Espinela
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f.» VV. r?•)y» ^*/ ESPINELA. ElSoi detenga sus rayos, ,yla Luna su luz bella; caduque el mar con sus olas, yestremézcase la tierra. También los quatro elementos en su rutilante esfera, pues de mí no estánseguros hasta les siete Planetas. Oigan ,pues ,con atención de una muger lo resuelta, de una víbora el veneno, yde una sierpe lo adversa. ' Yo nací dentro de Caspe, '' de nación Aragoñe6a, hija de muy nobles padres, yllevándome ála Iglesia, en el Sagrado Bautismo me pusieron Espinela. Mas discurro que acertaron en el nombre ,pues tal era, que ninguna Ama podía sufrir mi mala paciencia; siendo, pues, en mis principios tan altiva ytan soberbia, que ninguno me la hacia, que con ella se me fuera. Apenas tuve tres lustros quando la parca sangrienta quitó la vida ámis padres, ' quedándome tan resuelta, que de mi furor temblaban muchos en la Villa mesma. Aprendí ájugar las armas con tal valor ydestreza, ‘• que ápocos dias salí, como él Maestro ,Maestra. Yla causa de mi vida *" tan abominable, yfea, la diré ,porque es míly justó que todo el mundo lo sepa.. Vivía pared en mcdfó,‘:*' ' de hiAlnVjCuerf.o ypresencia un hijo de un Cabaliero, llamado Fabian de Herrera. ’ Gustaba mucho de hablartóe, yque yo le respondiera; mas ,como dice el adagio, las burlas vienen áveras. Robóme su amor el alma; yyo viéndeme sin ella, le dixe si me qúeria por esposa ,yla respuesta que me dió ,que no igualaba en calidad ni en hacienda,
porque tenia ásu gusto dama de mayor esfera. Obedecí su mandato, yqual leona sangrienta entré furiosa en mi casa, . aguardando que viniera Ja noche ,para, vengar ' de mi enojo la sobei’bia, Ymudándome de trage, tomé la espada ,yrodela, ycon uha carabina baxé^velóz’á la puerta. Víle que estaba en la calle hablando por una rexa con cierta dama ,yllegando le dixe de esta manera : Infams traidor ,sin ley, ¿cómo atrevido desprecias el honor de in¡ liaage, sabiendo que soy tan buena como’quantas puede haber? Ahora vengo resuelta áque me quites la vida, óyo quedar satisfecha: Ea ,cobarde, ¿qué aguardas? Yel' mozo puesto en defensa, se defendía bizarro, mas de poco le aprovecha, que con quatro, ócinco heridas cayó difunto en la tierra. Alborotóse la djgia/y al ver su espefaliza muma; , pero de un carabinazo calló como una cordera. Vino al punto la Justicia; mas yo como una centella me escapé ,bien prevenida, para la ciudad de Huesca. Este fue el primer motivo para salir de mi tierra, para olvidar ámi patria, tan poderosa ,yamena. Llegué ála ilustre Pamplona, 'V fértil país de Ain| donde estuve algunos lograndoTa primavera. Dexé mi nombre ,yme puse Raymundo, por Espinela, siendo ,pues ,por mi valor respetada dónde quiera. Senté plaza de soldado, Ven el oresidio de Ceuta estuve catorce meses en la militante escuela. Yel dia quatro de Octubre, no sé sobre qué .pendencia, quité la vida áun Sargento, por ser muy largo de tengua. Pocos dias se pasaron, quando la fortuna adversa me traxo en cierto barquillo ála ciudad de Marbella. • Desembarquéme ,yestando una tarde en la ribera, .divií tiéndeme en el juego de trucos ea una mesa, no me acuerdo sobre qué se formó una escarapela, que eran seis contra mí sola; con que me obligó la fuerza de la razón ásacar los instrumentos de guerra, yálas primeras mudanzas cayeron los tres en tierra, ylos demas se escaparon, que sino lo mismo fuera. Entré en Málaga ,yun dia estando en la calle nueva con un mercader ,llegó (que el diablo todo lo enreda ) un Ministro ,yme pregunta ¿que de qué parage era? Díxele ¿qué le importaba? ysobre esta dependencia, me dixo que me pondria en un cepo de cabeza.
