Pocos, sin emba go, dan el paso adelan e de la c eación li e a ia al se icio de un medio que es á en esos años c eando su p opio lenguaje. Sólo la al a de conocimien o de esa ob a y cie a sub alo ación del p opio medio pueden jus i ica que no se haya ap eciado adecuadamen e -al menos has a la apa ición de la ob a de Ven ín Pe ei a «Radio amonismo», que incluye una an ología de ex os— es a con ibución de Ramón Gómez de la Se na a la adio española en sus o ígenes. C eado en buena medida del epo aje y la c ónica adio ónicos en España, Gómez de la Se na u iliza de con inuo la e is a semanal Ondas, el ó gano de Unión Radio, como ehículo pa a su ob a esc i a con la adio como ema cen al y el mic ó ono pa a la e lexión día a día — o mejo noche a noche—pues escoge los úl imos minu os de la p og amación pa a su peculia «Pa e del día» en Unión Radio. In en a las ca as habladas a modo de co esponsalías en el ex anje o —Pa ís, cómo no— y dedica muchas de sus g egue ías al medio que le seduce. Sin la solemnidad o las aspi aciones é icas de un B ech , ambién Gómez de la Se na a haciendo eo ía de la adio desde mediados de los años ein e y po más de una década has a que la gue a ci il cambie las eglas del juego en la adio española. Gómez de la Se na, po cie o, alude a la o midable c edibilidad de que goza el medio en a ículos como «La música del ho el Mejo ic», de 1929, casi una década an es de que Welles lo a i ique en la CBS con La gue a de los mundos». La in ensi icación de la popula idad del cine que en gene al apo a el sono o y el c ecimien o de la p oducción española en el bienio an e io a la gue a, epe cu en en la adio española de los ein a, cuando apa ece una p ime a gene ación de c í icos, en el concep o ac ual del é mino, c í icos que, como Manuel Villegas López, an a. u iliza la adio como ía pa a sus análisis. No son medios que se obs aculicen, po lo que la p esencia del cine —y no sólo pa a eseñas c í icas, apa ece ya una publicidad cinema og á ica ele an e en las emiso as— a a se bien ecuen e en la adio de la República. Ra a se á la emiso a que no enga, al menos, un espacio semanal, en la mayo ía de los casos aunando in o mación y publicidad, dedicado al nue o a e. La gue a ci il ma ca an e odo un ascenso de la in o mación, po p opagandís ica que esul e, en la adio española. Pe o aho a sí e emos una mo ilización gene al de in elec uales en uno y o o bando —pe o muchos más en el epublicano— di igida a u iliza la adio, usionando en un odo de di íciles con o nos cul u a y polí ica 12 Pa a el u u o académico An onio To a , p ime di ec o de Radio Nacional, el nue o es ado no pod á elega la adio «pues se ía abandona p ecisamen e la base de la educación cul u al y polí ica del pueblo español 13 ». Mien as la Radio Nacional e ansmi e desde Salamanca au os sac amen ales como «El hospi al de los locos», de José de Valdi ieso, la epublicana o ece piezas como el «Ped o López Ga cí»a de Max Aub —insc i a den o del Tea o de ci cuns ancias del au o —, que el esc i o de ine cu iosamen e como au o, esc i a pensando en su emisión po adio. Ra ael Albe i dedica á una pequeña ob a ea al —«Radio Se illa, cuad o lamenco»— debelando el enómeno de Queipo y sus cha las noc u nas desde la emiso a de Unión Radio, exen as, ob iamen e, de cualquie inquie ud cul u al. A la innegable popula idad del gene al se opond á desde el gobie no epublicano la diligencia del Quin o Regimien o pa a ap o echa el medio adio, especialmen e en los días del asedio a Mad id, y la c eación del Al a oz del F en e, donde la u ilización del medio pa a la di usión cul u al se á p io i a ia. En es e Al a oz, que se o ece po las emiso as de Unión Radio en el e i o io leal a la República, se unen a las in e enciones pu amen e polí icas, la música e oluciona ia, la poesía en a mas y las d ama izaciones. Esc i o es como A u o Se ano Plaja o Emilio P ados c ean p og amas especí icos pa a el medio, y el comisa iado de p opaganda llega á a con igu a una lo illa de ehículos blindados pa a lle a esos mensajes a las líneas del en e o, en ocasiones, a la e agua dia. Del pe iodo bélico da a además la u ilización educa i a del medio, e ien e a día en la adio española. En 1937 el gobie no de la República c ea un Se icio de Di usión de la Enseñanza po medios mecánicos, que incluye el disco, el cine, la o og a ía y, desde luego, la adio. Ob iamen e se a a de una educación ue emen e ideologizada. El inal de la gue a ci il ma ca ambién el inal de oda una época pa a la adio española, y muy especialmen e en cuan o se e ie e a con enidos. La adio ha c ecido en popula idad en e 1936y1939 y en la posgue a, pese a las di icul ades económicas, las en as de ecep o es se medi án p on o po a ios cen ena es de miles cada año. Asciende poco a poco el concep o de adio-espec áculo, la adio esencialmen e come cial, con concu sos y p og amas ca a al público, en de imen o de los espacios pu amen e musicales con in e p e aciones en di ec o, sob e odo de música clásica. La li e a u a, aunque man end á impo an es pa celas en la p og amación has a casi los años ochen a —y mucho más en la adio de p opiedad pública que en la p i ada—, e á decae el e dade o ea o, o la poesía, 12 Sob e el binomio adio-cul u a du an e la gue a ci il puede consul a se la ob a de Ga cía Jiménez, J., Radio ele isión y polí ica cul u al en el anquismo, capi ulo. I al V (Mad id, 1980). 13 En la e is a Radio Nacional, nº 36 (Bu gos). La e is a abunda en a ículos eó icos del ilólogo en es os años. en a o de los in e minables se iales, la emocionan es e ansmisiones depo i as o incluso au inas, los p og amas de discos dedicados po los socios de las es aciones, el impa able auge de la música lige a, elemen os odos que ma can una nue a adio en la que los con enidos pu amen e cul u ales e oceden sis emá icamen e. Es una adio mucho más in o ma i a, aun con las limi aciones de la censu a, pe o no necesa iamen e una adio más cul a. Tampoco, con excepciones, cumpli á un papel pedagógico. [Publicado en La adio en Andalucía du an e la gue a ci il y o os ensayos, Padilla Lib os, Se illa, 1999. Comunicación a Cul u as y ci ilizaciones. III Cong eso de la Asociación de His o ia Con empo ánea, Valladolid, julio 1996].