Alcé la mano fbriosa, yen mitad de la mollera le di un golpe ,yse quedó baylando la pataleta. Acuyo tiempo llegó la Justicia y me amonesta, que me entregue ála prisión por voluntad ,ópor fuerza. Díxeles que no queria, ysacando mi vigüela, empezaron ádanzar una xacara de cuenta. Di la muerte áun Alguacil, porque atrevido se arresta áprenderme ;pero fue en vano su diligencia. Yáun Escribano también le alcancé con gran violencia una estocada ,ytomó el suelo por cabecera. En verdad que no pensé salir bien de esta refriega, sino por un Valenciano, que valeroso se llega águardarme las espaldas; yyo de cólera ciega, áqual derribo ,áqual mato; finalmente abrí la senda para escaparme ,ysalí con tres heridas pequeñas: yel valiente Valenciano me siguió ,yen una cueva pasamos aquella noche, - yantes que el alba viniera un baquero nos llevó al puerto de Salobreña. Corrimos las Alpujarras, yen la villa de Alcoléa nos hallamos sin dinero, ni cosa que lo valiera. Fuimos áuna casa rica de una señora de prendas, ycon una industria rara le quitamos la nsotieda hasta quatro mil ducados, que no fué muy mala presa. Campamos algunos dias, haciendo mil francachelas; que aquello que cuesta poco, se gasta como sin rienda. Llegamos áMontejucar, yen Una encumbrada sierra hallamos áun mercader, que pasaba en una yegua ácaballo ,ylo metimos en lo áspero de la breña: yal tiempo de registrarle Compasivo se lamenta, diciendo :no me matéis, amigos, que yo quisiera tener ávuestro servicio de este mundo la riqueza: Veis aquí dos mil ducados, perdonad por la miseria. Recogimoslos ,yal punto, 'en pago de la fineza, lo dexamos maniatado, puesto el pobre ála clemencia Ausentamonos huyendo por otras disuntas tierras, siendo asombro de los montes, yescándalo de las selvas. ,Y en el puerto de Archidona vimos ,que en una calesa iba un francés muy triunfante con unajnadama bella; lleguéme áél ,yle dixe: ¿de qué pais ,óqué tierra ? él me respondió Flamenco; mas yo conocí en la lengua que mentía ,yle tiré con tan súbita violencia un trabucazo ,yquedó pidiendo al Cielo clemencia. Registrárnosle ,yle hallamos hasta ||lus mil yquarenta
doblones de plata yoro, que no fue muy mala presa." Yvolviendo Ála madama, en una caxa pequeña le hallamos grandes alhajas de oro fino, ylindas perlas, que vallan muchos reales; yle dixe :daca ,perra, que no es razón que te lleves de España tanta riqueza. Yviendo se resistía, le di entre oreja y,oreja un gran golpe ,yse quedó revolcándose en la arena. Cogimos todo el tesoro, ycorriendo átoda priesa, entramos en Riogordo, yla Justicia que llega, donde sin poder valernos, nos aprisionan ,ycercan en un mesón ;pero entonces mi buen compañero intenta defenderse ,mas no pudo, porque el pecho le atraviesan de un trabucazo ,yyo sola hice tanta resistencia, que para prenderme hubo rnuertos yheridos sin cuenta. Finalmente me prendieron, ymaniatada me llevan ála ciudad de Sevilla, donde la Justicia recta castiga haciendo su hecho, para que tomen enmienda. Sacáronme á,la visita, yyo puesta en la presencia de tantos señores Nobles, que allí rigen, ygobiernan, enternecido mi pecho, yalgo turbada la lengua, declaré todas mis culpas como referidas quedan. Yallí en presencia de todos les dixe de esta manera: , Señores, yo soy muger, ojalá nunca naciera para no haber ofendido ála Magostad Suprema de Dios Todopoderoso. Con que la sala se queda absorta ,mas luego al punto mandaron con diligencia que me registren ,yviendo la verdad tan clara ycierta, los Señores del Acuerdo pronunciaron la sentencia de que pague en una horca las cometidas ofensas. t Sacaronnae por las calles, yávoz de un pregón me Ijevan hasta la plaza mayor, donde la muerte me espera. Ysentada en el suplicio, pidiendo al Señor clemencia, invoqué ála Virgen pura, diciendole :Sacra Rey na. Madre de desamparados, ydulce Abogada nuestra, suplicadle ávuestro Hijo, que por su amor me conceda el perdón de mis pecados. Esto dixe :ycon violencia llegó, la homicida parca, yel cuerpo cadáver queda. Ala tarde la enter.rar.on con aparato ,yse espera que subió ágozar de Dios-^ Gloria Celestial ,yeterna. Escarmentad ,pecadores, . mugeres ,vivid alerta, que quien anda en malos pasos, este es ef fin que le espera. É FIN. I V